{"id":17393,"date":"2015-01-06T02:19:16","date_gmt":"2015-01-06T01:19:16","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/13\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-3-capitulo-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:55","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:55","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 3, cap\u00edtulo 2 (a)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo II: Berber\u00eda<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>Art\u00edculo primero. <\/strong><em>La Berber\u00eda pol\u00edtica y religiosa antes de la obra de san Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/h3>\n<h4>I<em>. Recrudecimiento de la pirater\u00eda. \u2013Jim\u00e9nez y Carlos V.<\/em><\/h4>\n<p>Parecer\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico remitir al libro de las misiones lo que tenemos que decir de los servicios prestados por Vicente de Pa\u00fal y sus hijos en Berber\u00eda. Pero se recuerda que un art\u00edculo de la donaci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon del 25 de julio de 1643 un\u00eda la obra de berber\u00eda a la de las galeras y prescrib\u00eda el env\u00edo de Misioneros destinados a consolar y a instruir a los pobres cristianos esclavos. Y, en efecto, en Berber\u00eda como en Marsella o en Toulon, son siempre galeras y calabozos, siempre pobres forzados, entre los que ls inocencia y ele crimen constituye la \u00fanica diferencia. Adem\u00e1s, la ciudad de Marsella, en la que nos encontramos a\u00fan, va a ser, por decirlo as\u00ed, el centro, la sede de administraci\u00f3n de la obra de Berber\u00eda. De Marsella partir\u00e1n los Misioneros; a Marsella dirigir\u00e1 Vicente sus cartas y sus \u00f3rdenes, y todas las sumas destinadas al rescate de los esclavos.<\/p>\n<p>Desde su cautividad en T\u00fanez, Vicente no se hab\u00eda olvidad nunca de los pobres esclavos cristianos cuya suerte hab\u00eda compartido, y hab\u00eda jurado en su coraz\u00f3n y ante Dios socorrerlos. Pero, durante cuarenta a\u00f1os, no pudo m\u00e1s que rezar por ellos, y le faltaron los medios para ejecutar su caritativo plan. No obstante, en 1622, , durante su permanencia en Marsella, se inscribi\u00f3 como miembro de la cofrad\u00eda de la Trinidad, establecida, en 1306, por los Trinitarios de San Juan de Mata, para asociar a los laicos a su misi\u00f3n liberadora. El d\u00eda de su recepci\u00f3n, celebr\u00f3 \u00e9l mismo la santa misa y pronunci\u00f3, acerca de los horrores de la cautividad entre los Musulmanes, un discurso que conmovi\u00f3 profundamente al auditorio<span id='easy-footnote-1-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-1-17393' title='El Sr. Joseph Mathieu, &lt;em&gt;Gazette du Midi,&lt;\/em&gt;n\u00famero del 24 de junio de 1655.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. De esta forma preparaba la caridad p\u00fablica; de esta forma se preparaba \u00e9l mismo para su obra de redenci\u00f3n. Para animarse m\u00e1s y m\u00e1s, se manten\u00eda al corriente de los infortunios de la esclavitud, mayores, en la primera mitad del siglo XVII, de lo que lo hab\u00edan sido antes, y de lo que lo fueron nunca despu\u00e9s. En la \u00e9poca de su cautividad en T\u00fanez (1605-1607), hac\u00eda casi un siglo que la pirater\u00eda se ejerc\u00eda sobre las costas de Berber\u00eda en su mayor proporci\u00f3n. El bandidaje hizo entonces de ellas como el dep\u00f3sito de las riquezas del comercio europeo, y los esclavos se multiplicaron en n\u00famero alarmante. Sin duda los Sarracenos de \u00c1frica tuvieron siempre costumbres de pirater\u00eda y siempre se complacieron en apoderarse de los cristianos para reducirlos a esclavitud. Siempre, por consiguiente, fue preciso defenderse contra ellos por la guerra y por tratados. Pero cuando los Moros vencidos fueron expulsados de Espa\u00f1a, la humillaci\u00f3n y la c\u00f3lera, a\u00f1adidas a la ambici\u00f3n y a la necesidad de procurarse recursos nuevos a la proscripci\u00f3n, dieron a su fanatismo y a su bandidaje un despliegue inmenso. Desde entonces, y en todo momento, partieron de Argel, de T\u00fanez, de Sal\u00e9, de Tr\u00edpoli, de Tetu\u00e1n, barcos armados para la guerra, que llevaron la desolaci\u00f3n a las costas de Europa, hasta Inglaterra, Irlanda e incluso Islandia. Sin embargo raramente entraban en el oc\u00e9ano, y se contentaban de ordinario con piratear el Mediterr\u00e1neo. Las costas de Espa\u00f1a y de Italia se llevaban la peor parte, ya que hacia ellas los llevaban la ambici\u00f3n, la venganza y el odio religioso. Desde las cruzadas y la muerte de San Luis, si se except\u00faa la expedici\u00f3n del duque de Bourbon en 1390, ninguna naci\u00f3n cristiana hab\u00eda tratado de poner fina este barbarismo. Los Portugueses entraron en lucha los primeros. Pero don Manuel fracas\u00f3 en 1501, pero, a los Espa\u00f1oles, que ya hab\u00edan vencido en casa a los Moros, les quedaba la gloria de vencerlos tambi\u00e9n en \u00c1frica. Don Diego de C\u00f3rdoba comienza; y el gran cardenal de Jim\u00e9nez, en su extrema ancianidad, presentando las desgracias que caer\u00e1n de sus costas sobre su patria y sobre toda la cristiandad, piensa en ahogar la pirater\u00eda en su nido y en establecerse frente a ella a fin de evitar que brote de nuevo. Se traslada en persona a \u00c1frica, se encierra en Mers-el-Kebir en la iglesia de San Miguel, donde ora mientras que Pedro de Navarra marcha sobre Oran; entra en ella \u00e9l mismo en 1509, y entrega a Espa\u00f1a esta plaza que conservar\u00e1 a trav\u00e9s de muchas vicisitudes hasta el final del siglo XVIII. El a\u00f1o siguiente, es tomada Boggie, y los Espa\u00f1oles, siempre avanzando, fortifican frente a Argel el Pe\u00f1\u00f3n (Penon), observatorio y ciudadela contra los piratas.<\/p>\n<p>Lo que hab\u00eda causado la expedici\u00f3n de Jim\u00e9nez es que la pirater\u00eda africana acababa de recibir un terrible refuerzo. Hacia mediados del siglo XV, los Turcos hab\u00edan invadido \u00c1frica, y se hab\u00edan unido a los \u00c1rabes y a los Bereberes. Pronto llegaron los dos Barbaroja. Cuando Haroudj el mayor hubo sucumbido en 1518, su hermano Ke\u00efr-el-Din prosigui\u00f3 su obra, que ha durado tres cientos a\u00f1os. Los Turcos se hab\u00edan apoyado primero en T\u00fanez; ahora se apoyaban en Constantinopla, y pon\u00edan su pirater\u00eda bajo el patronazgo del Gran Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En estas circunstancias, Carlos Quinto, animado ya por el gran \u00e9xito de sus ej\u00e9rcitos en Tlemcen, donde Haroudj hab\u00eda perecido, resolvi\u00f3 expulsar a los turcos de Berber\u00eda. Una primera expedici\u00f3n tuvo lugar en 1518, bajo la direcci\u00f3n del virrey de Sicilia, Hugo de Moncada. Pero el mar combati\u00f3 por Argel y destruy\u00f3 la flota espa\u00f1ola. Entonces el Gran Se\u00f1or declar\u00f3 el territorio argelino provincia turca y autoriz\u00f3 a Ke\u00efr-el-Din a acu\u00f1ar moneda..<\/p>\n<p>Menos fuerte contra las conspiraciones que contra los Espa\u00f1oles Ke\u00efr, para escapar al pu\u00f1al, se refugi\u00f3 en el mar, donde reemprendi\u00f3 su vida de pirata. Durante sus tres a\u00f1os de salidas, asol\u00f3 as poblaciones mediterr\u00e1neas y destruy\u00f3 su comercio. De vuelta a Argel m\u00e1s due\u00f1o que nunca, se apoder\u00f3 de Pe\u00f1\u00f3n, de esta fortaleza ofensiva que Espa\u00f1a y el cristianismo manten\u00edan desde hac\u00eda veinte a\u00f1os con vistas de guarida de buitres. Desde entonces los piratas m\u00e1s famosos acudieron a Argel como a su capital y su plaza de armas, y la pirater\u00eda, hasta entonces simple bandidaje, se transform\u00f3 en potencia militar.<\/p>\n<p>Ke\u00efr aparece ante el Gran Se\u00f1or que le enfrenta al mayor marino de su tiempo, el Genov\u00e9s Andr\u00e9 Doria. Salido en 1533 de Constantinopla con una fuerza poderosa, , devasta toda la costa de Italia, hace temblar a Roma; luego de repente singla hacia T\u00fanez, cuyo reino de cuatrocientos a\u00f1os de duraci\u00f3n derriba. Pero Carlos Quinto se aprovecha de una tregua con Francisco I y, a la cabeza de una flota bendecida por el papa Paulo III, entra en el puerto de la Goulette con el rey destituido. Lamentablemente a estaci\u00f3n le impide llevar m\u00e1s adelante este \u00e9xito, y la expedici\u00f3n queda incompleta. Adem\u00e1s, el mismo a\u00f1o, Barbarota se apodera de Mah\u00f3n, a cuyos habitantes somete a esclavitud y, despu\u00e9s de dejarlos en Argel con su inmenso bot\u00edn, regresa a Constantinopla.<\/p>\n<p>La lucha acababa de comenzar de nuevo entre Carlos Quinto y Francisco I, y el rey cristian\u00edsimo no hab\u00eda titubeado en tratar con el sult\u00e1n. Un gran cambio se hab\u00eda producido en la pol\u00edtica desde las cruzadas. Hasta entonces la lucha hab\u00eda sido entre el mahometismo y el cristianismo; pero, cuando la expulsi\u00f3n de los Moros de Espa\u00f1a hubo lirado a Europa de su grande terror, la pol\u00edtica y los intereses dominaron la religi\u00f3n y las creencias. Las velas y las balas de Barbarota eran marcadas con flores de lis, especie de firma de sus tratados secretos con Francisco I. Es gracias a esta entente, vergonzosa para el rey cristian\u00edsimo, como una vez m\u00e1s, a la cabeza de las flotas de Constantinopla, y secundado por su lugarteniente, el famoso pirata Dragut, pudo arrasar todas las costas mediterr\u00e1neas.<\/p>\n<p>En 1541, Carlos Quinto aprovech\u00f3 el intervalo de una nueva tregua con el rey de Francia para reemprender su proyecto contra Argel. Esta vez, es la estaci\u00f3n la triunfa sobre \u00e9l, como en otro tiempo el mar, y con gran trabajo puede reembarcar sus tropas sobre los despojos de su flota y alcanzar Mallorca. Expedici\u00f3n fatal, que engrandeci\u00f3 el renombre de Argel y le hizo pasar por intangible.<\/p>\n<p>Es triste decirlo, \u00a1este gran rev\u00e9s, sufrido menos por Carlos Quinto que por la civilizaci\u00f3n cristiana, pareci\u00f3 un \u00e9xito para Francia! Tambi\u00e9n Francisco I se apresura a concluir un nuevo tratado ofensivo y defensivo con el sult\u00e1n; y, en 1543, Barbarota entra en el puerto de Marsella con una flota turca, es recibido con honores casi regios por los mayores se\u00f1ores de la corte de Francisco I, y en adelante combate o m\u00e1s bien arrasa por cuenta de Francia!<\/p>\n<p>Su hijo Hassan-Pacha reanuda la lucha contra el dominio espa\u00f1ol de Or\u00e1n, mientras que Dragut, su verdadero sucesor, ayudado tambi\u00e9n por la pol\u00edtica francesa, se apodera de Tr\u00edpoli. Las flotas combinadas de Francia y de Turqu\u00eda recorren el Mediterr\u00e1neo y hacen Miles de esclavos, sin que el sentido cristiano debilitado piense en protestar! Los Espa\u00f1oles son expulsados de Bougie que ocupaban desde hac\u00eda cuarenta y cinco a\u00f1os; al fin, cae T\u00fanez en 1574, y as\u00ed desaparece el \u00faltimo vestigio de las expediciones de Carlos Quinto.<\/p>\n<h4>II. <em>Relaciones de Francia y de las dem\u00e1s naciones cristianas con Berber\u00eda.<\/em><\/h4>\n<p>Hasta aqu\u00ed el papel de Francia no ha brillado en las luchas contra Berber\u00eda. Y sin embargo, independientemente de las obligaciones que le eran impuestas por sus antiguas tradiciones y los gloriosos recuerdos de san Luis, ten\u00eda intereses desde hac\u00eda tiempo comprometidos en la costa de \u00c1frica. En el siglo XII, antes de ser francesa, Marsella hab\u00eda tenido c\u00f3nsules en los puertos de Berber\u00eda; instituci\u00f3n que se hizo permanente hacia mediados del siglo XIII, en particular en Boggie y en Ceuta. El comercio franc\u00e9s se increment\u00f3 desde entonces en sus costas y, si fue interrumpido en las guerras con los Ingleses, se reanud\u00f3 pronto y se estableci\u00f3 de una manera m\u00e1s fija a partir de la mitad del siglo XV. En 1561 se construy\u00f3 para proteger la pesca del coral, el Bast\u00f3n de Francia, al nordeste de B\u00f4ne, especie de <em>fondouk<\/em> o de factor\u00eda fortificada, m\u00e1s que propiedad independiente; ya que, durante los tres \u00faltimos siglos hasta 1830, s\u00f3lo los Espa\u00f1oles han pose\u00eddo en plena soberan\u00eda enclaves en la costa septentrional de \u00c1frica. As\u00ed suced\u00eda con de la Calle y con el cabo Rose que, con el Basti\u00f3n, compon\u00edan las <em>concesiones<\/em> francesas. Capturado por el segundo Barbarota, que hizo all\u00ed prisioneros a todos los franceses, el Basti\u00f3n nos fue pronto devuelto, gracias a las relaciones amistosas de Francia con la Puerta y, por ello, con el Pacha de Argel. Pero cuando los lazos que un\u00edan a Argel y a la puerta se debilitaron, todos nuestros establecimientos tuvieron mucho que sufrir. El tratado concluido entre Enrique IV y Turqu\u00eda, en 1604, , por intermedio de Savary de Br\u00e8ves, reabri\u00f3 a nuestro comercio los mercados y los puertos del imperio otomano, y dio algunas satisfacciones y algunas garant\u00edas a la civilizaci\u00f3n cristiana. Pero muy pronto la expulsi\u00f3n de los Moriscos de Espa\u00f1a, al aumentarse la poblaci\u00f3n berberisca, volvi\u00f3 las cosas al estado anterior, y dio un nuevo impulso a la pirater\u00eda. Richelieu investido entonces de la superintendencia general de la navegaci\u00f3n estableci\u00f3 cruceros por el Mediterr\u00e1neo y concluy\u00f3 con los Berberiscos nuevos tratados, siempre violados, y por consiguiente siempre por rehacer. El de 1628 estipulaba la restituci\u00f3n rec\u00edproca de los esclavos, el compromiso adquirido por los Argelinos de no robar de los barcos capturados ni cables, ni velas, ni ca\u00f1ones, ni municiones de guerra, y el compromiso hecho entre los dos partidos contrayentes de no hacerse esclavos y de prestarse mutuamente buenos servicios. Compromisos siempre enga\u00f1osos y fraudulentos por parte de los Berberiscos! Debemos esperar a Luis XIV para ver empresas serias contra la pirater\u00eda, y aun as\u00ed no producir\u00e1n nada decisivo; la conquista de Argel pod\u00eda por s\u00ed sola librar a la Europa cristiana de la verg\u00fcenza, de las p\u00e9rdidas y de los dolores que le inflig\u00edan los estados Berberiscos.<\/p>\n<p>Durante los quince \u00faltimos a\u00f1os de Vicente de Pa\u00fal, periodo de los esfuerzos de su caridad para el socorro de los pobres cristianos esclavos, se puede decir que la pirater\u00eda se ejerci\u00f3 en todo su horror y en toda su libertad, sin casi ninguna represi\u00f3n por parte de las naciones cristianas. Argel sobre todo estaba entonces en toda le fuerza de su organizaci\u00f3n y todo el orgullo de sus \u00e9xitos. Sus corsarios no hab\u00edan tenido nunca el esp\u00edritu mas aventurero y m\u00e1s atrevido; su milicia turca hab\u00eda conquistado una superioridad reconocida, y el gobierno hab\u00eda llegado a una unidad formidable. Hasta esta \u00e9poca, hab\u00eda existido oposici\u00f3n entre el dey, jefe particular de Argel, y el pacha, enviado por la Puerta para representar el poder soberano; el dey hab\u00eda encontrado incluso en la milicia los mismos peligros que el sult\u00e1n en los jen\u00edzaros. Pero entonces el aga de la milicia se constituy\u00f3 en el dey elegido por ella, y el pacha se qued\u00f3 con un t\u00edtulo honor\u00edfico sin poder real, hasta que el dey se lo env\u00ede a Constantinopla (1710), y se apodere del t\u00edtulo con una simple investidura moral del sult\u00e1n. Mientras tanto, y a pesar de a presencia del pacha, goza de un poder absoluto, controlado tan s\u00f3lo por la revuelta y el asesinato. Reina as\u00ed a la vez en Argel y en el interior del pa\u00eds, gracias a la instituci\u00f3n de los beys, sus mandatarios armados, que exprimen en su nombre a las provincias y le traen sus riquezas.<\/p>\n<p>Contra este bandidaje tan duramente organizado, Europa no se defiende ya m\u00e1s que con tratados que son como un reconocimiento y una legitimaci\u00f3n; no protege ya su comercio m\u00e1s que con tributos y presentes vergonzosos, y abandona a los esclavos a los cuidados de la Iglesia y de la caridad cristiana.<\/p>\n<p>El Cor\u00e1n hab\u00eda dicho (c. IX): \u00abPerseguir\u00e9is al infiel hasta que reciba e libro. O que pague el tributo.\u00bb Los Estados cristianos parecieron aceptar para ellos la alternativa, y se dieron prisa en pagar. Hab\u00eda en Argel tres clases de tributos m\u00e1s o menos disfrazados: la <em>Lezma<\/em> , proveniente de una obligaci\u00f3n nominativamente contra\u00edda; los <em>Aoua\u00efd<\/em>, procedentes de la costumbre; y por fin, los <em>Avanies, <\/em>o extorsiones de dinero por tratamientos m\u00e1s o menos vergonzosos y crueles. Existe todav\u00eda un libro tristemente curioso, es el Bandjek, registro oficial de las capturas, donde se consignan todos los tributos pagados en Argel en los \u00faltimos tiempos por las naciones cristianas. Seis de ellas pagaron la Lezma cada dos a\u00f1os hasta los \u00faltimos a\u00f1os de la conquista francesa; Francia, con otros cuatro Estados, pagaba tambi\u00e9n cada dos a\u00f1os los presentes llamados Aoua\u00efd, sin hablar del regalo de alegre advenimiento compartido entre el dey y todos los funcionarios hasta los barrenderos de la Kasba, ni de otros regalos exigidos en diferentes \u00e9pocas de a\u00f1o; sin hablar tampoco de los Avanies que, es verdad, pesaban de ordinario sobre las peque\u00f1as potencias. Las rep\u00fablicas italianas de la edad media, Austria y Rusia, no consintieron nunca en tratar con estos bandidos ni en pagarles tributo; as\u00ed fue tambi\u00e9n con la Isla de Malta y los Estados Romanos, defendidos, una por sus caballeros, los otros por la majestad de su pont\u00edfice: de ah\u00ed la multitud de esclavos de estas naciones que se amontonaban en los calabozos de T\u00fanez y de Argel.<\/p>\n<h4>III. <em>La Esclavitud.<\/em><\/h4>\n<p>Los esclavos, \u00e9sa es, m\u00e1s que las p\u00e9rdidas del comercio<span id='easy-footnote-2-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-2-17393' title='P\u00e9rdidas no obstante considerables: para la primera mitad del siglo XVII, se debe elevar a 20.000.000 de francos, suma enorme para el tiempo, los valores capturados en el espacio de veinticinco o treinta a\u00f1os s\u00f3lo por los Argelinos.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> y la desolaci\u00f3n de los mares, el lado horrible de esta pirater\u00eda, tolerada, pagada por las naciones cristianas. Hab\u00eda en Berber\u00eda, y en particular en Argel, tres clases de esclavos: los del Deylik o de la Rep\u00fablica, al servicio del dey y del gobierno; los de las galeras empleados en los trabajos del puerto y en la mano de obra en las expediciones de los Berberiscos; por \u00faltimo los de los particulares. \u00c9stos eran a su vez de dos clases: unos hab\u00edan sido comprados por patrones para el servicio de sus casas y de sus alquer\u00edas, y eran m\u00e1s o menos desdichados, seg\u00fan el humor de los amos; los ostros, simple objeto de comercio, eran vendidos y revendidos, como viles animales, por traficantes y chalanes, m\u00e1s dignos de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En general, y a cualquier clase que pertenecieran, su suerte era horrible. \u00abSi hay algo en el mundo, ha dicho Bossuet, alguna servidumbre capaz de ponernos ante los ojos la miseria extrema de la cautividad del hombre bajo la tiran\u00eda del demonio, es el estado de un cristiano cautivo bajo la tiran\u00eda de los mahometanos, ya que el esp\u00edritu y el cuerpo sufren por igual la violencia, y no se est\u00e1 menos en peligro de su salvaci\u00f3n que de su vida<span id='easy-footnote-3-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-3-17393' title='&lt;em&gt;Paneg\u00edrico de san Pedro Nolasco, &lt;\/em&gt;obras, tom. XVI, p. 55.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb El cuerpo en la opresi\u00f3n, el esp\u00edritu en la angustia, el coraz\u00f3n en la desesperaci\u00f3n, la fe misma en peligro evidente; as\u00ed es exactamente el cuadro abreviado de la esclavitud del cristiano bajo el yugo musulm\u00e1n. Las historias de Berber\u00eda, los relatos de los Misioneros est\u00e1n llenos de horribles detalles sobre los sufrimientos f\u00edsicos y morales de los esclavos y el horror se multiplica cuando se piensa que ca\u00edan sobre miles de desdichados. Durante la primea mitad del siglo XVII, hasta las grandes expediciones de Luis XIV, hab\u00eda tan s\u00f3lo en la ciudad de Argel y en sus afueras, veinticinco o treinta mil esclavos franceses, espa\u00f1oles, ingleses, italianos, styriens y hasta rusos. Se los contaba de todas las provincias y de casi todas las ciudades de Francia. En los anales de esta esclavitud se hallan los nombres m\u00e1s ilustres; sea suficiente recordar a san Vicente de Pa\u00fal, a Miguel Cervantes, hacia el final del siglo XVI, a Regnard, cien a\u00f1os m\u00e1s o menos despu\u00e9s y, en nuestros d\u00edas, al sabio Arago.<\/p>\n<p>El martirio de los esclavos comenzaba a su llegada a la ciudad donde deb\u00edan residir. Se los despojaba enseguida, y todos, hasta los sacerotes y las mujeres, quedaban expuestos completamente desnudos en una plaza p\u00fablica, y vendidos como animales de carga. Mientras que los del Deylik y de las galeras eran llevados en las expediciones contra los cristianos, los otros, apenas cubiertos de alg\u00fan harapo eran sometidos a trabajos excesivos. Con excepci\u00f3n de algunos empleados por patronos m\u00e1s suaves o atendiendo mejor a su inter\u00e9s, sea en los asuntos de fuera, sea en las ocupaciones ordinarias de la domesticidad, o quienes incluso trabajaban por su propia cuenta, pagando cada mes a su amo un canon convenido, el resto no se pertenec\u00edan ni en el cuerpo ni en su alma, y ten\u00edan que soportar, sin descanso y sin compensaci\u00f3n, las m\u00e1s rudas fatigas. Los de las galeras ten\u00edan mucho que sufrir en sus correr\u00edas por el mar; pero los que se quedaban en tierra sufr\u00edan m\u00e1s a\u00fan. Unos estaban condenados a los trabajos del campo y, bajo un cielo devorador, labraban la tierra, cortaban madera en los bosques, hac\u00edan carb\u00f3n o sacaban la piedra de las canteras. Los otros, secuestrados en las ciudades, trabajaban en el puerto hundidos en el agua nueve horas del d\u00eda, o bien expuestos todo el d\u00eda a los ardores del sol, en una atm\u00f3sfera ardiente como un horno que los propios animales no pueden respirar; serraban el m\u00e1rmol, sin poder, fuera cual fuera su edad, su agotamiento, retirarse nunca ni tomarse un instante de reposo. Se los ve\u00eda, escribe un Misionero, sacar la lengua como a los perros, perd\u00edan la piel presa a aquellos ardores devoradores: poco importa, dec\u00eda el guarda, con el bast\u00f3n despiadado en la mano, trabaja, aunque revientes sobre tu piedra! Si algunos trabajaban en el interior, no por eso deb\u00edan sufrir menos. Los amontonaban hasta cuarenta en una especie de establo, tan peque\u00f1o y estrecho que apenas pod\u00edan moverse. No recib\u00edan aire m\u00e1s que por un tragaluz abierto en la b\u00f3veda y cerrado con una reja de hierro. All\u00ed, encadenados de dos en dos, y encerrados continuamente, trabajaban sin cesar, por ejemplo, en moler trigo en un peque\u00f1o molino de mano, con obligaci\u00f3n de entregar cada d\u00eda una cantidad fija que sobrepasaba sus fuerzas.<\/p>\n<p>Para sostener tales fatigas, diez onzas de pan a d\u00eda y algo de agua y vinagre! <em>Panis arctus, aqua brevis! <\/em>(lejos el pan, escasa el agua) Ni siquiera la noche les tra\u00eda alivio ni reposo verdadero. Los del Deytik estaban distribuidos entonces en dos calabozos, los de las galeras en tres, los dem\u00e1s en calabozos infectos, y todos con las cadenas los pies, no dispon\u00edan para descansar durante una breve parte de la noche, m\u00e1s que de una manta y el desnudo suelo. Si el viernes, sabath para los musulmanes interrump\u00eda sus trabajos, por una cruel compensaci\u00f3n, se hallaba c\u00f3mo recortar ese d\u00eda su escasa y estrecha pitanza.<\/p>\n<p>Pero todo eso no era nada en comparaci\u00f3n con las injurias y los castigos por las menores faltas, que muchas veces no ten\u00edan otro fin que la satisfacci\u00f3n de caprichos crueles. Las pedradas o cuchilladas; los bastonazos en los pies, la espalda o el vientre; los dientes rotos, la nariz o las orejas cortadas, la estrapada h\u00fameda, que consist\u00eda en suspender a un pobre esclavo por los hombros de la antena de un barco y sumergirle violentamente y repetidas veces en el mar con ayuda de una polea; las u\u00f1as incluso de los pies arrancadas, y las heridas regadas con cera fundida: y s\u00f3lo se trataba de juegos para estos b\u00e1rbaros. Cuando el suplicio deb\u00eda ser serio, rodaban a los esclavos en toneles armados de clavos puntiagudos; los aplastaban bajo quinientos o seiscientos bastonazos; los arrojaban al mar cosidos en sacos; los enterraban hasta los hombros en hoyos donde se pudr\u00edan vivos; les abr\u00edan la espalda a hachazos, e introduc\u00edan en las heridas abiertas largas antorchas de cera encendida; les cortaban antorchas de carne que hac\u00edan asar seguidamente oblig\u00e1ndoles por fuerza a com\u00e9rselas; los colgaban de garfios fijos en las paredes, de los hombros o del vientre, como lo hacen los carniceros con las carnes en su puntal; los ataban a la cola de un caballo ind\u00f3mito, que pronto los hac\u00eda pedazos; los descuartizaban en cuatro nav\u00edos que iban en direcci\u00f3n contraria, o los atravesaban con fechas en las antenas; los dejaban morir de hambre o los forzaban a matarse unos a otros a hachazos; por \u00faltimo, otros eran despellejados vivos, deshechos, crucificados, estrangulados, empalados, y a los que hab\u00edan intentado sustraerse a la tortura huyendo les esperaba el suplicio del fuego. \u00abNuestro valor se acababa. \u2013ha escrito Cervantes resumiendo todos estos horrores, -a la vista de las crueldades que Hassan practicaba en su presidio. Todos los d\u00edas un suplicio nuevo; todos los d\u00edas era suspendido un cautivo del gancho fatal, otro era empalado, a un tercero le saltaban os ojos, y esto sin motivo, \u00fanicamente para satisfacci\u00f3n de la sed de sangre que era natural en este monstruo, y que inspiraba incluso horror a los propios verdugos que le serv\u00edan<span id='easy-footnote-4-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-4-17393' title='&lt;em&gt;Don Quixotte, &lt;\/em&gt;primera parte; novela titulada: &lt;em&gt;el&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Cautivo&lt;\/em&gt;.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Esto en cuanto al cuerpo; pero \u00bfqui\u00e9n dir\u00e1 las torturas del alma, los ultrajes a la virtud y las persecuciones infligidas a la fe? Las mujeres y los j\u00f3venes eran las primeras v\u00edctimas de estos b\u00e1rbaros doblemente voluptuosos, y la menor resistencia era castigada con los m\u00e1s horribles tormentos. El proselitismo, o m\u00e1s bien el fanatismo musulm\u00e1n, buscaba hacer conquistas entre los esclavos cristianos, no ya solamente por la fuerza o la espada , como en los tiempos primitivos del Cor\u00e1n, sino tambi\u00e9n por toda clase de seducciones: el incentivo del oro, promesa de liberaci\u00f3n, placer; en la embriaguez incluso ahogaba la fe y la libertad para arrancar una apostas\u00eda. Por eso, ay, los ap\u00f3statas se ve\u00edan por miles. El P. Dan contaba en Argel, hacia 1649, ocho mil renegados y de mil a mil doscientas renegadas de las cuales cuatro francesas solamente; en T\u00fanez, de mil a mil doscientos renegados y de seiscientas a setecientas renegadas; en Sal\u00e9, en Tr\u00edpoli, eran menos numerosos, aunque en una proporci\u00f3n todav\u00eda alarmante para la fe. Era entre estos ap\u00f3statas donde los cristianos fieles hallaban luego a sus m\u00e1s ardientes perseguidores y a sus m\u00e1s despiadados verdugos. Se comprende a qu\u00e9 excesos de desesperaci\u00f3n una cautividad as\u00ed deb\u00eda llevar de vez encunado a los esclavos. Unos se cortaban la garganta; otros se colgaban o estrangulaban; \u00ebstos se cortaban las venas; aqu\u00e9llos, en un arrebato de furor, se arrojaban sobre sus patrones para matarlos y, en castigo de su rebeli\u00f3n, eran quemados vivos.<\/p>\n<h4>IV. <em>Papel de la Iglesia. -Los Trinitarios y la orden de la Merced. \u2013Organizaci\u00f3n religiosa.<\/em><\/h4>\n<p>La esclavitud, tan fecunda en sufrimientos y tan peligrosa para la fe y la virtud, hab\u00eda atra\u00eddo siempre la tierna solicitud de la Iglesia. desde el principio del cristianismo, el rescate, o m\u00e1s bien la <em>redenci\u00f3n<\/em> de los cautivos, seg\u00fan la expresi\u00f3n cristiana, pasaba por una obra de caridad excelente, a la que se deb\u00eda dedicar, en caso de necesidad hasta los vasos sagrados. Fue tambi\u00e9n uno de los fines de las cruzadas que se ve en el discurso de Urbano II en el concilio de Clermont en 1095, en el breve del papa a san Bernardo, para la segunda cruzada, en la ep\u00edstola 322 de este doctor, en las decretales de Inocencio III para la aprobaci\u00f3n de las \u00f3rdenes de la Trinidad y de la Merced, y en la carta que escribi\u00f3 al emperador de Marruecos envi\u00e1ndole a religiosos de san Francisco. San Luis, dirigiendo su expedici\u00f3n por la costa de \u00c1frica, proyectaba tambi\u00e9n la liberaci\u00f3n de los esclavos, y por ello hab\u00eda tra\u00eddo consigo al P, Guagin, general de los Trinitarios y pedido a san Pedro Nolasco que le siguiera.<\/p>\n<p>La obra de la Redenci\u00f3n, organizada y definitivamente constituida, estaba reservada al siglo XIII, y es una de las numerosas glorias de este siglo, apogeo del cristianismo en la edad media. Juan de Mata, nacido en Provenza hacia 1169, de una familia ilustre, concibe, al ofrecer por primera vez a Dios la v\u00edctima de la Redenci\u00f3n del mundo, el proyecto de entregarse a la liberaci\u00f3n de los cautivos. Va a encontrar, en un bosque vecino de Meaux, a F\u00e9lix de Valois, de la familia de aquel nombre que subi\u00f3 m\u00e1s tarde al trono de Francia, y los dos parten para Roma, donde el gran papa Inocencio III los acoge con emoci\u00f3n y aprueba la nueva orden, a la que llama de la <em>Sant\u00edsima<\/em> <em>Treinidad. <\/em>Pero en Francia se conoce a los miembros con el nombre de <em>Mathurins, <\/em>porque F\u00e9lix hab\u00eda logrado establecerlos en Paris en un ligar donde hab\u00eda una capilla dedicada a san Mathurin. Sin embargo su capital estaba en Gerfroid en Brie. Desde all\u00ed multiplicaba y gobernaba la orden F\u00e9lix, mientras que san Juan de Mata recorr\u00eda Europa y Berber\u00eda; all\u00ed muri\u00f3 en 1212, precediendo apenas en la tumba a su santo compa\u00f1ero, muerto en Roma al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>Desde su fundaci\u00f3n, los Trinitarios lograron rescatar a numerosos esclavos. Estos heroicos negociantes de la libertad cristiana hab\u00edan fijado sus sucursales de nuevo estilo en Argel, en Boggie, en Or\u00e1n, en Mostaganem. All\u00ed llegaban contentos despu\u00e9s de recorrer Europa y recoger, en medio de fatigas muy duras y a veces negativas m\u00e1s duras todav\u00eda, abundantes limosnas. All\u00ed discut\u00edan el rescate de los cautivos y luchaban contra las supercher\u00edas y los <em>afrentas<\/em> de los B\u00e1sbaros, obligados a menudo a a\u00f1adir al precio convenido su libertad y hasta su vida. Pero, no importa, ha dicho el Monse\u00f1or Pavy, obispo de Argel, \u00absu celo crec\u00eda con los ultrajes y se fecundaba con la afrenta.\u00bb De 1198, fecha de su fundaci\u00f3n, a 1787, es decir en un espacio de apenas seis siglos rescataron a novecientos mil esclavos; bot\u00edn conquistado al infiel y a la barbarie, que s\u00f3lo a ellos les hab\u00eda costado sudor y sangre. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s de su primera fundaci\u00f3n, tuvieron rivales, o m\u00e1s bien compa\u00f1eros de celo y de caridad en los Hermanos de la Merced. Nacido en 1189, de una de las primeras familias del Languedoc, san Pedro Nolasco hab\u00eda comenzado por llevar las armas bajo Sim\u00f3n de Montfort en la guerra contra los Albigenses. Impresionado por su valor y talentos, Sim\u00f3n le confi\u00f3 la educaci\u00f3n de Jacques, su prisionero, hijo de Pierre d\u2019Arag\u00f3n, muerto en la batalla de Muret. Pedro Nolasco acompa\u00f1\u00f3 a su ilustre disc\u00edpulo a Barcelona en 1215, y all\u00ed, en esta tierra de Espa\u00f1a por tanto tiempo todav\u00eda bajo el yugo del islamismo resolvi\u00f3 entregar a los esclavos cristianos su fortuna y su vida. Le comunica el plan a san Raimundo de Pe\u00f1afort, su confesor, salido de los condes de Barcelona y aliado a la familia real de Arag\u00f3n, quien redacta los estatutos de la nueva orden y los hace aprobar en Roma. . algo \u00fanico en la historia del cristianismo, la orden tiene un palacio por cuna pues all\u00ed donde el joven rey de Arag\u00f3n quiso alojar a sus primeros miembros. Finalmente, el 10 de abril de 1223, d\u00eda de la fiesta de san Lorenzo, del santo di\u00e1cono que fue uno de los primeros ministros y de los primeros m\u00e1rtires de la caridad cristiana. Pedro es llevado a la catedral por el rey y Raimundo; all\u00ed pronuncia, de manos del obispo Berenguer, sus votos, uno de los cuales le obliga a ocupar el lugar de un cautivo si no hay otro medio de rescatarle, recibe el h\u00e1bito de la orden y es nombrado su primer general.<\/p>\n<p>Bossuet ha dicho: \u00abNunca hubo en la tierra un hombre m\u00e1s liberal que el gran Pedro Nolasco\u2026 ya que no se propuso nada menos que la inmensa profusi\u00f3n de un Dios que se prodig\u00f3 a s\u00ed mismo; y de ah\u00ed concibi\u00f3 el plan de entregar su persona y consagrar toda su orden a las necesidades de los desgraciados<span id='easy-footnote-5-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-5-17393' title='Pan\u00e9girique cit\u00e9, P. 54.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>En efecto, apenas entregado a Dios en la persona de los cautivos, deja la corte de Arag\u00f3n, va al reino de Valencia, m\u00e1s tarde a Berber\u00eda, y rescata por s\u00ed solo a m\u00e1s cuatrocientos esclavos, si hablar de los consuelos y de los socorros que prodiga a los que se ve obligado a dejar en las cadenas. Mientras vive, y despu\u00e9s de su muerte, su Orden se extiende r\u00e1pidamente. Llega pronto a dieciocho casas en Francia, patria del fundador, patria tambi\u00e9n de san Juan de Mata y de san F\u00e9lix de Valois, -ya que esta obra de la Redenci\u00f3n es una obra casi exclusivamente francesa; -tiene tambi\u00e9n numerosas casas en Espa\u00f1a y en Italia, y sobre todo tendr\u00e1 grandes fundaciones en Am\u00e9rica; tierra todav\u00eda hoy mancillada por la esclavitud.<\/p>\n<p>Es pues en Am\u00e9rica principalmente donde los Padres de la Merced ejercieron su caridad. He ah\u00ed por qu\u00e9 sus rescates en Berber\u00eda fueron menos numerosos que los de los Trinitarios. Con todo, en seis siglos no liberaron a menos de trescientos mil esclavos que, a\u00f1adidos a los novecientos mil de los Trinitarios, forman un n\u00famero tan prodigioso que uno se pregunta c\u00f3mo los hermanos de la Redenci\u00f3n, a pesar de su celo, sus carreras caritativas, el voto que hacia la Merced de dar a la obra el tercios de sus rentas, consiguieron recoger las sumas necesarias para tantos rescates. Ya que, teniendo en cuenta los gastos de viaje y de transporte, de los derechos que pagar y de las afrentas-rescate, la media de precio de un esclavo iba a 6.000 libras, lo que, por un mill\u00f3n doscientas mil, hace el total enorme de siete mil millones<span id='easy-footnote-6-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-6-17393' title='Consultar sobre todo lo que precede y para muchos detalles que siguen: &amp;#8211;&lt;em&gt;Hoistoire du royaume d\u2019Alger&lt;\/em&gt;, por Laugier de Tassy, Amsterdam, 1727; &amp;#8211;&lt;em&gt;Histoire d\u2019Alger&lt;\/em&gt;, por Rotalier; &amp;#8211;&lt;em&gt;Domination turque&lt;\/em&gt;, por Walsin-Estherhazy; &amp;#8211;&lt;em&gt;Histoire de la Conqu\u00eate d\u2019Alger&lt;\/em&gt;, por M. Nettement, que ha resumido muy bien las obras precedentes, y a quien hemos seguido preferentemente, vol in-8, Paris, 1856: &lt;em&gt;0-Guerre et gouvernement de A\u2019\u00c0lgerie&lt;\/em&gt;, por Louis de Baudicourt, 1 vol. in-8, Paris, 1853 ;- &lt;em&gt;Voyage pour&lt;\/em&gt; la r\u00e9&lt;em&gt;demption des captifs aux royaumes d\u2019Alger et de Tunis&lt;\/em&gt; en 1720, por los Padres Fran\u00e7ois Gomelin, Phil\u00e9mon de la Motte y Joseph Bernard, trinitarios ; &amp;#8211;&lt;em&gt;Histoire de la Barbarie&lt;\/em&gt;, por el P. Dan ; &amp;#8211;&lt;em&gt;Appel de Monseigneur Pavy, \u00e9v\u00eaque d\u2019Alger, en faveur de la chapelle de Notre Dame d\u2019Afrique, &lt;\/em&gt;in-8, Aegel y Par\u00eds, 1858 ; &amp;#8211;&lt;em&gt;La nouvelle \u00e9glise d\u2019Afrique, introduction aux \u0153uvres de Monseigneur Pavy&lt;\/em&gt;, in-8, Par\u00ed, 1858 ; -Por \u00faltimo, los Relatos y Memorias conservados en los archivos de los sacerdotes de la Misi\u00f3n. '><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El mundo, tan dispuesto no obstante a admirar a los conquistadores y las conquistas, ha ignorado con demasiada frecuencia a estos hombres, cuyo valor y \u00e9xitos sobrepasan con mucho a los h\u00e9roes m\u00e1s celebrados. Chateaubriand fue m\u00e1s justo cuando escribi\u00f3: \u00abEl Padre de la Redenci\u00f3n se embarca en Marsella: \u00ab\u00bfA d\u00f3nde va solo de esa manera con su breviario y su bast\u00f3n? Este conquistador marcha a la liberaci\u00f3n de la humanidad, y los ej\u00e9rcitos que le acompa\u00f1an son invisibles. Con la bolsa de la caridad en la mano, corre a enfrentarse a la peste, al martirio y a la esclavitud. Aborda al dey de Argel, y le habla en nombre de ese rey celestial de quien es embajador. El B\u00e1rbaro se sorprende a la vista de este Europeo que se atreve solo, a trav\u00e9s de los mares y de las tempestades, a venir a pedirle los cautivos: domado por una fuerza desconocida, acepta el oro que se le presenta, y el heroico liberador, satisfecho de haber devuelto a los desgraciados a su patria, oscuro e ignorado, desanda humildemente el camino de su monasterio<span id='easy-footnote-7-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-7-17393' title='&lt;em&gt;G\u00e9nie du christianisme&lt;\/em&gt;, cuarta parte, lib, III, c. VI.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>La obra emprendida por san Vicente de Pa\u00fal no era directamente la obra del rescate, aunque haya dedicado a ello, los quince \u00faltimos a\u00f1os de su vida, m\u00e1s de un mill\u00f3n de libras y haya liberado a unos mil doscientos esclavos. Su propia obra, como vamos a ver, fue el alivio corporal y espiritual de los cristianos cautivos. Aligerar sus privaciones con limosnas, consolarlos, sostenerlos en la fe, instruirlos, administrarles los sacramentos y los auxilios religiosos, \u00e9se era el fin principal que se propuso y que prosiguieron los Misioneros: obra excelente tambi\u00e9n, m\u00e1s \u00fatil inmediatamente o incluso necesaria que la de la Redenci\u00f3n, por causa de las apostas\u00edas tan numerosas y de la p\u00e9rdida de tantas almas.<\/p>\n<p>Hablando un d\u00eda de una y otra a sus sacerdotes, Vicente explic\u00f3 perfectamente en qu\u00e9 consist\u00eda la suya. \u00abLa obra de los esclavos, les dijo, ha sido tenida por tan grande y santa que ha dado lugar a la instituci\u00f3n de algunas santas \u00d3rdenes en la Iglesia de Dios; y esas \u00d3rdenes han sido siempre consideradas con mucho por encima de todas las dem\u00e1s porque se dedican a eso, como son los Religiosos de la Redenci\u00f3n de los cautivos, los cuales van de vez en cuando a rescatar a algunos esclavos y luego se vuelven a su casa; y entre los votos que emiten, \u00e9ste es uno de ellos es emplearse en realizar estos rescates de estos pobres cristianos, pero que, aparte de eso, se quedan all\u00ed para dedicarse en todo tiempo a hacer este rescate caritativo, y para asistir en todo momento, corporal y espiritualmente a estos pobres esclavos, para acudir siempre. A todas sus necesidades y para toda clase de asistencia y de consuelo en sus mayores aflicciones y miserias. Oh Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, \u00bfven ustedes bien la grandeza de esta obra? \u00bfLa conocen bien? Pero \u00bfhay cosa m\u00e1s importante como lo que hizo Nuestro Se\u00f1or, cuando baj\u00f3 a la tierra para librar a los hombres de la cautividad del pecado, e instruirlos con sus palabras y sus ejemplos? Ese es el ejemplo que todos los Misioneros deben seguir. Deben estar preparados a dejar su pa\u00eds, sus comodidades, su descanso por esta labor<span id='easy-footnote-8-17393' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-a\/#easy-footnote-bottom-8-17393' title='Rep. de oraci\u00f3n del 11 de noviembre de 1657.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.<\/p>\n<p>Sin embargo no es, -y es justo decirlo,- que los esclavos cristianos, en particular en Argel, hubieran estado desprovistos por completo hasta el d\u00eda del auxilio religioso. Los Trinitarios y los Padres de la Merced, no cesaban de unir la limosna espiritual a la corporal. Adem\u00e1s, desde 1546, el Padre Sebasti\u00e1n du Port, del convento de Burgos, que hab\u00eda acompa\u00f1ado a Carlos Quinto en se expedici\u00f3n de 1541, habiendo ido por primera vez a Argel para rescatar a doscientos esclavos, pens\u00f3 en hacer all\u00ed algunas fundaciones religiosas. En efecto, recogi\u00f3 nuevas limosnas y, en 1551, fund\u00f3 capillas en los calabozos, donde los turcos permitieron el ejercicio p\u00fablico del culto, porque hab\u00edan advertido que los esclavos trabajaban mejor cuando hab\u00edan frecuentado los sacramentos: el esp\u00edritu de lucro fue m\u00e1s fuerte que el fanatismo. El P. Duport fund\u00f3 tambi\u00e9n en los calabozos enfermer\u00eda que fueron administradas por Trinitarios espa\u00f1oles; por \u00faltimo, un hospital, que, casi en ruinas, fue reconstruido en 1612 por los Padres Bernard de Monroy, Jean d\u2019Aquila y Jean de Pallaccio. Estos religiosos encarcelados primeramente por el dey con ocasi\u00f3n de una joven musulmana bautizada, luego retenidos en Argel, aprovecharon su estancia forzosa para recoger limosnas, reedificaron y agrandaron el hospital, donde murieron ellos mismos en medio de los esclavos.<\/p>\n<p>Bastante tiempo m\u00e1s tarde, hacia 1644, fue tambi\u00e9n ampliado, con las limosnas de Espa\u00f1a y del Per\u00fa, por el P. Juan de la Concepci\u00f3n, ermita\u00f1o de la ermita real de San Antonio de M\u00e1laga quien, tras varios pasados en el servicio de los esclavos, fue quemado vivo por entrar en una mezquita con un crucifijo en la mano y haber predicado en ella la verdad cristiana. Aunque ampliado el hospital era estrecho todav\u00eda y las camas se api\u00f1aban hasta el altar donde se celebraba el santo sacrificio, ya que se recib\u00eda all\u00ed a los cristianos, libres y esclavos de todas las naciones. M\u00e9dicos y farmac\u00e9uticos, afectos al establecimiento, visitaban en la ciudad a las mujeres cristianas que, seg\u00fan las costumbres del pa\u00eds, no pod\u00edan ser admitidas all\u00ed. Su renta fija era insuficiente, ya que no pasaba de 2.000 piastras, los comerciantes cristianos se hab\u00edan puesto de acuerdo en pagarle un derecho de tres piastras por todo nav\u00edo que entrara el puerto de Argel, y los esclavos mismos contribu\u00edan a alimentar con limosnas adelantadas de su escaso peculio, -El hospital sigui\u00f3 bajo la protecci\u00f3n del consulado de Francia hasta principios del siglo XVIII cuando, a consecuencia de las guerras, el Padre administrador le puso bajo el patronato del c\u00f3nsul ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Otra obra excelente anterior tambi\u00e9n a Vicente de Pa\u00fal, es la obra de la sepultura cristiana. Los esclavos cristianos hab\u00edan sido por mucho tiempo abandonados sin sepultura por los musulmanes. Un capuchino, confesor del h\u00e9roe de Lepanto, de don Juan de Austria, habiendo sido hecho esclavo en Argel, recibi\u00f3 de su ilustre penitente una suma bastante considerable para su rescate, pero prefiri\u00f3 servirse de ella para comprar, fuera de la Puerta Bal-al-Oued, una lengua de tierra arenosa a lo largo del mar, de la que hizo un cementerio cristiano en el que \u00e9l mismo fue enterrado.<\/p>\n<p>A pesar de todo, se puede decir que, hasta san Vicente de Pa\u00fal no hab\u00eda nada fijo y organizado en el servicio religioso de Berber\u00eda. Aparte del administrador del hospital, los Padres de la Redenci\u00f3n no permanec\u00edan por mucho tiempo en Argel, donde apenas eran tolerados m\u00e1s que por la codicia y, cuando se hab\u00edan gastado las sumas recogidas para los rescates, deb\u00edan volver a Europa para reunir nuevas cantidades y comprar as\u00ed derecho de volver a \u00c1frica. Las capillas de los calabozos y el hospital estaban servidos de ordinario<\/p>\n<p>por religiosos esclavos, cuya fe y virtud se debilitaban, ay, en la servidumbre, y cuya jurisdicci\u00f3n, adem\u00e1s, era dudosa. Esta interesante cristiandad de Argel, compuesta de comerciantes esforzados y de esclavos confesores de la fe careci\u00f3 por largo tiempo en efecto de organizaci\u00f3n can\u00f3nica. No se un\u00eda a ninguna di\u00f3cesis ni vicariato apost\u00f3lico. En 1619 hab\u00eda recibido una especie de constituci\u00f3n que pod\u00eda convenir a los esclavos, pero no a los comerciantes que aflu\u00edan de todas las naciones al puerto de Argel. A san Vicente de Pa\u00fal pertenece la iniciativa de la erecci\u00f3n de un vicariato apost\u00f3lico, que pusiera las cosas en un estado normal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II: Berber\u00eda Art\u00edculo primero. 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