{"id":17210,"date":"2018-05-29T08:20:36","date_gmt":"2018-05-29T06:20:36","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/11\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/"},"modified":"2018-04-30T10:33:55","modified_gmt":"2018-04-30T08:33:55","slug":"el-padre-mariano-maller-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/","title":{"rendered":"El Padre Mariano Maller. Cap\u00edtulo 2"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo II: Entre los Padres de la Iglesia norteamericana<\/strong><\/h2>\n<p>Mientras las naciones europeas jugaban a descristianizarse en la primera mitad del siglo XIX, un fen\u00f3meno inverso ocurr\u00eda en la joven naci\u00f3n norteamericana, a la otra orilla del Atl\u00e1ntico. Jesucristo bah\u00eda dicho a sus ap\u00f3stoles : \u00abCuando os persiguieren en una ciudad, huid a otra\u00bb. Esto hicieron muchos religiosos que, al ser perseguidos en Europa se refugiaron en Norteam\u00e9rica y all\u00ed levantaron, en lo alto la antorcha de la fe. Los primeros en hacer este traslado fueron los sulpicianos, fundados por el gran Olier, disc\u00edpulo y amigo de San Vicente de Pa\u00fal. La primera, colonia lleg\u00f3 en 1792, fugitivos sus miembros de la Gran Revoluci\u00f3n. Por esta \u00e9poca no hab\u00eda en todos los Estados Unidos m\u00e1s que dos Obispados: el de Baltimore, creado en 1780 por P\u00edo VI, con jurisdicci\u00f3n sobre todo el Este, el Norte y el Noroeste, y el de Nueva Orleans, creado en 1793, con jurisdicci\u00f3n sobre toda la Florida y Luisiana, a favor de D. Luis Pe\u00f1alver y C\u00e1rdenas, que en 1801 fue ascendido a la dignidad de Metropolitano de Guatemala, como consecuencia del traspaso de la Luisiana hecho a Francia por Espa\u00f1a, en virtud del tratado de San Ildefonso de 1800, pasando su Di\u00f3cesis a ser administrada por el de Baltimore hasta 1812, en que fue nombrado para sucederle el. sulpiciano Luis Dubourg.<\/p>\n<p>Cuatro .a\u00f1os antes Baltimore era ascendida por P\u00edo VII a la dignidad Metropolitana con las sedes sufrag\u00e1neas, reci\u00e9n creadas, de Barstown, Filadelfia, Nueva York y Boston. El Obispo Dubourg hizo varias levas por diversas naciones de Europa reclutando sacerdotes y misioneros para su inmensa Di\u00f3cesis, que ten\u00eda alrededor de 400.000 kil\u00f3metros cuadrados y un reducid\u00edsimo n\u00famero de sacerdotes. El m\u00e1s importante n\u00facleo de estas levas lo constitu\u00eda el de los Pa\u00fales italianos, encabezado por F\u00e9lix Andreis, el primer misionero de todo aquel inmenso territorio que va camino de los altares y que al, llegar en 1818 a San Luis fue instituido Vicario General de la Di6cesis y fundador y primer Rector del Seminario Diocesano. Muchos de los sacerdotes que iban llegando de Europa se incorporaban a los misioneros Pa\u00fales, que por otro lado iban recibiendo refuerzos de Italia, Francia y Espa\u00f1a, hasta el punto de que en 1837 el P. General, J. B. Nozo, pudo erigir con ellos la Provincia de Estados Unidos, nombrando como primer Visitador al P. Juan Tim\u00f3n. Para estas fechas los PP. Rosati y Nekere ascend\u00edan, respectivamente, a las sillas episcopales de San Luis el primero de la serie, y a la de Nueva Orleans, el segundo.<\/p>\n<p>El P. Od\u00edn, en un viaje a Europa, hizo una nueva leva de doce misioneros. casi todos ellos italianos, para volver de nuevo dos a\u00f1os m\u00e1s tarde con la misi\u00f3n de entregar al Papa las actas del primer Concilio provincial de Baltimore del que hab\u00eda sido te\u00f3logo consultor muy destacado. Y aqu\u00ed es donde hacen su entrada los misioneros espa\u00f1oles en la evangelizaci\u00f3n de Estados Unidos.<\/p>\n<h3><strong><em>Carta del P. Od\u00edn a los misioneros espa\u00f1oles<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Efectivamente, el 14 de marzo de 1835, desde Tur\u00edn donde se hallaba a su regreso de Roma, cuando fue a presentar al Papa las actas del Concilio de Baltimore, el P. Od\u00edn hizo un llamamiento a los espa\u00f1oles con una carta al Superior de Barcelona en muy buen castellano, que constituye un canto a la Espa\u00f1a misionera y que viene a ser como la semilla que luego fue transplant\u00e1ndose en Estados Unidos en 1837, 1838 y 1839. La guardamos en nuestro Archivo de Madrid, y de ella entresacamos este p\u00e1rrafo: <em>\u00abYo soy de Ly\u00f3n, de Francia, y gracias a Dios se me dio la instrucci\u00f3n en Teolog\u00eda como se da en ese Reino de Espa\u00f1a\u00bb.<\/em> Hijo de nuestro gran Patriarca San Vicente, he residido desde los veinti\u00fan a\u00f1os en los Estados Unidos de Am\u00e9rica Septentrional, en donde es inexplicable lo que he visto y tocado del esp\u00edritu de Dios en los trece a\u00f1os de mi residencia en aquel pa\u00eds, que parece estar lleno de la divina misericordia. De las ciudades, de las aldeas, de los desiertos y de todas partes vienen gentes a la fe; y abrazan nuestra religi\u00f3n protestantes e infieles, los profetas de estas sectas, los ministros de aquellos ciudadanos y salvajes, r\u00fasticos e instruidos de todas clases. Basta decir que un corto n\u00famero de sacerdotes hemos reengendrado en Jesucristo por el bautismo, en el breve tiempo de cuatro a\u00f1os, medio mill\u00f3n de almas. Pero \u00bfqu\u00e9 es esto, si se considera la muchedumbre que queda por bautizar y que est\u00e1 suspirando este remedio de salud y la instrucci\u00f3n necesaria? Limit\u00e1ndome a nuestra Di\u00f3cesis de San Luis, en el Estado de Missouri, observo que en un territorio, extenso como veinte veces toda Italia, tenemos medio mill\u00f3n de varias sectas no bautizados y las tribus que forman un mill\u00f3n y medio de gentiles, en los cuales se ve un ardiente deseo de conocer al verdadero Dios y el camino seguro de llegar a poseerle. De m\u00e1s de 200 millas de distancia van a buscar un sacerdote para que los gu\u00ede, los consuele y ojal\u00e1 pudieran encontrarlo.<\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo saciar a tantos hambrientos que piden el pan de la divina palabra? Once sacerdotes que somos en nuestro Seminario de San Luis -los Barrens- y s\u00f3lo 25 en toda la Di\u00f3cesis, \u00bfqu\u00e9 son para socorrer unas necesidades tan vast\u00edsimas?\u00a0 \u00bfQu\u00e9 haremos tan pocos operarios siendo la mies tan abundant\u00edsima?&#8230; Yo ruego a vuestra Se\u00f1or\u00eda Reverend\u00edsima, por el celo ardent\u00edsimo de nuestro Patriarca y por la misma sangre del Redentor, que procure que vengan conmigo tres o cuatro compa\u00f1eros de esa Casa o de la de Madrid o de las otras de esa Provincia y Reino&#8230; Es inexplicable el fruto que pudieran darnos para Dios tres o cuatro misioneros espa\u00f1oles.<\/p>\n<h3>\u00a1<strong>Qu\u00e9 prodigios y conversiones obraron en el Nuevo Mundo!<\/strong> &#8211;<\/h3>\n<p>\u00abTomen parte tambi\u00e9n ahora en las grandes conquistas que los Hijos de San Vicente tienen oportunidad de hacer para Jesucristo&#8230; Ser\u00e1 grat\u00edsimo al Vicario de Jesucristo y al Reverend\u00edsimo nuestro General que de esa religiosa y cat\u00f3lica naci\u00f3n vengan tres o cuatro misioneros a cultivar aquel vast\u00edsimo campo del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p><strong> No cuatro, sino una docena.<\/strong>&#8211; Para estas fechas la Casa de Madrid casi no exist\u00eda- casi toda ella, estaba ya en Guisona- y a la de Barcelona no le quedaban de vida m\u00e1s que unos meses. Perseguidos en Espa\u00f1a, se refugiaron en Francia, que les sirvi\u00f3 de trampol\u00edn para saltar a Argel, a las islas del Egeo, a Siria y L\u00edbano, a China, y, sobre todo, a Estados Unidos, a donde fueron llegando en 1837 los PP. Armengol, Alabau y Dom\u00e9nech -m\u00e1s tarde, este \u00faltimo, Obispo de Pitsburgo. y de los Allegany-; en 1838, los PP. Masnou, Llevar\u00eda, Calvo, Cerc\u00f3s y Amat, que m\u00e1s tarde hab\u00eda de ser elevada a la silla episcopal de Monterrey y fundar la de los \u00c1ngeles en California: en 1839 se embarcaron en El Havre los PP. Serreta, Pascual y Maller; por fin, desde Italia, en donde se hab\u00eda refugiado, el P. Estany lleg\u00f3 a los Estados Unidos, acaso a principios de 1840. En total doce misioneros casi todos de primera fila, entre los cuales surgieron dos Obispos, tres Visitadores y dos Rectores de seminario. El m\u00e1s destacado de todos fue el P. Maller, el cual, luego de una navegaci\u00f3n, relativamente feliz, hecha en barco de vela, desembarc\u00f3 con sus dos compa\u00f1eros en Nueva Orleans, desde donde, al cabo de dos d\u00edas remontaron, en un vapor el r\u00edo Missisippi hasta 80 kil\u00f3metros aguas arriba, en donde en la localidad de Furce, los PP. Pa\u00fales dirig\u00edan el seminario diocesano de la Asunci\u00f3n en las inmediaciones de Donaldsonville, Di\u00f3cesis de Nueva Orleans que ten\u00eda por Rector a su antiguo profesor de Filosof\u00eda, P. Armengol, el cual les hospeda durante alg\u00fan tiempo, hasta que el Visitador, P. Juan Tim\u00f3n, mand\u00f3 al P. Maller avanzar Missisippi arriba hasta Santa Mar\u00eda de los Barrens, en don de se le confi\u00f3 el cargo de prefecto de los seminaristas.<\/p>\n<h3><strong>En Santa Mar\u00eda de los Barrens<\/strong>.<\/h3>\n<p>Cuando el P. Maller lleg\u00f3, o\u00eda hablar al P. Cellini y a otros de los \u00abbuenos tiempos antiguos\u00bb. Estos \u00abbuenos tiempos\u00bb se remontaban a unos 20 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando el Padre Rosati, el futuro primer Obispo de S. Luis, lleg\u00f3 con el primer seminario interno a fines de 1818. Los habitantes hab\u00edan puesto a su disposici\u00f3n 300 acres de terreno. Aqu\u00ed, para que pudieran o\u00edr misa las 40 familias de la regi\u00f3n, levantaron una iglesia de madera, y una choza tambi\u00e9n de madera, que ten\u00eda 25 pies de largo por 28 de ancho para albergue de sacerdotes, seminaristas y hermanos coadjutores.<\/p>\n<p>Esta choza serv\u00eda, a la vez, de capilla, dormitorio, comedor, cocina, sala de estudio, de recreaci\u00f3n y de trabajo; m\u00e1s todo se practicaba tan a su tiempo y con tanto orden como en el noviciado m\u00e1s regular. All\u00ed a un lado se ve\u00eda al P. Rosati, dando su clase de teolog\u00eda a un grupo de seminaristas, en otro al Hermano Blanka preparando la comida, m\u00e1s all\u00e1 al P. Cellini revocando las paredes y, completando el cuadro, una vaca rascaba la puerta con su cabeza en demanda de la comida, que le era debida. Durante los primeros inviernos las rendijas que dejaba la madera en las paredes y los techos, permit\u00edan la entrada de la lluvia, el viento y la nieve. Sucedi\u00f3les a veces que, al amanecer, las pieles de b\u00fafalo y las coberturas que les cubr\u00edan mientras dorm\u00edan, las contemplaban cargadas de nieve. El papel o un pedazo de tela blanca hac\u00edan las veces de cristaleras. El vino \u00fanicamente lo ve\u00edan en la misa, y aun \u00e9ste, sacado de las uvas silvestres de los contornos. Ve\u00edase con frecuencia a los misioneros manejando el hacha en el corte de los \u00e1rboles y acarreando la le\u00f1a para calentarse y hacer la comida. Un d\u00eda de Pascua, despu\u00e9s de la solemnidad lit\u00fargica con misa, cantada y serm\u00f3n, los inquilinos de la choza, al sentarse en la mesa no vieron delante de s\u00ed m\u00e1s que un plato de habas cocidas y agua fresca. El est\u00f3mago del P. Cellini, que se hallaba muy fatigado porque, adem\u00e1s de las funciones del d\u00eda, hab\u00eda estado muy ocupado en o\u00edr confesiones y administrar bautismos, no pudo menos de esbozar una protesta con un d\u00e9bil gemido; pero el P. Cellini (Rosati) no tard\u00f3 en llamarle al orden y reducirle a disciplina, y todo en aquel d\u00eda fue paz y contento.<\/p>\n<p>La choza primitiva se hac\u00eda cada vez m\u00e1s insuficiente para los que iban llegando y hubo que sustituirla por otra, tambi\u00e9n de madera, m\u00e1s amplia -50 pies de largo por 30 de ancho- de dos pisos, construida sobre los planos trazados por el P. Delacroix. Cuando el P. Maller lleg\u00f3, la casa estaba reci\u00e9n estrenada. Tambi\u00e9n estren\u00f3 iglesia nueva, pues la antigua estaba ya en 1837 casi inservible. La lluvia y el viento y hasta la nieve se met\u00edan por las rendijas y ventanas sin cristales y m\u00e1s de una vez en las funciones religiosas tanto los fieles como el coro y los sacerdotes oficiantes se vieron obligados a defenderse de los elementos invasores con telas extendidas y paraguas.<\/p>\n<p>Lo mismo en los Barrens que en S. Luis los cierzos norte\u00f1os se encajonaban por el valle del Missisippi tan fuertes y helados que el Venerable F\u00e9lix U. Andreis le ocurri\u00f3 hel\u00e1rsele en el c\u00e1liz las sagradas especies y tener que romperlas con los dientes y disolver los pedazos en la boca para poder tomarlas. La nueva iglesia, bien techada y acondicionada, alivi\u00f3 notablemente la situaci\u00f3n. Fue consagrada por Mons. Rosati C. M. a fines del 1839. Los tiempos de la \u00absuma estrechez\u00bb hab\u00edan pasado, y llegaban tiempos de mayor holgura; sin embargo, ya no se notaba tanto la fragancia de la pobreza, ni se o\u00eda el bullir del \u00abfervor en la regularidad. En aquellos escasos meses -apenas llegaron a la docena-que estuvo al frente de la disciplina el joven profesor, ya not\u00f3 los primeros brotes de dos tendencias de polos opuestos, como lo anotar\u00e1 27 a\u00f1os m\u00e1s tarde, la tendencia de la <em>\u00abausteridad europea\u00bb<\/em>, y de la <em>\u00abcomodidad americana\u00bb.<\/em> El que hab\u00eda aprendido la austeridad y la regularidad en la calle del Barquillo del Madrid en la escuela del santo P. Borja y reavivado luego en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Junto a las cenizas sagradas de .S. Vicente, les mantuvo con pulso firme en los que ten\u00eda bajo su custodia con tan feliz \u00e9xito que el P Visitador vio en \u00e9l al hombre que necesitaba para ser el primer Rector del seminario de S. Carlos de Filadelfia, d\u00e1ndole por colaboradores a los PP. Burke, Peneo, Frasi y Rolando, todos ellos mayores que \u00e9l en edad y en vocaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>En San Carlos de Filadelfia. <\/strong><\/h3>\n<p>En 1841 Mons. Kenrik, Obispo de Filadelfia confi\u00f3 su seminario a los PP. Pa\u00fales y el. P. Tim\u00f3n no dud\u00f3 en confiar su rector\u00eda al P .Maller, cuya virtud y capacidad le eran conocidas, a pesar de su reci\u00e9n estrenado sacerdocio y de sus 24 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 explicar su actividad en este nuevo campo: su tacto fin\u00edsimo y la destreza con que supo conducir y gobernar a los j\u00f3venes levitas puestos bajo su cuidado y tutela? Bien pronto se gan\u00f3 las simpat\u00edas de cuantos Obispos y sacerdotes pudieran apreciar sus dotes de virtud y buen gobierno. Mons. Kenrik le ten\u00eda en tal estima, que sol\u00eda decir de su Rector que era <em>\u00abel sacerdote m\u00e1s prudente y acabado que conoc\u00eda en toda la rep\u00fablica de Estados Unidos\u00bb<\/em> El Obispo le confi\u00f3 el encargo de buscar un sitio apropiado para la construcci\u00f3n del Seminario menor, orient\u00e1ndole hacia Pottsville y Joungustawn, con clara preferencia por esta \u00faltima localidad.<\/p>\n<p>El P Maller, sin embargo, despu\u00e9s de haber hecho un reconocimiento detallado, se inclinaba por Pottsville, tanto porque en caso de divisi\u00f3n de la di\u00f3cesis, Joungustawn quedar\u00eda fuera de los limites de Filadelfia, cuanto <em>\u00abporque siendo Pottsville de m\u00e1s f\u00e1cil acceso, los seminaristas de Filadelfia estar\u00edan cerca de sus casas y, por lo mismo sus familiares y amigos podr\u00edan visitarlos m\u00e1s f\u00e1cilmente en caso de enfermedad o indisposici\u00f3n\u00bb<\/em> y adem\u00e1s podr\u00eda servir de seminario de verano para los seminaristas mayores. Hab\u00eda adem\u00e1s otra raz\u00f3n de pes\u00f3 que el P. Maller alegaba. En Pottsville estaban construyendo <em>\u00abun asilo para ni\u00f1os protestantes, cerca de la iglesia cat\u00f3lica, cuya fundaci\u00f3n, dado que falle, como se lo propon\u00eda lograr el p\u00e1rroco se\u00f1or Maginis, podr\u00eda f\u00e1cilmente emplearse para seminario<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-1-17210' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-1-17210' title='The Kenrik-Frrenaz Correspondence, 1830-1860 by F.E.T. (Filadelfia, 1920. Cs. 16-VIII-1942 y 20- VIII-1842, pg. 47 y 49.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>Vicario General del Obispado<\/strong>.<\/h3>\n<p>El 25 de abril de 1843 el Obispo de Filadelfia escrib\u00eda a su hermano Ricardo, Obispo de Drasa y m\u00e1s tarde Arzobispo de S. Luis: \u00abEl deseo de perfecci\u00f3n o las necesidades de la Iglesia me han privado ya de tres Vicarios Generales. El R. P. Balf\u00e9 nos ha dejado hoy para entrar en Religi\u00f3n. Yo me hab\u00eda propuesto hacer Vicario General al R. P. M. Maller; pero en su grande humildad s\u00e9 ha negado a aceptar este cargo\u00bb.<span id='easy-footnote-2-17210' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-2-17210' title='O.c. p. 116'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sin embargo, el Obispo no renunci\u00f3 a su proyecto. En septiembre del a\u00f1o siguiente todav\u00eda no hab\u00eda dado sucesor al P. Balf\u00e9 y escrib\u00eda a su hermano para que interesara en el asunto al P. Tim\u00f3n, C. M., esperando que \u00e9ste lograr\u00eda inclinar el \u00e1nimo del P. Maller, que tras una ruda batalla de tres a\u00f1os hubo de prestar sus hombros a la pesada carga. El 20 de marzo de 1845, el Kenrik de Filadelfia escrib\u00eda triunfante al de San Luis: <em>\u00abHe conferido los poderes de Vicarios Generales y de Administradores de todos los bienes de la Iglesia en Filadelfia- a los muy RR. PP. Mariano Maller y Francisco Javier Gartland\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-3-17210' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-3-17210' title='O.c. p. 208'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El 29 de junio el Obispo Kenrik public\u00f3 una pastoral anunciando la erecci\u00f3n de la Catedral en un terreno pr\u00f3ximo al Seminario. De cuyo hecho el Prelado se promet\u00eda no pocas ventajas para los seminaristas, que ten\u00edan ocasi\u00f3n de ejercitarse en las ceremonias y para las funciones pontificales que resultaban solemnizadas por la presencia de profesores y alumnos. La Catedral, se construy\u00f3 sobre los planos trazados por el P. Maller, ayudado del P. Tornatore, termin\u00e1ndose en 1846. Y por si esto fuera poco, varios centenares de misioneros norteamericanos han coronado su carrera con la ordenaci\u00f3n sacerdotal recibida en esta Catedral, orgullo de la gran Archidi\u00f3cesis de Filadelfia.<\/p>\n<h3><strong>Segundo Visitador de los Padres Pa\u00fales de Estados Unidos<\/strong>.<\/h3>\n<p>Poco pudo disfrutar el Obispo de Filadelfia de la pericia y prudencia de su nuevo Vicario General, porque dos a\u00f1os m\u00e1s tarde el P. Maller fue obligado a empu\u00f1ar las riendas del gobierno de la joven Provincia vicenciana de los Estados Unidos en calidad de sucesor del P. Juan Tim\u00f3n, promovido en 1847 a la reci\u00e9n creada Di\u00f3cesis de B\u00fafalo. Si su prudencia y santidad hab\u00edan brillado en el Seminario y Di\u00f3cesis de Filadelfia, puesto sobre el candelero, estas dotes brillaron por todos los Estados de la Uni\u00f3n, donde los <em>\u00abmisioneros Pa\u00fales extend\u00edan sus apost\u00f3licas tareas\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-4-17210' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-4-17210' title='El sucesor del P. Maller en la rector\u00eda del Seminario fue otro espa\u00f1ol- el P. Tadeo Amat. Precedentemente hab\u00eda sido Director de novicios en Santa Mar\u00eda de los Barrens, y desde 1842, primer Rector del Seminario de San Luis de Misuri. En 1852 acompa\u00f1\u00f3 al Obispo Nman , en calidad de te\u00f3logo, al primer concilio plenario de Baltimore con tal \u00e9xito, que los Padres le presentaron al Papa para primer Obispo de Monterrey y Los \u00c1ngeles.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>En los ejercicios espirituales hechos en Filadelfia en 1844 tom\u00f3 una serie de resoluciones en que se reflejan las m\u00e1s ardientes aspiraciones de darse por entero a Dios y el m\u00e1s absoluto desprendimiento de todo lo temporal, como preparaci\u00f3n a una buena y santa muerte, pues estaba muy enfermizo y amenazado de tuberculosis; pero este mirar, cara a la muerte, no era en \u00e9l una actitud negativa y deprimente, sino vital y estimuladora que lo empujaba a aprovechar el tiempo, que Dios le iba otorgando, para perfeccionarse a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Uno de los actos m\u00e1s importantes de su gobierno fue la uni\u00f3n que hizo de las Hermanas de la Caridad, fundadas por la venerable Isabel Set\u00f3n, con las fundadas por San Vicente de Pa\u00fal. Cuando en 1808 las fund\u00f3 la Madre Seton aconsejada por los Sulpicianos, que eran sus directores, estos las dieron por Reglas las que San Vicente hab\u00eda dado a las Hijas de la Caridad. El deseo de la fundadora y de sus directores hubiera sido injertadas en el \u00e1rbol vicenciano; pero las Hijas de San Vicente estaban por esta \u00e9poca levant\u00e1ndose penosamente de la cat\u00e1strofe revolucionaria y debati\u00e9ndose en el cisma napole\u00f3nico. Era menester aguardar a tiempos mejores. Hacia 1860 las Hijas de Caridad, por cuya casa Madre hab\u00eda pasado el viento renovador de las apariciones de la Virgen, se encontraban en pleno fervor y expansi\u00f3n y con capacidad para recibir esta incorporaci\u00f3n predicha por la Virgen a Sor Catalina.<\/p>\n<h3><strong>El P. Maller y las Hijas de la Madre Set\u00f3n<\/strong>.<\/h3>\n<p>Por otro lado las Hijas do la Madre Set\u00f3n se hallaban ya tambi\u00e9n a punto y preparadas para este paso trascendental. La fama de santidad del P. Maller se extend\u00eda desde Filadelfia hasta su casa Madre, que estaba en Emmitsburgo y le rogaron en 1846 que les diera los santos ejercicios; ruego que, con el permiso del P. Tim\u00f3n, acept\u00f3 el joven y santo Rector del Seminario, llevando a cabo el cometido \u00abcon tal fervor, unci\u00f3n evang\u00e9lica, copia de doctrina y oportunidad que, aunque estaban acostumbradas a o\u00edr a Padres muy elocuentes y piadosos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, quedaron de \u00e9l tan prendada\u00bb que, en lo sucesivo, no les fue f\u00e1cil prescindir de su direcci\u00f3n. Este trato y direcci\u00f3n fue causa de que aquellas buenas Hermanas se fueran llenando del esp\u00edritu y doctrina de San Vicente, de que el P. Maller ha sido uno de los mas aut\u00e9nticos y eximios propagadores y representantes y de que se les encendieran todav\u00eda m\u00e1s los deseos de unirse al gran \u00e1rbol vicenciano, que por estas fechas ya extend\u00eda su amplio ramaje desde los pa\u00edses norte\u00f1os de Europa hasta el \u00c1frica y desde China hasta Hispanoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El empe\u00f1o era dif\u00edcil. Hacer encajar a m\u00e1s de trescientas religiosas con usos y h\u00e1bito propios en otra Comunidad sin protestas ni estridencias no era cosa hacedera y, por tanto no era aconsejable. Esto es lo que dio a entender el Padre General cuando el Obispo de Natches, en nombre del Arzobispo de Baltimore y de las propias Hermanas, present\u00f3 el proyecto de uni\u00f3n El de Natches insisti\u00f3 y el P. Etienne, para ganar tiempo y poder informarse, exigi\u00f3 una petici\u00f3n oficial de las mismas Hermanas.<\/p>\n<p>El 5 de abril de 1849 escribi\u00f3 al P. Maller rog\u00e1ndole que conferenciase sobre el asunto con Mons. Ecleston, Arzobispo de Baltimore, su superior eclesi\u00e1stico, y que explorase la voluntad de las Hermanas y fuese luego a Par\u00eds a darle la respuesta. Cuando el P. Maller lleg\u00f3 a Par\u00eds con su informe el sulpiciano Deloul, el actual Director de las Hermanas de la Madre Set\u00f3n, hab\u00eda presentado, en forma oficial, la petici\u00f3n de la uni\u00f3n, que unida a los informes favorables que tra\u00eda el P. Maller determin\u00f3 que el P. Etienne las otorgara su incorporaci\u00f3n a las Hijas de San Vicente. Y para que la uni\u00f3n resultara m\u00e1s plena aut\u00e9ntica y perfecta el Padre General descarg\u00f3 al misionero espa\u00f1ol de su oficio de Visitador y le confi\u00f3 el cargo de Director Provincial de todas las Casas de Estados Unidos, erigidas en Provincia Can\u00f3nica siendo su primera Visitadora la que antes era Madre General de la Comunidad. En el verano de 1849 el P. Maller convino y dej\u00f3 listo, con el P. Etienne, todos los detalles y pormenores de la incorporaci\u00f3n. El 7 de septiembre del mismo a\u00f1o el P. Deloul hizo al P\u00a0 Maller entrega de su cargo y escrib\u00eda a las Hermanas estas l\u00edneas de despedida:<\/p>\n<p><em>\u00abNo tengo la menor duda que Dios escogi\u00f3 hace cuarenta a\u00f1os a los padres Sulpicianos para el establecimiento de las Hijas de Caridad en este pa\u00eds; pero andando el tiempo se establecieron aqu\u00ed los Hijos de un mismo Padre, San Vicente de Pa\u00fal, que son los directores natos de sus Hermanas. Desde que los vi suficientemente establecidos, el .Se\u00f1or me inspir\u00f3 el deseo de poner las cosas en su propio lugar, y me hubiera considerado culpable de una grande e imperdonable negligencia el no hubiera seguido lo que entonces consider\u00e9 y todav\u00eda sigo considerando una \u00abinspiraci\u00f3n de la gracia\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>El 18 de octubre de 1849 el P. Maller hac\u00eda su primera visita oficial al valle de San Jos\u00e9, de Emmisburgo; escribiendo dos d\u00edas despu\u00e9s a la Madre Etienne, antigua Superiora General de las reci\u00e9n incorporadas: <em>\u00abHe visto a casi todas las Hermanas de la ciudad y he quedado altamente satisfecho de haber hallado en ellas las mejores disposiciones; satisfacci\u00f3n que comparte el propio Arzobispo de Baltimore\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En diciembre regres\u00f3 con el P. Burlando, C. M., su futuro sucesor en el cargo. El 25 de marzo de 1850 estaba presente a los votos que toda la Comunidad hac\u00eda al Superior General de la Misi\u00f3n, a tenor de la forma prescrita por San Vicente a sus Hijas.<\/p>\n<p>Con el fin de dejar el camino totalmente expedito al nuevo Director y ponerle al. abrigo de cualquier mal entendido, los antiguos Superiores eclesi\u00e1sticos redactaron y levantaron un instrumento p\u00fablico, en que se hac\u00eda constar que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHabi\u00e9ndose unido la Comunidad de las Hermanas de San Jos\u00e9, de los Estados Unidos, por consentimiento propio de todos sus miembros, a la Comunidad fundada por San Vicente de Pa\u00fal&#8217; con el nombre de Hijas de la Caridad, y habiendo las Hermanas hecho voto de obediencia el 25 de marzo al Superior General de dichas Hijas de la Caridad, AS\u00cd como los votos que se hacen en la Compa\u00f1\u00eda; y habi\u00e9ndose llevado a cabo la uni\u00f3n con la aprobaci\u00f3n del se\u00f1or Arzobispo de Baltimore, Samuel Eccleston, y con la del Superior de San Sulpicio, Procurador de las Constituciones, y con la del Superior General de la Comunidad de la Casa, Madre. <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Por voto un\u00e1nime de los miembros del Consejo se resuelve que, en el futuro, para el gobierno de los bienes temporales, para el nombramiento de Superioras, que en adelante se llamar\u00e1n Visitadoras, y para nombrar oficiales y miembros del Consejo, las Hermanas han adoptado por este acto las Constituciones de la Comunidad establecida por San Vicente de Pa\u00fal, conocida en la Iglesia con el nombre de \u00abPuellae Charitatis\u00bb, o Congregaci\u00f3n de las \u00abHijas de la Caridad\u00bb, y han revocado, y de .hecho revocan, toda la cl\u00e1usula de las Constituciones anteriores opuestas a las Constituciones nuevamente adoptadas. Hermana Ana Sime\u00f3n Norris, Secretaria del Consejo. San Jos\u00e9, 6 de noviembre de 1850. <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Aprobado: Samuel, Arzobispo de Baltimore.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>El cargo de Protector de la Comunidad de las Hermanas de la Caridad, ejercitado hasta el presente por el Superior de los sacerdotes de San Sulpicio, en los Estados Unidos, deja de existir. F. L. Homme, Superior de los sacerdotes de San Sulpicio. Aprobado: Samuel, Arzobispo de Baltimore, 15 de noviembre de 1850.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>Y para que la uni\u00f3n fuera m\u00e1s perfecta envi\u00f3 el P. Maller a Par\u00eds a la plana mayor, incluso a la Madre Etienne, para que, bebiendo durante un segundo noviciado en sus mismas fuentes el esp\u00edritu vicenciano, los pudieran transplantar a Am\u00e9rica con todas las garant\u00edas de completa autenticidad.<\/p>\n<p>El prudente Director no cambi\u00f3 de pronto, y radicalmente todos los usos y costumbres,\u00a0 pareci\u00e9ndole m\u00e1s humano y divino a la vez el hacerlo gradualmente y seg\u00fan lo fueran pidiendo las dem\u00e1s Casas.<\/p>\n<p>Casi todas ellas se fueron incorporando, sin m\u00e1s excepciones que las de Nueva York, Cincinati y Kentucky, ya anteriormente separadas, que prefirieron seguir bajo la obediencia de sus respectivos Obispos, dando lugar a tres ramas setonianas, que reconocen por Madre com\u00fan a la venerable Isabel Seton. Las incorporadas a las de San Vicente crecieron extraordinariamente bajo el impulso que les dio el Padre Maller; de suerte que, diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, de algo m\u00e1s de trescientas hab\u00edan pasado a ochocientas, distribuidas en sesenta establecimientos, casi todos ellos de educaci\u00f3n. Hoy forman dos Provincias, con m\u00e1s de dos mil miembros.<\/p>\n<p>S\u00f3lo tres a\u00f1os dur\u00f3 la direcci\u00f3n del P. Maller, porque la sombra la mitra se cern\u00eda sobre \u00e9l y hubo de\u00a0 escapar a otras tierras para poder declinar este honor; pero fueron suficientes para que las Hermanas se dieran cuenta de lo que perd\u00edan y para que el injerto quedara consolidado y con una capacidad tal de expansi\u00f3n, que al culminar los cien a\u00f1os de la uni\u00f3n las Hijas de la Caridad se hab\u00edan convertido en uno de los principales baluartes de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica en Norteam\u00e9rica.\u00a0 Despu\u00e9s de una gesti\u00f3n tan sabiamente conducida,\u00a0 no es\u00a0 de\u00a0 extra\u00f1ar\u00a0 que\u00a0 el Provincial de los\u00a0 Sulpicianos R. P. Luis Deloul, que tantas veces tuvo que hab\u00e9rselas con \u00e9l, les describiera como <em>\u00abel sacerdote cuya prudencia y sabidur\u00eda supl\u00eda lo que le faltaba en a\u00f1os\u00bb. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II: Entre los Padres de la Iglesia norteamericana Mientras las naciones europeas jugaban a descristianizarse en la primera mitad del siglo XIX, un fen\u00f3meno inverso ocurr\u00eda en la joven naci\u00f3n norteamericana, a la otra &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-2\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[19],"tags":[168,161,140],"class_list":["post-17210","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-argel","tag-etienne","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Padre Mariano Maller. 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