{"id":17009,"date":"2015-01-03T05:59:50","date_gmt":"2015-01-03T04:59:50","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/10\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:56","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:56","slug":"san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 2, cap\u00edtulo 2"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo Segundo: San L\u00e1zaro.<\/strong><\/h2>\n<h3><strong> I. La leproser\u00eda de San L\u00e1zaro<\/strong>.<\/h3>\n<p>Situado en la ruta de Par\u00eds a San Denis, hoy barrio Saint-Denis, n\u00ba 117, San L\u00e1zaro era una antigua fundaci\u00f3n a la vez episcopal y real, pero de origen y se \u00e9poca incierta. La mayor parte de los t\u00edtulos que podr\u00edan informarnos sobre este punto fueron quemados por los Ingleses durante la guerra de Cien a\u00f1os, como nos lo demuestran cartas patentes de Carlos VI, con fecha del 1\u00ba de mayo de 1464; y durante las guerras civiles que siguieron, la casa que se hallaba entonces en el campo y sin defensa, fue saqueada tantas veces que los documentos librados del fuego de los Ingleses fueran casi todos destruidos.<\/p>\n<p>Probablemente, San L\u00e1zaro ocupaba el emplazamiento de una antigua abad\u00eda de la que habla Gr\u00e9goire de Tours en el libro VI, cap\u00edtulo X de su Historia, abad\u00eda que estaba entonces gobernada por san Domnole, luego obispo \u00e9l mismo de Tours. Habiendo sido arruinada la abad\u00eda por los Normandos (885-888), el obispo de Par\u00eds permiti\u00f3 construir sobre sus ruinas una leproser\u00eda para recibir a las personas atacadas de lepra o de elefantiasis, enfermedad contagiosa, a cuyas v\u00edctimas separaban de las habitaciones; por eso la leproser\u00eda debi\u00f3 tambi\u00e9n levantarse fuera de los muros de la ciudad.\u00a0 Muy com\u00fan ya a causa de las calles estrechas y malsanas de Par\u00eds, la lepra, llegada de Oriente, se extendi\u00f3, sobre todo despu\u00e9s de la segunda cruzada. El testamento de Luis VII constata la existencia de dos mil leproser\u00edas en Francia solamente, y se contaban hasta diecinueve mil en toda la cristiandad.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde le viene a la nuestra el nombre de San L\u00e1zaro? Siguiendo a unos, este t\u00edtulo patronal se habr\u00eda dado a los religiosos de Saint-Laurent\u00a0 por Felipe Augusto en 1197; siguiendo a otros, provendr\u00eda de caballeros hospitalarios de la orden de San L\u00e1zaro tra\u00eddos de Tierra Santa por Luis VII en 1150, o llegados por s\u00ed mismos a Francia despu\u00e9s de a expulsi\u00f3n de los cristianos de Palestina, hacia 1137; en ambos casos, Luis VII les habr\u00eda dado el palacio que pose\u00eda a las afueras de Par\u00eds, con una capilla que ellos habr\u00edan puesto bajo la invocaci\u00f3n del patr\u00f3n de su orden.<\/p>\n<p>Con mayor verosimilitud, el nombre de San L\u00e1zaro vino a la leproser\u00eda del t\u00edtulo de la capilla, contempor\u00e1nea sin duda de la creaci\u00f3n del hospital, y dedicada naturalmente a San L\u00e1zaro, o sainct Ladre,\u00a0 a consecuencia de la confusi\u00f3n tan frecuente en la edad media de los dos L\u00e1zaro del Evangelio, del L\u00e1zaro resucitado por Nuestro Se\u00f1or, y del pobre L\u00e1zaro, probablemente parab\u00f3lico, visto por el mal rico en el seno de Abraham. La Iglesia ha tenido la costumbre piadosa de elegir en cada instituci\u00f3n por protector en el cielo a l santo cuya vida, actos o sufrimientos ofrec\u00edan como una especialidad de patronato, por su analog\u00eda con el fin de la fundaci\u00f3n. Esa es la raz\u00f3n, siempre en virtud de la confusi\u00f3n de la que habl\u00e1bamos hace un momento, el mayor n\u00famero de las leproser\u00edas fue puesto bajo la invocaci\u00f3n de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en el siglo XIII,\u00a0 los directores eclesi\u00e1sticos de la leproser\u00eda de Par\u00eds adoptaron en su sello y en el frontispicio de las edificaciones la efigie del amigo de Jes\u00fas. Existe tambi\u00e9n un sello unido\u00a0 a una carta de 1264 y publicado en 1848<span id='easy-footnote-1-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-1-17009' title='M. Faillon, &lt;em&gt;Monuments in\u00e9dits de l\u2019apostolat de sainte Madeleine, &lt;\/em&gt;etc., tom. I, p. 567.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>; en la parte superior del campo est\u00e1 representada la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro; Jesucristo se presenta con la mano derecha tendida, gesto imperioso que acompa\u00f1a al todopoderoso prodi foras (sal fuera); L\u00e1zaro se muestra incorpor\u00e1ndose, con las manos juntas; detr\u00e1s de Jes\u00fas est\u00e1n Marta y Mar\u00eda, en la actitud de la adoraci\u00f3n y de la gratitud; en la parte inferior, una barca es llevada por las olas, alusi\u00f3n al viaje de Marsella. Otro sello de finales del siglo XVI, publicado en 1853, ofrece una representaci\u00f3n semejante.<\/p>\n<p>Sea lo fuere de todas estas fechas y de todos estos or\u00edgenes, lo cierto es que San L\u00e1zaro exist\u00eda desde hac\u00eda m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os al regresar Luis VII de la cruzada. El hospital parece haber sido construido de 1115 a 1154 por Ad\u00e9laide de Maurienne o de Saboya, segunda mujer de Luis VI<span id='easy-footnote-2-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-2-17009' title='Sauval, &lt;em&gt;Histoire et recherches sur les antiquit\u00e9s de Paris, &lt;\/em&gt;1724, 2 vol. in-fol.\u00a0; tom. I, lib. I, p. 14.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. No era al principio m\u00e1s que un conjunto de caba\u00f1as vulgares, donde se ten\u00eda a los leprosos lejos de tofo contacto. En efecto, Od\u00f3n de Deuil, abate de Saint-Denis despu\u00e9s de Suger; y que sigui\u00f3 a Luis VII en la cruzada en calidad de capell\u00e1n, refiere como testigo ocular que el mi\u00e9rcoles 11 de junio, el rey se dirigi\u00f3 a Saint-Denis para recibir all\u00ed la oriflama (pend\u00f3n que otorgaba al rey la abad\u00eda de S. Dionisio), y el bord\u00f3n de peregrino y\u00a0 el permiso de partir, licentiam abeundi, suerte de pasaporte que constataba el estado del viajero y le recomendaba a la caridad de los fieles<span id='easy-footnote-3-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-3-17009' title='Michaud&lt;em&gt;, Biblioth\u00e8que des croissades, &lt;\/em&gt;primera parte, p. 230.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Por su camino, relata siempre Od\u00f3n de Deuil, entr\u00f3 al hospital y se detuvo largo tiempo. Por fin sali\u00f3 y recorri\u00f3 las caba\u00f1as de los leprosos: leprosorum adiit officinas De all\u00ed se dirigi\u00f3 a Saint-Denis donde recibi\u00f3 la bendici\u00f3n de papa Eugenio III que se hallaba entonces exiliado all\u00ed, y bes\u00f3 las santas reliquias en presencia de su madre y de su mujer enternecidas<span id='easy-footnote-4-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-4-17009' title='Coll. Duchesne, tom. V, p. 15; coll. Guizot, tom. XXIV.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Probablemente su hijo Felipe Augusto hizo en San L\u00e1zaro una estaci\u00f3n parecida, puesto que su m\u00e9dico Rigord, \u00abel m\u00e1s\u00a0 humilde de los cl\u00e9rigos de Saint-Denis\u00bb, cuenta en su cr\u00f3nica que el 24 de junio de 1l90, el rey, partiendo para la tercera cruzada, fue a Saint-Denis, recibi\u00f3 panneti\u00e8re y bord\u00f3n, tom\u00f3 ante el altar de los santos m\u00e1rtires dos estandartes de seda muy hermosos y dos banderas adornadas de cruces y brocados de oro<span id='easy-footnote-5-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-5-17009' title='Coll. Duchesne, tom. V, p. 1; y coll. Guizot, tom. XXIV.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Nuestros reyes de la tercera raza se complacieron siempre en visitar y enriquecer con sus regalos la leproser\u00eda de Saint-Lazare. En su vasto recinto hab\u00eda un edificio llamado logis du roi, donde reyes y reinas, a su llegada, resid\u00edan veintid\u00f3s d\u00edas, y recib\u00edan, de los alto de un trono elevado sobre la escalera del p\u00f3rtico, el juramento de fidelidad de todos lo \u00f3rdenes de la ciudad, antes de su entrada solemne en Par\u00eds. La estaci\u00f3n que hab\u00edan hecha all\u00ed tantas veces en su vida, quer\u00edan hacerla por \u00faltima vez despu\u00e9s de su muerte. En efecto, antes de llegar a Saint-Denis, el cad\u00e1ver real, llevado por los veinticuatro hanouards, o portadores de sal jurados de Par\u00eds, estaba depositado cerca de una hora en Saint-Lazare. All\u00e1 se hac\u00eda la oraci\u00f3n f\u00fanebre (l\u2019absoute), y los prelados del reino ven\u00edan a asperjar el agua bendita; despu\u00e9s de lo cual los religiosos de Saint-Denis recib\u00edan el cuerpo de las manos de los hanouards y lo llevaban al pante\u00f3n de la abad\u00eda real.<\/p>\n<p>Dado su afecto singular por esta casa, nuestros reyes la hab\u00edan la hab\u00edan adornado con muchos derechos y privilegios. Luis VI le regal\u00f3, en 1110, un vasto campo de feria en las proximidades, donde se celebraba un mercado tan productivo que Felipe Augusto recuper\u00f3 el derecho y transfiri\u00f3 e establecimiento a los mercados de Champeaux, reemplazados hoy por el mercado monumental (la Halle de Paris) de Saint-Eustache. Se ve, por una carta de Luis VII, de 1147, que los enfermos ten\u00edan derecho a que se les dieran de las bodegas de Par\u00eds que conten\u00edan las provisiones del rey diez moyos o modios de vino por a\u00f1o (1 modio, 8,75 li.). La casa gozaba tambi\u00e9n de todas las exenciones otorgadas a los hospitales, entre las cuales se ha distinguido siempre como el primer hospital y la leproser\u00eda de Par\u00eds. Era tambi\u00e9n el primer se\u00f1or\u00edo eclesi\u00e1stico del reino, con derecho de alta, media y baja justicia. Su antigua iglesia, algunas de cutas partes se remontaban al siglo XII, ve\u00eda todos los a\u00f1os, en las Rogativas, dirigirse hacia ella al cap\u00edtulo de Par\u00eds, honor que no se conced\u00eda a la iglesia parroquial de Saint-Laurent.<\/p>\n<p>Los papas no les fueron en zaga a nuestros reyes en los favores concedidos a Saint-Lazare. En 1191, Celestino III tom\u00f3 bajo su protecci\u00f3n el convento y sus bienes; algunos a\u00f1os despu\u00e9s,1198, Inocencio III eximi\u00f3 sus tierras de diezmos; en 1289, Nicol\u00e1s IV las puso bajo la defensa de san Pedro y de san Pablo;\u00a0 por \u00faltimo, en 1343, Clemente VI le confirm\u00f3 todos los privilegios concedidos por sus predecesores<span id='easy-footnote-6-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-6-17009' title='Las bulas originales de estos papas est\u00e1n en los archivos del Estado, M. 167.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La leproser\u00eda de Saint-Lazare ten\u00eda de singular que all\u00ed no se recib\u00eda m\u00e1s que a los burgueses de Par\u00eds, nacidos de leg\u00edtimo matrimonio entre las cuatro puertas principales de la ciudad. A esta regla no hab\u00eda excepci\u00f3n sino a favor de los panaderos que, m\u00e1s expuestos a la lepra a causa de su oficio, eran admitidos de todo el reino. Desde su recepci\u00f3n, los enfermos hac\u00edan voto de obediencia al prior en presencia de un notario apost\u00f3lico, y entregaban un estado de todos sus bienes, muebles e inmuebles, los cuales, en caso de fallecimiento se quedaban en el hospital.<\/p>\n<p>La leproser\u00eda estaba servida por una comunidad numerosa de hermanos y hermanas bajo la autoridad de una prior y la regla de San Agust\u00edn. Los hermanos estaban encargados del ministerio espiritual; lo temporal estaba al cuidado de las hermanas. Por mucho tiempo se han preguntado si hab\u00eda en ello una verdadera comunidad religiosa aprobada por la Iglesia bajo una regla mon\u00e1stica, o una simple comunidad secular. Las palabras de prior y de convento han producido esa ilusi\u00f3n a algunos; pero no ten\u00edan siempre un significado riguroso. En su origen, el priorato no era m\u00e1s que una simple granja dependiente de una abad\u00eda y administrada por algunos religiosos a los que enviaba all\u00ed para hacerla producir bajo la direcci\u00f3n de un prior o praepositus. Al principio tal era m\u00e1s o menos la leproser\u00eda de Saint-Lazare. Su due\u00f1o o provisor era nombrado por el obispo de Par\u00eds y revocable a su voluntad. Se encuentran dos ejemplo de ello en el cartulario de Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds, con las fechas de 1263 y 1270<span id='easy-footnote-7-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-7-17009' title='Cartulario publicado en un vol. in-4, por Gu\u00e9rard, con colaboraci\u00f3n de G\u00e9raud. Marion y Deloys, &lt;em&gt;Leprosia&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;paris&lt;\/em&gt;. \u2013Paris, Crapelet, 11850, tom. I, pp. 184-186, y tom. III, p. 16.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El parlamento se neg\u00f3 siempre a reconocer el estado regular de Saint-Lazare. Hasta en1566 trataba al prior de pretendido prior, si bien estaba entonces servida por can\u00f3nigos regulares de Saint-Victor. El parlamento ten\u00eda raz\u00f3n, y aqu\u00ed est\u00e1 la prueba irrefutable . los bienes de S. L\u00e1zaro hab\u00edan sido administrados bien por sacerdotes seculares, bien incluso por laicos. En 1348, Foulques de Chanac, octog\u00e9simo octavo obispo de Par\u00eds, queriendo reformar los abusos, retir\u00f3 esta administraci\u00f3n a ciertos sacerdotes seculares que viv\u00edan en comunidad, y se la confi\u00f3 a otros sin recurrir al papa, lo que no habr\u00eda podido hacer si S. L\u00e1zaro hab\u00eda sido un verdadero priorato. Mientras que, en las \u00f3rdenes regulares, se nombraba con frecuencia superior a un extra\u00f1o, Foulques quiso que el superior de S. L\u00e1zaro fuera elegido en la casa, entre los sanos y los leprosos; que fuera un hermano donado<span id='easy-footnote-8-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-8-17009' title='Se llamaba hermano donado a un secular que daba sus bienes a una comunidad y se somet\u00eda a la regla, sin a pesar de ello hacer votos.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>,\u00a0 y sin embargo sacerdote, que ser\u00eda el p\u00e1rroco de los hermanos y de las hermanas, y el administrador de los bienes; que se llamara prior; que llevara, seg\u00fan la antigua usanza, un h\u00e1bito religioso, absolutamente parecido al del due\u00f1o del H\u00f4tel-Dieu de Sainte-Catherine del gran bario de Saint-Denis; pero le obligo al mismo tiempo a darle sus cuentas cada a\u00f1o, y se reserv\u00f3 expresamente el derecho de deponerle, en caso de negligencia o de infidelidad.<\/p>\n<p>Los sucesores actuaron as\u00ed siempre<span id='easy-footnote-9-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-9-17009' title='V\u00e9ase, por ejemplo, en el proceso de canonizaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, &lt;em&gt;sum&lt;\/em&gt;. r&lt;em&gt;esponsivum, &lt;\/em&gt;p. 23, un decreto de Aymeric, obispo de Par\u00eds, del 20 de junio de 1375.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>, incluso hasta despu\u00e9s de que verdaderos religiosos fueran introducidos en S. L\u00e1zaro, a principios del siglo XVI. En 1517, \u00c9tienne de Poncher, obispo de Par\u00eds, queriendo a su vez reformar los abusos y cambiar la administraci\u00f3n, estableci\u00f3 all\u00ed a los can\u00f3nigos regulares de Saint-Victor, escogidos\u00a0 de ordinario para semejantes reformas, pero no los instituy\u00f3 m\u00e1s que por comisi\u00f3n amovible; y al tomar entre ellos al prior, no le nombr\u00f3 m\u00e1s que ad nutum, es decir revocable a su voluntad. Todas las provisiones otorgadas desde esta \u00e9poca hasta 1611, a\u00f1o de la provisi\u00f3n dada a Adrien Le Bon por Enrique de Gondi, llevan invariablemente los mismos caracteres, incompatibles con la naturaleza de un\u00a0 Priorato-Beneficio<span id='easy-footnote-10-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-10-17009' title='V\u00e9anse extractos de los registros del secretariado del obispado de Par\u00eds, de 1505 a 1611, &lt;em&gt;sum&lt;\/em&gt;. &lt;em&gt;respons&lt;\/em&gt;. pp. 32-34.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. No de trata en ning\u00fan caso de intervenci\u00f3n necesaria ni del papa ni del rey ni del parlamento; la colaci\u00f3n se hace siempre por la sola autoridad del obispo de Par\u00eds, y es siempre revocable. Ocho o diez a\u00f1os despu\u00e9s de su nominaci\u00f3n al priorato de S. L\u00e1zaro por Enrique de Gondi, Adrien Le Bon se dirigi\u00f3, es verdad, al papa, pero era solamente para obtener perpetuarse en \u00e9l, ya que ninguno de sus predecesores hab\u00eda pensado en tomar sus previsiones en la curia de Roma. \u2013Estos detalles eran necesarios para la inteligencia de las transacciones que vamos a contar ahora<span id='easy-footnote-11-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-11-17009' title='Consultar sobre el antiguo Saint-Lazare, a Bonfons, Du Breuil, Le Boeuf, F\u00e9\u00f1obien y Sauval, todos sacados a la luz por J.-B. Sr. de Chevign\u00e9, m\u00e1s conocido con el nombre de Jaillot: &lt;em&gt;Recherches critiques, historiques et topographiques de la ville de Paris. &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1775, 5 vol.\u00a0 in-8, t. II, distrito Saint-Denis; o ver sencillamente una buena disertaci\u00f3n del Sr. Troche, resumiendo a todos los autores antiguos&lt;em&gt;. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Recueil de documents et memoires relatifs \u00e0 l\u2019\u00e9tude speciale des sceaux du moyen \u00e2ge et des autres \u00e9poques, &lt;\/em&gt;publicado por la Sociedad de esfrag\u00edstica, 3er a\u00f1o, n\u00ba 1, julio 1653.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><strong>II. Negociaciones.<\/strong> \u2013Concordato., -Aprobaci\u00f3n de las dos autoridades. \u2013Toma de posesi\u00f3n.<\/h3>\n<p>En 1630, S. L\u00e1zaro estaba ocupado por ocho can\u00f3nigos regulares de Saint-Victor, bajo la direcci\u00f3n de Adrien Le Bon. Prior y religiosos se entend\u00edan poco juntos, y Le Bon pensaba en permutar su beneficio. Hab\u00eda entrado ya en negociaciones sobre este asunto, cuando le aconsejaron tratarlo en una conferencia con sus religiosos. La conferencia se celebr\u00f3 en presencia de cuatro doctores. Le Bon aleg\u00f3 sus agravios; el subprior respondi\u00f3 en nombre de sus cohermanos; la conclusi\u00f3n fue un reglamento, una especie de constituci\u00f3n, a la que superior y subordinados prometieron someterse. La buena entente dur\u00f3 lo que duran esta clase de transacciones pol\u00edticas, y Le Bon volvi\u00f3 a su proyecto de retiro. Adem\u00e1s, no hab\u00eda ya apenas leprosos en S. L\u00e1zaro, y el hospital se hallaba sin objeto. Pero antes de abandonarlo, se pregunt\u00f3 si no era posible hacer un intercambio de buenas obras como \u00e9l pensaba hacer un intercambio de beneficios. Hab\u00eda o\u00eddo hablar de una compa\u00f1\u00eda de Misioneros que, bajo la direcci\u00f3n de un tal Sr. Vicente se entregaban a la instrucci\u00f3n del pobre pueblo. No los conoc\u00eda personalmente, pero se dijo que si pod\u00eda colocarlos en su priorato, tendr\u00eda su parte en el fruto que produc\u00edan en la Iglesia. . con esta idea fue a ver al doctor Lestocq, p\u00e1rroco de Saint-Laurent, su vecino y amigo. No pod\u00eda haber elegido mejor, pues Lestocq hab\u00eda compartido los trabajos de los Misioneros, y los hab\u00eda visto trabajando. Manifest\u00f3 su plan. \u00abS\u00f3lo del cielo que ha suscitado a estos sacerdotes, os ha podido venir esta idea\u00bb, respondi\u00f3 al instante Lestocq, le cont\u00f3 lo que todos sabemos: los pobres evangelizados, las malas confesiones reparadas, todas las necesidades espirituales y corporales de la gente del campo igualmente satisfechas. \u00abY ahora, venga conmigo, a\u00f1adi\u00f3, y vos mismo juzgar\u00e9is; quiero sobre todo que ve\u00e1is a su superior, un hombre todo de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Y as\u00ed, acudieron los dos juntos a los Bons-Enfants. Despu\u00e9s de los primeros saludos, Le Bon, sin otro pre\u00e1mbulo, dijo a Vicente que, por el relato favorable que le hab\u00edan hecho de las obras de la Compa\u00f1\u00eda, se sentir\u00eda feliz contribuyendo, y que ven\u00eda a ofrecerle con este fin el priorato de S. L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Lo que no habr\u00eda producido en otro m\u00e1s que un trasporte de alegr\u00eda, sumi\u00f3 a Vicente en el espanto causado por el ca\u00f1\u00f3n o el trueno<span id='easy-footnote-12-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-12-17009' title='Carta a Etienne, del 30 de enero de 1650.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. Se qued\u00f3 suspenso y sin voz. \u00abPero bueno, Se\u00f1or \u00bftembl\u00e1is? le dijo Le Bon. \u2013Es verdad, padre, respondi\u00f3 el santo, que vuestra propuesta me aterra, y me parece tan por encima de nosotros, que no me atrevo a decir palabra. Nosotros somos unos pobres sacerdotes que vivimos sencillamente, sin otro plan que servir a la pobre gente del campo. Os quedamos muy agradecidos, padre, por vuestra buena voluntad, y os lo agradecemos humildemente, pero permitidnos que no aceptemos vuestra oferta.\u00bb<\/p>\n<p>Tanta humildad y desinter\u00e9s, la dulce y afable acogida que acababa de recibir, confirmaron a Le Bon en su plan; y no habiendo podido obtener, a pesar de una nueva insistencia, el consentimiento del santo sacerdote, concluy\u00f3 diciendo que le daba seis meses para pensarlo.<\/p>\n<p>Transcurridos los seis meses, y Le Bon tambi\u00e9n acompa\u00f1ado de Lestocq, volvi\u00f3 a los Bons-Enfants. Los dos renovaron sus insistencias, uno diciendo a Vicente que se sent\u00edas cada vez m\u00e1s inspirado por Dios a ponerle en las manos su priorato, el otro pidi\u00e9ndole que no rechazara un medio semejante de prestar a la Iglesia nuevos servicios. \u00abDesde mi primera visita, a\u00f1ad\u00eda Le Bon, he obtenido el consentimiento de mis religiosos; ya no falta mas que el vuestro; una palabra vuestra y asunto concluido.\u00bb Vicente sigui\u00f3 inquebrantable. \u00abVed nuestro peque\u00f1o n\u00famero, respondi\u00f3; apenas acabamos de nacer, esta estrecha y pobre casa es suficiente a nuestra peque\u00f1ez. Temo al deslumbramiento y al ruido que producir\u00eda este asunto. Adem\u00e1s, no nos merecemos un favor as\u00ed. Dejadnos en la oscuridad y el silencio que nos convienen.\u00bb<\/p>\n<p>En ese momento son\u00f3 la hora de la cena. \u00abYo ceno con vos y vuestra comunidad, dijo Le Bon; y fueron al refectorio. La modestia de los Misioneros, la lectura en la mesa, el hermoso orden que se observaba, todo eso causaba en Le Bon una edificaci\u00f3n tal y respeto, que concibi\u00f3 hacia la Compa\u00f1\u00eda y su fundador una nueva estima con un deseo cada vez m\u00e1s ardiente de lograr su generosa propuesta.<\/p>\n<p>No atrevi\u00e9ndose ya a obrar por propia cuenta, rog\u00f3 a Lestocq que forzara en su nombre las resistencias de Vicente. En los seis meses que siguieron, Lestocq volvi\u00f3 m\u00e1s de veinte veces a la carga. \u00abResist\u00eds al Esp\u00edritu Santo, le dec\u00eda; vos responder\u00e9is delante de Dios por haber perdido la ocasi\u00f3n que os ofrec\u00eda de establecer definitivamente una Compa\u00f1\u00eda \u00fatil a su gloria y necesaria al bien de los pueblos.\u00bb Tantos intentos y discursos resultaban in\u00fatiles. \u00abMe habr\u00eda gustado, a\u00f1ade Lestocq en un relato<span id='easy-footnote-13-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-13-17009' title='Es del 30 de octubre de 1660: fue hecho a petici\u00f3n de Almeras, primer sucesor de san Vicente.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> que seguimos aqu\u00ed, me habr\u00eda gustado echarme a las espaldas a este padre de los Misioneros y transportarle a S. L\u00e1zaro para seducirle con la belleza y las ventajas del lugar; pero \u00e9l era insensible a las cosas exteriores; y, durante los dieciocho meses que duraron los acosos, no fue una sola vez a ver la casa..\u00bb<\/p>\n<p>Vencido en sus esfuerzos, Lestocq se uni\u00f3 de nuevo a Le Bon. Durante el espacio de seis meses realizaron juntos a los Bons-Enfants m\u00e1s de treinta visitas. Era siempre el mismo recibimiento humilde y dulce por parte de Vicente, las mismas charlas piadosas; pero tambi\u00e9n siempre las mismas negativas obstinadas. \u00abYo no puedo decir con qu\u00e9 insistencia se le ha requerido, cuanta tambi\u00e9n Lestocq; Jacob, a\u00f1ade \u00e9l con una ingenuidad encantadora, no tuvo tanta paciencia para conseguir a Raquel ni insistido tanto para conseguir la bendici\u00f3n del \u00e1ngel, como la que tuvimos el sr. prior y yo para lograr un s\u00ed del Sr. Vicente\u2026 Hemos gritado con m\u00e1s viveza tras \u00e9l que la Cananea tras los Ap\u00f3stoles\u2026 Y yo mismo puedo decir en esta ocasi\u00f3n que raucae factae sunt fauces meae (enronqueci\u00f3 mi garganta\u2026).\u00bb<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, al cabo de un a\u00f1o de demandas, el prior casado dijo un d\u00eda a Vicente: \u00abSe\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 clase de hombre sois? Si tem\u00e9is contar tan s\u00f3lo con vos mismo en este asunto, decidnos al menos a qui\u00e9n ped\u00eds consejo, en qui\u00e9n confi\u00e1is, qu\u00e9 amigo ten\u00e9is en Par\u00eds que nos pueda servir de intermediario. No temo su decisi\u00f3n; ya que no hay persona que os desee el bien que no os aconseje aceptar mi oferta; prometedme tan s\u00f3lo someteros como yo a su decisi\u00f3n.\u00bb Puesto en esta situaci\u00f3n extrema, Vicente indic\u00f3 al doctor Duval, su confesor y consejo ordinario, y se comprometi\u00f3 s obedecerle como a Dios.<\/p>\n<p>Andr\u00e9 Duval merec\u00eda toda la confianza de nuestro santo. Nacido en Pontoise en 1564, muerto en 1638 senior de Sorbona y decano de la facultad de teolog\u00eda, Duval hab\u00eda sido elegido, cono el doctor Philippe de Gamaches, para ocupar las dos c\u00e1tedras reales de teolog\u00eda positiva creadas en 1598 por Enrique IV. A la vez te\u00f3logo, predicador, misionero y controversista, no era m\u00e1s distinguido por su ciencia profunda que por su desinter\u00e9s, sus virtudes sacerdotales y su celo apost\u00f3lico, era el or\u00e1culo de la gente de bien, tanto por su\u00a0 conducta interior como por los asuntos que ten\u00edan que ver con la religi\u00f3n. Entregado a la Santa Sede y a sus m\u00e1ximas, ha sido perseguido, durante su vida y despu\u00e9s de su muerte, por los sectarios de las doctrinas m\u00e1s o menos heterodoxas; pero su memoria quedar\u00e1 vengada para siempre por la confianza que le profesaba san Vicente de Pa\u00fal y los elogios que san Francisco de Sales hace de \u00e9l en sus cartas.<\/p>\n<p>Consultado el doctor Duval se uni\u00f3 enseguida a Le Bon para obligar a Vicente a aceptar el priorato\u00a0 de Saint-Lazare, las condiciones fueron incluso prontamente aceptadas entre ellos, y ya se iba a firmar el concordato, cuando Vicente present\u00f3 una dificultad, grave a sus ojos, muy leve tal vez en la estima de la gente del mundo, y que por poco lo ech\u00f3 todo a perder. Entre las condiciones adelantadas por Le Bon, y que Vicente se declaraba presto a suscribir, hasta las m\u00e1s onerosas, hab\u00eda una a la que se resisti\u00f3 redondamente, porque interesaba ala conciencia. El prior que hab\u00eda trabajado vanamente por reformar a sus religiosos, crey\u00f3 lograrlo d\u00e1ndoles el mismo dormitorio que a los Misioneros. Los hijos del Sr. Vicente, pensaba \u00e9l, no se resentir\u00e1n, y mis religiosos no podr\u00e1n escapar a la saludable impresi\u00f3n de tanto silencio, regularidad y modestia; de la admiraci\u00f3n pasar\u00e1n pronto a la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Vicente confiaba menos en la influencia del bien para los religiosos de S. L\u00e1zaro que el contagio del mal para sus hijos. Por eso se apresur\u00f3 a escribir a Lestocq para expresarle las costumbres de la Compa\u00f1\u00eda incompatibles con esta comunidad de dormitorio. Nuestra regla, dec\u00eda \u00e9l, es guardar el silencio desde la oraci\u00f3n de la tarde hasta el d\u00eda siguiente despu\u00e9s de comer; tenemos entonces una hora de conversaci\u00f3n, despu\u00e9s de la cual volvemos al silencio hasta la tarde ; la cena est\u00e1 seguida de otra hora de conversaci\u00f3n; luego viene el gran silencio, silencio tan riguroso que no lo rompemos m\u00e1s que por cosas absolutamente necesarias y, en ese caso incluso en voz baja.. \u00abAs\u00ed pues, a\u00f1ad\u00eda \u00e9l, quienquiera que suprima esto en una comunidad introduce en ella un desorden y una confusi\u00f3n que no se puede expresar, lo que ha hecho decir a un santo personaje que \u00e9l asegurar\u00e1, viendo a una comunidad que observa exactamente el silencio, que observa tambi\u00e9n el resto de la regularidad; y que al contrario, al ver a otra en la que no se observa el silencio, que es imposible que se observe el resto de la regularidad. Pues. Hay raz\u00f3n para temer, Se\u00f1or, que estos se\u00f1ores no quieran obligarse a ello, y que no haci\u00e9ndolo, arruinar\u00edamos esta pr\u00e1ctica tan necesaria que hemos tratado de guardar hasta ahora lo menos mal que nos ha sido posible.\u00bb As\u00ed pues, exig\u00eda que los religiosos tuviesen un alojamiento particular, que \u00e9l se ofrec\u00eda a preparar y a amueblar \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una dificultad m\u00e1s sobre las preferencias que guardar en el coro, y sobre la muceta y la esclavina de las que quer\u00eda el prior que se revistiesen los Misioneros de Todos los Santos a Pascua. El humilde Vicente ced\u00eda f\u00e1cilmente a los primeros puestos en el coro, pero no quiso nunca ataviarse con mucetas ni esclavinas, \u00abpara evitar confusi\u00f3n, dec\u00eda \u00e9l, y la sospecha que tendr\u00eda el parlamento que comenz\u00e1ramos ya a hacernos can\u00f3nigos y, que por consiguiente renunciar\u00edamos t\u00e1citamente a nuestro proyecto de trabar incesantemente por el pobre pueblo de los campos\u2026 Yo preferir\u00eda, a\u00f1ad\u00eda, que sigamos en nuestra pobreza y no nos apartemos\u00a0 del plan de Dios sobre nosotros.\u00bb Cartujos en casa por el silencio, recogimiento y oraci\u00f3n; ap\u00f3stoles afuera por el celo y el valor: tales deb\u00edan ser, seg\u00fan lo repiti\u00f3 m\u00e1s de una vez, verdaderos Misioneros.<\/p>\n<p>Le Bon debi\u00f3 transigir en estos dos puntos, y en particular sobre el asunto del dormitorio com\u00fan. desde entonces, existiendo conformidad sobre lo dem\u00e1s, se firm\u00f3 un contrato, el 7 de enero de 1632, entre Adrien Le Bon y los religiosos de S. L\u00e1zaro, de una parte y, de la otra, Vicente de Pa\u00fal, actuando en su propio nombre como en nombre de todos los sacerdotes de su Compa\u00f1\u00eda, cuya ratificaci\u00f3n se encarg\u00f3 \u00e9l de obtener.<\/p>\n<p>El acta comienza por consideraciones notables. La enfermedad de la lepra, se dice en ella, no es ya tan frecuente como anta\u00f1o y, en la actualidad no hay un solo leproso en S. L\u00e1zaro. En un parecido estado de cosas, estar\u00eda conforme con la intenci\u00f3n de los donantes aplicar las rentas del priorato al alivio espiritual del pobre pueblo de los campos, alejado de las ciudades e infectado de la lepra del pecado. Ahora bien, habi\u00e9ndose dedicado los sacerdotes de la Misi\u00f3n ya, y dedic\u00e1ndose a diario con gran fruto a esta obra excelente, ser\u00eda bueno colaborar a su establecimiento y crecimiento, de manera que puedan con mayor comodidad soportar y continuar sus ejercicios y sus trabajos para mayor bien de la religi\u00f3n y del p\u00fablico. En consecuencia, los religiosos de S. L\u00e1zaro, mediante los buenos deseos del papa y del arzobispo de Par\u00eds, del rey y del parlamento, resignan el priorato y lo anexionan a perpetuidad\u00a0 a la Misi\u00f3n, bajo estas condiciones y reservas: en cuanto al prior, su alojamiento actual durante su vida en calidad de antiguo prior, libertad de asistir al servicio, al cap\u00edtulo y al refectorio, y conservar en ella su rango; una pensi\u00f3n vitalicia hipotecada sobre el priorato y sobre todos los bienes de la Compa\u00f1\u00eda; dos tierras dependientes del priorato, de las que el R. P. de Gondi (antiguo general de las galeras) saldr\u00e1 fiador; por \u00faltimo, derecho a percibir todo lo que sea debido hasta el d\u00eda de la toma de posesi\u00f3n, y el precio de todos los g\u00e9neros que se encuentren en especie; -en cuanto a los religiosos, pensi\u00f3n anual de 500 libras, garant\u00eda tambi\u00e9n del R. P. de Gondi, que les ser\u00e1 \u00edntegramente pagada si quieren vivir fuera de S. L\u00e1zaro, mientras sea en alguna religi\u00f3n o beneficio, con permiso del arzobispo de Par\u00eds, y de la cual se descontar\u00e1n 200 libras si quieren vivir en com\u00fan con los misioneros; por consiguiente, libertad para ellos de quedarse en S. L\u00e1zaro como en el pasado, con la condici\u00f3n no obstante de\u00a0 de reconocer la jurisdicci\u00f3n del arzobispo; -en cuanto al prior y sus religiosos juntos, tratamiento en la enfermer\u00eda a expensas de la Misi\u00f3n; inhumaci\u00f3n con las ceremonias debidas a los bienhechores; servicio aniversario a perpetuidad para el prior en la iglesia del priorato, con epitafio que constate la obligaci\u00f3n, y el servicio del cabo de a\u00f1o para cada religiosos; -por lo dem\u00e1s, dos servicios anuales para los fundadores; servicio divino y mantenimiento de los edificios a expensas de los Misioneros, que se comprometen tambi\u00e9n a sostener en S. L\u00e1zaro la jurisdicci\u00f3n del arzobispo de Par\u00eds<span id='easy-footnote-14-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-14-17009' title='V\u00e9ase este concordato, Archivos del Estado, MM. 534, fol. 30.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Desde el d\u00eda siguiente de este concordato, es decir el 8 de enero de 1632, J,-F. de Gondi otorg\u00f3 el decreto de uni\u00f3n de San L\u00e1zaro a la Misi\u00f3n. \u00abUno de los principales deberes de nuestro cargo, dice poco m\u00e1s o menos el arzobispo, es el de recorrer y evangelizar los pueblos a ejemplo de los santos ap\u00f3stoles y de los disc\u00edpulos del Nuestro Se\u00f1or. pero, al no poderlo hacer nos mismo, nada debe sernos m\u00e1s querido que escoger a hombres eminentes en doctrina y en piedad, inflamados\u00a0 del celo por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas, a quienes nos confiamos este empleo laborioso y casi abandonado de todos. Bueno pues, Dios, por su gran misericordia, ha suscitado en nuestros d\u00edas en este reino de Francia al Maestro Vicente de Pa\u00fal y a sus disc\u00edpulos, hombres verdaderamente apost\u00f3licos, muy amantes de la humildad cristiana quienes, por una inspiraci\u00f3n muy divina, dejando las ciudades, donde ven un gran n\u00famero de sacerdotes, tanto seculares como regulares, entregados a la salvaci\u00f3n de las almas, recorren los diversos pueblos de nuestra di\u00f3cesis; y all\u00e1, buscando nada m\u00e1s que los intereses de Jesucristo con palabras tomadas no de las palabras persuasivas de la sabidur\u00eda humana, sino de la manifestaci\u00f3n del esp\u00edritu y del poder, exhortando a la confesi\u00f3n general, recomiendan la comuni\u00f3n frecuente, instruyen a los ignorantes, corrigen y destruyen las malas costumbres, establecen, con nuestra autorizaci\u00f3n, la cofrad\u00eda de la Caridad en todas las parroquias, disponen a las gentes a recibir fructuosamente nuestras visitas, los empujan, en una palabra, con su discurso y sus ejemplos a huir del vicio y a seguir la virtud, como lo pueden atestiguar casi todos los grandes de este reino de Francia. Era pues nuestro deber dar gracias al autor de todo bien por habernos enviado a tan \u00fatiles cooperadores, como es de nuestra previsi\u00f3n pastoral pedir al mismo Dios muy bueno y muy grande que no permita que les falte lo necesario. Dios ha o\u00eddo nuestros deseos y los ha concedido en su infinita bondad. Desde hace mucho nos los busc\u00e1bamos en vano en nuestra di\u00f3cesis un establecimiento fijo y estable, cuando un hombre muy deseoso de la salvaci\u00f3n de las almas, llamado Adrien Le Bon, , y los religiosos de su priorato, viendo os frutos muy abundantes producidos por estos Misioneros nos ha rogado que aceptemos el consentimiento dado por ellos a la uni\u00f3n de la leproser\u00eda de Saint L\u00e1zaro a la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Y, como a ciencia cierta sabemos que todos los \u00f3rdenes de la sociedad, y sobre todo los pueblos, sacar\u00e1n de ello una gran utilidad, accedemos a su justa demanda, tras los buenos deseos del papa y del rey, y a las condiciones negociadas entre ellos. Queremos adem\u00e1s que nos y nuestros sucesores gocemos, como hasta ahora, en Saint-Lazare, de toda jurisdicci\u00f3n y autoridad, con derecho de visita en lo espiritual y en lo temporal; que los sacerdotes de a Misi\u00f3n reciten el oficio en el coro, cumplan con las fundaciones, contin\u00faen admitiendo a los leprosos en Saint Lazare, residan al menos doce, los cuales recorrer\u00e1n sucesivamente, a expensas de la congregaci\u00f3n, los pueblos de nuestra di\u00f3cesis, donde ellos permanecer\u00e1n, seg\u00fan las necesidades, uno o dos meses; por \u00faltimo, que en las cuatro t\u00e9mporas del a\u00f1o, y sin perjuicio de las misiones, reciban a los ordenandos de la di\u00f3cesis de Par\u00eds enviados por nos, a quienes mantendr\u00e1n gratuitamente durante quince d\u00edas para darles los ejercicios espirituales<span id='easy-footnote-15-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-15-17009' title='Archivos del Estado, MM. 534, fol. 35.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>El rey lo conformo todo con cartas patentes dadas en Metz en enero de 1632, en las que, a os considerandos expresados ya, a\u00f1ade el que hace alusi\u00f3n a una misi\u00f3n reciente en los pa\u00edses protestantes: \u00abHabiendo sido informado en particular de los grandes frutos que dichos sacerdotes de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n han recogido en diversas provincias de nuestro reino desde su establecimiento en \u00e9l, y de los que ellos recogen todav\u00eda a diario para la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas de muchos de nuestros s\u00fabditos, incluso que ninguno de dichos sacerdotes han sido enviados desde hace un a\u00f1o por su superior a la di\u00f3cesis de Montauban, donde trabajan incesantemente en desarraigar la herej\u00eda de los lugares m\u00e1s infestados que quedan\u00bb; por estas causas, el rey aprueba todo lo que se ha hecho, en los cargos precisados en el concordato y en el decreto de uni\u00f3n del arzobispado<span id='easy-footnote-16-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-16-17009' title='Archivos del Estado, MM. 534, fol. 39 al dorso.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Muy pronto, el 24 de marzo siguiente, el benepl\u00e1cito del preboste de los comerciantes y de los magistrados de la ciudad de Par\u00eds se uni\u00f3 a la aprobaci\u00f3n real y al consentimiento de la autoridad espiritual. Pero ya, y desde el mismo d\u00eda de la fecha del decreto de uni\u00f3n, es decir el 8 de enero de 1632, Vicente hab\u00eda ido por primera vez a S. L\u00e1zaro, para tomar posesi\u00f3n. El arzobispo hab\u00eda querido conducirle y hacerle el honor de instalarle \u00e9l mismo. La ceremonia transcurri\u00f3 a gusto de todos. \u00abEs lo que hace ver, dice Lestocq concluyendo su relato, que digitus Dei est hic; que es la tierra de promisi\u00f3n adonde Abraham ha sido conducido&lt;, quiero decir el Sr. Vicente, verdadero Abraham, gran siervo de Dios, cuyos hijos est\u00e1n destinados a llenar la tierra de bendici\u00f3n, y su familia subsistir\u00e1 por los siglos.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>III. Oposici\u00f3n<\/strong>. \u2013Segundo concordato. \u2013Aprobaci\u00f3n del papa.<\/h3>\n<p>El asunto parec\u00eda felizmente terminado, cuando surgi\u00f3 una oposici\u00f3n inesperada. Los religiosos de S. L\u00e1zaro no hab\u00edan interrumpido nunca sus relaciones con la casa de la que los hemos visto salir a comienzos del siglo XVI, y hasta el predecesor de Le Bon, llamado Jacques Lieuret, hab\u00eda agregado el priorato y las casas de su dependencia a la congregaci\u00f3n de Saint-Victor. Pero la agregaci\u00f3n se hab\u00eda disuelto y anulado hac\u00eda muchos a\u00f1os por el mero hecho y movimiento del prior de Saint-Victor y de sus religiosos, seg\u00fan la declaraci\u00f3n capitular que hab\u00edan entregado el 5 de diciembre de 1625 y, a partir de ese d\u00eda, no hab\u00edan existido ya ni visita hecha, ni cap\u00edtulo celebrado, nada, en una palabra, que se pareciera a dependencia o comunidad entre las dos casas. Sin embargo los religiosos de Saint-Victor, que ten\u00edan mucho cr\u00e9dito y amigos, se opusieron a registrar las cartas patentes, de enero de 1632, y reclamaron Saint-Lazare como su propiedad. El derecho de Vicente era incontestable; fue preciso no obstante usar de una especie de violencia, para llevarle a sostener un proceso; acudi\u00f3 pues al palacio; pero mientras se defend\u00eda la causa, \u00e9l estuvo en la Sainte-Chapelle, pidiendo a Dios no su triunfo, sino simplemente el de la justicia y mucho m\u00e1s una sumisi\u00f3n de indiferencia a su voluntad. Pues fue durante los debates cuando escribi\u00f3 a un amigo suyo: \u00abSab\u00e9is bien que los religiosos de Saint-Victor nos disputan Saint-Lazare. No podr\u00edais creer los deberes de sumisi\u00f3n que les he propuesto seg\u00fan la orden del Evangelio, aunque, a la verdad, no est\u00e9n fundados en la raz\u00f3n, por lo que el Sr. Duval me ha asegurado, y por lo que me dicen todas las personas que saben de qu\u00e9 va el asunto. Suceder\u00e1 lo que nuestro Se\u00f1or quiera, quien sabe, de verdad, que su bondad me ha hecho tan indiferente en esta ocasi\u00f3n como en cualquier otro asunto que nunca haya tenido. Ay\u00fademe a darle gracias, por favor.\u00bb<\/p>\n<p>Indiferente, no, Vicente no lo estaba, Pero \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sentido en S. L\u00e1zaro, si le hubieran despose\u00eddo? Le Bon hab\u00eda recibido en \u00e9l a tres o cuatro locos cuyos padres se hab\u00edan desentendido de ellos encomend\u00e1ndolos a su caridad. Desde el primer d\u00eda de su toma de posesi\u00f3n, Vicente hab\u00eda reclamado a estos pobres insensatos como la parte mas querida de su nueva propiedad, y no se podr\u00eda decir con qu\u00e9 ternura, de alguna manera maternal, los hac\u00eda servir y los serv\u00eda \u00e9l mismo. Redoblaba sus cuidados durante sus crisis fren\u00e9ticas y lograba calmarlos siempre con su admirable paciencia y con su inagotable afecto. Dios le pon\u00eda esta caridad en el coraz\u00f3n como el primer germen de la obra\u00a0 de los alienados que deb\u00eda fundar m\u00e1s tarde. Al cabo de algunos d\u00edas quedaba cautivado su coraz\u00f3n; tanto que en medio del procedo, sondeando una vez sus disposiciones para ejercitarse en la santa indiferencia, y pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 sacrificio le costar\u00eda en caso de evicci\u00f3n, tuvo que decirse: No ser\u00eda ni la vasta propiedad, ni el rico priorato, ni el noble se\u00f1or\u00edo, ni siquiera la ventaja que ser\u00eda para mi Compa\u00f1\u00eda una posesi\u00f3n as\u00ed; ser\u00edan mis pobres y queridos locos<span id='easy-footnote-17-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-17-17009' title=' Conf. del 30 de noviembre de 1654.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>!<\/p>\n<p>Tales sentimientos, si hubieran sido expresados delante de los jueces habr\u00edan sido para \u00e9l\u00a0 la defensa m\u00e1s elocuente. Pero su bien derecho deb\u00eda ser suficiente para ganar su causa. Por una orden del 21 de agosto de 1632, la corte del parlamento, sin tener en cuenta a la oposici\u00f3n de los religiosos de Saint-Victor, mand\u00f3 la presentaci\u00f3n del concordato y de las letras patentes de enero al procurador general para que diera la justicia conveniente; y, en efecto, el 7 de setiembre siguiente, fue registrado todo.<\/p>\n<p>Sin embargo el antiguo prior y los Misioneros creyeron deber hacer entre ellos, el 29 de diciembre de 1632, un segundo concordato confirmativo del primero, y constatando, aparte de las letras patentes del rey, el consentimiento del preboste de los comerciantes y de los magistrados de la ciudad de Par\u00eds, y el decreto de uni\u00f3n del arzobispado, la vana oposici\u00f3n de los religiosos de Saint-Victor y la justicia que el parlamento hab\u00eda dado. Por lo dem\u00e1s, este nuevo concordato renovaba la donaci\u00f3n de enero, sin a\u00f1adirle condiciones esenciales. Dos d\u00edas despu\u00e9s, es decir el 31 de diciembre, el arzobispo daba un segundo decreto de uni\u00f3n en los mismos t\u00e9rminos y poco m\u00e1s o menos con las mismas cl\u00e1usulas que antes. Todo fue confirmado por letras patentes entregadas en Saint-Germain en enero de 1633, y registradas en el parlamento el 21 de marzo del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>La \u00fanica diferencia que advertir entre los primeros documentos y los segundos es que no hace falta en \u00e9stos recurrir al papa. El segundo concordato dice incluso expresamente que el antiguo prior renuncia y abandona el art\u00edculo del primero, que exig\u00eda que la uni\u00f3n de S. L\u00e1zaro a la Misi\u00f3n fuera pronunciada en la curia de Roma.\u00a0 A. Le Bon, quien se hab\u00eda dirigido el primero a Roma con el prop\u00f3sito de transformarse en prior regular y perpetuarse en su cargo, declaraba, al fin, \u00abhaber sido informado despu\u00e9s, por escrituras originales, sobre la instituci\u00f3n del hospital, que no era m\u00e1s que una simple administraci\u00f3n temporal, que se podr\u00eda encomendar a un laico, y en consecuencia no deb\u00eda otorgarse en curia en Roma.\u00bb<\/p>\n<p>Una petici\u00f3n fue pues presentada a Urbano VIII, en la que se expon\u00eda todo lo que precede, y e santo esper\u00f3 con confianza la declaraci\u00f3n pontificia. \u00abS\u00f3lo temo a mis pecados, dec\u00eda entonces, y no el \u00e9xito de las bulas y del asunto de S. L\u00e1zaro, ni en Roma, ni en Par\u00eds. Pronto o tarde todo acabar\u00e1. Desde que Dios ha comenzado a hacer bien a una criatura, no cesa de continuarlo hasta el final, si no se vuelve indigna.\u00bb El papa escribi\u00f3 al pie de la petici\u00f3n: Fiat ut petitur;\u00a0 dio incluso bulas en este sentido, con fecha del 15 de marzo de 1635; pero su muerte impidi\u00f3 su publicaci\u00f3n, y no se realizaron hasta veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, bajo Alejandro VII.<\/p>\n<p>En este intervalo, los misioneros se extendieron por Francia y el extranjero, realizaron todas sus obras apost\u00f3licas por la salvaci\u00f3n de los pueblos y la reforma del clero, y hasta su santo fundador puso las bases de todos sus establecimientos de caridad. Y no obstante, no ten\u00edan a\u00fan ni forma declarada ni reglas definitivas. En primer lugar, \u00bfdeb\u00edan constituirse en estado religioso, o ser simple compa\u00f1\u00eda de sacerdotes seculares? Grande cuesti\u00f3n, que fue debatida durante largos a\u00f1os.<\/p>\n<h3><strong>IV. Forma de la Misi\u00f3n<\/strong>. \u2013Cuesti\u00f3n de los Votos. \u2013Congregaci\u00f3n general y dimisi\u00f3n.<\/h3>\n<p>Desde el protestantismo, hab\u00eda en la cristiandad una antipat\u00eda secreta y una guerra m\u00e1s o menos declarada contra los votos de religi\u00f3n; hasta el punto que los jesuitas mismos, especialmente constituidos para combatirlo, se contentaron con votos simples, y no pudieron llegar as\u00ed a ser una verdadera religi\u00f3n m\u00e1s que por una dispensa de la Santa Sede. Caso todas las congregaciones de hombres y mujeres que se establecieron en la primera mitad del siglo XVII, manifestaron la misma repugnancia por los votos, sobre todo por los votos solemnes. As\u00ed, el abate Olier, al formar su compa\u00f1\u00eda, no quiso que se erigiera en congregaci\u00f3n, aunque estuviera constituida sobre este modelo en su gobierno interior, por la sumisi\u00f3n de sus miembros al superior del seminario de Saint-Sulpice. \u00abLa casa de San Sulpicio, dec\u00eda \u00e9l, ha nacido s\u00f3lo para formar s\u00fabditos a Monse\u00f1ores los prelados y, por muy numerosa que llegue a ser, hace profesi\u00f3n de no erigirse en congregaci\u00f3n, para no tener dedicaci\u00f3n ni amor sino por la Iglesia de Jesucristo y sobre todo por el santo clero<span id='easy-footnote-18-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-18-17009' title='&lt;em&gt;Divers \u00e9scrits spirutuels de M. \u00a0Olier,&lt;\/em&gt;t. I, p. 87.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>El primer pensamiento de san Francisco de Sales hab\u00eda sido que las hijas de la Visitaci\u00f3n no pronunciasen m\u00e1s que votos simples, que no estuviesen obligadas a la clausura y que se entregasen a las obras de caridad exteriores; y solamente debido a las observaciones urgentes de su amigo Denis de Marquemont, arzobispo de Lyon, modific\u00f3 su plan primitivo y la constituci\u00f3n de su orden.<\/p>\n<p>Pero es a la fundaci\u00f3n del oratorio donde hay que acudir a buscarla prueba m\u00e1s brillante de esta antipat\u00eda hacia los votos propiamente dichos. En el Oratorio no se hac\u00edan votos, y sus miembros no contra\u00edan otra obligaci\u00f3n que la de vivir conforme a la santidad de su estado sacerdotal. Aqu\u00ed es donde hay que repetir los elogios demasiado celebrados por Bossuet,\u00a0\u00a0 elogios admirables solamente bajo el punto de vista literario.<\/p>\n<p>\u00abEn estos tiempos, Pedro de B\u00e9rulle, verdaderamente ilustre y recomendable, a la dignidad del cual me atrevo a decir que hasta la p\u00farpura romana no le ha a\u00f1adido nada<span id='easy-footnote-19-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-19-17009' title='Fue creado cardenal el 30 de agosto de 1627, sin renunciar ni al Oratorio, ni a la sencillez de su vida.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>, tanto de hab\u00eda destacado ya por los m\u00e9ritos de su virtud y de su ciencia comenzaba a hacer brillar en toda la Iglesia galicana las luces m\u00e1s puras y sublimes del sacerdocio cristiano y de la vida eclesi\u00e1stica. Su\u00a0 amor inmenso a la Iglesia le inspir\u00f3 el proyecto de formar una compa\u00f1\u00eda a la que no ha querido dar otro esp\u00edritu que el esp\u00edritu mismo de la Iglesia, ni otras reglas que sus c\u00e1nones, ni a otros superiores que a sus obispos, ni otros bienes que su caridad, ni otros votos solemnes que los del bautismo y los del sacerdocio. All\u00ed, una santa libertad constituye un santo compromiso; se obedece sin depender, se gobierna sin comandar; toda la autoridad est\u00e1 en la dulzura, y el respeto se guarda sin la ayuda del temor. La caridad, que destierra el miedo, opera un milagro tan grande; y sin otro yugo que ella misma, sabe no s\u00f3lo cautivar, sino tambi\u00e9n aniquilar la propia voluntad. All\u00ed, para formar a verdaderos sacerdotes, se los conduce a la fuente de la verdad; tienen siempre en las manos los libros sagrados para buscar en ellos sin descanso la letra por el estudio, el esp\u00edritu por la oraci\u00f3n, la profundidad por el retiro, la eficacia por la pr\u00e1ctica, el fin por la caridad, en la que todo termina, y \u00abque es el \u00fanico tesoro del cristianismo\u00bb, christiani nominis thesaurus, como habla Tertuliano<span id='easy-footnote-20-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-20-17009' title='Oraci\u00f3n f\u00fanebre del reverendo P. Bourgoing&lt;em&gt;, Oeuvres de Bossuet,&lt;\/em&gt; edici\u00f3n de Versalles, tom. XVII, p. 572.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>En esta voz, la mayor del siglo, se oye al siglo entero, hasta lo que ten\u00eda de m\u00e1s puro y de m\u00e1s santo. Todo ello, una vez m\u00e1s, es literariamente admirable; pero hay en ello una ilusi\u00f3n desafortunada que ir\u00eda, si fuera reflejada, voluntaria y apremiada a sus consecuencias, a la condenaci\u00f3n de la Iglesia, que ha empujado siempre al estado religioso, a la condenaci\u00f3n incluso de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica que no encuentra su realizaci\u00f3n completa m\u00e1s que en los votos de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente gem\u00eda por esta tendencia del siglo, a la vez que la constataba. \u00abTodo el mundo tiene tanta aversi\u00f3n aqu\u00ed al estado religioso, escrib\u00eda el 26 de febrero de 1640, que da pena.\u00bb \u00a1Algo m\u00e1s triste! Encontraba esta aversi\u00f3n incluso en Roma<span id='easy-footnote-21-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-21-17009' title='Carta de 1653.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. En cuanto a \u00e9l, adem\u00e1s de su amor por los votos de religi\u00f3n, comprend\u00eda la necesidad de votos, de compromisos cualesquiera para defender la Compa\u00f1\u00eda contra la inconstancia y la ligereza humana. Le hemos visto, desde 1626, obligarse ante notarios, seg\u00fan la costumbre del tiempo, a sus dos primeros disc\u00edpulos, como si se obligara a ellos. Desde el segundo y tercer a\u00f1o de la Compa\u00f1\u00eda, \u00e9l la oblig\u00f3 a votos simples que fueron renovados por sus miembros dos o tres a\u00f1os seguidos pero libremente y en familia. Entonces se pens\u00f3 en dar una regla general que fuera aprobada por el arzobispo de Par\u00eds. Pero algunos murmuraron contra tales compromisos. Vicente consult\u00f3 a doctores, a notables de la Compa\u00f1\u00eda, y resolvi\u00f3, a partir de 1640, recurrir a Roma. \u00danicamente, \u00e9l se encontraba siempre en una gran perplejidad. \u00bfQu\u00e9 votos hacer? \u00bfde qu\u00e9 naturaleza y en qu\u00e9 n\u00famero? \u00bfNo ser\u00eda suficiente exigir un voto de estabilidad en la Compa\u00f1\u00eda; y en cuanto a la pobreza, a la castidad y a la obediencia, fulminar en pleno cap\u00edtulo, en cierto d\u00eda del a\u00f1o, una excomuni\u00f3n solemne contra sus infractores? y, a falta de excomuni\u00f3n, \u00bfno se podr\u00eda contentar con un juramento anual de observar las reglas?<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en esta \u00e9poca, Vicente parec\u00eda querer limitarse al \u00fanico voto de estabilidad y, en cuanto a los votos ordinarios de religi\u00f3n, reemplazarlos por simples promesas, con expulsi\u00f3n de los violadores. Todav\u00eda se tem\u00eda que el voto solo de estabilidad constituyera el estado religioso y sacara a sus sacerdotes del estado secular en el que quer\u00eda mantenerlos. Pero comprend\u00eda su necesidad de tal forma que habr\u00eda cargado con la consecuencia, a pesar de la aversi\u00f3n del siglo por el estado de religi\u00f3n: \u00abSi se cree conveniente, escrib\u00eda, habr\u00e1 que hacerlo. La religi\u00f3n cristiana estaba de antiguo en contradicci\u00f3n en todos los lugares, y sin embargo era el cuerpo m\u00edstico de Jesucristo; \u00a1y bienaventurados los que, confusione contempta (con desprecio de la confusi\u00f3n), abrazan este estado<span id='easy-footnote-22-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-22-17009' title='Carta a Le Breton, en Roma, del 26 de febrero de 1640.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>!\u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, se alegraba o se aflig\u00eda seg\u00fan le escribieran de Roma que el solo voto de estabilidad constitu\u00eda o no constitu\u00eda el estado religioso<span id='easy-footnote-23-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-23-17009' title='Cartas al mismo, de los 9 de agosto y 9 de octubre de 1640.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>. Pero el asunto de la bula de confirmaci\u00f3n segu\u00eda suspendido, sin duda a causa de esta grave cuesti\u00f3n de los votos. Henos de decir tambi\u00e9n que Richelieu pon\u00eda obst\u00e1culo a esto, y quer\u00eda que Vicente esperara a un nuevo papa. Se encontraba por entonces liado con la curia de Roma, con ocasi\u00f3n de un pretendido insulto hecho al embajador franc\u00e9s, mariscal de Estr\u00e9es, y del asesinato de Rouvray, escudero del mariscal. Por eso escrib\u00eda siempre a Le Breton, el 14 de noviembre de 1640: \u00abLa dificultad por nuestra parte (de Par\u00eds) ha sido que quien lo puede todo no ha visto bien que yo haya dado (sin duda al nuncio) la carta que usted me ha enviado a efectos de informar a Su Santidad sobre nosotros, y \u00e9l mismo me ha dicho hace s\u00f3lo tres d\u00edas, que dejemos llegar a otro (papa), y que \u00e9l mismo har\u00e1 tramitar nuestro asunto.\u00bbAcabamos de ver que Vicente tem\u00eda entrar en relaci\u00f3n demasiado directa con el enviado del papa quien, llegado de nuevo a Roma con el t\u00edtulo de nuncio ordinario, hab\u00eda visto caer sobre \u00e9l todo el resentimiento del cardenal, y no pod\u00eda obtener ni ser reconocido ni admitido ante el rey.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el santo fundador se ocupaba en exigir las buenas intenciones de vivir y de morir en la Misi\u00f3n el primer a\u00f1o del seminario, un voto simple de estabilidad el segundo a\u00f1o, que se renovar\u00eda solemnemente al cabo de ocho o diez a\u00f1os, seg\u00fan lo creyera conveniente el superior. Con ello, se ahorraba la facilidad de desembarazarse, despu\u00e9s de una experiencia, de los incorregibles. En cuanto a los votos de pobreza, de castidad y de obediencia, se aten\u00eda a las medidas ya indicadas. \u00abParece, dec\u00eda \u00e9l concluyendo, que la mayor parte de nuestros pensamientos van hacia ah\u00ed y que el disentimiento es com\u00fan en cuanto al estado religioso, que se evita por este medio, aunque se tenga raz\u00f3n en buscar su esp\u00edritu..\u00bb<\/p>\n<p>Para mejor asegurarse de las opiniones y de las disposiciones de su Compa\u00f1\u00eda, quiso, aunque fuera todav\u00eda poco numerosa y no tuviera m\u00e1s que diez fundaciones, convocar una peque\u00f1a asamblea general. La apertura se hizo el 13 de octubre de 1642. In\u00fatil indicar aqu\u00ed la mayor parte de las decisiones que se tomaron. Que nos sea suficiente notar la deferencia que llev\u00f3 a todos los miembros a pedir reglas a su santo fundador, y la violencia que le hicieron para mantenerle al frente de ellos. En efecto, hacia el final de la asamblea, el humilde superior, que se colocaba siempre por debajo de todo honor y de toda dignidad, por debajo del \u00faltimo de sus disc\u00edpulos, que atribu\u00eda a su indignidad y a sus pecados pretendidos todas las dificultades y todas las desdichas de su Compa\u00f1\u00eda, se puso de rodillas ante sus sacerdotes; y, en esta postura, despu\u00e9s de pedirles perd\u00f3n de sus faltas sollozando y de sus esc\u00e1ndalos, dimiti\u00f3 de su generalato y les rog\u00f3 que procedieran a una nueva elecci\u00f3n. Con eso, y sin esperar respuesta, sali\u00f3 para dejarles la libertad de escoger, declar\u00e1ndoles solamente que ratificaba de antemano al que iban a elegir, y que con la gracia de Dios, obedecer\u00eda como el \u00faltimo de todos al nuevo general.<\/p>\n<p>La primera impresi\u00f3n fue de admiraci\u00f3n y de estupor. Apenas recobrado el sentido, los Misioneros, sin ni siquiera consultarse, exclamaron todo a una voz que no aceptaban tal dimisi\u00f3n, y encargaron a algunos diputados que fueran a buscarle para pedirle que ocupara su lugar al frente. Los diputados le buscaron por un tiempo, hall\u00e1ndole al fin en una capillita que se abr\u00eda hacia la iglesia de S. L\u00e1zaro. All\u00ed, vuelto hacia el altar mayor y prosternado ante el sant\u00edsimo sacramento, tomaba parte en la elecci\u00f3n que \u00e9l cre\u00eda hacerse en ese momento mismo, pidiendo a Dios que inspirara a la Compa\u00f1\u00eda una elecci\u00f3n que fuera seg\u00fan su coraz\u00f3n. Los diputados le anunciaron la decisi\u00f3n de la asamblea; pero , por mucho que le insistieron, se qued\u00f3 prosternado e inm\u00f3vil en su resoluci\u00f3n. \u00abYo no soy ya superior, repet\u00eda, que se nombre a otro.\u00bb<\/p>\n<p>Referido lo cual a la asamblea, todos sus miembros en corporaci\u00f3n se dirigieron a la capilla. A la distancia misma a la que nos hallamos nosotros, se escucha aquel debate entre la humildad del padre y el respeto, la ternura de los hijos. Como por ambas partes se obstinaban y no hab\u00eda forma de acabar, los Misioneros exclamaron al fin: \u00ab\u00bfQuer\u00e9is pues que de todas maneras procedamos a la elecci\u00f3n de un superior?<\/p>\n<p>-Es vuestro deber, y yo os lo suplico.<\/p>\n<p>-Pues bien,\u00a0 es a vos a quien reelegimos y reelegiremos siempre mientras Dios os conserve en nosotros en la tierra.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda ca\u00eddo, de alguna manera, en su propia trampa. Trat\u00f3 todav\u00eda de salir de ella, pero, viendo que todos sus esfuerzos resultaban in\u00fatiles, baj\u00f3 la cabeza y recogi\u00f3 la carga.\u00bb<\/p>\n<p>Por lo menos, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, les dijo llorando, \u00a1rogad por este miserable! Es el mayor acto de obediencia que puedo hacer a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>-Y nosotros, replicaron un\u00e1nimemente los Misioneros, nosotros os renovamos el juramento de obedeceros siempre, y juramos ante Dios no olvidar nunca el sacrificio al que acaba de someteros vuestro amor por nosotros.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>V. Siempre los votos<\/strong>. -Diversas oposiciones. \u2013Segunda congregaci\u00f3n general. \u2013Breves de 1655. \u2013La Misi\u00f3n definitivamente constituida.<\/h3>\n<p>Fue entonces cuando los Misioneros pronunciaron el voto simple de estabilidad, es decir de compromiso de trabajar toda su vida en las funciones de su Instituto, que todas se dirigen a la salvaci\u00f3n del pobre pueblo. Pero la gran cuesti\u00f3n de los votos no se resolvi\u00f3 por eso. En 1647, nos encontramos en Roma a Portail, Almeras y d\u2019Horgny, especialmente diputados para este asunto. Vicente no hab\u00eda comprendido nunca mejor la importancia y la necesidad de los votos. Muchos de los que hab\u00edan entrado ene. seminario interno de S. L\u00e1zaro le ped\u00edan retirarse, despu\u00e9s de trece o catorce a\u00f1os de estudios y de enormes gastos hechos para mantenerlos de los bienes dados \u00fanicamente para la salvaci\u00f3n de los pobres pueblos. Hab\u00eda alg\u00fan a\u00f1o en que seis o siete personas dejaban la Compa\u00f1\u00eda. Los trabajos tan diversos, tan penosos, tan extensos de la Misi\u00f3n desanimaban a los d\u00e9biles; otros ced\u00edan a solicitaciones extra\u00f1as y, por el afecto a la familia o por la ambici\u00f3n, eleg\u00edan otros empleos. Adem\u00e1s, Vicente ve\u00eda a su lado a una congregaci\u00f3n tal cuyos s\u00fabditos, no poseyendo ning\u00fan lazo de obediencia, andaban a su aire; y cuando el superior quer\u00eda disponer de algunos para enviarlos lejos o cerca de trabajar por la gloria de Dios, no pod\u00eda hacerse obedecer y no ten\u00eda a nadie. Tambi\u00e9n, \u00bfno iba a pasar lo mismo con los Misioneros? Libres de ir o quedarse, de hacer esto o aquello, \u00bfno obedecer\u00edan m\u00e1s bien a la fantas\u00eda que al deber? Y entonces, \u00bfc\u00f3mo continuar los bienes comenzados, c\u00f3mo emprender otros nuevos?<\/p>\n<p>Sin duda, acabamos de verlo, los Misioneros se hab\u00edan atado por el voto de estabilidad; pero era un voto simple del que se pod\u00eda desprender uno con una dispensa del ordinario, f\u00e1cil de conseguir. Por eso Vicente solicitaba en Roma una declaraci\u00f3n del papa, diciendo que los votos de la Compa\u00f1\u00eda ser\u00edan indispensables por todo otro que no fuera Su Santidad o el Superior general, y estableciendo prohibici\u00f3n a los obispos de dispensarlos en lo futuro. La cosa era de una necesidad tan urgente que, que muchos hab\u00edan perseverado en sus votos mientras los hab\u00edan cre\u00eddo reales; luego, puesto en duda s valor por algunos malos esp\u00edritus, hab\u00edan renunciado a ellos. La confusi\u00f3n aumentaba cuando hab\u00eda que renovar los votos. Algunos\u00a0 se negaban a ello por el rumor de que se los quer\u00eda sustraer a la dependencia del ordinario. Era pues urgente que la cuesti\u00f3n se fallara en Roma. Pero en Francia, Vicente segu\u00eda estando impedido, sin saber bien a qui\u00e9n escuchar. Por un lado, los prelados no deseaban que la Compa\u00f1\u00eda se constituyese en religi\u00f3n, para conservar jurisdicci\u00f3n sobre ella; y, con el fin de escapar \u00abal celo de su autoridad y dependencia de ellos\u00bb, seg\u00fan las expresiones de Vicente, se trat\u00f3 por un momento de trasladar Roma la sede del generalato<span id='easy-footnote-24-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-24-17009' title='Cartas a Roma del 25 de diciembre de 1642, y del 9 de setiembre de 1643.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>; por otra parte, los religiosos aconsejaban lo contrario, fund\u00e1ndose en la ligereza humana y en los grandes trabajos de la Misi\u00f3n. Vicente trataba de conciliar estos pareceres opuestos, y consideraba como una inspiraci\u00f3n de la providencia de Dios la idea por la cual el se hab\u00eda inclinado: la de poner a su Compa\u00f1\u00eda en el estado religioso con los votos simples, y dejarla no obstante, en cuanto a sus empleos, en el clero secular por la obediencia a los obispos. Pero estos votos simples por s\u00ed mismos \u00bfno eran suficientes para constituir el estado rigurosamente religioso que \u00e9l quer\u00eda evitar, y su sabio temperamento \u00bfno iba a quedar destruido con ello? Entonces, consult\u00f3 a los capaces, antes que a nadie a Andr\u00e9 Duval, luego al penitenciario Bail, a los doctores Cornet y Coqueret. Todos le respondieron que por mucho tiempo los votos s\u00f3lo hab\u00edan sido simples, y que entonces, sin duda, continuaban el estado religioso; pero que ya no era as\u00ed desde que la Iglesia prohib\u00eda fundar toda otra nueva religi\u00f3n, a menos que abrazara los votos solemnes, a no se en caso expreso, como hab\u00eda ocurrido con los jesuitas. Pues bien, el papa Urbano VIII, por su bula de 1632,\u00a0 no hab\u00eda erigido a los Misioneros en orden religiosa, sino que los hab\u00eda dejado expresamente en el estado de cl\u00e9rigos seculares. Cada uno es libre, conclu\u00edan los doctores, de hacer votos simples, sin hacer por ello profesi\u00f3n religiosa; pero, lo que puede cada uno, lo pueden muchos reunidos igualmente sin comprometerse m\u00e1s<span id='easy-footnote-25-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-25-17009' title='Cartas a Roma del 4 de octubre de 1647, del 3 de enero de 1651, y del 23 de abril de 1653.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esta decisi\u00f3n conven\u00eda a maravilla a Vicente, ya que si, por una lado, quer\u00eda complacer a los obispos,\u00a0 no ofender demasiado la opini\u00f3n general tan opuesta al estado religioso; ten\u00eda de la otra un motivo m\u00e1s poderoso de conservar a los suyos en el estado de sacerdotes\u00a0 seculares. Cre\u00eda, y crey\u00f3 siempre, -en este punto advertimos con respeto su convicci\u00f3n, sin juzgarla, -crey\u00f3 siempre que la mayor parte de los empleos de su instituto eran incompatibles con el estado religioso, y que el mayor de todos, a saber la educaci\u00f3n del clero secular requer\u00eda maestros de su cuerpo: similia similibus .<\/p>\n<p>Pero \u00a1qu\u00e9 oposiciones no deb\u00eda encontrarse todav\u00eda, tanto en Roma como en Francia, antes de llegar al resultado que deseaba!. Conforme a lo que hemos dicho del Oratorio, no nos podemos extra\u00f1ar de la que tuvo que sufrir por parte de esta Compa\u00f1\u00eda en Roma, mientras trataba de hacer aprobar all\u00ed su congregaci\u00f3n y los votos de que acabamos de hablar. Escrib\u00eda a Du Coudrai el 12 de julio de 1652: \u00ab\u2026 Es verdad, se trata de enzarzarnos\u2026todo eso no me extra\u00f1ar\u00eda sin mis pecados, que me dan motivo a temer, no ya el \u00e9xito del asunto, que pronto o tarde se lograr\u00e1, all\u00ed como aqu\u00ed (en Roma como en Par\u00eds); sino que no podr\u00eda expresarle cu\u00e1nto me sorprenden los artificios. El R. P. general (era entonces de P. Bourgoing desautoriza sin embargo todo eso, y me ha prometido escribir al Sr. cardenal Bagni, al Sr. embajador y al R. P. Ren\u00e9. Una vez que tenga sus cartas se las enviar\u00e9. Con todo, se portar\u00e1 usted lo m\u00e1s cristianamente posible con los que nos confunden. Yo los veo aqu\u00ed tambi\u00e9n a menudo y cordialmente, gracias a Dios, como lo hac\u00eda; y me parece que, por la gracia de Dios, no s\u00f3lo no les tengo aversi\u00f3n, sino que los honro y los quiero m\u00e1s; y le dir\u00e9 mas, que no me he quejado a\u00fan al P de Gondi, por miedo a indisponerle en su vocaci\u00f3n.\u00bb Sin embargo los oratorianos le ped\u00edan a sus sacerdotes para formarse en las misiones, en sus lecciones y en sus ejemplos; y se los daba; \u00abya que, dec\u00eda \u00e9l, yo no creer\u00eda ser cristiano, si no tratara de participar en el utinam omnes prophetarent de san Pablo. Ay, se\u00f1or, \u00a1el campo es tan grande! Hay pueblos a millares que llenan el infierno; \u00a1todos los eclesi\u00e1sticos no ser\u00edan suficientes con todos los religiosos para satisfacer esta desgracia! \u00a1Tendr\u00edamos que ser tan miserables para envidiar que esas personas se dediquen al alivio de esas pobres almas que se pierden continuamente! Oh, de verdad, \u00a1ser\u00eda hacerse culpable del cumplimiento de la de la misi\u00f3n de Jesucristo en la tierra!\u00a0 Que si quieren imped\u00edrnoslo a nosotros, hay que pedir a Dios, humillarse y hacer penitencia\u00a0 por los pecados que hemos cometido en este santo ministerio.\u00bb Y, tres a\u00f1os despu\u00e9s, continuando la oposici\u00f3n, escrib\u00eda de nuevo a Roma, el 9 de julio de 1655: \u00abEsto no me impedir\u00e1, aunque me hubieran arrancado los ojos, que los estime y los venere tan tiernamente como los hijos a sus padres. Putant enim obsequim praestare Deo (pues creen que hacen un servicio a Dios).Deseo y pido a Nuestro Se\u00f1or que todos en nuestra congregaci\u00f3n hagan lo mismo.\u00bb<\/p>\n<p>Estas son las cartas en las que los enemigos de los jesuitas han querido ver a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, \u00a1como si ella hubiera tenido a su general en Par\u00eds! \u00a1como si el R. P. de Gondi, a quien Vicente tem\u00eda \u00abindisponer en su vocaci\u00f3n\u00bb, hubiera formado parte de ella alguna vez! Aqu\u00ed se trata demasiado evidentemente del Oratorio, cuya oposici\u00f3n envidiosa la explica tan bien la naturaleza.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Vicente encontraba oposici\u00f3n y dificultad hasta entre sus hijos. El superior de su casa de G\u00e9nova no quer\u00eda votos m\u00e1s que para los dignatarios de la Compa\u00f1\u00eda, y no para todo el cuerpo ni para los simples miembros; y Vicente le respond\u00eda, el 19 de febrero de 1655, que una compa\u00f1\u00eda naciente debe situarse en el estado m\u00e1s agradable a Dios, en sus miembros como en su cabeza; que con votos se trabajaba m\u00e1s eficazmente en la virtud y en el cumplimiento de su empleo; que Dios ha querido siempre fortalecer a los hombres en cada estado con promesas expresas: testigo la circuncisi\u00f3n entre los jud\u00edos, el bautismo entre los cristianos, la ordenaci\u00f3n para los sacerdotes, el matrimonio o los votos, seg\u00fan este destinado a vivir en el siglo o en un estado de mayor perfecci\u00f3n; que la cosa hab\u00eda quedado resuelta en dos congregaciones de la Compa\u00f1\u00eda, y que no se deb\u00eda volver m\u00e1s sobre un hecho cumplido despu\u00e9s de reflexi\u00f3n, consejo y oraci\u00f3n; por \u00faltimo, que era una costumbre en pr\u00e1ctica hac\u00eda trece a\u00f1os y aprobada por el arzobispo de Par\u00eds, costumbre que no se pod\u00eda ya cambiar sin trastornar la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>En efecto, el 1\u00ba de julio de 1651, Vicente hab\u00eda convocado en S. L\u00e1zaro una segunda congregaci\u00f3n general; en ella, en medio de muchos reglamentos, se hab\u00eda resuelto que se dar\u00eda la \u00faltima mano a las constituciones, y que se pronunciar\u00edan votos indispensables tan s\u00f3lo al soberano pont\u00edfice. Se tuvo de nuevo recurso a Roma. Al principio de 1655. Vicente llam\u00f3 a Berthe y envi\u00f3 all\u00ed a Edme Jolly, quien ya conoc\u00eda el tren de la curia romana. Jolly hab\u00eda ido a Roma\u00a0 primero en el s\u00e9quito del conde de Fontenay-Mareuil, embajador de Francia, luego como Misionero, hab\u00eda desempe\u00f1ado bajo Berthe las funciones de procurador, de consejero y de confesor de la casa. en dos meses y medio, Jolly, secundado por el cardenal de Retz, por entonces exiliado en Roma, procur\u00f3 un desenlace feliz a tantos tr\u00e1mites, deliberaciones y solicitudes. El 18 de abril de 1655, el papa Alejandro VII, apenas coronado, acab\u00f3 primero la obra de Urbano VIII, confirmando la uni\u00f3n de S. L\u00e1zaro a la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n; liego, el 22 de setiembre siguiente, regul\u00f3 con un breve la constituci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Este breve dispone que nadie podr\u00e1 ser admitido en ella hasta despu\u00e9s de dos a\u00f1os de seminario interno, al cabo de los cuales se pronunciar\u00e1n votos simples reservados a la Santa Sede, y dispensables por el superior general\u00a0 en el acto de despedida de una s\u00fabdito: in actu dimissionis. El papa pronuncia tambi\u00e9n la exenci\u00f3n del ordinario para la administraci\u00f3n interior, pero mantiene la jurisdicci\u00f3n de los prelados en todo lo que respecta a las misiones diocesanas. Sin embargo, a pesar de sus votos, los Misioneros no formar\u00e1n un cuerpo religioso, y eso tan s\u00f3lo porque esta es la voluntad del soberano pont\u00edfice: Atque dicta congregatio non censeatur propterea in numero ordinum religiosorum, sed sit de corpore cleri saecularis<span id='easy-footnote-26-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-26-17009' title='Carta de Vicente a Jolly, del 22 de octubre de 1655&lt;em&gt;: Histoire g\u00e9n\u00e9rale de la congr\u00e9gation de la Mission, &lt;\/em&gt;por Lacour, Mss. \u2013Archives de la Mission.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El 12 de agosto de 1650, Alejandro VII entreg\u00f3 un nuevo breve, en el que, recordando el primero, arreglaba algunas dificultades sobre el voto de pobreza. El papa decid\u00eda que los Misioneros guardar\u00edan la propiedad de sus bienes, pero sin el uso, sino con el parecer del superior; que emplear\u00edan los frutos de los beneficios simples que les resultar\u00edan en obras p\u00edas, siempre con consentimiento del superior, y que les ser\u00eda permitido aplicar una parte al alivio de sus padres pobres.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, el lazo que un\u00eda a los miembros con el instituto no pareci\u00f3 bastante fuerte. Con ocasi\u00f3n de un jubileo, circunstancia en que los papas otorgan de ordinario\u00a0 permiso de dispensar de los casos y de los votos reservados a la Santa Sede, algunos Misioneros quisieron recuperar su libertad. Almeras, primer general sucesor de Vicente en el generalato, dirigi\u00f3 entonces un s\u00faplica al papa Clemente IX, quien, por una bula del 23 de junio de 1670, prohibi\u00f3 a los confesores, dispensar, en tiempo de jubileo, a los Misioneros de sus votos, incluso por una simple conmutaci\u00f3n, a menos que, en la bula de indicci\u00f3n de jubileo se haga menci\u00f3n expresa de los votos de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: praeter expresam\u00a0 dictorum votorum mentionem.<\/p>\n<p>Para que no se percibiera el cambio sobre la naturaleza de su instituto, Vicente no estableci\u00f3 noviciado para los aspirantes, sino un seminario interno, distinto de los seminarios externos o diocesanos, en os que se preparan al ejercicio del sacerdocio puramente secular. Dispuso asimismo que los Misioneros recibieran el t\u00edtulo de se\u00f1or y no de padre que conservaran el nombre de familia, que llevaran el h\u00e1bito de los sacerdotes seculares, s\u00f3lo que m\u00e1s modesto y m\u00e1s pobre; que no se distinguieran, en una palabra, del clero secular m\u00e1s que por un mayor celo en las funciones apost\u00f3licas.<\/p>\n<p>La bula de conformaci\u00f3n de la uni\u00f3n, dirigida al oficial de la di\u00f3cesis de Par\u00eds, no fue fulminada hasta el 21 de julio de 1659. porque, en 1658, la Misi\u00f3n hab\u00eda estado amenazada nuevamente en su propiedad de S. L\u00e1zaro. Vicente se hab\u00eda enterado que los religiosos de Santa Genoveva no esperaban mas que su muerte para iniciar sus tr\u00e1mites de reivindicaci\u00f3n, esperando tenerlo m\u00e1s barato que en vida del santo fundador, provisto de todos los medios para hacer valer sus derecho. Previendo pues que un d\u00eda la Compa\u00f1\u00eda podr\u00eda necesitar de todos los documentos para mantenerse en la posesi\u00f3n de S. L\u00e1zaro, pifi\u00f3 a Jolly, su corresponsal en Roma, que le dirigiera una memoria contra las pretensiones injustas de Santa Genoveva, y lograra nuevas bulas confirmativas, al precio que fuera y en la mejor forma posible. Llegadas las bulas, as\u00ed como un anuncio de su fulminaci\u00f3n, se dio prisa, una vez cumplida esta formalidad, en hacer acto solemne de propiedad y, el 11 de agosto, tom\u00f3 posesi\u00f3n de S. L\u00e1zaro por \u00faltima vez<span id='easy-footnote-27-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-27-17009' title='Cartas a Jolly, en Roma, de los 30 de agosto, 20 de setiembre, 18 y 25 de octubre de 1658, y del 12 de agosto de 1659.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>. Muy pronto, en nueva confirmaci\u00f3n de la bula de uni\u00f3n y de la sentencia de fulminaci\u00f3n, el rey, encontr\u00e1ndose en Aix, expidi\u00f3 sus letras patentes de marzo de 1660, registradas en parlamento el 15 de mayo de 1662. declaraba el rey actuar en consideraci\u00f3n a los grandes bienes y servicios de los Misioneros en los pueblos, \u00abpa\u00edses lejanos, y hasta en las Indias, en los que emplean, dec\u00eda \u00e9l, cada uno sus bienes y rentas, su salud y su vida, sin recibir por ello ning\u00fan salario, ni esperar otra recompensa que de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En octubre de 1675, Luis XIV concedi\u00f3 nuevas letras patentes de fundaci\u00f3n de los sacerdotes\u00a0 de la Misi\u00f3n en S. L\u00e1zaro, no obstante el edicto de\u00a0 de diciembre de 1672 que conced\u00eda a la orden de los caballeros de San L\u00e1zaro de Jerusal\u00e9n todas las leproser\u00edas, encomiendas, capellan\u00edas y hospitales del reino. En virtud de este edicto, el gran vicario general, el comendador y los caballeros de la orden reclamaban S. L\u00e1zaro y preocupaban a los Misioneros en su posesi\u00f3n. Pero el rey, considerando que la evicci\u00f3n de los Misioneros de la casa de S. L\u00e1zaro har\u00eda cesar las buenas obras que hab\u00edan hecho siempre, que destruir\u00eda incluso por completo la congregaci\u00f3n que hab\u00eda tenido su nacimiento y sus progresos all\u00ed, y no se pod\u00eda mantener m\u00e1s que por ella, ya que en ella se formaban todos sus s\u00fabditos para las necesidades del reino y los pa\u00edses extranjeros, confirmaba de nuevo la uni\u00f3n y, mientras se necesitara, hac\u00eda de nuevo donaci\u00f3n de San L\u00e1zaro a la Misi\u00f3n. Estas letras fueron registradas en el gran consejo el 11 de enero de 1676.<\/p>\n<p>El gran vicario general de la orden de San L\u00e1zaro era a la saz\u00f3n el marqu\u00e9s de Louvois, al mismo tiempo\u00a0 director y administrador general del hotel de Inv\u00e1lidos. Pues bien, Louvois acababa de confiar el ministerio espiritual del hotel a los Misioneros, y una de las cl\u00e1usulas del contrato era que una parte de sus subsistencias se tomar\u00eda de la casa de San L\u00e1zaro. Era pues preciso que esta casa se les conservara, y es a\u00fan uno de los considerandos de las letras patentes<span id='easy-footnote-28-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-28-17009' title='Archivos del Estado, sec. hist.., MM. 534, fol. 47, reverso.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, nuevas letras patentes de los 28 de febrero y 3 de marzo de 1684, confirmadas los 1\u00ba y 6 de setiembre 1718 contienen evocaci\u00f3n general y atribuci\u00f3n al gran consejo de todos los procesos y diferendos referentes a las casas de la Misi\u00f3n, establecida o por establecer en el reino y tierras de la obediencia de Su Majestad, para que con ello queden definitivamente juzgados y terminados, con prohibici\u00f3n a todos los dem\u00e1s jueces de entender en ellos<span id='easy-footnote-29-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-29-17009' title='Archivos del Estado, sec. hist., S. 6850.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A la recepci\u00f3n del breve de confirmaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, Vicente y sus hijos comienzan por dar gracias a Dios y al papa; luego todos, reunidos en cap\u00edtulo, con excepci\u00f3n del seminario, firman un acta de aceptaci\u00f3n ante un notario, que les entrega una declaraci\u00f3n que firman tambi\u00e9n;\u00bb para que, escribi\u00f3 Vicente, la autoridad vea que se ha obrado jur\u00eddicamente y en la mejor forma que se puede. Querr\u00eda poder expresar con qu\u00e9 sentimientos de j\u00fabilo y de gratitud se llev\u00f3 a cabo todo, pero me alargar\u00eda demasiado.\u00bb Los del colegio de los Bons-Enfants y del seminario de San Carlos, anexionado a S. L\u00e1zaro, hicieron lo mismo los d\u00edas siguientes; y se despach\u00f3 en seguida a Berthe para recibir la aceptaci\u00f3n, la renovaci\u00f3n de los votos y\u00a0 la firma de las dem\u00e1s casas de la Compa\u00f1\u00eda<span id='easy-footnote-30-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-30-17009' title='Cartas a Roma, a G\u00e9nova y a Tur\u00edn, con fecha de los 29 de octubre, 17 y 31 de diciembre de 1655., y del 7 de enero de 1656.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El 25 de enero de 1656, aniversario siempre c\u00e9lebre en la congregaci\u00f3n, se pronunci\u00f3 y suscribi\u00f3 la f\u00f3rmula siguiente oir lis veinte sacerdotes que se hallaban entonces en s. L\u00e1zaro, con Vicente a la cabeza:<\/p>\n<p>\u00abYo, N\u2026, indigno sacerdote de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, en presencia de la bienaventurada Virgen y de toda la corte celestial, yo hago a Dios voto de pobreza, de castidad y de obediencia a nuestro superior y a sus sucesores, seg\u00fan las reglas o constituciones de nuestro Instituto. Hago voto, adem\u00e1s, de trabajar todo el tiempo de mi vida, en la dicha congregaci\u00f3n, por la salvaci\u00f3n de las pobres gentes de los campos, con la ayuda de la gracia de Dios todopoderoso, a quien invoco para ello con insistencia<span id='easy-footnote-31-17009' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-2-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-31-17009' title='\u00abEgo, N\u2026, indignus sacerdos congregationis Missionis, coran beatissima Virgine et curia coelesti universa, voveo Deo paupertatem, castitatem, et superiori nostro ejusque successoribus obedientiam juxta instituti nostri regulas seu constitutiones. Voveo me praeterea pauperum rusticanorum saluti toto vitae tempore\u00a0 in dicta congregatione\u00a0 vacaturum, ejusdem Dei omnipotentis gratia adjuvante, quem ob hoc suppliciter invoco.\u00bb \u2013Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Segundo: San L\u00e1zaro. I. La leproser\u00eda de San L\u00e1zaro. 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