{"id":136208,"date":"2015-01-26T05:55:42","date_gmt":"2015-01-26T04:55:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=136208"},"modified":"2015-01-26T05:55:42","modified_gmt":"2015-01-26T04:55:42","slug":"la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/","title":{"rendered":"La autoridad de las hermanas sirvientes"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/hermanas-sirvientes.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-136687\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/hermanas-sirvientes-300x204.jpg?resize=300%2C204\" alt=\"hermanas sirvientes\" width=\"300\" height=\"204\" \/><\/a>Es f\u00e1cil que el tema nos sugiera una pregunta y un sentimiento. La pregunta, \u00bfpor qu\u00e9 tratar este tema cuando hay infinidad de asuntos m\u00e1s preocupantes para las Hijas de la Caridad y para la humanidad, como son el paro, la deuda externa de las naciones pobres, la inmigraci\u00f3n, las mujeres maltratadas o el aumento de la desigualdad entre ricos y pobres? Y es cierto, pero la vida diaria puede hacer feliz o infeliz a una Hija de la Caridad, y en la vida comunitaria de cada d\u00eda la Hermana Sirviente tiene una influencia especial. El sentimiento, \u00a1ya es hora de abandonar, siquiera por un momento, la menoscabada virtud de la obediencia y preocuparnos del olvidado carisma de autoridad!<\/p>\n<p>Hablo del carisma de autoridad y no del poder, que en tiempo de san Vicente y santa Luisa era absoluto, pero que comenz\u00f3 a ser dinamitado por la <em>ilustraci\u00f3n <\/em>un siglo despu\u00e9s de morir los dos santos. Con la ilustraci\u00f3n comenz\u00f3 el proceso moderno de emancipaci\u00f3n, secularizaci\u00f3n y autonom\u00eda de la conciencia individual que produjo una crisis en la autoridad eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>La Iglesia y la Compa\u00f1\u00eda que debieran haber recibido este proceso como una liberaci\u00f3n que les facilitara mostrar una nueva imagen, lo rechazaron frontalmente dando la impresi\u00f3n de ser unas instituciones puramente <em>anti <\/em>todo progreso, arcaicas y ancladas en un sistema caduco que tiende, como analizaba Hobbes, a imponer continuamente su voluntad de poder expansionista<span id='easy-footnote-1-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-1-136208' title='Thomas HOBBES, &lt;em&gt;Leviat\u00e1n &lt;\/em&gt;(cp. 11), Alianza Editorial, Madrid, 1989, p. 87.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La autoridad es buena y necesaria, lo que puede llegar a ser malo es querer ejercerla de una manera impositiva, excedi\u00e9ndose en sus atribuciones y obligando a cumplir su autoridad a base de mayor autoridad. Solo ultimamente parece que la Iglesia se ha percatado que los ciudadanos, incluida la juventud, no est\u00e1n dispuestos a someter su voluntad a una autoridad que les quiera restringir su libertad o impedir disfrutar los placeres por los caminos que mejor les convengan. Tambi\u00e9n la Compa\u00f1\u00eda ha advertido esta situaci\u00f3n y quiere purificar el ejercicio de la autoridad tal como lo expon\u00eda santa Luisa y lo exponen las Constitucionesm, recordando que Jes\u00fas era reconocido por la gente como <em>quien tiene autoridad <\/em>por s\u00ed mismo para imponer, pero que, sin embargo, s\u00f3lo se impone a la naturaleza, a los demonios y a las enfermedades<span id='easy-footnote-2-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-2-136208' title='Mt 7, 29; 8, 26; Mc 1, 22. 25. 25-27; Lc 4, 39.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Aunque nos parezca una ilusi\u00f3n, la autoridad ejercida en las comunidades debiera servir de aliciente para descubrir una forma de autoridad distinta de los llamados poderes seculares. Y ser\u00eda evangelizaci\u00f3n, si la comunidad pudiera servir de modelo a la sociedad para que encuentre un equilibrio entre autoridad y obediencia, entre poder y libertad.<\/p>\n<h2>Autoridad y comunidad<\/h2>\n<p>La <em>autoridad <\/em>es una potestad inherente a la Hermana Sirviente que, hablando humanamente, ocupa el papel que en los grupos sociales desempe\u00f1a el <em>l\u00edder<\/em>. A la <em>superiora <\/em>se le puede aplicar muchos de los aspectos que los sic\u00f3logos y soci\u00f3logos atribuyen a los l\u00edderes, entre ellos el de considerar la autoridad no como un poder que posee la <em>superiora<\/em>, sino como un <em>modo <\/em>de relacionarse con las compa\u00f1eras en plan de <em>igualdad<\/em>.<\/p>\n<p>Hablando desde la fe, la autoridad es un carisma que le concede el Esp\u00edritu Santo a la Hermana Sirviente para dirigir y animar una comunidad. Y si es un carisma, se concede en bien de la comunidad. La Hermana Sirviente solo tiene autoridad para el ministerio que le ha sido encomendado: procurar la unidad en la comunidad y conducirla a \u201cservir corporal y espiritualmente a Jesucristo en los pobres con humildad, sencillez y caridad\u201d. Lo cual implica una serie de derechos y obligaciones que son exclusivos de todas las Hermanas Sirvientes.<\/p>\n<p>Las constituciones de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, siguiendo el evangelio, dicen: \u201cLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad reconoce que toda autoridad constituida en la Iglesia procede de Dios\u201d (C 60). El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico afirma que los superiores \u201chacen las veces de Dios\u201d (cn. 601) y el Concilio Vaticano II que \u201crepresentan a Dios\u201d (PC. 14). Ciertamente Dios es la fuente de la autoridad, pues <em>nadie tiene poder si no se le hubiese dado de arriba <\/em>(Jn 19, 11). Pero actualmente se extiende la idea de que Dios no es la fuente <em>inmediata<\/em>. La autoridad que le viene de Dios a la Hermana Sirviente, le llega \u201ca trav\u00e9s de la comunidad\u201d<span id='easy-footnote-3-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-3-136208' title='Clodovis BOFF, &lt;em&gt;El evangelio del poder-servicio. La autoridad en la vida religiosa&lt;\/em&gt;, Sal Terrae, Santander 1987, p. 33.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Seg\u00fan esta mentalidad, el Esp\u00edritu Santo no da directamente el carisma de autoridad a la persona nombrada, sino que se lo da a la comunidad para su propio bien, y \u00e9sta lo cede a la persona <em>elegida o nombrada <\/em>por los superiores. Aunque no se pueda aplicar en su totalidad a las Hermanas Sirvientes, conviene recordar que el Derecho Can\u00f3nico dice que \u201clos superiores han recibido de Dios la potestad por medio del ministerio de la Iglesia\u201d (cn. 618). La misma mentalidad parece tener santa Luisa, cuando le dice a una Hermana Sirviente: <em>\u201c\u00bfNo<\/em> <em>debe usted tener siempre ante los ojos, cuando ordena algo, que es la obediencia la que se lo hace hacer y no que tenga por usted misma derecho a mandar?\u201d <\/em>(c. 15).<\/p>\n<p>Sea como sea, santa Luisa aseguraba que la Hermana Sirviente y las compa\u00f1eras tienen que buscar activamente conocer la voluntad de aquel que les ha confiado la misi\u00f3n, y pone por modelo a san Vicente, que <em>se esfuerza siempre por el bien de la Compa\u00f1\u00eda para que pueda cumplir la sant\u00edsima voluntad de Dios <\/em>(c. 335)<span id='easy-footnote-4-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-4-136208' title='Benito MARTINEZ, &lt;em&gt;La Se\u00f1orita Le Gras y santa Luisa de Marillac,&lt;\/em&gt; CEME, Salamanca, 1991, p. 136s.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Y la Hermana Sirviente s\u00f3lo podr\u00e1 exigir la docilidad de las compa\u00f1eras en cuanto busca la voluntad de Dios que <em>se manifiesta por los superiores. Pues es una pr\u00e1ctica en la Compa\u00f1\u00eda que las Hermanas permanezcan sumisas a la divina Providencia <\/em>(c. 426), de tal manera que aceptan un destino concreto porque ha sido <em>la sant\u00edsima voluntad de Dios la que las ha puesto donde est\u00e1n y es para cumplirla por lo que deben trabajar all\u00ed, como lo har\u00eda el embajador de un rey <\/em>(c. 202).<\/p>\n<p>Por estar sometida a la voluntad de Dios debe escuchar y respetar las opiniones de las Hermanas, aunque sean contrarias a las suyas, pues en ellas puede descubrir la orientaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Idea que deb\u00eda tener muy grabada santa Luisa en su mente, pues un d\u00eda, a solas, se prepar\u00f3 para repetir en una conferencia que los superiores y las Hermanas Sirvientes son la mediaci\u00f3n a trav\u00e9s de la cual Dios manifiesta su voluntad a la comunidad (E 62).<\/p>\n<h2>Autoridad y libertad<\/h2>\n<p>La autoridad de la Hermana Sirviente objetivamente ata la libertad de las compa\u00f1eras, que s\u00f3lo quedan liberadas, sin salirse del yugo, a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda en com\u00fan de la voluntad divina; es decir, a trav\u00e9s de la obediencia que al ser voluntaria no imposibilita la <em>opci\u00f3n. <\/em>Es la mentalidad que se propuso inculcar santa Luisa a sus hijas, ya desde los or\u00edgenes, cuando todav\u00eda se llamaba <em>superiora <\/em>y no <em>Hermana Sirviente<\/em>, como aparece en una carta de 1639 sobre las relaciones de la superiora y su compa\u00f1era (c. 15).<\/p>\n<p>Con el realismo de conocer el poder absorbente del mando, hay que confesar que en toda comunidad existe <em>una tensi\u00f3n natural entre autoridad y obediencia<\/em>, como la hay entre dos derechos: el derecho divino de la autoridad a dirigir una comunidad, y el derecho humano a la libertad de conciencia dado por Dios<span id='easy-footnote-5-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-5-136208' title='Patrick GRANFIELD, &lt;em&gt;Los l\u00edmites del Papado,&lt;\/em&gt; DDB, Bilbao 1991, p. 8 (introducci\u00f3n).'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Del equilibrio entre los dos derechos depende la marcha coherente de la comunidad. Cuando la tendencia al predominio es de la autoridad puede llegarse al absolutismo y a la anulaci\u00f3n de las personas, que se sienten inutilizadas e infelices. La autoridad ha olvidado la variedad de dones del Esp\u00edritu Santo y se ha preocupado por medio de su autoridad, como en el pasado, de buscar soluciones inmediatas y seguras a los problemas que se presentan. Si prevalece el derecho a la libertad, es f\u00e1cil caer en un individualismo que engendra ruptura de la unidad comunitaria, bajo capa de <em>madurez personal<\/em>, que en el fondo no es nada m\u00e1s que impedir avanzar a la comunidad. Si todo grupo humano necesita a alguien que unifique, gu\u00ede, ponga orden y dirija las respuestas a las preguntas que se planteen, el equilibrio viene cuando las personas responsables aceptan la autoridad y cuando la autoridad no <em>impone<\/em>, a no ser para obligar a <em>participar <\/em>a todos los miembros en la marcha de la comunidad.<\/p>\n<h2>Competencia carism\u00e1tica de la Hermana Sirviente<\/h2>\n<p>La comunidades vicencianas fueron instituidas para liberar a los pobres. Para desempe\u00f1ar su misi\u00f3n se requiere que la Hermana Sirviente sea competente, que tenga una <em>competencia religiosa, <\/em>tal como la expon\u00eda hace a\u00f1os J. B. Mertz: \u201cMe parece que hoy es m\u00e1s decisivo que nunca demostrar la legitimaci\u00f3n social de la autoridad eclesial a base de una competencia que, para abreviar, llamaremos \u201ccompetencia religiosa\u201d, una \u201cautoridad de testimonio con fuerza de irradiaci\u00f3n sobre la vida social y eclesial\u201d<span id='easy-footnote-6-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-6-136208' title='Johann Baptist MERTZ, &lt;em&gt;Las \u00f3rdenes religiosas,&lt;\/em&gt; Herder, Barcelona 1978, p. 87.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La competencia carism\u00e1tica o religiosa es una fuerza moral para hacer crecer la comunidad, dando a la autoridad religiosa la funci\u00f3n de <em>animadora <\/em>m\u00e1s que de mando. Porque una de las funciones caracter\u00edstica de la Hermana Sirviente es comunicar a la comunidad un impulso evang\u00e9lico para que renueve continuamente el entusiasmo espiritual de servicio. La Hermana Sirviente necesita para ello unas cualidades o disposiciones personales y religiosas, tal como las exponen las Constituciones de las Hijas de la Caridad siguiendo a santa Luisa. La altura a la que eleva el list\u00f3n la se\u00f1orita Le Gras sabemos que nunca se alcanzar\u00e1. Y ella misma lo sab\u00eda, como lo manifiesta en el Consejo del 11 de junio de 1654, cuando, espantada de las condiciones que exig\u00eda san Vicente a las Hermanas, le dijo: <em>\u201cPadre, es muy dif\u00edcil encontrar Hermanas que tengan todas las condiciones que usted dice\u201d. \u201cMire, Se\u00f1orita, \u2014<\/em>dice el santo<em>\u2014<\/em><em> es menester que las tengan, o que les falte muy poco&#8230; Padre, dijo la se\u00f1orita, si encontr\u00e1semos personas que diesen esperanza de adquirir con el tiempo todas esas disposiciones, creo que no estar\u00edan mal\u201d <\/em>(X, 810).<\/p>\n<p>La autoridad en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad hay que considerarla como una revoluci\u00f3n en el siglo XVII, si tenemos en cuenta que era la \u00e9poca del absolutismo intentado, logrado y contestado de Richelieu y Mazarino. Era un siglo en que las gentes consideraban normal una sociedad piramidal del poder y de la autoridad, estructurada para que una persona de rango inferior no mandara a otra de categor\u00eda superior en lo civil y en lo religioso, fuera y dentro de los conventos. Al estar la Compa\u00f1\u00eda integrada por chicas del campo sin cultura y muchas de ellas analfabetas, las razones para nombrar una <em>Superiora <\/em>ya no pod\u00edan ser los t\u00edtulos nobiliarios ni la categor\u00eda de la familia a la que pertenec\u00edan, sino las cualidades personales de la Hermana y las necesidades de los pobres o de la comunidad. Aqu\u00ed se encuentra el motivo por el que el se\u00f1or M\u00e9liand, Procurador General en el Parlamento del Reino, no quer\u00eda dar su aprobaci\u00f3n a las Cartas Patentes del rey para que las ratificara el Parlamento<span id='easy-footnote-7-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-7-136208' title='Para que el Parlamento registrara las Cartas patentes del Rey, se requer\u00eda que el Procurador General las presentara con la anotaci\u00f3n de &lt;em&gt;requiero&lt;\/em&gt; o &lt;em&gt;consiento&lt;\/em&gt; que se registren.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>: \u00e9l ve\u00eda que las estructuras de la Compa\u00f1\u00eda eran demasiado suversivas para la sociedad de entonces, que <em>nunca hab\u00eda sido as\u00ed en Francia <\/em>(c. 320), ya que en la Compa\u00f1\u00eda todas las Hermanas ten\u00edan la misma categor\u00eda. Y esto, seg\u00fan santa Luisa mejoraba la marcha de la comunidad: <em>\u201cEl bien que puede acarrear a la Compa\u00f1\u00eda es que las Hermanas se acostumbren a someterse unas a otras; y que aquellas que parecen tener alguna autoridad sirvan de ejemplo\u201d <\/em>(c. 229).<\/p>\n<p>Leyendo las cartas y reglamentos de santa Luisa de Marillac a las Hermanas, nos convencemos de que en su mente hab\u00eda un sistema bien estructurado sobre la importancia que tiene la Hermana Sirviente en el gobierno y animaci\u00f3n de la comunidad y que aparece modernizado en las Constituciones actuales. En un pre\u00e1mbulo imaginario, sacado de sus cartas, nos ense\u00f1a que dirigir una comunidad supone el principio de amistad del que habla Jes\u00fas: \u201cya no os llamo siervos, sino amigos\u201d (Jn 15,15). La Hermana Sirviente y las Hermanas de la comunidad, quieren lograr la convivencia agradable de <em>un grupo de amigas que se quieren<\/em>. En este empe\u00f1o la Hermana Sirviente se convierte en una l\u00edder <em>carism\u00e1tica, <\/em>poniendo fuego en el coraz\u00f3n de sus compa\u00f1eras.<\/p>\n<h2>Al servicio de las compa\u00f1eras<\/h2>\n<p>La Hermana Sirviente es la <em>l\u00edder <\/em>que conduce la comunidad hacia un servicio eficaz y cordial de los pobres y hacia una convivencia de amor. Para mejor alcanzarlo, los evangelios les recuerdan un consejo de Jes\u00fas: \u201cSab\u00e9is que los jefes de las naciones las dominan como se\u00f1ores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser as\u00ed entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser\u00e1 vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ser\u00e1 vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos\u201d<span id='easy-footnote-8-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-8-136208' title='Mt 20, 24-28; Mc 10, 41-45; Lc 22, 24-27; Jn 13, 12-15.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>. El Concilio Vaticano II lo sintetiz\u00f3 en una frase: Los superiores \u201cejerzan su autoridad con esp\u00edritu de servicio a sus hermanos\u201d (PC. 14). Consejo que tienen en cuenta las Constituciones cuando afirman que \u201cautoridad y obediencia se viven como un servicio que une a todas las Hijas de la Caridad en un clima de confianza y de di\u00e1logo\u201d (C 31b), y recalca que, \u201caunque la Hermana Sirviente tiene poderes propios\u201d, ostenta el mando \u201ccomo un servicio, a imitaci\u00f3n de Cristo Servidor\u201d (62a)<span id='easy-footnote-9-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-9-136208' title='Ver Jean GALOT,&lt;em&gt; La Superiora religiosa seg\u00fan el Concilio&lt;\/em&gt;, Mensajero, Bilbao 1968, p. 24'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. Ideal que tiene en cuenta la mentalidad de santa Luisa cuando afirma que las Hijas de la Caridad son <em>sirvientas <\/em>y a la <em>superiora <\/em>le da el t\u00edtulo de <em>sirviente <\/em>por antonomasia: <em>\u201cPorque debemos saber, querida Hermana, que el nombre de Sirvienta de nuestras Hermanas que la divina Providencia nos hace llevar, nos obliga a ser las primeras en la pr\u00e1ctica de las verdaderas y s\u00f3lidas virtudes de humildad, tolerancia, trabajo y exactitud a nuestras reglas y pr\u00e1cticas de la Compa\u00f1\u00eda; debiendo creer que estamos en deuda con todas y obligadas a servirlas de ayuda espiritual y temporal\u201d <\/em>(c. 580).<\/p>\n<p>Santa Luisa no hace nada m\u00e1s que seguir la sugerencia que les hizo san Vicente en una conferencia de junio de 1642: \u201cQuiero deciros que uno de estos d\u00edas, estando en un monasterio de las Anunciadas, me parece, vi que a la superiora la llamaban <em>ancela<\/em>. Esto me hizo pensar en vosotras. Esta palabra <em>ancela<\/em>, mis queridas hermanas, viene de la palabra <em>ancilla<\/em> que quiere decir sirvienta; y es la cualidad que la sant\u00edsima Virgen tom\u00f3 cuando dio su consentimiento al \u00e1ngel para el cumplimiento de la voluntad de Dios en el misterio de la Encarnaci\u00f3n de su Hijo; lo cual me ha hecho pensar, mis queridas hermanas que, en adelante, en vez de llamar a las hermanas superioras con ese nombre de superioras no utilizaremos m\u00e1s que la palabra de hermana sirviente. \u00bfQu\u00e9 os parece?; les dijo nuestro querid\u00edsimo Padre a algunas de las hermanas. Y su proposici\u00f3n fue aceptada\u201d (IX, 81).<\/p>\n<p>Sirvienta es la que sirve a las Hermanas y tambi\u00e9n la que les es \u00fatil. Ambos sentidos de servir y ser \u00fatil, implican que la Hermana Sirviente sea humilde y exacta en cumplir las normas comunitarias, as\u00ed como tolerante con la diversidad de caracteres. El sentimiento de ser una sirvienta de la comunidad debe llevarla a estar al servicio de los pobres, ciertamente, pero tambi\u00e9n de las compa\u00f1eras, como dec\u00eda santa Luisa: \u201c<em>\u00a1Si<\/em><em> supi\u00e9ramos lo que es el cargo de Hermana Sirviente! \u00a1Qu\u00e9 humilladas nos ver\u00edamos cuando nos lo confiaran, consider\u00e1ndonos ser el fardo de la casa que todas tienen que soportar; vi\u00e9ndonos tambi\u00e9n obligadas a servir en todos los oficios de la casa con nuestro cuidado, a dar buen ejemplo en todo, y si lo hici\u00e9ramos bien, a tomar para nosotras los restos de las dem\u00e1s, llev\u00e1ndolas a todas en el coraz\u00f3n! Tratemos de entrar en estas santas pr\u00e1cticas; prefiramos la voluntad de nuestras Hermanas a la nuestra cuando aqu\u00e9lla no es contraria a la sant\u00edsima voluntad de Dios\u201d <\/em>(c. 557).<\/p>\n<p>En una palabra, ser ejemplo animador en el convivir dif\u00edcil, sin querer sobresalir por encima de las compa\u00f1eras ni acumular cargos y trabajos que la inutilicen para acoger a las Hermanas. Para expresarlo de una forma que les atraiga m\u00e1s vivamente la atenci\u00f3n, santa Luisa emplea las met\u00e1foras de <em>Buen Pastor<\/em>, sacada del evangelio, y de <em>madre<\/em>, descubierta en la naturaleza femenina. Las dos met\u00e1foras encierran aspectos diferentes de las disposiciones de una Hermana Sirviente que es y se siente ante Dios la principal responsable de la marcha de la comunidad.<\/p>\n<h3><em>Buen Pastor<\/em><\/h3>\n<p>La met\u00e1fora del <em>Buen Pastor <\/em>sugiere una <em>entrega sacrificada <\/em>hasta arriesgar la vida por las Hermanas a semejanza de Jesucristo, <em>porque, aunque no siempre tenga ocasiones de exponer la vida, no le faltar\u00e1n situaciones que le exigir\u00e1n matar su voluntad o romper sus inclinaciones y pasiones para animar a las Hermanas a vivir en la estrecha uni\u00f3n de la verdadera caridad de Jes\u00fas Crucificado <\/em>(c. 119).<\/p>\n<p>Santa Luisa remata una idea que ha meditado en la oraci\u00f3n (E 21, 98): que la voluntad libre es lo que constituye la persona, que es la libre voluntad la que define a una persona y la establece en persona. Por ello, exponer la vida por las compa\u00f1eras se reduce, en la vida diaria, a sacrificar su voluntad en bien de la comunidad. El primer paso es olvidar sus intereses personales y sobreponerse a los cambios de \u00e1nimo. Y tanto le preocupaba que lo present\u00f3 en un Consejo<span id='easy-footnote-10-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-10-136208' title='Consejo del 19 de Junio de 1647 (SV. X, 764)'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Aunque nos parezca duro y hasta pueda hacer temblar a las Hermanas Sirvientes actuales en una \u00e9poca en que el individuo y la libertad personal est\u00e1n de moda, santa Luisa propon\u00eda que <em>\u201clas<\/em> <em>que tienen cuidado de otras, como si fueran insensibles, no deben pensar ya en su propia satisfacci\u00f3n\u201d <\/em>(c. 116).<\/p>\n<p>La imagen del Buen Pastor que <em>conoce a todas sus ovejas y las llama por su nombre <\/em>es una imagen de constante actualidad que ofrece a la Hermana Sirviente motivos para conocer las diferencias personales y las peculiaridades individuales de cada compa\u00f1era, observ\u00e1ndolas y trat\u00e1ndolas, como se expresa a lo largo de las Constituciones: <em>en un clima de confianza y de di\u00e1logo\u2026, favorece el di\u00e1logo con cada una de sus compa\u00f1eras\u2026, debe estar cercana a las Hermanas para comprenderlas, conocer su vida, poder escuchar con ellas las necesidades de los pobres y buscar los medios para remediarlas<\/em><span id='easy-footnote-11-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-11-136208' title='C 31 d; 36; 62 a.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><em>Madre<\/em><\/h3>\n<p>La imagen de sirvienta que puede evocarnos la figura ya anticuada y superada de criada, queda paliada con la representaci\u00f3n entra\u00f1able de <em>madre<\/em>, si la tomamos en su sentido natural, como la tom\u00f3 santa Luisa cuando le escrib\u00eda a su amiga Sor B\u00e1rbara Angiboust que deb\u00eda ser para su compa\u00f1era <em>m\u00e1s madre que las madres corporales <\/em>y tratarla de una manera cordial y tolerante en sus debilidades, teniendo <em>cuidado de su salvaci\u00f3n y perfecci\u00f3n, <\/em>pues tambi\u00e9n las Hermanas Sirvientes cometen fallos. Pero, sobre todo, porque la autoridad, el derecho a mandar no le proviene de ella misma, sino de la obediencia al nombramiento, cuando <em>acept\u00f3 la carga <\/em>(c. 15).<\/p>\n<p>Las Constituciones ni una sola vez llaman <em>madre <\/em>a la Hermana Sirviente. Es un acierto, porque la realidad, no la imagen, de madre en la actualidad ha sido muy criticada. Hoy todo el mundo rechaza, como peyorativo, <em>el paternalismo<\/em>, y la autoridad tambi\u00e9n puede caer en <em>el maternalismo <\/em>de una mujer bondadosa que crea un clima para vivir en armon\u00eda y un ambiente de buenas relaciones. Es una persona c\u00e1lida y humana, a quien nadie se le enfrenta porque est\u00e1 llena de bondad, pero corre el peligro de tratar a las compa\u00f1eras como hijas peque\u00f1as y necesitadas de protecci\u00f3n, que poco a poco se van acostumbrando a una especie de infantilismo. A la larga, las compa\u00f1eras le exigir\u00e1n m\u00e1s coraje en el servicio y m\u00e1s energ\u00eda para hacer m\u00e1s creativa a la comunidad. Por ello, la idea que rezuman las Constituciones por considerarla m\u00e1s actual es la de amiga y compa\u00f1era.<\/p>\n<p>Con todo, hay que defender a Luisa de Marillac que escrib\u00eda en una \u00e9poca en cierto modo paternalista y casi feudal. El amor maternal, adem\u00e1s, fue una necesidad en ella porque experiment\u00f3 lo que significaba carecer de madre durante su ni\u00f1ez y ansiaba saborear sus virtudes para mostrarselas a su hijo, sin padre desde los doce a\u00f1os. Sinti\u00f3 la sensaci\u00f3n de abandono, siendo una ni\u00f1a, y la carencia de cari\u00f1o, y sab\u00eda lo que era sufrir por no sentirse amada ni tener unos padres a los que poder amar.<\/p>\n<p>No se puede rechazar la imagen de madre, porque haya sido degradada por un exceso de <em>maternalismo<\/em>. De la analog\u00eda de madre se concluye que si la Hermana Sirviente es consciente de su maternidad, tiene la conciencia de entrega a los pobres y a la comunidad, que es lo que pretend\u00eda la santa. Si la figura del Buen Pastor nos parece un tanto divina y nos evoca al Hijo de Dios en el evangelio, la imagen de madre parece m\u00e1s humana. El calor y el cari\u00f1o maternales sensibilizan el lenguaje \u00e1spero del vocablo sirvienta. Al a\u00f1adir santa Luisa la ternura sacrificada de una madre a la solicitud de la sirvienta, pretendi\u00f3 dar calor humano a las relaciones entre la autoridad y unas Hermanas adultas.<\/p>\n<p>El s\u00edmbolo maternal es t\u00edpico para indicar el coraz\u00f3n de una mujer hacia su hija a la que, siempre la aguanta y la ama con ternura. Tal vez se preferir\u00eda hablar de <em>amiga <\/em>m\u00e1s que de madre. Pero la madre guarda en su coraz\u00f3n un amor m\u00e1s inquebrantable. Para ser amigas el amor tiene que ser mutuo. Si una de las dos no quiere, nunca podr\u00e1n ser amigas, mientras que la madre siempre es madre y la amar\u00e1 como madre, aunque la hija no quiera o la rechace. As\u00ed debe ser la Hermana Sirviente para sus compa\u00f1eras. El amor de amigas suele romperse, el de la madre nunca.<\/p>\n<h2>Una carga pesada<\/h2>\n<p>Y sobre todo, viene bien ser una madre, porque <em>dirigir a las otras es una carga pesada <\/em>(c. 540), y las compa\u00f1eras tienen obligaci\u00f3n de ayudarla <em>\u201ca fin de que el trabajo que les damos con nuestras miserias les sea \u00fatil para su salvaci\u00f3n y Dios sea glorificado y nosotras humilladas\u201d <\/em>(c. 398), porque <em>\u201csiempre tendr\u00e1n bastante trabajo con soportarnos, unas veces por nuestro car\u00e1cter y otras por la repugnancia que les da la naturaleza y el esp\u00edritu maligno\u201d <\/em>(c. 331). Todo depender\u00e1 de los ojos con los que se la mire. De ah\u00ed nace el principal deber de una Hermana Sirviente, el de tener <em>\u201cbastante generosidad para llevar este peso y para ayudar a las Hermanas a mirarlo como a yugo del Se\u00f1or, y bastante mansedumbre y tolerancia para tratar a su mundo sin pasi\u00f3n\u201d <\/em>(c. 608).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tanta insistencia en recalcar santa Luisa unas virtudes y condiciones que nos suenan a <em>tener aguante<\/em>? Sencillamente porque para ella el cometido de Hermana Sirviente m\u00e1s que un cargo es una carga, es un yugo. Las Constituciones con un lenguaje m\u00e1s actual dice un servicio, pero todo servicio es una carga. Aunque todas las personas buscan, por instinto, el honor y el poder, el puesto de Hermana Sirviente no es un puesto de poder o de honor, pues se obtiene unicamente por <em>la obediencia<\/em>, dice la Santa. Ocupa un puesto en el organigrama de la comunidad y no un <em>sill\u00f3n<\/em> artificial que se ha introducido como algo reverencial. Tampoco es un privilegio ni una recompensa a ciertas cualidades o trabajos realizados ni, por lo tanto, hay que considerar un fracaso o una injusticia cesar en el cargo, aunque duela humanamente. De acuerdo con las ideas de santa Luisa hay que asumir la mentalidad de que el puesto de Hermana Sirviente no es vitalicio en forma de rotaci\u00f3n de una a otra comunidad; lo aconseja el canon 624 &amp; 2 y lo proh\u00edbe el Estatuto 64 c: \u201cUna Hermana que haya desempe\u00f1ado el oficio de Hermana Sirviente durante doce a\u00f1os consecutivos no podr\u00e1 ser nombrada inmediatamente para otros cargos de gobierno, a excepci\u00f3n de un caso de necesidad real a juicio de la autoridad competente o si se trata de cargos de gobierno a nivel provincial o general\u201d<em>.<\/em><\/p>\n<p>Santa Luisa retrata la carga de la Hermana Sirviente con tres im\u00e1genes que solamente con leerlas nos hacen temblar, pues suenan tremendamente duras al o\u00eddo: <em>fardo, yugo y mulo<\/em>, con la salvedad de estar escritas en la sociedad del siglo XVII: <em>\u201cEspero, Hermana, que habr\u00e1 abrazado con gran sumisi\u00f3n de esp\u00edritu el yugo, que le ha dejado la divina Providencia, ya que es el se\u00f1or Vicente quien nos ha ordenado la dejemos a usted. Entre, pues, de nuevo con gran humildad y desconfianza de usted misma, recordando la ense\u00f1anza que el Hijo de Dios nos ha dado al ordenarnos que aprendi\u00e9ramos de El a ser mansos y humildes de coraz\u00f3n. Entre usted con el mismo esp\u00edritu que le hac\u00eda decir que no hab\u00eda venido al mundo para ser servido sino para servir; y esc\u00fachele gustosa decirnos que quien se humilla ser\u00e1 exaltado y que el que sea el mayor se debe hacer el m\u00e1s peque\u00f1o para ser grande delante Dios. En fin, querida Hermana, v\u00e9ase como el mulo de la casa que ha d\u00e9 llevar toda la carga, y as\u00ed ser\u00e1 cuando trate a las Hermanas con tolerancia y dulzura, ocult\u00e1ndose a usted misma sus faltas para ponerse ante los ojos las suyas propias, advirti\u00e9ndoles caritativamente sus fallos en el momento en que les sea m\u00e1s \u00fatil, no mostrando jam\u00e1s tener un afecto particular, sino trat\u00e1ndolas de tal suerte que todas crean que son amadas y toleradas por usted\u201d <\/em>(c. 118).<\/p>\n<p>Para interpretar bien esta carta, conviene reflexionar su contexto: Sor Magdalena hab\u00eda sido retirada de Hermana Sirviente de Angers por unos meses y sustituida por Sor Turgis, a quien los Superiores consideraban m\u00e1s capacitada para avivar la comunidad. Despu\u00e9s de unos meses la nueva responsable termin\u00f3 de encauzar y reavivar la comunidad, y Sor Magdalena volvi\u00f3 de Hermana Sirviente. Aprovechando esta circunstancia, la Superiora Luisa de Marillac, expone la naturaleza y el papel de la Hermana Sirviente: el cargo es un yugo que unce pesadamente a la comunidad y a la Hermana Sirviente que se soportan por una dura necesidad. De ah\u00ed que la Hermana Sirviente venga a convertirse en el mulo de la casa. Esta situaci\u00f3n s\u00f3lo se puede sobrellevar con humildad, tolerancia, dulzura y amor, convencidas de que <em>\u201clas que tienen cargos han de ser los mulos de la Compa\u00f1\u00eda\u201d <\/em>(c. 477).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tanta insistencia en resaltar la dureza de ejercer la autoridad? Recordemos lo que dicho anteriormente. La sociedad francesa del siglo XVII era piramidal y esta estructura se reflejaba en los conventos y en las casas de mujeres consagradas, donde los puestos de autoridad o de <em>mando <\/em>solamente pod\u00edan ser ocupados por las personas nobles. Es decir, las Hijas de la Caridad, chicas del campesinado bajo, por lo general, recib\u00edan el puesto de las nobles, y ser Hermana Sirviente era un honor. Hoy en d\u00eda parece que todo ha cambiado, que la autoridad en la Compa\u00f1\u00eda vuelve a ser lo que siempre hab\u00eda sido en la Iglesia. En los primeros siglos del cristianismo hubo que obligar a aceptar el episcopado a Cipriano, Ambrosio, Juan Cris\u00f3stomo, Basilio, Juan Nacianceno, Juan de Nissa, etc. Tampoco hoy abundan las Hermanas que aspiren a ser Sirvientes, pues la autoridad ha sido despojada de todos los atractivos mundanos y convertida en un servicio duro y dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque haya Hermanas que rehuyen ocupar el puesto de <em>superiora<\/em>, y aunque hoy existe una democracia articulada sobre la igualdad de derechos, todav\u00eda ser Hermana Sirviente mucha gente lo considera un honor, por eso de tener la autoridad. Y es esa mentalidad la que santa Luisa quiere desterrar de las comunidades, cuando exclama: <em>\u201c\u00a1Si supi\u00e9ramos lo que es el cargo de Hermana Sirviente! \u00a1C\u00f3mo nos ver\u00edamos humilladas cuando nos lo dan, consider\u00e1ndonos que somos el fardo de la casa que todas tienen que soportar!\u201d <\/em>(c. 557). Maravillosa visi\u00f3n de una mujer inteligente con un sentido pr\u00e1ctico de la vida para recordar que <em>\u201ces una m\u00e1xima que aquellas que ya no est\u00e1n en el cargo deban ser las m\u00e1s humildes y obedientes de la casa\u201d <\/em>(c. 447). Es decir, a\u00fan tiene presencia aquello que dec\u00eda Plat\u00f3n: \u201cLa verdad, sencillamente, se reduce a esto: la ciudad [comunidad] en la que muestren menos deseo de gobernar los que deben hacerlo, ser\u00e1, sin duda, la mejor y necesariamente la m\u00e1s tranquila\u201d<span id='easy-footnote-12-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-12-136208' title='&lt;em&gt;Rep\u00fablica&lt;\/em&gt;, (L. VII, ap. V), Aguilar, Madrid, 1977&lt;sup&gt;2&lt;\/sup&gt;, p. 781'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Por eso, santa Luisa quiere mostrar \u2014aunque sea de una manera exagerada\u2014 el lado m\u00e1s sombr\u00edo del cargo, al tiempo que se\u00f1ala la correlaci\u00f3n que existe entre la autoridad y las Hermanas tanto para la alegr\u00eda como para las penas. Aunque no se pretenda, la autoridad, a\u00fan entre las Hijas de la Caridad, es siempre un <em>yugo <\/em>para los s\u00fabditos, y la Hermana Sirviente, mujer con sus peculiaridades, es un peso para las Hermanas. El yugo ciertamente supone sujeci\u00f3n y falta de libertad impidiendo trabajar por libre, pero supone tambi\u00e9n un trabajo compartido y, por lo mismo, m\u00e1s llevadero. La Hermana Sirviente es el yugo que une a todas las Hermanas en el mismo trabajo de servicio y en la misma direcci\u00f3n. Quien se sale del yugo deja de colaborar en el servicio comunitario y obstaculiza que las compa\u00f1eras sigan colaborando.<\/p>\n<h2>Disposiciones de la Hermana Sirviente<\/h2>\n<p>Para ser un buen pastor y una madre que llevan una carga pesada, la Hermana Sirviente debe asumir las disposiciones de <em>humildad y de igualdad con las Hermanas<\/em>, sin olvidar, no obstante, el <em>carisma de autoridad <\/em>que le ha dado el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, y por lo mismo, ser consciente de su <em>responsabilidad<\/em>.<\/p>\n<h3><em>Humildad<\/em> <em>que libera o, lo que es igual, la dimensi\u00f3n vicenciana<\/em><\/h3>\n<p>Es corriente y hasta natural que las palabras superiora y autoridad llenen de orgullo a una persona humana. La Hermana Sirviente es la \u00faltima responsable del gobierno comunitario, la que tiene la \u00faltima palabra y al final la que decide; es decir, tiene la autoridad, y la autoridad siempre es considerada un honor que llena de orgullo. No es corriente, pero tampoco improbable, que una Hermana Sirviente se sienta <em>imprescindible<\/em> en la comunidad bien porque tiene valores bien por el halago de ser nombrada <em>superiora<\/em>, con la consecuencia normal de atribuirse personalmente los \u00e9xitos de todas, o tambi\u00e9n porque las compa\u00f1eras depositan sus aspiraciones en la autoridad y ella percibe cu\u00e1nto espera la comunidad de la Hermana Sirviente. Aunque a veces pueda abrumarse, en el inconsciente cala la idea de que ella es la autoridad de la que no se puede prescindir. Por eso, santa Luisa que hab\u00eda usado el nombre de <em>sirvienta <\/em>en un sentido an\u00e1logo para se\u00f1alar la identidad de la Hija de la Caridad, ahora lo emplea tambi\u00e9n como realidad para indicar el <em>oficio<\/em> o la misi\u00f3n que desempe\u00f1a la <em>superiora <\/em>de la comunidad: servir. Es su principal funci\u00f3n si nos atenemos al crudo significado de <em>\u201ctener<\/em> <em>los trabajos m\u00e1s fuertes de esp\u00edritu y de cuerpo\u201d <\/em>(c. 331) o de ser <em>\u201cinsensibles<\/em> <em>sin<\/em> <em>pensar en su propia satisfacci\u00f3n\u201d <\/em>(c. 116).<\/p>\n<p>La postura de sirvienta le pide una actitud de <em>humildad <\/em>que le brota a Luisa de Marillac de tres experiencias, dos personales y una social. Las experiencias personales son su car\u00e1cter orgulloso, del que continuamente se queja y lucha en la oraci\u00f3n para dominarlo, debido a la marginaci\u00f3n familiar y social que prob\u00f3 desde ni\u00f1a por su nacimiento fuera de la legitimidad. La otra experiencia personal se la inculc\u00f3 la doctrina renano-flamenca del anonadamiento tan grata a Luisa de Marillac. La experiencia social se la daba el hecho de que todas las personas de origen bajo estaban ansiosas de medrar y de figurar en la sociedad. Y m\u00e1s que las Hermanas particulares, la Sirviente <em>\u201cdebe tener humildad para considerarse deudoras de todas y obligada a servirlas\u201d <\/em>(c. 580); una humildad que la lleve a <em>\u201cdesconfiar de ella misma\u201d <\/em>(c. 116) y a aplicarse ella misma el consejo que da: <em>\u201cSi conoci\u00e9ramos nuestras obligaciones, \u00a1c\u00f3mo temer\u00edamos el peso de los cargos que se nos quisieran dar y c\u00f3mo nos har\u00eda emplear con las otras el miedo que debi\u00e9ramos tener de no servir para nada ni a nosotras mismas, a fin de que el trabajo que les damos por nuestras miserias les sea \u00fatil para su salvaci\u00f3n y Dios sea glorificado y nosotras humilladas eternamente, como lo merecemos, si no hemos hecho uso de nuestro empleo seg\u00fan la voluntad de Dios!\u201d <\/em>(c. 398).<\/p>\n<p>A la Hermana Sirviente le es dif\u00edcil, pero necesario, descender <em>cuatro escalones <\/em>hasta el <em>humus <\/em>de la tierra: Primero, reconocer sus fallos y su peque\u00f1ez. Segundo, desconfiar de ella misma y confiar en Dios. Tercero, saber rogar m\u00e1s que mandar. Y cuarto, reconocer el dolor que pueden causar sus decisiones y deficiencias. Y mientras desciende se reviste de cuatro sentimientos: admitir que se puede contradecir a la Hermana Sirviente porque ella no siempre tiene la raz\u00f3n; aprender de Jes\u00fas que la autoridad es un servicio a la comunidad; preferir el parecer de las Hermanas al suyo, si no se opone a la voluntad de Dios; pero sabiendo que ella es quien lleva el peso de la \u00faltima responsable. Y al descender los cuatro escalones, la humildad la empapa del lema <em>saber ceder, <\/em>aunque crea tener la raz\u00f3n, valorando as\u00ed las opiniones de las compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>Es obligaci\u00f3n suya escuchar a las Hermanas y tener en cuenta sus opiniones, aunque sea ella quien tenga la \u00faltima palabra, pues \u201cmediante el di\u00e1logo, se comparten las experiencias, las diferencias quedan atenuadas, se preparan las decisiones\u201d (C. 34), y \u201cexige informaci\u00f3n reciproca e incluye el derecho de orientaci\u00f3n y supervisi\u00f3n, as\u00ed como la necesidad de dar cuenta\u201d (C. 63b). Es decir, se le exige <em>saber<\/em> <em>consultar <\/em>por la sencilla raz\u00f3n de que nadie conoce todo, y aunque lo conociera, ning\u00fan hombre o mujer posee las dotes suficientes para resolver todas las situaciones complicadas que se presentan en la vida. Este es el motivo por el que se han instituido los <em>Consejos<\/em> <em>Dom\u00e9sticos <\/em>(C. 82f). Si se tienen con regularidad en los tiempos establecidos y se acude a ellos en las ocasiones dif\u00edciles, la Hermana Sirviente siempre podr\u00e1 consultar a las Hermanas.<\/p>\n<p>Pero sin olvidar que el Consejo es un dinamismo consultor y, aunque sea peligroso actuar contra el parecer un\u00e1nime del Consejo, la Hermana Sirviente puede tener razones que solo conoce ella para no seguirlo. Ella es libre y es quien tiene la autoridad que la hace ser la \u00faltima responsable de las decisiones.<\/p>\n<p>Se puede afirmar que la frase <em>\u201cpedir consejo\u201d <\/em>es una de las frases m\u00e1s frecuente en las cartas de Luisa de Marillac. Ella consultaba al P. Portail, al Abad de Vaux y continuamente a san Vicente y, aunque parezca extra\u00f1o, \u00e9ste tambi\u00e9n la consultaba a ella. Todav\u00eda conservamos una carta de la se\u00f1orita Le Gras a su Superior reducida escuetamente a preguntas sobre todos los aspectos de la Compa\u00f1\u00eda (c. 71). No hay reglamento que componga el Superior que no se lo env\u00ede a la Superiora para que lo corrija, lo cual indica que es una consulta efectiva. La mayor\u00eda de las cartas entre ambos guardan alguna consulta o respuesta. Santa Luisa hasta reflexionaba las consultas en la oraci\u00f3n y luego las escrib\u00eda para no olvidar las respuestas (E 96). Los mismos consejos que continuamente da a sus hijas en las cartas no son nada m\u00e1s que respuestas a consultas que le hab\u00edan hecho o que debieran haberle dirigido. Uno de ellos vale para siempre: <em>\u201cSea breve cuando crea que tiene necesidad de consejo u obligaci\u00f3n de darlo; de otra manera una se hace fastidiosa y se desprestigia\u201d <\/em>(c. 705).<\/p>\n<p>La Hermana Sirviente siempre tiene a quien consultar. Los superiores est\u00e1n a su disposici\u00f3n. Y si el asunto es urgente, a su lado tiene Hermanas interesadas, como ella, en el bien de los pobres y de la comunidad. Puede suceder que la Hermana Sirviente, en un momento determinado, no tenga a nadie capacitado a quien consultar. Santa Luisa saca de la vida de santa Teresa una soluci\u00f3n propia de una santa: <em>\u201ccuando<\/em> <em>nos<\/em> <em>faltan los hombres, Dios se comunica m\u00e1s abundantemente\u201d <\/em>(c. 441).<\/p>\n<h3><em>Igualdad o, lo que es igual, la dimensi\u00f3n humana<\/em><\/h3>\n<p>Una igualdad que lleva a la Hermana Sirviente a decir siempre <em>hagamos, <\/em>y nunca <em>hagan sin echar mano a la obra, \u201cporque con la primera orden se pone en igualdad con sus Hermanas, mientras que con la \u00faltima se sale de la igualdad y del trabajo y se a\u00edsla en su autoridad\u201d <\/em>(c. 713). La postura de igualdad con las compa\u00f1eras en cuanto miembros de la comunidad, se la exigen m\u00e1s estos tiempos que se caracterizan, seg\u00fan Pablo VI, por dos aspiraciones: <em>igualdad y participaci\u00f3n<\/em>, asimilables a las que expone Puebla: <em>comuni\u00f3n y participaci\u00f3n<\/em><span id='easy-footnote-13-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-13-136208' title='Octogesima adveniens, n. 22s y 47; &lt;em&gt;Puebla. III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano&lt;\/em&gt;, n. 326-329.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>. La igualdad participativa exigida en la sociedad civil bajo el apelativo de corresponsabilidad, obliga a toda la comunidad por Constituciones: \u201cLa vida comunitaria establece entre las Hermanas una coparticipaci\u00f3n que abarca desde las condiciones materiales de la existencia hasta los compromisos espirituales y apost\u00f3licos. Mediante el di\u00e1logo, se comparten las experiencias, las diferencias quedan atenuadas, se preparan las decisiones\u201d (C 34). Es as\u00ed como la comunidad entera elabora el Proyecto comunitario, que santa Luisa menciona con el nombre de Reglamento para cada comunidad. Pero sorprende m\u00e1s la igualdad que propon\u00eda santa Luisa ya en el siglo XVII, <em>\u201cuna igualdad tan grande que, cuando todo est\u00e9 bien establecido en la Compa\u00f1\u00eda, se podr\u00e1 juzgar apropiado que cada a\u00f1o las Hermanas sean Sirvientes una despu\u00e9s de otra\u201c <\/em>(c. 727).<\/p>\n<p>Duro golpe a la escala social de aquel siglo situado en el honor y sostenido por los \u00f3rdenes sociales, pero tambi\u00e9n sorpresa para cierta modernidad que, al exigir un poder rotativo en la sociedad civil y a\u00fan eclesial, se cree innovadora. Lo que intentaba primar santa Luisa era el predominio del elemento <em>carism\u00e1tico <\/em>que debe lucir en una comunidad. Porque si cada Hija de la Caridad no vive en una comunidad animada por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas, quiere decir que no se constituye en comunidad de vida consagrada. El gran peligro de la modernidad consiste en considerar lo jur\u00eddico en exclusividad. El elemento <em>jur\u00eddico <\/em>es importante y necesario para que un grupo funcione, pero para que sea comunidad el elemento <em>carism\u00e1tico <\/em>es imprescindible.<\/p>\n<p>Santa Luisa lleva el sentido de igualdad a la pr\u00e1ctica, al escribir sus cartas, con raras excepciones, para toda la comunidad, recordando a la Hermana Sirviente la obliga- ci\u00f3n de leerselas a toda la comunidad reunida, si no indica lo contrario para alg\u00fan p\u00e1rrafo o para la carta entera. Pues la igualdad es el armaz\u00f3n de la paz comunitaria <em>\u201cque consiste en comunicarse la una a la otra, dici\u00e9ndose lo que han hecho cuando est\u00e1n separadas; dici\u00e9ndose tambi\u00e9n la una a la otra a d\u00f3nde van, cuando salen: una por obligaci\u00f3n de sumisi\u00f3n, y la otra por obligaci\u00f3n de tolerancia y complacencia\u201d <\/em>(c. 482). Como si nada, ha condenado que una Hermana Sirviente no comunique a la comunidad los asuntos que competen a todas, cuando no hay peligro de que los externos lleguen a saberlo (c 495).<\/p>\n<p>La igualdad no destruye la obediencia, como se ve en el Hijo de Dios que, igual al Padre y sin dejar de ser Dios, se hace obediente hasta la muerte, y servidor de los hombres. De igual modo, tampoco la destruye la diversidad de obligaciones, misiones o tareas entre las Hermanas. As\u00ed lo afirman las Constituciones con un lenguaje moderno: \u201cToda Hermana tiene el derecho y el deber de participar en el gobierno seg\u00fan las modalidades indicadas en las Constituciones y Estatutos. En esta misma \u00f3ptica, cual- quier cargo en la Compa\u00f1\u00eda se considera como un servicio temporal de duraci\u00f3n deter- minada. La participaci\u00f3n efectiva en las responsabilidades implica colaboraci\u00f3n y ejer- cicio de poderes adecuados en todos los niveles de gobierno. Esto exige informaci\u00f3n reciproca y presupone el derecho de orientaci\u00f3n y supervisi\u00f3n, as\u00ed como la necesidad de dar cuenta\u201d (C. 63).<\/p>\n<p>La palabra <em>democr\u00e1tico <\/em>se ha introducido en las comunidades, sin embargo algunos te\u00f3logos modernos prefieren llamarlo <em>sinodal <\/em>\u2014caminar con\u2014, pues las comunidades no son democracias ni oligarqu\u00edas ni monarqu\u00edas ni rep\u00fablicas, al estilo de las sociedades civiles, sencillamente son comunidades donde las Hermanas en colegialidad dialogan al estilo de los s\u00ednodos. Se podr\u00eda aplicar al funcionamiento de una comunidad sinodal lo que dec\u00eda san Cipriano de la di\u00f3cesis: <em>Nada sin la autoridad de la Hermana Sirviente, pero tampoco nada sin el parecer de la comunidad<\/em>.<\/p>\n<h3><em>Autoridad o, lo que es igual, la dimensi\u00f3n vocacional<\/em><\/h3>\n<p>La tercera postura de la Hermana Sirviente es sentir que es ella quien posee la autoridad sin romper el equilibrio con la libertad de conciencia de las compa\u00f1eras. Luisa de Marillac podr\u00eda estar ilusionada por el futuro de la Compa\u00f1\u00eda, pero no era ilusa. Ten\u00eda la cabeza en el cielo, pero caminaba con los pies en la tierra. La igualdad que predica para todas es en cuanto Hijas de la Caridad y miembros de la comunidad pero sin exigir la uniformidad que destruir\u00eda la diversidad de funciones que desempe\u00f1a cada una al participar responsablemente en el gobierno de la comunidad. La funci\u00f3n de la Hermana Sirviente es gobernar revestida del carisma de <em>autoridad <\/em>que le da el Esp\u00edritu Santo al ser nombrada por los Superiores Mayores (c. 15). Cosa que santa Luisa expres\u00f3 con la frase sencilla de que <em>\u201cDios <\/em><em>da a los superiores su esp\u00edritu\u201d <\/em>(c. 281), pero que matiz\u00f3 con otra frase tan verdadera como aquella al decir que la autoridad <em>\u201cno<\/em> <em>se<\/em> <em>debe ejercer con absolutismo, sino con caridad\u201d <\/em>(c. 331). Si la Hermana Sirviente abandonara su obligaci\u00f3n de dirigir, perder\u00eda fuerza y credibilidad. La autoridad se le da para que integre y oriente a la comunidad en su vida y servicio. Pues ella es la llamada por oficio a determinar, con sinceridad y sin pasi\u00f3n interesada, lo que cree ser la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La postura de igualdad y de servicio nunca pueden anular la autoridad, si se quiere mantener la cohesi\u00f3n de la comunidad. Con fina perspicacia, casi iron\u00eda, atestigua santa Luisa ambas posturas: <em>\u201cGeneralmente todas se sienten muy felices de la condici\u00f3n de sirvientas de los pobres, pero hay muy pocas que puedan sufrir la menor palabra que se les diga con mucha autoridad y aspereza. Por ello nos debemos acostumbrar a rogar y no a mandar, a ense\u00f1ar con el ejemplo y no con el mandato\u201d <\/em>(c. 727). Parafraseando a san Agust\u00edn, la Hermana Sirviente podr\u00eda decir: <em>Con vosotras soy Hija de la Caridad, para vosotras soy Hermana Sirviente. Aquello es una gracia, esto una responsabilidad.<\/em><\/p>\n<h3><em>Responsabilidad o, lo que es igual, la dimensi\u00f3n profesional<\/em><\/h3>\n<p>La autoridad da responsabilidad y la igualdad, libertad personal. Y como las Hijas de la Caridad <em>gozan de una libertad que les da su ocupaci\u00f3n de andar por las calles <\/em>(E. 62), son un poco superioras en el servicio. De ah\u00ed que cuando vuelven a la comunidad necesitan una autoridad, una cabeza que dirija el grupo para no morir desmenuzado por el individualismo, que ya asomaba en tiempos de santa Luisa en algunas comunidades, como en Richelieu, Saint Germain en Laye, Fontenay les Roses.<\/p>\n<p>Si todas las Hermanas son corresponsables, asumir\u00e1n los asuntos de la comunidad como propios, evitando la Hermana Sirviente absorber y acumular tareas que puedan hacer las otras. Si el <em>paternalismo <\/em>es inaguantable en comunidad, el <em>maternalismo <\/em>es insoportable. Cuando una Hermana Sirviente copa demasiadas tareas o quiere controlar todo sin actualizar la subsidiariedad, va horadando su \u00e1nimo, la fatiga se apodera de ella, se desanima y el mal humor aviva la brusquedad que llevamos dentro, los encuentros se hacen molestos y se convierten en tropiezos que hieren. La suspicacia y la sensibilidad convencen que nuestras tareas son las m\u00e1s pesadas y las otras, m\u00e1s llevaderas.<\/p>\n<p>Es cierto que las Constituciones dice que la Hermana Sirviente \u201ctiene poderes propios\u201d y que \u201ces responsable de los bienes temporales de la comunidad\u201d, pero \u201cseg\u00fan las Constituciones y Estatutos, se atiene a las directivas de la Provincia\u201d (C. 82e), que desde el tiempo de los fundadores, propone que puede haber una especie de <em>ec\u00f3noma <\/em>distinta de la Hermana Sirviente<span id='easy-footnote-14-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-14-136208' title='c. 332, 388, 402, 552\u2026: E 18, 47\u2026'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>, una o varias <em>Asistentas<\/em> y un <em>Consejo Dom\u00e9stico<\/em>, y donde no lo haya, la comunidad toda compone ese Consejo<span id='easy-footnote-15-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-15-136208' title='c. 465, 466. 679, 727; E 42, 43, 44, 48, 73, 91.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. El motivo que pone santa Luisa vale igualmente para la actualidad: Si la comunidad de Hijas de la Caridad es un grupo de amigas que se quieren, todas participan y comparten la vida y el servicio, y todas son responsables de la marcha de la comunidad. La Hermana Sirviente tiene que asumirlo y organizar la vida comunitaria seg\u00fan esta postura.<\/p>\n<p>En las cartas que les env\u00eda Luisa de Marillac implica a todas las Hermanas diciendo algo de cada una de ellas. Sin embargo, aclara que, aunque todas sean corresponsables, la Hermana Sirviente es <em>la \u00faltima responsable <\/em>con una responsabilidad especial y \u00fanica para cumplir la misi\u00f3n que Dios ha encomendado a su comunidad<span id='easy-footnote-16-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-16-136208' title='c. 15, 115, 116, 118, 177, 191, 207, 331, 398, 403, 441&amp;#8230;'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>: <em>\u201cel cuidado de esa peque\u00f1a familia\u201d. Y las peque\u00f1as dificultades no pueden hacer llorar a l\u00e1grima viva, pues es la ignorancia la que hace creer que es un honor y una satisfacci\u00f3n <\/em>(c. 557).<\/p>\n<h3><em>La<\/em> <em>obediencia<\/em> <em>de<\/em> <em>la Hermana Sirviente<\/em><\/h3>\n<p>Luisa de Marillac sab\u00eda algo de lat\u00edn y podr\u00eda haber explicado a sus hijas que obedecer viene de <em>obaudire<\/em>: escuchar. Una Hermana Sirviente, si quiere ser fiel a su fundadora, se siente impulsada a obedecer [escuchar] la voluntad de Dios que puede manifestarse por medio de las compa\u00f1eras a las que debe escuchar, como se lo aconsejaba a la Asistenta y a la Hermana Sirviente de Angers. A \u00e9sta le ped\u00eda <em>que se venciera un poco en sus repugnancias y se pusiera en situaci\u00f3n de obedecer, no con un deseo que la tuviese inquieta, sino que le diese paz y serenidad<\/em>; y a aquella, que tem\u00eda no poder obedecer teniendo un cargo de mando, la saca de dudas y le escribe: <em>\u201c\u00a1Ah! querida Hermana, tiene usted necesidad de pedir a Dios la gracia de mantenerse en sus debidos l\u00edmites para no excederse en emprender lo que no debe, y no pensar que est\u00e1 usted ahora m\u00e1s exenta de toda humillaci\u00f3n y obediencia que lo estaba antes de que tuviera ese cargo; al contrario, est\u00e1 usted mucho m\u00e1s obligada a ello para dar ejemplo a las dem\u00e1s\u201d <\/em>(c. 466).<\/p>\n<h2>Exigencia para el ejercicio de la autoridad<\/h2>\n<p>A la Hermana Sirviente, para que act\u00fae como el Buen Pastor, como madre o como la sirvienta sacrificada de la comunidad, se le pide que sea: mujer espiritual, alegre y liberada. Santa Luisa lo presenta como un camino a andar sin desanimarse ni desfallecer.<\/p>\n<h3><em>Mujer espiritual<\/em><\/h3>\n<p>La Hermana Sirviente lo es de una comunidad de vida consagrada que incluye un m\u00ednimo de organizaci\u00f3n, de trabajo y de vida en com\u00fan, pero lo espec\u00edfico es vivir como una enviada de Jes\u00fas a los pobres. \u201cPor eso no se puede contentar con ser una mera administrativa, una eficiente organizadora, sino, tambi\u00e9n y sobre todo, debe ser el ojo, la conciencia y la memoria de las exigencias evang\u00e9licas de la vida fraterna y apost\u00f3lica\u201d<span id='easy-footnote-17-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-17-136208' title='Clodovis BOFF, &lt;em&gt;El evangelio del poder-servicio. La autoridad en la vida religiosa&lt;\/em&gt;, Sal Terrae, San-tander 1987, p. 69 (\u00e9l lo pone en masculino).'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La Se\u00f1orita Le Gras, santa Luisa de Marillac, hab\u00eda experimentado, que una persona humana se siente incapaz de conducir y de animar una comunidad si no est\u00e1 dirigida por el Esp\u00edritu Santo. El la gu\u00eda y le habla y ella tiene que responder. Necesita, por ello, sumergirse en la vida y en el di\u00e1logo del Esp\u00edritu divino. La vida espiritual no es otra cosa que la <em>respuesta que da cada persona a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo para que se incorpore a Jesucristo en bien de los pobres<\/em><span id='easy-footnote-18-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-18-136208' title='Benito MARTINEZ, &lt;em&gt;La Se\u00f1orita Le Gras y Santa Luisa de Marillac,&lt;\/em&gt; CEME, Salamanca 1991, p. 16.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span><em>. <\/em>Al igual que el Esp\u00edritu Santo se aposent\u00f3 en Jes\u00fas, como enviado del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n hace su morada en la Hermana Sirviente, como enviada de Jes\u00fas. Por medio de esta mujer, el Esp\u00edritu de Jes\u00fas, el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, dirige y anima la comunidad, especialmente en el momento crucial de decaimiento comunitario. Es una situaci\u00f3n en la que necesita vivir la vida espiritual y activar el don de profec\u00eda para denunciar los males y animar a las compa\u00f1eras a salir de la apat\u00eda y avanzar por un camino que han trazado entre todas. La se\u00f1al de tener el Esp\u00edritu Santo son las virtudes de humildad, sencillez y caridad.<\/p>\n<p>La animaci\u00f3n de la comunidad es el tema favorito en las cartas de Luisa. Pero una animaci\u00f3n que brota de una mujer espiritual que anima a incorporarse a la humanidad de Jesucristo, sirviendo a los pobres y conviviendo con otras Hermanas, <em>a las que advierte cordialmente y en particular de sus peque\u00f1as faltas y las anima a imitar a Nuestro Se\u00f1or, cuando estaba en la tierra, trabajando en la renuncia de sus propias satisfacciones, en quebrantar sus h\u00e1bitos e inclinaciones naturales para contentar a Dios sirviendo al pr\u00f3jimo. Debe dar un tiempo a las Hermanas para que le hablen en particular, por lo menos una vez al mes cada una, aunque no sea m\u00e1s que un cuarto de hora, tolerando las faltas que le declaren, compartiendo con ellas las penas que puedan manifestarle, y sin que ni una sola perciba lo que las dem\u00e1s le han dicho <\/em>(c. 621).<\/p>\n<h3><em>Mujer alegre y esperanzadora<\/em><\/h3>\n<p>Cuando san Vicente se encontr\u00f3 con la se\u00f1orita Le Gras, se dio cuenta que era una mujer marcada por algo que la salpicaba de tristeza. En las cartas que le dirig\u00eda el santo frecuentemente aparece la frase <em>est\u00e9 alegre <\/em>como una pasarela para salir de la angustia y del complejo de culpabilidad. Santa Luisa lo aprendi\u00f3 y lo copi\u00f3 para ense\u00f1arles a las Hermanas que <em>no deben llorar, sino alegrarse, porque est\u00e9n donde est\u00e9n tienen a Dios con ellas <\/em>(c. 325).<\/p>\n<p>Una mujer que tiene la misi\u00f3n de dirigir y dar \u00e1nimos a otras personas tiene que ser alegre y estar liberada de tantas depresiones como invaden hoy d\u00eda a las personas estresadas. A pesar de la igualdad buscada por todos y proclamada en todas partes, la Hermana Sirviente es un punto de referencia en la comunidad para lo bueno y lo malo. Su influencia en el ambiente de la comunidad es patente y frecuentemente determinante en el \u00e1nimo de las Hermanas. Por ello, no basta que sea alegre, hay que manifestarlo <em>al exterior <\/em>(c. 659), sin mostrar, por otra parte, m\u00e1s alegr\u00eda con los de fuera que con las Hermanas. La alegr\u00eda en la autoridad es un foco de luz en las indecisiones y un alivio en las incertidumbres, contagiando la confianza de tener la clave para solucionar los problemas. Cuando las Hermanas sienten la alegr\u00eda de una dirigente llena de esperanza, se convencen de que pueden lograr sus aspiraciones. La tristeza es una se\u00f1al de miedo o de fracaso ante lo dif\u00edcil y angustioso que es tomar las iniciativas. Lo relativamente f\u00e1cil es seguir a quien ha iniciado un camino con prudencia, contenta y sin miedo.<\/p>\n<p>En la sociedad falta alegr\u00eda, esperanza y seguridad. Parece que vivimos en un mundo triste y desconfiado, en el que pueden hundirse las comunidades. Sin considerarlo un canto de sirenas, sino, m\u00e1s bien, un poema prof\u00e9tico nos vendr\u00eda muy bien asimilar la alegr\u00eda que santa Luisa ped\u00eda a las Hermanas Sirvientes: <em>\u201c\u00bfEst\u00e1 usted animada?&#8230; Conciba deseos de hallarse en situaci\u00f3n de obedecer, pero con un deseo que no inquiete, sino dulce y tranquilo&#8230; Dejando sin apenarse el resto al gobierno de Dios&#8230; Haga de su parte lo que pueda con mucha paz y tranquilidad para dejar sitio a los designios de Dios sobre usted y no se apene ni preocupe por todo lo dem\u00e1s&#8230; La Hermana Sirviente que se manifieste alegre exteriormente\u201d<\/em><span id='easy-footnote-19-136208' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/#easy-footnote-bottom-19-136208' title='c. 119, 140, 455, 654, 659.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Es f\u00e1cil que el tema nos sugiera una pregunta y un sentimiento. La pregunta, \u00bfpor qu\u00e9 tratar este tema cuando hay infinidad de asuntos m\u00e1s preocupantes para las Hijas de la Caridad y para &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":136687,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[199],"tags":[157,127,151],"class_list":["post-136208","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hijas-de-la-caridad","tag-abad-de-vaux","tag-portail","tag-sor-turgis"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La autoridad de las hermanas sirvientes - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-autoridad-de-las-hermanas-sirvientes\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La autoridad de las hermanas sirvientes - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n Es f\u00e1cil que el tema nos sugiera una pregunta y un sentimiento. 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