{"id":135540,"date":"2014-10-30T10:51:44","date_gmt":"2014-10-30T09:51:44","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=135540"},"modified":"2016-07-26T20:03:41","modified_gmt":"2016-07-26T18:03:41","slug":"la-solennita","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-solennita\/","title":{"rendered":"La Solennit\u00e0"},"content":{"rendered":"<div class='stb-container stb-style-info stb-no-caption'><div class='stb-caption'><div class='stb-logo'><img class='stb-logo__image' src='' alt='img'\/><\/div><div class='stb-caption-content'><\/div><div class='stb-tool'><\/div><\/div><div class='stb-content'>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/PioXII.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-135541\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/PioXII-300x258.jpg?resize=300%2C258\" alt=\"PioXII\" width=\"300\" height=\"258\" \/><\/a>La Solemnit\u00e1 es un discurso radiof\u00f3nico llevado a cabo por el Papa P\u00edo XII el 1 de junio de 1941. Se trata de un radiomensaje conmemorativo de la enc\u00edclica Rerum Novarum en su quincuag\u00e9simo aniversario, y al mismo tiempo es el primer texto en el que P\u00edo XII reflexiona sobre la cuesti\u00f3n social.<\/p>\n<p>Este mensaje de esperanza, y de alabanza a la figura de Le\u00f3n XIII se emite durante la II Guerra Mundial, por lo que hace continua alusi\u00f3n a la paz en una fecha muy se\u00f1alada, la festividad de Pentecost\u00e9s, del descenso del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Este discurso se puede dividir en 5 apartados, un primero en el que se alude a la festividad en la que se pronuncia este discurso y la crudeza y la acrimonia que se daba en el mundo durante la II Guera Mundia, el conflicto armado m\u00e1s grande y sangriento de la historia, en el que fallecieron aproximadamente 70 millones de personas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el ducent\u00e9simo sexag\u00e9simo papa de la Iglesia cat\u00f3lica alaba el esp\u00edritu de la Rerum Novarum y reconoce que los frutos cosechados desde su publicaci\u00f3n en 1891 han sido abundantes, pues se han creado instituciones obreras, se ha recuperado la dignidad de la clase obrera, el Estado ha intervenido en defensa de los m\u00e1s d\u00e9biles, etc. P\u00edo XII recuerda en su mensaje la doctrina de Le\u00f3n XIII, seg\u00fan la cual el Estado no puede limitarse a tutelar la libertad con el Derecho, sino que tambi\u00e9n est\u00e1 obligado a llevar a la pr\u00e1ctica una amplia \u00abpol\u00edtica social\u00bb. Tres son los temas b\u00e1sicos tratados por P\u00edo XII: el uso de los bienes materiales, el trabajo y la familia.<\/p>\n<p>En lo referente al uso de los bienes materiales, el Papa reconoce la actualidad de los principios instaurados en la Rerum Novarum y lleva a cabo una defensa de la propiedad privada, del derecho privado, empero al mismo tiempo habla de un \u201creparto equitativo\u201d de los bienes y de un derecho de todos los hombres al uso de los bienes creados. La principal novedad con respecto a la Rerum Novarum es que este Papa reconoce la existencia de un principio dentro del Derecho Natural por el cual, las personas, por el hecho de ser hijos de Dios, tienen derecho al uso y disfrute de todos los bienes de la tierra, todas las personas son dignas a los ojos de Dios y esta dignidad que les es intr\u00ednseca les permite el disfrute de todos los bienes de la tierra. La funci\u00f3n del Estado en este esquema es la de coordinar todos los entes que componen la sociedad para tender al bien com\u00fan. Sin embargo, el Estado debe respetar la libertad individual y no inmiscuirse excesivamente en temas particulares, pues para P\u00edo XII era la familia y no el Estado la ra\u00edz y grandeza de la naci\u00f3n. El Papa por \u00faltimo en este apartado reconoce que la riqueza econ\u00f3mica de un pueblo no se basa propiamente en la abundancia de bienes, sino en que esta abundancia, constituye una base material suficientemente consistente, para que sobre ella se produzca un desarrollo personal de los miembros del mismo.<\/p>\n<p>En lo concerniente al trabajo, el Papa habla de \u00e9l como un derecho y un deber capital para la conservaci\u00f3n del hombre. El derecho al trabajo ha de fundamentarse en el correspondiente deber, y ambos conciernen a la persona en virtud de la naturaleza misma de \u00e9sta y no porque el hombre se reduzca a la condici\u00f3n de un simple siervo de la comunidad. Por eso, la misi\u00f3n del Estado es, tambi\u00e9n en este aspecto, esencialmente subsidiaria.<\/p>\n<p>En \u00faltimo lugar, P\u00edo XII defiende a la familia como n\u00facleo esencial de la naci\u00f3n, trata el \u201cespacio vital\u201d de la misma, claramente influenciado por el totalitarismo alem\u00e1n, y defiende las virtudes de la inmigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el Papa introduce como novedades principales con respecto a la Rerum Novarum el derecho de los hombres al uso de todos los bienes, la idea de que la riqueza de una sociedad no se ha de medir meramente en t\u00e9rminos cuantitativos, la defensa de la familia con mayor fuerza que Le\u00f3n XIII, como fuente de estabilidad y prosperidad social y trata las virtudes de la inmigraci\u00f3n y del \u201cespacio vital de las familias\u201d y todo con el mismo objetivo que su predecesor, es decir, la creaci\u00f3n de un nuevo orden social que supere los enfrentamientos entre las personas, basado en la solidaridad y que tienda al bien de todos los hombres.<\/p>\n<\/div><\/div>\n<h2 align=\"center\"><b><i>La Solennit\u00e0<\/i><\/b><\/h2>\n<p align=\"center\"><b>Radiomensaje de su Santidad P\u00edo XII<br \/>\nen el 50 aniversario de la \u00abRerum Novarum\u00bb<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i>1 de junio de 1941<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. La solemnidad de Pentecost\u00e9s, glorioso nacimiento de la Iglesia de Cristo, es para nuestro \u00e1nimo, amados hijos del universo entero, dulce y propicia invitaci\u00f3n, fecunda en grandes ense\u00f1anzas, para dirigiros, en medio de las dificultades y debates de los tiempos actuales, un mensaje de amor, de aliento y de consuelo. Os hablamos en un momento en que todas las energ\u00edas y fuerzas f\u00edsicas e intelectuales de una porci\u00f3n de la humanidad, siempre creciente, est\u00e1n, en medida y ardor jam\u00e1s conocidos hasta ahora, tirantes baje la f\u00e9rrea e inexorable ley de la guerra. De otras antenas parlantes vuelan acentos pre\u00f1ados de exasperaci\u00f3n, de acrimonia, de escisi\u00f3n y de lucha.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Mas las antenas de la Colina del Vaticano, de la tierra consagrada a centro incontaminado de la Buena Nueva y de su ben\u00e9fica difusi\u00f3n en el mundo por el martirio y el sepulcro del primer Pedro, no pueden transmitir sino palabras informadas y animadas del esp\u00edritu consolador de la predicaci\u00f3n, qua en el primer d\u00eda de Pentecost\u00e9s a la voz de Pedro reson\u00f3 en Jerusal\u00e9n conmovi\u00e9ndola: esp\u00edritu de ardiente amor apost\u00f3lico, esp\u00edritu cuya ansia m\u00e1s viva y gozo m\u00e1s santo es conducir a todos amigos y enemigos, a los pies del Crucificado del G\u00f3lgota, al sepulcro de Hijo de Dios glorificado y Redentor del g\u00e9nero humano, para convencer todos que s\u00f3lo en El, en la verdad por El ense\u00f1ada, en su amor, que hace bien y cura a todos, demostrado y vivido hasta sacrificarse por dar la vida al mundo, se puede encontrar verdadera salvaci\u00f3n y felicidad duradera tanto para los individuos como para los pueblos.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En esta obra, pre\u00f1ada de acontecimientos dependientes de los designios de Dios, que rige la historia de las naciones y vela sobre la Iglesia, es para Nos gozo y satisfacci\u00f3n \u00edntima haceros o\u00edr, amados hijos, la voz del Padre com\u00fan, llamaros a una especie de breve reuni\u00f3n cat\u00f3lica universal, para que pod\u00e1is probar experimentalmente en el v\u00ednculo de la paz la dulzura del <i>cor unum y <\/i>del <i>anima una<\/i> (cf. <i>Hch<\/i> 4,32) que cimentaba, bajo el impulso del Esp\u00edritu divino, la comunidad de Jerusal\u00e9n el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Cuando las circunstancias originadas por la guerra hacen en muchos casos m\u00e1s dif\u00edcil un contacto directo y vivo entre el Sumo Pastor y su grey, con tanto mayor agradecimiento saludamos el rapid\u00edsimo puente de uni\u00f3n que el genio inventor de nuestra \u00e9poca lanza en un instante a trav\u00e9s del \u00e9ter, uniendo m\u00e1s all\u00e1 de los montes, mares y continentes, todos los rincones de la tierra; y lo que para muchos es arma de lucha, se transforma para Nos en instrumento providencial de apostolado activo y pac\u00edfico, que act\u00faa y levanta a significaci\u00f3n nueva la palabra de la Escritura: <i>In omnem terram exivit sonus eorum; et in fines orbis terrae verba eorum<\/i> (<i>Sal<\/i> 18,5; <i>Rom<\/i> 10,18). De esta suerte parece que se renueva el estupendo milagro de Pentecost\u00e9s, cuando las diferentes gentes de regiones de lenguas diversas reunidas en Jerusal\u00e9n o\u00edan en su propia lengua la voz de Pedro y de los ap\u00f3stoles. Con verdadera complacencia nos servimos el d\u00eda de hoy de medio tan maravilloso para llamar la atenci\u00f3n del mundo cat\u00f3lico sobre un acontecimiento digno de esculpirse con caracteres de oro en los fastos de la Iglesia: el quincuag\u00e9simo aniversario (queremos decir) de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica social fundamental <i> Rerum novarum, <\/i>de Le\u00f3n XIII, de 15 de mayo de 1891.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Movido por la convicci\u00f3n profunda de que la Iglesia tiene no s\u00f3lo el derecho, sino el deber de pronunciar su autorizada palabra en las cuestiones sociales, dirigi\u00f3 Le\u00f3n XIII al mundo su mensaje. No es que pretendiese \u00e9l establecer normas de car\u00e1cter puramente pr\u00e1ctico, casi dir\u00edamos t\u00e9cnico, de la constituci\u00f3n social; porque sab\u00eda bien y era para \u00e9l evidente \u2014y nuestro predecesor P\u00edo XI, de santa memoria, lo declar\u00f3 hace un decenio en su enc\u00edclica conmemorativa <i> Quadragesimo anno<\/i>\u2014 que la Iglesia no se atribuye tal misi\u00f3n. En el marco general del trabajo, se abre campo de acci\u00f3n multiforme al desarrollo sano y responsable de todas las energ\u00edas f\u00edsicas y espirituales de los individuos y a sus libres organizaciones, en el que el poder publico interviene con acci\u00f3n integrante y ordenadora, en primer lugar por medio de las corporaciones locales y profesionales, y despu\u00e9s, forzosamente, por medio del mismo Estado, cuya autoridad social superior y moderadora tiene la importante incumbencia de prevenir las perturbaciones del equilibrio econ\u00f3mico que provienen de la pluralidad y de la oposici\u00f3n de encontrados ego\u00edsmos, individuales y colectivos.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Es, en cambio, a no dudarlo, competencia de la Iglesia, all\u00ed donde el orden social se aproxima y llega a tocar el campo moral, juzgar si las bases de un orden social existente est\u00e1n de acuerdo con el orden inmutable que Dios Creador y Redentor ha promulgado por medio del derecho natural de la revelaci\u00f3n; doble manifestaci\u00f3n a que se refiere Le\u00f3n XIII en su enc\u00edclica. Y con raz\u00f3n; porque los dict\u00e1menes del derecho natural y las verdades de la revelaci\u00f3n nacen, por diversa v\u00eda como dos arroyos de agua no contrarios, sino concordes, de la misma fuente divina; y porque la Iglesia, guardiana del orden sobrenatural cristiano, a que convergen naturaleza y gracia, tiene que formar las conciencias, aun las de aquellos que est\u00e1n llamados a buscar soluciones para los problemas y deberes impuestos por la vida social. De la forma dada a la sociedad, conforme o no a las leyes divinas, depende y se insin\u00faa tambi\u00e9n el bien o el mal en las almas, es decir, el que los hombres, llamados todos a ser vivificados por la gracia de <sub>,<\/sub>Jesucristo, en los trances del curso de la vida terrena respiren el sano y vital aliento de la verdad y de la virtud moral o el bacilo morboso y muchas veces mortal del error y de la depravaci\u00f3n. Ante tales consideraciones y previsiones, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ser l\u00edcito a la Iglesia, Madre tan amorosa y sol\u00edcita del bien de sus hijos, permanecer indiferente espectadora de sus peligros, callar o fingir que no ve condiciones sociales que, a sabiendas o no, hacen dif\u00edcil o pr\u00e1cticamente imposible una conducta de vida cristiana, guiada por los preceptos del Sumo Legislador?<\/p>\n<p align=\"left\">6. Consciente de tan grav\u00edsima responsabilidad, Le\u00f3n XIII, al dirigir su enc\u00edclica al mundo, se\u00f1alaba a la conciencia cristiana los errores y los peligros de la concepci\u00f3n de un socialismo materialista, las fatales consecuencias de un liberalismo econ\u00f3mico, inconsciente muchas veces u olvidado o despreciador de los deberes sociales; y expon\u00eda con claridad magistral y precisi\u00f3n admirable los principios convenientes y aptos para mejorar \u2014gradual y pac\u00edficamente\u2014 las condiciones materiales y espirituales del obrero.<\/p>\n<p align=\"left\">7. Y si hoy, amados hijos, despu\u00e9s de cincuenta a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica, nos pregunt\u00e1is vosotros hasta qu\u00e9 punto y medida la eficacia de su palabra correspondi\u00f3 a las nobles intenciones, a los pensamientos ricos de verdad, a las ben\u00e9ficas orientaciones pretendidas y sugeridas por su sabio autor, nos vemos obligados a responderos que precisamente para dar humildemente, desde el fondo de nuestra alma, gracias a Dios omnipotente por el don que hace cincuenta a\u00f1os ofrend\u00f3 a la Iglesia con aquella enc\u00edclica de su vicario en la tierra y para alabarle por el aliento del Esp\u00edritu renovador que por ella, desde entonces en manera siempre creciente, derram\u00f3 sobre la humanidad entera, Nos, en esta solemnidad de Pentecost\u00e9s, nos hemos propuesto dirigiros la palabra.<\/p>\n<p align=\"left\">8. Ya nuestro predecesor P\u00edo XI exalt\u00f3 en la primera parte de su enc\u00edclica conmemorativa la espl\u00e9ndida mies que hab\u00eda madurado la <i> Rerum novarum, <\/i>germen fecundo, de donde se desenvolvi\u00f3 una doctrina social cat\u00f3lica que ofreci\u00f3 a los hijos de la Iglesia, sacerdotes y seglares, prescripciones y medios para una reconstrucci\u00f3n social exuberante de frutos, ya que a causa de ella surgieron en el campo cat\u00f3lico numerosas y variadas instituciones ben\u00e9ficas y centros florecientes de socorros mutuos para bien propio y de los otros.\u00a1Qu\u00e9 prosperidad material y natural, qu\u00e9 frutos espirituales y sobrenaturales no han redundado de las uniones cat\u00f3licas a los obreros y a sus familias! \u00a1Qu\u00e9 eficaz y oportuna no se ha demostrado la cooperaci\u00f3n de los sindicatos y de las asociaciones en pro del campo agr\u00edcola, para aliviar sus angustias, asegurar la defensa de su justicia, y de ese modo, mitigando las pasiones, preservar de perturbaciones la paz social!<\/p>\n<p align=\"left\">9. No pararon aqu\u00ed las ventajas. La enc\u00edclica <i> Rerum novarum, <\/i>acerc\u00e1ndose al pueblo, que abrazaba con estima y amor, penetr\u00f3 en los corazones y en las inteligencias de la clase obrera y les infundi\u00f3 sentimiento cristiano y dignidad civil, de tal manera que la potencia de su activo influjo, con el correr de los a\u00f1os, fue desarroll\u00e1ndose y difundi\u00e9ndose tan eficazmente, que sus normas llegaron a ser como patrimonio com\u00fan de la familia humana. Y mientras el Estado, ya durante el siglo XIX, por exagerada exaltaci\u00f3n de libertad, consideraba como fin exclusivo suyo tutelar la libertad con el derecho, Le\u00f3n XIII le advirti\u00f3 ser igualmente deber suyo el aplicarse a la providencia social, procurando el bienestar de todo el pueblo y de todos sus miembros, particularmente de los d\u00e9biles y de los desheredados, con amplia pol\u00edtica social y con la creaci\u00f3n de un fuero del trabajo. A su voz respondi\u00f3 poderoso eco; y es sincero deber de justicia reconocer los progresos que la solicitud de las autoridades civiles de muchas naciones ha procurado para la condici\u00f3n de los trabajadores. De donde con raz\u00f3n se ha dicho que la <i> Rerum novarum <\/i>lleg\u00f3 a ser la <i>carta magna <\/i>de la laboriosidad social cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">10. En tanto, transcurr\u00eda medio siglo que ha dejado surcos profundos y tristes fermentos en el terreno de las<i> <\/i>naciones y de las sociedades. Las cuestiones que con las mudanzas y trastornos sociales y sobre todo econ\u00f3micos<i> <\/i>se ofrec\u00edan a un examen moral despu\u00e9s de la <i> Rerum novarum, <\/i>las trat\u00f3 con penetrante agudeza nuestro inmediato predecesor en la enc\u00edclica <i> Quadragesimo anno. <\/i>El decenio siguiente no ha sido menos rico que los a\u00f1os anteriores por las sorpresas en la vida social y econ\u00f3mica, y ha volcado sus inquietas y oscuras aguas en el pi\u00e9lago de una guerra que puede levantar insospechables olas que batan la econom\u00eda y la sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">11. Qu\u00e9 problemas y qu\u00e9 asuntos particulares, tal vez completamente nuevos, presentar\u00e1 a la solicitud de la Iglesia la vida social despu\u00e9s del conflicto que pone de frente tantos pueblos, la hora actual hace dif\u00edcil se\u00f1alarlos y preverlos. Sin embargo, si el futuro tiene ra\u00edces en el pasado, si la experiencia de los \u00faltimos a\u00f1os nos es maestra para lo por venir, pensamos aprovecharnos de la conmemoraci\u00f3n del d\u00eda de hoy para dar ulteriores principios directivos morales sobre tres valores fundamentales de la vida social y econ\u00f3mica; y esto lo haremos animados del mismo esp\u00edritu de Le\u00f3n XIII y desarrollando sus puntos de vista, verdaderamente m\u00e1s que prof\u00e9ticos, presagios del proceso social de los nuevos tiempos. Estos tres valores fundamentales que se entrelazan, se aseguran y se ayudan mutuamente son: el uso ele los bienes materiales, el trabajo, la familia.<\/p>\n<h3 align=\"left\"><i><b>Uso de los bienes materiales<\/b><\/i><\/h3>\n<p align=\"left\">12.La enc\u00edclica <i> Rerum novarum <\/i>expone sobre la propiedad y el sustento del hombre principios que no han perdido con el tiempo nada de su vigor nativo y que hoy, despu\u00e9s de cincuenta a\u00f1os, conservan todav\u00eda y ahondan vivificadora su \u00edntima fecundidad. Sobre su punto fundamental, Nos mismo llamamos la atenci\u00f3n de todos en nuestra enc\u00edclica <i>Sertum laelitiae, <\/i>dirigida a los obispos de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica; punto fundamental que consiste, como dijimos, en el afianzamiento de la indestructible exigencia \u00abque los bienes creados por Dios para todos los hombres lleguen con equidad a todos, seg\u00fan los principios de la justicia y de la caridad\u00bb.<\/p>\n<p align=\"left\">13. Todo hombre, por ser viviente dotado de raz\u00f3n, tiene efectivamente el derecho natural y fundamental de usar de los bienes materiales de la tierra, quedando, eso s\u00ed, a la voluntad humana y a las formas jur\u00eddicas de los pueblos el regular m\u00e1s particularmente la actuaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Este derecho individual no puede suprimirse en modo alguno, ni aun por otros derechos ciertos y pac\u00edficos sobre los bienes materiales. Sin duda el orden natural, que deriva de Dios, requiere tambi\u00e9n la propiedad privada y el libre comercio mutuo de bienes con cambios y donativos, e igualmente la funci\u00f3n reguladora del poder p\u00fablico en estas dos instituciones. Sin embargo todo esto queda subordinado al fin natural de los bienes materiales, y no podr\u00eda hacerse independiente del derecho primero y fundamental que a todos concede el uso, sino m\u00e1s bien debe ayudar a hacer posible la actuaci\u00f3n en conformidad con su fin. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 <i>y <\/i>deber\u00e1 obtener que propiedad y uso de los bienes materiales traigan a la sociedad paz fecunda y consistencia vital y no engendren condiciones precarias, generadoras de luchas y celos y abandonadas a merced del despiadado capricho de la fuerza y de la debilidad.<\/p>\n<p align=\"left\">14. El derecho originario sobre el uso de los bienes materiales, por estar en \u00edntima uni\u00f3n con la dignidad y con los dem\u00e1s derechos de la persona humana, ofrece a \u00e9sta, con las formas indicadas anteriormente, base material segura y de suma importancia para elevarse al cumplimiento de sus deberes morales. La tutela de este derecho asegurar\u00e1 la dignidad personal del hombre y le aliviar\u00e1 el atender y satisfacer con justa libertad a aquel conjunto de obligaciones y decisiones estables de que directamente es responsable para con el Criador. Ciertamente es deber absolutamente personal del hombre conservar y enderezar a la perfecci\u00f3n su vida material y espiritual, para conseguir el fin religioso y moral que Dios ha se\u00f1alado a todos los hombres y d\u00e1ndoles como norma suprema, siempre y en todo caso obligatoria, con preferencia a todo otro deber.<\/p>\n<p align=\"left\">15. Tutelar el campo intangible de los derechos de la persona humana y hacerle llevadero el cumplimiento de sus deberes, debe ser oficio esencial de todo poder p\u00fablico. \u00bfAcaso no lleva esto consigo el significado genuino del bien com\u00fan, que el Estado est\u00e1 llamado a promover? De aqu\u00ed nace que el cuidado de este <i>bien com\u00fan <\/i>no lleva consigo un poder tan extenso sobre los miembros de la comunidad que en virtud de \u00e9l sea permitido a la autoridad p\u00fablica disminuir el desenvolvimiento de la acci\u00f3n individual arriba mencionada, decidir directamente sobre el principio o (excluso el caso de leg\u00edtima pena) sobre el t\u00e9rmino de la vida humana, determinar de propia iniciativa el modo de su movimiento f\u00edsico, espiritual, religioso y moral en oposici\u00f3n con los deberes y derechos personales del hombre, y con tal intento abolir o quitar su eficacia al derecho natural de bienes materiales. Deducir extensi\u00f3n tan grande de poder del cuidado del bien com\u00fan significar\u00eda atropellar el sentido mismo del bien com\u00fan y caer en el error de afirmar que el fin propio del hombre en la tierra es la sociedad; que la sociedad es fin de s\u00ed misma; que el hombre no tiene que esperar otra vida fuera de la que se termina aqu\u00ed abajo.<\/p>\n<p align=\"left\">16. Igualmente, la econom\u00eda nacional, como es fruto de la actividad de los hombres que trabajan unidos en la comunidad del Estado, s\u00f3lo atiende a asegurar sin interrupci\u00f3n las condiciones materiales en que se pueda desarrollar plenamente la vida individual de los ciudadanos. Donde esto se consiga de manera durable, con verdad se dir\u00e1 que es pueblo econ\u00f3micamente rico, porque el bienestar general y, por consiguiente, el derecho personal de todos al uso de los bienes terrenos se act\u00faa de esta manera en conformidad con los designios del Creador.<\/p>\n<p align=\"left\">17. De aqu\u00ed podr\u00e9is inferir f\u00e1cilmente, amados hijos, que la riqueza econ\u00f3mica de un pueblo no consiste propiamente en la abundancia de bienes, medida seg\u00fan un c\u00f3mputo pura y estrictamente material de su valor, sino en que esta abundancia represente y constituya real y eficazmente la base material suficiente para el debido desarrollo personal de sus miembros. Si semejante distribuci\u00f3n justa de bienes no se hiciese o se procurase s\u00f3lo imperfectamente, no se conseguir\u00eda el verdadero fin de la econom\u00eda nacional, puesto que, aun existiendo afortunada abundancia de bienes disponibles, el pueblo, no admitido a su participaci\u00f3n, no ser\u00eda econ\u00f3micamente rico, sino pobre. Haced, en cambio, que esta justa distribuci\u00f3n se efect\u00fae realmente y de manera durable, y ver\u00e9is a un pueblo, aun disponiendo de menores bienes, hacerse y ser econ\u00f3micamente sano.<\/p>\n<p align=\"left\">18. Estos conceptos fundamentales que se refieren a la riqueza y pobreza de los pueblos, creernos particularmente oportuno presentarlos a vuestra consideraci\u00f3n ahora que se tiende a medir <i>y <\/i>juzgar esta riqueza <i>y <\/i> pobreza con la balanza y con criterios escuetamente cuantitativos, bien sea del espacio o de la redundancia de bienes. Si, por el contrario, se pesa como se debe el fin de la econom\u00eda nacional, entonces \u00e9ste se convertir\u00e1 en luz para los hombres de Estado y de los pueblos y les iluminar\u00e1 para orientarse espont\u00e1neamente por un camino que no exigir\u00e1 continuos grav\u00e1menes en bienes y en sangre, sino que dar\u00e1 frutos de paz y de bienestar general.<\/p>\n<h3 align=\"left\"><i><b>El trabajo<\/b><\/i><\/h3>\n<p align=\"left\">19. Vosotros mismos, amados hijos, comprend\u00e9is c\u00f3mo se junta el trabajo con el uso de los bienes materiales. La <i> Rerum novarum<\/i> ense\u00f1a que dos son la propiedades del trabajo humano, que es personal y es necesario. Es personal porque se lleva a cabo con el ejercicio de las fuerzas particulares del hombre necesario, porque sin \u00e9l no se puede conseguir lo indispensable para la vida cuyo mantenimiento es deber natural grave e individual. Al deber personal del trabajo impuesto por la naturaleza corresponde y sigue el derecho natural de cada individuo a hacer del trabajo el medio para proveer a la vida propia y de los hijos: tan excelsamente se\u00f1or llena a la conservaci\u00f3n del hombre e imperio de la naturaleza.<\/p>\n<p align=\"left\">20. Pero notad que este deber y su correspondiente derecho al trabajo lo impone y lo concede al individuo en primera instancia la naturaleza y no la sociedad, como si el hombre no fuese otra cosa que simple siervo o funcionario de la comunidad. De donde se sigue que el deber y el derecho de organizar el trabajo del pueblo pertenecen ante todo a los inmediatos interesados: patronos y obreros. Si \u00e9stos no cumplen con su deber o no pueden hacerlo por circunstancias especiales y extraordinarias, es deber del Estado intervenir en el campo del trabajo y en su divisi\u00f3n y distribuci\u00f3n, seg\u00fan la forma y medida que requiere el bien com\u00fan debidamente entendido.<\/p>\n<p align=\"left\">21. De todos modos, toda leg\u00edtima y ben\u00e9fica intervenci\u00f3n del Estado en el campo del trabajo debe ser tal que salve y respete su car\u00e1cter personal, en principio, y dentro de los l\u00edmites de lo posible, en lo que se refiere a la ejecuci\u00f3n. Y esto suceder\u00e1 si las normas dadas por \u00e9l no destruyen ni hacen irrealizable el ejercicio de otros derechos o deberes igualmente personales, cuales son el derecho al verdadero culto de Dios; al matrimonio; el derecho de los c\u00f3nyuges, del padre y de la madre, a la vida conyugal y dom\u00e9stica; el derecho a una razonable libertad en la elecci\u00f3n de estado y en seguir una verdadera vocaci\u00f3n; derecho este \u00faltimo personal, si alguno lo es, del esp\u00edritu del hombre, y excelso cuando a \u00e9l se juntan los derechos superiores e imprescindibles de Dios y de la Iglesia, como en la elecci\u00f3n y el ejercicio de las vocaciones sacerdotales y religiosas.<\/p>\n<h3 align=\"left\"><b>La familia<\/b><\/h3>\n<p align=\"left\">22. Seg\u00fan la doctrina de la <i> Rerum novarum, <\/i>la misma naturaleza ha unido \u00edntimamente la propiedad privada con la existencia de la sociedad humana y con su verdadera civilizaci\u00f3n, y en grado eminente con la existencia y el desarrollo de la familia. Este v\u00ednculo es m\u00e1s que manifiesto. \u00bfAcaso no debe la propiedad privada asegurar al padre de familia la sana libertad que necesita para poder cumplir los deberes que le ha impuesto el Creador referentes al bienestar f\u00edsico, espiritual y religioso de la familia?<\/p>\n<p align=\"left\">23. En la familia encuentra la naci\u00f3n la ra\u00edz natural y fecunda de su grandeza y potencia. Si la propiedad privada ha de llevar al bien de la familia, todas las normas p\u00fablicas, m\u00e1s a\u00fan, todas las del Estado que regulan su posesi\u00f3n, no solamente deben hacer posible y conservar tal funci\u00f3n \u2014superior en el orden natural bajo ciertos aspectos a cualquiera otra\u2014, sino que deben todav\u00eda perfeccionarla cada vez m\u00e1s. Efectivamente, ser\u00eda antinatural hacer alarde de un poder civil que \u2014 o por la sobreabundancia de cargas o por excesivas injerencias inmediatas\u2014 hiciese vana de sentido la propiedad privada, quitando pr\u00e1cticamente a la familia y a su jefe la libertad de procurar el fin que Dios ha se\u00f1alado al perfeccionamiento de la vida familiar.<\/p>\n<p align=\"left\">24. Entre todos los bienes que pueden ser objeto de propiedad privada, ninguno es m\u00e1s conforme a la naturaleza, seg\u00fan las ense\u00f1anzas de la <i> Rerum novarum, <\/i>que el terreno, la posesi\u00f3n en que habita la familia, y de cuyos frutos saca en todo o en parte de qu\u00e9 vivir. Y esp\u00edritu de la <i> Rerum novarum <\/i>es afirmar que, por regla general, s\u00f3lo la estabilidad que radica en un terreno propio hace de la familia la c\u00e9lula vital m\u00e1s perfecta y fecunda de la sociedad, pues re\u00fane admirablemente con su progresiva cohesi\u00f3n las generaciones presentes y futuras. Si hoy d\u00eda el concepto y la creaci\u00f3n de espacios vitales constituye el centro de las metas sociales y pol\u00edticas, \u00bfno se deber\u00eda, ante todo, pensar en el espacio vital de la familia y librarla de las ataduras de condiciones que ni siquiera permiten la idea de la formaci\u00f3n del propio hogar?<\/p>\n<p align=\"left\">25. Nuestro planeta, con tan extensos oc\u00e9anos, mares y lagos, con sus montes y llanuras cubiertos de nieve y de hielos perpetuos, con sus vastos desiertos y tierras inhospitalarias y est\u00e9riles, no escasea en regiones y espacios vitales abandonados al capricho vegetativo de la naturaleza y aptos al cultivo del hombre, a sus necesidades y a sus obligaciones civiles; y m\u00e1s de una vez resulta inevitable que algunas familias, emigrando de ac\u00e1 y all\u00e1, se busquen en otra regi\u00f3n nueva patria. Entonces, seg\u00fan la ense\u00f1anza de la <i> Rerum novarum, <\/i>se respeta el derecho de la familia a un espacio vital. Donde esto suceda, la emigraci\u00f3n alcanzar\u00e1 su objeto natural, confirmado frecuentemente por la experiencia, la distribuci\u00f3n m\u00e1s favorable de los hombres en la superficie terrestre, apta para colonias de agricultores; superficie que Dios cre\u00f3 y prepar\u00f3 para uso de todos. Si las dos partes, la que permite dejar la tierra natal y la que admite a los advenedizos, contin\u00faan lealmente sol\u00edcitas en eliminar cuanto podr\u00eda impedir el nacimiento y el desarrollo de una verdadera confianza entre los pa\u00edses de emigraci\u00f3n e inmigraci\u00f3n, todos los que participan en este cambio de lugares y de personas saldr\u00e1n favorecidos: las familias recibir\u00e1n un terreno que ser\u00e1 para ellas tierra patria en el verdadero sentido de la palabra; las tierras densas de habitantes se aligerar\u00e1n y sus pueblos conquistar\u00e1n nuevos amigos en territorio extranjero, y los Estados que acogen a los emigrados ganar\u00e1n ciudadanos laboriosos. De esta suerte, las naciones que dan y los Estados que reciben contribuir\u00e1n a la par al incremento del bienestar humano y al progreso de la cultura humana.<\/p>\n<p align=\"left\">26. Son \u00e9stos, amados hijos, los principios, los conceptos y las normas con las cuales Nos quisi\u00e9ramos cooperar desde ahora a la futura organizaci\u00f3n de aquel orden nuevo que se espera y se desea que nazca del enorme fermento de la presente guerra y d\u00e9 a los pueblos tranquilidad en la paz y en la justicia. \u00bfQu\u00e9 nos queda a Nos sino, con el mismo esp\u00edritu de Le\u00f3n XIII y con las mismas intenciones y anhelos de sus nobles ense\u00f1anzas, exhortaros a proseguir y fomentar la obra que la precedente generaci\u00f3n de hermanos vuestros y hermanas vuestras fundaron con tanto \u00e1nimo y valent\u00eda? Que no se apague o se debilite entre vosotros la voz insistente de los dos Pont\u00edfices de las enc\u00edclicas sociales, que magistralmente ense\u00f1an a los que crece en la regeneraci\u00f3n sobrenatural de la humanidad el deber moral de cooperar al ordenamiento de la sociedad, y en modo especial de la vida econ\u00f3mica, impulsando la actividad de aquellos que participan de tal vida no menos que el Estado mismo.\u00bfNo es \u00e9ste un sagrado deber de todo cristiano? No os espanten, amados hijos, las dificultades extr\u00ednsecas, ni os desanim\u00e9is por los obst\u00e1culos provenientes del creciente paganismo de la vida p\u00fablica. No os dej\u00e9is enga\u00f1ar por los fabricantes de errores y de teor\u00edas malsanas, tristes corrientes enderezadas no a intensificar, sino m\u00e1s bien a desvirtuar y corromper la vida religiosa; corrientes que pretenden que, pues la redenci\u00f3n pertenece al orden de la gracia sobrenatural, y es, por consiguiente, obra exclusiva de Dios, no necesita de nuestra cooperaci\u00f3n sobre la tierra. \u00a1Oh ignorancia supina de la obra de Dios! \u00abPues diciendo de s\u00ed mismos que son sabios, se han vuelto necios\u00bb (<i>Rom<\/i> 1,22).<i> <\/i>Como si la principal eficacia de la gracia no consistiera en corroborar nuestros esfuerzos sinceros de cumplir cada d\u00eda los mandamientos de Dios, como individuos y como miembros de la sociedad; como si desde hace dos mil a\u00f1os no viviera perennemente en el alma de la Iglesia el sentimiento de la responsabilidad colectiva de todos por todos, que ha sido y sigue siendo la causa motriz que ha impulsado a los hombres hasta el hero\u00edsmo caritativo de los monjes agricultores, de los libertadores de esclavos, de los ministros de los enfermos, de los portaestandartes de fe, de civilizaci\u00f3n y de ciencia en todas las edades y en todos los pueblos, a fin de crear condiciones sociales \u00fanicamente encaminadas a hacer posible y f\u00e1cil una vida digna del hombre y del cristiano. Pero vosotros, conscientes y convencidos de esta sagrada responsabilidad, no os content\u00e9is en el fondo de vuestra alma con aquella general mediocridad p\u00fablica, dentro de la cual la generalidad de los hombres no puedan observar los preceptos divinos, siempre y en todo caso inviolables, sino con actos heroicos de virtud.<\/p>\n<p align=\"left\">27. Si entre el prop\u00f3sito y su actuaci\u00f3n hubo tal vez evidente desproporci\u00f3n; si hubo errores, comunes, por lo dem\u00e1s, a toda humana actividad; si hubo diversidad de pareceres en el camino seguido o por seguir, todo esto no ha de desalentarnos ni ha de retardar vuestros pasos o suscitar lamentos y excusas, ni puede haceros olvidar el hecho consolador de que del inspirado mensaje del Pont\u00edfice de la <i> Rerum novarum <\/i>brot\u00f3 vivificante y puro un manantial de esp\u00edritu social fuerte, sincero, desinteresado; manantial que, si hoy puede quedar en parte cegado por una avalancha de acontecimientos diversos m\u00e1s potentes, ma\u00f1ana, removidas las ruinas de este hurac\u00e1n mundial, al iniciarse el trabajo de reconstrucci\u00f3n del nuevo orden social, aspiraci\u00f3n digna de Dios y del hombre, infundir\u00e1 un nuevo y poderoso impulso y una nueva oleada de vida y desarrollo en todo el florecimiento de la cultura humana. Guardad la noble llama del esp\u00edritu social fraterno, que hace medio siglo reaviv\u00f3 en el coraz\u00f3n de vuestros padres la antorcha luminosa e iluminadora de la palabra de Le\u00f3n XIII; no dej\u00e9is ni permit\u00e1is que le falte el p\u00e1bulo y que, en medio de los destellos de vuestros obsequios conmemorativos, muera, o consumida por una cobarde, desde\u00f1osa y cicatera indiferencia ante las necesidades de los m\u00e1s pobres de nuestros hermanos, o arrebatada entre el polvo y el fango por el huracanado torbellino del esp\u00edritu anticristiano o no cristiano. Alimentad esta llama, avivadla, levantadla, difundidla; llevadla adondequiera que oig\u00e1is un gemido de preocupaci\u00f3n, un lamento de miseria, un grito de dolor; avivadla siempre con renovado fervor y amor dimanado del Coraz\u00f3n del Redentor, a quien est\u00e1 consagrado el mes que hoy comienza. Acudid a aquel Coraz\u00f3n divino, manso y humilde, frente al consuelo en todas las tribulaciones y trabajos de la vida; es el Coraz\u00f3n de Aquel que a toda buena obra hecha en su nombre y por su amor en favor de los que sufren, de los que padecen, de los abandonados del mundo y desheredados de toda clase de bienes, ha prometido en recompensa la eterna bienaventuranza: \u00a1Vosotros, benditos de mi Padre! \u00a1Lo que hab\u00e9is hecho al m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, me lo hab\u00e9is hecho a m\u00ed!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Solennit\u00e0 Radiomensaje de su Santidad P\u00edo XII en el 50 aniversario de la \u00abRerum Novarum\u00bb 1 de junio de 1941 1. 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