{"id":134832,"date":"2015-01-10T04:48:50","date_gmt":"2015-01-10T03:48:50","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=134832"},"modified":"2016-07-26T18:02:29","modified_gmt":"2016-07-26T16:02:29","slug":"textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<h2>Siglas y contextualizaci\u00f3n de los documentos<\/h2>\n<ul>\n<li>RN: Rerum novarum (1891) &#8211; Le\u00f3n XIII &#8211; Primera palabra de la Iglesia despu\u00e9s de la primera Revoluci\u00f3n Industrial<\/li>\n<li>QA: Quadragesimo anno (1931) &#8211; P\u00edo XI &#8211; \u00c9poca de los fascismos, corporativismo y colectivismo<\/li>\n<li>Sol: La solennita (1941) &#8211; P\u00edo XII &#8211; En plena Segunda Guerra mundial, llama a la justicia y la paz<\/li>\n<li>MM: Mater et Magistra (1961) &#8211; Juan XXIII<\/li>\n<li>PT: Pacem in Terris (1963) &#8211; Juan XXIII &#8211; Apertura a nuevos problemas sociales, derechos humanos y paz \u00abobra de la justicia\u00bb<\/li>\n<li>GS: Gaudium et spes (1965) &#8211; Concilio Vaticano II &#8211; La nueva presencia de la Iglesia en el mundo<\/li>\n<li>PVI: Discurso a los empresarios (1964) &#8211; Pablo VI<\/li>\n<li>PP: Populorum Progressio (1967) &#8211; Pablo VI<\/li>\n<li>OA: Octog\u00e9sima adveniens (1971) &#8211; Pablo VI &#8211; La solidaridad mundial en el desarrollo. D\u00e9cada del desarrollo, Vaticano II y mayo del 68<\/li>\n<li>LE: Laborem exercens (1981) &#8211; Juan Pablo II<\/li>\n<li>SRS: Sollicitudo rei socialis (1987) &#8211; Juan Pablo II<\/li>\n<li>CA: Centesimus annus (1991) &#8211; Juan Pablo II &#8211; En la crisis del desarrollo, prioridad de la persona sobre el capital.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abdoctrina social de la Iglesia\u00bb (DSI) fue creado por P\u00edo XII. Luego se ha preferido hablar de diversas \u00abense\u00f1anzas sociales\u00bb de la Iglesia, para evitar que se las entienda de una manera fijista, perdiendo de vista su car\u00e1cter din\u00e1mico.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/dsi.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-134833\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/dsi-300x300.jpg?resize=300%2C300\" alt=\"dsi\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/a>Es un dato conocido que la primera enc\u00edclica social (demasiado tard\u00eda) fue publicada por Le\u00f3n XIII en 1891 y que, desde 1941, apenas ning\u00fan papa ha dejado pasar los aniversarios de aquella fecha, para alguna nueva declaraci\u00f3n social. A pesar de todo, hemos tenido inter\u00e9s en no dejar textos de las primeras enc\u00edclicas sociales que hoy siguen resultando llamativos, hasta el extremo de que alguien haya lanzado la pregunta ret\u00f3rica: \u00abca\u00eddo el Este \u00bfha llegado la hora de la DSI?\u00bb.<\/p>\n<p>Se podr\u00e1 decir que esta selecci\u00f3n es incompleta, que faltan textos esenciales. No dese\u00e1bamos en un Cuaderno tan breve ser exhaustivos, ni eruditos. Intent\u00e1bamos confeccionar como una especie de tr\u00e1iler que subrayara textos originales y animara a descubrir su valor prof\u00e9tico en medio de una sociedad dormida. Los tr\u00e1ileres pueden resultar sesgados, llamativos, provocadores o descontextualizar las escenas.<\/p>\n<p>Tal vez hayamos ca\u00eddo en eso. Pero nosotros tem\u00edamos m\u00e1s bien resultar aburridos. Por eso avisamos que no es \u00e9ste un Cuaderno para ser le\u00eddo de un tir\u00f3n: bastar\u00eda leer (y reflexionar) un texto o grupo de ellos por d\u00eda. A otros les parecer\u00e1 que no se dan soluciones concretas ante un problema tan grave y dif\u00edcil; la Iglesia no pretende dar soluciones t\u00e9cnicas, pero quiere recordar que cualquier soluci\u00f3n t\u00e9cnica ha de poner al hombre por encima del dinero. Ante la posible sospecha de unilateralidad que pueda tener el lector de nuestra selecci\u00f3n, quisi\u00e9ramos decir, ante todo, que la selecci\u00f3n es verdadera: todos los p\u00e1rrafos citados han sido firmados por los papas y pertenecen a las ense\u00f1anzas sociales de la Iglesia.<\/p>\n<p>En segundo lugar, quisi\u00e9ramos a\u00f1adir que:<\/p>\n<p>a) Algunos de estos textos son de los m\u00e1s ocultados y por eso conviene ponerlos de relieve. La DSI no se ha limitado a decir que el comunismo era malo o a generalidades de titular de peri\u00f3dico (vg: la DSI condena por igual a capitalismo y socialismo; pretende o no pretende ser una v\u00eda media; la propiedad es leg\u00edtima&#8230;), sino que ha dicho cosas bien concretas e interpelantes. (Otra cuesti\u00f3n ser\u00e1 si la misma Iglesia ha tenido luego valor y audacia para cumplir y aplicarse a s\u00ed misma lo que ella ense\u00f1aba).<\/p>\n<p>b) Estos textos forman parte de los textos m\u00e1s prof\u00e9ticos, de los que menos actualidad han perdido y m\u00e1s vigencia mantienen en la inevitable decantaci\u00f3n que el avance hist\u00f3rico produce sobre todos los caminos morales que buscamos los seres humanos. La misma Biblia tiene ense\u00f1anzas morales superadas, porque Dios se ha manifestado a una humanidad en desarrollo hist\u00f3rico. Pues bien: ser\u00eda il\u00edcito que esa Iglesia que aplica con raz\u00f3n una hermen\u00e9utica hist\u00f3rica a la Escritura, no permitiera aplicarla a sus propias ense\u00f1anzas, como si \u00e9stas tuvieran m\u00e1s consistencia que la Palabra de Dios. \u00a1Tambi\u00e9n la ense\u00f1anza de la Iglesia tiene sus \u00abantiguos testamentos\u00bb!<\/p>\n<p>Cada cu\u00e1l es libre de aceptar la respuesta que prefiera: que son los textos m\u00e1s olvidados, o que son m\u00e1s valiosos. Nosotros s\u00f3lo podemos indicar nuevamente que las inevitables reducidas dimensiones de un Cuaderno como \u00e9ste, nos han impuesto otra selecci\u00f3n que es muchas veces aleatoria y que obliga a dejar fuera otros textos que hubi\u00e9ramos querido mantener. M\u00e1s de una vez el texto que citamos podr\u00eda ir acompa\u00f1ado por otros varios muy similares. Por esto nos permitimos remitir al lector a dos libros: J. RENAU, Interpelados por la realidad (Sal Terrae, 1994) e I. CAMACHO, Doctrina Social de la Iglesia, aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica, (Paulinas, 1994, 2\u00aa ed.), el primero de talante m\u00e1s divulgativo, el segundo, un manual completo.<\/p>\n<h2><strong>1. \u00abHemos examinado la econom\u00eda actual y la hemos encontrado plagada de vicios grav\u00edsimos\u00bb <\/strong>(QA 28)<\/h2>\n<p>Elegimos como t\u00edtulo una frase de Pio XI. Se puede pensar que \u00abeconom\u00eda actual\u00bb se refiere s\u00f3lo a la de los a\u00f1os 30-40 y que luego fue corregida (estado del bienestar, etc.). Se puede pensar tambi\u00e9n que precisamente la mundializaci\u00f3n de la econom\u00eda actual, con muchos pa\u00edses en proceso de industrializaci\u00f3n (y con dur\u00edsimas condiciones sociales que los vuelven m\u00e1s competitivos que los pa\u00edses ya industrializados, p.e. el caso de los \u00abtigres\u00bb) vuelve m\u00e1s actuales que nunca las palabras de Pio XI. En cualquier hip\u00f3tesis transcribimos seguidamente algunos juicios de otros dos papas.<\/p>\n<p>1. En algunas&#8230; naciones, frente a la extrema pobreza de la mayor\u00eda, la abundancia y el lujo desenfrenado de unos pocos contrastan de manera abierta e insolente con la situaci\u00f3n de los necesitados; en otras se grava a la actual generaci\u00f3n con cargas excesivas para aumentar la productividad de la econom\u00eda nacional de acuerdo con ritmos acelerados que sobrepasan por entero los l\u00edmites que la justicia y la equidad imponen; finalmente, en otras naciones un elevado tanto por ciento de la renta nacional se gasta en robustecer m\u00e1s de lo justo el prestigio nacional o se destinan presupuestos enormes a la carrera de armamentos (MM 69).<\/p>\n<p>-Son intolerables las diferencias existentes. Se va demasiado deprisa, pero no para reducir la carencia de los pobres, sino para aumentar la sobreabundancia de los que pueden pagar. Se gasta intolerablemente en armas. \u00bfC\u00f3mo no ha de ser \u00e9sta una econom\u00eda plagada de \u00abvicios grav\u00edsimos\u00bb?<\/p>\n<p>2. No s\u00f3lo la contrataci\u00f3n de trabajo, sino tambi\u00e9n las relaciones comerciales de toda \u00edndole se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el extremo de que un n\u00famero sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios&#8230; La crueldad de los ambiciosos&#8230; abusa de las personas sin moderaci\u00f3n, como si fueran cosas para su medro personal (RN 2 y 31).<\/p>\n<p>Le\u00f3n XIII se atrevi\u00f3 a comparar la situaci\u00f3n econ\u00f3mico-social de su \u00e9poca con la de la esclavitud que la Modernidad se gloriaba de haber abolido. Pero, naturalmente, todas estas pinceladas s\u00f3lo podr\u00e1n ser calificadas como males o vicios, desde un presupuesto que ya no es econ\u00f3mico sino previo a la econom\u00eda. Es lo que aclara el texto siguiente:<\/p>\n<p>3. El desarrollo econ\u00f3mico y el progreso social deben ir juntos y acomodarse mutuamente, de forma que todas las categor\u00edas sociales tengan participaci\u00f3n adecuada en el aumento de la riqueza de la naci\u00f3n. En orden a lo cual hay que vigilar y procurar, por todos los medios posibles, que las discrepancias que existen entre las clases sociales por la desigualdad de la riqueza no aumenten, sino que, por el contrario, se aten\u00faen lo m\u00e1s posible (MM 73).<\/p>\n<p>La econom\u00eda es una ciencia que no se cultiva s\u00f3lo para producir m\u00e1s (esperando que luego el azar ya distribuir\u00e1 bien lo producido) sino para distribuir. En la frase subrayada, la palabra \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb aparece como una finalidad m\u00e1s primaria que la palabra \u00abaumento de riqueza\u00bb la cual, por necesaria que sea, aparece s\u00f3lo como presupuesto o finalidad secundaria respecto a la anterior. De estos presupuestos ha de brotar un an\u00e1lisis y un juicio \u00e9ticos sobre nuestro sistema econ\u00f3mico.<\/p>\n<h2><strong>2. Nuestro sistema econ\u00f3mico<\/strong><\/h2>\n<h3><em>1. Descripci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>4. Sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el provecho como motor esencial del progreso econ\u00f3mico la concurrencia como ley suprema de la econom\u00eda, la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n c\u00f3mo un derecho absoluto, sin l\u00edmites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por P\u00edo XI como generador de \u00abel imperialismo internacional del dinero\u00bb&#8230; Ser\u00eda injusto que se atribuyera a la industrializaci\u00f3n misma los males que son debidos al nefasto sistema que la acompa\u00f1a (PP 26).<\/p>\n<p>-Este p\u00e1rrafo es tan espl\u00e9ndido que basta con atender a las palabras subrayadas que dan algunos de los rasgos principales sin necesidad de ning\u00fan otro comentario.<\/p>\n<h3><em> 2. Valoraci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>5. Salta a los ojos de todos&#8230; que en nuestro tiempo no s\u00f3lo se acumulan riquezas, sino que tambi\u00e9n se acumula una descomunal y tir\u00e1nica potencia econ\u00f3mica en manos de unos pocos que, la mayor parte de las veces no son due\u00f1os, sino s\u00f3lo custodios y administradores de una riqueza en dep\u00f3sito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio. Un dominio ejercido de la manera m\u00e1s tir\u00e1nica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre \u00e9l, se apoderan tambi\u00e9n de las finanzas y se\u00f1orean sobre el cr\u00e9dito y, por esta raz\u00f3n, se dir\u00eda que administran la sangre de que vive toda la econom\u00eda y parecen tener en sus manos el alma de la misma, de modo que nadie puede ni respirar contra su voluntad.<\/p>\n<p>Esta acumulaci\u00f3n de recursos y de poder \u00abnota casi caracter\u00edstica de la econom\u00eda contempor\u00e1nea\u00bb-, es el fruto natural de la ilimitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido s\u00f3lo los m\u00e1s poderosos, lo que con frecuencia equivale a decir: los m\u00e1s violentos y los m\u00e1s desprovistos de conciencia.<\/p>\n<p>\u00daltimas consecuencias&#8230; son: la libre concurrencia se destruye a s\u00ed misma; la dictadura econ\u00f3mica se adue\u00f1a del mercado libre; al deseo de lucro ha sucedido la ambici\u00f3n desenfrenada de poder; toda la econom\u00eda se ha hecho horrendamente dura, cruel y atroz&#8230;; p\u00e9rdida del prestigio del Estado que, (aunque deber\u00eda ocupar el puesto de rector y \u00e1rbitro supremo de las cosas libre de todo inter\u00e9s de partes y atento exclusivamente al bien com\u00fan y a la justicia), se hace por el contrario esclavo, entregado y vendido a la pasi\u00f3n y a las ambiciones humanas&#8230; (QA 105-109).<\/p>\n<p>-Estremece pensar que estos p\u00e1rrafos no son de 1996, sino de 1931. \u00bfCu\u00e1ntos ricos \u00abcristianos o no\u00bb aceptar\u00edan hoy que no son due\u00f1os sino administradores de una riqueza en dep\u00f3sito y que no pueden manejarla a su voluntad? P\u00edo XI no tiene inconveniente en usar las palabras \u00abtiran\u00eda\u00bb y \u00abdictadura\u00bb donde nosotros s\u00f3lo hablamos de democracia (porque sin democracia econ\u00f3mica no puede haber democracia pol\u00edtica). En una tiran\u00eda el triunfo no es se\u00f1al de m\u00e1s capacidad sino de m\u00e1s violencia y de menos conciencia. El resultado es que los mismos valores ideales del sistema \u00abse destruyen a s\u00ed mismos\u00bb (p\u00e1rrafo tercero).<\/p>\n<p>6. Si la Iglesia condena los reg\u00edmenes marxistas actuales, no puede dejar de advertir que el obrero, en su esfuerzo por mejorar su condici\u00f3n, tropieza con un sistema social que lejos de estar de acuerdo con la naturaleza, se opone al orden establecido por Dios y a la finalidad que El asign\u00f3 a los bienes de la tierra\u00bb (P\u00edo XII, el 7 de sept. de 1947) (Texto tomado de la Nueva Historia de la Iglesia de ediciones Cristiandad, vol. V, p. 513).<\/p>\n<p>7. El sistema econ\u00f3mico-social, creado por el liberalismo manchesteriano y que todav\u00eda perdura en el criterio de la unilateralidad de la posesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, de la econom\u00eda encaminada a un provecho privado prevalente, no trae la perfecci\u00f3n, no trae la paz, no trae la justicia, si contin\u00faa dividiendo a los hombres en clases irreductiblemente enemigas, y caracteriza a la sociedad por el malestar profundo y lacerante que la atormenta, apenas contenido por la legalidad y la tregua moment\u00e1nea de algunos acuerdos en la lucha sistem\u00e1tica e implacable, que deber\u00eda llevarla a la opresi\u00f3n de una clase contra la otra.<\/p>\n<p>Muchas desgracias consecuentes a la b\u00fasqueda del bienestar humano, fundado exclusiva y prevalentemente en los bienes econ\u00f3micos y en la felicidad temporal, nacen precisamente de esta estructuraci\u00f3n materialista de la vida, imputable no solamente a aquellos que del viejo materialismo dial\u00e9ctico hacen el dogma fundamental de una triste sociolog\u00eda, sino tambi\u00e9n a todos cuantos colocan el becerro de oro en el puesto que le corresponde al Dios del cielo y de la tierra. Hab\u00e9is comprendido que para vosotros la aceptaci\u00f3n del mensaje cristiano es un sacrificio: mientras que para las clases carentes de bienes es un mensaje de bienaventuranza y esperanza, para vosotros es un mensaje de responsabilidad, de renuncia y de temor (PVI). -Seg\u00fan el duro texto de P\u00edo XII el sistema es antinatural. Pablo VI aclara este adjetivo: el sistema no es de justicia y paz sino de injusticia y guerra (p\u00e1rrafo 1\u00ba). Y lo es porque se asienta sobre un materialismo [no ateo sino] id\u00f3latra (p\u00e1rrafo 2\u00ba). Un ejemplo de esa lucha de clases, concebida como hecho consecuente al sistema y no como medio para su superaci\u00f3n, es esta interpelaci\u00f3n personal del mismo documento de Pablo VI, (dirigido, recu\u00e9rdese, a empresarios):<\/p>\n<p>8. Vosotros mismos \u00bfno experiment\u00e1is este extra\u00f1o resultado en vuestros esfuerzos?&#8230; \u00bfen la aversi\u00f3n que surge contra vosotros precisamente en aquellos mismos a quienes hab\u00e9is ofrecido&#8230; trabajo? Vuestras empresas, maravillosos frutos de vuestros esfuerzos \u00bfno son acaso motivo de disgustos y ataques? Las estructuras mec\u00e1nicas y burocr\u00e1ticas funcionan perfectamente, pero las estructuras humanas no. La empresa&#8230; \u00bfno es acaso todav\u00eda hoy una fricci\u00f3n de esp\u00edritus e intereses? \u00bfNo se la considera a veces como argumento contra quien la ha constituido, la dirige y la administra? \u00bfNo se dice de vosotros que sois capitalistas y los \u00fanicos culpables?&#8230; Ha de tener alg\u00fan vicio profundo, una radical insuficiencia este sistema, si desde sus comienzos cuenta con semejantes reacciones sociales.<\/p>\n<p>&#8211; Estas palabras fueron consideradas en su d\u00eda, como de las m\u00e1s importantes que haya dicho nunca un papa. Y lo siguen siendo. Su valor est\u00e1 precisamente en que el papa no culpabiliza en absoluto a sus destinatarios. M\u00e1s bien, al lamentar la hostilidad que surge contra ellos, los lleva a descubrir alguna insuficiencia profunda del sistema. Y esa insuficiencia consiste en la radical primac\u00eda de las estructuras econ\u00f3micas sobre las estructuras humanas.<\/p>\n<h3><em>3. Elementos para su correcci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>9. Prioridad del trabajo humano sobre&#8230; el capital&#8230; El trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras que el capital&#8230; es s\u00f3lo un instrumento&#8230; El conjunto de medios es fruto del patrimonio hist\u00f3rico del trabajo humano&#8230; Intr\u00ednsecamente verdadero y a su vez moralmente leg\u00edtimo puede ser aquel sistema que, en su ra\u00edz, supera la antinomia entre trabajo y capital, tratando de estructurarse seg\u00fan el principio expuesto m\u00e1s arriba de la sustancial y efectiva prioridad del trabajo.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, sigue siendo inaceptable la postura del \u00abr\u00edgido\u00bb capitalismo, que defiende el derecho exclusivo a la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, como un \u00abdogma\u00bb intocable en la vida econ\u00f3mica. El principio del respeto del trabajo, exige que este derecho se someta a una revisi\u00f3n constructiva en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica. En efecto, si es verdad que el capital, al igual que el conjunto de los medios de producci\u00f3n, constituye a su vez el producto del trabajo de generaciones, entonces no es menos verdad que ese capital se crea incesantemente gracias al trabajo llevado a cabo con la ayuda de ese mismo conjunto de medios de producci\u00f3n&#8230; (LE 12.13.14).<\/p>\n<p>-Quiz\u00e1 sea bueno recordar que estas l\u00edneas son rigurosamente contempor\u00e1neas del comienzo de la \u00abera Reagan\u00bb (aunque el atentado al Papa retras\u00f3 unos meses su publicaci\u00f3n). En ellas hay un principio fundamental que significa a la vez la cr\u00edtica y la v\u00eda de superaci\u00f3n del sistema: la primac\u00eda del trabajo sobre el capital, fundamentado en que el capital (y los medios de producci\u00f3n) son s\u00f3lo instrumento, mientras que el trabajo es causa de la riqueza. De ah\u00ed se sigue, entre otras consecuencias, una desabsolutizaci\u00f3n de la propiedad privada de los medios por parte del capital, dado que, en buena parte al menos, son obra del trabajo. (V\u00e9ase tambi\u00e9n el texto de QA 54 que citaremos al hablar del salario).<\/p>\n<h3><em>4. Balance final<\/em><\/h3>\n<p>10. Queda demostrado cu\u00e1n inaceptable es la afirmaci\u00f3n de que la derrota del socialismo deje al capitalismo como \u00fanico modelo de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica. Hay que romper las barreras y los monopolios, que dejan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos \u00abindividuos y naciones\u00bb las condiciones b\u00e1sicas que permitan participar en dicho desarrollo (CA 35).<\/p>\n<p>-El capitalismo no es pues ni el modelo victorioso, ni el mejor modelo, ni siquiera el \u00fanico posible. Aunque sea el \u00fanico de que disponemos ahora. Pero, una vez en \u00e9l, hay que ser muy conscientes sobre algunas de sus consecuencias que son nefastas no ya para sus v\u00edctimas sino para todos. Y hay que intentar salvar el m\u00e1ximo de justicia en las relaciones laborales. A eso van los dos cap\u00edtulos siguientes.<\/p>\n<h2>3. Algunas consecuencias del sistema<\/h2>\n<h3><em>1. El consumismo como antiecolog\u00eda personal y ambiental<\/em><\/h3>\n<p>11. A trav\u00e9s de las opciones de producci\u00f3n y de consumo, se pone de manifiesto una determinada cultura como concepci\u00f3n global de la vida. De ah\u00ed nace el fen\u00f3meno del consumismo. Al descubrir nuevas necesidades y nuevas modalidades para su satisfacci\u00f3n, es necesario dejarse guiar por una imagen integral del hombre que respete todas las dimensiones de su ser y que subordine las materiales e instintivas a las interiores y espirituales. Por el contrario, al dirigirse directamente a sus instintos, prescindiendo en uno u otro modo de su realidad personal, consciente y libre, se pueden crear h\u00e1bitos de consumo y estilo de vida objetivamente il\u00edcitos y con frecuencia incluso perjudiciales para su salud f\u00edsica y espiritual. El sistema econ\u00f3mico no posee en s\u00ed mismo criterios que permitan distinguir correctamente las nuevas y m\u00e1s elevadas formas de satisfacci\u00f3n de las nuevas necesidades humanas, que son un obst\u00e1culo para la formaci\u00f3n de una personalidad madura (SRS 36).<\/p>\n<p>12. Por eso es necesario esforzarse por implantar estilos de vida, a tenor de los cuales los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones sean la b\u00fasqueda de la verdad, de la belleza y del bien com\u00fan, as\u00ed como la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres&#8230; A este respecto, no puedo limitarme a recordar el deber de la caridad, esto es, el deber de ayudar con lo propio \u00absuperfluo\u00bb y, a veces, incluso con lo propio \u00abnecesario\u00bb para dar al pobre lo indispensable para vivir. Me refiero al hecho de que tambi\u00e9n la opci\u00f3n de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo en vez de en otro, es siempre una opci\u00f3n moral y cultural (CA 36).<\/p>\n<p>13. Es asimismo preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente vinculado con \u00e9l, la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica. El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, m\u00e1s que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la ra\u00edz de la insensata destrucci\u00f3n del ambiente natural hay un error antropol\u00f3gico, por desgracia muy difundido en nuestro tiempo (CA 37).<\/p>\n<p>-El sistema econ\u00f3mico no tiene criterios para decidir qu\u00e9 es lo que hace m\u00e1s hombres a los hombres ni m\u00e1s hogare\u00f1a a la tierra. S\u00f3lo tiene criterios para saber qui\u00e9nes pueden pagar, y c\u00f3mo inducir a pagar, aun a aquellos que pueden menos (vg. produciendo armas).<\/p>\n<h3><em> 2. La deuda externa como expolio perpetuo<\/em><\/h3>\n<p>14. Habiendo cambiado las circunstancias, tanto en los pa\u00edses endeudados como en el mercado internacional financiador, el instrumento elegido para dar una ayuda al desarrollo se ha transformado en un mecanismo contraproducente&#8230; Los pa\u00edses endeudados, para satisfacer los compromisos de la deuda, se ven obligados a exportar los capitales que ser\u00edan necesarios para aumentar o, incluso, para mantener su nivel de vida&#8230; por la misma raz\u00f3n, no pueden obtener nuevas fuentes de financiaci\u00f3n indispensables (SRS 19).<\/p>\n<p>Es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas. No es l\u00edcito, en cambio, exigir o pretender su pago cuando \u00e9ste vendr\u00eda a imponer de hecho opciones pol\u00edticas tales que llevar\u00edan al hambre y a la desesperaci\u00f3n a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contra\u00eddas sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario encontrar modalidades de reducci\u00f3n, demora o extinci\u00f3n de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso (SRS 35).<\/p>\n<p>-No parece que estas palabras necesiten mucho comentario, lo que requieren es voluntad para aceptarlas. Quiz\u00e1 s\u00ed conviene a\u00f1adir que la SRS es de 1987, y que, desde entonces se han encontrado algunas modalidades (el \u00abplan Brady\u00bb de 1988) que, si no han hecho la deuda del todo compatible \u00abcon el derecho fundamental de los pueblos\u00bb s\u00ed que han servido para suavizarla en muchos casos.<\/p>\n<h3><em> 3. La amenaza armamentista<\/em><\/h3>\n<p>15. La justicia, la recta raz\u00f3n y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos: que de un lado y de otro las naciones reduzcan simult\u00e1neamente los armamentos que poseen; que las armas nucleares queden proscritas, que, por fin, todos convengan en un pacto de desarme gradual, con mutuas y eficaces garant\u00edas. No se puede permitir que la calamidad de una guerra mundial, con sus estragos econ\u00f3micos y sociales y sus cr\u00edmenes y perturbaciones morales, se ensa\u00f1e por tercera vez sobre la humanidad (PT 106).<\/p>\n<p>16. Si la producci\u00f3n de armas es un grave desorden que reina en el mundo actual respecto a las verdaderas necesidades de los hombres y al uso de los medios adecuados para satisfacerlas, no lo es menos el comercio de las mismas. M\u00e1s a\u00fan: a prop\u00f3sito de esto es preciso a\u00f1adir que el juicio moral es todav\u00eda m\u00e1s severo (SRS 24).<\/p>\n<p>17. A pesar de que las guerras recientes han tra\u00eddo a nuestro mundo da\u00f1os grav\u00edsimos materiales y morales, todav\u00eda a diario en algunas zonas del mundo, la guerra contin\u00faa sus devastaciones. Es m\u00e1s, al emplear en la guerra armas cient\u00edficas de todo g\u00e9nero, su crueldad intr\u00ednseca amenaza llevar a los que luchan a tal barbarie, que supera enormemente la de los tiempos pasados. La complejidad de la situaci\u00f3n actual y el laberinto de las relaciones internacionales permiten prolongar guerras disfrazadas con nuevos m\u00e9todos insidiosos y subversivos. En muchos casos se admite como nuevo sistema de guerra el uso de los m\u00e9todos del terrorismo (GS 79).<\/p>\n<p>18. Las consecuencias de este estado de cosas se manifiestan en el acentuarse de una plaga t\u00edpica y reveladora de los desequilibrios y conflictos del mundo contempor\u00e1neo: los millones de refugiados, a quienes las guerras, calamidades naturales, persecuciones y discriminaciones de todo tipo han hecho perder casa, trabajo, familia y patria. La tragedia de estas multitudes se refleja en el rostro descompuesto de hombres, mujeres y ni\u00f1os que, en un mundo dividido e inh\u00f3spito, no consiguen encontrar ya un hogar (SRS 24).<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 prof\u00e9ticas resultan las palabras de los dos \u00faltimos p\u00e1rrafos le\u00eddas en 1996! Ojal\u00e1 no lo resulten las palabras finales del primero de estos cuatro textos. En cualquier caso, ah\u00ed queda el juicio del Vaticano II de que la barbarie de nuestro mundo \u00abcivilizado\u00bb puede competir con la de \u00e9pocas anteriores. Pero ocurre que p. ej. las minas \u00a1son tan lucrativas! Si el sistema conlleva esas amenazas intr\u00ednsecas es l\u00f3gico que se busquen los mecanismos para su superaci\u00f3n. En el texto 9 se hablaba de prioridad del trabajo sobre el capital y desabsolutizaci\u00f3n de la propiedad privada de los medios de riqueza. Esto nos lleva a los dos cap\u00edtulos siguientes: las relaciones laborales y la intervenci\u00f3n del estado en la econom\u00eda.<\/p>\n<h2>4. Las relaciones laborales<\/h2>\n<h3><em>1. La relaci\u00f3n capital-trabajo es actualmente injusta y por eso conflictiva<\/em><\/h3>\n<p>19. El problema del trabajo, en la \u00e9poca del desarrollo industrial, ha sido planteado y se ha manifestado en el contexto de un gran conflicto entre el \u00abmundo del capital\u00bb y el \u00abmundo del trabajo\u00bb, es decir, entre el grupo restringido, pero muy influyente, de los empresarios, propietarios o poseedores de los medios de producci\u00f3n y la m\u00e1s vasta multitud de gente que no dispon\u00eda de estos medios, y que participaba, en cambio, en el proceso productivo exclusivamente mediante el trabajo. Tal conflicto ha surgido por el hecho de que los trabajadores, ofreciendo sus fuerzas para el trabajo, las pon\u00edan a disposici\u00f3n del grupo de los empresarios, y \u00e9ste, guiado por el principio del m\u00e1ximo rendimiento, trataba de establecer el salario m\u00e1s bajo posible para el trabajo realizado por los obreros.<\/p>\n<p>La llamada a la solidaridad y a la acci\u00f3n com\u00fan lanzada a los trabajadores&#8230; ten\u00eda un importante valor&#8230; Era la reacci\u00f3n contra la degradaci\u00f3n del hombre como sujeto del trabajo y contra la inaudita y concomitante explotaci\u00f3n en el campo de las ganancias, de las condiciones de trabajo y de provisi\u00f3n hacia la persona del trabajador (LE 11 y 8).<\/p>\n<p>20. Durante mucho tiempo, en efecto, las riquezas o \u00abcapital\u00bb se atribuyeron demasiado a s\u00ed mismos. El capital reivindicaba para s\u00ed el rendimiento, la totalidad del producto, dejando al trabajador apenas lo necesario para reparar y restituir sus fuerzas. Pues se dec\u00eda que, en virtud de una ley econ\u00f3mica absolutamente incontrastable, toda acumulaci\u00f3n de capital correspond\u00eda a los ricos, y que, en virtud de esa misma ley, los trabajadores estaban condenados y reducidos a perpetua miseria o a un bienestar muy escaso&#8230; No siempre ni en todas partes la realidad de los hechos estuvo de acuerdo con esta opini\u00f3n de los liberales vulgarmente llamados manchesterianos, aun cuando tampoco pueda negarse que las instituciones econ\u00f3mico-sociales se inclinaban constantemente a este principio (QA 54).<\/p>\n<p>-Por primera vez un Papa se encara con el principio de que la falta de equidad entre capital y trabajo es una \u00abley incontrastable de la econom\u00eda\u00bb, aunque eso sea lo aceptado por \u00abla mayor\u00eda de las instituciones\u00bb: es m\u00e1s bien una ley injusta de un determinado sistema econ\u00f3mico, que ha de provocar conflictos y reacciones l\u00f3gicas de parte de las v\u00edctimas. Si el texto 19 es estrictamente contempor\u00e1neo de la \u00abreaganom\u00eda\u00bb, el 20 es cincuenta a\u00f1os anterior.<\/p>\n<h3><em>2. Primac\u00eda del trabajo no significa colectivismo ni propiedad estatal<\/em><\/h3>\n<p>21. Se puede hablar de socializaci\u00f3n \u00fanicamente cuando quede asegurada la subjetividad de la sociedad, es decir, cuando toda persona, bas\u00e1ndose en su propio trabajo, tenga pleno t\u00edtulo a considerarse al mismo tiempo \u00abcopropietario\u00bb de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete con todos. Un camino para conseguir esa meta podr\u00eda ser el de asociar, en cuanto sea posible, el trabajo a la propiedad del capital y dar vida a una rica gama de cuerpos intermedios con finalidades econ\u00f3micas, sociales, culturales: cuerpos que gocen de una autonom\u00eda efectiva respecto a los poderes p\u00fablicos&#8230; (LE 14).<\/p>\n<h3><em> 3. Significa derecho al trabajo y atenci\u00f3n al sujeto del trabajo<\/em><\/h3>\n<p>22. La Iglesia lo ha vuelto a afirmar solemnemente en el \u00faltimo Concilio: \u00abLa persona humana es y debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones\u00bb. Todo hombre tiene derecho al trabajo, a la posibilidad de desarrollar sus cualidades y su personalidad en el ejercicio de su profesi\u00f3n (OA 14).<\/p>\n<p>23. No hay persona que no se d\u00e9 cuenta de la actualidad y de la creciente gravedad del desempleo en los pa\u00edses industrializados. Si \u00e9ste aparece de modo alarmante en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, con su alto \u00edndice de crecimiento demogr\u00e1fico y el n\u00famero tan elevado de poblaci\u00f3n juvenil, en los pa\u00edses de gran desarrollo econ\u00f3mico parece que se contraen las fuentes de trabajo, y as\u00ed las posibilidades de empleo, en vez de aumentar, disminuyen (SRS 18).<\/p>\n<p>24. Por eso, hay que seguir pregunt\u00e1ndose sobre el sujeto del trabajo y las condiciones en las que vive. Para realizar la justicia social en las diversas partes del mundo, en los distintos Pa\u00edses, y en las relaciones entre ellos, son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo. Esta solidaridad debe estar siempre presente all\u00ed donde lo requiere la degradaci\u00f3n social del sujeto del trabajo, la explotaci\u00f3n de los trabajadores, y las crecientes zonas de miseria e incluso de hambre.<\/p>\n<p>El trabajo humano es una clave, quiz\u00e1 la clave esencial, de toda la cuesti\u00f3n social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre. Si la soluci\u00f3n gradual de la cuesti\u00f3n social&#8230; debe buscarse en la direcci\u00f3n de hacer la vida humana, entonces la clave, que es el trabajo humano adquiere una importancia fundamental y decisiva (LE 8 y 3). -El problema de la econom\u00eda es si pretende hacer la vida humana m\u00e1s humana para todos, o s\u00f3lo m\u00e1s f\u00e1cil para unos pocos. Seg\u00fan se elija una u otra finalidad, las leyes de la econom\u00eda ser\u00e1n muy diferentes. Por eso se puede decir: \u00abla econom\u00eda se ha hecho para el hombre (para todos los hombres), no los hombres para la econom\u00eda\u00bb (de unos pocos).<\/p>\n<h3><em> 4. Todo esto significa revisar los criterios salariales<\/em><\/h3>\n<p>25. Si el obrero, obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queri\u00e9ndola, una condici\u00f3n m\u00e1s dura, porque la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual reclama justicia (RN 32).<\/p>\n<p>-Por ejemplo: si hay una gran masa de parados el obrero aceptar\u00e1 cualquier cosa para s\u00ed, y reivindicar\u00e1 mucho menos para su clase: no porque as\u00ed lo quiera libremente sino \u00abforzado por la necesidad\u00bb.<\/p>\n<p>26. Hay que luchar denodadamente, por tanto, para que los padres de familia reciban un sueldo lo suficientemente amplio para atender convenientemente a las necesidades dom\u00e9sticas ordinarias. Y si en las actuales circunstancias esto no siempre fuera posible, la justicia social postula que se introduzcan lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible las reformas necesarias para que se fije a todo ciudadano adulto un salario de este tipo (QA 71).<\/p>\n<p>27. Cierto es que para establecer la medida del salario con justicia hay que considerar muchas razones; pero generalmente tengan presente los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena, no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo. \u00abHe aqu\u00ed que el salario de los obreros&#8230; que fue defraudado por vosotros, clama; y el clamor de ellos ha llegado a los o\u00eddos del Dios de los ej\u00e9rcitos\u00bb (Sgo 5, 4). Por \u00faltimo, han de evitar cuidadosamente los ricos perjudicar en lo m\u00e1s m\u00ednimo los intereses de los proletarios con violencias o con enga\u00f1os, o con artilugios usurarios; tanto m\u00e1s cuanto que no est\u00e1n suficientemente preparados contra la injusticia y el atropello, y, por eso mismo, mientras m\u00e1s d\u00e9bil sea su econom\u00eda, tanto m\u00e1s sagrada debe considerarse (RN 14).<\/p>\n<p>28. Todo hombre tiene derecho a una remuneraci\u00f3n equitativa que le permita a \u00e9l y a su familia \u00abllevar una vida digna en el plano material, cultural y espiritual\u00bb, a la asistencia en caso de necesidad por raz\u00f3n de enfermedad o de edad (OA 14).<\/p>\n<p>-Rel\u00e9anse a la luz de estos textos, y de la cita b\u00edblica del n\u00ba 27, todos nuestros discursos sobre el \u00abajuste\u00bb, la \u00abmoderaci\u00f3n\u00bb salarial y dem\u00e1s eufemismos. Rel\u00e9anse las condiciones impuestas por el FMI a los pa\u00edses m\u00e1s pobres. No hay duda de que \u00e9ste es el punto en que la DSI m\u00e1s choca con la pr\u00e1ctica habitual del capitalismo. Pero no s\u00f3lo porque esto no sea factible en un determinado momento, sino porque no existe en absoluto la voluntad de \u00abir caminando lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible\u00bb hacia esa meta, como ped\u00eda P\u00edo XI. La voluntad latente es m\u00e1s bien la contraria, en un sistema que s\u00f3lo se rige por la competitividad, olvidando el contrapunto necesario de la solidaridad&#8230; Queremos notar tambi\u00e9n que los papas hablan s\u00f3lo de la funcionalidad, no de la cuant\u00eda del salario. Esa funci\u00f3n se puede realizar bien por su volumen, bien por formas de participaci\u00f3n en la empresa, etc.<\/p>\n<h3><em> 5. Todo lo anterior se agrava considerablemente cuando la econom\u00eda se convierte de \u00abproductiva\u00bb en \u00abespeculativa\u00bb<\/em><\/h3>\n<p>29. Es necesario denunciar la existencia de unos mecanismos econ\u00f3micos, financieros y sociales, los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi autom\u00e1tico, haciendo m\u00e1s r\u00edgidas las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros. Estos mecanismos, maniobrados por los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de modo directo o indirecto, favorecen a causa de su mismo funcionamiento, los intereses de los que los maniobran, aunque terminan por sofocar o condicionar las econom\u00edas de los pa\u00edses menos desarrollados. Es necesario someter en el futuro estos mecanismos a un an\u00e1lisis atento bajo el aspecto \u00e9tico-moral (SRS 1).<\/p>\n<p>-A partir de aqu\u00ed, quiz\u00e1s podemos dar ya respuesta a la frase de P\u00edo XI que sirvi\u00f3 de t\u00edtulo a nuestro cap\u00edtulo I: \u00bfcu\u00e1les son esos \u00abvicios grav\u00edsimos\u00bb de nuestra econom\u00eda?:<\/p>\n<p>30. La econom\u00eda no es viciosa por naturaleza, sino que viola el recto orden s\u00f3lo cuando el capital abusa de los obreros y de la clase proletaria con la finalidad y de tal forma que los negocios e incluso toda la econom\u00eda se plieguen a su exclusiva voluntad y provecho, sin tener en cuenta para nada ni la dignidad humana de los trabajadores, ni el car\u00e1cter social de la econom\u00eda, ni aun siquiera la misma justicia social y el bien com\u00fan (QA 101).<\/p>\n<p>-La pregunta mordaz que han lanzado contra la Iglesia algunos defensores del sistema (\u00ab\u00bfest\u00e1 Dios contra la econom\u00eda?\u00bb) tiene aqu\u00ed la respuesta, dada hace ya medio siglo.<\/p>\n<p>Y si el sistema conlleva esa din\u00e1mica intr\u00ednseca de injusticia, uno de los m\u00ednimos remedios que exige (no para ser transformado pero al menos para ser suavizado) ser\u00e1 la intervenci\u00f3n del estado.<\/p>\n<h2>5. La intervenci\u00f3n del Estado<\/h2>\n<p>31. Mientras el estado, durante el s. XIX, por exagerada exaltaci\u00f3n de la libertad, consideraba como fin exclusivo suyo tutelar la libertad con el derecho, Le\u00f3n XIII le advirti\u00f3 ser igualmente suyo el aplicarse a la atenci\u00f3n social, procurando el bienestar de todo el pueblo y de todos sus miembros, particularmente de los d\u00e9biles y de los desheredados (Sol 9).<\/p>\n<p>-En estas palabras (que provienen de un mensaje con motivo del 50 aniversario de RN) reaparecen las dos posturas que hoy vemos debatirse entre derechas e izquierdas: el estado no debe intervenir m\u00e1s que para garantizar la libertad del capital, porque siempre que interviene, la econom\u00eda va peor. A la que P\u00edo XII contrapone esta otra concepci\u00f3n: el estado casi no tiene m\u00e1s raz\u00f3n de ser que garantizar la defensa de los m\u00e1s d\u00e9biles y, a partir de ah\u00ed, el bienestar de todos los ciudadanos. La raz\u00f3n, profundamente b\u00edblica, la hab\u00eda dado ya, cincuenta a\u00f1os antes, Le\u00f3n XIII:<\/p>\n<p>32. La raza de los ricos, como se puede amurallar con sus propios recursos, necesita menos del amparo de la p\u00fablica autoridad; el pueblo pobre, como carece de medios propios con que defenderse, tiene que apoyarse grandemente en el patrocinio del estado&#8230; Queda al alcance de los gobernantes beneficiar a los dem\u00e1s \u00f3rdenes sociales y aliviar grandemente la situaci\u00f3n de los proletarios; y esto en virtud del mejor derecho y sin la m\u00e1s leve sospecha de injerencia, ya que el Estado debe velar por el bien com\u00fan como propia misi\u00f3n suya (RN 22 y 23).<\/p>\n<p>33. Y de ninguna manera se ha de caer en el error de que la autoridad civil sirva al inter\u00e9s de uno o de pocos, habiendo sido establecida para procurar el bien de todos. Sin embargo, razones de justicia y de equidad pueden tal vez exigir que los poderes p\u00fablicos tengan especiales consideraciones hacia los miembros m\u00e1s d\u00e9biles del cuerpo social, encontr\u00e1ndose \u00e9stos en condiciones de inferioridad para hacer valer sus propios derechos y para conseguir sus leg\u00edtimos intereses (PT 51).<\/p>\n<p>-La parcialidad hacia los m\u00e1s d\u00e9biles es la \u00fanica manera de que la autoridad sea verdaderamente \u00abde todos los ciudadanos\u00bb. Una de las razones primarias de la autoridad es, por tanto, la defensa de los indefensos y de los que carecen de recursos. C\u00f3mo debe entenderse este apoyo lo sugiere el siguiente texto:<\/p>\n<p>34. La falta de seguridad, junto con la corrupci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos y la proliferaci\u00f3n de fuentes il\u00edcitas de aumento del patrimonio familiar, y de beneficios f\u00e1ciles basados en actividades ilegales o puramente especulativas, es uno de los obst\u00e1culos principales para el desarrollo y para el orden econ\u00f3mico (CA 48).<\/p>\n<p>-Deber\u00eda darse una interacci\u00f3n entre unos poderes que controlen la corrupci\u00f3n econ\u00f3mica de los pudientes, y una ciudadan\u00eda que controle la corrupci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos. Eso ser\u00eda una verdadera democracia. Alguna concreci\u00f3n de esas \u00abespeciales consideraciones\u00bb (de que hablaba el texto 33) la sugiere el texto siguiente:<\/p>\n<p>35. No menor empe\u00f1o habr\u00e1n de poner los que tienen el poder civil en lograr que a los obreros aptos para el trabajo se les ofrezca la oportunidad de conseguir empleos adecuados a sus fuerzas; que la remuneraci\u00f3n del trabajo se determine seg\u00fan criterios de justicia y equidad; que en los complejos productivos se d\u00e9 a los obreros la posibilidad de sentirse responsables de la empresa en que trabajan; que se puedan constituir unidades intermedias que hagan m\u00e1s f\u00e1cil y fecunda la convivencia de los ciudadanos; que finalmente todos, por procedimientos aptos y graduales puedan tener participaci\u00f3n en los bienes de la cultura (PT 59).<\/p>\n<p>-Derecho al trabajo, derecho al salario justo, derecho a la corresponsabilidad y a niveles aut\u00f3nomos de gesti\u00f3n, derecho a la cultura. Un sistema que no facilite esos objetivos, aunque consiga otros, no es un sistema racional ni humano ni justo, como sugiere el p\u00e1rrafo siguiente:<\/p>\n<p>36. La experiencia atestigua que, dondequiera que falte una apropiada acci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos, los desequilibrios econ\u00f3micos, sociales y culturales de los seres humanos tienden, sobre todo en nuestra \u00e9poca, a acentuarse m\u00e1s bien que a reducirse, y se llega por lo mismo a hacer que \u00abderechos y deberes del hombre\u00bb no sean m\u00e1s que vocablos desprovistos de toda eficacia (PT 58).<\/p>\n<p>-Pero toda esta intervenci\u00f3n estatal debe hacerse siempre respetando el importante \u00abprincipio de subsidiariedad\u00bb (que desgraciadamente, parece no tener valor para la misma Iglesia que lo proclama): lo que pueden hacer las instancias m\u00e1s cercanas, no deben hacerlo las m\u00e1s lejanas:<\/p>\n<p>37. Esta intervenci\u00f3n estatal que fomenta, estimula, organiza, protege y completa, descansa sobre el principio de subsidiariedad, establecidas por P\u00edo XI: \u00absigue en pie y firme&#8230; aquel grave principio inamovible&#8230;: como no puede quitarse a los individuos lo que ellos pueden realizar con su propio ingenio o esfuerzo, y darlo a la comunidad, as\u00ed tampoco es justo, sino que constituye una grave perturbaci\u00f3n&#8230; que se quite a las comunidades menores o inferiores lo que ellas pueden realizar y conseguir, para d\u00e1rselo a una instancia m\u00e1s elevada. Pues toda acci\u00f3n de la sociedad, por su misma fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos ni absorberlos (MM 53, QA 79).<\/p>\n<p>-\u00abPotenciar sin destruir\u00bb. Una de las grandes dificultades para todo esto, en el momento actual, es la tremenda interdependencia de todas las econom\u00edas y la conversi\u00f3n de un mundo tan espantosamente desigual en \u00abaldea global\u00bb.<\/p>\n<p>38. Es el Estado el que debe realizar una pol\u00edtica laboral justa. No obstante&#8230; dentro del sistema actual de relaciones econ\u00f3micas en el mundo, se dan entre los Estados m\u00faltiples conexiones&#8230; por ejemplo, en los procesos de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n&#8230; Estas relaciones crean a su vez dependencias rec\u00edprocas y, consiguientemente, ser\u00eda dif\u00edcil hablar de plena autosuficiencia&#8230; por lo que se refiere a cualquier Estado, aunque sea el m\u00e1s poderoso en sentido econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Tal sistema de dependencias rec\u00edprocas, es normal en s\u00ed mismo; sin embargo, puede convertirse f\u00e1cilmente en ocasi\u00f3n para diversas formas de explotaci\u00f3n o de injusticia, y de este modo influir en la pol\u00edtica laboral de los Estados y en \u00faltima instancia sobre el trabajador que es el sujeto propio del trabajo (LE 17).<\/p>\n<p>-Esto nos lleva a la necesidad de considerar las relaciones internacionales tambi\u00e9n en el campo de la econom\u00eda. La SRS, escrita a ra\u00edz del aniversario de la PP, comenzaba se\u00f1alando que lo que m\u00e1s ha cambiado desde aquella enc\u00edclica hasta hoy es precisamente la mundializaci\u00f3n de la econom\u00eda que pone de relieve, a la vez, nuevas irracionalidades e injusticias, junto con innegables dificultades para solventarlas a niveles particulares. Ello nos lleva a un nuevo cap\u00edtulo en esta antolog\u00eda.<\/p>\n<h2>6. Las relaciones internacionales<\/h2>\n<p>39. Mientras por una parte siguen sin utilizarse recursos importantes de la naturaleza, existen por otra grupos enteros de desocupados o subocupados y un sinf\u00edn de multitudes hambrientas un hecho que atestigua sin duda el que, dentro de las comunidades pol\u00edticas como en las relaciones existentes entre ellas a nivel continental y mundial en lo concerniente a la organizaci\u00f3n del trabajo y del empleo hay algo que no funciona y concretamente en los puntos m\u00e1s cr\u00edticos y de mayor relieve social (LE 18).<\/p>\n<p>40. Pero el problema tal vez mayor de nuestros d\u00edas es el que ata\u00f1e a las relaciones entre las naciones econ\u00f3micamente desarrolladas y los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo econ\u00f3mico: las primeras gozan de una vida c\u00f3moda; los segundos, en cambio, padecen dur\u00edsima escasez. La solidaridad social, que hoy d\u00eda agrupa a todos los hombres en una \u00fanica familia, impone a las naciones que disfrutan de abundante riqueza econ\u00f3mica la obligaci\u00f3n de no permanecer indiferentes ante los pa\u00edses cuyos miembros, oprimidos por innumerables dificultades interiores, se ven extenuados por la miseria y el hambre y no disfrutan, como es debido, de los derechos fundamentales del hombre. Esta obligaci\u00f3n se ve aumentada por el hecho de que, dada la interdependencia progresiva que actualmente sienten los pueblos, no es ya posible que reine entre ellos una paz duradera y fecunda si las diferencias econ\u00f3micas y sociales entre ellos resultan excesivas (MM 157).<\/p>\n<p>-Los promotores de la plataforma del 0&#8217;7 dec\u00edan que se trataba s\u00f3lo de un primer paso. Juan XXIII a\u00f1ade una raz\u00f3n para ese modo de ver: \u00abres nostra agitur!\u00bb: nos jugamos nuestra propia paz duradera y fecunda. La primera consecuencia de la \u00abaldea global\u00bb es la necesidad de la igualdad entre las naciones:<\/p>\n<p>41. Las mutuas relaciones entre las Comunidades pol\u00edticas han de estar reguladas por la verdad. La cual exige antes que nada, que de estas relaciones se elimine toda huella de racismo; y que, por tanto, se reconozca como principio sagrado e inmutable que las Comunidades pol\u00edticas, por dignidad de naturaleza, son iguales entre s\u00ed; de donde se sigue un mismo derecho a la existencia, al propio desarrollo, a los medios necesarios para lograrlo de modo que cada una sea la primera responsable en la actuaci\u00f3n de sus programas&#8230; (PT 80). -Ello lleva a proclamar la necesidad y las funciones de una autoridad mundial:<\/p>\n<p>42. Debiendo esta autoridad desempe\u00f1ar su oficio eficazmente, conviene que sea igual con todos, exenta de toda parcialidad y orientada al bien com\u00fan de todas las gentes. Si las Naciones m\u00e1s poderosas imponen por la fuerza esta autoridad universal, con raz\u00f3n habr\u00e1 que temer que sirva al provecho de unos pocos o que est\u00e9 del lado de una sola Naci\u00f3n. De este modo la fuerza y eficacia de su acci\u00f3n correr\u00edan peligro. Las Naciones, por mucho que discrepen entre s\u00ed en el aumento de bienes materiales y en su poder militar, defienden tenazmente la igualdad jur\u00eddica y la propia dignidad moral. Por eso, no sin raz\u00f3n, los Estados se someten de mal grado a una potestad que se les impone por la fuerza, o a cuya constituci\u00f3n no han contribuido o a la que no se han adherido espont\u00e1neamente (PT 130).<\/p>\n<p>-Pero todo lo anterior resultar\u00e1 in\u00fatil si, tanto las relaciones internacionales como la autoridad mundial, est\u00e1n viciadas por el pecado original de unas relaciones econ\u00f3micas injustas, como son las del comercio internacional, denunciado por Pablo VI en unos p\u00e1rrafos famosos:<\/p>\n<p>43. Los esfuerzos&#8230; que se han hecho para ayudar a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, ser\u00e1n ilusorios si sus resultados se ven parcialmente anulados por las relaciones comerciales entre pa\u00edses ricos y pobres. La confianza de \u00e9stos se quebrantar\u00e1 si tienen la impresi\u00f3n de una mano les da lo que les quita la otra. Las naciones industrializadas exportan sobre todo productos elaborados, mientras que las econom\u00edas poco desarrolladas no tienen para vender m\u00e1s que productos agr\u00edcolas y materias primas. Gracias al progreso t\u00e9cnico los primeros aumentan r\u00e1pidamente de valor y encuentran suficiente mercado. Por el contrario, los productos primarios que provienen de los pa\u00edses subdesarrollados, sufren amplias y bruscas variaciones de precio, muy lejos de esa plusval\u00eda progresiva. De ah\u00ed provienen para \u00e9stos \u00faltimos grandes dificultades cuando han de contar con sus exportaciones para equilibrar su econom\u00eda y realizar su plan de desarrollo. Los pueblos pobres permanecen siempre pobres y los ricos se hacen cada vez m\u00e1s ricos (PP 56.57).<\/p>\n<p>A este respecto, deseo recordar particularmente: la reforma del sistema internacional de comercio, hipotecado por el proteccionismo y el creciente bilateralismo; la reforma del sistema monetario y financiero mundial, reconocido hoy como insuficiente; la cuesti\u00f3n de los intercambios de tecnolog\u00edas y de su uso adecuado; la necesidad de una revisi\u00f3n de la estructura de las organizaciones internacionales existentes en el marco de un orden internacional (SRS 43).<\/p>\n<p>-Plusval\u00eda progresiva para unos y \u00abminusval\u00eda\u00bb regresiva para otros. Estas palabras han resultado dolorosamente prof\u00e9ticas. Muchos pueblos subdesarrollados se han visto obligados a substituir una agricultura de subsistencia (ma\u00edz, arroz etc.) por unos cultivos de exportaci\u00f3n (flores, plantas colorantes&#8230;) que de ning\u00fan modo alcanzan despu\u00e9s a la subsistencia de los campesinos. As\u00ed no les quedan a \u00e9stos m\u00e1s que dos salidas: o la emigraci\u00f3n loca a las horribles meg\u00e1polis de muchos pa\u00edses del tercer mundo, o el cultivo de la droga. Ante estos hechos, continuaba Pablo VI:<\/p>\n<p>44. La regla del libre cambio no puede seguir rigiendo ella sola las relaciones internacionales. Sus ventajas son claras s\u00f3lo si las partes no se encuentran en condiciones demasiado desiguales de potencia econ\u00f3mica&#8230; Pero ya no es lo mismo cuando las condiciones son demasiado desiguales de pa\u00eds a pa\u00eds: los precios que se forman \u00ablibremente\u00bb en el mercado pueden llevar consigo resultados no equitativos. Por consiguiente queda cuestionado aqu\u00ed el principio fundamental del liberalismo como regla de los intercambios comerciales&#8230; Una econom\u00eda de intercambio no puede seguir descansando sobre la sola ley de la libre concurrencia, que engendra tambi\u00e9n demasiado a menudo una dictadura econ\u00f3mica (PP 58.59).<\/p>\n<p>-En efecto: los mismos pa\u00edses que proclaman las excelencias del liberalismo de intercambios, tienen luego medios para introducir formas de aranceles o \u00abproteccionismos camuflados\u00bb en sus relaciones comerciales con los pa\u00edses pobres. De este modo nunca ser\u00e1 posible el ideal que Pablo VI defin\u00eda como \u00abconvencer que realicen ellos mismos su propio desarrollo y que adquieran progresivamente los medios para ello\u00bb (PP. 55).<\/p>\n<p>Y tras esta especie de \u00abcuerpo doctrinal, nos queda s\u00f3lo el prestar atenci\u00f3n a algunos puntos o problemas concretos. Por ejemplo los referentes a la emigraci\u00f3n, la mujer, la huelga o la propiedad:<\/p>\n<h2>7. Problemas concretos<\/h2>\n<h3><em>1. El derecho a la emigraci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>45. A la abundancia de bienes y servicios disponibles en algunas partes del mundo, sobre todo en el Norte desarrollado, corresponde en el Sur un retraso inadmisible, y es precisamente en esta zona geopol\u00edtica donde vive la mayor parte de la humanidad.<\/p>\n<p>Dejando a un lado el an\u00e1lisis de cifras y estad\u00edsticas, es suficiente mirar la realidad de una multitud ingente de hombres y mujeres, ni\u00f1os, adultos y ancianos, en una palabra, de personas humanas concretas e irrepetibles, que sufren el peso intolerable de la miseria. Son muchos millones los que carecen de esperanza debido al hecho de que, en muchos lugares de la tierra, su situaci\u00f3n se ha agravado sensiblemente (SRS 14 y 13).<\/p>\n<p>-\u00abES suficiente mirar\u00bb. El mayor pecado en lo referente a la pobreza y la injusticia es el h\u00e1bito de no mirar, de cerrar los ojos. Si se afrontan datos como los citados, es f\u00e1cil esperar las conclusiones:<\/p>\n<p>46. Todo hombre tiene derecho a la libertad de movimiento y de residencia dentro de la Comunidad pol\u00edtica de la que es ciudadano; y tambi\u00e9n tiene derecho de emigrar a otras Comunidades pol\u00edticas y establecerse en ellas cuando as\u00ed lo aconsejen leg\u00edtimos intereses. El hecho de pertenecer a una determinada Comunidad pol\u00edtica, no impide de ninguna manera el ser miembro de la familia humana y pertenecer en calidad de ciudadano a la Comunidad mundial (PT 20)<\/p>\n<p>47. Pues bien, entre los derechos de la persona humana, tambi\u00e9n se cuenta el que pueda cada uno emigrar a la naci\u00f3n donde espere poder atender mejor a s\u00ed y a los suyos. Por lo cual, es deber de las autoridades p\u00fablicas el admitir a los extranjeros que vengan y, en cuanto lo permita el verdadero bien de esa comunidad, favorecer los intentos de quienes pretenden incorporarse a ella como nuevos miembros.<\/p>\n<p>Aprovechamos la presente oportunidad para aprobar y elogiar p\u00fablicamente todas las iniciativas de solidaridad humana o de cristiana caridad, enderezadas a aliviar los sufrimientos de quienes se ven forzados a emigrar de sus pa\u00edses (PT 101).<\/p>\n<h3><em> 2. La discriminaci\u00f3n de la mujer<\/em><\/h3>\n<p>48. Un hecho de todos conocido (es) el ingreso de la mujer en la vida p\u00fablica. En la mujer se hace cada vez m\u00e1s clara y operante la conciencia de la propia dignidad. Sabe ella que no puede consentir en ser considerada y tratada como un instrumento (PT 35).<\/p>\n<p>49. En muchos pa\u00edses, es objeto de estudios y a veces de reivindicaciones vivas, una legislaci\u00f3n sobre la mujer que haga cesar esa discriminaci\u00f3n efectiva y establezca relaciones de igualdad de derechos y de respeto a su dignidad. No hablamos de una falsa igualdad que negar\u00eda las distinciones establecidas por el mismo Creador, y que estar\u00eda en contradicci\u00f3n con la funci\u00f3n espec\u00edfica, tan capital, de la mujer en el coraz\u00f3n del hogar y en el seno de la sociedad. La evoluci\u00f3n de las legislaciones debe, por el contrario, orientarse en el sentido de proteger la vocaci\u00f3n propia de la mujer y, a la vez, reconocer su independencia en cuanto persona y su igualdad de derechos a participar en la vida econ\u00f3mica, social, cultural y pol\u00edtica (OA 14).<\/p>\n<p>-La presencia de la mujer en la vida p\u00fablica, y no s\u00f3lo en la casa, es un signo de los tiempos que merece ser acogido en un esfuerzo hacia la plena igualdad. El hecho de que ese signo de los tiempos pueda ser falsificado en movimientos que confundan la plena igualdad con la falta de respeto a las diferencias, no invalida la justeza de la causa. La Iglesia no ha ca\u00eddo aqu\u00ed en el error f\u00e1cil de desautorizar una causa santa ampar\u00e1ndose en aquellos que la defienden mal.<\/p>\n<p>50. La Iglesia ha defendido siempre el principio de que a la mujer trabajadora se la debe, por igual prestaci\u00f3n de trabajo y en paridad de rendimiento, la misma retribuci\u00f3n que al trabajador. Ser\u00eda injusto y contrario al bien com\u00fan explotar sin miramientos el trabajo de la mujer, por la sola raz\u00f3n de que se consigue a menor precio, con da\u00f1o tanto de la obrera como del obrero, que quedar\u00eda de ese modo expuesto al peligro del paro. (P\u00edo XII, Assai numerose, alocuci\u00f3n de 15 de agosto de 1945).<\/p>\n<p>-Todav\u00eda hoy, la desigualdad de salarios suele ser objeto de comentarios y denuncias no infrecuentes. En Espa\u00f1a los sueldos de las mujeres son en torno a un 20% m\u00e1s bajos. Por eso hemos elegido las palabras anteriores que son de hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<h3><em> 3. El problema de la huelga<\/em><\/h3>\n<p>51. En caso de conflictos econ\u00f3micos-sociales hay que esforzarse por encontrarles soluciones pac\u00edficas. Aunque se ha de recurrir siempre primero a un sincero di\u00e1logo entre las partes, sin embargo, en la situaci\u00f3n presente la huelga puede seguir siendo medio necesario, aunque extremo, para la defensa de los derechos y el logro de las aspiraciones justas de los trabajadores. B\u00fasquese con todo cuanto antes caminos para negociar y para reanudar el di\u00e1logo conciliatorio (GS 68).<\/p>\n<p>-La huelga es leg\u00edtima pero debe ser un \u00faltimo recurso al que se acude cuando ha fracasado el di\u00e1logo previo. Es un derecho \u00abpara las aspiraciones justas del trabajador\u00bb. Resulta muy dif\u00edcil justificar con estas palabras algunos tipos de huelgas corporativistas de quienes ganan ya mucho pero pretenden ganar todav\u00eda m\u00e1s, o pretenden hundir a la empresa para hacerse con la propiedad de \u00e9sta.<\/p>\n<h3><em> 4. El problema de la propiedad<\/em><\/h3>\n<p>52. Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones leg\u00edtimas de los pueblos, jam\u00e1s debe perderse de vista este destino universal de los bienes. El hombre&#8230; no debe tener las cosas exteriores que leg\u00edtimamente posee como exclusivamente suyas sino tambi\u00e9n como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a \u00e9l solamente, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s (GS 69).<\/p>\n<p>-La propiedad no es un derecho \u00faltimo y absoluto, sino un derecho secundario, subordinado al cumplimiento del destino universal de los bienes. Las dem\u00e1s ense\u00f1anzas derivan de este principio fundamental.<\/p>\n<p>53. Si la tierra est\u00e1 hecha para procurar a cada uno los medios de subsistencia y los instrumentos de su progreso, todo hombre tiene el derecho de encontrar en ella lo que necesita. Todos los dem\u00e1s derechos, sean los que sean, incluso el de propiedad, est\u00e1n subordinados a ello. [La propiedad] no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto&#8230; El bien com\u00fan exige algunas veces la expropiaci\u00f3n si por el hecho de su extensi\u00f3n, de su explotaci\u00f3n deficiente o nula, de la miseria que de ello resulta a la poblaci\u00f3n, del da\u00f1o considerable producido a los intereses del pa\u00eds, algunas posesiones sirven de obst\u00e1culo a la prosperidad colectiva.<\/p>\n<p>El Concilio ha recordado&#8230; no menos claramente, que la renta disponible no es cosa que queda abandonada al libre capricho de los hombres; y que las especulaciones ego\u00edstas deben ser eliminadas. Desde luego no se podr\u00eda admitir que ciudadanos provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y de la actividad nacional, las transfiriesen en parte considerable al extranjero, por puro provecho personal sin preocuparse del da\u00f1o evidente que con ello infligir\u00edan a la propia patria (PP 22.23.24).<\/p>\n<p>54. La propiedad, seg\u00fan la doctrina de la Iglesia, nunca se ha entendido de modo que pueda construir un motivo de conflicto social con el trabajo&#8230; La propiedad se adquiere ante todo mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo. Esto se refiere de modo especial a la propiedad de los medios de producci\u00f3n: considerarlos aisladamente como un conjunto de propiedades separadas, con el fin de contraponerlos al trabajo, en la forma de \u00abcapital\u00bb, es contrario a la naturaleza misma de estos medios y de su posesi\u00f3n. Estos no pueden ser pose\u00eddos contra el trabajo, no pueden ser pose\u00eddos ni siquiera para poseer, porque el \u00fanico t\u00edtulo leg\u00edtimo para su posesi\u00f3n es que (en forma de propiedad privada o p\u00fablica) sirvan al trabajo&#8230; El reconocimiento de la justa posici\u00f3n del trabajo y del trabajador dentro del proceso productivo, exige varias adaptaciones en el \u00e1mbito del derecho mismo a la propiedad de los medios de producci\u00f3n (LE 14).<\/p>\n<p>-Si la propiedad de los medios de producci\u00f3n se adquiere sobre todo mediante el trabajo, se sigue de aqu\u00ed que, cuando al trabajador se le \u00abmodera\u00bb el salario por debajo de lo justo, para invertir en la producci\u00f3n, los medios adquiridos con esas medidas pertenecen, al menos en buena parte, a los trabajadores y no al capital. Esto ya hab\u00eda sido insinuado por Le\u00f3n XIII y P\u00edo XI:<\/p>\n<p>55. Tengan en cuenta los ricos y empresarios que oprimir para su lucro a los necesitados e indigentes y sacar sus beneficios a trav\u00e9s de la pobreza ajena, no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas (RN 14).<\/p>\n<p>-Las leyes divinas puede. Las humanas no tanto porque suelen estar hechas por los mismos que buscan esa opresi\u00f3n para su beneficio&#8230; En cualquier caso, la doctrina de la Iglesia ha ido evolucionando en este punto y ha recuperado elementos perdidos de los Santos Padres y de la tradici\u00f3n primitiva. Los primeros documentos, en este punto, estaban demasiado infectados por \u00abla figura de este mundo\u00bb (Rom 12, 2) y por el miedo a determinados esl\u00f3ganes comunistas, ante los que no se supo hacer una serena \u00abdiscreci\u00f3n de esp\u00edritus\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Pero incluso el documento que tiene una m\u00e1s que discutible doctrina sobre la propiedad (superada por documentos posteriores) dice eso!<\/p>\n<h2>8. El compromiso de la Iglesia<\/h2>\n<p>56. Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n. La comunidad cristiana est\u00e1 integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Esp\u00edritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvaci\u00f3n para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente \u00edntima y realmente solidaria del g\u00e9nero humano y de su historia (GS 1).<\/p>\n<p>57. La Iglesia esta vivamente comprometida en esta causa porque la considera como su misi\u00f3n, su servicio, como verificaci\u00f3n de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la \u00abIglesia de los pobres\u00bb. No corresponde a la Iglesia analizar cient\u00edficamente las posibles consecuencias de tales cambios en la convivencia humana. Pero la Iglesia considera deber suyo recordar siempre la dignidad y los derechos de los hombres del trabajo, denunciar las situaciones en las que se violan dichos derechos, y contribuir a orientar estos cambios para que se realice un aut\u00e9ntico progreso del hombre y de la sociedad (LE 8 y 1).<\/p>\n<p>58. Hoy m\u00e1s que nunca, la Iglesia es consciente de que su mensaje social se har\u00e1 cre\u00edble por el testimonio de las obras antes que por su coherencia y l\u00f3gica interna. De esta conciencia deriva tambi\u00e9n su opci\u00f3n preferencial por los pobres, la cual nunca es exclusiva ni discriminatoria de otros grupos (CA 57).<\/p>\n<p>-Cabe preguntar si los miembros de la Iglesia somos conscientes de hasta qu\u00e9 punto nos obligan los textos citados. Ah\u00ed se pone en juego la misi\u00f3n de la Iglesia y su fidelidad a Jesucristo, quien revel\u00f3 a Dios como un Dios de los pobres. Esa credibilidad no es tanto cosa de teor\u00edas coherentes como de testimonio de obras. Y todo ello aunque la Iglesia no est\u00e9 en posesi\u00f3n de soluciones t\u00e9cnicas, y su trabajo haya de ser m\u00e1s bien \u00abrecordar, denunciar y contribuir\u00bb. En esa contribuci\u00f3n y ese compromiso de obras ha de tener un lugar decisivo la opci\u00f3n de la Iglesia por los pobres y su empe\u00f1o por ser una \u00abIglesia de los pobres\u00bb:<\/p>\n<p>59. Quiero se\u00f1alar aqu\u00ed la opci\u00f3n o amor preferencial por los pobres. Esta es una&#8230; forma especial&#8230; en el ejercicio de la caridad cristiana. Se refiere a la vida de cada cristiano&#8230; pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes.<\/p>\n<p>Hoy, vista la dimensi\u00f3n mundial que ha adquirido la cuesti\u00f3n social este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados m\u00e9dicos y, sobre todo, sin esperanza de un futuro mejor. Ignorar [esta realidad]&#8230; significar\u00eda parecernos al \u00abrico epul\u00f3n\u00bb, que fing\u00eda no conocer al mendigo L\u00e1zaro, postrado a su puerta (SRS 42).<\/p>\n<p>-La acci\u00f3n por los pobres no es s\u00f3lo personal o asistencial, sino \u00abpol\u00edtica\u00bb. Que en muchos miembros de la Iglesia y de la sociedad se encarna hoy la imagen del \u00abrico Epul\u00f3n\u00bb de la par\u00e1bola de Jes\u00fas \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda negarlo? Y sin embargo los cristianos seguimos cantando \u00abest\u00e1 enfermo, est\u00e1 preso est\u00e1 desnudo. Pero \u00c9l nos va a juzgar por todo eso\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>60. Frente a tantos nuevos interrogantes, la Iglesia hace un esfuerzo de reflexi\u00f3n para responder, dentro de su propio campo, a las esperanzas de los hombres. El que hoy los problemas parezcan originales debido a su amplitud y urgencia, \u00bfquiere decir que el hombre se halla impreparado para resolverlos? La ense\u00f1anza social de la Iglesia acompa\u00f1a con todo su dinamismo a los hombres en esta b\u00fasqueda&#8230; No interviene para confirmar con su autoridad una determinada estructura establecida o prefabricada, [pero] no se limita, sin embargo, simplemente a recordar unos principios generales. [Es] una reflexi\u00f3n madurada al contacto con situaciones cambiantes de este mundo, bajo el impulso del Evangelio que se convierte en fuente de renovaci\u00f3n, desde el momento en que su mensaje es aceptado en la plenitud de sus exigencias. Se desarrolla con la sensibilidad propia de la Iglesia, marcada por la voluntad desinteresada de servicio y la atenci\u00f3n a los m\u00e1s pobres; finalmente, se alimenta en una rica experiencia multisecular (OA 42).<\/p>\n<p>-A pesar de eso, la tarea de la Iglesia no es encontrar soluciones t\u00e9cnicas. Pero s\u00ed que puede aspirar a que, luego de dar su propio testimonio pr\u00e1ctico y no meramente te\u00f3rico, se sientan estimuladas en la b\u00fasqueda de soluciones, tanto las autoridades civiles, como las comunidades cristianas:<\/p>\n<p>61. Los responsables de las naciones y los mismos organismos internacionales&#8230;, no han de olvidar dar la precedencia al fen\u00f3meno de la creciente pobreza. Por desgracia, los pobres, lejos de disminuir, se multiplican no s\u00f3lo en los pa\u00edses menos desarrollados, sino tambi\u00e9n en los m\u00e1s desarrollados, lo cual resulta no menos escandaloso (SRS 42).<\/p>\n<p>62. Frente a situaciones tan diversas nos es dif\u00edcil pronunciar una palabra \u00fanica, como tambi\u00e9n proponer una soluci\u00f3n con valor universal. No es \u00e9ste nuestro prop\u00f3sito ni tampoco nuestra misi\u00f3n. Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situaci\u00f3n propia de su pa\u00eds, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del evangelio, deducir principios de reflexi\u00f3n, normas de juicio y directrices de acci\u00f3n seg\u00fan las ense\u00f1anzas sociales de la Iglesia tal como han sido elaboradas a lo largo de la historia&#8230; A estas comunidades cristianas toca discernir con la ayuda del Esp\u00edritu Santo, en comuni\u00f3n con los obispos responsables, en di\u00e1logo con los dem\u00e1s hermanos cristianos y con todos los hombres de buena voluntad, las opciones y los compromisos que conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas que se consideren de urgente necesidad en cada caso (OA 4).<\/p>\n<p>-Adem\u00e1s de se\u00f1alar que aqu\u00ed habla Pablo VI de \u00abense\u00f1anzas sociales\u00bb y no de Doctrina Social de la Iglesia, es m\u00e1s importante notar que nunca la Iglesia se ha mostrado m\u00e1s descentralizada, menos decidida a imponer soluciones desde la distancia y m\u00e1s dispuesta a colaborar absolutamente con todos. Es s\u00f3lo desde esa actitud, como se podr\u00e1 dirigir despu\u00e9s a los gobernantes de la tierra.<\/p>\n<h2>9. Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>-Abr\u00edamos esta selecci\u00f3n con una alusi\u00f3n a los \u00abgrav\u00edsimos vicios\u00bb (texto-t\u00edtulo del cap. 1) de nuestro sistema econ\u00f3mico. Podr\u00edamos cerrarla ahora aclarando m\u00e1s aquella expresi\u00f3n. Hay en nuestro sistema unos mecanismos de injusticia denunciados en el texto siguiente:<\/p>\n<p>63. Es necesario denunciar la existencia de unos mecanismos econ\u00f3micos, financieros y sociales, los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi autom\u00e1tico, haciendo m\u00e1s r\u00edgidas las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros. Estos mecanismos, maniobrados por los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de modo directo o indirecto, favorecen, a causa de su mismo funcionamiento, los intereses de los que los maniobran, aunque terminan por sofocar o condicionar las econom\u00edas de los pa\u00edses menos desarrollados. Es necesario someter en el futuro estos mecanismos a un an\u00e1lisis atento bajo el aspecto \u00e9tico-moral (SRS 16).<\/p>\n<p>-Y se\u00f1alar para concluir dos concreciones de esos mecanismos: el tipo de desarrollo seguido y la absolutizaci\u00f3n del mercado:<\/p>\n<p>64. Hoy, quiz\u00e1 m\u00e1s que antes, se percibe con mayor claridad la contradicci\u00f3n intr\u00ednseca de un desarrollo que fuera solamente econ\u00f3mico (SRS 33).<\/p>\n<p>65. Existen numerosas necesidades humanas que no tienen salida en el mercado. Es un estricto deber de justicia y de verdad impedir que queden sin satisfacer esas necesidades humanas fundamentales y que perezcan los hombres oprimidos por ellas (CA 34).<\/p>\n<h2>A modo de ep\u00edlogo<\/h2>\n<p>-Esta selecci\u00f3n habr\u00eda de ser completada con textos de las asambleas latinoamericanas de Medell\u00edn (1968) y Puebla (1979) m\u00e1s el s\u00ednodo de obispos de 1971 sobre la justicia en el mundo. Por razones de espacio, nosotros la hemos limitado a textos de papas, con alguna referencia breve del Vaticano II. La derecha econ\u00f3mica y los medios de comunicaci\u00f3n cercanos a \u00abWall Street\u00bb han tendido a calificar cada documento social de la Iglesia como \u00abmarxismo recalentado\u00bb. Las izquierdas radicales los descalificaban como \u00abdefensa del capitalismo\u00bb. No se trata ahora de hacer apolog\u00e9tica, pero quiz\u00e1 se pueda decir hoy que los textos presentados constituyen las ense\u00f1anzas sociales m\u00e1s avanzadas por el momento \u00a1a nivel mundial! Por eso, quienes argumentan que la ca\u00edda del Este supone la hora de la DSI, habr\u00edan de preguntarse a qu\u00e9 se debe su falta de audiencia. Y, dejando ahora las causas externas mencionadas (u otras no carentes de importancia como su lenguaje ampuloso y de lectura pesada etc.), quiz\u00e1 convenga reflexionar sobre estas dos causas posibles:<\/p>\n<ol>\n<li>un innegable eclesiocentrismo (\u00abla Iglesia siempre se ha preocupado del obrero&#8230;\u00bb) que acababa dando la sensaci\u00f3n de que algunas cosas se dec\u00edan s\u00f3lo para tranquilizar una mala conciencia inconfesada, y<\/li>\n<li>creer que estas ense\u00f1anzas no le afectaban a ella. Algo parecido a lo que ocurre con los derechos humanos, que la Iglesia predica para los de fuera, sin reexaminar si los cumple ella. Que hoy sea inviable esta praxis no significa que lo sea siempre y absolutamente. M\u00e1s bien nos revela que una organizaci\u00f3n socialmente justa es inviable en una cultura de la satisfacci\u00f3n y del refinamiento, la cual siempre genera una econom\u00eda a su servicio. S\u00f3lo podr\u00e1 serlo en una cultura y una civilizaci\u00f3n de la sobriedad compartida.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siglas y contextualizaci\u00f3n de los documentos RN: Rerum novarum (1891) &#8211; Le\u00f3n XIII &#8211; Primera palabra de la Iglesia despu\u00e9s de la primera Revoluci\u00f3n Industrial QA: Quadragesimo anno (1931) &#8211; P\u00edo XI &#8211; \u00c9poca de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":134833,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[81],"tags":[172],"class_list":["post-134832","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-doctrina-social-de-la-iglesia","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Siglas y contextualizaci\u00f3n de los documentos RN: Rerum novarum (1891) &#8211; Le\u00f3n XIII &#8211; Primera palabra de la Iglesia despu\u00e9s de la primera Revoluci\u00f3n Industrial QA: Quadragesimo anno (1931) &#8211; P\u00edo XI &#8211; \u00c9poca de ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-01-10T03:48:50+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T16:02:29+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"59 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia\",\"datePublished\":\"2015-01-10T03:48:50+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T16:02:29+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\"},\"wordCount\":11724,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Pobreza\"],\"articleSection\":[\"Doctrina Social de la Iglesia\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\",\"name\":\"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-01-10T03:48:50+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T16:02:29+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia - Somos Vicencianos","og_description":"Siglas y contextualizaci\u00f3n de los documentos RN: Rerum novarum (1891) &#8211; Le\u00f3n XIII &#8211; Primera palabra de la Iglesia despu\u00e9s de la primera Revoluci\u00f3n Industrial QA: Quadragesimo anno (1931) &#8211; P\u00edo XI &#8211; \u00c9poca de ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-01-10T03:48:50+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T16:02:29+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"59 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia","datePublished":"2015-01-10T03:48:50+00:00","dateModified":"2016-07-26T16:02:29+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"wordCount":11724,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Pobreza"],"articleSection":["Doctrina Social de la Iglesia"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","name":"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-01-10T03:48:50+00:00","dateModified":"2016-07-26T16:02:29+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-olvidados-de-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Textos olvidados de la Doctrina Social de la Iglesia"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-z4I","jetpack-related-posts":[{"id":121858,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/","url_meta":{"origin":134832,"position":0},"title":"Enc\u00edclica &quot;Sollicitudo rei socialis&quot;","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/05\/2013","format":false,"excerpt":"\"Sollicitudo rei socialis\" al cumplirse el vig\u00e9simo aniversario de la Populorum Progressio 1987.12.30 Bendici\u00f3n Venerables Hermanos, amad\u00edsimos Hijos e Hijas: salud y Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica I.\u2014 Introducci\u00f3n 1. La preocupaci\u00f3n social de la Iglesia, orientada al desarrollo aut\u00e9ntico del hombre y de la sociedad, que respete y promueva en toda su\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"POPE JOHN PAUL II SEEN IN IMAGE RELEASED BY POSTULATION OF SAINTHOOD CAUSE","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/juan_pablo_ii-212x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":128875,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cristianos-laicos-y-signos-de-los-tiempos-3\/","url_meta":{"origin":134832,"position":1},"title":"Cristianos laicos y signos de los tiempos (3)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/11\/2024","format":false,"excerpt":"III. El Vaticano II frente a los \"signos de los tiempos\" Juan XXIII al convocar el Concilio Vaticano II se propuso realizar una \"puesta al d\u00eda\" de la Iglesia (\"aggiornamento\") tenien\u00addo como punto de referencia no solo los valores y pautas del Evangelio, sino tambi\u00e9n y de forma muy especial,\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":40341,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/paz-y-progreso-de-los-pueblos-en-la-doctrina-social-de-la-iglesia\/","url_meta":{"origin":134832,"position":2},"title":"Paz y progreso de los pueblos en la Doctrina Social de la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"01\/05\/2013","format":false,"excerpt":"El tema de la paz ha estado siempre presente en la atenci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia desde su inicio. Es m\u00e1s, ha asumido una importancia particular desde que Juan XXIII dedic\u00f3 a ese tema una enc\u00edclica espec\u00edfica, la Pacem in terris, de la cual se ha conmemorado\u2026","rel":"","context":"En \u00abDoctrina Social de la Iglesia\u00bb","block_context":{"text":"Doctrina Social de la Iglesia","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/doctrina-social-de-la-iglesia\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/doctrina_social_iglesia-230x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121767,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-mater-et-magistra\/","url_meta":{"origin":134832,"position":3},"title":"Enc\u00edclica Mater et Magistra","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"23\/04\/2022","format":false,"excerpt":"Contexto Ya hab\u00edan pasado setenta a\u00f1os de que Le\u00f3n XIII hab\u00eda escrito la enc\u00edclica conocida como la Carta Magna del Trabajo , cuando el 15 de mayo de 1961 Juan XXIII dio a conocer su ense\u00f1anza social en Mater et Magistra . Los problemas sociales de m\u00e1s de un siglo\u2026","rel":"","context":"En \u00abDocumentos Pontificios\u00bb","block_context":{"text":"Documentos Pontificios","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/documentos-pontificios\/"},"img":{"alt_text":"DOC","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/doc.png?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":31425,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/doctrina-social-de-la-iglesia\/","url_meta":{"origin":134832,"position":4},"title":"Doctrina social de la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/03\/2014","format":false,"excerpt":"PRESENTACI\u00d3N La iglesia tiene una misi\u00f3n social que es muy importante y as\u00ed nos lo presenta el Concilio Vaticano II: \"La obra redentora de Cristo, aunque de suyo se refiere a la salvaci\u00f3n de los hombres, se propone tambi\u00e9n la restauraci\u00f3n de todo orden temporal. Por ello, no es solo\u2026","rel":"","context":"En \u00abAsociaci\u00f3n Internacional de Caridades\u00bb","block_context":{"text":"Asociaci\u00f3n Internacional de Caridades","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/asociacion-internacional-de-caridades\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/rama_aic-300x220.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":108450,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/a-50-anos-del-concilio-vaicano-ii-homenaje-memoria-y-actualizacion-del-acontecimiento-eclesial-mas-importante-del-siglo-xx\/","url_meta":{"origin":134832,"position":5},"title":"A 50 a\u00f1os del Concilio Vaticano II: Homenaje, memoria y actualizaci\u00f3n del acontecimiento eclesial m\u00e1s importante del siglo XX","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"24\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Despu\u00e9s de buscar y rebuscar por tierra, mar y aire, al fin he encontrado el tesoro anhelado. Un tesoro en forma de cuatro libros que llevan el mismo t\u00edtulo: \"Un periodista en el Concilio\", del querido y mil veces recordado Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Descalzo. Un tesoro que, hace much\u00edsimo tiempo,\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/09\/cvII_01-300x259.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=134832"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/134832\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=134832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=134832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=134832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}