{"id":131355,"date":"2014-09-30T08:02:33","date_gmt":"2014-09-30T06:02:33","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131355"},"modified":"2016-07-26T17:22:01","modified_gmt":"2016-07-26T15:22:01","slug":"el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-vii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-vii\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (VII)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/los-siete-primeros-companeros-de-san-vicente\/corazon-40\/\" rel=\"attachment wp-att-130101\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130101\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=270%2C300\" alt=\"coraz\u00f3n\" width=\"270\" height=\"300\" \/><\/a>7. En casa de \u00abDAME LE MONDE\u00bb<br \/>\n1. El Par\u00eds del se\u00f1or Vicente.- 2.Habita en la calle del Sena; falsa acusaci\u00f3n.- 3. Capell\u00e1n de la reina Margot.- 4. Donaci\u00f3n para el Hospital de la Caridad.- 5. Juicios divergentes sobre la vieja reina.- 6. La historia de Margarita de Valois; infancia; Enrique de Guisa.- 7. \u2018Las bodas escarlata\u2019; amores.- 8. En Navarra; rebeli\u00f3n y hu\u00edda.- 9. Divorcio; en Par\u00eds.- 10. Devoci\u00f3n y lujuria; muerte.- 11. \u00abDame le Monde\u00bb.- 12. Crisis neur\u00f3tica de Vicente: tentaci\u00f3n.- 13. Las ajenas.- 14. Psicoan\u00e1lisis.- 15. Cordura del se\u00f1or Vicente.- 16. Un mundo diferente.- 17. El Hospital en este tiempo.- 18. Sublimaci\u00f3n y sadismo \u2013 o aptitud positiva.- 19. El asceta destronado y motivos gloriosos.- 20. Los pobres y San Vicente.- 21. Primera conversi\u00f3n.<br \/>\nEl Par\u00eds del se\u00f1or Vicente. La capital de Enrique IV y de sus primeros sucesores en el poder, este Par\u00eds que deb\u00eda incluir en 1610 a nuestro joven sacerdote, contaba con medio mill\u00f3n de habitantes. Los arrabales, separados de la ciudad, -como en el que fij\u00f3 su residencia Vicente de Pa\u00fal estaban formados por terrenos bald\u00edos, con casas de campo y fundaciones religiosas. En pleno Par\u00eds hab\u00eda campos cultivados y molinos de viento. Calles fangosas, angostas, mal pavimentadas; casas altas y estrechas con su armaz\u00f3n visible, sus balcones y corredores salientes en madera, frontispicios sobre la calle, sus s\u00f3tanos que se abren como trampas bajo los pies de los transe\u00fantes y cuya abertura estaba cubierta con una sencilla puerta. Muros, restos de antiguos cercos, iglesias g\u00f3ticas, torres almenadas, puentes sobrecargados de casuchas. Arenales desiertos o casas construidas sobre estacas. Los cementerios se llenaban r\u00e1pidamente. Desde hac\u00eda muchos a\u00f1os las muertes violentas hab\u00edan aumentado de tal forma, que los cad\u00e1veres eran enterrados en cualquier lugar y muy superficialmente. La ausencia o la insuficiencia de los servicios de entierro causaban la propagaci\u00f3n de enfermedades con una rapidez fulminante. Por todas partes inmundicia y basuras apestosas. Adem\u00e1s \u00a1menudo aire se respiraba en Par\u00eds! Las casas estaban invadidas de chinches; hasta el Louvre estaba invadido. Golfos peligrosos, bandidos de toda especie; los lacayos de las grandes mansiones formaban una raza insolente, armados con su espada y agrupados. \u2013La calle ruidosa, jovial, con mil recodos, recorrida por gruesos caballos, los carromatos, mulos de montar, a los cuales reemplazar\u00e1n m\u00e1s tarde las carrozas, recorr\u00eda todos estos barrios de lujo y de pobreza. Por la noche, movida por merodeadores agazapados, las rondas a caballo hac\u00edan brillar las llamas de sus antorchas en un alboroto de cascos que alertaban sobre todo a los que se deb\u00edan esconder.<br \/>\nHabita en la calle del Sena; falsa acusaci\u00f3n. El se\u00f1or Vicente ocup\u00f3 durante varios a\u00f1os su habitaci\u00f3n en la calle Sena. Primero, habiendo perdido su empleo fijo, este trotamundos permaneci\u00f3 durante mucho tiempo tan poco conocido como un buen hombre, hasta que fue acusado de robo por un compatriota, un juez, que moraba con \u00e9l. La falsedad de esta acusaci\u00f3n poco psicol\u00f3gica no tard\u00f3 en demostrarse, sin que, a pesar de ello, el joven sacerdote quedara muy conmovido. He aqu\u00ed lo que \u00e9l cuenta, cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, m\u00e1s o menos: \u00abHay una persona en la Compa\u00f1\u00eda que, habiendo sido acusada de haber robado a su compa\u00f1ero y habiendo sido divulgada en la casa como ladrona, aunque la culpa no fue verdad, sin embargo jam\u00e1s quiso justificarse, vi\u00e9ndose acusada falsamente: \u2018\u00bfte justificar\u00edas t\u00fa? &#8211; \u00a1Oh, no, dijo ella, dirigi\u00e9ndose a Dios, es necesario que sufra esto pacientemente\u2019 -. Seis a\u00f1os despu\u00e9s, quien hab\u00eda cometido el robo y hall\u00e1ndose a cien leguas del lugar, reconoci\u00f3 su falta, escribi\u00f3 y pidi\u00f3 perd\u00f3n\u00bb. Antes de su conversi\u00f3n, el se\u00f1or Vicente sab\u00eda ya tener temple.<br \/>\nCapell\u00e1n de la reina Margot. La residencia de Vicente se hallaba pr\u00f3xima al palacio de la reina Margarita, divorciada de Enrique IV. Recomendado por un -el se\u00f1or Dufresne, secretario de la reina, el cual permanecer\u00e1 amigo fiel durante toda su vida- Vicente lleg\u00f3 a consejero y capell\u00e1n en esta corte de mala reputaci\u00f3n, en 1609. Este cliente de una princesa est\u00e1, sin embargo, bastante necesitado, como nos lo hace ver en la carta de 1610 dirigida a su madre. \u2013 Sin duda se debi\u00f3 a la generosidad de la reina Margarita el cargo eclesi\u00e1stico que recibi\u00f3 Vicente. Pero este favor no le supuso el enriquecimiento.<br \/>\nSe sabe poco sobre el papel de Vicente en la loca corte de Margot, La reina, dice Bremond, sin duda lo vio con simpat\u00eda, puesto que lo conserv\u00f3 durante mucho tiempo como capell\u00e1n. Al menos ella no lo ha inmortalizado en sus memorias: lejos de pertenecer a la intimidad, que suponen algunos bi\u00f3grafos, su empleo se parece m\u00e1s a una simple sinecura. Formaba parte de muchos clientes que hormigueaban en la corte. La reina distribu\u00eda, desde hac\u00eda tiempo, grandes limosnas. Principalmente con motivo de las cuatro fiestas solemnes del a\u00f1o, repart\u00eda una moneda de oro a los desdichados, etc.,. El nuevo capell\u00e1n, creemos, era seguramente el repartidor de tal generosidad. Pero el aut\u00e9ntico repartidos era el relator del Consejo de Estado, un santo laico que hablaba de Dios a la princesa.<br \/>\nDonaci\u00f3n para el Hospital de la Caridad. En 1611 Vicente dona una suma considerable al Hospital de la Caridad. Pero el dinero no proven\u00eda de la generosidad de la princesa, ni de los bienes del se\u00f1or Vicente, aunque l donativo fue hecho en su nombre. La suma hab\u00eda pasado por diversas manos y parece haber estado destinada, desde su origen, para un fin de caridad. Vicente sigue estando necesitado.<br \/>\nJuicios divergentes sobre la vieja reina. Es una curiosa escuela en la que han colocado al joven capell\u00e1n de Margarita, nieta de Francisco I, hija de Enrique II, hermana de los tres \u00faltimos Valois, Francisco II, Carlos IX y Enrique III. Famosa en su tiempo por su belleza, divorciada de Enrique de Navarra en 1599, volvi\u00f3 a Par\u00eds en 1605, para vivir, en lo venidero, en bastante buenas condiciones, con quien ella nombra \u00absu padre, su hermano y su rey\u00bb. Historiadores del tiempo que Vicente pas\u00f3 junto a ella, la califican como el tipo de vieja coqueta que sabe acomodarse. Algunas eruditas indagaciones sobre la vida de la reina Margot demuestran bien que no se trataba de acomodarse en esta corte de la que Vicente formaba parte. Reinaba una princesa instruida, amante de las artes y las letras, pero que se entregaba a excesos er\u00f3ticos que se explican \u00fanicamente por el pasado de sus experiencias sangu\u00edneas, de intrigas y de amor violado en que hab\u00eda consistido su juventud.<br \/>\nLa historia de Margarita de Valois; infancia; Enrique de Guisa. Para comprender la crisis espiritual que sent\u00eda el se\u00f1or Vicente durante el tiempo de su capellan\u00eda en la corte de Margarita, es importante conocer el personaje central de ese medio. He aqu\u00ed el an\u00e1lisis de las circunstancias que le interesaban: la historia natural de \u00abDame le Monde\u00bb. El se\u00f1or Vicente sigui\u00f3 junto a ella un rudo aprendizaje de m\u00e1s de dos a\u00f1os.<br \/>\nDesde su m\u00e1s tierna edad Margarita hab\u00eda sido arrojada en el centro de luchas de poder que opon\u00edan cat\u00f3licos, hugonotes y su madre Catalina de M\u00e9dicis. Su infancia la pas\u00f3 en las cortes de sus hermanas casadas. Ah\u00ed aprendi\u00f3 a orar en capillas deslumbrantes de oro. Francisco II muri\u00f3 pronto. Carlos IX, atleta tuberculoso y apasionado \u2013cuyo destello del lirismo sensual y eleg\u00edaco de un Ronsard aplaud\u00eda el reino- no fue amado por Catalina. El hermano menor, Enrique, jovial, afeminado y valiente, de costumbres refinadas, era su favorito. \u00c9ste desconf\u00eda de su madre y encarga a su hermana menor que sea su esp\u00eda en la corte. Pero los Guisa, viniendo de la Lorena y saltando de poder en poder, necesitan un esp\u00eda, tambi\u00e9n ellos. Enrique de Guisa, \u00eddolo de los parisinos, quien deb\u00eda suceder como jefe de partido a su padre asesinado, corteja a la joven princesa. Ella olvida su deber y el trono, y se deja cazar en la doble trampa de su primer amor. Enrique de Guisa no ve en todo eso m\u00e1s que un simple juego, pero son delatados. Margarita, ca\u00edda en desgracia, ser\u00e1 en adelante una descarriada en la vida.<br \/>\n\u2018Las bodas escarlata\u2019; amores. La madre buscaba para ella novios de la realeza. Sin embargo, los reyes de Espa\u00f1a y de Austria se casaron, el de Portugal enloqueci\u00f3. Catalina luego la casa con Enrique de Navarra, aldeano irremediable, desconocedor del uso de los perfumes, sin riquezas y hereje. Margarita quer\u00eda negarse a la bendici\u00f3n nupcial: no da el \u2018s\u00ed\u2019. Fue Carlos quien la oblig\u00f3 a inclinar la cabeza, entreg\u00e1ndola as\u00ed al \u2018hombre aborrecido\u2019. \u2018Las bodas escarlata\u2019 de la San Bartolom\u00e9 ahogaban a los hugonotes en sangre. Margarita se despert\u00f3 en su lecho, para desvanecerse a la vista de los perseguidos muriendo a sus pies. Su marido, despu\u00e9s de abjurar, se salv\u00f3 \u00e9l solo.<br \/>\nNavarra se aliaba con Francisco, hijo menor de Catalina. Enrique induce con sus ruegos para que Margot descubra el complot. Pero el amigo de Francisco, La Molle, provenzal, bello y refinado, sedujo a la reina de veinte a\u00f1os. Agonizando Carlos, era necesario asegurar el trono a Francisco. La conspiraci\u00f3n fracas\u00f3; La Molle fue sometido a la m\u00e1s cruel tortura y muri\u00f3 en el cadalso. Por sus vestidos de luto, la hija de Francia se declaraba como amante de un peque\u00f1o gentilhombre \u2013 inaudito fracaso que deber\u00eda despertar todas las osad\u00edas.<br \/>\nEn Navarra; rebeli\u00f3n y hu\u00edda. Habi\u00e9ndose sublevado el sur de Francia, Navarra se alej\u00f3, pero Margarita permanec\u00eda en Par\u00eds. Enrique III fue coronado rey. Margot viv\u00eda de nuevo el amor de un joven guerrero, enamorado e infiel. Ayudaron a Francisco a huir. Desde ese momento Margarita estaba casi prisionera y prefiri\u00f3 acordarse de su marido. \u2013Por all\u00e1 abajo, en el sur, los hugonotes y las mujeres llevaban luto. El rey de Navarra no hab\u00eda olvidado sus inclinaciones de galanteador con toda mujer que no fuera la reina. La reina toma su soluci\u00f3n. A pesar de los hugonotes escandalizados, la reina transforma el triste castillo bearn\u00e9s en una corte de arte y poes\u00eda.- De vuelta a Par\u00eds, ventila la corte del rey de Francia, atrayendo a la suya los poetas, artistas y las bellas mujeres sin marido. Enrique, celoso, expulsa a su hermana. \u2013 En Navarra, a donde parte de nuevo, los hugonotes con gusto la hubieran ejecutado.<br \/>\nEl hermano menor del rey de Francia hab\u00eda muerto y Guisa hab\u00eda muerto y Guisa hab\u00eda proclamado la Liga. Las ciudades se negaban a reconocer a Navarra. Agen, la ciudad de Margot, llave de la Garona, hizo lo mismo. Margot se cobij\u00f3 all\u00ed. Con la hambruna y las epidemias aumentando los muertos, Agen estaba acabada y la reina tuvo que huir. Un capit\u00e1n, Aubiac, la tom\u00f3 en su caballo para llevarla a la Alta-Auvernia, donde ella pose\u00eda un alc\u00e1zar. El puente levadizo se levant\u00f3 como sobre una prisi\u00f3n. Se podr\u00eda vender la reina muy cara a cada uno de los tres partidos.<br \/>\nMargot cay\u00f3 enferma; se le proporcionaron los mejores m\u00e9dicos. El joven hijo del boticario la cuidaba. Ya curada, volvi\u00f3 a vivir una nueva inocente infancia. Se sab\u00eda rodeada de peligros exasperantes, pero se salvaba olvid\u00e1ndolos. Algunas semanas de embeleso siguieron en la habitaci\u00f3n desde donde dominaba el valle. El hombre de Guisa apareci\u00f3 y mat\u00f3 al joven enfermero en los brazos de la reina. No le quedaba a Margot otra esperanza que tomar el castillo. No ten\u00eda dinero, pero Aubiac era fiel. Ella hizo envenenar al se\u00f1or del castillo y Aubiac tom\u00f3 el mando. El capit\u00e1n de Guisa volvi\u00f3 y los caz\u00f3 a los dos. Todos les traicionaban. Margot disfraz\u00f3 a Aubiac de mujer, pero su huida fue denunciada. \u00c9l bes\u00f3 un recuerdo de Margarita y los partidarios del rey lo colgaron por los pies, despu\u00e9s lo enterraron medio muerto. Cuando Margarita se escapaba fue hecha prisionera en Usson, especie de nido de \u00e1guilas en las monta\u00f1as, el m\u00e1s terrible castillo de Francia. Pero ella estaba viva: lo que se deseaba en Navarra era librarse de su reina. Presagiaba el asesinato, pero despu\u00e9s retomaba el \u00e1nimo. Sedujo, embauc\u00f3 a su carcelero, que se fue de all\u00ed. Permaneci\u00f3 sola, due\u00f1a de la principal fortaleza de Francia, protegida por tres cercos de murallas.<br \/>\nCon dificultad domin\u00f3 un mot\u00edn. \u2013M\u00e1s o menos bien esta madriguera fue convertida en una corte, donde se perd\u00edan, de vez en cuando, personas intelectuales. Una soledad de diez y ocho a\u00f1os convirti\u00f3 a Margot cada vez m\u00e1s exc\u00e9ntrica. Las capillas que bordeaban los terrados de Usson, donde asist\u00eda diariamente a misa, le recordaban el amor fiel que hab\u00eda buscado tan in\u00fatilmente en el mundo. Rode\u00e1ndose de monaguillos ironizaba sobre sus amores; de eso escrib\u00eda un c\u00f3digo. Margarita era la benefactora de su entorno y las madres estaban orgullosas, cuando sus hijos consegu\u00edan favores cerca de la reina. Enrique III fue asesinado, Guisa muri\u00f3, Navarra se convert\u00eda en rey de Francia. Margarita envejec\u00eda y, cada a\u00f1o, estaba m\u00e1s gorda.<br \/>\n9. Divorcio; en Par\u00eds.<br \/>\nFinalmente, la reina acept\u00f3 el divorcio. \u2013Instalada en Par\u00eds, conduc\u00eda una corte tan bulliciosa como en otra \u00e9poca: la vida esplendorosa volv\u00eda a comenzar. Poetas como Maynard, The\u00f3filo, Regnier se sent\u00edan all\u00ed protegidos; los infelices segu\u00edan los pasos de la anciana reina. Mar\u00eda de M\u00e9dicis, que le hab\u00eda sucedido como reina, ven\u00eda a verla, y tambi\u00e9n le estaba permitido al joven delf\u00edn visitarla. Pero ella no encontraba el aprecio, sino solamente la indulgencia y la sonrisa. Deforme, el color estropeado por los productos cosm\u00e9ticos, esta antigua belleza conservaba, a pesar de todo, un algo especial que seduc\u00eda a los hombres. Su m\u00e1s bello y joven pretendiente le hab\u00eda seguido desde la monta\u00f1a. Su rival, un lindo paje, lo mat\u00f3 en la carroza al lado de Margarita- probablemente por celos, por esta mujer amada desde hac\u00eda tiempo. Ella fue, una vez m\u00e1s, ba\u00f1ada en la sangre de un amante, y el asesino no acept\u00f3 ser indultado.<br \/>\n10. Devoci\u00f3n y lujuria; muerte. .Margot se hab\u00eda divertido haci\u00e9ndose construir un castillo a las orillas del Sena, frente al Louvre, hoy el muelle Malaquais (-\u00abmal acquis\u00bb=\u00bbmal adquirido\u00bb,dice el pueblo en un juego de palabras, pueblo que tanto hab\u00eda gozado al frecuentar el lugar). Ah\u00ed, precisamente, fue donde el se\u00f1or Vicente ejerci\u00f3 como capell\u00e1n de la reina Margot.-\u00bfAcaso pensaba ella redimir sus numerosos pecados por medio de las abundantes limosnas? Quiz\u00e1, no, porque no es seguro que considerara sus amor\u00edos como pecado\u00bb. La cruda franqueza de sus Memorias conserva todav\u00eda la pureza de expresi\u00f3n, debida no solamente a la pluma, sino, adem\u00e1s, a la fuerza de idealizaci\u00f3n de su pasi\u00f3n \u2013idealizaci\u00f3n sintom\u00e1tica regresiva.-En sus jardines acomod\u00f3 un convento de agustinos. Pero sus ataques de terror aumentaron; se acusaba de cr\u00edmenes imaginarios.- Enrique IV fue asesinado; la reina no cambiaba.<br \/>\nPues s\u00ed, consideramos un error de ciertos bi\u00f3grafos quienes afirman que la vieja princesa, cuyo capell\u00e1n era el se\u00f1or Vicente, se hab\u00eda convertido definitivamente: \u00abtodo marcha como siempre\u00bb, escribe Malherbe. Hay que tener presente que hasta algunos prelados mezclaban lujuria y devoci\u00f3n: estaban habituados a eso. Jam\u00e1s una palabra, jam\u00e1s un pensamiento de recriminaci\u00f3n por parte del mismo San Vicente, en los a\u00f1os venideros, hacia Paul de Gondi, prelado galanteador y furioso revoltoso, pero protector de su obra. Algunos bi\u00f3grafos se enga\u00f1an al extra\u00f1arse \u2013S\u00f3lo el berullanismo \u2013del cual hablaremos- como una afilada espada, debi\u00f3 separar los dos campos: el de la devoci\u00f3n caritativa y el del libertinaje. La corte de Margarita no fue berullana.<br \/>\nVicente de Pa\u00fal no supo entrar en el alma de esta devota que ocupaba su recuerdo con besos sellados en sangre. \u2013Habi\u00e9ndose curado Margot de una enfermedad, Mar\u00eda de M\u00e9dicis organiz\u00f3 una fiesta en su honor. Pero entonces, estamos en 1615- ya no se hizo esperar. Abstra\u00edda en santas oraciones, su \u00faltima man\u00eda, -Malherbe nos la presenta- reflexionando sobre su testamento, y esperando su final muy devotamente.- Par\u00eds entero quer\u00eda contemplar el lujoso lecho de Margarita. Su vida hab\u00eda sido loca, pero su caridad la de una reina.<br \/>\nLa psicolog\u00eda moderna constata la conexi\u00f3n de las impresiones de la ni\u00f1ez y de algunas perversiones. Las primeras experiencias amorosas de Margot, culminando en una \u2018boda escarlata\u2019, deber\u00eda unir para siempre, en su alma, amores, intrigas y sangre. He ah\u00ed,\u00a1ni por asomo! creemos,- a pesar de la advertencia de ciertos bi\u00f3grafos- la confesi\u00f3n que escuch\u00f3 un insignificante y desconocido capell\u00e1n. Pero \u00e9ste es, al menos, el ruido, el ambiente mismo que rodeaba a la princesa devota y escandalosa.<br \/>\n11. Se\u00f1ora de sociedad. .Si no existe la casualidad en nuestras acciones, como dice Freud, se deb\u00eda a una atracci\u00f3n fatal e inconsciente, la que le hab\u00eda llevado a elegir su morada cerca del palacio de Margot a su llegada a Par\u00eds. \u2013Es razonable la impresi\u00f3n de que el se\u00f1or Vicente no fue requerido por necesidad junto a la ex \u2013 reina. Parece que fue recibido, si no por caridad, al menos por condescendencia. De todos modos era una corte en la que el pobre sacerdote entraba sin ser conocido y sin empleo. Este hecho, sin duda, sucedi\u00f3 con alg\u00fan fin en su futura carrera. Pero ya hemos visto qu\u00e9 gris papel jugaba en la corte el joven sacerdote, sin haber alcanzado a\u00fan una santidad bien templada. El burdo \u2018brib\u00f3n\u2019, mote que \u00e9l mismo se dar\u00eda m\u00e1s tarde, no figuraba en este ambiente, donde la juventud y la belleza organizaban sus fiestas. Para \u00e9l, solamente el sentimiento de inferioridad. La Dame le Monde de la leyenda, haciendo alarde de picard\u00eda y resplandeciendo de joyas por delante, le volvi\u00f3 la espalda: he ah\u00ed nada m\u00e1s que heridas repugnantes y horribles reptiles pululando. Sin embargo es tanto por necesidad como por gusto que el se\u00f1or Vicente, tambi\u00e9n, va a rechazar a la Dame le Monde.<br \/>\n12. Crisis neur\u00f3tica de Vicente: tentaci\u00f3n.. Lo cual no ocurrir\u00eda sin fricciones. Empleado en esta corte sensual, el se\u00f1or Vicente estaba atormentado por una violenta tentaci\u00f3n contra la fe. Esta lucha comenz\u00f3 hacia 1609 y dur\u00f3 tres o cuatro a\u00f1os. Entonces comenz\u00f3 el papel de Berulle en la vida de Vicente. Otras personas conocidas de Vicente sufren \u2013o sufrir\u00e1n a continuaci\u00f3n- tentaciones parecidas, a las que pueden seguir explosiones blasfematorias contra Dios y la religi\u00f3n. Un c\u00e9lebre doctor en la corte de Margarita fue uno de ellos. Abelly nos dice que el sujeto no fue liberado de su tentaci\u00f3n mas que gracias a la caridad de Vicente, que se ofreci\u00f3 a Dios para sufrir la tentaci\u00f3n en lugar del doctor. \u00c9sta fue la causa de la propia crisis de san Vicente. \u00c9l mismo nos cuenta con sencillez la tentaci\u00f3n de su amigo, como sigue: \u00abEste doctor, pues, encontr\u00e1ndose en tan enojoso estado, se dirigi\u00f3 a m\u00ed para manifestarme&#8230;que ten\u00eda pensamientos blasfematorios horribles contra Jesucristo, y hasta de desesperaci\u00f3n, hasta tal punto que se hab\u00eda sentido impulsado a lanzarse por la ventana&#8230; Fue necesario dispensarle a Vicente de asistir a la santa Misa y hasta de rezar cualquier oraci\u00f3n; tal era su estado que, cuando comenzaba a recitar s\u00f3lo el Pater noster, le parec\u00eda ver mil espectros;&#8230;y su imaginaci\u00f3n se encontraba tan agostada&#8230;a fuerza de hacer actos de retractaci\u00f3n de sus tentaciones, que ya no pod\u00eda hacer ya m\u00e1s. Encontr\u00e1ndose en este lastimoso estado, se le dio el siguiente consejo, que todas cuantas veces volviera la mano o uno de sus dedos en direcci\u00f3n de la ciudad de Roma, o hacia cualquier iglesia, quer\u00eda, por esta acci\u00f3n, creer todo lo que la Iglesia de Roma cre\u00eda\u2026Dios, por fin, tuvo piedad de este pobre doctor, el cual, habiendo ca\u00eddo enfermo qued\u00f3 liberado de todas sus tentaciones instant\u00e1neamente\u00bb. \u2013La tentaci\u00f3n del se\u00f1or Vicente, aunque no fue tan violenta, tambi\u00e9n fue severa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0 13. Las ajenas. .Otros casos contempor\u00e1neos presentan el mismo fen\u00f3meno. Santa Luisa de Marillac ser\u00e1 perturbada en su fe, no obstante sin ning\u00fan s\u00edntoma neur\u00f3tico. Mar\u00eda de Vall\u00e9es, \u00abel \u00c1guila\u00bb de San Juan Eudes, estuvo pose\u00edda durante dos a\u00f1os. El se\u00f1or Olier, amigo de Vicente, durante m\u00e1s de un a\u00f1o,1639-41, fue probado con penas interiores, con menosprecio hacia Dios y continuo sentimiento de soberbia. Su salud sufri\u00f3 una reca\u00edda. Libre ya de la lucha, su equilibrio no fue perturbado en adelante. Igualmente san Vicente conoci\u00f3 a una religiosa en 1628 de cuya curaci\u00f3n milagrosa nos da testimonio: \u00ab&#8230;hace m\u00e1s o menos seis a\u00f1os en que dicha religiosa era atormentada con una horrible tentaci\u00f3n de aversi\u00f3n hacia Dios, maldici\u00e9ndolo tantas veces que parec\u00eda que lo alababa,&#8230;y encontr\u00e1ndose en el coro, se le escuchaba proferir blasfemias y extra\u00f1as maldiciones contra Dios. Y como la superiora le mand\u00f3 hacer ciertos actos para ofrecerlos a Dios, ella le respondi\u00f3 que no ten\u00eda otro Dios que el diablo&#8230; En varias ocasiones ha estado a punto de matarse, para estar cuanto antes, dec\u00eda ella, en el infierno, donde quer\u00eda estar , para poder maldecir a Dios eternamente. Los m\u00e9dicos le hicieron tomar cantidad de medicinas; todo en vano; finalmente la superiora le puso sobre ella el roquete del bienaventurado Francisco de Sales. La curaci\u00f3n sobrevino pocos d\u00edas despu\u00e9s. \u00abDespu\u00e9s ha tenido, contin\u00faa Vicente, un esp\u00edritu tan bondadoso y tan fuerte como si no hubiera sufrido ning\u00fan mal en el pasado&#8230; Ha desempe\u00f1ado santamente los principales cargos del monasterio y hoy es, todav\u00eda, maestra de novicias\u00bb. En un caso semejante, en 1638, el se\u00f1or Vicente da pruebas de una comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica muy rara para la \u00e9poca: en lugar de echar mano del exorcismo, utiliza el m\u00e9todo psicoanal\u00edtico muy moderno, en caso de enfermedades espirituales. Aqu\u00ed la Madre de Port-Royal silencia la intervenci\u00f3n de san Vicente. Escribe cartas sobre la curaci\u00f3n de la joven por medio de la imposici\u00f3n de algunas im\u00e1genes de la Virgen. Despu\u00e9s la Madre proh\u00edbe hablar del asunto a causa de la veleidad de sus hijas. Evidentemente, la curaci\u00f3n milagrosa no dur\u00f3 mucho: fue m\u00e1s bien el psicoan\u00e1lisis espont\u00e1neo que aplic\u00f3 san Vicente a la enferma la que, definitivamente, liber\u00f3 al esp\u00edritu de la jovencita. Nos cuente que ella hizo \u00abuna confesi\u00f3n general de toda su vida pasada, con la mayor exactitud que jam\u00e1s he visto, ya que ella emple\u00f3 en ello tres o cuatro horas en diversas sesiones\u00bb. El sentido com\u00fan de que hace gala aqu\u00ed el se\u00f1or Vicente se explica por su propia experiencia de la obsesi\u00f3n del alma por el demonio, que es menos un ser que un estado. En efecto, se trata de un fen\u00f3meno que causan los problemas sexuales.<br \/>\n14. Psicoan\u00e1lisis..Estas crisis neur\u00f3ticas, una forma de reacci\u00f3n de compensaci\u00f3n, eran las reacciones de los instintos, cuyas necesidades, quiz\u00e1 desconocidas por el sujeto, no eran consideradas por la sociedad. La posesi\u00f3n por el diablo era una \u00faltima forma del subconsciente de salvar el equilibrio, cuando el alma se sent\u00eda amenazada por un acontecimiento funesto. El solo hecho tan desesperante, sufrido pero sin denominarlo a causa de una educaci\u00f3n que encontraba todo en orden, y pod\u00eda ser racionalizado, era un alivio para el esp\u00edritu. Recurriendo a la imagen del diablo es como se pod\u00eda dominar la situaci\u00f3n, cuando, en realidad, se hab\u00eda perdido la orientaci\u00f3n&#8230; Es necesario ver en las blasfemias de las personas que estudiamos, una reacci\u00f3n catastr\u00f3fica, una rebeli\u00f3n contra un estado brutalmente contrario a las exigencias de los instintos naturales. \u2013En el caso del se\u00f1or Vicente, parece que las secuelas del complejo de su infancia, unidas a conveniencias sociales y religiosas de su estado, fueron la causa de la obsesi\u00f3n.<br \/>\nConsiderando conjuntamente la personalidad y el medio como base de los fen\u00f3menos mentales, es el padre de familia en esta \u00e9poca belicosa, del tipo desp\u00f3tico, quien debe haber jugado un significativo papel en la historia de una joven alma. Estamos muy lejos del ideal caballeresco en la siguiente descripci\u00f3n de un hidalgo del siglo XVII: \u00abtirano con sus s\u00fabditos, tramposo en el juego, duelista sin reglas, espadach\u00edn insolente\u00bb,, o en el retrato del hijo mayor del duque de Epernon, quien maltrataba sin piedad a su distinguida esposa. \u2013Freud ha estudiado una neurosis diab\u00f3lica, de la que era v\u00edctima un artista austriaco del siglo XVII. Este hab\u00eda empe\u00f1ado su alma al diablo, pero fue librado por Nuestra Se\u00f1ora de Mariazell. Dios, en la historia de las religiones, representando al padre sublimado, tal como era visto en la infancia, Sat\u00e1n parece ser, igualmente, la derivaci\u00f3n de las fantas\u00edas que ten\u00eda el ni\u00f1o respecto a su padre. Analizando con el psicoan\u00e1lisis la historia oculta del individuo, se observa que las relaciones con el padre deben haber sido ambivalentes, probablemente desde el origen, o en todo caso, desde muy temprana edad. Conten\u00edan dos movimientos contradictorios, no solamente el de la ternura y el de la sumisi\u00f3n, sino tambi\u00e9n el de la hostilidad y el del fanfarr\u00f3n. El esp\u00edritu maligno es imaginado como siendo el antagonista de Dios, y por lo tanto, como muy pr\u00f3ximo a \u00c9l. Durante los tiempos primitivos de las religiones, es el mismo Dios quien era portador de todos los rasgos terribles, los cuales fueron reunidos a continuaci\u00f3n para formar un ser paralelo a \u00c9l.<br \/>\nLas sociedades salvajes dan el ejemplo, como en un experimento, de equilibrio mental como consecuencia de la libertad sexual y, por otra parte, los complejos y hasta las neurosis, son el resultado de la represi\u00f3n sexual. La monogamia en la civilizaci\u00f3n nos da otras pruebas, sin hablar de las que ofrece el ascetismo. La represi\u00f3n total de la sexualidad no tendr\u00e1 \u00e9xito m\u00e1s que en los que han alcanzado el m\u00e1s alto grado de civilizaci\u00f3n, los cuales gastan la plenitud de su energ\u00eda en fruto de sublimaci\u00f3n social, religiosa, etc., en lugar de malgastarla bajo la forma de sue\u00f1os, de obsesiones y cosas por el estilo. \u2013Los frutos de la sublimaci\u00f3n es lo que representar\u00e1 el se\u00f1or Vicente, convertido en santo.<br \/>\n15. Cordura del se\u00f1or Vicente. Su sentido com\u00fan le ayudar\u00e1 mucho en ello, este sentido com\u00fan que se revelar\u00eda m\u00e1s de una vez ante las supersticiones de la \u00e9poca. Nos permitiremos echar un vistazo sobre este tema. \u2013Las religiosas Benedictinas debieron ser exorcizadas. Pero el se\u00f1or Vicente recomend\u00f3 que no fueran los Lazaristas de la localidad quienes aplicaran el exorcismo. Efectivamente, no s\u00f3lo \u2018el enga\u00f1o\u2019 o \u2018la extravagancia, sino m\u00e1s a\u00fan la broma, se aprovechaban de la credulidad de las gentes. Aunque la brujer\u00eda fue desestimada cada vez m\u00e1s por los tribunales y las clases cultas, sin embargo hubo ejecuciones por esta causa, a\u00fan en 1634. Con motivo del eclipse de sol , tan temido, en 1654, el santo busca explicaci\u00f3n del fen\u00f3meno en Gassendi en persona En los lugares donde los misioneros han trabajado, escribe Vicente en una carta, no se han encontrado ni brujos, ni brujas. Hab\u00eda que llevar \u00aba los pueblos a una situaci\u00f3n tan buena que los diablos no pudiesen abusar con hechizos, como hacen con aquellos que se pudren en la ignorancia y en el pecado\u00bb. \u2013Los misioneros de cierta casa estaban turbados cada noche por un ruido subterr\u00e1neo. El se\u00f1or Vicente piensa, para explicar el hecho, en personas que quer\u00edan burlarse de su asombro \u2013habiendo sucedido un caso semejante en San L\u00e1zaro-, con unos falsificadores de moneda, que trabajaban en alg\u00fan s\u00f3tano. El obispo, su amigo, bien pod\u00eda asperjarlos con agua bendita, pero, el se\u00f1or Vicente lo repite, antes hab\u00eda que asegurarse de que los ruidos no ven\u00eda de los hombres. \u2013\u00bbNe facile credat\u00bb, ya nos dice el Ritual.<br \/>\nAdem\u00e1s, este santo poco supersticioso, se serv\u00eda con discreci\u00f3n, del don de curar las enfermedades del esp\u00edritu, por medio de la imposici\u00f3n de las manos \u2013gracia que compart\u00eda con san Francisco de Sales.<br \/>\n16. Un mundo diferente. La prueba de la prolongada tentaci\u00f3n de Vicente dio frutos positivos. Lo que despierta su energ\u00eda, factor que desencadena su acci\u00f3n, fue el hecho de que su \u00abego\u00bb fuera herido en la corte brillante. M\u00e1s a\u00fan, \u00bfde qu\u00e9 se percat\u00f3 all\u00ed el pobre capell\u00e1n? Vicente, en el encuentro con la Dame le Monde, no pudo quedar exento de ese fen\u00f3meno psicol\u00f3gico como es el sentimiento de quien llega el \u00faltimo al valor del objeto. El respeto de s\u00ed mismo lo llev\u00f3, con mucha m\u00e1s raz\u00f3n, \u00abal polo opuesto\u00bb. El se\u00f1or Vicente, convirti\u00e9ndose a la santidad, no explica una reacci\u00f3n de la vida libertina, sino un deseo de sobrecompensaci\u00f3n del sentimiento de inferioridad, motivo que puede ser tan fuerte como inconsciente. \u00ab\u00bfEst\u00e1 usted ansioso de alcanzar gloria? Preguntar\u00e1 mas tarde el se\u00f1or Vicente a su compa\u00f1\u00eda. \u00a1Ay! Nos dan las mismas alabanzas que dieron a Jesucristo. \u2018Dicen a los misioneros: bienaventurados los vientres que los cargaron\u2019. Cuando se marchan, gritan tras ellos: \u2018\u00a1Bienaventurados los pechos que os alimentaron! \u00a1Oh, cu\u00e1n felices se sienten sus madres!\u2019\u00bb. El subconsciente de Vicente agradec\u00eda el recibimiento que se hab\u00eda otorgado a una persona \u00abtosca\u00bb y \u00abrepelente\u00bb en diferente lugar al recibido en la jovial corte: es decir, junto al lecho de los miserables que frecuentaba. \u00c9stos fortalec\u00edan su alma, humillada entre los grandes, en la autoestima de su ego.<br \/>\n17. El Hospital en este tiempo. Este otro mundo, refugio de un alma desconcertada, se encontraba, lo mismo que la corte, pr\u00f3ximo a su residencia \u2013por una nueva casualidad, dir\u00e1n algunos. Era el Hospital de la Caridad, fundado poco antes por Mar\u00eda de M\u00e9dicis. En este lugar, seg\u00fan nos dice su amigo el secretario, Vicente ayudaba regularmente a los enfermos, \u00e9l, que ser\u00eda un d\u00eda el Padre de las reformadoras de los hospitales.<br \/>\nM\u00e1s tarde, fantas\u00edas sobre el merecimiento acosaban al santo: un san Luis que se entreg\u00f3 a los pobres enfermos, de suerte que esto le sirvi\u00f3 a su propia santificaci\u00f3n; todos \u00ablos santos, o la mayor parte de ellos, han sido felices al ser agradables a Dios con este servicio\u00bb. Pero en ello no se trataba m\u00e1s que de la racionalizaci\u00f3n de los verdaderos motivos. Se trataba en primer lugar, como ya lo hemos visto, de una simple reacci\u00f3n instintiva. Se trataba, despu\u00e9s, de la intuici\u00f3n innata de un \u2018nosotros\u2019 comprendiendo todas las criaturas. Esta intuici\u00f3n es caracter\u00edstica propia de san Vicente de Pa\u00fal.<br \/>\n\u00bfFueron de su propia iniciativa las visitas que hac\u00eda Vicente al hospital? O quiz\u00e1 no hac\u00eda m\u00e1s que seguir los pasos de otros personajes de la \u00e9poca \u2013un Berulle o del cristiano com\u00fan- estando ya deseoso de ganar m\u00e9ritos. De esto podemos encontrar bellos ejemplos en toda la antig\u00fcedad-. \u00bfO acaso es la invitaci\u00f3n de Francisco de Sales quien le motiv\u00f3? En su Introducci\u00f3n, el obispo se refiere al ejemplo de san Luis en persona. El se\u00f1or Vicente, a quien hemos visto insistir sobre este hecho hist\u00f3rico, lo hace probablemente, tanto imitando a su santo amigo, como a las tradiciones siempre vivas seg\u00fan los archivos del Hotel-Dieu. \u2013La inspiraci\u00f3n inmediata que, ciertamente, no dejaba indiferente a Vicente, se encontraba, sin embargo, m\u00e1s cercana a\u00fan. Entre todas sus limosnas, la reina Margarita era muy generosa con los hospitales. Durante la semana santa los visitaba y les donaba tres o cuatro mil sobrecamas o mantas.<br \/>\nEn otros tiempos un hospital ped\u00eda las ayudas de toda persona caritativa. La antig\u00fcedad conoci\u00f3 los comienzos de las enfermer\u00edas, desde Arcagato, cirujano llegado de Grecia. Sin embargo, no fue hasta el siglo IV, por decretos conciliares, cuando se promulg\u00f3 el deber de los obispos de construir hospitales. \u00c9stos estuvieron asociados a la Iglesia y se llamaban Hotels-Dieu. El debilitamiento de la fe primitiva llev\u00f3 a la decadencia de los hospitales; pasaron a manos de los laicos, para ocupar un lugar en el sistema feudal. El concilio de Trento reaviv\u00f3 la caridad. Se ha acusado a la Reforma de haber dado a la organizaci\u00f3n hospitalaria un golpe funesto. Sin embargo, la contra-Reforma, ella misma aprendi\u00f3 de la iglesia protestante a no abandonar a los necesitados.<br \/>\nLos hospitales estaban atendidos por cualquier orden religiosa; pero el personal no cubr\u00eda todas las necesidades, sobre todo en tiempo de frecuentes epidemias. La sola palabra \u2018peste\u2019 paralizaba toda resistencia, y cada enfermedad era sospechosa como la Maldita. A menudo los hospitales no eran m\u00e1s que la antesala de la muerte. Por ejemplo, durante la Fronda, en el Hotel-Dieu de Par\u00eds, siete enfermos reposaban en cada cama. Y todav\u00eda, ya finalizados los conflictos, la mejor\u00eda de la situaci\u00f3n no fue considerable. \u2013Un cr\u00edtico, en el a\u00f1o 1640, se quejaba del desorden existente en los hospitales. Los capellanes desatend\u00edan ordinariamente sus obligaciones. Las religiosas, en algunas casas, cumpl\u00edan bien con su deber; en otras, no visitaban a los enfermos fuera de los d\u00edas festivos, encargando el cuidado a guardianes asalariados. \u2013Hab\u00eda hospitales que se ca\u00edan en ruinas. Bastantes establecimientos dejaban a los enfermos desprovistos de lo necesario; con lo que falt\u00f3 poco para dejarlos vac\u00edos, permitiendo \u00abdestrozos en detrimento del bien de los pobres\u00bb. Muy a menudo, los guardianes\u00bbse aprovechan de la necesidad de los hambrientos y viven c\u00f3modamente con la muerte de los enfermos\u00bb. Generalmente no se rinden cuentas de las ganancias. Los grandes abusos en la administraci\u00f3n de los bienes de los hospitales agravaban m\u00e1s a\u00fan el estado deplorable de los enfermos Una multitud de hospitales, convertidos en beneficiaros, a menudo a favor de segundones, gozaban de la dispensa de todas las cargas, sin llenar ninguna de las condiciones de su fundaci\u00f3n. Y esto, en perjuicio de las poblaciones , que se agotaban por los impuestos para satisfacer la limosna. \u2013Los concilios luchaban, desde Francisco I, contra todas esta miserias, impotentes para obtener una reforma efectiva.<br \/>\nUn cuadro de la escuela holandesa nos presenta un hospital con bellos lechos, con columnas y doseles, con s\u00e1banas de una blancura deslumbrante: al menos no se ve ah\u00ed la imagen de c\u00f3mo estaba la situaci\u00f3n en la Francia del momento. En 1788, un informe oficial todav\u00eda nos da la siguiente descripci\u00f3n de los hospitales franceses: enfermos febriles, heridos, mujeres parturientas, paciente con sarna o con viruela, todos estaban aglomerados junto a la morgue, o en la sala donde se practicaban las disecciones. Los lechos para dos personas, recib\u00edan hasta seis, obligados a permanecer de costado. La desesperaci\u00f3n, la ira, y el odio se apoderaban de estos miserables, entre los cuales, a veces se encontraban asesinados. Las operaciones se practicaban ante los ojos de los otros enfermos, teniendo en cuenta la forma rudimentaria como se ejerc\u00eda la cirug\u00eda. Las ropas contaminadas las mezclaban con las dem\u00e1s. Sin duda, esta es la descripci\u00f3n de un estado de cosas bastante atrasado. Pero como el pueblo estaba poco sensibilizado frente al sufrimiento, apenas si se hab\u00eda apresurado para exigir reformas. Esto es, sin embargo, lo que iba a realizar el se\u00f1or Vicente \u2013sin contar la obra de los lazaristas capellanes de los hospitales- con la ayuda de la Hijas de la Caridad en los hospitales que les fueron confiados. \u00abEl trabajo all\u00ed es grande, asegura el se\u00f1or Vicente, el descanso breve e interrumpido, la repugnancia asegurada, los reproches y las injurias frecuentes, casi todos los pobres refunfu\u00f1ando, jam\u00e1s est\u00e1n contentos y se quejan de forma vulgar, tanto ante las personas caritativas que los visitan, como ante los funcionarios que los gobiernan, a los cuales hasta les dan falsos informes contra los servidores, porque les hab\u00edan negado cualquier cosa&#8230; \u00c9stos son los m\u00e1s duros ejercicios de nuestras pobres Hijas de la Caridad\u00bb.<br \/>\nEl curar ocupa un lugar importante en las narraciones del pasado. Las guerras y los frecuentes ataques llenaban los hospitales de heridos. El m\u00e1s peque\u00f1o rasgu\u00f1o pod\u00eda supurar y traer graves consecuencias. El trato antis\u00e9ptico de los traumatismos y de las heridas era desconocido y todo pensamiento de higiene no exist\u00eda. Como bien sabemos, a las personas caritativas les estaba permitido ayudar en los trabajos de los hospitales. Las Damas de la Caridad del se\u00f1or Vicente, etc.,all\u00ed se entregaron con toda naturalidad.<br \/>\n18. Sublimaci\u00f3n y sadismo \u2013 o aptitud positiva. La pr\u00e1ctica de la sublimaci\u00f3n de la \u2018libido\u2019 debe ser tan antigua como el trabajo en el mundo de las almas atormentadas. El eros plat\u00f3nico act\u00faa con la sublimaci\u00f3n, transformando el deseo en aspiraciones espirituales. Obligadamente, el sentimiento, la voluntad se van a descargar de una forma u otra. El misterio de la sublimaci\u00f3n se descubre ah\u00ed. En el caso de las personas intuitivas \u2013san Vicente lo era- no hablaremos de una \u00abhu\u00edda\u00bb en la sublimaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien del retiro del alma, evadiendo la de sublimaci\u00f3n de la vida.<br \/>\nSi un m\u00e9dico, o una enfermera, subliman las tendencias de sadismo en su vocaci\u00f3n, como lo pretende la psicolog\u00eda moderna, no es el caso, propiamente, del se\u00f1or Vicente a la cabecera de los enfermos. Incluso el sadismo de una Catalina de Siena, inclinado virilmente en realidad, no se trata, a todo mucho, m\u00e1s que de masoquismo inverso. En el fondo, se trata, en ella, de un instinto femenino: el de entrar en la brecha, junto al ni\u00f1o, junto al hombre, junto al pr\u00f3jimo \u2013por un arranque espont\u00e1neo, hasta junto al enemigo. Es el efecto de la polarizaci\u00f3n, sostenido por la intuici\u00f3n de la uni\u00f3n entre las criaturas. Hay muchas mujeres que tienen verdadera pasi\u00f3n por darse a los dem\u00e1s. Las palabras de santa Catalina: \u00abyo quiero sangre\u00bb,etc., en la boca de una mujer, contiene menos de agresi\u00f3n s\u00e1dica cuanto de expresi\u00f3n del instinto de dar, por medio de la virtud de entrar en los sentimientos del otro. Por un tal instinto de entrar en la brecha \u2013instinto secundado, inconscientemente y no a priori, por el deseo del sujeto de deshacer el sentimiento de inferioridad, propio del d\u00e9bil, -la mujer es menos \u2018euclidiana\u2019, por decirlo de esta forma, m\u00e1s \u2018relativista\u2019 que el hombre.- Por este rasgo, la aptitud para entrar en la brecha, el se\u00f1or Vicente atestigua el lado femenino de su car\u00e1cter, facilitando su colaboraci\u00f3n con las mujeres en los trabajos que les son propios.<br \/>\n19. El asceta destronado y motivos gloriosos. .El psicoan\u00e1lisis, poco adulador con el ascetismo, defiende que es una equivocaci\u00f3n capital el juzgar a los ascetas como personas muy sencillas: son todo lo contrario. Por medio de la pr\u00e1ctica asc\u00e9tica, buscan fundamentar un sentimiento de superioridad; y por la mortificaci\u00f3n se dan importancia en todas partes. Sublimando junto a los pobres el fracaso que sufri\u00f3 en la corte, Vicente tiene la conciencia de ser \u00fatil, como san Crist\u00f3bal, por medio de los m\u00e1s pobres, al Todopoderoso en persona.<br \/>\nUn san Francisco de Sales se hace encumbrar por su aparente humillaci\u00f3n: se pone al servicio del m\u00e1s Alto.-\u00bfQuiz\u00e1 le molestar\u00eda imitar a un hombre humilde? \u00a1Imiten, entonces a un Dios humilde! He ah\u00ed el legado de san Agust\u00edn a una humanidad, oscilante entre la inspiraci\u00f3n de la carne y la del esp\u00edritu. \u00ab&#8230;cuando les golpeaban, dice Vicente en alabanza de los disc\u00edpulos de Cristo, se sent\u00edan vencedores poniendo la otra mejilla\u00bb. Tales palabras disminuyen el m\u00e9rito de una humildad que se debe servir tambi\u00e9n de la energ\u00eda de los instintos egoc\u00e9ntricos.<br \/>\nEs nuestro amor propio, el que es responsable del aborrecimiento que sentimos por el amor propio del otro: desear\u00edamos que los otros fueran humildes a causa de nosotros, m\u00e1s bien que para ser agradables a Dios. \u2013Si S\u00f3crates no conoce la expresi\u00f3n \u00abhumildad\u00bb, conoce bien su sustancia. La humildad puede ser considerada como la uni\u00f3n misma de la religi\u00f3n y de la moral: El psicoan\u00e1lisis desliga la humildad, no del servilismo, sino de la piedad. Arist\u00f3teles coloca la grandeza del alma entre la arrogancia y la humildad. No correspond\u00eda m\u00e1s que al cristianismo, doctrina nacida entre los miserables, el hacer de la humildad la virtud dominante. El monaquismo, finalmente, ve en ella un fin asc\u00e9tico en s\u00ed: esta clase de humildad no nos conduce solamente a la sumisi\u00f3n ante la autoridad, sino m\u00e1s a\u00fan, al rebajamiento del ego en comparaci\u00f3n con todo el mundo; lo cual es orgullo disfrazado. El se\u00f1or Vicente expresa m\u00e1s de un pensamiento profundo sobre el orgullo oculto.<br \/>\nLa psicolog\u00eda confirma que es el motivo espiritual final lo que importa en la sublimaci\u00f3n. Nosotros insistimos sobre el hecho de que las necesidades reales espirituales tienen tambi\u00e9n su din\u00e1mica. En la sublimaci\u00f3n los valores espirituales recuperan sus derechos, no estando m\u00e1s obstaculizados por el provecho de los instintos egoc\u00e9ntricos, una vez ya perdida la esperanza. No se trata solamente de reconocer los valores espirituales. La misma evoluci\u00f3n, aunque es inconsciente, los confirma, aunque s\u00f3lo sea en la satisfacci\u00f3n maternal de un animal, sabiendo algo sobre la armon\u00eda de la Unidad. Los pueblos salvajes observan leyes primitivas sobre el honor de forma espont\u00e1nea. \u2013A pesar de todo el sentimiento de consideraci\u00f3n de s\u00ed mismo, hasta el de pureza de intenci\u00f3n (Echtheit), estar\u00eda socialmente condicionado, esto no es m\u00e1s que la energ\u00eda de reacci\u00f3n que proviene de esta fuente que favorece el sentimiento de la puesta en valor del ego. La intuici\u00f3n de los valores espirituales puede estar obstaculizada no solamente por los instintos, sino tambi\u00e9n por la conciencia, someti\u00e9ndose al inter\u00e9s. El se\u00f1or Vicente racionaliza lo mejor que puede, por la cuesti\u00f3n del m\u00e9rito, sus tendencias espont\u00e1neas de altruismo. Pero la intuici\u00f3n de los valores interiores permanece soberanamente libre, con la certeza del sentido que tiene , finalmente, la unidad universal.<br \/>\nNo siendo el ascetismo una sucesi\u00f3n de complejos interiores, sino, como ya hemos visto, siendo impuesto por las circunstancias, un San Vicente es muy merecedor de su triunfo de fuerte personalidad, triunfo que le deber\u00eda costar el hero\u00edsmo de toda una vida. \u2013La psicolog\u00eda reconoce de buena gana la importancia real del ascetismo entre los cristianos primitivos, cuando el poder creciente de la Iglesia amenazaba arruinar el ideal cristiano religioso. La vida asc\u00e9tica \u2013madre de la civilizaci\u00f3n- posee sin duda, todav\u00eda, un valor especial: estudiando la vida de los grandes ascetas, tales como Francisco de As\u00eds o Vicente de Pa\u00fal, se puede observar, en su conducta, un efecto de polarizaci\u00f3n, estando avocado o asumido su ascetismo por los horrores del medio. Estas almas sensible \u2013artistas en el dominio de la moral- buscan espont\u00e1neamente restablecer el equilibrio de las aspiraciones contempor\u00e1neas.<br \/>\n20. Los pobres y San Vicente. Como el final de la edad media se dedic\u00f3 a venerar los harapos, y hasta la suciedad, como consecuencia del resentimiento de los miserables, el se\u00f1or Vicente iba a fundar su sistema filos\u00f3fico y religioso sobre los pobres. La primera que le volvi\u00f3 la espalda fue la Dame le Monde. La visi\u00f3n del horror de los pecados de la reina Margarita le mostr\u00f3 con claridad los peligros de la riqueza y la excelencia de la pobreza.<br \/>\nDe esta forma, San Vicente llegaba a fundar la asistencia social sobre una base m\u00e1s durable como no hab\u00eda sido hecho antes de \u00e9l. Llevando a cabo, por su intuici\u00f3n, los deseo de una \u00e9poca, saca sus fuerzas de sus instintos personales. Sus inclinaciones sociales coinciden con su propensi\u00f3n innata a aliviar la miseria. No debemos olvidar tampoco que, ya el alquimista de las fantas\u00edas tunecinas de Vicente , era un hombre bienhechor, y que Vicente se encontr\u00f3 con los pobres enfermos del Hospital de la Caridad, antes de que encontrara a Berulle. La caridad era en \u00e9l, primaria; una fuerza natural, ella le empuja a la brecha, para llevar remedio. Es ella, la caridad, la que deb\u00eda, posteriormente, transportar toda la acci\u00f3n de sublimaci\u00f3n social de Vicente, ya santo.<br \/>\nUn miembro de las \u00f3rdenes mendicantes no deb\u00eda poseer nada. La pobreza positiva e idealista de san Francisco de As\u00eds \u2013pobreza por imitaci\u00f3n de Cristo- contrastaba con la pobreza negativa y pr\u00e1ctica de santo Domingo \u2013pobreza para asegurar un acrecentamiento de la libertad, para provecho de las almas-. Fueron los franciscanos de Dax quienes ya ense\u00f1aron al ni\u00f1o Vicente el amor a la pobreza, en teor\u00eda. En Par\u00eds aprende la pr\u00e1ctica tan \u00fatil. Psic\u00f3logo perfecto, sabr\u00e1, llegada la ocasi\u00f3n, aconsejar a las almas que va a dirigir, la visita personal a los pobres, para que la visi\u00f3n de sus miserias les mueva a socorrerlos, afirma).<br \/>\n21. Primera conversi\u00f3n. .En el se\u00f1or Vicente, el antiguo aventurero, la tensi\u00f3n entre el medio y las aspiraciones individuales se hab\u00eda convertido en insostenible. Como consecuencia de esto, hemos podido asistir a su primera conversi\u00f3n, la de su agrado y de su \u00abconducta\u00bb (\u00abbehavior\u00bb). Poco a poco, bajo la influencia beruliana, se iba a encadenar, -y finalmente por completo- a la imagen deslumbrante de Cristo, para morir totalmente en su Se\u00f1or y en su santa Madre.<br \/>\nTambi\u00e9n Vicente acaba por volver la espalda a la p\u00e9rfida Dame le Monde, por esta \u2018protesta varonil\u2019 de una fuerte individualidad, para reclamar la fidelidad de la Santa Virgen; llegar\u00e1 el d\u00eda en que no olvidar\u00e1, que concibi\u00f3, junto a la reina pecadora y caritativa, el m\u00e9todo de la caridad, la elipse bipolar, formada por el pobre, necesitado de recursos, confrontado al rico, necesitado de merecimientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7. En casa de \u00abDAME LE MONDE\u00bb 1. El Par\u00eds del se\u00f1or Vicente.- 2.Habita en la calle del Sena; falsa acusaci\u00f3n.- 3. Capell\u00e1n de la reina Margot.- 4. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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