{"id":131145,"date":"2014-08-23T08:06:06","date_gmt":"2014-08-23T06:06:06","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131145"},"modified":"2016-07-26T18:54:24","modified_gmt":"2016-07-26T16:54:24","slug":"tres-tentaciones-en-la-iglesia-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/tres-tentaciones-en-la-iglesia-ii\/","title":{"rendered":"Tres Tentaciones en la Iglesia (II)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/tres-tentaciones-en-la-iglesia-i\/ateismo-cristianismo-dios-religion-jesus-agnostico-creencia-fe-iglesia-evangelio-biblia-creyentes-catolica-tentacion-pruebas-sufrimiento-resistir-adan-manzana\/\" rel=\"attachment wp-att-131142\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-131142\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/07\/ateismo-cristianismo-dios-religion-jesus-agnostico-creencia-fe-iglesia-evangelio-biblia-creyentes-catolica-tentacion-pruebas-sufrimiento-resistir-adan-manzana.jpg?resize=240%2C180\" alt=\"ateismo cristianismo dios religion jesus agnostico creencia fe iglesia evangelio biblia creyentes catolica tentacion pruebas sufrimiento resistir adan manzana\" width=\"240\" height=\"180\" \/><\/a>1.- LA TENTACI\u00d3N ANTIDEMOCR\u00c1TICA (1978)<br \/>\nROMANTICISMO<br \/>\nLa Iglesia cat\u00f3lica comenzaba el siglo XIX bajo malos auspicios. El siglo de las luces, al que hay que adelantar por lo menos hasta Espinoza y Bayle, constituye un ciclo de cr\u00edtica religiosa casi completo, ya que arruine en nombre de la raz\u00f3n sucesivamente al dogma, la jerarqu\u00eda de la Iglesia, la Escritura, y a veces la noci\u00f3n misma de divinidad. El final de siglo hace estallar una crisis pol\u00edtica. La Revoluci\u00f3n no extirp\u00f3 por muy poco el catolicismo de Francia, mientras las monarqu\u00edas austriaca y espa\u00f1ola se dispon\u00edan a liquidar la instituci\u00f3n papal. La Iglesia sobrevivi\u00f3 pero se\u00f1alada por ello, y por largo tiempo, como bajo el golpe de un traumatismo casi mortal cuyas consecuencias no dejaron de ser dolorosas.<br \/>\nUna primera consecuencia de esta fijaci\u00f3n del esp\u00edritu de las Luces como sobre el enemigo principal fue que el pensamiento cat\u00f3lico crey\u00f3 deber suyo pasar alianza con las corrientes rom\u00e1nticas que, en este comienzo de siglo, suplantaban casi por todas partes al racionalismo cl\u00e1sico. Las consecuencias de ello fueron inmensas. En efecto, ocupada como estaba en luchar contra un enemigo que conoc\u00eda bien, y que por otra parte no la dej\u00f3 en paz durante todo el siglo XIX, la Iglesia no estuvo atenta a los nuevos enemigos que se levantaban a sus lados, del interior mismo de su aliado principal, el romanticismo.<br \/>\nLa alianza se pact\u00f3 en todas partes, en Inglaterra, donde contribuy\u00f3 al renacimiento del catolicismo, en Alemania donde, en las propias universidades sumergidas por el idealismo, hab\u00eda que luchar con iguales armas contra el pensamiento teol\u00f3gico protestante, y en Francia. Es en este pa\u00eds donde aparecieron en primer lugar los inconvenientes que sin embargo fueron los menos previstos por los interesados.<br \/>\nLos autores que han se\u00f1alado el pensamiento cat\u00f3lico son laicos: Chateaubriand, Bonald, Maistre. El \u00fanico cl\u00e9rigo, Lamenais abandon\u00f3 el estado religioso. Y es que el clero no est\u00e1 ya en condiciones de ejercer una autoridad intelectual. La disoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas hab\u00eda tra\u00eddo consigo una baja general del nivel y una permeabilidad mayor, sea a las ideas jansenizantes, sea al iluminismo mas\u00f3n. Los conventos de fin de siglo XVIII, ricos y ociosos, dan cobijo a una versi\u00f3n monacal de los salones. El sistema gn\u00f3stico de Dom Deschamps no deja de ser uno de sus productos aberrantes. Tras la crisis del Terror, el Estado napole\u00f3nico como la mayor\u00eda del episcopado no ven en la religi\u00f3n m\u00e1s que un culto. No tienen la idea de que pueda ser una doctrina, una cultura. Nada tan d\u00e9bil como la ense\u00f1anza dada en los seminarios que producen enseguida a los nuevos vicarios, formados en serie, para las tareas urgentes de la pastoral campesina. La descripci\u00f3n de El Rojo y el Negro es acertada.<br \/>\nSe podr\u00eda trazar un paralelo entre la apolog\u00e9tica de Schleirmacher, articulada en el Gefh\u00fcl (Sentimiento), la experiencia religiosa subjetiva absolutamente irreductible a la raz\u00f3n raciocinante, y la apolog\u00e9tica de Chateaubriand. \u00abLlor\u00e9 y cre\u00ed\u00bb. Una pendiente lleva a Le G\u00e9nie du christianisme hacia la intuici\u00f3n liberal de Benjamin Constant y de Guizot: \u00abLa religi\u00f3n cristiana es la m\u00e1s humana, la m\u00e1s favorable a la libertad, a las artes y a las letras\u00bb. Pero otra pendiente arrastra hacia la religiosidad vaga y el estado de alma, confundidos, al modo pietista, con la fe.<br \/>\nEn Bonald y Maistre, nos encontramos algo m\u00e1s serio: una primera invasi\u00f3n gnostizante, si bien dif\u00edcil de percibir ya que en su exaltaci\u00f3n del papado, de la Inquisici\u00f3n, de la autoridad espiritual bajo todas sus formas, uno no se imagina que est\u00e9n transmitiendo una mercanc\u00eda sospechosa \u2013y ella se transmite tanto mejor cuanto sus portadores se colocan de antemano con toda sinceridad bajo la protecci\u00f3n de las autoridades que restauran: \u00e9stas no se dar\u00e1n cuenta hasta una generaci\u00f3n despu\u00e9s (hacia 1840). En los or\u00edgenes, la humanidad recibi\u00f3 con la lengua no s\u00f3lo un sistema de comunicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n un sistema de pensamiento, una doctrina. Ella forma la revelaci\u00f3n primitiva, la Tradici\u00f3n. \u00c9sta se transmite por la sociedad, custodia querida por Dios de la verdad fundamental, que se la comunica a sus hijos y les descubre el secreto mediante la lengua que les ense\u00f1a . Era convivir con los iluministas a quienes se detestaba por otro lado por preparar la Revoluci\u00f3n pero de quienes se vuelve a tomar el tradicionalismo inici\u00e1tico, esta vez a favor de la reacci\u00f3n. Por eso, de entrada, Lamenais rechaza el mundo salido de la Restauraci\u00f3n. La Francia de Carlos X es a sus ojos una \u00abvasta democracia\u00bb, en la que domina el ate\u00edsmo, en la que reina la indiferencia, en la que el cristianismo se ve excluido de la sociedad p\u00fablica. La autoridad, la autoridad sagrada se revela incapaz de mantener la Tradici\u00f3n, de imponerla. La ley sobre el sacrilegio, que no prev\u00e9 para la defensa del catolicismo m\u00e1s que castigos insuficientes, se deshonra pretendiendo asegurar la misma protecci\u00f3n al protestantismo y al juda\u00edsmo! Este rechazo de lo real, en nombre del pasado, pierde toda plausibilidad a medida que pasa el tiempo. Asimismo prepara una conversi\u00f3n repentina que mantiene el rechazo, pero esta vez en nombre del Porvenir, es decir de la utop\u00eda. Como los reyes son decididamente incapaces de expresar la conciencia de la Tradici\u00f3n y de infundirla en el pueblo, corresponde al pueblo mismo, al llegar a la edad adulta, \u00abexpresar directamente este sentido com\u00fan de la humanidad de siempre cuyos jefes tradicionales parec\u00edan haber renunciado a ser los or\u00e1culos \u00ab. La autoridad debe pasar ahora por la \u00ablibertad\u00bb. Pero sin duda una libertad iluminada por la raz\u00f3n, lo que ser\u00eda volver al liberalismo m\u00e1s asiduamente detestado: una libertad instintiva, salida de la conciencia de las masas. A ellas pertenece ahora la infalibilidad y no a la jerarqu\u00eda, menos a\u00fan a Roma en decadencia a partir de entonces. Lamenais recorri\u00f3 s\u00f3lo, en unos a\u00f1os, el camino que los Rusos tardar\u00e1n una generaci\u00f3n en recorrer, entre el eslavofilismo y el populismo. Lamenais hab\u00eda abandonado la Iglesia. Pero el menesismo segu\u00eda como un paradigma de la vida intelectual cat\u00f3lica en Francia con este vaiv\u00e9n del pasado al porvenir y la constante incapacidad de arreglarse con el presente. Varias ideas-fuerza concurren en este rechazo.<br \/>\nLa apolog\u00e9tica contempor\u00e1nea de la Revoluci\u00f3n hab\u00eda procedido por una conversi\u00f3n de la sensibilidad prerrom\u00e1ntica. Esta teolog\u00eda del sentimiento precede y prepara una teolog\u00eda del progreso. El movimiento que en Alemania hab\u00eda dado a Schleiermacher, Jacobi, despu\u00e9s, con Schelling y Hegel, se hab\u00eda consolidado en teosof\u00edas m\u00e1s racionalizadas, se reproduce en<br \/>\nFrancia, sin llegar a alcanzar el mismo brillo, sin reinar a la misma altura sobre el conjunto de la cultura laica, sino para implantarse con m\u00e1s profundidad todav\u00eda en el medio restringido del pensamiento cat\u00f3lico. \u00abDios, escribe Lamenais, ha devuelto al hombre la facultad de progresar con \u00e9l\u00bb.Vemos que el universo se ve arrastrado por la evoluci\u00f3n hacia una deificaci\u00f3n progresiva. \u00abEl universo es un Dios naciente, pero para siempre separado de su Padre por un l\u00edmite que, retrocediendo sin cesar, permanecer\u00e1 siempre, ya que huya a la Eternidad y a la inmensidad \u00ab. Una providencia gobierna la historia, la cual da un sello sagrado al movimiento que la lleva: \u00abTodas estas revoluciones inevitables en el orden de las cosas humanas no son queridas por Dios, operadas por Dios, para lograr ciertos fines que debemos creer dignos de \u00e9l y que, considerados en el curso de los siglos, no son en el fondo m\u00e1s que el desarrollo providencial de la humanidad\u00bb. De esto se deduce que lo espiritual reside en el automovimiento de la historia, en los actores que la hacen, es decir, en el siglo XIX, en el Pobre, portador de verdad y de regeneraci\u00f3n, en el Pueblo entendido en el sentido de Michelet. Lamenais est\u00e1 revisando el dogma cristiano, pero sin tener conciencia de ello. Por el contrario, a medida que se acerca a las teosof\u00edas rom\u00e1nticas, de Quinet, de Leroux, de Enfantin \u2013hasta de Ballanche y del iluminismo-, su predicaci\u00f3n se vuelve m\u00e1s \u00e1speramente prof\u00e9tica, m\u00e1s entusiasta: a sus ojos alcanza el verdadero cristianismo: \u00abLa Religi\u00f3n desprendida de las vanas opiniones que dividen, llevada a su pura esencia\u00bb. Arroja pues por la borda, como se hac\u00eda en su derredor, como lo hab\u00eda hecho todo el aborrecido siglo XVIII, el dogma del pecado original: \u00abDescansa sobre la hip\u00f3tesis de un estado primitivo de perfecci\u00f3n imposible en s\u00ed, y manifiestamente opuesto a la primera ley del universo, la ley de progresi\u00f3n\u00bb. De pronto la Redenci\u00f3n se vuelve in\u00fatil: \u00abLa mejora de la humanidad [&#8230;] est\u00e1 pues estrechamente ligada a su crecimiento, no es sino su crecimiento mismo, su movimiento natural de ascensi\u00f3n hacia Dios\u00bb. En cuanto a la Encarnaci\u00f3n, debe entenderse como el influjo de la conciencia en la humanidad, \u00abverdadera encarnaci\u00f3n del Verbo en la humanidad\u00bb. Jes\u00fas es el \u00abs\u00edmbolo de la humanidad\u00bb.No conviene por lo tanto decir que su reino no es de este mundo: ser\u00e1 de este mundo, a medida que la historia avance a grandes impulsos, por \u00abcampa\u00f1as\u00bb sucesivas: En cada campa\u00f1a de Cristo, incrementa su poder y aleja sus fronteras: su reino llega progresivamente\u00bb. Lamenais se convierte, sin saberlo, a la fe humanitaria. Este rasgo es interesante. La mayor parte de los desv\u00edos teol\u00f3gicos modernos tienen lugar sin saberlo sus autores y en el mismo instante en que, piensan ellos, progresan en la inteligencia de la fe. Lamenais no hab\u00eda recibido formaci\u00f3n religiosa seria y no se hab\u00eda molestado en completarla: el fervor, el impulso, el entusiasmo religioso le parec\u00edan garant\u00edas suficientes de la calidad de su fe. Pero ni el fervor ni la piedad pueden constituirse en jueces de la fe. En un clima de desd\u00e9n por la inteligencia, el declive que se sigue inmediatamente enmascara la punta de apostas\u00eda y anestesia el sentido teol\u00f3gico. De una manera inconsciente Lamenais se sal\u00eda del cristianismo. Pero la reafirmaci\u00f3n de Cristo, de este Cristo rom\u00e1ntico de quien Hegel, Wagner (Parsifal) Dosto\u00efevski (EL Idiota), y Nietzsche han pintado con entusiasmo o disgusto los iconos diversos y profundamente afines, le persuade de lo contrario. Este \u00abcristismo\u00bb permite a su influencia propagarse bajo formas atenuadas en los medios que han sido fieles a la Iglesia, como una enfermedad benigna pero recurrente que cada crisis pol\u00edtica, como la de 1848, puede despertar bajo su forma aguda y galopante.<br \/>\nUna consecuencia m\u00e1s: el cristianismo de forma abierta, secreta o, peor a\u00fan, inconscientemente menesiano no es ya cristianismo aunque se presente como una forma m\u00e1s elevada, m\u00e1s exigente, m\u00e1s pura, m\u00e1s ancha, de \u00e9ste. Aquellos que no se dejan llevar, que no admiten esta pretensi\u00f3n y experimentan una repulsa leg\u00edtima hacia el menesianismo latente no tendr\u00e1n raz\u00f3n de seguir fieles a una religi\u00f3n con relaci\u00f3n a la cual no se les ha informado de que estaba corrompida. Esto prepara las grandes retiradas del siglo XIX y del XX, que no se deben confundir con apostas\u00edas, ya que la apostas\u00eda era el caso de aquellos que hab\u00edan falsificado subrepticiamente la religi\u00f3n. Es una situaci\u00f3n cl\u00e1sica, que no deja de recordarnos, mutatis mutandis, la s\u00fabita conversi\u00f3n al islam de la m\u00e1s antigua y m\u00e1s gloriosa parte de la cristiandad, en los siglos VII y VIII.<br \/>\nPara arriesgar otra formulaci\u00f3n, notemos que la conquista musulmana suscit\u00f3 en la Iglesia tentativas para evitar el conflicto adoptando tal cual punto de la doctrina del adversario. La aceptaci\u00f3n por razones defensivas del \u00abcristianismo progresista\u00bb (siendo progresista un eufemismo por comunista) hace pensar en el expediente del emperador Heraclio quien impuso la f\u00f3rmula \u00abmonotelita\u00bb para conjurar el peligro del islam mientras se acercaba a \u00e9l. cosa a la que asinti\u00f3 toda la jerarqu\u00eda de la Iglesia oriental. A excepci\u00f3n del monje M\u00e1ximo quien, condenado al martirio por ella, fue honrado a\u00f1os m\u00e1s tarde, una vez derrotado el monotelismo, bajo el t\u00edtulo de confesor. Pero volvamos al pobre Feli.<br \/>\nEl neo-catolicismo de dependencia menesiana da testimonio a favor de la liberaci\u00f3n del hombre, por la liberaci\u00f3n de las clases trabajadoras y de los pueblos oprimidos. Polonia e Irlanda son el tercer mundo del catolicismo social. Lamenais predica, con una brillante intransigencia, a favor de la Libertad. Pero no por eso se volvi\u00f3 liberal. Por el contrario, el odio al individualismo, el desprecio por el derecho, los contratos, las garant\u00edas formales, las Constituciones son casi las \u00fanicas lecciones son casi las \u00fanicas lecciones del tradicionalismo ultra que Lamenais no olvid\u00f3 nunca. Est\u00e1 en pro de la sociedad, contra el individuo. \u00abEl hombre solo no es m\u00e1s que un fragmento de ser: el ser verdadero es el ser colectivo. La Humanidad que no muere, que, en su unidad, se desarrolla sin cesar\u00bb. Lamenais detesta lo que \u00e9l llama \u00abel aislamiento de los esp\u00edritus sin lazos naturales, sin creencias comunes\u00bb. Es un estado de ego\u00edsmo y de anarqu\u00eda en la sociedad. Y entonces contempla con nostalgia la Edad Media, la \u00e9poca org\u00e1nica del desarrollo social. Como no se examina la libertad en el sentido m\u00e1s evidente, el que concierne a las relaciones del individuo con el poder p\u00fablico, Lamenais la sit\u00faa, al igual que los eslav\u00f3filos, en la porci\u00f3n de un concepto com\u00fan del mundo, en la concordancia de los corazones y en la uniformidad de las costumbres. Es una \u00abigualdad viva\u00bb. El poder del derecho reside \u00abpor entero en el dogma\u00bb. Y finalmente esta afirmaci\u00f3n osada: \u00abLa libertad moderna es la hija de la teocracia de la Edad Moderna\u00bb, significa que su definici\u00f3n est\u00e1 envuelta en el progreso continuo del dogmatismo, en adelante humanitario.<br \/>\nEsperanza en el porvenir, a causa de la historiograf\u00eda, pesar por el pasado, en el que reinaban las autoridades naturales sin esfuerzo, en que el conflicto pol\u00edtico no exist\u00eda, a estos dos motivos se a\u00f1ade uno m\u00e1s para execrar la realidad presente: es considerarla bajo su luz econ\u00f3mica. Entonces se despliega el gran tema com\u00fan al pensamiento reaccionario y al pensamiento revolucionario: el rechazo del dinero, del capitalismo, de la transacci\u00f3n monetaria, de la ganancia, y finalmente del mercado . La anticremat\u00edstica cat\u00f3lica echa una mano a las utop\u00edas tradicionales, y la otra a los socialismos contempor\u00e1neos. Sue\u00f1a con la Salente de Fenel\u00f3n: sencillez, pureza de las costumbres, nada de lujos. Ella acoge, con un o\u00eddo benevolente, las cr\u00edticas que suben de todas partes contra la propiedad, las imprecaciones que golpean al burgu\u00e9s, se une al coro de imprecaciones. \u00bfNo aconseja el Evangelio la pobreza? \u00bfNo lanza una maldici\u00f3n contra los ricos? \u00bfNo se podr\u00eda construir un orden social en que la riqueza ser\u00eda imposible y en que el pecado, consiguientemente, no podr\u00eda echar ra\u00edces?<br \/>\nMe he detenido con Lamenais. Elie Hal\u00e9vy expresaba que despu\u00e9s de 1848 no hab\u00eda ya innovaci\u00f3n ideol\u00f3gica y que se contentaban con adoptar tal o cual especto del inagotable stock de ideas lanzadas durante la Restauraci\u00f3n y la monarqu\u00eda de Julio. Lo cual sirve tambi\u00e9n para las ideas cat\u00f3licas. El menesianismo sobrevivi\u00f3 bajo una forma difusa en el catolicismo ortodoxo de Montalembert y de Lacordaire. Vuelve a aparecer despu\u00e9s del eclipse del Segundo Imperio, en el mundo de Huysmans, de P\u00e9guy, en sus malos d\u00edas, de L\u00e9on Bloy, del Sillon. Vuelve a surgir en el momento del Frente popular, cuando Maritain escribe Humanisme int\u00e9gral y se funda, bajo la iniciativa de algunos dominicos, el diario Siete, precursor del Monde. Se difunde tras la guerra, y, se podr\u00eda decir, ocupa el poder. Ocupa, despu\u00e9s del concilio, una posici\u00f3n de monopolio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2. Desestabilizaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tal ser\u00eda el s\u00edndrome cat\u00f3lico que se expresa en pol\u00edtica por un conservadurismo nost\u00e1lgico \u2013pero susceptible en todo momento de una mutaci\u00f3n progresiva- en doctrina por un romanticismo que valora el sentimiento, cntrabalanceado por una especulaci\u00f3n inconscientemente heterodoxa. La que est\u00e1 compuesta y se alimenta bien del iluminismo, bien del tradicionalismo, bien de socialismo humanitario. Pero se ha de colocar este estado de \u00e1nimo en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n objetiva de la Iglesia cat\u00f3lica en la sociedad francesa, a la caracterizaremos con una palabra: desestabilizaci\u00f3n. Entonces el s\u00edndrome en cuesti\u00f3n se convierte en la justificaci\u00f3n de la desestabilizaci\u00f3n, mientras \u00e9sta se agrava y lleva a aqu\u00e9l a los extremos.<br \/>\nEste es el momento de plantear, sin pretender tratarla como se deber\u00eda, la gran cuesti\u00f3n de las relaciones de la Iglesia francesa y del papado. A finales del siglo XVIII el papado est\u00e1 en v\u00edas de liquidaci\u00f3n y la fundaci\u00f3n de la Iglesia constitucional marca un \u00faltimo triunfo del galicanismo. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, la situaci\u00f3n cambia. Cuando, bajo el Directorio, el infortunado P\u00edo VI se ve\u00eda reducido a hacer declaraciones semijacobinas, Bonaparte, mediterr\u00e1neo y cl\u00e1sico m\u00e1s todav\u00eda que rom\u00e1ntico y revolucionario, fue para P\u00edo VII una sorpresa divina. No es exagerado adelantar, como lo sugiere Latreille, que salv\u00f3 al papado . Pero \u00bfa qu\u00e9 precio? El compromiso de corte carolingio, entre el papa y el emperador, condujo a la liquidaci\u00f3n de todo el episcopado franc\u00e9s. La Iglesia del Antiguo R\u00e9gimen, enraizada en la sociedad, Iglesia local en el sentido tradicional del t\u00e9rmino, fue arrancada de un solo golpe de su terru\u00f1o natal. En adelante tuvo como punto de anclaje, ya al Estado, ya al papado. Antes la Iglesia representaba un aspecto de la sociedad civil y aseguraba su autonom\u00eda frente al Estado y frente al papado, sin verse obligada a enajenarse a uno ni a otro, porque ten\u00eda su consistencia, sus bienes y en s\u00ed misa el principio de sus libertades. Luego, la Iglesia, sin enraizamiento social, no pod\u00eda escapar del Estado napole\u00f3nico ni del Estado moderno, sus sucesor, sino entrando voluntariamente en la dependencia servil de la sede de Pedro. Se hab\u00eda convertido en inter\u00e9s propio exaltar a \u00e9sta sin ninguna medida, muy por encima de cuanto autorizaba la tradici\u00f3n. De ah\u00ed el triunfo del ultramontanismo, hasta del \u00abpapalismo\u00bb que, en el siglo XIX, parece m\u00e1s bien una creaci\u00f3n de la Iglesia francesa, querida como un medio costoso y malsano de consolidar su situaci\u00f3n. Los obispos recurren a Roma contra los prefectos, los p\u00e1rrocos recurren a Roma contra los obispos. La influencia papal es un sustituto de la decadencia de la sustancia propia de la Iglesia que est\u00e1 encerrada sin recurso en el cuadro precario de una relaci\u00f3n de Estado a Estado. Napole\u00f3n y el golpe de Estado papal salvaron ciertamente a la Iglesia en lo temporal como el romanticismo la hab\u00eda salvado en lo espiritual. Pero en los dos casos esta alianza se pag\u00f3 con una grave p\u00e9rdida no ya en orden de la gracia, sino en el orden de la naturaleza. Con el romanticismo la Iglesia perd\u00eda el sentido de la raz\u00f3n como reguladora y como due\u00f1a imprescriptible del saber y de la sabidur\u00eda. Con el Concordato, perd\u00eda el sentido de la sociedad en su valor aut\u00f3nomo, sus instituciones jur\u00eddicas y sus finalidades naturales.<br \/>\nDe esta forma es como se podr\u00eda interpretar la tendencia del catolicismo franc\u00e9s a constituirse en contra-sociedad, cerrada, desdichada, parapetada por todas partes. Se expresa por un doble movimiento de clericalizaci\u00f3n de la sociedad cat\u00f3lica y de laicizaci\u00f3n de la sociedad francesa.<br \/>\nHabr\u00eda que poder medir si estos dos movimientos no son funciones uno del otro, es decir que a medida que la Iglesia se aparta de la sociedad civil, se desarrolla el clericalismo en sus seno. De hecho, el clero secular exang\u00fce desde el principio de la Restauraci\u00f3n se crece considerablemente a partir de la mitad del siglo, con un primer apogeo bajo el Segundo Imperio y otro por los a\u00f1os noventa. El movimiento es m\u00e1s claro todav\u00eda entre los regulares. En 1877, se cuenta con 30,000 religiosos y 127.000 religiosas, contra, respectivamente, 25.000 y 37.000 en 1789 . Son tan numerosos que se pueden exportar por miles. Las dos quintas partes de las nuevas fundaciones de congregaciones masculinas durante la segunda mitad del siglo XIX se sit\u00faan todav\u00eda en Francia, y no hablo de las innumerables congregaciones femeninas.<br \/>\nLa generaci\u00f3n del porte de la sotana, antes atuendo de coro, movimiento mundial cuyo origen es tambi\u00e9n franc\u00e9s (hay fotograf\u00edas de P\u00edo IX y hasta de Le\u00f3n XIII en levita), simboliza bastante bien la voluntad de segregaci\u00f3n del sacerdote . La ense\u00f1anza rigorista, con frecuencia jansenizante (o sulpiciana, y basta), de los seminarios lo fomenta bastante. Todo sucede como si el encierro de la sociedad cat\u00f3lica se redoblara en su interior mismo con un encierro de su clero. \u00c9ste crece por el movimiento general del retiro del mundo que encuentra, en el estado clerical, su t\u00e9rmino. En esta \u00e9poca es cuando la vida del sacerdote secular se pone a parecerse en lo exterior a la del regular, por una especie de imitaci\u00f3n de los anacoretas monacales, sin que ello justifique una vocaci\u00f3n espec\u00edficamente religiosa, simplemente bajo el efecto de los reglamentos eclesi\u00e1sticos, de la presi\u00f3n del medio, y de un alejamiento por un mundo que se escapa de su poder espiritual. El clero franc\u00e9s est\u00e1 inc\u00f3modo en una Iglesia multitudinaria, y quiz\u00e1s se inclina hacia la Iglesia de los santos, la Iglesia del peque\u00f1o reba\u00f1o del que \u00e9l se constituye en ejemplar. As\u00ed, a medida que funda la Gran Iglesia, se separa de ella y se complace en la Secta.<br \/>\nEn este contexto es donde se ha de apreciar la famosa \u00abdescristianizaci\u00f3n de Francia\u00bb. Se sabe que la pr\u00e1ctica religiosa se hundi\u00f3 bajo la Revoluci\u00f3n, que se levanta lentamente en la Restauraci\u00f3n y la monarqu\u00eda de Julio, r\u00e1pidamente bajo el Segundo Imperio, para tocar techo en la Tercera Rep\u00fablica, decrecer a partir de 1890, con un aumento entre las dos guerras, y volverse a hundir desde hace unos cincuenta a\u00f1os. Hoy nos debemos de encontrar poco m\u00e1s o menos como en la situaci\u00f3n del Consulado. La curva de las ordenaciones, alta y sostenida todo el siglo, declina r\u00e1pidamente a partir de 1900, y, despu\u00e9s de una cima entre las dos guerras, cae en picado despu\u00e9s de 1940, y tiende hoy hacia cero . Pero, \u00bfc\u00f3mo apreciar un fen\u00f3meno tan vasto y tan complejo? Quiz\u00e1s convenga observar la interpretaci\u00f3n del propio medio cat\u00f3lico, tendente a plantear una ecuaci\u00f3n entre descristianizaci\u00f3n y laicizaci\u00f3n. Con mayor gravedad, identifica la pertenencia a la religi\u00f3n cristiana con la pertenencia al medio y pronto con el partido cat\u00f3lico. Es la adhesi\u00f3n a las concepciones del mundo, a las ideas que est\u00e1n en curso en el medio, lo que define la pertenencia religiosa, y ya no, como era de costumbre anteriormente, la recepci\u00f3n de los sacramentos y simplemente del bautismo. El sustantivo catolicismo es un neologismo del siglo XVII. Antes de esto tan s\u00f3lo exist\u00eda el adjetivo cat\u00f3lico, que se aplicaba a la Iglesia como nota de universalidad. Catolicismo en el siglo XIX acab\u00f3 por significar lo contrario de cat\u00f3lico, ya que designa un medio socialmente tipificado y traza una frontera alrededor de un g\u00e9nero de vida y de un modo de pensar, de bien pensar. Al adagio cl\u00e1sico: fuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n, se le sustituye por: fuera del \u00abcatolicismo\u00bb, no hay Iglesia. De esta forma, cuando se produce incontestablemente una hemorragia en la sociedad cristiana, \u00e9sta se estrecha voluntariamente, imponiendo como norma de pertenencia no ya tanto la fe como las costumbres, los usos, el lenguaje y sobre todo las ideas que prevalecen en su seno, lo que contribuye tambi\u00e9n a la deriva \u00absectaria\u00bb de la Iglesia francesa.<br \/>\nUn solo ejemplo: el nacimiento de una literatura cat\u00f3lica. Se daba por sentado, en el Antiguo R\u00e9gimen, no ten\u00eda que hacer otra cosa que literatura y que \u00e9sta obedec\u00eda a criterios espec\u00edficos que no ten\u00edan nada que ver con una profesi\u00f3n de fe. Nadie se preguntaba si Moli\u00e8re, La Fontaine o Racine eran cristianos, aunque no lo fuesen quiz\u00e1s mientras compon\u00edan sus obras m\u00e1s profanas. Es cierto que a finales del siglo XVII asistimos, para recurrir otra vez a la expresi\u00f3n de B\u00e9nichou, a la consagraci\u00f3n del escritor, es decir a la constituci\u00f3n de un poder espiritual que se arroga el escritor como tal, y que ambiciona suplantar la autoridad de la Iglesia. De pronto, el escritor cristiano fue acusado de manifestarse como escritor cat\u00f3lico en el sentido que se ha descrito antes. Por m\u00e1s que estuviera bautizado, casarse por la Iglesia, pedir los \u00faltimos sacramentos, mandar que lo entierren por lo sagrado, si su obra no orquestaba los temas del medio a la etiqueta cat\u00f3lica, y por consiguiente al t\u00edtulo de cristiano. ni siquiera Balzac.<br \/>\nUn caso extremo es el de Proust. El pueblo jud\u00edo le ha recibido siempre como a uno de los suyos, y con tda la raz\u00f3n pues por su madre le pertenec\u00eda, y le sigui\u00f3 siendo fiel cuando el asunto Dreyfus. Pero al propio tiempo, estaba bautizado, hab\u00eda hecho la primera comuni\u00f3n, hab\u00eda defendido a la Iglesia de los ataques anticlericales y quiso que en su lecho de muerte se le pusiera entre las manos un rosario que le hab\u00eda dado una amiga. Eso no es poco y desear\u00edamos saber qu\u00e9 m\u00e1s han hecho los Srs. L\u00e9on Bloy, P\u00e9guy, Bernanos, Bourget, Henry Bordeaux, Daniel-Rops, Mauriac y omito algunos, unos a t\u00edtulo p\u00f3stumo, otros por vivir todav\u00eda, todos titulares de una etiqueta de la que Proust, es cierto, se cuidaba muy poco, para merecer este t\u00edtulo de cristiano que nadie pensar\u00eda otorgar al autor de la Recherche, no m\u00e1s que a los innumerables escritores que, desde Pierre Benoit hasta Paul Morand, nacieron cristianos y quisieron morir del mismo modo.<br \/>\nPero si \u00e9ste fue el test del cristianismo, se comprende que el medio cat\u00f3lico haya llegado a sobrestimar la descristianizaci\u00f3n de Francia, y, por v\u00eda de consecuencia, a ampliarla m\u00e1s todav\u00eda. En 1895, la expresi\u00f3n: \u00abFrancia, pa\u00eds de misi\u00f3n\u00bb aparece por primera vez bajo la pluma de un cura Naudet, quien escribe en medio de un pa\u00eds lleno de sacerdotes y bautizado casi en su totalidad. Lo que equivale a sugerir que la \u00abmisi\u00f3n\u00bb consiste en difundir los estilos, comportamientos, ideas \u00abcat\u00f3licas\u00bb fuera de las cuales no hay verdadera pertenencia. Equivale, a un nivel mejor, a concebir el cristianismo como una doctrina, o, como se dice hoy, un \u00abmensaje\u00bb oponible a otra doctrina, otro \u00abmensaje\u00bb, lo que, en su principio, no es. pero esta actitud conduce a los cristianos sencillos, que as\u00ed se encuentran off limits, a continuar su marcha centr\u00edfuga hasta hallarse, m\u00e1s o menos conscientemente, fuera de una Iglesia en la que nadie piensa en retenerlos, se resignan con tanta mayor facilidad a no considerarse ya como cristianos (si no es a cumplir ciertos gestos fundamentales que contin\u00faan guardando por instinto, y en primer lugar bautizar a sus hijos), cuanto lo que se les presenta como norma obligatoria no tiene nada de particularmente atractivo. Se comprende que un ser sano, un hombre honrado no tenga demasiado gusto por la religiosidad cat\u00f3lica de fines de siglo, por la reivindicaci\u00f3n antirrepublicana, antiliberal, antisemita, por la prensa asuncionista, por la atm\u00f3sfera confinada de una peque\u00f1a grey, por el clima penitencial de muchos establecimientos religiosos, por un gemido sin proporci\u00f3n con el grado de persecuci\u00f3n que se piensa que lo provoca.<br \/>\nLas grandes \u00e9pocas del cristianismo van siempre se\u00f1aladas por la expansi\u00f3n de una cultura laica feliz. Lo que prueba, a mi parecer, la solidez cristiana de Francia, y es que esta cultura laica fue tan brillante en el siglo XIX como en los siglos precedentes, aunque en adelante hubiera perdido si contacto formal con la Iglesia. Si se compara la pintura impresionista con el expresionismo o el simbolismo internacional, uno se siente impresionado por el bienestar que de all\u00ed emana, por un gozo de reconciliaci\u00f3n, un placer de contemplaci\u00f3n de las criaturas y paisajes, m\u00e1s en consonancia con el esp\u00edritu cristiano que los nubarrones y producciones sospechosas del simbolismo, que sin embargo aplaud\u00edan los medios cat\u00f3licos y de los cuales esperaban sacar un nuevo arte sagrado. Que se me entienda bien: no insin\u00fao que los impresionistas eran \u00abcristianos\u00bb, no m\u00e1s de lo que era Proust. Contra tal anexi\u00f3n protestar\u00eda vigorosamente Monet, C\u00e9zanne, perfectos devoradores de curas. Unos y otros eran a pesar de todo los hijos de una civilizaci\u00f3n que el cristianismo, medio olvidado, hab\u00eda marcado con su educaci\u00f3n. Y tal vez la prolongaban rechazando ciertas actitudes, incluso y sobre todo preconizadas por la opini\u00f3n cat\u00f3lica, ya que les parec\u00edan contrarias a un orden natural que esta educaci\u00f3n distante les hab\u00eda ense\u00f1ado a honrar.<br \/>\nLa expresi\u00f3n institucional que esta doble desviaci\u00f3n intelectual y moral fue la separaci\u00f3n de la Iglesia y del Estado, al menos si se lo ve bajo el punto de vista de la Iglesia. Ella fue querida en efecto, por lo menos sordamente deseada, por toda esta fracci\u00f3n de la Iglesia que se conceb\u00eda bajo la forma de un partido. Cuando los obispos, la jerarqu\u00eda y el papa se opon\u00edan con todas sus fuerzas a esta separaci\u00f3n, otros ve\u00edan en ello grandes ventajas para lo que ellos llamaban su libertad. Las iniciativas cat\u00f3licas en este sentido databan del catolicismo menesiano. La separaci\u00f3n consum\u00f3 el desestabilizaci\u00f3n de la Iglesia. No era ninguna cosa buena para una Iglesia habituada, desde Constantino y Carlomagno, al di\u00e1logo con la autoridad temporal, al no tener ya con \u00e9sta un cuadro de relaciones reguladas por un contrato. Tampoco es cosa buena ya para el Estado. El Estado forma un aspecto esencial del cuerpo social, del que la Iglesia se encontraba en cierto modo desincorporada. Pero, por otro lado, la separaci\u00f3n compromet\u00eda por igual los lazos que subsist\u00edan entre la Iglesia y la sociedad civil. Y ello de varias maneras.<br \/>\nEl reclutamiento del clero se vio alterado con ello. Tomaba con frecuencia sus reclutas en los restos de la antigua nobleza y en la elite del campesinado. Al asegurarles una situaci\u00f3n honrosa, el estado religioso no los separaba de sus medios de origen, ni los sacaba de su clase. Despu\u00e9s de la separaci\u00f3n, el sacerdote fue el empleado de una instituci\u00f3n privada, sin garant\u00eda de status, reducido a una condici\u00f3n muy modesta. El reclutamiento tuvo lugar en adelante en el interior del \u00abmedio\u00bb, en el mundo de las obras, de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica, del patronato, de las grandes clases de los colegios. Origen m\u00e1s modesto, background m\u00e1s pobre, cultura m\u00e1s elemental, maneras menos elegantes, distracciones menos abundantes: no estaba hecho para mejorar la calidad intelectual de los cl\u00e9rigos. Por el contrario, a falta de poder formar parte de un establishment eclesi\u00e1stico bien sentado, disponiendo de comodidades y disfrutando de los placeres leg\u00edtimos de su estado, pod\u00edan sentirse tentados a buscar su equilibrio en una vida \u00abmilitante\u00bb. Eso provoca a su vez una nueva llamada a la ideolog\u00eda, pues un militante no tiene otras razones de ser que difundirla entre las \u00abmasas\u00bb. De esta manera concibe su \u00abmisi\u00f3n\u00bb. el sacerdote desarraigado pod\u00eda alimentar una enemistad contra el Estado concordatario que le manten\u00eda mediante una vasallaje desagradable. La sostiene ahora contra la sociedad y m\u00e1s exactamente contra la parte m\u00e1s acomodada de esta sociedad a la que incumbe en adelante el cargo de su manutenci\u00f3n, a saber la burgues\u00eda.<br \/>\nUna vez perdidas sucesivamente la raz\u00f3n y la sociedad, es decir la naturaleza, el pensamiento cat\u00f3lico ha perdido sus hitos. As\u00ed que dirige sus miradas hacia el m\u00e1s all\u00e1 que postula el estallido de la raz\u00f3n, el fin de esta naturaleza y la disoluci\u00f3n de esta sociedad, el m\u00e1s all\u00e1 que confunde con la escatolog\u00eda, y que es de hecho una escatolog\u00eda pervert\u00edda. De esta manera nace con L\u00e9on Bloy, P\u00e9guy, Bernanos el equivalente de un dosto\u00efesvskismo franc\u00e9s. En \u00e9l encontramos, pero elevados a la incandescencia, los temas familiares: el sue\u00f1o combinado de una antigua cristiandad y de un nuevo socialismo; el nacionalismo de tipo \u00abeslav\u00f3filo\u00bb, antip\u00e1tico del occidente de Francia, el mundo \u00abanglo-saj\u00f3n\u00bb materialista y mezquino; es desprecio exasperado del burgu\u00e9s y, en general, de todas las amenidades de la civilizaci\u00f3n, mundanos, mujeres bonitas, costura, peinado, maquillaje, gastronom\u00eda, decoraci\u00f3n: el extremismo y el entusiasmo que exigen preferir al espiritualista, est\u00fapido y todo, al agn\u00f3stico, incluso pertinente; en una palabra, el odio del mundo tal como anda, llevado a veces hasta el odium humani generis. Esta condena de la vida social, tanto m\u00e1s virulenta cuanto m\u00e1s agradable, civilizada, viva, alegre fue siempre esta vida a comienzos del siglo XX, se acompa\u00f1a sim\u00e9tricamente de una exaltaci\u00f3n de lo marginal. Delincuentes, prostitutas, terroristas, drogados, blusas negras no son honrados, porque est\u00e1n revestidos en el interior de una sociedad imperfecta, de la eminente dignidad de los pobres, sino m\u00e1s bien porque son la representaci\u00f3n de la anti-sociedad, y los furrieles de la escatolog\u00eda general. Si, entre la inmensa multitud de los pobres, son los marginales los que se benefician de semejante atuendo, no es solamente por ser subversivos con relaci\u00f3n a la sociedad, sino porque no se sienten comprometidos con ella por ninguna inserci\u00f3n cualquiera. Lo que les hace envidiables es su situaci\u00f3n desvinculada, como si pertenecieran ya al m\u00e1s all\u00e1 de la escatolog\u00eda, o como si fueran seres ang\u00e9licos, liberados de las sujeciones del cuerpo, capaces tan s\u00f3lo de una apariencia de pecado, incumbiendo la responsabilidad entera de \u00e9ste a la sociedad. Adem\u00e1s \u00bfd\u00f3nde estar\u00eda el pecado? En el dosto\u00efevskismo franc\u00e9s, existe, como en el autor de El Idiota, el mismo derribo del orden tradicional entre los mandamientos vetero-testamentarios y los consejos neo-testamentarios. \u00c9stos se han hecho obligatorios, aquellos facultativos. Est\u00e1 permitido robar, no est\u00e1 permitido ser propietario. Se recomienda tener una \u00abmala conciencia\u00bb, pero la \u00abbuena conciencia\u00bb es abominable. Este tema sartrinano es en el fondo la repetici\u00f3n de un tema \u00abcat\u00f3lico\u00bb. Significa que la \u00abbuena conciencia\u00bb es la mala.<br \/>\nEste dosto\u00efevskismo franc\u00e9s es de formaci\u00f3n aut\u00f3ctona. Con todo, se puede datar el momento en que esta corriente recibi\u00f3 al afluente ruso: entre las dos guerras. La emigraci\u00f3n puso en contacto la teosof\u00eda espiritualista rusa, elaborada desde hac\u00eda unos treinta a\u00f1os, con los medios de la inteligensia cat\u00f3lica. La mezcla se realiz\u00f3 f\u00e1cilmente, al tener los dos fluidos poco m\u00e1s o menos la misma densidad.<br \/>\nEs interesante notar que este proceso que consiste en rechazar la sociedad global para dirigirse contra el peque\u00f1o reba\u00f1o, por una parte, y contra el m\u00e1s all\u00e1 marginado de la sociedad, por otra, no se estabiliz\u00f3 y acab\u00f3 por atacar a la sociedad cristiana, en el propio medio cat\u00f3lico. En la l\u00f3gica de Francia pa\u00eds de misi\u00f3n (es, esta vez, el t\u00edtulo de una obra publicada en 1943), el \u00abmilitante\u00bb cl\u00e9rigo acab\u00f3 por coger asco al medio que lo engendr\u00f3 y al servicio del cual se le coloc\u00f3. Lo vemos denunciando el \u00abghetto cristiano\u00bb: \u00abAnte este paganismo desatado por todas partes, los cristianos se apretaron unos contra otros, como lo hacen los hombres en los bosques infestados de animales salvajes, o como los extranjeros pobres que se re\u00fanen en medio de un pa\u00eds hostil \u00ab. Se \u00abarrancan del mundo\u00bb. Poco a poco los practicantes acaban por parecerse a estos militantes que se sienten superiores en las tareas molestas y triviales de celebrar el oficio, de dispensar los sacramentos, como el principal obst\u00e1culo al apostolado. \u00bf\u00bbNo es el apostolado popular entero el que se encuentra obstaculizado, en cuanto a la conquista del n\u00famero, por este problema de un medio parroquial de una cristiandad separada radicalmente del medio pagano en el que deber\u00eda actuar normalmente\u00bb? por el apostolado se ha de entender la doctrina salvadora, la gnosis cristiana humanitaria de la que el militante se siente portador propagador. En este estadio, parece que se haya alcanzado la cima del clericalismo ya que el dominio de los sacerdotes, de patriarcal y protector del medio cat\u00f3lico que era, se troc\u00f3 en despreciativo e incluso un tanto s\u00e1dico. Se o\u00edan, hace poco, an\u00e9cdotas bastante tristes de devotas puestas a la puerta de las sacrist\u00edas, de ancianas expulsadas de los confesionarios, de la reducci\u00f3n de los burgueses cat\u00f3licos a la condici\u00f3n de parroquianos de segunda clase, insultados semanalmente y expuestos a la acusaci\u00f3n en p\u00fablico.<br \/>\nPero he aqu\u00ed que los propios pastores denuncian el clericalismo con un esfuerzo redoblado, y echan la culpa esta vez a la \u00abinstituci\u00f3n eclesial\u00bb. El n\u00facleo duro de la peque\u00f1a grey, la organizaci\u00f3n de militantes, \u00abel equipo pastoral\u00bb reclama su propia disoluci\u00f3n. Aspira a saltar pon encima de la pantalla parroquial, el obst\u00e1culo de los fieles, las murallas del ghetto, a fin de confundirse con el m\u00e1s all\u00e1 social, el exotismo del tercer mundo; se siente nost\u00e1lgica por el sindicato, por el partido y otros lugares en que, por lo menos, se est\u00e1 seguro de no encontrase con cristianos. A esta masa pagana se guardar\u00e1n bien de comunicarles la doctrina cristiana tradicional, ni siquiera la espiritualidad \u00abcat\u00f3lica\u00bb que hab\u00eda elaborado el siglo XIX. Al pagano se le ofrecer\u00e1 el paganismo, ya est\u00e1 demostrado que contiene un \u00abverdadero cristianismo\u00bb que bastar\u00e1 con extraerlo para manifestarlo; al comunista, el comunismo, que, bien comprendido y llevado a su quinta esencia, no es otra cosa que el \u00abmensaje evang\u00e9lico\u00bb.<br \/>\nEl odium humani generis encuentra con bastante l\u00f3gica su t\u00e9rmino en el odium sui. Por eso se ve a cat\u00f3licos aplicar la cr\u00edtica m\u00e1s puntillosa, la m\u00e1s \u00e1cida a sus escritos y a los dogmas de mayor antig\u00fcedad, al mismo tiempo que acogen con una credulidad infantil cuanto les llega del exterior, viejos restos del protestantismo liberal, rechazados hace tiempo por los protestantes, cuentos y leyendas de la ortodoxia rusa fin de siglo cuando no son los aportes revolucionarios de las ciencias humanas o tambi\u00e9n las propagandas sovi\u00e9ticas y chinas. Esto hace decir a algunos que el cat\u00f3lico es el cree en todas las religiones menos en la suya.<br \/>\nNos hemos dejado llevar hasta las divagaciones contempor\u00e1neas, quemando demasiadas etapas. Al comenzar el siglo XX, en la v\u00edspera de la guerra de 1914, la invasi\u00f3n de la Iglesia por la ideolog\u00eda, y por una ideolog\u00eda extranjera, el leninismo, no estaba en el orden de las cosas imaginables. El terreno estaba sin embargo minado, a causa de las circunstancia que he mencionado y de algunas m\u00e1s. \u00bfSe necesita resumir el balance?<br \/>\nEn primer lugar debemos recordar que los dos desv\u00edos que he se\u00f1alado, la alianza con la corriente rom\u00e1ntica y la desestabilizaci\u00f3n, no envuelven al conjunto de la vida de la Iglesia. Pueden caracterizar a una minor\u00eda laica primero luego clerical. Ni han sido \u00f3bice para que florezcan, en muchos lugares, las virtudes cardinales y las virtudes teologales. Tampoco han entorpecido la vitalidad misionera, ha habido santos. Hay que recordar, una vez m\u00e1s, que el historiador no formula un juicio global. Es incapaz del todo. Tan s\u00f3lo puede descubrir corrientes, procesos y l\u00f3gicas localizadas.<br \/>\nMas si el juicio retrospectivo es inevitable, hay que hacer justicia de una acusaci\u00f3n dirigida a menudo contra la Iglesia, y que proviene precisamente de los medios cat\u00f3licos, a saber que ha faltado a su deber para con los pobres, los proletarios, que no ha sido, como se dice, social. Social, al contrario, es f\u00e1cil demostrar que no ha sido otra cosa. Conservadora o socialista, la opini\u00f3n cat\u00f3lica ha sido la primera en ser sensible a la miseria obrera, la primera en proponer medidas, la primera en ponerlas por obra. Esta acusaci\u00f3n forma parte del clich\u00e9 ideol\u00f3gico actual: \u00e9ste no resiste el examen m\u00e1s breve. Si ha habido culpas, no es all\u00ed donde hay que buscarlas.<br \/>\nLos errores pol\u00edticos han sido de otro modo graves. Traumatizada por la Revoluci\u00f3n, fija en el sue\u00f1o de Antiguo R\u00e9gimen (bajo la forma reaccionaria de la antigua cristiandad, bajo la forma revolucionaria de la nueva cristiandad), no se ha arreglado a tiempo con el poder de la sociedad civil, es decir la monarqu\u00eda burguesa, luego la rep\u00fablica conservadora, por fin la democracia y la social-democracia. Nosotros (cristianos o no) no hemos acabado quiz\u00e1s de pagar la hora demasiado tard\u00eda de la \u00abreuni\u00f3n\u00bb, la cat\u00e1strofe que fue para Italia la incapacidad de tratar con Cavour y de arreglar la cuesti\u00f3n romana, las vergonzosas meteduras de pata en el asunto Dreyfus, etc. Nos podemos preguntar si esta constante torpeza pol\u00edtica no proviene del mismo romanticismo y de la misma desestabilizaci\u00f3n en la medida en que llevan a descalificar al pol\u00edtico como tal, a so\u00f1ar con un mundo org\u00e1nico, no conflictivo. En el que la pol\u00edtica dejar\u00eda de ser una dimensi\u00f3n inseparable de la condici\u00f3n humana. Cuando se piensa que la f\u00f3rmula de P\u00e9guy sobre la degradaci\u00f3n fatal de a \u00abm\u00edstica\u00bb en \u00abpol\u00edtica\u00bb ha tomado la forma de una divisa, m\u00e1s a\u00fan de un slogan, no se puede por menos de pensar en la \u00e9poca no tan antigua en que, en Francia, los cardenales ministros sab\u00edan distinguir entre estos dos \u00f3rdenes de realidad en s\u00ed excelentes, ten\u00edan sumo cuidado en evitar la degradaci\u00f3n de la pol\u00edtica en m\u00edstica.<br \/>\n\u00abM\u00edstica\u00bb en la acepci\u00f3n de P\u00e9guy est\u00e1 adem\u00e1s empleada en contrasentido. Remite a un estado de \u00e1nimo en el que las realidades presentes son percibidas como inexistentes por una especie de desapego f\u00e1cil e ilusorio, y las realidades \u00faltimas como las \u00fanicas consistentes y presentes. A merced de lo imaginario, se oscilar\u00e1 entre un catastrofismo que no viene al caso y una euforia igualmente inoportuna. Poco importa que todo se vaya al fondo, como pronto todo se ir\u00e1 a Dios&#8230; Durante ese tiempo, las cosas van a su paso y se desea en todo momento la intervenci\u00f3n propiamente pol\u00edtica.<br \/>\nAmbos \u00f3rdenes deben distinguirse, pero no disociarse. Parece efectivamente que la vida social (por consiguiente pol\u00edtica), tal como la hab\u00edan analizado, en tiempo precisamente de los cardenales ministros, Baltasar Graci\u00e1n, francisco de Sales, F\u00e9nelon, Massillon, y, asimismo Moli\u00e8re, Pascal y muchos m\u00e1s, sea para el cristiana la experiencia sensible de la nada del mundo y de la realidad del mundo. Lo que se ha de comprender, y que un P\u00e9guy hab\u00eda dejado a veces de comprender, es que estas dos experiencias, estos dos saberes se dan simult\u00e1neamente y nunca uno sin el otro. El mundo no es nunca tan real que cuando se ha penetrado la nada ni tan nada como cuando uno se siente invadido de su existencia irreductible. Saint-Simon lo aprend\u00eda yendo a la corte y lo aprend\u00eda tambi\u00e9n, en otro punto de vista, yendo a casa de Ranc\u00e9. No nos imaginemos, al estilo de Chateaubriend, que uno, deb\u00eda darle asco del otro, como si Versailles fuera el mundo y la Trapa un \u00abfuera del mundo\u00bb. El mundo era, \u00a1y cu\u00e1nto! De la Trapa, y de Versalles, donde ambicionaba los favores con energ\u00eda. Saint-Simon hac\u00eda a veces como el visir de La Fontaine: \u00abEl visir alguna que otra vez buscaba la soledad &#8230;\u00bb Quiz\u00e1s sea por haber confundido los dos \u00f3rdenes, o haber querido elegir entre ellos, porque el medio cat\u00f3lico, a pesar de toda su buena voluntad, no ha sido quiz\u00e1s, efectivamente, tan social como lo deseaba y ha dejado a otros, incluidos los radicales francmasones, blancos favoritos de P\u00e9guy y de Bernanos, la gloria de los arreglos legislativos que se impon\u00edan y en los que, como consecuencia de su delicada situaci\u00f3n pol\u00edtica, s\u00f3lo particip\u00f3 un poco. Y es que el problema social en el siglo XIX no depend\u00eda de los pasados o futuros ut\u00f3picos, sino de una lucha pol\u00edtica, \u00e1spera, astuta, llena de malicias, de estratagemas, de c\u00e1lculos, pero sin raz\u00f3n alguna, considerada en su orden, de inspirar repugnancia.<br \/>\nY aunque nos preguntemos si los errores pol\u00edticos no se derivan principalmente de una falta de ajuste m\u00e1s fundamental y que ser\u00eda de orden intelectual. El principio de mediocridad de la vida intelectual en el siglo XIX es un leit-motiv de la historia m\u00e1s reciente de la Iglesia. S\u00f3lo perdona quiz\u00e1 a Alemania, donde la intervenci\u00f3n protestante imped\u00eda adormecerse. Mientras que la reforma cat\u00f3lica desafiada por la reforma protestante hab\u00eda proporcionado, al menos durante todo un siglo, un esfuerzo intelectual prodigioso, el desaf\u00edo transmitido por las ideas nuevas, infinitamente m\u00e1s subversivas, sin embargo, de Rousseau, Kant, Hegel, Comte y dem\u00e1s, provoc\u00f3 por el contrario un efecto de estupor. Como escribe Berthier de Sauvigny, \u00abel pensamiento cristiano, arrastrado durante siglos a las finuras de la controversia teol\u00f3gica contra los fantasmas domesticados de las herej\u00edas pasadas, y la apolog\u00e9tica cat\u00f3lica, dirigida en particular a combatir a los atletas m\u00e1s musculados de la Reforma protestante, parec\u00edan tan poco preparados a enfrentarse a estos asaltos como un pu\u00f1ado feudal opuesto a una Panzerdivizion \u00ab. Un pensamiento que se instala en el romanticismo sin poder seguirlo por sus alturas especulativas no est\u00e1 armado para combatir lo que puede tener de falso o de desviaci\u00f3n, y menos cuando, si, al propio tiempo, toma de ese romanticismo una parte de su \u00e9tica, de su est\u00e9tica y de su pat\u00e9tica. Un pensamiento que rechaza la autonom\u00eda del pol\u00edtico, o que huye a la escatolog\u00eda para examinar con calma todo lo que ponen en juego los conflictos y reflexionar en las soluciones, se encuentra un tanto mutilado.<br \/>\nDe hecho, cuando se examina el balance intelectual cat\u00f3lico en Francia, sorprende la desproporci\u00f3n de calidad y de cantidad entre por una parte la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica o hist\u00f3rica y por otra la erudici\u00f3n. \u00c9sta resulta m\u00e1s que honrosa. No se puede abrir sin admirarse la Patrolog\u00eda de Migne, o el Diccionario de teolog\u00eda cat\u00f3lico de Vacant-Mangenot, sin pensar en la \u00e9poca bendita en la que el clero era capaz de tanta ciencia y conciencia, y sin echar de menos la coronaci\u00f3n filos\u00f3fica o teol\u00f3gica que, tambi\u00e9n, es decepcionante. No es casualidad si de los dos te\u00f3logos del siglo XIX que pueden leerse todav\u00eda con provecho en el nuestro, y que adem\u00e1s, colocaron en el centro de su reflexi\u00f3n la unidad de la Iglesia en torno a la sede romana, el uno, Newman, ven\u00eda de la Iglesia anglicana, y el otro, Soloviev, de la Iglesia ortodoxa rusa. La inteligentsia cat\u00f3lica del final del siglo preferir\u00e1 el estilo entusiasta del espiritualismo, a pesar del renacimiento del tomismo, impulsado por la Santa Sede.<br \/>\nEra en verdad prudente volver la mirada de los cat\u00f3licos hacia santo Tom\u00e1s. \u00daltimo gran representante de la tradici\u00f3n de sabidur\u00eda greco-romana, lleva consigo el tesoro del humanismo cl\u00e1sico. Su naturaleza equilibrada, su alma grande, su amor a la naturaleza y a la raz\u00f3n hacen de \u00e9l un maravilloso m\u00e9dico del esp\u00edritu, un terapeuta de la afectividad. Se sabe lo que le deben mentes como Gilson. Mas para otros, sirvi\u00f3 de aviso frente a una escol\u00e1stica pura y dura. Se blandi\u00f3 como estandarte que por su sola virtud pondr\u00eda en fuga a los amos de pestilencia, en cuyas filas se contaban Descartes y Kant. Resumiendo, hubo una ideologizaci\u00f3n del tomismo y ese esp\u00edritu liberador sirvi\u00f3 para construir una nueva barrera, una nueva cerca. Como lo hab\u00eda hecho el hegelianismo, este tomismo sistem\u00e1tico se dividi\u00f3 en un tomismo de derechas y en un tomismo de izquierdas. Tras la guerra se vio aparecer esta ingeniosa idea que se podr\u00eda tener con Marx (o m\u00e1s bien con el leninismo) lo que el Aqu\u00ednate hab\u00eda hecho con Arist\u00f3teles. Quedaba por saber si Marx \u2013o mejor Len\u00edn- representaba para nuestro tiempo una suma de la naturaleza, como lo hab\u00eda sido, en el suyo, Arist\u00f3teles, de otra manera si era verdadero cient\u00edficamente y metaf\u00edsicamente. Un examen f\u00e1cil habr\u00eda probado lo contrario. Pero lo que atra\u00eda de Marx y Len\u00edn no era el que pareciesen ver\u00eddicos, era que ten\u00edan \u00e9xito. \u00bfNo se pod\u00eda extraer una parte en provecho de la Iglesia? Como todo el mundo presum\u00eda de una \u00abteor\u00eda\u00bb, \u00bfpor qu\u00e9 no iba a tener la Iglesia, en el mismo sentido ideol\u00f3gico, la suya? \u00bfPor qu\u00e9 no iba a ser santo Tom\u00e1s \u00abnuestro\u00bb Marx? Este marxotomismo, si vio alg\u00fan d\u00eda la luz, no era viable. M\u00e1s val\u00eda pasar directamente a Marx y a Len\u00edn.<br \/>\nLa compresi\u00f3n de la vida intelectual \u2013que, despu\u00e9s de la crisis modernista, adopt\u00f3 los caracteres de una represi\u00f3n deliberada- tuvo desastrosas consecuencias. Y \u00e9sta es tal vez la m\u00e1s grave. Un clero que, en raz\u00f3n de las costumbres del momento, de los restos jansenistas, de las circunstancias pol\u00edticas, etc., se ve sometido a una vida materialmente estrecha, a una sobreexigencia pseudo-monacal, a una segregaci\u00f3n social, no puede disponer de la dosis de placer, sin la cual, seg\u00fan Arsit\u00f3teles, un hombre no podr\u00eda vivir m\u00e1s que en la vida del esp\u00edritu. De esa forma se ha de entender la vida espiritual e, inseparablemente, la vida intelectual. Si la vida contemplativa y la vida de fe no dan lugar a una liberaci\u00f3n de la inteligencia, como suced\u00eda en los siglos de oro de la cultura cristiana es porque hay en alg\u00fan lugar algo falseado. La descripci\u00f3n dada por Vigneron de la vida clerical entre las dos guerras, periodo que fue el de un peque\u00f1o renacimiento cat\u00f3lico y que cita como ejemplo con muchos elogios, puede suscitar respeto para tanto valor, hero\u00edsmo en la piedad y en la virtud, pero no puede suscitar la envidia. Estos placeres de la vida del esp\u00edritu, este bios philosophicos (de esta manera llamaban los Padres de la Iglesia a la vida religiosa), esta teor\u00eda, eran los frutos de lo que estos mismos Padres llamaban la gnosis verdadera, opuesta a las pseudo-gnosis que combat\u00edan. \u00bfTan extra\u00f1o resulta que siendo la primera, salvo excepci\u00f3n, inaccesible, se hayan lanzado tantos cl\u00e9rigos en masa hacia las segundas?<br \/>\nPero en este punto, hay que salir de las fronteras de Francia y ver c\u00f3mo la Iglesia, y esta vez el papado mismo, han afrontado el desaf\u00edo comunista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">de Alain Besan\u00e7on<br \/>\nPerrin 2002, Par\u00eds.<br \/>\nTradu. M\u00e1ximo Agust\u00edn<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- LA TENTACI\u00d3N ANTIDEMOCR\u00c1TICA (1978) ROMANTICISMO La Iglesia cat\u00f3lica comenzaba el siglo XIX bajo malos auspicios. 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