{"id":130522,"date":"2014-05-25T08:20:44","date_gmt":"2014-05-25T06:20:44","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=130522"},"modified":"2016-07-26T17:27:23","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:23","slug":"santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-i\/","title":{"rendered":"Santa Luisa: ante la infancia abandonada (I)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-i\/hijas-de-la-caridad-18-luisa-2\/\" rel=\"attachment wp-att-130524\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-130524\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/05\/Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa.jpg?resize=279%2C347\" alt=\"Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa\" width=\"279\" height=\"347\" \/><\/a>\u00abAmad mucho el servicio a estos peque\u00f1os, por cuya boca Dios recibe una alabanza per-fecta&#8230; Consideraos como sus madres\u00bb<br \/>\nSan Vicente de Pa\u00fal<br \/>\nHan existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en los siglos pasados, tendremos que deplorar el abandono de estos pobres peque\u00f1os. Es una verdad de hoy y de ayer&#8230; Tambi\u00e9n, la fundaci\u00f3n de hospitales de ni\u00f1os exp\u00f3sitos por san Vicente de Pa\u00fal y por su fiel colaboradora fue una necesidad en su siglo. Sin embargo marc\u00f3 un progreso social.<br \/>\nEn la \u00e9poca feudal<br \/>\nEn tal \u00e9poca de la historia, los ni\u00f1os abandonados eran considerados \u00abun deshecho oneroso\u00bb por los se\u00f1ores a quienes incumb\u00edan l\u00f3gicamente la obligaci\u00f3n de mirar por su sostenimiento como obligaci\u00f3n de justicia.<br \/>\nPoco protegida, seg\u00fan puede apreciarse en las cartas de los siglos siguientes, la condici\u00f3n de los bastardos era precaria y extremadamente deplorable. Estos peque\u00f1os estaban excluidos de la asistencia que se daba en los hospitales a los reci\u00e9n nacidos leg\u00edtimos, hu\u00e9rfanos o pobres, bajo el pretexto de que su n\u00famero aumentaba demasiado aprisa. Las cartas de Carlos VII del 7 de agosto de 1445 ponen como motivo:<br \/>\n\u00ab&#8230;que podr\u00eda ocurrir que hubiera tan gran cantidad, porque los abandonen y no tengan inconveniente en abandonarlos al ver que tales hijos bastardos est\u00e1n muy bien alimentados y al verse libres de esta carga y cuidado, de tal forma que los veinte hospitales no saben ni pueden albergarlos ni alimentarlos\u00bb.<br \/>\nLos can\u00f3nigos y el cabildo de Notre-Dame tuvieron que ocuparse de los ni\u00f1os abandonados\u00bb a los que se han acostumbrado a recibir y a alimentar para honrar a Dios\u00bb 3. Cartas de 1536 que hac\u00edan inventario del hospital de los Enfants-Rouges se\u00f1alan el hecho.<br \/>\nEn el siglo XVI<br \/>\nAl acrecentarse la mortalidad de los peque\u00f1os, el parlamento de Par\u00eds juzg\u00f3 necesario, por decisi\u00f3n com\u00fan (el 11 de agosto de 1552) a los se\u00f1ores de alta justicia de la capital, que contribuyeran, en toda la ciudad y en los barrios de la misma, a \u00abalimentar, mantener y nutrir\u00bb a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Adem\u00e1s del arzobispo de Par\u00eds y el cabildo de NotreDame, se encontraban entre los se\u00f1ores de alta justicia de la ciudad: el abad de Saint-Germain-des-Pr\u00e9s, el abad de Saint-Victor, el abad de Sainte-Genevi\u00e9ve, el gran prior de Francia, el prior de Saint-Martin-des-Champs, el prior de Saint-Denis-de-la-Charte, la abadesa de Montmatre, los Cabildos de Saint-Marcel, de Saint-Merry y de Saint-Benoit.<br \/>\nAl recomendarles esta tarea, los se\u00f1ores de alta justicia hicieron proyectos sobre una fundaci\u00f3n expresamente destinada a los ni\u00f1os abandonados. Procedieron a la hospitalizaci\u00f3n de los peque\u00f1os de las casas del puerto de SaintLandry, \u00abcerca de la casa episcopal\u00bb y que estaba \u00aben la parte baja de una callejuela que bajaba al r\u00edo\u00bb.<br \/>\nLa Cuna<br \/>\nEl parlamento orden\u00f3 la visita al asilo que el p\u00fablico dar\u00e1 el nombre de \u00abLa Cuna\u00bb. Dio a los \u00abse\u00f1ores de NotreDame\u00bb algunas sugerencias de reformas que hab\u00eda que hacer y aprob\u00f3 su proyecto en 1570, recomendando reuniones de vez en cuando para que los se\u00f1ores de alta justicia de la ciudad pudieran \u00abhacer y redactar memorias y art\u00edculos de polic\u00eda&#8230; para el gobierno y la administraci\u00f3n\u00bb de la obra. Tres mujeres y un burgu\u00e9s fueron designados para ocuparse el cuidado, la alimentaci\u00f3n y el sostenimiento de estos ni\u00f1os y un cajero para encargarse de ellos.<br \/>\nLas circunstancias pol\u00edticas no favorecieron las sabias disposiciones y la buena voluntad del parlamento y del cabildo. Lo de Saint-Barth\u00e9lemy es de 1572; los asedios a Paris por Enrique III y Enrique IV, respectivamente, pararon el desarrollo de esta obra cristiana, o al menos su funcionamiento seg\u00fan la organizaci\u00f3n establecida al principio.<br \/>\n&#8230;En el siglo XVII<br \/>\nLos historiadores est\u00e1n de acuerdo al pintar la situaci\u00f3n de estos ni\u00f1os abandonados como muy triste en el siglo xvii, y el mal que en la misma capital se trataba de remediar era particularmente profundo.<br \/>\nSu sostenimiento depend\u00eda a\u00fan demasiado de las ayudas insuficientes y precarias, obtenidas por ellos de la conmiseraci\u00f3n p\u00fablica. Bouchel, que vivi\u00f3 a comienzos del siglo, habla as\u00ed de la ingeniosa originalidad con que se suscitaba entre la gente la preocupaci\u00f3n por la caridad p\u00fablica:<br \/>\n\u00abDentro de la catedral de Notre-Dame, a mano izquierda, hay un catre de madera sobre el pavimento, sobre el cual, en los d\u00edas solemnes, se pone a dichos ni\u00f1os abandonados, a fin de mover el coraz\u00f3n del p\u00fablico. Cerca de \u00e9ste hay dos o tres nodrizas y un barre\u00f1o para recoger las limosnas de las gentes de bien. Los ni\u00f1os encuentran a veces quien los solicite y los adopte por personas que no tienen hijos, que se comprometen a alimentarlos y educarlos como a sus propios hijos\u00bb.<br \/>\nEn el seno de una sociedad distinguida por la exquisita educaci\u00f3n de sus costumbres, se encontraban casi a diario sobre el pavimento o sobre el rellano de las iglesias, reci\u00e9n nacidos muertos o muri\u00e9ndose de miseria y de hambre a la vista de los que pasaban; otros eran recogidos por el comisario del barrio y llevados a la \u00abCuna\u00bb. Seg\u00fan el relato del lugarteniente de la polic\u00eda, 300 o 400 ni\u00f1os eran abandonados cada a\u00f1o, y Vicente de Pa\u00fal pod\u00eda decir en 1649, que no se encontraba \u00abni uno solo en vida desde hac\u00eda cincuenta a\u00f1os\u00bb.<br \/>\nSe segu\u00edan llevando los ni\u00f1os abandonados a la \u00abCuna\u00bb, pero, por falta de recursos, la viuda que hab\u00eda sucedido a las primeras mujeres propuestas para la obra, se ve\u00eda en la imposibilidad de continuar eficazmente \u00abel cuidado y la alimentaci\u00f3n de dichos ni\u00f1os\u00bb. Por otra parte, las dos sirvientas que la ayudaban en esta tarea cuidaban muy mal a los ni\u00f1os y los dejaban sin escr\u00fapulos a cualquier gente que necesitaba la vida de un reci\u00e9n nacido para un uso cualquiera. Esto suscit\u00f3 rumores muy siniestros entre el pueblo sobre la suerte que esperaba a estos desdichados en el asilo en que eran recogidos0. San Vicente de Pa\u00fal da una de las mejores descripciones:<br \/>\n\u00abEstas pobres criaturitas estaban mal asistidas: \u00a1una nodriza para cuatro o cinco ni\u00f1os&#8230;\u00a1 Se les vend\u00eda por ocho sueldos cabeza a los mendigos, que le romp\u00edan brazos y piernas para mover a la gente a compasi\u00f3n y que les diera limosna, y los dejaban morir de hambre&#8230; Les daban pastillas de l\u00e1udano para dormirlos&#8230;\u00bb<br \/>\nLo que le desolaba como a\u00fan m\u00e1s deplorable, era que mor\u00edan sin esperanza de ser salvados ya que la viuda afirmaba no haber bautizado nunca ni hecho bautizar a ninguno.<br \/>\nSanta Luisa se conmueve ante la triste suerte de los peque\u00f1os abandonados<br \/>\nLuisa de Marillac, superiora de las hijas de la caridad, que ayudaban a las damas en el hospital desde 1634, se conmovi\u00f3 profundamente al saber lo que ocurr\u00eda en la casa de la \u00abCuna\u00bb. Su primer bi\u00f3grafo afirma que fue la primera que inform\u00f3 a Vicente del desorden que all\u00ed exist\u00eda. La respuesta de \u00e9ste no se hizo esperar.<br \/>\n\u00abHe pensado hablar profundamente con el se\u00f1or procurador general sobre el medio de socorrer a estas pobres criaturas, a estos ni\u00f1os abandonados. La se\u00f1ora Gounsault le habr\u00e1 dicho quiz\u00e1 las propuestas que se me han hecho para ello. Hablaremos con usted de aqu\u00ed a tres o cuatro d\u00edas&#8230;\u00bb.<br \/>\nColaboraci\u00f3n de las damas de la caridad<br \/>\nLuisa y Vicente constataron que \u00absocorrer a estas pobres criaturas\u00bb era imposible sin la colaboraci\u00f3n de las damas de la caridad. Estas, de las que Luisa era una \u00abde las m\u00e1s con-siderables\u00bb, hab\u00edan ya mejorado la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os en el hospital. En 1634, por falta de nodrizas, estuvieron obligadas a recurrir a la lactancia artificial y ofrecieron \u00abal hospital cabras, los ni\u00f1os las orde\u00f1aban muy f\u00e1cilmente\u00bb. Habiendo aumentado los recursos a lo largo de los meses siguientes, se alegraron de poder hacer a\u00fan m\u00e1s y ofrecer al hospital tres nodrizas cuyos gastos pagaban ellas.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 no har\u00edan otro tanto con los peque\u00f1os abandonados de la \u00abCuna\u00bb? Proponerles una cosa as\u00ed a las damas de la nobleza y de la burgues\u00eda del siglo xvii era una cuesti\u00f3n bastante delicada. Vicente y Luisa comprend\u00edan muy bien la fuerza de los prejuicios de su tiempo que exclu\u00edan a los bastardos. Hac\u00eda falta entonces desarraigar de las damas esta concepci\u00f3n poco cristiana, esta incomprensi\u00f3n hacia el hijo natural que, a pesar de su inocencia personal, lo condenaba desde el principio de su vida y lo marcaba como fruto de pecado.<br \/>\nVicente de Pa\u00fal se dirige entonces a algunas de las damas solamente y las invita a visitar la \u00abCuna\u00bb para hacerles conocer a fondo los abusos de la casa. Una vez que vieron a estos pobres peque\u00f1os abandonados, se sentir\u00edan movidas a venir en su ayuda. Vicente ten\u00eda raz\u00f3n; y monse\u00f1or Calvet ha expresado muy bien el hecho.<br \/>\n\u00abEsta sociedad aristocr\u00e1tica, escribe, ten\u00eda coraz\u00f3n; pero estaba lejos de la miseria cuyo horror no imaginaba; hab\u00eda que ponerla ante sus ojos en t\u00e9rminos concretos y humanos&#8230; Cuando llega a comprender y a conmoverse es capaz de cualquier tipo de generosidad\u00bb.<br \/>\nAs\u00ed sucedi\u00f3 con los ni\u00f1os abandonados, por los que el santo sacerdote suscit\u00f3, a fuerza de tenacidad, un amor caritativo entre la burgues\u00eda y la aristocracia parisina.<br \/>\nDespu\u00e9s de haber ganado la confianza de un peque\u00f1o n\u00famero, Vicente convoca a todas las damas de la caridad del hospital; combate la repugnancia visible de la mayor parte de ellas; se levanta por encima de los prejuicios; defiende la causa de estas peque\u00f1as criaturas de Dios con un entusiasmo contagioso; la asamblea toma una resoluci\u00f3n: se har\u00e1 \u00abuna prueba con los ni\u00f1os abandonados\u00bb.<br \/>\nSe comienza por poco&#8230;<br \/>\nMetidas ya en el terreno de lo concreto, las damas se dan cuenta de que nadie est\u00e1 mejor preparado para organizar el servicio a los ni\u00f1os abandonados que la se\u00f1orita Le Gras y sus hijas de la caridad. Debido a la falta de nodrizas, se preguntan si se podr\u00e1, tomando s\u00f3lo a dos o tres ni\u00f1os para comenzar, \u00abalimentarlos con leche de vaca\u00bb. Vicente conf\u00eda a su colaboradora la consolaci\u00f3n que \u00e9l ha tenido de \u00abque la providencia la ha escogido a usted para este fin\u00bb.<br \/>\nLuisa, por su parte, esperaba s\u00f3lo que se lo ordenaran para ponerse manos a la obra y acoger en su casa a los primeros de esos millares de ni\u00f1os que vendr\u00e1n a continuaci\u00f3n, en todos los pa\u00edses, durante todos los siglos, a buscar \u00abel cari\u00f1o que las buenas madres tienen con sus ni\u00f1os\u00bb bajo las alas blancas de una sierva de los pobres. Si a veces Luisa sufre momentos de des\u00e1nimo o de repugnancia ante el pensamiento de servir a \u00abesos reci\u00e9n nacidos tan llorones, tan sucios&#8230; nacidos de malas madres que los han tra\u00eddo al mundo ofendiendo a Dios, y luego los han abandonado\u00bb, tiene el consuelo de recobrar \u00e1nimos volviendo a leer las palabras de san Vicente.<br \/>\n\u00abUstedes reparar\u00e1n, dice \u00e9l, la ofensa que estas malas madres han hecho al abandonar as\u00ed a sus hijos, cuando se preocupen por servirlos por amor de Dios y porque a \u00e9l le pertenecen\u00bb.<br \/>\nY el santo, que comprende perfectamente la repugnancia que puede causar una obra de este tipo, no duda en a\u00f1adir \u00ablo \u00fanico que nos mueve (conduce) a ello es el amor de Dios\u00bb. En consecuencia, impulsa a sus hijas a llegar m\u00e1s lejos y les precisa incluso la manera de realizar este servicio.<br \/>\n\u00abHijas m\u00edas, entregaos a Dios para servirlos con gran caridad y dulzura, y acostumbraos a ver a Dios en ellos y a servirlos en Dios y por su amor\u00bb.<br \/>\nLuisa mejor que nadie pod\u00eda comprender su desgracia<br \/>\nLa providencia, que confiaba a Luisa la maternidad de tantos hijos adoptivos, la hab\u00eda preparado para esta misi\u00f3n. Hab\u00eda nacido en 1591, en el seno de la familia Marillac, de gran renombre en el reinado de Luis XIII, pero fue d\u00e9bil y enfermiza desde su ni\u00f1ez.<br \/>\n&#8230;Enclenque<br \/>\nNi\u00f1a desafortunada, conoci\u00f3 el efecto de las maldiciones del Se\u00f1or sobre Jerusal\u00e9n: \u00ab\u00a1Ay de las que est\u00e9n encinta y de las que cr\u00eden en aquellos d\u00edas!\u00bb (Mt 24, 19). Francia acababa de salir de los disturbios de las guerras civiles suscitadas por la sucesi\u00f3n al trono de Francia. Luisa arrastrar\u00e1 as\u00ed, durante toda su vida, un cuerpo condenado de antemano a una gran debilidad que har\u00e1 m\u00e1s tarde decir a san Vicente \u2014desde el a\u00f1o 1647\u2014 que la \u00abconsideraba muerta naturalmente desde hac\u00eda 10 a\u00f1os, sin tener m\u00e1s vida que la que le proven\u00eda de la gracia\u00bb. La debilidad del cuerpo contribuir\u00e1 \u00fanicamente a aumentar su energ\u00eda moral. En medio de continuas alternativas de postraci\u00f3n y de enfermedad, que la atormentan, poni\u00e9ndola continuamente en peligro de muerte, parece levantarse de su lecho de dolor m\u00e1s fuerte moralmente y m\u00e1s dispuesta a\u00fan al sufrimiento y al trabajo.<br \/>\nHu\u00e9rfana desde muy temprano<br \/>\nAdem\u00e1s de la debilidad de su cuerpo, Luisa conoci\u00f3 la triste miseria de no haber conocido a su madre. De ah\u00ed ese fondo de melancol\u00eda contra el que tuvo que luchar constantemente, y una inmensa necesidad de ternura que s\u00f3lo fue satisfecha raras veces. Su car\u00e1cter tiene ese tinte de semi- tristeza que no es raro encontrar en los hu\u00e9rfanos, y que en ella f\u00e1cilmente \u00abhubiese degenerado en humor sombr\u00edo, si la religi\u00f3n no se hubiera apoderado de este coraz\u00f3n y no le hubiese hecho encontrar en sus propios sufrimientos una fuente de compasi\u00f3n por las penas de los otros\u00bb.<br \/>\nCuando apenas ten\u00eda cuatro a\u00f1os, Luisa ve\u00eda a su padre volverse a casar con Antoinette Camus, el 12 de enero de 1595. Para la peque\u00f1a no hubo ning\u00fan abandono ingenuo sobre las rodillas maternas porque su madrastra parec\u00eda haber reservado toda su ternura y solicitud para los hijos de su primer matrimonio. La paz no se restableci\u00f3 en el nuevo hogar de M. de Marillac que se instal\u00f3 en siete domicilios sucesivos entre los a\u00f1os 1595 y 1602.<br \/>\nNo sabemos d\u00f3nde pas\u00f3 Luisa los primeros a\u00f1os de su vida, sobre todo despu\u00e9s de la instalaci\u00f3n del nuevo matrimonio. Es muy probable que su padre quisiera alejarla de un medio en el que estaba de m\u00e1s. Cuando ya era algo mayor fue enviada como pensionista a Poissy, al monasterio real de San Luis, donde se encontraba entre las religiosas dominicas una prima hermana, Luisa de Marillac, mujer de elevada virtud y de una especial cultura literaria.<br \/>\nSin precisar la fecha ni la raz\u00f3n del traslado, el primer bi\u00f3grafo de la santa dice que su padre la hizo abandonar el monasterio \u2014lugar demasiado suntuoso en relaci\u00f3n sin duda con su condici\u00f3n m\u00e1s modesta\u2014 y la envi\u00f3 en Par\u00eds poni\u00e9ndola en manos de una \u00abmaestra h\u00e1bil y virtuosa para que aprendiera todo lo que una joven de su condici\u00f3n deb\u00eda saber\u00bb.<br \/>\nLa incertidumbre en que nos hallamos con respecto a este per\u00edodo de su vida no nos permite saber d\u00f3nde se encontraba el 25 de julio de 1604 cuando, siendo una chiquilla formal de trece a\u00f1os, recibi\u00f3 la noticia de la muerte de su padre. Este atestiguaba en su testamento que ella hab\u00eda sido su mayor consuelo en el mundo y que le hab\u00eda \u00absido dada por Dios para reposo de su esp\u00edritu en las aflicciones de la vida\u00bb.<br \/>\nUna cosa es cierta: en 1604 Luisa gustaba por segunda vez de los sufrimientos de los hu\u00e9rfanos. Hablando m\u00e1s tarde de su infancia dir\u00e1:<br \/>\n\u00abDios me hizo conocer desde muy temprano que yo deb\u00eda de ir a \u00e9l por la cruz. Desde mi nacimiento y durante toda mi vida, casi nunca me ha dejado sin ocasi\u00f3n de sufrimientos\u00bb.<br \/>\nEstas melanc\u00f3licas impresiones de juventud le hac\u00edan comprender mejor sin duda, en 1638 todo el amor que era preciso dar a todos estos peque\u00f1os seres sin madre que pertenec\u00edan en adelante a ella y a sus hijas.<br \/>\nMadre tambi\u00e9n<br \/>\nLa preparaci\u00f3n providencial comenzaba en la infancia y juventud de Luisa, se prosigui\u00f3 en su vida de esposa cristiana. Casada el cinco de febrero de 1613, conoci\u00f3 la alegr\u00eda de la maternidad el 18 de octubre al dar a luz un hijo, Miguel Antonio, al que trata de formar y educar para Dios, pero a quien Dios le har\u00e1 seguir un camino que acarrea al coraz\u00f3n de su madre, que lo ama tiernamente \u2014con demasiada ternura tal vez\u2014 m\u00e1s espinas que rosas. Su director insistir\u00e1 sin cesar en \u00abestas ternuras maternales que encuentra excesivas\u00bb de las que ella a\u00fan no ha prescindido. El le escribir\u00e1:<br \/>\n\u00abUsted tiene m\u00e1s ternura casi que todas las madres que conozco&#8230; jam\u00e1s he visto una madre tan enormemente madre como usted. Usted no es tan mujer en otras cosas. En el nombre de Dios, dejad a vuestro hijo a los cuidados de su Padre celeste que lo ama m\u00e1s que usted; o por lo menos deje de preocuparse.<br \/>\nLuisa comprendi\u00f3 la lecci\u00f3n. El amor que la naturaleza hab\u00eda engendrado en su coraz\u00f3n de madre, en medio de temores y penas, de angustias y de consuelos por su hijo Miguel durar\u00e1 tanto como su vida; pero ser\u00e1 en adelante un amor que, elev\u00e1ndose y sobrepasando la naturaleza, se derramar\u00e1 sobre todos los pobres de Jesucristo, para socorrerlos tanto en su alma como en su cuerpo.<br \/>\nMaternidad espiritual<br \/>\nEn 1663, Luisa conoci\u00f3 otro tipo de maternidad, totalmente espiritual&#8230; En su casa de Saint-Nicol\u00e1s-du-Chardonnet donde se hab\u00edan reunido algunas j\u00f3venes de pueblo, alumbraba con dolor, ley com\u00fan a todo nacimiento, natural o sobrenatural, esta nueva asociaci\u00f3n que se dedicar\u00eda al servicio de los pobres. \u00abCu\u00e1nto debi\u00f3 experimentar&#8230; el amor del sacrificio, la ternura maternal que no ten\u00eda nada de terrena sino que se alimentaba en el propio coraz\u00f3n de Cristo, en el seno de Dios que es la caridad misma\u00bb .<br \/>\nDespu\u00e9s de haber pedido a la se\u00f1orita Le Gras que infundiera el esp\u00edritu y la vida de las \u00absiervas de los pobres\u00bb, a estas buenas campesinas y les ense\u00f1ara a superar la beneficencia del siglo por la caridad de Cristo, san Vicente, cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, confiaba a su coraz\u00f3n maternal los ni\u00f1os abandonados.<br \/>\nGracias a su cooperaci\u00f3n, una nueva obra, cuyos beneficios no se han agotado en tres siglos, iba a surgir en la ciudad de Par\u00eds, a donde todas las miserias del siglo vendr\u00edan para encontrar su contrapeso en la caridad de Vicente y de Luisa. Propiamente hablando, ellos no innovaron nada en esto; tomaron una obra embrionaria y con su sentido de la organizaci\u00f3n la transformaron en la obra nacional de la salvaci\u00f3n de la infancia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAmad mucho el servicio a estos peque\u00f1os, por cuya boca Dios recibe una alabanza per-fecta&#8230; Consideraos como sus madres\u00bb San Vicente de Pa\u00fal Han existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. 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