{"id":129610,"date":"2025-06-09T08:06:13","date_gmt":"2025-06-09T06:06:13","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129610"},"modified":"2024-08-22T20:46:45","modified_gmt":"2024-08-22T18:46:45","slug":"memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-ii\/","title":{"rendered":"Memorias de un Pa\u00fal: la Iglesuela del Cid (II)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">V.- LOS PRIMEROS PASOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Notificaci\u00f3n.- Los albaceas.- Lectura.- \u00bfY el nido? \u2014 Impresi\u00f3n.- Proposici\u00f3n.- Dos corrientes.- El pez grande y el chico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El trastorno fue notable; la pena grande; el sentimiento y el duelo generales en el pueblo. Pero la empresa estaba en v\u00edas de hecho; los sue\u00f1os de D.<sup>a<\/sup> Carmen llegar\u00edan a ser una realidad; un testamento oficial garantizaba el establecimiento de las dos fun\u00addaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Que no fue solo la nuestra el objeto de los afanes, de los deseos, de las oraciones y del testamento de la piadosa Fundadora; lo fue tambi\u00e9n otra de las Hermanas de Santa Ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Poco despu\u00e9s escribe al Sr. Garc\u00e9s el Cura de La Iglesuela notific\u00e1ndole lo sucedido, inici\u00e1ndole en los proyectos suyos y de su hija espiritual, indic\u00e1ndole las referencias que de \u00e9l y de la fundaci\u00f3n de Alcorisa ten\u00eda recibidas por conducto de D. Pablo Ari\u00f1o, y rog\u00e1ndole que suba para enterarse de lo que contiene el testamento y para ver lo que se podr\u00e1 hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y convinieron en que se avistar\u00edan, no en La Iglesuela, porque no conven\u00eda llamar por entonces la atenci\u00f3n en este pueblo, sino en Mirambel, pueblo distante cinco horas de La Iglesuela y doce de Alcorisa, en el cual resid\u00eda uno de los albaceas testamentarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los albaceas eran cinco. El Arzobispo de Zaragoza, el Arcipreste de Castellote, el Cura de La Iglesuela, Mos\u00e9n Ferm\u00edn Morraza, natural de La Iglesuela, Beneficiado re\u00adsidente en Mirambel, en cuya casa se tuvo la conferencia de que acabamos de hablar, y Mariano Soler, seglar, natural y vecino de La Iglesuela, hombre de bien, como se deja comprender, instruido y de car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En casa, pues, de Mos\u00e9n Ferm\u00edn se reunieron los tres, a fin de Noviembre. Y despu\u00e9s de un recuerdo grato dedicado a sus mocedades estudiantiles, porque los tres hab\u00edan sido conseminaristas en el de Teruel, antes de la revoluci\u00f3n septembrina del a\u00f1o sesenta y ocho, pasaron a leer el testamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y cuando estaba terminando su lectura, el Sr. Garc\u00e9s exclam\u00f3 dirigi\u00e9ndose a los dos albaceas, con tono entre festivo y grave e intencionado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfY el nido se\u00f1ores? \u2014\u00bfQu\u00e9 nido? \u00bfQu\u00e9 quiere usted decir? \u2014 replic\u00f3 el Cura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Muy sencillo\u2014repuso aqu\u00e9l\u2014; que en este testamento se habla de Misioneros de San Vicente de Pa\u00fal, que han de residir y funcionar en La Iglesuela y han de salir a dar misiones por los contornos, volando por encima de los picos de esas monta\u00f1as, en alas de la caridad, como p\u00e1jaros mensajeros de la paz del Redentor; pero no he visto el nido donde han de cobijarse y descansar, la casa, en fin, donde han de residir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfDe modo que tambi\u00e9n hay que dar a ustedes casa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pues ya ve usted, en alguna tienen que vivir, para que se cumpla esa residencia y esos ministerios de que se habla en el testamento. Por el capital que se consigna para la subsistencia de los Misioneros, el mismo testamento declara que es intangible, o sea, ya que no emplee esa palabra, que hay que devolverlo en los casos eventuales que se indican.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una instant\u00e1nea y vibrante detonaci\u00f3n, no produce impresi\u00f3n tan aplastante en una bandada de confiadas palomas, como la que produjeron estas sencillas palabras en los \u00e1nimos de los interlocutores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Verdaderamente sorprendidos, estupefactos, fuertemente contrariados se sintieron aquellos se\u00f1ores, particularmente el Cura de La Iglesuela, cuyas facciones revelaban profundo disgusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y preguntaron al Sr. Garc\u00e9s:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Pues en la fundaci\u00f3n de Alcorisa, \u00bfdieron a ustedes casa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Fig\u00farense ustedes, se\u00f1ores! Una casa-palacio de quince a veinte mil duros de valor. La misma que serv\u00eda a los Sres. Barones para veranear.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfAdem\u00e1s de los veinte mil duros de capital?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014Adem\u00e1s, si, se\u00f1ores; y otros mil duros para hacer reformas en ella, en conformidad con nuestras necesidades, usos y costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pues entonces aqu\u00ed no vamos a hacer nada, porque nosotros no contamos con recurso alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPues no se ha de hacer? Se har\u00e1 todo, si es que los se\u00f1ores albaceas quieren. \u00a1L\u00e1s\u00adtima, en verdad, no haberse entendido ustedes conmigo cuando recurrieron y consul\u00adtaron a D. Pablo Ari\u00f1o! Porque en tal caso se hubiera enterado cumplidamente D\u00f1a. Carmen, y hubiera dispuesto, y preparado tambi\u00e9n, recursos para la adquisici\u00f3n de la casa. Pero todav\u00eda tienen los albaceas en el testamento, si yo no he le\u00eddo ni recuerdo mal, un medio de salir airosos en este asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y volvi\u00f3 el Sr. Garc\u00e9s a leer las cl\u00e1usulas en que autoriza el testamento a los albaceas para que vendan fincas y sufraguen los gastos que ocasione la instalaci\u00f3n de las dos Comunidades. Y les hizo ver c\u00f3mo, sin violentar el sentido de aquellas cl\u00e1usulas, ellos pod\u00edan allegar recursos. Y que, con estos recursos y los productos l\u00edquidos de las cose\u00adchas de la Granja, se podr\u00eda hacer o comprar una casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Granja era una mas\u00eda rica, de las mejores del pa\u00eds, la Perla de la Sierra, la llama\u00adban, que en el testamento mand\u00f3 vender D\u00f1a Carmen, para entregar a los frailes el ca\u00adpital designado, y que se vendi\u00f3 despu\u00e9s de cinco a\u00f1os con notable depreciaci\u00f3n. Y dispon\u00eda la testadora que los productos que rindiese la finca hasta que se hiciese la fun\u00addaci\u00f3n, fuesen entregados a los Padres cuando se instalasen. Se los entregaron, pero muy mermados, a lo que pareci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mos\u00e9n Ferm\u00edn se convenci\u00f3, al parecer, y se mostr\u00f3 dispuesto a llevar adelante ese pensamiento. No as\u00ed el Cura, que mostr\u00f3 repugnancia y desagrado, y no buena vo\u00adluntad de favorecerlo. Y se dio por terminada la conferencia, de la cual dar\u00eda el Sr. Gar\u00adc\u00e9s cuenta al Visitador, envi\u00e1ndole una copia del testamento, como lo hizo en seguida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y quedaron depositados dos g\u00e9rmenes de opini\u00f3n entre los albaceas, de los cuales se originaron dos corrientes, dos tendencias opuestas, que se manifestaron vivamente dos a\u00f1os despu\u00e9s. La una, mantenida con tes\u00f3n por el Cura, a la cual se inclinaron luego el Prelado y el Arcipreste. La otra, a la cual se inclin\u00f3 al principio el Arcipreste, sostenida principalmente por el albacea seglar, y no con tanto inter\u00e9s por el Presb\u00edtero. La primera no quer\u00eda ayudar con recurso alguno a los Pa\u00fales para la adquisici\u00f3n de la casa. La otra, entend\u00eda que se les deb\u00eda ayudar con algunos, aunque fueran pocos. Al principio, no pareci\u00f3 excesiva, ni aun al mismo Arcipreste, la insinuaci\u00f3n de ocho o diez mil duros que, a petici\u00f3n de ellos, les hizo el Sr. Garc\u00e9s. M\u00e1s tarde, pretend\u00eda el seglar que se les ayudase siquiera con tres mil. \u00daltimamente sucedi\u00f3 lo que suele acontecer por lo com\u00fan: que el pez grande se trag\u00f3 al chico, y no contribuyeron ni si quiera con un c\u00e9ntimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">VI.- DILACI\u00d3N<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aceptaci\u00f3n.- Sermones.- La procesi\u00f3n por dentro.- Paralizaci\u00f3n.- Las Anas.- \u00bfPor qu\u00e9 las Anas?- Frialdad.- Apremios.- Bajando las orejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al momento dio cuenta el Sr. Garc\u00e9s al Visitador de la Conferencia referida. Y a los quince d\u00edas, en 31 de Diciembre, contest\u00f3 \u00e9ste que aceptaba en principio la ofrecida fundaci\u00f3n, pero que conven\u00eda que aqu\u00e9l hiciese un viaje a La Iglesuela, para concretar bien derechos y obligaciones. Y que por de contado la Casa, con Iglesia p\u00fablica, y las dos capaces y grandes, habr\u00edan de ser proporcionadas por la testamentar\u00eda. Lo mismo, y casi en los mismos t\u00e9rminos, le repiti\u00f3 el 29 de Enero de 1895, insistiendo en que fuera a La Iglesuela y se viese con los albaceas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por entonces no pudo subir el Sr. Garc\u00e9s a la Sierra. Cruz\u00e1ronse algunas cartas entre \u00e9l y el Cura Izquierdo durante la primavera, e invitando, y con instancias, aqu\u00e9l por \u00e9ste, a que subiese a predicar a La Iglesuela, y hablar\u00edan y tratar\u00edan sobre el asunto, subi\u00f3 por fin en Agosto, y predic\u00f3 los d\u00edas 15 y 16, de la Asunci\u00f3n y de San Roque, y hablaron y trataron, y quisieron concretar y determinar, seg\u00fan los deseos y encargo del Sr. Visitador, y casi qued\u00f3 todo en agua de cerrajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Qui\u00e9rese decir, exteriormente; porque bien se comprend\u00eda que por dentro hab\u00eda procesi\u00f3n, y se notaba un desv\u00edo, y se ol\u00eda como a chamusquina; por lo menos que iba a plantearse una lucha, y que habr\u00eda que dar largas a la fundaci\u00f3n; porque el Cura an\u00adduvo con reservas, reticencias y misterios, y en cosa ninguna quer\u00eda soltar prendas, y manifest\u00f3 inter\u00e9s en instalar antes y pronto las monjas, como a qui\u00e9n no le importaba ya de los frailes y se contentaba con la otra fundaci\u00f3n, y de ninguna manera quiso comprometerse a contribuir a la de la casa, diciendo que tendr\u00edamos que hac\u00e9rnosla nosotros con los productos de la granja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas impresiones comunic\u00f3 fielmente en seguida el Sr. Garc\u00e9s al Sr. Visitador, y \u00e9ste, en 8 de Septiembre, le contest\u00f3:\u2014\u00bbNo son muy halag\u00fce\u00f1as, que digamos, las noticias referentes a La Iglesuela; y si la Casa-Misi\u00f3n no ha de edificarse hasta que haya dinero para ello, salido de los productos, para tiempo tenemos obra. En fin, como la cosa no urge, tenemos tiempo de pensar bien el asunto.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Qued\u00f3, pues, \u00e9ste paralizado por ambas partes y se vislumbraba que la dilaci\u00f3n ser\u00eda considerable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos a\u00f1os se pasaron sin avanzar un paso, casi sin respirar por ninguna de las partes. M\u00e1s el Cura no se durmi\u00f3, ni estuvo perezoso entre tanto. Con dinero suyo \u2014dicen\u2014 arregl\u00f3 para las Hermanas de Santa Ana la casa solariega que fue de D\u00aa Carmen y hab\u00eda dejado, por disposici\u00f3n testamentaria, en usufructo a su hermana, sor Magdalena gast\u00e1ndose \u2014dicen\u2014 pr\u00f3ximamente mil duros, y fue instalada en ella la Comunidad a fin de Agosto de 1896, es decir, seis a\u00f1os antes que nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y abramos un par\u00e9ntesis con ocasi\u00f3n de esta instalaci\u00f3n, porque los lectores, y por venturas m\u00e1s las lectoras, al observar que van mencionadas varias veces ya las Anas, acaso pregunten: \u00bfY por qu\u00e9 las Anas? \u00bfPor qu\u00e9 no las Pa\u00falas? \u00bfPor qu\u00e9 establecer las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y no las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal, all\u00ed donde son establecidos los Hijos de este Santo, los Pa\u00fales? \u00bfNo fuera mejor?&#8230; Alto ah\u00ed y por partes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fueron llamados los Pa\u00fales porque eran conocidos. A lo menos el Superior de Al\u00adcorisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No fueron llamadas las Hijas de la Caridad porque no eran conocidas en las mon\u00adta\u00f1as de La Iglesuela ni en las pr\u00f3ximas provincias y Di\u00f3cesis de Tortosa, con las que hay frecuente comunicaci\u00f3n, y en las que predominan, y casi son \u00fanicas conocidas las Hermanas llamadas de la Consolaci\u00f3n. Ni la menor noticia ten\u00edan de las nuestras cuando se establecieron los Pa\u00fales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y fueron llamadas las Anas porque tienen su centro en Zaragoza; y han sido siempre muy estimadas y favorecidas de los Prelados y del Clero de Zaragoza; y se han exten\u00addido mucho por toda la Di\u00f3cesis de Zaragoza; y, por \u00faltimo, el Cura Izquierdo, que manej\u00f3 las fundaciones de La Iglesuela, con Anas solamente hab\u00eda tratado, y gui\u00f3 y ayud\u00f3 a salir de La Iglesuela, para ser Anas, durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os que fue Cura de ese pueblo, varias j\u00f3venes, que hoy son ya respetables Hermanas de Santa Ana. \u00bfQu\u00e9 extra\u00f1o, pues, que fueran llamadas \u00e9stas, y no las nuestras, en el testamento de D\u00f1a Carmen Daud\u00e9n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero \u00bfno hubiera sido mejor?&#8230;. Suspended, suspended por ahora esa pregunta. Ante todo y sobretodo acatemos las disposiciones de la Providencia, que nunca se en\u00adga\u00f1a. Despu\u00e9s&#8230;. veremos si despu\u00e9s, cuando se hable de los frutos espirituales que ha producido nuestra fundaci\u00f3n de La Iglesuela, parece, o no, oportuno contestar de otro modo a esa pregunta. Por ahora basta y sobra lo dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante estos dos a\u00f1os, 1896-97, el Cura, que ya se hab\u00eda entibiado en el ante\u00adrior, se enfri\u00f3 completamente con relaci\u00f3n a los Pa\u00fales. O m\u00e1s exactamente dicho, se convirti\u00f3 en contrario. Hab\u00eda sido \u00e9l inspirador para que se estableciesen en La Iglesuela. Despu\u00e9s, por lo de la casa que hab\u00eda que proporcionarles, los juzgo exi\u00adgentes, dej\u00f3 de estimarles, y pens\u00f3 en sustituirlos por otros Religiosos. Y fue, en efecto, a La Iglesuela alg\u00fan fraile Agustino Recoleto, que ofreci\u00f3 contentarse con el capital sin casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y escribi\u00f3 al Sr. Garc\u00e9s el Cura apremi\u00e1ndole, aunque sin hacer menci\u00f3n de lo del Religioso, para que, o se apresurasen los Pa\u00fales a establecerse, o renunciasen a la fun\u00addaci\u00f3n. Y el Sr. Garc\u00e9s, como \u00abel buen recadero ni perezoso ni embustero\u00bb transmiti\u00f3 esos apremios al Sr. Visitador. Y \u00e9ste contest\u00f3, con fecha 22 de Noviembre de 1897, que \u00bfc\u00f3mo establecerse sin casa; ni c\u00f3mo hacerla si ellos no aprontaban los 10.000 duros? Y se lamentaban de que a\u00fan no se hab\u00edan dirigido los se\u00f1ores testamentarios oficialmente a \u00e9l. Y a\u00f1ad\u00eda:\u2014\u00bbVeo mucha informalidad y dejadez en esos se\u00f1ores.\u00bb Por cierto que s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como el Sr. Garc\u00e9s vi\u00f3 el sesgo que iba tomando el asunto, y que se aproximaba la lucha, y penetraba el desafecto, el desv\u00edo, la animosidad, hasta el deseo de que dej\u00e1ra\u00admos la fundaci\u00f3n, y \u00e9l, a esas alturas, ya no pod\u00eda hacer nada, se hizo a un lado, y remiti\u00f3 al Cura al se\u00f1or D. Eladio Arn\u00e1iz, Visitador de los Pa\u00fales, que era quien pod\u00eda tomar una determinaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y el Cura, pronto y bien mandado, ufano, arrogante, vase a Zaragoza, se in\u00adtima con el Prelado, y pertrechado con los alientos de \u00e9ste, avanza intr\u00e9pido hasta Ma\u00addrid, se presenta en la calle de Garc\u00eda Paredes, se pone frente a frente del se\u00f1or Visitador, y pretende luchar, intimidar. Y sucedi\u00f3 que fue por lana y sali\u00f3 trasquilado, que se encontr\u00f3 con la horma de su zapato, le sali\u00f3 el tiro por la culata, y se volvi\u00f3 con las orejitas gachas a su casa, porque el Visitador contesta con firmeza que no renuncia a la fundaci\u00f3n, que con aquella misma fecha escribir\u00eda al Arzobispo, y que estaba re\u00adsuelto a llevar la cuesti\u00f3n a Roma. As\u00ed se tose ante los arrogantes para que depongan sus aptitudes quijotescas. Y en efecto, el Cura se volvi\u00f3 a la Sierra y no torn\u00f3 a respirar sobre el asunto de la renuncia, ni de la fundaci\u00f3n tampoco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">VII.- SUMA, SIGUE Y CONCLUYE<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estancamiento.- Movimiento simult\u00e1neo.- Desde Almer\u00eda.- Comisi\u00f3n del Arzobispo.- A La Iglesuela.- Dos Arzobispos muertos.- La Visita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Sr. Visitador se mantuvo firme, contra viento y marea, en no renunciar la fun\u00addaci\u00f3n y en no hacerla hasta que, o allegasen recursos los albaceas, o se acopiasen fon\u00addos suficientes para edificar la casa con los productos del capital. Y se pasaron otros dos a\u00f1os en completa estancaci\u00f3n, sin que el Arzobispo, a qui\u00e9n el Visitador hab\u00eda es\u00adcrito, ni el Arcipreste, a qui\u00e9n hab\u00eda escrito el Sr. Garc\u00e9s, ni el Cura de La Iglesuela, volvieran a reclamar, ni depusiesen su aptitud, ni se moviesen en sentido alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Qui\u00e9n se mov\u00eda y se agitaba en el mismo tiempo, y mostraba inter\u00e9s en sentido fa\u00advorable a la fundaci\u00f3n, era el mantenedor de la otra corriente, Mariano Soler, el albacea seglar. El cual hizo varios viajes a Alcorisa, y escribi\u00f3 algunas cartas al Sr. Garc\u00e9s, ro\u00adg\u00e1ndole con encarecimiento que hiciera cuanto estuviese de su parte para que fuesen pronto los Pa\u00fales a La Iglesuela, porque la gente de bien, que los deseaba, empezaba a impacientarse y a desconfiar de ellos, y se estaba formando, con ayuda de los malos, una atm\u00f3sfera desagradable, e iba perdiendo terreno de d\u00eda en d\u00eda al concepto que de ellos se ten\u00eda anteriormente formado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo lo cual iba poniendo el Sr. Garc\u00e9s en conocimiento del Sr. Visitador, excit\u00e1n\u00addole a la par a que hiciese un viaje a La Iglesuela, para que formase juicio de aquello, y tomase una \u00fa otra determinaci\u00f3n. Estas excitaciones produjeron su efecto, porque manifest\u00f3 dicho se\u00f1or que entraba en el pensamiento, y que comprend\u00eda perfectamente el alcance de las indicaciones hechas por el albacea Soler.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para mayor est\u00edmulo, y para adelantar esta labor, quiso Dios que por entonces re\u00adcibiese el Sr. Visitador una carta, cuyo contenido comunic\u00f3 este se\u00f1or al Sr. Garc\u00e9s, con fecha 23 de Octubre de 1899, en los siguientes t\u00e9rminos, que van a copiarse, porque en ellos se corrobora lo que se acaba de decir, y se pinta bien y se refleja con claridad el estado de opini\u00f3n que reinaba en La Iglesuela y en el \u00e1nimo del Sr. Visi\u00adtador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El cual dice: \u00ab&#8230;. y conviene que vaya a Zaragoza para ver de activar algo lo de Igle\u00adsuela, respecto de lo cual he tenido una carta del Sr. Barona, que se ha visto en Almer\u00eda con un P. Josefino, hijo del Sr. Soler, y seg\u00fan dicho E Josefino, y refiri\u00e9ndose a las cartas de su padre, conviene que vayamos cuanto antes, pues hay bastante oposici\u00f3n a que all\u00ed nos instalemos de parte de algunos cl\u00e9rigos de por all\u00ed, de Zaragoza, y, lo que es a\u00fan peor, con esta ocasi\u00f3n se halla dividido el pueblo, reclam\u00e1ndonos unos, mientras otros no nos quieren; cosa que no me extra\u00f1a, pues en la poblaci\u00f3n han de dibujarse las dos tendencias, del Cura y del Sr. Soler.\u2014No hay que decir que nosotros estamos dispuestos a proseguir nuestros derechos a todo trance, y por ende siquiera, repito, hacer algo en Zaragoza, y tambi\u00e9n deseo que usted me acompa\u00f1e, as\u00ed en esta ciudad como, si conviene, en el viaje que tal vez hagamos a La Iglesuela, para ver aquello, por supuesto, de inteligencia con el Arzobispo, o de qui\u00e9n le represente en el asunto. Con que est\u00e9 usted dispuesto para venir a Zaragoza tan pronto como reciba parte o carta m\u00edos, avis\u00e1ndole en ese sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en 28 de Octubre le avis\u00f3, en efecto, para que fuese a Zaragoza. Y all\u00ed se vieron el 3 de Noviembre. Conferenciaron larga y amistosamente con el Sr. Arzobispo, y \u00e9ste no puso obst\u00e1culo alguno, antes bien, dio muestras de inter\u00e9s en que se realizase pronto la fundaci\u00f3n, pero sin soltar tampoco ofrecimiento ninguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Conferenciaron despu\u00e9s con el Provisor, Sr. Pellicer, que era el encargado de agenciar el asunto. Este mostr\u00f3 mayor inter\u00e9s a\u00fan por verse libre de tan pesado negocio, porque dijo que estaba harto ya de tantos dimes y diretes cruzados entre los albaceas, que obli\u00adgaron al Prelado a cambiar el Administrador y a imponerse con energ\u00eda para que se procediese a la venta de las fincas y se realizasen los capitales de las dos fundaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y tanto era as\u00ed que, aprovechando la ocasi\u00f3n, comision\u00f3 el Arzobispo al Sr. Garc\u00e9s para que subiese a La Iglesuela y en su nombre convocase a los albaceas y les intimase perentoriamente la orden de vender y realizar; d\u00e1ndole instrucciones particulares y fijas sobre los precios de las fincas. Lo cual, con toda actividad, y a satisfacci\u00f3n de los mismos albaceas, ejecut\u00f3 inmediatamente el Sr. Garc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A su vuelta de La Iglesuela a Alcorisa, escribe al se\u00f1or Visitador, que estaba en Bar\u00adcelona, la entrevista y buen resultado de la comisi\u00f3n que le encarg\u00f3 el Prelado, y alegr\u00e1ndose de ello, le dice desde Figueras, con fecha 20 de Noviembre, que est\u00e9 preve\u00adnido, porque va a pasar a Mallorca y Menorca, y desde \u00e9sta le avisar\u00e1 por tel\u00e9grafo qu\u00e9 d\u00eda podr\u00e1 llegar a Valencia, para juntarse all\u00ed y emprender el viaje a La Iglesuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en Valencia esperaba el Sr. Garc\u00e9s la v\u00edspera de la llegada del Sr. Visitador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en el puerto le recibi\u00f3 el d\u00eda 7 de Diciembre de 1899, a las seis de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y el 9 salieron de Valencia para tomar el coche, a las cuatro de la tarde, en Alcal\u00e1 de Chisvert. Eran d\u00edas de ciclones y tormentas. La noche anterior hab\u00eda sido volcado un coche en medio de la carretera por la fuerza del viento. Y no parec\u00eda de menos in\u00adtensidad el que soplaba aquella tarde; de manera que zozobraba el parecer de los co\u00adcheros entre salir o no salir. Pero nuestros viajeros no se arredraron, con admiraci\u00f3n y aplausos de aqu\u00e9llos. A la una de la madrugada llegaron a Ares del Maestrazgo, sin no\u00advedad, gracias a Dios, fuera del fr\u00edo. \u00a1Y qu\u00e9 camas les esperaban! No fueran m\u00e1s austeras en una Trapa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y el 10, celebradas las misas en Ares, en dos caballer\u00edas, de cuatro o cinco horas de camino, arrebujados como pod\u00edan, porque el viento, de frente, era muy fuerte y fr\u00edo, se presentaron en La Iglesuela a las doce y media. No fue tan cordial como correspond\u00eda al recibimiento. Ni siquiera comida preparada hab\u00eda, a pesar del precedente aviso de llegar aquel d\u00eda y a aquella hora. Se habl\u00f3 con tres albaceas lo que conven\u00eda. Casi no pudo salirse a la calle por lo desapacible de la tarde. La estancia se hac\u00eda violenta. A las doce de la noche, noche negra y amenazadora, otra vez montados. Pasmados del arrojo se quedaron los que se enteraron. Antes de dos horas, arrecidos, se apean. Al Sr. Garc\u00e9s, que por la obscuridad indicaba al otro el mejor camino, se le tuerce el pie en un bache, y da un tamborilazo de frente bueno, bueno, aunque sin m\u00e1s consecuencias que las risas, muy naturales en esos casos, y las palmas despellejadas. Montan otra vez, y a la hora y media, a las tres de la ma\u00f1ana se echa a nevar, yendo mal arropados, a lo menos el Sr. Visitador, que no lleva balandr\u00e1n. Gracias que el viento azotaba por la espalda. A las cinco en Ares, a las seis en el coche, a las dos en Alcal\u00e1, a las siete de la noche en Valencia. \u00a1Viaje c\u00e9lebre!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pasa el 1900 sin variaci\u00f3n notable. Muere el Arzobispo Alda. Es nombrado para sustituirle en 1901 el Cardenal Cascajares. Habla con \u00e9ste y con el Sr. Pellicer sobre nuestra fundaci\u00f3n el Sr. Visitador; los encuentra complacientes y les promete que se har\u00e1 desde Mayo a Octubre de este mismo a\u00f1o. Muere antes el Sr. Cascajares, y es ele\u00adgido Vicario Capitular el Sr. Pellicer. Parec\u00eda muy oportuna una tregua hasta que hu\u00adbiese nuevo Prelado, y se hace por parte nuestra alguna indicaci\u00f3n. Pero no ceja Soler en sus solicitaciones, e insiste en lo mismo el Vicario Capitular. En conclusi\u00f3n, res\u00adponde el Sr. Visitador que pronto har\u00e1 la Visita en Alcorisa, y all\u00ed tomar\u00e1 una resoluci\u00f3n definitiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V.- LOS PRIMEROS PASOS Notificaci\u00f3n.- Los albaceas.- Lectura.- \u00bfY el nido? \u2014 Impresi\u00f3n.- Proposici\u00f3n.- Dos corrientes.- El pez grande y el chico. 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