{"id":129606,"date":"2025-06-01T08:02:07","date_gmt":"2025-06-01T06:02:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129606"},"modified":"2024-08-22T20:43:21","modified_gmt":"2024-08-22T18:43:21","slug":"memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-i\/","title":{"rendered":"Memorias de un Pa\u00fal: la Iglesuela del Cid (I)"},"content":{"rendered":"<p>PRELIMINAR<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cinco a\u00f1os.- Raz\u00f3n de escribir.- La tentaci\u00f3n.- La resistencia.- La ca\u00edda.<\/p>\n<p>M\u00e1s de cinco a\u00f1os han pasado desde que tuvo principio nuestra Casa de La Igle\u00adsuela del Cid. Muchos se han enterado, durante estos cinco a\u00f1os, de varios detalles re\u00adferentes a ella, y les llamaba vivamente la atenci\u00f3n. Y les picaba la curiosidad de conocerlos todos, y el deseo de que se escribieran e imprimieran.<\/p>\n<p>Y pidieron y volvieron a pedir el relato de esos pormenores, e instaron y reiteraron y volvieron a la carga; pero toparon siempre con la resistencia.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esta tenacidad? \u00bfPor qu\u00e9 no se ha escrito esa historia? Por varias razones, algunas muy \u00edntimas, que no hay para qu\u00e9 exponer. Ni su publicaci\u00f3n hace falta para el objeto de la historia.<\/p>\n<p>Pero todo tiene fin; y si no lo han tenido las peticiones, por aquello de <i>si persevera\u00ad<\/i><i>verit pulsans, <\/i>que estamos meditando estos d\u00edas con la Santa Iglesia, o por lo otro de \u00abel pobre importuno saca mendrugo\u00bb, que repite el pueblo, lo tienen las resistencias por lo de \u00abtanto y tanto va el c\u00e1ntaro a la fuente que al final se rompe\u00bb. Tanto, tanto tentar ha dado al traste con la resistencia y ha producido la ca\u00edda en la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como se trata de asunto en s\u00ed indiferente, ni fue mala la resistencia, ni es mala la ca\u00edda. Y aun puede ser que produzca \u00e9sta los buenos efectos que han so\u00f1ado los ten\u00adtadores. \u00a1Quiera el Cielo que as\u00ed sea, para que no se pierdan el tiempo y el trabajo. Y all\u00e1 va, con la m\u00e1s pura intenci\u00f3n, y valga lo que valiere, la historia de nuestra Casa de La Iglesuela del Cid.<\/p>\n<p>II.- LA IGLESUELA DEL CID<\/p>\n<p>Su situaci\u00f3n econ\u00f3mica.- Una herradura.- El nombre.- El caser\u00edo.- Las comunicaciones.- Miedos infundados.-<\/p>\n<p>La Iglesuela es una poblaci\u00f3n de 1490 habitantes, seg\u00fan el \u00faltimo censo eclesi\u00e1stico, que pertenece, en lo civil, a la provincia de Teruel, partido de Castellote, y en lo reli\u00adgioso a la Archidi\u00f3cesis de Zaragoza.<\/p>\n<p>Es el pueblo m\u00e1s distante al sudeste de aqu\u00e9lla, y el m\u00e1s lejano al sudoeste de \u00e9sta. Lim\u00edtrofe, por la parte de Villafranca del Cid, a la provincia de Castell\u00f3n de la Plana y a la Di\u00f3cesis de Tortosa, de las cuales les separa, a media hora de distancia, la Rambla, seg\u00fan hoy se llama, o r\u00edo de las Truchas, seg\u00fan dej\u00f3 escrito, al se\u00f1alar l\u00edmites en estas regiones, Don Jaime I de Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>Le circunvalan, por el N., a dos horas de distancia, Cantavieja, famosa en nuestras guerras civiles; por el Este, a hora y media, Portell; por el S., a dos horas, Villafranca del Cid; y por el O., a cuatro horas, Mosqueruela, perteneciente a la provincia y Obis\u00adpado de Teruel.<\/p>\n<p>Su terreno es alg\u00fan tanto \u00e1spero, pedregoso y fr\u00edo, propio de sierra; pero no tanto como Mosqueruela y Cantavieja. Es algo menos desapacible su situaci\u00f3n porque est\u00e1 al final de las cordilleritas de Alcal\u00e1 de la Selva y de Aliaga, con tendencia marcada a bajar al Reino de Valencia.<\/p>\n<p>Figur\u00e9monos una herradura: Cantavieja est\u00e1 en el centro del semic\u00edrculo de ella; Mosqueruela en un lado; Portell en el otro; Villafranca en la abertura; La Iglesuela en el fondo, inclin\u00e1ndose a \u00e9sta; y todo el hierro de la herradura son cerros que prestan alg\u00fan abrigo y dan cierta gracia a La Iglesuela.<\/p>\n<p>Acerca de su nombre, eh aqu\u00ed lo que se lee en los curiosos apuntes que preceden a una Novena dedicada a Nuestra Se\u00f1ora del Cid, Patrona principal de este pueblo: \u00abEl nombre de Iglesuela se deriva de Iglesia peque\u00f1a, y se funda en que en los Breves Apos\u00adt\u00f3licos de la Iglesia se dice, en el uno, Eclesiola del Cid, y en el otro, Eclesuela del Cid, la Iglesuela del Cid, que es lo mismo que Iglesia peque\u00f1a, <i>parva ecclesia; <\/i>y de ah\u00ed que su escudo de armas sea una iglesia y una torre\u00bb.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n del caser\u00edo es caprichosa. F\u00f3rmanle tres grupos desiguales, separados por dos barranquitos, por los cuales corre peque\u00f1a cantidad de agua, que procede de varias fuentes. El grupo de en medio, en el que generalmente se cobijan los vecinos m\u00e1s pudientes, y en el cual se encuentra la Iglesia parroquial, la Casa-Misi\u00f3n y los ma\u00adyores edificios, muchos de piedra de siller\u00eda, con tres calles principales, muy bien arre\u00adgladas con aceras, y varias traves\u00edas, contiene la mitad de los habitantes. Los otros dos, llamados La Costera y Las Eras, con calles y casas m\u00e1s pobres por lo general, contienen la otra mitad. La Costera est\u00e1 en la parte oriental. Las Eras en la opuesta.<\/p>\n<p>Aunque se ha dicho que La Iglesuela est\u00e1 en una sierra, no hay que pensar que sea inaccesible, ni que est\u00e9 incomunicada esta poblaci\u00f3n. Algunos a\u00f1os ha pudo afirmarse esto; hoy, no. Su comunicaci\u00f3n principal fue siempre, y siempre lo ser\u00e1, con el reino de Valencia, por la provincia de Castell\u00f3n.<\/p>\n<p>Tres carreteras est\u00e1n ya pr\u00f3ximas a rendirle vasallaje; no pasar\u00e1 un a\u00f1o sin que dos de ellas crucen sus calles. De modo que la Iglesuela est\u00e1 llamada a ser, empieza a ser y lo ser\u00e1 muy pronto, un centro de movimiento y de comercio para las mencionadas sierras.<\/p>\n<p>La m\u00e1s antigua de esas carreteras, que sube desde Castell\u00f3n por Albocacer y Villa- franca, est\u00e1 en uso, hace ya m\u00e1s de cuatro a\u00f1os, hasta la Rambla, o r\u00edo de las Truchas. Son varios los carros que la transitan hasta La Iglesuela, aportando los productos y re\u00adgalos de la regi\u00f3n valenciana y del Mediterr\u00e1neo. Un coche-diligencia lleg\u00f3 hasta hace diez a\u00f1os a Albocacer, hasta hace cinco subi\u00f3 a Ares; desde entonces llega a Villafranca, y una tartana hasta La Iglesuela. Sobre la Rambla han levantado un largo puente desde el oto\u00f1o \u00faltimo, y la carretera est\u00e1 trazada y calzada hasta tocar el barrio de las Eras.<\/p>\n<p>Otra carretera sube desde Alca\u00f1iz, por Castellote y Cantavieja, y llega ya a tres ki\u00adl\u00f3metros de La Iglesuela. La tercera viene desde Sarri\u00f3n, por Mora, Rubielos, Mos\u00adqueruela, y podr\u00e1 quedar terminada en el espacio de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Todo esto se ha dicho con tanta extensi\u00f3n y claridad, para disipar y ahuyentar in\u00adfundados temores, para que se desvanezcan ciertas preocupaciones, hijas de la pusila\u00adnimidad, y acaso de la falta de celo verdadero y leg\u00edtimo, y para que cobren alientos ciertos esp\u00edritus apocados y encogidos, que, cuando han de ser, o son enviados a cam\u00adpa\u00f1a, se amilanan ante so\u00f1ados fantasmas y sombr\u00edos espectros, tomando por insupe\u00adrables dificultades lo que en realidad son inestimables dulzuras y encantos.<\/p>\n<p>III.- ORIGEN ALT\u00cdSIMO DE LA FUNDACI\u00d3N<\/p>\n<p>La inspiraci\u00f3n.- Raz\u00f3n general,- Raz\u00f3n especial.- Id y ense\u00f1ad.- Raz\u00f3n especial\u00edsima.- La fidelidad y la constancia.<\/p>\n<p>Puede y debe decirse que la fundaci\u00f3n de La Iglesuela es de inspiraci\u00f3n divina, pri\u00admeramente por la raz\u00f3n general, aplicable a cuanto bueno sucede en el mundo, de que todo bien procede de Dios, y de que sin su inspiraci\u00f3n somos incapaces de tener un buen pensamiento. Doctrina conocida, sabida y repetida por todos los cristianos alg\u00fan tanto ilustrados; doctrina ense\u00f1ada por la Filosof\u00eda y la Teolog\u00eda de consumo; doctrina textualmente dictada por San Pablo; doctrina que nos recuerda nuestro Santo Padre en el prefacio que puso a nuestras Santas Reglas.<\/p>\n<p>En este sentido claro est\u00e1 que fue inspiraci\u00f3n de Dios el pensamiento de fundar una Casa-Misi\u00f3n en Iglesuela; porque \u00bfde d\u00f3nde brot\u00f3 tan feliz, tan beneficiosa idea, sino del esp\u00edritu de piedad, del esp\u00edritu de caridad y de celo por la salvaci\u00f3n de las almas, del esp\u00edritu de oraci\u00f3n fervorosa y de amor acendrado a Jesucristo, o sea, en una palabra, del esp\u00edritu de Dios que animaba el coraz\u00f3n de la bendita se\u00f1ora Fun\u00addadora?<\/p>\n<p>Pero hay adem\u00e1s una raz\u00f3n especial para comprender y confesar que es de origen divino el pensamiento de la fundaci\u00f3n de La Iglesuela, aplicable a cuantas Casas de Misi\u00f3n se funden. Y es que Jesucristo dijo: \u00abId y ense\u00f1ad. Predicad a toda criatura. Tambi\u00e9n a las gentes de los campos. Tambi\u00e9n a los que habitan en las sierras. Y a \u00e9stos con preferencia, porque est\u00e1n m\u00e1s necesitados.\u00bb Y \u00c9l, Nuestro Se\u00f1or, as\u00ed lo hizo, \u00c9l inspiro ese esp\u00edritu en su Iglesia. Y suscit\u00f3 y escogi\u00f3 Misioneros que pudieran dedicarse a esa misi\u00f3n de anunciar el Evangelio. Y les infundi\u00f3 amor a las gentes sencillas y os\u00adcuras, y a las misiones de los campos y de las sierras.<\/p>\n<p>Pero \u00bfC\u00f3mo ir\u00e1n a las sierras si no son enviados? \u00bfY c\u00f3mo los han de enviar si no cuentan con medios de subsistencia? Ah\u00ed ten\u00e9is descubierto ya el origen divino de la fundaci\u00f3n de una Casa-Misi\u00f3n, de la Casa-Misi\u00f3n de La Iglesuela del Cid.<\/p>\n<p>Ese pueblo est\u00e1 en una sierra, a cuarenta leguas de distancia del centro de vida pas\u00adtoral de su Arzobispo. No hay facilidad para hacer llegar a esa distancia de la vivifica\u00addora savia evang\u00e9lica procedente de ese centro. Y en esa sierras hay otros muchos pueblos, con muchas almas buenas, que tienen hambre, que piden pan, el pan sobre- substancial, el pan de la salvaci\u00f3n&#8230;. Y no hay quien lo reparta, porque, aunque tienen cerca de s\u00ed pastores&#8230;. \u00a1ay! mejor ser\u00e1 dejar suspendida la idea&#8230;<\/p>\n<p>Y esas almas son de Dios, muy de Dios, y Dios quiere salvarlas, y por los medios ordinarios que estableci\u00f3 en su Iglesia; \u00bfqu\u00e9 hacer?\u2014 All\u00e1, en aquel rinc\u00f3n oscuro de aquel templo, veis una persona modesta, arrodillado su cuerpo, su cabeza humilde\u00admente inclinada, su alma fervorosa en oraci\u00f3n&#8230;. Es rica en virtudes; lo es tambi\u00e9n en bienes materiales; no tiene obligaciones de familia perentorias, ineludibles&#8230; \u00a1Ah! \u00a1Ben\u00addito sea Dios! El Se\u00f1or desciende sobre aquella bendita alma, y le inspira&#8230; le inspira el pensamiento de una Casa-Misi\u00f3n para salvar almas; de la Casa-Misi\u00f3n de La Igle\u00adsuela del Cid.<\/p>\n<p>Y a\u00fan existe otra raz\u00f3n especial\u00edsima para comprender el alt\u00edsimo origen de la funda\u00adci\u00f3n de La Iglesuela; la fidelidad y constancia de la gente del pa\u00eds en la fe y en la piedad.<\/p>\n<p>Verdad es que la ponzo\u00f1a de los tiempos modernos se ha extendido por todas las venas de la sociedad. Cierto que ha subido hasta las escarpadas sierras de La Iglesuela y ha llegado hasta los \u00faltimos rincones de sus contornos. Porque \u00bfad\u00f3nde no llega la peste de los peri\u00f3dicos? \u00bfNi c\u00f3mo volver a sus hogares sin contagio, los que por el ser\u00advicio militar, o por otras causas de conveniencia propias salieron sanos de ellos? Indu\u00addable que, en mayor o menor cantidad, se encuentra ya inoculada la corrupci\u00f3n en el organismo de todas las poblaciones, aun de los barrios m\u00e1s peque\u00f1os; y no se puede negar que se hallan ya envenenadas muchas almas, las cuales, o no creen, o no practi\u00adcan, o lo hacen rutinariamente, por respeto humano, porque se ha hecho siempre; sin fe, sin esperanza, sin caridad, sin devoci\u00f3n; con frialdad, con indiferencia, con menos\u00adprecio y desestimaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo esto es verdad; todo es tristemente cierto. Pero tambi\u00e9n es verdad y afortuna\u00addamente innegable, que los vacilantes, o indiferentes, o incr\u00e9dulos, no pueden p\u00fabli\u00adcamente negar, no pueden burlarse, no pueden denostar, no pueden ridiculizar, sino que tienen que morder polvo y sucumbir y se ven obligados a practicar, disimulando, fingiendo y ocultando su incredulidad e indiferencia. \u00bfY porqu\u00e9? Porque el n\u00facleo, la masa, la parte m\u00e1s sana de las poblaciones no se ha dejado envenenar, conserva su fe, mantiene vivos los sentimientos religiosos y se impone a la parte m\u00e1s inficionada y en\u00adferma.<\/p>\n<p>Ahora bien; estos verdaderos israelitas que todav\u00eda no han doblado su rodillas ante los \u00eddolos modernos, cuyas inteligencias y cuyos corazones son a\u00fan de Dios, y si, como hombres, son victimas de algunas flaquezas, abrigan como cristianos y mantienen vivas predisposiciones de fervor; ellos, por su fidelidad y su constancia en la fe y en la piedad, que heredaron de sus antepasados, o sus antepasados y sus padres, vivos o difuntos, m\u00e1s fieles que ellos, m\u00e1s piadosos y m\u00e1s fervorosos que ellos, o todos a la vez, mere\u00adcieron que Dios en su misericordia quisiera preservarlos de esas pestilencias e impedir que cayesen en esos espantosos extrav\u00edos, y ayudarlos con su gracia en la labor de su santificaci\u00f3n y de su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfY de qu\u00e9 modo? \u00bfPor qu\u00e9 medio? \u00bfPor ventura hay algunos m\u00e1s eficaces que los que proporciona una Casa-Misi\u00f3n? De ah\u00ed, pues, la inspiraci\u00f3n comunicada por la benignidad divina a la piadosa Fundadora de nuestra Casa de La Iglesuela. Ah\u00ed ten\u00e9is el alt\u00edsimo, el divino origen de la fundaci\u00f3n, objeto de esta historia.<\/p>\n<p>IV.- PREPARACI\u00d3N REMOTA<\/p>\n<p>La Fundadora.- Sus deseos.- Enardecimiento.- Error sensible.- Reserva perjudicial.- Muerte de la Fundadora.- El testamento.<\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9n es esa piadosa, esa caritativa Fundadora?, os habr\u00e9is preguntado al leer los anteriores p\u00e1rrafos. \u00bfQui\u00e9n es? Preguntad m\u00e1s bien qui\u00e9n fue, porque ya no es. Dej\u00f3 de existir en este mundo. Pero vuestra natural curiosidad merece ser satisfecha. Se llam\u00f3 Carmen Daud\u00e9n y Loras, y naci\u00f3 y vivi\u00f3 en La Iglesuela. Fue hija de padres sin\u00adceramente cristianos, quienes la educaron en el santo temor de Dios y en el ejercicio de las obras de misericordia. Sus cualidades personales fueron relevantes, distingui\u00add\u00edsimas. Muy humilde, muy modesta, muy piadosa, muy discreta. A todos se hizo muy amable; todos dicen que fue muy buena. Cuando muri\u00f3 nadie dej\u00f3 de rendirle ese tributo. Y despu\u00e9s de tantos a\u00f1os no se ha o\u00eddo una opini\u00f3n, o un parecer discordante, en medio de tanta y tanta conversaci\u00f3n sobre ella, y sus bienes y sus fundaciones. Al desaparecer de este mundo no dej\u00f3 m\u00e1s parientes pr\u00f3ximos que una hermana, Mag\u00addalena, Religiosa en las Dominicas de Alca\u00f1iz, que falleci\u00f3 tambi\u00e9n cinco a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo antes de que se hiciese nuestra fundaci\u00f3n de Alcorisa, hab\u00eda comu\u00adnicado a su confesor, D. Manuel Izquierdo, P\u00e1rroco de La Iglesuela, deseos de emplear sus bienes en alguna fundaci\u00f3n ben\u00e9fica para su pueblo y para los del contorno. Rea\u00adl\u00edzase la de Alcorisa en 1893. Tiene noticias del hecho el confesor y se apresura a co\u00admunicarlas a su hija espiritual. Le advierte que ha manejado dicha fundaci\u00f3n y la ha llevado a cabo con bienes de la se\u00f1ora Baronesa viuda de la Linde, el E Garc\u00e9s, Misio\u00adnero Pa\u00fal, antiguo compa\u00f1ero suyo de Seminario, quien se encuentra de Superior al frente de ella, y quien seguramente les ayudar\u00e1, con la mejor voluntad, a llevar adelante la empresa que empiezan a proyectar.<\/p>\n<p>Con estas noticias se enardece el \u00e1nimo de D.<sup>a<\/sup> Carmen, se avivan sus santos deseos, y empieza a preocuparse seriamente del modo de realizarlos. Al efecto, ya entrado el a\u00f1o 1894, comisiona a su confesor y P\u00e1rroco para que se entere de las condiciones de la fundaci\u00f3n de Alcorisa, y este se\u00f1or pide inmediatamente los convenientes datos; pero cometiendo un error sensible, de fatales consecuencias, del cual se lament\u00f3 cuando el Sr. Garc\u00e9s se lo hizo notar y ya no ten\u00eda remedio como se dir\u00e1.<\/p>\n<p>Y fue que, en vez de dirigirse y preguntar al Sr. Garc\u00e9s, como parec\u00eda natural, porque nadie mejor que \u00e9l pod\u00eda ilustrarle sobre el asunto, ni suministrarle con m\u00e1s precisi\u00f3n y seguridad los datos que deseaba, dio un rodeo, y se dirigi\u00f3 y pregunt\u00f3 al Cura de Al\u00adcorisa, encarg\u00e1ndole adem\u00e1s que guardase sigilo.<\/p>\n<p>En efecto, all\u00e1 por el mes de Mayo de dicho a\u00f1o de 1894 fue D. Pablo Ari\u00f1o, Cura de Alcorisa, a visitar al Sr. Garc\u00e9s, y le notific\u00f3 que se iba a hacer otra fundaci\u00f3n de PP. Pa\u00fales en un pueblo, no muy lejano, de la misma provincia y Di\u00f3cesis; que le ha\u00adb\u00edan pedido datos de la de Alcorisa para hacer semejante la otra; que ya los hab\u00eda dado, pero que no pod\u00eda decirle entonces m\u00e1s porque le hab\u00edan encargado el secreto.<\/p>\n<p>Lamentable secreto, lamentable rodeo y lamentable error, cuyas consecuencias fue\u00adron muchas y graves, funestas y desastrosas. Se retras\u00f3 m\u00e1s de siete a\u00f1os la fundaci\u00f3n, con el perjuicio espiritual de las almas que f\u00e1cilmente se deja comprender. Se dio lugar a quejas, disgustos, cuestiones, sospechas, juicios injuriosos, murmuraciones y recri\u00adminaciones, qui\u00e9n sabe si tambi\u00e9n injusticias. Se relajaron y quebrantaron entre los albaceas y sus familias amistades antiguas, engendrando divisiones, resentimientos y rencores duraderos, puede ser que indelebles. Se dio tiempo y ocasi\u00f3n y materia para que los enemigos de los frailes, que en todas partes abundan, y en La Iglesuela, aunque hip\u00f3critamente cubiertos con piel de piadosos, no escasean; y las familias o parientes lejanos de la se\u00f1ora Fundadora, que so\u00f1aron con la adquisici\u00f3n de algunos bienes de la herencia; y las gentes ignorantes, pero por lo com\u00fan maliciosas, que, comenzando por ser v\u00edctimas de la maledicencia, son despu\u00e9s sus m\u00e1s tenaces sostenedores y sus m\u00e1s activos propagadores, crearon una pestilente atm\u00f3sfera de prevenciones, recelos, imposiciones, desconfianzas y odiosidades contra los Pa\u00fales, o los frailes, seg\u00fan el len\u00adguaje de ellos, porque iban a hacerse ricos, acaparando un capital fabuloso, que s\u00f3lo servir\u00eda para mantener holgazanes, y hubiera estado mejor empleado en formar un p\u00f3\u00adsito, con el cual se hubiera mantenido siempre a los pobres. Por fin se puso a la Co\u00admunidad en el trance de tener que levantar una Casa de planta lentamente, trabajosamente, angustiosamente, por no contar con otros recursos que los rendimien\u00adtos del capital entregado para su manutenci\u00f3n y subsistencia. Casa modesta y reducida, como es de suponer, que no se ver\u00e1 terminada hasta que no pasen m\u00e1s de quince a\u00f1os, no contando, como no se puede contar, con m\u00e1s recursos que los dichos.<\/p>\n<p>Pero, en fin, estaba dado el primer paso. Pose\u00edan la Fundadora y su confesor datos, aunque incompletos, suficientes para empezar a poner por obra sus plausibles y santos proyectos.<\/p>\n<p>Y discurren, deliberan, comparan, calculan, consultan, indagan qui\u00e9n y c\u00f3mo son los Pa\u00fales y sus obras, sus misiones, sus establecimientos. Y determinan pasar adelante, entendi\u00e9ndose con el E Garc\u00e9s, a qui\u00e9n rogar\u00e1n que suba a La Iglesuela para tratar del asunto sobre el terreno.<\/p>\n<p>No le llamaron, no pudieron llamarle, no tuvieron tiempo para hacerlo. En medio de sus placenteros sue\u00f1os, de sus piadosas y espirituales ilusiones, cuando se regocijaban y con mucho fundamento y santamente se recreaban contemplando imaginariamente la proximidad de la realizaci\u00f3n de sus caritativos y por tanto tiempo acariciados planes, se encuentran repentinamente paralizados todos sus pasos, se abre ante ellos un abismo que inunda sus corazones de tristeza, de amargura, de estupor, \u00a1el abismo de una tumba!<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n hab\u00eda de pensar, a qui\u00e9n se le pod\u00eda ocurrir, c\u00f3mo imaginar siquiera, que una joven de treinta y tres a\u00f1os de edad, sana, robusta, maciza, en la plenitud de su lozan\u00eda y de su vigor f\u00edsico, sin precedentes sintom\u00e1ticos de achaques, sin presenti\u00admiento alguno morboso, ahora tan s\u00fabitamente, tan aceleradamente, tan irremedia\u00adblemente, hab\u00eda de desaparecer de entre los vivos?<\/p>\n<p>Pues eso sucedi\u00f3 en Octubre de 1894, porque Dios lo quiso. Como due\u00f1o de la salud y de la enfermedad, de la vida y de la muerte, vio el fondo hermoso del coraz\u00f3n virginal de D\u00f1a Carmen Daud\u00e9n, y, satisfecho de sus puras intenciones, de sus deseos santos y ben\u00e9ficos, no le dej\u00f3 ver su obra en la tierra, acaso por evitarle la tentaci\u00f3n de complacerse vanamente en ella, y toc\u00f3 con el dedo de su Voluntad, siempre adorable, su preciosa existencia, arrebat\u00e1ndole, por medio de una enfermedad aguda, en pocos d\u00edas la vida.<\/p>\n<p>Pero como la obra hab\u00eda sido concebida, combinada y formulada por inspiraci\u00f3n divina, no permiti\u00f3 el Se\u00f1or que se quedase en proyecto, sino que orden\u00f3 a la terrible, a la sa\u00f1uda enfermedad que respetase la inteligencia y la libertad de aquella alma noble, y mand\u00f3 a la implacable, a la insaciable muerte que se mantuviese queda en el dintel de la habitaci\u00f3n en que yac\u00eda postrada la paciente enferma, hasta que se cumpliesen los eternos designios de su Providencia; y en el lecho la una, y en la puerta la otra, es\u00adperaron las dos respetuosas y sumisas, hasta dar tiempo a que subiese desde Castellote, distante doce horas de camino de herradura, un Notario para que extendiese un tes\u00adtamento y en \u00e9l quedase, como qued\u00f3, consignada la voluntad de la ilustre moribunda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRELIMINAR Despu\u00e9s de cinco a\u00f1os.- Raz\u00f3n de escribir.- La tentaci\u00f3n.- La resistencia.- La ca\u00edda. 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Se ha hecho imposible lo convenido en Noviembre con el Sr. Visitador para\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]},{"id":129610,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-ii\/","url_meta":{"origin":129606,"position":3},"title":"Memorias de un Pa\u00fal: la Iglesuela del Cid (II)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"09\/06\/2025","format":false,"excerpt":"V.- LOS PRIMEROS PASOS Notificaci\u00f3n.- Los albaceas.- Lectura.- \u00bfY el nido? \u2014 Impresi\u00f3n.- Proposici\u00f3n.- Dos corrientes.- El pez grande y el chico. El trastorno fue notable; la pena grande; el sentimiento y el duelo generales en el pueblo. Pero la empresa estaba en v\u00edas de hecho; los sue\u00f1os de D.a\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]},{"id":129622,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-vii\/","url_meta":{"origin":129606,"position":4},"title":"Memorias de un Pa\u00fal: la Iglesuela del Cid (VII)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"04\/03\/2014","format":false,"excerpt":"XVIII.-\u00a0 \u00a1EN DOS MESES! Manos a la obra.- La Magdalena.- Acopios.- B\u00e1scula.- \u00bfCu\u00e1nto pesa la Casa de La Iglesuela?.- \u00bfMot\u00edn tambi\u00e9n? S\u00ed, manos a la obra sin perder tiempo; porque estamos a mitad de Julio, y las obras, sobre todo en este pa\u00eds, se han de hacer en verano. 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