{"id":129493,"date":"2015-02-02T09:00:46","date_gmt":"2015-02-02T08:00:46","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129493"},"modified":"2016-07-26T17:21:47","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:47","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (d)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo Tercero: <strong>Provincias<\/strong> <strong>Salvadas (cont.)<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h3>VII. <em>Champa\u00f1a y Picard\u00eda (1654-1660).<\/em><\/h3>\n<p>C\u00f3mo debi\u00f3 ser el invierno de 1653 a 1654 en esta regi\u00f3n asolada por los pasos continuos de ej\u00e9rcitos durante m\u00e1s de seis meses, y que deb\u00eda tambi\u00e9n mantener a numerosas guarniciones. Una Relaci\u00f3n publicada a \u00faltimos de marzo de 1654, y comprendiendo los tres primeros meses de ese a\u00f1o nos ayuda un poco.<\/p>\n<p>Los Misioneros de la regi\u00f3n de San Quint\u00edn se expusieron a merced de los corredores para visitar m\u00e1s de cien pueblos de donde les llegaban gritos de penuria. All\u00ed se encontraron con horribles miserias. Algunos llevaban dos d\u00edas sin un trozo de pan, lo poco que quedaba a los otros estaba tan duro y tan rudo que raspaba la garganta. A todos, los Misioneros distribuyeron v\u00edveres, ropas, tornos y otros instrumentos de trabajo, y lograron poner a los pobres p\u00e1rrocos en condici\u00f3n de continuar su residencia entre estos desdichados.<\/p>\n<p>En Rethel base de las operaciones militares, no se ven m\u00e1s que bandas salidas de las plazas vecinas o descendidos de los castillos que est\u00e1n expuestos a un perpetuo bandidaje. La miseria no ha perdonado a ninguna clase. \u00abLos burgueses y los nobles, escriben los Misioneros, se nos ponen de rodillas por un centavo o 18 denarios.\u00bb<\/p>\n<p>En los alrededores de Reims,\u00a0 hasta las j\u00f3venes de condici\u00f3n son tentadas por la desesperaci\u00f3n a traficar con su honor. A muchas de ellas las retiraron a casa de las Hijas de Santa Martha de Reims, algunas de las cueles hab\u00edan pasado muchos d\u00edas en cavernas para escapar a la brutalidad de los soldados.<\/p>\n<p>Troyes ha recibido a una nueva colonia de desgraciados. Son los restos de dos regimientos Irlandeses cat\u00f3licos venidos de Guienne tras la sumisi\u00f3n de esta provincia, levantada a favor de Cond\u00e9 por el pr\u00edncipe de Conti y la duquesa de Longueville. Son trescientos, tanto soldados lisiados como mujeres, ni\u00f1os y ancianos, ya que los desdichados Irlandeses, siempre tiranizados por Cromwell, relegados a algunas islas salvajes o a un cant\u00f3n desierto de su pa\u00eds donde se hab\u00edan consumido por el hambre, no s\u00f3lo se enrolaban en\u00a0 los ej\u00e9rcitos extranjeros sino que llevaban con ellos a sus familias<span id='easy-footnote-1-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-1-129493' title='Carta a Ozenne, en Polonia, del 13 de febrero de 1654.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. Troyes y Par\u00eda rivalizaron en caridad a favor de estos infelices. Se revisti\u00f3 su desnudez, se coloc\u00f3 a las j\u00f3venes y a las viudas en el hospital de Saint-Nicolas y se adopt\u00f3 a los hu\u00e9rfanos.<\/p>\n<p>Los hu\u00e9rfanos, eran ya no obstante bien numerosos a cargo de los Misioneros. La visita que acababan de hacer a Laon solo les hab\u00eda hecho descubrir a m\u00e1s de seiscientos por debajo de la edad de doce a\u00f1os en estado de desnudez vergonzosa. Es verdad, como nos lo dice la Relaci\u00f3n de abril y mayo de 1654, que esta regi\u00f3n era la m\u00e1s afligida de Francia. Los Misioneros hab\u00eda tardado seis semanas en recorrerla, y hab\u00edan provisto, seg\u00fan sus posibilidades a\u00a0 todas las necesidades tanto espirituales como temporales. Hab\u00edan reunido a los p\u00e1rrocos pobres por decanatos, y les hab\u00edan inspirado la resoluci\u00f3n de servir a las parroquias abandonadas. Algunos de estos buenos\u00a0 pastores hab\u00edan recibido dos o tres a su cargo, en las cuales no hab\u00edan encontrado m\u00e1s que las ruinas de pobres familias refugiadas en los restos de sus caba\u00f1as o de sus iglesias. Pero hab\u00edan tenido que dar sotanas a estos sacerdotes, asegurar por unos meses su miserable existencia, proporcionar ornamentos sagrados, reparar las iglesias con el fin de por lo menos cubrir la hostia de la lluvia o del viento, todo esto hab\u00eda acabado con los recursos. Y c\u00f3mo vestir y alimentar a los seis cientos hu\u00e9rfanos.<\/p>\n<p>Pues como se hab\u00edan arreglado en otras partes. El de Rethel en particular no era m\u00e1s que un campo o una vasta guarnici\u00f3n. Ni animales, ni tierras sembradas. En Attigny, los Misioneros no hab\u00edan podido encontrar siquiera un pu\u00f1ado de paja acostarse. Los pocos habitantes que quedaban de esta comarca, o se mor\u00edan de hambre, o perec\u00edan miserablemente en las prisiones de Rocroy y otras plazas enemigas, donde hab\u00edan sido arrojados por no poder pagar las contribuciones de guerra. El \u00fanico recurso estaba siempre en las limosnas de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Y, con la hermosa estaci\u00f3n, ya tenemos la guerra de nuevo. La primera empresa de campo est\u00e1 dirigida contra Cond\u00e9, a quien quitarle Stenay. Es Fabert quien se encarga mientras que Turena y La Fert\u00e9, cada uno con un ej\u00e9rcito, observan al enemigo. El rey en persona, despu\u00e9s de unos d\u00edas pasado en Rethel, llega a Sedan, de donde va a visitar las l\u00edneas de los sitiadores. En lugar de socorrer a Stenay, Cond\u00e9 dirige a todas sus fuerzas contra Arras, adonde le sigue el archiduque. Arras puede aguantar por alg\u00fan tiempo. Una vez tomada Stenay, todas las tropas van a juntarse a Turena, ocupado, a cierta distancia de los Espa\u00f1oles, en cortarles los v\u00edveres. El rey avanza hasta P\u00e9ronne. Los tres cuerpos de los mariscales\u00a0 de Turenna, de La Fert\u00e9 y de Hocquincourt, se extienden en torno a los Espa\u00f1oles, les libran varios combates, hasta el ataque general del 25 de agosto, en el que se les arrebatan los cuarteles a los Espa\u00f1oles y Loreneses. Cond\u00e9 que no se ha estrenado, se lanza sobre los vencedores en desorden y se retira a Cambray. A pesar de esta clamorosa revancha, el sitio de Arras no est\u00e1 menos levantado. Las tropas reales prosiguen sus conquistas. Turena toma Quasnoy y La Fert\u00e9 Clermont-en-Argonne; tras lo cual, una vez m\u00e1s, todas las tropas entran a sus cuarteles de invierno.<\/p>\n<p>Era en noviembre. Durante casi todo este a\u00f1o todav\u00eda, los ej\u00e9rcitos han pasado y repasado por esta desgraciada regi\u00f3n, arruinando, saqueando, esquilmando, quemando a los ojos mismos del rey, que no quiere ver otra cosa que el \u00e9xito de sus armas y responde, con los <em>Te<\/em> <em>Deum<\/em> cantados en Par\u00eds a los gritos de hambre de las poblaciones.<\/p>\n<p>Lo que costaba a una ciudad su ocupaci\u00f3n por tropas, incluso amigas, lo sabemos por el notario Lehault.. Marle ha recibido a una fuerte guarnici\u00f3n francesa que acampa all\u00ed de de enero a mayo de 1654. se compone de seiscientas doce personas, tanto oficiales y soldados como de mujeres y criados, a lo que se ha de a\u00f1adir ciento sesenta caballos y m\u00e1s de <em>sesenta<\/em> <em>perros. <\/em>Pues bien, carta que pagar asciende a 94 286 libras 10 sueldos, y el notario no ha comprendido en su memoria ni el valor de los equipos extorsionados por los oficiales y soldados, que \u00abal entrar estaban mal vestidos y al salir eran nuevos;\u00bb ni el precio de sesenta casas de las mejores de la ciudad, \u00abdestrozadas y demolidas,\u00bb de treinta casas peque\u00f1as, arrasadas por el fuego, de mil doscientos \u00e1rboles frutales cortados a ras del suelo en los huertos de Marle, todos los gastos que \u00e9l estima en 100 000 libras; ni el dinero tomado a la fuerza a los habitantes ni los muebles in\u00fatilmente quemados: lo cual ser\u00eda una contribuci\u00f3n forzada de al menos 200 000 libras deducida\u00a0 en menos de cinco meses a una peque\u00f1a ciudad por solos los Franceses, sin contar las contribuciones y estragos del enemigo.<\/p>\n<p>Por eso el <em>Relato<\/em> <em>sumario<\/em> que comprende la historia de estas provincias de junio a finales de 1654 no es m\u00e1s que un grito de angustia. Los Misioneros no tienen ya nada, y Sedan es el \u00fanico lugar de la frontera a la que Par\u00eds, agotado por sus propias necesidades, contin\u00faa sus limosnas. Y es que Sedan es un refugio para la pobre gente del campo expulsados por la gente de guerra, y que no tiene apenas recursos, de suerte que, a falta de hospital, los enfermos yacen en las calles<span id='easy-footnote-2-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-2-129493' title='Cartas a Cogl\u00e9e, de los 11 de junio y 20 de julio de 1653 y de enero de 1654.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. En otras partes, Los Misioneros han empleado su resto en vestir a sus seiscientos hu\u00e9rfanos, n\u00famero alarmante en s\u00ed, peque\u00f1o n\u00famero de los elegidos entre los seis mil que languidecen de hambre y de fr\u00edo en las dos provincias. Sus \u00faltimas migas se han ido a los pobres p\u00e1rrocos, que consienten en alojarse en\u00a0 ruinas para no abandonar a sus reba\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero a los reba\u00f1os mismos, c\u00f3mo alimentarlos. Todo el verano se ha pasado en alarmas y, por consiguiente, sin trabajos y sin cosechas. En Laon no se pod\u00eda ni entrar ni salir, porque los soldados avanzaban hasta las murallas. De all\u00ed, los campesinos refugiados ve\u00edan arder sus caba\u00f1as, y nadie se atrev\u00eda a ir a apagar el incendio, despu\u00e9s que un desgraciado por haberlo intentado hab\u00eda muerto a espada. A las v\u00edctimas, la caridad cristiana cumpl\u00eda un deber juntar a los verdugos. Los bandidos se quer\u00edan y mataban entre ellos. Despojados y enfermos ven\u00edan ellos mismos a implorar a los Misioneros, que admit\u00edan a muchos a la asistencia.<\/p>\n<p>Una vez que la guerra ces\u00f3, los Misioneros se extendieron por toda la regi\u00f3n que, en San Quint\u00edn, en Rethel, ha pagado con sus cosechas la toma de Stenay y el cese del sitio de Arras. Los habitantes que no ha destruido la guerra se han refugiado en los bosques. Las mujeres y las j\u00f3venes, para escapar de los soldados, se han escondido en los matorrales y los arbustos, de donde se las ve salir sin zapatos, sin ropas, ensangrentadas.. Qu\u00e9 hicieron los Misioneros en medio de estas calamidades\u00a0 y durante todo este invierno. No lo podemos adivinar m\u00e1s que por conjeturas sacadas de sus precedentes servicios; ya que, despu\u00e9s de la urgente demanda de fin de 1654, cesan las Relaciones hasta abril de 1655. Entonces aparece una <em>Nueva<\/em> <em>Relaci\u00f3n<\/em> que comprende los primeros meses de ese a\u00f1o, que\u00bb ha demostrado que, por falta de fondos, se va a parar esta empresa si la caridad de los particulares no se anima.\u00bbSe hab\u00eda pensado guardar silencio despu\u00e9s de entregar al p\u00fablico la <em>Colecci\u00f3n de las Relaciones<\/em> conteniendo el trabajo de cinco a\u00f1os en bien de la asistencia de las dos provincias de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, por miedo a que, demasiado comunes, fueran despreciadas y tiradas al n\u00famero de las hojas volantes; pero hay que hablar todav\u00eda y hacer escuchar \u00abcomo la \u00faltima palabra de los pobres.\u00bb<\/p>\n<p>Son primero los pobres de Irlanda de Troyes los que siguen llamando a la caridad p\u00fablica. A los del a\u00f1o anterior han venido a unirse los restos de la campa\u00f1a \u00faltima. \u00c9stos se hallaban en las cercan\u00edas de Arras, y han debido atravesar lugres desolados por la guerra, con los pies descalzos por las nieves y, durante nueve d\u00edas, sin un trozo de pan. Su entrada en Troyes arrancaba l\u00e1grimas de los ojos. Tra\u00edan a ciento cincuenta nuevos hu\u00e9rfanos y a un gran n\u00famero de viudas. Y, como esta multitud no ten\u00edan para empezar ni un lugar de retiro, se acostaron, en pleno invierno, en la plaza de Saint.-Pierre, y recog\u00edan por las calles lo que los perros no quer\u00edan comer. Nada m\u00e1s conocer esta miseria, Vicente y sus Damas, a pesar del agotamiento de las limosnas, enviaron a Troyes a un Misionero, Irland\u00e9s tambi\u00e9n, con un primer tributo de 600 libras, que fue seguido de otros m\u00e1s, sea en dinero, sea en ropas. Se llevaron enseguida a la mayor parte de los hu\u00e9rfanos y de las viudas al hospital de Saint-Nicolas, y se proporcion\u00f3 a los dem\u00e1s algunos socorros y un abrigo. Esta caridad tan insuficiente como fuera, enterneci\u00f3 el coraz\u00f3n de estos desgraciados y levant\u00f3 sus \u00e1nimos. Escucharon mejor gana al Misionero, quien se puso a darles, durante la cuaresma, dos catecismos a la semana, para disponerlos a la fiesta de Pascua.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque las bolsas estuvieran muy reservadas en Par\u00eda y la caridad fr\u00eda<span id='easy-footnote-3-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-3-129493' title='Carta a Cogl\u00e9e, del 8 de octubre de 1655.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> se continu\u00f3 asistiendo a los dem\u00e1s puntos de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a. Laon y Rethel segu\u00edan siendo los grandes centros de la miseria. Los hospitales estaban llenos de soldados enfermos. El trigo estaba muy caro, fuera del alcance sobre todo de los desdichados que no ganaban m\u00e1s que 10 o 12 sueldos por semana, de los que ten\u00edan que entregar por lo menos la mitad a la gente de guerra para resguardar su casa de la llama y de la ruina.<\/p>\n<p>Tantas desgracias fatigan no s\u00f3lo a la m\u00e1s infatigable caridad, sino hasta la fr\u00eda pluma del notario Lehault, que se para bruscamente el mes de julio de 1654. Pero, en su falta, tenemos esta carta del Sr. de La Fonde, lugarteniente general de San Quint\u00edn quien, en 1655, escribe a san Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p>\u00abLas caridades que han sido enviadas, por la gracia de dios y por vuestros cuidados, a esta provincia y tan justamente distribuidas por aquellos a quienes hab\u00e9is tenido a bien encomend\u00e1rselas, han dado la vida a millones de vidas reducidas por la desgracia de las guerras al \u00faltimo extremo, y yo me siento obligado a testimoniaros los muy humildes agradecimientos que todos estos pueblos sienten. Hemos visto la semana pasada hasta mil cuatrocientos pobres\u00a0 en esta ciudad, durante el paso de las tropas que han sido alimentados cada d\u00eda por vuestras limosnas; y existen todav\u00eda en la ciudad m\u00e1s de mil, aparte de los del campo que no pueden recibir otro alimento que el que les da vuestra caridad. La miseria es tan grande que no quedan ya habitantes en los pueblos que tengan tan s\u00f3lo paja para dormir, y los m\u00e1s calificados del pa\u00eds no tienen con qu\u00e9 subsistir. Los hay incluso que poseen por m\u00e1s de 20 000 escudos de bienes y que, por el momento no tienen un trozo de pan, y se han pasado dos d\u00edas sin comer. Esto es lo que me obliga, en el rango que tengo y el conocimiento que he adquirido, a suplicaros muy humildemente que se\u00e1is una vez m\u00e1s el padre de esta patria, para conservar la vida a tantos y tantos pobres d\u00e9biles y moribundos a quienes vuestros sacerdotes asisten, y cumplen con toda dignidad.\u00bb<\/p>\n<p>No era tiempo, en efecto, de interrumpir el alivio de sufrimientos que la guerra iba a mantener u a renovar durante tres o cuatro a\u00f1os todav\u00eda. En el mes de mayo de 1655, Turena re\u00fane a su ej\u00e9rcito en Picard\u00eda; la corte se adelanta hasta La F\u00e8re, y la campa\u00f1a comienza. En un consejo de guerra celebrado en Laon entre Mazarino y los mariscales de Turena y de La Fert\u00e9, se resuelve asediar a Landreciesc para despejar el camino de Quesnoy, y los dos mariscales cercan la plaza. Cond\u00e9 llega demasiado tarde en su ayuda y Landrecies capitula; pero sus partidarios corren el campo hasta Ribemont. Los Espa\u00f1oles se retiran luego detr\u00e1s de Valenciennes, y el rey que, por miedo, se hab\u00eda refugiado en Soissons, se une a su ej\u00e9rcito y entra con \u00e9l en pa\u00eds enemigo. Se sigue por el Sambre hasta cerca de Thuin y se vuelven a apostarse\u00a0 en Babay. De all\u00ed, pasan el Escalda por debajo de Bouchain, y el pr\u00edncipe de Cond\u00e9, siempre perseguido, se retira a Tournay. Turena se aprovecha para tomarle la ciudad de su nombre, luego Saint-Guillain. Cada ej\u00e9rcito fortifica entonces sus plazas, y la campa\u00f1a acaba con movimientos de rec\u00edproca observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una Relaci\u00f3n de diciembre de 1655, la \u00faltima que hemos encontrado<span id='easy-footnote-4-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-4-129493' title='Ha sido citada por el Sr. Feillet. \u2013Se ha debido o imprimir otras, ya que san Vicente de Pa\u00fal en su carta antes citada del 28 de julio de 1656, habla de la impresi\u00f3n de estas Relaciones como durando todav\u00eda.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, no puede m\u00e1s que constatar la incapacidad de socorrerla a causa de la frialdad general de la caridad. \u00abNo tenemos ya palabras, dice ella, para expresar los gritos y los gemidos de estos pobres pueblos. La caridad nos obliga a exponer una vez m\u00e1s a los ojos de todo Par\u00eds la enormidad de sus plagas, a fin de hacer inexcusables a los que los hayan cerrado.\u00bb Habla de la desesperanza de Laon y de Rethel a las que nos vemos forzados a negar pan. En San Quint\u00edn \u00abel H\u00f4tel-Dieu no pudiendo ya recibir por incapacidad a todos los pobres refugiados, yacen en las calles, enfermos del flujo de sangre, infectados de basuras y gusanos, en una extrema desnudez y abandonados de todo auxilio, hall\u00e1ndose a pocas personas que se atrevan a acercarse, tal es el horror que producen dado su mal olor. Un Hermano de la Misi\u00f3n ha regresado a los lugares, ha alquilado una mala granja, ha hecho llevar all\u00ed a cien de estos pobres moribundos, y les ha hecho asistir seg\u00fan el escaso dinero que se le env\u00eda. Se ha pasado visita a varios pueblos, donde se han hallado objetos dignos de la \u00faltima conmiseraci\u00f3n. Los pobres no habitan ya en sus casas, han sido derruidas; no les quedan m\u00e1s que algunos agujeros\u00a0 en los que se meten sin un haz de paja colocarlos, habiendo sido consumido todo por los ej\u00e9rcitos, Hab\u00eda todav\u00eda en el <em>Magasin<\/em><span id='easy-footnote-5-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-5-129493' title='Se hablar\u00e1 m\u00e1s tarde de este Magasin.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> algunos restos de ropas con los que revisti\u00f3 a 38 pobres en el Grand-Fresnay, donde se ha descubierto a 80 hu\u00e9rfanos en la \u00faltima desnudez y extrema hambre. Se ha revestido a algunos otros pobres labradores totalmente arruinados en los pueblos de Bonciour, Grusy, Brenanville, Montigny, etc. Pero esto no es nada en medio de un n\u00famero tan grande, que no puede esperar otra cosa que la muerte este invierno, si Dios no toca el coraz\u00f3n de los que los pueden socorrer.\u00bb<\/p>\n<p>Qu\u00e9 pas\u00f3 este invierno. Nadie lo podr\u00eda contar; pero el a\u00f1o siguiente, hab\u00eda que volver a empezar. En 1656, en efecto, siempre en el mes de mayo, Turena va a tomar de nuevo el mando de Picard\u00eda. Se enfrenta a otros adversarios, ya que el archiduque L\u00e9opold ha regresado a Viena, y ha sido reemplazado en el gobierno de los Pa\u00edses Bajos por don Juan de Austria. Avanza hacia Tournay que encuentra defendi\u00e9ndose, y se dirige a sitiar Valenciennes. Cond\u00e9 ataca en su l\u00edneas y hace prisionero a La Fert\u00e9, cuyas tropas aplasta. . Turena retrocede entonces hacia Quesnoy, y los espa\u00f1oles vuelven a apresar a Cond\u00e9. El mariscal, al verlos venir hacia \u00e9l,abandona su campo cerca de Lens, y se dirige a Houdain entre Arras y B\u00e9thune. Mientras el enemigo sitia a Saint-Guillain, marcha contra La Capelle de la que se apodera y este movimiento deja libre la plaza sitiada. No tine m\u00e1s que revitalizar sus plazas, operaci\u00f3n que ocupa la \u00faltima estaci\u00f3n del a\u00f1o.<\/p>\n<p>En 1657, antes incluso de ponerse en campa\u00f1a, se ha perdido Saint-Guillain. Turena marcha sobre Cambray, y Cond\u00e9 llega a Valenciennes. Tras una viva escaramuza provocada por este encuentro, Turena se retira hacia San Quintin. Para echar al enemigo de la Flandre, La Fert\u00e9, libre de las manos de los Espa\u00f1oles, sitia Montm\u00e9dy en Luxemburgo, mientras que Cond\u00e9 intenta vanamente sorprender a Calais.\u00a0 Montm\u00e9dy concentra entonces toda la atenci\u00f3n. De La F\u00e8re, donde se encuentra desde un principio de la campa\u00f1a, la corte se adelanta a Sedan, y le rey se aloja en Stenay. Montm\u00e9dy cede. Turena se vuelve hacia Flandre y pone sitio a Saint-Venant, donde es atacado por los Espa\u00f1oles, que le roban el bagaje y se van contra Ardes. Pero, despu\u00e9s de tomar Saint-Venant, sde desprende de esta plaza. El rey vuelve de Sedan a La F\u00e8re, luego a P\u00e9ronne. Turena se apropia de la Motte-aux-Bois, a la que arrasa, y se dirige hacia el mar. La conquista de Mardick corona\u00a0 la campa\u00f1a. Por \u00faltimo, el a\u00f1o siguiente, la batalla de las Dunas y la toma de Dunkerque traen la paz de los Pirineos, la cual sola pone fin a este periodo de sufrimientos. Al menos no habr\u00e1 ya heridas nuevas, pero durante largos a\u00f1os todav\u00eda, cu\u00e1ntas llagas que cicatrizar u curar.<\/p>\n<p>Mientras tanto, y en el curso de algunos a\u00f1os, cuyos sucesos militares acabamos de recordar, la miseria contin\u00faa siendo extrema. No lo sabemos ya por las Relaciones de los Misioneros, pero queda todav\u00eda el gran informe de 1656, de todos el m\u00e1s importante y el m\u00e1s detallado.<\/p>\n<p>Los propietarios, laicos o eclesi\u00e1sticos, no reciben ya rentas<span id='easy-footnote-6-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-6-129493' title='\u00abNuestra renta ha sido intervenida por parte del rey desde hace un a\u00f1o\u00bb, escribe san Vicente a Berthe, el 7 de agosto de 1654.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>; la ruina est\u00e1 sobre todo en el clero a quien se persigue no obstante a causa del pago de sunas de las que no tiene ni el primer c\u00e9ntimo. Por ello la Asamblea general del clero de Francia decide, en 1656, que las di\u00f3cesis de las fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, no estar\u00e1n obligadas, hasta nueva orden, m\u00e1s que a probar mediante informes, tres meses antes de la celebraci\u00f3n de las pr\u00f3ximas sesiones de la pr\u00f3xima Asamblea, su ruina y su expoliaci\u00f3n. Del gran informe de 1656, que constat\u00f3 que, a pesar del trasporte de la guerra a pa\u00eds enemigo, ciento veinte pueblos de la sola di\u00f3cesis de Laon estaban todav\u00eda deshabitadas; que la mitad de las parroquias hab\u00edan sido abandonadas por sus p\u00e1rrocos, por falta de parroquianos o de v\u00edveres; que estos desgraciados sacerdotes andaban errantes por todas partes, particularmente por los lugares c\u00e9lebres de peregrinaci\u00f3n, para hallar all\u00ed algunas misas que celebrar, algunos votos que cumplir; que los otros se amontonaban en Laon alrededor de su obispo C\u00e9sar de Estr\u00e9es<span id='easy-footnote-7-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-7-129493' title='En la \u00e9poca del proceso de beatificaci\u00f3n, C\u00e9sar d\u2019Estr\u00e9es, entonces retirado en Roma, no dej\u00f3 de expresar a Clemente XI sus votos agradecidos. \u00abSon tan grandes, dice \u00e9l, los bienes espirituales llegados a la Iglesia por el celo y la piedad del venerable Vicente de Pa\u00fal, fundador de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, que todo el mundo se interesa con una devoci\u00f3n igual en todo lo que puede procurar su beatificaci\u00f3n. Asimismo viendo concurrir un\u00e1nimemente a esto los deseos del rey mi amo, del clero y de toda Francia, y conociendo bien en todo el mundo las afectuosas disposiciones de Vuestra Santidad respecto de dicho piadoso fundador y de su congregaci\u00f3n, animado por la singular veneraci\u00f3n que profeso a este gran siervo de Dios, y por la gratitud que le conservo por los bienes espirituales y temporales que ha procurado a toda la provincia de Picard\u00eda, y en particular a la di\u00f3cesis de Laon, en la \u00e9poca en que yo gobernaba esta iglesia, vengo tambi\u00e9n a presentar con todo respeto a Vuestra Santidad una muy humilde s\u00faplica para el mismo fin de su beatificaci\u00f3n (7 de agosto de 1705).\u00bb \u2013En nuestros d\u00edas, en 1859, a la propuesta de un vicario general, los miembros de la conferencia de San Vicente de Pa\u00fal de Soissons han escotado para hacer levantar un altar al santo en la catedral.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>,\u00a0 tan arruinado como ellos mismos; que los monjes de las abad\u00edas arruinadas o destruidas por la guerra ven\u00edan a mendigar a las calles de Laon, de donde los remit\u00edan a las abad\u00edas de sus \u00f3rdenes respectivas que tambi\u00e9n los rechazaban.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n de 1656 constata tambi\u00e9n la interrupci\u00f3n del curso de la justicia. \u00abLos sargentos reales no encuentran ya a quien hablar Las gentes a quienes ellos, con peligro de la vida, van a asignar o perseguir, no viven ya en los pueblos convertidos en soledades. Los sargentos se dirigen entonces a la plaza p\u00fablica, hacen redoblar el tambor, leen en voz alta sus actas y salen huyendo<span id='easy-footnote-8-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-8-129493' title='El Sr. B, Fleury, p. 87. \u2013Repetimos por \u00faltima vez con agradecimiento que hemos sacado en este excelente folleto casi todos los detalles que no nos daban las Relaciones de nuestros Misioneros'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando los grandes ej\u00e9rcitos han cesado de recorrer la regi\u00f3n, la guarnici\u00f3n Espa\u00f1ola de Rocroy, sigue diciendo el Sr. E. Fleury, hace una y otra vez bruscas apariciones. \u00abDurante m\u00e1s de cuatro a\u00f1os, se la ve, parecida a una tropa de bandoleros, marcharse sin ruido de su retiro, casi siempre de noche, pasar el Aisne, atravesar la regi\u00f3n, caer sobre un pueblo con frecuencia muy distante, saquearlo, imponer un rescate cuando puede, quemarlo siempre. Dado el golpe, reunido el bot\u00edn y colocado en grupa, estos soldados, que de lejos parecen \u00c1rabes atravesando el desierto, huyen al galope de sus duros caballos ardeneses. Han entrado ya en sus cuevas que, a algunas leguas del pueblo saqueado, no se sabe todav\u00eda que ellos han venido.\u00bb Vienen a hurgar hasta los barrios de la ciudad de Laon que, con la autorizaci\u00f3n del rey, se redime vergonzosamente al precio de un rescate anual de 340 doblones de oro, de estos saqueos peri\u00f3dicos. As\u00ed sucede, con mayor raz\u00f3n, con los burgos y pueblos, menos capaces de resistir por la fuerza. Hay cierta ciudad peque\u00f1a que continu\u00f3 pagando este tributo deshonroso hasta 1659.<\/p>\n<p>Una a\u00f1o despu\u00e9s de la informaci\u00f3n de 1656, la \u00faltima que se conserva, cuando las Relaciones desde hace casi dos a\u00f1os, san Vicente de Pa\u00fal, en un discurso dirigido, el 11 de julio d 1657,\u00a0 a la Asamblea general de las Damas de la Caridad, resume cuanto se ha hecho hasta ese d\u00eda, da el descuento de las sumas, de las ropas, de los objetos de culto distribuidos, y a\u00f1ade: \u00abCiertamente, Se\u00f1oras, no se puede pensar sino con admiraci\u00f3n en el gran n\u00famero de estas ropas para hombres, mujeres y ni\u00f1os, y tambi\u00e9n para sacerdotes; no m\u00e1s que en los diversos ornamentos para las iglesias despojadas y reducidas a una tal pobreza, que se puede decir que, sin esta caridad, la celebraci\u00f3n de los santos misterios estaba desterrada, y que estos lugares sagrados no habr\u00edan servido m\u00e1s que para usos profanos. Si hubierais estado con estas damas encargadas de estas ropas, habr\u00edais visto sus casas\u00a0 ser como almacenes y tiendas de comerciantes al por mayor.<\/p>\n<p>\u00abBendito sea Dios, Se\u00f1oras, que os ha dado la gracia de cubrir a Nuestro Se\u00f1or en sus altares, en sus sacerdotes y en sus pobres miembros, cuya mayor parte no ten\u00edan m\u00e1s que harapos y muchos ni\u00f1os estaban desnudos como las manos. La desnudez de las j\u00f3venes y mujeres era incluso tal que un hombre con poco pudor no se atrev\u00eda a mirarlas; y todos a punto de morir de fri\u00f3 en el rigor de los inviernos. Oh, qu\u00e9 agradecidas deb\u00e9is estar a Dios que os ha dado la inspiraci\u00f3n y el medio de proveer a estas grandes necesidades. Pero a cu\u00e1ntos enfermos no hab\u00e9is salvado la vida pues estaban abandonados de todo el mundo, acostados en el suelo, expuestos a las injurias del aire y reducidos al \u00faltimo extremo por las gentes de guerra y por la carest\u00eda de los trigos. A la verdad, hace algunos a\u00f1os que su miseria era m\u00e1s grande de lo que es hoy, y entonces se mandaban hasta mil seiscientas\u00a0 libras al mes. Se animaban a dar en vista del peligro en que estaban los pobres de perecer si no eran socorridos de inmediato, y se encend\u00edan unos a otros en caridad para asistirlos. Mas,\u00a0 desde hace un a\u00f1o o dos, habiendo mejorado el tiempo, las limosnas han bajado mucho. Hay sin embargo todav\u00eda cerca de ochenta iglesias en ruina, y la pobre gente se ven obligados a buscar una misa bien lejos. Ved en qu\u00e9 punto nos encontramos. Se ha comenzado a hacer trabajar, por la Providencia que Dios tiene sobre la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed pues, Se\u00f1oras, \u00bfno os enternece el coraz\u00f3n el relato de estas cosas? \u00bfNo sent\u00eds gratitud hacia la bondad de Dios sobre vosotras y sobre los pobres afligidos? La Providencia se ha dirigid a algunas damas de Par\u00eds para asistir a dos provincias desoladas; \u00bfno os parece esto singular y nuevo?. La historia no dice que cosa semejante haya sucedido a las damas de Espa\u00f1a, de Italia o de alg\u00fan otro pa\u00eds; estaba reservado a vosotras, Se\u00f1oras, que est\u00e1is aqu\u00ed, y a algunas otras que est\u00e1n en la presencia de Dios, donde han hallado amplia recompensa de una caridad tan perfecta.\u00bb<\/p>\n<p>Pues, si bien en menores proporciones, la miseria y la caridad continuaban todav\u00eda su duelo a la vez doloroso y consolador hacia mediados del a\u00f1o de 1657. Qu\u00e9 privaciones heroicas, que esfuerzos prodigiosos necesit\u00f3 Vicente de Pa\u00fal para proseguir su obra en estos \u00faltimos a\u00f1os, se puede juzgar por esta carta: \u00abNos sentimos a menudo tan agotados, que no tenemos qu\u00e9 enviar al mercado, y no sabemos d\u00f3nde obtenerlo para\u00a0 pagar lo que debemos\u2026 La caridad se ha enfriado en Par\u00eds, porque todo el mundo se resiente de las miserias p\u00fablicas de manera que en lugar de 16 000 libras\u00a0 que se enviaban en otro tiempo a las fronteras arruinadas, se tienen grandes dificultades ahora para enviar mil<span id='easy-footnote-9-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-9-129493' title='En Cabel, Sedan, 14 de noviembre de 1657.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. \u00abSin embargo, de 1657 a su muerte, tuvo siempre a un Hermano de continuo, ocupado, en las fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, en la distribuci\u00f3n de las limosnas. Era el hermano Jean Parre con quien correspondi\u00f3 en este asunto todas las semanas durante estos cuatro a\u00f1os. de esta activa correspondencia, nos quedan todav\u00eda numerosas cartas, obras maestras a la vez de caridad y de prudencia. El 21 de julio de 1657, escribe a Ham y le da misi\u00f3n de informarse, en cada cant\u00f3n y cada pueblo del n\u00famero de los pobres que necesitar\u00e1n ser vestidos el invierno siguiente, para que se pueda buscar dinero y preparar los vestidos. El Hermano deb\u00eda ir a visitarlos en persona o emplear en ello a personas de piedad y de prudencia \u00abyendo directamente\u00a0 a la tarea.\u00bb Pero la informaci\u00f3n se deb\u00eda hacer sin que los pobres supiesen el plan: \u00abDe otra manera, dec\u00eda san Vicente, esconder\u00edan sus vestidos y se mostrar\u00edan desnudos.\u00bb El Hermano sigui\u00f3 estos sabios consejos. Hizo incluso fabricar telas para tenerla a menor coste. Al mismo tiempo en cada una de las cartas que dirig\u00eda a Reims, a Rethel y otras partes (28 de octubre, 17 de noviembre de 1657), Vicente le anunciaba las sumas que seg\u00fan sus memorias, le hab\u00edan sido votadas por la Asamblea de las Damas para los pobres p\u00e1rrocos, los enfermos, los m\u00e1s necesitados, las iglesias y los hospitales, suma para las cuales el Hermano deb\u00eda sacar de la se\u00f1orita Viole tesorera de la Asamblea. En la miseria universal estas sumas eran relativamente considerables, y las Damas se sangraban para llegar a ellas, pero andaban lejos de bastar para todas las necesidades que gritaban\u00a0 hacia Jean Perre. Tambi\u00e9n el buen Hermano se desesperaba, y Vicente le deb\u00eda consolar: \u00abSi vos no dais m\u00e1s que poco a los pobres por incapacidad, le escrib\u00eda \u00e9l en Rethel (16 de noviembre de 1658), dais mucho a Dios por afecto, puesto que le dais vuestras propias comodidades, vuestros grandes trabajos y vuestra vida; y no s\u00f3lo eso, sino que querr\u00edais que todos los hombres hiciesen un sacrificio de sus bienes y de sus personas, de manera que todos los hombres que est\u00e1n en la tierra fuesen aliviados, y todas las almas salvadas por Jesucristo Nuestro Se\u00f1or que ha dado su preciosa sangre por ellas. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s pod\u00e9is hacer, mi querido Hermano? \u00bfNo es esto para consolaros y a la vez de que humillaros delante de Dios que os ha dado la gracia de animaros con su caridad, que consiste en querer lo que su Hijo nuestro divino Maestro ha querido, y en hacer lo que \u00e9l ha hecho? Me dir\u00e9is que vos no lo quer\u00e9is ni lo hac\u00e9is m\u00e1s que imperfectamente. A Dios gracias, vivid en esta opini\u00f3n y tratad de uniros cada vez m\u00e1s de acci\u00f3n y de intenci\u00f3n a este mismo Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>Aparte del dinero y de los vestidos, el Hermano distribu\u00eda semillas y herramientas a los hombres, tornos e hilazas a las mujeres, para que se pudieran bastar por s\u00ed mismos con su trabajo. Vicente le recomendaba en particular visitar, en sus idas y venidas, las iglesias m\u00e1s arruinadas y llevar una memoria, pero eso siempre sin ruido y en el mayor secreto Es por el lado de la restauraci\u00f3n de las iglesias por donde haya dirigido el santo los \u00faltimos esfuerzos de la caridad de las Damas, y la \u00faltima carta del hermano Jean Parre que nos queda de \u00e9l, carta escrita dos meses m\u00e1s o menos antes de su muerte (17 de julio de 1660), habla todav\u00eda de esta limosna por excelencia, ya que estaba hecha al Dios de los pobres. sin embargo, en esta misma carta, como en todas las dem\u00e1s en las que se ha tratado de la reparaci\u00f3n de las iglesias arruinadas, \u00e9l no se olvida de los pobres mismos.<\/p>\n<p>Esta carta se termina as\u00ed: \u00abNo puedo deciros todav\u00eda cu\u00e1ndo os despedir\u00e9is de la Champa\u00f1a.\u00bb Es pues en Champa\u00f1a o en Picard\u00eda donde\u00a0 debi\u00f3 sorprender al hermano Jean Perre la muerte de san Vicente de Pa\u00fal. Desaparecido el jefe, el soldado estaba a\u00fan en su puesto. Esto es lo que pone fuera de duda la permanencia de la miseria y tambi\u00e9n de la caridad. un documento de la misma \u00e9poca acaba la demostraci\u00f3n: es un cartel caritativo intitulado: <em>Discurso sobre la conclusi\u00f3n de la paz<\/em><span id='easy-footnote-10-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-10-129493' title='La paz de los Pirineos firmada el 7 de noviembre de 1650. \u2013Este cartel se halla en el tomo XIV del &lt;em&gt;Recueil&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Thoisy.&lt;\/em&gt; Como las &lt;em&gt;Relaciones, &lt;\/em&gt;acaba pidiendo que se dirijan las limosnas a las Damas de la Caridad, entre las cuales se leen los nombres nuevos de las se\u00f1oras Brice y Chevalier.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. En \u00e9l leemos: \u00abNo es todav\u00eda el tiempo de detenernos en el camino de la misericordia\u2026 La calamidad que reina en todos estos lugares (Borgo\u00f1a, Picard\u00eda, Champa\u00f1a, Lorena, de Angulema, etc.) excede sin exageraci\u00f3n a la de los a\u00f1os anteriores\u2026 Es pues de \u00faltima necesidad no negar a estos pobres afligidos un \u00faltimo alivio\u2026 Las personas de probidad que han visitado estas provincias, apenas han encontrado casas en las que hubiera pan, y es algo muy raro ver en ellas una s\u00e1bana y una manta; los sanos y hasta los enfermos, s\u00f3lo se acuestan en paja que no se querr\u00eda hacerla servir para ponerla debajo de los animales; solamente se cubren con sus pobres harapos.\u00bb<\/p>\n<h3>VIII. <em>Otras provincias aliviadas.<\/em><\/h3>\n<p>Se habr\u00e1 advertido en esta cita nuevos nombres de provincias. Y, en efecto, Picard\u00eda y Champa\u00f1a no fueron las \u00fanicas en sufrir por nuestras discordias. Leemos en una carta de san Vicente a Lambert, en Polonia, del 15 de marzo de 1652: \u00abEs verdad que Francia se encuentra muy afligida, de modo que hay ya otras provincias casi tan desoladas como Champa\u00f1a y Picard\u00eda<span id='easy-footnote-11-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-11-129493' title='Dice lo mismo en la carta ya citada(p. 79) a un obispo, y se\u00f1aladamente de la Guienne del P\u00e9rigord, de la Saintonge, del Poitou y de la Bourgogne. \u2013Se pueden ver detalles lamentables sobre todas esas provincias en el libro del Sr. Feillet. Nosotros debemos atenernos a las provincias en las que intervino la caridad de san Vicente de Pa\u00fal, y tambi\u00e9n, en cuanto a estas provincias, circunscribirnos a los l\u00edmites del tiempo en que se ejerci\u00f3 esta intervenci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, sean cuales fueren el tiempo y los lugares, existir\u00eda uniformidad y casi identidad en la descripci\u00f3n de la miseria.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Eso se ve claro. Si nuestras provincias del norte y del este tuvieron que sufrir m\u00e1s que las otras, porque estaban expuestas a la vez a la guerra civil y a la guerra extranjera, la guerra civil sola bast\u00f3 para asolar nuestras provincias del mediod\u00eda, del oeste y del centro.<\/p>\n<p>Desde el tiempo de la primera Fronda, el Maine, el Anjou y sobre todo la Guienne se hab\u00edan sublevado contra los gobernadores reales. En 1649, el mariscal del Plessis hab\u00eda sido enviado a Guienne para pacificar esta provincia. El a\u00f1o siguiente, despu\u00e9s del encarcelamiento de los pr\u00edncipes, la princesa de Cond\u00e9 hab\u00eda huido de Chantilly con su hijo el duque de Enghien, y hab\u00eda sido recibida en Burdeos. Al mismo tiempo, los se\u00f1ores comprometidos en la causa\u00a0 de los pr\u00edncipes, La Rochefoucault en Poitou, el duque de Bouillon en Limousin, el duque se Saint-Simon en Blaye, concentraban sus fuerzas en los confines de la Guienne y ven\u00edan a unirse a la princesa. La corte parte de Par\u00eds, atraviesa Francia y viene a apostarse en Libourne, a ocho leguas de Burdeos. Se concluye una paz moment\u00e1nea; el rey entra en la plaza y regresa a Par\u00eds. Pero Cond\u00e9, que ha obtenido el gobierno de Guienne, se revoluciona ante las negativas opuestas a sus nuevas exigencias. Se dirige hacia el Berry, entra en su castillo de Montron, y sale para Burdeos. El rey marcha hacia Berry a su vez, es recibido en Bourges y dispersa las levas hechas para los pr\u00edncipes. Sublevado todo el partido, el pr\u00edncipe de Conti, la duquesa de Longueville, se concentra en Burdeos, a donde confluyen las fuerzas reunidas en Saintonge y en la regi\u00f3n de Aunis. Entretanto la corte se instala en Poitiers. El pr\u00edncipe de Trente, hijo del duque de la Tr\u00e9mouille y partidario de Cond\u00e9, se desv\u00eda a Saintonge, se apodera de Saintes, y marcha sobre Cognac. El conde d\u2019Harcourt, a favor del rey, re\u00fane a sus tropas en Niort, cruza Surg\u00e8res y va a socorrer la plaza asediada, a la que se ha acercado Cond\u00e9, la libera y se dirige a La Rochelle, oprimida por un oficial del pr\u00edncipe, el conde de Foucault du Doignon. Cond\u00e9 avanza hasta Tounay-Charente sin poder emprender nada, y su ej\u00e9rcito y el del conde d\u2019Harcourt, separados por el r\u00edo, se quedan a la vista durante cerca de tres semanas. El pr\u00edncipe levanta el campo por fin, seguido por d\u2019Harcourt, se aposta entre Saintes y Saint-Jean y desciende hacia el Dordogne. D\u2019Harcourt le sigue todav\u00eda, toma Barbezieux, y la guerra va a concentrase de nuevo en Guienne donde, renovada sin cesar, no acabar\u00e1 hasta 1659. Mazarino que ha dejado Cologne y ha venido a unirse a la corte en Poitiers, la hace avanzar hacia Anjou, donde el duque de Rohan-Chalot\u00a0 viene a provocar la revuelta. D\u2019Harcourt fuerza al duque en Angers. Durante este tiempo, Cond\u00e9, vigilado por d\u2019Harcourt, pon\u00eda en defensa a sus plazas del P\u00e9rigord, cuando se entera de que su hermano, al pr\u00edncipe de Conti,\u00a0 est\u00e1 amenazado cerca d\u2019Agen. Vuela en su ayuda, el conde d\u2019Harcourt le sorprende y le fuerza a encerrarse en la plaza.<\/p>\n<p>Mientras tanto las tropas reales, due\u00f1as ya de Saintes y de Taillebourg, hab\u00edan concluido la sumisi\u00f3n de Angers, del Pont-de-C\u00e9, y de las dos provincias de Anjou y de Saintonge. La corte reemprende el camino de Par\u00eds, precedida por el ej\u00e9rcito de Hocquincourt, al que deb\u00edan unirse por el camino tambi\u00e9n las tropas dejadas en Berry a las \u00f3rdenes de conde\u00a0 de Palluau. Ya est\u00e1 el rey en Blois y sus tropas se acantonan en Beaugency. Pero los duques de Nemours y de Beaufort se hab\u00edan reunido cerca de Chartres y hab\u00edan marchado sobre Ch\u00e2teaudun. Era inevitable un encuentro en la ruta de Par\u00eds. \u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1 Orl\u00e9ans, cabeza del paso? La Se\u00f1orita llega la primera y entra por sorpresa. El rey ha dejado Blois y remonta el Loira. El ej\u00e9rcito de los pr\u00edncipes se acerca al puente de Gergeau. Turena , por el rey, se les adelanta, y los pr\u00edncipes deben dirigirse a Orl\u00e9ans con la Se\u00f1orita. Pero, de pronto, Cond\u00e9, que ha salido de Agen, cruza Francia y, por sorpresa, ha aplastado a d`Hocquincourt en Bl\u00e9neau. De all\u00ed se dirige a Par\u00eds, en tanto que su ej\u00e9rcito ocupa Ch\u00e2tillon-sur-Loing, luego Montargis. Por si parte el rey deja las orillas del r\u00edo y se acerca al Sena. La guerra pues se traslada a los suburbios de Par\u00eds, donde la vamos a volver a ver.<\/p>\n<p>Mientras tanto, este corto resumen de las operaciones militares en nuestras provincias, de 1649 a 1652, \u00bfno deja entrever todo lo que tuvieron que sufrir por el paso incesante de ej\u00e9rcitos indisciplinados, sin hablar de las levas y contribuciones de guerra y de las largas miserias que debieron dejar tras ellas? En efecto, varias Relaciones encerradas en el <em>Compendio<\/em> <em>Thoisy<\/em>, hacen de ellas la misma pintura que nuestros misioneros de Picard\u00eda y Champa\u00f1a. En Maine, Tours, Blois, Perche, donde de doscientas personas ciento ochenta no tienen un pedazo de pan\u00bbm\u00e1s de diez mil han muerto de necesidad; unos treinta mil languidecen miserablemente y se van unos tras otros; se necesitar\u00edan\u00a0 diez mil libras por semana tan s\u00f3lo para ni dejarles morir de hambre, pues tan caros est\u00e1n los v\u00edveres, cu\u00e1nto har\u00eda falta para darles un poco de fuerza!\u00bb En Berry y Poitou, los labradores se comen la semilla que les dan y los gentilhombres mismos mendigan. Igualmente en Beauce, en G\u00e2tinais, donde en seis pueblos, se han encontrado m\u00e1s de ochocientas familias, dos mil doscientas personas, desnudas y sin pan.<\/p>\n<p>Algo antes, una nueva <em>Reclamaci\u00f3n<\/em> se ha dirigido a la caridad \u00aba favor de las provincias de Berry, Beauce, G\u00e2tinais, Perche y dem\u00e1s lugares.\u00bb En Berry principalmente, en las mayores y mejores parroquias, ni diez casas donde hab\u00eda pan; apenas lo hay en dos casas en parroquias de doscientos hogares. El mayor n\u00famero de las familias viven semanas enteras hierbas y ra\u00edces hervidas en pura agua, o de algunos trozos de animales muertos, descubiertos o recogidos en el campo. En quince parroquias se cuentan mil quinientos enfermos, que no tienen ni siquiera un poco de paja para acostarse, viudas cargadas con hijos no saben d\u00f3nde conseguir pan. Adem\u00e1s hay una multitud de ancianos, de inv\u00e1lidos, de hu\u00e9rfanos abandonados. En las calles, en los campos, en los bosques, a lo largo de los setos, se ven pobres, desnudos, en extrema debilidad, arrastr\u00e1ndose como animales en busca de alguna ra\u00edz. De trecho en trecho se encuentran muertos, entre otros un ni\u00f1o de doce a trece a\u00f1os, enviado por su padre a recoger algunas hierbas, y que se ha ca\u00eddo por debilidad en un campo donde ten\u00eda ya los ojos arrancados y comidos por los p\u00e1jaros o los otros animales. Es la desolaci\u00f3n de Si\u00f3n descrita por el profeta Jerem\u00edas. All\u00ed tambi\u00e9n los p\u00e1rrocos se ven obligados a abandonar sus parroquias por falta de subsistencia. A ellos, en el inter\u00e9s espiritual de las almas, deben ser llevados los primeros auxilios. Adem\u00e1s. Hay que sostener a los v\u00e1lidos para que tengan la fuerza de recoger la cosecha, procurar remedio a los enfermos y establecer marmitas para los pobres. Pero, dice la Reclamaci\u00f3n, no se tiene para ello ning\u00fan fondo, y el de las Caridades se ha agotado. Es preciso pues volver al primer fervor caritativo y la Reclamaci\u00f3n anima a ello aprovechando la fiesta del Sant\u00edsimo Sacramento. \u00abYa que, se dice en ella, este divino Salvador es levantado en los altares para miraros con misericordia y daros gracias, incluso se da todo a vosotros sin ninguna reserva, hay que presentarse ante su trono de gracia con las manos llenas de caridades y de limosnas, darle la limosna antes de ped\u00edrsela y, como lo ordena el profeta Isa\u00edas, repartir vuestro propio pan a estos pobres que tanto lo necesitan; pues \u00e9l os dar\u00e1, si vosotros se lo dais a sus miembros.\u00bb<\/p>\n<p>Un \u00abNuevo Consejo importante sobre las miserias del tiempo\u00bb ensancha m\u00e1s el c\u00edrculo de las provincias miserables. Despu\u00e9s de un cuadro general que encierra las pinturas y detalles ordinarios: suicidios, prostituci\u00f3n, muertos encontrados despu\u00e9s de roerse los dedos y los brazos, el <em>Nuevo<\/em> <em>Consejo <\/em>recorre sucesivamente las provincias en angustia. Un eclesi\u00e1stico de Par\u00eda ha querido verlo todo con sus propios ojos. Escribe de Blois su viaje y sus tristes descubrimientos. Al pasar por \u00c9tampes y Angerville, se ha encontrado a cuatrocientos pobres. El bosque de O.rl\u00e9ans esta lleno. En Orl\u00e9ans mismo ha contado hasta dos mil, un gran n\u00famero de los cuales ha hundido las puertas de la hosteler\u00eda, escalando las ventanas por un trozo de pan que les hac\u00eda distribuir. Por todas partes ha encontrado la misma proporci\u00f3n de pobres; en la Chalerie, dos cientos; en Meung, quinientos; quinientos tambi\u00e9n en Beaugency; en Blois, una multitud, uno de los cuales sacaba una legua de medio pie de larga; en Onzain, ha predicado a cuatro o cinco esqueletos que no com\u00edan m\u00e1s que cardos crudos, limacos y carro\u00f1as. En suma, \u00e9l estima que, sin un r\u00e1pido remedio, se morir\u00e1n en estas solas provincias de Orl\u00e9ans y del Blois m\u00e1s de veinte mil pobres.<\/p>\n<p>Igualmente en la regi\u00f3n de Chartres y de la Vend\u00f4me. En los alrededores de Chartres se cuentan ya doscientas o trescientas personas muertas de hambre. O asesinados por un trozo de pan verdadero. Por lo dem\u00e1s, no se come m\u00e1s que pan de helecho, potaje hecho con mu\u00e9rdago y ortigas. Un eclesi\u00e1stico de Par\u00eds escribe a su vez: \u00abHe recorrido en tres semanas la Beauce, el Blois, Tours, Chartres y Vend\u00f4me; all\u00ed se mueren a montones; se entierra a los muertos de tres en tres, de cuatro en cuatro. Muertos y moribundos se ven mezclados por los caminos.\u00bb En Vend\u00f4me, se ha visto rodeado por quinientos o seiscientos pobres, de rostros cubiertos de u asqueroso lodo producido por su horrible alimentaci\u00f3n. En los arrabales se mueren afuera en la dura tierra. En Montargis ha contado dos mil pobres. Cerca de Lorry, una mujer ha matado a sus dos hijos peque\u00f1os para alimentarse, y despu\u00e9s se colg\u00f3.<\/p>\n<p>En el Berry, se comen los gusanos crudos o jirones disputados a los perros. En todas partes, en esta provincia, se debe andar alerta contra el crimen.<\/p>\n<p>Se escribe del Mans que las limosnas hechas a la Costura y a Saint-Vincent atraen a tantos pobres, que m\u00e1s de dieciocho mil, ya amontonados, van a morir de hambre; y, no obstante, los campos y las rutas est\u00e1n llenos.<\/p>\n<p>En Amboise, hombres y mujeres se arrojaron sobre un caballo desollado y no dejaron ni rastro de \u00e9l. Los ni\u00f1os se mueren mordi\u00e9ndose a s\u00ed mismos; y eso en cuarenta y seis parroquias de Tours. En Loches y en Beaulieu, hay ya m\u00e1s de doscientos muertos han echado de seis en seis a las fosas. En Marmoutiers, cinco y ocho mil pobres se han reunido de Tours y del campo al o\u00edr hablar de socorros que se distribu\u00edan all\u00ed, y cuarenta se asfixiaron en la entrega. En todas partes, los muertos y moribundos se cuentan por centenares y por miles. En sitios de cuatrocientos hogares no quedan ya m\u00e1s que tres personas. Por algunos datos se puede imaginar la miseria universal: un ni\u00f1o ha cortado con los dientes un dedo a su hermano y se lo ha comido, al no poder quitarle un limaco; una mujer no ha tenido suficiente fuerza para evitar que los perros se comieran la cara de su marido yacente muerto a su lado; adem\u00e1s, no es raro ver a enfermos tan d\u00e9biles ser devorados vivos por los perros.<\/p>\n<p>Una \u00abserie del Consejo importante del estado deplorable de los pobres\u00bb de estas mismas provincias cuenta m\u00e1s de treinta mil desgraciados reducidos a lo m\u00e1s extremo del hambre. Doscientos sesenta y siete ya han muerto s\u00f3lo en la ciudad de Blois . Lo mismo en todas partes. Se desentierra los huesos de los cementerios para chuparlos. El robo esta a la orden del d\u00eda, ya que se prefiere morir en la horca que de hambre. Los pobres corren por de noche por las calles como lobos, hambrientos. Cerca de Tours, las rocas est\u00e1n llenas de cad\u00e1veres ya ro\u00eddos de los gusanos. Finalmente, -y no hay nada que lo supere- padre, madre, hijos han sido hallados muertos en la misma cama!<\/p>\n<p>Este es un cuadro no menos l\u00fagubre que el de Picard\u00eda y Champa\u00f1a; cuadro; cuadro que comprende a otras diez o doce de nuestras provincias y que, a juzgar por lo que vamos a ver enseguida de Par\u00eds y de sus cercan\u00edas, ser\u00eda aplicable a Francia casi totalmente durante este periodo de 1636 a 1660, tofo un cuarto de siglo que ha debido ser para tantos desgraciados una eternidad! Pero nos\u00a0 faltan las Relaciones; que son incompletas aun para las provincias enumeradas hace un momento, puesto que si. A pesar de su escaso n\u00famero y sobriedad , no dejan nada que adivinar sobre la extensi\u00f3n y la profundidad de la miseria, no nos dicen nada de su fecha ni de su duraci\u00f3n<span id='easy-footnote-12-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-12-129493' title='Basta con decir que ni pretendemos asignar a estas relaciones una fecha segura. La miseria que describen ha sido ciertamente producida por las revueltas de la Fronda; pero, lejos de sostener que ella las haya acompa\u00f1ado, nos sentimos m\u00e1s inclinados a creer que no ha hecho m\u00e1s que seguirlas, y que las Relaciones son de lo \u00faltimos tiempos de san Vicente de Pa\u00fal. Lo que nos confirma en esta idea es que, seg\u00fan lo veremos, la obra de las provincias del oeste y del centro se continu\u00f3 despu\u00e9s de \u00e9l, y parece que se continu\u00f3 sin interrupci\u00f3n.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. Lo que echamos de menos sin embargo es que nos dicen demasiado poco sobre el orden y la naturaleza de los socorros que le fueron llevados. Aqu\u00ed la mano de san Vicente de Pa\u00fal se muestra todav\u00eda. En primer lugar, es alas Damas de su Asamblea a quienes nuestras cuatro Relaciones se dirigen siempre las personas encargadas, a las mismas cuyos nombres se leen al pie de las Relaciones sobre Picard\u00eda y Champa\u00f1a. Adem\u00e1s, los eclesi\u00e1sticos partidos de Par\u00eds para ir a visitar estas provincias han sido evidentemente enviados por \u00e9l, y son probablemente todos Misioneros; al menos es sobre este informe de <em>Sacerdotes de la Misi\u00f3n <\/em>sobre el que se funda el <em>Consejo<\/em> <em>importante<\/em>, pieza con mucho la mejor detallada. Notemos, adem\u00e1s, que los Misioneros se hab\u00edan establecido hac\u00eda mucho en varias de estas provincias, y que era a ellos, por su reputaci\u00f3n y su experiencia en asuntos de caridad, a quienes se deb\u00eda recurrir naturalmente. En cuanto a la cifra de las limosnas distribuidas, el Co<em>n<\/em>sejo <em>importante<\/em>, dice que se eleva ya a 200 000 libras, y tal vez no incluye como la cantidad de las limosnas de Picard\u00eda y Champa\u00f1a de lo que se va a tratar, los objetos distribuidos en g\u00e9neros: ropas, mantas, ornamentos de iglesias, y esta cifra no es un total definido, ya que el Consejo importante tuvo al menos una <em>continuaci\u00f3n<\/em>, es decir que hubo todav\u00eda al menos una llamada hecha a la caridad, a la que, sin ninguna duda, la caridad respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos todav\u00eda una inmensa limosna que poner en la cuenta de san Vicente de Pa\u00fal, limosna hasta hoy totalmente desconocida como los sufrimientos mismos a los que se aplic\u00f3; ya que es la primera vez que estas Relaciones sobre nuestras provincias distintas de Picard\u00eda y Champa\u00f1a son invocadas en una historia del santo<span id='easy-footnote-13-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-13-129493' title='Se sab\u00eda tan s\u00f3lo de una manera general que san Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda socorrido a varias de estas provincias, se\u00f1aladamente de Vendome, ya que Cyprien-Gabriel de Rezay, obispo de Angpul\u00eame, escrib\u00eda a Clemente XI: \u00abIn agro nostro spiritualia non modo seminavit Vincentius, sed et temporalia, nec parce nec pauca. Nobis enim de transmissis ab eo pluribus non modicis pecuniarum summis vel in templorum decus, vel in pauperum nostrorum subsidium spendendis, ex genuinis constitit monumentis (7 de julio de 1706).\u00bb \u2013En ninguna historia de san Vicente de Pa\u00fal, no se habla tampoco ni de Arras ni de Artois. Es sin embargo cierto, seg\u00fan el proceso de canonizaci\u00f3n, que los hermanos Mathieu y Jean Parre llevaron all\u00ed los mismos auxilios que a Picard\u00eda y Champa\u00f1a (&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 86, p. 176).'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>IX. <em>Suma total de las limosnas. \u2013Sacerdotes y Hermanos. -Damas de Santa Genoveva.<\/em><\/h3>\n<p>Y ahora, \u00bfc\u00f3mo hacer el balance de las limosnas de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a? En\u00a0 el discurso del 11 de julio de julio de 1657, san Vicente de Pa\u00fal dijo que, desde el 15 de julio de 1656 hasta el d\u00eda de la \u00faltima Asamblea general (1656), se hab\u00edan enviado y distribuido 348 000 libras, y 19 500 libras s\u00f3lo desde esa Asamblea hasta la Asamblea actual. Pero all\u00ed no se cortaron las limosnas, puesto que, en ese mismo discurso, Vicente de Pa\u00fal recomienda todav\u00eda Champa\u00f1a y Picard\u00eda a sus Damas, y dice adem\u00e1s que se ha comenzado a reparar sus \u00faltimas ruinas. Adem\u00e1s, como tambi\u00e9n lo explica, en esta suma no est\u00e1n comprendidos \u00ablos vestidos, s\u00e1banas, mantas, camisas, albas, casullas, misales, copones, etc., que ascender\u00edan, dice, a sumas considerable si se tuvieran en cuenta.\u00bb Se sobrepasar\u00eda, sin duda alguna, la suma de 400 000 libras en dinero que Vicente acusaba hace un momento, lo que ha autorizado suficientemente a Collet a decir que la totalidad del gasto, hasta la paz, para estas dos provincias solas, deb\u00eda alcanzar a m\u00e1s de un mill\u00f3n. Adem\u00e1s, se ha de notar que el humilde santo ha debido de disminuir m\u00e1s que exagerar la cifra de las limosnas que \u00e9l recog\u00eda. Y, en efecto, leemos en una carta suya del 2 de enero de 1652: \u00abEn este momento cuesta Dios y ayuda hallar de 7 a 8 000 libras que se distribuyen el mes en Champa\u00f1a y Picard\u00eda, que no es m\u00e1s que <em>la cuarta parte<\/em> de lo que se daba el a\u00f1o pasado.\u00bb Por lo tanto, el a\u00f1o precedente se hab\u00eda llegado a 10 000 escudos al menos por mes(un escudo 3 libras), lo que se elevar\u00eda en gastos a 100 000 escudos para el a\u00f1o de 1651. \u00bfC\u00f3mo pues, sino por humildad, se\u00f1al\u00f3 en el informe del 11 de julio, a16 000 libras s\u00f3lo por mes, el total de las limosnas distribuidas en el tiempo de la miseria de estas provincias? Quiz\u00e1s se conciliar\u00edan estas contradicciones diciendo que Vicente de Pa\u00fal no daba cuenta a sus Damas m\u00e1s que de las suma que ellas recib\u00edan y le remit\u00edan ellas mismas, pero que se callaba las que se procuraba \u00e9l directamente, aquellas sobre todo que sustra\u00eda del bienestar y hasta de lo necesario de su familia. Tambi\u00e9n consta que no hay rastro en estas cuentas de las 800 000 libras entregadas por la Se\u00f1ora de Lamoignon para San L\u00e1zaro, y que el proceso de canonizaci\u00f3n dice sin embargo haber sido aplicadas a la obra de las provincias. En resumen, no estar\u00edamos lejos de la verdad, creemos, si afirm\u00e1ramos que al l.600 000 libras de la Lorena, habr\u00eda que a\u00f1adir 2 millones por las otras provincias; m\u00e1s de tres millones y medio que se deben triplicar, cuadruplicar tal vez para tener el valor actual. Y no hemos acabado a\u00fan\u00a0 ya que no hemos dicho nada todav\u00eda de los alrededores de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Lo que se desear\u00eda conocer tambi\u00e9n, ser\u00edan los nombres de los sacerdotes y de los hermanos que estuvieron empleados en esta obra admirable: nombres de los ministros del rey de la caridad, que merecer\u00edan en la historia una menci\u00f3n m\u00e1s honrosa que tantos ministros p\u00fablicos nacidos para la desgracia de los pueblos.<\/p>\n<p>A pesar de la humilde discreci\u00f3n de nuestras memorias y del primer historiador de Vicente de Pa\u00fal, algunos han escapado al olvido en el que quer\u00edan encerrarse para no ser conocidos m\u00e1s que de Dios. Hemos pronunciada ya el nombre de Deschamps, el enterrador de los muertos de Rethel, a quien veremos asistir m\u00e1s tarde a un m\u00e1rtir de la misma caridad. Citemos tambi\u00e9n a Donat Cruoly, \u00abque pasaba los r\u00edos, andaba descalzo, daba carreras peligrosas en medio de las tropas\u00bb,\u00a0 sorprend\u00eda a amigos y enemigos con su intrepidez. Al enterarse un d\u00eda que las gentes de guerra acaban de robar a unos campesinos los animales, es decir su \u00fanico recurso, vuela tras ellos, les da alcance en un bosque, les hace soltar la presa, les arrebata el bot\u00edn y se lo lleva a sus due\u00f1os. Es Vicente mismo quien nos lo cuenta en una de sus cartas, en las que hallamos de ordinario las particularidades m\u00e1s gloriosas para \u00e9l y los suyos porque el humilde santa no sospechaba apenas que caer\u00edan bajo los ojos de la posteridad.<\/p>\n<p>Sabemos tambi\u00e9n que Almeras<span id='easy-footnote-14-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-14-129493' title='&lt;em&gt;La vie et les vertus de M. Almeras, etc., ; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, in-8\u00ba, 1839 p. 23, y carta a Ozenne, Polonia, del 6 de marzo de 1654.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> fue enviado como inspector e intendente, en 1653 y 1654, a la ciudad de Laon y a los lugares circunvecinos, donde se condujo como todos sus cohermanos. All\u00ed cay\u00f3 enfermo y no quiso que el Hermano que le acompa\u00f1aba se apartara por \u00e9l del servicio de los pobres.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n ya citada de Claude Daubensard, en el proceso de canonizaci\u00f3n nos revela otros dos nombres de Misioneros. Daubensard \u00abdeclara haber visto en San Quint\u00edn, en 1653, al Sr. Le Soudier, Misionero, y al hermano Jean Parre, que se quedaron all\u00e1 m\u00e1s de dos a\u00f1os con otro sacerdote de la Congregaci\u00f3n, llamado, cree \u00e9l, Boudaise (es el Misionero de Madagascar!) y otro Hermano de cuyo nombre no se acuerda<span id='easy-footnote-15-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-15-129493' title='Quiz\u00e1s el hermano Jean Proust, empleado en las di\u00f3cesis de Reims y de Noyon(carta a Oxenne del 3 de marzo de 1653).'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> los cuales sacerdotes han predicado la doctrina cristiana y visitado a los pobres de la ciudad y de los pueblos, donde los hermanos han distribuido la limosna en dinero, ropas, instrumentos de trabajo, lo que hac\u00eda llamar al Sr. Vicente el padre de los pobres<span id='easy-footnote-16-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-16-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 176.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Las cartas de san Vicente de Pa\u00fal nombran tambi\u00e9n a los Misioneros Ennery, Berthe, Champion y Musnier, como empleados en Champa\u00f1a y Picard\u00eda, luego a los Hermanos Paschal y d\u2019Hauteville, que cayeron enfermos en el servicio de los pobres<span id='easy-footnote-17-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-17-129493' title='Cartas de los 19 de diciembre de 1651, 31 de agosto de 1652, 17 de diciembre de 1653, 28 de julio de 1656 y 30 de noviembre de 1658.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y conocemos tambi\u00e9n los nombres de dos de nuestros Hermanos. El proceso de canonizaci\u00f3n nombra adem\u00e1s a Jean Du Bourdieu, que fue c\u00f3nsul en Argelia, a Nicol\u00e1s Chadeuille o Chatteuille, y siempre al hermano Mathieu, inevitable en todas las empresas arriesgadas de la caridad. El hermano Mathieu, ya lo hemos visto, tuvo un digno \u00e9mulo en el hermano Jean Parre, cuyas cartas le\u00eda san Vicente en la Asamblea de las Damas. En Reims y en San Quint\u00edn, Jean Parre reuni\u00f3 a las Damas m\u00e1s considerables en asamblea regular, sobre el modelo de la Asamblea de Par\u00eds, y las puso bajo la direcci\u00f3n de un buen sacerdote<span id='easy-footnote-18-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-18-129493' title='La cofrad\u00eda de Reims, en particular, funcion\u00f3 a maravilla, como se puede ver por la carta siguiente: \u00abLas damas de Reims se han obligado a cantidad de buenas obras, y se re\u00fanen todas las semanas a fin de prever los bienes que pueden hacer y establecer los medios para ello. Pues ellas han emprendido el cuidado de los ni\u00f1os pobres, y con esta bendici\u00f3n, que en menos de ocho meses han colocado a cerca de 120 en oficios, sin hablar de las j\u00f3venes de las que tambi\u00e9n han colocado a muchas (carta del 17 de abril de 1656, a Cogl\u00e9e, a quien el santo compromete a hacer lo mismo en Sedan).\u00bb'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. Vicente se enter\u00f3 por la Sra. Talon, madre del abogado general, quien se prest\u00f3 a contar en la Asamblea de las Damas de Par\u00eds todas las haza\u00f1as de este buen Hermano. Ante este relato, una de ellas exclam\u00f3: \u00abSi los Hermanos de la Misi\u00f3n hacen tanto bien, \u00bfqu\u00e9 no har\u00e1n los sacerdotes? \u00abAl humilde Vicente le agrad\u00f3 tanto que crey\u00f3 tenerse que acusar en su pr\u00f3xima conferencia<span id='easy-footnote-19-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-19-129493' title='Conf. del 9 de junio de 1656. \u2013&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 173.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y acabamos de indicar otro fruto de la obra de las provincias, fruto duradero \u00e9ste, como los producen todas las obras de Vicente, y que hemos visto renacer a nuestra vista.<\/p>\n<p>Aun despu\u00e9s de llamar a sus Misioneros, Vicente quiso dejar a algunos en los sitios, a quienes encarg\u00f3 hasta la paz general asistir a los pobres y proveer a las necesidades m\u00e1s urgentes de las iglesias y de los p\u00e1rrocos. Uno de ellos, siguiendo sus \u00f3rdenes, asoci\u00f3 en forma de Cofrad\u00edas de la Caridad, en diferentes ciudades de las dos provincias de Picard\u00eda y Champa\u00f1a, a las mujeres m\u00e1s piadosas y m\u00e1s consideradas por sus rangos y su fortuna. Les dio los reglamentos ordinarios, a\u00f1adiendo consejos apropiados a las circunstancias. \u00c9l mismo las puso en marcha y dirigi\u00f3 sus primeros ejercicios. Luego las confi\u00f3 a la direcci\u00f3n de los p\u00e1rrocos que deb\u00edan mantenerlas en las piadosas pr\u00e1cticas de la caridad. S\u00ed lo hizo en particular en Reims, en Rethel, en Ch\u00e2teau-Porcien, en La F\u00e8re, en Ham, en San Quint\u00edn, en Rocroy, en M\u00e9zi\u00e8res, en Charleville, en Donch\u00e9ry, etc. Estas asociaciones caritativas subsistieron, como todas las dem\u00e1s para gran provecho de los pobres. Es de una de ellas, de la de Ham, de la que habla, en la carta siguiente a Vicente de Pa\u00fal, el P. Rainssant, can\u00f3nigo\u00a0 regular de Saint-Augustin y p\u00e1rroco de esta ciudad: \u00abEl Misionero, que hab\u00e9is enviado a estos barrios me ha dejado el cuidado de hacer subsistir la asamblea de nuestras piadosas burguesas, y me ha dejado tambi\u00e9n trigo y dinero para alimentar y mantener a las j\u00f3venes hu\u00e9rfanas a quienes se ense\u00f1a un oficio capaz en pocos meses de hacerles ganarse la vida. Yo les doy el catecismo y una buena religiosa del hospital les ense\u00f1a a orar a Dios y asistir a misa\u00a0 todos los d\u00edas. Ellas se quedan todas en una misma casa. Todos los enfermos de la ciudad est\u00e1n bien asistidos: Hay un buen m\u00e9dico que las visita y receta cuanto les es necesario. Nos cuidamos de que nada les falte. Nuestras buenas damas se dedican a ello con afecto. Nunca habr\u00eda esperado yo ver en esta pobre ciudad de Ham lo que ahora veo, con consuelo y admiraci\u00f3n por igual por un efecto de la divina y muy celestial Providencia de Nuestro Se\u00f1or. Los hugonotes se convierten, viendo la atenci\u00f3n que se presta a los pobres y la caridad que se practica con los enfermos\u2026 El mismo Misionero me ha dejado con qu\u00e9 asistir a los pobres hu\u00e9rfanos y hu\u00e9rfanas, y los enfermos pobres de los pueblos del gobierno de Ham, y ha dispuesto de dos buenos y virtuosos p\u00e1rrocos para asistirme en este empleo, hasta su regreso. Vos sois, Se\u00f1or, la causa de todos estos bienes, y el primer motor despu\u00e9s de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Esta duraci\u00f3n y esta fecundidad de las obras de san Vicente de Pa\u00fal se manifiestan todav\u00eda aqu\u00ed admirablemente.<\/p>\n<p>De la misma manera que de las Cofrad\u00edas de la Caridad hemos visto renacer a nuestros ojos la obra de los pobres enfermos, de la obra de las fronteras naci\u00f3, hace cerca de veinte a\u00f1os, la obra de Santa Genoveva, o la obra de las afueras de Par\u00eds. Cuando una obra de san Vicente de Pa\u00fal no tiene vida permanente e ininterrumpida. Es al menos el f\u00e9nix el que, pronto o tarde, renace de sus cenizas, donde siempre estuvo incubada la chispa vivaz de la caridad.<\/p>\n<p>En una carta del santo a Mart\u00edn, superior de la Misi\u00f3n de Tur\u00edn, con fecha del 21 de julio de 1656, leemos: \u00abhay dos clases de damas en Par\u00eds que se unieron para la asistencia de los pobres. Unas son las de las parroquias que cuidan de los enfermos y tienen una especie de reglamento para hacerlo con orden y utilidad\u2026 Las otras, que pueden ser cuarenta o cincuenta, no tienen regla escrita, y su caridad no est\u00e1 tan limitada, pero se extiende m\u00e1s lejos, por diversos lugares y de muchas maneras, seg\u00fan las necesidades p\u00fablicas. Asisten desde hace algunos a\u00f1os a la pobre gente de las fronteras, y han asistido incluso a aquellos de las afueras de Par\u00eds durante la guerra.\u00bb<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas damas son evidentemente las madres de las damas actuales de Santa Genoveva. Fue en el mes de abril de 1851 cuando algunas damas de la obra de los pobres enfermos se pusieron de acuerdo para el servicio de los suburbios de Par\u00eds, y el 31 de mayo siguiente, se fundaba una casa de Hijas de la Caridad en la parroquia de las Ternes; otras dos el 26 de junio y 24 de julio en las parroquias de l\u2019Hay y de la Chapelle-Saint-Denis; otras tres m\u00e1s en 1852, en Bercy, en La Villete y en el Petit-Montrouge; de suerte que, al cabo de dieciocho meses, con ocasi\u00f3n de la primera asamblea general del 21 de enero de 1853, \u00a0el Sr. \u00c9tienne, superior general de la misi\u00f3n y director natural de una obra nacida de la influencia permanente o resucitada de san Vicente de Pa\u00fal, y teniendo por obreras activas a las Hijas de la Caridad, pod\u00eda ya, en un informe, bendecir a la Providencia y felicitar a las Damas a la vista de los maravillosos resultados de su piadosa empresa.<\/p>\n<p>Se conocen los suburbios de Par\u00eds, sus miserias f\u00edsicas, sus miserias morales y religiosas mucho m\u00e1s deplorables. Pues bien, en algunos meses, por el ejercicio de la caridad cristiana y por la dulce influencia de las Hermanas, se hab\u00eda renovado casi la faz de las parroquias donde estaba establecida la obra. Los pobres eran visitados y asistidos, los enfermos mor\u00edan fortalecidos con los sacramentos; adultos recib\u00edan el bautismo; las uniones ileg\u00edtimas se romp\u00eda o se rehabilitaban, los pecadores convertidos, los imp\u00edos devueltos al amor de la religi\u00f3n; los ni\u00f1os eran reunidos en salas de asilo, las j\u00f3venes en clases o en obradores, las hu\u00e9rfanas recogidas y mantenidas en casas de caridad; otras eran retiradas del vicio por medio de las labores que les procuraban las Hermanas. Los p\u00e1rrocos y los alcaldes prestando su concurso a la obra nueva, extend\u00eda de d\u00eda en d\u00eda\u00a0 su acci\u00f3n bienhechora. Las damas de las parroquias segu\u00edan el impulso dado por las damas de Par\u00eds, se asociaban por s\u00ed mismas y se entregaban, con su persona y su bolsa, al servicio de los desgraciados.<\/p>\n<p>Al terminar el a\u00f1o de 1650, la obra coprenmd\u00eda veintinueve parroquias, a saber, fuera de las seis ya nombradas, Saint-Mand\u00e9, Champigny, Menilmontant,, Le Gran Montrouge, Chatenay, Gentilly,\u00a0 Conflans, Belleville, los Deux-Moulins, la Maison-Blanche, Puteaux, Passy, Clamart, Montmartre, Saint-Ouen, Arceuil, Orly, Cr\u00e9teil, Fontenay-aux-Roses, Bourg-la-Reims, Bourg-la-Reine, Aubervilliers, Nanterre et Le Bourget. Estas parroquias estaban servidas por ciento setenta y cuatro Hijas de la Caridad. En el curso de este a\u00f1o, se hab\u00eda admitido a dos mil cuatrocientos setenta y un ni\u00f1os en las salas de asilo, cuatro mil ciento diez j\u00f3venes\u00a0 en las escuelas, a setecientas diez en los talleres, a novecientas cuarenta y cuatro en las clases de adultos, a cuatrocientos dieciocho en los orfelinatos; se hab\u00eda visitado y asistido a once mil ochocientas treinta y nueve familias, comprendiendo treinta y nueve mil setecientos sesenta y tres individuos; se hab\u00eda recuperado para la religi\u00f3n a setecientas once personas, administrado a mil seiscientos nueve enfermos, legitimado a trescientos once matrimonios; tanto en dinero como en g\u00e9neros se hab\u00eda gastado la suma de 368 831 fr. 97 cent. Inmenso bien procurado a las almas, y todo eso, despu\u00e9s de Dios,\u00a0 por influencia p\u00f3stuma y siempre viva de una solo hombre, de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin este hombre, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sido, en el siglo XVII, de las numerosas provincias cuyo lamentable estado durante veinticinco a\u00f1os hemos descrito? En su seno, all\u00e1 donde\u00a0 el espect\u00e1culo presente y continuo de la miseria, habr\u00eda podido excitar m\u00e1s f\u00e1cilmente la compasi\u00f3n y el socorro, ning\u00fan recurso posible, ya que los m\u00e1s ricos, ya lo hemos visto, se ve\u00edan reducidos a la limosna, ya que la Iglesia, fuente y madre de la caridad, necesitaba ser socorrida ella tambi\u00e9n, aquellas de nuestras provincias que no hab\u00edan tenido que sufrir por la guerra civil o extranjera se resent\u00edan sin embargo de la miseria general y, adem\u00e1s, aplastada de contribuciones ordinarias y extraordinarias, teniendo siempre en perspectiva los des\u00f3rdenes y la ruina que los pod\u00edan alcanzar, la prudencia les obligaba a economizar sus recursos. \u00bfSer\u00eda de Par\u00eds de donde podr\u00eda llegar la asistencia? Pero, en Par\u00eds, las clases altas, las clases ricas, enteramente absorbidas por la ambici\u00f3n, las intrigas, los sucesos pol\u00edticos y militares, ten\u00edan la oportunidad de pensar en las ciudades y pueblos de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a. Y adem\u00e1s, \u00bfno ten\u00edan a la vista y en la mano tantas y m\u00e1s miserias de las que pod\u00edan aliviar<span id='easy-footnote-20-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-20-129493' title='A finales del siglo XVII, despu\u00e9s de la paz de Riswick (1697), Vauban pod\u00eda todav\u00eda hacer este censo de las diferentes clases de la sociedad francesa, lo que prueba tambi\u00e9n a qu\u00e9 esfuerzos de caridad debi\u00f3 recurrir Vicente de Pa\u00fal, para halla tantas limosnas en un peque\u00f1o n\u00famero de fortunas. \u00abPor todas las investigaciones que he podido hacer, al cabo de los a\u00f1os que me dedico a ello, he notado claramente que, en estos \u00faltimos tiempos, casi la d\u00e9cima parte del pueblo est\u00e1 reducida a la mendicidad, y mendiga de hecho; que, de las nueve restantes hay cinco que no est\u00e1n en situaci\u00f3n de pedir limosna a aquella, por estas ellos mismos reducidos poco m\u00e1s o menos , a esta desgraciada condici\u00f3n; que, de las cuatro que quedan, tres est\u00e1n en dificultades y mezcladas en deudas y procesos; y que, en la d\u00e9cima, donde incluyo a toda la gente de espada y de toga, eclesi\u00e1sticos y laicos, toda la alta nobleza, la nobleza distinguida, y la gente con cargos militares y civiles, los buenos comerciantes, los burgueses con rente y los m\u00e1s acomodados, no se puede contar con cien mil familias; y yo no creer\u00eda mentir cuando dijera que no hay diez mil, peque\u00f1as o grandes, que se pueda decir que viven en gran comodidad; y que se quitar\u00eda a la gente de negocios, sus aliados y adherentes encubiertos y descubiertos, a los que el rey sostiene con sus favores, algunos mercaderes, etc., estoy seguro que el resto ser\u00eda un peque\u00f1o n\u00famero.\u00bb \u2013(&lt;em&gt;Project d\u2019une dime royale, &lt;\/em&gt;en la Colecci\u00f3n de los Principales Economistas, t. I; Par\u00eds, 1843, pp. 34 y 35.)'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>? Es a Paris y los suburbios adonde el hilo de la historia nos lleva; y all\u00e1 nos espera el mismo espect\u00e1culo de calamidades, el mismo espect\u00e1culo tambi\u00e9n, gracias a Dios, de caridades inauditas que la sola intervenci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal explicar\u00e1 y har\u00e1 veros\u00edmiles.<\/p>\n<h2>Art\u00edculo Tercero: <em>Par\u00eds y los suburbios.<\/em><\/h2>\n<h3>I<em>. Suburbios de Par\u00eds. \u2013\u00c9tampes<\/em>.<\/h3>\n<p>Ya hemos relatado la primera Fronda, la miseria de San L\u00e1zaro y de Par\u00eds, y la caridad ejercida entonces por Vicente. Hemos recordado incluso la historia de la segunda Fronda, hasta despu\u00e9s de la batalla del barrio de San Antonio y el retiro de Cond\u00e9 a los Espa\u00f1oles, a los que el pr\u00edncipe va arrojar sobre nuestras fronteras para realizar los estragos y necesitar all\u00ed los prodigios de caridad, objeto del precedente relato. Era en 1652, Bueno, este a\u00f1o de 1652,\u00a0 no es el m\u00e1s fecundo en socorros, cierto, de la obra de las provincias, pero viniendo despu\u00e9s de dos a\u00f1os de ruinosos sacrificios, el que marca el punto culminante de la obra Par\u00eds y de sus suburbios. Tan verdad es, una vez m\u00e1s, que las obras de Vicente, sorprendentes inclusive al considerarlas\u00a0 en un orden de sucesi\u00f3n llegan a ser prodigiosas por su simultaneidad, y no se explican sino por una intervenci\u00f3n manifiesta del Dios de la misericordia cuyo ministro y agente era \u00e9l.<\/p>\n<p>En 1652, el ej\u00e9rcito real y el ej\u00e9rcito de los pr\u00edncipes, tras el combate de Bl\u00e9neau, se hab\u00edan acercado a Par\u00eds. Cond\u00e9 hab\u00eda entrado y, en las negociaciones de las que iba a ser objeto, la gente de la calle se hab\u00edan mezclado ya en las cortes soberanas. Para animarse y ayudarse en el desorden, el partido de las encrucijadas se hab\u00eda incrementado con los prisioneros de Conciergerie, de los cuales quince condenados a las galeras. Par\u00eds ten\u00eda todos los inconvenientes de la guerra sin tener los honores; y estos inconvenientes los ten\u00eda por doble raz\u00f3n, porque los dos ej\u00e9rcitos al tratar a sus ardedores como pa\u00eds enemigo, causaban dos veces el los mismos estragos, y dos veces le cortaban los v\u00edveres. Los dos ej\u00e9rcitos se acercan m\u00e1s. Saint-Denis es tomado y retomado; pero no es m\u00e1s que un peque\u00f1o accidente de guerra. Acampados, por un lado, entre Ch\u00e2tres y Linas, por el otro, alrededor y en las murallas de \u00c9tampes, las tropas de los dos partidos no se mueven si no es por el pillaje. Entretanto Turena ha deshecho las tropas de la Se\u00f1orita quien, aburri\u00e9ndose en Orl\u00e9ans, pasaba por \u00c9tampes para dirigirse a Par\u00eds. Despu\u00e9s de lo cual, el mariscal ha reconquistado su puesto de donde se ha dirigido a Palaiseau y a Antony, para cortar con m\u00e1s seguridad la ruta de Par\u00eds a \u00c9tampes. Hay todav\u00eda negociaciones y movimientos de tropas; y rota toda v\u00eda de acuerdo, la decisi\u00f3n de la querella queda sometida a la suerte de los combates. Turena hace avanzar su cuerpo hacia \u00c9tampes, donde se ha encerrado el de los pr\u00edncipes, Encarnizados por igual eran el ataque y la defensa, cuando el duque de Lorena, que se ha comprometido con los pr\u00edncipes a hacer levantar el sitio, ordena a sus tropas avanzar por Claye y Lagny hasta el Sena frente a Choisy. Turena, para hacerles frente, abandona el ataque, se retira a Etrechy y toma sus posiciones hacia Corbeil. Por su parte, el duque de Lorena conduce a su ej\u00e9rcito a Villeneuve-Saint-Georges, mientras contin\u00faa negociando con los dos partidos. Turena pasa el Sena en Corbeil para intimarle a que guarde una promesa secreta, y el duque se retira. Las tropas salidas de \u00c9tampes van a alojarse entre Saint-Cloud y Suresne, y el mariscal acampa en Villeneuve-le Roi. Nuevas negociaciones no consiguen m\u00e1s que las precedentes, se hab\u00eda librado la batalla del Barrio San Antonio, seguida del incendio y de la masacre del H\u00f4tel de Ville. Los dos ej\u00e9rcitos se quedaban acampados cerca de Par\u00eds, adonde el duque de Lorena hab\u00eda vuelto, cuando el retiro de Cond\u00e9 a los Espa\u00f1oles traslada toda la guerra a las fronteras.<\/p>\n<p>Se ven en adelante las marchas y contramarchas de los ej\u00e9rcitos durante este a\u00f1o de 1652, que segu\u00eda tantos a\u00f1os ya calamitosos y, despu\u00e9s de los anteriores relatos, es in\u00fatil adjuntar todas ruinas u todas las miserias que nac\u00edan a sus pasos. Hemos nombrado sus principales puestos, que van a convertirse tambi\u00e9n en los puestos de la caridad, y sus puntos de partida para difundirse por todos los pueblos vecinos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n nos volvemos a encontrar con las Relaciones que van a informarnos sobre los prodigios del mal y del bien.<\/p>\n<p>La primera abarca los meses de marzo y de abril de 1652. \u00abDe lejos, dice, se podr\u00eda negar para excusar la dureza de su coraz\u00f3n; pero al fin y al cabo no conviene no se han de buscar excusas. Los pobres de nuestros barrios que languidecen de hambre desde hace algunos meses, este n\u00famero infinito de refugiados a los que expulsa del campo la proximidad de los ej\u00e9rcitos impresiona nuestras miradas y su voz resuena por todos los lados en nuestros o\u00eddos. La desolaci\u00f3n de nuestros pueblos es bastante p\u00fablica para no tener ya necesidad de ser anunciada. .es hora de despertarse del sue\u00f1o, pues dios llama a nuestras puertas por una inundaci\u00f3n de gente de guerra. Hay que preparase a las mismas plagas que han afligido a otras provincias. No podemos apartar esta desgracia si no es con un \u00faltimo esfuerzo, aliviando con nuestras limosnas a los que est\u00e1n entre nosotros y en nuestro entorno y continu\u00e1ndolos durante todo el tiempo que Dios quiera darnos\u00a0 para los que no pueden vivir sino por nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>Este es el grito general de alarma. Luego la Relaci\u00f3n entra en los detalles sobre los arrabales de Par\u00eds, a los que volveremos enseguida, pues all\u00ed donde confluyen de todas partes los desgraciados, y por los pueblos vecinos de Ch\u00e2tres, de Linas, etc., donde los ej\u00e9rcitos han acampado. \u00abNo se oye hablar en estos barrios, dice ella, que de muertes, pillajes, robos, violaciones, sacrilegios. Las iglesias no son mejor tratadas que en las fronteras, sin respeto siquiera por las sagradas hostias, que la avidez ha expandido por el suelo para llevarse los copones. La mayor parte de los trigos est\u00e1n cortados. Los pueblos est\u00e1n desiertos, los p\u00e1rrocos han huido o est\u00e1n sin reba\u00f1o, los campesinos refugiados en los bosques, donde sufren hambre o el justo miedo a ser asesinados por los que los persiguen. El \u00fanico remedio a estas desgracias es atraer la paz con nuestras limosnas, y no esperar a hacerlas despu\u00e9s de la paz.\u00bb Es as\u00ed tambi\u00e9n como se puede atraer la protecci\u00f3n de santa Genoveva, en la solemnidad de la bajada de sus relicario; es imitando su amor por los pobres, principalmente de Par\u00eds..<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la obra est\u00e1 comenzada. Misioneros llegados de picard\u00eda y de Champa\u00f1a, aguerridos, por consiguiente en el servicio de los pobres y experimentados en la pr\u00e1ctica de la caridad, se han dirigido a Palaiseau, a \u00c9tampes y alrededores. Han encontrado a \u00c9tampes demolido y rodeado de cad\u00e1veres. Lo que queda de casas est\u00e1 lleno de enfermos, no teniendo m\u00e1s que la piel pegada a los huesos, sin pan, sin un vaso de agua siquiera para apagar su sed abrasadora. Se han establecido seis marmitas en seguida, y las Hijas de la Caridad, venidas en ayuda de los Misioneros, distribuyen los potajes y vendan a los enfermos.<\/p>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo librase de los cad\u00e1veres que llenan las casas, las calles y el recinto de la ciudad? Los cementerios son demasiado peque\u00f1os, rechazan a su presa que vienen a devorar los lobos, a la par que se lanzan sobre los vivos: . uno de esos animales ha devorado ya a tres mujeres. Antes de ocuparse de los vivos, hay que pensar en los muertos que infectan la atm\u00f3sfera. Pero \u00bfd\u00f3nde hallar brazos? Todos los de \u00c9tampes est\u00e1n debilitados por el hambre o la enfermedad. Aqu\u00ed es donde vemos aparecer por primera vez a\u00a0 estas compa\u00f1\u00edas de <em>a\u00e9reux<\/em> que los Misioneros reclutan donde pueden, especie de vendimiadores de cad\u00e1veres, que vamos a encontrar por todas partes en los suburbios de Par\u00eds. Bajo la direcci\u00f3n y con el dinero de los Misioneros, los a\u00e9reux limpian las calles de montones de horribles basuras, abominable mezcla de cuerpos de hombres, de mujeres y de caballos que se pudr\u00edan all\u00ed desde la parada que hab\u00edan hecho las tropas en la ciudad. Eliminado eso a fuerza de oro y dedicaci\u00f3n, se perfuman las plazas y las casas para hacerlas habitables.<\/p>\n<p>Los Misioneros mismos no se ahorran\u00a0 esta tarea repugnante. All\u00ed encontramos a Deschamps, quien hab\u00eda tenido un gran aprendizaje en el campo de batalla de Rethel. La muerte le respet\u00f3 esta vez tambi\u00e9n; pero el 20 de julio de 1652, la muerte se llev\u00f3 a David, uno de sus cohermanos. Leemos, en efecto, en una carta\u00a0 de Vicente a un sacerdote de la congregaci\u00f3n llamado Valois: \u00abLa Providencia de Dios ha llamado a s\u00ed al Sr. David de nuestra compa\u00f1\u00eda, de quien se puede decir que, en poco tiempo <em>explevit tempora multa<\/em>. Hac\u00eda tan s\u00f3lo diez o quince d\u00edas que\u00a0 socorr\u00eda a los pobres enfermos de \u00c9tampes, donde el ej\u00e9rcito de los pr\u00edncipes ha acampado mucho tiempo dejando un aire infecto. El Sr. Deschamps, con quien estaba, me ha hecho saber, que hac\u00eda cuanto pod\u00eda hacer un hombre venido del cielo, en relaci\u00f3n con las confesiones, los catecismos, en los auxilios corporales, en la sepultura de los cad\u00e1veres casi corrompidos. Se fue a enterrar a doce en Estrechy, que infectaban el pueblo; tras lo cual, cay\u00f3 enfermo y muri\u00f3. El mismo Sr. Deschamps me escribe tambi\u00e9n que el difunto sent\u00eda alg\u00fan miedo a la justicia de Dios antes de expirar, y que exclamaba: \u00abNo importa, Se\u00f1or, aunque me conden\u00e9is, yo no dejar\u00eda de amaros, incluso en el infierno<span id='easy-footnote-21-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-21-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p.184. \u2013El santo escribi\u00f3 tambi\u00e9n a la hermana de David, el 31 de julio de 1652, para consolarla. \u2013David hab\u00eda tenido que ir a Madagascar: no tuvo por esa parte m\u00e1s que el m\u00e9rito de su buena voluntad, y fue recompensado por ello con el martirio que encontr\u00f3 en \u00c9tampes.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Casi todos los operarios de \u00c9tampes cayeron enfermos y hubo que enviar a tres o cuatro misioneros\u00a0 para ocupar sus puestos, y a dos m\u00e1s, al sacerdote Goblet y al hermano Gazet, para dirigirlos y y cuidarlos en el castillo vecino de Basville, ofrecido generosamente por el presidente de Lamoignon. El propio Deschamps,\u00bbeste hombre de gracia que hac\u00eda maravillas en el servicio de los enfermos\u00bb, sucumbi\u00f3, y debi\u00f3 ser llevado con otro Misionero de nombre Labb\u00e9, al castillo de Basville, donde fue dado por muerto durante alg\u00fan tiempo y no volvi\u00f3 a la vida sino al precio de las m\u00e1s crueles operaciones. Delafosse, otro Misionero de \u00c9tampes, fue llevado a San L\u00e1zaro por su compa\u00f1ero en una camilla<span id='easy-footnote-22-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-22-129493' title='A Gicquel, en el Mans, 26 de julio, a Blatiron, en G\u00e9nova, 30 de agosto, de 2652,15 de octubre, a Thibault, 8 de octubre de 1652. \u2013Deschamps muri\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, en Basville mismo, y fue inhumado en el pante\u00f3n de la familia de Lamoignon.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En \u00c9tampes, en los comienzos. Hab\u00eda que limitarse a los enfermos de la ciudad y dejar provisionalmente a los de los pueblos; sacerdotes y hermanas no pod\u00edan dar abasto con la tarea, vi\u00e9ndose obligados a hacer de todo. Nadie, en el mismo \u00c9tampes, que tuviera la fuerza de ayudarlos, hasta el punto de no encontrar a una mujer que vigilara a una hermana enferma, quien falleci\u00f3 casi abandonada, despu\u00e9s de servir a los pobres por dos a\u00f1os en Picard\u00eda y en Champa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00c9stos son, en las dos familias, las primicias de los m\u00e1rtires de la caridad; otros vendr\u00e1n a formar la cosecha celestial, pues sacerdotes y hermanas fallecieron en mayor n\u00famero alrededor de Par\u00eds que en las provincias, envenenados por el aire infecto que respiraban, agotados m\u00e1s que sostenidos por una mala alimentaci\u00f3n, abatido al final por fatigas continuas de noche y de d\u00eda en el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>No sabemos los nombres de todos estos misioneros, de todas estas hermanas, \u00abfelices, dec\u00eda Vicente, por haber muerto en el campo de Batalla, con las armas en la mano.\u00bb Citemos, sin embargo otra vez a esta hermana quien, detenida por la fatiga en su santo trabajo, y no pudiendo ya ir a visitar a los enfermos, ni resolverse a no servirlos m\u00e1s, se los mandaba traer a su habitaci\u00f3n, se levantaba para sangrarlos y vendarlos. San Vicente habl\u00f3 de ella as\u00ed en la conferencia del a las Hijas de la caridad del 9 de junio de 1658: \u00abHace alg\u00fan tiempo, me contaban de una hermana que estaba en la agon\u00eda que, al ver a una pobre persona que necesitaba sangrar, se hab\u00eda levantado de su lecho para sangrarle, y que despu\u00e9s, en un ataque de debilidad, se hab\u00eda muerto all\u00ed mismo. No me acuerdo de su nombre.\u00bb Las hermanas cuchichearon entre ellas: Sor Marie-Joseph, en \u00c9tampes.\u00bb Y Vicente que lo oy\u00f3: \u00abDios os bendiga, hijas m\u00edas; sor Marie-Joseph, ella es, en efecto; esta buena hija puede ser llamada m\u00e1rtir de la caridad.\u00bb<\/p>\n<p>El santo estaba pues lejos de dejarse abatir por tantas muertes. Le daba gracias a Dios y se aflig\u00eda por no tener a m\u00e1s personas que poner al servicio de los pobres. Escrib\u00eda: \u00abDoy gracias a Dios por haber dado a la compa\u00f1\u00eda s\u00fabditos que son m\u00e1s suyos que de s\u00ed mismos y que sirven al pr\u00f3jimo con peligro de su vida. Este es el oro al modo como se descubre al fuego, y que, aparte de las ocasiones, permanece oculto bajo acciones comunes y a veces, bajo imperfecciones y defectos. Jam\u00e1s he experimentado esto mejor que desde hace alg\u00fan tiempo, no s\u00f3lo en los que fueron sacrificados en Berber\u00eda por la caridad y en muchos otros que quisieron exponerse a los mismos\u00a0 peligros por la salvaci\u00f3n de los esclavos, pero tambi\u00e9n en todos aquellos que tenemos en casa, que se han ido\u00a0 con ardor al alivio de los pueblos en su aflicci\u00f3n presente, sin pensar en los peligros de la guerra y de la enfermedad, en los cuales cayeron. No digo que todos hayan sido maltratados por los soldados; pero todos han estado enfermos y no pueden regresar, excepto los \u00faltimos que partieron, que est\u00e1n como seguros de sucumbir como los dem\u00e1s. Son tantos que no podemos m\u00e1s; no tenemos ya a nadie para enviar al campo para asistir a las parroquias abandonadas. Hace dos d\u00edas, el Sr. Desvignes, el Sr. Desjardins, el Sr. Watebled y nuestro hermano de Nels han regresado enfermos, como tambi\u00e9n un hermano coadjutor, un criado y dos Hijas de la Caridad<span id='easy-footnote-23-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-23-129493' title='A blatiron , en G\u00e9nova, 15 de octubre de 1652.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Lo que \u00c9tampes acaba de\u00a0 demostrarnos, lo podr\u00edamos ver en todos los suburbios de Par\u00eds. Toda la Brie, dice una Relaci\u00f3n, est\u00e1 en tal estado por el campamento de los ej\u00e9rcitos que se parece a las provincias m\u00e1s arrasadas. Iglesias sin pastores, pueblos desiertos, pobres que mueren sin sacramentos y con un poco de agua y uva por todo alimento y todo remedio: es siempre el mismo cuadro. Es el cuadro tambi\u00e9n de los cantones de Lagny. Corbeil y tantos otros. Francia no es ya la nodriza de Par\u00eds; es Par\u00eds la que deber\u00eda a su vez alimentar a Francia, al menos a los pueblos colindantes, en los que ninguna cosecha, sobre todo en Saint-Cloud y en Palaiseau ha quedado a causa de los ej\u00e9rcitos. Pronto estos cantones, en barbecho, reproducir\u00e1n la imagen de la Lorena, sin poder esperar la misma asistencia. En efecto, contin\u00faa la Relaci\u00f3n, \u00abcomo faltan a todo el mundo las rentas ordinarias, se ver\u00e1n sin duda abandonados, si los que tienen dos vestidos , es decir m\u00e1s all\u00e1 de lo necesario, no dan uno a quienes no los tienen; si no venden lo que poseen para dar limosna (Luc. III, 9-XII, 33); si las comunidades eclesi\u00e1sticas no practican\u00a0 lo que han hecho todos los santos, vendiendo las vajillas y objetos de plata y los ornamentos no necesarios de sus iglesias, que est\u00e1n en sus tesoros, no para aguantar el moho y los gusanos, sino para ser distribuidos a los pobres, a los que les pertenecen, seg\u00fan el consentimiento universal del los Padres, de los papas y de los Concilios.\u00bb<\/p>\n<h3>II. <em>Organizaci\u00f3n del servicio. \u2013El Almac\u00e9n caritativo<\/em>.<\/h3>\n<p>Una vez que fue posible, es decir desde que los pasos se dejaron abiertos por las tropas, el arzobispo de Par\u00eds, movido por Vicente de Pa\u00fal, pens\u00f3 en organizar el servicio caritativo de su desdichada di\u00f3cesis. Un <em>Estado<\/em> <em>sumario,<\/em> fechado el 16 de octubre de 1652, y firmado Ferret, vicario general, este mismo Ferret, p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s que hemos visto conquistado a la ortodoxia por Vicente, nos inicia en esta organizaci\u00f3n. Es en primer lugar un levantamiento en masa de todas las \u00f3rdenes religiosas y de todas las familias eclesi\u00e1sticas: capuchinos, picpus, jacobinos, jesuitas, sacerdotes de San Nicol\u00e1s y sacerdotes de la Misi\u00f3n; ej\u00e9rcito de la caridad que va a repartirse todos los cantones abandonados por los ej\u00e9rcito del rey y de los pr\u00edncipes, para reparar las ruinas que \u00e9stos han dejado. Los jesuitas se instalan en Villeneuve-Saint-Georges, de donde se extender\u00e1n por los cantones de Cr\u00f4ne, de Montgeron, de l\u2019Espinay, de Champrosay, de \u00c9tioles y alrededores, hasta Corbeil. Los sacerdotes de San Nicol\u00e1s toman para s\u00ed a Limay Brevane, Villecr\u00eane, Marolles, etc., hasta Brie y Lagny. Los capuchinos ocupan Corbeil y se extienden a los pueblos de Essonne, Villab\u00e9, Ormois, etc., hasta Longjumeau y Montlh\u00e9ry. Los jacobinos se establecen en Gonesse y comprenden los pueblos del Bourget, de Villiers-le-Bel, d\u2019Aulnay, de Sevran, de Bondy, etc., pisoteados por las \u00faltimas marchas de las tropas. Por \u00faltimo los sacerdotes de la Misi\u00f3n distribuidos en dos bandas principales, ocupan sus puestos en \u00c9tampes, Lagny y Savigny, de donde alcanzan a los barrios de Juvisy, Viry, Grigny, Orangis, Fleury, Bretigny, Choisy, Athis, sin hablar de Palaiseau y otros lugares intermedios donde los estragos de las tropas han causado grandes necesidades.<\/p>\n<p>Todos esto cuerpos han recibido sus instrucciones y poderes del gran vicario. Deben enviar informes a Par\u00eds y ya lo han hecho. \u00bfQu\u00e9 han encontrado en sus acantonamientos?\u00a0 \u00bfAcaso no lo sabemos?\u00a0 Iglesias arruinadas o cambiadas en cuerpos de guardia; pueblos desiertos y sin pastores; muertos sin sacramentos y sin sepultura; calles infectadas de cad\u00e1veres y de carro\u00f1a, esperando a los Misioneros, \u00fanicos que cavan fosas y entierran; casas en estado de corrales y cloacas; campos en eriales, ni siegas ni vendimias; mujeres y j\u00f3venes en huida; hombres, sanos o enfermos, sin socorros; ni\u00f1os sin bautismo. Unos han vivido quince d\u00edas con agua de hierbas; otros con semillas y ra\u00edces; otros con vino que los ha quemado o con restos de pan de munici\u00f3n enmohecida, empapado en un poco de vino y de agua. La mayor parte estaban consumidos por el hambre, envenenados por su propia infecci\u00f3n o por la proximidad de los cad\u00e1veres sin fuerzas para retirarlos. Sin ropas, se met\u00edan en el esti\u00e9rcol por la noche como los animales, y por el d\u00eda en la paja o en cloacas, por el d\u00eda se tend\u00edan al sol que les produc\u00eda gusanos en sus llagas. Cincuenta acababan de ser llevados al H\u00f4tel-Dieu de Par\u00eds, donde se murieron al cabo de dos o tres d\u00edas. Exhalaban tal olor que los barqueros no se encargaban de ellos sino a instancias de los sacerdotes de San Nicol\u00e1s du Chardonnet.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 contagio debe de producir una atm\u00f3sfera cargada de tantas miasmas mef\u00edticas! Para protegerse contra ella, los Misioneros deben envolverse la cabeza por la noche. Los enfermos est\u00e1n por todas partes en n\u00famero terror\u00edfico; se cuentan m\u00e1s de mil quinientos en todos los cantones. Por falta de caldo, se mueren de hambre y sin el pan de la caridad: el fr\u00edo mata a los dem\u00e1s. En tal pueblo, como en Orangis, no queda ya ni un solo viviente. Los Misioneros recorren las calles, donde encuentran que a quienes han pasado la noche expuestos a la lluvia. Los trasladan a establos, y all\u00ed les administran los sacramentos. Nuestro Se\u00f1or viene otra vez al pesebre; por todo descanso no tiene m\u00e1s que una servilleta\u00a0 extendida sobre la paja o sobre el pesebre. A aquellos de los p\u00e1rrocos que no han muerto o han huido, se les ha de prestar los mismos servicios; yacen en sus presbiterios apilados, no teniendo para guarecerse del fr\u00edo que las capas de sus iglesias.<\/p>\n<p>El <em>Estado<\/em> <em>sumario<\/em> se termina con una llamada a la caridad. Se necesitan primero auxilios espirituales, directos o mixtos, es decir sacerdotes, luego los objetos necesarios al culto: estas \u00faltimas necesidades son recomendadas a lo se\u00f1ores, a las comunidades, a los propietarios y a las lamas piadosas. Luego los auxilios temporales, v\u00edveres, ropas, que se piden no s\u00f3lo en Par\u00eds, sino en todas las di\u00f3cesis de Francia.<\/p>\n<p>Y para hacer frente a todo, es necesario preparar un fondo que sirva para el mantenimiento de los Misioneros, de los p\u00e1rrocos, de los enfermos, de los pobres.<\/p>\n<p>Para este fin se celebrar\u00e1n asambleas de caridad en todas las parroquias de Par\u00eds. en cada parroquia habr\u00e1 un almac\u00e9n en casa del p\u00e1rroco, a donde se llevar\u00e1n v\u00edveres, ropas, h\u00e1bitos, instrumentos de trabajo, etc., -detalle horrible- \u00abpicos y azadones para abrir las fosas y enterrar a los muertos, que es uno de los mayores trabajos de los Misioneros, porque hay que rascar la tierra con las manos para hacer las fosas y llevar a los muerto con escalas que apenas se encuentran.\u00bb<\/p>\n<p>Habr\u00e1, adem\u00e1s, un almac\u00e9n general central, cerca del r\u00edo, por el barrio de Saint-Paul o de la Tournelle, adonde ser\u00e1n transportadas todas las provisiones de los almacenes de las parroquias. De all\u00ed, por orden del gran vicario y por los cuidados de las personas de piedad, se har\u00e1n env\u00edos a Villeneuve-Saint-Georges, para los dos cantones\u00a0 del otro lado del r\u00edo; a Juvisy para los cantones del lado de ac\u00e1; a Gonesse, para las regiones circunvecinas. En cada uno de estos tres centros, habr\u00e1 un almac\u00e9n tambi\u00e9n, del que se har\u00e1n las distribuciones seg\u00fan las \u00f3rdenes de los Misioneros.<\/p>\n<p>Dad, dice para terminar el <em>Estado<\/em> <em>sumario,<\/em> dad lo superfluo; ahora bien, lo superfluo es lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo necesario al estado, condici\u00f3n o naturaleza; y, para los eclesi\u00e1sticos, es todo, fuera de lo \u00faltimo necesario.<\/p>\n<p>Al mes siguiente, fue publicado un \u00abCompendio verdadero,\u00bb informe de lo que se hab\u00eda hecho siguiendo el programa precedente. Hab\u00eda sido necesario pensar primero y sobre todo\u00a0 en enterrar a los muertos. Un marido, un padre hab\u00eda sido encontrado en putrefacci\u00f3n junto a su mujer y a sus hijos. Los caritativos enterradores hab\u00edan sufrido lo suyo en este servicio; siete sacerdotes de la Misi\u00f3n hab\u00edan enfermado ya en el cant\u00f3n de Lagny.<\/p>\n<p>D\u00edas m\u00e1s tarde, el 30 de noviembre de 1652, apareci\u00f3 tambi\u00e9n una \u00abMemoria de las necesidades del campo en los suburbios de Par\u00eds.\u00bb Los almacenes de las parroquias, en esta fecha, comenzaban a llenarse. La Sra. de Bretonvilliers hab\u00eda dado, para servir de almac\u00e9n central, su casa de la punta de la Isla de San Luis, llamada entonces Isla Notre Dame, en una situaci\u00f3n c\u00f3moda; otro almac\u00e9n central se hab\u00eda formado en el hotel Mandosse, cerca del hotel Bourgogne. Los dos estaban alimentados por los almacenes de las parroquias, que tambi\u00e9n enviaban carretas\u00a0 de casa en casa para recoger los donativos de la caridad p\u00fablica. Y para mostrar la inmensidad y la diversidad de las necesidades, la Memoria se termina con un cuadro de los muebles y utensilios necesarios en las iglesias y a los sacerdotes, tanto misioneros como p\u00e1rrocos, al servicio de los pobres y de los enfermos, en la sepultura de los muertos.<\/p>\n<p>Esta ingeniosa organizaci\u00f3n de provisi\u00f3n<span id='easy-footnote-24-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-24-129493' title='Parece haber tenido por principal autor a Cristophe Duplessis, bar\u00f3n de Montbard, uno de los grandes obreros caritativos de este tiempo.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> dio lugar a una gaceta o publicaci\u00f3n nueva: el <em>Almac\u00e9n<\/em> <em>caritativo<\/em>, del que no hemos encontrado m\u00e1s que un n\u00famero fechado en enero de 1653. \u00bfSer\u00eda el \u00fanico que apareci\u00f3?\u00a0 Al menos en el pensamiento de los autores, deb\u00eda ser seguido de otros m\u00e1s, ya que lleva un car\u00e1cter provisional y da el estado de las estaciones de la caridad, a le espera, dice, de un informe m\u00e1s detallado.<\/p>\n<p>En \u00c9tampes, \u00abservida por los Misioneros del Sr. Vicente con gran bendici\u00f3n\u00bb,los pobres y los enfermos son muchos para poder establecer un rol: en toda la extensi\u00f3n de la estaci\u00f3n, todos, hablando en general, son enfermos o pobres, y abandonados totales.<\/p>\n<p>Los Misioneros han establecido el hospital de \u00c9tampes, donde han montado tambi\u00e9n una marmita para cerca de doscientos pobres. Han establecido otras cuatro, en su circunscripci\u00f3n; en \u00c9trechy, en Villeconnin, en Saint-Arnoult y en Guillerval.<\/p>\n<p>Asisten tambi\u00e9n a los pobres de Boissy-le-Sec, Petit-Saint-Marc, Bri\u00e8res, para las que gastan m\u00e1s de cien escudos a la semana.<\/p>\n<p>El n\u00famero de los enfermos no ha disminuido en ninguna de las cuatro estaciones: hay siempre unos mil quinientos a los que hay que se han de a\u00f1adir doscientos catorce hu\u00e9rfanos y mil ciento ochenta y dos necesitados; si este n\u00famero se mantiene por tres meses, es que los enfermos curados han sido reemplazados inmediatamente por otras v\u00edctimas de la miseria y de la corrupci\u00f3n del aire. Tambi\u00e9n se han enviado a todas partes a\u00e9reux, que han supuesto 400 libras en Corbeil tan s\u00f3lo. . En \u00c9tampes, estos a\u00e9reux no han podido a\u00fan hacer otra cosa que vaciar la infecci\u00f3n de las casas a las calles, tan llenas se hallaban de basuras espantosas. De la misma manera en Villeneuve-Saint-Georges, donde han encontrado de mil doscientos mil quinientos caballos muertos y a varios cad\u00e1veres de soldados y de pobres, a quienes han dado sepultura.<\/p>\n<p>De todas partes tambi\u00e9n se han enviado a Hijas de la Caridad y cirujanos, y se ha recomendado no descuidar nada por el servicio de los enfermos. Y la nueva prueba de la intervenci\u00f3n dominante de Vicente de Pa\u00fal en todo esto, la encontramos en una carta que escrib\u00eda al hermano Sen\u00e9e, cl\u00e9rigo de la Misi\u00f3n, en Lagny, el 24 de noviembre de 1652. Estaba entonces en Orsigny, adonde el m\u00e9dico le hab\u00eda enviado para tomar algo de aire, a causa de una <em>fiebrecilla que le trabajaba por la noche.<\/em> Escrib\u00eda: \u00abNo puedo dar suficientes gracias a Dios, como quisiera, por su conducta. Pido que la contin\u00fae as\u00ed. Os enviamos 100 libras. Las Damas piden que deis socorros a esos veintid\u00f3s pueblos lo antes y mejor posible y que, a este efecto, os entend\u00e1is con el cirujano de quien me habl\u00e1is, para visitar y cuidar a los enfermos que lo necesitan de dos en dos d\u00edas. Nosotros damos 15 sueldos al Sr. Gaucher por d\u00eda; si no est\u00e1 contento dadle m\u00e1s. De trata de que no ahorr\u00e9is nada para salvar la vida a todos los pobres enfermos de esos lugares y, si no hay p\u00e1rrocos, podr\u00e9is decir al Sr. H\u00e9nin que se espera de \u00e9l los auxilios espirituales que pueda. Mientras tanto, continuar\u00e9is los temporales y, si hay necesidad de polvo para purga, pedid al Sr. Portail y, por \u00e9l, al hermano Alexandre. Si hay necesidad de contratar, para procurar v\u00edveres en esos lugares, hacedlo. Escribid a la Sra. de Herse para pedirle algo de dinero para ayudar a esa pobre gente a vendimiar.. \u2013Un abrazo a nuestro hermano La Main\u00e8re y a vos. Ruego a nuestro buen Dios que os conserve a los dos. Mandad todas las semanas el estado de las cosas al Sr. gran vicario o a m\u00ed, y no ahorr\u00e9is nada para salvar la vida del alma y del cuerpo de esa buena gente. Habr\u00e1 personas de calidad que, pronto y con frecuencia, vayan a ver c\u00f3mo os va.\u00a0 Y entiendo que los pobres est\u00e9n cuidados de la manera que os he dicho<span id='easy-footnote-25-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-25-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;-. p. 180.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Con un servicio tan bien organizado, tales recomendaciones, tales inspectores, tales operarios. Los enfermos no pod\u00eda dejar de estar bien cuidados. Por eso, dice el <em>Magasin<\/em> , la asistencia ha sido muy juiciosa y muy caritativa. Se ha dado con la mayor frecuencia posible a cada enfermo dos libras de carne a la semana, cuatro huevos, o un cuarto de mantequilla, por un sueldo o seis blancos de sal y un pan de diecisiete sueldos. \u00abEsta es, a\u00f1ade \u00e9l, la conducta de los Misioneros del Sr. Vicente, que tienen mucha experiencias, y que ha servido de modelo casi para todos los cantones.\u00bb<\/p>\n<p>Esta asistencia ha costado 12\u00a0 o 13 000\u00a0 libras al mes, y eso sin fondos, en la miseria total, gracias a la caridad, a la industria, al celo de los promotores y de los obreros de la empresa; gracias tambi\u00e9n a la intervenci\u00f3n evidente de la Providencia. El cepillo del almac\u00e9n siempre vaciado, se encontraba siempre lleno. Hab\u00eda tambi\u00e9n un tonel de sal de ocho a diez celemines, lleno todav\u00eda despu\u00e9s de ciento veinte que se hab\u00edan sacado. Este tonel levantaba la admiraci\u00f3n particular de Vicente de Pa\u00fal. Tenemos una carta de \u00e9l a Lambert del 3 de enero de 1653. despu\u00e9s de expresar el temor de que no se pueda sostener el peso de un gasto que va de 6 a 7 000 <em>libras por semana <\/em>para la sola di\u00f3cesis de Par\u00eds, a\u00f1ade: \u00abTodo Par\u00eds contribuye a ello, y aporta de todo lo necesario al hombre en alimentos y ropas, para los enfermos y para el trabajo. Hay diversos almacenes establecidos en esta ciudad, a los que cada uno lleva lo que tiene la devoci\u00f3n de dar.\u00bb Y, volviendo al tonel: \u00abHay uno en el almac\u00e9n general, donde se echa la sal, que no se vac\u00eda nunca, a pesar de que se saca todos los d\u00edas\u00a0 para enviar a los campos, como se hace con todo lo dem\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>S\u00ed, todo Par\u00eds contribu\u00eda a estos gastos, y el <em>Almac\u00e9n<\/em> <em>caritativo<\/em> cita algunos datos impresionantes: por ejemplo el de aquella pobre mujer que llev\u00f3 al almac\u00e9n todo su guarda ropa, dej\u00f3 incluso sus zapatos y se volvi\u00f3 descalza; y cuando le dec\u00edan que ella ten\u00eda mas necesidad de recibir que de dar: \u00abDoy lo mejor que tengo,\u00bb se content\u00f3 con responder; testigo asimismo esta otra persona quien, a la vista del almac\u00e9n, se volvi\u00f3 corriendo a casa y mand\u00f3 el vestido que llevaba.<\/p>\n<p>Pero si todo Par\u00eds contribuy\u00f3 a estas limosnas, San L\u00e1zaro, aparte del primer impulso y dominante de su superior, tuvo en \u00e9l, guardando las proporciones, la parte m\u00e1s grande. La casa se qued\u00f3 casi desierta,\u00a0 para proporcionar obreros a los diversos cantones donde la enfermedad y la muerte hac\u00edan vac\u00edos sin parar, y para disminuir el gasto y transportar las econom\u00edas a los pobres, no qued\u00f3 otra cosa, durante un tiempo, que algunos ancianos y d\u00e9biles que, no pudiendo ayudar ya, se contentaban con levantar las manos al cielo, a la par que sus hermanos combat\u00edan en la llanura. Eran las Hijas de la Caridad quienes, al mismo tiempo que sus hermanas se entregaban al cansancio y a la muerte, trabajaban en los almacenes en hacer, con las telas recibidas, ropas para los pobres, ornamentos para las iglesias, sotanas para los pobres p\u00e1rrocos<span id='easy-footnote-26-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-26-129493' title='Declaraci\u00f3n de la hermana Claude Musel, quien hab\u00eda trabajado tambi\u00e9n; &lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., 186.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, cu\u00e1ntas limosnas personales y secretas enviaba Vicente a los suburbios de Par\u00eds! Siempre ten\u00eda a alg\u00fan hermano por los caminos, encargado de repartir los socorros; por ejemplo, nuestro Nicol\u00e1s Chadeuille, con quien nos encontramos aqu\u00ed, y quien, para escapar de los ladrones, llevaba el dinero en su cintur\u00f3n. Fue perseguido no obstante en el valle de \u00c9couen, y le dispararon sin alcanzarle<span id='easy-footnote-27-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-27-129493' title='Declaraci\u00f3n del jardinero Julien Morin, quien acompa\u00f1aba a Chadeuille en sus correr\u00edas; &lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 187.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Estaba a\u00fan cargada con los propios donativos de Vicente, esta carreta que \u00e9l enviaba casi todos los d\u00edas al pueblo de Palaiseau, reducido a extrema necesidad por la permanencia de las tropas. Nadie lo sab\u00eda, y es a pesar de este humilde sacerdote como esta caridad fue descubierta. Los guardianes de las puertas de Par\u00eds, extra\u00f1ado de ver con tanta frecuencia la carreta salir llena por la ma\u00f1ana y volver vac\u00eda por la noche, interrogaron al conductor y, de sus repuestas confusas, le amenazaron que se detuviera. Fue preciso entonces que Vicente, para continuar la buena obra, le entregara el certificado siguiente: \u00abYo el abajo firmante, superior de la congregaci\u00f3n de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, certifico a todos los interesados que, seg\u00fan el informe que algunas buenas damas piadosas de esta ciudad me han dado que la mitad de los habitantes de Palaiseau estaban enfermos y que mor\u00edan diez o doce al d\u00eda, y por la petici\u00f3n que me han hecho de enviar a algunos sacerdotes para la asistencia corporal y espiritual de este pobre pueblo, afligido a causa de la residencia del ej\u00e9rcito en ese lugar por el espacio de veinte d\u00edas, hemos enviado all\u00ed a cuatro sacerdotes y a un cirujano para asistir a esa pobre gente, y que nosotros los hemos enviado en la v\u00edspera de la fiesta del Sant\u00edsimo Sacramento, todos los d\u00edas, menos uno o dos, diecis\u00e9is panes blancos, quince pintas de vino, y ayer carne, y que habi\u00e9ndome dicho los sacerdotes de nuestra Compa\u00f1\u00eda que se necesitaba harina y un moyo de vino para la asistencia de dichos pobres enfermos y de los pueblos vecinos, he mandado salir hoy una carreta con tres caballos, cargada con cuatro septiers de harina(\u2018<em>setier\u2019, <\/em>200? litros) y dos medio moyos de vino, para la asistencia de\u00a0 los pobres enfermos de Palaiseau y de los pueblos vecinos. En fe de los cual, he escrito y sellado la presente\u00a0 de mi propia mano. En Saint-Lazare-lez-Par\u00eds,. e quinto d\u00eda de junio de 1652. \u2013Firmado, Vincent de Paul, superior de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n<span id='easy-footnote-28-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-28-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 185.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Este certificado fue remitido a Almeras algunos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del siervo de Dios. Prueba una vez m\u00e1s que muchas otras obras ser\u00eda conocidas si las circunstancias le hubieran obligado a revelarlas. Pero \u00e9l comenzaba a actuar en la sombra, como lo hizo en primer lugar con los pobres de Palaiseau, a quienes envi\u00f3 todo cuanto pose\u00eda; y cuando ya no le quedaba nada hac\u00eda que entraran los dem\u00e1s en el secreto y en parte de su caridad. As\u00ed, escribi\u00f3 a la duquesa de Aiguillon: \u00abLa enfermedad contin\u00faa en Palaiseau. Los primeros enfermos que no se han muerto est\u00e1n ahora en la necesidad de los convalecientes, y los que estaban sanos est\u00e1n ahora enfermos. Uno de nuestros sacerdotes ha venido a verme para decirme expresamente que la gente de la guerra ha cortado todos los trigos, y que no hay cosecha que hacer. Entretanto no estamos en condiciones de sostener este gasto. Hemos logrado reunir hasta ahora 663 libras en dinero, adem\u00e1s de los v\u00edveres y el resto que hemos enviado en especie. Os suplico muy humildemente, Se\u00f1ora, que celebr\u00e9is hoy una breve asamblea en vuestra casa y concert\u00e9is lo que tenemos que hace; yo estar\u00e9 all\u00ed si puedo. Acabo de despedir a un sacerdote con el hermano y 50 libras. La enfermedad es tan maligna que los cuatro primeros sacerdotes han ca\u00eddo enfermos y tambi\u00e9n el hermano que los acompa\u00f1aba. Hemos tenido que traerlos aqu\u00ed, y hay dos que est\u00e1n en las \u00faltimas<span id='easy-footnote-29-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-29-129493' title='En otra carta el Santo dice de Palaiseau: \u00abNuestros obreros han ca\u00edd enfermos, siete u ocho, uno tras otro, lo que nos ha obligado a enviar a otros y mandar volver a aquellos.\u00bb \u2013\u00bbSe muri\u00f3 tambi\u00e9n en Palaiseau el buen hermano Patrocle que era un buen joven muy prudente y piadoso, natural de Par\u00eds, de honorable familia(en Guicquel, en el Mans, 24 de julio de 1652).\u00bb'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>. \u00a1Oh! Se\u00f1ora, qu\u00e9 cosecha que hacer\u00a0 para el cielo en este tiempo en que las miserias son tan grandes a nuestras puertas. La Llegada del Hijo de Dios ha sido la ruina y la redenci\u00f3n de muchos, como dice el evangelio; y nosotros podemos decir lo mismo, de alguna manera, que esta guerra ser\u00e1 la causa de la condenaci\u00f3n de cantidad de personas, pero que Dios se servir\u00e1 de ella tambi\u00e9n para operar la gracia, la justificaci\u00f3n y la gloria de muchos, de cuyo n\u00famero tenemos motivos de esperar que ser\u00e9is vos, como se lo pido a Nuestro Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>Cu\u00e1l debi\u00f3 ser la gratitud de estas pobres gentes, salvadas, literalmente, por esta caridad. Un Misionero, llamado Dorigny, al pasar m\u00e1s tarde a Paleiseau, el p\u00e1rroco que le tom\u00f3 por Vicente, quiso encerrarle, para dar a sus parroquianos la ocasi\u00f3n de testimoniarle lo que sent\u00edan<span id='easy-footnote-30-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-30-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 185.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No menos grande debi\u00f3 ser y fue en efecto la gratitud del pueblo de Genevilliers. En 1652, con la inundaci\u00f3n de la guerra, del hambre y de las enfermedades contagiosas, concurri\u00f3 semejante desbordamiento del Sena<span id='easy-footnote-31-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-31-129493' title='La inundaci\u00f3n fue casi general en Francia y aument\u00f3 la miseria.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>, que no se pod\u00eda ir m\u00e1s que en barco por muchas calles de Par\u00eds, y que toda comunicaci\u00f3n qued\u00f3 interrumpida con muchos pueblos ribere\u00f1os. Tal fue, entre otros, Saint-Ouen, vecino de Saint-Denis, y sobre todo, Genevilliers. Adivinando all\u00ed una gran miseria, y con la \u00fanica inspiraci\u00f3n de su coraz\u00f3n, Vicente mand\u00f3 cargar de pan una carreta grande, y la envi\u00f3 hasta Genevilliers bajo la direcci\u00f3n del hermano Jean Meunier y de dos Misioneros. Se acercaron lo que pudieron, pero las aguas los pararon a una distancia bastante grande del pueblo de donde o\u00edan los gritos de desesperaci\u00f3n de estos pobres, medio sumergidos en sus casas, a quienes nadie se atrev\u00eda llevar socorro, tan peligrosa y espantosa era la rapidez de las olas. A los gritos de desesperaci\u00f3n, los Misioneros respondieron con se\u00f1ales que fueron entendidas, y un pescador fue a su encuentro con una barca a la que se subieron con sus provisiones. Subieron a bordo. De la barca se tir\u00f3 pan\u00a0 a los m\u00e1s atrevidos de los habitantes que estaban sobre un muro, y \u00e9stos, pagados en plata por su valor, pasaban a los m\u00e1s t\u00edmidos. La barca entr\u00f3 tambi\u00e9n en el pueblo, y se realizaron distribuciones\u00a0 por las ventanas. Esto dur\u00f3 tres o cuatro d\u00edas en medio de mil peligros que asustaban a los bateleros mismos. Pero lo ruegos de Vicente de Pa\u00fal, como todos lo creyeron, mandaron a las aguas. Los restos del pan fueron remitidos al p\u00e1rroco, quien as\u00ed aliment\u00f3 a los parroquianos hasta el fin de la inundaci\u00f3n<span id='easy-footnote-32-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-32-129493' title='Declaraci\u00f3n del pescador mismo que hab\u00eda ido al encuentro de los Misioneros; &lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., pp. 166, 190.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>. Una vez libres, la gente de Genevilliers enviaron como mensajeros a Vicente a los principales de entre ellos para\u00a0 agradec\u00e9rselo en nombre de todos.<\/p>\n<h3>III. <em>Barrios de Par\u00eds.<\/em><\/h3>\n<p>Se ha debido entrever, y por otra parte se ha dicho m\u00e1s o menos expresamente, que con los auxilios llevados a los suburbios de Par\u00eds concurrieron socorros no menos grandes que los repartidos en el mismo Par\u00eds. Y, en efecto, que se recuerden los sucesos militares anteriormente contados, y se llegar\u00e1 a comprender que la presencia de los ej\u00e9rcitos bajo los muros y hasta en los barrios de esta capital hab\u00eda debido dejar un mont\u00f3n de miserias; que el terror general, suspendiendo los trabajos, hab\u00eda reducido necesariamente a la mayor parte de los artesanos a la inacci\u00f3n y, as\u00ed a la mendicidad; por fin, que si los refugiados acud\u00edan a Par\u00eds de las provincias de Lorena, de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, con mayor raz\u00f3n deb\u00edan afluir y amontonarse de todos los campos vecinos; por eso, en 1652, alcanzaron el n\u00famero de 20 000<span id='easy-footnote-33-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-33-129493' title='Carta del 31 de agosto de 1652.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>! De ah\u00ed el incremento de miseria y tambi\u00e9n de esfuerzos caritativos, cuyo cuadro nos han conservado nuestras Relaciones.<\/p>\n<p>Fue a comienzos de 1652 cuando se organizaron los primeros auxilios a favor de desgraciados, de los que muchos hab\u00edan muerto ya de hambre. Eran tan numerosos en los seis barrios Saint-Marcel, Saint-Jacques, Saint-Denis, Saint-Laurent, Saint-Martin y Villeneuve-sur-Gravois, que hab\u00edan tenido que hacer, por el ministerio de los p\u00e1rrocos, una elecci\u00f3n de los m\u00e1s cargados de hijos y de los menos capaces de trabajar. Reducidos as\u00ed, eran todav\u00eda tres o cuatro mil, para los que se hab\u00edan establecido potajes por un cote ya sobre las 1 600 libras al mes. La falta de fondos no permit\u00eda extender esta caridad a las dem\u00e1s parroquias, y en particular a la de Saint-M\u00e9dard, en la que se contaba con m\u00e1s mil ochocientas familias de artesanos en extrema necesidad, sin hablar de un n\u00famero muy elevado de refugiados de la Beauce y de los alrededores de Par\u00eds. As\u00ed suced\u00eda con casi todas las parroquias de la capital, donde los refugiados de todas las provincias y pueblos vecinos llegaban cada d\u00eda a engrosar la poblaci\u00f3n miserable. Pues bien, se pensaba en admitirlos a todos a la asistencia, se pensaba sobre todo en retirar a algunas casas seguras a las pobres j\u00f3venes de los campos a quienes la extrema necesidad pon\u00eda en peligro su honor.<\/p>\n<p>En consecuencia, se hizo una enumeraci\u00f3n de todos los pobres de las parroquias de los barrios a los que los parroquianos eran incapaces de socorrer. La Relaci\u00f3n de mayo de 1652 cuenta de diez a doce mil, sin contar los mendigos, para quienes implora la caridad p\u00fablica. \u00abIndependientemente de la ley evang\u00e9lica, dice, sola la pol\u00edtica debe obligar, a fin de evitar el desorden que puede causar un pueblo hambriento, o las enfermedades que la corrupci\u00f3n de un mal alimento puede producir.\u00bb<\/p>\n<p>Ya se han multiplicado las marmitas de caridad, a las que vienen a tomar obreros que, el a\u00f1o \u00faltimo, daban limosna y que, hoy, est\u00e1n sin pan y con varios hijos. La porci\u00f3n demasiado estrecha de la caridad es su \u00fanico alimento; y los refugiados de los campos, que se han podido admitir todav\u00eda, no viven m\u00e1s que de hierbas crudas.<\/p>\n<p>Se ha alquilado tambi\u00e9n en los barrios algunas casas para las j\u00f3venes pobres, donde las instruyen les hacen trabajar, esperando que puedan regresar a sus pueblos.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 gastos! No contando para cada pobre m\u00e1s que con un <em>sueldo<\/em> (:1\/20 de libra) al d\u00eda, alcanza ya 4 000 libras por semana. Y a\u00fan as\u00ed la Relaci\u00f3n no habla de los barrios Saint-Germai, Saint-Antoine y Montmartre, ya que la piedad de los parroquianos trata de alimentar a sus pobres. Y, En efecto, encontramos en nuestras memorias con fecha del santo d\u00eda de Pascua de 1654, \u00abuna Relaci\u00f3n de socorros que los pobres vergonzantes del barrio de Saint-Germain recibieron por los cuidados de la Asamblea establecida a este efecto desde hac\u00eda tres a\u00f1os en la casa del Sr. p\u00e1rroco de Saint-Sulpice.\u00bb Esta Asamblea hab\u00eda sido fundada por Olier al final de una misi\u00f3n del P. Eudes, y la primera sesi\u00f3n hab\u00eda tenido lugar en el presbiterio el lunes de Pascua de 1651. Desde entonces, las reuniones se tuvieron dos veces al mes y remediaron las necesidades de la parroquia Saint-Sulpice. A la obra de los pobres vergonzantes, Olier uni\u00f3 tambi\u00e9n la obra de las escuelas para los ni\u00f1os pobres y la obra de los hu\u00e9rfanos<span id='easy-footnote-34-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-34-129493' title='&lt;em&gt;Vie de M.Olier,&lt;\/em&gt; t. II, pp. 61 y ss.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero la mayor parte de las parroquias de Par\u00eds no pod\u00edan tener la misma ventaja, menos a\u00fan las parroquias de los barrios, donde no hab\u00eda m\u00e1s que pobres, y ning\u00fan rico. \u00c9stas no ten\u00edan pues socorros que esperar sino de sus hermanas m\u00e1s afortunadas, que contaban con muchos ricos y pocos pobres.<\/p>\n<p>Los pobres se amontonaban cada d\u00eda m\u00e1s numerosos en los barrios. La Relaci\u00f3n de junio y de julio de 1652 los lleva a quince o diecis\u00e9is mil. La polic\u00eda asustada hab\u00eda tenido varias asambleas que s\u00f3lo hab\u00edan concluido en disminuir las limosnas. No se pod\u00eda ya repartir potajes a diario, y los pobres artesano de Saint-M\u00e9dard y de Villeneuve se hab\u00edan visto obligados, los d\u00edas en que no hab\u00edan recibido su raci\u00f3n, ir a cortar trozos de carne a los caballos muertos en la batalla del barrio Saint-Antoine. \u00bfD\u00f3nde habr\u00edan ido a conseguir otro alimento, cuando el pan val\u00eda diez sueldos la libra? El cese de las limosnas los reduc\u00eda a la desesperaci\u00f3n. No menos desesperada era la caridad de Vicente, obligada por alg\u00fan tiempo a limitarse a los enfermos,.tan numerosos adem\u00e1s que se contaban tres cientos en las dos parroquias m\u00e1s peque\u00f1as del barrio Saint-Marcel.<\/p>\n<p>Los potajes se reiniciaron por suerte y, desde el mes de octubre se distribuyeron a diez mil pobres, \u00fanica ayuda que recib\u00edan. Al mismo tiempo se atend\u00edan de mil doscientos a mil trescientos enfermos. Los pueblos hab\u00edan contribuido con la mayor parte de estos enfermos, que ven\u00edan a Par\u00eds a .buscar los sacramentos a falta de otros socorros auxilios, y al menos una muerte tranquila lejos de la crueldad de los soldados. Crueldad espantosa en efecto, que no perdonaba ni el sexo ni la edad. En Neuilly, ni\u00f1os hab\u00edan sido azotados, desgarrados con espinas y arrojados a hornos ardientes; a otros, en Daumar, despu\u00e9s de una infame mutilaci\u00f3n, les hab\u00edan abierto el vientre, porque los desdichados de ellos no pod\u00edan indicar d\u00f3nde estaban escondidos los tesoros quim\u00e9ricos.<\/p>\n<p>Los sacerdotes encontraban a estos refugiados enfermos en las buhardillas o en grutas, en paja podrida, su \u00fanica cama y su \u00fanico mueble, sin comer, por todo alimento m\u00e1s que tripas de animales muertos, para acabar muriendo entre tales basuras\u00a0 que, para sepultarlos, hab\u00eda que limpiarlos como si salieran de un lodazal. Entretanto, se hac\u00edan los esfuerzos m\u00e1s generosos para librarlos de la muerte, ya que su \u00fanico servicio no costaba menos de 4.000 libras al mes. Remedios, potajes de carne se les repart\u00edan por las Hermanas de la Caridad, a pesar de todo, la mortalidad era y, durante una parte del a\u00f1o 1652, fallecieron diez mil personas al mes en Par\u00eds<span id='easy-footnote-35-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-35-129493' title='Carta a Blatiron, G\u00e9nova, 30 de agosto de 1652.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No hay duda que Vicente y su doble familia de Misioneros y de Hermanas contribu\u00edan en gran parte, con su persona y su bolsa, a la buena obra.. Y sin embargo, San L\u00e1zaro estaba literalmente arruinado. La supresi\u00f3n de las ayudas y la interrupci\u00f3n de los coches le hab\u00edan quitado de una vez 22 o 23 000 libras de renta. Su \u00fanica esperanza se cifraba en las granjas de Rougemont y de Orsigny que presentaban un aspecto prometedor; pero fueron atropelladas, y no se pod\u00eda esperar, en el movimiento continuo de los ej\u00e9rcitos, sembrarlas para el a\u00f1o siguiente. \u00abNo obstante, dec\u00eda Vicente, la mano de Dios est\u00e1 siempre abierta para los que la reclaman y abundante pata los que no esperan m\u00e1s que en su bondad. Los esp\u00edritus y los asuntos se alteran cada vez m\u00e1s, y sin embargo nuestra confianza se aumenta\u00a0 que pronto Dios nos dar\u00e1 la paz, seg\u00fan esta m\u00e1xima que all\u00ed donde faltan los medios humanos, all\u00ed comienza la operaci\u00f3n divina<span id='easy-footnote-36-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-36-129493' title='Carta a Lambert, en Polonia, de los 4 de mayo y 31 de agosto de 1652.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Ante todo, Vicente pens\u00f3 en la salvaci\u00f3n de estos desdichados. El 13 de junio de 1652, escrib\u00eda a d\u2019Horgny, en Roma: Salgo de una asamblea importante, en la que presid\u00eda el arzobispo de Reims\u2026 Se trataba del tema de los pobres de los campos refugiados en Par\u00eds, que son muchos y con la misma necesidad. Se ha comenzado a asistirlos corporalmente, y yo me he ofrecido para tengan\u00a0 misiones, seg\u00fan esta m\u00e1xima del derecho que quiere que se tome su bien donde se lo encuentre. Tenemos obligaci\u00f3n de ir a servirles en los campos cuando est\u00e1n all\u00ed; ellos son nuestra herencia, y ahora que vienen a nosotros expulsados por el rigor de la guerra que obliga a abandonar el campo, parece que estemos m\u00e1s obligados a trabajar por su salvaci\u00f3n en los apuros en que se hallan, con el benepl\u00e1cito no obstante de Monse\u00f1or el arzobispo. Y a prop\u00f3sito de la objeci\u00f3n que me pod\u00edan hacer que no damos misiones en las ciudades episcopales, he respondido que la sumisi\u00f3n que debemos a nuestros Se\u00f1ores los prelados no nos permite dispensarnos de tales misiones cuando nos mandan que las celebremos.. y que seg\u00fan eso lo podr\u00edamos hacer aqu\u00ed, teniendo la orden de Monse\u00f1or de Par\u00eds; y m\u00e1s cuando es a favor de estos pobres afligidos que son refugiados.\u00bb Y ocho d\u00edas despu\u00e9s, el 21 de junio anunciaba en comienzo de la buena obra en esta carta a Lambert, Polonia: \u00abAl no poder dar la misi\u00f3n en los campos, hemos resuelto darla a los que se han refugiado en Par\u00eds, y hemos comenzado hoy en nuestra propia iglesia, a ochocientos de esta pobre gente, alojados en estos\u00a0 barrios, y despu\u00e9s iremos a los otros. Alguno de los nuestros ha ido tambi\u00e9n a comenzar la de los refugiados de San Nicol\u00e1s du Chardonnet, que nosotros iremos a confesar en la misma iglesia.\u00bbVicente mismo, lo que se guarda bien de decir, se encarg\u00f3 de los ni\u00f1os. Despu\u00e9s de dividirlos en varios grupos pata instruirlos mejor, y ser mejor o\u00eddo con mayor facilidad, el venerable anciano les daba el catecismo. Lo que no dice es que, durante todo el tiempo de la misi\u00f3n, y dos veces al d\u00eda, proporcion\u00f3 alimentos a estos pobres.<\/p>\n<p>La carta a Lambert ya citada, despu\u00e9s de algunos detalles de las oraciones p\u00fablicas y el descenso del relicarios de santa Genoveva, enumera las buenas obras emprendidas a favor de los pobres: potaje distribuido a diario a quince o diecis\u00e9is mil pobres tanto refugiados como vergonzantes; ochocientas o novecientas j\u00f3venes, puestas al abrigo de de la miseria y del vicio; y contin\u00faa: \u00abSe va a retirar del mismo peligro a religiosas del campo a las que los ej\u00e9rcitos han expulsado a Par\u00eds, de las que unas est\u00e1n en el pavimento, otras alojadas en lugares sospechosos, y otras con sus padres; pero como se hallan todas en la disipaci\u00f3n y en el peligro, se ha pensado hacer un servicio bien agradable a Dios al encerrarlas en un monasterio, bajo la direcci\u00f3n de las Hijas de Santa Mar\u00eda. Por \u00faltimo, nos env\u00edan aqu\u00ed a los pobres p\u00e1rrocos, vicarios y dem\u00e1s sacerdotes de los campos, que han dejado sus parroquias para refugiarse en esta ciudad. Nos llegan todos los d\u00edas. . Es para alimentarse y ejercitarse en las cosas que deben saber y practicar.. as\u00ed es como quiere Dios que participemos en tantas buenas empresas. Las pobres Hijas de la caridad tienen m\u00e1s parte en esto que nosotros, en cuanto a la asistencia corporal de los pobres. Hacen y reparten potajes todos los d\u00edas en casa de la se\u00f1orita Le Gras a mil trescientos pobres vergonzantes y, en el barrio de Saint-Denis, a ochocientos refugiados; y, en la sola parroquia de Saint-Paul, cuatro o cinco de estas Hermanas a quinientos pobres, aparte de los sesenta u ochenta enfermos que tienen a su cargo. Hay otras que hacen lo mismo en ostras partes. Os pido que rec\u00e9is por ellas y por nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>Por sobria en detalles que sea esta carta, m\u00e1s reservada es todav\u00eda la que el santo escrib\u00eda el mismo d\u00eda al doctor Hallier, ocupado por entonces en Roma en el asunto del Jansenismo. No hablando ya en la intimidad y el abandono de un padre a su hijo, \u00e9l se calla cuidadosamente todo lo que podr\u00eda redundar en su honor y en el honor de los suyos, incluso de las Hijas de la Caridad. es un testigo que cuenta, y en su relato no se sospechar\u00eda el autor. Y encima se excusa por los detalles: \u00abAh\u00ed ten\u00e9is cantidad de noticias. Se\u00f1or, contra la peque\u00f1a m\u00e1xima que tenemos de no hablar de ellas. Pero \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda impedir publicar la grandeza de Dios y sus misericordias?\u00bb<\/p>\n<h3>IV. <em>Acci\u00f3n directa de Vicente. \u2013Conclusi\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>Pero hay que mostrar m\u00e1s directamente a\u00fan la acci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal en todas sus caridades. Era \u00e9l principalmente quien suscitaba las limosnas con sus discursos, con sus l\u00e1grimas, cada una de las cuales, se dec\u00eda, val\u00eda diez doblones para los pobres<span id='easy-footnote-37-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-37-129493' title='Or. f\u00fan. por Henri de Maupas, y deposici\u00f3n de Soulier, en el proceso de canonizaci\u00f3n.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>. Durante todo este largo periodo de calamidades, los pobres eran su \u00fanica preocupaci\u00f3n: \u00abSufro por nuestra Compa\u00f1\u00eda, dec\u00eda; pero en verdad no me impresiona tanto como los pobres.\u00a0 Nosotros cumplir\u00edamos yendo a pedir pan al resto de nuestras casas, si lo tienen, o a servir de vicarios en las parroquias. Pero los pobres \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n y ad\u00f3nde podr\u00e1n ir? Confieso que ah\u00ed estaba mi peso y mi dolor. Me han dicho que en el campo la pobre gente dice que mientras tengan frutos vivir\u00e1n, pero que despu\u00e9s no le quedar\u00e1 m\u00e1s que cavarse la fosa y enterrarse vivos. Oh Dios, qu\u00e9 final de miserias, y \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el remedio?\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfPod\u00eda ser de otro modo para un hombre de una caridad as\u00ed, para un hombre a quien todos recurr\u00edan en las cosas peque\u00f1as como en las grandes, con una libertad familiar que autorizaba su bondad y se hab\u00eda vuelto costumbre? Tiempo es ya de citar algunos rasgos de esta bondad.<\/p>\n<p>Un muchacho sastre, que hab\u00eda trabajado en San L\u00e1zaro, le escribi\u00f3 desde su pa\u00eds para rogarle que le enviara un centenar de agujas de Par\u00eds. El santo, por entonces en medio de las m\u00e1s graves ocupaciones\u00a0 de la corte y de la ciudad, encontr\u00f3 la petici\u00f3n muy natural y se apresur\u00f3 a hacer justicia.<\/p>\n<p>Visitaba las prisiones del Ch\u00e2telet y de la Conciergerie para instruir y socorrer a los prisioneros. Hac\u00eda casar, dot\u00e1ndolas, a las j\u00f3venes en peligro, o les procuraba la entrada en una casa religiosa. En todos los barrios de San L\u00e1zaro, \u00e9l arreglaba los procesos, pon\u00eda paz en los matrimonios y hasta entre los soldados. Si el incendio, la enfermedad o cualquiera otra desdicha arruinaba a una familia, iba a consolarla, le proporcionaba los primeros auxilios, y acababa por restablecerla en su primer estado facilit\u00e1ndoles los muebles, materia prima e instrumentos de trabajo.<\/p>\n<p>Un pobre carretero hab\u00eda perdido los caballos. Pidi\u00f3 a Vicente que le ayudara a reparar esta p\u00e9rdida, y recibi\u00f3 al instante 100 libras.<\/p>\n<p>Otro carretero dejaba al morir siete hijos enfermos. Despu\u00e9s de procurarles curaci\u00f3n, el santo les dio una carreta y un caballo, sac\u00e1ndolos de la miseria.<\/p>\n<p>Un labrador hab\u00eda muerto dejando por toda herencia a su mujer y a dos ni\u00f1os peque\u00f1os un proceso perdido y la miseria. Vicente aliment\u00f3 a la viuda, retir\u00f3 a sus dos hijos y los mantuvo hasta que pudieron ganarse la vida.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos pobres desconocidos le deb\u00edan as\u00ed su existencia. A muchos les hac\u00eda llegar cada mes una suma reglada. Durante su \u00faltima enfermedad, uno de ellos no recib\u00eda ya nada, vino a San L\u00e1zaro a reclamar, como una especie de deuda, los 2 escudos que cobraba desde hac\u00eda diecisiete a\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante varios a\u00f1os tambi\u00e9n, aliment\u00f3 a un pobre ciego, y recomend\u00f3, antes de morir, que le continuaran la misma caridad.<\/p>\n<p>Una mujer habi\u00e9ndole expuesto su miseria, \u00e9l le envi\u00f3 medio escudo: \u00abBien poca cosa en gran pobreza,\u00bb le envi\u00f3 a decir, y al punto recibi\u00f3 otro medio escudo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Un labrador, arruinado por tres inundaciones sucesivas, ababa de ser expulsado de su granja por el propietario, quien le hab\u00eda llevado tambi\u00e9n el mobiliario y los caballos. Vicente le coloc\u00f3 en una granja de San L\u00e1zaro sembrada toda y le puso en manos todo lo necesario para el cultivo. Y como el labrador, que ten\u00eda un hijo estudiando, no pod\u00eda mantenerlo m\u00e1s, el santo puso al joven en su casa de Richelieu, le busc\u00f3 un t\u00edtulo clerical y logr\u00f3 hacer de \u00e9l un buen sacerdote.<\/p>\n<p>Un viejo soldado, a quien las heridas le hab\u00edan valido el sobrenombre de <em>Acribillado<\/em>, vino un d\u00eda a San L\u00e1zaro y se hizo llevar hasta el superior. \u00abSe\u00f1or, le dijo sin otro pre\u00e1mbulo y con la voz ruda y libre de su profesi\u00f3n, he o\u00eddo decir que erais un hombre caritativo; \u00bfno querr\u00edas recibirme por alg\u00fan tiempo en vuestra casa? \u2013Estupendo, amigo m\u00edo, \u00abrespondi\u00f3 Vicente; y mand\u00f3 que le dieran una habitaci\u00f3n. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el soldado cae enfermo. Enseguida le cambian a una habitaci\u00f3n caliente, se coloca a un hermano para atenderle, se le prodigan remedios y alimentos, y no se le permite retirarse hasta que se ha recuperado del todo.<\/p>\n<p>Al volver una vez de la ciudad, Vicente encontr\u00f3 a unas pobres mujeres, a la puerta de San L\u00e1zaro, que le pidieron la limosna. \u00c9l se la prometi\u00f3; pero apenas entr\u00f3 se vio acosado por una cantidad de asuntos graves y urgentes que le borraron la memoria de las pobres. Unos ratos despu\u00e9s, lleg\u00f3 el portero a recod\u00e1rselas. Sale volando, les lleva \u00e9l mismo su limosna, pero no sin echarse de rodillas ante ellas para pedirle perd\u00f3n por haberlas olvidado.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, era con este respeto, igual a su ternura, como obraba siempre con los pobres. se llevaba, antes que ellos, la mano al sombrero, al dirigirse a ellos,\u00a0 y segu\u00ed con \u00e9l debajo del brazo al hablarles y darles la limosna. Con frecuencia, los abrazaba o los besaba antes de entregarles su ofrenda<span id='easy-footnote-38-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-38-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., pp. 300, 335.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>. En una palabra, los trataba, con un rostro contento; como a sus se\u00f1ores y due\u00f1os.<\/p>\n<p>Nada era capaz de repugnarle, ni siquiera sus injurias, cuando ellos cre\u00edan no haber recibido lo suficiente; se contentaba entonces con decirles: \u00abId y rogad a Dios!\u00bb<\/p>\n<p>No m\u00e1s para sus hermanos que para \u00e9l, quer\u00eda la venganza en los malos tratos que su caridad les ocasionaba\u00a0 con mucha frecuencia. Dos de sus cl\u00e9rigos, enviados a visitar a los enfermos en el se\u00f1or\u00edo de San L\u00e1zaro, se encontraron con unos soldados que les quitaron sus abrigos. Dos de los ladrones fueron prendidos por la gente del barrio y conducidos a las prisiones del magistrado. Para castigarlos, Vicente no ten\u00eda m\u00e1s que dejar actuar a los oficiales con la justicia. Lejos de esto, mand\u00f3 a visitarlos, y darles bien de comer, llev\u00e1ndolos, por toda penitencia, a hacer una buena confesi\u00f3n y, por la promesa que le hicieron de no robar m\u00e1s los bienes ajenos, pidi\u00f3 para ellos la libertad.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, fue de la muerte de uno de los suyos de lo que tuvo que sacar una venganza cristiana. Unas mujeres pobres, admitidas a espigar en el gran cercado de San L\u00e1zaro, fueron sorprendidas por un hermano robando la cosecha. Una de ellas agarra una piedra y da muerte al hermano en el acto. Avisado Vicente al instante, ve esta sangre que clama venganza. Pero el pensamiento de la sangre de Jesucristo le lleva a la misericordia. Llama al marido, le aconseja que huya prontamente librando a su mujer de la justicia y, como eran pobres, \u00e9l y ella, les da alg\u00fan dinero para el viaje.<\/p>\n<p>Con mayor raz\u00f3n perdonaba cuando disparaban a los pichones de San L\u00e1zaro. \u00c9l se contentaba con decir a los cazadores furtivos: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 matar a los padres y a las madres. Si necesit\u00e1is pichones, por qu\u00e9 no venir a pedirme polluelos?\u00bb<span id='easy-footnote-39-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-39-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., pp. 249 y 251.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En todo tiempo, San L\u00e1zaro fue el recurso de todos los miserables, no s\u00f3lo de Par\u00eds sino de toda Francia. Todos ven\u00edan a Vicente a pedirle a un t\u00edtulo gratuito o a t\u00edtulo prestado, y a todos les daba seg\u00fan sus condiciones y sus necesidades, con mayor generosidad en ciertos d\u00edas, por ejemplo en la fiesta de san Vicente, su patr\u00f3n<span id='easy-footnote-40-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-40-129493' title='Ibid., p.206.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>. Cuando la bolsa de San L\u00e1zaro se agotaba, recurr\u00eda a la de la Srta. Le Gras<span id='easy-footnote-41-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-41-129493' title='Ibid., p. ss.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>. Por suerte para ella, ha dicho uno de sus historiadores, \u00e9l no reglaba sus restituciones sobre las restituciones de aquellos a los que hab\u00eda prestado: habr\u00eda sido no querer pagarla nunca.\u00bb La Srta. Le Gras no pod\u00eda ya darle nada, ped\u00eda prestado en otra parte para los pobres, hasta 16 o 20 000 libras de una vez. Se dirig\u00eda a todos en su favor y, cuando hab\u00eda agotado todos los bolsillos particulares, su \u00faltimo recurso era siempre a la reina. Ana de Austria no sab\u00eda negarle nada; le daba sus joyas; una vez un diamante que val\u00eda 7 000 libras; otra, un pendiente que fue vendido en 18 000 libras por las Damas de la Caridad. Y como la cristiana princesa ped\u00eda el secreto: \u00abVuestra Majestad, le respondi\u00f3 Vicente, me perdonar\u00e1 si en esto tan s\u00f3lo no la obedezco, pero no puedo ocultar una acci\u00f3n tan hermosa de caridad. Es bueno, Se\u00f1ora, que todo Par\u00eds, y hasta toda Francia la conozca. Y yo creo estar obligado a publicarla en todos los lugares que pueda.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed fue como el hijo de un pobre labrador pudo repartir en el curso de su vida limosnas, cuya suma total, seg\u00fan c\u00e1lculos de Fran\u00e7ois Alexandre V\u00e9rone, obispo de Agen y antiguo Misionero, debi\u00f3 de pasar los 1 200 000 luises de oro, m\u00e1s de 12 000 000 de libras<span id='easy-footnote-42-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-42-129493' title='Ep\u00edst. ad Clem.XI (5 de junio de 1705).'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>, 50 000 000 tal vez en valor actual.<\/p>\n<p>Una parte de estas limosnas era distribuida directamente bien en San L\u00e1zaro, bien por la mano de los Lazaristas. Un Hermano, que fue por mucho tiempo el hermano Alexandre V\u00e9rone, estaba encargado de los enfermos que ven\u00edan a buscar o a quienes\u00a0 \u00e9l llevaba los remedios y auxilios. \u00c9l los visitaba en todo el territorio de la parroquia San Lorenzo, vendaba sus heridas y prestaba toda clase de oficios. Todos los viernes, dos sacerdotes, Vicente a su vez, hac\u00edan tambi\u00e9n visita a los enfermos, costumbre que se ha conservado hasta nuestros d\u00edas en la congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de la Navidad de 1641, dos pobres fueron admitidos en San L\u00e1zaro como hu\u00e9spedes de honor. Vicente les daba de comer, los colocaba sus costados, les hab\u00eda servir antes que a \u00e9l y los suyos, los serv\u00eda \u00e9l mismo salud\u00e1ndolos con respeto; y como de ordinario eran ancianos, a menudo los hab\u00eda ayudado a subir los escalones\u00a0 que conduc\u00edan al refectorio. Eran doce que se suced\u00edan as\u00ed de dos en dos. El jueves-santo los reun\u00eda a todos, les lavaba los pies y les daba una limosna y, ese d\u00eda, se contentaba con servirlos en la mesa sin sentarse con ellos. Despu\u00e9s, los superiores generales de la misi\u00f3n han conservado esta costumbre admirable como uno de los legados m\u00e1s preciosos del santo fundador.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda tambi\u00e9n, sin contar lo que se daba a todos los mendigos de paso, se repart\u00eda a la puerta de San L\u00e1zaro raciones de potaje, de pan u de carne a familias pobres.<\/p>\n<p>Tres veces por semana, a mediod\u00eda, se daba sopa a quien ven\u00eda. En todos los tiempos, se encontraban centenares, a veces hasta seis u ochocientos. Se aprovechaba la ocasi\u00f3n para instruirlos en los misterios de la fe, en las pr\u00e1cticas religiosas, en los peligros y ventajas, en los privilegios y deberes de la pobreza.<\/p>\n<p>Durante las revueltas de Par\u00eds, se hizo la distribuci\u00f3n a cerca de dos mil pobres. San L\u00e1zaro se encarg\u00f3 de todos los de los barrios de Saint-Denis y Saint-Laurent. Se los alimentaba y vest\u00eda en vida; muertos se les daba lienzos para su sepultura. Esta \u00faltima caridad se extendi\u00f3 a un gran n\u00famero de Parisienses a los que la curiosidad hab\u00eda atra\u00eddo en masa a la llanura de Saint-Denis, donde fueron masacrados por un cuerpo de tropas. Por lo general, se hac\u00edan trasladar a San L\u00e1zaro y enterrar a todos los muertos desconocidos y, si se llegaba a descubrir a los padres, se encargaban tambi\u00e9n de su alimentaci\u00f3n<span id='easy-footnote-43-129493' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/#easy-footnote-bottom-43-129493' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., pp. 194-197.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Nuevo El\u00edas, Vicente dej\u00f3 el manto y el esp\u00edritu de la caridad no s\u00f3lo a sus disc\u00edpulos sino a todas las personas piadosas que \u00e9l hab\u00eda asociado a sus obras. El a\u00f1o que sigui\u00f3 a su muerte, la prohibici\u00f3n del trabajo en encajes y la carest\u00eda del trigo redujeron a la mendicidad a una gran cantidad de mujeres. En el verano del mismo a\u00f1o, una enfermedad contagiosa caus\u00f3 estragos en los campos y se llev\u00f3 una gran cantidad de brazos para la cosecha, que fue muy escasa. De ah\u00ed, el nuevo aumento del precio de los v\u00edveres y nueva miseria. Fue a San L\u00e1zaro adonde se dirigieron otra vez, por la antigua costumbre de llamar siempre a esta puerta de la caridad, los grandes vicarios de Par\u00eds para llevar auxilios en esta escasez. de San L\u00e1zaro, en efecto, partieron varios Misioneros, que recorrieron toda la di\u00f3cesis y regresaron a decir que hab\u00edan encontrado a m\u00e1s de ocho mil enfermos en ochenta parroquias solamente, y que por todas partes los males eran extremos. Conforme a este informe, se puso en movimiento a las Damas de la Caridad, de acuerdo en todo con el orden establecido por Vicente de Pa\u00fal en caso parecido, y se logr\u00f3 aliviar esta miseria.<\/p>\n<p>Pero el hambre, durante este a\u00f1o de 1661, no se cerr\u00f3 en los suburbios de Par\u00eda, invadi\u00f3 todos estas provincias del Maine, del Perche, de la Beauce, de Tours, de Blois, del Berri, que no hab\u00edan tenido a\u00fan el tiempo de levantarse de su precedente aflicci\u00f3n, de suerte que los Misioneros y las Damas de la Caridad debieron continuar y continuaron en efecto su obra de salvamento. Una circular de Almeras, del 26 de noviembre de 1664, nos dice que hab\u00edan seguido las limosnas\u00a0 en las provincias durante los tres a\u00f1os precedentes. Los hermanos Alexandre V\u00e9ron y Juan Parre hab\u00edan sido enviados, uno al Berri, el otro al Dunois; un Misionero hab\u00eda tenido el G\u00e2tinais\u00a0 por departamento. Al mismo tiempo la casa de Richelieu aliviaba diversos barrios del Poitou. En cuatro a\u00f1os, de 1660 al 1664, de la muerte de Vicente de Pa\u00fal a la publicaci\u00f3n de su Vida, estas nuevas limosnas sobrepasaban las 500 000 libras que al cabo de dos siglos se han incrementado en varios millones.<\/p>\n<p>Al terminar esta larga historia de nuestros disturbios y de las caridades de san Vicente de Pa\u00fal, dejaremos aparte de buena gana toda conclusi\u00f3n pol\u00edtica en favor, bien de los grandes, bien del pueblo. Y ah\u00ed como siempre,<\/p>\n<p><em>Los peque\u00f1os han sufrido por las tonter\u00edas de los grandes; <\/em>si los pueblos han expiado cruelmente los delirios de los reyes, digamos tambi\u00e9n que los reyes y los grandes, animados por la caridad de un hombre, han venido generosamente en socorro de los peque\u00f1os y de los pueblos.<\/p>\n<p>Fij\u00e9monos tambi\u00e9n, en descargo del siglo XVII, en nuestra vieja Francia mon\u00e1rquica, escarnecida hoy por tantos historiadores, de que la pobreza y la miseria se hab\u00edan resignado a ello e incluso contentado;; que ellas no se aprovecharon de los disturbios civiles para vengarse de sus pretendidos opresores; que los 40.000 mendigos de la capital, -la quinta parte de la poblaci\u00f3n de entonces- no tomaron ni una sola vez las armas, y que de las numerosas <em>cortes de milagros<\/em> no se vio salir, como de nuestros suburbios despu\u00e9s del 89, a estas hordas espantosas pidiendo a la sociedad la bolsa o la vida; que se ha de tomar nota de esta era feliz del 89 que el <em>pauperismo<\/em> ha reemplazado a la pobreza, que miserias menores amenazan la fortuna y la existencia de todos, y que el socialismo, -por llamarlo por su nombre,- nos plantea el problema cada vez m\u00e1s urgente de ser o no ser, y remite a corto plazo la ruina de todas las instituciones sociales.<\/p>\n<p>Notemos, si queremos,\u00a0 en bien de nuestra edad, que la guerra, incluso en pa\u00edses conquistados, incluso en los a\u00f1os m\u00e1s calamitosos y m\u00e1s indisciplinados de finales del \u00faltimo siglo y del comienzo de \u00e9ste, nunca se ha se\u00f1alado, sobre todo a los ojos y con la complicidad de los jefes, por los bandidajes y las atrocidades que cometieron nuestros ej\u00e9rcitos mismos, sin hablar de las bandas del bar\u00f3n de Erlach, en nuestras desdichadas provincias, y eso a los ojos de los Turena y de los Cond\u00e9, a los ojos de Luis XIV.<\/p>\n<p>Notemos tambi\u00e9n, en inter\u00e9s de la historia, que esta guerra de la Fronda, guerra de ni\u00f1os, se la ha llamado, un juego de ni\u00f1os, guerra de galanter\u00edas y de intrigas, guerra de chanzas y de canciones, fue una guerra abominable, no s\u00f3lo por la llamada que hizo al extranjero y a las largas invasiones que provoc\u00f3, sino por la ruinas\u00a0 directas que acumul\u00f3 en nuestro pa\u00eds. No, en ninguna guerra quiz\u00e1s se encontrar\u00eda tanto dolor y tanta calamidad. El incendio del Palatinado por Turena, que se ha presentado como un doloroso episodio en nuestras guerras del siglo XVII, es la historia misma, la historia continua y uniforme de nuestras provincias durante veinticinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>De todo ello, la historia no ha dicho nada. Nos introduce en los peinadores en los que la galanter\u00eda trama la intriga, no en todas las chozas en las que la intriga se deshace por el hambre, el deshonor y la muerte; registra las buenas palabras de los grandes o del pueblo de Par\u00eds, y no oye los gritos de angustia que les hacen un terrible eco; no omite ni un solo tr\u00e1mite de los parlamentos, ni un movimiento de los ej\u00e9rcitos, y ella no sigue esas huidas en masa, esas dolorosas odiseas de pueblos enteros tratando de escapar al hierro y a las llamas; ; conoce los nombre de todos los verdugos, y parece ignorar, no digamos ya los nombres de las v\u00edctimas, v\u00edctimas verdaderamente sin nombre como sin n\u00famero, sino el nombre de su salvador, el nombre de Vicente de Pa\u00fal, que, por ejemplo, <em>La Historia de Francia bajo Luis XIII y bajo el ministerio del cardenal Mazarino <\/em>De El Sr. Bazin, no ha pronunciado una sola vez, sino con ocasi\u00f3n de la muerte del rey. La verdad hist\u00f3rica, la justicia y el agradecimiento exigen a la vez que rehagan bajo un punto de vista nuevo esta parte de nuestros anales; exigen por lo menos que se devuelva p\u00fablicamente a Vicente de Pa\u00fal el nombre que le dieron algunas ciudades agradecidas, el nombre tan generosamente ganado de salvador. de padre de la patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) VII. Champa\u00f1a y Picard\u00eda (1654-1660). 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