{"id":129492,"date":"2015-02-01T03:00:46","date_gmt":"2015-02-01T02:00:46","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129492"},"modified":"2016-07-26T17:21:47","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:47","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo Tercero: <strong>Provincias<\/strong> <strong>Salvadas (cont.)<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h2>Art\u00edculo segundo: <em>Picard\u00eda y Champa\u00f1a<\/em><\/h2>\n<h3>I. <em>La Picard\u00eda antes de san Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/h3>\n<p>Apenas hab\u00eda acabado Vicente su obra de Lorena cuando tuvo que acudir en ayuda de otras provincias no menos desgraciadas; o m\u00e1s bien continuaba sosteniendo a los Loreneses, tanto en par\u00eds como en su patria, cuando Picard\u00eda, Champa\u00f1a y otras comarcas desoladas por la guerra y todas las plagas que la acompa\u00f1an, abrieron un campo m\u00e1s vasta todav\u00eda a su caridad. Repit\u00e1moslo, en efecto, ha habido casi siempre simultaneidad en las obras de este hombre que, aunque sucesivas ser\u00edan un encadenamiento de prodigios y que, concordando forman una masa que la fe y la caridad solas en su m\u00e1s alta potencia han podido levantar y llevar.<\/p>\n<p>Fue en 1650 cuando Vicente envi\u00f3 a Picard\u00eda sus grandes socorros y a todo un ej\u00e9rcito de Misioneros. Pero hac\u00eda muchos a\u00f1os que hab\u00eda comenzado a asistirla, pues hac\u00eda quince a\u00f1os ya que estas provincias y todas las regiones lim\u00edtrofes eran presa de males cuya revelaci\u00f3n tard\u00eda nos encontrar\u00edan incr\u00e9dulos, si no los declararan los m\u00e1s aut\u00e9nticos monumentos. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se buscar\u00eda vanamente el origen\u00a0 no solamente en nuestras historias generales ni siquiera en las historias particulares de nuestras ciudades; todo lo m\u00e1s una menci\u00f3n pasajera, fr\u00eda, vaga y sin detalles, que hace suponer al lector que se trata simplemente del contingente ordinario y obligado de sufrimientos que lleva consigo la guerra en el pa\u00eds que se ha escogido como teatro. La publicaci\u00f3n del <em>Diario de un burgu\u00e9s de Marle, <\/em>realizada en 1851 por el Sr. Am. Piette, ha dejado, la primera, dolores hasta entonces inauditos; qu\u00e9 ser\u00e1 si este cap\u00edtulo de historia local debe extenderse, aplicarse a m\u00e1s de seiscientas ciudades o pueblos, y enriquecido con detalles de la m\u00e1s salvaje barbarie, la m\u00e1s profunda miseria: En 1856, segunda revelaci\u00f3n\u00a0 en la <em>Revista de Par\u00eds, <\/em>por el Sr. Alph Feillet sobre los sufrimientos del pueblo durante la Fronda, de 1650 a 1655. Pero el Sr. A. Feillet no hac\u00eda m\u00e1s que completar, plegar en provecho de la causa democr\u00e1tica los documentos mencionados o indicados ya por los historiadores de san Vicente de Pa\u00fal<span id='easy-footnote-1-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-1-129492' title='El Sr. A. Feillet ha publicado de su trabajo, en 1862, una segunda edici\u00f3n considerablemente enriquecida con documentos nuevos y oficiales. Bajo este t\u00edtulo: &lt;em&gt;La Mis\u00e8re au temps de la Fronde et saint Vincent de Paul, &lt;\/em&gt;1 vol. in-8\u00ba ; libro en el que haremos algunos pr\u00e9stamos, a la par que le refutamos muchas veces, pero sin pasi\u00f3n, a pesar de la pasi\u00f3n demasiado evidente que ha ejercido contra nosotros. '><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. Adem\u00e1s, a falta de luces, tambi\u00e9n \u00e9l dejaba en la sombra todo lo que hab\u00eda precedido a ala guerra de la Fronda. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el Sr. \u00c9douard Fleury, corresponsal del ministerio de la instrucci\u00f3n p\u00fablica, le\u00eda en la Sociedad acad\u00e9mica de Laon un estudio sobre <em>la Di\u00f3cesis de Laon\u00a0 durante la Fronda, <\/em>en la que abarca los \u00faltimos a\u00f1os de Richelieu y todo el ministerio de Mazarino, veinticinco a\u00f1os. En este estudio se leen detalles lamentables de l\u00e1grimas y de duelo, sacados de los archivos del departamento del Aisne. Son informaciones requeridas, bien por del clero de la di\u00f3cesis, bien por los oficiales de la ciudad de Laon, en los raros intervalos de descanso del que gozaba este desdichado pa\u00eds, para pedir socorros o constatar la imposibilidad de pagar las contribuciones que les quer\u00edan arrebatar a su agotamiento. Dos de estas informaciones son anteriores a la gran guerra de la Fronda y nos ilustran sobre su estado antes de la intervenci\u00f3n caritativa de san Vicente de Pa\u00fal. Del estudio del Sr. E. Fleury tomaremos el cuadro de este primer periodo; le tomaremos tambi\u00e9n\u00a0 algunos rasgos del cuadro del segundo, de 1650 a la paz de los Pirineos, si bien nuestros documentos propios nos ofrecen aqu\u00ed colores superabundantes.<\/p>\n<p>De todas las comarcas que vamos a recorrer en busca de espantosas ruinas, la peor maltratada fue la de Laon, la de Soissons, es decir esta punta de la Isla de Francia que un\u00eda Picard\u00eda y Champa\u00f1a, y que formaba las antiguas di\u00f3cesis de Soissons y de Laon. Durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, fue destinada\u00a0 por su posici\u00f3n geogr\u00e1fica a ser tanto el centro de reuni\u00f3n de las tropas francesas, como la meta de las carreras o de las invasiones de los ej\u00e9rcitos enemigos; siempre el lugar de paso y como la gran ruta de estos cuerpos tan diversos por su origen como igualmente indisciplinados que se enfrentaban en esta frontera. Desde que Richelieu declar\u00f3 la guerra a la casa de Austria-Espa\u00f1a y hasta la paz de Westfalia, rece largos a\u00f1os, Imperiales y Espa\u00f1oles parten o de los Pa\u00edses Bajos o del Franco Condado, o de Alemania; atraviesan Picard\u00eda y Champa\u00f1a, y las orillas del Aisne son siempre el lugar de cita de los ej\u00e9rcitos para el ataque o la defensa, all\u00ed est\u00e1 a la vez la llave de Francia y de los Pa\u00edses Bajos\u00a0 espa\u00f1oles; por all\u00ed se avanza hacia Par\u00eds, o hacia Flandes.<\/p>\n<p>El 26 de mayo de 1635, facha de la declaraci\u00f3n de la guerra a Austria, toda esta frontera se cubre de tropas; todas las plazas fuertes regurgitan de soldados. El campo en un principio empieza con suerte para nuestras armas, por la victoria de Avein. B\u00e9lgica parece perdida para Espa\u00f1a; pero los Holandeses, nuestros aliados, nos traicionan, y los Espa\u00f1oles ayudados de los Imperiales, reemprenden la ofensiva. La Capelle, Vervins todas nuestras fronteras de Picard\u00eda est\u00e1n amenazadas. Rechazados un instante, vuelven en 1636, conducidos por Jean de Verth, Piccolomini y el cardenal infante, gobernador de los Pa\u00edses Bajos, y penetran en Francia por la Thi\u00e9rache, a la que saquean y roban. Toman la C\u00e2telet, la Capelle, Vervins, amenazan Guisa y Ribemont, y llagan a Picard\u00eda para sitiar Roye y Corbie. No pretendiendo sino el demasiado ej\u00e9rcito del conde de Soissons, s\u00f3lo encuentran escasa resistencia, y Corbie se ve forzada a capitular. Si esta plaza es retomada pronto por los franceses, el enemigo sigue siendo, por La Capelle, due\u00f1o de Thi\u00e9rache. Para desalojarle, todas las plazas vecinas se guarnecen de tropas y la regi\u00f3n se ve atravesada. En las primavera del a\u00f1o siguiente, se forma un ej\u00e9rcito m\u00e1s considerable alrededor de Laon, y se conquista La Capelle. Cada a\u00f1o ve este regreso mon\u00f3tono de invasiones rec\u00edprocas, de ciudades tomadas y recuperadas, y los \u00e9xitos y los reveses son igualmente desastrosos para la regi\u00f3n que hace de teatro. Si el enemigo no lo saquea, es el Franc\u00e9s, siempre apostado all\u00ed para invadir a su vez, el que la mata de hambre, impidiendo todo cultivo. De 1843 a 1648,\u00a0 tan s\u00f3lo, haciendo nuestros ej\u00e9rcitos\u00a0 sus campa\u00f1as en pa\u00eds enemigo y viviendo a sus expensas se pueden sembrar algunas tierras y recoger una escasa cosecha. Por \u00faltimo, la batalla de Lens trae la paz con el Imperio, a la espera de la guerra civil y una primera investigaci\u00f3n viene a desvelar las plagas y constatar las p\u00e9rdidas. \u00a1Qu\u00e9 plagas y qu\u00e9 p\u00e9rdidas! Masacres, violaciones en masa; castillos, iglesias y abad\u00edas derribados, caballos y animales robados, mieses segadas o m\u00e1s bien destruidas por el enemigo, abandono de los campos y huida de las poblaciones, peste que los diezma en los bosques como en las chozas, que despuebla en particular las ciudades; en San Quint\u00edn, tres mil v\u00edctimas se registran tan s\u00f3lo en el 1636.<\/p>\n<p>Tan despiadados como el Espa\u00f1ol y la peste, los Franceses, sin soldada, sin v\u00edveres, sin ropas, sobre todo sin disciplina viven all\u00ed a discreci\u00f3n como en pa\u00eds de conquista. Saquean lo que el enemigo ha dejado en granos o en animales, cometen los mismos horrores, se llevan a los pocos campesinos que quedan en los campos para servir o trabajar en sus ej\u00e9rcitos para acabar con la poblaci\u00f3n y causar la ruina del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Por otra parte, la presencia de la gente de guerra ha interrumpido por completo el curso de la justicia; los delitos ya no son reprimidos, ni siquiera perseguidos, el bandido es en todas partes el amo; es el triunfo del estado salvaje.<\/p>\n<p>Tal es el resumen de las primeras pesquisas, poco fecundas en detalles, y que no dejan entrever sino una ruina en masa. Sobriamente dictadas, fr\u00edamente escritas, las declaraciones no dejan de ser dignas de fe. Son, por lo dem\u00e1s, id\u00e9nticas en cuanto al fondo y la forma. \u00abSe dir\u00eda, ha escrito el Sr. E. Feillet, circulares sucesivamente copiadas unas tras otras que se hubieran enviado a rellenar.\u00bb<\/p>\n<p>Los informes que siguieron a la paz de Westfalia son menos discretos. Encierran preferentemente en los a\u00f1os 1648 y 1649, y sobre\u00a0 las abominaciones cometidas por las bandas del bar\u00f3n de Erlach, detalles que hacer estremecerse. D\u2019Erlahc hab\u00eda sido uno de los lugartenientes del duque de Saxe-Weimar. A la muerte del duque, en 1639, vi\u00e9ndose como el principal director del ej\u00e9rcito alem\u00e1n, se lo hab\u00eda vendido al rey por 200 000 escudos, y hab\u00eda recibido en recompensa, cartas de naturaleza, una pensi\u00f3n, favores, t\u00edtulos, mientras aguardaba el bast\u00f3n de mariscal. Cuando la defecci\u00f3n de Turenne, Luis XIV le hab\u00eda confiado el mando general de sus tropas. Fue en la \u00faltima mitad de 1648, cuando este terrible condotiero se abati\u00f3 sobre nuestras provincias con sus Alemanes luteranos que, en su feroz indisciplina y su furor anticat\u00f3lico, trataron a nuestra regi\u00f3n como salvajes. En el s\u00e9quito del marqu\u00e9s de Saint-M\u00e9grin, viceprovincial de Amiens , piden atravesar Aubenton, que pertenece al rey como ellos. El gobernador ha recibido la promesa que ellos no har\u00e1n m\u00e1s que atravesar la plaza. Entran, la tratan\u00a0 como ciudad tomada al asalto, la saquean, la devastan, cometen tales atrocidades que el pr\u00edncipe de Cond\u00e9, habituado no obstante a los horrores de la guerra que \u00e9l mismo permit\u00eda demasiado, \u00abreprochando. algunos d\u00edas despu\u00e9s, estos saqueos al vidame(<em>vice<\/em>&#8211;<em>dominus)<\/em>, le arroj\u00f3 los guantes al rostro, lo que le hizo morir de tristeza<span id='easy-footnote-2-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-2-129492' title='Dom Nicolas Le Long&lt;em&gt;, Hist. eccl\u00e9siastique et civile de du dioc\u00e8se de L\u00e2on, &lt;\/em&gt;etc., in-4\u00ba, Ch\u00e2lons, 1783, p. 503. \u2013El Sr. Feillet, que corre tras la novedad para no alcanzar a veces m\u00e1s que la paradoja, ha emprendido la rehabilitaci\u00f3n del bar\u00f3n de Erlach,, seg\u00fan las cartas de este jefe b\u00e1rbaro a su familia y su correspondencia con Mazarino, cartas que, demasiado evidentemente, no podr\u00edan prevalecer contra el grito un\u00e1nime de las poblaciones y de los historiadores.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.\u00bbPronto Erlach aparece en Marle, a la que perdona por un capricho excepcional de dulzura. Hacia el mes de julio entra en Laon por Neufch\u00e2tel, y ocupa varios de sus decanatos. Es entonces cuando la barbarie, sin conocer privilegios ningunos, ni sexo, ni rango, ni car\u00e1cter sagrado, pasa, dice el Sr. \u00c9, Fleury, su nivel igualitario por encima de todas las cabezas. La noble dama y su hija sufren los \u00faltimos ultrajes en compa\u00f1\u00eda de la campesina\u00a0 y de la pastora de reba\u00f1os. Son razzias de mujeres de toda condici\u00f3n, llevadas al campo para ser entregadas a la brutalidad de la soldadesca, y los que las quieren defender son inmediatamente colgados. El privilegio, -pues todav\u00eda quedan, -pero privilegio de un tratamiento m\u00e1s innoble y m\u00e1s atroz se reserva a las iglesias y a las gentes de iglesia. Todos los templos son saqueados, robados, arruinados, incendiados de manera que no queda ya en adelante monumento antiguo en todo la parte del noroeste de la di\u00f3cesis de Laon. El juego de estos b\u00e1rbaros e inmundos herejes es exponer a los sacerdotes desnudos del todo a las burlas de la multitud, o martirizarlos en sus presbiterios y al pie de sus altares. Antes de darles muerte, sin embargo, su avidez los somete a una cruel pregunta, para forzarlos a entregar el dinero que desde hace mucho no tienen ya. Sorprende que los fogoneros de 1797, a quienes se ten\u00eda por inventores, no hayan sido en esto m\u00e1s que plagiarios. En efecto, los soldados del bar\u00f3n de Erlach calentaban los pies de los p\u00e1rrocos para arrancarles alguna revelaci\u00f3n imposible. Les pon\u00edan los dedos de las manos y de los pies en los muelles de los tornos de sus arcabuces para arrancarles rescates que no pod\u00edan pagar. A los campesinos no se los trata mejor. En sus bienes y en su vida son tratados como el noble y el sacerdote. Despu\u00e9s de verse forzados a entregar sus granos y animales, expulsados de sus pueblos por el incendio, se retiran a las iglesias bajo la protecci\u00f3n de Dios. Los fuerzan a ello para degollarlos all\u00ed, para violar a sus mujeres sobre el mismo altar; y si ofrecen alguna resistencia, los ahuman all\u00ed como a animales salvajes en sus guaridas. Si quieren salir o precipitarse por las ventanas para escapar a las llamas, son recibidos por las picas de los soldados.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito alem\u00e1n hab\u00eda causado m\u00e1s ruinas que el espa\u00f1ol; hab\u00eda incendiado m\u00e1s de cuarenta pueblos y dado muerte a una parte de los habitantes despu\u00e9s de robarles saciar con ellos una brutalidad inmunda. Tambi\u00e9n la despoblaci\u00f3n\u00a0 ha hecho espantosos progresos. Las investigaciones constantes, una disminuci\u00f3n de los dos tercios; dos tercios tambi\u00e9n de las tierra en barbecho, y la mitad de las parroquias y aldeas se han quemado o son inhabitables. Pueblos compuestos antes de tres o cuatrocientos hogares est\u00e1n reducidos a cinco, seis, ocho, diez o doce habitantes.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed las grandes aza\u00f1as del bar\u00f3n Erlach, lugarteniente general de los ej\u00e9rcitos de Su Majestad Luis XIV: merec\u00edan una recompensa. Mazarino le quiso recibir con gran pompa en Saint-Quentin, escoltado por nuestros pr\u00edncipes, por nuestros mariscales y los personajes m\u00e1s altos, y le llen\u00f3 de honores y de presentes<span id='easy-footnote-3-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-3-129492' title='Bibliographie des Mazarinades, tom. III.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Despu\u00e9s, las bandas del bar\u00f3n de Erlach regresaron por fin a Alemania.<\/p>\n<p>No fue la liberaci\u00f3n de nuestras comarcas; tras los Alemanes, los Ingleses; despu\u00e9s del bar\u00f3n de Erlach, lord Digby, que tra\u00eda de Flandes los ej\u00e9rcitos del rey para hacerles tomar los acantonamientos de invierno en las fronteras de Champa\u00f1a, de Borgo\u00f1a y de Lorena. Los Ingleses de Digby quisieron rivalizar con los Alemanes del bar\u00f3n de Erlach. Ellos tambi\u00e9n saquearon, incendiaron, violaron, asesinaron.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quedaba para las poblaciones, c\u00f3mo subsistieron los tristes supervivientes en medio de una pa\u00eds devastado y sin cultivos antes de la llegada de los hijos de Vicente de Pa\u00fal? Todo un misterio. Se los ve no obstante mendigar en grupos, sus p\u00e1rrocos a la cabeza, sembrando los caminos de cad\u00e1veres. Porque el clero, arruinado por el enemigo, se ha despojado voluntariamente del resto para por los pobres. Y, como lo constatan sus asambleas, ya no tiene nada ni para \u00e9l ni para los miserables, menos a\u00fan para el rey que le pide sin cesar diezmos extraordinarios. Ofrece el abandono de todos sus beneficios, con la condici\u00f3n que se le libere de las cargas y, con ello, cree hacer un negocio ventajoso. Los agentes del fisco emplean in\u00fatiles coacciones: est\u00e1n all\u00ed para gestionar y por sus pagas, cuando no son perseguidos como enemigos por las poblaciones irritadas por estas exacciones intentadas sobre sus miserias.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n lo iba a creer? Y no es m\u00e1s que el principio de\u00a0 del sufrimiento para estas provincias desoladas, y el a\u00f1o 1650 encierra por s\u00ed solo m\u00e1s horrores que los quince precedentes. Felizmente que, ese mismo a\u00f1o, la misericordiosa Providencia les enviar\u00e1 a \u00e1ngeles de consuelo y de entrega. Turenne. infiel a la regente, ha dado la mano a los Espa\u00f1oles e introducido a los Imperiales en Francia por Hirson y Aubenton. Conducidos por \u00e9l, se llevan Le C\u00e2telet, Vervins y Rethel. Fracasan ante Guise, que les opone durante, diecisiete d\u00edas, una heroica resistencia. El archiduque Leopoldo, hermano del emperador, que manda el ej\u00e9rcito en persona, debe retirarse a \u00c9treux ante el ej\u00e9rcito del rey. Pero \u00e9ste, mandado por el mariscal du Plessis-Praslin, no hace sufrir menos al pa\u00eds mientras lo libra moment\u00e1neamente del extranjero. Es numeroso y cubre todos los alrededores de La F\u00e9re, donde espera al general Roce y al marqu\u00e9s de Senneterre. Todos estos cuerpos se re\u00fanen por fin, despu\u00e9s de machacar los campos. Si han desbloqueado a Guise, le han hecho pagar caro, como a toda esta comarca, la intervenci\u00f3n de sus armas. Adem\u00e1s, el enemigo se ha vengado con La Capelle. Hirson, Vervins y Marle que ha tomado y saqueado. Ha avanzado hasta Ch\u00e2teau-Thierry, desde donde amenaza al interior de Francia. El ej\u00e9rcito franc\u00e9s, multiplicando bajo sus pasos\u00a0 los desastres,\u00a0 toma varias posiciones para cubrir Par\u00eds. despu\u00e9s de una marcha victoriosa, el archiduque vuelve sobre sus pasos, toma a Rethel, sitia a Mouzon y, en diciembre solamente se vuelve a Flandes con un ej\u00e9rcito disminuido, agotado de fatiga, pero deja una regi\u00f3n\u00a0 cuya desolaci\u00f3n, esta vez, el informe de la caridad nos contar\u00e1, al mismo tiempo que la informaci\u00f3n oficial, la espantosa desolaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>II. <em>Primera intervenci\u00f3n de Vicente.<\/em><\/h3>\n<p>En 1643 o 1644, Vicente hab\u00eda comenzado a ayudar a la desdichada Picard\u00eda. En efecto, en el proceso de canonizaci\u00f3n, Nicolas Bouthillier, principal del colegio de Beauvais, ha declarado haber sido testigo en San Quint\u00edn, donde se hallaba en esta \u00e9poca, socorros temporales y espirituales que el santo prepar\u00f3 para esta ciudad, y a los pueblos vecinos arruinados por la guerra<span id='easy-footnote-4-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-4-129492' title='&lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., n\u00ba 86, p. 193.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Pero no fue hasta el levantamiento del cerco de Guise, cuando conoci\u00f3 toda la desolaci\u00f3n en sus proporciones, y extendi\u00f3 tambi\u00e9n y organiz\u00f3 el servicio de esta provincia. Franceses e Imperiales, con prisas por acudir a nuevos combates, hab\u00edan dejado\u00a0 en los alrededores de Guise y en todas las rutas a sus numerosos heridos y enfermos que, en medio de pueblos despoblados, mor\u00edan privados de todos los socorros y del cuerpo y del alma. De Par\u00eds o de otras ciudades nadie pensaba en volar en su ayuda. S\u00f3lo disfrutaban del regocijo causado por el cese del cerco y el retiro del enemigo, regocijo sin agradecimiento para los pobres soldados que hab\u00edan comprado con su sangre este doble triunfo. Adem\u00e1s, la continuidad de guerras que llevaban ya m\u00e1s de quince a\u00f1os hab\u00eda vuelto insensible\u00a0 sobre sus resultados acostumbrados, fuera el que fuese el horror, y cuando todo el mundo ten\u00eda que sufrir m\u00e1s o menos, cada uno se encerraba en su ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Un solo hombre, uno s\u00f3lo, se traz\u00f3 el plan de llevar asistencia a los pobres asoldados. Apenas informado por algunos viajeros, Vicente va a encontrar a la presidenta de Herse y, de acuerdo con esta mujer caritativa, propone el plan de un peque\u00f1o convoy de socorros, al momento hace salir a dos de sus Misioneros, que llevaban unas quinientas libras, y conduc\u00edan un caballo cargado con v\u00edveres.<\/p>\n<p>Llegados a los lugares y despu\u00e9s de medir la extensi\u00f3n de esta miseria comprendieron en seguida que su peque\u00f1o peculio y sus escasas provisiones eran muy poca cosa para unas inmensas necesidades. Por los caminos al descubierto, a lo largo de las cercas, eran millares de maltrechos soldados, agotados de hambre y de fatiga, esperando la mayor parte el golpe de la muerte. En un abrir y cerrar de ojos, los Misioneros hab\u00edan distribuido todas sus provisiones. Les quedaban las quinientas libras, fueron volando a los pueblos a comprar algunos v\u00edveres: soledades, ruinas humeantes de all\u00ed a las ciudades m\u00e1s pr\u00f3ximas, la misma desolaci\u00f3n que en los campos, por todas partes lo mismo, el hambre, la miseria y la muerte!<\/p>\n<p>Vieron al momento que no eran s\u00f3lo soldados, sino provincias enteras, que era preciso organizar un servicio de salvamento. Solos, con algunos centenares de libras, qu\u00e9 pod\u00edan hacer; comunic\u00e1rselo a su padre y, esperar la respuesta, atendiendo a los moribundos.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hicieron. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, sus cartas estaban en Par\u00eds. al leerlas, Vicente se estremeci\u00f3 ante la inmensa tumba de poblaciones enteras, que le mostraban de lejos. Como nuestro Se\u00f1or a la vista de la tumba de L\u00e1zaro. Aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, la Providencia pon\u00eda una obra inmensa en lugar de la obra restringida que hab\u00eda imaginado al principio. No pensaba m\u00e1s que en socorrer a algunos soldados escapados al asedio de Guise como lo hab\u00eda hecho en el sitio de Corbie, y ahora Dios parec\u00eda poner en su caridad la salvaci\u00f3n de de las ciudades y de las provincias. Era volver a la obra de Lorena pero en proporciones m\u00e1s grandes de intensidad y de dimensiones, porque su vista, ejercitada en medir la miseria y aplicar los socorros a las calamidades, hab\u00eda visto all\u00ed desde el primer informe de sus sacerdotes, m\u00e1s desgraciados que aliviar y por lo tanto m\u00e1s limosnas que recoger.<\/p>\n<p>Su coraz\u00f3n no dud\u00f3. Pero \u00bfd\u00f3nde encontrar las sumas que parec\u00edan necesarias aqu\u00ed? Par\u00eds libre ya de la guerra civil, comenzaba a sufrir, y si bien la miseria fuera menor de lo que ser\u00e1 dos a\u00f1os despu\u00e9s, parec\u00eda capaz de absorber los recursos tan reducidos de la caridad. En efecto, \u00bfqu\u00e9 le pod\u00eda quedar a\u00fan despu\u00e9s de las sumas inmensas que hab\u00eda enviado a Lorena, despu\u00e9s del gasto enorme que supon\u00eda doce a\u00f1os con los ni\u00f1os exp\u00f3sitos? Adem\u00e1s qu\u00e9 otras obras ten\u00eda que sostener, la Misi\u00f3n de Berber\u00eda, la Misi\u00f3n de Madagascar, etc.<\/p>\n<p>Pero la fe y la caridad de Vicente, no m\u00e1s que el valor y el genio del h\u00e9roe, no conocen lo imposible, y este sentimiento generoso se lo ha inspirado a las Damas de su Asamblea. Les propone pues la nueva carga, y las fuertes mujeres la aceptan. Mas, para no abrumarlas, quiere que otras la compartan con ellas. Y as\u00ed, ruega al arzobispo de Par\u00eds que recomiende a todos sus diocesanos las necesidades de la Picard\u00eda y de Champa\u00f1a. El arzobispo publica, en efecto, un mandato, en virtud del cual todos los p\u00falpitos de Par\u00eds resuenan pronto con los gritos de angustia de las dos desdichadas provincias. Vicente se dirige tambi\u00e9n a todos aquellos cuya voz puede llegar a los corazones, y pronto agrupa en torno a s\u00ed a una multitud de obreros caritativos.<\/p>\n<p>Tal es el verdadero origen, tal es el verdadero autor de esta gran empresa. Recientemente, se ha querido desplazarlo todo, fechas, m\u00e9ritos, para atribuir al partido jansenista por lo menos el honor de la iniciativa<span id='easy-footnote-5-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-5-129492' title='Libro ya citado: &lt;em&gt;La France et saint Vincent de Paul, &lt;\/em&gt;por el Sr. A. Feillet '><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Antes incluso de todo examen, \u00bfno parece singular querer quitar le iniciativa de la obra de las provincias a Vicente de Pa\u00fal quien, desde hac\u00eda trece o catorce a\u00f1os se ocupaba de la desgraciada Lorena? \u00bfY en qu\u00e9 se apoyan para sostener tal enormidad? En el prefacio de un libro en dos partes, publicado a mediados de 1651 bajo el t\u00edtulo de <em>Limosna cristiana y eclesi\u00e1stica.<\/em> Este libro no es sino un serie de extractos de la Escritura y de los Padres, recogidos por Saint-Cyran en la prisi\u00f3n de Vincennes. Por mucho tiempo in\u00e9dita, la colecci\u00f3n fue lanzada por el partido jansenista en medio de las grandes miserias de Francia. \u00bfQui\u00e9n fue su editor?\u00a0 Se nombra al sobrino del doctor Arnauld, Antoine Lemaistre, al que algunos han llegado a querer hacerle autor. Pero las <em>Memorias<\/em> de Lancelot , la <em>Necrolog\u00eda<\/em> de Port-Royal, la <em>Historia de Port-Royal <\/em>de Besoigne, todos los libros del partido y el prefacio mismo, que discutimos, no dicen nada, en este punto, de Antoine Lemaistre, y atribuyen el honor de la publicaci\u00f3n de la <em>Limosna cristiana<\/em> a Charles Maignart de Berni\u00e8res, el propio magistrado a quien se quiere condecorar con los despojos de san Vicente de Pa\u00fal. Maignart de Berni\u00e8res ser\u00eda pues tambi\u00e9n el autor del famoso prefacio, en el que se le trata de \u00abmuy piadoso y de muy caritativo magistrado\u00bb! \u2013A menos que no haya encargado de su paneg\u00edrico al ex abogado Antoine Lemaistre, lo que explicar\u00eda las partes iguales que se atribuyen al magistrado y al abogado en la publicaci\u00f3n de la <em>Limosna<\/em> <em>cristiana<\/em>. No ser\u00eda imposible con todo que Maignart de Berni\u00e8res se hubiera adjudicado a s\u00ed mismo el honor de la apolog\u00eda, ya que era costumbre no desusada de la gente de Port-Royal hacerse los propios elogios bajo el velo del an\u00f3nimo, que ocultaba a los ojos del p\u00fablico el rubor de su modestia. As\u00ed las cosas, esto es lo que se lee en el prefacio de la Limosna cristiana: \u00abQuedando desolada Francia por una gran hambre en 1649, un muy piadoso y caritativo magistrado se sinti\u00f3 conmovido de Dios y animado a consagrarse todo a la caridad, y a unirse en un comercio tan santo con algunos de sus amigos y algunas damas m\u00e1s ilustres todav\u00eda por su piedad s\u00f3lida y su caridad ejemplar que por su condici\u00f3n y nacimiento\u2026Pues, como no les era suficiente tener dinero, no ten\u00edan personas fieles para darlo fielmente, el mismo dios que sac\u00f3 en otro tiempo a un santo di\u00e1cono y un Padre de la Iglesia de la soledad (a san Efr\u00e9n) para hacerle dispensador irreprochable de las caridades de toda una ciudad, les ha hecho encontrar en los lugares, en todas las provincias que han asistido, a diversos particulares muy p\u00edos que han sido como las manos de estos corazones los limosneros de estos laicos y los mediadores entre los ricos caritativos de Par\u00eds y los pobres miserables del campo. Estos siervos de Dios han actuado con tanto cuidado, vigilancia y exactitud, y han expuesto tan valerosamente sus vidas en las visitas de los enfermos, cuyo n\u00famero era muy grande, que algunos de ellos han hallado all\u00ed la vida eterna\u00a0 muriendo por la cardad que no muere nunca.\u00bb El prefacio habla despu\u00e9s de un gran concurso que se hizo en Par\u00eds de los pobres de Picard\u00eda y Champa\u00f1a, de una sociedad que se form\u00f3 para ayudarlos, de la esperanza que la aparici\u00f3n de una abundante mies daba de ver terminar la miseria con el a\u00f1o de 1650, de la recrudescencia de los males causada por las guerra y de la multiplicaci\u00f3n necesitada de las personas asociadas para la caridad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 vemos en este prefacio? Una fecha y una asociaci\u00f3n caritativa. La fecha de 1649 no es, ay, anticipada, si se trata de fijar el origen de una miseria de hace ya m\u00e1s de quince a\u00f1os; pero lo es ciertamente, si se quiere unir la organizaci\u00f3n de la obra de las provincias, que hay que remitir a mediados del a\u00f1o siguiente. Lo que se habr\u00eda ensayado\u00a0 e este respecto en 1649 no ha dejado ning\u00fan rastro en la historia y los informes oficiales no hace m\u00e1s menci\u00f3n de ello que los caritativos. Si se hubiera ensayado algo ya, habr\u00eda que ver en ello tambi\u00e9n la mano principal de san Vicente de Pa\u00fal. A esta acci\u00f3n dominante de Vicente, se opone sin raz\u00f3n una coartada, cuando se pretende que el santo, ocupado entonces en visitar sus casas, no volvi\u00f3 a Par\u00eds hasta finales de 1649: estaba all\u00ed de regreso el 15 de junio demasiado pronto por consiguiente para ponerse al frente de lo que se habr\u00eda emprendido en el invierno de aquel a\u00f1o. Adem\u00e1s, hab\u00edamos visto que hab\u00eda comenzado a socorrer Picard\u00eda en 1643 o 1644. En cuanto a Champa\u00f1a, no olvidemos que sus sacerdotes se hab\u00edan establecido ya en 1636; que ten\u00edan varias casa en las di\u00f3cesis de Troyes, de Sens, de Ch\u00e2lons-sur-Marne y de Reims, que estaban, por consiguiente, todos apostados para emprender, a la primera se\u00f1al de su superior, la santa lucha contra la miseria. Y que hab\u00edan debido de entrar en campa\u00f1a a ejemplo de sus vecinos de Lorena. \u00bfY no son ellos, evidentemente, a los que el prefacio de la <em>Limosna<\/em> <em>cristiana<\/em> designa hablando de esos <em>particulares<\/em> <em>mediadores<\/em> a quienes los ricos de Par\u00eds han encontrado \u00aben los lugares en todas las provincias que ellos han asistido?\u00bb<\/p>\n<p>No obstante, no hab\u00eda a\u00fan, en aquella \u00e9poca, m\u00e1s que esfuerzos aislados. Pues bien, aqu\u00ed se trata de una gran organizaci\u00f3n de caridad, de un centro de acci\u00f3n, alrededor del cual todo viene a agruparse. Bueno pues, hay algo que ciertamente no tuvo lugar m\u00e1s que en 1650, y por la sola iniciativa y bajo la sola direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal. Si hemos de creer el prefacio de la <em>Limosna<\/em> <em>cristiana<\/em> y a su reciente comentarista, este centro, formado en 1649, habr\u00eda tenido en un principio, y bastante tiempo despu\u00e9s, a Maignart de Berni\u00e8res. Quien quiere probar demasiado no prueba nada. En este prefacio, no se dice una palabra de Vicente, y todo esto se carga a cuenta del piadoso magistrado. Como el prefacio es de mediados de 1651, es decir de una \u00e9poca en que, de acuerdo con todos, la obra jansenista, si alguna vez existi\u00f3, hab\u00eda ido a perderse en la obra del Padre de la Misi\u00f3n. El escritor jansenista ha ca\u00eddo pues en flagrante delito de jactancia mentirosa. Y es que efectivamente, grandes charlatanes de caridad, los jansenistas hablaban, escrib\u00edan m\u00e1s que actuar, se ocupaban de disputas m\u00e1s que de buenas obras, y no perd\u00edan la ocasi\u00f3n de darse los t\u00edtulos pomposos de \u00abprocuradores generales de los pobres\u00bb!<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 vemos tambi\u00e9n en el prefacio de la <em>Limosna<\/em> <em>cristiana<\/em>? Una fecha y una asociaci\u00f3n compuesta, de una parte, de laicos y de damas, por otra parte, de ministros de sus limosnas, llevando la caridad hasta mori por el servicio de los pobres. Ahora bien, estas Damas \u00bfqui\u00e9nes son sino las Damas de la Asamblea de san Vicente de Pa\u00fal establecida en 1634, cuyos nombres se leer\u00e1n enseguida al pie de todas las narraciones caritativas? Estos ministros \u00bfqui\u00e9nes son, sino los Misioneros de san Vicente de Pa\u00fal, muchos de los cuales, en efecto, murieron en el ejercicio de la caridad?<\/p>\n<p>\u00bfQueda por decir que nosotros quer\u00edamos desterrar de la asociaci\u00f3n a los Maignart de Berni\u00e8res, a los Gu\u00e9 de Bagnols, a los Lenain y dem\u00e1s laicos piadosos a su modo que han podido cooperar en la obra? No, sin duda, y su presencia en la asociaci\u00f3n se explica del modo m\u00e1s natural. La mayor parte de las Damas de la Asamblea, que pertenec\u00edan a familias de alta magistratura, deb\u00edan necesariamente dirigirse, para tener dinero, a los hombres caritativos de su clase. Bueno pues, se sabe que el jansenismo ha contado siempre con demasiados adeptos en la familia parlamentaria. De ah\u00ed la presencia de Maignart de Berni\u00e8res y de algunos magistrados m\u00e1s entre los que participaron en la obra de las provincias. Pero ellos figuraban all\u00ed tan s\u00f3lo a t\u00edtulo de individuos caritativos y no de agentes de la secta, menos todav\u00eda de jefes y de directores de la obra. Ellos solos, ayudados por sus amigos, se atribuyeron un papel mayor, en contradicci\u00f3n manifiesta en este punto con todo el conjunto de los hechos, con todos los documentos verdaderamente oficiales.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos un ejemplo perentorio. San Vicente de Pa\u00fal recurr\u00eda a todos los medios para animar a la piedad p\u00fablica. Pero el requerimiento m\u00e1s eficaz que haya hecho a la caridad a favor de nuestras provincias desoladas, consisti\u00f3 en la publicaci\u00f3n de las cartas que le escrib\u00edan los primeros Misioneros. En ellas se ve\u00eda el cuadro de una miseria que la imaginaci\u00f3n m\u00e1s fecunda jam\u00e1s hubiera so\u00f1ado; cuadro tomado en vivo, pintado sin pretensi\u00f3n, sin sobre carga, ofreciendo a pesar de todo una pincelada, una realidad m\u00e1s espantosa que el ideal del arte m\u00e1s sombr\u00edo. Entonces, si hemos de creer siempre al prefacio de la <em>Limosna<\/em> <em>cristiana, <\/em>ser\u00edamos deudores de estos Relatos, y del libro de la Limosna, a Maignart de Berni\u00e8res. En \u00e9l leemos, en efecto: \u00abA este magistrado\u2026 se le ocurri\u00f3 dar a conocer estas miserias a todo Par\u00eds, incluso a todas las grandes ciudades de Francia, por unos Relatos muy verdaderos y muy exactos que \u00e9l mismo se molest\u00f3 en hacer, componiendo un relato de varios extractos de cartas de todos los que asisten a los pobres en los lugares\u00a0 le dirigen todas las semanas<span id='easy-footnote-6-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-6-129492' title='Citamos seg\u00fan el libro mismo, y no seg\u00fan el Sr. Feillet, quien cita muy libremente y muy inexactamente.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Bueno, sabemos, por una carta de Vicente, c\u00f3mo fueron publicados estos Relatos. Hablando m\u00e1s tarde de las Damas de la Caridad y de las Damas de su Asamblea, dice \u00e9l de \u00e9stas: \u00abEllas asisten desde hace algunos a\u00f1os, a la pobre gente de las fronteras\u2026 Se ha servido y se sirven todav\u00eda de algunos sacerdotes y hermanos de la Compa\u00f1\u00eda que visitan los lugares arruinados\u2026Y como escriben las miserias espirituales y temporales que encuentran, de ellas se hacen Relaciones que se mandan imprimir, y las Damas las distribuyen\u00a0 en las casa buenas y van a pedir la limosnanote]Carta a Mart\u00edn, Tur\u00edn, del 28 de julio de 1656.[\/note].\u00bb As\u00ed, los sacerdotes enviados por Vicente a las fronteras, le dirig\u00edan, como todos sus Misioneros, informes de sus trabajos. Se los le\u00eda a las Damas de su Asamblea, como nos lo ha dicho en su carta antes citada (p. 106) a Du Coudray, y \u00e9stas se encargaban de mandarlos imprimir, echando mano de la ayuda de \u00e9ste o aqu\u00e9l, de Maignart de Berni\u00e8res o de otro, distribuy\u00e9ndolos ellas mismas en Par\u00eds y en provincias. Maignart de Berni\u00e8res y algunos personajes m\u00e1s de la secta pod\u00edan deslizar en ellos\u00a0 -y no perdieron la ocasi\u00f3n- muchas palabras en alabanza propia, seguros por adelantado que el humilde Vicente no reclamar\u00eda nunca; ellos se pod\u00edan dar, con esto o de otras formas, una gran importancia: pero, en la verdad de la historia no han jugado nunca m\u00e1s que un papel de instrumentos al servicio de la obra de san Vicente de Pa\u00fal. S\u00ed, la obra de san Vicente de Pa\u00fal es de san Vicente de Pa\u00fal solamente, tanto en su origen como en su continuaci\u00f3n. Esta obra, en efecto, no nos es bien conocida m\u00e1s que por los Relatos, de los que el primero se de setiembre de 1650. Pues, las cartas de que se compone\u00a0 son todas enviadas por los Misioneros, prueba irrecusable de la parte principal, y en un sentido exclusiva, que Vicente ha tomado en la obra desde el comienzo. La informaci\u00f3n oficial para 1650 no habla del mismo modo m\u00e1s que de los sacerdotes de la misi\u00f3n. Y as\u00ed ser\u00e1 siempre, siempre ser\u00e1n cartas de Misioneros, con las que se mezclar\u00e1n de vez en cuando algunas cartas de p\u00e1rrocos o de oficiales de las ciudades uniendo\u00a0 a la voz de los hijos de Vicente sus gritos de extrema necesidad. La uniformidad misma de esta colecci\u00f3n prueba que la obra se prosigui\u00f3 exactamente como hab\u00eda comenzado, sin ning\u00fan cambio de m\u00e9todo ni de direcci\u00f3n. Entonces si, seg\u00fan opini\u00f3n general, tuvo pronto a Vicente de Pa\u00fal por director \u00fanico, es que le hab\u00eda tenido tambi\u00e9n por \u00fanico fundador.<\/p>\n<p>Pensemos entonces en nuestra Colecci\u00f3n de Relatos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un breve prefacio y algunos extractos de la Escritura y de los Padres a favor de la limosna, ofrece una <em>Instrucci\u00f3n para el alivio de los pobres, <\/em>\u00abya practicado, dice, por algunas personas tan ilustres en piedad como lo son por su condici\u00f3n.\u00bb Todos los consejos que encierra esta <em>Instrucci\u00f3n,<\/em> \u00aben lo que se refiere a los enfermos, los que tienen salud, los que pueden trabajar,\u00bb sienten la inspiraci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal y m\u00e1s a\u00fan porque a \u00e9l se acude en el cuidado de los enfermos y sobre las Cofrad\u00edas de la Caridad establecidas por \u00e9l solo. Adem\u00e1s, el orden y la cantidad de las distribuciones, la distinci\u00f3n entre los d\u00edas de carne y d\u00edas de abstinencia, la instrucci\u00f3n que se debe hacer a los pobres en el momento que reciben la limosna, todo ello est\u00e1 conforme a su pr\u00e1ctica y est\u00e1 tomado casi textualmente de sus reglamentos de caridad.<\/p>\n<p>Sigue una receta para hacer estos potajes econ\u00f3micos que ser\u00e1n el principal alimento de las poblaciones hambrientas y arrancar\u00e1n tantas v\u00edctimas a la muerte. No demos un paso atr\u00e1s ante estos detalles en los que se manifiesta cada vez m\u00e1s el esp\u00edritu positivo del santo sacerdote, tan relevantes por lo dem\u00e1s por la grandeza de los resultados; no se trataba con ello de halagar la sensualidad de algunos ricos gastr\u00f3nomos, sino de salvar la vida a miles de de pobres.<\/p>\n<p><em> Alimento para cien pobres.<\/em><\/p>\n<p>\u00abHabr\u00e1 que llenar de agua una marmita o caldero conteniendo cinco cubos, en los cuales se echar\u00e1n, en trozos, unas veinticinco libras de pan, siete cuartos de grasa en los d\u00edas de carne y siete cuartos de mantequilla para los de abstinencia, cuatro litrones de guisantes o de habas con verduras o medio celem\u00edn de nabos, o berzas, puerros o cebollas u otras verduras de huerta, sal en proporci\u00f3n por unos catorce c\u00e9ntimos; todo cocido a la vez, total cuatro cubos, bastar\u00e1 para cien personas, y les ser\u00e1 distribuido con una cuchara y escudilla, que es una porci\u00f3n, y se les dar\u00e1 a cada familia tantas porciones como cabezas\u00a0 que alimentar, y todo este alimento vendr\u00e1 a ser cien c\u00e9ntimos por cien personas, incluso este a\u00f1o en que el trigo est\u00e1 muy caro.<\/p>\n<p>\u00abEste m\u00e9todo se puede observar tambi\u00e9n en la ciudad, guardando la misma regla y la proporci\u00f3n para seg\u00fan el n\u00famero; se puede practicar tambi\u00e9n en cada familia pobre echando en una olla\u00a0 lo que puede ser suficiente para tantas personas, cuyo precio puede ser un sueldo o 18 diezmos por barba.<\/p>\n<p>\u00abSe podr\u00e1 a\u00f1adir o cambiar el m\u00e9todo seg\u00fan los g\u00e9neros que cada pa\u00eds puede ofrecer. Se pueden echar en las marmitas algunas carnes, como entra\u00f1as de buey, cordero o ternera, que suplir\u00e1n a la grasa, guisantes y nabos, y no saldr\u00e1n m\u00e1s caras.\u00bb<\/p>\n<p>Vienen entonces los Relatos propiamente dichos. Aqu\u00ed era de temer, no que el lector se quedara fr\u00edo e insensible ante el espect\u00e1culo tan horroroso, sino que se negara a darle fe, por incre\u00edble. Por eso se escribi\u00f3 a la cabeza de estos relatos: \u00abSi se advierten en esta historia cosas no comunes y que sobrepasan la creencia ordinaria, tenemos los originales para constatar la verdad.\u00bb<\/p>\n<p>La primera Relaci\u00f3n est\u00e1 fechada en setiembre de 1650. las Damas la difundieron en Par\u00eds y por las provincias. Les vali\u00f3 socorros considerables. Hac\u00eda presente y pon\u00eda a la vista, en un lenguaje natural y pintoresco, una miseria, cuya distancia hubiera aminorado la impresi\u00f3n; forzaba a los m\u00e1s insensibles a privarse a favor de tanto sufrimientos; era como una vara de Mois\u00e9s que hac\u00eda saltar las l\u00e1grimas y la limosna de la roca del ego\u00edsmo; por otro lado, para las personas caritativas que hab\u00edan hecho los primeros donativos por la fe del santo sacerdote un informe que justificaba el empleo de su oro y los animaba a seguir entregando m\u00e1s todav\u00eda<span id='easy-footnote-7-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-7-129492' title='Se ha de notar tambi\u00e9n que, por humildad y por delicadeza, Vicente no recib\u00eda las limosnas. \u00c9stas deb\u00eda ser depositadas en las manos de los p\u00e1rrocos de Par\u00eds, o de las Damas de la Caridad. Consignemos aqu\u00ed los nombres o direcciones de estas mujeres admirables, pertenecientes casi todas a familias de alta magistratura, verdaderas madres del pobre y del pueblo, a las que remiten nuestros relatos: La presidenta de Lamoignon, y tras su muerte, ocurrida en 1651, la se\u00f1orita de Lamoignon, su hija, primero corte del Palacio, luego Aubry-le-Boucher; las presidentas de Herse, calle Pav\u00e9e, y Nicola\u00ef, calle Bourtibourg; las se\u00f1oras Fouquet, madre del superintendente, calle Richelieu, y Joly, calle de los Blancos-Manteaux; las se\u00f1oras de Miramion, calle de los Bernardins, y de Traversay, calle Saint-Martin, con el Sr. presidente M\u00e9liaud, su hermano; Por \u00faltimo, la se\u00f1orita Viole, calle La Harpe.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Este primer \u00e9xito anim\u00f3 a Vicente. En los meses que siguieron, aparecieron otros Relatos, cartas de Misioneros, de pobres p\u00e1rrocos, de oficiales de las ciudades, todas llenas de l\u00e1grimas y de gratitud, de llamadas m\u00e1s urgentes hechas a la caridad. Desde entonces se hab\u00eda fundado una especie de diario mensual, Anales de la miseria y de la caridad, cuya lectura produjo las sumas inmensas que se\u00f1alaremos. Se imprim\u00eda ordinariamente en cuatro p\u00e1ginas in-4\u00ba, de tres o cuatro mil ejemplares, y se extendi\u00f3 en n\u00famero cada vez mayor. Pronto hubo que reimprimir los primeros <em>n\u00fameros, <\/em>como nos dice una especie de prefacio que nos habla tambi\u00e9n del origen y del fin:<\/p>\n<p>\u00abAlgunos particulares de Par\u00eds, habiendo seguido el movimiento que les hab\u00eda dado Dios para aliviar a los pobres de las fronteras en su apremiante tribulaci\u00f3n, unos dedicados al ministerio de los altares, creyeron que no les pod\u00edan hacer un regalo m\u00e1s hermoso que el de entregarse totalmente a ellos. Esto les oblig\u00f3 a dejar la tranquilidad de la ciudad para meterse en el tumulto de las fronteras; los otros se inclinaron a asistirlos con sus bienes y sus cuidados y, al ver que no pod\u00edan llegar a sumas tan inmensas, recurrieron a personas de piedad que no ten\u00edan el conocimiento particular del estado de los pobres. Con este fin, se vieron obligados a comunicarles cartas que estos buenos eclesi\u00e1sticos les escrib\u00edan; la necesidad de escribirlas se convirti\u00f3 en una necesidad de imprimirlas, y Dios que hace aparecer los efectos de su bondad cuando los hombres menos lo piensan, ha derramado una bendici\u00f3n tan grande sobre este trabajo que la mayor parte de los que han le\u00eddo u o\u00eddo estos Relatos han abierto las manos para aliviar a sus hermanos. Han sido enviados incluso a las provincias del reino, de una de las cuales procedi\u00f3 una suma respetable, se ha deseado que se hicieran reimprimir las primeras Relaciones para ense\u00f1ar el orden y la continuidad de este empleo, que es uno de los m\u00e1s considerables\u00a0 que se den en nuestros d\u00edas, ya que se refiere no s\u00f3lo a la vida temporal de un gran n\u00famero de personas, sino tambi\u00e9n a la vida espiritual; que debe ser el principal objeto de un cristiano, cuya ley soberana es amar a Dios con todo su coraz\u00f3n, y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo.\u00bb<\/p>\n<p>Esta publicaci\u00f3n se continu\u00f3, a intervalos m\u00e1s o menos regulares, durante m\u00e1s de cinco a\u00f1os, hasta diciembre de 1655<span id='easy-footnote-8-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-8-129492' title='Todas estas piezas reunidas, en n\u00famero de veintinueve, forman un volumen in-4\u00ba titulado: &lt;em&gt;Recueil des Relations contenant ce qui s\u2019est pass\u00e9 pour l\u2019assistance des pauvres, entre autres de ceux de Paris et des environs, et des provinces de Picardie et de Champagne, pendant les ann\u00e9es 1650-1655, &lt;\/em&gt;Paris, casa Savreux. \u2013Si la Colecci\u00f3n es m\u00e1s rica en piezas de este tiempo y de esta naturaleza que la colecci\u00f3n Thoisy (&lt;em&gt;H\u00f4pitaux, &lt;\/em&gt;in-4\u00ba, tom. I), por el contrario, el compendio Thoisy encierra varias piezas no menos interesantes dfe lo que se encuentra en la Colecci\u00f3n, sobre todo de las Relaciones parecidas sobre las provincias de Berry, de Poitou, de beauce, de Perche, etc.; el &lt;em&gt;Magasin&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;charitable&lt;\/em&gt;, etc., todas piezas que tendremos que invocar sucesivamente.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>. Pronto tuvo que a\u00f1adir Par\u00eds y sus alrededores, arrasados igualmente por la guerra civil, a las fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a. A estas piezas es a las que nosotros a\u00f1adiremos algunas declaraciones de las informaciones oficiales publicadas por el Sr. Fleury y alg\u00fan otro documento, que vamos a pedir la revelaci\u00f3n de prodigios de miserias y de caridad.<\/p>\n<p>Antes de nada, dejemos claro que Vicente no se limit\u00f3 su papel al de mendicante y recogedor de limosnas, que no se content\u00f3 siquiera con contribuir al alivio de las provincias por la persona de sus Misioneros y de sus Hijas de la Caridad. Prohibi\u00f3 todo gasto que no era absolutamente necesario: \u00abLa miseria p\u00fablica nos rodea por todas partes, escrib\u00eda a todas sus casas, es de temer que llegue hasta nosotros; y aunque no viniera, debemos sentir\u00a0 compasi\u00f3n por los que la sufren<span id='easy-footnote-9-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-9-129492' title='A Gilles, en Cr\u00e9cy, 28 de noviembre de 1651.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Yendo m\u00e1s lejos todav\u00eda, conden\u00f3, en aquel tiempo sobre todo,\u00a0 su casa a las privaciones m\u00e1s duras; agot\u00f3 la bolsa de San L\u00e1zaro pera los pobres, y asign\u00f3 a su alivio todas las sumas que le daban para su congregaci\u00f3n. Tambi\u00e9n, hacia el principio de la obra de las provincias, la se\u00f1ora de Lamoignon, en nombre de las Damas de la Caridad, hab\u00eda ofrecido 800 000 libras para edificar una casa y una iglesia en San L\u00e1zaro. \u00abEsta suma, respondi\u00f3 Vicente estar\u00e1 mejor empleada en socorrer al pobre pueblo de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a.\u00bb Y, en efecto, la suma fue entregada para este uso<span id='easy-footnote-10-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-10-129492' title='Declaraci\u00f3n de Claude Daubensard, de San Quint\u00edn, quien lo sab\u00eda por F. Alexandre, procurador de San L\u00e1zaro. &lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., p. 176.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>III. <em>Primeras Relaciones de los Misioneros (1650).<\/em><\/h3>\n<p>Como el mal acosaba y una hora de retraso pod\u00eda costar la vida a muchos desgraciados, Vicente, una vez que recibi\u00f3 las primeras cartas de sus Misioneros, no esper\u00f3 el \u00e9xito de todas sus gestiones, pero, con los primeros socorros que pudo reunir, mand\u00f3 salir, en diferentes ocasiones, hasta diecis\u00e9is o dieciocho de los suyos<span id='easy-footnote-11-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-11-129492' title='Carta a Cogl\u00e9e, Sedan, del 6 de marzo de 1651.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>, que se repartieron por el Vermand, Aisne y la Thi\u00e9rache, en una gran parte de Soissons y de Reims, Marne, por Rethel y Laon, comarcas m\u00e1s necesitadas. Los hizo seguir por algunas Hijas de la Caridad, \u00fanicas capaces de vendar tantas heridas, y suavizar tantas miserias.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s llegar, el 26 de setiembre, el de Guisa escribe: \u00abAhora os escribo de Guisa, donde la pobreza, miseria y abandono sobrepasan todo lo que yo os diga. Han muerto cerca de quinientos desde el sitio, y hay otros tantos enfermos y languideciendo, una gran parte de los cuales se han retirado a cuevas y cavernas , m\u00e1s propias para alojar animales que a hombres. He ido a verlos hoy: no se sabe por d\u00f3nde entrar; se encuentran abandonados de todo auxilio, y hoy apenas se ve una casa en Guisa donde puedan recibir socorro, ni un pedazo de pan; raz\u00f3n por la cual se mueren tantos, entre doce y quince al d\u00eda, Pienso, Se\u00f1or, que es urgente para conmover las entra\u00f1as de los que poseen para los pobres, los cuales morir\u00e1n la mayor parte de hambre por falta de socorro. Confieso que se necesita mucho dinero; pero qu\u00e9, \u00bfse abandonar\u00e1 a tantos pobres desventurados que se hallan en la impotencia de vivir m\u00e1s, si no se contin\u00faa socorri\u00e9ndolos?\u00bb<\/p>\n<p>En Ribemont, paso importante, desolado, durante todos estos a\u00f1os, por movimientos continuos de tropas, frecuentes alojamientos militares y guarniciones de manera estable, se contaban hasta ciento cincuenta pobres enfermos, sin otra asistencia que la que les pod\u00eda venir de Par\u00eds. Los a\u00f1os 1649 1650 hab\u00edan sido particularmente desastrosos para Ribemont, que no respir\u00f3 siquiera con la paz de los Pirineos y tuvo que sufrir tambi\u00e9n por la guerra llamada de Devoluci\u00f3n. En 1649, la abad\u00eda hab\u00eda sido arruinada por el ej\u00e9rcito del bar\u00f3n d\u2019Erlach que hab\u00eda llevado su furor hasta los muertos, pues hab\u00eda desterrado al prior Dupont, fallecido seis semanas despu\u00e9s, para darse la satisfacci\u00f3n salvaje de atravesar el cad\u00e1ver a golpes de estada. No hab\u00eda perdonado menos a los vivos. As\u00ed hizo, al a\u00f1o siguiente, el ej\u00e9rcito del archiduque, compuesto en gran parte de Loreneses. El prior dom Michel de la Mer fue apresado en las b\u00f3vedas de su iglesia, despojado de sus ropas y colgado de las axilas de una viga<span id='easy-footnote-12-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-12-129492' title='&lt;em&gt;Abreg\u00e9 de l\u2019Hist de la ville et de l\u2019Abaye de Ribemont&lt;\/em&gt; ; por dom Furey Baurin, religioso benedictino de la congregaci\u00f3n de Saint-Maur, prior de la abad\u00eda real de Saint-Nicolas des Pr\u00e9s, bajo Ribemont; mss. de 1672, comunicado por el Sr. Alf Feillet. \u2013En ese libro tambi\u00e9n es donde se puede juzgar lo que tuvieron que sufrir los eclesi\u00e1sticos durante estas guerras, sobre todo cuando quer\u00edan quedarse al servicio de las poblaciones desgraciadas.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El Misionero de San Quint\u00edn escrib\u00eda por su parte:<\/p>\n<p>\u00abSe descubren cada d\u00eda nuevas miserias, y tan grandes, que apenas me atrever\u00eda a se\u00f1alarlas, si no fueran conocidas de todos los del lugar. todos los d\u00edas, despu\u00e9s de decir la santa Misa, y distribuir el potaje a los enfermos que son ahora m\u00e1s de doscientos, me voy por las calles a descubrir a los que caen enfermos de nuevo, y poner a cubierto a los que est\u00e1n echados en las calles, y no dejar que nadie se muera sin alivio, espiritual o corporal. Ayer fui a dos barrios donde, en lugar de casas que se han derruido, hay unas veinticinco casuchas que no se hab\u00edan visitado por miedo a las gentes de guerra que merodeaban sin cesar por all\u00ed y se llevaban todo lo que encontraban, en cada una de las cuales me he encontrado con dos o tres enfermos, y en una sola he visto a diez enfermos, a saber, a dos mujeres viudas cada una con cuatro ni\u00f1os echados en el suelo juntos, sin nada y sin ninguna ropa. No tenemos nada para asistirlos; si la caridad de Par\u00eds no contin\u00faa socorri\u00e9ndolos, todo perecer\u00e1.<\/p>\n<p>\u00abUno de los eclesi\u00e1sticos, que hizo ayer la visita a los pobres, al encontrarse con varias puertas cerradas, se abri\u00f3 paso despu\u00e9s de llamar muchas veces, y encontr\u00f3 que los enfermos estaban tan d\u00e9biles que no pod\u00edan abrirle la puerta, que no hab\u00edan comido hac\u00eda tres d\u00edas y no ten\u00edan m\u00e1s unas pajas medio podridas. El n\u00famero de estos enfermos refugiados ha sido tan grande que, sin el socorro que ha llegado de Par\u00eds, cuando el temor por el sitio, los burgueses, al no los poder alimentarlos, hab\u00edan resuelto arrojarlos por encima de las murallas de la ciudad.<\/p>\n<p>\u00abTenemos un monasterio de Hijas de la Orden de San Francisco, en n\u00famero de cincuenta, cuya necesidad es tal que no comen m\u00e1s que pan de hierbas, cebada y cebollas.\u00bb<\/p>\n<p>Las mismas miserias y los mismos socorros en La F\u00e8re y en Ham. El Misionero a quien hab\u00edan correspondido estos parajes esperaba arrebatar a muchos enfermos a la muerte, si continuaban ayud\u00e1ndole; \u00abpues, dec\u00eda \u00e9l, tan pronto como se deje de ayudarles, se ponen grav\u00edsimos.\u00bb En La F\u00e8re tambi\u00e9n hab\u00eda religiosas benedictinas\u00a0 enfermas todas de hambre; apenas ten\u00edan pan como se daba a los soldados.<\/p>\n<p>Esta primera Relaci\u00f3n de setiembre anunciaba en conclusi\u00f3n que se hab\u00eda logrado salvar hasta el momento las vidas de m\u00e1s de dos mil personas. Pero se ve\u00edan obligados por el momento a limitarse a la asistencia de los enfermos,\u00a0 m\u00e1s de mil quinientos, y costaban al menos novecientas libras a la semana. Era necesario pues continuar, multiplicar las limosnas para poder continuar tambi\u00e9n y extender el servicio caritativo.<\/p>\n<p>Esta llamada fue escuchada y, al mes siguiente, los Misioneros pudieron escribir de San Quint\u00edn:<\/p>\n<p>\u00abHemos reconocido una providencia de Dios muy particular sobre nuestros pobres por el incremento de las limosnas que nos han llegado de Par\u00eds. No nos pueden llegar de otra parte, las mejores familias de estos barrios, que han cosechado apenas para alimentarse y los que daban tienen necesidad de recibir.<\/p>\n<p>\u00abHemos aumentado y dado fuerza a nuestros potajes con algo de carne y multiplicado las porciones, cada enfermo tiene una, en vez de darla para dos o tres. Esto les da la vida y les devuelve la esperanza de gan\u00e1rsela\u00a0 con su trabajo. Pero nuestros gastos aumentan si tenemos en cuenta la carest\u00eda del trigo que es muy raro en esta parte: ascienden a 300 libras para San Quint\u00edn.<\/p>\n<p>\u00abHemos realizado una revisi\u00f3n general de nuestros pobres de la ciudad y barrios con un can\u00f3nigo y un burgu\u00e9s de por aqu\u00ed; el n\u00famero tanto de los refugiados como de los originarios es de doscientos cincuenta, de los cuales hay m\u00e1s de ciento veinte afectados de disenter\u00eda, y los dem\u00e1s de fiebres ordinarias. Los polvos que les hemos dado les han servido de alivio. Vamos a necesitar m\u00e1s. Lo que va a multiplicar nuestros gastos es que necesitamos darles le\u00f1as para algo de fuego, y algunas camisas y mantas para salvarles la vida; ya que la humedad de sus caba\u00f1as medio abiertas, la paja podrida, la desnudez en la que se ven, les hace arrecirse de fr\u00edo, y esta plaga no es menor que la del hambre y les impide curarse. Veis que es necesario que vuestra caridad se encienda para enviarnos dinero. Las religiosas de la Orden de San Francisco han recibido gran alivio en sus miserias por el socorro de sus bienhechores; se lo imploran para que las ayude a compran un poco de trigo\u00bb.<\/p>\n<p>En Guisa, los Misioneros, desprovistos de todos los utensilios necesarios, hab\u00edan buscado durante quince d\u00edas los medios de establecer all\u00ed los potajes. Acababan de lograrlo por fin, y la primera distribuci\u00f3n se hab\u00eda hecho a trescientas personas, la mayor parte enfermos de disenter\u00eda.. el n\u00famero crec\u00eda de d\u00eda en d\u00eda, sin\u00a0 contar m\u00e1s de cien familias vergonzantes a las que asist\u00edan seg\u00fan sus fuerzas. \u00abPor fin, escrib\u00edan a Vicente, para dibujaros en pocas palabras la miseria de este lugar, algunos de los nuestros, que han estado en Lorena durante la gran aflicci\u00f3n, consideran \u00e9sta mayor. Juzgad por ah\u00ed qu\u00e9 necesidad tenemos de vuestro socorro.\u00bb Para Guisa solamente necesitaban 400 libras a la semana.<\/p>\n<p>Se hab\u00edan arriesgado hasta Marle, no sin gran peligro de ser robados como a tantos otros. El p\u00e1rroco les hab\u00eda asegurado que, desde hac\u00eda dos meses, hab\u00eda enterrado a m\u00e1s de trescientas personas, m\u00e1s de cien de las cuales por falta de asistencia.<\/p>\n<p>En Laon, hab\u00edan aumentado y enriquecido los potajes, incluyendo incluso carne y huevos a los enfermos, cuya miseria, all\u00ed como en otras partes, y siempre por falta de ropas y de mantas, se duplicaba con el fr\u00edo. La misma muerte no pod\u00eda disminuir el n\u00famero, ya que los vac\u00edos que dejaba eran cubierto enseguida por refugiados de los campos.<\/p>\n<p>En Ham, en Ribemont, en La F\u00e8re, continuaban su resistencia con \u00e9xitos desiguales. Necesitaban para aquellos lugares, sin incluir en ellos San Quint\u00edn, 800 libras por semana. Pensaban en extender su asistencia a Vervin, donde el desamparo no era menor que en otros sitios.<\/p>\n<p>Un nuevo departamento se iba a crear tambi\u00e9n a petici\u00f3n de los pobres p\u00e1rrocos de Bazoches, Fismes, Braine y lugares circunvecinos. \u00c9stos escrib\u00edan el 15 y 17 de octubre:<\/p>\n<p>\u00abNuestras aldeas se han hecho demasiado c\u00e9lebres por el campamento de los ej\u00e9rcitos enemigos que hemos sufrido durante un mes. No puede caber duda sobre nuestras miserias; pero es inconcebible el trato que hemos recibido. Nuestras iglesias han sido profanadas, los c\u00e1lices y ornamentos robados, los santos copones arrancados de nuestros altares; nuestros pobres parroquianos han vivido en los bosques y en las cavernas, donde unos han sido masacrados por el enemigo, los otros ahumados como zorros, y de esta forma familias enteras han sido ahogadas; algunos han sido llevados a su ej\u00e9rcito para saciar su brutalidad; el resto sufre ahora el hambre, el fr\u00edo y la enfermedad, ya que no les queda un grano de trigo; apenas les han dejado la camisa. Es preciso que mueran, si Dios no suscita a algunas personas para aliviarlos con sus limosnas. Se nos muere un n\u00famero tan grande que, s\u00f3lo en el lugar de Bazoches hemos enterrado a cincuenta en tres d\u00edas. Nosotros no llegamos a todo, y nuestros cohermanos de los pueblos vecinos han muerto o est\u00e1n enfermos, o se encuentran sin ropa y sin pan. Significa que nuestro pueblo est\u00e1 sin pastores, sin sacramentos, sin pan y sin ning\u00fan auxilio; ya que lo m\u00e1s rico de estas comarcas no puede dar\u00a0 cinco centavos. Os exponemos nuestras miserias, esperando que Dios ponga remedio a nuestros males, y que el bien que nos deis os impida caer en una desgracia parecida.\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de los m\u00e1s de dos mil seiscientos enfermos de quienes ten\u00edan a su cargo, y de m\u00e1s de 6 000 libras al mes que costaba asistirlos, Vicente respondi\u00f3 a la llamada de estos pobres p\u00e1rrocos, y les envi\u00f3 a algunos Misioneros. \u00c9stos, en noviembre, le dirigieron esta l\u00fagubre confirmaci\u00f3n del informe anterior:<\/p>\n<p>\u00abPara informaros debidamente de lo que hemos hecho desde que llegamos de Par\u00eds: nosotros llegamos a Bazoches el tres de los corrientes, por la ma\u00f1ana. Hemos visitado a los pobres del lugar, y de otros pueblos de este valle, en los que hemos visto sobrepasa cuanto os han dicho ya, Pues, comenzando por las iglesias, , han sido profanadas, el Sant\u00edsimo Sacramento hollado con los pies, robados los c\u00e1lices, los copones, y los ornamentos, las fuentes bautismales deshechas, de manera que hay veinticinco iglesias en esta peque\u00f1a comarca donde no se puede celebrar la santa misa. No me atrevo a hablaros del trato que las mujeres y j\u00f3venes han recibido; pero dir\u00e9 para gloria de algunas que han perdido la vida por salvar su honor.<\/p>\n<p>\u00abLos habitantes de estos lugares han muerto en los bosques, mientras que el enemigo ocupaba sus casas. Los dem\u00e1s han regresado a ellas para acabar su vida; ya que no vemos por todas partes m\u00e1s que enfermos de fiebres calientes y disenter\u00edas echados en el suelo y en casas medio derruidas y descubiertas, sin ninguna ayuda, ni pan, ni le\u00f1as ni mantas. Nos encontramos a los vivos con los muertos, a ni\u00f1os peque\u00f1os junto a sus padres muertos, no teniendo otro auxilio que el que les ha llegado por nuestro ministerio. Por \u00faltimo es un golpe de la Providencia divina haber suscitado a personas para aliviar a estos enfermos. Son m\u00e1s de mil doscientos: juzgad cu\u00e1l ser\u00e1 el gasto. Dadles vuestro dinero; que nosotros les dedicaremos nuestras vidas\u00bb.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, los de Guisa, de Ribemont, de Laon, de La F\u00eare, de Marne, de Vervins \u2013adonde acababan de entrar- y de varios lugares m\u00e1s, constataban dolorosamente el aumento de sus enfermos en la estaci\u00f3n de las lluvias y del fr\u00edo. Hab\u00eda quinientos solamente en Guisa, y otros tantos en el resto de los lugares. Los que m\u00e1s dol\u00eda a estos buenos sacerdotes, es la privaci\u00f3n de casi todo socorro espiritual donde se hallaban estos desdichados. Todas las iglesias estaban arruinadas y saqueadas, la mayor parte de los p\u00e1rrocos muertos o enfermos; en la sola di\u00f3cesis de Laon hab\u00eda ya cien parroquias en las se hab\u00eda interrumpido el culto. Los pobres Misioneros lo supl\u00edan de la mejor manera posible. Pero era un trabajo infinito. Ten\u00eda que ir por caminos expuestos al peligro de los merodeadores para asistir a m\u00e1s de mil trescientos enfermos extendidos por todo el departamento.<\/p>\n<p>M\u00e1s sombr\u00edo todav\u00eda era el informe de noviembre enviado por los Misioneros de San Quint\u00edn:<\/p>\n<p>\u00abNo tenemos palabras, dec\u00edan, para explicar las miserias que hemos visto despu\u00e9s de nuestras \u00faltimas Relaciones. Pero si somos incapaces en esto, no lo somos menos para dar gracias a Dios por el socorro que ha llegado de Par\u00eds, sin el cual todos los enfermos habr\u00edan perecido de hambre y si llegara a faltar esta limosna, ser\u00eda el fin de su vida triste.<\/p>\n<p>\u00abHemos acudido a los burgueses de esta ciudad para animarles a contribuir, pero nos han dicho que era imposible y que, cuando les falte el socorro, se ver\u00e1n obligados a hacer salir a todos los forasteros, sanos o enfermos, para no morirse ellos mismos. Lo que nos hace creer que dicen la verdad es que uno de los m\u00e1s importantes, y que posee un fondo de m\u00e1s de 25 000 escudos en propiedad, habiendo venido a pedirnos confituras para su hija enferma; a lo que respondimos que no eran enviadas de par\u00eds m\u00e1s que para los pobres, nos replic\u00f3 que \u00e9l era de ese n\u00famero t que su hija, en ese estado, no hab\u00eda tomado, desde hac\u00eda dos d\u00edas m\u00e1s que un poco de agua por todo alimento. Nos encontramos el otro d\u00eda a un sacerdote de la ciudad muerto en la cama\u00a0 y descubrimos que era\u00a0 por no haberse atrevido a pedir. Ved as\u00ed c\u00f3mo necesitamos la ayuda de Par\u00eds; pues ahora no nos es suficiente dar de comer a los enfermos, sino que nos falta n le\u00f1as para que se calienten, que se hielan de fr\u00edo, acostados sobre paja podrida, sin manta y sin camisa, no teniendo m\u00e1s que harapos para cubrirse, lo que aumenta nuestros gastos y la escasez de v\u00edveres. Y m\u00e1s si se piensa que, debido a la captura que ha hecho el enemigo de la Capelle y C\u00e2telet, llegan corriendo hasta las puertas de esta ciudad, asaltan y lo roban todo, se llevan en rescate, a pesar de la contribuci\u00f3n: lo que hace que no les llevemos productos sino con alto riesgo. El trigo resulta muy caro. Los huevos valen 6 libras 10 centavos el ciento, y la libra de mantequilla 14 centavos, y la le\u00f1a a proporci\u00f3n; ved qu\u00e9 calamidad. Os pedimos pues limosna en nombre de Jesucristo, que os dar\u00e1 el c\u00e9ntuplo en\u00a0 esta vida y, y la vida eterna en la otra.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de comunicar estos relatos lamentables, Vicente de Pa\u00fal redoblaba instancias caritativas. Se lee en la conclusi\u00f3n de la Relaci\u00f3n de noviembre:<\/p>\n<p>\u00abLos eclesi\u00e1sticos, cuyo relato hab\u00e9is o\u00eddo, dedican su vida al servicio de los pobres; os pedimos algo de dinero; se trata de salvar la vida de sus hermanos rescatados por la sangre de Jesucristo; todo el mundo se siente obligado; de otra forma se deja morir a los que no se alimenta, cuando se puede hacer razonablemente, como dijo un Padre de la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00abSe necesitan 6.000 libras para la alimentaci\u00f3n de dos mil seiscientos enfermos; no se pierden los \u00e1nimos; se espera que Dios os har\u00e1 que logr\u00e9is un generoso esfuerzo.<\/p>\n<p>\u00abNuestros enfermos necesitan de alguna dulzura, un poco de confituras les producir\u00eda gran alivio.<\/p>\n<p>\u00abNo tienen ropas ni camisas: se os pide tela.<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1n transidos de fr\u00edo, tumbados en el suelo o en la paja podrida; alguna mala manta los resguardar\u00e1; se pueden cambiar las viejas de la casa y poner nuevas: los enfermos por una parte y los criados por otra, sacar\u00e1n ventaja.<\/p>\n<p>\u00abLos que comienzan a mejorar vuelven a caer pronto por falta de calzas para cubrirse los pies; un mal par de 12 centavos con zapatos los guardar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00abLas pobres iglesias\u00a0 est\u00e1n desiertas y abandonadas; se os piden unos ornamentos para celebrar la santa misa; como sea, se recibir\u00e1n.\u00bb<\/p>\n<p>Estas urgentes peticiones ocupaban, fecundaban la caridad, y en el mes de diciembre se pudo hacer frente todav\u00eda al enorme gasto de m\u00e1s de 1.500 libras\u00a0 a la semana. Es verdad que no menos acuciantes eran las miserias, con las que los Misioneros de Guisa, Laon, La F\u00e8re, Marle, Vervins, Ribemont y otros lugares pudieron trazar este cuadro horroroso:<\/p>\n<p>Hemos hecho un repaso general\u00a0 de los enfermos de nuestro departamento. El n\u00famero es casi siempre igual, ya que, si uno se restablece, cae otro. Son cerca de novecientos, sin incluir a los que no se puede conocer en los pueblos distantes, de los que se han muerto en cuatro meses m\u00e1s de cuatro mil por falta de asistencia. Y, si el socorro que se les da a los que quedan no lo hubiera enviado Dios, se habr\u00edan muerto tantos como los que caen enfermos. Da pena verlos, a unos cubiertos de sarna, a otros moteados de p\u00farpura; unos cargados de diviesos, otros de apostemas; uno con la cabeza hinchada, el otro el vientre, \u00e9ste los pies;\u00a0 otro se encuentra hinchado de los pies a la cabeza; y cuan eso revienta,\u00a0 sale una cantidad de pus, y el olor es tal que es el objeto m\u00e1s horrible lastimoso que se pueda ver; la causa de estos males viene de su mala alimentaci\u00f3n, sin comer en todo el a\u00f1o m\u00e1s que ra\u00edces de hierbas y frutos malos, y un pan de centeno que ni los perros lo querr\u00edan. Procede tambi\u00e9n de los lugares subterr\u00e1neos donde viven, estando llenas todas las cueva de Guisa de estos pobres refugiados; se acuestan all\u00ed la mayor parte en el suelo sin paja ni manta; y siendo la estaci\u00f3n h\u00fameda \u00e9sta, yo no s\u00e9 qu\u00e9 ser\u00e1 mejor, o pasar la noche en los campos o dentro de estos lugares en los que se filtra el agua continuamente.<\/p>\n<p>\u00abCuando vamos de un lugar a otro s\u00f3lo o\u00edmos lamentaciones. Unos se quejan de estar abandonados en sus enfermedades, otros lloran la muerte de sus padres muertos de hambre y de necesidad. La pobre mujer se queja a nuestros pies exclamando que su marido y sus hijos se le han muerto a falta de un trozo de pan que darles; otra llora que si hubi\u00e9ramos llegado antes no habr\u00eda visto morir a su padre y a su madre de necesidad. Estas pobres gentes gritan tras nosotros como personas hambrientas. Uno pide pan, otro un poco de vino, el otro un poco de carne. La necesidad apremia de tal forma a los enfermos, que llegan con la lluvia y malos caminos de dos o tres leguas para recibir nuestros potajes en Guisa. Esto nos va a obligar a ir m\u00e1s a menudo por los pueblos a llevarles algo que comer, y mucho m\u00e1s para socorrerlos en su almas, Puesto que estando todos los pueblos de las fronteras sin p\u00e1rrocos, se mueren sin confesi\u00f3n y sin sacramentos, y no tienen ni sepultura.\u00a0 Lo que os enviamos es tan verdad que, hall\u00e1ndome hace tres d\u00edas en un pueblo llamado Lesquielle, junto a Guisa por la parte de Landrecy, para visitar a los enfermos, hab\u00eda all\u00ed en una casa la carcasa de una persona muerta falta de asistencia. Este pobre cuerpo estaba todo despiezado y ro\u00eddo por las personas que hab\u00edan entrado en el cobijo. \u00bfNo es esto acaso una desolaci\u00f3n extra\u00f1a, la de ver a los cristiano abandonados durante su vida y despu\u00e9s de su muerte? Es de temer que sigamos viendo otros m\u00e1s este invierno, pues las lluvias y el fr\u00edo no dejar\u00e1n de producir muertes tanto como el hambre, la falta de le\u00f1as, mantas y ropa.\u00bb<\/p>\n<p>Los de Bazoches, Fismes, Brainne, etc., daban detalles parecidos, su carta de diciembre es particularmente curiosa. Nos inicia en la organizaci\u00f3n, dir\u00edamos mejor en la t\u00e1ctica de su caridad. a ejemplo de los ej\u00e9rcitos que, al mismo tiempo, ocupaban los diversos puntos de este desdichado pa\u00eds, hab\u00edan establecido diferentes puestos en el valle de la Vesle, de donde part\u00edan para llevar a todas partes el alimento y la vida, como los soldados el pillaje y la muerte. En esta carta tambi\u00e9n, las Hijas de la Caridad, por primera vez, hacen su dulce aparici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abNosotros no podr\u00edamos decir cu\u00e1les son los resentimientos\u00a0 para sus bienhechores; elevan las manos al cielo por su prosperidad; piden la vida eterna para los que les han salvado la temporal; pues podemos asegurar a los que les han dado limosna que, despu\u00e9s de nuestra llegada a estos lugares, ellos han impedido que perezcan de hambre a m\u00e1s de siete u ochocientas personas.<\/p>\n<p>\u00abPara informaros de nuestra actitud desde la llegada de los otros eclesi\u00e1sticos para ayudarnos, este es el orden que guardamos en medio de una confusi\u00f3n tan grande; ya que si quisi\u00e9ramos recibir a todos los que se nos presentan, se necesitar\u00edan cantidades inmensas. Tenemos\u00a0 m\u00e1s de dos mil pobres enfermos o discapacitados, m\u00e1s de seiscientos de lo cuales debemos visitar a diario, si no queremos dejarlos morir.<\/p>\n<p>\u00abNos hemos repartido para asistir a todo el valle, que cuenta con m\u00e1s treinta pueblos en completa ruina. Una de los sacerdotes se halla en un extremo del valle, en Magneux, y cuida de un cierto n\u00famero de pueblos; el otro, en el otro extremo, en el pueblo de Pars, tiene tambi\u00e9n a su cargo algunos pueblos; en cuanto a m\u00ed, yo sigo en Bazoches, que es como el centro. Hacemos lo que podemos para que nadie se muera sin sacramentos. Las Hijas de la Caridad se alojan en el priorato Saint-Thibaut-l\u00e8s-Bazoches. All\u00ed hacen los potajes y los remedios para los enfermos. Vienen por turno con los billetes que les damos, para tomar su pitanza o, si no pueden caminar, se los enviamos. Las Hijas de la Caridad van a donde ellas pueden; los sangran y dan los remedios convenientes a su mal, del que vemos un cambio visible en su salud. Lo que retrasa su curaci\u00f3n es el fr\u00edo y la lluvia, por carecer de le\u00f1as, etc.\u00bb<\/p>\n<p>Los Misioneros de San Quint\u00edn repiten que sus pobres no resisten sino por la asistencia de Par\u00eds; no hay entre los burgueses seis personas que puedan dar tan s\u00f3lo dos centavos a la semana. Los habitantes de la ciudad, con mayor raz\u00f3n los refugiados, no comen m\u00e1s que un poco de salvado cocido bajo ceniza y, a falta de le\u00f1as, queman el pu\u00f1ado de paja que les sirve de cama. Los pobres alojados en chozas medio destapadas, en una estaci\u00f3n de lluvias continuas, se ven obligados a levantarse de noche, alcanzando la lluvia a media pierna. Los Misioneros se admiran de que no se mueran m\u00e1s. Su m\u00e1s tierna solicitud es para treinta y cinco ni\u00f1os de leche, cuyas madres han muerto. \u00abNuestra \u00fanica esperanza, dicen, est\u00e1 en Dios protector de los hu\u00e9rfanos.\u00bb Y en su <em>Conclusi\u00f3n<\/em>, especie de post scriptum que Vicente a\u00f1adi\u00f3 siempre a las cartas de los Misioneros, el padre de los hu\u00e9rfanos y de los pobres, aprovechando la Navidad no deja de pedir \u00aben nombre de Aqu\u00e9l que se hizo semejante a ellos naciendo en un pesebre.\u00bb<\/p>\n<h3>IV. <em>Informe oficial (1650).<\/em><\/h3>\n<p>Por espantosos que sean, estos detalle sobre la miseria de nuestras provincias son de una exactitud rigurosa pies est\u00e1n confirmados por los informes oficiales. Los Misioneros no han exagerado nada, ni siquiera en la intenci\u00f3n de conmover m\u00e1s la compasi\u00f3n p\u00fablica; se han quedado m\u00e1s bien por debajo de la triste verdad. Menos a\u00fan los hijos del humilde Vicente de Pa\u00fal han querido presumir con sus servicios, cuando nos han dicho que una multitud de desdichados les deb\u00edan exclusivamente la vida: los informes oficiales los se\u00f1alan igualmente como la \u00fanica providencia del pa\u00eds.<\/p>\n<p>As\u00ed, el 7 de marzo de 1651, una informaci\u00f3n sobre las p\u00e9rdidas experimentadas en 1650 por la di\u00f3cesis de Laon, tuvo lugar ante el el se\u00f1or Louis de H\u00e9rissart, consejero del rey en la elecci\u00f3n de Laon. Pues bien, en ella se ven las mismas escenas de bandidaje de los ej\u00e9rcitos, de la ruina y de la miseria de las ciudades y de los campos, de la despoblaci\u00f3n causada por la huida o por la muerte; se leen los mismos testimonios de los servicio prestados por los Misioneros. son los testimonios de La F\u00e8re que exponen \u00abque en dicha ciudad y barrios de La F\u00e8re, que no est\u00e1 compuesta m\u00e1s que de quinientos a seiscientos hogares, han fallecido m\u00e1s de mil doscientas personas donde, si no fuera por las limosnas y caridades que se han hecho a diario por un Padre de la Misi\u00f3n de la ciudad de Par\u00eds a los pobres habitantes de la ciudad y de los barrios como de los pueblos, el resto del pueblo no podr\u00eda subsistir, por no tener ninguna cosecha en la tierra en la que todos los granos no tienen ninguna posibilidad, por este a\u00f1o, de trabajarlo sin labradores.\u00bb\u00a0 Los de Montaigu dicen los mismo, que \u00abde unos seiscientos hogares, hay veinte o dieciocho, la mayor parte ocupados por pobre gente mendicante y reducidos a tales extremos que, a no ser por las caridades que se dan a diario ya en dicho barrio ya en los pueblos vecinos por un Padre de la Misi\u00f3n que ha llegado de la ciudad de Par\u00eds, la mayor parte que queda se morir\u00eda de hambre y que pasa lo mismo hasta las orillas del Aisne.\u00bb<\/p>\n<p>A lo largo de este r\u00edo y en las cercan\u00edas de Neufch\u00e2tel, los testigos declaran las mismas desdichas\u00a0 y las mismas caridades. Todas las casas son demolidas para servir a la construcci\u00f3n de las barracas de los soldados o para alimentar los fuegos de los campamentos, algunas veces simplemente para darse el gusto de un fuego de diversi\u00f3n; los granos son segados en verde y las cosechas asaltadas, estropeadas en las trojes; los vi\u00f1edos son vendimiados, arrancados; y esto no s\u00f3lo para matar el hambre de los hombres o alimentar a los caballos sino para venderlo todo a \u00ednfimo precio y ganarse algo de dinero. Los oficiales tambi\u00e9n ordenan este pillaje y lo organizan en provecho propio; y lo que hacen los enemigos, lo hacen los Franceses sin verg\u00fcenza alguna; se mata por venganza, se mata para abrirse paso, se mata por no haber rescate, se mata por pasatiempo. Y sin embargo no es necesario adelantarse a la muerte, que anda bien ligera, ni ayudarla en su terrible tarea, ya que tiene lo suficiente con el hambre y las enfermedades. \u00abLa calamidad y la miseria, dicen los testigos de Neufch\u00e2tel, han hecho morir a la mitad de los pueblos de los alrededores. De lo que ha quedado, hay todav\u00eda m\u00e1s de la mitad enfermos por las necesidades, y se ver\u00edan obligados a maldecir la vida sin las caridades que tienen lugar en dicho burgo y en muchas partes por un Padre de la Misi\u00f3n de Par\u00eds que hace grandes limosnas; sin lo cual muchos se morir\u00edan de hambre.\u00bb<\/p>\n<p>En Prouvais, las casas que han escapado a las llamas de los Imperiales no se ocupan m\u00e1s que por \u00ablos pobres reducidos a la mendicidad y que no sobreviven sino por las limosnas que hacen Padres de la Misi\u00f3n de Par\u00eds.\u00bb<\/p>\n<p>In\u00fatil presentar m\u00e1s citas de \u00e9stas, todas, ya se ve, de una desoladora concordancia y uniformidad. El notario Lehault, el <em>Burgu\u00e9s de Marle<\/em>, relata m\u00e1s fr\u00edamente y m\u00e1s sumariamente; simple, en el fondo, habla como el informe oficial y como los Misioneros. En Marle, ciudad que, en esta \u00e9poca, no llegaba a los 1 200 habitantes, el total de las cargas, p\u00e9rdidas, gastos se elev\u00f3 en doca a\u00f1os (1636-1648), 667 080 libras, o sea 55 590 libras de media por a\u00f1o y, un poco m\u00e1s tarde, en nueve meses, de julio de 1648 a abril de 16649, ascendi\u00f3 a 199 100 libras. En Marle tambi\u00e9n, como en otras partes, adem\u00e1s, los soldados se calientan con las casas de los barrios que destruyen; en los cuatro \u00faltimos meses de 1650, murieron m\u00e1s de ocho mil personas de toda edad, y entre otros cuarenta habitantes de los mejor acomodados. \u00abCantidad de otros se marcharon por no poder vivir all\u00ed; y lo que qued\u00f3 en aquella ciudad era tan pobre que los tres cuartos se han visto obligados a comer pan de salvado, avena y otros granos parecidos; a\u00fan as\u00ed, no pod\u00edan tener la mitad de su necesidad, y hab\u00eda m\u00e1s de seiscientos pobres diariamente por las calles en necesidades que no se pueden describir.\u00bb<\/p>\n<p>En una <em>Historia de Braine y de su entorno<\/em> (1846), el Sr. Stanislas Prioux, uno de los raros escritores que han conocido y\u00a0 contado algunos detalles de las fechor\u00edas de esta \u00e9poca, despu\u00e9s de narrar el pillaje de la abad\u00eda de Saint-Yved, la violaci\u00f3n y la destrucci\u00f3n de las ricas tumbas de los se\u00f1ores\u00a0 de Braine, monumentos de un arte admirable, a\u00f1ade a los sufrimientos de la poblaciones: \u00abA cada paso se hallaban gentes mutiladas, miembros esparcidos, mujeres seccionadas en trozos despu\u00e9s de ser violadas, hombres muri\u00e9ndose bajo las ruinas de las casas incendiadas, otros conservando a\u00fan un aliento de vida en un cuerpo desgarrado, otros por \u00faltimo, atravesados con espetones o estacas afiladas. Se ve, en un relato del tiempo, que un pobre cultivador de Braine, habiendo negado a unos soldados una suma de dinero que no ten\u00eda, fue atado por los pies a la cola de un caballo fogoso; pegaron unos latigazos al animal que ech\u00f3 a galopar por senderos tortuosos. Los miembros de este desdichado fueron dislocados y deshechos; los encontraron esparcidos y los pies todav\u00eda atados a la cola del caballo cuando lo encontraron.\u00bb<\/p>\n<p>La Colecci\u00f3n de las deliberaciones de la Asamblea general del clero de Francia a\u00f1ade el \u00faltimo rasgo a esta lamentable historia del a\u00f1o 1650, en el mes de julio de este a\u00f1o, el rey va partir para la Guienne, Mazarino quiere que le siga por la Asamblea, cuya oposici\u00f3n se teme. Para cubrir los gastos de este viaje, manda votar una suma de 200 000 libras que se perciben de todos los beneficiarios del reino. El arzobispo de Reims pide en\u00e9rgicamente exenci\u00f3n para su provincia arruinada por la gente de la guerra; no es escuchado. El pueblo de Soissons se dispone entonces pata la resistencia. El obispo hace saber al receptor general del clero que los beneficiarios de su di\u00f3cesis son incapaces de contribuir con su parte con 1 657 libras 10 centavos a la suma total de 200 000 libras , propuesta que fue apoyada por el abad de Lesseville, abad de Saint-Cr\u00e9pin-en-Chaye, cerca de Soisssons, uno de los diputados de la provincia de Reims a la Asamblea. El abad afirmaba \u00abque el campamento que hab\u00edan hecho los ej\u00e9rcitos del rey y los del enemigo en la di\u00f3cesis de Soissons, hab\u00eda desolado de tal manera el campo, que no quedaba nadie; que todos los p\u00e1rrocos se hab\u00edan arruinado, y que estaba seguro que no exist\u00eda posibilidad de que se les pudiera sacar el pago de los diezmos, muy lejos de poder pagar una tasa extraordinaria.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed pues, clero, nobleza, como el pobre pueblo, todas las clases estaban decididamente confundidas en la misma ruina en esta fecha de 1650, y no ten\u00edan otros recursos que la caridad de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h3>V. <em>Champa\u00f1a y Picard\u00eda (1651).<\/em><\/h3>\n<p>Y as\u00ed sucedi\u00f3 los a\u00f1os siguientes. La Relaci\u00f3n de enero de 1651 anuncia que la caridad, \u00abque no tiene l\u00edmites,\u00bb se ha extendido con los desastres de los ej\u00e9rcitos y que a la Picard\u00eda acaba de unir la Champa\u00f1a, \u00abla cual,\u00a0 habiendo sostenido durante seis meses el pesado yugo de un despiadado enemigo y el paso de los ej\u00e9rcitos, est\u00e1 en situaci\u00f3n de decir lo que se dice del Hijo de Dios llamado el Hombre de dolores: \u00abOh vosotros todos, los que escuch\u00e1is este relato, ved y considerad si hay dolor semejante al m\u00edo.\u00bb Y la Relaci\u00f3n a\u00f1ade en su prefacio: \u00abNo diremos nada exagerado. Los originales de nuestras cartas justifican lo que nosotros alegamos. Nuestra dificultad es de expresaros en pocas palabras lo que hemos aprendido en un mes, y publicar al mismo tiempo los efectos de la divina Providencia, la cual nos compromete a redoblar nuestro gasto y a deciros que es ahora de 3 000 libras por semana. Deber\u00edamos dejar una empresa as\u00ed si Quien ha multiplicado los cinco panes en el desierto para alimentar a cinco mil hombres no nos hiciera creer que multiplicar\u00e1 vuestras limosnas para asistir a un n\u00famero mayor en estas dos provincias.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente parece haber querido, por esta \u00e9poca, juzgar por s\u00ed mismo de la extensi\u00f3n de la miseria, ya que diversos historiadores constatan su presencia en las ciudades de Noyon, de Chauny y en toda esta di\u00f3cesis. Fue, sin duda, al regreso de esta visita y por su informe, cuando \u00e9l obtuvo de Ana de Austria una ordenanza que es a la vez una declaraci\u00f3n del mal, una especie de patente y de salvoconducto para \u00e9l y sus sacerdotes: \u00abHabi\u00e9ndose informado Su Majestad de que los habitantes de la mayor parte de los pueblos de estas fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a est\u00e1n reducidos a la mendicidad y a una completa miseria, por haber estado expuestos al pillaje y hostilidades de los enemigos y al tr\u00e1nsito y alojamientos de todos los ej\u00e9rcitos; que muchas iglesias han sido asaltadas y despojadas de sus ornamentos, y que, para sustentarse y alimentar a los pobres y reparar las iglesias, muchas personas de esta buena ciudad de Paris hacen grandes y abundantes limosnas, que son empleadas muy \u00fatilmente por los sacerdotes de la Misi\u00f3n del Sr. Vicente y otras personas caritativas enviadas a los lugares donde ha habido m\u00e1s ruinas y m\u00e1s males, de manera que un gran n\u00famero de esta pobre gente se ha visto aliviada en la necesidad y la enfermedad, pero que al hacer esto, la gente de la guerra al pasar o alojarse en los lugares en que dichos Misioneros se encontraron, se apoderaron y saltearon los ornamentos de iglesia y las provisiones de v\u00edveres, ropas y otras cosas que estaban destinadas para los pobres, as\u00ed que, si no tienen seguridad por parte de Su Majestad, les resultar\u00eda imposible continuar una obra caritativa y tan importante para la gloria de Dios y alivio de los s\u00fabditos de Su Majestad; deseando contribuir a ella con todo lo que est\u00e1 a su alcance, Su Majestad, por consejo de la reina regente, proh\u00edbe muy expresamente a los gobernadores y a sus lugartenientes generales en sus provincias y ej\u00e9rcitos, mariscales y maestros de campo, coroneles, capitanes y dem\u00e1s oficiales que mandan sus tropas, tanto a caballo como a pie, Franceses y extranjeros, sean de la naci\u00f3n que sean, alojarse ni permitir que se aloje ninguna gente de guerra en los pueblos de dichas fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, para las que los dichos sacerdotes de la Misi\u00f3n les pidan salvaguardia para asistir a los pobres y a los enfermos, y hacerla distribuci\u00f3n de las provisiones que les lleven, de manera que est\u00e9n en plena y entera libertad de ejercer su caridad del modo y a aquellos les parezca; proh\u00edbe adem\u00e1s Su Majestad a toda la gente de guerra quitar nada a los sacerdotes de la Misi\u00f3n y a las personas empleadas con ellos o por ellos, bajo pena de muerte, teni\u00e9ndoles bajo su proyecci\u00f3n y salvaguarda especial, encomendando muy expresamente a todos los magistrados, senescales, jueces, prebostes de los mariscales y otros oficiales a quienes pertenezca, ser exactos en la ejecuci\u00f3n y publicaci\u00f3n\u00a0 de la presente, y perseguir a los contraventores, para que el castigo les sirva de ejemplo<span id='easy-footnote-13-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-13-129492' title='Tomado por el Sr. Feillet de la colecci\u00f3n Cang\u00e9, &lt;em&gt;ordonnances&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;militaires,&lt;\/em&gt; 6, XXVIII.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.\u00bbDe esta forma, el monopolio del salvamento se conced\u00eda a la compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n por la autoridad real, y Vicente de Pa\u00fal, a quien ella le hab\u00eda investido ya con el t\u00edtulo de\u00a0 capell\u00e1n general de las galeras, parec\u00eda, como bien lo ha dicho el Sr. Feillet, proclamado por ella gran limosnero de Francia. En posesi\u00f3n de esta funci\u00f3n p\u00fablica y oficial, protegido por las autoridades civiles y militares en el ejercicio de su cargo, pudo incluir en su celo otra nueva provincia.<\/p>\n<p>Como nos lo ha dicho la Relaci\u00f3n de enero de 1651, el norte de Champa\u00f1a hab\u00eda tenido que sufrir, durante seis meses, tanto como las fronteras de Picard\u00eda. Turenne, entregado a los Espa\u00f1oles, quer\u00eda marchar sobre Par\u00eds. Para seguir su plan, se adelant\u00f3 a Champa\u00f1a, donde tom\u00f3 Ch\u00e2teau-Porcien y Rethel (18 de marzo de 1650). Entonces invit\u00f3 a los Espa\u00f1oles a penetrar m\u00e1s profundamente con \u00e9l en el reino, atrajo bajo su mando a todo su ej\u00e9rcito, mientras que el del mariscal du Plessis se encerraba en Reims. Mazarino vino a ver a du Plessis para animarle a tener suerte. el 9 de diciembre, el ministro y el mariscal se presentaron delante de Rethel, que capitul\u00f3. Los dos siguieron al enemigo en su retirada, que ten\u00eda lugar por Champa\u00f1a hacia le Barrois, y alcanzaron el 15, a unas leguas de Rethel, donde el ej\u00e9rcito de Turenne fue aplastado, o tomado, o dispersado. Las poblaciones de Champa\u00f1a, ya maltratadas por los Espa\u00f1oles, hab\u00edan pagado caro, como siempre,\u00a0 esta victoria de los ej\u00e9rcitos reales. Todas emprendieron la fuga para poner bien sus personas bien sus muebles al abrigo del furor del soldado. Vicente escribi\u00f3 a sus sacerdotes de Montmirail que se pusieran ellos y su casa a disposici\u00f3n de aquellas pobres gentes. \u00c9stos le respondieron que habr\u00eda peligro para ellos mismos en ello, y que correr\u00edan riesgo de atraer la ruina a su establecimiento. \u00abSe ha de asistir siempre a su pr\u00f3jimo afligido, replic\u00f3 Vicente. Habi\u00e9ndoos dado Dios las comodidades que ten\u00e9is, su divina majestad tiene derecho a quit\u00e1roslas cuando a \u00e9l le plazca. Pero aliviad sin temor a esta pobre ciudad en todo lo que pod\u00e1is.\u00bb Los Misioneros obedecieron a esta caritativa orden, y recogieron en su casa la mayor parte de los muebles de estos pobres, encomend\u00e1ndose en cuanto a las consecuencias de su generosidad a la Providencia.<\/p>\n<p>Pero aquello no era m\u00e1s que un servicio de alguna forma negativo, hab\u00eda que actuar m\u00e1s directamente y con m\u00e1s eficacia a favor de las poblaciones de la Champa\u00f1a. Los Misioneros enviados sin interrupci\u00f3n en su socorro escrib\u00edan de Reims, Rethel y pueblos adyacentes, en los primeros d\u00edas de enero de 1651: \u00abHabiendo seguido el movimiento de Dios que nos hizo dejar Par\u00eds para la asistencia de esta comarca, llegamos a ella principios de este a\u00f1o. No hay lengua que pueda decir, ni pluma que pueda expresar ni o\u00eddo que pueda o\u00edr lo que hemos visto desde el primer d\u00eda de nuestras visitas. De ello ofrecemos un ligero croquis: todas las iglesias profanadas y los m\u00e1s santos misterios, los ornamentos robados, las fuentes bautismales rotas, los sacerdotes o asesinados o maltratados, o huidos; todas las casas demolidas; toda la cosecha robada; las tierras sin labor y sin sementera; el hambre y la mortalidad casi totales; los cuerpos sin sepultura y expuestos, la mayor parte, a servir de pasto a los lobos; los pobres que quedan de estos restos est\u00e1n reducidos, despu\u00e9s de perder cuanto pose\u00edan, a recoger por los campos trigo o avena, germinados o a medio podrirse; el pan que hacen es como barro, y tan malsano que la vida que llevan es una muerte en vida; est\u00e1n casi todos enfermos, escondidos en caba\u00f1as al descubierto, o en agujeros que no se podr\u00edan\u00a0 apenas abordar; tendidos, la mayor parte en el santo suelo, o en paja podrida, sin otra ropa y vestidos que unos jirones; sus rostros est\u00e1n negros y desfigurados, que se dir\u00edan fantasmas m\u00e1s que hombres, su paciencia es admirable; algunos bendicen a Dios como el santo Job en el estercolero.\u00bb<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, los p\u00e1rrocos de los alrededores de Sainte-Menehould y de diferentes parroquias de la di\u00f3cesis de Ch\u00e2lons-sur-Marne escrib\u00edan por su parte: \u00abNosotros somos ahora pastores sin reba\u00f1o: el hambre nos lo ha quitado casi todo; los que nos quedan han huido o acaban poco a poco su vida languideciendo, expuestos a la inhumanidad de los soldados de todas las naciones, pero mucho m\u00e1s a la rabia despiadada de los Alemanes, los cuales nos lo han arrebatado todo y, no perdonando ni a los templos materiales y a los vivos, han saqueado a los primeros, de manera que no podemos celebrar la santa misa y, persiguiendo a los otros para saciar su brutalidad, nos han dado m\u00e1rtires: dos mujeres una vez quemadas vivas en una casa donde ellos hab\u00edan hecho fuego, y otro ahog\u00e1ndose al querer atravesar un r\u00edo. V\u00e9ase el estado deplorable de estos barrios. Adem\u00e1s de todas estas crueldades, los pobres se ven de tal forma obligados por el hambre que los devora, que se ven obligados a ir con sus hijos a pedir pan a las puertas de estos b\u00e1rbaros.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer frente a tantas miserias, m\u00e1s temibles que los Alemanes y los Espa\u00f1oles? Una asamblea de mujeres caritativas y un pobre sacerdote son alma y son gu\u00eda, sin otra cosa que oponer a este enemigo que unos pobres sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n, lograron no obstante m\u00e1s victorias sobre \u00e9l que las tropas\u00a0 reales sobre los ej\u00e9rcitos coaligados. Sin abandonar ninguno de los puestos de Picard\u00eda, se resolvieron a ocupar tambi\u00e9n los puestos m\u00e1s amenazados de Champa\u00f1a.<\/p>\n<p>En todas las fronteras de Picard\u00eda, recorridas hace un momento, se dirigieron convoys de mulos cargados de v\u00edveres para los hambrientos, de ornamentos para las iglesias, de vestidos y de mantas para los enfermos, aunque todos estuvieran llamados a tomar parte en estos socorros, todos, ay, no pudieron ser elegidos. Sin embargo, era de todas partes un concierto de alabanza y de agradecimiento. \u00abNo se puede decir, escrib\u00edan tambi\u00e9n los Misioneros, qu\u00e9 alborozo estalla en nuestras fronteras; no se habla de otra cosa; y aquellos de nuestros enfermos que se curan por este socorro lanzan gritos al cielo por sus bienhechores. Ha habido tantos que en el solo lugar de Guisa de quinientos enfermos que ten\u00edamos, se han curado trescientos, a los que hemos comprado unos \u00fatiles para ganarse la vida seg\u00fan cada uno.\u00bb Pero el gasto no disminu\u00eda por ello, porque los Misioneros hab\u00edan transportado a treinta y cinco pueblos del decanato de Guisa los socorros que la curaci\u00f3n de los enfermos de la ciudad dejaba a su disposici\u00f3n. All\u00ed, en efecto, hab\u00edan encontrado a m\u00e1s de seiscientas personas reducidas a una miseria tal que habi\u00e9ndose comido ya los escasos granos de su cosecha, se tiraban a las carcasas de perros y de caballos, que hab\u00edan dejado los lobos. Ellos recorr\u00edan todos estos pueblos con un caballito siempre cargado de v\u00edveres, y mientras que los Hermanos distribu\u00edan todas estas limosnas, cuidaban, vendaban a los enfermos, ellos confesaban a todos estos desdichados. Lo mismo en los pueblos de las cercan\u00edas de Laon donde, algunos d\u00edas antes, se hab\u00edan encontrado muertos en el pavimento a tres pobres del campo.<\/p>\n<p>En San Quint\u00edn, el gasto no hab\u00eda podido disminuir como en Guisa, por causa del gran n\u00famero d los enfermos y refugiados. Los artesanos, en su mayor parte sin trabajo. Abandonaban a mujeres e hijos para buscarse la vida en otra parte. Pero eran seguidamente remplazados por grupos de campesinos que ven\u00edan a morir en los brazos de los misioneros, despu\u00e9s de llevar una vida de muerte. Y sin embargo, por esta parte hab\u00eda que ir m\u00e1s lejos por los pueblos, de los que los Misioneros dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a los pueblos donde hemos entrado, no hay nada que pueda expresar\u00a0 lo que vemos. M\u00e1s de cincuenta pueblos est\u00e1n abandonadas de los\u00a0 pastores; los pobres no saben lo que es pan; si tienen, est\u00e1 compuesto s\u00f3lo de paja de avena mezclada con salvado, despu\u00e9s de comerse a los caballos y a los perros, ellos rascan la tierra en busca de raicillas para calmar su hambre. Cuatro buenos p\u00e1rrocos, a quienes se presta asistencia que ha sido enviada de Par\u00eds, se han unido a nosotros; vamos a estos cincuenta pueblos, haciendo lo que podemos por sus almas y por sus cuerpos. Pero \u00bfqu\u00e9 se puede hacer con un n\u00famero tan grande? Hall\u00e1ndonos hace unos d\u00edas en un pueblo de Vaudancour, nos aseguraron que hab\u00edan muerto doscientos habitantes en ocho meses sin confesi\u00f3n, tres de los cuales hab\u00edan sido pasto de lobos y perros.\u00bb Hab\u00eda mil ochocientas personas asistidas en ciento veinte pueblos de los dos gobiernos de San Quint\u00edn y de C\u00e2telet.<\/p>\n<p>La misma miseria en los treinta y cinco pueblos del valle de la Vesle, donde un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os no hab\u00eda vivido en quince d\u00edas m\u00e1s que con tronchos de berza.<\/p>\n<p>Fue conjuntamente con la obra de Picard\u00eda como se comenz\u00f3 la obra de Champa\u00f1a. En Rethel y otras partes se vio llegar con grande j\u00fabilo a las Hijas de la Caridad, En Reims, se organiz\u00f3 una distribuci\u00f3n de sopa, pero solamente para los campesinos que se, en\u00a0 hab\u00edan refugiado all\u00ed, despu\u00e9s de comerse hasta los granos germinados en tierra; los pueblos de la ciudad se abandonaban a la caridad de los burgueses capaces a\u00fan de socorrerlos. Se fundaron algunos hospicios en Rethel, en Boult-sur-Suippe, desolada por los Alemanes y las inundaciones; en Sommepy; en Donchery, etc. En Neufchatel, donde el ej\u00e9rcito del archiduque hab\u00eda acampado durante cuatro meses, la miseria era m\u00e1s grande a\u00fan. Casi todos sus habitantes estaban muertos sin ninguna asistencia, y sus cad\u00e1veres se hab\u00edan encontrado yaciendo en las calles. All\u00ed comenz\u00f3 en mayor escala la obra de la sepultura cristiana, a la que veremos m\u00e1s adelante dedicarse a nuestros Misioneros con un celo respetuoso, digno de toda alabanza que la sagrada Escritura dedica a Tob\u00edas. En el campo de batalla de Rethel, entre Semide y Sommepy, hab\u00edan quedado mil quinientos o dos mil cad\u00e1veres, al cabo de dos meses, sin otra sepultura que el vientre de los perros y de los lobos, que hab\u00edan devorado a un gran n\u00famero. Estos restos informes y horrorosos, desde\u00f1ados incluso por los animales, exhalaban un hedor que emponzo\u00f1aban toda la comarca. El Misionero Deschamps no retrocedi\u00f3 ante un deber sagrado, tan repugnante como era, y secundado por una heladita, que la envi\u00f3 muy acertadamente, hizo enterrar a todos estos cad\u00e1veres por la m\u00f3dica suma de 100 escudos que, diez d\u00edas m\u00e1s tarde, llegado el deshielo, habr\u00eda sido necesario doblar: as\u00ed los muertos se hab\u00edan llevado poco de la alimentaci\u00f3n de los vivos.<\/p>\n<p>Durante los meses de enero y febrero, el gasto ascend\u00eda a 3 000 libras por semana para las dos provincias, sin contar los ornamentos y las ropas enviadas a las iglesias y a los pobres. En la v\u00edspera de la Cuaresma, Vicente no se asustaba, y resolvi\u00f3 guardar silencio mientras que \u00abel misterio de la Cruz, dec\u00eda \u00e9l, anunciaba la necesidad de dar limosna.\u00bb Pero la Cuaresma fue poco productiva y, durante el mes de marzo, hab\u00eda sido necesario a pesar de todo pagar 16 000 libras de letras de cambio. As\u00ed, al enviar despu\u00e9s de Pascua la continuaci\u00f3n de las Relaciones acostumbradas, mand\u00f3 publicar, el 31 de marzo<span id='easy-footnote-14-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-14-129492' title='Algunos d\u00edas antes, el 20 de marzo, hab\u00eda escrito a los altos oficiales de Rethel que le gritaban: \u00abEs incre\u00edble cu\u00e1nto les cuesta a estas Damas sostener el peso de un gasto tan grande, que alcanza a m\u00e1s de 15 000 libras al mes para Champa\u00f1a y Picard\u00eda.\u00bb'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>, una <em>Relaci\u00f3n<\/em> <em>extraordinaria, <\/em>en la que levantaba la voz\u00a0 a favor de \u00abseis a siete mil moribundos, hu\u00e9rfanos o enfermos.\u00bb Solamente los obreros de San Quint\u00edn ten\u00edan al menos dos mil en ciento treinta pueblos. Adem\u00e1s, eran quinientos\u00a0 hu\u00e9rfanos de padre y madre, desde ni\u00f1os de lecha a siete a\u00f1os, que hab\u00eda que alimentar y educar. Pero el objeto propio de esta Relaci\u00f3n era la necesidad de comprar sin tardanza guisantes, habas, cebadas para sembrar las tierras. Cuatro particulares hab\u00edan dado ya a este fin 12.000 libras. Suma considerable, sin duda, pero qu\u00e9 era esto para cuarenta leguas de regiones desiertas y sin cultivo! \u00abDad pues, dec\u00eda Vicente; el dinero enterrado en la tierra se multiplicar\u00e1 al ciento por uno en esta vida!\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Pascua, las Relaciones siguieron su curso. La de abril comprend\u00eda tambi\u00e9n el estado del me anterior. En esta \u00e9poca se contaba con nueve o diez mil enfermos, viudas, hu\u00e9rfanos. El gasto de los dos meses se hab\u00eda elevado a 32 000 libras, y se hab\u00edan dado 20 000 libras para la siembra. Pero no quedaba ya nada en caja, y se estaba a la v\u00edspera de ver morirse a estos desdichados, si la caridad no resucitaba con Jesucristo. Y para animarla, se expon\u00eda el espect\u00e1culo acostumbrado de sus miserias. En Reims, donde los habitantes se hab\u00edan marcado un impuesto, ten\u00edan que sufrir menos; pero las religiosas del campo no ten\u00edan m\u00e1s que la hierba de los campos por todo alimento. En Rethel, el peque\u00f1o resto de los habitantes hab\u00eda tenido que sufrir de la crueldad de los enemigos. Las mujeres se vend\u00edan, si no continuaba el socorro hasta la cosecha, m\u00e1s de ochocientas personas en este solo cant\u00f3n, estaban condenadas a morir de hambre. Pasaba lo mismo en Espois, en Vandy, en Sommepy y en los diversos cantones de la Champa\u00f1a. Se hab\u00eda comenzado en Pascua a socorrer en Sedan a los habitantes y a los extranjeros; se inclinaban a sostener a los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Todo hab\u00eda continuado en el valle de la Vesle y las dem\u00e1s estaciones de la Picard\u00eda. En el cant\u00f3n de San Quint\u00edn, asistidos con 10 libras al mes hab\u00edan podido velar por sus reba\u00f1os durante la Cuaresma. Sorprendidos por las liberalidades de Par\u00eds, los enemigos hab\u00edan dado por s\u00ed mismo los salvoconductos para ir con seguridad a C\u00e2telet y a los pueblos de este gobierno.<\/p>\n<p>A medida que avanzamos, las limosnas aumentan. La Relaci\u00f3n de mayo y de junio las eleva a 40 000 libras para estos dos meses y expresa la esperanza que el libro de la <em>Limosna<\/em> <em>cristiana<\/em>, sacado a luz hac\u00eda poco, aumentar\u00e1 m\u00e1s la cifra<span id='easy-footnote-15-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-15-129492' title='Un a\u00f1o despu\u00e9s, Antoine Godeau, obispo de Grasse, public\u00f3 una exhortaci\u00f3n a los Parroquianos a favor de los socorros a los pobres de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda, donde se prueba por pasajes formales de la Escritura y razones irrefutables, que la limosna en aquel tiempo es de precepto y no de consejo (48 p\u00e1ginas).\u00bb Esta publicaci\u00f3n se hizo tal vez a petici\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, quien hab\u00eda contado a Godeau entre los miembros de su conferencia de los Martes.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. Gracias a estos socorros m\u00e1s abundantes, los Misioneros han podido extenderse por la Tierache, y vemos aparecer en sus cartas los nombres nuevos de Rosoy, Plomyon, HIrso, Aubenton, etc. All\u00ed tambi\u00e9n, gran desolaci\u00f3n causada por las tropas. Casi todos los habitantes murieron. Entre los supervivientes, s\u00f3lo los mejor acomodados comen de salvado de cebada; los dem\u00e1s no viven m\u00e1s que de hierbas, de lagartos y de ranas.<\/p>\n<p>En los cantones de Laon y de Guisa, se tiene cierta esperanza en la cosecha, que presenta hermoso aspecto; pero, entretanto, los propios ricos env\u00edan a sus hijos a pedir limosna. Los hospitales, en buen estado, son, seg\u00fan su destino, casas donde poder curarse, y ya no antec\u00e1maras de la muerte.<\/p>\n<p>Las noticias de San Quint\u00edn y cercan\u00edas son peores. No s\u00f3lo es imposible retraer nada de los gastos acostumbrados, 800 libras por semana, sino que al no aumentar la cifra, habr\u00e1 que dejarlo todo. Hay que sostener a mil doscientos refugiados del pa\u00eds de Santerre, a los que la inhumanidad de nuestras tropas no ha dejado nada sin contar a trescientos cincuenta enfermos a quienes no se puede ya dar carne, a trescientas familias vergonzantes, a cincuenta desdichados sacerdotes, a tres mil pobres diseminados por ciento treinta pueblos, que no tienen desde hace unos meses m\u00e1s que el pan que se les lleva. Todo lo cual hace estremecedora la suma de siete u ocho mil pobres que alimentar.<\/p>\n<p>Salidos de las manos de los soldados, los pobres del valle de la Vesle han ca\u00eddo\u00a0 en las de los arqueros de la sal, que se llevan hasta sus camisas y las ollas. \u00bfNo es algo raro, se pregunta aqu\u00ed el Misionero, que se obligue a tomar sal a los que no tienen un pedazo de pan?\u00bb En efecto, los desgraciados no com\u00edan m\u00e1s que ranas y caracoles, alimento que les hinchaba el vientre y, lejos de darles fuerza, los debilitaba hasta el punto de hacerles incapaces de trabajar.<\/p>\n<p>En Champa\u00f1a, Reims contin\u00faa sufriendo menos que las otras ciudades. Se tuvo una procesi\u00f3n general el lunes de Pentecost\u00e9s, para dar gracias a Dios por las asistencias venidas de Par\u00eds y rogarle por los bienhechores. Todos los cuerpos de la ciudad la ha seguido con una multitud tan numerosa que esta ciudad, acostumbrada sin embargo a los grandes espect\u00e1culos, no hab\u00eda visto nunca otro semejante. Al mismo tiempo se anunci\u00f3 que se celebrar\u00eda cada d\u00eda una misa por los bienhechores ante la tumba de san Remi, y que se escribir\u00eda a Vicente para darle gracias en nombre de todos. Por consiguiente, un can\u00f3nigo, que fue m\u00e1s tarde arcediano de Reims, le dirigi\u00f3 la siguiente carta:<\/p>\n<p>\u00abCon gran satisfacci\u00f3n me he encargado de daros acciones de gracias en nombre de los pobres de nuestro campo por todas vuestras liberalidades para con ellos sin las cuales, se habr\u00edan muerto de hambre. Querr\u00eda poder expresaros la gratitud que sienten: os har\u00eda saber que esta pobre gente emplean las escasas fuerzas que les quedan en levantar las manos al cielo para atraer sobre sus bienhechores las gracias del Dios de las misericordias. No os podr\u00eda decir como es debido la pobreza de esta provincia, pues todo lo que se dice queda muy por debajo de la verdad. Mucho m\u00e1s creer\u00e9is a los informes de los se\u00f1ores sacerdotes de vuestra congregaci\u00f3n, cuyo celo y equidad se manifiestan de tal manera en la distribuci\u00f3n de las limosnas, que todos se han edificado grandemente. Yo os agradezco en mi nombre particular por haberlos enviado por el buen ejemplo que nos han dado.\u00bb<\/p>\n<p>Souyn, magistrado de Reims, escrib\u00eda por su parte:<\/p>\n<p>\u00abCreo que os habr\u00e1n mostrado la memoria que envi\u00e9 a Par\u00eds, sobre el estado en que hall\u00e9 la obra de vuestra caridad, y las asistencias corporales y espirituales que procur\u00e1is a los pobres del campo, a imitaci\u00f3n de nuestro divino Maestro y Salvador de quien os mostr\u00e1is cada vez m\u00e1s el perfecto imitador. Dos de vuestros sacerdotes han llegado a esta ciudad, uno para encargarse del dinero de la limosna, por no poder encontrar a uno en los lugares de su residencia, desprovistos de todo, y el otro para tomar una parte de todos los granos que ha comprado aqu\u00ed y llevarlos a Saont-Souplet para alimento de su pobres. As\u00ed todos trabajan felizmente bajo vuestros auspicios en el alivio de los miserables, mientras vos os emple\u00e1is ah\u00ed en inflamar ese fuego divino que produce este oro para Picard\u00eda y para Champa\u00f1a socorriendo a los pobres afligidos. Espero aqu\u00ed al Sr. N.,<span id='easy-footnote-16-129492' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-16-129492' title='Tal vez era ya Almeras, segundo superior de la Misi\u00f3n, que nosotros vemos mencionado en las cartas de Vicente del 28 de marzo de 1653, 8 de marzo, 8 de abril y 8 de mayo de 1654, como ejerc\u00eda una funci\u00f3n parecida en Picard\u00eda, donde estuvo a punto de morir v\u00edctima de la caridad. No regres\u00f3 a Paris hasta julio de 1654.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> a quien vos hab\u00e9is dado la direcci\u00f3n general de una obra tan grande para el establecimiento de nuestros cuarteles de invierno, entiendo de los hospitales y de la subsistencia de los pobres p\u00e1rrocos. Nuestro almac\u00e9n de cebada que proviene de vuestras limosnas, se llena siempre para hacer las distribuciones durante el mal tiempo. Continuad, Se\u00f1or, estos cuidados caritativos que conservan la vida mortal a tanta gente pobre, y que les procuran la felicidad de la eternidad por todas las asistencia espirituales que se les hacen, y en particular por la administraci\u00f3n de los sacramentos, que cesar\u00edan sin duda en muchos lugares de nuestra di\u00f3cesis sin vuestro auxilio.\u00bb<\/p>\n<p>Hemos visto en esta carta la menci\u00f3n de un Misionero constituido por Vicente de Pa\u00fal intendente o inspector genera de la empresa caritativa. En efecto, fuera de los Misioneros distribuidos por las diferentes di\u00f3cesis, Vicente hab\u00eda delegado muy tempranamente a otro lleno de tanta inteligencia como celo, a quien hab\u00eda confiado autoridad sobre sus cohermanos con la direcci\u00f3n de la obra. era su ojo y su brazo, su ministro en el departamento de la caridad extranjera. Este sacerdote ten\u00eda misi\u00f3n de recorrer continuamente las dos provincias para reconocer los puestos que deb\u00edan ser ocupados y el verdadero estado de los pobres; para dirigir y supervisar el modo de obrar de los Misioneros, y buscarles suplentes, entre las personas caritativas en todos los lugares en los que no se pod\u00edan establecer, para reglar en todas partes el gasto, aumentarlo o disminuirlo en la proporci\u00f3n del n\u00famero y de la necesidad de los pobres y de los enfermos. De todo ello daba cuenta a Vicente, y \u00e9ste, a su vez, se lo transmit\u00eda a las Damas de la Caridad en la asamblea que se ten\u00eda cada semana para las necesidades de la Obra de las provincias.<\/p>\n<p>Las dos cartas de Champa\u00f1a, citadas hace un momento, se han escogido al azar de entre otras cien parecidas. Se puede reproducir todav\u00eda la siguiente, escrita por Somonnet, presidente y teniente general de Rethel:<\/p>\n<p>\u00abPodemos, sin discusi\u00f3n, hallar en las caridades que ejerc\u00e9is la primera forma de la devoci\u00f3n cristiana, puesto que, en la primitiva Iglesia, los Cristianos no ten\u00edan m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n, y no permit\u00edan que hubiera ning\u00fan pobre en medio de ellos sin ser socorrido y asistido. Vos no lo permit\u00eds tampoco, Se\u00f1or; sino que prove\u00e9is a sus necesidades con tanto orden y tanto celo, por los sacerdotes de vuestra congregaci\u00f3n, a quienes emple\u00e1is en todos los lugares circunvecinos en los que los pobres est\u00e1n reducidos al pasto de las bestias, hasta comerse los perros, como yo he visto las pruebas. Ellos han salvado la vida a un n\u00famero incontable de personas, y han consolado y atendido a los dem\u00e1s hasta la muerte.\u00bb<\/p>\n<p>Inmenso deb\u00eda ser el agradecimiento de Rethel, si se lo quer\u00eda comparar con los sufrimientos y los servicios. En Rethel, en efecto, estaba, para Champa\u00f1a, el fuerte de la calamidad. Muertes, pillajes, incendios, sacrilegios, violaciones, muertos por enfermedad o por hambre. A falta de carne muerta, \u00fanica carne que hubiera, se com\u00eda el grano en tierra, lo que unido a los estragos causados por la caballer\u00eda, deb\u00eda traer la penuria.<\/p>\n<p>En efecto, la cosecha es nula. Lo poco que queda ser\u00e1 arruinado por las tropas. La guerra, suspendida en invierno, se reanuda en verano. Los pr\u00edncipes no se han reconciliado con la reina. Marle es de Cond\u00e9, y el mariscal de Aumont acampa a tres leguas de esta ciudad, a la que observa. El coronel Roze, a sueldo de la regente, recorre el Hainaut. Hirson\u00a0 es conquistado y reconquistado. El condado de Marle es un campo de batalla. El pr\u00edncipe Wurtemberg cruza la frontera con tres mil hombres, amenaza a la Capelle, obliga a Vervins a rendirse y ca\u00f1onea a esta ciudad in\u00fatilmente; luego vuelve en noviembre entre la Capelle y Avesnes, donde las inundaciones solas le impiden montar sus cuarteles de invierno. Mientras tanto Mazarino entra en Francia: era la se\u00f1al de una guerra m\u00e1s encarnizada.<\/p>\n<p>Ante tantos males presentes, de tantos males en perspectiva, qu\u00e9 hacer. En una a\u00f1o, se han gastado ya m\u00e1s de 60 000 escudos. La caridad se ha agotado como las bolsas. Se le han arrancado a\u00fan algunas limosnas, para los meses de julio y agosto, porque su cifra disminuida y la esperanza de una buena cosecha le hac\u00eda entrever el final de sus sacrificios. Pero otra vez lo mismo. La cosecha no se dio; las tasas y contribuciones exprimen al pueblo en seco; y con la esperanza en la Providencia ha tenido que comprometerse a pagar todav\u00eda 7 000 libras\u00a0 para el mes de setiembre. Y d\u00f3nde tomarlas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las Relaciones, que se hab\u00eda esperado suspender con la miseria, vuelven . Siempre guerra, hambre m\u00e1s que nunca. Despu\u00e9s de los recortes de las limosnas, aumento de la miseria. La guerra echa a los pobres de los pueblos a los bosques; el hambre los expulse de los bosques a las ciudades. Se refugiaron en gran n\u00famero en San Quint\u00edn; han huido ante nuestro ej\u00e9rcito, que no ha perdonado ni sagrado ni profano. Entre ellos, hay cuatrocientos o quinientos enfermos. Algo horrible, los habitantes de San Quint\u00edn, hambrientos otra ve por este aumento de poblaci\u00f3n, ha expulsado a doscientos que han sembrado los caminos de cad\u00e1veres. As\u00ed poco m\u00e1s o menos en todas las fronteras de Picard\u00eda.<\/p>\n<p>En Champa\u00f1a, en Reims, en Sommepy, en Saint-Souplet, y sobre todo en Rethel, en Ch\u00e2teau-Porcien, en Vousigny, la estancia de tropas lo ha echado todo a perder. Lo poco que ha escapado a escapado a los soldados y a los caballos se lo han comido los ratones, esta otra plaga de Egipto, y los pobres se han visto reducidos a comerse los ratones a su vez.<\/p>\n<p>As\u00ed ha acabado este desastroso a\u00f1o de 1651. Consultemos una vez m\u00e1s el informe oficial, tan sombr\u00edo como los relatos de los Misioneros, y luminoso, como siempre con los \u00fanicos rayos de su caridad. Constata la invasi\u00f3n\u00a0 de las ciudades\u00a0 por los campesinos, arrastrando tras ellos a sus mujeres y a sus hijos: ej\u00e9rcito de la miseria detr\u00e1s del ej\u00e9rcito enemigo.\u00a0 \u00abEn la sola ciudad de Laon, declara la Sra. Tassart, gobernador de esta ciudad, se contaron m\u00e1s de dos mil quinientos que estaban sin cesar llamando a las puertas y languideciendo, y que los habitantes se vieron obligados a asistir para no dejarlos morir de hambre, y con todo una gran parte muri\u00f3 en los hospitales como en las calles.\u00bb Laon no quiso echar a estos desgraciados como lo hizo San Quint\u00edn; pero, temiendo que una invasi\u00f3n mayor le trajera el hambre y el contagio, mand\u00f3 guardar sus puertas con gente de rechazar a los reci\u00e9n llegados.<\/p>\n<p>En todas partes la misma miseria. \u00abEn Merle, escribe el notario Lebaut en su diario, una parte de los habitantes s\u00f3lo vive de pan de avena y de salvado; el resto se muere de hambre; hab\u00eda m\u00e1s de seiscientos pobres a diario por las calles, con una necesidades que no se pueden describir, siendo cierto que, sin las caridades que all\u00ed se han hecho y distribuido por los RR. PP, de la Misi\u00f3n habr\u00edan muerto m\u00e1s de doscientas personas de hambre.\u00bb C\u00f3mo podr\u00eda ser de otra manera, cuando el trigo, seg\u00fan nos informa una vez m\u00e1s el burgu\u00e9s de Marle, val\u00eda catorce libras el jallois, la cebada ocho libras, la avena cinco libras y el salvado tres libras! Y esta carest\u00eda espantosa de los granos se explica, cuando uno se acuerda que, todo este a\u00f1o de 1651, sin graves acontecimientos militares, esta regi\u00f3n fue constantemente atravesada una y otra vez, batida y saqueada por las tropas espa\u00f1olas y francesas. Era por bandas de mil quinientos hombres, de infanter\u00eda y de caballer\u00eda, como los soldados iban al pillaje, oficiales en cabeza, tambores por delante, ca\u00f1ones por detr\u00e1s. Se cosechaban los campos para vender el trigo, se saqueaba todo el pueblo que no quer\u00eda o no pod\u00eda pagar un fuerte rescate; y si las v\u00edctimas resolv\u00edan\u00a0 quejarse a los generales, \u00e9stos se contentaban con responder que la gente de guerra no recibiendo paga, se ve\u00edan obligados a buscar c\u00f3mo subsistir. Dichosos los querellantes cuando no se los trataba como mazarinos, y no les respond\u00eda con la espada.<\/p>\n<p>No volvamos a estos detalles afrentosos de caballos muertos de sarna, podridos, malolientes, ro\u00eddos ya por los gusanos, y a\u00fan as\u00ed devorados por el hambre. A este cuadro a\u00f1adamos tan s\u00f3lo este \u00faltimo rasgo que nos proporciona el solo t\u00edtulo de una mazarinada: \u00abEl relato verdadero del funesto accidente ocurrido en Picard\u00eda, en el pueblo de Mareuil-sur-Daules (Mareuil-en-D\u00f4le), entre Soissons y Fesmes (Fismes), <em>en el que se encontr\u00f3 a dos hijos\u00a0 aliment\u00e1ndose de los cad\u00e1veres o cuerpos de su padre y de su madre!\u00bb<\/em><\/p>\n<h3>VI<em>. Champa\u00f1a y Picard\u00eda (1652-1653).<\/em><\/h3>\n<p>Tras un verano desastroso, con una miseria creciente, limosnas reducidas, c\u00f3mo se pudo pasar el invierno de 1651 a 1652. Las cartas escritas desde Ch\u00e2lons, Saint-Dizier, Sainte-Menehould, Dol-le-Conte o Perthois, son lamentables. En los alrededores de Reims, los pobres, sin v\u00edveres, sin asilo y huyendo hacia las ciudades, han sido enterrados en las nieves, y veinte personas parten de Reims, bastones en mano para encontrarlos. El Rethelois est\u00e1 todo desierto; no se ve ya m\u00e1s que a los enfermos, las viudas y los hu\u00e9rfanos. Y como si no fuera suficiente hambre y fr\u00edo, estos desgraciados tienen que defenderse tambi\u00e9n de los soldados, de los gobernadores y de los recaudadores que los se\u00f1alan rescate, impuestos y los tasan a su gusto.<\/p>\n<p>En la regi\u00f3n de San Quint\u00edn, en la que han entrado los borgo\u00f1ones y nuestras tropas, las mujeres van a buscar un refugio contra el deshonor hasta en las aguas heladas; sus piernas se congelan, y deben abandonarlo. Para mitigar y enga\u00f1ar el hambre, los pobres pastan la hierba, arrancan la corteza de los \u00e1rboles, se comen la tierra, desgarran sus harapos y acaban por roerse a s\u00ed mismos de desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante el mes de febrero, no transcurre un solo d\u00eda en el que no se mueran m\u00e1s de doscientas personas de hambre en las dos provincias. Entre Reims y Rethel se ven reba\u00f1os de hombres y mujeres que rebuscan en la tierra como puercos en busca de alguna ra\u00edz. Paja cortada, podrida con tierra, \u00e9se es su \u00fanico pan. Y como todos estos detalles son incre\u00edbles, los Misioneros sienten la necesidad de hacer confirmar su testimonio; en Rethel y en San Quint\u00edn, mandan escribir a los p\u00e1rrocos, a los magistrados y oficiales de justicia. Los de Rethel anuncian que acaban de celebrar un servicio \u00abpor la madre com\u00fan de los afligidos\u00bb, la Se\u00f1ora de Lamoignon, fallecida el mes de diciembre precedente,<\/p>\n<p>Con la primavera llegan los ej\u00e9rcitos. El duque de Nemours ha llamado a los Espa\u00f1oles a Francia, vuelto al rey, trata vanamente de cubrir las fronteras de Picard\u00eda y el enemigo empuja hasta Ribemont y Chauny, de las que se apodera. El mariscal de La Fert\u00e9 viene a recuperar esta ciudad, que los Espa\u00f1oles han dejado atr\u00e1s para ir a juntarse al ej\u00e9rcito del duque de Lorena. Todas estas tropas en n\u00famero de veinticuatro mil hombres ocupan posiciones cerca de Fismes, justo en plena cosecha, y quieren romper al ej\u00e9rcito real, que les cierra la ruta de Par\u00eds. se detienen sin embargo en Champa\u00f1a para esperar el resultado de la querella del rey y de los pr\u00edncipes y sacar provecho. El pr\u00edncipe de Cond\u00e9, abiertamente revolucionado, viene a unirse a ellos. Con todas sus tropas, aumentadas todav\u00eda con las del duque de Orl\u00e9ans, se sit\u00faa entre Soissons y Fismes, donde los espa\u00f1oles y Loreneses le dejan entreg\u00e1ndole un cuerpo de ej\u00e9rcito. Se dirige a Ch\u00e2teau-Porcien y Rethel, que s\u00f3lo le oponen leve resistencia, y va a sitiar Sainte-Menehould, de la que se apodera. Turena no ha podido nada contra el pr\u00edncipe, cubierto por todas las fuerzas de Espa\u00f1a, y se ha contentado con marchar a lo largo del Marne. Abandonado por las tropas del duque de Orl\u00e9ans, tras la toma de Sainte-Menehould, Cond\u00e9 no se apodera de menos\u00a0 Bar-le-Duc, Ligny, Void, y Commercy. All\u00e1, los Espa\u00f1oles una vez separados de \u00e9l, Turena sale de Saint-Dizier y le persigue hasta la frontera de Luxemburgo la que le obliga repasar. Pero se han de tomar las ciudades de las que se hab\u00eda adue\u00f1ado y, por lo tanto, de alguna forma, una ruinosa campa\u00f1a, cuyo honor viene a compartir Mazarino con Turena y La Fert\u00e9, haci\u00e9ndose anunciar como el libertador de la regi\u00f3n!<\/p>\n<p>Tales son los principales sucesos militares de este a\u00f1o de 1652. Lo que tuvieron que sufrir las poblaciones de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, por parte de los franceses y del enemigo, ya se sabe por lo que precede y para qu\u00e9 repetirlo. Iglesias t abad\u00edas, ciudades y campos, vida y felicidad de los habitantes fueron presa de las mismas devastaciones, de las mismas violencias. . \u00abLos pueblos, ha declarado un magistrado de Laon, muri\u00e9ndose de hambre, no ten\u00edan siquiera la libertad de ir a buscar ra\u00edces y hojas de \u00e1rboles de las cuales se serv\u00edan para sustentarse.\u00bb Las ciudades, tambi\u00e9n esta vez, se atestaban: \u00abHab\u00eda en la ciudad de Laon tal desorden por la cantidad de pobres con sus mujeres e hijos, que la ciudad estaba infectada y muchos mor\u00edan en el pavimento y en los hospitales,\u00bb dice un testigo; y otro afirma que, \u00aben 1652, la infecci\u00f3n fue tan grande en Laon y trajo tan malos aires que caus\u00f3 gran cantidad de enfermedades de las que muri\u00f3 un gran n\u00famero.\u00bb<\/p>\n<p>Lo mismo sucedi\u00f3 en todas partes, como en todas partes no hubo recurso m\u00e1s que en la caridad de los Misioneros. El notario Lebault escribe en 1652: \u00abHace dos unos a\u00f1os que los RR. PP. de la Misi\u00f3n distribuyen grandes caridades a los pobres tanto de Marle como de lugares vecinos, van a vendar y curar a los enfermos en sus casas como en los H\u00f4tels-Dieu y otras partes, eso ha causado un bien y provecho que no se puede encomiar lo suficiente ni expresar de manera alguna, siendo cierto que sus beneficios, cuidados y diligencias\u00a0 han logrado evitar la muerte a un gran n\u00famero de personas que, sin sus asistencias, se habr\u00edan muerto de hambre. Aparte de esto muchas familias honradas, tanto de esta ciudad como de otro lado, que por verg\u00fcenza no se atrev\u00edan a descubrir sus miserias, han recibido tambi\u00e9n un socorro muy particular, as\u00ed como muchos sacerdotes y p\u00e1rrocos que, por no recibir ninguna renta de sus beneficios, ni tampoco de su bienes patrimoniales necesitaban de la caridad p\u00fablica\u00a0 y com\u00fan.\u00bb<\/p>\n<p>Maestro Nicol\u00e1s de Francia, gran arcediano de Laon, atestigua los mismos socorros entregados por los Misioneros a los p\u00e1rrocos y a las iglesias de esta di\u00f3cesis. De trescientas parroquias, hab\u00eda mas de ciento cincuenta abandonadas; y, dice el gran arcediano, \u00abel resto de los p\u00e1rrocos que all\u00ed residen ahora no subsisten sino por las limosnas de Par\u00eds, seg\u00fan se puede saber por el se\u00f1or Vicente, quien tiene un hombre de la Misi\u00f3n residiendo aqu\u00ed para las necesidades susodichas, y no poseen otros muebles en sus casas que un poco de paja, en las iglesias que les quedan ning\u00fan ornamento, y algunos no tienen ni sobrepelliz, ni albas ni casullas que las que les han llegado por el Misionero, enviado a la di\u00f3cesis de Laon para conocer la miseria de los p\u00e1rrocos y el estado deplorable de las iglesias.\u00bb<\/p>\n<p>Y ahora escuchemos a los Misioneros, ya que ellos est\u00e1n siempre en sus puestos, donde no pueden, dicen ellos, abandonar a un gran n\u00famero de enfermos que no esperan su curaci\u00f3n sino por los socorros de las limosnas de Par\u00eds. estas limosnas crecen de mes en mes, gracias al cuadro que ellos han trazado de tantas necesidades a la caridad p\u00fablica. Reducidas a 7 u 8 000 libras por mes hacia finales del a\u00f1o 1651, han ascendido a 10.000 en marzo, y a 13.000 en abril de 1652. Una buena parte de estas sumas ha sido empleada, como el a\u00f1o anterior, en comprar cebada para sembrar, ense\u00f1ando la experiencia que es el mayor alivio que los pobres puedan recibir.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una breve menci\u00f3n\u00a0 en el n\u00famero de junio y julio, las relaciones no contienen nada, el resto de este a\u00f1o, en Picard\u00eda y champa\u00f1a, estando llenas en adelante por el cuadro de las miserias de Par\u00eds y alrededores, que expondremos luego. Pero, a primeros del a\u00f1o siguiente, aparece una <em>Relaci\u00f3n sumaria que contiene el deplorable estado de las provincias de Picard\u00eda y Champa\u00f1a,\u00a0 y lo que all\u00ed\u00a0 ha pasado hasta marzo de <\/em>1653. Se hab\u00eda guardado silencio, se dice, hace varios meses, para no perjudicar a los pobres de Par\u00eds. Pero la reanudaci\u00f3n de la guerra fuerza a elevar de nuevo la voz.<\/p>\n<p>En efecto, el a\u00f1o 1653, fue quiz\u00e1s el que trajo a la regi\u00f3n al mayor n\u00famero de gente de guerra. Durante todo el invierno, las tropas reales se hab\u00edan quedado all\u00ed acampadas o de guarnici\u00f3n. En la primavera todo se trastorna. Mientras Cond\u00e9 se dispone, desde Bruselas, a invadir Francia,\u00a0 Turena parte de Par\u00eds para ir a tomar el mando del ej\u00e9rcito de Champa\u00f1a. Con el mariscal de La Fert\u00e9 toma Rethel, y cierra la provincia a Cond\u00e9 en retraso. Sin embargo Cond\u00e9 se dirige a Picard\u00eda, adonde le sigue el ej\u00e9rcito del rey. El rey en persona, acompa\u00f1ado de Mazarino, viene a visitar a los dos mariscales cerca de Laon. Vervins, que ha ca\u00eddo en manos de la gente de Cond\u00e9, pasa de nuevo a las del rey sin combate. Los Franceses arrasan el campo, acampan en Marle y en Vervins vac\u00edos,\u00a0 pasan seis semanas en Ribemont frente al enemigo acampado en Fonsomme. El rey que los ha acompa\u00f1ado, regresa a Par\u00eds. Los dos mariscales vigilan la marcha de Cond\u00e9, superior en n\u00famero sin pensar detenerlo ni guarneces las plazas, reserv\u00e1ndose solamente molestarlo, si intenta alg\u00fan asedio. Cond\u00e9 avanza hasta Roye, del que se apodera. El ej\u00e9rcito real se lanza contra \u00e9l y la regi\u00f3n de donde saca su subsistencia, y le fuerza as\u00ed a desandar el camino; la lentitud de los Espa\u00f1oles le ha hecho perder la ocasi\u00f3n de\u00a0 marchar sobre Par\u00eds. al menos busca ciudades que tomar, y hace pruebas sobre Guisa donde Turena lleva socorros. El archiduque Leopoldo llega entonces a compartir con \u00e9l el mando: fuente de contrariedades de pareceres y de conflictos de autoridad. Cond\u00e9 se resuelve a sitiar Rocroy, diez a\u00f1os antes teatro de su gloria. Como sus primeros proyectos hab\u00edan parecido amenazar al Boulon\u00e9s, el rey parte otra vez de Par\u00eds para vigilar esta frontera. Mientras que el monarca visita Picard\u00eda, los dos ej\u00e9rcito se siguen hacia Champa\u00f1a. Sin poder disputar Rocroy a Cond\u00e9, Turena va a tomar Mouzon. La reducci\u00f3n de Burdeos permite entonces llevar tropas nuevas a Flandes, Luxemburgo y Lorena, y multiplicar las bases de operaciones. Turena observa a los Espa\u00f1oles que amenazan las plazas de Flendre y de Artois; La Fert\u00e9 se mantiene junto al Meuse para cubrir la Champa\u00f1a. La corte y Mazarino, que se encuentran ya en Amiens, ya en Soissons o Laon deciden el sitio de Sainte-Menehould, defendida para Cond\u00e9 por un h\u00e1bil gentilhombre burgui\u00f1\u00f3n, el conde de Montal. Tras una larga resistencia, Sainte-Menehould capitula. El rey llega de Ch\u00e2lons para asistir al \u00e9xito, y sus tropas toman posesi\u00f3n de la plaza, cuya guarnici\u00f3n es llevada a Rocroy. Es el final del a\u00f1o y de la campa\u00f1a: de un lado y del otro se vuela a los cuarteles de invierno<\/p>\n<p>Lo que los Franceses mismos se permit\u00edan en cuanto a honores, algunas disposiciones tomadas este a\u00f1o de 1653, nos lo van a contar: \u00abIban, dice un magistrado de Laon,\u00a0 Charles de Vau, iban matando, saqueando, haciendo prisioneros\u00a0 y llev\u00e1ndose cuanto encontraban a su paso.\u00bb A ejemplo de los soldados luteranos del bar\u00f3n de Erlach, las tropas cat\u00f3licas de Turena quemaban a los desgraciados enfermos en las iglesias. La Sra. Tassart y otros diez testigos declaran sobre este hecho abominable, del que Thouars, lugarteniente del rey en el gobierno de Laon, da todos los detalles atroces: \u00abEl pueblo de Bi\u00e8vre ha sido tratado con una crueldad inaudita por algunos regimientos de los ej\u00e9rcitos del rey, mandados por los se\u00f1ores del Bourg, de la Guilloti\u00e8re y otros, como lo ha sido tambi\u00e9n el pueblo de Saint-Julien, que han sido saqueados y devastados por dichos regimientos, que han prendido fuego y hasta en las iglesias de dichos lugares, y han violado a mujeres y j\u00f3venes en la iglesia del dicho Saint-Julien, en la iglesia de dicho Bi\u00e8vre, adonde todos los habitantes, mujeres y ni\u00f1os, se hab\u00edan retirado. Los soldados, despu\u00e9s de quemar el pueblo, pegaron fuego a la iglesia, y redijeron a esta pobre gente refugiada en el campanario a precipitarse de arriba abajo, por lo que la mayor parte se mataron o quedaron mutilados.\u00bb<\/p>\n<p>No nos extra\u00f1e ya que las Relaciones de los misioneros hablen con tanta insistencia de los desastres causados por los ej\u00e9rcitos, del terror de los campesinos que se refugian en todas partes en las ciudades y obstruyen de tal forma los hospitales que los pobres p\u00e1rrocos mismos se ven obligados a permanecer en las plazas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>\u00abEsperamos, dice para concluir la primera <em>Relaci\u00f3n<\/em> <em>sumaria<\/em>, que si Dios hace crecer las limosnas, el celo de los misioneros del Sr. Vicente se encender\u00e1 para distribuirlas,\u00bb Es la primera vez, creemos, que el nombre del <em>Sr<\/em>. <em>Vicente<\/em> se pronuncia en estas Realciones, e incluso que sus sacerdotes sean designados expresamente, tanta humildad y abnegaci\u00f3n hab\u00eda en el Padre y en los hijos.<\/p>\n<p>La guerra, como ya lo hemos dicho, habiendo durado hasta finales de este a\u00f1o, las <em>Relaciones<\/em> <em>sumarias<\/em> debieron seguirse de dos en dos meses m\u00e1s o menos, para mantener la caridad por las necesidades de Picard\u00eda y Champa\u00f1a. En todas las llanuras de Corbie, de P\u00e9ronne y de Santerre, la mies ha sido destruida por los enemigos o por las lluvias. El Vermandois, durante m\u00e1s de seis semanas, ha sufrido el yugo de los ej\u00e9rcitos y alimentado a m\u00e1s de cien mil bocas. Se escribe de Rethel, el 178 de octubre: \u00abLos Padres de la Misi\u00f3n, que no han abandonado sus cuarteles, vuelven a comenzar sus trabajos con mayor generosidad que en el pasado, a la vista de sus nuevas miserias. Rethel, en tres a\u00f1os, ha sufrido cuatro asedios. Estos caritativos Padres van a visitar y animar a los pobres p\u00e1rrocos. Adem\u00e1s de estos trabajos, tienen a su cargo a los soldados enfermos moribundos en los dos mercados\u00a0 de la ciudad y a los burgueses de Rocroy que se han salvado en este lugar, tras p\u00e9rdida y toma de todo.\u00bb Se ha evacuado a un gran n\u00famero a Reims con auxilios de ruta, pero el hospital no los puede recibir ya a menos de una fuerte indemnizaci\u00f3n mensual.<\/p>\n<p>Los pueblos sufren m\u00e1s todav\u00eda, en la imposibilidad en que se est\u00e1 de ir a ellos, a causa de los salteadores. Y quedar\u00e1n abandonados de los p\u00e1rrocos, si no se encuentran cinco o seis centavos por d\u00eda para estos pobres sacerdotes, que consienten quedarse a ese precio.<\/p>\n<p>Es siempre\u00a0 en las ciudades donde se concentra la miseria con la poblaci\u00f3n de los campos. El sitio de Mouz\u00f3n ha aumentado en Sedan, en retel, en Laon, en todas partes, el n\u00famero de los pobres y de los refugiados. Se establece un ritmo; se los visita en las caba\u00f1as donde buscan un abrigo y se les distribuye billetes para la cocina de la caridad. Laon est\u00e1 tan llena de enfermos y de soldados que se han llevado a sesenta a una gruta fuera de la ciudad, por falta de sitio m\u00e1s c\u00f3modo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) Art\u00edculo segundo: Picard\u00eda y Champa\u00f1a I. La Picard\u00eda antes de san Vicente de Pa\u00fal. Apenas hab\u00eda acabado Vicente su obra de Lorena cuando tuvo que acudir en ayuda de otras &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":103451,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[130,124,131,172,143],"class_list":["post-129492","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-beauvais","tag-du-coudray","tag-montmirail","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) Art\u00edculo segundo: Picard\u00eda y Champa\u00f1a I. La Picard\u00eda antes de san Vicente de Pa\u00fal. Apenas hab\u00eda acabado Vicente su obra de Lorena cuando tuvo que acudir en ayuda de otras ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-02-01T02:00:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:21:47+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"111 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c)\",\"datePublished\":\"2015-02-01T02:00:46+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:47+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\"},\"wordCount\":22237,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Beauvais\",\"Du Coudray\",\"Montmirail\",\"Pobreza\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-02-01T02:00:46+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:47+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c) - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) Art\u00edculo segundo: Picard\u00eda y Champa\u00f1a I. La Picard\u00eda antes de san Vicente de Pa\u00fal. Apenas hab\u00eda acabado Vicente su obra de Lorena cuando tuvo que acudir en ayuda de otras ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-02-01T02:00:46+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:21:47+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"111 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c)","datePublished":"2015-02-01T02:00:46+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:47+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/"},"wordCount":22237,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Beauvais","Du Coudray","Montmirail","Pobreza","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-02-01T02:00:46+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:47+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-c\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (c)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-xGA","jetpack-related-posts":[{"id":129493,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-d\/","url_meta":{"origin":129492,"position":0},"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (d)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"02\/02\/2015","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) VII. Champa\u00f1a y Picard\u00eda (1654-1660). C\u00f3mo debi\u00f3 ser el invierno de 1653 a 1654 en esta regi\u00f3n asolada por los pasos continuos de ej\u00e9rcitos durante m\u00e1s de seis meses, y que deb\u00eda tambi\u00e9n mantener a numerosas guarniciones. Una Relaci\u00f3n publicada a \u00faltimos de marzo de\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":387345,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fechas-en-la-vida-de-san-vicente\/","url_meta":{"origin":129492,"position":1},"title":"Fechas en la vida de San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/12\/2017","format":false,"excerpt":"1581: En Pouy (Landas) nace Vicente de Pa\u00fal, tercer hijo de la familia de Pa\u00fal. 1595: Vicente sale de Pouy para ir a Dax, donde vivir\u00e1 en casa del Se\u00f1or de Comet, abogado en Dax y juez en Pouy. Cursa estudios en el colegio de los Franciscanos. 1596: Vicente inicia\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121662,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-14\/","url_meta":{"origin":129492,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 14","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"25\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XIV Vicente de Pa\u00fal durante la Fronda. - El cardenal de Retz cabeza de los Frondistas. - Vicente diplom\u00e1tico y gran capell\u00e1n de Francia. - Plenos poderes que le da Luis XIV, lo mismo que a los sacerdotes de la Misi\u00f3n. - Vicente proclamado padre de la patria. -\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121669,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-10\/","url_meta":{"origin":129492,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 10","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo X Nuevas misiones en las tierras de los Gondi. - Vicente de Pa\u00fal, Retz y Bossuet en San L\u00e1zaro. Un a\u00f1o despu\u00e9s de la entrada de Vicente de Pa\u00fal en los Bons-Enfants, el arzobispo de Par\u00eds, Juan Francisco de Gondi, aprob\u00f3 la obra de las Misiones; el 24 de\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":119562,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-viii\/","url_meta":{"origin":129492,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (VIII)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/08\/2022","format":false,"excerpt":"Art\u00edculo III: El Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. En 1636, durante la guerra de los treinta a\u00f1os, los ej\u00e9r\u00adcitos espa\u00f1oles irrumpieron desde Flandes y atravesaron las fronteras de Champa\u00f1a y Picard\u00eda en un avance fulminante hacia Par\u00eds. Los ej\u00e9rcitos de Richelieu estaban paleando en otras fronteras y Par\u00eds se vio en un gran\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]},{"id":121665,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-16\/","url_meta":{"origin":129492,"position":5},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 16","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XVI \u00daltimas obras de Vicente de Pa\u00fal. - Sus cartas de adi\u00f3s al cardenal de Retz y al Padre de Gondi. - Sus \u00faltimos momentos, su muerte y sus funerales. El maravilloso impulso que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda impreso a la caridad p\u00fablica se hab\u00eda aminorado singularmente durante los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=129492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129492\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=129492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=129492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=129492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}