{"id":128851,"date":"2025-06-03T08:14:14","date_gmt":"2025-06-03T06:14:14","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=128851"},"modified":"2024-08-22T20:44:11","modified_gmt":"2024-08-22T18:44:11","slug":"el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-35","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-35\/","title":{"rendered":"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (35)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo XIII: El hecho consumado<\/h2>\n<h3><b>El asunto Mercier<\/b><\/h3>\n<p>En 1919, las multitudes de Manhattan, de Washington y de Detroit recibieron en triunfo al cardenal Mercier, arzobispo de Malinas, que supo animar y clamar durante cuatro a\u00f1os la resistencia moral del pueblo belga contra el ocupador alem\u00e1n. El cardenal ven\u00eda a dar las gracias a los Americanos que reconstru\u00edan las iglesias y restauraban las bibliotecas incendiadas en 1914. Y fue precisamente para expresar el agradecimiento de su pa\u00eds por lo que acept\u00f3 dirigirse a la C\u00e1mara baja de la Convenci\u00f3n general de la Iglesia episcopaliana de los Estados Unidos. En ella pronunci\u00f3 una frase de la que no existe versi\u00f3n oficial, pero que fue reproducida por todos los peri\u00f3dicos en t\u00e9rminos semejantes:<\/p>\n<p>Os he saludado como a hermanos en el culto de ideales comunes, hermanos en el amor a la libertad y \u2013permitidme a\u00f1adir- como a hermanos en la fe cristiana.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n caus\u00f3 sensaci\u00f3n: un miembro del Sagrado Colegio de la Iglesia romana, y uno de los m\u00e1s prestigiosos, se dirig\u00eda a la asamblea oficial de una comunidad protestante y calificaba a sus miembros de hermanos en Cristo. El hecho no ten\u00eda precedentes. El cardenal O\u2019Connell, arzobispo de Boston, lo tom\u00f3 muy a mal y lo denunci\u00f3 inmediatamente al Santo Oficio.<\/p>\n<p>El 9 de febrero de 1920, por mandato de Benedicto XV, el cardenal Merry del Val, prefecto de la Suprema Congregaci\u00f3n, expresaba a Mercier la admiratio (extra\u00f1eza) de la Santa Sede; requer\u00eda al primado de B\u00e9lgica para que explicara su presencia en la Convenci\u00f3n episcopaliana y las palabras que hab\u00eda tenido en ella. Nada que ver con el asunto Portal de 1908. Esta vez Merry del Val no ha tomado ninguna iniciativa, no arregla sus cuentas; act\u00faa por mandato del papa, y de un papa a quien no quiere demasiado. Benedicto XV no le ha depuesto de sus funciones de secretario de Estado con una brusquedad que es se\u00f1al, al menos, de cierta incompatibilidad de humor?<\/p>\n<p>Mercier redact\u00f3 en marzo una memoria que se creer\u00eda de 1894 y de la mano de Le\u00f3n XIII, del Le\u00f3n XIII de Praeclara y de Orientalium dignitas. Una sola diferencia, pero diferencia de peso, que basta para explicar la ira del papa Della Chiesa, antiguo minutante del cardenal Rampolla: en 1894, el ecumenismo protestante no estaba organizado, por lo menos no lo suficiente para presentarse como competidor del unionismo romano; no amenazada con arrastrar en su \u00f3rbita a una ortodoxia desamparada. El error de Mercier, seg\u00fan el Vaticano, fue haberse dirigido \u2013y con qu\u00e9 estallido- a una de las comunidades m\u00e1s comprometidas en la construcci\u00f3n del movimiento ecum\u00e9nico, esta Iglesia episcopaliana en torno a la cual se estructuraba Faith and Order, ala teol\u00f3gica del pancristianismo heterodoxo. Y en la gran carrera a los Orientales en apuros, la comuni\u00f3n anglicana se afirmaba sin duda como la m\u00e1s seria rival de la Iglesia cat\u00f3lica. Todo esto pareci\u00f3 tan grave que en abril Benedicto XV amonest\u00f3 a Mercier de nuevo y le orden\u00f3 publicar una carta pastoral para disipar todo equ\u00edvoco, algo as\u00ed como un Satis cognitum arzobispal.<\/p>\n<p>Mercier no se someti\u00f3, sino que pas\u00f3 al contraataque; en diciembre sugiri\u00f3 al papa lanzar una \u00abllamada a los no cat\u00f3licos anglicanos, americanos, rusos, griegos, etc.\u00bb Y se propuso a s\u00ed mismo \u00abinvitar a Malinas, sucesivamente, a uno o dos te\u00f3logos de cada una de estas principales Iglesias disidentes, anglicana y ortodoxa sobre todo421\u00bb. Estaba r\u00e9plica cuadraba bien a su estilo, a su temperamento, a sus convicciones tambi\u00e9n. Sucesor de los Ap\u00f3stoles, se cre\u00eda responsable, con el papa y los otros obispos, de la totalidad de la Iglesia y de sus relaciones con el resto del mundo. Y su inter\u00e9s por la uni\u00f3n de las Iglesias quedaba bien patente en varias manifestaciones, como las dos conferencias ecum\u00e9nicas celebradas en Ginebra en el verano de 1920; la de Life and Work y la de los delegados reunidos a invitaci\u00f3n de la Iglesia episcopaliana para preparar la primera asamblea de Faith and Order. Pero el suceso que llam\u00f3 m\u00e1s la atenci\u00f3n del cardenal fue la llamada a la unidad lanzada por lo 252 arzobispos y obispos anglicanos reunidos en el palacio de Lambeth, a orillas del T\u00e1mesis. El arzobispo de Canterbury se hab\u00eda preocupado por enviarle en persona un ejemplar de la llamada; Mercier hab\u00eda respondido que elevaba s\u00faplicas por que Dios bendijera a sus promotores.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00f3 en contacto con Portal, en enero de 1921, ya estaba muy identificado con los asuntos unionistas. Tanto en el fondo como en la forma, sus iniciativas y sus propuestas eran estrictamente leonianas, pero la Santa Sede las juzgaba inoportunas. En el Santo Oficio, su causa segu\u00eda pendiente; hasta principios de 1922 no pudo pedir al sucesor de Benedicto XV \u00abrecuperar\u00bb su expediente y destruirlo. A pesar de (o a causa de) esta situaci\u00f3n inc\u00f3moda, hab\u00eda madurado el proyecto de celebrar en Malinas conversaciones unionistas. Benedicto XV acogi\u00f3 la propuesta con tanta desconfianza que muri\u00f3 antes de pronunciarse y sin hab\u00e9rselo comunicado a su colaborador inmediato, el cardenal secretario de Estado Gasparri. El 11 de marzo de 1922, el padre Michel d\u2019Herbigny respondi\u00f3 a un nuevo requerimiento de Mercier que \u00abel cardenal Gasparri no hab\u00eda sabido nada nunca, me dijo, sobre esta propuesta. Que le parec\u00eda fecunda. Pero el documento se deb\u00eda de haber traspapelado\u00bb. Portal se dirigi\u00f3 pues, sin saberlo, a un prestigioso sospechoso, a un cardenal bajo vigilancia, cuyas s\u00faplicas se recib\u00edan con tanta consideraci\u00f3n que se perd\u00edan entre papeles.<\/p>\n<h3><b>\u00ab&#8230; no hacer nada como anciano\u00bb<\/b><\/h3>\n<p>Cuando el cardenal Mercier entraba en los asuntos unionistas, Lord Halifax volv\u00eda a la juventud. Y volv\u00eda de lejos; puesto que por fin hay que confesarlo: al terminar la guerra, este hombre de ochenta a\u00f1os por poco se vuelve viejo. Hasta 1918, hab\u00eda resistido bien a las pruebas y a los honores, honores cada vez m\u00e1s numerosos, por otra parte. Ya no era el momento en que los anglocat\u00f3licos eran tenidos por un sector de la opini\u00f3n por exc\u00e9ntricos o rebeldes. Cuando Lord Kitchener lleg\u00f3 a ser ministro de la Guerra, nadie le reproch\u00f3 haber pertenecido a la English Church Union, y el ritualismo firme de Edward Wood (el mismo a quien Portal dio lecciones de franc\u00e9s en Madera) no le impidi\u00f3 convertirse en una de las esperanzas del partido conservador. En adelante, Halifax pod\u00eda tomar el t\u00e9 en casa de la reina Alejandra, comer con Lloyd George (a quien apreciaba, y quien le correspond\u00eda) o recibir en Hickleton al comandante general de las tropas americanas en Inglaterra, sin que una liga de vigilantes publicara un peque\u00f1o panfleto sobre las infiltraciones papistas en el Reino Unido.<\/p>\n<p>Pero hacia el final de la guerra, por poco se convierte en lo que a los Ingleses les gusta tanto como los viejos bosques y los viejos cueros, un Great Old Man; grande, s\u00ed, pero viejo. Uno tras otro, fue perdiendo los amigos de juventud que le quedaban, y comenz\u00f3 a sentirse desorientado en un mundo nuevo donde ocurr\u00edan cosas bien extra\u00f1as. \u00bfNo vio a su nieta Mary bailar el fox-trot en falda corta? Durante tres a\u00f1os, hab\u00eda temido por la vida de su hijo Edward, \u00fanico superviviente, alistado voluntario. Miles de j\u00f3venes hab\u00edan muerto, \u00bfy para qu\u00e9? Desde noviembre de 1918, la paz le pareci\u00f3 fr\u00e1gil. Dos d\u00edas despu\u00e9s del armisticio, escribi\u00f3 a su lugarteniente Athelstan Riley: \u00abAll that is happy now may well be drowned in tears and blood and ruin before long\u00bb. [Todo cuanto hoy es felicidad puede muy bien quedar ahogado en l\u00e1grimas y en sangre y en ruina sin tardar mucho]. \u00c9l mismo se iba quedando sordo y ciego poco a poco. Pero fue al comenzar el verano de 1919 cuando se produjo la gran aflicci\u00f3n que por poco acaba con \u00e9l. Lady Halifax cay\u00f3 enferma; los m\u00e9dicos se decidieron a intervenirla quir\u00fargicamente, cosa que fracas\u00f3. Sabiendo que se hab\u00eda perdido toda esperanza, Lord Halifax dijo a su mujer, very gently, que ella ver\u00eda pronto a sus tres hijos. Le abraz\u00f3, pidi\u00f3 que la dejasen sola unos momentos, recibi\u00f3 los \u00faltimos sacramentos en presencia de la familia y de los criados de rodillas, dio la mano a todo el mundo, dict\u00f3 varias cartas y, una vez cumplidas sus obligaciones, se muri\u00f3. Lord Halifax dimiti\u00f3 de la presidencia de la E.C.U., pronunci\u00f3 el discurso de despedida en la C\u00e1mara de los Lores, luego dej\u00f3 su trabajo.<\/p>\n<p>Sus amigos no empezaron a tranquilizarse hasta un a\u00f1o despu\u00e9s, cuando decidi\u00f3 operarse de cataratas; volv\u00eda a sentir como unas ganas de leer los peri\u00f3dicos. La operaci\u00f3n tuvo \u00e9xito, y el 10 de julio de 1920, Agn\u00e8s Lane-Fox pudo escribir a Portal: \u00abMi padre se impacienta mucho por tener que estar tranquilo y acostado [&#8230;]\u00bb. Resurgir duradero: Halifax sigui\u00f3 hasta los noventa y tres a\u00f1os tal y como supo recuperarse aquel verano, duro de o\u00eddo y la nariz calzada de enormes gafas, pero levant\u00e1ndose a las cinco y media, yendo a la misa de las seis, luego pasando el tiempo en emprender y combinar, repitiendo a sus j\u00f3venes amigos que \u00abpara evitar envejecer, era necesario no hacer nada como anciano\u00bb.<\/p>\n<p>Un hecho lleg\u00f3 a mantener en a punto su inter\u00e9s y orientar sus energ\u00edas: la conferencia de Lambeth, aquella cuyos trabajos hab\u00eda seguido con esperanza el cardenal Mercier. A partir de los diversos documentos que la conferencia public\u00f3 sobre la reuni\u00f3n de las Iglesias, Halifax form\u00f3 un proyecto que comprende las grandes l\u00edneas de la campa\u00f1a angloromana de 1894, antes de que \u00e9sta derrapara en la cuesti\u00f3n de las ordenaciones anglicanas. Se trata de borrar un par\u00e9ntesis de veinte a\u00f1os. \u00abHay motivos para esperar que podremos renovar nuestros esfuerzos [&#8230;]. La idea ser\u00eda de no formular nada sino celebrar conferencias parecidas a las que se tuvieron despu\u00e9s de vuestra primera visita a Le\u00f3n XIII422\u00bb. Con otros talentos, Halifax habr\u00eda redactado una b\u00fasqueda del tiempo perdido. Pero quer\u00eda actuar, y no conceb\u00eda nada sin la participaci\u00f3n de Portal. \u00abSi estas conferencias tienen lugar, indudablemente es conveniente que tom\u00e9is parte en ellas \u2013ibid. Volviendo al escenario de 1894, exig\u00eda los mismos actores. Portal mostr\u00f3 poco entusiasmo; pero \u00bfc\u00f3mo quedarse al margen? Se dedic\u00f3 a ganar tiempo, mucho tiempo. Lo habr\u00eda conseguido, sin la intervenci\u00f3n de Frere y de Lacey, quienes volaron en auxilio de la nostalgia halifaxiana con un argumento nuevo.<\/p>\n<h3><b>El p\u00e1rrafo VIII<\/b><\/h3>\n<p>Desde el armisticio hasta finales de 1920, la correspondencia de Portal y del superior de la comunidad de Mirfield adopt\u00f3 un tenor netamente profano; versa en torno a la Christian Social Union, la Church Socialist League y la campa\u00f1a electoral de los candidatos locales del Laborismo. Este aspecto no impidi\u00f3 a Frere participar en la fundaci\u00f3n del Anglo-Catholic Congress, un movimiento m\u00e1s liberal catholic, m\u00e1s misionero, m\u00e1s ecum\u00e9nico tambi\u00e9n que la vieja E.C.U. (con la que se fusion\u00f3 sin embargo en 1933, bajo la \u00e9gida de un Halifax de noventa y cinco a\u00f1os que emple\u00f3 en ello sus \u00faltimas fuerzas). El desarrollo de la A.C.C. llev\u00f3 a Frere a la uni\u00f3n de las Iglesias. El 3 de diciembre de 1920, envi\u00f3 a Portal una carta que se sit\u00faa en el origen inmediato de las conversaciones de Malinas.<\/p>\n<p>Hasta entonces, no hab\u00eda advertido Portal \u2013o no hab\u00eda querido- la importancia del p\u00e1rrafo VIII de la llamada dirigida a todos los cristianos por la conferencia anglicana de Lambeth. Este p\u00e1rrafo constitu\u00eda sin embargo el punto m\u00e1s nuevo. Despu\u00e9s de recordar que todas las Iglesias son responsables de la desuni\u00f3n, los arzobispos y obispos en comuni\u00f3n con Canterbury examinaban un medio pr\u00e1ctico para pasar del ecumenismo de intenci\u00f3n a realizar efectivamente comunidades reconciliadas:<\/p>\n[Se declaraban preparados a aceptar] de las autoridades de las otras comuniones [&#8230;] una forma de autoridad y mandato que ser\u00eda a los ojos de sus fieles una prueba de que nuestra jerarqu\u00eda tiene su lugar en la existencia de la familia reunida.<\/p>\n<p>El texto no mencionaba \u2013y por lo mismo no exclu\u00eda- a ninguna Iglesia particular. Le\u00eddo por un ritualista al tanto de los sucesos de 1896, pod\u00eda inspirar un medio de soslayar el obst\u00e1culo de la bula Apostolicae curae: Roma ha declarado las ordenaciones anglicanas nulas e inv\u00e1lidas, y no puede volverse atr\u00e1s de su decisi\u00f3n, est\u00e1 claro; pero \u00bfno acaban de sugerir los obispos anglicanos que en caso de acercamiento a la Santa Sede, est\u00e1n preparados a aceptar una reordenaci\u00f3n bajo condici\u00f3n?<\/p>\n<p>Lo extra\u00f1o es que Walter Frere haya tenido que insinuar esta interpretaci\u00f3n a Portal. Lo hizo con la suficiente autoridad y convicci\u00f3n para que el lazarista admitiera que hab\u00eda en ello un medio de responder al deseo de Lord Halifax, es decir de interesar en la reanudaci\u00f3n del di\u00e1logo angloromano a un alto responsable cat\u00f3lico. El 24 de enero de 1921, escribi\u00f3 al cardenal Mercier para informarle sobre las conclusiones del superior de Mirfield. Con todo subsist\u00edan algunas dudas. \u00bfLa interpretaci\u00f3n \u00abromana\u00bb del p\u00e1rrafo VIII no era abusiva? Como la conferencia anglicana hab\u00eda coincidido con la reuni\u00f3n, en Ginebra, de los movimientos Life and Work y Faith and Order, era normal si la llamada de Lambeth no se dirig\u00eda ante todo a las Iglesias salidas de la Reforma. Fue T.A. Lacey, el viejo amigo, el compa\u00f1ero de 1895, quien acab\u00f3 de convencer a Portal de que Frere ten\u00eda raz\u00f3n. Hay que decir que Lacey dispon\u00eda de excelentes argumentos. En una carta fechada el 6 de marzo, revel\u00f3 que era \u00e9l quien hab\u00eda trazado las grandes l\u00edneas de la llamada, que hab\u00eda participado en su redacci\u00f3n, y que le hab\u00eda sido parcialmente inspirada por una conversaci\u00f3n tenido con ocasi\u00f3n de una comida con Mons Boudinhon, el maestro canonista, otro viejo amigo, compa\u00f1ero de la Revue anglo-ramaine. Lo importante, escrib\u00eda Lacey, era que los obispos anglicanos no exclu\u00edan a ninguna Iglesia de su proyecto, y, si la causa de la uni\u00f3n lo exig\u00eda, no se volver\u00edan atr\u00e1s ante una reordenaci\u00f3n (\u00abthey would not shrink from \u2018reordination\u2019 in the cause of union\u00bb).<\/p>\n<h3><b>Los caminos de Malinas<\/b><\/h3>\n<p>Cuando Portal se decidi\u00f3 a entrar en contacto con el cardenal Mercier, ignoraba evidentemente que el primado de B\u00e9lgica quer\u00eda invitar a su casa a uno o dos te\u00f3logos anglicanos. Para Portal como para todo el mundo, Mercier era ante todo ese arzobispo que gozaba de un prestigio inmenso en el mundo anglosaj\u00f3n, un prestigio superior quiz\u00e1s al del rey Alberto. Desde un punto de vista de la uni\u00f3n, presentaba la ventaja de no ser franc\u00e9s. Desde el armisticio, las relaciones entre Francia e Inglaterra se hab\u00edan deteriorado tanto que hubiera sido dif\u00edcil entablar en Par\u00eds un di\u00e1logo anglicano-romano. Siendo Roma imposible (Portal se asegur\u00f3 de ello por medio de Boudinhon, rector entonces de San Luis de los Franceses), Frere propuso los estados Unidos; pero ni Halifax ni Portal se entusiasmaron con la idea de salir de Europa. \u00bfY por qu\u00e9 no en Inglaterra? Hubiera ido necesario invitar a cat\u00f3licos ingleses; el proyecto fue del agrado de Halifax, quien prepar\u00f3 activamente \u00abconversaciones en Hickleton\u00bb. Pero la tarea se present\u00f3 enseguida como delicada, muy delicada; obviamente, requer\u00eda tiempo y preparaciones pacientes. Por el momento, quedaba B\u00e9lgica, naci\u00f3n mediadora, bien situada para trabajar eficazmente en edificar una sociedad de las naciones\u00bb.<\/p>\n<p>Edificar una sociedad de las naciones: en este sentido acept\u00f3 Portal unirse en 1921 a lo que rechazaba en 1917 en su carta a Gardiner, el unionismo jer\u00e1rquico. Se trataba de reforzar la acci\u00f3n de la S.D.N., de ayudar a \u00abestablecer la justicia y la libertad de los pueblos\u00bb, de \u00abtrabajar en la infraestructura de loa que se hace en Ginebra a favor del entendimiento futuro de los pueblos\u00bb, ya que \u00abuno de los elementos esenciales\u00bb de la paz es \u00abel entendimiento religioso, la uni\u00f3n de las Iglesias\u00bb. Portal cre\u00eda que la acci\u00f3n de la S.D.N. era positiva, pero incompleta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del cataclismo de la guerra, hay que ocuparse en reconstruir. Se trabaja en la Sociedad de las Naciones y en verdad que no logro apreciar lo que se hace. Creo incluso que es deber de todos los pa\u00edses y en particular de los cat\u00f3licos aportar su esfuerzo. No obstante no puedo por menos de advertir que no se trata m\u00e1s que de arreglos pol\u00edticos materiales, que no se va al fondo, a lo que constituye el fondo de todo hombre, la vida religiosa.<\/p>\n<p>Para ir m\u00e1s lejos que la S.D.N., para echarlas bases espirituales de la paz, parece que la Providencia haya asignado a B\u00e9lgica un \u00abpapel muy particular\u00bb: Pa\u00eds peque\u00f1o, nadie os puede acusar de miras imperialistas. El gran mal del nacionalismo que, casi por todas partes, se mezcla, para echarlo a perder, con el apostolado religioso, os es pr\u00e1cticamente desconocido426.<\/p>\n<p>Otro tanto se podr\u00eda decir de Suiza, pero Ginebra estaba se\u00f1alada por su car\u00e1cter de \u00abRoma protestante\u00bb; adem\u00e1s, el terreno estaba ya ocupado por organizaciones ecum\u00e9nicas de las que la Santa Sede no quer\u00eda o\u00edr hablar. Portal examin\u00f3 tambi\u00e9n \u00abconversaciones en Lausana\u00bb, pero ah\u00ed tambi\u00e9n la maniobra se present\u00f3 delicada; a corto plazo, B\u00e9lgica era lo m\u00e1s pr\u00e1ctico y, si se nos permite, m\u00e1s neutral.<\/p>\n<p>Aparte de la cuesti\u00f3n unionista, Portal admiraba en Mercier al defensor civitatis que hab\u00eda sabido enfrentarse al gobernador general alem\u00e1n del la B\u00e9lgica ocupada. El nombre del cardenal aparece por primera vez en su correspondencia el 15 de enero de 1915:<\/p>\n<p>Os enviar\u00e9 ma\u00f1ana el libro amarillo [escribe a Halifax], el discurso del cardenal Mercier y un folleto sobre las atrocidades alemanas del mayor inter\u00e9s [&#8230;]. El cardenal Mercier hace alusi\u00f3n a los que en Italia habr\u00edan aconsejado a B\u00e9lgica protestar por la forma y dejar pasar a los Alemanes. Es al cardenal Merry del Val a quien se se\u00f1ala.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o! Un arzobispo que se atreve a cant\u00e1rselas a los invasores que violan el derecho de las gentes y a los pr\u00edncipes de la Iglesia que deshonran a la Iglesia. A\u00f1adamos que Mercier era tambi\u00e9n ese leoniano que hab\u00eda fulminado una carta pastoral contra el modernismo pero tambi\u00e9n ofrecido refugio a Tyrrell; hab\u00eda acogido en efecto a Semeria, ayudado a Laberthonni\u00e8re, defendido a Vicente Lebbe, al abate Breuil y a muchos m\u00e1s, lo que le hab\u00eda valido ser tratado por Benigni de \u00absospechoso, conocido como liado con todos los traidores de la Iglesia427\u00bb. Esta compasi\u00f3n hacia los sospechosos se deb\u00eda sin duda a la sospecha de la que Mercier hab\u00eda sido v\u00edctima. En 1896, cuando dirig\u00eda el seminario Le\u00f3n XIII de la universidad de Lovaina y ense\u00f1aba el tomismo en el Instituto superior de filosof\u00eda, le hab\u00edan vigilado las lecciones, tomado copia de los apuntes de los estudiantes, criticado sus finanzas, calumniada su vida, sospechado de su fidelidad. Mercier, como Portal, sufri\u00f3 bajo Mazzella. Lo que crea solidaridad. Portal insisti\u00f3 en esta complicidad de antiguos combatientes cubiertos de cicatrices.<\/p>\n<p>Tuve la ocasi\u00f3n de hablarle abiertamente sobre mis pruebas de anta\u00f1o. Me comprendi\u00f3 enseguida puesto que \u00e9l tambi\u00e9n tuvo las suyas [&#8230;]. Para m\u00ed en particular fue muy bueno, comprend\u00eda mis dificultades por haber tenido las suyas en otros campos.<\/p>\n<h3><b>El arte de ir m\u00e1s all\u00e1<\/b><\/h3>\n<p>Si Portal ten\u00eda muchas razones para dirigirse a Malinas, no se dio muchas prisas en arrastrar al cardenal a una aventura unionista. \u00c9l que era hombre de contactos y de conversaci\u00f3n, \u00e9l no quiso viajar a B\u00e9lgica, se dirigi\u00f3 a \u00e9l por carta. Esper\u00f3 unos diez d\u00edas luego recibi\u00f3 una respuesta amable y reservada, una exhortaci\u00f3n vaga a la oraci\u00f3n, sin alusi\u00f3n alguna al proyecto de conferencia. Mercier no pod\u00eda evidentemente explicarle que \u00e9l mismo hab\u00eda previsto recibir a te\u00f3logos anglicanos, que hab\u00eda sometido su idea a Roma, y que ten\u00eda las manos atadas mientras no hab\u00eda recibido el asentimiento del papa \u2013y este asentimiento no llegaba, a pesar de las llamadas repetidas e insistencias.<\/p>\n<p>Portal no insisti\u00f3. Fue Halifax quien retom\u00f3 el asunto. En 1893, se hab\u00eda dejado echar hacia delante por un Portal entusiasta e impaciente; en 1921, al contrario, debi\u00f3 acosar y apremiar a un Portal lleno de reservas. Debi\u00f3 incluso emplear astucias, y seducir a su amigo con un plan de paseo, una versi\u00f3n motorizada de los coloquios ambulatorios de Madera. \u00abYa quisiera que me fuera posible ir a veros para visitar los campos de batalla \u2013y ver Reims y Verdun [&#8230;]. Me parece que una expedici\u00f3n semejante nos traer\u00eda a la memoria nuestro c\u00e9lebre paseo por el Gran Corral de Madera\u00bb. Cuando Portal estuvo convencido y presto a las concesiones, se lo confes\u00f3 todo: hab\u00eda conspirado con su amigo Randall Davidson, arzobispo de Canterbury, en una ofensiva de gran estilo; era efecto el 93 sucesor de san Agust\u00edn quien propondr\u00eda al primado de B\u00e9lgica la apertura de una conferencia para explorar las posibilidades de acercamiento abiertas por la llamada de Lambeth. \u00c9l, Halifax no ser\u00eda m\u00e1s que el mensajero. Habr\u00eda sido necesario que Portal no fuera Portal para desentenderse.<\/p>\n<p>Se encontr\u00f3 con Halifax en Calais, el 17 de octubre de 1921, y se embarc\u00f3 a bordo del Rolls-Royce descapotable. Tocaron en Poperinge, Ypres, Courtrai, Bruselas, por fin Malinas, donde llegaron el 19. Su visita estaba tan poco improvisada que el cardenal, habitualmente sobrecargado de trabajo y solicitado por los visitantes, se tom\u00f3 todo el tiempo que hac\u00eda falta para recibirlos; los invit\u00f3 a comer; recibi\u00f3 sin sorpresa aparente la carta de Randall Davidson. El primado de Inglaterra trazaba en ella el cuadro de lo que fueron las primeras conversaciones de Malinas: conversaciones privadas entre personalidades influyentes y responsables. Lord Halifax, precisaba, no era \u00abun embajador de un representante formal de la Iglesia de Inglaterra\u00bb. Su iniciativa era del todo personal; pero era conocida y aprobada por el arzobispo de Canterbury, y se inscrib\u00eda en las perspectivas trazadas por la conferencia de Lambeth.<\/p>\n<p>A partir de entonces, las cosas caminaron deprisa. Mercier acept\u00f3 inmediatamente organizar en su residencia conversaciones secretas. Sugiri\u00f3 a Lord Halifax que redactara un memor\u00e1ndum que pudiera servir de base a las charlas. Halifax se puso a trabajar al punto, comprometi\u00f3 en la empresa a Water H. Frere y a un amigo personal de Randall Davidson, al Dr Armitage Robinson, decano de la catedral de Wells, y concentr\u00f3 a toda su gente en Malinas. La primera conversaci\u00f3n se abri\u00f3 el martes 6 de diciembre de 1921, bajo la presidencia del cardenal Mercier, asistido de su vicario general, Mons Van Roey, y del Sr. Portal, delos sacerdotes de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o antes, en s\u00faplica a Benedicto XV, Mercier afirmaba que jam\u00e1s emprender\u00eda nada sin haber recibido la aprobaci\u00f3n formal de la Santa Sede. Y ahora entabla el di\u00e1logo con tres herejes sin pedir ni recibir ninguna autorizaci\u00f3n: buen ejemplo de lo que Jean Guitton llama su arte \u00abde inclinar a la autoridad un poco m\u00e1s all\u00e1\u00bb. En la s\u00faplica de 1920, como lo subraya Roger Aubert429, se trataba de tomar una iniciativa, de proponer algo a los disidentes, de invitarlos a venir a Malinas. En diciembre de 1921, en cambio, Mercier no hace m\u00e1s que acoger a visitantes llegados espont\u00e1neamente a llamar a su puerta. Matiz. Y el cardenal sab\u00eda muy bien emplearlos y los silencios. Al hacerle la visita, Halifax le ha permitido ir m\u00e1s all\u00e1 sin incurrir en la reprobaci\u00f3n de Roma.<\/p>\n<h3><b>Roma aprueba y anima<\/b><\/h3>\n<p>Si las primeras conversaciones no fueron, al decir de Portal, m\u00e1s que \u00absimples conversaciones privadas, a fin de documentarse rec\u00edprocamente, sin poder por ello dar lugar a ninguna publicidad\u00bb, esta primera&lt; etapa qued\u00f3 superada r\u00e1pidamente. Benedicto XV muri\u00f3 en enero de 1922. El 6 de febrero era reemplazado por un amigo de Mercier, Achille Ratti, quien a su vez hab\u00eda completado una hermosa carrera de scholar antes de acceder a importantes responsabilidades pastorales. Mercier hab\u00eda pasado de la universidad de Lovaina al arzobispado de Malinas, Ratti de la biblioteca vaticana al arzobispado de Mil\u00e1n, con un par\u00e9ntesis diplom\u00e1tico sin embargo que le abri\u00f3 al mundo oriental y al problema de las Iglesias: visitador apost\u00f3lico luego nuncio en Polonia de 1918 a 192.<\/p>\n<p>Sirvi\u00e9ndose de un sistema de referencia de un cuarto de siglo de existencia, Portal acogi\u00f3 con cierta esperanza la elecci\u00f3n de P\u00edo XI.<\/p>\n<p>No conozco al nuevo papa pero que su elecci\u00f3n haya sido combatida por Merry del Val eso prueba que tiene otras ideas y adem\u00e1s me lo confirma el hecho de que se sienta unido al cardenal Mercier.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo no pens\u00f3 tampoco en ocultar su alegr\u00eda. El nuevo papa le inspiraba confianza y se lo demostr\u00f3 desde el d\u00eda siguiente a su elecci\u00f3n. Primer cardenal en ser recibido en audiencia privada, Mercier no dud\u00f3 en informarle de la primera conversaci\u00f3n de Malinas ni en exponerle \u00absu car\u00e1cter y resultado\u00bb. P\u00edo XI lo aprob\u00f3, y Mercier se volvi\u00f3 a casa con la seguridad de que en adelante estaba cubierto por Roma. S\u00f3lo le faltaba una aprobaci\u00f3n por escrito para mostr\u00e1rsela a los anglicanos. Acab\u00f3 por conseguirla, pero al cabo de nueve meses de regateos bastante dif\u00edciles. Para ganar la partida, tuvo que agitar el abanico del ecumenismo protestante<\/p>\n<p>Si menospreciamos las aspiraciones piadosas de nuestros hermanos separados, \u00bfno hemos de temer que una uni\u00f3n de hermanos se realice en otra parte, CONTRA LA UNIDAD ROMANA?.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s de despedir a los delegados de Faith and Order, el Vaticano no pod\u00eda excluir la hip\u00f3tesis de un estrechamiento de las fuerzas protestantes. En una perspectiva intransigente, esto significaba la formaci\u00f3n de una potencia en concurso, tanto m\u00e1s peligrosa en cuanto podr\u00eda atraer a su \u00f3rbita a las Iglesias ortodoxas agitadas por las revoluciones bolcheviques y kemales. Intransigente pero leoniano, Mercier rechazaba el sistema de la ciudadela; preconizaba la salida, el movimiento, la ofensiva. Se trataba de promover el unionismo contra el ecumenismo, de desviarlas energ\u00edas de Ginebra para canalizarlas hacia Roma, de constituir en Malinas un centro de atracci\u00f3n que no dejara a los anglicanos y ortodoxos comprometerse demasiado activamente en Faith and Order o Life and Work.<\/p>\n<p>El Vaticano supo entender este lenguaje. El 25 de noviembre de 1922, en carta registrada con el membrete de la Secretar\u00eda de Estado, el cardenal Gasparri informa a Mercier que P\u00edo XI \u00abautoriza a Vuestra Eminencia a decir a los anglicanos que la Santa Sede aprueba, y anima vuestras conversaciones, y suplica de todo coraz\u00f3n al Buen Dios que las bendiga\u00bb. El papa era nombrado, la aprobaci\u00f3n emanaba del Santo Padre, el documento pod\u00eda ser sometido a los arzobispos anglicanos.<\/p>\n<p>El Buen Dios me llena de satisfacciones [escribe Mercier a una carmelita de Argenteuil]. He recibido del Santo Padre la aprobaci\u00f3n formal de las reuniones inauguradas el a\u00f1o pasado con algunos protestantes, para ayudarles en su regreso al seno de la Iglesia nuestra Madre.<\/p>\n<h3><b>Malinas y el proyecto romano<\/b><\/h3>\n<p>Mercier tuvo la suerte de atacar al Vaticano en el momento en que \u00e9ste relanzaba el movimiento cat\u00f3lico, en el sentido leoniano del t\u00e9rmino, una movilizaci\u00f3n de los fieles en torno a un gran proyecto: la regeneraci\u00f3n, gracias a la doctrina social de la iglesia, de un mundo pervertido. Hemos de acercar dos fechas: el 25 de noviembre, P\u00edo XI confiere un car\u00e1cter oficioso a las conversaciones de Malinas; el 13 de diciembre, publica la primera enc\u00edclica de su pontificado, la carta Ubi arcano Dei. Todo est\u00e1 ah\u00ed, y en primer lugar la dramaturgia sagrada, la lucha entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal que va crescendo y prepara el enfrentamiento decisivo.<\/p>\n<p>P\u00edo XI destaca con gruesos trazos la gravedad de la crisis mundial, que \u00abse hace m\u00e1s intolerable d\u00eda tras d\u00eda\u00bb. Ning\u00fan remedio humano podr\u00e1 ponerle fin; es la expresi\u00f3n de una perversi\u00f3n radical: Dios, principio primero del derecho, est\u00e1 excluido de la sociedad. Tambi\u00e9n la enc\u00edclica vuelve sobre los grandes temas intransigentes; denuncia en la secularizaci\u00f3n un \u00abmodernismo moral, jur\u00eddico y social\u00bb tan peligroso como el \u00abmodernismo dogm\u00e1tico\u00bb. S\u00f3lo la Iglesia cat\u00f3lica puede restablecer la paz entre las naciones y en las naciones, porque ella sola es depositaria de las verdades cristianas de salvaci\u00f3n social, ella sola puede ense\u00f1ar, \u00aben un magisterio infalible, [&#8230;] la organizaci\u00f3n divina de la sociedad\u00bb. A partir de entonces no se trata, seg\u00fan lo propon\u00eda Portal como sacerdote liberal, de sostener, de completar, de prolongar el esfuerzo de la S.D.N. No se fundamenta la paz en la exclusi\u00f3n social de Dios. P\u00edo XI recuerda la divisa de P\u00edo X, \u00abrestaurar todas las cosas en Cristo\u00bb, y \u00e9l mismo escogi\u00f3 una divisa que resume el catolicismo \u00edntegro:<\/p>\n<p>La paz de Cristo por el reino de Cristo, [reino social que permitir\u00e1 reconstruir] esta verdadera Sociedad de las Naciones que se llamaba Cristiandad.<\/p>\n<p>A partir de esto, la enc\u00edclica se hace unionista, y se hace unionista porque es intransigente. Para llevar a cabo su obra de paz, la Iglesia debe reunir a todos los hombres, y primero a todos los cristianos. P\u00edo X se reconoc\u00eda en estado de sitio, lo que ocultaba el unionismo fundamental del catolicismo intransigente. P\u00edo XI, a su vez, se felicita por los avances diplom\u00e1ticos de la Santa Sede; evoca c\u00f3mo ha podido dar la bendici\u00f3n urbi et orbi desde el balc\u00f3n de la bas\u00edlica vaticana, conectando con una costumbre perdida desde P\u00edo IX; describe los fastos del XXVI Congreso eucar\u00edstico internacional, que ha paseado por las calles de Roma a un \u00abimponente cortejo\u00bb. En el sentido propio de la palabra, el Vaticano no es ya una fortaleza sitiada, aun estando pendiente la cuesti\u00f3n romana.<\/p>\n<p>Una vez aflojado el tornillo, el papa puede volver a la pr\u00e1ctica leoniana, la mano tendida a la gente honrada para que vengan a robustecer las fuerzas del bien en el combate decisivo que se anuncia. El proyecto intransigente, que es ante todo nostalgia de la unidad perdida, desemboca as\u00ed en una llamada a la uni\u00f3n y a la oraci\u00f3n por la uni\u00f3n.<\/p>\n[&#8230;] y no habr\u00e1 m\u00e1s que un solo reba\u00f1o y un solo Pastor. Quiera Dios \u2013Nos se lo pedimos con Nuestras oraciones y Nuestros votos, unidos a los vuestros, Venerables Hermanos, y a los de vuestros fieles- que Nos podamos ver lo antes posible la realizaci\u00f3n de este or\u00e1culo tan consolador e infalible del Coraz\u00f3n divino.<\/p>\n<p>Y es como \u00abun augurio de esta unidad religiosa\u00bb como interpreta P\u00edo XI el establecimiento o el restablecimiento de relaciones amistosas entre el Vaticano y \u00abla mayor parte de los pr\u00edncipes y jefes de casi todas las naciones\u00bb.<\/p>\n<p>Por eso las conversaciones de Malinas se inscriben en el proyecto global de la Santa Sede, a condici\u00f3n no obstante de que se mantengan al margen del movimiento ecum\u00e9nico. P\u00edo XI ten\u00eda tambi\u00e9n una raz\u00f3n inmediata para animarlas. En Ubi arcano, evoca la posible continuaci\u00f3n del Concilio Vaticano. Mercier no fue el \u00fanico en pensar que uno de los fines de la empresa ser\u00eda promover la reuni\u00f3n. En este sentido, Malinas se convert\u00eda en una de las etapas preparatorias de la acci\u00f3n unionista m\u00e1s vasta desde el concilio de Florencia. Lo que dio un impulso nuevo a las conversaciones, acentu\u00f3 su car\u00e1cter oficioso y estimul\u00f3 a los anglicanos proponi\u00e9ndoles, a medio plazo, una tarea precisa: preparar el di\u00e1logo del Concilio Vaticano y de la pr\u00f3xima conferencia de Lambeth.<\/p>\n<h3><b>Las conferencias dejan de ser secretas<\/b><\/h3>\n<p>Esta idea de un coloquio entre la m\u00e1s alta asamblea del catolicismo y la m\u00e1s alta asamblea del anglicanismo no estuvo de m\u00e1s para quitar las dudas de Randall Davidson. Entre la primavera y el oto\u00f1o de 1923, el arzobispo de Canterbury estuvo preparado a abandonarlo todo, inoportunamente impresionado por la coincidencia fortuita de tres elementos: la negativa del Vaticano a transformar las conversaciones oficiosas en conferencia oficial; una pol\u00e9mica violenta entablada contra el anglicanismo por un jesuita ingl\u00e9s; por \u00faltimo las torpezas del Anglo-Catholic Congress, cuyo papismo un tanto visionario levant\u00f3 remolinos. Todo lo cual no impidi\u00f3 que se tuviera la tercera conversaci\u00f3n en el mes de noviembre. Randall Davidson se asoci\u00f3 no s\u00f3lo acreditando a dos nuevos delegados, al obispo Charles Gore y al Dr Kidd, pero elevando al episcopado a Walter Frere unos d\u00edas antes de que \u00e9sta saliera para Malinas. Luego decidi\u00f3 unilateralmente publicar una carta en la que expon\u00eda los or\u00edgenes, los objetivos, el car\u00e1cter de las conversaciones. Decisi\u00f3n unilateral y tard\u00eda, porque el cardenal Mercier no hab\u00eda dejado de repetir, durante dos a\u00f1os, su preferencia por charlas discretas. Esta vez tambi\u00e9n, trat\u00f3 de obtener un plazo, luego admiti\u00f3 las razones de Canterbury que le someti\u00f3 su texto antes de publicarlo.<\/p>\n<p>El mensaje apareci\u00f3 el d\u00eda de Navidad de 1923, y con esta publicaci\u00f3n, que abr\u00eda una nueva etapa en las historia de las conversaciones, desapareci\u00f3 lo que hab\u00eda sido, del lado anglicano, un elemento de confusi\u00f3n. El arzobispo de Canterbury no se atorment\u00f3 m\u00e1s por la idea de que traicionaba los deberes de su cargo y la confianza de sus fieles manteniendo conversaciones secretas con representantes de Roma. Y recibi\u00f3 pruebas de que el intento no amenazaba la cohesi\u00f3n de la Iglesia anglicana: el mensaje de Navidad produjo emoci\u00f3n, pero la mayor parte de la prensa, sin ocultar su escepticismo en cuanto a las probabilidades de \u00e9xito de las conversaciones, admiti\u00f3 su legitimidad. Se discut\u00eda ya con los ortodoxos y con los inconformistas, \u00bfpor qu\u00e9 no con los cat\u00f3licos? Fue Roma quiz\u00e1s la que manifest\u00f3 mayor inquietud. El 30 de diciembre, Gasparri pidi\u00f3 a Mercier que interviniera para \u00abimpedir que las noticias de los peri\u00f3dicos tomaran un car\u00e1cter oficial por parte de la Santa Sede\u00bb. Y mientras que el Vaticano se negaba a confirmar la aprobaci\u00f3n pontificia a los periodistas que hac\u00edan la pregunta, Mercier prepar\u00f3 una carta pastoral en la que disipaba los rumores sensacionales. No, no existe negociaci\u00f3n en marcha entre Roma y Canterbury, sino \u00abconversaciones privadas\u00bb celebradas en un \u00absal\u00f3n privado\u00bb con el acuerdo, la bendici\u00f3n y la animaci\u00f3n de la Santa Sede.<\/p>\n<p>El cardenal trat\u00f3 de llevar al Vaticano m\u00e1s all\u00e1 y de obtener un documento p\u00fablico que confiriese a las charlas un car\u00e1cter oficial. No lo consigui\u00f3. Hasta su t\u00e9rmino, en 1926, las conversaciones de Malinas fueron encuentros entre personalidades autorizadas pero desprovistas de todo mandato. Las conversaciones no llegaron nunca a negociaciones. 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