{"id":128649,"date":"2016-09-18T12:00:35","date_gmt":"2016-09-18T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=128649"},"modified":"2016-08-06T07:41:52","modified_gmt":"2016-08-06T05:41:52","slug":"federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo XVII: La enfermedad. Los Pirineos. Espa\u00f1a. Peregrinaciones<\/h2>\n<p><i>El \u00faltimo curso. &#8211; Los Pirineos. &#8211; Espa\u00f1a. &#8211; Nuestra Se\u00f1ora de Burgos.\u2014\u00bbEl pa\u00eds del Cid\u00bb.\u2014Pouy y Buglosse.\u2014De Marsella a Pisa.\u2014La cornisa.<\/i><\/p>\n<p>1852<\/p>\n<p>La estancia en Sceaux y sobre todo el aire del mar en Dieppe hab\u00edan restablecido un poco la salud de Ozanam, cuando menos por alg\u00fan tiempo. Despu\u00e9s de una prolongaci\u00f3n forzada de sus va\u00adcaciones, a fines de diciembre, sinti\u00f3 el af\u00e1n de reanudar sus lec\u00adciones en la Sorbona. Su hermano sacerdote hab\u00eda tratado de di\u00adsuadirlo: \u00abNo \u2014respondi\u00f3 a sus apremios\u2014; tengo que cumplir con una obligaci\u00f3n. \u00bfOu\u00e9 dir\u00edas de un soldado que se negara a seguir en la brecha, por temor a la muerte? Tengo que permane\u00adcer firme en mi puesto. En \u00e9l morir\u00e9, si es preciso morir\u00bb. A los m\u00e9dicos les aseguraba que la inacci\u00f3n ser\u00eda para \u00e9l un mal peor que su propia enfermedad: \u00abSoy un obrero: \u00a1tengo que realizar mi labor!\u00bb&#8216;Pero hab\u00eda terminado su jornada y se acercaba la hora en que recibir\u00eda su salario.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a subir a su c\u00e1tedra, prevenido, pero no curado. Si es pre\u00adciso creer una de sus respuestas a Amp\u00e8re, s\u00f3lo tom\u00f3 algunas pre\u00adcauciones. \u00abMe canso menos al hablar. No trato de conmoverme cuando no siento emoci\u00f3n. No me yergo sobre el tr\u00edpode, y el audi\u00adtorio no me lo toma en cuenta. De cuando en cuando, buscan alg\u00fan pretexto para aplaudirme y excitarme: sin embargo, la juventud de las escuelas es, por lo general, tranquila y laboriosa\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed transcurri\u00f3 el breve semestre de invierno de 1852. Arreba\u00adtado, ilusionado por su empe\u00f1o en el trabajo, escrib\u00eda el 12 de febrero a la misma persona: \u00abAunque mis fuerzas s\u00f3lo vuelven len\u00adtamente, me siento mucho mejor\u00bb. Trat\u00f3 de aprovechar esa tregua para reanudar la redacci\u00f3n de su <i>Siglo V: \u00abPero <\/i>desde que me obligan a trabajar poco, mi esterilidad se vuelve desesperante. No s\u00e9 cu\u00e1ndo habr\u00e9 terminado si no encuentro un poco de salud y de vida &#8230; Mas Dios, que me envi\u00f3 quebrantos de salud, me dej\u00f3 las alegr\u00edas del coraz\u00f3n y lo bendigo por esa divisi\u00f3n\u00bb. La pluma se le cae de los dedos, y sigue diciendo: \u00abUno de los mayores sufri\u00admientos que conozco es haber estudiado mucho, persuadirse que tiene uno ideas y no poder expresarlas\u00bb. En esa cruel angustia va a debatirse al fin de su noble existencia.<\/p>\n<p>Las vacaciones de Pascua deb\u00edan ser la hora del descanso. Se ale\u00adgra de ir a pasar la semana que sigue de Pascua cerca de Lallier, en Sens, con su mujer y su hija. El d\u00eda mismo de la fiesta, escribe: \u00abQuerido amigo, la comuni\u00f3n que recibimos hace un rato en Nues\u00adtra Se\u00f1ora, fue magn\u00edfica. Eramos un\u00e0s dos mil personas que re\u00adz\u00e1bamos y alab\u00e1bamos a Dios, participando en los santos Misterios. Cu\u00e1n cierto es que la virtud de ese sacrificio jam\u00e1s se agota y que el Salvador est\u00e1 tan presente en su Iglesia como en el fervor de los primeros siglos. Querido amigo, no lo he olvidado; y estoy se\u00adguro de que usted har\u00eda lo mismo por m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>No fue a Sens. Casi a ra\u00edz de las solemnidades pascuales, cay\u00f3 con fuerte fiebre, en medio de sufrimientos que esta vez vencie\u00adron ese valor viril. Tuvo que ponerse en cama y desde all\u00ed, al \u00faltimo momento, suplic\u00f3 al decano que mandara anunciar el aplazamien\u00adto de la reanudaci\u00f3n de su curso. El se\u00f1or de La Villemarqu\u00e9, que fue a visitarlo, cuenta en la siguiente forma la escena pat\u00e9tica que presenci\u00f3 en casa del enfermo y en la Sorbona.<\/p>\n<p>Cuando, el d\u00eda de la reapertura de los cursos, los estudiantes leyeron en una cartelera que deb\u00edan renunciar moment\u00e1neamente a o\u00edr a Ozanam, hubo primero una decepci\u00f3n que se convirti\u00f3 al poco rato en descontento. \u00abEn verdad, los se\u00f1ores profesores no se molestan y se eximen de dar sus cursos como si no les pagaran por hacerlo\u00bb. Ignoraban la enfermedad del maestro.<\/p>\n<p>Ozanam lo supo y se conmovi\u00f3 hondamente. Su lecci\u00f3n estaba preparada. No pudo resistir: \u00abLa dar\u00e9 \u2014exclam\u00f3\u2014; es preciso honrar a nuestra profesi\u00f3n\u00bb. Llegada la hora, sali\u00f3 de su cama, a pesar de las s\u00faplicas de sus amigos presentes, de las l\u00e1grimas de su mujer y de la prohibici\u00f3n del m\u00e9dico. Se traslad\u00f3 a la Sorbona y baj\u00f3 del coche apoyado en el brazo de un amigo. De pronto, inesperadamente, apareci\u00f3 en la sala del curso y luego en su c\u00e1tedra, desencajado y p\u00e1lido como un espectro.<\/p>\n<p>Presa de compasi\u00f3n y remordimiento, los estudiantes, un\u00e1nime\u00admente, lo saludaron con aclamaciones. Pidi\u00f3 que se hiciera silencio y con voz profunda y clara dijo: \u00abSe\u00f1ores, se acusa a nuestro siglo de ser un siglo de ego\u00edsmo; y se dice que los profesores padecen de la epidemia general. Sin embargo, aqu\u00ed es donde quebrantamos nuestras saludes; aqu\u00ed gastamos nuestras fuerzas. No me quejo: Nuestra vida os pertenece; y os la dar\u00e9. En cuanto a m\u00ed, si muero, ser\u00e1 a vuestro servicio\u00bb.<\/p>\n<p>Dio su clase con una elocuencia y un vigor como jam\u00e1s se ha\u00adb\u00edan visto antes. El entusiasmo y la emoci\u00f3n del auditorio no pue\u00adden describirse. Dij\u00e9rase que todos ten\u00edan el presentimiento de que lo escuchaban por \u00faltima vez. Al bajar de su c\u00e1tedra y al salir de la sala en medio de las efusiones de sus amigos, uno de ellos le dijo, estrechando su mano ardiente de fiebre: \u00ab\u00a1Estuvo usted admi\u00adrable! \u2014S\u00ed \u2014contest\u00f3 Ozanam con una sonrisa\u2014. Ahora se trata de dormir esta noche\u00bb.<\/p>\n<p>No durmi\u00f3. Tuvo que acostarse inmediatamente, sufriendo ma\u00adlestares extraordinarios, del car\u00e1cter m\u00e1s alarmante. Acababa de despedirse para siempre de un auditorio que lo hab\u00eda amado y aplaudido durante doce a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lacordaire supo todo esto y se alarm\u00f3. Se hallaba entonces en su convento de Flavigny a donde se hab\u00eda retirado despu\u00e9s de abandonar la c\u00e1tedra de Nuestra Se\u00f1ora y la residencia en Par\u00eds. Escribi\u00f3 a Ozanam \u00abpara reprenderlo por sus imprudencias y pres\u00adcribirle que se limitara, durante unos a\u00f1os, a impartir estrictamente su curso, empleando el resto del tiempo en viajar y distraerse\u00bb. \u00bfAun eso no era demasiado? Insist\u00eda: \u00abPiense, querido amigo, que es us\u00adted de los poqu\u00edsimos escritores cat\u00f3licos que han honrado a la Iglesia en nuestro pa\u00eds por su talento y su car\u00e1cter; que ha perma\u00adnecido usted puro de los arrebatos y de las variaciones que nos afli\u00adgen en muchos otros. Qu\u00e9dese con nosotros largos a\u00f1os. \u00a1Ay, nos iremos demasiado pronto! Y si la vida es poca cosa para usted mismo, hay que tenerle apego pensando en los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>La enfermedad se agrav\u00f3. \u00abMe siento muy mal \u2014escrib\u00eda des\u00adpu\u00e9s\u2014. La pleures\u00eda me llevaba a grandes pasos y deb\u00eda haberme matado, si la habilidad y el cari\u00f1o de mi hermano, los cuidados de toda mi familia, las oraciones de mis amigos y la misericordia de Dios no hubiesen detenido los progresos del mal\u00bb. Despu\u00e9s de la crisis sus fuerzas lo abandonaron totalmente, pero&#8217; no su caridad y su celo de ap\u00f3stol, como lo muestra una carta que es su monu\u00admento. Est\u00e1 fechada el 16 de junio de 1852.<\/p>\n<p>Durante sus d\u00edas de sufrimientos, Ozanam recibi\u00f3 la visita de uno de sus antiguos compa\u00f1eros de estudio, para asuntos de ca\u00adridad. Este, al escribirle despu\u00e9s, le recordaba sus charlas de otros tiempos \u00abcuando j\u00f3venes y enamorados \u00fanicamente de la verdad, c\u00f3nvers\u00e1bamos juntos y con Lallier de las cosas eternas\u00bb. Pero el amigo confesaba que sus dudas de entonces segu\u00edan atorment\u00e1n\u00addolo y confiaba su sufrimiento al querido compa\u00f1ero, m\u00e1s ilumi\u00adnado y m\u00e1s feliz.<\/p>\n<p>Aunque todav\u00eda no abandonara su cuarto y bien poco su cama, Ozanam lo olvid\u00f3 todo y se expuso a todo.para salvar esa alma. Su respuesta es ni m\u00e1s ni menos la demostraci\u00f3n cat\u00f3lica en sus l\u00edneas principales. Empieza por reconocer la parte que corresponde al misterio en el insondable dominio de lo infinito. Responde a la objeci\u00f3n de crueldad elevada contra el dogma de la eternidad de las penas: \u00abQuienes pretenden que ese dogma es inhumano <sub>\u00e9<\/sub> hablan as\u00ed por amor a la humanidad? No, es porque tienen un sentimien\u00adto menos agudo del horror del pecado y de la justicia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam insiste m\u00e1s a\u00fan sobre la prueba experimental del cris\u00adtianismo \u00aba la que debe toda la fe de su infancia, toda la luz y toda la fuerza de su edad madura, toda la santificaci\u00f3n de sus alegr\u00edas dom\u00e9sticas, todo el consuelo de sus penas\u00bb. Ah\u00ed se encuentra esta declaraci\u00f3n ya antes citada: \u00abAunque toda la tierra hubiese ab\u00adjurado a Cristo, hay en la inefable suavidad de una comuni\u00f3n y en las l\u00e1grimas que provoca, un poder de convicci\u00f3n que me har\u00eda abrazar la cruz y desafiar la incredulidad de toda la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Independientemente de esta evidencia interior, Ozanam estudia, desde hace diez a\u00f1os, la historia del cristianismo; a cada paso que hace en ese estudio, se afianzan m\u00e1s sus convicciones&#8230; Prueba hist\u00f3rica, pues. Prueba social tambi\u00e9n: \u00abMe he demostrado a m\u00ed mismo que debemos al Evangelio la libertad, la igualdad, la fra\u00adternidad. Que a \u00e9l corresponden la grandeza y la dicha de todas las sociedades, como las de los individuos. No sabe usted acaso lo bastante, querido amigo m\u00edo, a qu\u00e9 punto esa fe en Cristo que re\u00adpresentan como apagada, sigue actuando fuertemente en la humani\u00addad; \u00a1cu\u00e1ntos siguen amando al Salvador del mundo! \u00a1Cu\u00e1ntas virtudes y abnegaciones se citan, que pueden rivalizar con las de los primeros tiempos de la Iglesia!\u00bb<\/p>\n<p>En fin, esta s\u00faplica personal, ardiente: \u00ab\u00a1Ah, amigo m\u00edo, no perdamos tiempo en discusiones infinitas! No tenemos dos vidas, una para buscar la verdad y otra para practicarla. Por eso, Cristo no deja que lo busquen; se muestra vivo en esa sociedad cristiana que nos rodea; est\u00e1 frente a usted, lo apremia. Pronto tendr\u00e1 us\u00adted cuarenta a\u00f1os, es tiempo de tomar una resoluci\u00f3n. Vaya usted a ese Salvador que lo solicita. Entr\u00e9guese a su fe como se han en\u00adtregado nuestros amigos; en ella encontrar\u00e1 la paz. Sus dudas se disipar\u00e1n, como se disiparon las m\u00edas. Le falta muy poco para ser un excelente cristiano; le falta \u00fanicamente un acto de voluntad: creer es querer. Quiera un d\u00eda; quiera a los pies del sacerdote que har\u00e1 bajar la sanci\u00f3n del cielo sobre su vacilante voluntad. Tenga usted ese valor, querido amigo. Tenga esa fe. Quiera su salvaci\u00f3n, sea usted cristiano, sea feliz: \u00a1es el deseo de su amigo!\u00bb<\/p>\n<p>Ese deseo se cumpli\u00f3, seg\u00fan he podido saber. No se puede re\u00adsistir a la urgente s\u00faplica de un coraz\u00f3n a punto de romperse como el que, aqu\u00ed mismo, acaba de lanzar ese adi\u00f3s: \u00abEstoy tan poco restablecido que van a enviarme a las aguas de los Pirineos. Luego pasar\u00e9 el oto\u00f1o a orillas del mar y tal vez el invierno en el Sur&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Tres semanas despu\u00e9s de esta carta, el 16 de julio, cuando se lo permiti\u00f3 su estado, Ozanam dej\u00f3 Par\u00eds con cierto pesar: \u00abEs una gran desgracia para m\u00ed -declara\u2014 ver mis trabajos interrum\u00adpidos como mi carrera, en el momento en que iba a presentar mi candidatura a la Academia ; pero hay que saber hacer sacrificios cuando los exige la Providencia y pedirle que se cumpla su vo\u00adluntad como se cumple en el cielo\u00bb.<\/p>\n<p>El viaje de Par\u00eds a Eaux-Bonnes se hizo en peque\u00f1as etapas, \u00aben diez d\u00edas. Ozanam se detuvo con religioso inter\u00e9s en Orl\u00e9ans, Tours, Poitiers. Visit\u00f3 despu\u00e9s el sur de Francia, desde Burdeos a Pau, y en cada ciudad, no dej\u00f3 de visitar las Conferencias de San Vicente de Paul.<\/p>\n<p>Su principal preocupaci\u00f3n, en su estancia de un mes, fue el es\u00adtablecimiento de una Conferencia en Eaux-Bonnes. Ser\u00eda, en su pensamiento, el punto de concentraci\u00f3n para los cofrades \u2022 de to\u00addas partes que fueran a curarse en ese lugar. Paralelamente, inici\u00f3 y llev\u00f3 activamente a cabo, mediante suscripciones, la construcci\u00f3n de un hospital destinado a recibir a los enfermos pobres que ir\u00edan all\u00ed, con el mismo prop\u00f3sito. Cada Conferencia local se encargar\u00eda de los gastos de viaje de sus asistidos, en tanto que en Eaux-Bonnes, los enfermos ricos o acomodados tomar\u00edan a su cargo, con fraternal caridad, el mantenimiento de esa gente.<\/p>\n<p>\u00abHeme aqu\u00ed, pues, en Eaux-Bonnes \u2014escribe al llegar, al se\u00f1or de La Villemarqu\u00e9\u2014, heme aqu\u00ed perdido entre dos monta\u00f1as, agotando a grandes vasos la fuente sulfurosa. Francamente, queri\u00addo amigo, preferir\u00eda su sidra. Luego trepo, siguiendo a las cabras, por las rocas circundantes para digerir ese brebaje que indigna a mis entra\u00f1as. Me acompa\u00f1a todo mi clan; y cuando abandone\u00admos estas alturas, iremos a tomar ba\u00f1os de mar en Biarritz. Lue\u00adgo, me desterrar\u00e1n al sur de Francia para todo el invierno\u00bb.<\/p>\n<p>En otra carta, describe el grandioso encanto de esa ladera de los Pirineos: \u00abNo se cansa uno de admirar la belleza de la luz que dora las rocas, la curva elegante de esas lomas ; sobre todo las aguas que brotan doquier, cantantes y l\u00edmpidas. Aun los Alpes no tienen nada comparable con el Circo de Gavarni. Fig\u00farese que no est\u00e1 usted en un circo, sino m\u00e1s bien en el \u00e1bside de una catedral, de una altura de mil ochocientos pies, coronada de nieves, surcada de cascadas cuya blanca espuma se destaca sobre el fondo de unas rocas del m\u00e1s ardiente color; las murallas est\u00e1n talladas a pico. Cuando las nubes flotan encima, parecen los cortinajes del San\u00adtuario; y si el sol brilla, no parece una luminaria demasiado re\u00adfulgente para iluminar este edificio que dij\u00e9rase empezado por los \u00e1ngeles e interrumpido por alguna culpa de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Durante esos \u00abnovillos\u00bb en los Pirineos, realiz\u00f3 la peregrina\u00adci\u00f3n al santuario de Betharam, donde Ozanam fue a llevar su oraci\u00f3n a la Virgen del Ramo de oro: \u00abEse Ramo de oro, seg\u00fan dice la leyenda, fue una ofrenda de una joven que, al caer en el vecino torrente, hizo un voto a Nuestra Se\u00f1ora, y en ese mismo instante encontr\u00f3 bajo su mano una rama a la que se agarr\u00f3. Yo tambi\u00e9n me agarr\u00e9 con todas las fuerzas de mi alma a la rama libertadora, a la que llamamos Consoladora de los afligidos y Re\u00adfugio de los pecadores\u00bb.<\/p>\n<p>Mejor que hermosos lugares, Ozanam encontr\u00f3 en los Pirineos bell\u00edsimas almas. No sabr\u00eda decir si pod\u00eda encontrar algunas m\u00e1s adecuadas a las suyas que los dos j\u00f3venes sacerdotes de soberana piedad y distinci\u00f3n, de los cuales uno era el Padre Perreyve, su disc\u00edpulo, y el otro el Padre Mermillod, futuro obispo de Hebr\u00f3n y cardenal, por aquel entonces vicario de Nuestra Se\u00f1ora de Gi\u00adnebra.<\/p>\n<p>El Padre Perreyve, hijo querido de Lacordaire y del Padre Gratry, lo era tambi\u00e9n de Ozanam. Tambi\u00e9n \u00e9l estaba enfermo, tambi\u00e9n \u00e9l sent\u00eda que se le iba la vida, tambi\u00e9n \u00e9l la ofrec\u00eda al Divino Maestro de la vida: y esas previsiones dolorosas y gene\u00adrosas daban a sus charlas el car\u00e1cter triste y dulce de un sacrificio asociado: \u00abCuando el cielo estaba puro \u2014refiere el Padre Perreyve\u2014 sal\u00edamos temprano y nos dirig\u00edamos a uno de esos risue\u00ad\u00f1os paseos que rodean a Eaux-Bonnes. A menudo era <i>El Paseo Horizontal. <\/i>All\u00ed \u00edbamos a buscar la paz de la tarde. Lo aband\u00f3n\u00e1\u00adbamos cuando el sol, ocult\u00e1ndose detr\u00e1s de las purp\u00fareas c\u00faspi\u00addes del Pico de Gers, dejaba subir hasta nosotros los frescos va\u00adpores del valle de Laruns. Cuando, en la \u00faltima vuelta del paseo, divis\u00e1bamos los techos de Eaux-Bonnes, ya hab\u00eda ca\u00eddo la noche. Las monta\u00f1as se recortaban oscuras con vivas aristas, sobre el fon\u00addo del cielo a\u00fan claro; la luna, desprendi\u00e9ndose de los abetos de las altas rocas, sub\u00eda silenciosa ; y unas brisas, regulares como la respiraci\u00f3n de un ni\u00f1o que se duerme, inclinaban suavemente los bosques. En esa hora, en ese hermoso lugar, nuestras almas sub\u00edan naturalmente hacia Dios: segu\u00edamos charlando, pero largos in\u00adtervalos de silencio nos advert\u00edan que era m\u00e1s bien hora de rezar: profunda oraci\u00f3n que no se articula en palabras y que consiste s\u00f3lo en callarse ante Dios. \u00a1Oh Se\u00f1or, oh mi due\u00f1o, te doy gra\u00adcias por haberme concedido esas horas!&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Cuando, terminada su temporada, llamaron de Par\u00eds al Padre Perreyve, Ozanam quiso acompa\u00f1arlo hasta Bayona: \u00abEsta hora en. el coche \u2014escribe el joven sacerdote\u2014 fue la \u00faltima que pas\u00e9 con \u00e9l en la tierra. Dios permiti\u00f3 que lo presintiera. Charl\u00f3 en camino de cosas graves, relacionadas con \u00e9l o conmigo o de asun\u00adtos <sup>.<\/sup>de la Iglesia y de las esperanzas y los temores que le inspiraba el porvenir. Me hablaba como si ya nunca volviera a hacerlo y yo lo escuchaba religiosamente.<\/p>\n<p>\u00abCuando llegamos al camino real de Espa\u00f1a y que empezaron a surgir las torres de la catedral de Bayona, cambi\u00f3 de lenguaje; me dijo que se sent\u00eda herido de muerte y que sin duda no volve\u00adr\u00edamos a vernos. Yo compart\u00eda sus temores, pero con m\u00e1s espe\u00adranzas, es decir m\u00e1s ilusiones y combat\u00ed de buena fe sus tristes pen\u00adsamientos; pero se aferr\u00f3 a ellos y me habl\u00f3 de su muerte pr\u00f3xima con una seguridad que venci\u00f3 todos mis motivos de esperar. Cuan\u00addo el coche se detuvo ante la diligencia que deb\u00eda llevarme a Par\u00eds, me estrech\u00f3 la mano mucho tiempo. Nos apeamos: era el momento de separarme de \u00e9l. Me abraz\u00f3 con fuerza. Me dec\u00eda: \u00a1Enrique, d\u00edgame usted bien adi\u00f3s! Se me desgarraba el coraz\u00f3n, pero sin una l\u00e1grima. Lo segu\u00ed con los ojos mientras fue posible ese consuelo; al doblar la calle, se rompi\u00f3 bruscamente el \u00faltimo hilo; y no volv\u00ed a verlo\u00bb.<\/p>\n<p>El Padre Mermillod, de la misma edad del padre Perreyve, estaba entonces en la flor de su hermoso talento, de su seducci\u00f3n y de su fama. Acababa de mostrarse por primera vez en los p\u00falpitos de las catedrales de Francia para interesar la caridad en favor de la construcci\u00f3n de la Iglesia de la Inmaculada Concep\u00adci\u00f3n en Ginebra. El principal promotor de esa empresa era, junto con \u00e9l, en Ginebra, el doctor Dufresne, presidente de la Confe\u00adrencia ginebrina de San Vicente de Paul y cu\u00f1ado del se\u00f1or Fois-set. Tambi\u00e9n \u00e9l, joven vicario, acababa de restablecerse en Eaux-Bonnes de las fatigas de sus predicaciones en Par\u00eds y en otros lu\u00adgares. No ha dejado escrito el recuerdo de sus charlas de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n con Ozanam; pero una carta in\u00e9dita de Ozanam a ese amigo evoca el recuerdo de un paseo que hizo con \u00e9l al Puente de Espa\u00f1a y lo recuerda como \u00abuna de las m\u00e1s agradables impresio\u00adnes que haya tra\u00eddo de los Pirineos\u00bb. Luego mu\u00e9strase esa alma humillada, sometida a una dura prueba, pero paciente, sumisa, generosa: \u00abRece usted por m\u00ed, se\u00f1or y buen amigo, pues la enfer\u00admedad no le hace ning\u00fan bien a mi alma: me hace m\u00e1s irritable que nunca, ego\u00edsta, preocupado de m\u00ed mismo. Acepto el sufri\u00admiento, si ha de santificarme; pero Dios quiera que me santifique\u00bb.<\/p>\n<p>Esas religiosas disposiciones tienen un acento m\u00e1s cristiano a\u00fan en esta carta del 14 de septiembre al Padre Maret: \u00abHasta aqu\u00ed, sin duda, Dios ha querido salvarme y concederme unos d\u00edas para que me haga mejor: \u00a1bendito sea! Si su prop\u00f3sito es devolverme la salud o hacer que exp\u00ede mis pecados con largos sufrimientos, seguir\u00e9 bendici\u00e9ndole. En tal caso, ojal\u00e1 me d\u00e9 valor y me env\u00ede el dolor que purifica; y si es preciso cargar una cruz, que sea la del buen ladr\u00f3n. Siga usted, pues, se\u00f1or, reserv\u00e1ndome un buen lugar en sus recuerdos ante Dios, como se da al enfermo el mejor lugar cerca del fuego. No lo merece, pero lo necesita\u00bb.<\/p>\n<p>Esas cartas fueron escritas en Biarritz. Con gran pesar, tengo que renunciar a reproducir aqu\u00ed las descripciones que da Ozanam de esa costa, en particular de Biarritz, \u00abuno de los m\u00e1s hermosos pa\u00edses del mundo\u00bb. Mas no goza sin remordimiento, pues sabe que est\u00e1 condenado a perder all\u00ed muchos meses en la ociosidad, en una \u00e9poca de su vida en que no deber\u00eda perder un solo d\u00eda. \u00abSin duda, mi coraz\u00f3n encuentra en qu\u00e9 ocuparse; pero mi esp\u00ed\u00adritu no. Y cuando llego al final del d\u00eda sin haber hecho nada, esta ociosidad me pesa como un remordimiento, y me parece que no merezco ni el pan que como ni el lecho en que me acuesto\u00bb.<\/p>\n<p>Biarritz le prob\u00f3 mucho. Ozanam lo atribu\u00eda en parte a la visita de su hermano Carlos que, dejando por espacio de tres sema\u00adnas a su clientela, hab\u00eda venido a cuidarlo y animarlo: \u00abLleg\u00f3 para m\u00ed como el arco iris, un d\u00eda que estaba lloviendo a c\u00e1ntaros, s\u00edmbolo de la esperanza que me tra\u00eda\u00bb. Refer\u00eda tambi\u00e9n la gran dulzura que experimentaba al ver a su mujer y a su hija llenas de salud, al poder gozar de ellas y \u00abdedicar a la educaci\u00f3n de su pe\u00adque\u00f1a Mar\u00eda un tiempo que no ten\u00eda anta\u00f1o\u00bb. Pero \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de ellas? Insiste de nuevo \u00aben el doloroso pensamiento de su ca\u00adrrera perdida y de esa familia abandonada a todos los azares del porvenir m\u00e1s sombr\u00edo. Mi imaginaci\u00f3n me pinta a su antojo el porvenir m\u00e1s negro. Me siento muy triste y m\u00e1s que nunca nece\u00adsito sus buenas oraciones. Los pensamientos de la fe no tienen bas\u00adtante fuerza para arrancarme a estas previsiones. No porque la religi\u00f3n no ejerza gran poder sobre mi m\u00edsero coraz\u00f3n: me pre\u00adserva de la desesperaci\u00f3n. Mas<sup>&#8211;<\/sup>no logro contenerme por completo; no soy lo bastante cristiano. No creo, sin embargo, ofender a Dios al deshogarme con un amigo que es m\u00e1s firme que yo y que pue\u00adde ofrecerme el auxilio de su mano\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed escribe a Lallier, y a\u00f1ade: \u00abEn este lugar encantador re- cobr\u00e9 mis fuerzas a orillas del mar. Sin embargo, falta mucho para que est\u00e9 curado. Se acerca el invierno y mucho me temo que mi restablecimiento quede aplazado hasta el pr\u00f3ximo verano, si es que Dios quiere que me restablezca alg\u00fan d\u00eda. Esta separaci\u00f3n me causa gran tristeza. No puedo acostumbrarme a la idea de pasar cinco meses sin verlo a usted, ni a Cornudet, ni al excelente Pessonneaux, ni a ninguno de los que Dios me ha dado de com\u00adpa\u00f1eros d\u00e9 camino en la tierra\u00bb. El se\u00f1or Dufieux hab\u00eda asimis\u00admo recibido la confidencia de las inquietudes del enfermo res\u00adpecto al porvenir de los suyos. Su respuesta es demasiado hermosa para no encontrar aqu\u00ed su lugar: \u00abMi muy querido Federico, se me va la salud. Acabo de pasar por una grave enfermedad; y ape\u00adnas tengo fuerzas para trazar estas l\u00edneas. En estos \u00faltimos sufri\u00admientos, he pensado mucho en usted; uno de mis amigos, su m\u00e9\u00addico en Eaux-Bonnes me ha informado de usted y tiene buenas esperanzas. En cuanto a sus intereses de familia, entr\u00e9guese usted a la voluntad de Dios: El se encargar\u00e1 de todo. . Dios m\u00edo, que\u00adrido amigo \u00bfqu\u00e9 no tendr\u00eda que temer yo si no supiera que all\u00ed est\u00e1 la divina Providencia? Tengo siete ni\u00f1os de corta edad. Toda mi fortuna consiste en veintitr\u00e9s mil francos ganados en una labor en que dej\u00e9 los \u00faltimos vestigios de mi juventud, mi salud y dentro de poco dejar\u00e9 mi vida. Adem\u00e1s no tengo parientes, ni amigos, ni herencia, ni puesto, ni favor que pueda esperar de quien sea; s\u00f3lo mi trabajo, con fuerzas insuficientes para realizarlo. Sin em\u00adbargo, mi mujer y yo dormimos en paz sobre la almohada. S\u00e9 que la mano de Dios no me abandonar\u00e1 sino el d\u00eda en que haya dejado de confiar en ella. Tenga, pues, confianza, mi buen amigo, volver\u00e1 la salud, luego la prosperidad, el genio y la gloria habr\u00e1n de sobrevivir: esta ser\u00e1 la herencia y la dote de los vuestros. \u00a1Ay de &#8216; m\u00ed! \u00e9 cu\u00e1les ser\u00e1n las m\u00edas?. .. Mi buen Federico, bien puedo dec\u00edrselo: nunca me he sentido desgraciado sino cuando ha fla\u00adqueado mi esperanza en Dios. En cambio, todas las veces que volv\u00ed a El, humilde y sumiso, como un perrito castigado por su amo, me sent\u00ed acariciado por esa mano misericordiosa y omnipotente\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam encontr\u00f3 en Bayona una Conferencia floreciente, bien penetrada del primer esp\u00edritu de la Sociedad, incansable para las buenas obras. Su presidente era el Doctor Franchisteguy, que se convirti\u00f3 para Ozanam en un amigo de los \u00faltimos d\u00edas, el amigo a quien habr\u00e1 de decir entonces: \u00abCuando pienso que hace siete meses no me conoc\u00eda usted, y que prodiga usted en tal forma su coraz\u00f3n a un reci\u00e9n llegado, veo que s\u00f3lo la caridad cristiana es capaz de estas maravillas\u00bb.<\/p>\n<p>En otro lugar, Ozanam se felicita de vivir en medio de pobla\u00adciones cristianas que le dan la alegr\u00eda de ver que la fe perdura en Francia. Una de esas visiones de edificaci\u00f3n fue la visita que hizo a la comunidad de las Penitentes Bernardinas, \u00abestablecida hace poco en las Landes, a orillas del oc\u00e9ano, a dos leguas aproxima\u00addamente de Bayona, en medio de un inmenso desierto de arena en que los m\u00e9danos se suceden como olas, m\u00f3viles como ellas. En medio de ese desierto, surge de pronto un oasis, como el de la Tebaida en el Alto Egipto, dos hileras de chozas de paja y de mimbre; en el centro, una humilde capilla; y alrededor diversos cultivos: ma\u00edz, papas, rubia, recino, etc., que una cortina de \u00e1la\u00admos protege contra el viento marino y contra la invasi\u00f3n de la arena. Es a la vez la obra y la morada de las heroicas arrepen\u00adtidas\u00bb<span id='easy-footnote-1-128649' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#easy-footnote-bottom-1-128649' title='DR. OZANAM, &lt;i&gt;Le pays des Landes, une Th\u00e9ba\u00efde en France, &lt;\/i&gt;folleto in 80., 1857. Ver tambi\u00e9n la &lt;i&gt;Vie de l&amp;#8217;abb\u00e9 Cestac, el &lt;\/i&gt;fundador, por Monse\u00f1or Ruyol. Tuve la dicha de o\u00edr el muy conmovedor y edificante relato de esos or\u00edgenes y de esas vidas pe.. nitentes de boca del santo Padre Cestac a quien conoc\u00ed en Buglosse, en 1862.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. La historia de su reciente comunidad es a\u00fan m\u00e1s sobrena\u00adturalmente maravillosa que el espect\u00e1culo. El joven doctor Oza\u00adnam hace un relato de ello y pinta un cuadro. \u00abEn cuanto a Fe\u00adderico \u2014escribe\u2014 su piedad, su coraz\u00f3n tan sensible a todas las impresiones morales recibieron tan suaves emociones que hasta su propia salud mejor\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Estar tan cerca de Espa\u00f1a y no poner pie en ella era para \u00e9l un suplicio y una tentaci\u00f3n. Un d\u00eda que se sent\u00eda bien, con su mujer y su hermano, escap\u00f3 a Fuenterrab\u00eda, Ir\u00fan, San Sebasti\u00e1n, para regresar inmediatamente con la gloria de haber pasado vein\u00adtiocho horas en territorio espa\u00f1ol. Era el 22 de octubre, hac\u00eda una temperatura del mes de julio. El se\u00f1or Eugenio Rend\u00fa recibi\u00f3 el relato. En \u00e9l se observa la menci\u00f3n que hace de la piedad de la gente. \u00abEl buen pueblo espa\u00f1ol reza piados\u00edsimamente. No en\u00adcuentro en \u00e9l nada que sea fr\u00edo ni fant\u00e1stico; el &#8216;domingo en misa, vimos comulgar a muchas personas, sobre todo j\u00f3venes de aspecto viril, ce\u00f1idos con hermosa faja roja, y mostrando todo el recogi\u00admiento que encontrar\u00eda en Nuestra Se\u00f1ora y San Sulpicio\u00bb. De todo lo anterior, Ozanam saca un motivo para esperar en la asis\u00adtencia \u00abdel Dios de las ruinas y de las resurrecciones\u00bb.<\/p>\n<p>Ese viaje a Espa\u00f1a lo cans\u00f3 mucho, pero sin aliviar el creciente deseo de un verdadero viaje a la Espa\u00f1a de los grandes recuerdos. Despu\u00e9s de una semana de reposo forzado, volvi\u00f3 a so\u00f1ar como sus antepasados en emprender la peregrinaci\u00f3n a Santiago de Com\u00adpostela. \u00abCu\u00e1ntas veces \u2014escrib\u00eda al se\u00f1or Eugenio Rend\u00fa\u2014 al amor del fuego, cerca de la se\u00f1ora de Ozanam, mientras daba vuel- ta a un rescoldo quemado a medias, me embarqu\u00e9 para Tierra San\u00adta. Mis deseos llegaban, por una parte, a las columnas de H\u00e9rcu\u00adles, por la otra, a las playas de Palestina. Y he aqu\u00ed que al llegar a Bayona, a una ciudad semi-espa\u00f1ola, en que la mitad de los r\u00f3\u00adtulos de las tiendas hablan el m\u00e1s puro castellano, dudo en llegar hasta Sevilla\u00bb.<\/p>\n<p>Su m\u00e9dico le dio permiso para tratar cuando menos de ir a Bur\u00adgos. Sali\u00f3 el 16 de noviembre con su mujer y su hija, al iniciarse la estaci\u00f3n de la que dice el proverbio espa\u00f1ol: \u00abSeis meses de in\u00advierno, seis meses de infierno\u00bb. La lluvia los acompa\u00f1\u00f3 en toda la subida de treinta y tres horas que escala la alta meseta en que se asienta la <i>Madre de Reis, <\/i>a setecientos metros sobre el nivel del mar. La intemperie de la estaci\u00f3n, la melancol\u00eda del camino miti\u00adg\u00e1banse para Ozanam con los siguientes pensamientos: \u00bb \u00a1Cu\u00e1ntos pobres peregrinos de Francia y de Italia \u2014escribe\u2014 se encamina\u00adron anegados en llanto para ir a buscar a Santiago la remisi\u00f3n de sus pecados, la curaci\u00f3n de un enfermo, la liberaci\u00f3n de un cauti\u00advo! \u00a1Y entre cu\u00e1ntos peligros, cuando las bandas sarracenas recorr\u00edan el pa\u00eds, cuando las aguas desbordadas arrasaban los puentes y destru\u00edan los caminos\u00bb.<\/p>\n<p>El 18 de noviembre, a eso de las tres, las torres de Nuestra Se\u00ad\u00f1ora de Burgos surgieron ante sus ojos. Una hora despu\u00e9s, se arro\u00addillaba para dar gracias en la maravillosa catedral que la noche invad\u00eda. Al d\u00eda siguiente, pas\u00f3 all\u00ed casi todas las horas, en el coraz\u00f3n mismo de la Edad Media, espa\u00f1ol por completo, recordando y admirando alternativamente, rezando a la Reina de ese lugar en t\u00e9rminos ardientes que refiere a su hermano: \u00ab\u00a1Ah Virgen Santa, Ma\u00addre m\u00eda, cu\u00e1n poderosa Se\u00f1ora sois! \u00a1Y en comparaci\u00f3n con vuestra pobre casita de Nazareth, qu\u00e9 admirables mansiones os mand\u00f3 construir vuestro Hijo! Ya conoc\u00eda otras muy hermosas, desde Nues\u00adtra Se\u00f1ora de Colonia hasta Santa Mar\u00eda la Mayor y desde Santa Mar\u00eda de Florencia hasta Nuestra Se\u00f1ora de Chartres &#8230; Y ahora, los castellanos, dejando su gallarda espada para empu\u00f1ar la trulla y el cincel, se han turnado aqu\u00ed durante trescientos a\u00f1os a vuestro servicio, para que tambi\u00e9n entre ellos teng\u00e1is una her\u00admosa morada. Virgen santa que hab\u00e9is obtenido estos milagros, conseguid tambi\u00e9n algo para nosotros y para los nuestros. For\u00adtaleced la casa fr\u00e1gil y derruida de nuestro cuerpo. Haced que suba hasta el cielo el edificio espiritual de nuestras almas\u00bb.<\/p>\n<p>No a\u00f1adiremos nada, pues el propio Ozanam lo ha contado to\u00addo en una obra maestra publicada despu\u00e9s de su muerte e intitulada: <i>Una Peregrinaci\u00f3n al Pa\u00eds del Cid, <\/i>constante ocupaci\u00f3n <i>y <\/i>dulce consuelo de los \u00faltimos d\u00edas de su vida. Pareci\u00f3 revivir en Burgos: \u00abA pesar de un tiempo lluvioso \u2014anuncia a sus amigos\u2014 nunca me he sentido mejor, y los tres d\u00edas de Burgos s\u00f3lo tuvieron el defecto de ser demasiado cortos: tres d\u00edas pasados con el Cam\u00adpeador, con Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez, el gran conde de Castilla, con la gran Isabel! All\u00ed, en Burgos, ten\u00eda todo el poema de la Espa\u00f1a heroica y sagrada. En tres d\u00edas, he visto trescientos a\u00f1os de historia. En fin, traigo de all\u00ed nobles pensamientos, bellas p\u00e1ginas en germen, poes\u00edas y rese\u00f1as sobre los monumentos, baladas y leyendas. Ame-lia encontr\u00f3 viejos romances para cantar, compr\u00f3 mantillas, obtuvo para ella y para m\u00ed gracias del. cielo. Sobra decir que doy gracias a Dios que me dio la fuerza de realizar este viaje agradable <i>y <\/i>\u00fatil; <i>y <\/i>tambi\u00e9n a mi querida esposa por su constante solicitud\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque haya sido muy r\u00e1pida esa estancia en Burgos, Ozanam no olvid\u00f3 la Conferencia de San Vicente de Paul. La cat\u00f3lica <i>y <\/i>gallarda Espa\u00f1a, rica en obras antiguas de caridad y de evange\u00adlizaci\u00f3n, hab\u00eda tardado un poco en acoger a \u00e9sta, reciente y extranjera. Hasta entonces, San Jos\u00e9 de Madrid y Burgos eran las \u00fanicas, seg\u00fan creemos, que se hubiesen adherido a la Sociedad. Pero al fin de ese a\u00f1o de 1852, se afiliaron muchas otras, Calella, Santa Cruz de Madrid, Santander, Huesca, etc. Diez a\u00f1os des\u00adpu\u00e9s, de dos mil conferencias extranjeras a Francia, Espa\u00f1a con\u00adtaba quinientas.<\/p>\n<p>El 24 de noviembre, Ozanam estaba ya de regreso en Rayona. Un momento, hab\u00eda pensado en regresar primero a Par\u00eds ese mes, para presentar su candidatura en la Academia de Inscripciones. \u00ab\u00e8 Para que? Esa Academia bien puede prescindir alg\u00fan tiem\u00adpo de mis luces. Me consolar\u00eda f\u00e1cilmente, si no temiera que esas luces se apaguen pronto\u00bb. Y unas l\u00edneas despu\u00e9s: \u00abConozco a can\u00addidatos que s\u00f3lo entraron a la Academia para lo que de ellos se esperaba. \u00bfY no se puede esperar otro tanto de m\u00ed? Adem\u00e1s, pue\u00adde esperarse que pronto deje vacante mi lugar\u00bb.<\/p>\n<p>Se acercaba el invierno: \u00bfd\u00f3nde lo pasar\u00eda? Dudando entre Bayona, Espa\u00f1a e Italia, Italia venci\u00f3: \u00a1Nuestra bella Italia! \u00abHi\u00adp\u00f3lito Fortoul, su antiguo compa\u00f1ero del colegio de Lyon, que se hab\u00eda convertido en ministro de la Instrucci\u00f3n p\u00fablica bajo el Se\u00adgundo Imperio, pero que segu\u00eda siendo fiel a su amistad, trat\u00f3 de mitigar el tedio del descanso, encarg\u00e1ndole un peque\u00f1o trabajo, en Pisa, sobre los <i>Or\u00edgenes de las Rep\u00fablicas Italianas, <\/i>mediante una ligera indemnizaci\u00f3n por el viaje.<\/p>\n<p>Ozanam no quiso dejar Bayona y los Pirineos sin hacer una vi\u00adsita al vecino pueblo en que naci\u00f3 San Vicente de Paul: \u00abDeb\u00eda esa visita al bien amado patr\u00f3n que preserv\u00f3 mi juventud de tantos peligros y que derram\u00f3 imprevistas bendiciones sobre nuestras, hu\u00admildes Conferencias. Est\u00e1 a siete u ocho leguas de Bayona, es cues\u00adti\u00f3n de una breve jornada. Llegamos primero a la aldea de Pouy que se llama ahora San Vicente de Paul, en honor de su glorioso hijo. Vimps el viejo roble bajo el cual San Vicente, peque\u00f1o pas\u00adtor, se refugiaba mientras guardaba sus ovejas. Ese hermoso \u00e1rbol no est\u00e1 unido al suelo sino por la corteza de un a\u00f1oso tronco. Pero sus ramas son magn\u00edficas y, en esta avanzada estaci\u00f3n, todav\u00eda tie\u00adnen hojas verdes. En \u00e9l ve\u00eda la imagen de las fundaciones de San Vicente de Paul, que no parecen estar atadas a la tierra por nada humano y que sin embargo triunfan de los siglos y crecen en las revoluciones\u00bb.<\/p>\n<p>Otra carta dice: \u00abEl se\u00f1or cura de San Vicente de Paul mand\u00f3 cortar bajo nuestros ojos una rama de la venerable encina, que voy a enviar al consejo general. Al mismo tiempo, Amelia se abasteci\u00f3 de hojas, ramas y bellotas que espera dividir con usted, en tanto que mi peque\u00f1a Mar\u00eda se alegraba de ver en el arenoso erial ovejas que eran acaso tataranietas de las que guardaba el santo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDe Pouy, proseguimos nuestro camino hacia Nuestra Se\u00f1ora de Buglosse a tres cuartos de legua de distancia, en un horrible pa\u00eds, lleno de pantanos, inculto. El viejo santuario es venerable por una imagen de Mar\u00eda que atrae a multitud de peregrinos. All\u00ed, el s\u00e1\u00adbado por la ma\u00f1ana, realizamos nuestra peregrinaci\u00f3n y tuvimos el consuelo de comulgar, pidiendo a Dios la curaci\u00f3n que nos interesa a los tres. Hac\u00eda mucho que no me sent\u00eda tan conmovido\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s lo conmovi\u00f3 fue una particularidad que refiri\u00f3 en la siguiente forma en carta posterior a su amigo Lallier: \u00abEn aque\u00adlla \u00e9poca, me cre\u00eda curado e hice esa peregrinaci\u00f3n m\u00e1s bien para dar gracias que para suplicar. Sin embargo, sin querer mezclar algo sobrenatural en lo que a m\u00ed se refiere, confieso que me hab\u00eda impresionado mucho una circunstancia. Me hab\u00eda confesado con un santo sacerdote que cuida de la capilla de Nuestra Se\u00f1ora y cu\u00adya sencillez y extremada caridad me recordaba completamente a nuestro Vicente de Paul. Pues bien, ese hombre de Dios, en la ex\u00adhortaci\u00f3n que me dirigi\u00f3, no me habl\u00f3 sino de los sufrimientos que es preciso recibir con paciencia y resignaci\u00f3n, de la sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios, por severa que \u00e9sta sea &#8230; Semejante lenguaje me sorprend\u00eda un poco, ahora que me sent\u00eda mejorado\u00bb. Esto su\u00adced\u00eda en el confesonario de la iglesita: y el padre no sab\u00eda nada de la persona de su penitente a quien nunca hab\u00eda visto<span id='easy-footnote-2-128649' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#easy-footnote-bottom-2-128649' title='Me inclino a creer que ese santo sacerdote era precisamente el Padre Cestac, que por aquel entonces emprend\u00eda la construcci\u00f3n del nuevo santuario de que habla Ozanam y a quien encontr\u00e9 all\u00ed despu\u00e9s de su terminaci\u00f3n, en 1862; con quien pas\u00e9 medio d\u00eda de gran edificaci\u00f3n; se le atribu\u00edan luces sobrenaturales para la direcci\u00f3n de las almas.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. \u00abSin em\u00adbargo, a ra\u00edz del regreso de Buglosse, me sent\u00ed algo indispuesto y mi estado se agrav\u00f3 con las visitas de despedida que tuve que hacer en Bayona. Reca\u00ed en mis desfallecimientos\u00bb. Era tiempo de em\u00adprender el viaje.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas de diciembre, Ozanam se puso en camino en la diligencia que lo llev\u00f3 r\u00e1pidamente a Tolosa, donde Santo Tom\u00e1s de Aquino y las Conferencias lo detuvieron dos d\u00edas: \u00abNues\u00adtra buena y peque\u00f1a sociedad de San Vicente de Paul no tiene punto de descanso en parte alguna\u00bb, escribe. Lo mismo ocurri\u00f3 en Montpellier: \u00abAs\u00ed se est\u00e1 haciendo la obra de Dios en medio de las vicisitudes humanas\u00bb. En Marsella los esperaba la se\u00f1ora Soulacroix que se uni\u00f3 a ellos en el resto del viaje, en cuyo t\u00e9rmino deb\u00eda trasladarse a Roma donde se hallaba su hijo: \u00ab\u00a1As\u00ed, pongo fin al aislamiento de mi esposa y acerco dos corazones que san\u00adgraban al sentirse separados!\u00bb<\/p>\n<p>Marsella le brind\u00f3 \u00ablas delicias de Capua\u00bb, en la hospitalidad del se\u00f1or Magagnos y de su se\u00f1ora, pr\u00f3ximos parientes de los Soulacroix. Hubo gran mesa y reuni\u00f3n patriarcal, en la fiesta de Navidad. Ese mismo d\u00eda se hab\u00eda sentado en otra mesa, divina: \u00abAs\u00ed pasamos juntos esas fiestas \u2014escribe a su hermano\u2014. Mien\u00adtras estaba all\u00ed, al pie del santo altar, rec\u00e9 mucho por ti. Me lo devolv\u00edas con creces, por tu lado ; y, con la ayuda de tus buenas oraciones, ver\u00e1s que haremos un buen viaje. Salimos ma\u00f1ana para Tolosa, a donde llegaremos en cinco horas. Nos ponemos bajo la protecci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Guardia a quien visitamos el otro d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que se observaba en Ozanam en aquel per\u00edodo era su alegr\u00eda; era el primero en disfrutarla: \u00abVerdaderamente \u2014escribe\u2014 Dios me ha concedido la s\u00faplica que le hice: <i>Redde mihi laetitiam salu\u00adtaris tui\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Tol\u00f3n le entusiasm\u00f3 por su grandeza naval: \u00abLa escuadra del Mediterr\u00e1neo se reuni\u00f3 all\u00ed para recibirnos. Visitamos el gigante de la armada, el <i>Valmy, <\/i>de ciento treinta ca\u00f1ones, tripulado por mil cien hombres. Nada he visto m\u00e1s imponente que ese gigante m\u00f3vil que lleva a bordo tantos rayos obedientes y tantos valores disciplinados\u00bb. En cambio, Tol\u00f3n lo cans\u00f3. Habla de hinchaz\u00f3n de los pies, de espasmos frecuentes, de una dilataci\u00f3n reconocida en el coraz\u00f3n y tratada con digital: \u00abEspero que no se prolongue esta peque\u00f1a prueba y que Dios me la haya enviado de aguinaldo en este renuevo del a\u00f1o, para que pueda decirle: <i>Volo quomodo vis, volo quamdiu vis\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>De Tol\u00f3n a Niza, la dulzura de ver, contemplar, admirar, sentir, bendecir, fue para \u00e9l, seg\u00fan escribe, un b\u00e1lsamo. \u00abUn coche par\u00adticular nos llev\u00f3 a Cannas, donde pernoctamos, y al d\u00eda siguiente a Niza, pasando por Fr\u00e9jus, las monta\u00f1as del Esterel, Antibes: es decir por una ruta encantadora, flanqueada de olivos, de naranjos cubiertos de frutos &#8216;de oro, sin hablar de las palmeras que se mecen de trecho en trecho sobre alguna ruina romana, en la entrada de una capilla o cerca de una moderna casa de campo.<\/p>\n<p>\u00abTodo esto es admirable, pero parece poco, cuando, al llegar cerca de Antibes, se despliega de pronto la cortin\u00e1 -de los Alpes mar\u00edtimos que cierran el horizonte, cubierta de nieve la frente, el pie en el mar resplandeciente. Entonces, quedan vencidos los Pi\u00adrineos y la costa de Vizcaya. Toda la creaci\u00f3n est\u00e1 all\u00ed, con la ma\u00adjestad de los ventisqueros y la opulencia de las regiones tropicales: los olivos como un bosque, los laureles en el cauce seco de los arro\u00adyos, los \u00e1loes y los nopales como en Sicilia ; y grupos de palmeras que yerguen su altivo follaje digno de adornar en domingo de Ra\u00admos el triunfo del Rey de los reyes\u00bb.<\/p>\n<p>El recuerdo familiar tiene alegres etapas escalonadas a lo largo del camino. Ozanam escribe: \u00abDe todas las frutas que se encuen\u00adtran en Provenza, las mejores son los primos y las primas. Amelia encontr\u00f3 todos los suyos en Marsella\u00bb. En Tol\u00f3n, encuentran otra falange de Magagnos. Por \u00faltimo, \u00aben Cannas, un viejo primo, casi ciego, el se\u00f1or Coste, pariente que tanto quer\u00eda nuestra buena madre y en cuya casa festejamos el a\u00f1o nuevo. Decididamente, amigos m\u00edos, abandono a su desgraciada suerte este a\u00f1o de 1852 que nos hab\u00eda separado, y bendigo 1853 que habr\u00e1 de unirnos\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del recuerdo de su madre, el de su padre: \u00abMa\u00f1ana, a las cuatro de la ma\u00f1ana, saldremos de Niza para G\u00e9nova, por ese admir\u00e1ble camino de la Cornisa. \u00a1Ah, c\u00f3mo me recuerda este pa\u00eds a nuestro pobre padre! \u00a1Cu\u00e1n seguido hablaba de \u00e9l! Era el teatro de sus primeras campa\u00f1as y muchas veces hab\u00eda disparado su fusil contra los monta\u00f1eses del Piamonte. Pienso mucho en \u00e9l y en usted, junto con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>De G\u00e9nova a Livornio, la traves\u00eda en el <i>Mar\u00eda Antonieta <\/i>fue es\u00adpantosa. Al desembarcar bajo un aguacero, los pasajeros estaban calados hasta los huesos. El 10 de enero, Ozanam lleg\u00f3 por fin a Pisa, acatarrado, cansado, pero a\u00fan v\u00e1lido, `saludando a Italia y animado por la esperanza.<\/p>\n<p>Ante todo, fue a visitar la catedral: \u00abDespu\u00e9s de un mes de viajes, fatigas y breves descansos \u2014escribe a Francia \u2014, su amigo no presume de ser un h\u00e9rcules; tuvo sus peque\u00f1as miserias; pero helo aqu\u00ed llegado al puerto, seg\u00fan espero, y es preciso dar gracias a Dios. Fue precisamente lo que hicimos al llegar, en esta admira\u00adble catedral de Pisa, resplandeciente de fe, de belleza y de amor\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XVII: La enfermedad. Los Pirineos. Espa\u00f1a. Peregrinaciones El \u00faltimo curso. &#8211; Los Pirineos. &#8211; Espa\u00f1a. &#8211; Nuestra Se\u00f1ora de Burgos.\u2014\u00bbEl pa\u00eds del Cid\u00bb.\u2014Pouy y Buglosse.\u2014De Marsella a Pisa.\u2014La cornisa. 1852 La estancia en Sceaux &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149294,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[164,305,309,297,117,140],"class_list":["post-128649","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-bailly","tag-chaurand","tag-fortoul","tag-pessonneaux","tag-pouy","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo XVII: La enfermedad. Los Pirineos. Espa\u00f1a. Peregrinaciones El \u00faltimo curso. &#8211; Los Pirineos. &#8211; Espa\u00f1a. &#8211; Nuestra Se\u00f1ora de Burgos.\u2014\u00bbEl pa\u00eds del Cid\u00bb.\u2014Pouy y Buglosse.\u2014De Marsella a Pisa.\u2014La cornisa. 1852 La estancia en Sceaux ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-09-18T10:00:35+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"37 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27\",\"datePublished\":\"2016-09-18T10:00:35+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\"},\"wordCount\":7460,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630\",\"keywords\":[\"Bailly\",\"Chaurand\",\"Fortoul\",\"Pessonneaux\",\"Pouy\",\"San Sulpicio\"],\"articleSection\":[\"Federico Ozanam\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\",\"name\":\"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27 - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630\",\"datePublished\":\"2016-09-18T10:00:35+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27 - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27 - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo XVII: La enfermedad. Los Pirineos. Espa\u00f1a. Peregrinaciones El \u00faltimo curso. &#8211; Los Pirineos. &#8211; Espa\u00f1a. &#8211; Nuestra Se\u00f1ora de Burgos.\u2014\u00bbEl pa\u00eds del Cid\u00bb.\u2014Pouy y Buglosse.\u2014De Marsella a Pisa.\u2014La cornisa. 1852 La estancia en Sceaux ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2016-09-18T10:00:35+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"37 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27","datePublished":"2016-09-18T10:00:35+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/"},"wordCount":7460,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630","keywords":["Bailly","Chaurand","Fortoul","Pessonneaux","Pouy","San Sulpicio"],"articleSection":["Federico Ozanam"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/","name":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27 - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630","datePublished":"2016-09-18T10:00:35+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-27\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 27"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-xsZ","jetpack-related-posts":[{"id":26,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/resena-biografica-del-beato-federico-de-ozanam\/","url_meta":{"origin":128649,"position":0},"title":"Rese\u00f1a biogr\u00e1fica del Beato Federico de Ozanam","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2016","format":false,"excerpt":"Federico Ozanam es sin duda una figura totalmente excepcional en la historia de la Iglesia cat\u00f3lica moderna. De la Iglesia, hay que insistir, pues Ozanam se sinti\u00f3 siempre y con toda radicalidad hijo y miembro de la Iglesia: \"profundamente laico, sin dejar de ser cat\u00f3lico\", como se expresaba \u00e9l mismo.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/ozanam.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":68345,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-segun-su-correspondencia-28\/","url_meta":{"origin":128649,"position":1},"title":"Federico Ozanam seg\u00fan su correspondencia (28)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/04\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XXVIII: La enfermedad. Los Pirineos. Ahora precisa el valor, Eneas, ahora pecho firme. Virgilio (Eneida. Lib. VI) 1.\u2014 \u00daltimos d\u00edas en la Sorbona La estancia en Sceaux y, sobre todo, el aire del mar en Dieppe, fueron propicios a la salud de Ozanam, al menos por alg\u00fan tiempo. Despu\u00e9s\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":28589,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-14-las-alas-rotas-1850-1853\/","url_meta":{"origin":128649,"position":2},"title":"Ozanam, un sabio entre los pobres. 14. Las alas rotas. 1850-1853","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"17\/02\/2025","format":false,"excerpt":"Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, cuando la mayor\u00eda de cat\u00f3li\u00adcos volv\u00eda por temor o por reacci\u00f3n a ideas conservadoras, y hasta retr\u00f3gradas, las tomas de posici\u00f3n decididas y valien\u00adtes de Ozanam le acarrearon numerosas cr\u00edticas. Hasta los amigos de Lyon le acusan de haber perdido la fe, o de haber\u00adse entregado\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":28592,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-epilogo\/","url_meta":{"origin":128649,"position":3},"title":"Ozanam, un sabio entre los pobres. Ep\u00edlogo","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"15\/03\/2025","format":false,"excerpt":"Para adelanto de la ciencia, Ozanam hab\u00eda pedido en su testamento, que se hiciera la autopsia de su cuerpo. No se descubri\u00f3 rastro alguno de tuberculosis pulmonar, pero se constat\u00f3 que el ri\u00f1\u00f3n derecho hab\u00eda quedado casi completa\u00admente destruido por una inflamaci\u00f3n lenta. A esta afecci\u00f3n se atribuy\u00f3 su muerte.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2012\/12\/ozanam-charity.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387657,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-x\/","url_meta":{"origin":128649,"position":4},"title":"La obra de Federico Ozanam (X)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"30\/07\/2016","format":false,"excerpt":"4\u2014 De las Cruzadas a La Divina Comedia. Esta \u00e9poca deb\u00eda atraer a Ozanam muy particularmente. \u00abLos tres siglos m\u00e1s gloriosos de la Edad Media\u00bb, dice \u00e9l. La cronolog\u00eda se halla aqu\u00ed algo atropellada, puesto que no median m\u00e1s que doscientos veinte y un a\u00f1os entre la primera cruzada y\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":405187,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xvii\/","url_meta":{"origin":128649,"position":5},"title":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XVII)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"30\/04\/2024","format":false,"excerpt":"XVII.- EP\u00cdLOGO Para adelanto de la ciencia, Ozanam hab\u00eda pedido en su testamento, que se hiciera la autopsia de su cuerpo. No se descubri\u00f3 rastro alguno de tuberculosis pulmonar, pero se constat\u00f3 que el ri\u00f1\u00f3n derecho hab\u00eda quedado casi completa\u00admente destruido por una inflamaci\u00f3n lenta. A esta afecci\u00f3n se atribuy\u00f3\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/128649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=128649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/128649\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149294"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=128649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=128649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=128649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}