{"id":128542,"date":"2025-04-25T08:08:15","date_gmt":"2025-04-25T06:08:15","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=128542"},"modified":"2024-08-22T19:41:13","modified_gmt":"2024-08-22T17:41:13","slug":"el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-30","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-30\/","title":{"rendered":"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (30)"},"content":{"rendered":"<h2 align=\"center\">Cap\u00edtulo VIII: El medio de Ulm<\/h2>\n<h3><b>Robert Garric y los Equipos sociales<\/b><\/h3>\n<p>Alumno de la promoci\u00f3n de 1914, Robert Garric fue de los que aseguraron la continuidad del grupo durante la guerra. Encontr\u00f3 el camino de la calle Grenelle en enero de 1917, antes salir para el frente de los Vosgos. Desmovilizado, volvi\u00f3 a la Escuela como repetidor de franc\u00e9s (sus explicaciones de textos deslumbraban a sus camaradas). En 1921, fue admitido en la fundaci\u00f3n Thiers, con un proyecto de tesis sobre Lacordaire. En 1924, entr\u00f3 en la Revue des jeunes; fue codirector, mientras daba lecciones y conferencias en establecimientos privados. A t\u00edtulo de archicubo, continu\u00f3 visitando la calle de Grenelle y la casa de Gentilly; piso a contribuci\u00f3n la red de las amistades portalianas para sostener y extender su obra, empresa que recuerda por su dinamismo los hermosos a\u00f1os del Sillon: los Equipos sociales.<\/p>\n<p>Los Equipos nacieron de la experiencia de las trincheras. Lugarteniente de artiller\u00eda, Garric hab\u00eda organizado en su bater\u00eda un c\u00edrculo de estudios, hab\u00eda presentado a Ronsard, Corneille, Racine&#8230; a sus hombres. Le hab\u00eda impresionado el deseo de aprender de aquellos soldados de los que muchos no ten\u00edan el certificado de estudios. Espont\u00e1neamente, sus \u00abbachilleres\u00bb hab\u00edan provocado discusiones, intercambios de ideas en los que se hab\u00eda abolido la distancia entre el que hab\u00eda hecho estudios y los que no hab\u00edan podido hacerlos. Garric lo llam\u00f3: la fraternidad del esp\u00edritu. Desmovilizado, quiso proseguir la experiencia, emprender \u00abun trabajo de educaci\u00f3n popular325\u00bb, acabar con la segregaci\u00f3n cultural entre los j\u00f3venes obreros y estos j\u00f3venes burgueses que eran los normalistas. Lo que faltaba era hallar una f\u00f3rmula.<\/p>\n<p>En abril de 1919, acompa\u00f1ado de dos camaradas suyos de la promoci\u00f3n de 1914, Pierre Fabre y Pierre P\u00e9gon, Garric vino a consultar a Portal que le ense\u00f1\u00f3 un lugar donde comenzar con algo. En el marco de su ministerio ordinario, el lazarista iba semanalmente a la casa de las hermanas de San Vicente de Pa\u00fal de Reuilly, en el este parisiense, detr\u00e1s de la estaci\u00f3n de Lyon. Las hermanas llevaban un patronato. Una de ellas, sor Odile, buscaba estudiantes capaces de interesar a las j\u00f3venes en lo que era por entonces in barrio popular; Portal la puso en comunicaci\u00f3n con Garric. Pareci\u00f3 que la buena religiosa buscaba sobre todo un medio de apartar de los placeres peligrosos a los aprendices y a los j\u00f3venes obreros a quienes la ley del 23 de abril de 1919 acababa de conceder distracciones. \u00abLo que preocupa ante todo a sor Odile, es la situaci\u00f3n creada por la ley de ocho horas; ella teme ver a los j\u00f3venes perder el tiempo, despu\u00e9s de salir del taller326\u00bb. El argumento hab\u00eda servido a todos los adversarios de la limitaci\u00f3n legal del tiempo de trabajo. Qu\u00e9 importaba! El terreno pareci\u00f3 bueno, y los primeros \u00abintegrantes\u00bb (porque se trataba de \u00abhacer equipo\u00bb con los j\u00f3venes obreros) fundaron all\u00ed, a tientas y probando diversas f\u00f3rmulas, el primer equipo social. El 19 de agosto, Garric escribe a Portal:<\/p>\n<p>Antes de nuestra partida, hemos continuado yendo a Reuilly con gran regocijo. Es un ambiente tan interesante y tan vital, donde se est\u00e1 en comunicaci\u00f3n muy directa con todos ellos, y donde ahora somos adoptados y admitidos definitivamente; ya hemos tenido ah\u00ed charlas de la tarde bien interesantes, que seden por otra parte desarrollarse en octubre \u2013 a medida que regresen los movilizados. Incluso hicimos juntos un paseo en grupo un domingo por la tarde a Port-Royal. No dejo de felicitarme por haberlos visto y os agradezco por habernos mostrado el camino. Creo que aprendemos mucho entre ellos.<\/p>\n<p>Aprender con ellos: es ya la f\u00f3rmula de base delos equipos, la instrucci\u00f3n mutua, la idea de intercambio, la certeza de que cada uno tiene algo que aportar.<\/p>\n<p>En la apertura, el equipo de Reuilly (Garric, Fabre, P\u00e9gon y otras estudiantes llegados a unirse a ellos, normalistas o no, lo mismo que un n\u00facleo estable de j\u00f3venes obreros al que ven\u00edan a agregarse, en cada reuni\u00f3n, efectivos flotantes) se alej\u00f3 in `poco m\u00e1s del modelo \u00abpatronato\u00bb para adoptar el aspecto de una universidad popular. \u00abEn Reuilly, todo marcha siempre muy bien. Con Fabre, P\u00e9gon, las hermanas, y los hermanos328, fijamos el otro d\u00eda un bonito programa de reuniones y de charlas, cuya selecci\u00f3n se la hemos dejado a ellos329\u00bb. Lo que obligaba a los estudiantes del equipo a documentarse sobre los temas de actualidad como Checoslovaquia o los yacimientos de petr\u00f3leo. Al principio, el intento tuvo un talante netamente confesional; pero el aspecto catecismo de perseverancia desapareci\u00f3 r\u00e1pidamente; si los estudiantes de los Equipos sociales fueron en su mayor\u00eda cat\u00f3licos, se aferraron, en un estilo muy portaliano, a una misi\u00f3n de testimonio, de servicio, sin ning\u00fan proselitismo. Simone de Beauvoir da cuenta de esto, ella que form\u00f3 en el equipo y fue admiradora apasionada de Garric:<\/p>\n<p>Garric era personalmente un cat\u00f3lico convencido, pero no se propon\u00eda ning\u00fan apostolado religioso; hab\u00eda no creyentes entre sus colaboradores; pensaba que los hombres se deben ayuda mutua en el plano humano330.<\/p>\n<p>Desde 1920, Garric debi\u00f3 organizar varios c\u00edrculos por semana, conseguir colaboradores, lanzar nuevos equipos sociales. En el momento de la apertura de 1922, hab\u00eda 25 en Par\u00eds, 12 en provincias; y 50 s\u00f3lo en Par\u00eds en 1923. En 1924 sali\u00f3 un bolet\u00edn pedag\u00f3gico para uso de los equipos, y diferentes movimientos especializados vinieron a injertarse en la obra central, tales como los equipos para refugiados, trabajadores extranjeros, minusv\u00e1lidos. Durante esta fase de formaci\u00f3n, Garric solicit\u00f3 con frecuencia la ayuda de Portal, \u00abvuestra ayuda que constituye para nosotros inmediatamente todos los apoyos y todos los consejos deseables331\u00bb. El 14 de la calle Grenelle se convirti\u00f3 en una especie de encrucijada para ellos, de forma que el lazarista pas\u00f3 \u2013sin raz\u00f3n- por el director de la empresa. El 30 de enero de 1926, por ejemplo, el abate Lemire, diputado de Hazebrouck le pide j\u00f3venes para que le ayuden a organizar el aniversario solemne de la fundaci\u00f3n de la Liga del rinc\u00f3n de tierra y de los jardines obreros. \u00abTal vez esta colaboraci\u00f3n se halle en vuestros equipos sociales\u00bb. Vuestros equipos sociales! Pero si no eran de ninguna manera los equipos de Portal; si \u00e9l s\u00f3lo favoreci\u00f3 su nacimiento y ayud\u00f3 su desarrollo, sin tomar nunca iniciativas ni influir en la adaptaci\u00f3n de la f\u00f3rmula. Y no concedi\u00f3 esta ayuda un poco distante sin reservas.<\/p>\n<p>Hubo algunos Equipos como del Sillon: Portal siempre apreci\u00f3 su pedagog\u00eda, si bien le convencieron menos sus segundas intenciones pol\u00edticas. Si la obra se desprendi\u00f3 pronto de sus bases confesionales, sus dirigentes fueron cat\u00f3licos sociales; el mariscal Liautey reconoci\u00f3 en ellos a los herederos de Albert de Mun (cuya biograf\u00eda escribi\u00f3 Garric); cada a\u00f1o, Garric, P\u00e9gon o Fabre acud\u00edan a la Semaine sociale y se reintegraban en el proyecto de una ciudad cristiana. De 1920 a 1924, Garric colabor\u00f3 en el Ame fran\u00e7aise, de la que fue incluso director, con su camarada de Escuela Jean Dagens. Este semanario fue fundado en 1917, por E. Rivi\u00e8re y el abate Saint-Andr\u00e9 para reunir a los \u00abmilitantes cat\u00f3licos democr\u00e1ticos\u00bb, entonces dispersos; bajo el impulso de R. Laurent, E. P\u00e9zet, Jean de Cognets, del Dr Besson luego de Garric y Degens, este peri\u00f3dico lleg\u00f3 a ser un centro de estudios y de contactos que prepar\u00f3, con otros como el Petit D\u00e9mocrate, la constituci\u00f3n en 1924 del Partido dem\u00f3crata popular, \u00faltimo avatar de la democracia cristiana y uno de los precursores del M.P.R. Ni m\u00e1s que antes de la guerra, Portal no apreciaba lo que llamaba el catolicismo pol\u00edtico, y se debi\u00f3 a su condici\u00f3n de \u00abliberal\u00bb que mantuviera sus distancias.<\/p>\n<p>Pero reaccion\u00f3 como animador del grupo tala. Confi\u00f3 a Antoine Martel c\u00f3mo, a su parecer, \u00abla actividad social un tanto apresurada y exuberante\u00bb de \u00abla generaci\u00f3n de Garric y de los Equipos sociales\u00bb<\/p>\n<p>Hab\u00eda \u00abimpedido un tanto [&#8230;]el trabajo cient\u00edfico\u00bb y el \u00abtrabajo interior\u00bb, estas dos prioridades del normalista cat\u00f3lico332. Cada a\u00f1o recordaba a los miembros del grupo \u00abla necesidad absoluta de la asistencia directa a los pobres\u00bb. Cualquier otra actitud habr\u00eda extra\u00f1ado viniendo de parte del padre espiritual de la obra de Javel. Pero recomendaba tambi\u00e9n \u00abno entregar a los cometidos puramente sociales la preponderancia sobre el estudio y la vida religiosa\u00bb: cada uno debe ser fiel a su deber de estado y a la misi\u00f3n particular que le asigna su profesi\u00f3n; el deber de estado de los normalistas es ser ense\u00f1antes competentes y sumisi\u00f3n propia dar testimonio del cristianismo en los medios intelectuales; eso es una prioridad, deben prepararse para ella antes que nada y no entregarse m\u00e1s que moderadamente a las obras exteriores que podr\u00edan apartarlos de ella. Y para \u00e9l los Equipos sociales fueron como una especie de desviaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace dos o tres a\u00f1os [escribe a L\u00e9on Husson en 1923] escrib\u00eda yo a Garric y a Dagens que de nuestro grupo deber\u00edan salir uno o varios equipos de intelectuales que sirvieran a la Iglesia con sus trabajos. Religiosos en la Universidad y en el mundo, continuar\u00edan la tradici\u00f3n de las \u00f3rdenes de anta\u00f1o en la sociedad moderna. Aqu\u00ed tenemos una urgencia, una necesidad que se impone. Como consecuencia llegar\u00e1n las vocaciones, suscitadas por el Esp\u00edritu de Dios cuando llegue el momento [&#8230;]. No necesito a\u00f1adir que los Equipos sociales no responden exactamente a lo que yo deseo.<\/p>\n<h3><b>Marcel L\u00e9gaut y su grupo <\/b><\/h3>\n<p>El peri\u00f3dico de Jacques Chevalier muestra que, desde 1908 al menos, Portal pensaba en una \u00aborden\u00bb muy suave, que reuniera a intelectuales laicos (incluyendo a casados) en torno a algunos sacerdotes, con ocasi\u00f3n de retiros o de sesiones de estudios, con el fin de poner en com\u00fan \u2013y al servicio de la Iglesia- su vida cristiana y sus trabajos cient\u00edficos. Esta comunidad servir\u00eda para aplicar, dentro del mundo universitario, el programa misionero adoptado en 1905 por la Sociedad de estudios religiosos. Con la constituci\u00f3n del grupo tala, Portal esper\u00f3 hallar en la calle Ulm los elementos que le permitir\u00edan realizar el proyecto. La guerra, luego el compromiso social de la \u00abgeneraci\u00f3n de 1914\u00bb, hicieron que no volviese a hablar de ello hasta 1920-1921; varios le demostraron su inter\u00e9s, desde Robert Chauvet (promoci\u00f3n de 1918) que le escribe en 1921: \u00abVuestra idea de agrupar a los trabajadores intelectuales en una especie de orden religiosa, en retiros, me parece excelente\u00bb, hasta Jean Guitton, que apunta en su diario, el 15 de setiembre de 1925.<\/p>\n<p>Se comprende bien que los tiempos nuevos piden una orden nueva, como en otro tiempo los benedictinos o los jesuitas. Pero antes el esp\u00edritu de esta orden que la letra.<\/p>\n<p>Nada concreto se organiz\u00f3 hasta el regreso de Marcel L\u00e9gaut a la Escuela normal, en 1923. Admitido a las oposiciones de 1919, volvi\u00f3 despu\u00e9s del servicio militar como agregado preparador: una especie de asistente que redacta su tesis. Este puesto le daba derecho a una habitaci\u00f3n en la calle Ulm. Y as\u00ed estuvo cerca de Portal.<\/p>\n<p>Durante tres a\u00f1os, tuve con \u00e9l conversaciones muy sinceras, de largo alcance, pero que iban mucho m\u00e1s lejos de lo que yo pod\u00eda imaginar. Mucho de lo que me dijo s\u00f3lo lo comprend\u00ed m\u00e1s tarde, cuando me ven\u00eda a la memoria, tra\u00eddo por los acontecimientos o por una reflexi\u00f3n \u00edntima [&#8230;]. Me hablaba a menudo de s\u00ed mismo, como un antiguo que est\u00e1 cercano a su fin y se abre a un joven a quien cree capaz de seguir el camino que fue el suyo y de prolongarlo.<\/p>\n<p>A partir de esta \u00e9poca, sin embargo, retuvo Marcel L\u00e9gaut tres ideas portalianas. En primer lugar que un intelectual cat\u00f3lico debe servir a la Iglesia, llevarla y soportarla, frente a y contra todo; luego que no se pod\u00eda servir a la Iglesia, al menos mientras se era normalista, sin profundizar espiritualmente y sin integridad intelectual. Portal le persuadi\u00f3 de que \u00abla vida espiritual de las generaciones entrantes se degradaba poco a poco en actividades pol\u00edticas y sociales. Adem\u00e1s ninguna de las cuestiones que hab\u00edan sido planteadas por la crisis modernista se hab\u00edan resuelto. Estas cuestiones no pasar\u00e1n m\u00e1s que las palabras de Jes\u00fas336\u00bb. Tercera idea: el trabajo que realizar ser\u00e1 m\u00e1s eficaz cuando sea laobra de una comunidad.<\/p>\n<p>Marcel L\u00e9gaut comenz\u00f3 entonces por reunir en su habitaci\u00f3n de la calle de Ulm al primero de estos grupos al que iba a dirigir toda su vida, en Saint-Cloud, en Corbi\u00e8res, en Chadefaud, en Scourdois, en las monta\u00f1as del Diois, etc. Grupo \u00fanico, m\u00e1s bien bajo formas diversas, abierto primeramente a los ulmianos, luego a los alumnos de Saint-Cloud, luego a los maestros, a los estudiantes, a los cristianos de todo origen; y, en todo caso, una continuaci\u00f3n importante de la experiencia y de la ense\u00f1anza del Se\u00f1or Portal. Marcel L\u00e9gaut estima a la vez desafortunado y afortunado no haberle conocido de manera \u00edntima m\u00e1s que tres a\u00f1os, de 1923 a 1926; afortunado, tal vez, ya que no pude apoyarme en \u00e9l, sino solamente o\u00edr la llamada que fue para m\u00ed su vida [&#8230;]. Me hablaba de \u00e9l como a alguien que puede entender o mejor que pudiera entender&#8230; Tal vez despu\u00e9s. Qui\u00e9n sabe? Una palabra viva es fecunda para la eternidad. Transportada por el tiempo, visita a uno luego a otro, sin detener nunca su carrera&#8230;.<\/p>\n<p>En un principio, en 1923-1924, Marcel L\u00e9gaut imprimi\u00f3 a su obra un car\u00e1cter mon\u00e1stico y muy lit\u00fargico, que no deb\u00eda gran cosa a la influencia portaliana.<\/p>\n<p>Yo era por entonces muy \u00abmonje\u00bb, llevado por la llamada que hab\u00eda o\u00eddo a la edad de quince a\u00f1os [&#8230;]. Por eso fue que a las cinco o las seis, nos reun\u00edamos cada d\u00eda en mi cuarto en la Escuela. Recit\u00e1bamos prima por la ma\u00f1ana, v\u00edsperas a mediod\u00eda, completas por la tarde, y por supuesto en lat\u00edn. Acud\u00edamos a misa por la ma\u00f1ana y al saludo al Sant\u00edsimo Sacramento por la tarde en la capillita de las hermanas al otro lado de la calle Ulm.<\/p>\n<p>A Portal no le interesaba evidentemente gran cosa de este programa, que no correspond\u00eda a la idea que se hac\u00eda de la oraci\u00f3n. \u00c9l inspir\u00f3, en cambio, el doble estudio propuesto por el grupo, el espiritual \u00abesencialmente centrado en la comprensi\u00f3n \u00edntima de Jes\u00fas, de lo que sus disc\u00edpulos vivieron a su lado\u00bb, y el estudio intelectual, el descubrimiento de los or\u00edgenes y de la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Durante la semana, ten\u00edamos una sesi\u00f3n de meditaci\u00f3n sobre el Evangelio y una sesi\u00f3n de estudios religiosos sobre los libros de Duchesne y de Batiffol sobre los or\u00edgenes de la iglesia o sobre la Histoire litt\u00e9raire du sentiment religieux en France de Bremond.<\/p>\n<p>Estas actividades no se diferenciaban gran cosa de las del grupo tala, al que pertenec\u00edan L\u00e9gaut y sus compa\u00f1eros. Ellos prolongaban y profundizaban lo que se hac\u00eda en Gentilly y en la calle Grenelle; adem\u00e1s se sol\u00edan reunir con Portal, el viernes por la tarde, para la puesta a punto. Y fue por consejo de Portal como admitieron en su comunidad a no-normalistas. Desde antes de 1914, Portal hab\u00eda recibido a alumnos que se preparaban a la Escuela; en 1919, hab\u00eda constituido en el seno del grupo una \u00aboficina\u00bb encargada de contactar y hacer llegar a maestros de la ense\u00f1anza p\u00fablica y a alumnos de las escuelas normales de departamento; luego hab\u00eda entrado en relaci\u00f3n con la escuela normal superior de Saint-Cloud; cinco de \u00e9sta asistieron al retiro de octubre de 1925, siete al de febrero de 1926. Con el paso de los a\u00f1os, el grupo tala resultaba cada vez menos excluyente. La comunidad de L\u00e9gaut sigui\u00f3 el movimiento. En 1924, demarr\u00f3 con algunos ulmianos, \u00c9mile Bonnard, Paul Dubreil, Jacques Perret, Pierre Chouard, Roger Pons, de las promociones de 1921 a 1924. M\u00e1s tarde recibi\u00f3 a Antoine Martel, que no era normalista, y a alumnos de Saint-Cloud, entre los cuales a Gabriel Rosset.<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda llegado a esta escuela en octubre de 1925, un reci\u00e9n llegado un tanto al margen, siendo externo, cuando un de los antiguos me invit\u00f3 a una meditaci\u00f3n de Evangelio. Lejos andaba de pensar que el prop\u00f3sito de mis camaradas era iluminar a extraviados como yo y entusiasmarse hacia la santidad.. La cabeza del grupo era Marcel L\u00e9gaut, que era \u00abarchicubo\u00bb en la calle Ulm cuando entre en Saint-Cloud. Llevaba la meditaci\u00f3n como alguien que quer\u00eda entender el texto para vivir de \u00e9l. Hab\u00eda, en este joven matem\u00e1tico, dirigido por el Se\u00f1or Portal, un conocimiento vivido, \u00edntimo de Jesucristo y de su Iglesia que nos parec\u00eda extraordinario. Interven\u00edan tambi\u00e9n Jacques Perret, Antoine Martel, Dubreil, Chapelle, Domer y algunos otros. Era como un concierto de almas, cortado por silencios de adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En agosto de 1925, la comunidad de L\u00e9gaut celebr\u00f3 su primer retiro de verano, en el colegio de la Villette, en la R\u00e9voire, cerca de Chamb\u00e9ry, bajo la direcci\u00f3n de Portal, que baj\u00f3 de Corbi\u00e8res muy cerca de all\u00ed. Siete tala durante una semana. El mismo lugar, la misma fecha el a\u00f1o siguiente. Pero entonces Portal ya hab\u00eda muerto, \u00abtuvimos que repetir sin \u00e9l este encuentro del que los escasos supervivientes conservan seguramente a\u00fan un recuerdo muy particular\u00bb. Nombrado en 1926 en la facultad de Rennes, Marcel L\u00e9gaut alquil\u00f3 en el mes de octubre un apartamento de seis piezas, en el 11 de la calle Geoffroy-Saint-Hilaire, encima de una cuadra para los caballos accidentados. En \u00e9l se establecieron, con L\u00e9gaut, Antoine Martel, Paul Dubreil, Jacques Perret. Camaradas de la Escuela normal superior de Saint-Cloud ven\u00edan a pasar con nosotros sus domingos. Otros j\u00f3venes que cumpl\u00edan el servicio militar en Par\u00eds habitaban tambi\u00e9n all\u00ed el s\u00e1bado342&#8243;. En 1927, L\u00e9gaut escribi\u00f3 a Jean Prat c\u00f3mo hab\u00eda reunido all\u00ed \u00abbuena cantidad de recuerdos del Padre [Portal]. \u00c9l preside nuestras reuniones y estoy seguro de que como antes, sin dirigirlas, las inspira y fecunda con sus oraciones343\u00bb. De 1927 a 1930, los retiros de verano de la comunidad \u2013cada vez m\u00e1s frecuentados por los maestros- se celebraron en Corbi\u00e8res, m\u00e1s exactamente junto al orfanato de Corbi\u00e8res, en la villa Saint-Vincent prestada por Mme Gallice.<\/p>\n<h3><b>Convergencias<\/b><\/h3>\n<p>Los Equipos sociales, el grupo L\u00e9gaut que, tambi\u00e9n, floreci\u00f3 durante unos cincuenta a\u00f1os y dio origen a lo que se llam\u00f3 m\u00e1s tarde comunidades de base: dos creaciones duraderas, dos ejemplos contrastados de la fecundidad normalista de los a\u00f1os 1920; dos obras muy diferentes pero cuyo antagonismo no convendr\u00eda exagerar, sobre todo en este periodo de formaci\u00f3n en el que eran fluidas e intercambiaban su personal: as\u00ed fue como Antoine Martel, que fue uno de los compa\u00f1eros m\u00e1s cercanos de L\u00e9gaut, anim\u00f3 a partir de 1925 un equipo social para los emigrados rusos. El grupo L\u00e9gaut no pretend\u00eda apartar a sus miembros de la acci\u00f3n y segregarlos del mundo, sino prepararlos para ser testigos del cristianismo en el mundo y en su vida profesional. En 1924, Portal dirigi\u00f3 una carta muy significativa a su sobrino Marcel Cambon; en ella se lamentaba \u00abde que Garric se hubiera adelantado con la acci\u00f3n tres a\u00f1os344\u00bb. En el fondo, lo ideal seg\u00fan Portal habr\u00eda sido que Garric siguiera algunos a\u00f1os una formaci\u00f3n espiritual e intelectual de tipo L\u00e9gaut, luego se dedicara a lo social, pero un social depurado de sus tentaciones pol\u00edticas e intransigentes (por pol\u00edtica entendemos catolicismo pol\u00edtico, pol\u00edtica confesional, pues nunca hab\u00eda desanimado Portal a nadie de comprometerse pol\u00edticamente).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de sus divergencias, los Equipos como el grupo L\u00e9gaut se parecen por lo que tienen de Portal: el rechazo del proselitismo a favor del testimonio; el rechazo del elitismo ulmiano o incluso universitario (hijo de un zapatero de las C\u00e9vennes y miembro de una congregaci\u00f3n de ra\u00edces populares, Portal nunca quiso trabajar para los happy few y nunca tuvo a los normalistas por una raza elegida para desarrollar en retiro); por fin y sobre todo la importancia del papel de los laicos, de la iniciativa seglar. Los Equipos como el grupo L\u00e9gaut nunca tuvieron capell\u00e1n ni director espiritual ni \u00absacerdote director de obras\u00bb \u2013ese tipo tan difundido en el clero de entonces. A imagen del grupo tala, los del equipo y los \u00abmonjes\u00bb de L\u00e9gaut y sus amigos de Saint-Cloud, maestros, alumnos de magisterio, etc., no se integraron en el aparato de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica; no tuvieron otros gu\u00edas, otros directores y si es l\u00edcito decirlo, otros capellanes que a s\u00ed mismos. No s\u00f3lo les reconoci\u00f3 Portal sin reserva este magisterio de s\u00ed mismos a s\u00ed mismos, sino que les dijo con toda claridad que no se sometieran a la direcci\u00f3n del clero. No hab\u00eda perdido este sentido del laicado \u2013y ni siquiera de la protesta laica contra el peso del magisterio y del aparato eclesi\u00e1stico- que se hab\u00eda confirmado en tiempos del Cherche-Midi.<\/p>\n<p>Estaba persuadido[&#8230;] de que la parte de los laicos en la obra de Cristo es, en nuestra \u00e9poca, esencial [&#8230;]. Nunca le o\u00ed hacer la menor alusi\u00f3n a una vocaci\u00f3n religiosa o eclesi\u00e1stica posible para uno de nosotros. Hasta tal punto que, cuando fui a confesarle el deseo de entrar en el seminario, o estaba nada seguro de que le agradaba, y me quedaba esperando objeciones.<\/p>\n<p>Marcel L\u00e9gaut atestigua en este mismo sentido:<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, en el momento en que yo quer\u00eda ser sacerdote, me dijo: sobre todo, no hay que ser sacerdote porque haya falta de sacerdotes346.<\/p>\n<p>Como en Cherche-Midi, como en Javel, Portal no insist\u00eda en el papel de los laicos por razones simplemente pol\u00edticas. Naturalmente que hay lugares y circunstancias en los que un laico se hace escuchar con m\u00e1s facilidad que un sacerdote, era sin duda el caso de la Universidad francesa hacia 1925. Pero m\u00e1s all\u00e1 de consideraciones t\u00e1cticas, era la idea misma de la Iglesia la que estaba en juego.<\/p>\n<p>Quer\u00eda persuadirnos de que todos los cristianos tienen su responsabilidad en la Iglesia. Nos pon\u00eda en guardia contra los abusos de los t\u00e9rminos de Iglesia ense\u00f1ante y de Iglesia ense\u00f1ada que tender\u00eda a dejar creer a los laicos que no tienen el deber estricto de cooperar en la obra com\u00fan, lo mismo que por su parte y en su lugar colaboran en la ofrenda del Sacrificio, que comulgan en la misma v\u00edctima y participan de la misma vida sobrenatural.<\/p>\n<p>A todos los estudiantes que frecuentaban la calle Grenelle, Portal les recordaba que pertenec\u00edan a una naci\u00f3n santa, a un pueblo conquistado, a un sacerdocio real, por el mero hecho de su bautismo. Ten\u00eda al grupo tala y a las comunidades que salieron de \u00e9l por \u00abminiaturas de Iglesia\u00bb, por ecclesiolae, a ejemplo de las escuelas, de los talleres, de las familias de la comunidad de Nepluyef. \u00abEstaba profundamente convencido de las palabras: all\u00ed donde dos o tres est\u00e9n reunidos en mi nombre, estoy yo en medio de ellos348\u00bb. No por ello prohibi\u00f3 a los tala invitar a la calle Grenelle a muchos sacerdotes, al contrario: vinieron en mayor n\u00famero que los conferenciantes laicos. Pero el n\u00famero mismo y su extrema diversidad preservaron la autonom\u00eda del grupo y no le dejaron convertirse en el anejo o el feudo de una orden religiosa, de un movimiento de Acci\u00f3n cat\u00f3lica, de una parroquia o ni siquiera de la di\u00f3cesis de Par\u00eds: en Gentilly, el arzobispo fue recibido con atenciones, ni m\u00e1s ni menos que Vicente Lebbe, Henri Breuil y cualquier otro miembro de la red de los a\u00f1os 1920.<\/p>\n<h3><b>La red de los a\u00f1os veinte<\/b><\/h3>\n<p>Portal era fiel en la amistad, y se conocen pocos que hayan roto con \u00e9l. Si se except\u00faa a archicubos como Garric, Palanque, Avril, Festugi\u00e8re&#8230;, la mayor\u00eda de quienes apreciaron las jornadas de Gentilly o las noches de la calla Grenelle entre 1919 y 1926 conoc\u00edan a Portal antes de 1914: Imbart de la Tour, Goyau, Baruzi, Ren\u00e9 Pinon, Victor Giraud, Tavernier, Calvet, Brunhes, Batiffol, Hemmer, Montmorand, Henri Breuil, Jacques Zeiler, Mangenot, Humbert, Vincent Lebbe, Bottinelli, Barge&#8230; A esta categor\u00eda de amigos probados y de relaciones antiguas pertenecen los lazaristas, profesores de seminarios mayores, a los que Portal llamaba cada vez con m\u00e1s frecuencia a predicar los retiros del grupo tala: los Se\u00f1ores Castel, Mott, Neveu y Bogaert dieran a sus conferencias esa sencillez que, seg\u00fan Portal, era la se\u00f1al de los hijos de san Vicente y no pod\u00eda dejar de causar el mayor bien \u2013a t\u00edtulo de ant\u00eddoto- a los muy gloriosos tala de la calle de Ulm.<\/p>\n<p>Para asegurar una salida a los art\u00edculos a sus normalistas, pudo contar con dos publicaciones que exist\u00edan antes de 1914. En las Lettres, fundadas en 1913 por Ga\u00e9tan Bernoville (\u00abla m\u00e1s renombrada de todas las revistas de la joven generaci\u00f3n francesa\u00bb, seg\u00fan Georges Sorel), encontr\u00f3 a Jacques Chevalier, Maurice Legendre, Jean Calvet y Georges Goyau, junto a Henri Bremond, Gaston Tessier, Maurice Vaussard y Louis Martin-Chauffeur. A partir de 1924, Portal orient\u00f3 a los tala hacia la Revue des jeunes, primero porque Garric estaba de codirector, sobre todo porque Bernoville se hab\u00eda puesto a apoyar con demasiado entusiasmo en verdad al general de Castelnau y a la Federaci\u00f3n nacional cat\u00f3lica. La Revue des jeunes hab\u00eda sido lanzada en 1909 (bajo el t\u00edtulo Revue de la jeunesse) por el dominico Etienne Barge, uno de los que ayudaron a Portal a llevar el grupo tala momentos antes de la guerra. Barge supo dar lucimiento a su revista procur\u00e1ndose la colaboraci\u00f3n de Claudel, Mauriac, Massis, Francis Jammes&#8230;; como lo escribe Pierre Mesnard a Jean Prat en 1927, el prestigio de Portal no le deb\u00eda poco a los esfuerzos que desplegaba por colocar la \u00abcopia\u00bb de los tala junto a formas de renombre.<\/p>\n<p>Todas las relaciones que tuve en Par\u00eds, fue \u00e9l quien me las procur\u00f3, quien me abri\u00f3 la Revue des jeunes, Les Lettres, etc. Por cosas as\u00ed se lo quer\u00eda tanto. S\u00f3lo ten\u00eda una idea, hacernos dar el m\u00e1ximum, y a los j\u00f3venes les gusta mucho eso.<\/p>\n<p>Entre los sacerdotes que tuvieron que ver con el grupo tala antes de agosto de 1914 y que continuaron anim\u00e1ndole despu\u00e9s de la guerra, se destacan tres nombres. El Se\u00f1or Mangenot, \u00abel buen Se\u00f1or Mangenot\u00bb, multiplic\u00f3 hasta su muerte las conferencias de ex\u00e9gesis. Una sobre ella, dedicada a la cronolog\u00eda b\u00edblica, qued\u00f3 \u2013sin saber por qu\u00e9- como legendaria en la memoria normalista, con su estribillo: \u00abNo existe cronolog\u00eda b\u00edblica\u00bb. El Se\u00f1or Mangenot fue relevado por otro profesor del Instituto cat\u00f3lico, el abate Labauche, que viv\u00eda tambi\u00e9n en el 14 de la calle Grenelle y no ten\u00eda parang\u00f3n en descubrir a los tala la complejidad de los manuscritos de los que hab\u00eda salido la Vulgata. Segunda figura legendaria, la del abate Bottinelli, el fil\u00f3sofo ordinario del grupo, con la aureola de haber predicado el \u00faltimo retiro antes de la guerra y el primero despu\u00e9s. Esta encarnaci\u00f3n de la continuidad tala era capell\u00e1n en Janson-de-Sailly. El cargo no le hab\u00eda hecho sentar la cabeza; vividor, potente, m\u00e1s interesante en la conversaci\u00f3n que en sus conferencias, su anti-tomismo apasionado bastaba a \u00abmarcar\u00bb la calle Grenelle y a mantener a distancia a las figuras notables de la renovaci\u00f3n escol\u00e1stica. Pero ni Mangenot ni Bottinelli ten\u00edan el prestigio y la presencia de un lazarista belga a quien algunos consideraban como un profeta, otros como un iluminado, y Portal como uno de los sacerdotes m\u00e1s notables de su tiempo: Vicente Lebbe. Hab\u00eda regresado a Francia en 1920, despu\u00e9s de diecinueve a\u00f1os de China, por consejo de su obispo, Mons de Gu\u00e9briant, y \u00abpor el bien de la paz\u00bb. Y es que trabajaba con alguna rudeza en la realizaci\u00f3n de su gran idea, la de su vida: el advenimiento de un clero chino que limpiar\u00eda al cristianismo de su colorido occidental y colonialista. Se qued\u00f3 en Europa durante siete a\u00f1os, recorriendo seis o siete pa\u00edses para mantener el contacto con los estudiantes chinos, y asisti\u00f3, en 1926, a la coronaci\u00f3n de su obra: la consagraci\u00f3n en Roma de los seis primeros obispos chinos. Portal le invitaba con mucho gusto a Gentilly y le confi\u00f3 la direcci\u00f3n de dos retiros, en 1924 y 1925.<\/p>\n<p>Entre los \u00abnuevos\u00bb de quienes solicit\u00f3 o admiti\u00f3 Portal la colaboraci\u00f3n, estuvo el abate Beaussart, p\u00e1rroco de Saint-Jacques-du-Haut-Pas, la parroquia de la Escuela normal, a quien se puede considerar como el te\u00f3logo ordinario del grupo. Acept\u00f3 la tarea temible de explicar a los tala el Credo, la Iglesia, los sacramentos, la Revelaci\u00f3n, la Gracia. Despu\u00e9s de la muerte de Portal, recibi\u00f3 la sucesi\u00f3n y acogi\u00f3 por alg\u00fan tiempo al grupo en un sal\u00f3n parroquial de Saint-Jacques. Fue posteriormente auxiliar del arzobispo de Par\u00eds. Otro nuevo muy apreciado de los normalistas, porque los introduc\u00eda en un dominio que afectaba de cerca de su vida profesional: el abate Gustave Jeanjean, profesor de sicolog\u00eda pedag\u00f3gica en el Instituto cat\u00f3lico y animador de un laboratorio para el estudio de los ni\u00f1os deficientes mentales. Por entonces, se tuvo por muy curioso e innovador que se hablara de pedagog\u00eda a los normalistas. Pero ninguno produjo tanta impresi\u00f3n en los tala como un sacerdote \u00abgrave\u00bb e \u00abincisivo\u00bb, que ten\u00eda a la vez \u00abentusiasmo y mesura\u00bb, un \u00abgentilhombre religioso\u00bb de \u00abpaso vivo de corredor de pista350\u00bb: el reverendo padre Pierre Teilhard de Chardin, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<\/p>\n<h3><b>El fen\u00f3meno Teilhard <\/b><\/h3>\n<p>De 1920 a 1926, Teilhard de Chardin es profesor de geolog\u00eda en el Instituto cat\u00f3lico de Par\u00eds. Se encuentra con el grupo tala en 1922, parte para China en abril de 1923, regresa a Francia en octubre de 1924 y se encuentra entonces de camino a Gentilly y a la calle Grenelle, hasta que marcha al destierro, en abril de 1926. Antes de 1924, no cay\u00f3 en ninguna crisis grave directamente. Su evolucionismo y su experiencia espiritual le valen algunas desconfianzas, inquietan a algunos confidentes, sin m\u00e1s. Pero en noviembre de 1924 se abre una primera crisis, cuando su provincial, el padre Costa de Beauregard, le convoca urgentemente en Lyon. Dos a\u00f1os antes, Teilhard ha redactado, a petici\u00f3n de un cohermano, una nota indicando tres direcciones posibles en la investigaci\u00f3n de una representaci\u00f3n del pecado original. Provocaci\u00f3n o error de recorrido: la nota llega a Roma; los censores se alarman y piden al Teilhard que prometa por escrito no decir nunca o escribir cosa alguna que est\u00e9 contra la posici\u00f3n tradicional de la Iglesia sobre el pecado original. A pesar de los esfuerzos de Mons Baudrillart y de sus superiores inmediatos, el rigor romano no se aplaca y el jesuita debe suscribir seis proposiciones; despu\u00e9s de lo cual recibe la orden de partir otra vez para China. Nunca volver\u00e1 a ense\u00f1ar en el Instituto cat\u00f3lico. Los a\u00f1os 1925-1926, en los que Teilhard sigue de cerca las actividades del grupo tala, est\u00e1n pues marcados por un asunto que le angustia profundamente. \u00abInteriormente, es algo que se parece a la agon\u00eda o a la tempestad\u00bb, escribe el 16 de mayo de 1925 al padre Valensin.<\/p>\n<p>Teilhard y Portal ten\u00edan en com\u00fan por lo menos cuatro amigos o conocidos: el padre Valensin, \u00c9douard Le Roy (que sucede a Bergson en el Colegio de Francia en 1921), Henri Breuil, entonces profesor en el Instituto de paleontolog\u00eda humana de Par\u00eds, y sobre todo el abate Gaudefroy. Cuando en junio de 1908 Portal fue echado del seminario San Vicente de Pa\u00fal, Gaudefroy preparaba un licenciado en filosof\u00eda en el Instituto cat\u00f3lico y viv\u00eda en el 14 de la calle Grenelle. Decidi\u00f3 quedarse y viv\u00eda, doce a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando el abate Breuil le present\u00f3 a Teilhard. Despu\u00e9s de suspender los ex\u00e1menes de filosof\u00eda, en noviembre de 1908,Gaudefroy atraves\u00f3 un periodo de des\u00e1nimo y habl\u00f3 de refugiarse en un vicariato de campo. Portal le aconsej\u00f3 cambiarse a ciencias, aprobar la licencia, preparar un doctorado. Se decidi\u00f3, y le fue bien, ya que en 1919 sucedi\u00f3 en la c\u00e1tedra de geolog\u00eda del Instituto cat\u00f3lico a Pierre Boussac, yerno de Pierre Termier. Al a\u00f1o siguiente, cuando volvi\u00f3 a ver a Teilhard, comenz\u00f3 por declararle, como buen portaliano, que no le gustaban los jesuitas; desarm\u00f3 r\u00e1pidamente, pidi\u00f3 a Baudrillart que su c\u00e1tedra se desdoblara y propuso la candidatura de Teilhard, que fue concedida. La primera vez que el jesuita fue la calle Grenelle se encontr\u00f3 all\u00ed a un colega que era tambi\u00e9n un amigo.<\/p>\n<p>Teilhard particip\u00f3 en las actividades del grupo tala en todas sus formas: conferencias los lunes, jornadas en Gentilly, retiros. En carta a Valensin, el 14 de marzo de 1922, evoca las conferencias sobre la Encarnaci\u00f3n que da a los normalistas, a petici\u00f3n de Portal. En diciembre del mismo a\u00f1o, informa a Valensin que va a \u00abhablar a los normalistas del Se\u00f1or Portal. Pienso hacerlo sobre el aspecto pante\u00edsta del cristianismo(este no ser\u00e1 el t\u00edtulo expl\u00edcito naturalmente)\u00bb. No fue de ninguna forma el t\u00edtulo expl\u00edcito, en efecto. El Bulletin des conf\u00e9rences tala del 1\u00ba de marzo de 1923 anuncia que \u00abel Se\u00f1or abate Teilhard nos ha hablado del pante\u00edsmo y de su utilizaci\u00f3n para la defensa de la doctrina cat\u00f3lica\u00bb. Despu\u00e9s de su primer intermedio chino, Teilhard regres\u00f3 bien equipado, el 17 de noviembre de 1924 con una conferencia sobre el \u00abdeber de la investigaci\u00f3n como hombre y como cristiano\u00bb y, el 7 de diciembre, la participaci\u00f3n en una jornada en Gentilly consagrada a las misiones, durante la cual Portal le enfrent\u00f3 a Georges Goyau y a Vicente Lebbe. Al parecer la memorable conferencia sobre Les Nourritures terrestres de Andr\u00e9 Gide debe colocarse tambi\u00e9n al final de 1924.<\/p>\n<p>Gabriel Germain, cuyos recuerdos no son gratos, dej\u00f3 una descripci\u00f3n t\u00edpica de la \u00abmanera\u00bb teilhardiana.<\/p>\n[Germain entr\u00f3 en la Escuela en octubre de 1923; Teilhard estaba en China], que se llamaba Teilhard de Chardin y tomaba todos sus jugueteos de la paleontolog\u00eda. Un tal g\u00e9nero de monstruo no nos asustaba: todos nosotros \u00e9ramos unos monstruos en ciernes.<\/p>\n<p>Y cada uno se preguntaba: este jesuita que se aventuraba entre ellos pertenec\u00eda a la categor\u00eda de los intr\u00e9pidos o a la de los inocentes?<\/p>\n<p>El padre Teilhard se puso a hablar con naturalidad, y pronto vimos que se contaba entre los intr\u00e9pidos, no los inocentes. Desde mi sitio, en un extremo de la mesa, cerca de la entrada, ve\u00eda de perfil su larga y majestuosa figura. Al hablar, manten\u00eda los ojos medio cerrados, costumbre eclesi\u00e1stica que no me gusta en otros, pero que sentaba bien esta vez con el tono meditativo de la charla. Sus palabras se dirig\u00edan a s\u00ed mismo antes de llegarnos a nosotros; la fuerza de su manantial nac\u00eda de esta presi\u00f3n en las capas profundas del ser.<\/p>\n<p>Aquella tarde no hubo risitas en los rincones sombr\u00edos, como suced\u00eda a veces al menor rid\u00edculo del orador&#8230;<\/p>\n<p>En marzo de 1925, Teilhard dirigi\u00f3 el retiro de los tala y escogi\u00f3 como asunto \u00abla necesidad de unir vida de ciencia y vida de fe\u00bb. En una carta a Valensin del 10 de enero de 1926, evoca \u00abotras conferencias a los grupos Portal en particular [&#8230;] sobre cuestiones de actitud religiosa frente a la vida\u00bb. Por fin predic\u00f3 el \u00faltimo retiro normalista que tuvo lugar viviendo Portal, en febrero de 1926, y estuvo en contacto con los tala o el grupo L\u00e9gaut hasta la guerra, en la medida en que sus viajes se lo permit\u00edan. Las cualidades humanas y espirituales de Teilhard bastan sin duda para explicar por qu\u00e9 acudi\u00f3 Portal, durante cuatro a\u00f1os, a su buena voluntad: su \u00abpresencia\u00bb apasionaba a la audiencia, aun cuando no expresaba sus ideas particulares sobre Cristo o la evoluci\u00f3n. Henri de Lubac advierte que la conferencia de enero de 1923 sobre el pante\u00edsmo contiene una \u00abv\u00eda\u00bb hacia Dios que no participa en nada de las ideas de Teilhard sobre la evoluci\u00f3n ni de sus particularidades de lenguaje: Dios es el principio regulador y unificador de las percepciones individuales, armoniza las mentes en su percepci\u00f3n de lo real y autoriza as\u00ed la comunicaci\u00f3n de las experiencias. Nada personal ni nuevo en todo ello; y sin embargo el padre Albert Valensin, que unos d\u00edas m\u00e1s tarde lleg\u00f3 a Par\u00eds a ver a unos normalistas, antiguos de Lyon, dijo la impresi\u00f3n profunda que produjo la conferencia y el sentimiento que tuvieron los oyentes por haber descubierto a un hombre excepcional.<\/p>\n<p>Fue su rigor lo que sedujo primero a los tala: fue como el modelo vivo del intelectual cristiano tal como le quer\u00eda Portal.<\/p>\n<p>De hecho [atestigua Marcel L\u00e9gaut] a pesar del cuidado del Se\u00f1or Portal en escoger a sus conferenciantes eclesi\u00e1sticos entre los m\u00e1s \u00edntegros, nuestras mentes bastante afinadas hab\u00edan descubierto, en cada ocasi\u00f3n que se presentaba, la huida ante la objeci\u00f3n por la sonrisa o el chiste, la ausencia de inter\u00e9s personal por la aclaraci\u00f3n rigurosa de las cuestiones tratadas, la preocupaci\u00f3n por ense\u00f1ar antes que estudiar \u2013de resolver las dificultades de los otros antes que las propias -,dejando \u00e9stas a un lado por las ocupaciones del apostolado. Con el padre Teilhard era al rev\u00e9s. Era \u00e9l quien descubr\u00eda nuestras timideces de creyentes flojos, nuestras cobard\u00edas intelectuales, nuestra b\u00fasqueda inconsciente y muy perseverante de seguridad y de tranquilidad; a fin de cuentas la puerilidad de nuestra fe, y, aunque oculta, la duplicidad maligna de nuestra vida espiritual.<\/p>\n<p>Fue de este modo como Teilhard coincid\u00eda con la preocupaci\u00f3n esencial de Portal: dar a los tala el sentido de la integridad, ense\u00f1arles a pasar por encima de la simple coexistencia entre la fidelidad religiosa y la b\u00fasqueda cient\u00edfica, mostrarles su unidad, unidad posible, vivida, \u00fanica digna de un universitario que se dice cristiano.<\/p>\n<p>Lo hac\u00eda con tal fe; lo afirmaba tan a las claras con su propia vida, que no tard\u00f3 en convencernos. Nuestra tarea humana de estudioso, con todo su ardor nuevo, deb\u00eda ajustarse a nuestra piedad de j\u00f3venes cristianos salidos de los catecismos de perseverancia para fundar en nosotros la cohesi\u00f3n interior, la unidad espiritual, base de toda madurez y de toda vida plena.<\/p>\n<p>La influencia de Teilhard en los tala, como se puede ver, fue independiente del contenido de su pensamiento. Evocando su primer encuentro, L\u00e9gaut escribe de forma significativa: \u00abLa conferencia del padre Teilhard, de cuyo asunto no me acuerdo ya exactamente, fue para nosotros la confirmaci\u00f3n vibrante del ideal entrevisto355\u00bb, el ideal de integridad, de unidad interior propuesto por Portal, lo que era pues posible de alcanzar y de vivir llevando una carrera cient\u00edfica de alto nivel. Pero m\u00e1s all\u00e1 de este ejemplo, de esto vivido, Teilhard planteaba expl\u00edcitamente, con una fuerza sin precedentes, el problema que Portal viv\u00eda desde hac\u00eda unos veinte a\u00f1os siguiendo a Le Roy y a Laberthonni\u00e8re: el problema de las relaciones entre un mundo secularizado, convertido en una \u00abreligi\u00f3n de la tierra\u00bb, y un cristianismo que se afianzaba no intransigente, no ideol\u00f3gico, sin por ello dejar de ser una \u00abreligi\u00f3n del cielo\u00bb y de la transcendencia. Portal fue toda su vida el sacerdote de una religi\u00f3n vertical; porque no se sinti\u00f3 nunca tentado a negar la transcendencia fue impermeable al modernismo propiamente dicho. Al mismo tiempo se apartaba de todo proyecto de ciudad cristiana; se apartaba de todo intento de encarnar la \u00abreligi\u00f3n del cielo\u00bb en un proyecto cient\u00edfico, social o pol\u00edtico. Rechaz\u00f3 la ideolog\u00eda del catolicismo intransigente para no quedarse m\u00e1s que con la fe en Cristo \u2013y los dogmas que la precisan y la hacen comunicable. Pero siendo el mundo secularizado reconocido y aceptado como tal, \u00bfcu\u00e1les pod\u00edan y deb\u00edan ser en \u00e9l el lugar y el papel de la fe? Con Teilhard, Portal encontr\u00f3 a un sacerdote que hab\u00eda colocado esta cuesti\u00f3n en el centro de sus investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En una introducci\u00f3n a una colecci\u00f3n que comienza con seis ensayos redactados por Teilhard entre1919 y 1926, N. M. Wildiers muestra que el problema central de la teolog\u00eda teilhardiana es el de [la secularizaci\u00f3n definida como] el proceso hist\u00f3rico y sociol\u00f3gico [&#8230;] que se caracteriza por una liberaci\u00f3n progresiva, en la actividad cient\u00edfica y pol\u00edtica del hombre, de toda injerencia de la teolog\u00eda y de la metaf\u00edsica.<\/p>\n<p>Teilhard admite esta liberaci\u00f3n, sin oponerle un proyecto de reconquista de tipo intransigente. Estando la secularizaci\u00f3n reconocida y admitida, \u00bfc\u00f3mo definir su relaci\u00f3n con la fe? Si no se puede tratar ya, como lo afirma desde 1905 el manifiesto de la Sociedad de estudios religiosos, m\u00e1s que de la animaci\u00f3n cristiana de un mundo secularizado, \u00bfqu\u00e9 sentido dar a esta animaci\u00f3n? Y, por lo que hace al caso preciso de los profesores y sabios cristianos, salidos de la Escuela normal y de la Universidad, \u00bfqu\u00e9 sentido dar a su esfuerzo por unificar la afirmaci\u00f3n cristiana y la tarea humana sometida a una racionalidad de tipo experimental?<\/p>\n<p>Seg\u00fan Teilhard &#8211; y expresa esta tesis antes de 1926, en sus conferencias, sus conversaciones, su correspondencia -, el hombre trabaja en un mundo en construcci\u00f3n. Su actividad contin\u00faa la obra de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y la conduce a su t\u00e9rmino. Pues bien, en una perspectiva paulina, el universo est\u00e1 org\u00e1nicamente ligado a Cristo, todo ha sido creado para \u00e9l, y en \u00e9l es donde encuentra su t\u00e9rmino. As\u00ed puede Teilhard exaltar la dignidad cristiana del trabajo humano aun en el caso de que \u00e9ste se halle separado de toda perspectiva religiosa y de toda referencia expl\u00edcita a la fe de la Iglesia. Todo plan que desarrolla y perfecciona al hombre es movimiento hacia Cristo. Eso lo comprendieron y lo retuvieron los normalistas de los a\u00f1os 1920. Comprendieron c\u00f3mo, para Teilhard, \u00abtodo el esfuerzo humano es asunci\u00f3n en el Cristo universal357\u00bb. \u00abO\u00edmos decir al padre Teilhard de Chardin, se acuerda Jacques Perret, en aquellos turbadores retiros en los que verdaderamente la Tierra entera se volv\u00eda a convertir a nuestros ojos en la creaci\u00f3n, don del primer amor, bien centrada en Cristo, prometida en la consumaci\u00f3n definitiva de la parus\u00eda358\u00bb. Al regreso de retiro predicado por Teilhard en febrero de 1926, Jean Guitton apunta en su diario: \u00abEl padre Teilhard ha tomado como centro de sus observaciones la idea que el cristianismo orienta todas las cosas sin destruirlas, ni siquiera cambiarlas359\u00bb. Este fue tambi\u00e9n el tema central de la conferencia sobre Gide, que Teilhard concluy\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n<p>Hay que ensanchar el cristianismo hasta las dimensiones del universo tal como le presenta la ciencia.<\/p>\n<p>El hecho de la evoluci\u00f3n permite de esta manera fundamentar una perspectiva en la que el cristianismo tiene vocaci\u00f3n de orientarlo todo, de animarlo todo, incluso la \u00abreligi\u00f3n de la tierra\u00bb. Se puede entonces preguntar si no es posible tener a Portal como el testigo de una generaci\u00f3n que presinti\u00f3 de forma confusa esta soluci\u00f3n antes que Teilhard llegara a formularla. Esta pregunta es leg\u00edtima si se ven tres constantes de la vida intelectual y espiritual de Portal.<\/p>\n<p>Su religi\u00f3n centrada en Cristo, un Cristo que viene menos rescatar que a dar cumplimiento, orientar, organizar: la Encarnaci\u00f3n no es tan s\u00f3lo una consecuencia de la Ca\u00edda.<\/p>\n<p>Algunos te\u00f3logos dicen que, aunque el hombre no hubiera pecado, el Hijo de Dios se habr\u00eda encarnado para dar al mundo su coronaci\u00f3n y establecer una cadena continua entre la humanidad y la divinidad [&#8230;]. Si Ad\u00e1n no hubiera pecado, Cristo habr\u00eda venido de todas maneras a la tierra. Parece que faltar\u00eda algo si Cristo no se hubiera encarnado.<\/p>\n<p>La manera como valora el esfuerzo humano, el ideal humano, aun cuando se robustece sin referencia alguna expl\u00edcita al cristianismo.<\/p>\n<p>En el fondo hemos perdido el ideal humano con el pretexto de alcanzar un ideal sobrenatural, olvidando que lo humano es la capacidad de lo divino, que cuanto m\u00e1s humano de desarrolle m\u00e1s lugar habr\u00e1 para lo divino, olvidando asimismo que el ideal humano es grande y hermoso por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s que concede a la evoluci\u00f3n, y en particular a la emergencia del hombre, inter\u00e9s cuyos rastros se hallan en sus apuntes de juventud y sus conversaciones con Tavernier en 1895-1896, inter\u00e9s que le lleva a mandar venir al abate Breuil a la calle Grenelle a partir de 1912-1914, luego despu\u00e9s de 1918, para que explique a los tala por d\u00f3nde anda la paleontolog\u00eda humana (\u00abAd\u00e1n, se multiplica!\u00bb: la respuesta del abate Breuil emocion\u00f3 a varias generaciones de normalistas), inter\u00e9s por fin que le hace confiar a varios tala sus temores \u00abde ver a los nuevos papas dejarse llevar a condenar la evoluci\u00f3n y a renovar la historia de Galilea\u00bb.<\/p>\n<p>Estos elementos permiten sugerir que la afinidad de Teilhard y de Portal iba m\u00e1s all\u00e1 de una pasi\u00f3n com\u00fan por la integridad y la unidad interior. Y m\u00e1s a\u00fan por el concepto teilhardiano de un cristianismo cuya vocaci\u00f3n es de asumirlo todo, animarlo todo sin destruir nada, desemboca en perspectivas misioneras que interesaron a Portal y le impulsaron a organizar esta jornada en Gentilly ya famosa en la memoria normalista, en el curso de la cual Vincent Lebbe y Teilhard confrontaron sus experiencias chinas. El 15 de agosto de 1923, Teilhard escrib\u00eda al abate Gaudefroy:<\/p>\n<p>Sigo con la impresi\u00f3n de que los misioneros llegan aqu\u00ed demasiado con la idea que toda religi\u00f3n pagana es un \u00e1rbol malo que hay que desarraigar y quemar: entonces en los pa\u00edses en que trabajan hacen que brote una religi\u00f3n \u00abartificial\u00bb que no tiene su tronco natural. Me parece que se podr\u00eda tratar de transformar no s\u00f3lo los ritos, sino el credo y sobre todo las m\u00edsticas en lugar de volver a comenzarlo todo.<\/p>\n<p>Portal, como se ha visto, compart\u00eda la idea de que los misioneros no deb\u00edan llevar consigo la civilizaci\u00f3n cristiana, sus obras y sus pompas, sino una fe capaz de orientar y animar el aparato cultural local, sin amputarlo ni empeque\u00f1ecerlo, sino una fe que permita \u00bb a \u00abla luz blanca de Cristo\u00bb descomponerse \u00ablibremente en el clima humano\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo VIII: El medio de Ulm Robert Garric y los Equipos sociales Alumno de la promoci\u00f3n de 1914, Robert Garric fue de los que aseguraron la continuidad del grupo durante la guerra. 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