{"id":127782,"date":"2024-11-27T08:05:40","date_gmt":"2024-11-27T07:05:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127782"},"modified":"2024-08-16T18:27:40","modified_gmt":"2024-08-16T16:27:40","slug":"el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-13","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-13\/","title":{"rendered":"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (13)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo II: El Seminario San Vicente de Pa\u00fal: Ense\u00f1anza<\/h2>\n<h3><b>Portal entre Newman y el Se\u00f1or Vicente<\/b><\/h3>\n<p>Los aires que corr\u00edan entonces no tentaban a Portal a encerrarse en el cometido \u00fatil pero subalterno de simple provisor de vituallas. A partir de 1901, con la muerte del sue\u00f1o romano, con la certeza de que la crisis intelectual y pol\u00edtica iba a agravarse, con el contacto diario de j\u00f3venes sacerdotes con problemas de direcci\u00f3n, transform\u00f3 si residencia universitaria en casa de estudios. Profesores particulares, conferenciantes, grupos de trabajo: durante siete a\u00f1os, el seminario San Vicente de Pa\u00fal funcion\u00f3 \u00abal lado del Instituto cat\u00f3lico como en otro tiempo las casas de estudios al lado de nuestra vieja e ilustre Sorbona\u00bb. Pero m\u00e1s que al seminario de los Bons-Enfants fundado en 1642 por el Se\u00f1or Vicente, y al que hac\u00eda referencia Portal, el Cherche-Midi se pareci\u00f3 a una escuela normal superior del clero.<\/p>\n<p>En noviembre de 1901, en su informa anual a los obispos protectores del Instituto, Portal debi\u00f3 explicar su actitud en el asunto Loisy. Aprovech\u00f3 para definir, de manera general, el principio que hab\u00eda cre\u00eddo conveniente adoptar ante el af\u00e1n cr\u00edtico que agitaba a sus alumnos. En este alegato donde \u00e9l ten\u00eda tanto que ver, comienza por recordar que no se puede atribuir la crisis a cuatro agitadores;<\/p>\n[expresa la inquietud normal] de las cabezas j\u00f3venes y aventureras por naturaleza a las que apasiona el amor de la ciencia y que se sienten arrastradas hacia otros horizontes por v\u00edas y m\u00e9todos llamados nuevos. En este particular me he empleado en poner sobre aviso a nuestros estudiantes contra el apasionamiento que los lleva a veces a admitir opiniones nuevas porque son nuevas.<\/p>\n<p>Mons Benigni, futuro animador de la muy integrista Sapini\u00e8re, no se expresaba de otra forma. Si se interrumpiera aqu\u00ed la lectura del informe, a Portal se le podr\u00eda clasificar entre los intransigentes que comenzaban a denunciar la perversi\u00f3n modernista como la adoraci\u00f3n de lo nuevo por ser nuevo, el desprecio de lo viejo por viejo.<\/p>\n<p>Para situar al superior del Cherche-Midi, se ha de saber ante todo que no rechaza toda novedad; asimismo por qu\u00e9 m\u00e9todo quiere efectuar la clasificaci\u00f3n , distinguir las buenas y las malas novedades.<\/p>\n<p>Para que ellos [los seminaristas] no puedan dirigirnos el reproche de defender las opiniones antiguas por antiguas, yo les he empujado mucho a hacer sufrir una cr\u00edtica cient\u00edfica muy rigurosa con las novedades.<\/p>\n<p>De ah\u00ed el recurso a Loisy. Por eso Portal no duda en adoptar abiertamente un criterio sobre el que los obispos no tienen competencia particular, un criterio elaborado a partir del siglo XVII en los laboratorios de los que la racionalidad teol\u00f3gica hab\u00eda sido eliminada en provecho de la racionalidad experimental. Si nos detuvi\u00e9ramos ah\u00ed, todav\u00eda nos equivocar\u00edamos sobre Portal, har\u00edamos de \u00e9l un modernista que no solamente admite que la cr\u00edtica tiene sus exigencias, sino que no permite que \u00e9stas sean limitadas. Pero \u00e9l admite un l\u00edmite pr\u00e1ctico: la necesidad de preservar la autoridad y la unidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>Me he dedicado por encima de todo a recordar con frecuencia que seg\u00fan los principios de nuestra fe la Iglesia est\u00e1 fundada en la autoridad y no en la ciencia, y que lo que importa ante todo es conservar la uni\u00f3n entre sacerdotes y obispos.<\/p>\n<p>Se objetar\u00e1 que se trata de un informe oficial destinado a obispos y que en el momento de redactarlo Portal permit\u00eda a su estudiantes asistir a las clases de Loisy, desoyendo de esta forma una consigna formal del arzobispo de Par\u00eds. Se ha de admitir que el lazarista no tenia un concepto pasivo de la obediencia; se ha de admitir tambi\u00e9n su sinceridad. La l\u00f3gica del unionismo lo mismo que la pasi\u00f3n misionera le obligaban a evitar todo cuanto pudiera agravar la divisi\u00f3n de los cristianos, y sobre todo la divisi\u00f3n de los cat\u00f3licos. El encuentro con el anglicanismo reaviv\u00f3 en \u00e9l la impresi\u00f3n \u2013 a menudo oculta, por esta \u00e9poca, en el catolicismo romano- de que los obispos no son los prefectos del papa, sino algo distinto, y mucho m\u00e1s: los sucesores de los Ap\u00f3stoles, los jefes delas iglesias locales, los guardianes de la tradici\u00f3n, y m\u00e1s todav\u00eda.<\/p>\n<p>Portal tiene un conciencia hist\u00f3rica de la vida de la Iglesia. Ha le\u00eddo a Newman, como lo prueban ya las libretas de apuntes \u00edntimas de su juventud: la Iglesia es un organismo vivo, que evoluciona; una sucesi\u00f3n apost\u00f3lica ininterrumpida permite a los obispos garantizar siglo tras siglo la continuidad de esta evoluci\u00f3n; no son \u00fanicamente los guardianes de una tradici\u00f3n, sino los garantes de un desarrollo que descubre, ilumina y explicita progresivamente las verdades contenidas en el Evangelio. De donde esta consecuencia que Louis Venard expone en dos art\u00edculos de la Revue catholique des \u00c9glises, la nueva revista de Portal: la ex\u00e9gesis no puede definir contra el magisterio el verdadero sentido de la Escritura; todo lo m\u00e1s puede determinarla forma bajo la cual fue primeramente promulgada la revelaci\u00f3n divina; es interesante, pero a fin de encontrarlo esencial, habr\u00eda que ser fundamentalista, y no cat\u00f3lico romano. Ser cat\u00f3lico es reconocer que el ex\u00e9geta no querr\u00eda tener raz\u00f3n en contra del obispo. Portal admite todo esto porque es muy profundamente hombre de Iglesia, en el sentido total del t\u00e9rmino. Se aliment\u00f3 con el ejemplo del Se\u00f1or Vicente, quien fund\u00f3 la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n para servir a nuestros se\u00f1ores los obispos. Su piedad es toda eclesial, no es una piedad de relaci\u00f3n individual con Cristo sino de relaci\u00f3n a Cristo por la Iglesia; no quiere ser un cristiano de la capilla sino de la nave y del coro. El texto en el que mejor se ha expresado sobre el particular es de 1909; pero en este punto, en ocho a\u00f1os, apenas ha cambiado:<\/p>\n<p>Me dec\u00edais ayer que yo me inclinaba m\u00e1s a hablar de la Iglesia que de la santificaci\u00f3n personal, y es verdad. Confieso que mi esp\u00edritu se dirige de ordinario hacia el aspecto social con preferencia sobre el aspecto individual. Y he llegado a considerar, si me doy bien cuenta de lo que sucede en m\u00ed, como dos grandes medios de santificaci\u00f3n personal el trabajo y el sufrimiento, medios esencialmente sociales; ya que no se comprende bien el trabajo por el trabajo sino el trabajo por la sociedad, ni un sufrimiento cualquiera sino el sufrimiento ofrecido a Dios y unido a los sufrimientos de Cristo lo que tengo presente. A\u00f1adid a ello la humildad como virtud de primera y la Eucarist\u00eda como devoci\u00f3n central y estoy casi seguro de que tendr\u00e9is mi fisonom\u00eda espiritual.<\/p>\n<p>Portal resumi\u00f3 bien este autorretrato el d\u00eda que dijo sencillamente a Tavernier: \u00abYo, yo he elegido la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Su idea de la crisis modernista es tanto menos sombr\u00eda y crispada cuanto menos parece haberse molestado por la expresi\u00f3n tradicional de la fe; lo que le distingue de los modernistas que se angustiaban por un conflicto creciente entre las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas y el esp\u00edritu del tiempo. La fe, \u00bfprisionera de un lenguaje muerto y de una imaginer\u00eda caduca? No, no era ese el recelo de Portal quien se daba por bien pagado con la expresi\u00f3n que de ella dan los Padres de la Iglesia, Ruysbroek el Admirable, Teresa de \u00c1vila, Juan de la Cruz, los maestros de la Escuela francesa. Sent\u00ed vivamente las dificultades del pr\u00f3jimo, pero \u00e9l mismo no se hab\u00eda buscado demasiadas complicaciones con los problemas cient\u00edficos como para sentirse confuso interiormente. \u00abLa \u00fanica ciencia que importa, en el fondo, es la ciencia de Cruz. Ella sola es fecunda\u00bb. Esta frase es de un sacerdote que se pasaba la mayor parte del tiempo en confesar y dirigir espiritualmente a sus estudiantes, en animar sus ejercicios de piedad, en confesar tambi\u00e9n en la capilla de los lazaristas, calle de S\u00e8vres, en confesar otra vez y en predicar a la Hijas de la Caridad de las casas de Reuilly, de la calle Angoul\u00eame y de Maule. Portal no era un hombre de despacho ni de biblioteca. Salido del confesionario, descendido del p\u00falpito, era ante todo un movido, \u00abhecho para la acci\u00f3n\u00bb y diciendo a sus amigos que san Vicente no naci\u00f3 santo: se hizo. Y lo fue por la acci\u00f3n. Lo que determin\u00f3 la conversi\u00f3n de san Vicente, fue las necesidades de la Iglesia. Se santific\u00f3 trabajando por la reforma de la Iglesia.<\/p>\n<p>Reformar la Iglesia, claro que s\u00ed. \u00bfReformar el catecismo? \u00cdntimos de Portal, como \u00c9douard Le Roy, se dedicaban a ello; pero \u00e9l los escuchaba sin alborotarse demasiado pero no participaba en su trabajos: no era ese su lote ni su inquietud. Muy enterado de las cuestiones debatidas y del clima intelectual por donde iban los estudios, \u00ab\u00e9l sab\u00eda se\u00f1alar a los otros los temas que tratar, descubrirles direcciones y puntos de vista, darles consejos \u00fatiles, que nadie se arrepinti\u00f3 de seguir\u00bb. Pero si \u00e9l suscit\u00f3 o ayud\u00f3 a te\u00f3logos, a fil\u00f3sofos, ex\u00e9getas, a historiadores sobre todo, \u00e9l carec\u00eda personalmente de toda intelectualidad de especialista y no quiso ser te\u00f3logo, fil\u00f3sofo, ex\u00e9geta, ni siquiera historiador, lo que sin embargo le habr\u00eda venido muy bien.<\/p>\n<p>La seguridad que, al parecer, le preparaba una tarea pastoral bastante pesada (\u00abQuedaos siempre con alg\u00fan ministerio\u00bb, dec\u00eda a los seminaristas) estaba reforzada por el optimismo del converso que est\u00e1 persuadido, siguiendo al Se\u00f1or Vicente, de que no es m\u00e1s que un instrumento, que \u00abDios pone una especie de coqueter\u00eda en no emplear sino instrumentos del todo ineptos para producir resultados deseados\u00bb, y que en consecuencia:<\/p>\n<p>La gran preocupaci\u00f3n que debemos tener, es no ser obst\u00e1culo, dejar paso a la acci\u00f3n divina, servirle de punto de apoyo, de apariencia, de pretexto.<\/p>\n<p>Los otros cuidados quedan relegados a un segundo plano. El universo portaliano sigue vertical; descuidar esta constante ser\u00eda hacer al personaje ininteligible. Pero si el gran tema es reconocer y aceptar la presencia y la acci\u00f3n de Dios, Portal la emprende contra el rigorismo. Para \u00e9l, la gracia es suficiente, seg\u00fan el lenguaje del Gran Siglo. U optimismo se funda en una apreciaci\u00f3n muy positiva de la naturaleza humana:<\/p>\n<p>Qu\u00e9 m\u00e1quina tan curiosa, curiosa m\u00e1quina pero no tan mala como se dijo en el siglo XVI y XVII. Soy un optimista, s\u00ed se\u00f1or, de verdad, y creo que no se puede hacer nada de los hombres sin serlo [&#8230;]. No, nuestra naturaleza no es mala, la que nos proporciona tan finos goces.<\/p>\n<p>La experiencia de la amistad contin\u00faa endulzando las severidades de l Escuela francesa; ella dirige siempre el modo c\u00f3mo Portal piensa sus relaciones con los otros y le atribuye, en plena tempestad, una reserva de seguridad y de equilibrio; le desarma tambi\u00e9n, tal vez, y ah\u00ed est\u00e1 el principal defecto que le reprochan sus amigos.<\/p>\n<p>Si a eso se a\u00f1ade que los seminaristas del Cherche-Midi no son ya chiquillos y han sido escogidos entre diez por sus obispos, se alcanza a ver que Portal haya fundado su seminario en la confianza y la libertad. En su biograf\u00eda del abate Morel, Calvet evoca con nostalgia esta casa en la que \u00abse trabajaba con br\u00edos, sin atadura y sin melancol\u00eda\u00bb. Jean-Baptiste Saulze, un antiguo, que se fue a continuar sus estudios en Alemania, escribe a Portal despu\u00e9s de una visita al Cherche-Midi:<\/p>\n<p>Con vos, como en familia, se siente uno a sus anchas como en el pasado, cuando and\u00e1bamos a la gre\u00f1a en discusiones locas de juventud y de optimismo de sobremesa. Vuestra mesa presidencial no nos impon\u00eda en absoluto. Precisamente, era una mesa paternal.<\/p>\n<p>Algunas cartas de los antiguos recuerdan con emoci\u00f3n paseos nocturnos por las azoteas que evocan m\u00e1s las costumbres de la calle de Ulm que la tradici\u00f3n de los seminarios mayores. Portal tuvo que dar con todo algunas explicaciones a sus superiores sobre su modo de concebir la disciplina.<\/p>\n<p>No es naturalmente la regularidad meticulosa de un seminario mayor, ya que el g\u00e9nero de vida, la casa misma nos fuerzan a ser indulgentes. Pero la piedad de fondo no sufre, de ordinario [&#8230;]. Aunque no tengamos la ense\u00f1anza, un superior puede tener aqu\u00ed una influencia muy grande si est\u00e1 convencido de que no tiene que formar a los estudiantes (que son en buen n\u00famero sacerdotes y antiguos profesores) sino que solamente debe ayudarles a conservar su piedad, a desarrollar su esp\u00edritu de fe y su amor a Nuestro Se\u00f1or y a la Iglesia, y si ejerce su autoridad con mucho tacto y moderaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><b>Gustave Morel<\/b><\/h3>\n<p>Si bien hizo de hu\u00e9sped durante ocho a\u00f1os, Portal \u00abten\u00eda la ense\u00f1anza\u00bb, seg\u00fan dec\u00eda \u00e9l, y las excursiones por las azoteas no constituyeron los \u00fanicos lazos con la calle de Ulm. A partir de 1901, el seminario San Vicente de Pa\u00fal puso a disposici\u00f3n de los estudiantes lo que podr\u00edamos llamar asistentes, o profesores particulares, o tambi\u00e9n, seg\u00fan una vieja expresi\u00f3n normaliana, caimanes. Un d\u00eda de octubre, vinieron a contarle al Se\u00f1or Portal que un joven sacerdote de los Vosgos, el abate Gustave Morel, deseaba hablarle. En el Instituto cat\u00f3lico, no era un desconocido. Procedente de una familia campesina acomodada y culta, desde muy temprano se hab\u00eda dejado cautivar y dominar por las matem\u00e1ticas; fue de esos muchachos que se entretienen meditando un problema de mec\u00e1nica celeste. Reclamado por el colegio Stanislas que quer\u00eda presentarle en el Polit\u00e9cnico, \u00e9l prefiri\u00f3 \u00abhacer matem\u00e1ticas por el amor de Dios\u00bb y recibi\u00f3 la ordenaci\u00f3n con una mezcla de abandono y de terror, con una vocaci\u00f3n particular: ser sacerdote, s\u00ed, pero un sacerdote que se consagrar\u00eda a la formaci\u00f3n del clero. Al cabo de cinco a\u00f1os de penitencia en el seminario mayor de Saint-Di\u00e9, donde \u00abpoco falt\u00f3 para que le abandonara el pensamiento de Dios\u00bb, entr\u00f3 en el seminario de los Carmelitas. Hizo licenciaturas en matem\u00e1ticas, f\u00edsica, filosof\u00eda y letras. Su obispo esper\u00f3 a que consiguiera su \u00faltimo certificado para mandarle que se reorientara hacia la teolog\u00eda. Duro sacrificio, pero despu\u00e9s de todo, \u00bfno es acaso la teolog\u00eda, como las matem\u00e1ticas, un acercamiento a lo divino? Se devor\u00f3 sin chistar la licencia y el doctorado. Todo, desde su entrada en los Carmelitas hasta la defensa de tesis, en tres a\u00f1os. Luego sali\u00f3 en una gran gira europea.<\/p>\n<p>Cuando le conoci\u00f3 Portal, hablaba italiano, ingl\u00e9s, alem\u00e1n y conoc\u00eda personalmente a Harnack, Ehrhard, Schell, a otros m\u00e1s, todo lo que contaba en la universidades germ\u00e1nicas en materia de ciencias religiosas. Fue de los que siguieron o acompa\u00f1aron los trabajos de Loisy y su pol\u00e9mica con Harnack, y concluye:<\/p>\n<p>Por mi parte, a la simple lectura de Harnack, me parece que la cr\u00edtica barrer\u00e1 todo cuanto hay entre la Iglesia romana y la extrema izquierda del protestantismo. Una de dos, o Jes\u00fas ha fundado una Iglesia, o tan s\u00f3lo ha querido una religi\u00f3n interior.<\/p>\n<p>En 1901, la cuesti\u00f3n no era saber si llegar\u00eda a profesor en el Instituto cat\u00f3lico, sino cu\u00e1ndo. Mons P\u00e9chenard le hab\u00eda prometido la primera c\u00e1tedra vacante. Entretanto, andaba buscando alojamiento y mesa. En el Cherche-Midi encontr\u00f3 algo mejor, en qu\u00e9 ejercitar su ciencia. Una vez instalado, escribe a su amigo Venard:<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Portal no est\u00e1 lejos de creer que el sistema de los colegios de nuestra Edad Media y de la Inglaterra actual podr\u00eda remplazar al Instituto cat\u00f3lico [&#8230;]. El Se\u00f1or Portal no quiere solamente albergar a estudiantes: quiere reunir a hombres de estudios, de diversas competencias, capaces de dirigir el trabajo de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>De esta forma Morel fue promovido a fellow del Cherche-Midi y tutor de los doce te\u00f3logos, de los seis cient\u00edficos as\u00ed como de los canonistas y de los fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>Dispon\u00eda de otros dos modelos: el de los repetidores alemanes, que hab\u00eda visto trabajando en la universidad de Tubinga, y el de los catedr\u00e1ticos-repetidores de la Escuela normal superior. As\u00ed que no tuvo que dar demasiadas vueltas para organizar su tiempo y precisar sus m\u00e9todos.<\/p>\n<p>Cada semana, doy una breve conferencia a los te\u00f3logos [&#8230;]. Es una especie de repetici\u00f3n en la que hago hablar a los alumnos m\u00e1s de lo que hablo yo mismo [&#8230;]. Una de mis principales inquietudes es persuadirles de que no comprenden el sentido de las palabras que emplean ni de las proposiciones que afirman. Parecen sorprendidos cuando se les pregunta qu\u00e9 entienden por tal expresi\u00f3n: seguramente que eso no forma parte del trabajo de la memoria, el \u00fanico en que hayan pensado [&#8230;]. Aparte de esto, ellos vienen a donde m\u00ed cuando necesitan explicaciones y tambi\u00e9n informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo m\u00e9todo para los cient\u00edficos, salvo que Morel los recib\u00eda por separado, por ser sus estudios muy diversos. Pero lo m\u00e1s importante era tal vez la vida en com\u00fan, compartir las comidas, escuchar y discutir las conferencias juntos. En 1902, el nombramiento de Morel como maestro de conferencias de patrolog\u00eda en el Instituto cat\u00f3lico de Par\u00eds no cambi\u00f3 nada en el sistema.<\/p>\n<p>Muy pronto el abate se convirti\u00f3 en algo m\u00e1s que un auxiliar precioso. Portal se aproximaba a los cincuenta y pensaba en formar a un sucesor, en alguien que pudiera mantener el seminario en pie como colegio, dirigir una revista, cultivar sobre todo la idea unionista hasta el d\u00eda en que la Iglesia est\u00e9 preparada a recogerla. Se convenci\u00f3 de que con Morel hab\u00eda encontrado a Portal II, y Morel acept\u00f3 esta carga. No obstante no se parec\u00eda al lazarista. Ten\u00eda la apariencia de un muchacho grave, retra\u00eddo, un t\u00edmido que reservaba para sus \u00edntimos los momentos jubilosos y de fantas\u00eda, un mortificado que se empe\u00f1aba en matar en s\u00ed la superbia sorbonica, el orgullo intelectual; un met\u00f3dico tambi\u00e9n, que solo mostraba inter\u00e9s por lo que \u00e9l pod\u00eda clasificar. Calvet habla de su \u00abincapacidad art\u00edstica\u00bb. Visitando Florencia, Siena y Orvieto, suspira en el margen de su diario \u00edntimo: \u00abY pensar que hay quien se imagina que viajo por placer\u00bb.<\/p>\n<p>Bajo este caparaz\u00f3n \u00abuniforme y gris\u00e1ceo\u00bb, como escribe Calvet, Portal descubri\u00f3 un entusiasmo cient\u00edfico que no retroced\u00eda ante ninguna pregunta (Morel defin\u00eda la ciencia como una \u00absorpresa\u00bb) y un entusiasmo sacerdotal que se resum\u00eda en esto: ser siempre y en todo una imagen menos imperfecta de Cristo. Morel adolescente se hab\u00eda apasionado a la vez por el Evangelio y por Amp\u00e8re; m\u00e1s tarde, hab\u00eda le\u00eddo con el mismo ardor a los Padres de la Iglesia, a Plat\u00f3n, las biograf\u00edas de Galileo, Kepler, Cop\u00e9rnico y Pascal. Adentrado en largos estudios, hab\u00eda seguido siendo un autodidacta; hab\u00eda tenido que serlo para librarse de la \u00abescol\u00e1stica latina a la vez superficial y repelente\u00bb del seminario mayor de Saint-Di\u00e9, del Instituto cat\u00f3lico y de las universidades romanas en las que lament\u00f3 \u00abla m\u00e1s completa ignorancia de la historia\u00bb, las \u00abescasas ideas\u00bb vehiculadas por el \u00ablenguaje ficticio\u00bb de un \u00ablat\u00edn b\u00e1rbaro\u00bb. Su modo muy personal de organizar el trabajo y de definir el objeto de sus estudios irritaba a sus superiores que le reprocharon en varias ocasiones su irreverencia y su falta de docilidad. Entonces \u00e9l \u00abse acusaba y se humillaba delante de Dios\u00bb con tanto fervor que sus maestros se ve\u00edan desarmados, aflojaban la brida y ya no se atrev\u00edan a volver durante varios meses. Morel o el m\u00e9todo del oso: vencer el obst\u00e1culo gast\u00e1ndolo. Hab\u00eda dejado atr\u00e1s diez a\u00f1os de lucha cuando se present\u00f3 en el Cherche-Midi, diez a\u00f1os que no significaban sin duda nada dentro de su porte taciturno y el \u00abcontraste vivo\u00bb que formaba, seg\u00fan Calvet, con el ambiente alegre, extravertido del seminario. Portal, tambi\u00e9n, con menos aspereza, m\u00e1s abandono, hab\u00eda hecho una carrera parecida; en eso hab\u00eda en qu\u00e9 basar una complicidad, y sin duda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Morel no deseaba ver a los seminaristas iniciarse en los m\u00e9todos de la cr\u00edtica para encerrarse entre los muros de una biblioteca.. Denunciaba el \u00absistema del tarro empleado en la educaci\u00f3n del clero\u00bb, pero un tarro cient\u00edfico le habr\u00eda parecido preferible a un tarro escol\u00e1stico. En contra de muchos colegas suyos tesistas y profesores, Morel no ignoraba las necesidades de la acci\u00f3n pastoral. En Francia, \u00e9l hab\u00eda \u00abhecho ministerio\u00bb, se hab\u00eda interesado por el Sillon y por los trabajos de la escuela de sociolog\u00eda que animaba, en la facultad de derecho del Instituto cat\u00f3lico, un disc\u00edpulo disidente de Le Play, Paul Bureau; hab\u00eda sido capell\u00e1n en Westfalia, sacerdote suplente en Dresde, y, en Alemania, no hab\u00eda frecuentado solamente las universidades, sino tambi\u00e9n los presbiterios, los albergues y las cervecer\u00edas donde se reun\u00edan los animadores del poderoso movimiento cristiano social, p\u00e1rrocos y laicos, todos con puro en el pico y jarr\u00f3n de cerveza en mano. A pesar de su aparente timidez, a Morel le gustaba salir a explorar, ver a gente, enterarse sobre el terreno. Esta inclinaci\u00f3n pudo confirmarse y ampliarse en el seminario San Vicente de Pa\u00fal; a Portal le encant\u00f3, y supo utilizarla de forma sistem\u00e1tica, pero no la cre\u00f3.<\/p>\n<h3><b>Calvet, Mangenot, Baudin, Pouget<\/b><\/h3>\n<p>Un segundo \u00abrepetidor\u00bb lleg\u00f3 al mismo tiempo que Morel; se trataba esta vez de un viejo conocido, Jean Calvet, un antiguo de Cahors que hab\u00eda hecho de secretario de Portal al comenzar la campa\u00f1a angloromana. Licenciado en letras por la facultad de Toulouse, hab\u00eda sido enviado a Par\u00eds por su obispo, Mons Enard, para preparar las oposiciones. Lleg\u00f3 a la capital en 1900; una a\u00f1o m\u00e1s trade, Portal lo acogi\u00f3 en el Cherche-Midi y le confi\u00f3 a los \u00abliterarios\u00bb.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 All\u00ed dos a\u00f1os de paz, de felicidad, de actividad intelectual [&#8230;].Mientras preparaba mis oposiciones, ten\u00eda a mi cargo a los candidatos a la licenciatura en letras y dirig\u00eda sus trabajos. Eran unos diez, todos sacerdotes, inteligentes, trabajadores y simp\u00e1ticos. Mi tarea era f\u00e1cil: elucidar un pasaje de autor griego o latino, asignar un tema griego o una disertaci\u00f3n latina, organizar una bibliograf\u00eda, levantar los \u00e1nimos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Calvet presenta a sus comensales que llamaban a su puerta para cambiar con toda seguridad el acento de una palabra griega antela encl\u00edtica o asegurarse sobre el ciceronianismo de una palabra latina un poco dudosa. \u00abEra encantador, y yo sacaba provecho de aquella casa cuya atm\u00f3sfera era verdaderamente extraordinaria\u00bb.<\/p>\n<p>Calvet gan\u00f3 las oposiciones en 1902, lo que en principio no cambi\u00f3 en absoluto nada en sus funciones. En 1903, en el parque de las Tuller\u00edas, entre dos estatuas, Mons Batiffol, que acababa de ser nombrado rector del Instituto cat\u00f3lico de Toulouse, le ofreci\u00f3 una tanda de conferencias de literatura francesa. \u00c9l acept\u00f3, aguant\u00f3 tres a\u00f1os y despu\u00e9s, expulsado por todo aquello con lo que contaba Toulouse de bien-pensante, volvi\u00f3 a establecerse en tierra portaliana. Este independiente no fue nunca un disc\u00edpulo de Portal. \u00abYo pensaba ante todo en mis oposiciones\u00bb. Pero fue un colaborador fiel y cr\u00edtico a la vez, que se sent\u00eda bien pagado con la intimidad del lazarista porque \u00e9ste no trat\u00f3 de encargarse de \u00e9l. Se limit\u00f3 a orientar sus primeras tareas, a ponerle en contacto con las cartas y conferencias del Se\u00f1or Vicente, a sugerirle que desempolvara la imagen del santo y descubriera su verdadero rostro\u00bb, a publicar por \u00faltimo el resultado de sus trabajos. Este fue el punto de partida de los estudios de Calvet sobre el siglo XVII y la Escuela francesa, de lo que conserv\u00f3 una idea muy portaliana, muy opuesta a la del abate Henri Bremond.<\/p>\n<p>La originalidad de nuestro siglo XVII religioso no est\u00e1 en la facilidad con la que se dej\u00f3 invadir por el misticismo extranjero, sino m\u00e1s bien en la resistencia que opuso a aquella invasi\u00f3n y en la criba y la elaboraci\u00f3n que hizo pasar a las doctrinas espa\u00f1ola y flamenca, antes de integrar en su propia sustancia lo que pod\u00eda adaptarse al esp\u00edritu franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando Calvet se fue, Portal coloc\u00f3 en su lugar a Eug\u00e8ne Mangenot, que acababa de suceder al Se\u00f1or Vigouroux en la c\u00e1tedra de sagrada Escritura del Instituto cat\u00f3lico. Esto fue sin duda una ganga para los seminaristas que tuvieron a mano a uno de los m\u00e1s eminentes especialistas franceses en ex\u00e9gesis. Pero Mangenot, por su edad y situaci\u00f3n, no correspond\u00eda a la imagen del tutor de Oxford o del repetidor alem\u00e1n. Contempor\u00e1neo de Portal (hab\u00eda nacido en 1856), profesor conocido, continuador de Vacant a la cabeza del Dictionnaire de th\u00e9ologie catholique, fue uno de los de confianza del lazarista, pero estaba demasiado comprometido con su carrera personal para colaborar en los planes portalianos, aparte de contribuir con buenas conversiones y consejos a los estudiantes.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Mangenot se alojaba en el Cherche-Midi. El abate Baudin se contentaba con hacer las comidas y dispensar a la compa\u00f1\u00eda una informaci\u00f3n rice e internacional. Profesor en el colegio Stanislas y en el Instituto cat\u00f3lico, fil\u00f3sofo, psic\u00f3logo, historiador de la ideas, especialista en Newman, corresponsal de William James y de Husserl, viajero (Alemania, Inglaterra, Italia), fue de los que el felino Calvet, especialista en el retrato mordaz, no quiso ara\u00f1ar.<\/p>\n<p>No conozco a nadie a quien se aplique con m\u00e1s exactitud el calificativo de inteligente. Le\u00eda en las ideas y en los hechos.<\/p>\n<p>En el seminario San Vicente de Pa\u00fal, \u00e9l descubri\u00f3 a Lord Halifax, la ortodoxia, y entreg\u00f3 m\u00e1s tarde trabajos sobre la uni\u00f3n de las Iglesias de Occidente y de Oriente. Este hombre tan inteligente fue de los que se negaron a prestar el juramente antimodernista. Tuvo que dimitir de su puesto en Stanislas y en el Instituto cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo estaba el Se\u00f1or Pouget. \u00c9l no se alojaba en el Cherche-Midi y no hac\u00eda de ordinario las comida all\u00ed; pero confesaba a Portal y ven\u00eda con frecuencia, como buen vecino, despu\u00e9s del almuerzo, a tientas y girando su cabeza enorme, \u00aba charlar teologalmente y a tomarse una taza de caf\u00e9 bien azucarado, su gran vicio\u00bb. Portal experimentaba una confianza particular en este campesino autodidacta, de Auvernia y francote, que ense\u00f1\u00f3 a los novicios de la casa madre la apolog\u00e9tica, la historia, las ciencias matem\u00e1ticas, f\u00edsicas, bot\u00e1nicas, la ex\u00e9gesis, el hebreo y algunas disciplinas anejas, hasta el d\u00eda de 1905 en que el Se\u00f1or Fiat, bien a pesar suyo, bajo la ola antimodernista, debi\u00f3 prohibirle ense\u00f1ar. A Portal ya le habr\u00eda gustado tenerlo en casa, pero ya no era posible sacar al sabio del marco en el que hab\u00eda envejecido y al que se hab\u00eda habituado.<\/p>\n<h3><b>Las conferencias<\/b><\/h3>\n<p>En las conversaciones amistosas que segu\u00edan a las comidas, pod\u00edamos hablar con toda libertad, sin reticencias y sin miedo; nos un\u00eda la cordialidad m\u00e1s fraterna.<\/p>\n<p>Las comidas tuvieron siempre su importancia en el seminario San Vicente de Pa\u00fal, pero en particular cuando iban precedidas o seguidas de una conferencia. Ser\u00eda m\u00e1s justo decir precedidas y seguidas. Ya que Portal ten\u00eda un modo muy suyo de colocar las conferencias. Veamos el ejemplo de Max Turmann que vino a hablar a los seminaristas en enero de 1902. Todo comenz\u00f3 por una exposici\u00f3n cl\u00e1sica: \u00abEl Se\u00f1or Max Turmann nos dio el mi\u00e9rcoles una conferencia sobre la acci\u00f3n social del clero belga\u00bb. Muy bien, la acci\u00f3n social del clero belga. Pero el orador apenas estaba a la mitad de su trabajo. Comparti\u00f3 la comida de la comunidad, naturalmente, \u00abluego, despu\u00e9s de comer, continu\u00f3 la charla delante de los alumnos\u00bb. Entonces ten\u00eda lugar la may\u00e9utica portaliana, el arte de hacer dar al hu\u00e9sped una conferencia improvisada donde \u00e9l se expresaba seg\u00fan el tono de la conversaci\u00f3n y se mov\u00eda de un lado al otro seg\u00fan las preguntas de los oyentes y las sugerencias de Portal. Esa tarde, nos fuimos desde B\u00e9lgica a las<\/p>\n<p>Componendas lamentables a las que hay que resignarse para conseguir dinero [&#8230;]. En ninguna parte hoy, digan lo que quieran los predicadores, es tan alarmante la desigualdad del rico y del pobre como en la Iglesia.<\/p>\n<p>As\u00ed proporcionaban las conferencias la ocasi\u00f3n de celebrar el culto period\u00edstico al hecho puro. Portal hac\u00eda hablar a sus invitados de su trabajo, de su especialidad, de su apostolado, de su pasi\u00f3n, de lo que ellos conoc\u00edan bien y que les hac\u00eda vibrar; vulgarizadores no, sino hombres \u00abque aportaban una idea o una experiencia\u00bb\u00bb. Y los datos que espigaba no se preocupaba lo m\u00e1s m\u00ednimo en ordenarlos despu\u00e9s; le gustaba la informaci\u00f3n por s\u00ed misma, seguro de que nos beneficiaba a todos.<\/p>\n[Lo importante era] dar a los estudiantes el espect\u00e1culo y la lecci\u00f3n de una actividad con base en lo real; de esta forma no exist\u00eda el riesgo de olvidarse en los libros de la vida concreta.<\/p>\n<p>Calvet vio de esta manera desfilar a las mentes \u00abm\u00e1s curiosas, m\u00e1s ricas, m\u00e1s raras\u00bb, sin que Portal se cuidara de seleccionar. \u00abLo que significaba en algunas cabezas desorden, confusi\u00f3n y caos\u00bb. Dos o tres veces, por ejemplo, \u00c9douard Le Roy vino a hablar del dogma, en el momento que sus tesis sobre el tema hab\u00edan levantado tempestades y fueron condenadas directamente por la proposici\u00f3n 26 del decreto Lamentabili sane exitu. No bastaba evidentemente ser sospechoso de herej\u00eda para que le prohibieran a uno dar conferencias. Los visitantes que ol\u00edan verdaderamente demasiado a hoguera mal enfriada eran recibidos en la sociedad reducida de los comensales ordinarios, de los compa\u00f1eros, de los \u00edntimos, y, a partir de 1905, por la Sociedad de estudios religiosos.<\/p>\n<h3><b>Los encuentros<\/b><\/h3>\n<p>El seminario San Vicente de Pa\u00fal acab\u00f3 desempe\u00f1ando un papel que sobrepasaba su funci\u00f3n universitaria. Los encuentros, .las visitas, destinadas al principio a formar a los estudiantes, se convirtieron en una actividad aut\u00f3noma, en una verdadera funci\u00f3n social al servicio de la cual Portal puso un poder de amistad tanto m\u00e1s fuerte cuanto m\u00e1s se sent\u00eda en su puesto en adelante y ya daba menos muestras de aquella soledad interior que le atormentaba hacia 1896. Lord Halifax era el \u00fanico, naturalmente, que hab\u00eda sacado a Portal de su encierro a la luz del d\u00eda, y continuaba, en cada visita, descubri\u00e9ndole qui\u00e9n era. \u00abDespu\u00e9s de nuestras charlas, yo soy mejor, m\u00e1s fuerte, y tengo m\u00e1s luz, incluso en cosas de las que no hemos hablado\u00bb. Pero al salir de su sue\u00f1o romano, Portal sali\u00f3 de aquel estado de transici\u00f3n en que la nostalgia intransigente, que ven\u00eda a estropear sus simpat\u00edas liberales, le dejaba desamparado e inseguro. Las amistades portalianas fueron como bola de nieve y el seminario lleg\u00f3 a ser uno de eso lugares en los que con toda probabilidad se puede encontrar la informaci\u00f3n, el apoyo, la relaci\u00f3n que se necesita; una visita a Portal val\u00eda por muchas llamadas a puerta, muchas peregrinaciones de puerta en puerta (incluso de pa\u00eds en pa\u00eds: el car\u00e1cter internacional de la red no era su menor atractivo).<\/p>\n<p>Pensado en un principio si no para permanecer cerrado, al menos para filtrar las comunicaciones y acallar los ecos del mundo, el 88 de la calle del Cherche-Midi fue el soporte de una vida de relaci\u00f3n intensa, un banco de informaciones, una caja de resonancia, de ecos, una cooperativa intelectual tambi\u00e9n, y un centro de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tengo una oficina [dec\u00eda Portal], en ella estoy, venid a verme, y os encontrar\u00e9is con gente con las mismas preocupaciones que yo, y hablaremos.<\/p>\n<p>Y ven\u00edan a charlar. No pasaba un d\u00eda sin que la oficina se llenara de visitantes, sin que una parte de ellos se sentara a honrar la \u00abmesa presidencial\u00bb, sin que una compa\u00f1\u00eda diversa se les juntara a la hora del caf\u00e9.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Portal ten\u00eda un talento que no he visto en ning\u00fan otro, el talento de abrir las ventanas para recibir los ruidos de la calle, de abrir las puertas para dejar entrar a los personajes interesantes. Conoc\u00eda, como suele decirse, al mundo entero, y yo he visto el mundo entero, durante estos tres a\u00f1os, desfilar por su oficina.<\/p>\n<p>Un \u00abir y venir ininterrumpido\u00bb, seg\u00fan el abate Hemmer. Con frecuencia, a la vista de la afluencia, Portal se llevaba a un amigo por los bulevares, el brazo,: el coloquio del paseo, iniciado en Madera, le permit\u00eda ganar una hora de intimidad; la gente le serv\u00eda de retiro y de descanso. Y adem\u00e1s le gustaba, porque razonaba mejor, dec\u00eda \u00e9l, por la acera que en su oficina.<\/p>\n<p>El ruido y el movimiento de la calle no le aturd\u00edan de ninguna manera [&#8230;]. Al contrario, parec\u00eda que fuese un medio de despertar las ideas.<\/p>\n<p>Su trazado peatonal comprend\u00eda los Inv\u00e1lidos, los Campos El\u00edseos, Saint-Germain-des-Pr\u00e9s. Recib\u00eda visitas y devolv\u00eda muchas. Pero los almuerzos y cenas fuera eran raras: al Sr. Superior compet\u00eda presidir las comidas de los seminaristas, escuchar con ellos la lectura espiritual, y enriquecerla con alg\u00fan comentario.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n del seminario y las visitas no eran suficientes para tenerle ocupado; manten\u00eda una correspondencia importante, animaba varios c\u00edrculos, dirig\u00eda una revista, redactaba (an\u00f3nimamente) art\u00edculos, correg\u00eda los de sus colaboradores, pronunciaba conferencias, confesaba y predicaba seg\u00fan se ha visto, visitaba a los enfermos, se ocupaba de los sindicatos femeninos de la calle de la Abbaye. Pero se esforzaba por no dejarse arrastrar por el torbellino. Se preparaba momentos de respiro, caminatas solitarias y sin plan. Peri\u00f3dicamente padec\u00eda accesos de cansancio, de agotamiento f\u00edsico que romp\u00edan su entusiasmo. Se levantaba siempre a las 9 en lugar de a las 4, y se acostaba a las 21 en lugar de 23, lo que no le imped\u00eda arrastrarse tristemente. No se pod\u00eda olvidar de que hab\u00eda escupido sangre a los veinte a\u00f1os y que los m\u00e9dicos no respond\u00eda ya de nada si no aceptaba descansar, cuidarse, llevando una vida tranquila y sin esfuerzo. Ten\u00eda que propon\u00e9rselo en\u00e9rgicamente para sostener su tren ordinario, y cada jornada bien cumplida era una victoria no solamente sobre sus queridos doctores, sino sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II: El Seminario San Vicente de Pa\u00fal: Ense\u00f1anza Portal entre Newman y el Se\u00f1or Vicente Los aires que corr\u00edan entonces no tentaban a Portal a encerrarse en el cometido \u00fatil pero subalterno de simple &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-13\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":402667,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[214],"tags":[228],"class_list":["post-127782","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision","tag-calvet"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (13) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-13\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (13) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo II: El Seminario San Vicente de Pa\u00fal: Ense\u00f1anza Portal entre Newman y el Se\u00f1or Vicente Los aires que corr\u00edan entonces no tentaban a Portal a encerrarse en el cometido \u00fatil pero subalterno de simple ... 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Padre: Veo la misma dificultad que usted en recibir en el seminario a esos dos muchachos de quienes le escrib\u00ed, y as\u00ed se lo he dicho al padre Testacy; pero he cre\u00eddo conveniente escribirle a usted, remiti\u00e9ndome por completo a su juicio, Entretanto, el se\u00f1or del\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127782"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127782\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405541,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127782\/revisions\/405541"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/402667"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}