{"id":127779,"date":"2024-11-19T08:02:54","date_gmt":"2024-11-19T07:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127779"},"modified":"2024-08-16T18:23:28","modified_gmt":"2024-08-16T16:23:28","slug":"el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-12","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-12\/","title":{"rendered":"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (12)"},"content":{"rendered":"<h2><b>Segunda parte: En el Cherche-Midi<br \/>\n<\/b>I reforma de la Iglesia<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo I: El Seminario de San Vicente de Pa\u00fal: situaci\u00f3n<\/h2>\n<h3><b>El segundo seminario universitario de Par\u00eds<\/b><\/h3>\n<p><b><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/2014\/01\/25\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-xi\/portal-a-6\/\" rel=\"attachment wp-att-127776\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-127776 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/01\/Portal-A1.jpg?resize=250%2C287\" alt=\"Portal-A\" width=\"250\" height=\"287\" \/><\/a><\/b>El seminario San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 con las prisas, e instal\u00f3 provisionalmente, desarroll\u00f3 actividades imprevistas que no reglamentaba ning\u00fan directorio. Apenas fundado, los dirigentes de la Congregaci\u00f3n se desinteresaron de \u00e9l; por eso fue modelado con toda libertad por su superior. Concebido en un principio como una simple residencia universitaria, se hizo una casa de estudios, un foco de unionismo, un lugar de encuentros. Residencia universitaria: la expresi\u00f3n es anacr\u00f3nica. En 1845, el arzobispo de Par\u00eds hab\u00eda instalado en el anterior convento de los Carmelitas descalzos, en el \u00e1ngulo de la calle de Vaugirard y de la calle de Assas, una escuela de estudios superiores eclesi\u00e1sticos. Destinada a las disciplinas profanas, preparaba a sus alumnos, a j\u00f3venes sacerdotes sobre todo, a enfrentarse a los examinadores de la Sorbona. A partir de 1875, dio cabida a las diferentes facultades del Instituto cat\u00f3lico, en cuyo seminario se convirti\u00f3. Se acab\u00f3 la escuela, pues, y, progresivamente, se acab\u00f3 la ense\u00f1anza; sino, bajo la direcci\u00f3n de aquellos se\u00f1ores de San Sulpicio, una casa de acogida para los estudiantes tonsurados que preparaban una licenciatura o un doctorado en el marco del Instituto. Vulgarmente se le conoc\u00eda por el seminario de los Carmelitas.<\/p>\n<p>En 1899, ante la afluencia de j\u00f3venes cl\u00e9rigos en busca de diplomas, fue necesario desdoblar la instituci\u00f3n. A petici\u00f3n del rector, Mons P\u00e9chenard, el Se\u00f1or Fiat ofreci\u00f3 un local que presentaba la ventaja de estar cerca de la calle de Assas. Los lazaristas dirig\u00edan ya el seminario del Instituto cat\u00f3lico de Lille; ese tipo de instituci\u00f3n no era extra\u00f1o en sus m\u00e1s viejas tradiciones; m\u00e1xime, cuando dirig\u00edan una veintena de seminarios mayores: se pod\u00eda esperar que encauzar\u00edan a sus mejores alumnos hacia el Instituto cat\u00f3lico. En total, seg\u00fan apunta Portal, la administraci\u00f3n del Instituto<\/p>\n<p>Contaba tambi\u00e9n por nuestra presencia con hacer la competencia a la acci\u00f3n de San Sulpicio, preponderante por entonces en los asuntos eclesi\u00e1sticos de Par\u00eds, incluso en el Instituto.<\/p>\n<p>Lo que explica el recurso a los lazaristas, pero no la promoci\u00f3n de Portal. El Se\u00f1or Fiat se lo pens\u00f3 \u00abtodo un mes m\u00e1s largo que la cuaresma\u00bb antes de confiar el nuevo establecimiento al muy revoltoso. Comenz\u00f3 por elegir a otro, lo sopes\u00f3 bien, se volvi\u00f3 atr\u00e1s de su decisi\u00f3n. Portal acogi\u00f3 su giro como una sorpresa divina, una anomal\u00eda liberadora que le record\u00f3 a Madera y al paseo por el Curral das Freiras, cuando se sinti\u00f3 llamado a trabajar por la uni\u00f3n con la amistad de Lord Halifax. Y no se preocup\u00f3 demasiado por las razones de su felicidad.<\/p>\n<p>Si se admite que el Se\u00f1or Fiat se propon\u00eda \u00abhacer la competencia\u00bb a la fama de San Sulpicio, necesitaba escoger a un hombre de imagen, con la suficiente diplomacia sin embargo para que la empresa no se convirtiera en rivalidad. Portal ya hab\u00eda ensayado en un seminario mayor; dispon\u00eda de relaciones en muchas partes en los ambientes intelectuales y universitarios parisienses: esto no era tan frecuente entre los lazaristas, donde se cultivaba m\u00e1s bien el g\u00e9nero r\u00fastico. Sobre todo, en 1895-1896, hab\u00eda mantenido buenas relaciones con los sulpicianos, con que limpiar su ascenso de todo resabio provocativo. Por \u00faltimo, tampoco es imposible que el Se\u00f1or Fiat haya querido jugar con la diferencia de car\u00e1cter entre Portal y Jean Guibert, superior del seminario de los Carmelitas, que era autoritario y no trataba a sus pensionistas con la flexibilidad debida a su edad y a su condici\u00f3n. Instruido por la experiencia de Niza, el Se\u00f1or Fiat sab\u00eda que Portal no ser\u00eda un anti-Guibert, pero que no organizar\u00eda un doblete de la vieja casa, un anexo desapercibido. Dar\u00eda al establecimiento un cambio original, un estilo que lo diferenciar\u00eda de su mayor y har\u00eda saber que el seminario del Instituto cat\u00f3lico no se hab\u00eda ampliado simplemente, sino que ser\u00edan en adelante dos casas independientes.<\/p>\n<h3><b>El estado de los lugares<\/b><\/h3>\n<p>Habi\u00e9ndose decidido las cosas a todo prisa, el Se\u00f1or Fiat no hab\u00eda cedido m\u00e1s que un local exiguo y mal adaptado. \u00abLa comunidad nos entrega la tercera parte de una larga edificaci\u00f3n que poseemos al extremo de nuestro jard\u00edn de la calle de S\u00e8vres, en la calle del Cherche-Midi[en el n\u00ba 88]\u00bb. No se podr\u00eda alojar all\u00ed m\u00e1s que a una veintena de estudiantes; nada se hab\u00eda previsto para la vida en comunidad. Portal s\u00f3lo realiz\u00f3 el m\u00ednimo de obras, persuadido de que la instalaci\u00f3n era provisional y que ser\u00eda posible alquilar pronto un inmueble m\u00e1s vasto. Conden\u00f3 puertas, derrib\u00f3 tabiques; el refectorio se instal\u00f3 en una porter\u00eda unida al antiguo velatorio de la casa madre. La sala com\u00fan ocup\u00f3 una tienda cerrada: se contentaron con dar mayor altura al escaparate, con colocar una cristalera m\u00e1s ajustada, cristales esmerilados, contraventanas interiores, con \u00abimpostas de fuelle\u00bb. Materialmente al menos, el seminario respetaba la tradici\u00f3n: se constitu\u00eda en espacio cerrado. Como el inmueble se comunicaba por los patios con la casa madre, se ahorr\u00f3 una cocina: el alimento ven\u00eda ya preparado de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>El seminario abri\u00f3 sus puertas el 25 de octubre de 1899, con doce estudiantes, entre ellos un Ingl\u00e9s de Durham. En la apertura de 1900 eran veinticuatro; treinta y dos en 1901, y hasta cuarenta y cinco en 1907: se amontonaban. Detr\u00e1s de esta fachada burguesa que enmascaraba con dignidad un interior con remiendos y superpoblado donde Portal y algunas decenas de j\u00f3venes sotanas estudiosas encajaron el doble choque de la crisis modernista y del conflicto que opuso la Iglesia de Francia a la Rep\u00fablica.<\/p>\n<h3><b>\u00abEs la guerra, y vamos hacia el desastre\u00bb<\/b><\/h3>\n<p>En julio de 1899, en el tren que lleva de Niza a Par\u00eds, Portal no sue\u00f1a m\u00e1s que con ocios, sinecura, manos libres para ocuparse con tranquilidad de la uni\u00f3n de las Iglesias. Llega en el preciso momento de enfrentarse a la m\u00e1s poderosa ola anticlerical que Francia haya conocido desde la Comuna. Quiz\u00e1s no se sienta interesado en el Asunto, pero el Asunto, s\u00ed, est\u00e1 interesado en \u00e9l, y con toda rudeza. Llega en pleno l\u00edo; los leonianos se hallan dispersos, impotentes, lloriqueando; con la mayor\u00eda de los cat\u00f3licos de c\u00e1tedra y de pluma, La Croix y La V\u00e9rit\u00e9 denuncian la maquinaci\u00f3n del Pr\u00edncipe de las Tinieblas y llaman a plena p\u00e1gina al pretendiente o al hombre en\u00e9rgico que libere al pa\u00eds de los ricos y de los francmasones. La apertura del seminario San Vicente de Pa\u00fal queda encuadrada en el segundo proceso Dreyfus y el discurso de Toulouse en el que Waldeck-Rousseau declara la guerra a los \u00abmonjes de la liga\u00bb. En invierno adquiere resonancia el proceso de los asuncionistas y la disoluci\u00f3n de su orden. Por m\u00e1s que L&#8217;Univers califique a La Croix de sobreexcitada y a sus lectores de fan\u00e1ticos, lo que empieza es el proceso al catolicismo militante, al movimiento cat\u00f3lico entero.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, Portal evoca aquella \u00abimpresi\u00f3n general de que estamos al final de la cuerda y que se va a producir un cataclismo general que nos mandar\u00e1 Dios sabe d\u00f3nde\u00bb. Y \u00e9l informa a un Halifax perplejo de la sensaci\u00f3n que tienen muchos cat\u00f3licos franceses de vivir en un mundo \u00abtan inestable que la menor influencia puede acarrear revoluciones y cat\u00e1strofes a todos los pa\u00edses\u00bb: la guerra contra la Iglesia aparece como el s\u00edntoma de un trastorno universal. La ley contra las congregaciones, votada en 1901, es aplicada tras la victoria electoral del bloque de las izquierdas; el a\u00f1o 1903 se suceden las expulsiones, los cierres de capillas y de escuelas, los movimientos de tropas y de cerrajeros. Mientras Viviani no ve en ello m\u00e1s que escaramuzas preparatorias de la batalla que se anuncia entre la sociedad fundada en la voluntad de Dios y la sociedad fundada en la voluntad del hombre, el muy anciano Le\u00f3n XIII no puede m\u00e1s que denunciar el odio capital del mundo contra la ciudad de Dios y condenar el proyecto sat\u00e1nico de echar de la sociedad la acci\u00f3n restauradora de Cristo.<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no se ve libre. Una provisi\u00f3n del Consejo de Estado precisa que \u00abla Asociaci\u00f3n de San L\u00e1zaro\u00bb puede considerarse como una \u00abcongregaci\u00f3n religiosa legalmente autorizada\u00bb; pero que no tiene \u00abotro objeto que organizar misiones fuera de Francia\u00bb; en consecuencia no puede poseer en la metr\u00f3polis \u00abm\u00e1s que un solo establecimiento\u00bb, la casa madre del 95, calle de S\u00e8vres. Llega el gran \u00e9xodo, veinte seminarios mayores perdidos, sin hablar de los seminarios menores, de las residencias, de las escuelas y asilos dirigidos por las Hijas de la Caridad. Todo el a\u00f1o de 1903, Portal ve a sus colegas dispersarse por Am\u00e9rica latina, China, Persia, Madagascar, Etiop\u00eda, Egipto, el Imperio otomano. \u00c9l que hab\u00eda so\u00f1ado con misi\u00f3n lejana, es de los que se quedan, con los ancianos, los novicios, los profesores de la casa madre. Llegan otras leyes a excluir a los sacerdotes de las oposiciones a c\u00e1tedra y prohibir la ense\u00f1anza a todo congregacionista, cualquiera que fuere la situaci\u00f3n jur\u00eddica de su comunidad. Pero, con la reserva de la proposici\u00f3n de ley que prev\u00e9 la abolici\u00f3n del Concordato, el epicentro del conflicto se desplaza a la cuesti\u00f3n de las relaciones de la Iglesia y del Estado.<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s del voto de la ley sobre las congregaciones, Portal conf\u00eda a uno de sus estudiantes: \u00abLa separaci\u00f3n est\u00e1 hecha\u00bb. Hicieron falta todav\u00eda cuatro a\u00f1os. Despu\u00e9s de la votaci\u00f3n del 5 de diciembre de 1905, la condena del papa P\u00edo X del principio mismo de la separaci\u00f3n as\u00ed como los incidentes que acompa\u00f1an los inventarios imponen el sentimiento de verse acorralado entre los extremos. \u00abLos exaltados se agitan por todas partes y apenas hay alguno que no sean ellos que tenga derecho a hablar\u00bb. La crisis se prolonga a 1906 con la victoria electoral del radicalismo, la negativa pontificia a todo arreglo pr\u00e1ctico, la imposibilidad para los cat\u00f3licos franceses de crear las asociaciones culturales previstas por la ley. La enc\u00edclica Gravissimo del 10 de agosto revive en Portal los recuerdos de 1870:<\/p>\n<p>Es la guerra y vamos hacia el desastre. La Iglesia de Francia, como se hundi\u00f3 el Imperio, se hundir\u00e1.<\/p>\n<p>A fin de a\u00f1o, recibe un cesto de mandarinas recogidas en el huerto del seminario mayor de Niza.<\/p>\n<p>Es la \u00faltima vez que recog\u00e9is lo que hab\u00e9is sembrado. Pronto har\u00e1 quince d\u00edas que el seminario est\u00e1 siendo saqueado. No se hace otra cosa que descombrar, serrar y clavar. Es una pena.<\/p>\n<p>La gran pasteler\u00eda blanca que inaugur\u00f3 ocho a\u00f1os antes va a ser una escuela normal de chicas; sacerdotes y seminaristas \u2013aquellos por lo menos que no est\u00e1n en el cuartel- se refugian en el colegio abandonado de una congregaci\u00f3n expulsada. En todo Francia, seminarios mayores y obispados son evacuados. A principios de 1907, con la enc\u00edclica Une fois encore que proh\u00edbe al clero someterse a la ley sobre las reuniones p\u00fablicas, es el ejercicio del culto el que parece amenazado. Los lazaristas que quedan en Francia se preparan a hacerse a la mar, en el sentido propio del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Es el fin, como para toda la Iglesia de Francia, de lo que hemos conocido.<\/p>\n<p>En cuanto a los alumnos y a los antiguos alumnos del seminario San Vicente de Pa\u00fal, se asquean cada vez m\u00e1s de lo que uno de ellos califica de \u00ablucha est\u00fapida entre dos infalibilidades que ponen las dos su gloria en ignorarse mutuamente\u00bb. Portal recibe cartas que expresan la dificultad de ser un sacerdote joven en la Francia de Combes y de Rouvier, en la Iglesia de Vehementer nos y de Gravissimo. Citemos por ejemplo a Louis Otter, de Roubaix, que acaba de pasar cuatro a\u00f1os en el Cherche-Midi. El regreso a su di\u00f3cesis es doloroso; expresa sin rodeos su amargura [de ir] a sumergirse en el l\u00edo supuestamente impuesto por los intereses de la Iglesia [&#8230;]. El despotismo de arriba da a los obispos la consigan \u00abDespejad el terreno\u00bb y \u00e9stos se lo repetir\u00e1n al clero inferior [&#8230;]. Estaba contento de entrar al sacerdocio en el momento de la aplicaci\u00f3n de la ley, porque se trataba de lanzarse a lo desconocido y hacia la vida. Hoy, es ponerse fuera de la ley sin raz\u00f3n [&#8230;]. Dejarse quemar a fuego lento por \u00f3rdenes a lo P\u00edo V me hace poca gracia. \u00a1Que los se\u00f1ores realistas pasen primero!<\/p>\n<h3><b>Portal y los comienzos de la crisis modernista<\/b><\/h3>\n<p>Como lo indica la carta del abate Otter, el conflicto de la Iglesia y del Estado acab\u00f3 por plantear el problema de la autoridad en la Iglesia, lo que no hizo otra cosa que dar relieve a la crisis modernista. Ella tambi\u00e9n, en la misma \u00e9poca, someti\u00f3 a discusi\u00f3n el magisterio, su competencia y su funcionamiento. Para el Se\u00f1or Portal, comenz\u00f3 durante el a\u00f1o universitario 1900-1901, cuando sus estudiantes de teolog\u00eda se apartaron del ense\u00f1anza dispensada por el Instituto cat\u00f3lico para seguir el curso que el abate Loisy , salido de su retiro en Neuilly, impart\u00eda en la secci\u00f3n de las ciencias religiosas de la Escuela de los estudios superiores. El abate Louis Venard, un seminarista de los Carmelitas que fue uno de los colaboradores de Portal en la Revue catholique des \u00c9glises, se mezclaba de buen grado con el grupo de los estudiantes del seminario San Vicente de Pa\u00fal. La correspondencia que intercambi\u00f3 con el abate Gustave Morel, de quien hizo Portal en octubre de 1901 su principal asistente, proporciona un testimonio de primera mano sobre la efervescencia de estos j\u00f3venes sacerdotes, la pasi\u00f3n misionera que los anima, su ambici\u00f3n por hacer \u00abcaer poco a poco los prejuicios que retienen lejos del catolicismo a tantas mentes de buena fe\u00bb y por \u00abllevar a Cristo a todos aquellos que no le conocen\u00bb. Por estas l\u00edneas redactadas el 28 de setiembre de 1900, se constata el celo y la esperanza que acababan de animar el congreso sacerdotal de Bourges. Venard se hubiera sentido feliz en un catolicismo de movimiento y de conquista al estilo leoniano. Se parec\u00eda mucho a los entusiastas que, diez a\u00f1os antes, iban a escuchar a Duchesne y a Loisy en el Instituto cat\u00f3lico. Pero en 1900, Duchesne y Loisy no ense\u00f1aban ya en el Instituto cat\u00f3lico, y no quedaba ya estilo leoniano.<\/p>\n<p>Esp\u00edritu prudente y sensible a las virtudes de la autoridad, emprendi\u00f3 su licenciatura en teolog\u00eda esperando que un maestro sabr\u00eda dirigir y canalizar sus ardores. Y se encontr\u00f3 de golpe y porrazo con la \u00abescol\u00e1stica oscura\u00bb y con los \u00abpoco inteligibles conceptos\u00bb de sus profesores, los reverendos padres Auriault y de la Barre, S.J., que no le inspiraron m\u00e1s que un movimiento de retirada: \u00abCon tal de que sus lecciones no me absorban demasiado tiempo y que yo pueda ocuparme de estudios \u00fatiles\u00bb. El a\u00f1o fue transcurriendo en un desencanto creciente, una repugnancia que no ces\u00f3 de confirmarse contra lo \u00abficticio de la tradici\u00f3n escol\u00e1stica\u00bb, los \u00abdiscursitos interminables\u00bb del padre Auriault, las \u00abelevaciones m\u00edsticas\u00bb del padre Fillion, por no hablar delas lecciones de los reverendos padres Bainvel y de la Barre.<\/p>\n<p>No hay nada que hacer mientras nuestras facultades dependan de Roma y las c\u00e1tedras est\u00e1n ocupadas por religiosos a quienes les est\u00e1 prohibida la libertad de pensar.<\/p>\n<p>Venard no tuvo la sensaci\u00f3n de estar solo; diagnostic\u00f3 en sus camaradas la decepci\u00f3n que \u00e9l mismo experimentaba.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s se abre el abismo entre los profesores de teolog\u00eda y sus alumnos [&#8230;]. Todos se quejan, nadie se interesa por las clases.<\/p>\n<p>En abril, toda confianza ha desaparecido, s\u00f3lo queda llorar por la pobre facultad de teolog\u00eda, cuyos profesores no sirven para otra cosa que para producir en la mayor\u00eda de los alumnos el efecto de rechazo, y empujarlos a las ideas contrarias a las que defienden.<\/p>\n<p>Los estudiantes del seminario San Vicente de Pa\u00fal no fueron los m\u00e1s decepcionados. En carta escrita varios meses despu\u00e9s de los hechos, Venard se acuerda da de su desconcierto. \u00abconsecuencia de la poca confianza que inspira la ense\u00f1anza demasiado estrecha de los profesores\u00bb. No revolucionados, sino j\u00f3venes muy sensibles por la ausencia de un maestro seguro de s\u00ed, que supiera dirigirlos respondiendo a sus preguntas sin evasivas. Y debido a que sufr\u00edan por \u00abfalta de direcci\u00f3n\u00bb, como escribe Venard , se fueron regularmente al curso que hab\u00eda inaugurado el abate Loisy, el 12 de diciembre de 1900, en la Escuela de estudios superiores de la Sorbona. Es poco probable que los estudiantes de teolog\u00eda del Instituto cat\u00f3lico hayan esperado al a\u00f1o 1900-1901 para desconfiar de los Buenos Padres. Sino que anteriormente les faltaba un lugar en el que manifestar su disidencia, y un hombre que les ense\u00f1ara a formularla. El lugar, fue el Estado el que se lo proporcion\u00f3: el hombre, fue tambi\u00e9n el Estado el que lo puso, pues fue sacado de su retiro en Neuilly por el Sr. Gaston Paris, administrador del Colegio de Francia, y por el Sr. Georges Leygues, ministro de Instrucci\u00f3n p\u00fablica, A los dos meses de comenzar su curso, Loisy se hab\u00eda creado una clientela eclesi\u00e1stica, reducida pero fiel. \u00abSu auditorio sigue siendo de veinticinco a treinta, de los que siete u ocho son laicos. Nosotros llegamos a la docena entre el Instituto cat\u00f3lico y el seminario San Vicente de Pa\u00fal\u00bb. En Loisy, los j\u00f3venes sacerdotes creyeron hallar la demostraci\u00f3n que era posible intentar la s\u00edntesis de la fe cristiana y de aquella reconquista cient\u00edfica del pasado cristiano iniciada en el siglo XIX, lejos del control de las autoridades religiosas, por los ling\u00fcistas, los ex\u00e9getas y los historiadores. Loisy era a la vez, para la mayor\u00eda de sus oyentes, el rigor y la esperanza.<\/p>\n<p>De diciembre de 1900 a marzo de 1901, se estableci\u00f3 de esta forma una colaboraci\u00f3n de hecho entre la escuela de estudios superiores y los dos seminarios del Instituto cat\u00f3lico. Tres meses. S\u00f3lo a su discreci\u00f3n se debe que durara tanto tiempo. Esta ense\u00f1anza impartida por un sacerdote a seminaristas en una escuela laica, incluso cuando las ciencias interesadas, durante largo tiempo calificadas de sagradas, afectaban de cerca de los intereses de la fe. Las reacciones en contra no se hicieron esperar porque los tiempos no se prestaban a las innovaciones. La censura arzobispal acababa de prohibir la publicaci\u00f3n, en la Revue du clerg\u00e9 fran\u00e7ais, de un trabajo sobre la \u00abReligion d&#8217;Isra\u00ebl\u00bb en el que Loisy desarrollaba las tesis del \u00abRenan, historiador de Israel\u00bb que hab\u00eda entregado, en 1896, a la Revue anglo-romaine. Seg\u00fan el cardenal Richard, lo que se dec\u00edan en la \u00abReligion d&#8217;Isra\u00ebl\u00bb sobre el valor hist\u00f3rico del Pentateuco, la redacci\u00f3n de los primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis y la revelaci\u00f3n sobrenatural era contrario a la constituci\u00f3n Dei Filius y a la enc\u00edclica Providentissimus Deus. El 26 de octubre de 1900 Loisy escrib\u00eda al canciller del arzobispado para expresar su e3xtra\u00f1eza por la condena de un art\u00edculo que \u00abhab\u00eda sido impreso, en su mayor parte, hace algunos a\u00f1os en la Revue anglo-romaine sin levantar la menor protesta\u00bb. Este desgraciado recuerdo no reforz\u00f3 en nada la posici\u00f3n del superior del seminario San Vicente de Pa\u00fal en el conflicto que iba a enfrentarle al cardenal Richard.<\/p>\n<p>El cardenal no solamente hab\u00eda censurado la \u00abReligion d&#8217;Isra\u00ebl\u00bb, \u00e9l hab\u00eda prohibido al director de la Revue du clerg\u00e9 fran\u00e7ais, el abate Bricout, publicar nada que fuese de Loisy. La medida no habr\u00eda tenido mucho sentido si, despu\u00e9s de prohibir a sacerdotes y seminaristas leer a Loisy, se les hubiera dejado la posibilidad de escucharle. Era l\u00f3gico completar la censura haciendo el vac\u00edo en torno al censurado. El 4 de abril de 1901, Venard comunicaba a Gustave Morel que:<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Guibert ha estimado un deber, sin duda por orden superior, pedir a aquellos de sus alumnos de los Carmelitas de quienes sab\u00eda que segu\u00edan las clases de Loisy que no acudieran m\u00e1s a ellas en adelante [&#8230;]. El Se\u00f1or Guibert me hab\u00eda dicho que el Se\u00f1or Portal deb\u00eda hacer a sus alumnos las mismas recomendaciones. Parece que efectivamente no les ha dicho nada, y que en la \u00faltima lecci\u00f3n la audiencia no parec\u00eda haber disminuido.<\/p>\n<p>El asunto dio que hablar; el pasado del se\u00f1or Portal sali\u00f3 a relucir revestido de inquietantes colores. Si el Se\u00f1or Fiat hab\u00eda querido que su seminario universitario se distinguiera del de los sulpicianos, estaba servido. Portal aguant\u00f3 todo un mes. Pero su posici\u00f3n era menos sostenible por emanar la \u00aborden superior\u00bb del rector apoyado por el arzobispo. El 10 de mayo, Venard anunciaba a Morel la reducci\u00f3n de la disidencia:<\/p>\n<p>He debido deciros que el Se\u00f1or Guibert, a una invitaci\u00f3n de Mons P\u00e9chenard, hab\u00eda tenido que pedirnos que no fu\u00e9semos m\u00e1s al curso del Se\u00f1or Loisy. Habi\u00e9ndose negado a trasmitir a sus alumnos el mismo aviso, el Se\u00f1or Portal ha sido llamado al arzobispado, y ha tenido que obedecer al cardenal.<\/p>\n<p>Lo que dio por resultado, precisa Venard, que Loisy se quedara solamente con una quincena de oyentes. El 7 de mayo, el padre Lepidi, consultor de las congregaciones del Santo Oficio y del \u00cdndice, maestro del Sagrado Palacio, te\u00f3logo particular del papa y \u00abcabeza afilada\u00bb favorita de Portal, pidi\u00f3 a Loisy que le comunicara sus escritos sobre la Biblia. De esta forma se abri\u00f3 la instrucci\u00f3n de un asunto que, durante todo el tiempo que Portal fue superior del seminario San Vicente de Pa\u00fal, envenen\u00f3 la vida intelectual del clero franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero en la apertura de 1901, Loisy no estaba condenado a\u00fan; Roma hab\u00eda suspendido su sentencia, la cuesti\u00f3n continuaba abierta y la situaci\u00f3n fluida. Tomando algunas precauciones (la principal consist\u00eda en hacerse el tonto, seg\u00fan la buena tradici\u00f3n vicenciana), Portal decidi\u00f3 pasar por encima de la prohibici\u00f3n arzobispal. Lo hizo aparentemente sin confusi\u00f3n ni debate. En enero de 1902, Morel \u2013que por entonces se hab\u00eda situado en el Cherche-Midi en calidad de asistente- escrib\u00eda a Venard:<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Loisy da su curso de Estudios Superiores sobre las par\u00e1bolas evang\u00e9licas. Yo acud\u00ed una vez y qued\u00e9 vivamente interesado, como lo pens\u00e1is. El sal\u00f3n estaba totalmente lleno, sobre todo de eclesi\u00e1sticos [&#8230;]. Como el Se\u00f1or Portal no ha dicho nada, sus te\u00f3logos van la mayor parte a escuchar al Se\u00f1or Loisy: no se habla nada, de manera que el Se\u00f1or Portal se cree que lo ignora. El Se\u00f1or Guibert ha vuelto a hacer su defensa, m\u00e1s clara por lo que parece que el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>Las pocas prisas que ha puesto el Vaticano en condenar a Loisy hab\u00edan provocado alguna vacilaci\u00f3n en el arzobispado de Par\u00eds. Esta vez, el superior del seminario San Vicente de Pa\u00fal no fue convocado por el cardenal Richard.<\/p>\n<p>Este compromiso t\u00e1cito dur\u00f3 hasta la publicaci\u00f3n de El Evangelio y la Iglesia, en noviembre de 1902. Con el \u00abpeque\u00f1o libro rojo\u00bb lo que se llamar\u00e1 pronto la crisis modernista sali\u00f3 del mundo restringido de los especialistas y de la ense\u00f1anza superior para entrar en las columnas de la prensa diaria. El tiempo del statu quo caducado ya, y no s\u00f3lo porque el debate se hizo p\u00fablico y apasionado, sino porque Portal, por primera vez, le entraron sospechas de las intenciones de Loisy. \u00c9ste, abandonada del todo la querella de 1896, le otorg\u00f3 el honor de El Evangelio y la Iglesia con una dedicatoria. Portal ley\u00f3 la obra y envi\u00f3 un ejemplar a Lord Halifax. \u00ab\u00bfLo hab\u00e9is le\u00eddo? Al leer el primer cap\u00edtulo, se tiene la impresi\u00f3n de estar constantemente al borde de un abismo\u00bb. El primer cap\u00edtulo y el segundo, precis\u00f3 m\u00e1s tarde, los que tratan de del reino de los cielos y del Hijo de Dios. \u00bfQu\u00e9 vino Cristo a anunciar a los hombres? \u00bfQu\u00e9 conciencia ten\u00eda \u00e9l mismo de su misi\u00f3n? En cambio, el tercer cap\u00edtulo, sobre la Iglesia, le pareci\u00f3 admirable. No reneg\u00f3 de su simpat\u00eda: despu\u00e9s de la condena del \u00abpeque\u00f1o libro rojo\u00bb por el cardenal Richard, hizo una visita a Loisy. Pero le entr\u00f3 miedo por las conclusiones sobreentendidas, por las perspectivas no formuladas pero sugeridas que no le parecieron fundadas en la cr\u00edtica cient\u00edfica de los textos, sino derivadas de un a priori filos\u00f3fico sospechoso. Por esta \u00e9poca, distingui\u00f3 en Loisy al ex\u00e9geta impecable y al fil\u00f3sofo inquietante. De esta manera se vio en la nebulosa de los semiarrepentidos que aceptaron a Loisy a beneficio de inventario, lo que le opuso a los que no hicieron el mimo inventario, a los loisistas que rechazaron el inventario porque lo rechazaron todo, sin hablar de los prudentes, de los confusos, de los sutiles, que defendieron una tendencia utilizando el lenguaje de la tendencia opuesta.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a lamentar los dos a\u00f1os en los que se vio presa, con toda inocencia, entre las exigencias contradictorias de sus alumnos y del arzobispo de Par\u00eds. Una vez terminada, la feliz claridad de los enfrentamientos maniqueos, cuando Venard opon\u00eda la cohorte luminosa de \u00ablos que, a la vista de las necesidades del tiempo presente, querr\u00edan avanzar sin reparar en obst\u00e1culos\u00bb, y la legi\u00f3n oscura de \u00ablos que, viendo en toda novedad un riesgo, que no hay obra m\u00e1s \u00fatil que hacer que perseguir en todos los terrenos, con un tes\u00f3n extraordinario a estos pretendidos innovadores en quienes se ve a los herejes y ap\u00f3statas de ma\u00f1ana\u00bb. Ya nada, en adelante, ser\u00e1 tan sencillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Segunda parte: En el Cherche-Midi I reforma de la Iglesia Cap\u00edtulo I: El Seminario de San Vicente de Pa\u00fal: situaci\u00f3n El segundo seminario universitario de Par\u00eds El seminario San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 con las &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-12\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404144,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[214],"tags":[143,140],"class_list":["post-127779","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision","tag-san-lazaro","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (12) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-12\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (12) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Segunda parte: En el Cherche-Midi I reforma de la Iglesia Cap\u00edtulo I: El Seminario de San Vicente de Pa\u00fal: situaci\u00f3n El segundo seminario universitario de Par\u00eds El seminario San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 con las ... 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