{"id":127775,"date":"2024-11-11T08:59:16","date_gmt":"2024-11-11T07:59:16","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127775"},"modified":"2024-08-16T16:31:16","modified_gmt":"2024-08-16T14:31:16","slug":"el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-11","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-11\/","title":{"rendered":"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (11)"},"content":{"rendered":"<h2>\u00a0Cap\u00edtulo VIII: La espera<\/h2>\n<h3><b>Portal reprobado, estimado, promovido<\/b><\/h3>\n<p>Portal s\u00f3lo estuvo un a\u00f1o en el seminario mayor de la Sainte-Croix, en Ch\u00e2lons-sur-Marne. Tuvo tiempo de iniciar a sus alumnos en el anglicanismo, de reclutar a uno de sus mejores disc\u00edpulos, Alberti Gratieux, y de organizar \u00abuna competici\u00f3n de f\u00fatbol en la que oportunamente sab\u00eda ocupar su lugar y entrenar a los equipos\u00bb. Desde la apertura, el muy molesto se convirti\u00f3 en superior del seminario mayor de Niza, amo y responsable de una de esas instituciones esenciales donde la Iglesia reproduce sus cuadros. La decisi\u00f3n fue adoptada por el Se\u00f1or Fiat, aprobada por Roma y bien recibida por el obispo del lugar.<\/p>\n<p>Niza est\u00e1 lejos de Par\u00eds: ni hablar de tomar el tren cada semana para mantener en la capital contactos sospechosos. Promover para alejar: el procedimiento es cl\u00e1sico; pero Portal se equivoc\u00f3 al ver en eso la \u00fanica raz\u00f3n de su cambio. El seminario mayor se aprestaba a abandonar la parte vieja de la ciudad por las alturas de Cimiez, barrio chic a donde no se trataba de enviar a un rudo pedante todo embadurnado de forma silog\u00edsticas. En sus relaciones con el vecindario encopetado y cosmopolita, el nuevo superior deber\u00eda mostrar buen trato y don de gentes. El amigo de Halifax pareci\u00f3 lo m\u00e1s propio para codearse con los ricos invernantes faltos de obras piadosas. El puesto exig\u00eda tambi\u00e9n mucha destreza: se trataba de tomar las riendas del seminario dividido de una di\u00f3cesis dividida. Afuera, los adversarios del obispo hac\u00edan campa\u00f1a a fuerza de cartas an\u00f3nimas y de rumores crapulosos. El conflicto hab\u00eda llegado al seminario; Portal deb\u00eda devolver algo de cohesi\u00f3n al cuerpo de profesores, a la par que se alineaba sin equ\u00edvoco alguno al lado del obispo.<\/p>\n<p>Antiguo alumno, secretario y amigo \u00edntimo de Mons Dupanloup, que muri\u00f3 en sus brazos, Henri-Louis Chapon ten\u00eda la reputaci\u00f3n de un prelado conciliador, de un liberal cercano al Correspondant, de un intelectual tambi\u00e9n, que daba cuenta en su Semaine religieuse de cuanto se publicaba de importancia en teolog\u00eda y ex\u00e9gesis. Cuando el Se\u00f1or Fiat le propuso a Portal, se declar\u00f3 encantado de recibir al antiguo director de la Revue anglo-romaine. \u00bfNo hab\u00eda recibido Dupanloup con deferencia al Dr Pusey que ven\u00eda a presentarle su Eirenikon? S\u00f3lo faltaba la anuencia del Vaticano. En junio de 1897, el cardenal Rampolla pidi\u00f3 al nuevo obispo de Cahors, Mons Enard, que pasara por Cahors a fin de trasmitir verbalmente un mensaje de rehabilitaci\u00f3n. Un mes m\u00e1s tarde, el secretario de Estado complet\u00f3 este gesto dirigiendo al Se\u00f1or Fiat un mensaje oficial: Le\u00f3n XIII no se opon\u00eda a la promoci\u00f3n del antiguo r\u00e9probo. Todo conspiraba para que Portal, liberado de las tareas, se absorbiera en los quehaceres ordinarios de su empleo, con tanta mayor raz\u00f3n esta vez porque, al contrario de lo que hab\u00eda sucedido en Cahors, los seminaristas quedaron seducidos. Uno de ellos, el abate Giaume, ha dejado una descripci\u00f3n l\u00edrica de aquellas clases en las que el nuevo superior, respondiendo a sus expectativas, los transportaba al planeta anglicano.<\/p>\n<p>Y nosotros, prendidos de sus labios, asombrados y encantados, nada tem\u00edamos tanto como el timbre que, inexorable como el tiempo, deb\u00eda pronto pitar el final del ejercicio y de nuestra felicidad estremecedora.<\/p>\n<p>La personalidad de Portal no fue sin duda extra\u00f1a a este apasionamiento. Los alumnos se prendaron de su encanto, un encanto que se deb\u00eda en primer lugar, seg\u00fan el abate Giaume, a \u00abunos bonitos ojos llenos de luz\u00bb y a un tono de confidencia que halagaba a los oyentes:<\/p>\n<p>Su pensamiento, con todos sus matices, nos d\u00e1bamos cuenta que lo iba entregando a medida que nac\u00eda en \u00e9l.<\/p>\n<p>Porqu\u00e9 no. Pero, en lo esencial, el \u00e9xito lleg\u00f3 de un cambio de orden pedag\u00f3gico. En Niza, Portal no se aburr\u00eda ya y no aburr\u00eda ya a nadie porque hab\u00eda tomado el partido de acoger y de suscitar los interrogantes que hab\u00eda cortado en seco en Cahors, cuando afirmaba a Jean Calvet que el m\u00e9todo cr\u00edtico, bueno para las universidades, deb\u00eda ceder en los seminarios al m\u00e9todo catequ\u00edstico. Sobre este particular, la frecuentaci\u00f3n de Duchesne y de Loisy le hab\u00eda hecho cambiar completamente de idea.<\/p>\n<h3><b>Lo que dice el Se\u00f1or Portal cuando ya no necesita del apoyo de los leonianos<\/b><\/h3>\n<p><b> <\/b> En Ch\u00e2lons, y durante un a\u00f1o, hab\u00eda dispuesto de tiempo para poner en pr\u00e1ctica su nuevo estilo. Hab\u00eda recomendado a los seminaristas la lectura de los \u00c9tudes bibliques de Loisy, con este comentario: \u00abEs la ex\u00e9gesis del futuro\u00bb. Los hab\u00eda animado a desprenderse de una ciencia exclusivamente cat\u00f3lica, regulada por el magisterio y distribuida en dosis f\u00e1cilmente memorizables; les hab\u00eda mostrado que la \u00abteolog\u00eda positiva no debe ignorar nada de los grandes trabajos alemanes e ingleses\u00bb, es decir protestantes y anglicanos. No hab\u00eda esquivado sus preguntas de car\u00e1cter pol\u00edtico; en esto tambi\u00e9n los hab\u00eda puesto sobre aviso frente a los reflejos confesionales y los proyectos exclusivos. En lo tocante a las leyes laicas, les hab\u00eda hablado de la vanidad de la \u00ablucha a ultranza\u00bb y la necesidad \u00abde encontrar un terreno de entendimiento y un modus vivendi aceptable para la Iglesia\u00bb. Hab\u00eda cerrado definitivamente el par\u00e9ntesis intransigente y proclamado sin rodeos que \u00absus preferencias se dirig\u00edan a las tendencias m\u00e1s ambiciosas y m\u00e1s liberales, a L&#8217;Avenir, a Lamennais, a Lacordaire y a sus amigos, aquellos que quer\u00edan comprender a su \u00e9poca y hacerse comprender de ella\u00bb.<\/p>\n<p>Liberal: el t\u00e9rmino, aqu\u00ed, es el ant\u00f3nimo de leoniano. En 1895, el director de la Revue anglo-ramaine denunciaba el peligro socialista y conjuraba a los cat\u00f3licos y a sus hermanos separados a unirse ante la perspectiva de una lucha inminente; se luchar\u00eda sobre las ruinas del mundo burgu\u00e9s; vencido el socialismo, se tratar\u00eda de reconstruir una cristiandad, una sociedad en la que todas las cosas ser\u00edan instauradas en Cristo. En Ch\u00e2lons luego en Niza, Portal no dej\u00f3 de poner a sus alumnos en guardia contra los ardores conquistadores del catolicismo integral, sobre todo cuando abordaba la cuesti\u00f3n escolar.<\/p>\n<p>No nos hagamos ilusiones, dec\u00eda el padre Portal a prop\u00f3sito de las escuelas libres, no ha llegado el momento de realizar entre nosotros, en masa, la escuela cristiana. Tambi\u00e9n habr\u00eda visto con buenos ojos la soluci\u00f3n del problema en el establecimiento de relaciones aceptables con la escuela laica. La guerra le parec\u00eda est\u00e9ril y peligrosa. En lugar de pelearse, \u00e9l habr\u00eda preferido tratar de conocerse para completarse cuando la cosa fuera posible. Luchar a priori contra la escuela laica sin posibilidad de remplazarla le parec\u00eda la peor t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Era ya el principio que inspir\u00f3, a partir de 1908-1910 su acci\u00f3n en el barrio de Javel y en la Escuela normal superior.<\/p>\n<h3><b>Donde el Se\u00f1or Portal reforma un seminario mayor<\/b><\/h3>\n<p>Una ense\u00f1anza que no ignora las cuestiones que se plantean los seminaristas; audacias cient\u00edficas; un liberalismo pol\u00edtico que recurre a los grandes antepasados de 1830; una iniciaci\u00f3n en las cuestiones anglicanas: todo eso se manifest\u00f3 en Ch\u00e2lons antes de confirmarse en Niza. Pero en Ch\u00e2lons, Portal estaba subordinado; profesor de dogma y de sagrada Escritura, estaba encuadrado en el programa, las instrucciones de su superior, el directorio a fin de cuentas, que reglamentaba desde 1850 el empleo del tiempo y los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos en uso en los seminarios mayores de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. En Niza, en cambio, \u00e9l fue el patr\u00f3n, en el sentido pleno del a palabra. Durante dos a\u00f1os el Se\u00f1or Fiat le dio carta blanca y el establecimiento funcion\u00f3 como una instituci\u00f3n aut\u00f3noma. Desde el comienzo de curso de 1897, el muy inquieto lo puso todo patas arriba, por s\u00ed y ante s\u00ed, sin rendir cuentas a su superior mayor.<\/p>\n<p>Se hizo reparar al Se\u00f1or Portal que no pod\u00eda por s\u00ed mismo abandonar el directorio, y que el reglamento que pon\u00eda en marcha deb\u00eda haber recibido con anterioridad la sanci\u00f3n de la autoridad superior; a lo que respondi\u00f3: Par\u00eds deja hacer&#8230;.<\/p>\n<p>Hasta junio de 1899 no expidi\u00f3 a la calle S\u00e8vres un ejemplar del nuevo reglamento acompa\u00f1ado de un informe explicativo.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Fiat ten\u00eda una buena raz\u00f3n para dejar hacer: Portal se entend\u00eda a la perfecci\u00f3n con su obispo; en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, es fundamental. Un lazarista no pertenece a una orden religiosa; es miembro de la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda puesta por el Se\u00f1or Vicente a disposici\u00f3n del episcopado. Pues Mons Chapon no dejaba pasar una ocasi\u00f3n de dar a conocer su satisfacci\u00f3n. Porta, por otra parte, adopt\u00f3 una pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n discreta con los poderes civiles, que se inscrib\u00eda, tambi\u00e9n, en la tradici\u00f3n lazarista, en la l\u00f3gica de una sociedad autorizada, reconocida por la ley, grande proveedora de misioneros en las colonias y las zonas de influencia francesa, cuidadosa, en caso de dificultades con el estado, de atenerse a la legalidad y de evitar cuanto pudiera parecerse a una oposici\u00f3n sistem\u00e1tica y violenta; esto se apreci\u00f3 bien en 1895, cuando el asunto del derecho de suscripci\u00f3n. En cuanto a los atrevimientos pedag\u00f3gicos, no fue cosa de un hecho suelto; Portal se inscribi\u00f3 en una corriente reformadora uno de cuyos representantes m\u00e1s activos no era otro que Fran\u00e7ois Verdier, su amigo de la infancia, superior por entonces del seminario mayor de Montpellier. All\u00ed fue donde pas\u00f3 los \u00faltimos d\u00edas de vacaciones, en 1897, antes de tomar la direcci\u00f3n del seminario de Niza; y sus primeras reformas se inspiraron en el modelo de Montpellier, modelo rodado y aprobado. Verdier prefigura a Portal en dos puntos. De manera general, le gustaba la discusi\u00f3n, el choque de las ideas; estaba a favor de los estudios, estudios serios, como se dec\u00eda; formar buenos sacerdotes, evidentemente, pero tambi\u00e9n sacerdotes instruidos; piedad y ciencia deb\u00edan caminar a la par. De forma m\u00e1s precisa, Portal copi\u00f3 a su amigo un nuevo modo de distribuir el d\u00eda, un nuevo horario que dejaba m\u00e1s tiempo para el trabajo intelectual.<\/p>\n<p>El directorio de 1850 preve\u00eda dos clases al d\u00eda, una a las 9, la otra por la tarde. Portal impuso una clase suplementaria, por la ma\u00f1ana; como no era cosa de distraer una hora de los ejercicios de piedad, profesores y alumnos no se levantaron m\u00e1s a las 5, seg\u00fan el directorio, sino a las 44. El sistema de las tres clases permiti\u00f3 no s\u00f3lo enriquecer la ense\u00f1anza con las materias tradicionales, sino introducir otras nuevas: matem\u00e1ticas, ciencias y, \u00abpara los mejores alumnos que muestran disposiciones\u00bb, hebreo, ingl\u00e9s, alem\u00e1n. Una cuarta parte de los alumnos mostraron bastantes \u00abdisposiciones\u00bb y arrestos para estudiar la lengua de los masoretas, del obispo de Salisbury o del Dr Harnack. El cambio de horario qued\u00f3 completado con una reforma pedag\u00f3gica. Hasta entonces el control del trabajo era puramente oral. Portal introdujo el uso de los deberes escritos.<\/p>\n<p>El mejor ten\u00eda el honor de la lectura ante el cuerpo de profesores y de todos los alumnos. El Se\u00f1or Superior hac\u00eda entonces unas preguntas precisas, y ped\u00eda a veces una aclaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esto se lo llamaba una \u00absabatina\u00bb. Portal no tem\u00eda hacer debatir asuntos candentes, como la apostolicidad de la Iglesia de las Galias, problema renovado y puesto de moda por los Fastes \u00e9piscopaux del abate Duchesne, cuyo primer volumen sali\u00f3 en 1894. En clase, los profesores no necesitaron ya pasar veinte o veinticinco minutos en hacer repetir la lecci\u00f3n; con esto se ganaba m\u00e1s tiempo para la \u00abdiscusi\u00f3n de las dificultades\u00bb prevista en el directorio. Por \u00faltimo, cuando el seminario dej\u00f3 la parte vieja de la ciudad para instalarse en Cimiez, en 1898, Portal cambi\u00f3 el emplazamiento de la biblioteca. En lugar de relegarla al \u00faltimo piso, que e hab\u00eda preparado para ella, la situ\u00f3 en la planta baja. Y, algo que pareci\u00f3 inaudito, estuvo liberalmente abierta a los seminaristas.<\/p>\n<p>Ellos no se familiarizaron solamente con los libros. Contra todas las tradiciones y las instrucciones m\u00e1s formales, que los separaban del mundo, Portal los puso en contacto con especialistas llegados del exterior, y en primer lugar con herejes . Recibieron la visita de Lord Halifax, de Lacey, de Puller, visitas largas (Lacey se qued\u00f3 ocho d\u00edas) y de car\u00e1cter netamente pedag\u00f3gico: introducidos en la sala de comunidad, interrogados por el Se\u00f1or Superior que \u00abmediante una sabia habilidad\u00bb les ayudaba a expresar todo su saber\u00bb, los anglicanos improvisaban verdaderas conferencias. Se recuerda que el Se\u00f1or M\u00e9out, que no era por cierto persona escandalizable, se hab\u00eda negado en 1893 a recibir a Puller (un pastor protestante!) en Cahors, Antes de las experiencias de Niza de 1897-1899, no parece que muchos cristianos separados hayan tenido la ocasi\u00f3n de conversar, dentro de un seminario, con los alumnos y los profesores reunidos. Portal no invit\u00f3 s\u00f3lo a herejes. Hizo venir a sabios cat\u00f3licos cuyas exposiciones deb\u00edan completar las lecciones ordinarias o bien abrir perspectivas nuevas. Fue de este modo como el abate Boudinhon y el profesor S\u00e9nart, del Instituto, iniciaron a los seminaristas en los arcanos del derecho can\u00f3nico y en la religi\u00f3n de Buda. Tantos descubrimientos emocionaron a los m\u00e1s activos que se lanzaron a investigaciones personales. A \u00e9stos los mimaba Portal, los ayudaba con sus consejo y les prestaba libros.<\/p>\n<p>Si gobern\u00f3 una comunidad desunida, \u00e9l no gobern\u00f3 contra ella. La traici\u00f3n lazarista exclu\u00eda el ejercicio solitario del poder. El nuevo superior acentu\u00f3 progresivamente el aspecto colegial de su funci\u00f3n. Se complac\u00eda en el consejo, le gustaba discutir y convencer, no introdujo m\u00e1s que los cambios que aunaron los sufragios de una mayor\u00eda. Con la excepci\u00f3n de uno irreductible, todos los profesores acabaron por aprobar innovaciones que les impon\u00edan sin embargo levantarse a las 4 y corregir copias. Afuera, en la ciudad, Portal se llevaba bien con todos, bien con el prefecto, bien con el alcalde, bien con la gente bien, director de obras, consejero de empresas caritativas, recogedor de donativos, repartidor de pan, dejando abierta la capilla en el barrio distinguido de una ciudad internacional. \u00c9l que tanto se interesaba por las relaciones de la Iglesia y del Estado y hac\u00eda la apolog\u00eda de Lamennais parece haberse quedado indiferente al drama pol\u00edtico y moral que sacud\u00eda a Francia en esta \u00e9poca. El que los antiguos alumnos de 1897- 1899 no digan una sola palabra de Portal sobre el capit\u00e1n Dreyfus no tiene mayor importancia; pero no deja de extra\u00f1arnos que, en su correspondencia \u00edntima y seguida con Lord Halifax, el lazarista no mencione ni una sola vez el Asunto. Nos conformamos con constatar que no habr\u00eda podido confesar ning\u00fan sentimiento antisemita o simplemente anti-Dreyfus sin romper con sus amigos del otro lado del Canal. Tavernier le escribe, a prop\u00f3sito de Soloviev: \u00abPero si \u00e9l es pro-Dreyfus, como vuestros amigos los anglicanos\u00bb. Y despu\u00e9s de leer el \u00daltimo testamento de un antisemita de Drumont, Lord Halifax zanja, glacial: \u00abEn este \u00faltimo volumen, hay cosas imperdonables\u00bb. Pero Portal no reacciona. Llega uno a preguntarse de qu\u00e9 pod\u00eda hablar este sacerdote extrovertido (los informes de sus subordinados se\u00f1alan que sal\u00eda mucho) en sus almuerzos en la ciudad. \u00bfDe la camarilla de los anti-Chapon, que se hab\u00edan juramentado para expulsarlo de Niza? Venga, \u00e9l lo ten\u00eda todo para sentirse feliz: enemigos, alumnos, obras, y algunos anglicanos a mano, entre ellos a Gladstone. Portal se situaba.<\/p>\n<h3><b>Adi\u00f3s a Niza<\/b><\/h3>\n<p>S\u00ed, pero al escuchar a su superior, los seminaristas adivinaron a un hombre tenso que se esforzaba por someterse.<\/p>\n<p>Cuando hablaba del principio de la autoridad y de la obediencia debidas a nuestros jefes, su vox, que no era sin embargo fuerte, ten\u00eda extra\u00f1as vibraciones, o bien se volv\u00eda bruscamente seca. Segu\u00eda con un gesto tajante, resaltado por un silencio casi tr\u00e1gico.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda de su llegada a Niza, Portal escribi\u00f3 a Lord Halifax: \u00abSe necesita valor para aguantar lo que no se puede evitar\u00bb. Sufri\u00f3, como lo hemos visto, con cierto dinamismo. Pero no se resign\u00f3 nunca a su destierro en Niza y a su funci\u00f3n de notable que fue para \u00e9l un \u00abpapel\u00bb, un \u00absue\u00f1o\u00bb, un mal sue\u00f1o en el que no pudo entrar m\u00e1s que haciendo violencia a sus \u00absentimientos \u00edntimos\u00bb y a sus \u00abrepulsas\u00bb; un contratiempo de los m\u00e1s inoportunos por el que atraves\u00f3, si le hemos de creer, en los \u00ababurrimientos de la espera y de la inacci\u00f3n\u00bb. Una vez que crey\u00f3 tranquilizados los remolinos de la campa\u00f1a angloromana, asalt\u00f3 a su superior con cartas y visitas en las que suplicaba que se le descargara de su tarea y se llevara a Par\u00eds, a cualquier puesto. El 7 de agosto de 1899, se enter\u00f3 de que hab\u00eda ganado. \u00abColocado en Par\u00eds! S\u00ed, estos colocado en Par\u00eds y en condiciones absolutamente ideales\u00bb. De su victoria dijo que era la \u00abresurrecci\u00f3n de un muerto\u00bb.<\/p>\n<p>Ya est\u00e1, se acab\u00f3. El Se\u00f1or Portal no ir\u00e1 m\u00e1s a tomar el te a casa de las se\u00f1oras patronas. Una vez m\u00e1s, empuj\u00f3 fuerte, y logr\u00f3 romper. Alergia a lo notable, explicar\u00e1 m\u00e1s tarde a una amiga toda sorprendida:<\/p>\n<p>Siento poco gusto por la buena tranquilidad de la vida burguesa o del can\u00f3nigo. Se me ha presentado bajo diferentes formas, en particular en Niza, donde habr\u00eda podido ser humanamente tan feliz. Y no lo quise.<\/p>\n<p>Rechazo tanto m\u00e1s notable por tener este vagabundo todo lo hac\u00eda falta para hacer un superior decorativo y de sal\u00f3n. Pero he aqu\u00ed que, si vuelve a Par\u00eds, no es para retirarse a un hospital , una parroquia de desheredados, un confesonario abierto a todos las miserias de la ciudad; hace carrera, escala los grados honor\u00edficos y de responsabilidad, se mete con regocijo en la piel de un superior de seminario universitario, se convierte sin inmutarse ni escr\u00fapulos en el lazarista m\u00e1s famoso de Francia, despu\u00e9s del Se\u00f1or Fiat. Rechaz\u00f3 Niza no porque all\u00ed era un notable, sino porque se hallaba demasiado lejos de Par\u00eds. La ruptura de 1899 expresa en primer lugar la voluntad de volver a la aventura unionista all\u00e1 donde se hab\u00eda interrumpido, en 1896, de reanudar las grandes maniobras diplom\u00e1ticas, de organizar el di\u00e1logo en la cumbre, de rehacer un unionismo de instituci\u00f3n, de canciller\u00eda y de corte. Por la noche, en su habitaci\u00f3n, Portal rele\u00eda y clasificaba y comentaba sin cansarse la correspondencia que hab\u00eda recibido entre 1890 y 1896; pero su voluntad de relanzar el asunto no se nutr\u00eda solamente de nostalgia. De 1897 a 1899, no faltaron las se\u00f1ales que parec\u00edan anunciar un deshielo de las relaciones anglicanoromanas.<\/p>\n<h3><b>De qu\u00e9 esperar<\/b><\/h3>\n<p>En febrero de 1897, los arzobispos anglicanos publicaron su respuesta a la bula Apostolicae curae, una respuesta de tono moderado y de razonamiento cat\u00f3lico, dirigida \u00abuniversis Ecclesiae catholicae episcopis\u00bb. En abril, MacLagan y Temple, sucesor de Benson, anunciaron el env\u00edo de este documenta al \u00abvenerando in Christo patri domino Leoni Papae XIII\u00bb, a quien calificaban de \u00abfrater venerabilis\u00bb. En junio, el papa respondi\u00f3 a los \u00abreverend\u00edsimos e ilustr\u00edsimos primados de la Iglesia de Inglaterra\u00bb con un texto que figura como un modelo de estilo leoniano: el vocabulario inquisitorial de la enc\u00edclica Satis cognitum deja el puesto a las afusiones generosas, al lenguaje pac\u00edfico, enraizado en la oraci\u00f3n y en el recurso al Esp\u00edritu Santo que caracteriza la carta Ad Anglos. En julio, por \u00faltimo, el total de los obispos de la comuni\u00f3n anglicana, reunidos en el palacio de Lambeth, en Londres, comunicaba al Soberano Pont\u00edfice un mensaje sobre la unidad, precedido de una direcci\u00f3n en lat\u00edn en la que de nuevo se calificaba al obispo de Roma de padre y de hermano. De esta forma la condena de las ordenaciones acab\u00f3 por provocar lo que Portal y Halifax no hab\u00edan podido obtener: un intercambio epistolar directo entre el Vaticano y la jerarqu\u00eda anglicana. El porvenir parec\u00eda estar asegurado.<\/p>\n<p>Otras se\u00f1ales: la ruptura del frente Gasquet-Mazzella sobre el tema de los tres testigos celestiales; un cierto cambio de Vaughan que se volvi\u00f3 blando con los ritualistas decididamente bien tardos en convertirse; el asunto Kensit, que mostr\u00f3 que el partido de Lord Halifax no se hab\u00eda debilitado demasiado en el desastre de 1896; y sobre todo, manifestada por el apoyo a la novena de oraci\u00f3n a favor de la unidad y por la organizaci\u00f3n en Par\u00eds de la archicofrad\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora de la Compasi\u00f3n a favor de la reuni\u00f3n de la Iglesia anglicana, la persistencia de Le\u00f3n XIII en una idea unionista. Todo ello convenci\u00f3 a Portal de que hab\u00eda que hacer algo. En mayo de 1898, sugiri\u00f3 al cardenal Rampolla constituir una archicofrad\u00eda que ser\u00eda confiada a los lazaristas con el fin de organizar en el mundo entero una poderosa asociaci\u00f3n de oraci\u00f3n, para obtener de Nuestro Se\u00f1or las gracias necesarias a los trabajadores por la uni\u00f3n de las Iglesias, el gran proyecto de Su Santidad.<\/p>\n<p>Dos meses m\u00e1s tarde, Le\u00f3n XIII tuvo a bien fundar una instituci\u00f3n de este g\u00e9nero, pero estableci\u00f3 su sede en Constantinopla y les dio la direcci\u00f3n a los asuncionistas.<\/p>\n<p>Por aquel entonces desembarc\u00f3 en el seminario mayor de Niza que se mov\u00eda en el c\u00edrculo de Mons Boeglin y no cesaba de airear su influencia oculta: L\u00e9on de Montenuuis, antiguo redactor del Moniteur de Rome, el mismo que hab\u00eda desempe\u00f1ado un importante papel en lanzamiento de Fernand Dalbus. Prometi\u00f3 intermediar, arreglarlo todo, reintroducir a Portal en las oficinas de la alta pol\u00edtica unionista. \u00bfEra Montenuuis un mit\u00f3mano, un metomentodo, o bien expresaba lo que la correspondencia oficial no pod\u00eda transmitir? El \u00fanico medio de desenmara\u00f1ar el caso era dirigirse al lugar. Portal se prepar\u00f3 para ello sin prisas; se tom\u00f3 el tiempo necesario para instalarse en Par\u00eds, encargarse de su seminario universitario y recibir devotamente la bendici\u00f3n apost\u00f3lica que Le\u00f3n XIII imparti\u00f3 \u00abmuy afectuosamente\u00bb a la nueva fundaci\u00f3n. No era m\u00e1s que un trabajo de tantos, naturalmente, pero le gustaba hacerlos bien y precisaba de la mayor superficie posible en previsi\u00f3n del d\u00eda en que el Vaticano le confiara oficialmente responsabilidades unionistas.<\/p>\n<h3><b>El nuevo impulso<\/b><\/h3>\n<p>Y es que ten\u00eda intenci\u00f3n de pedir mucho, y primeramente la creaci\u00f3n de un organismo que se ocupara de la \u00abuni\u00f3n de las Iglesias en general\u00bb, un secretariado pontificio para coordinar los esfuerzos, estimular las plegarias, \u00abconstituir una muy buena organizaci\u00f3n de prensa\u00bb, \u00abpreparar\u00bb y \u00abexcitar\u00bb las mentes. Esta persistencia de un concepto centralizado de la acci\u00f3n unionista iba a la par, a pesar de las apariencias, con un enfoque bilateral del problema: se trataba de ocuparse de los Griegos y de los Rusos, sin duda, pero para mejor caer sobre los anglicanos.<\/p>\n<p>Anticip\u00e1ndose a la aprobaci\u00f3n vaticana, lanz\u00f3 Portal un Bolet\u00edn de San Vicente de Pa\u00fal, cuyo primer n\u00famero apareci\u00f3 en enero de 1900. Como su t\u00edtulo no lo dice, se trata del prototipo de una nueva Revue anglo-romaine. El disfraz se impon\u00eda, dado que el Se\u00f1or Fiat se pon\u00eda nervioso con s\u00f3lo acordarse de las tribulaciones de 1896; hab\u00eda que domesticarlo, habituarle con toda suavidad a la repetici\u00f3n de las turbulencias portalianas, comenzar por algo inobjetable, una hoja fuera de toda sospecha, a riesgo de \u00abcambiar al beb\u00e9 durante los meses de nodriza\u00bb. El Se\u00f1or Fiat no era un c\u00e1ndido, y el beb\u00e9 por poco no nace.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 miedo ten\u00eda cuando ped\u00ed la autorizaci\u00f3n de publicarla. El espectro de Macbeth, quiero decir el de la Revue anglo-romaine, se present\u00f3 con toda seguridad en medio de la sala de consejo cuando se plante\u00f3 la cuesti\u00f3n. Adem\u00e1s, lo supe de manera cierta, ni uno de los venerables asistentes se atrevi\u00f3 a responder inmediatamente ni siquiera a tomar la palabra. Pero habiendo pedido el superior general aplazar la cuesti\u00f3n para dentro de ocho d\u00edas para mejor informaci\u00f3n, todos aceptaron la soluci\u00f3n al punto.<\/p>\n<p>Portal prometi\u00f3 cuanto le pidieron; arrancado el permiso, el Bolet\u00edn, rebautizado en junio Peque\u00f1os Anales de San Vicente de Pa\u00fal, cant\u00f3 a los misioneros lazaristas, sus gestas, sus sufrimientos, a sus m\u00e1rtires, sus triunfos. Los doce primeros n\u00fameros tratan del Oriente, de Madagascar, del lugar de las misiones en la Exposici\u00f3n universal, sobre todo de China: 1900, es la revuelta de los Boxers y de los cincuenta y cinco d\u00edas de Pek\u00edn, una hermosa ocasi\u00f3n de volver a encontrase con las emociones y el entusiasmo de sus a\u00f1os veinte. Heroicos, los Peque\u00f1os Anales fueron igualmente pr\u00e1cticos y trazaron la cr\u00f3nica de las tres sociedades que depend\u00edan de la autoridad del Se\u00f1or Fiat: la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, las Damas de la Caridad. Seminarios menores y mayores, hospicios, asilos, sindicatos profesionales, escuelas de oficios, nada escap\u00f3 al celo period\u00edstico de Portal quien ten\u00eda en mucho el mundo de las obras; en ello se encontraba a gusto, resoplaba como un joven vicario de arrabal, donde se olvidaba por un momento de los grandes proyectos unionistas y hallaba su descanso. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, hab\u00eda de encontrar su verdad en ello, en Javel, en la comunidad de Mme Gallice.<\/p>\n<p>Los Peque\u00f1os Anales se ocuparon tambi\u00e9n de las obras sociales que no eran del dominio lazarista: Portal present\u00f3 a sus lectores los talleres cristianos de aprendizaje del abate Louis Boisard, las enfermeras de la Cruz Roja, las mutualidades escolares, los jardines obreros, las obras de juventud y los patronatos, el Sillon de Mme Sangnier, la f\u00e1brica cristiana del Val-des-Bois.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Vicente, la misi\u00f3n, la acci\u00f3n social y caritativa: los Peque\u00f1os Anales tocan todas las notas de la sensibilidad lazarista para dar de su director una imagen tranquilizadora y com\u00fan. Pero si el primer prop\u00f3sito de Portal era domesticar a sus colegas y llevarlos suavemente a encargarse del futuro secretariado pontificio por la uni\u00f3n de las Iglesias, \u00bfno se estaba dando un rodeo demasiado largo? \u00bfAcaso no habr\u00eda procedido abordar directamente la cuesti\u00f3n unionista? \u00a1Vaya prudencia, Se\u00f1or Portal! Se evoca a los hermanos separados a dosis homeop\u00e1ticas, solamente dos veces en 1900, con un art\u00edculo del cat\u00f3lico social Max Turmann sobre las muy protestantes Unions cristianas de j\u00f3venes (I, p. 246) y un estudio de Lacey sobre las misiones anglicanas (setiembre de 1900, I, p. 227). Pero no, Portal no peca por exceso de prudencia. El art\u00edculo sobre las Unions cristianas pas\u00f3 sin mayor dificultad; Turmann era cat\u00f3lico, no hab\u00eda participado en la campa\u00f1a angloromana. Pro la forma de Lacey, m\u00e1s a\u00fan que el contenido de su art\u00edculo, levant\u00f3 una tempestad: un anglicano, y antiguo colaborador en la \u00fanica revista lazarista que se haya suprimido nunca por una censura pontificia! Aquellos se\u00f1ores del Consejo se alborotaron de veras, y Portal tuvo que recoger velas urgentemente y volver a las misiones cat\u00f3licas y al mundo de las obras.<\/p>\n<p>A mis superiores les ha entrado estas vacaciones un terror tal del espectro anglicano que me ha parecido prudente guardar silencio [&#8230;]. Los Peque\u00f1os Anales han estado a dos dedos de la muerte!<\/p>\n<h3><b>El fracaso liberador<\/b><\/h3>\n<p>El asunto Lacey no hab\u00eda estallado todav\u00eda cuando Portal sali\u00f3 para Roma a finales del mes de agosto de 1900. Los cardenales Rampolla y Ferrata (el antiguo nuncio en Par\u00eds) le dieron buena acogida pero le previnieron antes que nada de que no conseguir\u00eda nada sin recibir de su superior general \u00abmandato de actuar en nombre de la comunidad\u00bb. Preguntado sin tardar, el Se\u00f1or Fiat dio a entender que no dar\u00eda un solo paso sin el benepl\u00e1cito de Le\u00f3n XIII. Y Le\u00f3n XIII se neg\u00f3 a recibir a Portal. El superior de una de los dos seminarios universitarios parisienses recibi\u00f3 peores tratos en 1900 que el secretario ocasional del obispo de Funchal en 1890. Lo hab\u00eda esperado todo de la jerarqu\u00eda, y la jerarqu\u00eda se escabull\u00eda de la manera m\u00e1s descarada. Regres\u00f3 a Par\u00eds con las manos vac\u00edas, jurando que no le volver\u00edan a tomar el pelo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Ahora sab\u00eda que no ver\u00eda nunca al papa otra vez y que el cardenal Rampolla no era m\u00e1s que el ministro de Asuntos exteriores de un anciano de ochenta y cinco a\u00f1os. Despu\u00e9s de oscilar entre el rechazo del presente en nombre del futuro y el rechazo del presente en nombre del pasado, Le\u00f3n XIII se hab\u00eda plantado en el pasado, o en el presente, la cosa no est\u00e1 clara. Pero un hecho resultaba claro: la utop\u00eda se hab\u00eda gastado, le tiempo no era ya de los fabricantes de proyectos. Portal sab\u00eda ahora que Satis cognitum, Apostolicae curae y la supresi\u00f3n de la Revue anglo-romaine no eran accidentes en el recorrido, sino que balizaban un movimiento duradero que iba m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito del unionismo y arrastraba un endurecimiento en todos los campos. La intransigencia defensiva sal\u00eda ganando sobre la intransigencia conquistadora.<\/p>\n<p>Es cierto que, en lo que se refiere a Portal, la evoluci\u00f3n del Vaticano no era el \u00fanico obst\u00e1culo. Supongamos que un Rampolla influyente apoyado por un Le\u00f3n XIII fiel a la t\u00e1ctica de sus ochenta y cinco a\u00f1os haya decidido colocar al lazarista en silla; \u00bfnos lo imaginamos lanzando desde Par\u00eds y a cubierto de una congregaci\u00f3n francesa un movimiento destinado esencialmente a acercar Roma y Canterbury despu\u00e9s de J&#8217;accuse y de Fachoda, durante la guerra de los Boers y el ministro Waldeck-Rousseau? En 1894-1896, se hab\u00eda beneficiado de la ausencia de crisis mayor: la condena de Dreyfus no inquietaba m\u00e1s que a unos pocos, Marchand no hab\u00eda llegado todav\u00eda a ser un h\u00e9roe nacional, la secretar\u00eda de Estado depend\u00eda con favor del \u00abesp\u00edritu nuevo\u00bb del Sr. Spuller y la \u00abera de pacificaci\u00f3n\u00bb del Sr. M\u00e9line. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, el anti-dreyfusismo cat\u00f3lico hab\u00eda levantado en los ambientes anglicanos una reprobaci\u00f3n casi general, los conflicto coloniales hab\u00edan despertado \u00abviejas rencillas que parec\u00edan adormecidas desde hac\u00eda casi un siglo\u00bb, y, en Par\u00eds, la ofensiva anticlerical que postraba a la Iglesia de Francia en un estado de sitio que no la favorec\u00eda en nada para servir de intermediaria entre los mundos anglicano y romano. La evoluci\u00f3n del \u00absiglo\u00bb reforzaba la del Vaticano para poner trabas a toda acci\u00f3n unionista de car\u00e1cter oficial.<\/p>\n<p>Cuando result\u00f3 del todo evidente que la v\u00eda jer\u00e1rquica se hab\u00eda cerrado, Portal comenz\u00f3 a refugiarse en el silencio. Estuvo tres meses sin escribir a Lord Halifax, mutismo sin precedentes. S\u00f3lo sali\u00f3 de ellos para expresar la tristeza que llevaba desde su regreso de Roma.<\/p>\n<p>Es evidente que no hay nada que hacer y que nos movemos todav\u00eda por viejas, muy viejas ilusiones. Las fiestas jubilares, hacer venir a mucha gente a Roma y sobre todo que se publique en los diarios, ah\u00ed est\u00e1 lo importante&#8230; \u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1er\u00eda!<\/p>\n<p>Cortada toda relaci\u00f3n con Roma, desorientado, Portal anduvo desencantado todo un a\u00f1o, multiplicando las misivas testamentarias, las retrospectivas nost\u00e1lgicas, los balances<\/p>\n<p>En 1903, la \u00faltima visita de Lord Halifax a Le\u00f3n XIII tuvo el car\u00e1cter de una conclusi\u00f3n. En la audiencia del 5 de junio, vio a un ancianito recogido en s\u00ed mismo, con el rostro muerto comido por unos ojos brillantes, quien le invit\u00f3 a convertirse. El papa se apag\u00f3 algunas semanas despu\u00e9s. Pas\u00f3 el tiempo, las bocanadas de nostalgia se espaciaron, la \u00abmonoton\u00eda tan pesada de la existencia\u00bb se anim\u00f3 con intereses nuevos. En el mismo instante en que exped\u00eda a Lord Halifax misivas crepusculares, Portal compon\u00eda su exterior, multiplicaba los contactos, reactivaba el unionismo de base, asentaba su acci\u00f3n sobre principios nuevos. Al cabo de cuatro a\u00f1os de remordimientos, la desilusi\u00f3n de 1900 le permiti\u00f3 extraer la lecci\u00f3n de fracaso de 1896 y liberarse de toda ambici\u00f3n oficial, jer\u00e1rquica y diplom\u00e1tica. Este nuevo inicio se bas\u00f3 en la experiencia acumulada en Ch\u00e2lons y en Niza; frenado por sus superiores, ignorado por el Vaticano, Portal sab\u00eda que pod\u00eda contar con sus alumnos y, con ellos, preparar el porvenir. Poco a poco, su oficio de ense\u00f1ante se le convirti\u00f3 en una ocupaci\u00f3n. Renunci\u00f3 a evadirse y le entr\u00f3 un inter\u00e9s sincero hacia el hermoso instrumento que el Se\u00f1or Fiat le hab\u00eda confiado: el seminario San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Cap\u00edtulo VIII: La espera Portal reprobado, estimado, promovido Portal s\u00f3lo estuvo un a\u00f1o en el seminario mayor de la Sainte-Croix, en Ch\u00e2lons-sur-Marne. 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