{"id":127668,"date":"2024-09-21T08:54:08","date_gmt":"2024-09-21T06:54:08","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127668"},"modified":"2024-08-16T16:02:51","modified_gmt":"2024-08-16T14:02:51","slug":"el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-06","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-06\/","title":{"rendered":"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (06)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo III: Nacimiento de una red<\/h2>\n<h3><b>\u00c9xito de la provocaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>Hasta marzo los art\u00edculos de Dalbus no levantaron reacciones m\u00e1s en algunos profesores de seminario, colegas que los leyeron por amistad o educaci\u00f3n, luego regresaron a sus clases, a sus migajas de pan y a sus lentejas. Ninguno importante asom\u00f3 la oreja. Portal tuvo menos ganas de sacudir esta indiferencia por haber fallecido su madre a primeros de febrero; durante varios d\u00edas, Laroque se convirti\u00f3 en el centro del mundo. El asunto habr\u00eda quedado sumergido sin la intervenci\u00f3n de Lord Halifax. Entre bastidores de la C\u00e1mara de los lores, el vizconde trat\u00f3 de convencer a los arzobispos y obispo, sus pares; sobre todo, hizo repartir la prensa. El 21 de febrero, el Guardian \u2013hoja difundida en la Alta Iglesia- public\u00f3 un informe de una p\u00e1gina; fue copiado y comentado en varios peri\u00f3dicos brit\u00e1nicos. A finales de mes, los arzobispos de Canterbury y de York, los obispos de Salisbury, de Rochester y de Peterborough hab\u00edan le\u00eddo o reclamaban los art\u00edculos de Dalbus. Vuelto de nuevo a trabajar por la amistad de Lord Halifax (\u00abM\u00e1s que nunca, mi coraz\u00f3n os pertenece\u00bb), Portal los mand\u00f3 tirar en folletos. Folletos e informes del Guardian, surtidos de misivas urgentes, de una \u00abamabilidad pintoresca\u00bb, partieron a bombardear algunos blancos escogidos.<\/p>\n<p>Entre las reacciones \u00fatiles, dos contribuyeron poderosamente a sacar a Dalbus de la oscuridad, y la primera la de Eug\u00e8ne Tavernier. Antiguo secretario de Louis Veuillot, con cuya sobrina se hab\u00eda casado, Tavernier hab\u00eda entrado en L&#8217;Univers en 1875, a la edad de veinte a\u00f1os; en \u00e9l hab\u00eda hecho toda su carrera llegando a ser uno de sus principales redactores; en 1892, aprob\u00f3 sin reticencias aparentes su alineamiento con las nuevas instrucciones pol\u00edticas de la Santa Sede. Leoniano de estricta observancia, Tavernier era adem\u00e1s, corresponsal, traductor, amigo de Vladimir Soloviev, el profeta ruso de la uni\u00f3n de las Iglesias. En el informe de mil palabras que public\u00f3 el 3 de abril, present\u00f3 a Dalbus como servidor del proyecto pontificio, y lo situ\u00f3 en el movimiento unionista entre Strossmayer y Soloviev e invit\u00f3 a los especialistas a volver sobre el dosier de las ordenaciones anglicanas. Esta invitaci\u00f3n desbord\u00f3 las columnas de L&#8217;Univers, fue copiada en Le Monde y La V\u00e9rit\u00e9. Por estos tres diarios, escribe Portal en junio, el clero franc\u00e9s en su conjunto tendr\u00e1 conocimiento de la cuesti\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n m\u00e1s provechosa, la m\u00e1s inmediatamente provechosa no vino sin embargo de la prensa, sino de un profesor del Instituto cat\u00f3lico de Par\u00eds, un especialista en los or\u00edgenes de la Iglesia, de un maestro de renombre europeo, cuya carrera se hab\u00eda desenvuelto en una atm\u00f3sfera de adulaci\u00f3n y de esc\u00e1ndalo, abate Louis Duchesne. Por su rigor cr\u00edtico, su palabra feroz, su ardor iconoclasta, su irrespeto jubiloso hacia las leyendas m\u00e1s venerables, exclu\u00eda la indiferencia; una palabra suya bastaba para apasionar las mentes por las cuestiones m\u00e1s polvorientas. Desde 1892, Halifax hab\u00eda indicado a Portal el inter\u00e9s que Duchesne manifestaba por la ex\u00e9gesis y la historiograf\u00eda anglicanas, muy en particular por los trabajos que el obispo de Salisbury, John Wordsworth, hab\u00eda dedicado a los textos de la Vulgata. La estima era rec\u00edproca. Los scholars anglicanos enviaban sus publicaciones a Duchesne y le invitaban a ir a verles. En 1892, fue el Trinity College de Dubl\u00edn el que le rog\u00f3 asistir a las ceremonias de su tercer centenario. Si conoc\u00eda poco la reforma inglesa. Hab\u00eda ya estudiado, como historiador de la Antig\u00fcedad cristiana, el problema del valor de las ordenaciones en las Iglesias cism\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Diez d\u00edas despu\u00e9s de la llamada de Tavernier en L&#8217;Univers, respondi\u00f3 a Portal con una carta que consagraba por fin el \u00e9xito del mecanismo provocador. Comenzaba por admitir todos los argumentos favorables presentados por Dalbus. \u00abPero yo voy m\u00e1s lejos, y de estas premisas, deduzco la validez de las ordenaciones anglicanas\u00bb. Difundida y comentada por Lord Halifax, la carta del 13 de abril produjo una fuerte impresi\u00f3n en un c\u00edrculo restringido de altas personalidades anglicanas, comenzando por los arzobispos de York y de Canterbury. A petici\u00f3n suya, el sabio obispo de Salisbury public\u00f3 en el Guardian una carta abierta a Fernand Dalbus, que son\u00f3 como una declaraci\u00f3n de paz y una invitaci\u00f3n al di\u00e1logo \u00absin preocupaci\u00f3n y sin rencor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Es cierto [escrib\u00eda John Wordsworth] que al apartarnos de las f\u00f3rmulas y de los ritos de la Iglesia romana en varios lugares de nuestra liturgia, nos creemos autorizados por la libertad de las Iglesias nacionales, pero no hemos querido separarnos de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>La carta fue inmediatamente recogida por L&#8217;Univers, Le Monde, La V\u00e9rit\u00e9 y La Moniteur de Rome. Para que la campa\u00f1a estuviera bien lanzada, no faltaba ya m\u00e1s que un acto del Vaticano que tranquilizar\u00eda a los prudentes, mover\u00eda a los indiferentes y a los esc\u00e9pticos, liberar\u00eda las iniciativas.<\/p>\n<p>Por una coincidencia en la que Portal vio la se\u00f1al de la Providencia y la prueba de que estaba en manos del Maestro, Le\u00f3n XIII public\u00f3, el 20 de junio, la primera de sus grandes enc\u00edclicas sobre la unidad, la carta apost\u00f3lica Praeclara gratulationis, excepcionalmente dirigida \u00aba los pr\u00edncipes y a los pueblos del universo\u00bb. Los temas del unionismo pontificio, antes dispersos, se hallaban recogidos en este documento por el que el papa proclamaba al mundo su intenci\u00f3n de dedicar el tiempo que le quedaba a llamar y estimular a los hombres sin distinci\u00f3n de naci\u00f3n ni de raza a la unidad de la de divina\u00bb. Por primera vez, \u00e9l integraba expl\u00edcitamente las confesiones protestantes en su proyecto de unidad, aplic\u00e1ndoles el t\u00e9rmino del todo neutro de \u00abcongregaciones\u00bb, reservando la palabra \u00absecta\u00bb, tenida por desfavorable, a la masoner\u00eda. A partir de entonces, se pusieron a leer o a releer a Dalbus con nuevas intenciones. Como se lo escribi\u00f3 a Portal el cardenal Rampolla, secretario de Estado de Le\u00f3n XIII, en setiembre de 1894, la conclusi\u00f3n del folleto sobre las ordenaciones anglicanas pareci\u00f3 \u00abenteramente conforme a los sentimientos recientemente manifestados por el Santo Padre\u00bb, y se pudo creer que hab\u00eda sido redactada no bajo la inspiraci\u00f3n del papa, sino por orden suya. Portal pas\u00f3 desde entonces por una agente del Vaticano, de modo que en agosto de 1894, cuando fue a visitar al arzobispo de Canterbury, le cost\u00f3 mucho trabajo convencer a Su Gracia de que no era un \u00abemisario del papa\u00bb.<\/p>\n<p>En Francia, las reacciones se produjeron r\u00e1pidamente en cadena. El abate Duchesne insert\u00f3 en el n\u00famero del 15 de julio de su Bulletin critique un informe que recog\u00eda las conclusiones de su carta del 13 de abril. En la avalancha, otros sabios reabrieron el dosier de las ordenaciones anglicanas. Entre los m\u00e1s conocidos, el abate Boudinhon, profesor en el Instituto cat\u00f3lico de Par\u00eds, primer especialista franc\u00e9s en derecho can\u00f3nico, director del Canoniste contemporain; el abate Gasparri, tambi\u00e9n del Instituto cat\u00f3lico, autor de un tratado reciente De sacra ordinatione, quien confes\u00f3 a Portal que el aspecto anglicano de la cuesti\u00f3n se le \u00abhab\u00eda escapado casi totalmente\u00bb y se volvi\u00f3 al trabajo; el profesor Albin Van Hoonacker, de la Universidad de Lovaina, especialista en ex\u00e9gesis del Antiguo Testamento, quien concluy\u00f3 a favor de la validez. Partidos los dos de posiciones hostiles, Boudinhon y Gasparri evolucionaron hacia un parecer favorable y produjeron en 1895 y 1896 varios art\u00edculos que completaron la breve sentencia del abate Duchesne. La m\u00e1quina estaba en marcha.<\/p>\n<p>Si no era ya un ignorado, el profesor de teolog\u00eda moral del seminario mayor de Cahors era un desconocido. Sus corresponsales no conocen de \u00e9l m\u00e1s que su escritura cl\u00e1sica y su firma enrollada. Era hora de subir a Par\u00eds y establecer contactos \u00fatiles que permitieran \u00abmeter al Vaticano en el jaleo\u00bb. En mayo, el lazarista hab\u00eda pedido a Lord Halifax que redactara una \u00abextensa carta\u00bb, una especie de enc\u00edclica halifaxiana que fuera a la vez un manifiesto y un programa de acci\u00f3n. Halifax la acab\u00f3 el 11 de julio. Manifiesto, en \u00e9l expone sin rodeos su concepto de la unidad. Programa de acci\u00f3n, en \u00e9l propone una llamada del papa a las autoridades anglicanas . El 21 de julio, volvi\u00f3 sobre este punto y anim\u00f3 a Portal a pedir la \u00fanica cosa que le pareci\u00f3 un poco digna del servidor de los servidores de Dios, es decir lo imposible: Lo que se necesita es dejar los convenios de lado, echarle mucha imaginaci\u00f3n, creer en lo imposible, estar seguro de que cuanto mayor es uno m\u00e1s peque\u00f1o se debe hacer, y de que un paso por parte del papa, si se diera de la forma que me imagino, podr\u00eda dar resultados enormes. \u00danicamente, para que resulte, conviene que sea totalmente extraordinario.<\/p>\n<h3><b>Geograf\u00eda parisiense del Se\u00f1or Portal<\/b><\/h3>\n<p>A partir de esto, Portal no pens\u00f3 en otra cosa que en el modo de poner a los ojos de Le\u00f3n XIII la \u00abextensa carta\u00bb del 11 de julio acompa\u00f1ada de una memoria que \u00e9l mismo se propuso redactar. Subi\u00f3 a Par\u00eds para encontrar al intermediario que le permitiera \u00abllegar a Roma\u00bb. Bien provisto de todas las autorizaciones necesarias, se instal\u00f3 en la calle de S\u00e8vres, en la casa madres de su congregaci\u00f3n. Si no vio a Duchesne, de escapada para refrescarse en su Breta\u00f1a natal, se entrevist\u00f3 con Boudinhon, hombrecillo afable (\u00abredondete, bonach\u00f3n\u00bb, que dir\u00e1 Jean Calvet) que le introdujo en el Instituto cat\u00f3lico y le permiti\u00f3 reclutar al estado mayor cient\u00edfico de la campa\u00f1a. Otro encuentro que apuntar: el de Ferdinand Lev\u00e9, el \u00absanto Sr. Lev\u00e9\u00bb, impresor del arzobispado y del Instituto cat\u00f3lico, propietario del Monde, portavoz y abogado d\u00f3cil de la pol\u00edtica pontificia. Movilizado por la carta Praeclara, este leoniano puso sus talleres del 17 de la calle Cassette a la disposici\u00f3n de Portal, que pensaba ya en fundar una revista, y le prometi\u00f3 el apoyo del Monde. Este cotidiano de los m\u00faltiple avatares estaba en v\u00edsperas de un nuevo y \u00faltimo cambio. En el mes de agosto, el Sr. Lev\u00e9, enfermo, fatigado, abandon\u00f3, la direcci\u00f3n. El nuevo patr\u00f3n, el abate Naudet, escogido por el Vaticano, renov\u00f3 la redacci\u00f3n con j\u00f3venes universitarios que se esforzaban en promover una democracia cristiana en la l\u00ednea de las enc\u00edclicas Rerum novarum y Au milieu des sollicitudes. Este Monde renovado, al que Le\u00f3n XIII confi\u00f3 como misi\u00f3n \u00abpersuadir siempre m\u00e1s a los cat\u00f3licos franceses de que est\u00e1n en la obligaci\u00f3n de conformarse a las doctrinas y a los consejos que emanan de la sede apost\u00f3lica\u00bb, dur\u00f3 bastante tiempo como para servir a Portal de tribuna cuya audiencia no era despreciable en los medios ganados a la intransigencia conquistadora y al Agrupamiento.<\/p>\n<p>Sobre todo, fue Lev\u00e9 quien permiti\u00f3 a l lazarista \u00abllegar a Roma\u00bb, poni\u00e9ndole en contacto con el polit\u00e9cnico Henri Lorin, eminencia gris del catolicismo social, cuyos trabajos hab\u00edan preparado Rerum novarum. Familiar del cardenal Rampolla, bien presentado ante Le\u00f3n XIII quien le habr\u00eda recibido unas treinta veces en audiencia privada, apellidado por Drumont \u00abel Esp\u00edritu Santo del papa\u00bb o \u00abel Se\u00f1or Coadjutor\u00bb, Lorin acept\u00f3 leer la \u00abextensa carta\u00bb del 11 de julio y la memoria explicativa de Portal. \u00abY ah\u00ed tenemos a un hombre en llamas\u00bb. De vuelta a su casa, en Maule, convoc\u00f3 con urgencia a Georges Goyau, un normalista agregado de historia que se hab\u00eda constituido en el campe\u00f3n del Alineamiento y, con ocasi\u00f3n de encontrase en Roma como alumno de la Escuela francesa, se hab\u00eda convertido en confidente de Rampolla. Lorin le comunic\u00f3 el dosier; juntamente, redactaron un reportaje que despacharon al Vaticano. Sus firmas garantizaban que el secretario de Estado lo leer\u00eda.<\/p>\n<p>Tercer lugar de inter\u00e9s en la geograf\u00eda parisiense de Portal, despu\u00e9s del Instituto cat\u00f3lico y de la calle Cassette: las oficinas de L&#8217;Univers. Eug\u00e8ne Tavernier qued\u00f3 seducido al momento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Nosotros hicimos conocimiento con la impresi\u00f3n rec\u00edproca, y por decirlo as\u00ed inmediata, de que esta entrevista preparaba relaciones seguidas y amistosas. En efecto, la amistad estaba muy pr\u00f3xima. Iba a establecerse bajo la forma de un afecto duradero y profundo, sereno, para siempre, animado de confianza.<\/p>\n<p>Sereno, es decir demasiado. Portal ten\u00eda la amistad exigente. Tavernier la comparaba a una rosa (por las espinas). \u00c9l mismo, si le gustaba presentarse como un \u00abpobre folletista\u00bb, era una de las fuertes personalidades de L&#8217;Univers y no ten\u00eda por costumbre dejarse atropellar. M\u00e1s, en 1898, afirm\u00f3 haber sido \u00abreformado\u00bb por tres personas: Soloviev, Lorin y Portal. En este \u00faltimo caso, la reforma no transcurri\u00f3 sin tormenta. Tavernier era muy hostil al protestantismo, resueltamente angl\u00f3fobo, y siempre agobiado de trabajo. Portal le sac\u00f3 pronto de quicio por el trabajo y las audacias que exig\u00eda continuamente. Tavernier le maldec\u00eda y le enviaba al diablo en misivas que acababan por aceptarlo todo y el \u00abOs abrazo\u00bb de Athos a d&#8217;Artagnan. Poco resignado por el papel de \u00abv\u00edctima\u00bb, no dejaba por eso de buscar a su \u00abverdugo\u00bb: \u00abQuiero que sint\u00e1is latir mi coraz\u00f3n como yo siento latir el vuestro\u00bb. No s\u00f3lo public\u00f3 todo lo que Portal le ped\u00eda, sino que adopt\u00f3 la costumbre de pasarle, antes de enviarlos a la imprenta, las correspondencias y los art\u00edculos que trataban de la uni\u00f3n de las Iglesias. \u00abYo no quisiera poner zancadillas al plan que segu\u00eds\u00bb. Y todo con la bendici\u00f3n de Eug\u00e8ne Veuillot, el patr\u00f3n de L&#8217;Univers, que suspiraba bastante a menudo pero permiti\u00f3 hacer tanto que el Vaticano pareci\u00f3 aprobar.<\/p>\n<h3><b>Leonianos, refractarios, sabios<\/b><\/h3>\n<p>A finales de julio, el lazarista sali\u00f3 para Londres. Dejaba tras de s\u00ed a simpatizantes que comenzaban a informar y a reclutar. Su compromiso ten\u00eda tanto m\u00e1s sentido cuanto era precoz. La mayor\u00eda de ellos parec\u00eda leoniana. Goyau, Lorin, Naudet, Lev\u00e9, Tavernier aceptaron Praeclara como aceptaron Rerum novarum y el Alineamiento. Hab\u00eda que ir a los anglicanos como se iba al pueblo y a la Rep\u00fablica, extender la mano al pueblo, para reconstruir un orden social cristiano, un orden pol\u00edtico cristiano; amar a los anglicanos, ayudarles a desarrollar lo que tienen de bueno, lo que tienen de cat\u00f3lico, para que puedan un d\u00eda volver al redil.<\/p>\n<p>Pero los leonianos no dieron todos los miembros de este primer estado mayor unionista. Portal no dud\u00f3 en hacer prospecciones entre el adversario. En 1893, despu\u00e9s del Alineamiento, una escisi\u00f3n hab\u00eda desgarrado L&#8217;Univers. \u00c9lise Veuillot, Auguste Roussel y Arhur Loth no hab\u00edan admitido el cambio de direcci\u00f3n, se hab\u00edan ido a fundar una hoja rival y refractaria, La V\u00e9rit\u00e9, decididamente hostil a la Rep\u00fablica y a la joven democracia cristiana. Pero al empuje de L&#8217;Univers dio cabida a Dalbus y public\u00f3 la carta del obispo de Salisbury. Sin titubear, Portal se dirigi\u00f3 a las oficinas de La V\u00e9rit\u00e9, donde encontr\u00f3 a Arthur Loth, \u00abun hombre infinitamente respetable y de gran fe\u00bb. Se entendieron tan bien que La V\u00e9rit\u00e9 apoy\u00f3 a Portal hasta el final y Loth mismo, en 1895-1896, colabor\u00f3 en la Revue anglo-ramaine.<\/p>\n<p>El revelador unionista muestra bastante que leonianos y refractarios eran hermanos enemigos. Bajo divergencias t\u00e1cticas graves pero recientes (los dem\u00f3cratas cristianos no tem\u00edan, en esta \u00e9poca, traer a la memoria sus or\u00edgenes legitimistas y contrarrevolucionarios), estaban lo suficientemente cercanos como a para sentirse seducidos por el mismo unionismo de intransigencia doctrinal y social: dentro de un respeto absoluto de la ortodoxia cat\u00f3lica, unir las fuerzas cristianas para rechazar a los imp\u00edos o, como lo escribe Dalbus, \u00abacabar la conquista de los pueblos\u00bb. Los refractarios pusieron el acento en la defensa, los leonianos en la conquista, lo cual no exclu\u00eda una pr\u00e1ctica com\u00fan. Ya se hab\u00eda visto el a\u00f1o anterior, cuando la misma coalici\u00f3n de L&#8217;Univers, del Monde y de La V\u00e9rit\u00e9 apoy\u00f3 en Hazebrouck la candidatura del abate Lemire.<\/p>\n<p>Si \u00e9l reuni\u00f3 a los amigos de Naudet y de Loth, Portal no pens\u00f3 siquiera en contactar con los decepcionados del cientificismo, aquellos neocristianos que animaban a peque\u00f1os c\u00edrculos ecum\u00e9nicos y, para favorecer el di\u00e1logo, pon\u00edan el dogma entre par\u00e9ntesis. Fue en 1892, por ejemplo, cuando Paul Desjardins fund\u00f3 bajo la inspiraci\u00f3n del fil\u00f3sofo Jules Lagneau, , con la ayuda de L\u00e9on Letellier y del pastor Charles Wagner, la Uni\u00f3n para la acci\u00f3n moral; cat\u00f3licos, protestantes, espiritualistas buscaron en ella, por encima de las divergencias doctrinales, un concepto del deber que pudiese reunir a todos los \u00abhombres de buena voluntad\u00bb. Sensible a lo que \u00e9l llamaba la \u00abconversi\u00f3n de la Iglesia\u00bb, Desjardins quiso hablar con Le\u00f3n XIII. Pero en 1894, su proyecto nada ten\u00eda que ver con el de Portal, quien no simpatiz\u00f3 hasta diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando ya estaba de vuelta de los ardores intransigentes.<\/p>\n<p>Otros ausentes notables, en todos los sentidos de la palabra: los cat\u00f3licos liberales, intransigentes en el dogma, pero atentos a distinguir lo religioso y lo pol\u00edtico, lo religioso y lo social. Aceptaban el Estado neutro, ya que no laico, no a t\u00edtulo de hip\u00f3tesis hist\u00f3rica, de giro necesario para reconstruir una sociedad cristiana, sino porque era leg\u00edtimo y pose\u00eda su fin propio: hacer la vida c\u00f3moda y a los pueblos felices. Salidos del orleanismo m\u00e1s que del legitimismo, aliados con frecuencia pero conservadores a ultranza en el plano social, grandes conciliadores de tendencia te\u00f1ida de moderaci\u00f3n y de prudencia, olfatearon en el unionismo de 1894 efluvios conquistadores que les mantuvieron alejados. Portal, el Portal \u00edntimo de las cartas a Lord Halifax, no les era hostil. Fue en el Correspondant donde pens\u00f3 primeramente para lanzar la campa\u00f1a. Cuando las necesidades de la acci\u00f3n le hubieron llevado a aquellos que estaban decididos a actuar, los intransigentes, sinti\u00f3 dolor al ver la vieja revista liberal mantenerse a un lado. Pero mientras fue leoniano, no pudo trabajar con gente como Lavedan, Thureau-Dangin, Anatole Leroy-Beaulieu.<\/p>\n<p>El unionismo angloromano no estuvo a pesar de todo monopolizado por los intransigentes. Aparte de estos cristianos \u00abcomprometidos\u00bb, metidos en el apostolado, que afirmaban la coherencia de lo religioso, de lo social y de lo pol\u00edtico, Portal encontr\u00f3 la ayuda de hombres de estudios casi ajenos a las preocupaciones de la acci\u00f3n cat\u00f3lica, scholars que se cuidaban menos de bautizar la ciencia que de afirmar su autonom\u00eda. Historiadores y ex\u00e9getas sobre todo (Duchesne, Loisy, von H\u00fcgel, Ermoni, etc.), quienes aplicaban al estudio del pasado cristiano, de la \u00abhistoria santa\u00bb y sagrada fijada desde hac\u00eda tiempo por la veneraci\u00f3n de los fieles y la autoridad del magisterio, los m\u00e9todos cr\u00edticos que otros utilizaban para establecer el texto de Homero o elucidar los or\u00edgenes de Cartago. Con estilos muy diversos, negaban el principio de una ciencia cat\u00f3lica. Al rechazar todo tratamiento apolog\u00e9tico y autoritario, se asociaban a un movimiento que se hab\u00eda iniciado en el protestantismo treinta a\u00f1os atr\u00e1s, bajo la influencia de Alemania. Hasta los anglocat\u00f3licos, mucho tiempo frenados por el fundamentalismo b\u00edblico del Dr Pusey, hab\u00edan terminado por entrar en \u00e9l, hacia 1890, bajo el impulso de Charles Gore. De esta forma se hallaba en v\u00edas de formaci\u00f3n, lejos del control de las ortodoxias, y por la aplicaci\u00f3n de m\u00e9todos positivos que trascend\u00edan las barreras confesionales, un discurso com\u00fan, un estudio com\u00fan de los problemas, un lugar de contacto excepcional entre cristianos separados.<\/p>\n<p>Se entiende que Portal haya querido hacer subir a primera l\u00ednea a los historiadores y a los ex\u00e9getas. \u00c9stos, por su parte, pod\u00edan dif\u00edcilmente seguir insensibles a la llamada que el obispo de Salisbury acababa de lanzarles en su carta a Dalbus:<\/p>\n<p>Venid, hermanos en Jesucristo, a estudiar con toda libertad con nosotros [&#8230;]. Leed nuestros libros de teolog\u00eda, nuestros comentarios b\u00edblicos, nuestras historias, nuestros discursos. En ellos hallar\u00e9is quiz\u00e1s mucho que os podr\u00eda ser \u00fatil por unir la ciencia alemana con la conciencia y la buena fe inglesa.<\/p>\n<p>Se vio claro que una discusi\u00f3n seria y leal sobre las ordenaciones anglicanas, aprobada por el Vaticano, servir\u00eda de pretexto y de punto de partida para intercambios m\u00e1s generales; contribuir\u00eda a liberar el trabajo en los institutos, las universidades, y tal vez en los seminarios cat\u00f3licos. Despu\u00e9s de analizar las razones que llevaron al es\u00e9geta cat\u00f3lico ingl\u00e9s von H\u00fcgel a enrolarse en las filas de Portal, Bruno Neveu concluye:<\/p>\n<p>Pens\u00f3 que la cuesti\u00f3n anglicana podr\u00eda ser una maniobra para avanzar ante el papa el examen de los nuevos m\u00e9todos de ex\u00e9gesis.<\/p>\n<p>El unionismo, para los sabios cat\u00f3licos, era en primer lugar una posibilidad de apertura, una bocanada de ox\u00edgeno, la perspectiva, al colocarse al servicio de una causa bendecida por el Vaticano, de aliviarlas sospechas, de multiplicar los contactos \u00fatiles, de aclimatar un avance intelectual nuevo probando que era indispensable al di\u00e1logo interconfesional.<\/p>\n<h3><b>Descubrimiento del ecumenismo anglicano<\/b><\/h3>\n<p>Leonianos, refractarios, sabios: hacerles caminar juntos era ya unionismo. Pero faltaba encontrarles interlocutores en tierra anglicana. Portal meditaba hac\u00eda rato atravesar el canal. De su pasado como viajero, hab\u00eda conservado el gusto por el contacto directo. Le desagradaba llevarlo todo por carta, peri\u00f3dicos y folletos. Si public\u00f3 poco en su vida, la culpa debe menos a la censura eclesi\u00e1stica que a cierta falta de inter\u00e9s por la pluma; antes que manchar papel, prefer\u00eda ver a la gente. Una vez puestas las bases de una red parisiense, quiso descubrir Inglaterra. Halifax se encarg\u00f3 de los gastos, estableci\u00f3 un programa, y durante tres semanas, del 30 de julio al 21 de agosto, acompa\u00f1\u00f3 a su amigo en una gira que los llev\u00f3 de varios presbiterios de ciudad y de pueblo al arzobispado de Canterbury, pasando por una docena de comunidades religiosas, el colegio teol\u00f3gico de Ely, el Church Missionary College de Islington, las universidades de Cambridge y de Oxford, los obispos de Salisbury y de Peterborough, sin olvidar al buen compa\u00f1ero de Lord Halifax, al Dr MacLagan, arzobispo de York y primado de Inglaterra.<\/p>\n<p>En todas partes descubri\u00f3 a hombres favorables al di\u00e1logo, pero solidarios de los antipapistas m\u00e1s irreductibles: un unionismo m\u00e1s amplio, m\u00e1s comprensivo que el de Lord Halifax, un unionismo que rechazaba la negociaci\u00f3n bilateral y se proclamaba total, ecum\u00e9nico, abierto a los protestantes y a los ortodoxos como a los cat\u00f3licos. \u00bfVolver a la cuesti\u00f3n de las ordenaciones? Bueno, de acuerdo, siempre que esta cuesti\u00f3n estuviera en el orden del d\u00eda no s\u00f3lo en Par\u00eds y en el Vaticano, sino tambi\u00e9n en San Petersburgo y en Utrecht, siempre que los contactos con el Dissent[disentimiento], con los hugonotes brit\u00e1nicos, no se vieran comprometidos.<\/p>\n<p>Este unionismo muy oficial, muy central, a la vez ambicioso y moderado, se afirmaba como una respuesta positiva a la crisis de identidad de la Iglesia de Inglaterra. El anglicanismo era discutido en su unidad por la afirmaci\u00f3n del anglocatolicismo frente a una Low Church reticente; discutido en su estatuto jur\u00eddico por los liberales y los radicales que quer\u00edan desestabilizarlo; discutido en su misi\u00f3n por el debilitamiento relativo de sus bases rurales y la evoluci\u00f3n de una sociedad urbana que le era extra\u00f1a . Enfrentado en fin a los problemas de su transformaci\u00f3n de Iglesia local en una comuni\u00f3n mundial hasta alcanzar las dimensiones del Imperio brit\u00e1nico. Cada vez que se puso a estudiar su identidad, la Iglesia de Inglaterra oscil\u00f3 entre dos actitudes: ser una Iglesia verdaderamente nacional o bien afirmarse como una Iglesia-puente. La primera soluci\u00f3n consist\u00eda en convertirse en la Iglesia de Inglaterra, la expresi\u00f3n religiosa del reino, la comunidad de todos los cristianos ingleses, con la \u00fanica excepci\u00f3n de los papistas. Esta soluci\u00f3n fue acariciada por los a\u00f1os 1830 por gente de influencia, como Thomas Arnold, el famoso director y renovador del colegio de Rugby. Sesenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, el arraigo de una fuerte corriente anglocat\u00f3lica la hac\u00eda dif\u00edcilmente practicable, a menos de un cisma que se opondr\u00eda al fin propuesto.<\/p>\n<p>La segunda soluci\u00f3n consist\u00eda en afirmarse como un puente entre todas las comunidades cristianas, una Iglesia que contacte por un lado con el mundo de la Reforma, por el otro con los ortodoxos y los cat\u00f3licos. En este plan, la vocaci\u00f3n anglicana es de servir de intermediaria y de int\u00e9rprete, de lugar de encuentro y de di\u00e1logo, de instrumento para un acercamiento inmediato y una reconciliaci\u00f3n futura. De esta manera la Iglesia de Inglaterra podr\u00eda superar sus tensiones internas: su comprensibilidad se reforzar\u00eda export\u00e1ndose; el acercamiento de los cristianos divididos favorecer\u00eda al de los anglicanos divididos; el antagonismo de la High y de la Low Church se atenuar\u00eda con el del protestantismo y del catolicismo. Finalmente el unionismo permitir\u00eda responder a los problemas ce la concurrencia entre los cultos, en Inglaterra como en el Imperio. \u00c9sta no era nueva; sino que en Inglaterra, con el descenso de la pr\u00e1ctica religiosa, resultaba tanto m\u00e1s viva cuanto m\u00e1s se retra\u00eda el \u00abmercado\u00bb; en ultramar, la expansi\u00f3n del Imperio multiplicaba los choques entre misiones rivales. Pod\u00eda parecer suicida mantener una concurrencia salvaje, indigna e ineficaz de contentarse con un reparto de zonas de influencia.<\/p>\n<p>Hab\u00eda suficiente para interesar a responsables que no pertenec\u00edan al partido extremo de la High Church. Halifax llamaba a los protestantes \u00abnuestros enemigos naturales\u00bb y no conced\u00eda a los ortodoxos m\u00e1s que in inter\u00e9s distra\u00eddo; pero, como buen t\u00e9cnico, comprendi\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de situar el unionismo angloromano, de unirlo al unionismo global, al ecumenismo que solo, y esto era evidente, permitir\u00eda ofrecer una base s\u00f3lida a los esfuerzos del acercamiento con Roma. Mirar \u00fanicamente en direcci\u00f3n del Vaticano era posible piadoso deseo. Pero la acci\u00f3n impon\u00eda revisiones serias. Desde el 9 de setiembre, Halifax modific\u00f3 el proyecto de mensaje que podr\u00eda enviar el papa a los anglicanos.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que evitar que estas palabras parecieran ir dirigidas a un partido en la Iglesia anglicana; al contrario, y esto es capital, deber\u00edan ser directamente a la intenci\u00f3n de la Iglesia anglicana entera, con algunas palabras tambi\u00e9n para los disidentes, los que est\u00e1n separados de ella.<\/p>\n<p>En enero de 1895, en el discurso sobre la reuni\u00f3n de la Iglesia que pronunci\u00f3 en Bristol para precisar bien sus posici\u00f3n, Halifax dese\u00f3 un acercamiento no s\u00f3lo con la Santa Sede sino tambi\u00e9n con los no conformistas de Inglaterra y los presbiterianos de Escocia. Para mostrar que este acercamiento era posible, se sirvi\u00f3 de un estudio que acababa de publicar el reverendo Cosmo Gordon Lang y le cit\u00f3 con elogios. Veinticinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya arzobispo de York, Cosmo Lang redact\u00f3 la llamada que los obispos de la comuni\u00f3n anglicana reunidos en Lambeth lanzaron a todos los cristianos para que construyeran juntos el movimiento ecum\u00e9nico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: Nacimiento de una red \u00c9xito de la provocaci\u00f3n Hasta marzo los art\u00edculos de Dalbus no levantaron reacciones m\u00e1s en algunos profesores de seminario, colegas que los leyeron por amistad o educaci\u00f3n, luego regresaron &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-06\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404116,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[214],"tags":[228],"class_list":["post-127668","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision","tag-calvet"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (06) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-portal-y-los-suyos-1855-1926-06\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Se\u00f1or Portal y los suyos (1855-1926) (06) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo III: Nacimiento de una red \u00c9xito de la provocaci\u00f3n Hasta marzo los art\u00edculos de Dalbus no levantaron reacciones m\u00e1s en algunos profesores de seminario, colegas que los leyeron por amistad o educaci\u00f3n, luego regresaron ... 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