{"id":127068,"date":"2024-08-09T08:02:23","date_gmt":"2024-08-09T06:02:23","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127068"},"modified":"2023-08-19T23:04:05","modified_gmt":"2023-08-19T21:04:05","slug":"ante-la-infancia-abandonada-v","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-v\/","title":{"rendered":"Ante la infancia abandonada (V)"},"content":{"rendered":"<h3><i>Servicio ordenado<\/i><\/h3>\n<p>Luisa insiste siempre en la necesidad de controlar el di\u00adnero que pasa por las hermanas \u00abpara ponerlo exactamente cn las manos de la dama destinada a este efecto\u00bb. Igual\u00admente hace hincapi\u00e9 en que las hermanas obedezcan fiel\u00admente las leyes establecidas para mantener un buen orden en el servicio. As\u00ed, a la superiora del hospital, servicio anejo al de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, se le advierte que tenga mucho cuidado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abde recibir a los ni\u00f1os solamente despu\u00e9s de haber pasado todos los requisitos acostumbrados, y haber recibido los informes que se hayan hecho, con el fin de enviarlos con los ni\u00ad\u00f1os al hospital que haya sido destinado para educarlos con los otros&#8230;\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Si Luisa pide esta exactitud a sus hijas, es porque ella les da antes ejemplo. Los artistas y los poetas que han con\u00adtribuido a inmortalizar la obra caritativa de san Vicente de Pa\u00fal y de santa Luisa de Marillac con los exp\u00f3sitos, descui\u00addan este hecho. Y, la leyenda que se ha incorporado a la his\u00adtoria ha hecho popular el recuerdo de aquel viejo que desa\u00adfiaba las tinieblas y los rigores del invierno, para traer a los ni\u00f1os abandonados, recogidos en las puertas de las iglesias o en las calles de la capital al asilo en el que la se\u00f1orita Le Gras y sus hijas, convertidas en los \u00e1ngeles visibles de la ciudad, velaban esper\u00e1ndolo. Cuadro emocionante por cier\u00adto, pero que no es m\u00e1s que un s\u00edmbolo en una historia bas\u00adtante bella que pasa de leyenda.<\/p>\n<p>Consideremos mejor la acci\u00f3n caritativa bien ordenada que atestiguan los documentos; ejemplo patente, la peti\u00adci\u00f3n que san Vicente dirige a Luisa hacia 1638:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00ab\u00bfAdmitir\u00eda usted a un ni\u00f1o abandonado que fue tra\u00eddo <\/i><i>ayer aqu\u00ed por gente distinguida, que lo encontraron en un cam\u00ad<\/i><i>po que depende de aqu\u00ed? No tiene m\u00e1s que dos o tres d\u00edas y fue <\/i><i>bautizado ayer por la tarde en san Lorenzo. Al ser de la con\u00ad<\/i><i>dici\u00f3n de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, s\u00f3lo nos queda decir que usted <\/i><i>no lo admitir\u00e1 ni en \u00abla Cuna ni en el hospital. Si se juzga <\/i><i>oportuno hacer esta ceremonia, se har\u00e1\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Aunque no hayamos encontrado la respuesta de Luisa, s\u00ed conocemos su parecer y las piadosas tradiciones conservadas a\u00fan en el siglo xx por sus hijas, nos hacen llegar a la conclusi\u00f3n de que este ni\u00f1o s\u00f3lo fue aceptado tras la admi\u00adsi\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n de la madre contin\u00faa hoy en aquellas que la sustituyen. Otras hijas de Luisa, que desempe\u00f1an un ser\u00advicio p\u00fablico asumiendo los deberes de asistentes sociales o dirigiendo consultas de reci\u00e9n nacidos, escuchan como un eco de su fundadora:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abNo sois libres, por consiguiente, de hacer esta obra se\u00ad<\/i><i>g\u00fan vuestro capricho. Deb\u00e9is organizarla, seg\u00fan el esp\u00edritu del <\/i><i>servicio cuyo funcionamiento hab\u00e9is aceptado asegurar, y en <\/i><i>conformidad con sus instrucciones\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Admiremos una vez m\u00e1s este genio de organizaci\u00f3n de estos dos santos que, por eso mismo, han fundado una aso\u00adciaci\u00f3n que se expande y se perpet\u00faa, y que no conoce ni los l\u00edmites del tiempo ni los del espacio.<\/p>\n<p>Un extracto de la correspondencia de san Vicente de Pa\u00fal muestra esta misma preocupaci\u00f3n de servicio ordenado en esta obra de la infancia. Se trata de una respuesta negativa enviada a Felipe Enmanuel de Gondi a prop\u00f3sito de un ni\u00f1o exp\u00f3sito en Villepreux que quer\u00edan alojar en Los Ni\u00f1os Ex\u00adp\u00f3sitos de Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abEst\u00e1 prohibido, escribe Vicente&#8230; a los que est\u00e1n encar\u00adgados del cuidado de estos ni\u00f1os, recibirlos si no es seg\u00fan el orden que marcan los delegados; nosotros s\u00f3lo lo hacemos de <\/i><i>esta forma\u00bb<\/i>.<\/p>\n<h3><i>Dedicaci\u00f3n de las hermanas<\/i><\/h3>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n conjunta de los dos santos, no es sor\u00adprendente que sus hijas hayan comprendido tan bien las lec\u00adciones recibidas. Su aplicaci\u00f3n no estaba falta de fatiga, pero este cansancio incluso les era tanto m\u00e1s dulce en cuanto que estaba acompa\u00f1ado de grandes consuelos que las ani\u00admaban a proseguir su tarea con un celo que crec\u00eda sin ce\u00adsar. En eso como en todo, la caridad de las hermanas des\u00adbordaba, por su abundancia, las prescripciones de su madre.<\/p>\n<p>Para evitar a los ni\u00f1os las sacudidas bruscas de los co\u00adches, ellas mismas llevaban a los beb\u00e9s sobre su espalda. Una de ellas, sor Francisca Fanchon, era siempre la primera en acudir al hospital para recibir \u00aba los ni\u00f1os abandonados que los se\u00f1ores administradores recog\u00edan a todas horas, pero m\u00e1s frecuentemente por la noche\u00bb. Los llevaba lo m\u00e1s aprisa que pod\u00eda a la casa del barrio de san L\u00e1zaro, donde se encontraba el despacho y las nodrizas. Acci\u00f3n caritativa que practic\u00f3 toda su vida, incluso cuando fue destinada fuera. Cuando ya era una hermana de edad se la ve\u00eda a\u00fan \u00abcargada con un cu\u00e9vano y con alg\u00fan ni\u00f1o abandonado\u00bb. Otra de las hermanas, sor Lullen, \u00abdiciendo que le parec\u00eda besar los pies del Ni\u00f1o Jes\u00fas\u00bb daba este testimonio de afecto a los pe\u00adque\u00f1os que le eran confiados. No se hace nada sin amor en la educaci\u00f3n!<\/p>\n<h3><em>Las cargas pecunarias aumentan<\/em><\/h3>\n<p>La administraci\u00f3n de una obra tan vasta y tan compleja no era f\u00e1cil. La buena voluntad de Vicente y de Luisa se pa\u00adralizaba a menudo. Por falta de dinero las damas se desani\u00admaban. La experiencia hab\u00eda ense\u00f1ado que la iniciativa pri\u00advada no podr\u00eda nunca abastecer ella sola los recursos nece\u00adsarios. Para subsanar el enorme d\u00e9ficit, fue preciso recurrir al tesoro real. Se consigui\u00f3 interesar al propio rey por la suerte de los ni\u00f1os abandonados. Por cartas de 1642, Luis XIII les concedi\u00f3 \u00aba t\u00edtulo de feudo y limosna\u00bb una renta anual de cuatro mil libras. Otros donativos siguieron a \u00e9ste. La reina regente, Ana de Austria, declaraba en nombre de su hijo: \u00abque imitando la piedad y la caridad del difunto rey, que son virtudes verdaderamente reales, el rey a\u00f1ade a este primer donativo otro anual de ocho mil libras\u00bb.<\/p>\n<p>En 1643, la duquesa de Aiguillon daba cinco mil libras de capital. La se\u00f1ora del canciller de Aligre y el se\u00f1or presidente de Berci tambi\u00e9n contribuyeron generosamente. No sabemos con lo que la se\u00f1ora de Miramion contribuy\u00f3, pero la suma debi\u00f3 ser considerable, seg\u00fan su bi\u00f3grafo, \u00absi se juzga por la ternura que ten\u00eda hacia estos pobres ni\u00ad\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de estas contribuciones, las dificultades acucia\u00adban a la tesorera, el des\u00e1nimo cund\u00eda&#8230; incluso en Luisa. Pero Vicente estaba siempre all\u00ed para estimular el impulso caritativo, y la obra se prosegu\u00eda y tomaba siempre m\u00e1s amplias proporciones. En 1643, el santo padre calculaba en mil doscientos el n\u00famero de los ni\u00f1os asistidos por las hijas de Luisa desde 1638, y el n\u00famero de las que se empleaban en este servicio hab\u00eda aumentado en diez o doce. Se adivina qu\u00e9 pesadas se hab\u00edan vuelto las cargas pecuniarias. Las da\u00admas, asustadas por su tarea, estaban casi decididas a renun\u00adciar. Entonces se pronuncia el discurso tan conocido de san Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abEs de sobra sabido, se\u00f1oras, que la compasi\u00f3n y la caridad <\/i><i>os han hecho adoptar a estas criaturitas como hijos vuestros; <\/i><i>hab\u00e9is sido sus madres por la gracia, desde que sus madres <\/i><i>por naturaleza los han abandonado; ved ahora si los quer\u00e9is <\/i><i>abandonar tambi\u00e9n. Dejad de ser sus madres para convertiros ahora en sus jueces; su vida y su muerte est\u00e1n en vuestras ma\u00adnos. Me voy a hacer eco de las voces y de las s\u00faplicas; es hora de decir que la obra se ha detenido, y de saber si ya no ten\u00e9is misericordia para ellos. Vivir\u00e1n si continu\u00e1is teniendo un cui\u00addado caritativo; y al contrario, morir\u00e1n y perecer\u00e1n infalible\u00admente, si los abandon\u00e1is; la experiencia no os permite du\u00addarlo\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>El auditorio respondi\u00f3 con un consentimiento un\u00e1nime Seg\u00fan Abelly, tras este discurso las damas obtuvieron los edificios del castillo de Bic\u00e9tre, donde alojaron durante al\u00adg\u00fan tiempo a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos.<\/p>\n<h3><i>Las tres casas: la primera guarder\u00eda infantil<\/i><\/h3>\n<p>El mismo Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda resuelto en parte el pro\u00adblema del alojamiento de los m\u00e1s peque\u00f1os edificando en el campo de san Lorenzo, cerca de san L\u00e1zaro, un grupo de trece casas, \u00a1guarder\u00edas en miniatura del siglo xx! Coste ha publicado la declaraci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal en la que dec\u00eda haber<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abempleado la suma de sesenta y cuatro mil libras en la cons\u00ad<\/i><i>trucci\u00f3n de los edificios de trece casas colindantes, que hizo construir en una plaza llamada el campo de san Lorenzo, situada en el barrio de san Dionisio en la dicha ciudad de Pa\u00adr\u00eds&#8230; por lo que las trece casas pasan a pertenecer a los padres de la misi\u00f3n de Sedan&#8230;\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal dejaba estas casas en arrendamiento a las damas de la caridad para los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, en unas trescientas libras, el 22 de agosto de 1645.<\/p>\n<h3><i>Durante la guerra civil<\/i><\/h3>\n<p>Aqu\u00ed como en Bic\u00e9tre, Luisa pas\u00f3 verdaderos apuros. Las revueltas de la Fronda se prolongaban, la paz de la fun\u00addaci\u00f3n estuvo amenazada. En 1652, las tropas de Turenne y de Cond\u00e9 libraban batallas bajo los mismos muros de la casa. Una carta de agradecimiento de Vicente a la se\u00f1orita Lamoignon, que ofrec\u00eda alojamiento para poner a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos en un lugar m\u00e1s seguro, nos hace saber que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abel calor del combate que se libraba ante sus ojos, y los <\/i><i>hombres que vieron matar delante de su casa, caus\u00f3 tal es\u00ad<\/i><i>panto a las nodrizas, que salieron todas con los j\u00f3venes y con <\/i><i>los ni\u00f1os que amamantaban, y dejaron a los otros ni\u00f1os acos\u00adtados y dormidos\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>A su vez, Luisa habla del temor de las hermanas y de la parte que hab\u00eda tomado en \u00abhacer traer trigo por algunos arqueros a los que a duras penas se les pagar\u00eda&#8230; para no dejar morir de hambre a estos pobres ni\u00f1os\u00bb. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, le contaba a una de las hermanas que por la misericordia de Dios no hab\u00edan tenido \u00abm\u00e1s que miedo y ning\u00fan da\u00f1o\u00bb y que \u00abtodas las hermanas y las nodrizas de los peque\u00f1os\u00bb se hab\u00edan quedado all\u00ed cuando la mayor\u00eda del pueblo hab\u00eda abandonado el arrabal.<\/p>\n<p>Una carta de san Vicente de Pa\u00fal al se\u00f1or Lambert nos dice que la solicitud de Luisa no disminu\u00eda, durante estas revueltas civiles, hacia los peque\u00f1os abandonados sino que se dirig\u00eda a la enorme muchedumbre de refugiados y de pobres. Escuchemos al santo describir estas primeras <i>sopas popu\u00ad<\/i><i>lares <\/i>distribuidas por las hijas de la caridad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abLas pobres hijas de la caridad, escribe, hacen y distribu\u00ad<\/i><i>yen todos los d\u00edas sopa en casa de la se\u00f1orita Le Gras, para <\/i><i>mil trescientos pobres harapientos y en el arrabal de san Dio\u00adnisio para ochocientos refugiados, y s\u00f3lo en la parroquia de san Pablo cuatro o cinco de estas hermanas se la dan a cinco mil pobres, adem\u00e1s de sesenta u ochenta enfermos que tienen a su cuidado. Hay otras que hacen en otro sitio lo mismo\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p><i>Y, <\/i>Luisa dec\u00eda, \u00abhabiendo parroquias en las que hay cin\u00adco mil pobres a los que se les da sopa. En nuestra parroquia se les da a dos mil, sin contar los enfermos\u00bb.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes, el tema de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos s\u00f3lo se encuentra raramente en la correspondencia de san Vicente y de la se\u00f1orita Le Gras. Las dificultades de los pri\u00admeros tiempos hab\u00edan desaparecido casi.<\/p>\n<p>En 1654, las trece casas comenzaron a recibir a los ni\u00f1os de la maternidad del hospital, cuyas madres hab\u00edan muerto o los hab\u00edan abandonado.<\/p>\n<h3><i>La obra privada administrada en <\/i>1670 <i>por el hospital general<\/i><\/h3>\n<p>En 1670 la fundaci\u00f3n fue puesta bajo la autoridad de la administraci\u00f3n del hospital general por el rey. Con esta dis\u00adposici\u00f3n se afirma en el dominio pr\u00e1ctico la idea de que es la colectividad la que debe, por la mediaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos que la representan, soportar la carga de los ni\u00f1os abandonados. El edicto un\u00eda la obra al hospital general aunque dej\u00e1ndole vida propia.<\/p>\n<p>Seguir la obra de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos hasta este momento en que llegaba a ser instituci\u00f3n p\u00fablica y continuar con ella, no<b> <\/b>es la meta que nos hemos propuesto. En nuestros d\u00edas han hecho mucho m\u00e1s que hicieran Vicente de Pa\u00fal y su co\u00adlaboradora, Luisa de Marillac, pero es a ellos a los que se debe el m\u00e9rito de haberle dado el impulso, y haber depositado el germen de lo que ha sido creado desde entonces dar\u00e1 el servicio de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Luisa, que pensaba siempre en el porvenir de esta obra, hab\u00eda propuesto a san Vicente el recordar a las damas de la caridad que tengan a la obra presente incluso en su testa\u00admento. Hasta el fin de su vida estuvo preocupada por los medios de hacer m\u00e1s a\u00fan por los peque\u00f1os abandonados, que hab\u00eda adoptado en su gran familia de pobres. Tres meses antes de su muerte, escrib\u00eda por \u00faltima vez a este respecto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abHace tiempo que usted piensa tambi\u00e9n, mi muy honora\u00ad<\/i><i>ble padre, en los medios para servir m\u00e1s \u00fatilmente a los ni\u00f1os. <\/i><i>Ruego a Nuestro Se\u00f1or que d\u00e9 a conocer su santa voluntad, <\/i><i>como en todo lo dem\u00e1s, y nos conceda la gracia de ejecutarla <\/i><i>fielmente\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>A\u00fan hoy, sus hijas reciben como una directriz cumplida fielmente siempre, lo que san Vicente dec\u00eda a las primeras de ellas en 1643:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>\u00abEstoy convencido de que sent\u00eds a menudo afecto por ellos. Oh hijas m\u00edas, no sab\u00e9is lo que ten\u00e9is. Estad seguras de que no ofend\u00e9is a Dios al amarlos demasiado; puesto que son sus ni\u00ad\u00f1os y el motivo que os hace entregaros a su servicio y a su amor\u00bb<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Servicio ordenado Luisa insiste siempre en la necesidad de controlar el di\u00adnero que pasa por las hermanas \u00abpara ponerlo exactamente cn las manos de la dama destinada a este efecto\u00bb. 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