{"id":127060,"date":"2024-08-01T08:49:42","date_gmt":"2024-08-01T06:49:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127060"},"modified":"2023-08-19T22:35:15","modified_gmt":"2023-08-19T20:35:15","slug":"ante-la-infancia-abandonada-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/","title":{"rendered":"Ante la infancia abandonada (I)"},"content":{"rendered":"<p>Han existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en los siglos pasados, tendremos que deplorar el abandono de estos pobres peque\u00f1os. Es una verdad de hoy y de ayer&#8230; Tambi\u00e9n, la fundaci\u00f3n de hospitales de ni\u00f1os exp\u00f3sitos por san Vicente de Pa\u00fal y por su fiel colaboradora fue una nece\u00adsidad en su siglo. Sin embargo marc\u00f3 un progreso social.<\/p>\n<h2><i>En la \u00e9poca feudal<\/i><\/h2>\n<p>En tal \u00e9poca de la historia, los ni\u00f1os abandonados eran considerados \u00abun deshecho oneroso\u00bb por los se\u00f1ores a quie\u00adnes incumb\u00edan l\u00f3gicamente la obligaci\u00f3n de mirar por su sostenimiento como obligaci\u00f3n de justicia.<\/p>\n<p>Poco protegida, seg\u00fan puede apreciarse en las cartas de los siglos siguientes, la condici\u00f3n de los bastardos era pre\u00adcaria y extremadamente deplorable. Estos peque\u00f1os estaban excluidos de la asistencia que se daba en los hospitales a los reci\u00e9n nacidos leg\u00edtimos, hu\u00e9rfanos o pobres, bajo el pre\u00adtexto de que su n\u00famero aumentaba demasiado aprisa. Las cartas de Carlos VII del 7 de agosto de 1445 ponen como motivo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00ab&#8230;que podr\u00eda ocurrir que hubiera tan gran cantidad, <\/i><i>porque los abandonen y no tengan inconveniente en abando\u00ad<\/i><i>narlos al ver que tales hijos bastardos est\u00e1n muy bien alimen\u00ad<\/i><i>tados y al verse libres de esta carga y cuidado, de tal forma <\/i><i>que los veinte hospitales no saben ni pueden albergarlos ni <\/i><i>alimentarlos\u00bb <\/i>.<\/p>\n<p>Los can\u00f3nigos y el cabildo de Notre-Dame tuvieron que ocuparse de los ni\u00f1os abandonados\u00bb a los que se han acostumbrado a recibir y a alimentar para honrar a Dios\u00bb. Cartas de 1536 que hac\u00edan inventario del hospital de los Enfants-Rouges se\u00f1alan el hecho.<\/p>\n<h2><i>En el siglo XVI<\/i><\/h2>\n<p>Al acrecentarse la mortalidad de los peque\u00f1os, el parla\u00admento de Par\u00eds juzg\u00f3 necesario, por decisi\u00f3n com\u00fan (el 11 de agosto de 1552) a los se\u00f1ores de alta justicia de la capital, que contribuyeran, en toda la ciudad y en los barrios de la misma, a \u00abalimentar, mantener y nutrir\u00bb a los ni\u00f1os exp\u00f3\u00adsitos. Adem\u00e1s del arzobispo de Par\u00eds y el cabildo de Notre\u00adDame, se encontraban entre los se\u00f1ores de alta justicia de la ciudad: el abad de Saint-Germain-des-Pr\u00e9s, el abad de Saint-Victor, el abad de Sainte-Genevi\u00e9ve, el gran prior de Francia, el prior de Saint-Martin-des-Champs, el prior de Saint-Denis-de-la-Charte, la abadesa de Montmatre, los Cabildos de Saint-Marcel, de Saint-Merry y de Saint-Benoit.<\/p>\n<p>Al recomendarles esta tarea, los se\u00f1ores de alta justicia hicieron proyectos sobre una fundaci\u00f3n expresamente des\u00adtinada a los ni\u00f1os abandonados. Procedieron a la hospita\u00adlizaci\u00f3n de los peque\u00f1os de las casas del puerto de Saint\u00adLandry, \u00abcerca de la casa episcopal\u00bb y que estaba \u00aben la parte baja de una callejuela que bajaba al r\u00edo\u00bb.<\/p>\n<h3><i>La Cuna<\/i><\/h3>\n<p>El parlamento orden\u00f3 la visita al asilo que el p\u00fablico dar\u00e1 el nombre de \u00abLa Cuna\u00bb. Dio a los \u00abse\u00f1ores de Notre\u00adDame\u00bb algunas sugerencias de reformas que hab\u00eda que hacer y aprob\u00f3 su proyecto en 1570, recomendando reuniones de vez en cuando para que los se\u00f1ores de alta justicia de la ciu\u00addad pudieran \u00abhacer y redactar memorias y art\u00edculos de po\u00adlic\u00eda&#8230; para el gobierno y la administraci\u00f3n\u00bb de la obra. Tres mujeres <i>y <\/i>un burgu\u00e9s fueron designados para ocuparse del cuidado, la alimentaci\u00f3n y el sostenimiento de estos ni\u00f1os y un cajero para encargarse de ellos.<\/p>\n<p>Las circunstancias pol\u00edticas no favorecieron las sabias disposiciones y la buena voluntad del parlamento y del ca\u00adbildo. Lo de Saint-Barth\u00e9lemy es de 1572; los asedios a Paris por Enrique III y Enrique IV, respectivamente, pararon el desarrollo de esta obra cristiana, o al menos su funciona\u00admiento seg\u00fan la organizaci\u00f3n establecida al principio.<\/p>\n<h2><i>&#8230;En el siglo XVII<\/i><\/h2>\n<p>Los historiadores est\u00e1n de acuerdo al pintar la situaci\u00f3n de estos ni\u00f1os abandonados como muy triste en el siglo xvii, y el mal que en la misma capital se trataba de remediar era particularmente profundo.<\/p>\n<p>Su sostenimiento depend\u00eda a\u00fan demasiado de las ayudas insuficientes y precarias, obtenidas por ellos de la conmisera\u00adci\u00f3n p\u00fablica. Bouchel, que vivi\u00f3 a comienzos del siglo, ha\u00adbla as\u00ed de la ingeniosa originalidad con que se suscitaba en\u00adtre la gente la preocupaci\u00f3n por la caridad p\u00fablica:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abDentro de la catedral de Notre-Dame, a mano izquierda, hay un catre de madera sobre el pavimento, sobre el cual, en los d\u00edas solemnes, se pone a dichos ni\u00f1os abandonados, a fin de mover el coraz\u00f3n del p\u00fablico. Cerca de \u00e9ste hay dos o tres nodrizas y un barre\u00f1o para recoger las limosnas de las gentes de bien. Los ni\u00f1os encuentran a veces quien los solicite y los adopte por personas que no tienen hijos, que se comprometen a alimentarlos y educarlos como a sus propios hijos\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>En el seno de una sociedad distinguida por la exquisita educaci\u00f3n de sus costumbres, se encontraban casi a diario sobre el pavimento o sobre el rellano de las iglesias, reci\u00e9n nacidos muertos o muri\u00e9ndose de miseria y de hambre a la vista de los que pasaban; otros eran recogidos por el comi\u00adsario del barrio y llevados a la \u00abCuna\u00bb. Seg\u00fan el relato del lugarteniente de la polic\u00eda, 300 \u00f3 400 ni\u00f1os eran abandonados cada a\u00f1o, y Vicente de Pa\u00fal pod\u00eda decir en 1649, que no se encontraba \u00abni uno solo en vida desde hac\u00eda cincuenta a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Se segu\u00edan llevando los ni\u00f1os abandonados a la \u00abCuna\u00bb, pero, por falta de recursos, la viuda que hab\u00eda sucedido a las primeras mujeres propuestas para la obra, se ve\u00eda en la imposibilidad de continuar eficazmente \u00abel cuidado y la ali\u00admentaci\u00f3n de dichos ni\u00f1os\u00bb. Por otra parte, las dos sirvien\u00adtas que la ayudaban en esta tarea cuidaban muy mal a los ni\u00f1os y los dejaban sin escr\u00fapulos a cualquier gente que ne\u00adcesitaba la vida de un reci\u00e9n nacido para un uso cualquiera. Esto suscit\u00f3 rumores muy siniestros entre el pueblo sobre la suerte que esperaba a estos desdichados en el asilo en que eran recogidos. San Vicente de Pa\u00fal da una de las mejores descripciones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abEstas pobres criaturitas estaban mal asistidas: \u00a1una no\u00ad<\/i><i>driza para cuatro o cinco ni\u00f1os&#8230;\u00a1 Se les vend\u00eda por ocho <\/i><i>sueldos cabeza a los mendigos, que le romp\u00edan brazos y piernas <\/i><i>para mover a la gente a compasi\u00f3n y que les diera limosna, y <\/i><i>los dejaban morir de hambre&#8230; Les daban pastillas de l\u00e1udano para dormirlos&#8230;\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Lo que le desolaba como a\u00fan m\u00e1s deplorable, era que mo\u00adr\u00edan sin esperanza de ser salvados ya que la viuda afirmaba no haber bautizado nunca ni hecho bautizar a ninguno.<\/p>\n<h3><i>Santa Luisa se conmueve ante la triste suerte <\/i><i>de los peque\u00f1os abandonados<\/i><\/h3>\n<p>Luisa de Marillac, superiora de las hijas de la caridad, que ayudaban a las damas en el hospital desde 1634, se con\u00admovi\u00f3 profundamente al saber lo que ocurr\u00eda en la casa de la \u00abCuna\u00bb. Su primer bi\u00f3grafo afirma que fue la primera que inform\u00f3 a Vicente del desorden que all\u00ed exist\u00eda. La res\u00adpuesta de \u00e9ste no se hizo esperar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abHe pensado hablar profundamente con el se\u00f1or procura\u00addor general sobre el medio de socorrer a estas pobres criatu\u00ad<\/i><i>ras, a estos ni\u00f1os abandonados. La se\u00f1ora Gousault le habr\u00e1 dicho quiz\u00e1 las propuestas que se me han hecho para ello. Hablaremos con usted de aqu\u00ed a tres o cuatro d\u00edas&#8230;\u00bb<\/i>.<\/p>\n<h3><i>Colaboraci\u00f3n de las damas de la caridad<\/i><\/h3>\n<p>Luisa y Vicente constataron que \u00absocorrer a estas pobres criaturas\u00bb era imposible sin la colaboraci\u00f3n de las damas de la caridad. Estas, de las que Luisa era una \u00abde las m\u00e1s con\u00adsiderables\u00bb, hab\u00edan ya mejorado la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os en el hospital. En 1634, por falta de nodrizas, estuvieron obligadas a recurrir a la lactancia artificial y ofrecieron \u00abal hospital cabras, los ni\u00f1os las orde\u00f1aban muy f\u00e1cilmen\u00adte\u00bb. Habiendo aumentado los recursos a lo largo de los meses siguientes, se alegraron de poder hacer a\u00fan m\u00e1s y ofrecer al hospital tres nodrizas cuyos gastos pagaban ellas.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no har\u00edan otro tanto con los peque\u00f1os abando\u00adnados de la \u00abCuna\u00bb? Proponerles una cosa as\u00ed a las damas de la nobleza y de la burgues\u00eda del siglo xvii era una cuesti\u00f3n bastante delicada. Vicente y Luisa comprend\u00edan muy bien la fuerza de los prejuicios de su tiempo que exclu\u00edan a los bastardos. Hac\u00eda falta entonces desarraigar de las damas esta concepci\u00f3n poco cristiana, esta incomprensi\u00f3n hacia el hijo natural que, a pesar de su inocencia personal, lo con\u00addenaba desde el principio de su vida y lo marcaba como fruto de pecado.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se dirige entonces a algunas de las damas solamente y las invita a visitar la \u00abCuna\u00bb para hacerles co\u00adnocer a fondo los abusos de la casa. Una vez que vieron a estos pobres peque\u00f1os abandonados, se sentir\u00edan movidas a venir en su ayuda. Vicente ten\u00eda raz\u00f3n; y monse\u00f1or Calvet ha expresado muy bien el hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abEsta sociedad aristocr\u00e1tica, escribe, ten\u00eda coraz\u00f3n; pero estaba lejos de la miseria cuyo horror no imaginaba; hab\u00eda que ponerla ante sus ojos en t\u00e9rminos concretos y humanos&#8230; Cuando llega a comprender y a conmoverse es capaz de cual\u00adquier tipo de generosidad\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 con los ni\u00f1os abandonados, por los que el santo sacerdote suscit\u00f3, a fuerza de tenacidad, un amor ca\u00adritativo entre la burgues\u00eda y la aristocracia parisina.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber ganado la confianza de un peque\u00f1o n\u00famero, Vicente convoca a todas las damas de la caridad del hospital; combate la repugnancia visible de la mayor parte de ellas; se levanta por encima de los prejuicios; de\u00adfiende la causa de estas peque\u00f1as criaturas de Dios con un entusiasmo contagioso; la asamblea toma una resoluci\u00f3n: se har\u00e1 \u00abuna prueba con los ni\u00f1os abandonados\u00bb.<\/p>\n<h3><i>Se comienza por poco&#8230;<\/i><\/h3>\n<p>Metidas ya en el terreno de lo concreto, las damas se dan cuenta de que nadie est\u00e1 mejor preparado para organizar el servicio a los ni\u00f1os abandonados que la se\u00f1orita Le Gras y sus hijas de la caridad. Debido a la falta de nodrizas, se pre\u00adguntan si se podr\u00e1, tomando s\u00f3lo a dos o tres ni\u00f1os para comenzar, \u00abalimentarlos con leche de vaca\u00bb. Vicente conf\u00eda a su colaboradora la consolaci\u00f3n que \u00e9l ha tenido de \u00abque la providencia la ha escogido a usted para este fin\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa, por su parte, esperaba s\u00f3lo que se lo ordenaran para ponerse manos a la obra y acoger en su casa a los pri\u00admeros de esos millares de ni\u00f1os que vendr\u00e1n a continuaci\u00f3n, en todos los pa\u00edses, durante todos los siglos, a buscar \u00abel cari\u00f1o que las buenas madres tienen con sus ni\u00f1os\u00bb bajo las alas blancas de una sierva de los pobres. Si a veces Luisa sufre momentos de des\u00e1nimo o de repugnancia ante el pensamiento de servir a \u00abesos reci\u00e9n nacidos tan llorones, tan sucios&#8230; nacidos de malas madres que los han tra\u00eddo al mundo ofendiendo a Dios, y luego los han abandonado\u00bb, tiene el consuelo de recobrar \u00e1nimos volviendo a leer las palabras de san Vicente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abUstedes reparar\u00e1n, dice \u00e9l, la ofensa que estas malas ma\u00ad<\/i><i>dres han hecho al abandonar as\u00ed a sus hijos, cuando se preo\u00adcupen por servirlos por amor de Dios y porque a \u00e9l le per\u00adtenecen\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Y el santo, que comprende perfectamente la repugnancia que puede causar una obra de este tipo, no duda en a\u00f1adir \u00ablo \u00fanico que nos mueve (conduce) a ello es el amor de Dios\u00bb. En consecuencia, impulsa a sus hijas a llegar m\u00e1s lejos y les precisa incluso la manera de realizar este servicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abHijas m\u00edas, entregaos a Dios para servirlos con <\/i>gran ca\u00adridad y dulzura, y <i>acostumbraos a <\/i>ver a Dios en ellos y a ser\u00advirlos en Dios y por su amor\u00bb.<\/p>\n<h3><i>Luisa mejor que nadie pod\u00eda comprender su desgracia<\/i><\/h3>\n<p>La providencia, que confiaba a Luisa la maternidad de tantos hijos adoptivos, la hab\u00eda preparado para esta misi\u00f3n. Hab\u00eda nacido en 1591, en el seno de la familia Marillac, de gran renombre en el reinado de Luis XIII, pero fue d\u00e9bil y enfermiza desde su ni\u00f1ez.<\/p>\n<h3><i>&#8230;Enclenque<\/i><\/h3>\n<p>Ni\u00f1a desafortunada, conoci\u00f3 el efecto de las maldiciones del Se\u00f1or sobre Jerusal\u00e9n: \u00ab\u00a1Ay de las que est\u00e9n encinta y de las que cr\u00eden en aquellos d\u00edas!\u00bb (Mt 24, 19). Francia acababa de salir de los disturbios de las guerras civiles sus\u00adcitadas por la sucesi\u00f3n al trono de Francia. Luisa arrastrar\u00e1 as\u00ed, durante toda su vida, un cuerpo condenado de antemano a una gran debilidad que har\u00e1 m\u00e1s tarde decir a san Vi\u00adcente \u2014desde el a\u00f1o 1647\u2014 que la \u00abconsideraba muerta na\u00adturalmente desde hac\u00eda 10 a\u00f1os, sin tener m\u00e1s vida que la que le proven\u00eda de la gracia\u00bb. La debilidad del cuerpo con\u00adtribuir\u00e1 \u00fanicamente a aumentar su energ\u00eda moral. En medio de continuas alternativas de postraci\u00f3n y de enfermedad, que la atormentan, poni\u00e9ndola continuamente en peligro de muerte, parece levantarse de su lecho de dolor m\u00e1s fuerte moralmente y m\u00e1s dispuesta a\u00fan al sufrimiento y al trabajo.<\/p>\n<h3><i>Hu\u00e9rfana desde muy temprano<\/i><\/h3>\n<p>Adem\u00e1s de la debilidad de su cuerpo, Luisa conoci\u00f3 la triste miseria de no haber conocido a su madre. De ah\u00ed ese fondo de melancol\u00eda contra el que tuvo que luchar constan\u00adtemente, y una inmensa necesidad de ternura que s\u00f3lo fue satisfecha raras veces. Su car\u00e1cter tiene ese tinte de semitristeza que no es raro encontrar en los hu\u00e9rfanos, y que en ella f\u00e1cilmente \u00abhubiese degenerado en humor sombr\u00edo, si la religi\u00f3n no se hubiera apoderado de este coraz\u00f3n y no le hubiese hecho encontrar en sus propios sufrimientos una fuente de compasi\u00f3n por las penas de los otros\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando apenas ten\u00eda cuatro a\u00f1os, Luisa ve\u00eda a su padre volverse a casar con Antoinette Camus, el 12 de enero de 1595. Para la peque\u00f1a no hubo ning\u00fan abandono ingenuo sobre las rodillas maternas porque su madrastra parec\u00eda haber reservado toda su ternura y solicitud para los hijos de su primer matrimonio. La paz no se restableci\u00f3 en el nuevo hogar de M. de Marillac que se instal\u00f3 en siete domi\u00adcilios sucesivos entre los a\u00f1os 1595 y 1602.<\/p>\n<p>No sabemos d\u00f3nde pas\u00f3 Luisa los primeros a\u00f1os de su vida, sobre todo despu\u00e9s de la instalaci\u00f3n del nuevo matri\u00admonio. Es muy probable que su padre quisiera alejarla de un medio en el que estaba de m\u00e1s. Cuando ya era algo mayor fue enviada como pensionista a Poissy, al monasterio real de San Luis, donde se encontraba entre las religiosas dominicas una prima hermana, Luisa de Marillac, mujer de elevada virtud y de una especial cultura literaria.<\/p>\n<p>Sin precisar la fecha ni la raz\u00f3n del traslado, el primer bi\u00f3grafo de la santa dice que su padre la hizo abandonar el monasterio \u2014lugar demasiado suntuoso en relaci\u00f3n sin duda con su condici\u00f3n m\u00e1s modesta\u2014 y la envi\u00f3 en Par\u00eds poni\u00e9n\u00addola en manos de una \u00abmaestra h\u00e1bil y virtuosa para que aprendiera todo lo que una joven de su condici\u00f3n deb\u00eda saber\u00bb.<\/p>\n<p>La incertidumbre en que nos hallamos con respecto a este per\u00edodo de su vida no nos permite saber d\u00f3nde se encontraba el 25 de julio de 1604 cuando, siendo una chiquilla formal de trece a\u00f1os, recibi\u00f3 la noticia de la muerte de su padre. Este atestiguaba en su testamento que ella hab\u00eda sido su mayor consuelo en el mundo y que le hab\u00eda \u00absido dada por Dios para reposo de su esp\u00edritu en las aflicciones de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Una cosa es cierta: en 1604 Luisa gustaba por segunda vez de los sufrimientos de los hu\u00e9rfanos. Hablando m\u00e1s tarde de su infancia dir\u00e1:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abDios me hizo conocer desde muy temprano que yo deb\u00eda <\/i><i>de ir a \u00e9l por la cruz. Desde mi nacimiento y durante toda mi <\/i><i>vida, casi nunca me ha dejado sin ocasi\u00f3n de sufrimientos\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Estas melanc\u00f3licas impresiones de juventud le hac\u00edan comprender mejor sin duda, en 1638 todo el amor que era preciso dar a todos estos peque\u00f1os seres sin madre que per\u00adtenec\u00edan en adelante a ella y a sus hijas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en los siglos pasados, tendremos que deplorar el abandono &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404918,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[237],"tags":[228],"class_list":["post-127060","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad","tag-calvet"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Ante la infancia abandonada (I) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Ante la infancia abandonada (I) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Han existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en los siglos pasados, tendremos que deplorar el abandono ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-08-01T06:49:42+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"310\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"163\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"12 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Ante la infancia abandonada (I)\",\"datePublished\":\"2024-08-01T06:49:42+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\"},\"wordCount\":2854,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163\",\"keywords\":[\"Calvet\"],\"articleSection\":[\"Historia de las Hijas de la Caridad\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\",\"name\":\"Ante la infancia abandonada (I) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163\",\"datePublished\":\"2024-08-01T06:49:42+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163\",\"width\":310,\"height\":163},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Ante la infancia abandonada (I)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Ante la infancia abandonada (I) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Ante la infancia abandonada (I) - Somos Vicencianos","og_description":"Han existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en los siglos pasados, tendremos que deplorar el abandono ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2024-08-01T06:49:42+00:00","og_image":[{"width":310,"height":163,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"12 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Ante la infancia abandonada (I)","datePublished":"2024-08-01T06:49:42+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/"},"wordCount":2854,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163","keywords":["Calvet"],"articleSection":["Historia de las Hijas de la Caridad"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/","name":"Ante la infancia abandonada (I) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163","datePublished":"2024-08-01T06:49:42+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163","width":310,"height":163},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-i\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Ante la infancia abandonada (I)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaam.jpg?fit=310%2C163","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-x3m","jetpack-related-posts":[{"id":130522,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-i\/","url_meta":{"origin":127060,"position":0},"title":"Santa Luisa: ante la infancia abandonada (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"25\/05\/2014","format":false,"excerpt":"\"Amad mucho el servicio a estos peque\u00f1os, por cuya boca Dios recibe una alabanza per-fecta... Consideraos como sus madres\" San Vicente de Pa\u00fal Han existido siempre, y sin duda seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os abandonados. Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/05\/Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":127062,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-ii\/","url_meta":{"origin":127060,"position":1},"title":"Ante la infancia abandonada (II)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"03\/08\/2024","format":false,"excerpt":"Madre tambi\u00e9n La preparaci\u00f3n providencial comenzaba en la infancia y juventud de Luisa, se prosigui\u00f3 en su vida de esposa cris\u00adtiana. Casada el cinco de febrero de 1613, conoci\u00f3 la alegr\u00eda de la maternidad el 18 de octubre al dar a luz un hijo, Miguel Antonio, al que trata de\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":130529,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-iii\/","url_meta":{"origin":127060,"position":2},"title":"Santa Luisa: ante la infancia abandonada (III)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/05\/2014","format":false,"excerpt":"Dificultades: ...Sin dinero El enfriamiento de la caridad y el agotamiento de los recursos de la obra hac\u00edan de la direcci\u00f3n del personal de los ni\u00f1os abandonados un peso aplastante para la se\u00f1orita Le Gras. Desde el primer a\u00f1o de la guerra civil, las privaciones en la obra fueron extremas.\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/05\/Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":127066,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-iv\/","url_meta":{"origin":127060,"position":3},"title":"Ante la infancia abandonada (IV)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"07\/08\/2024","format":false,"excerpt":"...Se intenta apiadar a las damas Acaba sin embargo por mostrar en una carta a la se\u00f1o\u00adrita de Lamoignon, la necesidad urgente de una asamblea de damas y la necesidad de cuestaciones suplementarias para sostener la empresa una vez m\u00e1s. Parecidos gritos de angustia sobre la suerte de las pobres\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":127068,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-v\/","url_meta":{"origin":127060,"position":4},"title":"Ante la infancia abandonada (V)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"09\/08\/2024","format":false,"excerpt":"Servicio ordenado Luisa insiste siempre en la necesidad de controlar el di\u00adnero que pasa por las hermanas \"para ponerlo exactamente cn las manos de la dama destinada a este efecto\". Igual\u00admente hace hincapi\u00e9 en que las hermanas obedezcan fiel\u00admente las leyes establecidas para mantener un buen orden en el servicio.\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":127064,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-iii\/","url_meta":{"origin":127060,"position":5},"title":"Ante la infancia abandonada (III)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/08\/2024","format":false,"excerpt":"Reclutamiento de nodrizas: Informaci\u00f3n, ficha Estas deber\u00e1n presentar un certificado de moralidad y someterse a la inspecci\u00f3n de un m\u00e9dico encargado de verifi\u00adcar su edad y la calidad de su leche, su estado general. El certificado debe llevar tambi\u00e9n la firma del cura p\u00e1rroco, y no constatar s\u00f3lo la regularidad\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127060"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127060\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405373,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127060\/revisions\/405373"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/404918"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}