{"id":126069,"date":"2013-12-13T06:40:18","date_gmt":"2013-12-13T05:40:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=126069"},"modified":"2016-07-26T17:23:07","modified_gmt":"2016-07-26T15:23:07","slug":"san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo)"},"content":{"rendered":"<h2>XVIII: La muerte<\/h2>\n<h3><em>La asistencia a los mendigos<\/em><\/h3>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os de la existencia mortal de Vicente fueron sufrimientos f\u00edsicos, bajo los cuales el vigoroso organismo del sacerdote campesino se fue doblegando y poco a poco inmoviliz\u00e1ndose. No se dobleg\u00f3 ni inmovi\u00adliz\u00f3 el esp\u00edritu, que el amor a Dios hac\u00eda cada vez m\u00e1s activo. En torno suyo las obras crec\u00edan, alguna desapare\u00adc\u00eda; y as\u00ed suced\u00eda con sus hijos. En 1653 le lleg\u00f3 de Polonia la noticia de la muerte de su Lambert y de An\u00adnecy la de su Gu\u00e9rin; y poco a poco, en los a\u00f1os sucesivos, segados por la vejez y m\u00e1s a\u00fan por las fatigas y por las enfermedades contra\u00eddas sirviendo a la gente pobre, mu\u00adchos de sus primeros compa\u00f1eros vinieron a faltarle. y sin embargo nunca jam\u00e1s disminuy\u00f3 su fervor.<\/p>\n<p>De 1653 es su impulso m\u00e1s decisivo para la soluci\u00f3n del viejo problema de la mendicidad.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la mendicidad era com\u00fan a la Euro\u00adpa del siglo XVII: el despojo de los conventos y de las iglesias lo hab\u00eda aumentado enormemente en las naciones de la Reforma; las guerras lo hab\u00edan extendido por to\u00addas las regiones. Los poderes p\u00fablicos trataban de varias maneras de combatir la mendicidad, favorecida por los des\u00f3rdenes pol\u00edticos, por la inercia econ\u00f3mica y por la ociosidad de tantos trabajadores. S\u00f3lo en Par\u00eds, normal\u00admente, circulaban de nueve mil a diez mil mendigos, que viv\u00edan de limosnas y recursos miserables. Mar\u00eda de Medici, el Parlamento y el clero hab\u00edan intervenido ya para recoger a aquella masa de miserables en almacenes, campos de trabajo y hospicios; pero prefer\u00edan mendigar m\u00e1s que trabajar. En 1612 se hab\u00eda recurrido a los azotes para castigar a los recalcitrantes: l\u00e1tigo, picota y galeras para los hombres, l\u00e1tigo y cabeza afeitada para las mu\u00adjeres.<\/p>\n<p>En una memoria de 1617 se refiere que en Par\u00eds los hospitales pululaban de pobres, \u00abla mayor parte vo\u00adluntarios y las iglesias y las calles estaban tan rebosantes de soldados, obreros, lacayos, campesinos, hombres y mu\u00adjeres que mendigaban\u00bb que no se pod\u00eda rezar un <i>Pater <\/i>o entablar una conversaci\u00f3n sin ser interrumpidos por mendigos, petulantes y agresivos, que llegaban a las in\u00adjurias y a las blasfemias.<\/p>\n<p>La Guerra de los treinta a\u00f1os primero y la de la Fronda despu\u00e9s hab\u00edan aumentado la plaga, reuniendo s\u00f3lo en Par\u00eds a cien mil mendigos que se convirtieron en un peligro p\u00fablico, por los delitos que comet\u00edan: en el hambre y en el abandono la mendicidad se estaba con\u00advirtiendo en una escuela de criminalidad y de ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>\u00abPar\u00eds es la esponja de toda Francia\u00bb, dec\u00eda san Vi\u00adcente; Par\u00eds absorb\u00eda toda la mendicidad del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Junto con otras instituciones, tambi\u00e9n San L\u00e1zaro intervino para aliviar aquella plaga, dando comidas, pan y la palabra de Dios. Pero se trataba de un problema econ\u00f3mico, social y pedag\u00f3gico, complejo y se requer\u00eda al\u00adgo m\u00e1s que aquella asistencia fragmentaria. Y tambi\u00e9n Vicente estudi\u00f3 este problema. Con los medios de que pudo disponer, empez\u00f3 por preparar un hospicio-labora\u00adtorio en la casa llamada \u00abNombre de Jes\u00fas\u00bb y, de acuerdo con la Marillac, que por su parte hab\u00eda estudiado el fe\u00adn\u00f3meno para hallar sus remedios, y por su prudente con\u00adsejo, introdujo en el hospicio, junto a verdaderos mendi\u00adgos, una serie de obreros, con la tarea de portarse como hu\u00e9spedes pobres como los otros, pero en realidad con el encargo de ense\u00f1ar a todos un oficio. Santa Luisa pro\u00adpuso especialmente obreros tejedores, zapateros, botone\u00adros y, entre las mujeres, encajeras, guanteras y costure\u00adras; y proporcion\u00f3 los instrumentos para el trabajo. Al frente se puso un Consejo de administraci\u00f3n, compuesto de tres miembros: el Superior general de los sacerdotes de la Misi\u00f3n y dos personalidades escogidas por \u00e9l, que fueron el consejero del rey Desbordes-Gorder y el mer\u00adcader de pa\u00f1os Lobligeois: dos nombres que designaban dos funciones importantes, una en relaci\u00f3n con los poderes p\u00fablicos y otra en relaci\u00f3n con los oficios que hab\u00eda que ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n revelaba la sensibilidad y la modernidad de los criterios de los dos santos, que buscaban la soluci\u00f3n en el orden productivo m\u00e1s floreciente y prometedor de su tiempo.<\/p>\n<p>La obra empez\u00f3 en marzo de 1653 y tuvo un resul\u00adtado magn\u00edfico: los mendigos no s\u00f3lo tuvieron comida y alojamiento, sino tambi\u00e9n oficio y un trabajo, de tal ma\u00adnera que se hicieron productivos y recobraron su digni\u00addad. Y esto conforme al programa preciso formulado por el Santo, que, financiando el hospicio, hab\u00eda dicho: \u00abDoy este dinero no s\u00f3lo para aliviar la miseria de los pobres; sino adem\u00e1s para que se les instruya y se les ense\u00f1e cuanto necesitan para su salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente llegaron la aprobaci\u00f3n del arzobis\u00adpo y las franquicias del rey, que pidi\u00f3 a los cuarenta al\u00adbergados que rogaran por la tranquilidad del Estado y la prosperidad de los monarcas. Se a\u00f1adi\u00f3 al hospicio una casa contigua y Vicente iba all\u00e1 a veces, arrastr\u00e1ndose desde el vecino hospicio de San L\u00e1zaro, para ense\u00f1ar la doctrina cristiana, con aquel m\u00e9todo pedag\u00f3gico suyo de sonriente paciencia y sencillez. Dec\u00eda: \u00abMirad, yo empiezo pregunt\u00e1ndoos; pero si no sab\u00e9is responder no teng\u00e1is miedo. Yo os preguntar\u00e9 si sab\u00e9is hacer la se\u00f1al de la cruz; y, si no sab\u00e9is hacerlo, \u00a1paciencia! No sois voso\u00adtros los \u00fanicos. \u00a1Cu\u00e1ntos habr\u00e1, aun en la Corte, y aun presidentes, que no lo saben hacer&#8230;!\u00bb<\/p>\n<p>E invitaba a uno despu\u00e9s de otro a persignarse. Si uno se equivocaba, el anciano maestro, sonriendo, le co\u00adrreg\u00eda, persign\u00e1ndose \u00e9l.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s explicaba el misterio de la Sant\u00edsima Trini\u00addad: \u00abComo en el sol hay tres cosas y estas tres cosas no hacen tres soles, as\u00ed en la Sant\u00edsima Trinidad hay tres personas y las tres no hacen m\u00e1s que un solo Dios. En el sol, dec\u00eda, hay tres cosas: el cuerpo del sol, la luz, el calor&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto se hac\u00eda ayudar por un ni\u00f1o, que, sa\u00adbiendo el catecismo, interven\u00eda dando respuestas, facilitan\u00addo aun psicol\u00f3gicamente el aprendizaje de los ancianos. E inculcaba el amor al trabajo, que era una de las leccio\u00adnes m\u00e1s urgentes que hab\u00eda que ense\u00f1ar a una muchedum\u00adbre, destrozada moralmente por la inacci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s pod\u00e9is desear? \u2014preguntaba\u2014. Os dan de comer, no como a los presidentes, pero bastante para satisfacer vuestra necesidad. \u00a1Cu\u00e1ntos pobres hay en Par\u00eds y en otras partes que no tienen la suerte que vosotros te\u00adn\u00e9is! \u00a1Cu\u00e1ntos pobres nobles que se sentir\u00edan felices si pudieran tener la comida que vosotros ten\u00e9is! \u00a1Cu\u00e1ntos pobres agricultores que trabajan desde la ma\u00f1ana a la noche y no comen tan bien como vosotros! Esto os obli\u00adga a trabajar manualmente cuanto pod\u00e1is, seg\u00fan vuestras fuerzas y a no pensar: aunque no haga nada, nada me faltar\u00e1. \u00a1Ah!, hijito, gu\u00e1rdate bien de hablar as\u00ed y di m\u00e1s bien que hay que trabajar por amor a Dios, porque El mismo te da ejemplo, trabajando continuamente por nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Reeducados en el esp\u00edritu, refocilados en el cuerpo, los mendigos recobraban una finalidad para su vida, con un sentimiento de paz, en la que la religi\u00f3n de la caridad, ense\u00f1ada por Vicente, Luisa, los misioneros y los religio\u00adsos, evocaba una atm\u00f3sfera de alegr\u00eda, Entre los refugia\u00addos, se prefirieron a los parientes de los misioneros y de las hermanas. Tal vez Vicente recordaba el estado de mendicidad de sus hermanos en Pouy.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de reconstrucci\u00f3n humana fue tal que la du\u00adquesa de Aiguillon y otras damas pidieron a Vicente que ampliara el hospicio y le ofrecieron los medios para ello. Convencido por ellas, fue a ver a la reina para pedirle la Salpetriere, edificios y cercado, para la obra: y lo ob\u00adtuvo. Se opusieron a ello personalidades ultrapotentes, a la., cuales no gustaba que se quisiera combatir la mendi\u00adcidad con las casas de reeducaci\u00f3n m\u00e1s que con las casas de detenci\u00f3n, El contraste fue tal que se lleg\u00f3 a la funda\u00adci\u00f3n de un hospital general para los pobres, del que Vicente obtuvo que no se excluyeran indiscriminadamente los mendigos de las provincias. Sin que \u00e9l hubiera sabido nada, el rey hab\u00eda confiado la asistencia espiritual del hospicio a los misioneros de San L\u00e1zaro, conociendo \u00abcu\u00e1nto hab\u00eda bendecido Dios su trabajo y cu\u00e1nto fruto hab\u00edan recogido en la asistencia a los pobres\u00bb; pero, por escasez de sujetos, Vicente no pudo aceptar. En compen\u00adsaci\u00f3n logr\u00f3 constituir un cuerpo de capellanes, compues\u00adto de eclesi\u00e1sticos de la Conferencia del martes y de otros centros, bajo la direcci\u00f3n del magn\u00edfico p\u00e1rroco parisino, Luis Abelly, que ser\u00eda su primer y autorizado bi\u00f3grafo. En la asistencia de las mujeres se emple\u00f3 a las Hijas de la Caridad. A ellas y a las damas \u2014y al frente de ellas la d&#8217;Aiguill\u00f3n y a la Miramion, sus colaboradoras\u2014, se de\u00adbi\u00f3 en gran parte el que durara la Salpetriere.<\/p>\n<p>Aquel su inculcar el trabajo se derivaba tambi\u00e9n del hecho que \u00e9l hab\u00eda sido y segu\u00eda siendo esencialmente un trabajador. Para \u00e9l el medio ordinario de santificaci\u00f3n era trabajar. Sobre esto sol\u00eda recordar la respuesta inva\u00adriable dada siempre por san Antonio a quien le pregun\u00adtaba c\u00f3mo se salvar\u00eda: \u00ab\u00a1Trabaja!\u00bb Y recordaba tambi\u00e9n a&#8217; aquel campesino del Alvernia, que durante toda su vida no hab\u00eda hecho m\u00e1s que amar y pastorear, y \u00aben aquella actividad se hab\u00eda aplicado a Dios\u00bb de tal manera y ha\u00adblaba de \u00e9l con tal profundidad que ning\u00fan te\u00f3logo ha\u00adbr\u00eda podido superarle. Se hab\u00eda instruido oyendo alg\u00fan serm\u00f3n y despu\u00e9s Dios se le hab\u00eda comunicado copiosa\u00admente en el trabajo.<\/p>\n<p>Ahora Vicente trataba de llegar al mismo resultado entre los mendigos: y en gran parte lo consigui\u00f3.<\/p>\n<h3><i>Galeotes<\/i><\/h3>\n<p>Las c\u00e1rceles segu\u00edan siendo, en el orden del mal mo\u00adral, lo que los hospitales en el orden del mal f\u00edsico: lu\u00adgares donde se miraba m\u00e1s a aislar que a curar: m\u00e1s a\u00fan, all\u00ed se facilitaba el mal por las contaminaciones, por la falta de higiene y de cuidados, y por la depravaci\u00f3n de los carceleros, puestos sobre los detenidos, frecuentemen\u00adte con intenciones de vejaci\u00f3n y con c\u00e1lculos de especu\u00adlaci\u00f3n. Una promiscuidad espantosa amontanaba en las celdas y en los dormitorios a hombres y mujeres, j\u00f3venes y viejos, criminales comunes y detenidos pol\u00edticos o por deudas. La religi\u00f3n no penetraba all\u00ed; la compasi\u00f3n es\u00adtaba proscrita.<\/p>\n<p>Para una asistencia religiosa se moviliz\u00f3 primera\u00admente a la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento, de la que Vicente era miembro; con la asistencia religiosa, llev\u00f3 ayudas de diversas clases a aquellos lugares de la desesperaci\u00f3n y del vicio. Intervinieron tambi\u00e9n otros esp\u00edritus generosos, hombres y mujeres: entre ellos estu\u00advieron los componentes de varias Confraternidades de la caridad e ilustres Damas de la caridad, sobre todo en la <i>Conciergerie, <\/i>introdujeron servicios religiosos, llevaron luz a las almas y aseguraron una asistencia sanitaria. San Vicente logr\u00f3 romper aun las resistencias legales opues\u00adtas de la c\u00e1rcel de la Bastilla, en que estaban detenidos los presos pol\u00edticos, apartados, con una vigilancia des\u00adpiadada, de cualquier clase de comunicaci\u00f3n con el exte\u00adrior. Defendi\u00f3 su causa en el Consejo de conciencia y ob\u00adtuvo que un sacerdote de la Conferencia del martes en\u00adtrara all\u00ed como capell\u00e1n.<\/p>\n<p>San Vicente, que durante toda su vida hab\u00eda practicado esta obra de misericordia, empezando por los m\u00e1s desgraciados, los galeotes, hab\u00eda puesto expresamente en\u00adtre los deberes de algunas Confraternidades de la cari\u00addad, \u2014como las de Montmirail y Folleville\u2014, la asisten\u00adcia a los encarcelados. Una c\u00e1rcel hab\u00eda tambi\u00e9n dentro del recinto de San L\u00e1zaro, donde se met\u00eda a los hijos d\u00edscolos. En el aceptarlos y retenerlos, el Santo practic\u00f3 siempre el criterio reeducativo, e impidiendo las viola\u00adciones de la justicia, pedidas a veces por padres extravia\u00addos y exaltados, regul\u00f3 las relaciones siempre con la ca\u00adridad. En aquella especie de reformatorio acogi\u00f3 aun a sacerdotes vagabundos y mendicantes, enajenados y de\u00adpravados, de varias clases: una cincuentena de \u00abpensio\u00adnados\u00bb, como los llamaba el anciano sacerdote. Exig\u00eda que se los tratara como a los sacerdotes de la Misi\u00f3n y ca\u00adlificaba de \u00abinjusticia\u00bb toda tentativa de tratarlos dis\u00adtintamente,<\/p>\n<p>Con un trabajo paciente de reeducaci\u00f3n, dirigido a curar y no a castigar, la mayor parte de aquellos liberti\u00adnos se enmendaban y eran devueltos a la sociedad ente\u00adramente transformados. Se dec\u00eda que en San L\u00e1zaro se trataba a los detenidos con tanta amabilidad y orden que se los transformaba en una especie de comunidad reli\u00adgiosa: de hecho no pocos sal\u00edan de all\u00ed para entrar en un claustro. Por esto hubo quien dio a san Vicente el t\u00edtulo de <i>Refugium peccatorum.<\/i><\/p>\n<p>Mientras tanto, segu\u00eda llevando y lo conserv\u00f3 hasta el fin de su vida y para desempe\u00f1ar su misi\u00f3n, el t\u00edtulo de capell\u00e1n de las galeras. Hab\u00eda puesto al servicio de los forzados a las Hijas de la Caridad, encarg\u00e1ndolas de su asistencia espiritual y corporal. Suministraban todos los d\u00edas la comida a los galeotes, por los cuales no dudaban en pedir limosna, les llevaban medicinas y vestidos <i>y <\/i>los instru\u00edan en las pr\u00e1cticas religiosas. Todos los s\u00e1ba\u00addos les llevaban la ropa interior limpia. Y puesto que a veces se encontraban con temperamentos rebeldes y de mala catadura, frente <i>a <\/i>ellos levantaron siempre la ba\u00adrrera de la pureza y de la dulzura, seg\u00fan las normas que les hab\u00eda inculcado su padre y maestro; si eran insulta\u00addas, sab\u00edan que deb\u00edan vengarse con el perd\u00f3n y el ser\u00advicio, como san Esteban de los que le lapidaron.<\/p>\n<p>Y en este servicio algunas de ellas alcanzaron las cumbres del hero\u00edsmo, como B\u00e1rbara Angibous. Cuando alg\u00fan galeote le tiraba a la cara la escudilla con el caldo, cosa que no ocurri\u00f3 una sola vez, recog\u00eda la comida sin decir una palabra y continuaba sirviendo, bajo una r\u00e1fa\u00adga de contumelias, como si no hubiera ocurrido nada. M\u00e1s a\u00fan, se opon\u00eda a que los carceleros intervinieran para gol\u00adpear al galeote.<\/p>\n<p>\u00abAh, hermanas \u2014les dec\u00eda el Santo\u2014, \u00a1qu\u00e9 suerte servir a estos pobres forzados, abandonados en manos de personas que no tienen compasi\u00f3n de ellos He visto tra\u00adtar a estos pobrecitos como bestias&#8230; Dios ha querido que fueran servidos por sus mismas hijas, porque decir <i>hija de la caridad <\/i>es lo mismo que decir <i>hija de<\/i> Dios\u00bb<span id='easy-footnote-1-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-1-126069' title='t. X, p. 645.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><i>La asistencia m\u00faltiple<\/i><\/h3>\n<p>Si hubiera mirado al pasado, Vicente habr\u00eda podido declararse satisfecho de que otra empresa se hubiera a\u00f1a\u00addido a tantas escalonadas a lo largo de los a\u00f1os de su trabajo: las confraternidades de la caridad, las misiones, cer\u00adca y lejos, los retiros, los seminarios, la asistencia a los for\u00adzados, a los esclavos, a los exp\u00f3sitos, a los enfermos, a los pobres, las visitas a los encarcelados, los cursos de instruc\u00adci\u00f3n y de catecismo, el cuidado de los pr\u00f3fugos&#8230;<\/p>\n<p>Pero Vicente no miraba al pasado: ten\u00eda demasiado que hacer. Se consideraba siempre por debajo de su de\u00adber, siempre en deuda con las criaturas, siempre en esta\u00addo de falta de correspondencia a las gracias que se le da\u00adban. Y aunque anciano y con las piernas que le pesaban y la espalda que se le encorvaba y la fiebrecilla que le abra\u00adsaba casi continuamente, no pensaba m\u00e1s que en servir. La duquesa de Aiguillon, con sensibilidad de mujer, ve\u00eda que destru\u00eda su salud y se descuidaba demasiado, y ped\u00eda a Portail que interviniera para poner un l\u00edmite a aquellos trabajos excesivos. No lograba convencerse de que en San L\u00e1zaro se consintiera a un anciano recorrer los campos de misi\u00f3n en los meses de calor sofocante, cuando se conoc\u00eda el valor que la existencia del fundador ten\u00eda para la Com\u00adpa\u00f1\u00eda y para la Iglesia y dec\u00eda que los superiores de la Misi\u00f3n estaban obligados en conciencia \u00aba ir a relevarle\u00bb, mientras que por todas partes se murmuraba contra ellos por el \u00abpoco cuidado\u00bb que ten\u00edan de \u00e9l, como si no cono\u00adcieran \u00abel tesoro que Dios les hab\u00eda concedido y lo gran\u00adde que ser\u00eda su p\u00e9rdida\u00bb.<\/p>\n<p>Esto escrib\u00eda el 20 de mayo de 1653, casi en respues\u00adta a una carta del Santo, que se excusaba con ella de no poder tomar parte en una asamblea, porque deb\u00eda ir a mi\u00adsionar en Sevran. \u00abMe parecer\u00eda ofender a Dios, no hacer cuanto puedo por la pobre gente de los campos\u00bb<span id='easy-footnote-2-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-2-126069' title='t. IV, pp. 586-587'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero no solamente se afanaba por la gente de los cam\u00adpos, sino tambi\u00e9n por la gente de la ciudad. Por el clero, por ejemplo, por los seminarios, por los enfermos y \u00fal\u00adtimamente tambi\u00e9n por los locos.<\/p>\n<p>Como se ha indicado, de la experiencia en los Bons\u00adEnfants y en San Carlos hab\u00eda sacado una desconfianza casi completa de los seminarios de adolescentes, porque ve\u00eda que los ni\u00f1os, cogidos en una edad en que todav\u00eda no estaban en disposici\u00f3n de hacer una elecci\u00f3n en su vida, despu\u00e9s de algunos estudios, frente a los primeros resulta\u00addos, con demasiada frecuencia deseaban cambiar de rum\u00adbo y dejaban plantados a maestros y bienhechores.<\/p>\n<p>Por esto hab\u00eda aceptado la direcci\u00f3n de un seminario para cl\u00e9rigos y sacerdotes en Tr\u00e9guier, en donde hab\u00edan sido escogidos sus misioneros. Como hab\u00eda reconocido el gran penitenciario, que era tambi\u00e9n el financiador en aquel siglo, aquellos parec\u00edan los sacerdotes que trabaja\u00adban \u00abcon mayor bendici\u00f3n\u00bb en la Iglesia.<\/p>\n<p>Y se necesitaban, puesto que entre los eclesi\u00e1sticos se recrudec\u00eda la embriaguez con las consecuencias imagina\u00adbles. Vicente hab\u00eda ense\u00f1ado a oponer a semejante falta de interioridad de la vida eclesi\u00e1stica el esp\u00edritu de ora\u00adci\u00f3n, para que a los sacerdotes, dec\u00eda, \u00ables gustara conver\u00adsar con Dios m\u00e1s que buscar las compa\u00f1\u00edas y para que atendieran a sus deberes en vez de estarse ociosos\u00bb.<\/p>\n<p>De una manera semejante, en Agen, se hab\u00eda confia\u00addo a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n el seminario, hasta en\u00adtonces dirigido por sacerdotes diocesanos. El seminario vivi\u00f3 trampeando por escasez de medios.<\/p>\n<p>Peor anduvieron las cosas en Perigueux, donde el obispo Filiberto Brandon, por sugerencia de Mons. Solmi\u00adnihac, los hab\u00eda llamado, a fines del a\u00f1o 1650. Despu\u00e9s de cerca de tres meses, hab\u00edan sido despedidos. Vicente hab\u00eda tomado la cosa a su estilo; y as\u00ed hab\u00eda escrito al obispo: \u00ab&#8230;somos enteramente indignos de prestar servicio a Dios bajo un prelado tan bueno como vos; y si pienso en las razones que la Providencia ha tenido para hacernos pa\u00adsar por tales, no veo otras que mis pecados&#8230;\u00bb<span id='easy-footnote-3-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-3-126069' title='t. IV, p&lt;sub&gt;&amp;#8216;&lt;\/sub&gt; 166.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De un modo semejante en 1655 tuvo que escribir al superior del seminario de Agde, cuando se vio obligado a llamarle con los otros sacerdotes de la Misi\u00f3n, por las difi\u00adcultades que abajo se exponen: \u00abHabiendo visto lo que sucede, os pido, se\u00f1or, que despu\u00e9s que hay\u00e1is rendido cuenta a los se\u00f1ores vicarios generales y retirado recibo de las cosas recibidas con inventario que pondr\u00e9is en sus manos, os despid\u00e1is cort\u00e9smente de ellos, sin una palabra de queja ni demostraci\u00f3n de que os alegr\u00e1is de salir de all\u00ed; y pedir\u00e9is a Dios que bendiga a la ciudad y a toda la di\u00f3cesis. Sobre todo os pido que no dig\u00e1is nada desde el p\u00falpito ni demostr\u00e9is en ninguna parte disgusto. Pedir\u00e9is la bendici\u00f3n de aquellos se\u00f1ores y har\u00e9is que se la pida toda la peque\u00f1a familia y la pedir\u00e9is tambi\u00e9n para m\u00ed, que deseo postrarme con vosotros a sus pies para pedir per\u00add\u00f3n de los pecados cometidos en ese lugar\u00bb<span id='easy-footnote-4-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-4-126069' title='t. V, P. 325.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero las cosas, por lo menos entonces, se arreglaron.<\/p>\n<p>En 1657, Monsieur Vincent fue invitado a poner or\u00adden en el seminario de Meaux, regido por el clero secular de la ciudad, entre una penuria de medios paralizadora y cuestiones judiciales escandalosas. Todav\u00eda un siglo <i>des\u00adpu\u00e9s, <\/i>en una memoria al Papa, el cardenal de Bissy pod\u00eda afirmar que la disciplina eclesi\u00e1stica, destruida en aquella di\u00f3cesis por una larga serie de guerras, hab\u00eda revivido \u00abgracias a los cuidados y a los esfuerzos de los operarios enviados por Vicente de,Pa\u00fal\u00bb.<\/p>\n<p>Entre estos operarios, se recuerda en primer lugar al sacerdote de la Misi\u00f3n, Brin.<\/p>\n<p>En Saintes, desde el a\u00f1o 1644 los misioneros se ha\u00adb\u00edan encargado tambi\u00e9n del seminario, que no empez\u00f3 a funcionar hasta el a\u00f1o 1647, por falta, seg\u00fan parece, de vocaciones: la corrosi\u00f3n heretical con el desprecio, fo\u00admentado por la mayor\u00eda protestante, de los sacerdotes, ha\u00adb\u00eda creado el vac\u00edo espiritual en torno al seminario. Los padres se desde\u00f1aban de mandar a sus hijos a \u00e9l: los hijos rehu\u00edan abrazar un estado de ignominia.<\/p>\n<p>El sacrificio de los misioneros empe\u00f1ados en destruir la opini\u00f3n anticat\u00f3lica de los campesinos y de los arte\u00adsanos, poco a poco consigui\u00f3 estimular las vocaciones.<\/p>\n<p>En medio de este \u00edmprobo trabajo, ocurri\u00f3 un episo\u00addio curioso, que dice la presencia de esp\u00edritu y la sereni\u00addad de juicio de Vicente. En 1656 se le escribi\u00f3 que en ca\u00adsa, se escuchaban de noche rumores misteriosos y se le pre\u00adgunt\u00f3 si no los cre\u00eda obra de esp\u00edritus o duendes. Vicen\u00adte respondi\u00f3 que utilizaran el agua bendita, pero que an\u00adtes averiguaran si aquellos rumores no eran provocados por alg\u00fan esp\u00edritu deseoso de divertirse a su costa o aun de hacerles desalojar el edificio&#8230;<\/p>\n<p>Las pesquisas confirmaron el fundamento de las su\u00adposiciones de Vicente.<\/p>\n<p>Como distribu\u00eda a sus sacerdotes para roturar el te\u00adrreno por diversos puntos de la vi\u00f1a del Se\u00f1or, as\u00ed tam\u00adbi\u00e9n enviaba a sus religiosas a donde pod\u00eda.<\/p>\n<p>En 1655 se le suplic\u00f3 que las enviara, como asistentas y enfermeras, al Manicomio, llamado tambi\u00e9n Hospicio de los ti\u00f1osos, atestado de centenares de dementes, ancia\u00adnos y ti\u00f1osos: y las mand\u00f3.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s, cediendo a las instancias, a veces apremiantes, de monse\u00f1or Alano de Solminihac, envi\u00f3 a un grupo de hermanas para que prestaran <i>sus <\/i>servicios en un orfanatrofio femenino en Cahors: que era otro campo de asistencia abierto a su caridad. Es notable el criterio pedag\u00f3gico, introducido all\u00ed por la Marillac: tratar a las hu\u00e9rfanas como \u00abhermanitas\u00bb asoci\u00e1ndolas, desde la ado\u00adlescencia, a una responsabilidad notable y, pacific\u00e1ndolas consigo, elevarlas en la conciencia de su propia dignidad cristiana.<\/p>\n<p>En medio de estas y otras numerosas actividades su\u00adyas, le asalt\u00f3 otro ataque y de los m\u00e1s virulentos, de su mal en las piernas, con accesos de fiebre. El mes de mar\u00adzo de 1655 lo pas\u00f3 en la cama o en su habitaci\u00f3n; el mes de noviembre sufri\u00f3 la hinchaz\u00f3n de una pierna, que le oblig\u00f3 a la inmovilidad. Se a\u00f1adi\u00f3 una artritis en las rodi\u00adllas, por la que le resultaba penoso levantarse y m\u00e1s a\u00fan moverse, aun con la ayuda de un bast\u00f3n. La fiebre empe\u00adz\u00f3 a consumirle casi diariamente.<\/p>\n<p>Y sin embargo, entre tantos cuidados, estaba el acu\u00adciante, de toda su vida, de dar una regla definitiva a su Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><i>Naturaleza y regla de los misioneros<\/i><\/h3>\n<p>Como no quer\u00eda que las religiosas se encerraran en conventos, as\u00ed tampoco quiso que sus sacerdotes fueran re\u00adligiosos. Por esto dud\u00f3 durante mucho tiempo antes de introducir los votos, aun comprendiendo el beneficio que de ellos se derivar\u00eda en orden a la perseverancia y a la interioridad. En la incertidumbre, algunos de los prime\u00adros misioneros \u2014una decena\u2014 hab\u00edan hecho votos sim\u00adples de pobreza, castidad y obediencia, a los que hab\u00edan a\u00f1adido el voto de estabilidad: y esto agradaba mucho al Santo, que hab\u00eda sufrido al ver alejarse a alg\u00fan sacerdote aunque dign\u00edsimo. Para salir de esta situaci\u00f3n, pens\u00f3 en un tipo de votos, de los que s\u00f3lo el Papa y el Superior ge\u00adneral pudieran dispensar, m\u00e1s un quinto voto de obedien\u00adcia a los Ordinarios, con el fin de remover la desconfianza.<\/p>\n<p>Con este fin envi\u00f3 a Roma al se\u00f1or Lebreton, para que obtuviera semejante facultad, acompa\u00f1ada de un reco\u00adnocimiento expl\u00edcito del car\u00e1cter de cl\u00e9rigos seculares.<\/p>\n<p>Durante las negociaciones romanas de Lebreton, Vi\u00adcente, que le segu\u00eda con sugerencias prudentes, expres\u00f3 de varias maneras su preocupaci\u00f3n principal: de que, con aquellos votos, sus sacerdotes pudieran ser contados entre los religiosos. Mientras tanto, por su cuenta, trataba con el arzobispo de Par\u00eds; y con \u00e9l, despu\u00e9s de tres a\u00f1os de dis\u00adcusiones y de dudas, lleg\u00f3 a un proyecto, por el que se es\u00adtableci\u00f3 para todo aspirante un bienio de prueba en el seminario; con la obligaci\u00f3n de concluir el primer a\u00f1o con un \u00abprop\u00f3sito\u00bb de observar durante toda la vida, en el seno de la Congregaci\u00f3n, la pobreza, la castidad y la obediencia y terminar el segundo a\u00f1o con la profesi\u00f3n de los tres votos acostumbrados, m\u00e1s el voto de estabilidad: votos simples de los que s\u00f3lo el Sumo Pont\u00edfice o el Su\u00adperior General podr\u00edan dispensar, con la cl\u00e1usula bien clara de que, a pesar de esto, la Compa\u00f1\u00eda seguir\u00eda per\u00adteneciendo al clero secular y no pasar\u00eda a formar parte del n\u00famero de las \u00f3rdenes religiosas.<\/p>\n<p>La ordenanza episcopal que se redact\u00f3 agrad\u00f3 bas\u00adtante al fundador, porque respond\u00eda a su designio, y agra\u00add\u00f3 a la mayor parte de sus sacerdotes; los cuales quedaron en libertad de pronunciar o de no pronunciar los votos, dado que la ordenanza se refer\u00eda \u00fanicamente a los futuros candidatos.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, la ordenanza fue discutida y criticada aun dentro de la Congregaci\u00f3n por los que ve\u00edan en ella un primer paso hacia la constituci\u00f3n de un nuevo cuerpo religioso: y a esta eventualidad se opon\u00edan tanto en Ro\u00adma como en Francia; raz\u00f3n por la cual san Vicente trat\u00f3 de a\u00f1adir una sanci\u00f3n papal a la ordenanza del arzobispo.<\/p>\n<p>Para esto moviliz\u00f3 al Se\u00f1or Alm\u00e9ras y tambi\u00e9n al embajador de Francia, compartiendo el parecer del di\u00adfunto comendador de Sillery, seg\u00fan el cual \u00aben Roma con el tiempo y con paciencia se consigue todo\u00bb: y de una paciencia de trabajador campesino era rico el Santo, que, despu\u00e9s que la acci\u00f3n de Alm\u00e9ras result\u00f3 in\u00fatil (entre otras cosas tambi\u00e9n porque Alm\u00e9ras no compart\u00eda la opi\u00adni\u00f3n de Vicente sobre los votos) envi\u00f3 a Roma al se\u00f1or Berthe. Pero Berthe fue precisamente el superior a quien correspondi\u00f3 hospedar, en la casa de la Misi\u00f3n romana, al cardenal de Retz; y de ah\u00ed surgi\u00f3 la c\u00f3lera de Maz\u00adzarino, que hizo llamarle a Francia. En su lugar san Vicente envi\u00f3 al se\u00f1or Blatiron.<\/p>\n<p><i>Festina lente. <\/i>La t\u00e1ctica de Vicente era la \u00fanica v\u00e1lida. \u00abEsperemos pacientemente \u2014escrib\u00eda todav\u00eda el 9 de julio de 1655 a Blatiron\u2014, no se puede hacer otra cosa, ya que ten\u00e9is a la cabeza de la oposici\u00f3n a tal car\u00addenal y a un cuerpo tan grande (el Oratorio). Esto no impedir\u00e1, aunque me arrancaran los ojos, estimarlos y amarlos tiernamente como hacen los hijos con sus padres:<i> putant enim obsequian:, praestare Christo. <\/i>Ruego y pido a Nuestro Se\u00f1or que cada uno de nuestra Congregaci\u00f3n haga otro tanto&#8230; Los Padres jesuitas emplearon m\u00e1s de veinte a\u00f1os&#8230; Apresur\u00e9monos lentamente en la negocia\u00adci\u00f3n de una de las cuestiones m\u00e1s grandes que tendr\u00e1 nun\u00adca nuestra Congregaci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-5-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-5-126069' title='t. V, pp. 395-396.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Muerto el papa Inocencio X, el sucesor Alejandro VII, con el breve <i>Ex commissa nobis, <\/i>con fecha del 12 de septiembre de 1655, confirm\u00f3 la ordenanza episcopal. \u00a1Podemos imaginar la alegr\u00eda del anciano patriarca de San, L\u00e1zaro! La conclusi\u00f3n era como la hab\u00eda deseado. Como tuvo que declarar: \u00abSe dice de los religiosos que est\u00e1n en un estado de perfecci\u00f3n: nosotros no somos re\u00adligiosos, pero podemos decir que estamos en un estado de caridad, porque estamos entregados continuamente a la pr\u00e1ctica efectiva del amor, o en disposici\u00f3n de estarlo\u00bb.<\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica de la regla de los misio\u00adneros no fue f\u00e1cil ni pronta, entre otras cosas tambi\u00e9n porque Vicente no hab\u00eda definido en seguida sobre el papel su estructura; sino que hab\u00eda dejado que se defi\u00adniera por s\u00ed misma, a base de la experiencia. As\u00ed s\u00f3lo muy tarde lleg\u00f3 un reglamento. En la enfermedad que le hab\u00eda inmovilizado en el lecho, durante largo tiempo, en 1635, el fundador, ante el pensamiento de la muerte, hab\u00eda notado que lo \u00fanico que le desagradaba era no haber formulado todav\u00eda las reglas de la Congregaci\u00f3n de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en 1642 hab\u00eda podido presentar a los superiores de la Compa\u00f1\u00eda un esbozo redactado con la ayuda del fiel Portail. El esquema preparado deb\u00eda recibir la aprobaci\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas, es decir del arzo\u00adbispo de Par\u00eds, Juan Francisco Gondi, Pero Vicente sab\u00eda que en la curia arzobispal las cosas iban muy lentas y trat\u00f3 de saltar el obst\u00e1culo mandando las reglas directa\u00admente a Roma. En el fondo, un sentimiento de roma\u00adnidad actuaba en la conciencia cat\u00f3lica del Santo, que tanto m\u00e1s advert\u00eda el valor de aquel centro de la cristian\u00addad cuanto m\u00e1s se espesaban en Par\u00eds las presiones para erigir una Iglesia nacional, de hecho, si no de nombre, dependiente del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Roma, para no suscitar oposiciones, no intervino: hab\u00eda ya demasiados motivos de fracci\u00f3n entre la corte de Francia y la Santa Sede.<\/p>\n<p>No se hab\u00eda obtenido todav\u00eda nada ni siquiera en Par\u00eds, el a\u00f1o 1651, cuando Vicente, teniendo en cuenta las experiencias m\u00e1g recientes, de acuerdo con los diri\u00adgentes de la Compa\u00f1\u00eda, introdujo otras modificaciones en las reglas, en las cuales, cuando se imprimieron, en 1655, introdujo todav\u00eda algunos cambios, a base tam\u00adbi\u00e9n de las sugerencias enviadas por sus sacerdotes.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en 1654, a Gondi hab\u00eda sucedido el cardenal Retz en la sede de Par\u00eds; y el cardenal Retz, hombre intrigante, que hab\u00eda entrado en conflicto m\u00e1s in\u00adtrigante con el cardenal Mazzarino, hab\u00eda huido \u2014como se ha referido\u2014 de Francia; con esto hab\u00eda surgido otro motivo para detener los esfuerzos en pro de las aproba\u00adciones.<\/p>\n<p>De todos modos, al fin, las aprobaciones llegaron, y el 17 de mayo de 1658, el anciano padre de las misiones pudo entregar a sus hermanos en religi\u00f3n conmovidos una copia del librito impreso de las reglas. Los religiosos, uno a uno, fueron a arrodillarse a los pies del anciano, que ahora ya no pod\u00eda mantenerse de pie y, besando el libro, despu\u00e9s la mano que lo entregaba y por \u00faltimo la tierra, recibieron la bendici\u00f3n paternal. Al fin, a rue\u00adgos del vicario asistente, se\u00f1or Alm\u00e9ras, el Santo, poni\u00e9n\u00addose de rodillas con gran trabajo, como un antiguo pa\u00adtriarca de ojos radiantes bajo la blanca cabellera, or\u00f3 al Se\u00f1or y despu\u00e9s bendijo a aquella reuni\u00f3n de hijos, dispuestos en orden de batalla como ej\u00e9rcito de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego, en las conferencias que tuvo con sus misione\u00adros hasta el 9 de diciembre de 1659, antes de meterse en cama definitivamente, no hizo m\u00e1s que explicar e in\u00adculcar la regla, cuyos puntos principales sab\u00eda poner de relieve con una sabidur\u00eda teologal, pedag\u00f3gica y pastoral, hecha para enamorar a las almas.<\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n pontificia lleg\u00f3 diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del fundador, con el Breve <i>Ex iniuncto <\/i>del 2 de julio de 1670, del papa Clemente X.<\/p>\n<h3><i>Las \u00faltimas directrices<\/i><\/h3>\n<p>En la cuaresma, para satisfacer un deseo que le hab\u00eda manifestado Ana de Austria, Vicente hizo que la Confe\u00adrencia del martes tuviera una misi\u00f3n intensiva en Metz, la ciudad fronteriza poblada de hugonotes y de jud\u00edos, donde sobre los cat\u00f3licos se sosten\u00eda, con el t\u00edtulo abusivo de obispo, un hijo natural de Enrique IV, que no estaba ordenado. Diecis\u00e9is misioneros se dirigieron a la ciudad, a unirse all\u00ed con Bossuet. No fue un viaje f\u00e1cil, entre otras cosas porque, por raz\u00f3n de las lluvias, como escrib\u00eda el Santo el 1.\u00b0 de marzo, en Par\u00eds mismo, en muchas calles se ve\u00edan pasar m\u00e1s barcas que carrozas. Lo mismo suced\u00eda en Metz, donde diluviaba, seg\u00fan escrib\u00eda Bossuet a Vi\u00adcente, dici\u00e9ndole: \u00abNo queda m\u00e1s que orar a Dios que abra el camino en medio de las aguas a sus servidores\u00bb. Los misioneros se repartieron entre las diversas parro\u00adquias: Bossuet se escogi\u00f3 una iglesia modesta, San Juan de la Ciudadela, donde habl\u00f3 a soldados y obreros. Hubo conversiones, entre explosiones de furor de los herejes. Muchedumbre de fieles siguieron los cursos. Las relacio\u00adnes se leyeron hasta a la reina, que experiment\u00f3 una gran alegr\u00eda al o\u00edrlas. Muy feliz, Vicente. tuvo que doblar el n\u00famero de misioneros, tan grande se hab\u00eda hecho la pre\u00adsi\u00f3n del pueblo de aquella ciudad.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n dur\u00f3 dos meses, durante los cuales, la gente se edific\u00f3 no s\u00f3lo de los discursos, sino adem\u00e1s de la con\u00adducta de los misioneros: dec\u00edan que nunca hab\u00edan visto cosa semejante, es decir, que nunca hab\u00edan visto una modestia igual. De aquella misi\u00f3n surgieron una Confe\u00adrencia del martes semejante a la de Par\u00eds y un seminario para la di\u00f3cesis. Bossuet pidi\u00f3 a san Vicente que uniera aquella conferencia a la de San L\u00e1zaro y que fuera \u00e9l su superior.<\/p>\n<p>Bossuet atribuy\u00f3 el m\u00e9rito principal del \u00e9xito a san Vicente, como le escribe en una carta y como repe\u00adtir\u00eda, alg\u00fan a\u00f1o despu\u00e9s, en una s\u00faplica al Papa para pedir la introducci\u00f3n de la causa de su santo amigo y maestro.<\/p>\n<p>En el crudo invierno del a\u00f1o 1658-1659, dentro de los fr\u00edos muros de la celda pobre de San L\u00e1zaro, se vol\u00advieron a abrir las antiguas llagas en las piernas, que em\u00adpezaban a gotear un pus fastidioso. Un estado de agota\u00admiento aument\u00f3 su gravedad. Reaccionaba m\u00e1s de lo que pod\u00eda, pues lo que hab\u00eda que hacer era mucho, cada vez m\u00e1s&#8230; Y no era f\u00e1cil dirigir tantas obras y tantas cabezas.<\/p>\n<p>Y sin embargo, de aquel cuerpo en descomposici\u00f3n parec\u00eda salir una luz cada vez m\u00e1s viva: casi una juven\u00adtud creciente del alma, cada vez m\u00e1s enderezada hacia la santidad de su obra, concebida como obra de santifi\u00adcaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEl tercer fin de nuestro peque\u00f1o instituto, \u2014ex\u00adplic\u00f3 todav\u00eda el 6 de diciembre de 1658 a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, despu\u00e9s de haber dicho que el primero de los fines era la perfecci\u00f3n y el segundo la salvaci\u00f3n de los pobres\u2014 es instruir a los eclesi\u00e1sticos, no s\u00f3lo en las ciencias que tienen que saber, sino adem\u00e1s en las virtu\u00addes que deben practicar. \u00bfDe qu\u00e9 servir\u00eda mostrar unas s\u00edn las otras? De nada o casi nada. Es necesaria tanto la capacidad como la bondad de la vida; sin esta, la otra es in\u00fatil y peligrosa\u00bb<span id='easy-footnote-6-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-6-126069' title='t. XII, p. 83.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s prudente, confiaba, como pocos, en la Providencia; no la tentaba, como tampoco admit\u00eda acti\u00adtudes quietistas. Providencia en el cielo, prudencia en la tierra.<\/p>\n<p>Todav\u00eda en julio de 1659, escribiendo a la superiora del segundo monasterio de la Visitaci\u00f3n en Par\u00eds, que quer\u00eda aventurarse en empresas costosas sin tener las su\u00admas necesarias, escribe, entre otras cosas: \u00abReconozco que es l\u00edcito esperar algo de la Providencia, pero no hay que tentar a Dios, que habi\u00e9ndonos dado honestamente con qu\u00e9 empezar y sostener un instituto observando la regla de pobreza religiosa, no quiere que se haga un gasto sup\u00e9rfluo para despu\u00e9s ponerse en manos de su Provi\u00addencia, Ahora no puedo menos de deciros, querida her\u00admana, que vemos en Par\u00eds muchas comunidades arrui\u00adnadas, no por falta de confianza en Dios, sino por haber hecho construcciones magn\u00edficas, que no solamente las han desangrado, sino que adem\u00e1s las han obligado a con\u00adtraer deudas; y como el esp\u00edritu religioso debe confor\u00admarse con Nuestro Se\u00f1or que quiso practicar una po\u00adbreza grand\u00edsima sobre la tierra, hasta no tener una pie\u00addra sobre la que descansar su cabeza, cuanto las personas religiosas se apartan m\u00e1s de \u00e9l, tanto m\u00e1s sufren por mantenerse, porque Dios no ama las hermosas construc\u00adciones, tan poco conformes con su profesi\u00f3n. Pero no hay que censurar a las que las tienen si han tenido con qu\u00e9 hacerlas y con qu\u00e9 mantenerse, y yo me guardar\u00eda muy bien de impediros hacer lo mismo si las fuerzas presentes fueran tales que os lo permitieran. Pero podr\u00edais sucum\u00adbir bajo el peso de una casa tan cara y que exigir\u00e1 gran\u00addes gastos, porque es vieja y habr\u00e1 que repararla continua\u00admente&#8230; Qu\u00e9 disgusto ser\u00eda el vuestro, querida hermana, si, por haber acometido esta empresa, un d\u00eda vuestra fundaci\u00f3n tuviera que declararse en quiebra o vuestro monasterio tuviera que sufrir por ella, por no haber prac\u00adticado aquel d\u00eda la santa pobreza a la que os hab\u00e9is obli\u00adgado por voto, como, gracias a Dios, lo observ\u00e1is en toda otra cosa!\u00bb<\/p>\n<p>En aquel tiempo (1659) la Congregaci\u00f3n de la Pro\u00adpaganda confirm\u00f3 los nuevos criterios de evangelizaci\u00f3n en armon\u00eda con los elementos nacionales y morales de las civilizaciones asi\u00e1ticas, ilustrados, en Francia, entre otros, por el padre de Rhodes, en <i>Instrucciones, <\/i>con las cuales la Sagrada Congregaci\u00f3n, remiti\u00e9ndose a normas dadas desde el principio, es decir desde el a\u00f1o 1623, cuando hab\u00eda exhortado a no poner el Evangelio como ant\u00edtesis de cuanto fuera indio o chino o de cualquier modo ind\u00edgena, ense\u00f1aba a los Vicarios Apost\u00f3licos y a los misioneros a no europeizar los usos locales y a valorizar las virtudes naturales de los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Aunque enfermo, Vicente participaba, por lo me\u00adnos con sus deseos y con sus ayudas, en esta cruzada mi\u00adsionera; y dec\u00eda a sus hermanos en religi\u00f3n: \u00abViejo y caduco como soy, no debo cansarme de estar en dispo\u00adsici\u00f3n de ir a las Indias y ganar all\u00ed almas para Dios, aun\u00adque tuviera que morir por el camino\u00bb.<\/p>\n<p>Cansado e inmovilizado en el lecho, con un ojo que tambi\u00e9n echaba pus, sigui\u00f3 teniendo cuidado de todas las obras y de todos los misioneros y hermanas. Las car\u00adtas que dict\u00f3 desde el lecho conservan una vivacidad sor\u00adprendente, con el vigor acostumbrado de su voluntad y la audacia de su acci\u00f3n. El 6 de agosto de 1659, por ejemplo, escribiendo al hermano Juan Parre, en Saint-Quentin, sobre la miseria de la Champa\u00f1a y de la Piccard\u00eda, le ex\u00adhortaba a trabajar en la reconstrucci\u00f3n, reuniendo semi\u00adllas e instrumentos para el laboreo de los campos y ruecas para hilar y lana para las amas de casa, con el fin de que trabajando los m\u00e1s pobres pudieran poco a poco rehacer\u00adse. Y le exhortaba a que se ocupara de los trabajos para techar de nuevo las iglesias destechadas y derruidas, por lo menos en la parte que cubre el altar, \u00abpara poder decir all\u00ed misa con un poco de decencia\u00bb<span id='easy-footnote-7-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-7-126069' title='t. VIII, p. 73.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Animo! \u2014Lleno de confianza en Dios, se sosten\u00eda con las resistencias de una voluntad de acero. Y se necesitaban, porque, con las noticias buenas, llegaban tambi\u00e9n otras malas y que preocupaban, pero que por otra parte no ten\u00edan poder para turbarle, \u00a1hasta tal punto su esp\u00ed\u00adritu se hab\u00eda instalado en el Omnipotente!<\/p>\n<p>Por ejemplo, las noticias de Roma.<\/p>\n<p>En Roma, donde desde el a\u00f1o 1642 se hab\u00eda empeza\u00addo a dar cursos de ejercicios para los cl\u00e9rigos que se pre\u00adparaban a recibir la sagrada ordenaci\u00f3n, con los fondos de la incansable duquesa de Aiguillon, en 1659 el papa mis\u00admo, Alejandro VII, hab\u00eda pedido al Vicario que prescri\u00adbiera a todos los ordenandos pasar diez d\u00edas por los ejer\u00adcicios en la casa de la Misi\u00f3n; y personalmente quiso siempre informarse de la marcha de dichos ejercicios. De los resultados estuvo tan contento que expres\u00f3 su satisfac\u00adci\u00f3n por ello en consistorio.<\/p>\n<p>En los retiros sucesivos, entre los ordenandos se mez\u00adclaron tambi\u00e9n cardenales, prelados y obispos. Entre \u00e9stos, el obispo de Plasencia, que, edificado, quiso introducir la pr\u00e1ctica en su di\u00f3cesis, en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Frente a estos \u00e9xitos y al favor mostrado por el Papa y por cardenales, brotaron envidias: y algunos miembros de una orden religiosa de renombre \u2014los jesuitas\u2014 se al armaron.<\/p>\n<p>Informado de ello por el superior de Roma, Jolly, san Vicente, pr\u00f3ximo a su muerte (estamos en junio de 1660), habl\u00f3 de ello, como de costumbre, en una conferencia a los suyos en su habitaci\u00f3n. Dijo que seg\u00fan la sabidu\u00adr\u00eda del mundo, deber\u00eda exponer sus quejas a esos se\u00f1ores; pero que, seg\u00fan la sabidur\u00eda de Cristo, deb\u00eda conducirse&#8217; de otra manera. \u00abSi escuchamos a Jesucristo, no diremos nada ni a esa Compa\u00f1\u00eda, ni a sus amigos, ni a los nues\u00adtros, y no s\u00f3lo no haremos nada contra ella, sino que nos pondremos de su parte, la alabaremos y nos sentiremos di\u00adchosos de que otros la alaben; y la serviremos&#8230;\u00bb<span id='easy-footnote-8-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-8-126069' title='t. XIII, pp. 175-176'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Inculcaba esta conducta de paz, tolerancia y amabili\u00addad respecto de los acat\u00f3licos, que \u00e9l hab\u00eda observado en su larga carrera. Cuando un sacerdote suyo, Felipe .Patte, en el invierno de 1659, a punto de zarpar para Madagas\u00adcar, le pregunt\u00f3 c\u00f3mo tendr\u00eda que portarse con los pasaje\u00adros herejes, le resumi\u00f3 las normas acostumbradas de es\u00adta manera: \u00abEstad muy atentos a evitar toda discusi\u00f3n e invectiva contra ellos; mostraos paciente y afable con ellos, aun cuando arremetan contra vos o contra vuestras creencias y vuestras pr\u00e1cticas. La virtud es tan hermosa y tan amable que se ver\u00e1n obligados a amarla en vos, si vos la practic\u00e1is bien. Es de desear que, en los servicios que prest\u00e9is a Dios en el barco (con el ejercicio de la ciruj\u00eda), no teng\u00e1is acepci\u00f3n de personas y no hag\u00e1is visiblemente diferencia entre cat\u00f3licos y hugonotes, para que \u00e9stos aprendan que los am\u00e1is en Dios\u00bb<span id='easy-footnote-9-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-9-126069' title='t. VIII, p. 183.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><i>La <\/i><i>muerte de un santo<\/i><\/h3>\n<p>Un hombre din\u00e1mico, como san Vicente, inmoviliza\u00addo en una celda, parece un prodigio de paciencia: quien le contemplaba pod\u00eda entender el contraste entre el espi\u00adritu lanzado a la acci\u00f3n y el cuerpo sujeto a una yacija: y entender la virtud del Santo que aceptaba, con agrade\u00adcimiento, aquella condici\u00f3n de \u00abpobre esqueleto\u00bb como se defin\u00eda a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Toda Francia y muchas almas fuera de Francia se apenaron por su enfermedad; las hermanas de la Visi\u00adtaci\u00f3n y del Carmelo, socorridos y bienhechores, obispos, religiosos y laicos, oraron por su salud.<\/p>\n<p>Como era natural, los que m\u00e1s sufr\u00edan por ella eran los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la caridad, y a su cabeza la Marillac, que no cesaba de enviarle jarabes, caldos, t\u00e9s, pomadas y vendas, y la siempre vigilante du\u00adquesa de Aiguillon, que multiplicaba sus recursos sin fin; mientras el obispo de Cahors le mandaba doscientas p\u00edl\u00addoras, el Papa le dispensaba del rezo del oficio y los car\u00addenales Durazzo, Bagni y Ludovisi le rodeaban de aten\u00adciones.<\/p>\n<p>Pero el 15 de marzo mor\u00eda la Marillac: y fue como si se hubiera adelantado a anunciar la llegada de su maes\u00adtro, padre y hermano. \u00abVos march\u00e1is antes \u2014le hab\u00eda dicho Vicente\u2014, pero yo os alcanzar\u00e9 pronto\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa hab\u00eda sido la criatura que hab\u00eda estado m\u00e1s cer\u00adca de \u00e9l, su m\u00e1s preciosa colaboradora. Su muerte, lejos, sin que \u00e9l la hubiera podido asistir, era la se\u00f1al m\u00e1s do\u00adlorosa, y sin embargo tambi\u00e9n la m\u00e1s dichosa de la inmi\u00adnente del t\u00e9rmino terreno de su propia existencia: un es\u00adt\u00edmulo m\u00e1s para unirse a\u00fan m\u00e1s con Dios y prepararse al juicio supremo. Deb\u00edan morir el mismo a\u00f1o, despu\u00e9s de haber desarrollado la mayor parte de su obra en una cola\u00adboraci\u00f3n casi diaria: \u00e9l como sacerdote y hermano; ella como virgen y madre, que, habi\u00e9ndole confiado su alma, le hab\u00eda seguido con una fidelidad, humildad y afecto fi\u00adlial y al mismo tiempo maternal, que hab\u00eda sido la m\u00e1s pura proyecci\u00f3n del amor del Hombre-Dios. La suya hab\u00eda sido pura amistad cristiana: la que ve en la persona ami\u00adga la imagen de Jes\u00fas y cultiva en ella el aumento de la gracia y de la verdad y al mismo tiempo la salud f\u00edsica, como medio para hacer el bien. Se hab\u00edan fundido en el amor a los pobres por amor a Dios, Vicente la hab\u00eda he\u00adcho crecer, d\u00eda a d\u00eda, en su mismo ideal, arranc\u00e1ndola de los temores y de los escr\u00fapulos \u2014\u00bbde las inclinaciones malignas\u00bb\u2014 de su juventud, educ\u00e1ndola en una \u00absanta indiferencia\u00bb, en la alegr\u00eda y en la sencillez. Se puede de\u00adcir que durante a\u00f1os se aplic\u00f3 a hacer de ella una herma\u00adna de la caridad, \u00abenteramente sencilla y enteramente humilde\u00bb, traslad\u00e1ndola de los pensamientos del mundo al pensamiento de Dios: \u00aba ser fiel a su fiel amante, Nuestro Se\u00f1or\u00bb<span id='easy-footnote-10-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-10-126069' title='t. I, p. 30 (carta de octubre 1627).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Y durante a\u00f1os, reprendi\u00e9ndola dul\u00adcemente de que se diera a la asistencia de los pobres has\u00adta hacerse \u00absuicida\u00bb, le hab\u00eda ordenado \u00abprocurarse la santa alegr\u00eda del coraz\u00f3n con todas las diversiones posi\u00adbles\u00bb: que era una pedagog\u00eda directamente opuesta a la de los jansenistas, llevados a la murria. \u00abAdi\u00f3s, querida hi\u00adja \u2014le escrib\u00eda los primeros a\u00f1os\u2014, manteneos muy ale\u00adgre&#8230; Impedid a vuestro coraz\u00f3n murmurar contra el m\u00edo por el hecho de que me marcho sin hablaros&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEstad alegre, mademoiselle, en la disposici\u00f3n de querer todo lo que Dios quiere. Y puesto que su volun\u00adtad es que nos mantengamos siempre en la santa alegr\u00eda de su amor, manteng\u00e1monos en ella, unidos a ella en es\u00adte mundo inseparablemente, para ser un d\u00eda una sola cosa en \u00e9l, en el amor del cual yo soy, mademoiselle, vuestro humilde y obediente servidor, Vincent Depaul\u00bb<span id='easy-footnote-11-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-11-126069' title='t. I, p. 39 (carta del 9 febrero 1628).'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Paso a paso hab\u00eda seguido la evoluci\u00f3n de su esp\u00edritu, libr\u00e1ndola de escr\u00fapulos y fortaleciendo su voluntad; o mejor, disponi\u00e9ndola a conformarse totalmente con la voluntad de Dios, hasta el punto de hacer de ella una copla de Mar\u00eda, <i>(ecce antilla Domini): <\/i>y Nuestra Se\u00f1ora fue amada de entrambos como virgen, esposa, madre y viuda.<\/p>\n<p>Su amistad, pues, era el amor de Dios entre ellos: un hacerse uno en \u00e9l.<\/p>\n<p>Con este esp\u00edritu de amor y alegr\u00eda, que brotaba de la aceptaci\u00f3n de la voluntad divina, a trav\u00e9s de una plas\u00admaci\u00f3n continua, verbal y epistolar (se nos han conservado unas 400 cartas suyas a la Marillac), atendi\u00f3 a sustraerla del gusto por las penitencias refinadas \u2014cilicios, cade\u00adnas, ayunos y abstenciones de la misma Eucarist\u00eda&#8211; pa\u00adra formarla en una pr\u00e1ctica de moderaci\u00f3n, en la sereni\u00addad&#8230;<\/p>\n<p>Una amistad luminosa y tersa, realmente ang\u00e9lica, En cierta ocasi\u00f3n le hab\u00eda escrito: \u00abHe recibido tres cartas vuestras en \u00e9sta semana, lo que me produce un consue\u00adlo que s\u00f3lo podr\u00eda expresarle Dios, el \u00fanico que me lo puede dar; pero este consuelo experimenta aqu\u00ed y all\u00ed in\u00adtervalos por lo que me dec\u00eds sobre el estado de vuestra sa\u00adlud\u00bb. Y la hab\u00eda invitado a proveerse de una litera para volver de Angers a Par\u00eds<span id='easy-footnote-12-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-12-126069' title='t. IT, p 1 (carta del 11 enero 1640).'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>\u00abDios sabe \u2014le dec\u00eda\u2014 lo que soy para vos y lo que vos sois para m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abOs pido que teng\u00e1is cuidado de vuestra salud, que ya no es vuestra, pues la hab\u00e9is destinado a Dios; y mi coraz\u00f3n realmente no es mi coraz\u00f3n y as\u00ed el vuestro, en el de Nuestro Se\u00f1or, que deseo sea el objeto de nuestro \u00fani\u00adco amor\u00bb<span id='easy-footnote-13-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-13-126069' title='t. I, pp. 556 y 170.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y Luisa le pagaba en la misma moneda conjur\u00e1ndole, a la vez que le enviaba pan reciente, confituras y fruta, a que tratara a su cuerpo como al de hombre pobre.<\/p>\n<p>Cuando ella se preocupaba demasiado de la suerte del hijito Miguel, y al mismo tiempo tem\u00eda estar fuera de la voluntad de Dios ocup\u00e1ndose tanto del ni\u00f1o, \u00e9l la arranca\u00adba de aquella turbaci\u00f3n, con un lenguaje que, de una ma\u00adnera ins\u00f3lita, se hac\u00eda severo, aunque permaneciendo siempre amoroso. \u00abEs m\u00e1s hijo de Dios que vuestro&#8230; Vos pens\u00e1is demasiado en vos misma\u00bb<span id='easy-footnote-14-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-14-126069' title='t. I, pp, 301-302 (carta del 1635).'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Otra vez le hab\u00eda dicho: \u00abi Oh, ciertamente, Nuestro Se\u00f1or ha hecho muy bien en no tomaros por madre suya, desde el momento en que no cre\u00e9is hallar la voluntad de Dios en los cuidados maternales que El reclama para vues\u00adtro hijo! O quiz\u00e1s pens\u00e1is que esto os impedir\u00e1 hacer la voluntad de Dios en otras cosas, como si la voluntad de Dios pudiera oponerse a la voluntad (le Dios. Honrad, pues, la tranquilidad de la Sant\u00edsima Virgen en un caso semejante\u00bb<span id='easy-footnote-15-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-15-126069' title='t. I, p. 111 (carta &lt;i&gt;de &lt;\/i&gt;mayo 1631).'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Otra vez, insistiendo sobre este motivo, le hab\u00eda es\u00adcrito: \u00abEl reino de Dios es la paz en el Esp\u00edritu Santo: \u00e9l reinar\u00e1 en vos si vuestro coraz\u00f3n est\u00e1 en paz\u00bb<span id='easy-footnote-16-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-16-126069' title='t. I, p. 144 (carta del 1631).'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, avivando en su memoria todas aquellas fases de la lejana juventud y madurez, ahora que Luisa descan\u00adsaba en paz sin turbaciones, Vicente meditaba sobre aque\u00adlla muerte gloriosa.<\/p>\n<p>Ahora ya Luisa no intervendr\u00eda para sugerirle comi\u00addas, medicinas, sangr\u00edas&#8230;; y \u00e9l ya no intervendr\u00eda para recomendarle que se abstuviera de hacer algo. Tal vez se acord\u00f3 de cuando le escribi\u00f3: \u00abNo hay raz\u00f3n ninguna pa\u00adra que hag\u00e1is inmediatamente el peque\u00f1o retiro. Primero curaos y despu\u00e9s veremos. Haced el jubileo; pero no ayun\u00e9is: est\u00e1is enferma\u00bb<span id='easy-footnote-17-126069' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-17-126069' title='t. 1, p. 350 (septiembre 1636).'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas veces le hab\u00eda recomendado las lecciones y el m\u00e9todo de Francisco de Sales, primer maestro de ella: \u00abDios es amor y quiere que se proceda por amor\u00bb.<\/p>\n<p>Y ahora, muerta ella, pr\u00f3ximo \u00e9l a morir, volv\u00eda a pensar en las dram\u00e1ticas vicisitudes, a trav\u00e9s de las cuales su uni\u00f3n en Dios hab\u00eda suscitado tantas obras y salvado tantas almas: y daba gracias al Se\u00f1or por el don que le hab\u00eda hecho poniendo a su lado a Luisa.<\/p>\n<p>Ahora estaba ya solo, es decir, a\u00fan m\u00e1s unido con Dios: la primera familia, en buena parte, hab\u00eda pasado ya a Dios y con frecuencia por haberle servido casi hasta el martirio.<\/p>\n<p>No buscaba alivios para su mal, pero segu\u00eda las pres\u00adcripciones del m\u00e9dico, hechas de purgantes, sangr\u00edas y sudores copiosos, por lo que en pleno verano estaba en su celda asfixiante con tres mantas de lana y con dos bote\u00adllas de agua caliente bajo las mantas: remedios todos que con frecuencia aumentaban sus congojas y lo agotaban. El hermano Alejandro Veronne, su enfermero devoto e incansable, le ve\u00eda sucumbir al sue\u00f1o, debido al agota\u00admiento, en pleno d\u00eda, aun delante de personas de respeto. Y sin embargo, ten\u00eda el valor de anunciar que, fuera de las \u00abpobres piernas\u00bb, que no le dejaban ni dormir ni andar ni estar de pie, \u00abpor lo dem\u00e1s\u00bb estaba \u00abbastante bien\u00bb.<\/p>\n<p>Desde principios del a\u00f1o 1658 ya no hab\u00eda podido moverse de casa: s\u00f3lo bajaba con gran trabajo para decir la Misa y presidir las reuniones de las hermanas y de los sacerdotes. A finales del a\u00f1o 1659 ya no pudo ni siquiera bajar a la iglesia: tuvo que contentarse con celebrar en la capillita de la enfermer\u00eda. Despu\u00e9s, como el mal se agrav\u00f3 hasta el punto de que las \u00falceras goteaban pus que ca\u00eda hasta el pavimento, con inmenso dolor suyo, no pudo ya ni siquiera decir la Misa y tuvo que contentarse con arrastrar\u00adse con las muletas hasta la capillita.<\/p>\n<p>Sintiendo que se le acercaba el fin, con aquella sere\u00adnidad que le ven\u00eda de haber puesto sus cosas en manos de Jes\u00fas y de Mar\u00eda y de la costumbre adquirida desde hac\u00eda cerca de dieciocho a\u00f1os de prepararse diariamente a la muerte, empez\u00f3 a despedirse de los superiores y amigos.<\/p>\n<p>Al cardenal de Retz, arzobispo de Par\u00eds, escribi\u00f3 pi\u00addi\u00e9ndole \u00abhumildemente\u00bb perd\u00f3n de cualquier disgusto \u2014miserable como era\u2014, que le hubiera podido dar aun inconscientemente, ahora que se sent\u00eda pr\u00f3ximo \u00abal jui\u00adcio de Dios\u00bb; y le recomend\u00f3 a aquella \u00absu peque\u00f1a Com\u00adpa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n\u00bb que Su Eminencia \u2014as\u00ed es como dec\u00eda la carta\u2014, hab\u00eda \u00abfundado, sostenido y favorecido\u00bb.<\/p>\n<p>Sentimientos semejantes expres\u00f3 al padre Gondi.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s el mal se agrav\u00f3 hasta el punto de que ya no pudo abandonar su estancia, donde se instal\u00f3 un altar. El est\u00f3mago rehusaba todo alimento, las piernas se pudr\u00edan con una purulencia dolorosa, bajo cuyas punzadas a veces gem\u00eda: \u00ab\u00a1Ah! \u00a1Salvador m\u00edo! \u00a1Mi buen Salvador!\u00bb No le oyeron dar otra queja. Y a quien le ped\u00eda noticias so\u00adbre el transcurso de la enfermedad, respond\u00eda: \u00abNuestro Se\u00f1or padeci\u00f3 mucho m\u00e1s que yo\u00bb; o tambi\u00e9n: \u00abesto es nada en comparaci\u00f3n con lo que mis pecados me han me\u00adrecido\u00bb.<\/p>\n<p>En el sufrimiento f\u00edsico, consumaba el \u00faltimo estadio de su conformaci\u00f3n con Cristo.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, reducido, casi paralizado, con mente l\u00facida, con celo incansable, sigui\u00f3 hasta lo \u00faltimo desempe\u00f1ando, en cuanto pod\u00eda, su cargo de director general.<\/p>\n<p>Todav\u00eda el 3 y el 24 de julio recibi\u00f3 a las hermanas, para tener con ellas dos conferencias sobre las virtudes de su madre que ya hab\u00eda muerto. Le parec\u00eda una deuda que no sufr\u00eda dilaci\u00f3n: y hablar de aquella criatura era volver a sacar fuerzas del Amor eterno, como para revi\u00advir la juventud al borde de la agon\u00eda. Las recibi\u00f3 todav\u00eda el 27 de agosto; tambi\u00e9n habl\u00f3, ordenada y agudamente, a los sacerdotes y a las damas de la caridad. As\u00ed su ha\u00adbitaci\u00f3n donde <i>se <\/i>deshac\u00eda \u2014donde mor\u00eda poco a poco, a medida que su gangrena progresaba\u2014, era capilla y es\u00adcuela.<\/p>\n<p>En septiembre fue el desenlace. El 18 la debilidad lle\u00adg\u00f3 a tal grado que espont\u00e1neamente renunci\u00f3 a la Comu\u00adni\u00f3n. El 25, despu\u00e9s del sopor ordinario del mediod\u00eda, a quien le pregunt\u00f3 la raz\u00f3n, explic\u00f3: \u00abEs el hermano que va a esperar a la hermana\u00bb.<\/p>\n<p>Y sin embargo diez d\u00edas antes de morir, todav\u00eda ter\u00admin\u00f3 algunas negociaciones dif\u00edciles con el obstinado ar\u00adzobispo de Narbonne, Mons. Francisco Fouquet, que que\u00adr\u00eda cinco misioneros vicencianos en su di\u00f3cesis, para el se\u00adminario, las misiones y una parroquia. Para no ser descor\u00adt\u00e9s con su insistencia, Vicente acept\u00f3, pidi\u00e9ndole \u00fanica\u00admente que les librara de la responsabilidad de p\u00e1rrocos y que continuaran dependiendo los sacerdotes de su supe\u00adrior.<\/p>\n<p>Inmovilizado sobre un div\u00e1n o en el lecho, su pala\u00adbra era: \u2014\u00a1Trabajemos!<\/p>\n<p>Tres d\u00edas antes de la muerte dec\u00eda todav\u00eda esto a los suyos: \u00ab\u00a1Trabajemos, trabajemos! Vayamos a asis\u00adtir a los pobres del campo que nos esperan\u00bb.<\/p>\n<p>Evidentemente su pensamiento se esforzaba por lle\u00adgar a todos los puntos de la cristiandad, a todas las casas de trabajo apost\u00f3lico esparcidas ahora por el mundo: vein\u00adtis\u00e9is casas de la Misi\u00f3n con 426 sacerdotes y 196 herma\u00adnos; quince seminarios dirigidos por ellos; sus hijos esta\u00adban ya en Francia, Italia, Polonia, Irlanda, Escocia, Ber\u00adber\u00eda y Madagascar.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s las Confraternidades de la caridad; las Damas de la caridad del Hotel-Dieu; las Hijas de la cari\u00addad; los Retiros a los ordenandos; las Conferencias del martes; los Retiros espirituales para todos; la Peque\u00f1as escuelas. Y a su alrededor todas las obras de asistencia pa\u00adra forzados, mendigos, enfermos, esclavos, exp\u00f3sitos, en\u00adcarcelados, pr\u00f3fugos, mujeres en peligro o perdidas, ex\u00adtranjeros, analfabetos&#8230; Cu\u00e1nto hab\u00eda que hacer! Cu\u00e1n\u00adto hab\u00eda que trabajar&#8230;! Le parec\u00eda que perd\u00eda tiempo, as\u00ed, en morir&#8230;<\/p>\n<p>El domingo 26 se hizo llevar a la capilla y oy\u00f3 la Misa, bajo el peso de aquella somnolencia que cada vez le acercaba m\u00e1s a la muerte. Y recibi\u00f3 a duras penas, por \u00faltima vez, al Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Vuelto a su habitaci\u00f3n el torpor le postr\u00f3. Sacudi\u00addo con fuerza, a duras penas pudo dar, ilumin\u00e1ndose con una \u00faltima sonrisa, la \u00faltima bendici\u00f3n a todos los herma\u00adnos en religi\u00f3n, presentes y ausentes. Por la tarde muchos de ellos volvieron a la habitaci\u00f3n y asistieron a la admi\u00adnistracci\u00f3n de la Extrema Unci\u00f3n. Fue un momento de gran emoci\u00f3n: a duras penas los presentes pod\u00edan ocultar sus l\u00e1grimas, mientras el se\u00f1or Dehorgny hac\u00eda las pregun\u00adtas rituales al moribundo, que respond\u00eda: \u2014S\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando se le pregunt\u00f3: \u00bfPed\u00eds perd\u00f3n a todos? \u00adRespondi\u00f3\u2014: Nadie jam\u00e1s&#8230; \u2014y no pudo seguir adelante: pero todos comprendieron lo que quer\u00eda decir: \u2014Na\u00addie jam\u00e1s me ofendi\u00f3.<\/p>\n<p>A una pregunta semejante, Richelieu, en el lecho de muerte, hab\u00eda respondido: \u2014No he tenido enemigos, fue\u00adra de los enemigos del Estado.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s acompa\u00f1\u00f3, como pudo, esforz\u00e1ndose, con amor y compunci\u00f3n, el rezo de las oraciones del rito, res\u00adpondiendo: amen, al final de las f\u00f3rmulas de la unci\u00f3n sagrada. Al final de la ceremonia su rostro se ilumin\u00f3 y <i>sus <\/i>ojos buscaron, como para saludarlos una vez m\u00e1s, los rostros de los hermanos. Y cuando \u00e9stos le pidieron por \u00faltima vez la bendici\u00f3n, murmur\u00f3: \u2014No me toca a m\u00ed&#8230; \u2014y dej\u00f3 caer su cabeza sobre la barbilla.<\/p>\n<p>A las nueve de la noche, susurr\u00f3: \u2014\u00a1Dios os bendi\u00adga! \u2014Despu\u00e9s, mientras los presentes oraban, especial\u00admente a las invocaciones del <i>Miserere, <\/i>le oyeron bisbisear algunas s\u00edlabas, como para asociarse a su oraci\u00f3n. M\u00e1s tar\u00adde murmur\u00f3: <i>Jes\u00fas; <\/i>y por sugerencia de ellos, repiti\u00f3: <i>\u2014Deus, in, adiutoriurn ineum, intende. <\/i>\u2014Y despu\u00e9s: <i>\u2014Propitius esto.<\/i><\/p>\n<p>Pocos minutos despu\u00e9s de la medianoche, el hermano Survire le llam\u00f3 fuertemente: \u2014\u00a1Se\u00f1or! \u2014El anciano le mir\u00f3 dulcemente y musit\u00f3: \u2014\u00bfQu\u00e9, hermano? \u2014Dijo \u00a1gracias!, a Maillard, que se retiraba para celebrar la Misa; y bendijo, levantando la mano, una a una, a todas las instituciones para \u00e9l tan queridas: a las conferencias de los eclesi\u00e1sticos, a las Damas de la caridad, a los exp\u00f3\u00adsitos, a los pobres, a los bienhechores&#8230;<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 todav\u00eda a las oraciones: <i>Credo&#8230; Spero&#8230; Confido&#8230;, <\/i>besando el Crucifijo.<\/p>\n<p>Poco antes de las cuatro, una palidez t\u00e9rrea se di\u00adfundi\u00f3 sobre su rostro, mientras sus labios bisbiseaban todav\u00eda: <i>\u2014Deus in adiutorium mean intencie&#8230; \u00a1Jes\u00fas! <\/i>Despu\u00e9s de un cuarto de hora expir\u00f3.<\/p>\n<p>Expir\u00f3 sobre la sillita junto al fuego, sin esfuerzos, con una belleza trashumana sobre su rostro.<\/p>\n<p>Era el 27 de septiembre de 1660: hab\u00eda tocado los ochenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>La noticia fatal de su muerte conmovi\u00f3 a la cristian\u00addad y, ante todo a Francia, como una desgracia irrepara\u00adble. Hac\u00eda a\u00f1os que se le consideraba como un santo, co mo un taumaturgo, como un testimonio vivo de la vitali\u00addad del Evangelio: como un ap\u00f3stol de Cristo de una altura inmensa.<\/p>\n<p>La humildad de la \u00abpeque\u00f1a compa\u00f1\u00eda\u00bb, herencia que \u00e9l dejaba a la familia multiforme, y los acontecimien\u00adtos hist\u00f3ricos impidieron una r\u00e1pida canonizaci\u00f3n. Esta fue pedida por obispos como Bossuet, F\u00e9nelon, Fl\u00e9chier, el cardenal de Noailles&#8230; Fue inscrito entre los beatos el 13 de agosto de 1724, entre los santos el 16 de junio de 1737. Y se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo y patrono de familias innumerables de ap\u00f3stoles de la caridad y como <i>tal, <\/i>la Iglesia, por boca de Le\u00f3n XIII, en 1883, le proclam\u00f3 pa\u00adtrono particular de todas las asociaciones de caridad.<\/p>\n<p>Y su actualidad es mayor que nunca, puesto que se ha hecho m\u00e1s evidente que nunca la verdad de que s\u00f3lo el servicio al hermano, en el esp\u00edritu de Cristo, nos puede sacar de este cenagal de miseria amasado con sangre.<\/p>\n<p><em>Fin.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XVIII: La muerte La asistencia a los mendigos Los \u00faltimos a\u00f1os de la existencia mortal de Vicente fueron sufrimientos f\u00edsicos, bajo los cuales el vigoroso organismo del sacerdote campesino se fue doblegando y poco a &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":39882,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[144,143],"class_list":["post-126069","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-lambert","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"XVIII: La muerte La asistencia a los mendigos Los \u00faltimos a\u00f1os de la existencia mortal de Vicente fueron sufrimientos f\u00edsicos, bajo los cuales el vigoroso organismo del sacerdote campesino se fue doblegando y poco a ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-12-13T05:40:18+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:23:07+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"53 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo)\",\"datePublished\":\"2013-12-13T05:40:18+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:23:07+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/\"},\"wordCount\":10659,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Lambert\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2013-12-13T05:40:18+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:23:07+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/chento.org\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/JavierChento\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/https:\\\/\\\/twitter.com\\\/javierchento\"],\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/chento\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo) - Somos Vicencianos","og_description":"XVIII: La muerte La asistencia a los mendigos Los \u00faltimos a\u00f1os de la existencia mortal de Vicente fueron sufrimientos f\u00edsicos, bajo los cuales el vigoroso organismo del sacerdote campesino se fue doblegando y poco a ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2013-12-13T05:40:18+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:23:07+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"53 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo)","datePublished":"2013-12-13T05:40:18+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:23:07+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/"},"wordCount":10659,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Lambert","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2013-12-13T05:40:18+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:23:07+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-18-y-ultimo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (18 y \u00faltimo)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-wNn","jetpack-related-posts":[{"id":122034,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-carta-1137-a-lamberto-aux-couteaux-sacerdote-de-la-mision-en-san-lazaro\/","url_meta":{"origin":126069,"position":0},"title":"Vicente de Pa\u00fal, Carta 1137: A Lamberto Aux Couteaux, Sacerdote De La Misi\u00f3n, En San L\u00e1zaro","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/05\/2013","format":false,"excerpt":"Fr\u00e9neville, 18 enero 1649 San Vicente le dice que no es conveniente vender el grano almacenado en los graneros de San L\u00e1zaro; m\u00e1s vale prest\u00e1rselos a Dios d\u00e1ndoselo en limosna a los pobres. Si no basta la limosna de medio saco, que se les d\u00e9 uno entero.","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-vicente-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":129797,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/desde-la-casa-santa-luisa\/","url_meta":{"origin":126069,"position":1},"title":"Desde la casa (Santa Luisa)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/03\/2014","format":false,"excerpt":"La Casa La paz hab\u00eda vuelto a Par\u00eds, pero no a Francia. La nobleza regres\u00f3 a sus palacios del Marais, el barrio arist\u00f3crata, y acudi\u00f3, como antes, a la Corte a felicitar a los reyes y a contemplar a Mazarino, m\u00e1s poderoso que nunca. Aunque el sal\u00f3n literario de Mme.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"cartel","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/cartel.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":129894,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/","url_meta":{"origin":126069,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 6, cap\u00edtulo 3 (c)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/01\/2015","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa (cont.) Art\u00edculo Tercero: Misi\u00f3n de Polonia, de Alemania, etc. I. Comienzos de la Misi\u00f3n de Polonia. En 1645, una embajada polaca, compuesta de m\u00e1s de ochocientos gentilhombres, hac\u00eda su entrada en Par\u00eds. ven\u00eda en nombre de Wladislas Wasa, viudo de una archiduquesa de Austria y\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":119752,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-relee-su-vida-hombre-de-mi-tiempo\/","url_meta":{"origin":126069,"position":3},"title":"El Se\u00f1or Vicente relee su vida: Hombre de mi tiempo","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/05\/2013","format":false,"excerpt":"1652 me ve\u00eda de nuevo emprender negociaciones con Mazarino. En efecto, a primeros de julio yo le informaba de mi intromisi\u00f3n entre \u00e9l y el duque de Orl\u00e9ans, con vistas a una reconciliaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de una dimisi\u00f3n de Mazarino. Eso no dio resultado, hab\u00eda que suponerlo! Y el 11 de\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":126045,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-14\/","url_meta":{"origin":126069,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (14)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/12\/2013","format":false,"excerpt":"XIV: En la furia de la Fronda (1648-1653) De Pa\u00fal y Mazzarino Con un respiro universal de alivio, los pueblos supie\u00adron que, despu\u00e9s de decenios de carnicer\u00eda y de vanas gestiones, al fin se hab\u00eda hecho la paz. Fue la paz de West\u00adfolia, firmada el 24 de octubre de 1648,\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":131911,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-relee-su-vida-y-xii\/","url_meta":{"origin":126069,"position":5},"title":"El se\u00f1or Vicente relee su vida (y XII)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"23\/12\/2014","format":false,"excerpt":"Hombre de mi tiempo 1652 me ve\u00eda de nuevo emprender negociaciones con Mazarino. En efecto, a primeros de julio yo le informaba de mi intromisi\u00f3n entre \u00e9l y el duque de Orl\u00e9ans, con vistas a una reconciliaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de una dimisi\u00f3n de Mazarino . Eso no dio resultado, hab\u00eda que\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"corazon","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/12\/corazon-289x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126069"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126069\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}