{"id":126063,"date":"2013-12-12T06:40:18","date_gmt":"2013-12-12T05:40:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=126063"},"modified":"2016-07-26T17:23:08","modified_gmt":"2016-07-26T15:23:08","slug":"san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (17)"},"content":{"rendered":"<h2>XVII: El amor al hermano<\/h2>\n<h3><i>El doble precepto<\/i><\/h3>\n<p>El fundador de la Misi\u00f3n, como campesino ten\u00eda los pies sobre la tierra, como ap\u00f3stol rozaba el cielo. Contem\u00adplativo, como los pastores de Bel\u00e9n, a la luz de las estrellas, busc\u00f3 \u2014y hall\u00f3\u2014 a Jes\u00fas en un establo.<\/p>\n<p>En la categor\u00eda de los santos, es gigante; y puesto que los santos, a ejemplo de Cristo, son revolucionarios de la caridad, Vicente fue un grand\u00edsimo revolucionario de Cris\u00adto. Y con el m\u00e9todo de Cristo. Elevando al plano del amor cierta sensibilidad campesina heredada de una estirpe de agricultores que se hab\u00edan salvado de los piratas, feuda\u00adtarios y agentes del fisco con la astucia y la fuga, trasto\u00adc\u00f3, hasta cambiarlo de arriba abajo, el orden \u2014o el des\u00adorden\u2014 hecho de orgullo, de castas, de maldad, y de vi\u00adcio, arremetiendo contra \u00e9l no de frente, sino desde aba\u00adjo; no destruy\u00e9ndolo fuera, sino rectific\u00e1ndolo dentro, logrando con humildad hacer de los ricos siervos de los pobres. No demoli\u00f3, deshinch\u00f3: deshinch\u00f3 hinchazones ret\u00f3ricas y baroniales, eclesi\u00e1sticas y civiles, poni\u00e9ndose de rodillas; y corrigi\u00f3 ideolog\u00edas y herej\u00edas, ego\u00edsmos po\u00adl\u00edticos y de casta. Prendi\u00f3 fuego en el mundo que munda\u00adnamente llegaba a negar a Cristo con la hipocres\u00eda de los fariseos y la desverg\u00fcenza de los simon\u00edacos, un mundo donde la potencia pol\u00edtica se vanagloriaba de atributos di\u00advinos y la soberbia de castas se sosten\u00eda con la intriga y el delito: pero un fuego de amor que, mientras reduc\u00eda a cenizas el mal, alimentaba el bien.<\/p>\n<p>Sumergido en el amor a Dios, con una contemplaci\u00f3n interior constante, apareci\u00f3 y fue, en las relaciones hu\u00admanas, un cerebro positivo, realista y realizador siempre, pues aun los fen\u00f3menos religiosos, a los que a veces <i>sus <\/i>mismos sacerdotes estaban sujetos en formas patol\u00f3gicas, los somet\u00eda a ex\u00e1menes positivos, como quien nunca de\u00adjaba que prevaleciera la fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Por esto es un santo de los tiempos modernos, que inspira su actividad en las necesidades actuales, que ejer\u00adce un influjo social, de rectificaci\u00f3n e impulso; mien\u00adtras que, porque usa de valores universales de la gracia y de la caridad y sobreponi\u00e9ndose a pasiones pol\u00edticas ideol\u00f3gicas contemp\u00f3raneas se atiene a los valores eternos del Evangelio, apoyado en la Iglesia, iluminado por la ra\u00adz\u00f3n, es un santo de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Fue de los primeros que comprendieron la relaci\u00f3n entre econom\u00eda y religi\u00f3n; de los primeros que redescu\u00adbrieron que la miseria es atea y enemiga de la fe, que la degradaci\u00f3n en el alojamiento, en la comida, en el traba\u00adjo, en las epidemias llevaba consigo la degradaci\u00f3n de la moral y de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Imitando de cerca a Nuestro Se\u00f1or, busc\u00f3 tanto la vida de la gracia cuanto sobrenaturaliz\u00f3 la vida de la naturaleza. Del Hombre-Dios reprodujo el amor a los hom\u00adbres y el amor a Dios. Tambi\u00e9n \u00e9l pod\u00eda decir que nada de cuanto era humano le resultaba extra\u00f1o, porque con\u00adtemplaba al pr\u00f3jimo con los ojos del Redentor, mientras que un\u00eda todas sus energ\u00edas y sufrimientos a la pasi\u00f3n de Cristo para cooperar a la redenci\u00f3n de los hermanos. Re\u00addenci\u00f3n del mal, lo mismo del esp\u00edritu que del cuerpo. As\u00ed fue el verdadero santo del Evangelio: el Evangelio entendido como repulsa de la muerte, que es fruto del mal, por una recuperaci\u00f3n de vida m\u00e1s abundante, que es fruto del bien.<\/p>\n<p>La sangre de Cristo circula por el organismo social sacramentalmente y lo hace part\u00edcipe de la divinidad, ca\u00adritativamente y le da una humanidad m\u00e1s viva: con la Eucarist\u00eda y con la caridad, lo substrae a la muerte inmor\u00adtal y lo ayuda a vencer las agresiones de la muerte te\u00adrrena.<\/p>\n<p>La caridad rompe los diafragmas puestos por los ego\u00edsmos: sectores, dentro de los cuales cada uno de los hijos de Eva se encierran, en prosternaci\u00f3n idol\u00e1trica, a los pies del propio yo, olvidados de la madre com\u00fan. La caridad quita estas separaciones y pone a las almas en contacto, de manera que vuelva a circular, con el afecto de los hombres, el amor a Dios. Realiza una comuni\u00f3n de esp\u00edritu, que despu\u00e9s la Eucarist\u00eda concreta en el plano sobrenatural.<\/p>\n<p>Y diafragmas calcificados por el orgullo y por la avaricia son las castas que, si la caridad no rasga las en\u00advolturas, se endurecen en el exclusivismo, por un proce\u00adso de esclerosis, con lo que la sangre no circula ya m\u00e1s que con limitaci\u00f3n, por zonas; y frecuentemente, estanc\u00e1ndo\u00adse, se intoxica.<\/p>\n<p>El amor cristiano all\u00ed dentro rompe las paredes re\u00adsecas y redistribuye a todos la vitalidad de cada uno; y hace que por los pasos abiertos de nuevo se difunda tam\u00adbi\u00e9n la sangre de Cristo libremente.<\/p>\n<p>Contra las barreras que detienen la vida, golpea con\u00adtinuamente la caridad de aquellos animosos imitadores de Cristo que son los santos, cooperadores de \u00e9l en esa suble\u00advaci\u00f3n diaria contra la muerte que es la distribuci\u00f3n vi\u00advificante de los dones del amor.<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal fue uno de aquellos que a un organismo, que empezaba a esclerotizarse en los compar\u00adtimientos de casta e imped\u00eda el paso a la corriente arte\u00adrial de la solidaridad cristiana, abri\u00f3 nuevos pasos e hi\u00adzo de modo que la vida volviera a fluir aun, y sobre to\u00addo, por los \u00faltimos v\u00e1stagos caldeando, con la llama de la caridad de Cristo, un organismo entumecido \u2014devol\u00adviendo a un cuerpo, marchito y decadente, un coraz\u00f3n vivificante, el mismo coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u2014, devolvi\u00f3 una vida nueva, renov\u00f3 y rejuveneci\u00f3 miembros anquilosados, reconstituy\u00f3 la solidaridad humana y divina, demasiado olvidada, pidiendo al que mandaba que se acercara a quien serv\u00eda, y a quien era rico que fuera a los que sufr\u00edan en la miseria, logrando que el poder de Richelieu se pu\u00adsiera al servicio de forzados y rechazados por la socie\u00addad; ayudando, con los recursos geniales de una fantas\u00eda inflamada por la caridad, a reconstruir, aun en el plano humanamente social, la eficiencia del Cuerpo m\u00edstico. El ego\u00edsmo de casta, econ\u00f3mico y racial, es un t\u00f3xico que separa y resquebraja los tejidos de la sociedad; el amor, sin reacciones violentas que provocan escisiones y lacera\u00adciones, rehace en las almas el deteriorado sentido de Cris\u00adto y el sentido del hombre que f\u00e1cilmente se extrav\u00eda. Como Cristo, Vicente de Pa\u00fal aliment\u00f3 los esp\u00edritus y los cuerpos, para regenerar la doble vida.<\/p>\n<p>De esta manera restaur\u00f3 almas para la Iglesia y s\u00fab\u00additos para el Estado. Renov\u00f3 una idea que descend\u00eda di\u00adrectamente del coraz\u00f3n del Hijo de Dios: la de buscar al pobre y asistirle, como encarnaci\u00f3n social de Cristo. Es la idea que ha hecho el hero\u00edsmo social de la santidad ca\u00adt\u00f3lica; la que hizo pobre a Francisco de As\u00eds e indujo a Catalina de Siena a besar las llagas; aquella por la que en la antig\u00fcedad los monjes sal\u00edan a buscar al pobre y al enfermo, a la entrada del monasterio y del hospital, can\u00adtando las letan\u00edas, como si salieran al encuentro de nues\u00adtro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Las Damas y las Hijas de la Caridad, para Vicente eran las siervas de los pobres; en una nueva oleada de la completa revoluci\u00f3n cristiana, el orgullo era exterminado por el amor y, retirado su velario polvoriento, a los ojos de quien por estar en alto hab\u00eda terminado por estar fue\u00adra, se descubr\u00eda el escenario de la miseria ajena, como efecto del ego\u00edsmo propio; y, pasado animosamente el l\u00ed\u00admite, se iba al encuentro de los hermanos perdidos e ig\u00adnorantes por el gozo de volverlos a encontrar y rehacer la familia hecha pedazos. As\u00ed una vez m\u00e1s la caridad se convirti\u00f3 en una v\u00e1lvula econ\u00f3mica prodigiosa; a trav\u00e9s de manos inocentes y penitentes las bolsas demasiado hin\u00adchadas se deshincharon, y el dinero \u2014elemento mal\u00e9fi\u00adco\u2014 pas\u00f3 a las deshinchadas escarcelas de los miserables. Aquel dinero era sangre infecta, por congesti\u00f3n; y puri\u00adfic\u00e1ndose, filtrada por el coraz\u00f3n puro de la caridad \u2014y caridad es Dios\u2014, se convirti\u00f3 de nuevo en sangre vital, volviendo a producir el beneficio, bajo forma de oracio\u00adnes y m\u00e9ritos, es decir, de t\u00edtulos contra el Banquero eterno. Incurables, viejos, ni\u00f1os, abandonados, mendigos, to\u00adda la compleja plaga social, se curaba al contacto de aquel amor; se encontraba de nuevo para todos techo y pan, y con el pan, la esperanza; y de la semimuerte mucha gen\u00adte renac\u00eda o nac\u00eda, en Cristo, por mediaci\u00f3n de Vicente y de sus colaboradores y colaboradoras, a la doble vida, na\u00adtural y sobrenatural.<\/p>\n<p>Pero una vida nueva nac\u00eda tambi\u00e9n para el rey, pa\u00adra el regente, para los duques y las duquesas, para cuan\u00adtos arist\u00f3cratas bostezaban o se aburr\u00edan sobre la ilimi\u00adtada vacuidad del propio fausto, pues el orgullo es la m\u00e1s\u00adcara del aburrimiento: en la caridad, descubierta a sus ojos por Vicente \u2014este humilde e infatigable descubri\u00addor de tesoros celestiales y terrenos\u2014, vuelven a encon\u00adtrar un fin, un par\u00e9ntesis de inocencia, un af\u00e1n construc\u00adtivo, como artistas que de repente hubieran hallado la fuente de la inspiraci\u00f3n: pues tambi\u00e9n ellos colaboraban en crear nueva vida y en esto est\u00e1 la mayor satisfacci\u00f3n del hombre, nacido para ser padre, espiritual o f\u00edsicamen\u00adte, y de la mujer, engendrada para la maternidad. La gue\u00adrra hab\u00eda secado los corazones y agotado las arcas; la de\u00adsolaci\u00f3n hab\u00eda volcado horrores sobre los campos y las ciudades; y sobre el exterminio, donde parec\u00eda que la muerte se hab\u00eda asentado para siempre, la caridad hac\u00eda florecer nueva semilla con nueva esperanza,<\/p>\n<p>Y porque en \u00e9l la caridad era plena, exuberante, ca\u00adt\u00f3lica, Vicente no conoci\u00f3 los confines ni siquiera de sus propias instituciones o de su naci\u00f3n; pues donde quiera que hay un hombre que sufre o pena, all\u00ed converge, por impulso necesario, la caridad de Cristo. As\u00ed atendi\u00f3 a la conversi\u00f3n de los herejes, a la reforma de las \u00f3rdenes religiosas antiguas, a la fundaci\u00f3n de seminarios, a la asistencia y a las misiones en todas las regiones de Euro\u00adpa y m\u00e1s all\u00e1 de Europa, en todas partes a donde pudo enviar hombres, cartas y dinero.<\/p>\n<p>El pobre L\u00e1zaro hab\u00eda encontrado a su Samaritano: un poeta servidor de Dios y servidor de la humanidad. Y el L\u00e1zaro muerto \u2014muerto porque Cristo estaba lejos de las conciencias de los ricos\u2014, hab\u00eda encontrado a quien con el poder de Cristo, le resucitaba, En el organismo, en trance ya de putrefacci\u00f3n, entraba una ola de la sangre inmortal, por los vasos arteriales de la caridad.<\/p>\n<p>La santidad de Vicente fue, pues, una donaci\u00f3n com\u00adpleta, como de imitador de Aquel que pas\u00f3 por este mun\u00addo haciendo bien. No dio m\u00e1s que amor. Nunca jam\u00e1s, en sus cartas y discursos, una palabra que deje traslucir desprecio o malevolencia: se compadece siempre de todos y sufre siempre por todos, Por su parte no admite que se interrumpa aquella comuni\u00f3n con las almas, en las que cir\u00adcula la vida de Dios. Y perdona a todos, sin fin, y pide perd\u00f3n a todos, poni\u00e9ndose de rodillas a los pies de todos.<\/p>\n<p>Am\u00f3 con amor particular a sus primeros colaborado\u00adres: a Marillac y sus Hijas, y a la Congregaci\u00f3n de sus sa\u00adcerdotes. Los segu\u00eda a cada uno en las misiones, enferme\u00addades y todos los sucesos de la jornada y daba consejos y ayudas con la pr\u00e1ctica de quien est\u00e1 en contacto con las miserias innumerables de la existencia diaria. Daba conse\u00adjos, amoroso y prudente, sobre las necesidades m\u00e1s dispa\u00adres: una fiebre, un enfriamiento, un escr\u00fapulo, un des\u00adaliento; as\u00ed como se ocupaba del vestido, del alquiler, de las compras, de los transportes, de los gastos, del jard\u00edn y de los animales del corral. Visitaba a sus enfermos y echaba mano de todos los recursos para curarlos; y los consolaba, creyendo que los enfermos mismos deb\u00edan ser para la Congregaci\u00f3n no un peso sino una bendici\u00f3n. Si un sacer\u00addote ca\u00eda enfermo, se preocupaba hasta del caldo de po\u00adllo que hab\u00eda que darle para que se restableciera cuanto antes.<\/p>\n<p>Cuando un misionero part\u00eda o volv\u00eda de una misi\u00f3n le abrazaba de rodillas: y era su gesto, un gesto de humil\u00addad, que expresaba agradecimiento y pon\u00eda al inferior en el plano de la fraternidad, mientras elevaba aquel afecto a un nivel de religi\u00f3n: de santidad. Iluminaba y conso\u00adlaba, su alma ardiente, aunque tan moderada en las ma\u00adnifestaciones y prudente, reanimaba los corazones, solta\u00adba energ\u00edas, suscitaba en todos una necesidad de prodigar\u00adse. Cierto d\u00eda, estuvo de rodillas, durante casi dos horas, suplicando a uno de sus sacerdotes, que no cediera a una tentaci\u00f3n. Y para con los esp\u00edritus vacilantes y que se ha\u00adllaban en peligro era de una solicitud paternal, capaz de intervenciones geniales y, cuando era necesario, aun de cortes en\u00e9rgicos. Pero ni aun en el castigo abandonaba la caridad y la esperanza: aun el castigo en sus manos era caridad. Y siempre daba sus represiones desde abajo, des\u00adde el plano de uno que suplicaba; y aun cuando daba \u00f3r\u00addenes quitaba a sus palabras todo tono de mandato, apa\u00adreciendo m\u00e1s bien como uno que hace una s\u00faplica.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfOs disgustar\u00edais si os hiciera una advertencia?\u00bb: era esta una de las f\u00f3rmulas con que se introduc\u00eda en el coraz\u00f3n del misionero, a quien deb\u00eda hacer alguna ob\u00adservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un trato semejante suscitaba un aire de familia, pe\u00adro de familia sagrada, sobre la que se inclinaba continua\u00admente vigilante la mirada de Jes\u00fas y de Mar\u00eda; y se ve\u00eda favorecido por una pobreza, que no era nunca mezquin\u00addad o taca\u00f1er\u00eda; pues, si faltaba lo superfluo, dispon\u00eda de lo necesario; mientras que la seriedad se templaba con la casta alegr\u00eda y la fraternidad no dejaba de ir acompa\u00f1a\u00adda de aquellas maneras de correcci\u00f3n y educaci\u00f3n, de que tanto se pagaba entonces la buena sociedad.<\/p>\n<p>Para dar una idea de la manera c\u00f3mo Vicente repren\u00add\u00eda a <i>sus <\/i>sacerdotes, transcribamos cuanto refiere Coste<span id='easy-footnote-1-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-1-126063' title='&lt;i&gt;Il Signor Vincenzo, &lt;\/i&gt;vol. II, p, 61.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> sobre el se\u00f1or de la Fosse, profesor doct\u00edsimo en el se\u00adminario de San Carlos y escritor de tragedias.<\/p>\n<p>\u00abHabiendo sabido cierto d\u00eda que una de sus tragedias deb\u00eda ser representada en el Colegio de Clermont, fue all\u00e1 y, para ver bien, escogi\u00f3 uno de los mejores sitios. Apenas se hab\u00eda sentado cuando uno de los criados vino, de parte del rector, a invitarle a sentarse en otro sitio. \u00abMe hallo bien donde estoy, respondi\u00f3 en lat\u00edn, no es preciso que me mueva\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHabla en lat\u00edn, pens\u00f3 el rector; debe ser, pues, un irland\u00e9s\u00bb. Y le envi\u00f3 un profesor joven que le repitiera la invitaci\u00f3n en lat\u00edn. El se\u00f1or de la Fosse hizo como que no entend\u00eda y replic\u00f3 con algunas palabras en griego.<\/p>\n<p>\u00abEs sin duda un eclesi\u00e1stico que acaba de llegar del L\u00edbano\u00bb, refiri\u00f3 el joven profesor. El rector se dirigi\u00f3 al profesor de ret\u00f3rica: \u00abId y habladle en griego; tal vez comprenda al fin lo que se le dice\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl resultado fue id\u00e9ntico. Despu\u00e9s de una respues\u00adta en hebreo, el se\u00f1or de la Fosse se qued\u00f3 tranquilamen\u00adte sentado en su butaca.<\/p>\n<p>\u00abAquel ir y venir no hab\u00eda dejado de atraer la aten\u00adci\u00f3n. Todos los ojos se fijaron en \u00e9l. Un Padre lo recono\u00adci\u00f3 y la burla termin\u00f3. Le ofrecieron un buen puesto que \u00e9l acept\u00f3 dando las gracias.<\/p>\n<p>\u00abDe vuelta a San L\u00e1zaro, refiri\u00f3 el incidente a sus hermanos en religi\u00f3n y ri\u00f3 con ellos. Pero Vicente no lo entendi\u00f3 de esta manera. Le mand\u00f3 llamar, le reprendi\u00f3 por haber cedido al orgullo y a la vanidad y le orden\u00f3 que fuera a ponerse de rodillas ante el rector y los profesores a quienes hab\u00eda podido escandalizar. El docto pol\u00edglota se resign\u00f3 de buena gana. La historia no dice si, para pedir perd\u00f3n, se sirvi\u00f3 de las tres lenguas que hab\u00eda usado para cometer la culpa\u00bb.<\/p>\n<h3><i>Dios en el pr\u00f3jimo<\/i><\/h3>\n<p>En Par\u00eds hac\u00eda furor todav\u00eda el poema de Marino, <i>Adone, <\/i>espejo del mundo elegante, de peluca y cosm\u00e9ti\u00adcos, que hablaba, sin cesar, de amor, en prosa y en verso. El tema formaba parte de la galanter\u00eda, consumiendo el tiempo en el galanteo complicado de las damas preciosas: preciosas rid\u00edculas, como se dijo, que ard\u00edan en deseos de florecer a la orilla de los madrigales. Raz\u00f3n por la cual aquel amor degener\u00f3 r\u00e1pidamente de juego literario en lascivias desconcertantes: ejemplar t\u00edpico fue de su sal\u00f3n aquella Ana de Lenclos, llamada Ninon, a quien la rei\u00adna hubiera querido confinar entre las Hijas arrepenti\u00addas <i>(Filles-Repenties), <\/i>pero no lo logr\u00f3 porque, como ad\u00advirti\u00f3 Bautru, Ninon no era ni hija ni arrepentida: era una joven impenitente, madre c\u00e9libe de numerosa prole. Moli\u00e9re le ley\u00f3 el <i>Tartuffe; y <\/i>ella leg\u00f3 una herencia al joven Voltaire.<\/p>\n<p>El individualismo que hab\u00eda pululado de la Reforma y del Humanismo, la avidez de poder y de riquezas, el gusto por el fausto y la exterioridad, bajo el naciente absolutismo pol\u00edtico, estaban gastando los veneros espiritua\u00adles del amor cristiano y desintegrando la comunidad ecle\u00adsial. Vicente se vali\u00f3 de la caridad para recobrar almas para la Iglesia y devolver un alma a la sociedad; y dio as\u00ed tambi\u00e9n una respuesta de obras y de sentimientos al jan\u00adsenismo, que introduc\u00eda en el cristianismo la inercia, con la pasividad fatalista del calvinismo y del mahometismo. Para Vicente, en cambio, la caridad significaba actividad responsable y comuni\u00f3n con Dios a trav\u00e9s del hermano. Contra el predestinacionismo del <i>Augustinus, <\/i>Vicente no cesaba de repetir que donde est\u00e1 la caridad est\u00e1 Dios: por consiguiente bastaba amar al pr\u00f3jimo para tener al Se\u00f1or en s\u00ed y estar en el Se\u00f1or y en la acci\u00f3n de servicio ahu\u00adyentar la pesadilla de aquel doctrinalismo l\u00fagubre.<\/p>\n<p>Jes\u00fas era el \u00abSe\u00f1or de la Caridad\u00bb; y su imagen es\u00adtaba instalada en sus casas. En el cuadro de Saint-Ger\u00admain-en-Laye, bajo la figura del Salvador hay estas pa\u00adlabras de la Sagrada Escritura: \u00abLa caridad de Cristo nos urge\u00bb y m\u00e1s abajo: \u00abDios es caridad, y quien est\u00e1 en la caridad est\u00e1 en Dios y Dios en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Con la caridad, Vicente se aplic\u00f3 a reconstruir a los disminuidos de toda clase y lugar; a ense\u00f1ar un oficio a los ni\u00f1os, a transformar en buenos ciudadanos a los traba\u00adjadores, a poner fin al ocio de los ricos, reclut\u00e1ndolos, con el resto del pueblo, para servir. Caridad hasta el fondo, hasta exponer la vida, adem\u00e1s de los bienes. Y donde los ej\u00e9rcitos hab\u00edan sembrado escombros, \u00e9l por la caridad emprend\u00eda siempre la reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estableci\u00f3 aquella uni\u00f3n entre el pobre y Cristo y, en un c\u00edrculo m\u00e1s vasto, entre el hombre y Dios, que, san Ambrosio hab\u00eda formulado en otro tiempo as\u00ed: \u00abLa mi\u00adsericordia se siembra en la tierra y se abre en el cielo; se planta en el pobre y florece en Dios\u00bb<span id='easy-footnote-2-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-2-126063' title='&lt;i&gt;Nabuth, &lt;\/i&gt;12, 53.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. Esta uni\u00f3n recu\u00adrre en toda la obra y en todo el magisterio de san Vicen\u00adte de Pa\u00fal. Una vez que en el hospital un pobre pidi\u00f3 un trozo de pan a la hija de la caridad Juana Dalmagne, \u00e9s\u00adta pidi\u00f3 a la superiora que le diera un pedazo de pan du\u00adro. Esta respetuosamente lo rehus\u00f3 diciendo: \u00abNo, her\u00admana m\u00eda, \u00e9ste lo comer\u00e9 yo: a Dios hay que dar cosa buena\u00bb.<\/p>\n<p>Vista as\u00ed la relaci\u00f3n, servir a un enfermo o a un po\u00adbre era lo mismo que hacer oraci\u00f3n. Y esta concepci\u00f3n realzaba inmensamente la obra de asistencia: la diviniza\u00adba. Y poniendo as\u00ed a circular lo divino en el hecho huma\u00adno, resucitaba la esperanza y la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Entre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo por Dios \u2014este es el pensamiento del Santo\u2014, se h\u00e1 de preferir el segundo. Entre el m\u00edstico perdido en Dios y el siervo de los pobres por amor a Dios, el segundo est\u00e1 m\u00e1s cerca del Se\u00f1or. Aqu\u00e9l ama a Dios solo; este ama a Dios y al pr\u00f3\u00adjimo en Dios: ama a Dios dos veces.<\/p>\n<p>Comprenderemos mejor el genio de san Vicente si lo comparamos con un pensador genial, de su \u00e9poca, Blas Pascal (1623-1662).<\/p>\n<p>Pascal, alma grande, cristiana, en su breve existencia tuvo que sufrir mucho, pero supo valorizar su mal.<\/p>\n<p>Oraba: \u00abHacedme, Se\u00f1or, la gracia de unir vuestros consuelos a mis sufrimientos, para que sufra como cris\u00adtiano. No pido estar sin dolores, pues esta es la recompen\u00adsa de los santos: sino que pido no ser abandonado a los dolores de la naturaleza sin los consuelos de vuestro es\u00adp\u00edritu: pues es la maldici\u00f3n de jud\u00edos y paganos&#8230; Haced que, enfermo como estoy, os glorifique en mis sufrimien\u00adtos. Sin ellos no puedo llegar a la gloria y vos mis\u00admo, Se\u00f1or, no hab\u00e9is querido llegar a ella sino por ellos\u00bb<span id='easy-footnote-3-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-3-126063' title='&lt;i&gt;Pri\u00e9re pour clemancler \u00e1 Dieu le bon usage des malaclies, XI &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;y XV.&lt;\/i&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La diferencia con nuestro Santo, que tambi\u00e9n se vio afligido durante gran parte de su vida por achaques y en\u00adfermedades, est\u00e1 en esto: nuestro Santo no se limitaba a unir sus sufrimientos con los de Cristo, sino que, inme\u00addiatamente despu\u00e9s de este acto de uni\u00f3n y de adoraci\u00f3n a Dios, pasaba a mitigar y aliviar los sufrimientos de los hermanos: y se prodigaba en este servicio con tal entre\u00adga de <i>sus <\/i>energ\u00edas que se olvidaba de sus enfermedades. De ellas, efectivamente, hablaba lo menos posible y solo por motivos de caridad.<\/p>\n<p>El amor a los hermanos por Dios determina concep\u00adciones y obras del Santo.<\/p>\n<p>Toda familia religiosa tiene su modo de amar al Se\u00ad\u00f1or: los cartujos con la soledad, los capuchinos con la po\u00adbreza, otros con el canto de las alabanzas. La familia de Vicente lo hace llevando la gente a amar a Dios y al pr\u00f3\u00adjimo a amar a los hermanos por Dios y a Dios por los her\u00admanos. Por esto, su acci\u00f3n no se limita a una parroquia o a una di\u00f3cesis; se extiende a toda la tierra como Jes\u00fas, \u00abque vino a poner fuego en el mundo con el fin de in\u00adcendiarlo con su amor. Y \u00bfqu\u00e9 debemos querer nosotros sino que lo queme y consuma todo?\u00bb<\/p>\n<p>No basta, pues, amar a Dios: hay que hacer que tam\u00adbi\u00e9n el pr\u00f3jimo le ame. Y Vicente se complace en que otras familias religiosas cultiven las obras de misericordia para suscitar el amor a Dios: como en los hospitales las de los Fatebenefratelli (llamados as\u00ed por \u00e9l seg\u00fan el modo co\u00admo se llama en Italia a los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios), de los Camilos, de las Hermanas Hospita\u00adlarias de la Caridad de Nuestra Se\u00f1ora, y tantas otras.<\/p>\n<h3><i>Las <\/i>30.000 <i>cartas<\/i><\/h3>\n<p>Instrumento poderoso para la exposici\u00f3n de sus ideas, la creaci\u00f3n y desarrollo de su comunidad y la construc\u00adci\u00f3n y mantenimiento de sus obras, fue la corresponden\u00adcia. Escribi\u00f3 incansablemente a personas de todo rango, por las cuestiones m\u00e1s dispares, con la \u00fanica intenci\u00f3n del ap\u00f3stol que quiere servir a los pobres, curar las al\u00admas y dar gloria a Dios. La escritura de cartas era un tra\u00adbajo a\u00f1adido a todos los otros. A veces escribi\u00f3 sus cartas por la calle: a veces cay\u00f3 rendido por el sue\u00f1o escribi\u00e9n\u00addolas.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 \u2014se ha dicho\u2014 por lo menos treinta mil cartas. De ellas gran parte se destruyeron con el tiempo. Quedan unas dos mil quinientas; pocas, y sin embargo preciosas para revelarnos las energ\u00edas, la sencillez y la rec\u00adtitud del hombre. Escribi\u00f3 sobre todo a los colaboradores: a la Marillac m\u00e1s que a ninguna otra persona, despu\u00e9s a los superiores de las misiones de Marsella, Tur\u00edn, Roma, Varsovia y G\u00e9nova, a los cuales enviaba una carta por se\u00admana, convencido como estaba de que una de las fuentes de energ\u00eda para la comunidad estaba en este intercambio de noticias, que era circulaci\u00f3n de vida. As\u00ed pasaba a los hijos el esp\u00edritu de su padre y circulaba la vida de la \u00fani\u00adca familia, como corriente \u00edntima de la vida de la \u00fanica Iglesia.<\/p>\n<p>En 1645 la correspondencia hab\u00eda llegado a ser tan importante, que el Santo tuvo que valerse de un secreta\u00adrio, el fiel y h\u00e1bil hermano Bertr\u00e1n Ducournau, a quien, un a\u00f1o despu\u00e9s, a\u00f1adi\u00f3 otro: el hermano Luis Robi\u00adneau.<\/p>\n<p>En toda carta hay una menci\u00f3n, una llamada, una idea de Dios: y se comprende que todo lo que dice y hace proviene de aquel fondo ardiente de fe. La firma es: <i>De\u00adpaul <\/i>o <i>Vice.nt Depaul <\/i>o <i>V. D. P.<\/i><\/p>\n<p>En cuanto al estilo, es el estilo de uno que tiene cosas que decir y no tiene tiempo que perder. Expresa, pues, su franqueza evang\u00e9lica y campesina, con el garbo de la persona educada y caritativa. No cede al lenguaje ligero del siglo, sino que, sobre todo cuando se dirige a perso\u00adnas de consideraci\u00f3n o respeto, no se abandona a inconve\u00adniencias o familiaridades; y hace uso de las formalidades admitidas entonces por todos en el lenguaje se\u00f1oril. As\u00ed llama <i>Monsieur <\/i>aun al \u00faltimo de sus sacerdotes, llama siempre <i>Mademoiselle a <\/i>la Marillac, a quien escribe al me\u00adnos una vez por semana y le habla de \u00abMonsieur votre fils\u00bb, tratando de su hijo cuya vida hab\u00eda que solucionar. As\u00ed, la sobreabundancia estil\u00edstica del siglo aflora hasta cierto punto en la prosa de Vicente \u2014que es quiz\u00e1s la prosa de alg\u00fan secretario suyo o de alguien, que al citar\u00adle m\u00e1s tarde, como Abelly, corregir\u00e1, embelleciendo con la curialidad de moda, sus l\u00edneas\u2014, y esto en las cartas dirigidas a alg\u00fan poderoso del Estado o de la Iglesia: en\u00adtonces, para hacerse uno con \u00e9l, hasta exagera sus decla\u00adraciones de servidumbre, seg\u00fan la moda de la \u00e9poca. \u00abTe\u00admo \u2014escribe a la Madre Trinidad, en 1639\u2014, que mi mi\u00adseria haya dado argumento de mucha pena a nuestro bo\u00adn\u00edsimo y amabil\u00edsimo se\u00f1or comendador (de Sillery). Pero, \u00bfqu\u00e9 puede salir de un miserable pecador sino faltas y culpas de todo g\u00e9nero&#8230;? Y puesto que no tengo otro medio de darle satisfacci\u00f3n que recurrir a su bondad, lo hago, mi querida Madre, por vuestro medio, y humild\u00edsi\u00admamente le pido perd\u00f3n, postrado en esp\u00edritu a sus pies y a los vuestros, y ciertamente con abundantes l\u00e1grimas que mi coraz\u00f3n, inflamado y enternecido, env\u00eda a mis ojos\u00bb. Concesiones a la moda, dictadas ciertamente por la ca\u00adridad.<\/p>\n<p>Por caridad, acudiendo a llamadas de todo g\u00e9nero, respond\u00eda a cuantos le escrib\u00edan: y eran muchos y le pe\u00add\u00eda las cosas m\u00e1s dispares. Y as\u00ed dirig\u00eda almas, dirim\u00eda cuestiones, reprend\u00eda a los avaros, amonestaba a los pr\u00f3\u00addigos, hac\u00eda cuentas, procuraba ropas, redactaba contra\u00adtos&#8230; sin cansarse nunca, sin pensar nunca en s\u00ed mismo, d\u00e1ndose con humildad, salvando el amor en medio de dis\u00adputas sin fin, rivalidades espinosas, inmovilismo de vie\u00adjos feudatarios, entre los embrollos de privilegios y decre\u00adtos: y esto todos los d\u00edas; siempre tenaz y firme y sin em\u00adbargo siempre pronto a dejarse pisotear por salvar el amor.<\/p>\n<h3><i>Reconstrucci\u00f3n de la dignidad humana<\/i><\/h3>\n<p>Si todo fundador imprime en su Regla una espiritua\u00adlidad, la de san Vicente se identifica con la caridad. La ca\u00adridad es su ideal y su instrumento: origen, medio y fin de su acci\u00f3n; de tal manera que la vida se convierta en un perpetuo acto de amor, como en una creciente combus\u00adti\u00f3n a gloria de Dios. Y el amor determina la regla y sus\u00adcita y justifica los actos de todos los d\u00edas, desde los sufrimientos f\u00edsicos a las calumnias e incomprensiones de todo g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Como se ha visto, en la pr\u00e1ctica, la caridad vicenciana es servicio: y rasgo original y vigoroso de esta santidad es precisamente el ideal de servir. Aceptar la misi\u00f3n vicen\u00adciana y querer llamarse siervos, considerarse siervos de los pobres, era una misma cosa, tanto para el se\u00f1or Portail co\u00admo para Madame Goussault. \u00abEsta vida qu\u00ed \u2014dec\u00eda san Vicente aludiendo a las damas del H\u00f3tel-Dieu de Par\u00eds\u2014, es la vida de los santos que sirven al Se\u00f1or en sus miem\u00adbros y del mejor modo posible\u00bb<span id='easy-footnote-4-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-4-126063' title='t. IV, p. 85 (carta del 20 de septiembre 1650 al hermano Cor\u00adnaire).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y eran damas de la alta sociedad, en el siglo de los salones; tambi\u00e9n ellas viv\u00edan la vida de los santos, sir\u00adviendo. Y as\u00ed el pobre arrancaba, aun a las se\u00f1oras, del mundo y las un\u00eda \u00edntimamente con Dios, con el v\u00ednculo del servicio.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n cuida a los pobres criminales, abandonados de todos? Las pobres Hijas de la caridad. Y esto es hacer cuanto se ha dicho: honrar la gran caridad de Nuestro Se\u00f1or, que atend\u00eda a los pecadores m\u00e1s miserables, sin fijarse en sus cr\u00edmenes\u00bb. Esto afirmaba el santo hablan\u00addo con las religiosas<span id='easy-footnote-5-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-5-126063' title='t. X, p. 114 (conferencia del 29 septiembre 1655).'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Y no cesaba de considerar la equivalencia pr\u00e1ctica que se hac\u00eda entre las personas de los miserables y la persona de Jes\u00fas: Jes\u00fas servido en los pobres, en los ni\u00f1os, en los forzados, en los refugiados, y esto en todas las circunstancias y lugares: aun en los ej\u00e9r\u00adcitos, aun en los manicomios, aun en los hospicios de los apestados, en Africa, en India, donde quiera que Dios lla\u00adme. A las hermanas y a los misioneros, que sucumb\u00edan bajo trabajos inhumanos, los llamaba \u00abm\u00e1rtires de la cari\u00addad\u00bb: y a sus ojos, en aquella situaci\u00f3n hist\u00f3rica dif\u00edcil, era el martirio (el testimonio) m\u00e1s provechoso para real\u00adzar a la Iglesia. Pues amar, frecuentemente, quiere decir sufrir, hasta dar la vida: y esto hicieron los suyos desde Lorena a Berber\u00eda.<\/p>\n<p>En una concepci\u00f3n semejante no pod\u00edan tener lugar ni resentimientos ni venganzas. Toda alma era sagrada: aun la del bellaco m\u00e1s criminal. Una vez, un joven lute\u00adrano, que hab\u00eda llegado a Alemania, fingi\u00e9ndose converti\u00addo, se introdujo entre los ejercitantes de San L\u00e1zaro. All\u00ed habiendo entrado en la habitaci\u00f3n de un sacerdote duran\u00adte el retiro se apoder\u00f3 de una sotana y de un manto, y visti\u00e9ndose de sacerdote, se present\u00f3 a un ministro pro\u00adtestante, haci\u00e9ndose pasar por un sacerdote cat\u00f3lico dis\u00adpuesto a hacerse luterano.<\/p>\n<p>El hecho produjo j\u00fabilo entre los luteranos, con pre\u00adsentaciones, fiestas y recibimientos: la figura de un sacer\u00addote deseoso de abjurar de la fe papal encend\u00eda entusias\u00admos entre los acat\u00f3licos. Descubierto y denunciado, fue en\u00adcarcelado. Entonces se pidi\u00f3 a Vicente que hiciera las di\u00adligencias necesarias para que el reo fuera castigado ejem\u00adplarmente y lavara la deshonra arrojada sobre el h\u00e1bito misionero. Vicente, en cambio, hizo todo lo posible para que el desgraciado fuera perdonado y puesto en libertad.<\/p>\n<p>El que ama suscita la paz, y vuelve a implantarla don\u00adde ha desaparecido: ejercita continuamente el ministerio de la reconciliaci\u00f3n: y esto es lo que inculca sobre todo, Vicente a sus sacerdotes, llamados a una funci\u00f3n de paci\u00adficadores, con el deber de ahogar en sus principios \u00ablas enemistades, las lides y los procesos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abNo hay caridad que no vaya acompa\u00f1ada de justicia\u00bb, dec\u00eda al du Coudray<span id='easy-footnote-6-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-6-126063' title='t. II, p. 54.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>, invit\u00e1ndole a valerse de las sumas puestas a su disposici\u00f3n en los fines para los que se le hab\u00edan dado, y no en otros, aunque fueran bue\u00adnos.<\/p>\n<p>Si se quisiera recoger en una expresi\u00f3n la serie de ini\u00adciativas de san Vicente, podr\u00eda ser esta: \u00abreconstrucci\u00f3n del hombre\u00bb: devoluci\u00f3n de su dignidad. Hoy se dir\u00eda: su desproletarizaci\u00f3n. Todos aquellos analfabetos, embru\u00adtecidos, hambrientos, criminales, apestados, dolientes, eran, cada uno, un hermano, un hijo de Dios, la equiva\u00adlencia de Cristo: por consiguiente una dignidad inmensa; y por tanto la bajeza en que hab\u00edan sido arrojados, la mi\u00adseria por la que hab\u00edan sido asaltados, las injusticias de que eran v\u00edctimas, los males, las epidemias, las supers\u00adticiones, las deudas, las usuras, las guerras y los asesina\u00adtos, eran atentados contra la familia de Dios, contra Dios mismo en la persona de los suyos. El ap\u00f3stol deb\u00eda com\u00adbatir contra toda esta coalici\u00f3n de males.<\/p>\n<h3><i>Comunidad y comuni\u00f3n<\/i><\/h3>\n<p>Como se ha visto, Vicente hab\u00eda dado a sus forma\u00adciones familiares nombres, o al menos sol\u00eda mencionarlas con nombres, que hoy llamar\u00edamos comunitarios: confra\u00adternidad, compa\u00f1\u00eda, congregaci\u00f3n, conferencia&#8230; locucio\u00adnes todas ellas que designaban el reunirse para comuni\u00adcarse el amor y el pan, los sacrificios y las alegr\u00edas, y sacar fuerza para servir en los hermanos al Eterno Padre.<\/p>\n<p>El nombre de compa\u00f1\u00eda gust\u00f3 mucho a san Vicente. Era un nombre que se hab\u00eda hecho famoso por la funda\u00adci\u00f3n de San Ignacio de Loyola. En la mente de Vicente no se presentaba en su estructura jur\u00eddica, can\u00f3nica: se presentaba solamente en el sentido comunitario, eclesial, de una fusi\u00f3n de almas que, de su uni\u00f3n en Cristo, es decir, de su fusi\u00f3n al calor de la caridad de Cristo, recib\u00edan una fuerza divinizadora, para s\u00ed y para los otros, actuando en la sociedad humana con una llama divina. Era el modo de hacer de los seglares, aun de las se\u00f1oras aristocr\u00e1ticas, una comunidad religiosa, sin abandonar la familia ni sus de\u00adberes privados, realizando una \u00edntima y lejana aspira\u00adci\u00f3n de los cristianos, que est\u00e1n en el mundo, a vivir la vida de perfecci\u00f3n permaneciendo en casa.<\/p>\n<p>Al dar, pues, a toda su familia religiosa el nombre de compa\u00f1\u00eda, Vicente quer\u00eda significar una convivencia comunitaria, de concomitancia con Cristo. Cuando dio a las primeras formaciones seglares el nombre de confrater\u00adnidades, pretendi\u00f3 reavivar la conciencia de su comuni\u00addad de origen y de vida y de <i>sus <\/i>deberes de colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pierre Coste ha reunido cuatro vol\u00famenes de <i>entre\u00adtiens, <\/i>es decir, de conversaciones tenidas por el Santo, si era posible cada semana, con sus religiosas y con sus sa\u00adcerdotes con car\u00e1cter de coloquio: todas las conversacio\u00adnes se nos han conservado. En ellas, el Santo pon\u00eda un te\u00adma y lo desarrollaba; pero sobre el tema mismo le gusta o\u00edr el parecer de los oyentes y aun de las oyentes; y las es\u00adcuchaba. Estas, que casi siempre eran de origen campesino, dec\u00edan su parecer, hasta temblando; y, como eran parece\u00adres que proced\u00edan de almas religiosas, gozaba con ellos. Aquel coloquio serv\u00eda para fundir las almas, y hacer de ellas una sola familia; haciendo circular la caridad, pon\u00eda en circulaci\u00f3n la vida de Dios en ellas, y con esto llegaba casi a suscitar la presencia de Cristo en medio de ellas.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, alguna, m\u00e1s capaz, bajo la vigilancia de la madre Marillac y ayudada por los apuntes tomados por Vicente, trataba de reproducir con la mayor fidelidad posible aquellas conversaciones.<\/p>\n<p>An\u00e1logamente proced\u00edan los sacerdotes de la Misi\u00f3n con las llamadas conferencias, que eran reuniones para explicar alguna virtud o alg\u00fan punto de la regla y poner en com\u00fan inspiraciones religiosas y meditaciones.<\/p>\n<p>En la caridad estos encuentros <i>(entretiens, conf \u00e9ren\u00adces) <\/i>parec\u00edan realizar el contacto de dos polos, de lo hu\u00admano con lo divino, del hermano con el hermano, ha\u00adciendo saltar la chispa de la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Estaba convencido de la utilidad \u2014m\u00e1s a\u00fan, de la necesidad\u2014 de este conferir las diversas aspiraciones, inspiraciones y experiencias: y hac\u00eda consistir en esa co\u00admuni\u00f3n de almas la fuente de energ\u00edas de sus obras, por\u00adque en esa comuni\u00f3n actuaba el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00abLa Iglesia \u2014dijo en uno de los encuentros\u2014 es com\u00adparada a una gran mies que necesita obreros, pero obre\u00adros que trabajen.<\/p>\n<p>\u00abNada es m\u00e1s conforme con el Evangelio que reunir por una parte, luces y fuerzas, para la propia alma, en la oraci\u00f3n, en la lectura, en la soledad, y despu\u00e9s ir a co\u00admunicar a los hombres ese alimento espiritual. As\u00ed hizo el Se\u00f1or. As\u00ed los ap\u00f3stoles. De esta manera se une el oficio Je Marta con el de Mar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abVosotras sab\u00e9is, hermanas m\u00edas \u2014dec\u00eda\u2014, que las conferencias han servido a Nuestro Se\u00f1or para establecer su Iglesia\u00bb. El conferenciaba con los ap\u00f3stoles, y despu\u00e9s con los ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos. \u00abLos ap\u00f3stoles le propo\u00adn\u00edan sus dificultades en aquellas conferencias y Nuestro Se\u00f1or respond\u00eda. Trataba del progreso de la Iglesia&#8230;, Por consiguiente es cierto que Jesucristo mismo ha instituido las conferencias\u00bb.<\/p>\n<p>La Iglesia primitiva continu\u00f3 la pr\u00e1ctica de estas conferencias. Reaviv\u00e1ndola hoy, despu\u00e9s de siglos de des\u00aduso, se obtiene que \u00abNuestro Se\u00f1or est\u00e9 en medio de no\u00adsotros\u00bb<span id='easy-footnote-7-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-7-126063' title='t. IX, pp. 395-396 y 400 (1 mayo 1648).'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Reuni\u00e9ndose en conferencias, se repite, pues, la ins\u00adtituci\u00f3n con el fruto obtenido por Jes\u00fas con los ap\u00f3stoles: y \u00e9sta parece al imitador de Jes\u00fas, que es Vicente, la pri\u00admera \u00abgran gracia\u00bb.<\/p>\n<p>La segunda gran gracia es \u00abque Nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en medio de nosotros cuando estamos reunidos para su gloria\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPuestos estos fundamentos, \u00bfpor qu\u00e9 debemos, her\u00admanas, aprovecharnos de las conferencias y de las instruc\u00adciones que se nos dan? Lo hab\u00e9is dicho vosotras: porque Dios habla por boca de aquellos que son preguntados. Dios ha prometido comunicarse a los peque\u00f1os y a los humildes y manifestarles <i>sus <\/i>secretos\u00bb.<\/p>\n<p>Reunir&#8230; comunicar&#8230; conferir&#8230;: todos vocablos para recoger aquel proceso de comuni\u00f3n, en que vive el Cuerpo m\u00edstico: en el hermano que da, con desinter\u00e9s y amor, sus inspiraciones por humildes que sean, es el Se\u00ad\u00f1or el que habla, pues donde est\u00e1 el amor est\u00e1 El presen\u00adte. Y ya en el intercambio de las ideas, en la confesi\u00f3n, se nos trata con verdad, y adem\u00e1s con caridad: y nos ayudamos m\u00fatuamente a perfeccionarnos, El heresiarca se atrinchera, el santo se comunica. Y as\u00ed hermanas y sa\u00adcerdotes traducen o traen a la tierra la vida de la Sant\u00edsima Trinidad que es un intercambio continuo entre Padre e Hijo, de donde procede el Esp\u00edritu Santo; y el Esp\u00edritu Santo entra en los reunidos, si halla el vac\u00edo de los esp\u00edritus, que en el amor a los hermanos se han per\u00addido a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Por esto Vicente esperaba mucho y obten\u00eda much\u00ed\u00adsimo de aquellos encuentros de las damas, de las siervas de los pobres y de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, para unir sus almas y ocuparse de obras de bien y escuchar buenas exhortaciones, bajo la presencia suya o de un sacerdote delegado suyo, El ense\u00f1aba la caridad ya con su sonrisa, con su humildad y con aquella su r\u00e1pida renuncia a su propio punto de vista para aceptar el parecer ajeno. Y si deb\u00eda reprender de los defectos a alg\u00fan alma y hasta in\u00adfhngir una penitencia, lo hac\u00eda desde un plano de humil\u00addad y de compasi\u00f3n, por lo que la reprensi\u00f3n y la peni\u00adtencia parec\u00edan dones.<\/p>\n<p>Para que las experiencias fueran puestas en com\u00fan a\u00fan mejor y en la comunicaci\u00f3n de las noticias de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda se reforzara la comuni\u00f3n de las almas, san Vicente hacia circular relaciones sobre lo que se hac\u00eda en cada una de las casas, de tal manera que lo de uno se convir\u00adtiera en patrimonio de todos y se practicara la convita\u00adlidad en la solidaridad.<\/p>\n<p>A algunos no les agrada aquella distribuci\u00f3n de noti\u00adcias. Psic\u00f3logo agudo, que conoc\u00eda los \u00faltimos rincones del alma humana, replicaba que se trataba de oposiciones que proven\u00edan de personas que, porque hac\u00edan poco, lle\u00advaban a mal que otros hicieran mucho: los asertores del no hacer, los celosos del <i>quieta non movere. <\/i>\u00bfDebemos, quiz\u00e1s \u2014se preguntaba el Santo\u2014, por la debilidad de estos ojos lega\u00f1osos, que no pueden mirar fijamente a la luz, dejar de iluminar a los otros con los ejemplos de los m\u00e1s fervorosos y privar a la Compa\u00f1\u00eda del consuelo de conocer los frutos que se recogen en otra parte por la gra\u00adcia de Dios, al \u00fanico a quien se debe la gloria, y a quien agrada much\u00edsimo esta pr\u00e1ctica de hablar entre nosotros de sus misericordias? Esta pr\u00e1ctica es conforme al uso de la Iglesia, que quiere que las obras buenas y los hechos gloriosos de los m\u00e1rtires, de los confesores y de los otros santos se refieran p\u00fablicamente para la edificaci\u00f3n de los fieles, como se hac\u00eda en tiempo de los primeros cris\u00adtianos&#8230;\u00bb<span id='easy-footnote-8-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-8-126063' title='t. IV, P. 614.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><i>\u00ab\u00a1Que todos sean uno!\u00bb<\/i><\/h3>\n<p>La comuni\u00f3n hace la comunidad; la comunidad cul\u00admina en la unidad.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 beneficio \u2014hab\u00eda dicho el Santo desde los principios de la obra\u2014, estar en una comunidad, donde cada persona particular participa del bien hecho por todo el cuerpo!\u00bb Y hab\u00eda citado las palabras de Jes\u00fas: \u00abCuando est\u00e9is reunidos dos en mi nombre yo estar\u00e9 en medio de vosotros. Con mucha m\u00e1s raz\u00f3n cuando es\u00adt\u00e9is varios\u00bb. Y afirmaba esta idea con la oraci\u00f3n de Jes\u00fas al Padre: \u00abQue todos sean uno, como t\u00fa y yo somos uno\u00bb<span id='easy-footnote-9-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-9-126063' title='t. IX, pp. 2 y 121.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda comprendido la econom\u00eda de la Reden\u00adci\u00f3n, que es una restauraci\u00f3n de la unidad en Cristo, y una necesidad urgente en una sociedad que, herej\u00edas disol\u00adventes, filosof\u00edas individualistas e ideolog\u00edas pol\u00edticas y econ\u00f3micas, estaban dividiendo cada vez m\u00e1s. Y puesto que la econom\u00eda de la Redenci\u00f3n converge hacia la unidad de todos en Cristo, hasta hacernos todos el \u00fanico Cristo, todo el apostolado de san Vicente, rompiendo los diafrag\u00admas entre castas y clases, entre clero y laicado, tiende a hacer de todos uno. El testamento de Jes\u00fas es el cul\u00admen de la santidad. Aquel conferir que \u00e9l promueve entre las Hijas de la caridad, los Sacerdotes de la misi\u00f3n, los ejercitantes y los sacerdotes de las conferencias del martes, es un esfuerzo para restablecer la comuni\u00f3n de las almas, sabiendo que en la circulaci\u00f3n del amor divino circula la sangre de Cristo, circula la vida: y su fruto es la concordia.<\/p>\n<p>El encabezamiento de alguna de sus cartas m\u00e1s \u00edn\u00adtimas suena: \u00abEl esp\u00edritu de uni\u00f3n, con el que el Hijo de Dios ha unido a los hombres con su Padre, est\u00e9 siempre con vosotros\u00bb<span id='easy-footnote-10-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-10-126063' title='A la Madre de la Trinidad, 28 de agosto 1639 (t. I, p. 577).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Es un unificador, un conciliador: emprendi\u00f3 sus mi\u00adsiones para pacificar los \u00e1nimos y unificarlos en Dios y con Dios, En esto, teniendo los ojos puestos en la iglesia como vivencia que realiza el milagro te\u00e1ndrico del Hom\u00adbre-Dios, combate el individualismo de origen protestan\u00adte, en el que la convivencia y la concordia y por esto la ortodoxia est\u00e1n deshechas; y a ello opone la vida comunitaria; y \u00e9sta cultiva entre los suyos, oponi\u00e9ndose, aun con fuerza, a tentativas de evasi\u00f3n retir\u00e1ndose bajo la concha del propio yo, aun so capa de modestia; y en\u00adse\u00f1a a utilizar al hermano como camino para ir al Padre. \u00abDonde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre&#8230;\u00bb: y Vicente invita con la caridad y la elocuencia del ejemplo a todos, peque\u00f1os y grandes, a que se unan en Jesucristo para realizar una convivencia con \u00e9l.<\/p>\n<p>Por esto no ofende, por esto no rechaza: no rechaza ni siquiera a los herejes. Unifica voluntad y afectos; y asigna a los superiores, como tarea final, \u00abhacer un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb de todos sus s\u00fabditos<span id='easy-footnote-11-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-11-126063' title='t. II. p. 374 (carta a Juan Guerin, superior de Annecy, 10 marzo 1643).'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y la unidad es la cima de la caridad: su resultado. \u00abLa caridad \u2014dec\u00eda\u2014 es la argamasa que une a las comu\u00adnidades con Dios y a las personas entre s\u00ed; de esta manera todo el que contribuye a la uni\u00f3n de los corazones de una campi\u00f1a, la une indisolublemente con Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Donde hay unidad, hay para\u00edso: donde hay divisi\u00f3n, hay infierno. Y con esta idea, resucita una antigua con\u00adcepci\u00f3n patr\u00edstica. La unidad de muchas personas re\u00adpresenta a sus ojos la unidad de la Sant\u00edsima Trinidad, en la que el amor hace de tres uno: \u00aby esto es lo que hace el para\u00edso. No habr\u00eda para\u00edso sin aquella divina uni\u00f3n\u00bb. Esta es producida por el amor y se hace posible por la igualdad perfecta de las tres Personas divinas<span id='easy-footnote-12-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-12-126063' title='t. X, p. 383&lt;sub&gt;.&lt;\/sub&gt;'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Con este esp\u00edritu suscit\u00f3 empresas de asistencia y expediciones misioneras. Cuando sus primeros sacerdotes destinados a Irlanda iban a partir, los abraz\u00f3 y les di\u00f3 como primero y \u00faltimo legado el precepto de la unidad.<\/p>\n<p>\u00abEstad unidos&#8230; \u2014dijo\u2014, y Dios os bendecir\u00e1: pero que esto sea por la caridad de Jesucristo&#8230; Ninguna uni\u00f3n, que no est\u00e9 realizada por la sangre de este divino Salva\u00addor, puede subsistir. En Jesucristo, por medio de Jesu\u00adcristo y para Jesucristo, ten\u00e9is que estar unidos unos con otros. El esp\u00edritu de Jesucristo es un esp\u00edritu de uni\u00f3n y de paz. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edais atraer las almas a Jesucristo si no estuvierais unidos entre vosotros con \u00e9l? No ser\u00eda posible. Tened, pues, un solo sentimiento y una sola vo\u00adluntad\u00bb<span id='easy-footnote-13-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-13-126063' title='&lt;i&gt;Cit. de &lt;\/i&gt;Abelly, p. 145.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Si el modelo de la vida personal es Cristo, el de la vida asociada es la Trinidad, cuyo primer atributo es la unidad. \u00abLa unidad en la Sant\u00edsima Trinidad es que lo que el Padre quiere lo quiere el Hijo; lo que el Esp\u00edritu Santo hace, lo hacen el Padre y el Hijo&#8230; Este es el origen de la perfecci\u00f3n y nuestro modelo\u00bb.<\/p>\n<p>Como de Dios, as\u00ed tambi\u00e9n de la Iglesia la primera nota es la unidad: y Vicente muestra a los suyos la her\u00admosura de la unidad lit\u00fargica con el rito \u00fanico y la lengua \u00fanica, por lo que pueblos de diverso origen hablan con una misma voz.<\/p>\n<p>Este es el arquetipo: nuestro deber es copiarlo, uni\u00adformando nuestras exigencias, hasta hacernos uno. Y la conclusi\u00f3n es esta: \u00abHag\u00e1monos uniformes: y, aun siendo muchos, ser\u00e1 como si fu\u00e9ramos uno; y tendremos la santa unidad en la pluralidad&#8230; La semejanza y la igualdad engendran el amor y el amor tiende a la unidad\u00bb.<\/p>\n<p>Entre inferiores y superiores parece que no existe igualdad: y en cambio precisamente el ejercicio evan\u00adg\u00e9lico de la autoridad y de la obediencia, que son dos modos de la \u00fanica caridad, es lo que permite al superior hacerse uno con el inferior y al inferior hacerse uno con el superibr, encontr\u00e1ndose<sub>;<\/sub> perfectamente en el plano com\u00fan de la \u00fanica voluntad de Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed, y s\u00f3lo as\u00ed, se entiende la uniformidad de la que habla el Santo: convergencia de voluntad en el esp\u00edritu, y no mera uniformidad exterior. Efectivamente, en vez de uniformidad, \u00e9l habla de unanimidad: y \u00e9sta es el testamento que deja a sus hijas y a sus hijos.<\/p>\n<p>\u00abHag\u00e1monos un\u00e1nimes \u2014dice el \u00faltimo a\u00f1o de su vida<span id='easy-footnote-14-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-14-126063' title='23 mayo 1659'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\u2014, y seremos un para\u00edso. No conozco otro para\u00ed\u00adso sobre la tierra que el que existe entre los que se adaptan entre s\u00ed para ser todos iguales; no conozco nada en el mundo que pueda completar nuestra felicidad sino la unidad <i>(\u00e9l dice: uniformidad) <\/i>entre nosotros, que nos hace semejantes a Nuestro Se\u00f1or y nos une a Dios&#8230; Es una bienaventuranza empezada. Hagamos lo contrario, y es un infierno anticipado, donde no hay m\u00e1s que odio y divisi\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-15-126063' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-17\/#easy-footnote-bottom-15-126063' title='t. XII, pp. 25-257.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XVII: El amor al hermano El doble precepto El fundador de la Misi\u00f3n, como campesino ten\u00eda los pies sobre la tierra, como ap\u00f3stol rozaba el cielo. 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