{"id":126042,"date":"2013-12-06T05:40:18","date_gmt":"2013-12-06T04:40:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=126042"},"modified":"2016-07-26T17:23:09","modified_gmt":"2016-07-26T15:23:09","slug":"san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (11)"},"content":{"rendered":"<h2>XI: Revoluci\u00f3n social<\/h2>\n<h3><i>La guerra en Par\u00eds<\/i><\/h3>\n<p>En la plenitud de su vigor espiritual e intelectual y con fuertes energ\u00edas todav\u00eda, a pesar de la fiebre y los achaques, con m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de edad, la obra de san. Vicente estaba ya completa en su estructura grandiosa, que a \u00e9l le parec\u00eda tan mezquina: una ignominia. Exist\u00edan ya:<\/p>\n<ol>\n<li>las Cofraternidades de la caridad;<\/li>\n<li>los Sacerdotes de la misi\u00f3n;<\/li>\n<li>las Hijas de la caridad;<\/li>\n<li>las Damas de la caridad;<\/li>\n<li>las Conferencias de los martes;<\/li>\n<li>los Retiros de los ordenandos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Y esto mientras Francia y Europa se vez m\u00e1s pavorosamente en la guerra. Y la guerra estimu\u00adl\u00f3 nuevas obras.<\/p>\n<p>Frente a las ruinas, que aquel fratricidio sin sentido acumulaba, devastando ciudades y campi\u00f1as, almas y obras, la actitud de Vicente fue la de la Iglesia de todos los tiempos: reacci\u00f3n de la caridad para sanar llagas, quitar el hambre a las turbas, proteger a los d\u00e9biles, re\u00adconstruir edificios y conciencias: vida contra muerte, orden contra desolaci\u00f3n, racionalidad contra locura.<\/p>\n<p>El desorden religioso, en aquella \u00e9poca, hab\u00eda desem\u00adbocado en desorden pol\u00edtico. La libertad que los pr\u00edncipes, con o sin el pretexto del libre examen, se tomaban en la interpretaci\u00f3n del Evangelio, para deformar su sig\u00adnificado e inutilizar la Redenci\u00f3n, someti\u00e9ndose los pode\u00adres eclesi\u00e1sticos espiritualmente vaciados, hab\u00eda favorecido los c\u00e1lculos de agresi\u00f3n militar, para los fines de la hege\u00admon\u00eda pol\u00edtica; y si Richelieu no dud\u00f3 en unirse a protes\u00adtantes y a hircos para atacar al Sacro Romano Imperio y a los pr\u00edncipes cat\u00f3licos, es porque tambi\u00e9n entre no pocos jefes del frente cat\u00f3lico, la fe de hecho se hab\u00eda separado de las obras y la Iglesia hab\u00eda sido relegada a la sacrist\u00eda.<\/p>\n<p>Esta separaci\u00f3n entre la fe y las obras se comprob\u00f3, por lo menos durante cincuenta a\u00f1os, en las guerras, en las que <i>se <\/i>perpetraron cruelmente tan refinadas e in\u00fati\u00adles, que parec\u00eda como si el mismo sentimiento humano hubiera desaparecido.<\/p>\n<p>Durante la Guerra de los treinta a\u00f1os se vio a la Iglesia verdadera en su funci\u00f3n de samaritano acudien\u00addo a levantar a la humanidad llagada. Y la Iglesia estuvo viva en hombres, como Vicente de Pa\u00fal que, con ampli\u00adtud de miras, desprecio de su propia vida, y amor sin l\u00ed\u00admites, se lanzaron a asistir a centenares de miles de v\u00edc\u00adtimas de aquella \u00abmatanza in\u00fatil\u00bb. Ten\u00eda conciencia cla\u00adra de esto. Un d\u00eda dijo a las Hijas de la Caridad envia\u00addas a curar a los heridos de Calais: \u00ab\u00a1Ah, Salvador m\u00edo! Los hombres van a la guerra para matar a los hombres; vosotras, id a la guerra para reparar el mal que ellos hacen&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y las ve\u00eda como m\u00e1rtires, porque, aunque no mo\u00adr\u00edan, iban a exponerse al peligro de la muerte.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1636 la guerra se acerc\u00f3 a Par\u00eds: desde la Picard\u00eda las tropas espa\u00f1olas avanzaron sembrando la con\u00adfusi\u00f3n y el terror: masas de campesinos se volcaron sobre las ciudades, multitud de religiosos huyeron de los mo\u00adnasterios.<\/p>\n<p>Temiendo ser sitiada, la ciudad de Par\u00eds, invadida por pr\u00f3fugos, se transform\u00f3 en una plaza de armas, por lo que tambi\u00e9n el recinto de San L\u00e1zaro se llen\u00f3 de reclutas y el d\u00eda de la Asunci\u00f3n fue un d\u00eda de gritos y alaridos, bajo el redoble de los tambores.<\/p>\n<p>Mientras campesinos, nobles y religiosos se refugia\u00adban en la metr\u00f3poli, dentro de aquella atm\u00f3sfera de deli\u00adrio, el Santo no perdi\u00f3 la cabeza: m\u00e1s a\u00fan, organiz\u00f3 mi\u00adsiones para los soldados dentro y fuera de la ciudad, aprovech\u00e1ndose tambi\u00e9n de los sacerdotes que hab\u00edan Ve\u00adnido que interrumpir el apostolado en los campos. Se transformaron en capellanes militares, bajo la direcci\u00f3n del Santo, que les invit\u00f3 a no hacer pol\u00edtica y a vivir lo m\u00e1s posible \u00aben com\u00fan\u00bb.<\/p>\n<p>Aquellos centenares de soldados que comulgaban an\u00adtes de exponerse a la muerte, conmov\u00edan el coraz\u00f3n del ap\u00f3stol que confesaba: \u00abS\u00f3lo quien conoce el rigor de Dios en el infierno o quien conoce el precio de la San\u00adgre de Jesucristo derramada por un alma, puede com\u00adprender la grandeza de un bien semejante\u00bb<span id='easy-footnote-1-126042' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/#easy-footnote-bottom-1-126042' title='t. I, p. 344.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En medio de tantos cuidados, a\u00fan le quedaba tiempo para atender al Hotel Dieu de Par\u00eds, dentro de cuyas cruj\u00edas el n\u00famero de enfermos hab\u00eda llegado al colmo.<\/p>\n<p>All\u00ed, con el tiempo, las tareas se repartieron cada vez con mayor precisi\u00f3n. En 1636 se perfil\u00f3 un grupo llamado de las catorce, que eran damas viudas y casa\u00addas, encargadas de preparar a los enfermos a la confe\u00adsi\u00f3n general. Eran elegidas seg\u00fan el sistema democr\u00e1ti\u00adco, para tres meses. El d\u00eda de las elecciones empezaba con la Misa a Nuestra Se\u00f1ora y la comuni\u00f3n de manos de san Vicente, con la intenci\u00f3n de obtener buenos sacerdotes para la Iglesia.<\/p>\n<p>El ideal religioso estaba siempre presente; y todo apostolado se reg\u00eda por la pr\u00e1ctica sacramental. Aquellas siervas voluntarias, en sus prestaciones, marchaban de Je\u00ads\u00fas en la Eucarist\u00eda a Jes\u00fas en los pobres, y despu\u00e9s volv\u00edan al altar: as\u00ed circulaba el amor con la oraci\u00f3n y el servicio hospitalario se convert\u00eda en una liturgia. &#8216;<\/p>\n<p>Preparados los enfermos para la confesi\u00f3n, llegaba alguno de los sacerdotes reunidos con ese fin. En 1642 eran seis, mantenidos por las damas y alojados en el hos\u00adpital.<\/p>\n<p>Otras damas acud\u00edan a la merienda de los enfermos.<\/p>\n<p>Concurr\u00edan a todo servicio, prest\u00e1ndose a los ofi\u00adcios m\u00e1s humildes, la Marillac en persona y algunas de sus hermanas, que se establecieron en el hospital. La co\u00adlaboraci\u00f3n entre Mademoiselle Marillac y Madame Gous\u00adsault era fecunda e \u00edntima y llena de confianza. Cuando aqu\u00e9lla quer\u00eda hablar fuerte a ciertas mujeres merecedo\u00adras de reprensi\u00f3n, buscaba la presencia de \u00e9sta. Una vez Vicente la exhort\u00f3 a no diferir la reprensi\u00f3n, por espe\u00adrar a Madame. \u00abSi la dulzura de vuestro esp\u00edritu tiene necesidad de un hilito de vinagre, tomadlo del esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or, Oh, Mademoiselle, \u00e9l sab\u00eda muy bien hallar el agridulce, cuando era preciso!\u00bb<span id='easy-footnote-2-126042' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/#easy-footnote-bottom-2-126042' title='t. I, p. 393 (carta del 1 noviembre 1637).'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El bien fue inmenso. S\u00f3lo en el primer a\u00f1o, cuatrocientos entre protestantes y musulmanes abrazaron la fe cat\u00f3lica, convencidos por las palabras y m\u00e1s por el ejem\u00adplo de aquellas mujeres que, vistiendo la bata de las en\u00adfermeras, se acercaban a los lechos y no tem\u00edan infec\u00adciones. Bajo este respecto su fundador estaba convenci\u00addo de que Dios les serv\u00eda de defensa, pues efectivamen\u00adte las vio moverse seguras entre peligros de todo g\u00e9nero.<\/p>\n<h3><i>Entre \u00abesqueletos vestidos de piel\u00bb<\/i><\/h3>\n<p>Una de las zonas m\u00e1s probadas fue la Lorena, cuyo ducado, invadido por la peste y la carest\u00eda, fue desvastado por las tropas beligerantes, francesas, h\u00fangaras y suecas, entre el 1628 y el 1649, con destrucciones y anarqu\u00eda. Y en la anarqu\u00eda escenas locas de embrutecimiento, es\u00adtimulado por el hambre, dentro de un fr\u00edo atroz. Cam\u00adpesinos y nobles, fundidos en la desolaci\u00f3n, vagaban, se\u00admidesnudos, en busca de carro\u00f1as de animales y cad\u00e1ve\u00adres de hombres que devorar: se vio a hijos desenterrar los cuerpos de los padres muertos para devorarlos; se vie\u00adron turbas asaltar a viandantes para matarlos y alimen\u00adtarse con ellos; muchachos asaltaron a un ni\u00f1o y lo comie\u00adron; madres devoraron a sus ni\u00f1os de pecho; muchachas se vendieron por una corteza de pan.<\/p>\n<p>Quien pod\u00eda se alimentaba de ra\u00edces, de paja desmenuzada, de ratones, lagartos, ranas o de yerbas, como las bestias, o de cortezas de \u00e1rboles o de caballos muertos y verminosos. Alguno lleg\u00f3 a comerse los brazos y las ma\u00adnos. No pocos, recogiendo sus \u00faltimas fuerzas, hu\u00edan, en\u00adgrosando las turbas de los pr\u00f3fugos que se dirig\u00edan, roban\u00addo y mendigando, entre aullidos de congoja, hacia Pa\u00adris, y m\u00e1s concretamente hacia San L\u00e1zaro, meta de la miseria. Ciudades y pueblos en muchos sitios quedaban despoblados.<\/p>\n<p>Los sacerdotes de la Misi\u00f3n acudieron a Toul, to\u00admando la direcci\u00f3n del hospital; y desde all\u00ed informaron a Vicente, que se anonad\u00f3 ante el Se\u00f1or, como lleno de dolor por un crimen enorme, del que tambi\u00e9n \u00e9l fuera c\u00f3mplice. Para acudir en ayuda hasta redujo la comida de sus sacerdotes en San L\u00e1zaro, en la que durante algunos a\u00f1os no distribuy\u00f3 m\u00e1s que pan moreno. Y mientras en\u00adviaba v\u00edveres, medicamentos y vestidos a Lorena, estudi\u00f3 tambi\u00e9n el modo de poner fin a aquella calamidad: y se present\u00f3 a Richelieu, uno de los mayores responsables; y se postr\u00f3 de rodillas a sus pies; y, pint\u00e1ndole un cuadro de los horrores loreneses, le suplic\u00f3: \u00abMonse\u00f1or, \u00a1dadnos la paz; tened piedad de nosotros; dad la paz a Francia!\u00bb<\/p>\n<p>La paz: era la petici\u00f3n m\u00e1s angustiosa del pueblo, el objetivo m\u00e1s precioso de la Iglesia. Todo aquel com\u00adplejo apartamiento de la vida eclesial, en las ideas, en las obras, en las instituciones, iba a desembocar en la guerra. Y el cardenal, autor y v\u00edctima de aquella separa\u00adci\u00f3n, respondi\u00f3 con una de aquellas justificaciones que suelen repetir los responsables de todas las guerras. Te\u00adn\u00eda en su pensamiento el poder\u00edo de Francia, el brillo de la corona: no serv\u00eda al pueblo; se serv\u00eda del pueblo, se\u00adg\u00fan la concepci\u00f3n pol\u00edtica que entonces dominaba, en Eu\u00adropa. Por esto no se preocupaba de los sufrimientos y confiaba en los ej\u00e9rcitos. Vicente volvi\u00f3 a confiar en las fuerzas de la caridad: sus sacerdotes, las damas y las al\u00admas piadosas. Se recurri\u00f3 hasta al rey, aun a la reina; y se reuni\u00f3 una cifra considerable de dinero y de objetos \u00fatiles, con que se corri\u00f3 en ayuda de las ciudades de Toul, Nancy, Verdun, Metz, Saint-Mihiel, Pont-a-Mousson, don\u00adde los socorros se distribu\u00edan en siete regiones. Se envi\u00f3 a los sacerdotes m\u00e1s generosos y expertos: como Coudray y Juli\u00e1n G-u\u00e9rin. Cuando \u00e9ste lleg\u00f3 a Saint-Mihiel, refiri\u00f3 que entre los miles de pobres hambrientos hab\u00eda encon\u00adtrado a m\u00e1s de un centenar que parec\u00edan \u00abesqueletos vestidos de piel\u00bb, los cuales produc\u00edan tal horror que, sin la ayuda del Se\u00f1or, no se habr\u00eda tenido fuerza para mirar\u00adlos. \u00abTienen la piel semejante al m\u00e1rmol viol\u00e1ceo y tan retirada que se ven todos sus dientes secos y descubiertos y los ojos y el rostro macilentos&#8230; Es la cosa m\u00e1s espan\u00adtosa que se pueda ver&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Se empez\u00f3 a quitar el hambre a muchedumbres de fam\u00e9licos, y a curar a turbas de enfermos. Se arranc\u00f3 a la muerte a miles de seres humanos hambrientos, enfermos y semidesnudos. Era una asistencia regulada minuciosa\u00admente por el mismo Vicente, para que llegara a los m\u00e1s necesitados y fuera continua e iluminada; y estando in\u00adtegrada por la caridad, acud\u00eda tambi\u00e9n a las necesidades del esp\u00edritu, salvando con los cuerpos las almas. Entre los asistidos eran numerosos los pobres \u00abvergonzantes\u00bb, de ordinario hidalgos y eclesi\u00e1sticos que se escond\u00edan; los pr\u00f3fugos, entre ellos no pocos soldados, huidos o repa\u00adtriados, heridos y abandonados; las religiosas que ha\u00adb\u00edan quedado sin socorro en monasterios ruinosos, expues\u00adtas a violaciones de bandidos y soldados de todas las ban\u00adderas.<\/p>\n<p>En Metz vagaba una turba de cerca de cinco mil men\u00addigos, que dejaba diariamente una docena de cad\u00e1veres en su camino, para pasto de los lobos, que vagaban, no me\u00adnos hambrientos, atacando a los ciudadanos aun dentro de las casas.<\/p>\n<p>El beneficio producido por Vicente, con la obra de los misioneros y la contribuci\u00f3n de las damas, fue tal que, en 1639, los dominicos del gran convento de Toul mostra\u00adron su agradecimiento a \u00abaquellos \u00e1ngeles de paz\u00bb, de los que todo el pueblo y ellos mismos hab\u00edan recibido dia\u00adriamente y recib\u00edan \u00abpan, le\u00f1a, fruta, socorriendo a la gran necesidad\u00bb de todos. Los testimonios de agradeci\u00admiento llegados al Santo fueron tales y tantos que se vio turbado, queriendo \u2014como dec\u00eda\u2014, que s\u00f3lo Dios conocie\u00adra las obras y que los pobres fueran aliviados, sin nece\u00adsidad de certificados.<\/p>\n<p>El beneficio de aquellas prestaciones y sobre todo la caridad por la que se hac\u00edan, serv\u00edan para reconstruir la fe y las costumbres en miles de criaturas que, por amor a los misioneros, volv\u00edan a encontrar a Dios e iban a reci\u00adbir lecciones de catecismo: y esto se explica aun con la relajaci\u00f3n del clero, en ciertos centros, con el mal ejem\u00adplo aun de obispos, como el de Enrique de Borb\u00f3n que, no habiendo recibido las \u00f3rdenes sagradas, ten\u00eda el obis\u00adpado de Metz s\u00f3lo por las rentas que produc\u00eda o como aquel Francisco de Lorena que, con el mismo fin, ocupa\u00adba la sede episcopal de Verd\u00fan.<\/p>\n<p>Alg\u00fan sacerdote muri\u00f3 de cansancio; as\u00ed por ejem\u00adplo Montevit, del que el rector de los jesuitas de Bar\u00adle-Duc escribi\u00f3 a san Vicente: \u00abHa muerto como deseo y pido a Dios morir\u00bb. Cerca de setecientos pobres, escol\u00adt\u00e1ndole hasta la tumba, no cesaban de llorar.<\/p>\n<p>Vicente le sustituy\u00f3 con Boucher que, la v\u00edspera de Navidad, estuvo veinticuatro horas en el confesonario. Para que hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n del desdichado ducado recibiera la asistencia, Vicente eligi\u00f3 tambi\u00e9n un misio\u00adnero itinerante que andaba de un lado para otro llevan\u00addo socorros: y fue el hermano Mateo Regnard, llamado jo\u00adcosamente <i>Renard <\/i>(el zorro), por los recursos de pruden\u00adcia e inventiva, con que logr\u00f3 durante muchos a\u00f1os aven\u00adtar asechanzas de todo g\u00e9nero y moverse, con sumas enor\u00admes en la alforja desgarrada, entre bandas de ladrones y soldados dispersos. Dieciocho veces estuvo a punto de ser muerto y robado: y siempre logr\u00f3 escapar. As\u00ed pudo distribuir sumas enormes, de las que se prove\u00eda, con viajes afortunados, en Par\u00eds, y devolver la vida con v\u00edveres, vestidos y dinero, a sacerdotes que estaban en muy mala situaci\u00f3n y a religiosas de clausura, abandonadas al ham\u00adbre, y a miles de mendigos y de enfermos, en cuyo n\u00fame\u00adro se encontraban agricultores sin trabajo (\u00bfqui\u00e9n se iba a atrever a sembrar en una tierra continuamente saquea\u00adda por las tropas invasoras?), nobles arruinados y arte\u00adsanos reducidos a la mendicidad.<\/p>\n<p>Por su habilidad o por la evidente asistencia del \u00e1ngel de los pobres, se hizo legendario en Lorena. Hasta a la reina le gustaba que le contaran las aventuras nove\u00adlescas del religioso, que las narraba con una viveza de descripci\u00f3n insuperable y las terminaba con una compro\u00adbaci\u00f3n para \u00e9l evidente: \u00abLa protecci\u00f3n invisible que me sigue por todas partes se la debo a las oraciones del se\u00f1or Vicente\u00bb. Innumerables testimonios del bien hecho, por este caballero andante de la caridad llegaron a Par\u00eds. Ci\u00adtemos uno, enviado por las autoridades civiles (regidores) de Lun\u00e9ville:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, en los muchos a\u00f1os que esta pobre ciudad se ha visto afligida por la peste, la guerra y el hambre, que la redujeron al extremo en que ahora se encuentra, en vez de consuelos, no hemos recibido m\u00e1s que rigores por par\u00adte de nuestros acreedores y crueldades por parte de los soldados que nos han quitado a viva fuerza el poco pan que ten\u00edamos. Parec\u00eda, pues, que el cielo no ten\u00eda m\u00e1s que rigor para nosotros, cuando uno de vuestros hijos en el Se\u00f1or, llegando aqu\u00ed cargado de limosnas, templ\u00f3 gran\u00addemente el exceso de nuestros males y levant\u00f3 de nuevo nuestra esperanza en la misericordia del buen Dios. Puesto que nuestros pecados han provocado su c\u00f3lera, besamos humildemente la mano que los castiga y recibimos tam\u00adbi\u00e9n los efectos de su divina dulzura con sentimientos de extraordinario agradecimiento. Bendecimos los instrumen\u00adtos de su infinita clemencia, tanto a esos que nos alivian con su caridad tan oportuna, cuanto a los otros que las procuran y distribuyen y a vos particularmente, se\u00f1or, a quien, despu\u00e9s de Dios, creemos autor principal de tanto bien. El deciros si se ha aplicado bien a este pobre lu\u00adgar, donde los m\u00e1s distinguidos han quedado reducidos a la nada, corresponde al misionero que vos nos hab\u00e9is enviado, el cual podr\u00e1 refer\u00edroslo menos interesadamen\u00adte que nosotros. El ha visto nuestra angustia y vos ver\u00e9is delante de Dios la obligaci\u00f3n eterna que os tenemos por habernos socorrido, en una necesidad tan grave\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente prest\u00f3 una asistencia no menos provechosa, durante muchos a\u00f1os, a los miles de pr\u00f3fugos que se aglo\u00admeraron dentro de Par\u00eds y en sus alrededores: entre ellos se encontraban gran parte de los nobles, huidos de los cas\u00adtillos devastados, y con frecuencia reducidos a una mise\u00adria s\u00f3rdida y disimulada por la arrogancia natural que les imped\u00eda mendigar. Cuando Vicente descubri\u00f3 su caso, se dirigi\u00f3, m\u00e1s que a las Damas de la caridad, ya tan ocupa\u00addas, a los nobles parisinos de sentimientos m\u00e1s cristia\u00adnos: y organiz\u00f3 una especie de comit\u00e9 de siete u ocho se\u00ad\u00f1ores, bajo la direcci\u00f3n del bar\u00f3n Gast\u00f3n de Renty, ami\u00adgo y bienhechor del Hotel-Dieu: uno de aquellos segla\u00adres que hab\u00edan entregado sus personas y sus haciendas al bien de los pobres, al servicio de la Iglesia y a la gloria de Dios. Durante ocho a\u00f1os estos se\u00f1ores contribuyeron con su dinero y prestaron personalmente ayuda, con dis\u00adcreci\u00f3n y delicadeza, a sus iguales, tratados como tales.<\/p>\n<p>Un d\u00eda quo faltaban trescientas pesetas para la su\u00adma necesaria, Vicente, que contribu\u00eda regularmente con sus limosnas, dijo que esa suma era exactamente la que acababa de recibir para comprar un rocinante nuevo. Y entregada la suma, \u00e9l sigui\u00f3 sirvi\u00e9ndose del viejo cuadr\u00fa\u00adpedo que ya apenas si se ten\u00eda en pie.<\/p>\n<p>Otras veces se quit\u00f3 la comida de la boca y se la quit\u00f3 tambi\u00e9n de la boca a su comunidad.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 hasta a contraer deudas. Y para reunir dine\u00adro se vali\u00f3 de copias de las relaciones de los misioneros de Lorena, que hizo circular de mano en mano.<\/p>\n<h3><i>Superior en la Visitaci\u00f3n<\/i><\/h3>\n<p>A la reforma del clero san Vicente contribuy\u00f3 tam\u00adbi\u00e9n apoyando todas las obras de renovaci\u00f3n de la Igle\u00adsia.<\/p>\n<p>Colabor\u00f3, por ejemplo, al desarrollo de centros mo\u00adn\u00e1sticos femeninos, que, en medio de la cristiandad, ac\u00adtuaban como filtros de purificaci\u00f3n, y as\u00ed infundi\u00f3 corrientes de vida cristiana cuya influencia sentir\u00eda aun el clero.<\/p>\n<p>El 30 de junio de 1639 tuvo la alegr\u00eda de ver inau\u00adgurado el monasterio de San Dionisio para las religiosas de la Visitaci\u00f3n: y fue un monasterio pobre como a \u00e9l le gustaban; donde se observaba la pobreza y \u00e9sta a su vez sosten\u00eda la mortificaci\u00f3n y la penitencia. \u00abNo respiro m\u00e1s que a Dios cuando entro en el monasterio\u00bb, dec\u00eda de la Visitaci\u00f3n de San Dionisio. El pueblo llamaba \u00e1ngeles a aquellas religiosas. Dirigidas por un santo, produc\u00edan san\u00adtidad.<\/p>\n<p>Hab\u00eda sido la misma Chantal la que hab\u00eda querido a Vicente para superior de sus religiosas. Entend\u00eda su san\u00adtidad porque hab\u00eda sido disc\u00edpula y compa\u00f1era fiel de Francisco de Sales. Jovenc\u00edsima se hab\u00eda casado con el bar\u00f3n de Chantal y hab\u00eda tenido cuatro hijos. Habi\u00e9n\u00addose quedado viuda pronto, se hab\u00eda dado a Dios bajo la gu\u00eda del santo obispo de Ginebra con quien hab\u00eda fundado la Visitaci\u00f3n. Mientras fundaba un monasterio, hab\u00eda co\u00adnocido en Par\u00eds a Vicente y con \u00e9l, en cierto modo, continu\u00f3 aquella relaci\u00f3n de alt\u00edsima uni\u00f3n de almas para los fi\u00adnes de la glorificaci\u00f3n de Dios en la tierra, con que se hab\u00eda unido a san Francisco de Sales.<\/p>\n<p>Se cambiaban entre s\u00ed algunas cartas; y es admira. ble la confianza de la santa, que ten\u00eda m\u00e1s edad que Vi\u00adcente y la actitud de devoci\u00f3n filial de Vicente, que era el director eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>En una carta del 1627, le habla de los ejercicios he\u00adchos y de la necesidad que ha descubierto de trabajar en su humildad y en el servicio del pr\u00f3jimo. Y revela aquel abandono en la voluntad de Dios, de simple espera, sin deseos ni intenciones, que hab\u00eda aprendido de san Fran\u00adcisco y que san Vicente le hab\u00eda confirmado. Por su parte Vicente le aseguraba que semejante actitud le habla producido alegr\u00eda: \u00abManteneos alegres en la disposici\u00f3n de querer todo lo que Dios quiere\u00bb<span id='easy-footnote-3-126042' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/#easy-footnote-bottom-3-126042' title='t I, p.\u00a0 39.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>, dec\u00eda a santa Lui\u00adsa de Marillac: y se lo dec\u00eda ciertamente tambi\u00e9n a santa Francisca Chantal. De tal manera que la unidad de aque\u00adllas grandes almas se realizaba haci\u00e9ndose todas ellas vo\u00adluntad de Dios viva.<\/p>\n<p>\u00abVos sois siempre admirable en vuestra humildad\u00bb le escribe Chantal en 1631, para agradecerle el bien que ha hecho a las visitandinas de Par\u00eds. \u00abMi \u00fanico Pa\u00addre\u00bb, le dice ella. \u00abMi \u00fanica Madre\u00bb, responde \u00e9l que no puede contener las l\u00e1grimas al leer las cartas de aquella mujer heroica.<\/p>\n<p>Otra vez la llama \u00abmi querida y amabil\u00edsima Ma\u00addre, pues sois soberanamente nuestra digna y amad\u00edsima Madre\u00bb<span id='easy-footnote-4-126042' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/#easy-footnote-bottom-4-126042' title='t. II, p. 99.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, y le confiesa que la honra y ama m\u00e1s que un hijo haya amado y honrado nunca a su madre \u00abdes\u00adpu\u00e9s de Nuestro Se\u00f1or; y esto \u2014a\u00f1ade\u2014 sin exagera\u00adci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-5-126042' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/#easy-footnote-bottom-5-126042' title='t. II, p. 86.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. En el \u00abesp\u00edritu de esta infancia\u00bb la considera como la abuela de los misioneros.<\/p>\n<p>Siempre tan cauto y sobrio en sus palabras, con la anciana Chantal se deshace en confidencias y se hace ex\u00adpansivo, tanto siente su santidad.<\/p>\n<p>Se estimaban y veneraban rec\u00edprocamente, porque uno ve\u00eda en el otro a la persona santa: ve\u00edan a Dios. Si \u00e9l comprend\u00eda el valor de la contemplaci\u00f3n a que ella se en\u00adtregaba, ella comprend\u00eda el valor de la acci\u00f3n realizada por \u00e9l; eran dos modos de expresi\u00f3n del \u00fanico esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n de Vicente vali\u00f3 para hacer que se abrie\u00adran los botones de vida de la Visitaci\u00f3n. El monasterio de Par\u00eds prosper\u00f3 de tal manera que pudo enviar religio\u00adsas a fundar una casa en Rouen, el a\u00f1o 1630, y otras ca\u00adsas en Meaux y en Caen, el 1631. Aquel a\u00f1o la madre Fa\u00advre, del segundo monasterio de Par\u00eds, se dirigi\u00f3, por in\u00advitaci\u00f3n del obispo, a Troyes para reformar y dirigir una comunidad de religiosas. Vicente dio su benepl\u00e1cito, as\u00ed como tambi\u00e9n, en los a\u00f1os sucesivos, provey\u00f3 para que se dispusiera la partida de otras religiosas a Angers, Amiens y a Polonia, a donde las hab\u00eda llamado la reina Luisa Mar\u00eda Gonzaga.<\/p>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n de san Vicente, durante la vida y despu\u00e9s de la muerte de santa Juana Chantal (que muri\u00f3 a los 69 a\u00f1os de edad en 1642), entraron en la Visitaci\u00f3n almas de gran hermosura: como la de Gertrudis Isabel Sevin, que durante su vivac\u00edsima adolescencia se hab\u00eda opuesto siempre a toda idea de vida religiosa y la de Lui\u00adsa Ang\u00e9lica de la Fayette, que durante muchos a\u00f1os se hab\u00eda visto impedida de entrar en religi\u00f3n por el amor del rey Luis XIII, quien sigui\u00f3 haci\u00e9ndole visitas, aun despu\u00e9s que Luisa entr\u00f3 en el convento. Muerto el rey, sigui\u00f3 frecuentando la Visitaci\u00f3n la reina viuda, Ana de Austria.<\/p>\n<p>Con semejantes intenciones de reforma, Vicente co\u00adlabor\u00f3 tambi\u00e9n en la reorganizaci\u00f3n del hospicio, despr\u00e99 monasterio, de santa Magdalena. Acog\u00eda a j\u00f3venes ca\u00eddas, para prepararlas a una vida de clausura y penitencia, con el nombre de \u00abhijas de santa Magdalena\u00bb (popularmente: Magdalenas). Algunas de ellas hab\u00edan recibido con tal plenitud la redenci\u00f3n que abrazaban el estado religioso, recibiendo el h\u00e1bito de manos de san Francisco de Sales.<\/p>\n<p>La instituci\u00f3n, nacida el a\u00f1o 1618, de la colaboraci\u00f3n de seglares generosos, que dirig\u00eda el Padre Atanasio, ca\u00adpuchino, se resinti\u00f3 de la inexperiencia religiosa y de la inconstancia moral de no pocas penitentes, por lo que se pens\u00f3 ponerlas bajo la direcci\u00f3n paciente e iluminada de religiosas experimentadas; y Vicente, con otras personas que se interesaban por el asunto, obtuvo de santa Juana Chantal que se destinaran a ello algunas visitandinas, Y no se necesitaban menos que hijas de dos grandes santos para dirigir aquellas ciento cincuenta criaturas, agitadas todav\u00eda por pasiones violentas, solicitadas al vicio por hom\u00adbres sin escr\u00fapulos y llevadas a coaligarse en grupos hos\u00adtiles y pendencieros.<\/p>\n<p>Sin embargo, mientras vivi\u00f3 Vicente, a las visitandi\u00adnas, obligadas a un esfuerzo continuo, realmente sobre\u00adhumano, para contener dentro de una regla r\u00edgida a aque\u00adllos esp\u00edritus ardientes y para alimentar a aquella fami\u00adlia de cerca de ciento cincuenta bocas con las tres mil li\u00adras de renta anual concedida por Luis XIII, no les faltaron ni los alientos espirituales ni las ayudas materiales.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n, pues, de Francisca Chantal con san Vi\u00adcente, dur\u00f3 hasta la muerte de aqu\u00e9lla. Ayudada por la \u00abcaridad incomparable\u00bb de aquel \u00abbuen siervo de Dios\u00bb, que era el comendador Sillery, logr\u00f3 obtener de Vicente de Pa\u00fal la instituci\u00f3n de una casa de la Misi\u00f3n en Annecy, Agradeci\u00e9ndoselo, en 1639, dec\u00eda que ped\u00eda al Se\u00f1or que le conservara en vida \u00abdurante mucho tiempo para su gloria y para utilidad de la santa Iglesia&#8230;\u00bb<span id='easy-footnote-6-126042' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/#easy-footnote-bottom-6-126042' title='t. I, p. 573.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Efectivamente en enero del a\u00f1o 1640 llegaron cinco sacerdotes de la Misi\u00f3n; y podemos imaginarnos cu\u00e1nto se alegrar\u00eda por ello la santa. Se alegr\u00f3 tambi\u00e9n el obis\u00adpo, que era el barnabita Justo Gu\u00e9rin. Expres\u00f3 la felici\u00addad de tener junto a s\u00ed a los misioneros, en una carta a Vicente, en la que dec\u00eda: \u00abTodos se han alegrado en el Se\u00f1or; pero ciertamente Monse\u00f1or de Ginebra y yo he\u00admos tenido un consuelo indecible: nos parece que son nuestros verdaderos hermanos, con los cuales sentimos una perfecta uni\u00f3n de corazones y ellos con nosotros, en una santa sencillez, franqueza y confianza. Yo les he ha\u00adblado y ellos me han hablado a m\u00ed, como si realmente fueran hijas de la Visitaci\u00f3n\u00bb. Y continuaba diciendo que dos de ellos ten\u00edan necesidad de ayuda \u00abpara salir un po\u00adco de s\u00ed mismos\u00bb y que ella hab\u00eda se\u00f1alado a cada uno de ellos una pr\u00e1ctica religiosa y esto para \u00abobedecer\u00bb a su padre, Vicente.<\/p>\n<p>Con lo que la santa Madre hac\u00eda con los hijos de Vicente, lo que Vicente hac\u00eda con las hijas de ella.<\/p>\n<p>Santa Juana y san Vicente se vieron m\u00e1s veces, cuan\u00addo \u00e9l fue a Par\u00eds: en 1622, en 1628, en 1635 y en 1641. Aquel a\u00f1o muri\u00f3 ella; y \u00e9l conoci\u00f3 la muerte por una vi\u00adsi\u00f3n: es decir en Dios, en el que la hab\u00eda visto y servido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XI: Revoluci\u00f3n social La guerra en Par\u00eds En la plenitud de su vigor espiritual e intelectual y con fuertes energ\u00edas todav\u00eda, a pesar de la fiebre y los achaques, con m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":39882,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-126042","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (11) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-siervo-de-los-pobres-11\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal, siervo de los pobres (11) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"XI: Revoluci\u00f3n social La guerra en Par\u00eds En la plenitud de su vigor espiritual e intelectual y con fuertes energ\u00edas todav\u00eda, a pesar de la fiebre y los achaques, con m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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