{"id":126024,"date":"2013-12-16T08:01:45","date_gmt":"2013-12-16T07:01:45","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=126024"},"modified":"2016-07-26T16:58:25","modified_gmt":"2016-07-26T14:58:25","slug":"cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/","title":{"rendered":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (14 y final)"},"content":{"rendered":"<p><b>8. Post-scriptum: La Biblioteca azul en el siglo XIX<\/b><\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/2013\/12\/03\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-i\/mendigos\/\" rel=\"attachment wp-att-125994\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-125994 alignright\" alt=\"mendigos\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/12\/mendigos.jpg?resize=241%2C195\" width=\"241\" height=\"195\" \/><\/a><\/b><b> L<\/b>a Revoluci\u00f3n de 1789 no puso fin a la actividad de los libreros troianos ni de los peque\u00f1os viajantes: durante algunos a\u00f1os, la \u00abviuda Garnier\u00bb continu\u00f3 imprimiendo y expandiendo las obras de su fondo bajo la nueva ense\u00f1a de \u00abCiudadana Garnier\u00bb. Entre tanto la propaganda revolucionaria, el desarrollo de los diarios modificaron bastante las condiciones de la venta. Una maleta de viajante, confiscada en 1794 -y analizada por Albert Soboul en sus \u00abRevolucionarios del a\u00f1o II\u00bb- comprende pocos t\u00edtulos \u00abtradicionales\u00bb<span id='easy-footnote-1-126024' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/#easy-footnote-bottom-1-126024' title='A. Soboul, &lt;i&gt;Los Revolucionarios parisinos del a\u00f1o II, &lt;\/i&gt;p. 673.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. M\u00e1s tarde se mezcl\u00f3 la polic\u00eda en el asunto; despu\u00e9s de 1815, y hasta 1852, la edici\u00f3n y el comercio del libro circulante conocieron de nuevo un auge y una prosperidad m\u00e1s grande a\u00fan que en los siglos precedentes, a media que los progresos de la ense\u00f1anza primaria facilitaron su lectura directa.<\/p>\n<p>Sin embargo el propio fondo se renov\u00f3 entonces considerablemente, y tan profundamente que no es legal tratar como un mismo movimiento a la Biblioteca azul como un solo y \u00fanico conjunto del siglo XVII al XVIII. El conjunto de esta evoluci\u00f3n ha sido recientemente estudiado por un joven investigador, J.-J. Darmon, quien ha utilizados los vastos recursos estad\u00edsticos conservados en los archivos nacionales sobre el fin de la venta ambulante en el Segundo Imperio: remitamos al lector para mayor informaci\u00f3n a esta obra<span id='easy-footnote-2-126024' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/#easy-footnote-bottom-2-126024' title='Jean-Jacques Darmon, &lt;i&gt;El Colportage de librairie en France sous le second Empire, &lt;\/i&gt;Par\u00eds, 1972.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> y limit\u00e9monos a algunas anotaciones esenciales.<\/p>\n<p>Estos libros para el pueblo, que las buenas cabezas del siglo de las Luces han abrumado con sus desprecios, han encontrado un p\u00fablico \u00abliterario\u00bb; cuando en 1852 el ministerio del Interior decide vigilar el libro de circulares y crea a este respecto una comisi\u00f3n de examen, la prosperidad e los libritos de cubierta azul est\u00e1 en su cima; sin embargo la vigilancia de la venta es la se\u00f1al de un declive, que los relevos de la prensa escrita han precipitado en los \u00faltimos decenios del siglo.<\/p>\n<p>1. <i>La renovaci\u00f3n del fondo. <\/i> El fondo de ventas cambia de rostro en el siglo XIX: Baudot y sus competidores contin\u00faan explotando el viejo repertorio con asiduidad; los almanaques en particular se perfeccionan, dejan un lugar m\u00e1s grande al calendario de las ferias y mercados clasificados por departamento, se hacen poco a poco m\u00e1s utilitarios, menos moralizadores y astrol\u00f3gicos: as\u00ed el Mateo Laensberg de 1829 trae las r\u00fabricas siguientes: tras el calendario de los meses las previsiones de tiempo para las cuatro estaciones, los pron\u00f3sticos perpetuos (p\u00e1jaros, nubes, luna, sol), los pron\u00f3sticos diarios para el tiempo y la jardiner\u00eda, mes tras mes; luego los horarios de las ferias para el Sena, el Aube, el Marne, el Sena-y-Marne, el Alto-Marne, el Oise, el Yonne, el Aisne, el Mosa, las Ardenas, la Costa-de Oro, el Loiret, el Sena-y-Oise y el Ni\u00e8vre. Por \u00faltimo el calendario acaba con una serie de predicciones, mes por mes, miscel\u00e1neas, historietas, cuentos, recetas para librarse de las ratas y de las pulgas&#8230;<\/p>\n<p>Pero las grandes innovaciones est\u00e1n en la extensi\u00f3n de dos fondos tradicionales: primero la novela que prolifera hasta el punto de predominar en n\u00famero sobre todo otra categor\u00eda, y que da a la pasi\u00f3n amorosa un campo de relatos inmenso; es el preludio de la novela-follet\u00edn que va a hacer a mediados del siglo la fortuna del peri\u00f3dico cotidiano a una perra. \u00abPasiones de capa negra\u00bb, son \u00fanicamente \u00abamores y secuestros, herederas perseguidas que desaparecen en hotelitos, &#8230;muerte en todos los albergues, bosques sombr\u00edos, medallones, juramentos, l\u00e1grimas y besos, navecillas, j\u00f3venes prometidos m\u00e1s valientes que leones, dulces como corderillos, suicidas por delicadeza, sacrificios de toda clase\u00bb. El autor an\u00f3nimo de un curiosa cat\u00e1logo conservado en la Biblioteca nacional intent\u00f3 hacia 1826-1830 el recuento de esta nueva literatura novelesca que hab\u00eda florecido hacia mediados del XIX y alcanza su pleno desarrollo despu\u00e9s de 1815: cuenta por centenares en su \u00abDiccionario universal literario y cr\u00edtico de las novelas\u00bb estos relatos de t\u00edtulos evocadores, an\u00f3nimos con mucha frecuencia seg\u00fan la tradici\u00f3n, que hundieron literalmente a los cat\u00e1logos de venta ambulante, como a los locales de lectura en las ciudades y en Par\u00eds mismo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, viene la transformaci\u00f3n del repertorio hist\u00f3rico: al mismo tiempo que los rom\u00e1nticos descubren la Edad Media, Carlomagno deja de representar solo la historia de Francia: San Luis bajo su encina, los Templarios en su hoguera, Bayard sin miedo y sin reproche, Luis XI y sus peque\u00f1as jaulas, Enrique IV y su penacho blanco ocupan un reducido lugar, son honrados cada uno con uno o dos t\u00edtulos. Pero nada comparable con la entrada de Napole\u00f3n Bonaparte en este lugar de cat\u00e1logo; por decenas se anuncian los t\u00edtulos de los relatos de la epopeya europea de Napole\u00f3n: batallas en cabeza naturalmente, pero tambi\u00e9n rasgos de humanidad para con los vencidos, los soldados de su guardia, los antiguos compa\u00f1eros de los malos d\u00edas: recuerdos del Imperio, Napole\u00f3n en el campo de Boulogne, el paso de Nimega, favores del Emperador&#8230; Ning\u00fan hombre de estado de la Revoluci\u00f3n encontr\u00f3 gracia entre los redactores de este nuevo legendario hist\u00f3rico; pero Napole\u00f3n fue objeto de los cuentos hasta en sus momentos menos gloriosos: retirada de Rusia, campa\u00f1a de 1815 y exilio en Santa Elena, que vale al Emperador maltratado por sus vencedores la compasi\u00f3n de sus relatores. La leyenda napole\u00f3nica se constituy\u00f3 en su mayor parte en esta literatura de vasta difusi\u00f3n que vino a sustituir, completar, confirmar los relatos de los soldados y de los militares fuera de servicio, y cuya irradiaci\u00f3n fue sin duda m\u00e1s amplia que la de los cancioneros. Los vendedores apreciaron por supuesto estos relatos napole\u00f3nicos, de venta particularmente f\u00e1cil; y parecen haber causado m\u00e1s de una preocupaci\u00f3n a la polic\u00eda de la monarqu\u00eda restaurada, encargada de vigilar a los sospechosos y de impedir las propagandas hostiles al r\u00e9gimen. \u00bfCu\u00e1ntas veces pudo reproducirse durante los quince a\u00f1os de la Restauraci\u00f3n esta escena de mercado, que ocurre en enero de 1822 en Arcis-sur-Aube, y que cuenta el oficial de polic\u00eda? \u00abHoy 4-1-1822, a la hora de las diez m\u00e1s o menos, nos Enrique de Percy, lugarteniente de gendarmer\u00eda real, en la residencia de Arcis-sur-Aube, informado por el clamor p\u00fablico que tres o cuatro vendedores recorr\u00edan la ciudad con un tambor y una campana al efecto de reunir a los habitantes y a las gentes del campo venidas al mercado del dicho d\u00eda, de darles comunicaci\u00f3n de un escrito intitulado <i>Llegada de Madame Bertrand a Francia, <\/i>nos dirigimos a diversas calles de la ciudad de Arcis, luego a la plaza del mercado, donde vemos a un individuo desconocido de nosotros: el cual acompa\u00f1ado de un joven de edad de doce a\u00f1os tocando el tambor, hab\u00eda reunido en su alrededor a un centenar de personas a las cuales comenz\u00f3 a anunciar el regreso de madame Bertrand a Francia, despu\u00e9s queriendo dar de viva voz un resumen del contenido de la hoja que se propon\u00eda vender, daba a Bonaparte calificativos de desgraciado, de infeliz exiliado, hablaba de una carta escrita antes de su muerte a Mar\u00eda-Luisa, a su hijo, con un tono pat\u00e9tico que pod\u00eda producir un pernicioso resultado, hemos exigido ver los papeles de este individuo quien ha declarado llamarse Pierron&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>2. <i>El p\u00fablico \u00abliterario\u00bb de la Biblioteca azul.<\/i> Este fondo, dedicado durante tanto tiempo al \u00abpopulacho\u00bb, a las cocinas, a los del pueblo y a las chozas, ha encontrado adem\u00e1s a un p\u00fablico nuevo, a la hora en que los Rom\u00e1nticos descubren al pueblo y las tradiciones populares. No existe nombre de nuestra literatura del siglo XIX, digamos incluso abarcando m\u00e1s de Stendhal a Proust, que no evoque, a vuelta de p\u00e1gina o de prefacio, estos peque\u00f1os libros grasientos, que las nodrizas, los criados y su curiosidad les han dado a conocer. Ser\u00eda fastidioso hacer la lista de los nombres y los testimonios -por el escaso inter\u00e9s \u00abliterario\u00bb que presentar\u00eda una recensi\u00f3n exhaustiva. Al menos s\u00e9anos posible dar algunos ejemplos, menos conocidos que Nerval, siempre apasionado por las cantinelas y los cuentos de la Isla-de-Francia, \u00e9l que escribe en las <i>Canciones y Leyendas del Valois:<\/i> \u00abRecuerdo con ensue\u00f1o los cantos y relatos que han mecido mi infancia. La casa de mi t\u00edo estaba llena de voces melodiosas, y las de las sabias que nos hab\u00edan seguido a Par\u00eds cantaban todo el d\u00eda las baladas alegres de su juventud\u00bb.<\/p>\n<p>Michelet, de buena gana, recurre a \u00abestas bellas historias\u00bb, Gris\u00e9lidis, Genoveva de Brabante, Barba Azul, y muchas m\u00e1s: cuentos de hadas, novelas de caballer\u00eda llevan a sus ojos la se\u00f1al de una \u00e9poca po\u00e9tica, cuyo significado anda buscando. Barba Azul y Gris\u00e9lidis, estos dos cuentos son \u00absin ninguna duda historias\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl hada, escribe, es una mujer tambi\u00e9n, el fant\u00e1stico espejo en el que ella se mira embellecida\u00bb. Y sigue diciendo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 fueron las hadas? Lo que de ellas se dice es que antiguamente, reinas de los Galos, orgullosas y fant\u00e1sticas, a la llegada de Cristo, y de sus ap\u00f3stoles, ellas se mostraron impertinentes, y volvieron la espalda. En Breta\u00f1a, bailaban en ese momento y no dejaron de bailar. De donde su cruel sentencia. Est\u00e1n condenadas a vivir hasta el d\u00eda del juicio.<\/p>\n<p>Balzac, en busca de todas las tradiciones, de todas las explicaciones v\u00e1lidas de la \u00abComedia humana\u00bb, que se ha entregado a la tarea de llegar a comprender, no desde\u00f1a la lecci\u00f3n de los cuentos. A la vuelta de una p\u00e1gina del prefacio escrito en 1836 para el <i>Lirio del valle, <\/i>en el que se esfuerza en establecer una definici\u00f3n de la nobleza tradicional, cita el fondo caballeresco de la literatura popular que cita como testimonio indiscutible: \u00abNo hay gentilhombre, escribe, que no tenga alg\u00fan nombre primitivo, su nombre de soldado franco. Los viejos cuentan ense\u00f1an a los ni\u00f1os estas cosas hist\u00f3ricas con Ogier el Dan\u00e9s, Renaud de Montauban y los Cuatro hijos Aymon\u00bb.<\/p>\n<p>Flaubert tambi\u00e9n, como Madame Bovary, ha alimentado su infancia y su adolescencia con estas \u00abglorificaciones enf\u00e1ticas de las pasiones\u00bb, con estos \u00abrelatos de aventuras\u00bb, con estos \u00abfondos polvorientos y grasientos de las estancias de lectura\u00bb. Declara un d\u00eda, sin avergonzarse, en su correspondencia, haber so\u00f1ado \u00e9l mismo por largo tiempo, con escribir una novela de caballer\u00eda. Escribe en 1853 a Luisa Colet: \u00abEstoy leyendo los cuentos de ni\u00f1o de Mme de Aulnoy, en una vieja edici\u00f3n, cuyas im\u00e1genes he coloreado a la edad de seis o siete a\u00f1os&#8230; Sabes que es uno de mis viejos sue\u00f1os el de escribir una novela de caballer\u00eda\u00bb. (\u00cbl a\u00f1ade, es cierto: \u00abPero \u00bfqu\u00e9 cosa no tengo yo ganas de escribir? \u00a1Cu\u00e1l es el af\u00e1n de pluma que no me excita!\u00bb). es todo un mundo en el que se mezclan la imaginer\u00eda inglesa de Walter Scott con las figuras comunes de nuestro fondo, reinas desdichadas como Helena de Constantinopla, castellanas perseguidas, caballeros a falta de cruzada, santos devorados por tentaciones rechazadas en el \u00faltimo segundo. Flaubert entra en ello a manos llenas.<\/p>\n<p>Lugar aparte merece que se le d\u00e9 aqu\u00ed a George Sand cuyas novelas <i>La Charca del diablo, Fran\u00e7ois le Champi, Los Maestros campaneros <\/i>(este \u00faltimo prescrito en veladas que a\u00fanan el relato de enfrentamiento entre Berrichons y Bourbonnais) conceden un gran espacio a las tradiciones populares del Centro. Sin duda George Sand \u00abidealiza\u00bb ella con generosidad, ella que proclama en <i>Consuelo: <\/i>\u00abEl genio del pueblo es de una fecundidad sin l\u00edmites. No necesita registrar sus producciones, produce sin descanso como la tierra que cultiva. Pero ella ha conocido, encontrado y restituido lo mejor que pudo (a pesar de las dificultades que expone en su dedicaci\u00f3n de los <i>Maestros campaneros <\/i>a Eug\u00e8ne Lambert) toda una parte de estas tradiciones, entre ellas lo que ella llama, en <i>La Charca del diablo, <\/i>las \u00abextra\u00f1as aventuras de esp\u00edritus traviesos y liebres blancas, de almas en pena y de brujos transformados en lobos, de aquelarre en encrucijada y de lechuzas profetisas\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Rehabilitaci\u00f3n, por decirlo as\u00ed: Proust tambi\u00e9n, quien ha o\u00eddo contar cien veces la triste Genoveva y el traidor Golo, no deja de citarlos al comienzo de <i>Swann. <\/i>Por un giro de las cosas al que no le falta picante, la literatura popular se reintegra as\u00ed parcialmente en la \u00abgran\u00bb literatura, en el momento mismo en que la persecuci\u00f3n polic\u00edaca y el esplendor de la prensa barata la condenan a la desaparici\u00f3n, al propio tiempo que las tradiciones orales de las que ha sido el soporte y reflejo.<\/p>\n<p>3. <i>Las comisiones de estudio y la vigilancia<\/i>: <i>el declive. <\/i>En varias ocasiones en el curso de su historia, el peque\u00f1o libro de venta atrajo la atenci\u00f3n de las autoridades pol\u00edticas: ya a principios del siglo XVIII, el lugarteniente de polic\u00eda de Par\u00eds hab\u00eda mandado renovar, para conocimiento de los editores y corredores, la ordenanza de 1635 que preve\u00eda un control estricto de sus actividades, ordenanza cuya aplicaci\u00f3n no parece haber tenido seguimiento hasta finales del Antiguo R\u00e9gimen; adem\u00e1s en 1702, Jacques (II) Oudot tuvo altercados con las autoridades, al ser denunciado por imprimir sin permiso (seg\u00fan su costumbre) \u00abpiezas volantes que contienen en su mayor parte noticias falsas o supuestas, reflexiones pol\u00edticas, relatos de milagros imaginarios y otros malos trabajos de esta calidad, escritos rid\u00edculos que divierten y alarman al pueblo\u00bb; m\u00e1s tarde, la oficina de la Librer\u00eda se ocup\u00f3 de ello tambi\u00e9n, sin celo; bajo la Restauraci\u00f3n, se dio orden a los prefectos (en marzo de 1822) de vigilar de cerca las actividades de los viajantes. Pero el golpe decisivo vino tras los acontecimientos de 1848. Sin duda alguna, la vigilancia de los peque\u00f1os mercaderes no ha sido nunca muy f\u00e1cil en estos tiempos en que la polic\u00eda de las carreteras, de los albergues no est\u00e1 perfeccionada; el gran terror de los bien pensantes en 1848-1849 hizo buscar por todas partes las responsabilidades revolucionarias y socialistas. Algunos funcionarios del ministerio del Interior se dieron cuenta del peligro que representar\u00eda toda la literatura popular, antigua o nueva. En 1849, una ley ordena la vigilancia de los patos, canciones e im\u00e1genes que tratan de temas pol\u00edticos; en 1851, las \u00f3rdenes de vigilancia renovadas consideran toda venta de libros o folletos en la v\u00eda p\u00fablica sin autorizaci\u00f3n como delito, y presentan las listas de almanaques y escritos pol\u00edticos prohibidos (almanaques falansterios, Rep\u00fablica del pueblo&#8230;), se\u00f1alan tambi\u00e9n los escritos que atacan a la religi\u00f3n cat\u00f3lica y prohibidos (almanaques de los amores, ciencias del diablo). Yendo m\u00e1s lejos el ministerio del Interior se da cuenta por \u00faltimo que la ausencia de moralidad de una buena parte de este fondo (toda la vena burlesca) pervierte los medios populares y merece depuraci\u00f3n: se ha de controlar toda esta producci\u00f3n y una circular del 28 de julio de 1852 prescribe el sello de cada ejemplar.<\/p>\n<p>El 30 de noviembre de 1852, se crea una comisi\u00f3n en el ministerio del Interior para examinar el conjunto del fondo -y preparar las listas de depuraci\u00f3n destinadas a facilitar e trabajo de los prefectos 8o de sus servicios encargados de la venta ambulante). Esta comisi\u00f3n, compuesta de acad\u00e9micos y funcionarios, va a trabajar dieciocho meses para leer, clasificar, arquear los centenares de libritos facilitados por os diferentes editores obligados a someter su producci\u00f3n, y finalmente obligados a distribuir la censura y el elogio. El secretario efectivo d esta comisi\u00f3n de censura especial, Charles Nisard, public\u00f3 con su trabajo el libro bien conocido que es hasta ahora la \u00fanica obra de conjunto dedicada a esta literatura, su \u00abHistoria de los libros populares o de la literatura ambulante desde el origen de la imprenta\u00bb, que ha sido reeditada recientemente (1968) por las ediciones Maisonneuve. El libro es \u00fatil, pues ofrece una buena evocaci\u00f3n \u00abliteraria\u00bb del total del fondo; y Nisard se identific\u00f3 lo suficiente en su trabajo para indicar con frecuencia los motivos de condena de los diferentes tipos de libros, en t\u00e9rminos que corresponden exactamente a los juicios de la Comisi\u00f3n permanente de la que J.-J. Darmon ja dado algunos sabrosos ejemplos:22 de febrero de 1854, negativa a autorizar la <i>Historia<\/i><i> de Italia, \u00ab<\/i>escrita bajo un punto de vista casi revolucionario\u00bb; 19 de noviembre de 1862, negativa a autorizar la <i>Historia<\/i><i> de Juana de Arco, apodada la Doncella de Orl\u00e9ans&#8230; <\/i>\u00abla Comisi\u00f3n no cree deber emitir un juicio favorable a la admisi\u00f3n de este libro para la venta ambulante, a causa de la introducci\u00f3n en la que se encuentran acusaciones lanzadas contra la magistratura, la Iglesia y las clases elevadas, y que, tomadas en un sentido general, pueden parecer injuriosas en todas las \u00e9pocas\u00bb<span id='easy-footnote-3-126024' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/#easy-footnote-bottom-3-126024' title='Citado por J.-J. Darmon, &lt;i&gt;op. cit.,&lt;\/i&gt; p. 296 a 298.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Una nota del 12 de junio de 1854 ofrece las conclusiones de la comisi\u00f3n: los dos tercios de las obras estudiadas por los comisarios se han de retirar de la circulaci\u00f3n, esencialmente por ser inmorales e insultar a la religi\u00f3n cat\u00f3lica. La comisi\u00f3n recomienda pues una vigilancia constante mediante el estampillado de cada ejemplar en la capital del departamento del puesto de venta, mediante la creaci\u00f3n de un cuerpo de inspectores de la venta ambulante que vigile as ferias, las estaciones, los grandes mercados y los puestos en las ciudades, en suma mediante la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n permanente de examen encargada de estudiar las nuevas producciones o reediciones salidas del antiguo fondo.<\/p>\n<p>Este aparato policiaco, que ha obligado a los editores a revisar su fondo y sometido a los peque\u00f1os vendedores a un procedimiento pesado de control , no ha matado la literatura popular. Cuadros recapitulativos, de 1867, revelan incluso cierta vitalidad, ya que en el curso de este a\u00f1o se llevan estampillados 7 969 600 libritos; en diciembre de este mismo 1867, 524 567, que se descomponen en 42 242 libros, 96 431 op\u00fasculos, 47 468 grabados, 68 669 almanaques, 251 613 canciones, 17 384 peri\u00f3dicos, 760 fotograf\u00edas. La comisi\u00f3n de censura y todas estas formalidades no gozan de buena prensa; y despu\u00e9s de 1860 los ataques de los peri\u00f3dicos son frecuentes: la lectura sin duda alguna demasiado r\u00e1pida de las obras por los comisarios ha ocasionado muchas meteduras de pata lo que ha dado pie a los burlones. As\u00ed <i>El Faro del Loira <\/i>en Nantes, el 8 de enero de 1862: \u00abEl pobre <i>Constituciona<\/i>l afirma que la comisi\u00f3n de venta ambulante cumple una funci\u00f3n de alta moralidad, que est\u00e1 compuesta de hombres eminentes, protege las costumbres. Que se limita (venga) a impedir el colportaje de los libros indecentes u obscenos, y que como joven honrada no haga que se hable m\u00e1s de ella. Que renuncie a estampillar los libros y no se le reprochar\u00e1 haber permitido la venta de libros en los que se dice que la mejor manera de apagar los incendios no es echar agua, sino lanzar al fuego estampitas de la Virgen\u00bb. <i>Le Figaro <\/i>(el 9 de julio de 1868), <i>Le Temps<\/i> y el <i>Journal des D\u00e9bats<\/i> (los dos del 31 de octubre del mismo a\u00f1o), elevando el debate siempre abierto, reprochan a la comisi\u00f3n eliminar sistem\u00e1ticamente las obras que presentan un inter\u00e9s pol\u00edtico, discursos de republicanos de 1848, libritos de educaci\u00f3n c\u00edvica, en beneficio de las estupideces novelescas, como el <i>Or\u00e1culo de las Damas<\/i>, los <i>Amores de Z\u00e9lie en el Desierto <\/i>o, peor a\u00fan, en beneficio del <i>Peque\u00f1o Alberto<\/i> y sus recetas de magia natural: la prensa de oposici\u00f3n no teme tacar a los comisarios de oscurantismo.<\/p>\n<p>A decir verdad, el trabajo de la comisi\u00f3n de vigilancia se inscribe en un esfuerzo \u00abideol\u00f3gico\u00bb que se organiz\u00f3 desde Par\u00eds y que requiri\u00f3 la participaci\u00f3n de los maestros y del clero J.-J. Darmon ha citado textos de antolog\u00eda en apoyo de esta demostraci\u00f3n. Un maestro del Eure denuncia la plaga: \u00aben las ciudades como en los campos&#8230; Francia est\u00e1 inundada de libros con doctrinas pestilentes\u00bb; Fran\u00e7ois-Florentin Bouquet, laureado de la sociedad de agricultura, comercio, ciencias y artes del Marne en 1857, se alza contra una literatura en la que, \u00aben un estilo encantador, toda religi\u00f3n (est\u00e1) considerada como hipocres\u00eda, toda autoridad como una tiran\u00eda, el matrimonio como una oscuridad social, la riqueza como el \u00fanico camino que conduce a la felicidad, la franqueza, la probidad, el verdadero talento, el honor, el amor de la patria, el sacrificio, la virtud como vanas quimeras\u00bb. De lo que se hacen eco las instrucciones pastorales y mandatos de los obispos, como el de Fr\u00e9jus y Toulon en 1867: \u00abLas doctrinas m\u00e1s absurdas, las m\u00e1s revolucionarias, las m\u00e1s desastrosa para el hombre, la familia y la sociedad se ense\u00f1an p\u00fablicamente, se comentan en revistas con pretensi\u00f3n de sabias, en hojas diarias, historias, novelas, piezas de teatro, &#8230; escritos malsanos en los que son glorificados los vicios, llevadas al rid\u00edculo las virtudes y que llegan hasta nuestros pueblos, y al seno de las familias, a llevar el desprecio de toda autoridad<span id='easy-footnote-4-126024' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/#easy-footnote-bottom-4-126024' title='Textos citados por J.-J. Darmon, &lt;i&gt;op. cit., &lt;\/i&gt;p. 303 a 307.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La comisi\u00f3n de vigilancia se mantiene hasta el establecimiento de la Rep\u00fablica en los a\u00f1os 1880: pero con menos trabajo cada vez. El libro popular difundido por los vendedores y los gabinetes de lectura (en las ciudades) resiste mal a la competencia con la prensa barata: el diario de a perra, <i>Diario del jueves,<\/i> <i>del domingo<\/i>, las <i>Veladas parisinas<\/i>, y las <i>Veladas de las Chozas<\/i>, que da a la vez informaci\u00f3n del d\u00eda y las novelas en folletines, atrae cada vez m\u00e1s a la clientela de los medios populares. Por otra parte, la toma de conciencia pol\u00edtica, en los medios populares urbanos, orienta a cantidad de lectores hacia las publicaciones de otro car\u00e1cter: entre 1840 y 1850, hacia \u00abEl Taller, \u00f3rgano especial de la clase trabajadora, redactado por obreros exclusivamente\u00bb, por ejemplo. Bajo el segundo Imperio, los obreros disponen de los recursos nuevos de los peri\u00f3dicos y de los libros de educaci\u00f3n pol\u00edtica y social: la \u00abLibrer\u00eda icariana\u00bb de Cabet, la Biblioteca de los conocimientos \u00fatiles de Leneveux, la Escuela mutua, curso completo de educaci\u00f3n popular, y otros muchos&#8230;<\/p>\n<p>El siglo XIX, m\u00e1s todav\u00eda que los precedentes, ha conocido pues una cultura popular diversificada, de los campos a las ciudades, de principio a fin de siglo. El advenimiento de la prensa ha tra\u00eddo consigo una primera renovaci\u00f3n considerable ya que contribuye a hacer desaparecer definitivamente la literatura ambulante, y no recobra -por medio del follet\u00edn y ciertas cr\u00f3nicas- m\u00e1s que una parte del fondo. Este tiempo del diario y del semanal, de la imaginer\u00eda de Epinal y del almanaque Vermot, se nos presenta ahora como un enlace, una transici\u00f3n: entre el Antiguo R\u00e9gimen cultural (si se puede decir) y nuestro tiempo en que el cine, la radio, la televisi\u00f3n y el libro de bolsillo constituyen los soportes de lo que se ha convenido en llamar la cultura de masa del siglo XX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>8. Post-scriptum: La Biblioteca azul en el siglo XIX La Revoluci\u00f3n de 1789 no puso fin a la actividad de los libreros troianos ni de los peque\u00f1os viajantes: durante algunos a\u00f1os, la \u00abviuda Garnier\u00bb continu\u00f3 &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":125994,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[17],"tags":[144],"class_list":["post-126024","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-tiempos-de-vicente-de-paul","tag-lambert"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (14 y final) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-14-y-final\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (14 y final) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"8. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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