{"id":126011,"date":"2013-12-10T08:19:57","date_gmt":"2013-12-10T07:19:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=126011"},"modified":"2016-07-26T16:58:26","modified_gmt":"2016-07-26T14:58:26","slug":"cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/","title":{"rendered":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08)"},"content":{"rendered":"<h3><b>C. Las devociones<\/b><\/h3>\n<p><b><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/2013\/12\/03\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-i\/mendigos\/\" rel=\"attachment wp-att-125994\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-125994 alignright\" alt=\"mendigos\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/12\/mendigos.jpg?resize=246%2C199\" width=\"246\" height=\"199\" \/><\/a><\/b> No m\u00e1s numerosos que las obras de doctrina, los libros de devoci\u00f3n vienen de una intenci\u00f3n com\u00fan: poner en manos de los fieles las gu\u00edas, los prontuarios de una pr\u00e1ctica m\u00e1s menos individualizada; pero son bastante diferentes unos de otros; ya, simples colecciones de oraciones dirigidas a un santo -incluso a un culto particular, as\u00ed la \u00abDevota pr\u00e1ctica para servir y honrar a la Sant\u00edsima Virgen, a Nuestra Se\u00f1ora de los Siete Dolores\u00bb en conmemoraci\u00f3n de un milagro del(?) siglo XVI; ya, ejercicios de devoci\u00f3n destinados a procurar a los fieles indulgencias detalladamente definidas y descritas; ya, finalmente, presentaci\u00f3n y recomendaci\u00f3n de cofrad\u00edas nuevas a falta de reclutamiento. Todos estos ejercicios, propuestos como complemento de la pr\u00e1ctica institucionalizada, vienen presentados cuidadosamente por los editores: una parte explicativa describe a menudo el fundamento de la devoci\u00f3n, la intenci\u00f3n de las oraciones y ejercicios, antes de dar el texto mismo de la oraci\u00f3n. Son verdaderas gu\u00edas para el fiel celoso que se cuida de mejorar los actos de la pr\u00e1ctica: as\u00ed \u00abel Ejercicio de devoci\u00f3n, que contiene las oraciones de la ma\u00f1ana y de la tarde, la Ocupaci\u00f3n durante la Santa Misa, oraciones para decir antes y despu\u00e9s de la confesi\u00f3n y de la Santa Comuni\u00f3n, y las V\u00edsperas y Completas el domingo\u00bb -publicado en el siglo XVIII.<\/p>\n<p>De estas oraciones simples, para fraseadas de las oraciones conocidas y a veces integradas en el canon de la misa, no hay mucho que decir (a menos de confrontarlas a los grandes tratados de la disciplina eclesi\u00e1stica, como el <i>Diccionario apost\u00f3lico<\/i> de Jacinto de Montargon; m\u00e1s significativas son las presentaciones de indulgencias y de cofrad\u00edas.<\/p>\n<p>1. <i>Las indulgencias<\/i>. Varios libritos ofrecen a los fieles los medios, sencillos, accesibles a todos, de ganar indulgencias para sus pr\u00f3jimos o para s\u00ed mismos: textos abundantes, que no temen la repetici\u00f3n y enumeran con precisi\u00f3n las m\u00faltiples oraciones que el fiel debe recitar en diferentes momentos del d\u00eda. Sinembargo algunas de estas peque\u00f1as colecciones ofrecen en su presentaci\u00f3n liminar el eco lejano de las grandes disputas del siglo XVI, y refutan con vehemencia al \u00abmonje Lutero\u00bb. Ocurre lo mismo con la colecci\u00f3n de varias indulgencias que todo fiel puede ganar, y de aquellas qua van a unidas a los collares o rosarios llamados Brigitanos, bendecidos por el Soberano Pont\u00edfice, o por aquel a quien se le haya concedido el poder\u00bb, publicado a principios del siglo XVIII. El aviso ataca sin ambages el problema del descr\u00e9dito de las indulgencias en todo el mundo cristiano desde Lutero: es cosa com\u00fan, dice, ver a cat\u00f3licos oponerse a la pr\u00e1ctica de las indulgencias, renunciar a estas oraciones instituidas por la Iglesia para venir en ayuda de los pecadores. Debilidad humana contra la cual hay que reaccionar, restituyendo a esta pr\u00e1ctica todo su cr\u00e9dito de otro tiempo. Con vehemencia, el redactor escribe: \u00abNo os escandalic\u00e9is, almas cuitadas, de o\u00edr esta cantidad de indulgencias con las que la Iglesia, madre nuestra com\u00fan, favorece a sus hijos en los d\u00edas de misericordia. Dejad de atacar con vuestras blasfemias lo que ignor\u00e1is. La palabra i<i>ndulgencia<\/i> significa <i>perd\u00f3n <\/i>o <i>remisi\u00f3n<\/i>. Toda indulgencia supone necesariamente un pecado cometido; si no se hubiera cometido ning\u00fan pecado, no se necesitar\u00eda indulgencia&#8230;\u00bb Luego vienen algunas definiciones sencillas; cuanto m\u00e1s cuidado pong\u00e1is en ganar las indulgencias, m\u00e1s abrevi\u00e1is las penas de la otra vida, los fuegos del purgatorio&#8230; hasta la indulgencia plenaria que permite entrar en el cielo \u00absin pasar siquiera por las llamas del purgatorio\u00bb.<\/p>\n<p>El cuerpo de las colecciones est\u00e1 formado por la enumeraci\u00f3n de los diferentes tipos de indulgencias, incluyendo la descripci\u00f3n de las obras y de las oraciones prescritas en cada caso; con la mayor minuciosidad, los redactores distinguen las indulgencias cortas de 80 a 400 d\u00edas que puede alcanzar \u00abtodo fiel\u00bb, las m\u00e1s largas, que se reservan a los aficionados a estas recitaciones particulares, y que no temen en manifestar p\u00fablicamente su celo (7 a\u00f1os m\u00e1s 7 veces 40 d\u00edas recompensan a aquellos que acompa\u00f1an en procesi\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento con una antorcha); por fin las plenarias, concedidas <i>in articulo mortis<\/i> a los habituados que invocan a Jes\u00fas y Mar\u00eda, y \u00aben sufragio de los fieles difuntos\u00bb, a raz\u00f3n de una por mes a quien practica media hora de oraci\u00f3n mental cada d\u00eda.<\/p>\n<p>A este sistema general, se a\u00f1aden aqu\u00ed y all\u00e1 algunas pr\u00e1cticas particulares: as\u00ed rosarios Brigitanos seg\u00fan una fundaci\u00f3n de Enrique VIII de Inglaterra \u00aben favor de los monjes de San Salvador, llamados de Santa Br\u00edgida\u00bb; incluyen una serie especial de indulgencias de 100 d\u00edas, 500 d\u00edas, 7 a\u00f1os y 7 cuarentenas; y las Brigitanas distribuyen tambi\u00e9n, se nos dice, rosarios, cruces y medallas, bendecidos por sus misioneros, acreditados por el Papa, y destinados a ayudar a los fieles en sus intenciones misericordiosas, a condici\u00f3n, al menos, de que sean respetadas las reglas emitidas con la mayor precisi\u00f3n: \u00ab1\u00ba Es preciso que estas medallas sean de oro, de plata, de cobre o de otro metal parecido, no de esta\u00f1o, de plomo, ni de materia fr\u00e1gil; 2\u00ba que sean s\u00f3lo de los santos canonizados o insertos en el Martirologio romano; 3\u00ba que estas medallas, como las cruces o rosarios no pasen la persona de aquellos a quienes hayan sido concedidas o por ellos distribuidas la primera vez\u00bb.<\/p>\n<p>Del mismo orden de preocupaci\u00f3n dependen los libritos, de inter\u00e9s regional, que se\u00f1alan a los fieles de la Champagne los jubileos universales instituidos por roma para implorar el auxilio divino en la guerra contra los Turcos o tambi\u00e9n \u00abpara pedir la paz entre los pr\u00edncipes cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>2. <i>Las cofrad\u00edas<\/i>. M\u00e1s raros, por no decir excepcionales, son los libritos que recomiendan nuevas cofrad\u00edas. No se trata, de verdad, de cofrad\u00edas medievales. Se trata por el contrario de innovaciones, que acompa\u00f1an a los movimientos de piedad del siglo XVII: \u00abLos estatutos de la cofrad\u00eda de los Agonizantes erigida en la ciudad de Bar-sur-Seine\u00bb en 1707 entran en este caso. Asimismo \u00abla Santa cofrad\u00eda o confederaci\u00f3n de amor de Nuestra Se\u00f1ora auxiliadora, erigida en Munich por la autoridad el difunto Su Alteza Seren\u00edsima Electoral de Baviera, y conformada por N. S. P. El papa Inocencio XI, el 18 de agosto de 1684\u00bb. \u00c9sta, producto de importaci\u00f3n, presenta a los fieles el cuadro y las ventajas de una cofrad\u00eda creada con ocasi\u00f3n del ataque de los Turcos sobre Viena en 1683, y que no ha cesado de prosperar desde entonces. Una regla sencilla que reclama de los fieles siete rosarios al a\u00f1o (uno por cada fiesta de la Sant\u00edsima Virgen), y de los sacerdotes una misa anual; una sanci\u00f3n generosa, la indulgencia plenaria al entrar en la cofrad\u00eda (registrada por el p\u00e1rroco de la parroquia quien transmite las listas a los Capuchinos de Munich), y una indulgencia plenaria a la hora de la muerte: estos dos elementos deben asegurar el \u00e9xito de una asociaci\u00f3n que declara en 1748 contar con 400 000 \u00abadherentes\u00bb, entre los que 14 son cardenales, 24 obispos, 30 000 sacerdotes, 27 000 regulares. El librito es a este respecto muy expl\u00edcito: \u00abEsta cofrad\u00eda es con seguridad una de las m\u00e1s adelantadas del cristianismo, puesto que en ellas se dicen anualmente m\u00e1s de 40 000 misas y m\u00e1s de dos millones de coronas o rosarios por aquellos y aquellas que se registraron en ella, y eso para que Dios los preserve de todo mal espiritual y corporal, los bendiga en todas sus acciones y empresas, y les favorezca finalmente con una muerte feliz\u00bb. Principio de solidaridad que centuplica (calculado por lo bajo) la eficacia de la oraci\u00f3n individual; la cual sigue siendo no obstante la pr\u00e1ctica esencial, aqu\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Por eso conviene tomar la justa medida de este sector de los libros de piedad: todas esta devociones significan, al parecer, recomendaci\u00f3n y desarrollo de la pr\u00e1ctica individualizada, junto a pr\u00e1cticas colectivas tradicionales, heredadas de la \u00e9poca anterior. Al alba de una evoluci\u00f3n secular de la pr\u00e1ctica, este fen\u00f3meno es de grande importancia, ya que pone a la disposici\u00f3n de las masas estas pr\u00e1cticas que, durante mucho tiempo, han podido ser el patrimonio de los cl\u00e9rigos y de los fieles cultivados. Todos esos libritos proponen a los lectores pr\u00e1cticas de este g\u00e9nero por decenas con tal variedad que cada uno puede escoger la devoci\u00f3n a su gusto. Uno prefiere, en casa, la \u00abnovena de devoci\u00f3n de nueve d\u00edas, que se debe hacer ante una imagen de la Sant\u00edsima Virgen, para obtener infaliblemente el efecto de sus justas peticiones\u00bb. Otro, una sencilla oraci\u00f3n dirigida a san Roque, en la iglesia. As\u00ed pod\u00eda enraizarse, bajo la influencia de estos libritos de devoci\u00f3n, un modo m\u00e1s personal de sentir, de vivir su fe.<\/p>\n<h3><b>D. Las vidas de santos <\/b><\/h3>\n<p>Las vidas de santos constituyen, libros piadosos, la categor\u00eda mejor dotada: unos cuarenta t\u00edtulos si incluimos los relatos inspirados en el Nuevo Testamento; una treintena de santos, m\u00e1s los ap\u00f3stoles, la familia de Jes\u00fas, y en particular santa Ana, y las \u00abhermanas\u00bb de Mar\u00eda. Aunque unos y otros est\u00e9n tratados del mismo modo, conviene sin duda colocar aparte todos los relatos que proceden de los Evangelios, aut\u00e9nticos o ap\u00f3crifos. San Juan Bautista, los doce ap\u00f3stoles, Judas est\u00e1n demasiado mezclados a la Pasi\u00f3n misma, para que su vida no sea la del propio Jes\u00fas. La vida de santa Ana, o las Tres Mar\u00eda (\u00abLa vida de las Tres Mar\u00eda, de sus madres, de sus hijos y de sus maridos\u00bb) igualmente, si bien estos dos relatos nos llevan m\u00e1s lejos, santa Ana junto a una Emerantina que ignora la Escritura, las Tres Mar\u00eda en una verdadera \u00abhistoria sagrada\u00bb heredada de los misterios medievales, que comienza con Jacob y acaba con la muerte de \u00abMar\u00eda Salom\u00e9\u00bb tiempos despu\u00e9s de la muerte de la Sant\u00edsima Virgen. En cambio, los otros santos de or\u00edgenes muy diversos: s\u00f3lo un padre de la Iglesia, san Agust\u00edn; pero un buen n\u00famero de curanderos como Amable, Huberto y Roque; santas m\u00e1rtires, Reina, Margarita, Barba, y algunos monjes cuya \u00abcelebridad\u00bb ha durado siglos: san Claudio del Jura y san Antonio. Finalmente este repertorio comprende un registro general nada despreciable, Ortairo, Auy (patr\u00f3n de Aix-sur-Othe), y sobre todo santa Sabina, patrona de una parroquia suburbana de Troyes. Un conjunto bastante heter\u00f3clito por cierto, en el que sin embargo se hallan algunos rasgos comunes que les dan gran inter\u00e9s.<\/p>\n<p>1.<i> La composici\u00f3n de estos relatos<\/i>: \u00abVidas y leyendas\u00bb. Estas obras no distinguen como pudiera dar a entender el t\u00edtulo, un aspecto m\u00edtico y una realidad hist\u00f3rica (parece claro que el empleo de la expresi\u00f3n, en la mayor parte de los t\u00edtulos, no tenga otro sentido que una repetici\u00f3n oratoria); son relatos para-hist\u00f3ricos (sin preocupaciones de autenticidad historiogr\u00e1fica, a buen seguro) que exaltan un destino individual de santificaci\u00f3n. Con tanta fantas\u00eda como en la Leyenda dorada, los redactores de estas vidas han dado cuerpo a composiciones por episodios, que ofrecen a placer las \u00abproezas\u00bb de sus \u00abh\u00e9roes\u00bb. As\u00ed san Huberto, antes de ser patr\u00f3n de los cazadores, es curandero que cuidas las mordeduras por rabia, pacificador y ap\u00f3stol de las Ardena, fundador de la ciudad de Lieja, san Ortairo, santo cura de Champagne, Oise, que entr\u00f3 en el monasterio a los doce a\u00f1os, muerto a los noventa y ocho, cura a ciegos y leprosos, libera a prisioneros a fuerza de limosnas, resiste a los demonios tentadores.<\/p>\n<p>Dos excepciones a esta regla de la acumulaci\u00f3n anecd\u00f3tica: la vida de las Tres Mar\u00eda que abraza a su modo toda la historia sagrada; y la vida de San Agust\u00edn, en la que precisiones cronol\u00f3gicas (por otra parte exactas) sit\u00faan la primera etapa de la vida \u00abde libertinaje\u00bb del futuro obispo de Hipona. Una y otra en verdad, est\u00e1n escritas por \u00abte\u00f3logos\u00bb que han obtenido para sus colecciones una aprobaci\u00f3n en regla.<\/p>\n<p>Pero estos relatos de composici\u00f3n floja no constituyen todo el libro: entre dos relatos del santo, el redactor se interrumpe algunas veces, y toma palabra en la primera persona para subrayar la importancia del episodio que acaba de concluir: consideraci\u00f3n moralizadora sobre la piedad del personaje, sobre la horr\u00edfica tentaci\u00f3n demon\u00edaca, la negrura de Judas, la entrega de las santas mujeres y de los ap\u00f3stoles. Estos apartes subrayan la intenci\u00f3n did\u00e1ctica del g\u00e9nero. Cosa que vienen a confirmar una vez m\u00e1s las \u00faltimas p\u00e1ginas: la muerte del santo va ordinariamente seguida del texto de algunas oraciones, que recuerdan en versos emotivos los altos hechos principales de esta vida ejemplar y que invocan el auxilio del santo para las intenciones del que las recita, o del oyente; las \u00faltimas p\u00e1ginas se unen s\u00ed a los c\u00e1nticos evocados anteriormente, y por su contenido, y por su estilo.<\/p>\n<p>A esta unidad de composici\u00f3n y de tono, responde una unidad de intenci\u00f3n: todos estos libros hagiogr\u00e1ficos dependen de un mismo concepto de la santidad, que ilumina e informa a la vez una cierta sensibilidad religiosa popular de la \u00e9poca: las v\u00edas de la santidad propuestas como modelo son v\u00edas simples.<\/p>\n<p>2. <i>Definiciones de la santidad.<\/i> La caridad es evidentemente la virtud misma de nuestros santos; la enumeraci\u00f3n de las virtudes teologales no es por otro lado lo esencial aqu\u00ed, no m\u00e1s que la identificaci\u00f3n de las cualidades humanas que intervienen en corolarios necesarios en las descripciones: paciencia, celo&#8230; En el coraz\u00f3n de estos valores de santidad, es mejor se\u00f1alar el lugar de predilecci\u00f3n reservado a dos nociones que no est\u00e1n ausentes de ninguna colecci\u00f3n y constituyen un leitmotiv tan importante como la evocaci\u00f3n de la caridad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en primer lugar el desprecio del mundo, riquezas, honores y tentaciones de toda clase, sobre todo femeninas: la imagen de la mujer tentadora es uno de los temas predilectos de los redactores; por ejemplo, se dice que san Agust\u00edn despu\u00e9s de su conversi\u00f3n no permit\u00eda nunca a una mujer entrar en su casa, ni siquiera a su hermana. Y todo se ha dicho cuando se escribe de san Ortairo que \u00abtriunf\u00f3 del mundo, de la carne y del diablo\u00bb. El mundo es pues el pecado, sin m\u00e1s: libertinaje lleva consigo adem\u00e1s herej\u00eda, como lo demostr\u00f3 la juventud de san Agust\u00edn, cuando se entregaba a los errores de los maniqueos.<\/p>\n<p>Pero, por otra parte, los santos se ganan su Cielo ejecutando la voluntad divina: siervos de Dios, son la obediencia; como la Sant\u00edsima Virgen el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n, se repite una y otra vez, todos deben obedecer, sin murmurar: san Alejo reducido a la mendicidad; santa Mar\u00eda Egipciaca que exp\u00eda durante diez a\u00f1os en el desierto de Transjordania una juventud tumultuosa. En todos los casos, se trata, como bien lo dice el narrador de san Agust\u00edn, de \u00abno trastornar con sus infidelidades la econom\u00eda de la divina Providencia\u00bb.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter va estrechamente ligado a otra realidad: la intervenci\u00f3n divina es el \u00fanico medio de la santidad; Dios est\u00e1 constantemente presente para dictar su conducta, sostener su alma desfalleciente, ayudarla a rechazar al Maligno. Lecci\u00f3n de total humildad, ya que nunca se dijo que las virtudes naturales tengan parte en este asunto. La imaginaci\u00f3n realista de los redactores ayuda a representarse esta permanente presencia de Dios: env\u00eda aqu\u00ed \u00e1ngeles o arc\u00e1ngeles que anuncian, ordenan, previenen, animan; all\u00e1, es una voz \u00abmilagrosa\u00bb, en san Agust\u00edn; o una voz interior que habla a san Alejo la noche precedente de su boda para decidirle a escapar antes de la ceremonia, y antes de que el matrimonio sea consumado. As\u00ed tambi\u00e9n, con san Huberto cazando en las Ardenas, es el c\u00e9lebre ciervo que lleva una cruz luminosa en su cornamenta. Se ha de a\u00f1adir que enfrente el \u00e1ngel ca\u00eddo dispone tambi\u00e9n de un arsenal de fantasmas amenazadores y de fantasmas tentadores -los demonios de san Antonio entre otros- que se esfuerzan en hacer fracasar a la voluntad divina. Por eso la omnipresencia y la omnisciencia de Dios se hallan representadas en el transcurso de estas vidas m\u00e1s o menos atormentadas: \u00e9l solo asegura la santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, \u00faltimo car\u00e1cter com\u00fan, la santidad no conoce m\u00e1s que una prueba: el milagro. Nunca se trata en estos relatos de procedimiento alguno de canonizaci\u00f3n que se sepa. La santidad es visible, para los contempor\u00e1neos como para las generaciones ulteriores, gracias a los numerosos milagros realizados por estos santos: en vida, ya en las tumbas, por sus reliquias&#8230; Se trata pues, nos dice una de estos textos, \u00abde las pruebas ordinarias de la santidad\u00bb. El redactor de la vida de santa Ana explica muy bien: \u00abComo nada es imposible a Dios, de ninguna manera se ha de dudar de las grandes maravillas que Dios ha operado en aquellos que han vivido santamente en la tierra; por eso vemos en la vida de los santos y santas que Dios les ha otorgado el don de hacer infinidad de milagros y de cosas extraordinarias por la virtud de Su santo nombre\u00bb. Es declarar la riqueza milagrera de esta literatura hagiogr\u00e1fica: no hay p\u00e1gina, ni an\u00e9cdota sin que se administre esta prueba con gran lujo de detalles. A pesar de la variedad de las circunstancias, es posible reconocer en ello tres tipos de milagros: el taumat\u00fargico es el m\u00e1s frecuente; devolver la vista a los ciegos, la agilidad a los paral\u00edticos, unir de nuevo los miembros desunidos o cortados, sanar toda especie de enfermedades, es moneda corriente. Y, aunque la especializaci\u00f3n de las peregrinaciones regionales o de renombre m\u00e1s vasto no sea apenas invocada, es posible presentir, detr\u00e1s de varias descripciones de este orden, el eco lejano del renombre de ciertos santuarios: san Amable en Riom, san Claudio en el Jura meridional principalmente. El segundo tipo de milagros es el que expulsa a los demonios: enfrentado con las tentaciones diab\u00f3licas, durante su vida, san Antonio, san Agust\u00edn y muchos m\u00e1s rechazan con \u00e9xito las tretas infernales, reconocen con ojo seguro los peores subterfugios, hacen retroceder a Sat\u00e1n en todo momento. Algunos liberan tambi\u00e9n a los pose\u00eddos, sin siquiera recurrir a las f\u00f3rmulas tradicionales de los exorcistas, as\u00ed santa Ana librando a doscientos cincuenta endemoniados el d\u00eda del nacimiento de Mar\u00eda. Todos saben evidentemente hacer callar al diablo alborotador que trata de interrumpir un oficio, un serm\u00f3n.. Como san Huberto, \u00abque habiendo llegado un d\u00eda una vez de Rogativas a Mastrecht, expuls\u00f3 con el signo de la Cruz, al Diablo fuera del cuerpo de una mujer que, con grandes alaridos y horrorosas insolencias, imped\u00eda la predicaci\u00f3n que hac\u00eda \u00e9l al pueblo\u00bb. Menos frecuentes finalmente, menos espectaculares tambi\u00e9n, en cierta manera, son los milagros de la \u00faltima clase, en el orden natural: procurar el sol o la lluvia, hacer subir el nivel del Mosa, como san Huberto en Lieja; detener el fuego que amenaza a toda una ciudad o a un pueblo no son actos menospreciables, ni mucho menos -sobre todo en aquellos tiempos. Pero nuestros redactores de relatos hagiogr\u00e1ficos no los han tenido en mucho.<\/p>\n<p>\u00bfNo ser\u00e1 necesario decir que la mayor parte de estos santos acumulan los tres poderes milagreros? San Huberto que sana a los malhumorados, a los rabiosos, a los endemoniados; san Alejo a los mudos, a los sordos, a los leprosos y a los endemoniados tambi\u00e9n; san Ortario a todos los peregrinos que se acercan a su sepultura.<\/p>\n<p>En resumen, estas vidas de santos han nutrido la piedad popular de manera especial: en la \u00e9poca en que la erudici\u00f3n mon\u00e1stica comienza el gran trabajo de depuraci\u00f3n cr\u00edtica de la hagiograf\u00eda medieval, la literatura popular la retoma por su cuenta, y asegura una nueva difusi\u00f3n, por el enlace de estos libros azules, a este \u00ablegendario sagrado\u00bb que la Edad Media hab\u00eda constituido con una ingenua generosidad. De esta forma se pueden trazar los contornos de un nivel de creencia, donde los resortes esenciales son la voluntad divina y el testimonio milagrero: l\u00edneas de fuerza de una sensibilidad religiosa de la que l conjunto de estos libros de piedad no constituye por otra parte el \u00fanico alimento, en el cuadro mismo de esta biblioteca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C. Las devociones No m\u00e1s numerosos que las obras de doctrina, los libros de devoci\u00f3n vienen de una intenci\u00f3n com\u00fan: poner en manos de los fieles las gu\u00edas, los prontuarios de una pr\u00e1ctica m\u00e1s menos &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":125994,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-126011","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-tiempos-de-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"C. Las devociones No m\u00e1s numerosos que las obras de doctrina, los libros de devoci\u00f3n vienen de una intenci\u00f3n com\u00fan: poner en manos de los fieles las gu\u00edas, los prontuarios de una pr\u00e1ctica m\u00e1s menos ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-12-10T07:19:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T14:58:26+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08)\",\"datePublished\":\"2013-12-10T07:19:57+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T14:58:26+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\"},\"wordCount\":3555,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"articleSection\":[\"En tiempos de Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\",\"name\":\"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2013-12-10T07:19:57+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T14:58:26+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08) - Somos Vicencianos","og_description":"C. Las devociones No m\u00e1s numerosos que las obras de doctrina, los libros de devoci\u00f3n vienen de una intenci\u00f3n com\u00fan: poner en manos de los fieles las gu\u00edas, los prontuarios de una pr\u00e1ctica m\u00e1s menos ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2013-12-10T07:19:57+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T14:58:26+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08)","datePublished":"2013-12-10T07:19:57+00:00","dateModified":"2016-07-26T14:58:26+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/"},"wordCount":3555,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","articleSection":["En tiempos de Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/","name":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2013-12-10T07:19:57+00:00","dateModified":"2016-07-26T14:58:26+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-08\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (08)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-wMr","jetpack-related-posts":[{"id":9746,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-catolicismo-en-la-francia-clasica-capitulo-12\/","url_meta":{"origin":126011,"position":0},"title":"El catolicismo en la Francia cl\u00e1sica. Cap\u00edtulo 12","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"16\/06\/2015","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XII: Las devociones colectivas Se ha de entender por devociones colectivas formas de piedad que se exteriorizan aparte de las celebraciones lit\u00fargicas o de la administraci\u00f3n de los sacramentos: se manifiestan habitualmente en las peregrinaciones o en las visitas a los lugares santos, en la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes\u2026","rel":"","context":"En \u00abEn tiempos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"En tiempos de Vicente de Pa\u00fal","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/en-tiempos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/paris_clasico-300x243.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":32893,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/introduccion-a-la-vida-devota-primera-parte-capitulo-03\/","url_meta":{"origin":126011,"position":1},"title":"Introducci\u00f3n a la vida devota. Primera parte, cap\u00edtulo 03","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/04\/2020","format":false,"excerpt":"CAP\u00cdTULO III: QUE LA DEVOCI\u00d3N ES CONVENIENTE A TODA CLASE DE VOCACIONES Y PROFESIONES En la creaci\u00f3n, manda Dios a las plantas que lleven sus frutos, cada una seg\u00fan su especie; de la misma manera que a los cristianos, plantas vivas de la Iglesia, les manda que produzcan frutos de\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Francisco de Sales\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Francisco de Sales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-francisco-de-sales\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/escritos-francisco-de-sales.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/escritos-francisco-de-sales.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/escritos-francisco-de-sales.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/escritos-francisco-de-sales.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/escritos-francisco-de-sales.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":43127,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-piedad\/","url_meta":{"origin":126011,"position":2},"title":"Espiritualidad vicenciana: Piedad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/08\/2016","format":false,"excerpt":"San Vicente emplea indistintamente los con\u00adceptos de \"piedad\" y \"devoci\u00f3n\" para referirse a una \u00fanica, aunque compleja realidad. Tambi\u00e9n San Francisco de Sales, su amigo y maestro, pr\u00e1c\u00adticamente llega a identificar la piedad con la devoci\u00f3n: \"La Eucarist\u00eda -dice- es el centro de la religi\u00f3n cristiana, el coraz\u00f3n de la\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Espiritualidad-vicenciana-Piedad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Espiritualidad-vicenciana-Piedad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Espiritualidad-vicenciana-Piedad.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Espiritualidad-vicenciana-Piedad.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Espiritualidad-vicenciana-Piedad.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":130984,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-escapulario-de-la-pasion\/","url_meta":{"origin":126011,"position":3},"title":"El escapulario de la Pasi\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/08\/2014","format":false,"excerpt":"La manifestaci\u00f3n Sor Apolonia Andriveau, la Hija de la Caridad favorecida, en Troyes, con la celestial revelaci\u00f3n, le contaba el hecho al entonces Superior General de la doble Familia de San Vicente, R. P. Etienne, con la carta siguiente: \"Hall\u00e1ndome en la Capilla en la tarde de la Octava de\u2026","rel":"","context":"En \u00abTestigos vicencianos\u00bb","block_context":{"text":"Testigos vicencianos","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/testigos-vicencianos\/"},"img":{"alt_text":"escapulario_rojo","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/07\/escapulario_rojo.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":17019,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/teologia-de-adoracion\/","url_meta":{"origin":126011,"position":4},"title":"Teolog\u00eda de adoraci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/10\/2011","format":false,"excerpt":"La teolog\u00eda de adoraci\u00f3n es parte de un tema m\u00e1s amplio: comu\u00adni\u00f3n y adoraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda fuera de su celebraci\u00f3n. El prop\u00f3\u00adsito de este art\u00edculo es presentar un breve resumen hist\u00f3rico de la pr\u00e1ctica de la comuni\u00f3n y de los or\u00edgenes de devociones eucar\u00edsticas fuera de la celebraci\u00f3n de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/04\/Alabanza-y-Adoracion1-268x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":403534,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-cofradia-de-la-caridad-i\/","url_meta":{"origin":126011,"position":5},"title":"LA COFRAD\u00cdA DE LA CARIDAD (I)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"15\/05\/2021","format":false,"excerpt":"BREVE HISTORIA DE LAS COFRAD\u00cdAS Desde los primeros siglos del cristianismo las cofrad\u00edas han servido de marco para la pr\u00e1ctica religiosa. La Edad Media cono\u00adci\u00f3 principalmente las cofrad\u00edas gremiales, que persisten en el siglo XVII. Cada profesi\u00f3n rinde culto a su patr\u00f3n y, en conse\u00adcuencia, posee una capilla o un\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana sin categorizar\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana sin categorizar","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/formacion-vicenciana-sin-categorizar\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126011\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}