{"id":126007,"date":"2013-12-08T08:14:02","date_gmt":"2013-12-08T07:14:02","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=126007"},"modified":"2016-07-26T16:58:26","modified_gmt":"2016-07-26T14:58:26","slug":"cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-06","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-06\/","title":{"rendered":"Cultura popular francesa en los siglos XVII y XVIII (06)"},"content":{"rendered":"<h3><b>B. Tratados cient\u00edficos y t\u00e9cnicos<\/b><\/h3>\n<p><b><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/2013\/12\/03\/cultura-popular-francesa-en-los-siglos-xvii-y-xviii-i\/mendigos\/\" rel=\"attachment wp-att-125994\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-125994 alignright\" alt=\"mendigos\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/12\/mendigos.jpg?resize=244%2C197\" width=\"244\" height=\"197\" \/><\/a><\/b> Algo que la composici\u00f3n de los calendarios revelaba ya, la ausencia de preocupaciones t\u00e9cnicas de estos almanaques, se halla ampliamente confirmado por el estudio de las obras propiamente cient\u00edficas y t\u00e9cnicas. Tan s\u00f3lo existe un escaso efectivo de libritos que traten de estas materias y es el signo mismo de la ausencia casi total de inter\u00e9s del p\u00fablico popular hacia este g\u00e9nero de libros \u2013cuya utilidad nos parecer\u00eda hoy evidente. Y lo que es m\u00e1s, el an\u00e1lisis de este pu\u00f1ado de obras muestra un contenido de extrema pobreza \u2013a trav\u00e9s del cual por otro lado tradiciones astrol\u00f3gicas u ocultas se transparentan de nuevo con frecuencia.<\/p>\n<ol>\n<li><i>Los libritos \u00abcient\u00edficos\u00bb<\/i>. Escritos, compilados en la \u00e9poca de los grandes progresos de las matem\u00e1ticas, de Fermat a Leibniz, y de la astronom\u00eda de Kepler y Galileo a Newton, los op\u00fasculos que constituyen el fondo cient\u00edfico de la biblioteca azul no son de ninguna forma el reflejo \u2013o ni siquiera el m\u00e1s lejano eco de los \u00e9xitos que agitan a la Europa sabia. Los editores troianos no se preocupan y colocan sencillamente tratados utilitarios de aritm\u00e9tica, de medicina o de viajes. Ya que todos estos libros tienen en com\u00fan esta nota: sea cual sea la ambici\u00f3n revelada por sus t\u00edtulos pomposos, apuntan \u00fanicamente a dar recetas, en fila india, susceptibles de ayudar al lector. Peque\u00f1os tratados de consulta, podr\u00edamos decir, y una de las colecciones de medicina no se oculta, declarando en el pr\u00f3logo \u00absobre todo para el campo donde el mayor n\u00famero de personas no disponen de medios para acudir a los m\u00e9dicos\u00bb. Lo que implica una definici\u00f3n muy pr\u00e1ctica de estos libritos: es la ciencia aplicada a la felicidad de los hombres.<\/li>\n<li>La Aritm\u00e9tica y tratados m\u00e9dicos constituyen la mayor parte de este peque\u00f1o grupo. Bajo t\u00edtulos variados (<i>Petite arithm\u00e9tique, Arithm\u00e9tique nouvelle dans sa v\u00e9ritable perfection<\/i>, etc.), las colecciones est\u00e1n compuestas de cuadros que no ense\u00f1an a calcular, pero dispensan de contar, inspirados en cuentas ya efectuadas de Barr\u00eame y otras obras del mismo g\u00e9nero para uso de los viajantes, estos libritos entregan a los lectores cuadros que permiten hallar lo antes posible el inter\u00e9s de las sumas prestadas al 2 o 5 por ciento, las tarifas exactas de las pensiones, rentas vitalicias, pr\u00e9stamos al a\u00f1o, al mes, al d\u00eda, hasta el impuesto sobre el suelo por libra. \u00abAprender a calcular bien\u00bb, seg\u00fan la f\u00f3rmula de estos libros, significa pues no equivocarse gracias a las tablas bien preparadas que nutren estas colecciones. La Medicina constituye un grupo m\u00e1s denso, no el m\u00e1s variado: <i>Boticario caritativo, M\u00e9dico de los<\/i> <i>pobres, Operador de los pobres,<\/i> es una sola cosa, con escasos matices; el boticario, en particular comienza su libro por consideraciones generales sobre el arte de hacer decocciones, infusiones y siropes, de sacar y clarificar los jugos (entre otros las confituras tambi\u00e9n). Pero m\u00e1s all\u00e1 de este pr\u00f3logo, volvemos a ver enseguida el mismo cortejo, sin orden, ni raz\u00f3n, de recetas enumeradas a lo largo de las enfermedades que deben curar. Tres matices caracterizan estas recetas: primeramente, el predominio de las preparaciones que utilizan el reino vegetal, en cantidades sabiamente dosificadas (mensuradas inclusive en el <i>Operador de los pobres<\/i>, en dracmas, escr\u00fapulos y onzas): los simples o hierbas \u00abque os costar\u00e1n muy poco\u00bb, comprados en el herbolario o recogidos en los prados y los bosques son en principio purgas innumerables que deben permitir purificar la sangre, corregir el h\u00edgado y el humor melanc\u00f3lico, etc. Con todo, al lado de estos compuestos, figuran a menudo aplicaciones, de las que los autores no dan otra justificaci\u00f3n que la de una experiencia reconocida tiempos atr\u00e1s: que se trata de curar las p\u00e9rdidas de memoria, ning\u00fan recurso mejor que llevar encima un diente de tej\u00f3n; que es la vista la que baja, un ojo de lobo encajado en una montura de oro. De esa forma, a fin de cuentas, el consejero m\u00e9dico lleva a la pr\u00e1ctica del secreto, del remedio tanto m\u00e1s eficaz cuanto menos conocido es: as\u00ed el operador de los pobres anuncia, desde su p\u00e1gina titular (adem\u00e1s \u00abde la flor de operaci\u00f3n necesaria a los pobres para conservar la salud y curarse sin grandes gastos\u00bb, junto a \u00abun discurso de las operaciones con los remedios de purgas, el precio que cuestan las medicinas y los medios para aplicarlas\u00bb): \u00abel secreto del Baulme Policreston, su virtud y otros secretos admirables\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Una de las obras en este aspecto presenta sin embargo una excepci\u00f3n a esta distribuci\u00f3n compleja de recetas que van de lo sencillo a lo secreto m\u00e1s conocido; es un m\u00e9dico de los pobres quien recurre a la \u00fanica virtud de la oraci\u00f3n: \u00abconjunto de plegarias y oraciones preciosas contra el mal de muelas, los cortes, los reumatismos, las fiebres, la ti\u00f1a, el c\u00f3lico, las quemaduras, los malos esp\u00edritus&#8230; \u00ab, parte sin duda de un concepto diferente, del que veremos ejemplos al tratar sobre los libros de piedad. Pero este m\u00e9dico de la plegaria es testigo , como los dem\u00e1s libros de medicina, de la solicitud angustiosa que justifican las miserias sicol\u00f3gicas de la \u00e9poca, que caracterizan sin duda alguna a los medios populares m\u00e1s todav\u00eda que a los otros.<\/p>\n<p>Y finalmente, \u00faltima categor\u00eda \u00abcient\u00edfica\u00bb, las gu\u00edas de viaje, que apenas merecen el t\u00edtulo de geograf\u00edas: tres t\u00edtulos tan s\u00f3lo, una \u00abGu\u00eda general de los caminos para ir y venir por todo el reino de Francia, aumentada con el viaje de Santiago, de Roma, de Venecia y de Jerusal\u00e9n; y dos fieles conductores, uno \u00abpara viajar por Francia\u00bb, el otro por Espa\u00f1a. La fuente com\u00fan de estos itinerarios es sin duda alguna la Gu\u00eda de los caminos de Francia (1557), que da igualmente las distancias en leguas y jornadas de marcha en algunos grandes recorridos a partir de Par\u00eds, se\u00f1alando de paso los vados dif\u00edciles, las traves\u00edas de bosques que se han echo peligrosas debido al bandidaje, y algunos buenos albergues. Todos estos gu\u00edas de la Biblioteca azul son todav\u00eda menos completos de lo que lo era la Gu\u00eda de Carlos Estienne, y omiten grandes peregrinaciones como Le Puy y diversas ciudades m\u00e1s importantes todav\u00eda. Por fin los abalizamientos resumen de itinerarios se vuelven casi mudos sobre las regiones atravesadas: aparte de los accidentes de la ruta, las \u00abrarezas y cosas notables que se encuentran en cada ciudad\u00bb son mencionadas con una sola palabra; Turena, jard\u00edn de Francia, Delfinado, pa\u00eds de altas monta\u00f1as, algo que satisface las curiosidades bajo precio. En realidad, estas gu\u00edas traicionan precisamente una curiosidad: son rutas de comerciantes y peregrinos, no otra cosa. Ni Espa\u00f1a ni Francia son presentadas a lector. Y esto, en un momento en que las bibliotecas sabias se enriquecen cada a\u00f1o con descripciones, relatos de viajes que ofrecen a la curiosidad de los lectores los mundos nuevos en curso de exploraci\u00f3n, Canad\u00e1, Antillas, Am\u00e9ricas, China, \u00c1frica. Enorme silencio, que significa necesariamente indiferencia para con estos continentes nuevos, para con una evocaci\u00f3n, siquiera vaga, de los pa\u00edses extranjeros: todo lo que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de los horizontes familiares, m\u00e1s all\u00e1 del bosque municipal, m\u00e1s all\u00e1 de la regi\u00f3n llana, instalada al pie de las murallas, interesa poco a\u00fan entre la gente del pueblo.<\/p>\n<p>2. <i>Obras t\u00e9cnicas.<\/i> En esto tambi\u00e9n nuestro repertorio es de los m\u00e1s limitados; tres oficios, ni uno m\u00e1s: jardinero, cocinero, herrero. O sea ninguno de aquellos oficios de artesano, cuyo conocimiento ser\u00eda provechoso a cualquiera: alba\u00f1il, carrero, tejedor, molinero \u2013en un tiempo en que tan extendidos se encuentran en el campo y en la ciudad. Nada tampoco de las profesiones ciudadanas: zapateros, orfebres, etc. Sin duda alguna que los oficios en la opini\u00f3n com\u00fan del tiempo \u2013y hasta el esfuerzo sin precedentes de <i>la Enciclopedia-<\/i> no se aprenden, ni se ense\u00f1an de otra manera que no sea el establecimiento, por el aprendizaje directo de las habilidades, la utilizaci\u00f3n progresiva del utillaje, la fabricaci\u00f3n misma de los objetos. Este saber, primero manual, se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n por el gesto y la palabra, no por escrito.<\/p>\n<p>Sin embargo jardiner\u00eda, cocina, arte veterinaria se salen de la regla. En el primer caso, quiz\u00e1s porque el jard\u00edn es otra cosa que el campo en la vida campesina; terreno de experiencia, si se a el caso (como bien lo mostr\u00f3 antes Daniel Faucher), en todo caso dominio cerrado reservado a a iniciativa de cada uno, ya fuera de las obligaciones colectivas. En cuanto al veterinario, sin embargo, los libreros se aprovecharon de la existencia de abundantes obras redactadas por se\u00f1ores de caballer\u00eda para las grandes cuadras de la nobleza y de la Realeza. Explicaciones bien fr\u00e1giles; entre tanto las obras no son de particular riqueza.<\/p>\n<p>Jard\u00edn y cocina van adem\u00e1s juntas: si uno de nuestros libros trata solamente de \u00abla manera de de injertar, plantar y sembrar, con los remedios contra los mosquitos, limacos y dem\u00e1s animalejos que estropean las hierbas y jardines\u00bb, el otro m\u00e1s generoso (<i>El jardinero franc\u00e9s)<\/i> \u00abense\u00f1a a cultivar los \u00e1rboles y las hortalizas\u00bb; y a\u00f1ade: \u00abcon el modo de conservar los frutos, y confeccionar toda clase de dulces, conservas y mazapanes. Edici\u00f3n aumentada del cat\u00e1logo de las flores que se cultivan durante los doce meses del a\u00f1o\u00bb. Nos encontramos all\u00ed con el estilo de los trabajos bautizados cient\u00edficos, una enumeraci\u00f3n de procedimientos de jardiner\u00eda y recetas de cocina sencilla donde se distinguen con todo cuidado los panes del vulgo, de burgu\u00e9s, de cabildo, de gonesse, las carnes y el pescado&#8230;<\/p>\n<p><i>El Mariscal perfecto<\/i> (y el <i>Nuevo y perfecto Mariscal real<\/i>) \u00abque trata del natural y de las marcas de los hermosos y buenos caballos, de sus enfermedades y remedios de las mismas\u00bb \u2013presenta una exposici\u00f3n preliminar que ensalza la excelencia del caballo, sus cualidades y defectos, \u00abperfecciones, vicios, imperfecciones\u00bb, y una definici\u00f3n del arte del mariscal, que otorga mucho espacio a la pr\u00e1ctica manual:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es el arte del Mariscal?<\/p>\n<p>-Ciencia, experiencia, conocimiento y trabajo de mano.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es trabajos de mano?<\/p>\n<p>-Es calentar bien la herradura, soldarla bien, tener buen cuidado, ser diestro y atrevido en almohazar bien al caballo de los accidentes que le puedan sobrevenir\u00bb.<\/p>\n<p>Sigue un cat\u00e1logo de recetas veterinarias que recuerdan mucho a los tratados de medicina: la misma terap\u00e9utica natural a base de hierbas y plantas secas, cauterios, etc.: contra la peste amenazadora, preparar una mixtura con dos nueces, dos higos y veinte hijitas de ruda, y por la ma\u00f1ana d\u00e1rsela en dosis como una avellana. La misma intervenci\u00f3n de pr\u00e1cticas sacadas de un fondo insondable de pr\u00e1cticas emp\u00edricas, piadosamente transmitidas en el correr de los tiempos: sin duda este animal fr\u00e1gil al que amenazan cantidades de males terribles desde la agalla y la peste hasta los raspados, grietas y chancros, no est\u00e1 mejor protegido con estos remedios que los propios humanos con la medicina de los pobres.<\/p>\n<p>As\u00ed estas obras t\u00e9cnicas o cient\u00edficas no han constituido los best-sellers del fondo de las ventas: el p\u00fablico popular no espera que salga del caj\u00f3n del corredor un librito azul que le ense\u00f1e c\u00f3mo practicar mejor su propio oficio, c\u00f3mo descubrir alg\u00fan paso desconocido a\u00fan. Las escasas obras que acabamos de ver se refieren en su mayor parte a campos de orden muy general: el c\u00e1lculo, los viajes, la salud de los hombres y de los animales; no conocieron hasta la fecha grandes \u00e9xitos; por otra parte (no adelantaremos que esto explica lo otro), estas escasas obritas tienen por fuente com\u00fan una \u00abciencia\u00bb muy emp\u00edrica, nutrida de pr\u00e1cticas para-religiosas, ya que no ocultistas. Nueva prueba de una confusi\u00f3n de g\u00e9neros, hoy distinguidos (que nada tiene de particular en esta clase de literatura), que volveremos a ver: es de honda significaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>C. <b>Ciencias ocultas y brujer\u00eda<\/b><\/h3>\n<p>Las obras ocultas propiamente dichas (expresi\u00f3n necesaria, ya que las contaminaciones no faltan en los libros de ciencias \u00abpositivas\u00bb) no son legi\u00f3n en este fondo de ventas. En suma, magia natural y magia negra unidas no constituyen m\u00e1s de una docena de t\u00edtulos. Con todo, rareza aqu\u00ed no significa necesariamente ausencia de prestigio. El atractivo de estos secretos de la naturaleza fue ciertamente mayor que el de las gu\u00edas de viaje: su lugar mismo en los calendarios es prueba de ello. Por otra parte, interviene en esta \u00e1mbito reservado la creencia difundida por estas obritas mismas, en la necesidad de un logro personal del operador: sea la que fuere la minucia de las descripciones con la que las recetas operatorias se presentan \u2013 tr\u00e1tese de detener la sangre en una herida o de invocar a los muertos- conviene que intervenga siempre una parte de preparaci\u00f3n personal del instrumentador. De esta forma se expresa uno de ellos: \u00abnos creemos en el deber de prevenirlos [a los lectores] que ser\u00eda una desgracia que contaran con el \u00e9xito de los secretos que encierra [el libro], si se limitaran a seguir todo cuanto se les prescribe para art\u00edculo, antes de hacerse dignos de las ventajas incomparables que se les promete&#8230;\u00bb Y la frecuencia de los fracasos sufridos por los experimentadores \u00ab\u00e1vidos\u00bb pod\u00eda convencer sin mucho trabajo a la mayor parte de los amantes de la inutilidad de poseer semejantes obras, sin el \u00abdon\u00bb que hace al verdadero mago; sin hablar de la intervenci\u00f3n sat\u00e1nica, en el el caso de la magia negra (que legitima la distinci\u00f3n de los dos grupos de obras).<\/p>\n<p>1. <i>La magia natural.<\/i> Una media docena de \u00abSecretos de los secretos de la naturaleza\u00bb, de \u00abConstrucciones\u00bb o \u00abJardines\u00bb de los secretos de naturaleza, inspirados todos en los mejores autores medievales \u2013Alberto el Grande, Arnaud de Villeneuve- o recientes \u2013Cornelius Agripa, Cardan, J.B. Porta- representan elocuentemente la magia natural. Los \u00abautores\u00bb se contentaron con colocar hilvanadas un cierto n\u00famero de recetas sacadas de las obras de estos maestros, sin que aparezca regla alguna de selecci\u00f3n. En los centenares de p\u00e1ginas de los tratados sabios ocultistas impresos en el siglo XVI, corresponden pues aqu\u00ed de medio a un centenar de p\u00e1ginas de recetas alineadas sin orden, ni explicaciones cosmog\u00f3nicas de ninguna clase: la receta del Gran Albert para hacer oro \u2013el gran sue\u00f1o de todos los alquimistas- se codea as\u00ed con el agua celeste, remedio \u00abcef\u00e1lico\u00bb contra la lepra, la peste y las heridas de armas blancas.<\/p>\n<p>Estos secretos de los secretos ofrecen todos el mismo rasgo distintivo: encadenan casi siempre el poder que entienden procurar sobre los seres y las cosas con la intervenci\u00f3n astral. Es la astrolog\u00eda de los calendarios de los pastores que se vuelve a ver pues, enriquecida con una farmacopea m\u00e1s compleja que la de los libros de medicina. De esta forma \u00abel peque\u00f1o Espejo de Astrolog\u00eda que trata de la inclinaci\u00f3n del hombre y de su natividad, seg\u00fan todos los meses del a\u00f1o\u00bb, sin hacer referencia precisa a los signos del Zodiaco, presenta en p\u00e1ginas detalladas una caracterolog\u00eda muy matizada de los doce meses del a\u00f1o, para los hombres y las mujeres. A lo cual se a\u00f1ade un esbozo de quiromancia, tan preciso como la descripci\u00f3n de los caracteres zodiacales. En plano operatorio, la descripci\u00f3n de los talismanes, de los procedimientos y preparaciones que deben permitir el \u00e9xito manifiesta la misma preocupaci\u00f3n de precisi\u00f3n en el menor detalle, que es el hecho de todas las \u00abastrolog\u00edas\u00bb. El secreto m\u00e1gico de Alberto Magno para hablar a los muertos por ejemplo, impone al postulante un ritual de una complejidad que hace la realizaci\u00f3n pasablemente aleatoria. \u00aben la misa de medianoche de Navidad, en el momento de la Elevaci\u00f3n, decir mirando a la b\u00f3veda <i>Exurgant mortui et ad me veniant<\/i>, luego ir al cementerio inmediatamente&#8230;\u00bb. buen comienzo, pero siguen invocaciones m\u00faltiples, gestos (dispersar tierra \u00abcomo se esparce el grano\u00bb, \u00abarrojar huesos al suelo\u00bb), un paseo nocturno \u00abhacia el oeste\u00bb, de cuatro mil novecientos pasos, etc. Ninguna duda sobre este punto: la ciencia oculta debe a parecer al no iniciado de una espantosa complejidad en la evocaci\u00f3n de sus m\u00faltiples secretos.<\/p>\n<p>Hecho m\u00e1s notable sin embargo el de que la filiaci\u00f3n entre astrolog\u00eda y ocultismo, es la confusi\u00f3n del cultismo y de lo sagrado \u2013o por mejor decirlo la amalgama de la receta ocultista y de la oraci\u00f3n, que llevan consigo estos libritos, sobre todo el \u00abGalimat\u00edas del papa Honorius\u00bb y \u00abEl Equiridion del papa Le\u00f3n\u00bb: `confusi\u00f3n para la que los redactores utilizan la f\u00f3rmula original de \u00abSecretos m\u00edsticos\u00bb. Es una mezcla inesperada de oraciones, de plegarias que utilizan los textos sagrados m\u00e1s aut\u00e9nticos y de pr\u00e1cticas estrictamente ocultistas o para-medicales. \u00abOraciones contra sus enemigos\u00bb, \u00abpeque\u00f1o Paternoster blanco para ir infaliblemente al para\u00edso\u00bb, recetas y recitados a menudo abracadabrantes contra los males de muelas, el mal caduco, los flujos de sangre: \u00abpara una \u00falcera, aplique holl\u00edn desle\u00eddo en un amarillo de huevo, y cuando se vende la herida recite tres veces: Dios naci\u00f3 a noche de Navidad, Dios muri\u00f3, Dios resucit\u00f3, Dios mand\u00f3 que las heridas se cierren, que los dolores pasen, que la sangre cese&#8230;<i>In nomine Patris et Filii.<\/i>..\u00bb, o tambi\u00e9n \u00ablos nombres de Jesucristo, que se escogen y toman de la sagrada Escritura, y si alguno los invoca, tendr\u00e1 toda clase de \u00e9xitos y no perder\u00e1 nada en ello; asimismo llev\u00e1ndolos al cuello, hacen que le quieran todos: Authos, a nostro, noxio, Bay, Gloy, Apen, Agia, Agios, Ischiros\u00bb.<\/p>\n<p>De esta manera la magia natural no presenta \u2013en este nivel de difusi\u00f3n- un sistema del mundo, sino todo lo m\u00e1s una teor\u00eda indefinida de \u00abconocimientos inasibles\u00bb presentados bajo la forma de esos procedimientos complejos en los que ingredientes, palabras clave y plegarias componen una mezcla que no parece chocar a lectores y oyentes \u2013y no m\u00e1s a los propios redactores: ya que \u00e9stos no temen, al t\u00e9rmino de la enumeraci\u00f3n de sus secretos m\u00edsticos, recomendar a los futuros usuarios \u00abtodos los actos religiosos que deben elevarlos al estado de pureza conveniente\u00bb.<\/p>\n<p>2. <i>Magia negra o sat\u00e1nica<\/i>. De una a la otra, el paso se da insensiblemente: en el galimat\u00edas del papa Honorius, entre dos invocaciones dirigidas al Hijo de Dios, se destina una plegaria para liberar a la gente caballar de algunos males recurriendo sucesivamente a la sal y a Sat\u00e1n: \u00abyo te conjuro sal hecha de la espuma del mar&#8230; en el nombre de Crouay; Sat\u00e1n, te conjuro en el nombre de Crouay\u00bb. Pero es una excepci\u00f3n, por supuesto. De hecho algunas obras son exclusivamente sat\u00e1nicas; que por otra parte no son \u2013y el punto merece atenci\u00f3n- tratados \u00abcl\u00e1sicos\u00bb de demonolog\u00eda. Nada que copie de cerca ni de lejos al viejo Malleus Maleficarum (por el momento sin traducir al franc\u00e9s por entonces), a Jean Bodin, o los grandes jueces de principios del siglo XVII, a los Remy, Boguet, de Lancre, o ni siquiera al R.P. Michaelis. Este silencio impresiona m\u00e1s porque la Biblioteca azul constituye su fondo en el mismo instante en que los grandes procesos de Aix, de Loudun, de Louviers producen tanto ruido en torno a estos problemas. Los Oudot y sus \u00e9mulos parecen haber reculado un tanto ante la evocaci\u00f3n demasiado precisa y comprometedora de casos hist\u00f3ricos o de pr\u00e1cticas \u00abcodificadas\u00bb por una represi\u00f3n multisecular , y todav\u00eda aterradora. Las escasas obras dedicadas a Sat\u00e1n son pues, bien peque\u00f1os tratados que a\u00f1aden con discreci\u00f3n a la magia natural una fuente suplementaria, el recurso a los poderes infernales, bien historietas que cuentan la derrota de Sat\u00e1n: dos \u00f3pticas totalmente diferentes, y que no encubren por completo la presencia sat\u00e1nica que manifiestan las vidas de los santos, y m\u00faltiples alusiones de aqu\u00ed y de all\u00ed por todo el fondo.<\/p>\n<p>El \u00abGran Galimat\u00edas de Agripa\u00bb [o el arte de comandar a los esp\u00edritus celestes, a\u00e9reos, terrestres, infernales con el verdadero secreto de hacer hablar a los muertos, de ganar cada vez que se juega a la loter\u00eda, de descubrir los tesoros ocultos] y \u00abEl Verdadero Drag\u00f3n Rojo\u00bb presentan el recurso al Diablo como el supremo recurso de los ocultistas. Son colecciones de conjuros para conciliarse diversos esp\u00edritus infernales, de poder temible y de eficacia reconocida, acompa\u00f1ados de los m\u00e1s raros secretos del verdadero arte m\u00e1gico: \u00abcrema de las ciencias ocultas\u00bb, se dice todav\u00eda; estas invocaciones expresan a su modo la verdad de la conducta del doctor Fausto, quien, despu\u00e9s de agotar toda la ciencia contenida en los tratados sabios, recurre finalmente al \u00e1ngel ca\u00eddo. Las insuficiencias de las ciencias ocultas desembocan de alg\u00fan modo en el recurso a Sat\u00e1n.<\/p>\n<p>Por el contrario, la historia del caballero que quer\u00eda entregar a su mujer al diablo, la historia del aguador espa\u00f1ol o la del empleado de granja que hab\u00eda tomado la forma de un diablo para mejor embaucar a su concubina son relatos amables que se dirigen a la confusi\u00f3n del Demonio: unas veces, es la Virgen, quien viene en auxilio de la dama y pone en fuga al diablo; otras, es una campesina que no se deja embaucar. Igualmente \u00ablas muletas del diablo cojo\u00bb rebajan a la bruja al rango de una vulgar explotadora de la credulidad com\u00fan: \u00bb No debemos agradecer a nuestro Diablo cuando le atiza un golpe con la muleta a esta bruja, que las mujeres descontentas van encontrar, que los esp\u00edritus d\u00e9biles van a consultar a n or\u00e1culo para saber lo que no sabe ella misma; a esta descarada echadora de buenaventura, a esta atrevida echadora de Hor\u00f3scopo que carece de otro secreto que no sea el de poder persuadir que vive de ello c\u00f3modamente a expensas de los incautos\u00bb. Estos relatos (que por otra parte entran tarde en el fondo, a mediados del siglo XVIII) participan de otra vena, la del <i>Diablo cojuelo <\/i>y manifiestan a su modo el atraso de la creencia en la intervenci\u00f3n sat\u00e1nica en los asuntos humanos.<\/p>\n<p>Pero, es menester repetirlo, estas raras menciones de los demonios y de los esp\u00edritus mal\u00e9ficos son con toda seguridad en nada comparables con el lugar que ocupan los relatos de este g\u00e9nero en la tradici\u00f3n oral de las veladas: la \u00abpresencia\u00bb del duende hasta el siglo XIX es una buena se\u00f1al de este desfase, tal y como George Sand lo da a entender en las <i>Leyendas r\u00fasticas<\/i>: \u00abEn Berry donde ahora los cuentos para nuestros nietos no son ya tan maravillosos ni tan terribles como los que nos cantaban nuestras abuelas, no me acuerdo de que me hayan hablado nunca de los hombres lobos de la Antig\u00fcedad y de la Edad Media. Sin embargo nos servimos todav\u00eda de la palabra coco, que significa de por s\u00ed hombre lobo. Pero se ha perdido su sentido verdadero. El coco es un lobo embrujado\u00bb.<\/p>\n<p>Grupo reducido de libritos de venta, estos tratados de ocultismo y de \u00abmagia verdadera\u00bb no son por ello despreciables. Expresan demasiado bien el sentimiento de impotencia que sent\u00edan la mayor parte de los hombres frente al mundo que los rodeaba, y hasta los oprim\u00eda; esta inquietud justifica su b\u00fasqueda incesante de los secretos que encierra una naturaleza celosa, de las recetas y medios susceptibles de ayudar a sobrellevar la ignorancia y a dominar a los hombres y las cosas.<\/p>\n<p>Estos libros manifiestan igualmente con evidencia la ausencia de definici\u00f3n de los l\u00edmites a los que nos han habituado tres siglos de progresos cient\u00edficos: natural y sobrenatural se confunden, por decirlo as\u00ed, cuando el vocabulario parecer\u00eda ayudar a las distinciones necesarias: magia natural y magia sat\u00e1nica. Pero la magia natural incluye todo conocimiento oculto; y la mano de Dios, de su Hijo y de los Santos igualmente; las intervenciones solicitadas del Maligno o de Dios expresan a su modo esta total confusi\u00f3n que la menor \u00abreceta\u00bb permite reconocer.<\/p>\n<p>Dif\u00edciles de dominar, las artes m\u00e1gicas han logrado llevar mucha desilusiones a aquellos que probaron las f\u00f3rmulas ambiciosas y perentorias de los copistas de Agripa; no son pocos los prestigios de este corpus secretum, que los hombres desean dominar, ocultamente si es preciso, para asegurarse un bienestar dif\u00edcil de conseguir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>B. 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