{"id":12498,"date":"2017-12-19T08:52:09","date_gmt":"2017-12-19T07:52:09","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=12498"},"modified":"2017-11-13T10:32:19","modified_gmt":"2017-11-13T09:32:19","slug":"fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-viii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-viii\/","title":{"rendered":"Fernando Portal, sacerdote de la Misi\u00f3n (Cap\u00edtulo VIII)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo VIII: El padre de los normalistas<\/h2>\n<p>C\u00f3mo lleg\u00f3 a formarse en torno al Sr. Portal el grupo de los Normalistas y hasta d\u00f3nde lleg\u00f3 bajo su paternal direcci\u00f3n, nos lo cuenta en las p\u00e1ginas siguientes una de los m\u00e1s antiguos del grupo, el Sr. Prat.<\/p>\n<p>En todo tiempo ha habido cat\u00f3licos en la Escuela, \u00abtalas\u00bb; y desde 1902 dos de ellos se hab\u00edan presentado al Sr. Portal y colaboraban en la Revue catholique des Eglises. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s una vez abandonada la Escuela, formaban parte, los domingos por la ma\u00f1ana, en casa del Sr. Portal, en reuniones de estudios sobre la cuesti\u00f3n de la Uni\u00f3n. Trajeron a otros Normalistas,\u00a0 y desde esta fecha naci\u00f3 la tradici\u00f3n de la Normal: no tom\u00f3 cuerpo hasta a\u00f1os m\u00e1s tarde, pero el impulso primitivo data de entonces.<\/p>\n<p>El \u00abgrupo\u00bb como tal no exist\u00eda a\u00fan. En 1906 los avanzados de la Escuela se hab\u00edan reunido para una acci\u00f3n de conjunto. Pocos en n\u00famero,\u00a0 pero ardorosos, desempe\u00f1aron pronto un papel considerable en el interior mismo de la Escuela\u00a0 y en el Barrio Latino. Pero hasta 1911 no se decidieron un cierto n\u00famero de \u00abconscriptos\u00bb, entre los que se contaban Bouzol, B\u00e9ra, Borrell, con algunos antiguos como Verrkamp y sin duda bajo la direcci\u00f3n de Poyet, a dejar a un lado toda preocupaci\u00f3n pol\u00edtica\u00a0\u00a0\u00a0 y a estudiar en com\u00fan la doctrina cat\u00f3lica. Se reun\u00edan con regularidad en un \u00abcuartucho\u00bb, donde por turno se encargaban de una exposici\u00f3n qu3 se discut\u00eda m\u00e1s tarde. M\u00e9todo peligroso,\u00a0\u00a0 pues de teolog\u00eda lo ignoraban todo; y las dificultades eran confusas, cuando no tormentosas. Se percataron de la necesidad de no abordar una ciencia sin ser conducidos\u00a0 por ella por alguien competente. Pidieron primeramente a diferentes conferenciantes que vinieran a hablarles,\u00a0 pero se dieron cuenta de que era preferible una direcci\u00f3n continua. Entonces fue cuando el Sr. Portal, quien no hab\u00eda cesado de estar en relaci\u00f3n con Normalistas, le ofreci\u00f3 su casa dej\u00e1ndoles la libertad de organizar en ella sus reuniones a su gusto. A petici\u00f3n suya\u00a0 rog\u00f3 a un te\u00f3logo que les diera un curso seguido (noviembre de 1912). El grupo esta vez estaba en marcha. Las reuniones no se interrumpieron hasta el inicio\u00a0 de la guerra. A partir de 1916 las reanudaron los cat\u00f3licos presentes en la Escuela, a la espera del regreso de los desmovilizados en 1919. Desde ese momento la vida del grupo no ha dejado de desarrollarse.<\/p>\n<p>Recordando al inicio de cada a\u00f1os estos or\u00edgenes, el Sr. Portal ten\u00eda la costumbre de indicar en pocas palabras el objeto del grupo: \u00abOs reun\u00eds para desarrollar vuestros conocimientos religiosos y vuestra vida religiosa; vuestro grupo es un grupo de estudio y de piedad\u00bb. Los Normalistas que hab\u00edan venido a encontrarse con \u00e9l en 1911 le hab\u00edan pedido que les condujera en el estudio de la doctrina, deseo que acogi\u00f3 con satisfacci\u00f3n. Sab\u00eda, como todo el mundo, que los j\u00f3venes de nuestro tiempo se\u00a0 sienten m\u00e1s \u00e1vidos de acci\u00f3n que de discursos, preocupados m\u00e1s por vivir su fe que por pensarle, que lo que esperan del sacerdote es que les ense\u00f1e a rezar. Pose\u00eda suficiente sentido de las realidades,\u00a0\u00a0 una caridad atenta tambi\u00e9n para no creer que la primera regla, en materia de apostolado es tomar en consideraci\u00f3n las necesidades actuales de las almas; apreciaba mejor que nadie el inter\u00e9s de estas tendencias; y sin embargo le inquietaba loa indiferencia intelectual de muchos.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes son admirables, dec\u00eda a uno de nuestros antiguos. Pero vuestra generaci\u00f3n se interesaba m\u00e1s que la generaci\u00f3n presente en los grandes\u00a0\u00a0 problemas. Les he propuesto una conferencia sobre los or\u00edgenes del hombre: no han dado se\u00f1ales de mostrar inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Tal vez adivinaba cierta timidez detr\u00e1s de esta indiferencia, una confianza insuficiente en nuestra fe; en todo caso ve\u00eda en ello un peligro.<\/p>\n<p>Aun cuando en este momento estuvieseis seguros de vuestra fe, un d\u00eda u oro llegar\u00e1 la tentaci\u00f3n bajo la forma intelectual y os encontrar\u00e9is desarmados si no hab\u00e9is tenido la precauci\u00f3n de estudiar la doctrina. La fe del carbonero no es posible entre vosotros. Existe un desequilibrio entre vuestra cultura profana y vuestros conocimientos religiosos que tarde o temprano pondr\u00e1 en peligro vuestra fe.<\/p>\n<p>Se esforzaba en reaccionar, no dudando de vez en cuando en presentarnos las cuestiones m\u00e1s comprometedoras. Pensaba que era preferible estimularnos, inquietarnos de\u00a0 vez en cuando mientras ten\u00edamos un gu\u00eda, a dejarnos con los ojos cerrados y exponernos a descubrir demasiado tarde y entregados a nuestras solas fuerzas dificultades capaces de desconcertar nuestra fe.<\/p>\n<p>Nos daba por lo dem\u00e1s otras razones para estudiar bien la doctrina. En la escuela y despu\u00e9s de la escuela nos encontramos en contacto continuo con intelectuales no creyentes. Nos recomendaba conocerlos, quererlos\u00a0\u00a0 y, si bien no le gustaba la discusi\u00f3n, estar dispuestos a acogerla. Pero c\u00f3mo sostenerla sin un conocimiento preciso de lo que se cree? \u00bfC\u00f3mo evitar el riesgo de abandonar posiciones esenciales o el m\u00e1s grave todav\u00eda de apartar a almas de buena voluntad sosteniendo por ignorancia como proposiciones de fe las de una escuela particular, a veces hasta opiniones sin autoridad? De todas maneras pon\u00eda mucho \u00e9nfasis en que nuestra defensa del catolicismo fuera perfectamente legal. \u00abEn vuestros trabajos, en vuestras relaciones, dec\u00eda a los primeros ejercitantes del grupo, sed sinceros. Dios no necesita de nuestras mentiras. A los ojos de los no creyentes representamos a la Iglesia. \u00bfC\u00f3mo nos atrever\u00edamos a hablar en nombre de la verdad y no ser sinceros?\u00bb Pero \u00bfc\u00f3mo ser sincero si uno no se ha molestado primero en informarse?<\/p>\n<p>As\u00ed fue como esta reuni\u00f3n semanal del lunes se convirti\u00f3 en la instituci\u00f3n esencial del grupo, en la que \u00a1m despu\u00e9s de la cena, en el comedor de la calle Grenelle, sentados alrededor de la larga mesa de tapiz verde, escuch\u00e1bamos las lecciones de un sacerdote escogido por \u00e9l: auditorio dif\u00edcil, muy exigente y muy ignorante, al que hab\u00eda que exponer elementos baja\u00a0 una forma que no fuera rudimentaria. Tambi\u00e9n en Sr. Portal nos consultaba sobre los asuntos para tratar, esforz\u00e1ndose por saber si est\u00e1bamos satisfechos, si las lecciones estaban a nuestro alcance, y tomaba en consideraci\u00f3n nuestras advertencias, solo exig\u00eda una cosa: quer\u00eda que la exposici\u00f3n fuera positiva, no una discusi\u00f3n de objeciones o de doctrinas. \u00c9l se explic\u00f3 un d\u00eda a prop\u00f3sito de una lecci\u00f3n sobre la actitud de la Iglesia de Francia en el siglo XVIII frente a la Enciclopedia. Nos mostr\u00f3 que la debilidad de la respuesta de haber seguido siempre al adversario en su terreno; que, sin hablar de la dificultad de llevar una discusi\u00f3n con caridad y humildad, conduce a hacer desviar las cuestiones, a recurrir a h\u00e1bitos dial\u00e9cticos para triunfar al menos en apariencia, que, aunque se practique con entera lealtad, condena a no hacer nunca m\u00e1s que algo provisional:\u00a0 desechada una objeci\u00f3n, surgen otras hasta el infinito; que importa convencerse, por el contrario, que entre la verdad revelada y la verdad cient\u00edfica no puede existir contracci\u00f3n, y que, por consiguiente, hay que resignarse a las dificultades moment\u00e1neas sobre tal o cual punto particular: por ello es el conjunto de la doctrina lo que es preciso considerar.<\/p>\n<p>El curso semanal, muy importante a sus ojos, no le parec\u00eda sin embargo suficiente. Nos animaba en nuestros estudios personales a hacer un hueco a los estudios religiosos a dedicarnos por ejemplo a la vida de un santo, insistiendo en ello de vez en cuando; y nos echaba en cara nuestra ignorancia de nuestros grandes hombres.<\/p>\n<p>Os avergonzar\u00edais de ignorar los detalles de la vida de tal o cual escritor profano, de tan o cual personaje hist\u00f3rico, \u2013y no sab\u00e9is nada de los mayores santos.<\/p>\n<p>Le habr\u00eda gustado ver a un mayor n\u00famero de entre nosotros dedicar deliberadamente sus estudios profesionales a las cuestiones religiosas. Comprend\u00eda el inter\u00e9s y la grandeza de todas las formas de la investigaci\u00f3n de la verdad; pero echaba de menos que en literatura, y m\u00e1s todav\u00eda en filosof\u00eda y en historia, dej\u00e1bamos en manos de los no creyentes dominios que nosotros pod\u00edamos explorar con m\u00e9todos tan rigurosos, haciendo \u00fanicamente obras de sabios, pero con la superioridad de nuestra experiencia religiosa.<\/p>\n<p>Pensaba que de esta forma el estudio pod\u00eda llega directamente a la acci\u00f3n, constituirse en una de sus formas, unir \u00edntimamente el servicio de la Iglesia y el cumplimiento del deber de estado. Pues bien, por muy preocupado que se mostrara por vernos \u00abservir\u00bb, el Sr. Portal nos recordaba con frecuencia la importancia primordial del deber de estado, la necesidad de santificar el ejercicio de nuestra profesi\u00f3n practicando concienzudamente , aceptando las condiciones donde Dios nos ha colocado.<\/p>\n<p>Sois alumnos de la Escuela: vuestro primer deber es vuestro trabajo y la preparaci\u00f3n de los ex\u00e1menes. Sed sabios, y llevad una vida religiosa, y esto ser\u00e1 una vida de apostolado. Alrededor de vosotros, habr\u00e1 quien saque la conclusi\u00f3n. Jesucristo es el hombre perfecto. Tended a la perfecci\u00f3n en la l\u00ednea de vuestra vocaci\u00f3n. Sed sabios en la medida de lo posible, es vuestro primer deber; las otras formas de acci\u00f3n deben llegar despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando el propio ejercicio de la profesi\u00f3n puede contribuir directamente a servir a la Iglesia se comprende que con mayor raz\u00f3n \u00e9l nos haya animado a aprovecharlo.<\/p>\n<p>Aparte de nuestros estudios y salvaguardando el deber de estado, pensaba que nuestra acci\u00f3n pod\u00eda ejercitarse tambi\u00e9n en el orden intelectual, en particular bajo una forma que \u00e9l propon\u00eda en especial a los ling\u00fcistas, a los historiadores, a los que conoc\u00edan algo el extranjero. Se sent\u00eda feliz al verlo interesarse por la situaci\u00f3n religiosa fuera de Francia. Hab\u00eda en la calle Grenelle reuniones especiales (continuaci\u00f3n de aquellas en las que se hab\u00eda establecido el contacto entre el Sr. Portal y la Escuela), donde estos \u00abespecialistas en cuestiones extranjeras\u00bb se reun\u00edan apara poner en com\u00fan sus informaciones. Se examinaban peri\u00f3dicos extranjeros. El Sr. Portal conoc\u00eda admirablemente Inglaterra y sosten\u00eda numerosas relaciones en casi todas partes; pon\u00eda en contacto a los Normalistas con extranjeros de paso por Par\u00eds. A aquellos de nosotros que estaban en el exterior les ped\u00eda sus impresiones y observaciones. Atribu\u00eda mucha importancia a esta forma de acci\u00f3n. Al relacionarse con cat\u00f3licos extranjeros, se despoja uno de cantidad de prejuicios, pensaba, deja uno de lado la idea de que el catolicismo va unido a ciertas formas de pensamiento o de civilizaci\u00f3n, se adquiere el sentido de la catolicidad. Al conocer a los disidentes, se ve la ventaja de precisar los puntos sobre los que se basan los conflictos, caen las suspicacias mutuas; tenemos a veces incluso ocasi\u00f3n de volver \u00fatilmente sobre nosotros mismos, de constatar que deber\u00edamos ser m\u00e1s cristianos de los que somos, y que nos corresponde parte de responsabilidad en la divisi\u00f3n del mundo cristiano. De esta forma asociaba m\u00e1s estrechamente este grupo a lo que era el gran pensamiento de su vida. En un plano m\u00e1s general a\u00fan, y sin ser \u00abnacionalista\u00bb por nada de este mundo (su patriotismo era ardiente, y no le gustaba que se hablase a ligera del clero franc\u00e9s), ten\u00eda demasiado sentido y amor de la unidad para no aprovechar todas las ocasiones de \u00abhacer caer las barreras\u00bb.<\/p>\n<p>Bien se cuidaba sin embargo de restringir nuestra acci\u00f3n religiosa al dominio de nuestros estudios. Patronatos, c\u00edrculos, de estudios, obras sociales diversas ocupaban a varios de nuestros camaradas, y podemos recordar aqu\u00ed que fue el Sr. Portal quien puso a algunos de los miembros del grupo en relaci\u00f3n con aquel patronato de Reuilly donde nacieron los Equipos Sociales, En este terreno de la acci\u00f3n social nos dejaba una gran libertad,\u00a0 interes\u00e1ndose por todo, pero sin dirigir nada. Se contentaba con recordarnos las ense\u00f1anzas de Le\u00f3n XIII y nos recomendaba no dar a las preocupaciones puramente sociales la preponderancia sobre el estudio y la vida religiosa. Sobre un solo punto era categ\u00f3rico: la necesidad absoluta de la ayuda a directa a los pobres. Incluso antes de la existencia del grupo era tradici\u00f3n en la Escuela que los cat\u00f3licos formaran parte de una conferencia de San Vicente de Pa\u00fal de la parroquia de San Menardo. El Sr. Portal deseaba vernos a todos pertenecer a ella. Insist\u00eda a menudo sobre el deber de todo cristiano de acercarse a Cristo bajo la forma del pobre; nos hablaba con fuerza del car\u00e1cter santificador de este contacto. No sab\u00edamos todos que parte de su actividad consagraba \u00e9l mismo a este g\u00e9nero de obras; apenas alud\u00eda de paso y con una especie de timidez a \u00abun orfanato del que me ocupo\u00bb. Pero no interven\u00eda en la marcha de nuestra conferencia, sino de vez en cuando para preguntarnos d\u00f3nde nos encontr\u00e1bamos. Por lo dem\u00e1s no dej\u00f3 de funcionar con toda regularidad y fue para muchos un hogar admirable de perfeccionamiento.<\/p>\n<p>En cuanto a la acci\u00f3n pol\u00edtica no se puede decir que el Sr. Portal nos apartara de ella; apenas nos animaba, No cre\u00eda que estudiantes de nuestra edad tuvieran una experiencia suficiente para tener derecho para emitir juicios definitivos sobre los acontecimientos; y le molestaba un poco la seguridad de algunos en estas materias, Sab\u00eda bien nuestros defectos, y esta presunci\u00f3n que desarrolla en nosotros la costumbre, desde la m\u00e1s tierna edad, de juzgar desde arriba a los grandes escritores y a los hombres del pasado! En todo caso nos recordaba a menudo que el grupo no hac\u00eda pol\u00edtica, que sus miembros eran libres en sus opiniones, pero deb\u00edan abstraerse en sus relaciones. Habr\u00eda sentido en el alma que cualquier tendencia hubiese prevalecido, que se formasen corrillos en el grupo; y a prop\u00f3sito de una torpeza cometida por uno de nosotros, \u00e9l tan poco dado a juzgar ni a dirigir manifest\u00f3 en\u00e9rgicamente su desaprobaci\u00f3n. As\u00ed como no juzgaba suficiente el estudio, no pensaba que uno se pudiera\u00a0 contener con una actividad exterior. Nos repet\u00eda que no hay acci\u00f3n eficaz sin el alimento de una vida interior, Se quejaba de que se desfiguraba a san Vicente de Pa\u00fal represent\u00e1ndole \u00fanicamente ocupado en recoger a ni\u00f1os abandonados. Antes de ser eso, antes incluso de ser el reformador del clero franc\u00e9s, san Vicente de Pa\u00fal fue un hombre de oraci\u00f3n. El Sr. Portal mantuvo pues y desarroll\u00f3 lo que desde el origen y bajo la influencia de Poyet el grupo hab\u00eda asignado a la vida religiosa. De ese modo ha persistido la misa o\u00edda en com\u00fan cada jueves. Los d\u00edas en que se mezclan el estudio y la oraci\u00f3n, conferencias espirituales. Hubo tambi\u00e9n cada a\u00f1o dos retiros de algunos d\u00edas, de los que uno inmediatamente antes del comienzo de curso. Otorgaba a estos retiros un triple objeto: en primer lugar el que se pretende en todo retiro, a saber, el progreso de la vida espiritual; pero adem\u00e1s, la formaci\u00f3n entre los ejercitantes de amistades profundamente cristianas; por fin, el establecimiento de relaciones del grupo con sacerdotes que se dedicar\u00edan plenamente a \u00e9l; y anotaba en su cuaderno particular: \u00abMe parece que se ha conseguido esta triple finalidad\u00bb. Y para permitirles conocerse mejor y unirse m\u00e1s estrechamente no hizo del silencio una obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Confiaba a un sacerdote la lecci\u00f3n de las conferencias; pero era \u00e9l personalmente quien celebraba la misa cada ma\u00f1ana, eleg\u00eda el texto de las lecturas, sobre todo con ocasi\u00f3n del c\u00edrculo habitual (as\u00ed hizo leer en el refectorio la vida de Bouzol por Audial), y los temas de meditaci\u00f3n. En el intervalo de los ejercicios, recib\u00eda a cada ejercitante, ayud\u00e1ndole a hacer un balance por s\u00ed mismo. En estas conversaciones confort\u00f3 a muchas almas inseguras y oy\u00f3 muchas confidencias. Por fin, cada noche los reun\u00eda para una charla espiritual, en la que se ped\u00eda el esfuerzo de poner en com\u00fan las reflexiones tenidas durante el d\u00eda: trabajo \u00edmprobo, ya que la inexperiencia, la timidez nos paralizaban terriblemente. Creo que nunca el Sr. Portal volvi\u00f3 a ver lo que le hab\u00eda emocionado tanto una vez antes de la guerra: a cada uno de los asistentes, al ser preguntado, decir con perfecta sencillez, en qu\u00e9 punto se encontraba su vida espiritual. \u00abEl abate Bottinelli y yo. Dec\u00eda ten\u00edamos l\u00e1grimas en los ojos\u00bb. A veces pareci\u00f3 dudar de la utilidad del ejercicio, y sin embargo, ninguno de los que se sent\u00edan inc\u00f3modos en estas charlas habr\u00eda querido suprimirlas\u00bb. Y a pesar de nuestra insuficiencia o nuestra cobard\u00eda, nada nos ha proporcionado quiz\u00e1s m\u00e1s el gusto de la vida interior. Nuestro apuro mismo nos hac\u00eda valorar mejor el precio de las palabras con las que, despu\u00e9s de los balbuceos de algunos que se lanzaban, el Sr. Portal resum\u00eda las ense\u00f1anzas del d\u00eda, atra\u00eda la atenci\u00f3n sobre un punto y le fijaba en nuestra memoria. Era durante estas conversaciones de las noches de retiro, en la sala desnuda, iluminada apenas,\u00a0 donde en bancos de madera, recogidos, le escuch\u00e1bamos, cuando el Sr. Portal parec\u00eda entregarse con el mayor abandono; en esta especie de meditaci\u00f3n en voz alta, en la que el esfuerzo mismo de la expresi\u00f3n revelaba la profundidad de la convicci\u00f3n, cuando el acento de su palabra nos llegaba m\u00e1s conmovedor.<\/p>\n<p>Fuera de los retiros, una vez al mes, la lecci\u00f3n ordinaria era sustituida por una conferencia sobre un tema de espiritualidad. Adem\u00e1s, como una vez al mes los miembros del grupo consagraban juntos un domingo al estudio y a la oraci\u00f3n. Estas \u00abjornadas\u00bb, como los retiros, ten\u00edan lugar antes de la guerra en una propiedad de Saint Germain. Desde la guerra los Normalistas fueron acogidos, con una caridad atenta y discreta, en la casa de los Lazaristas de Gentilly. El parque, las salas de estudio, la capilla de esta casa est\u00e1n estrechamente unidas para muchos de nosotros a algunos de los recuerdos m\u00e1s queridos de su \u00e9poca de Escuela. La f\u00f3rmula de las jornadas, despu\u00e9s de algunos intentos, se fij\u00f3 de forma definitiva. Sacerdotes y laicos ven\u00edan a tratar con nosotros de temas muy variados.\u00a0 El Sr. Portal se sent\u00eda particularmente satisfecho cuando pod\u00eda acudir a Normalistas de las generaciones anteriores. Otras veces se dirig\u00eda tambi\u00e9n a cat\u00f3licos extranjeros. Y durante las negociaciones del Tratado de Versalles tuvo la suerte de encontrarlos bien pintorescos. Se la arreglaba admirablemente, una vez acabada la exposici\u00f3n, para subrayar un detalle, hacer preguntas al conferenciante que le llevaban a completar lo que hab\u00eda dicho, a abordar incluso puntos que no contaba en el programa. Otra exposici\u00f3n ten\u00eda lugar generalmente por la ma\u00f1ana; se la confiaba de ordinario a uno de nosotros que nos hablaba de una vida de santo, o de alguna obra interesante de la literatura religiosa. Pero a lo que m\u00e1s importancia daba en estas jornadas era la misa o\u00edda en com\u00fan, en la que la mayor parte recib\u00edan la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Nada como la oraci\u00f3n en com\u00fan, sol\u00eda repetir. Vuestra vida interior se acrecentar\u00e1 cuanto m\u00e1s unidos est\u00e9is en la oraci\u00f3n. El provecho que saqu\u00e9is del grupo ser\u00e1 si hab\u00e9is rezado en com\u00fan y os hab\u00e9is dado cuenta c\u00f3mo santifica esta oraci\u00f3n<\/p>\n<p>El d\u00eda conclu\u00eda con la oraci\u00f3n por los difuntos del grupo, que casi todos eran los fundadores. A los ojos del Sr. Portal, en efecto, el grupo deb\u00eda establecer un lazo, no s\u00f3lo entre los alumnos de la misma edad, sino entre las generaciones sucesivas, y de los vivos con los muertos. Nos recordaba a menudo los nombres de nuestros difuntos; y cuando el grupo form\u00f3 una biblioteca, quiso que el sello llevara el nombre del primero de ellos muerto antes de la guerra.<\/p>\n<p>Hab\u00eda consentido con gusto en la idea de un bolet\u00edn del grupo \u00abTala\u00bb, que permitir\u00eda mantener contacto con\u00a0 los antiguos del grupo. Se fund\u00f3 el bolet\u00edn que por desgracia, debido a los tiempos dif\u00edciles, no encontr\u00f3 entre los Normalistas de las generaciones antiguas la acogida que se hab\u00eda esperado,\u00a0 y hubo que renunciar a ello, bien a pesar del Sr. Portal.<\/p>\n<p>Ah\u00ed estaba sin duda lo esencial de su obra entre nosotros. No nos aport\u00f3 sistemas nuevos o doctrinas personales, ni aplic\u00f3 a la direcci\u00f3n de las almas m\u00e9todos muy diferentes de los habituales. Pero, en el interior de esta peque\u00f1a fracci\u00f3n de la Iglesia que es nuestro grupo, \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3 a tomar conciencia de la realidad profunda de la comuni\u00f3n de los santos. Por la puesta en com\u00fan de nuestras oraciones, de nuestros esfuerzos, de nuestras reflexiones, no ejercit\u00f3 en desarrollar entre nosotros esa vida de caridad que une con su cabeza a los miembros del cuerpo m\u00edstico. Nos habl\u00f3 elocuentemente del papel de la amistad en la uni\u00f3n de las iglesias, porque ten\u00eda de la amistad cristiana una noci\u00f3n muy humana y al mismo tiempo muy sobrenatural. Conoc\u00eda esa simpat\u00eda espont\u00e1nea que nos acerca a algunos de los que nos rodean, el placer de volverse a ver despu\u00e9s de una separaci\u00f3n, de corresponder, esa delicadeza de alma que nos hace adivinar en los dem\u00e1s los sufrimientos, la inquietud, y encontrar la palabra, el gesto, la mirada afectuosa que, en ciertos momentos cr\u00edticos, puede retener a un alma enloquecida. \u00abQue se acerquen a vosotros, dec\u00eda, para escuchar una palabra de consuelo\u00bb.<\/p>\n<p>Este afecto humano, esta bondad enriquecida, transfigurada en caridad sobrenatural, este lazo hecho realidad y eficacia por Cristo incorporado a cada una de nuestras amistades, a cada uno de nuestros movimientos de simpat\u00eda, ese era el ideal que \u00e9l nos suger\u00eda, lo que quer\u00eda que sac\u00e1ramos de la vida del grupo. Llegaba hasta creer que uno de los beneficios m\u00e1s importantes del grupo son las amistades que se pueden hacer para toda la ida. Cre\u00eda muy profundamente en la acci\u00f3n bienhechora del grupo como tal en dada uno de sus miembros, y estaba convencido del todo de la verdad de las palabras: \u00abDonde hay dos o tres\u00a0 reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u00bb. Mantener la uni\u00f3n en el grupo, suscitar entre sus miembros un afecto muy cordial y sobrenatural era a sus ojos formar un hogar de caridad; era tambi\u00e9n trabajar por avivar este fuego cuyo enfriamiento ha roto el mundo cristiano,\u00a0 por restaurar ese lazo cuya ruptura es un pecado contra la caridad. Nos comentaba un d\u00eda la oraci\u00f3n del IV domingo de Pascua: \u00abDeus qui fidelium mentes unius efficis voluntatis..\u00bb. Fue la \u00faltima vez que le o\u00ed hablar, y me gusta que sea sobre este texto, a \u00e9l que no quer\u00eda ver, \u00abinter mundanas varietates\u00bb, m\u00e1s que una sola voluntad de amarnos todos, y no s\u00f3lo a nuestro peque\u00f1o grupo, sino a todos los cristianos.<\/p>\n<p>As\u00ed nos sensibilizaba de alguna manera hacia la unidad de la Iglesia. Y si acababa siempre all\u00ed, no era como algunos se han imaginado en fuerza de alguna man\u00eda o idea fija; ni tampoco por la sutil dial\u00e9ctica de un esp\u00edritu sistem\u00e1tico habituado a ver todas las cosas bajo su propio punto de vista. Era el talante natural de un alma que ha nutrido su pensamiento religioso con la doctrina de la Iglesia, su piedad con la devoci\u00f3n de la Iglesia, y se coloca s\u00ed verdaderamente en el coraz\u00f3n del cristianismo, si es verdad que, seg\u00fan la palabra de Bossuet: \u00abLa Iglesia es Jesucristo difundido y comunicado, es Jesucristo entero, es Jesucristo hombre perfecto, Jesucristo en su plenitud\u00bb. Nos inspiraba el deseo de trabajar por la Iglesia u de sufrir por ella. Incid\u00eda a menudo sobre la importancia del papel de los laicos en la iglesia; y no era s\u00f3lo porque\u00a0 hay lugares y circunstancias en los que un laico se hace escuchar mejor que un sacerdote, sino porque quer\u00eda persuadirnos de que todos los cristianos tienen en la iglesia su responsabilidad. Nos preven\u00eda contra un abuso de los t\u00e9rminos \u00abIglesia ense\u00f1ante e Iglesia ense\u00f1ada\u00bb que tender\u00eda dejar creer a los laicos que no tienen el deber estricto de cooperar en la obra com\u00fan, as\u00ed como por su parte y en su lugar cooperan en la oblaci\u00f3n dl sacrificio, comulga de la misma v\u00edctima y participan de la misma vida sobrenatural. \u00abSi al cabo de diecinueve siglos, nos dec\u00eda, el mundo no es todav\u00eda cristiano, si el n\u00famero de los infieles es enorme, si los cristianos est\u00e1n divididos, todos nosotros somos responsables de ello; y como nosotros mismos no somos bastante cristianos el mundo no lo es tampoco&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El mismo sentido profundo de la unidad iluminaba el concepto que nos transmit\u00eda de la obediencia a la Iglesia, no como la sumisi\u00f3n de quien se somete porque, en inter\u00e9s de todos, alguien tiene que mandar, sino como el acto de amor de quien se niega a desgarrar a Jesucristo. Nos mostraba la vanidad de toda revoluci\u00f3n,\u00a0 y el ejemplo de Lamennais, echando a perder una fuerza\u00a0 incomparable y condenando a la esterilidad todo aquello que sus ideas conten\u00edan de justo y eficaz. Insist\u00eda (\u00a1y con qu\u00e9 fuerza!). \u00c9l que hab\u00eda sabido, cuando fue necesario, detener la obra emprendida, sin por ello perder nunca la esperanza, en la serenidad y en la resignaci\u00f3n) en que hay que llevar a servicio de la Iglesia una abnegaci\u00f3n sin reserva; que hay que estar preparados a encontrar por parte de los cat\u00f3licos contradicciones, incomprensiones, hasta mala fe; que sucede que despu\u00e9s de trabajar con toda el alma se vea uno desautorizado por los que tienen autoridad\u00a0 para juzgar; que su la Iglesia es divina, sus ministros son hombres y act\u00faan a veces como hombres; pero que, aun cuando no se entendieran bien las razones de una condena\u00a0\u00a0 y se viera que hay miramientos humanos en ello, no existe motivo que justifique una revoluci\u00f3n; y que, por lo dem\u00e1s, el sacrificio hecho a la unidad de la Iglesia de la propia voluntad es mil veces m\u00e1s eficaz que todos los esfuerzos humanos.<\/p>\n<p>Duro el sentirse capaz de hacer algo y no poder hacer nada. Pero nada consistente se hace sin sufrimiento; y si Dios tiene a bien servirse de nosotros, conviene recordar que no tiene necesidad de nosotros.<\/p>\n<p>\u00a1Saber perder su vida! \u00a1qu\u00e9 sentido ten\u00eda en los labios del Sr. portal la expresi\u00f3n evang\u00e9lica! Y con qu\u00e9 claridad han demostrado los \u00faltimos a\u00f1os de su vida que su sacrificio no hab\u00eda servido tan s\u00f3lo para su perfecci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>Pod\u00e9is mucho para la vida del grupo, escrib\u00eda un d\u00eda. El gran medio es siempre la santificaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El Sr. Portal no se descuidaba en dejar un amplio espacia a la devoci\u00f3n individual: no hay vida de caridad sin la intimidad con Dios, buscada en la oraci\u00f3n y en la pr\u00e1ctica de los sacramentos; no hay uni\u00f3n entre los cristianos sin la uni\u00f3n del cristiano con Cristo. Nos recomendaba la asistencia a misa durante la semana, y se esforzaba\u00a0 por ganarnos a la pr\u00e1ctica diaria de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reservaos en el d\u00eda aunque no sea m\u00e1s que un cuarto de hora, o diez minutos tan s\u00f3lo, pero todos los d\u00edas. Imponeos un h\u00e1bito, aunque os parezca que no consegu\u00eda nada. No os perd\u00e1is en largos ex\u00e1menes de conciencia; el medio de gozar de buena salud no es estar auscult\u00e1ndose a cada paso. Si no pod\u00e9is meditar, no os atorment\u00e9is. Dos cosas son esenciales: poneros en presencia de Dios y hacer una resoluci\u00f3n precisa, como hacer hoy tal acto de caridad, imponerse tal mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No cesaba de insistir: no hay vida espiritual que no deba conducir a la pr\u00e1ctica de las virtudes. En un n\u00famero del bolet\u00edn Tala hab\u00eda reunida dos textos que citaba con frecuencia. Uno es de santa Teresa: \u00abEl Se\u00f1or quiere obras. Quiere por ejemplo que si veis a una enferma que pod\u00e1is aliviar dej\u00e9is al punto vuestra devoci\u00f3n para asistirle, que le deis\u00a0 muestras de compasi\u00f3n, que sus sufrimiento sea el vuestro, y que, si es preciso, ayun\u00e9is para que ella tenga qu\u00e9 comer\u00bb. \u00a0El otro es de san Vicente de Pa\u00fal: \u00abAunque la oraci\u00f3n sea muy necesaria a una Hija de la Caridad, os dir\u00eda con todo que vuestra\u00a0 principal funci\u00f3n es el servicio al pr\u00f3jimo, y que est\u00e1is obligadas a salir de la oraci\u00f3n cuando se trata de servirle. En el caso de que fuera a sufrir m\u00e1s si tard\u00e1is en acudir&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En cuanto a la orientaci\u00f3n general de la piedad, se declaraba impresionado por un cambio en la de las \u00faltimas generaciones.<\/p>\n<p>La espiritualidad francesa, nos dec\u00eda, desde el siglo XVII pon\u00eda sobre todo el \u00e9nfasis en la grandeza de Dios, su soberan\u00eda, su justicia, la peque\u00f1ez del hombre. Hoy la tendencia es al optimismo: se ve al Padre infinitamente amante; de ah\u00ed una actitud m\u00e1s confiada, que hay que tener presente si exageraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y nos recordaba que un cristiano no pod\u00eda de ninguna manera descuidar la necesidad absoluta de la mortificaci\u00f3n. Os pido, escrib\u00eda, que conserv\u00e9is este optimismo en el que me he esforzado por haceros vivir. Todo hombre de acci\u00f3n debe ser optimista,\u00a0 pero con mayor raz\u00f3n un cristiano. Si debe reconocer sus debilidades, debe contar con la gracia que le es suficiente,\u00a0\u00a0\u00a0 y apoyarse en Dios, que quiere el bien infinitamente m\u00e1s que nosotros. Por lo tanto, confianza y alegr\u00eda. Dejaos con toda suavidad llevar\u00a0 por Dios hacia el fin que \u00c9l ha se\u00f1alado a vuestra vida; dejaos trabajar, modelar por dios. Ya sabr\u00e1 fabricar el instrumento del que se quiere servir.<\/p>\n<p>Y en otra carta:<\/p>\n<p>Lo que Dios os pide es el esfuerzo renovado sin cesar que se impone a nuestra naturaleza\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y que debemos llevar a cabo con esa confianza del ap\u00f3stol que se gloriaba de su debilidad. Nuestro destino est\u00e1 en \u00abllegar\u00bb a estar unido por nuestra voluntad y por la gracia. No os quej\u00e9is pues de sentir la necesidad del esfuerzo: es el trabajo perpetuo de nuestra santificaci\u00f3n. Para responder a la llamada de Dios, para no ser, como \u00e9l dec\u00eda, un obst\u00e1culo al bien que Dios quiere hacer por nosotros, nos recomendaba poner muy alto nuestro ideal. Nuestra debilidad es aceptar un ideal mediocre, ser cristianos mal que bien. El bautismo nos llama a ser santos.<\/p>\n<p>El estudio asiduo que \u00e9l nos aconsejaba de la vida de los santos deb\u00eda tener como \u00faltimo fin mostrarnos en ellos ejemplos concretos de una vida plenamente cristiana.<\/p>\n<p>Para explicar la fuerza de la acci\u00f3n ejercida por el Sr. Portal, habr\u00eda que poder evocar con detenimiento y al detalle sus relaciones con nosotros. Este sacerdote que hab\u00eda jugado, y que estaba todav\u00eda llamado a juzgar un papel de primer plano, se\u00a0 portaba con nosotros con extraordinaria sencillez. \u00abLe veo en este momento, de pie, con los brazos un poco hacia atr\u00e1s, las manos jugando con el cintur\u00f3n, en su antec\u00e1mara de la calle Grenelle, charlando con un grupo de reci\u00e9n llegados, los ojos vivos, la cabeza alzada\u00a0\u00a0 y la sonrisa que barraba en las comisuras de los labios el pliego un tanto amargo que se dibujaba a veces en ellos. Se dirig\u00eda familiarmente a uno, a otro, tomando el pelo a \u00e9ste o aquel, participando de nuestras guasas y en nuestros apuros de admisi\u00f3n, como uno m\u00e1s de nosotros\u00bb. Pronto nos tranquilizaba, y algunos que hab\u00edan dudado en venir al grupo, que tem\u00edan el alistamiento, eran pronto conquistados. La franqueza de su acogida no era menos tranquilizadora. Respiraba la lealtad. El modo de responder a las preguntas, a las objeciones, sin anegarlas en la ret\u00f3rica, confesando cuando era preciso las dificultades era m\u00e1s eficaz que todos los recursos dial\u00e9cticos y hac\u00eda contagiosa la serenidad de su fe. M\u00e1s a\u00fan, la lealtad irradiaba en todas las relaciones con nosotros, si hacer ning\u00fan esfuerzo por seducir. Sin ser en absoluto un \u00ab\u00f1o\u00f1o\u00bb, no ten\u00eda tampoco nada de profano. Nunca se le ve\u00eda excusarse\u00a0 por hablar de su fe, querer hacer olvidar que era sacerdote. Nunca daba la impresi\u00f3n de que hac\u00eda concesiones por diplomacia ni\u00a0 de que, por acomodarse a nosotros, consintiera en dejar de ser \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Al conocerle mejor, nos d\u00e1bamos cuenta del afecto que profesaba al grupo y a cada uno de sus miembros. La amistad que nos recomendaba entre nosotros, la practicaba hacia nosotros; y nada tendr\u00eda de exagerado el decir que \u00e9l fue verdaderamente nuestro lazo de uni\u00f3n, que hemos seguido am\u00e1ndonos en \u00e9l. No le cegaban nuestros defectos, y me imagino que no tanto como nuestra presunci\u00f3n pero no le deb\u00edan caer muy bien esa \u00abBroma\u00bb, esa iron\u00eda perp\u00e9tua a la que recurr\u00edamos pesadamente. En alguna ocasi\u00f3n le produc\u00edamos da\u00f1os al dispensarnos, por ejemplo de asistir a una reuni\u00f3n mostrando indiferencia por el grupo; pero \u00e9l se olvidaba generosamente y no se quejaba nunca. \u00c9l no se nos adelantaba, pero nada m\u00e1s llegar donde \u00e9l nos ve\u00edamos sorprendidos de encontrar tanto afecto. Su acogida era espont\u00e1nea, reserv\u00e1ndonos la tarde del viernes, \u00abCuando sal\u00ed de la Escuela\u00a0 para desempe\u00f1ar un puesto pr\u00f3ximo a Par\u00eds, al enterarse de que no podr\u00eda hallarme en Par\u00eds m\u00e1s que un d\u00eda a la semana, me mand\u00f3 a decir espont\u00e1neamente que estar\u00eda a mi disposici\u00f3n ese d\u00eda. Y su bondad lleg\u00f3 hasta avisarme una vez, desde Malinas, que nos estar\u00eda en casa el lunes siguiente\u00bb. Nunca ten\u00edas la impresi\u00f3n de que se le molestaba. Invitaba con agrado a comer a aquellos antiguos que se hallaban de paso por Par\u00eds. En ocasiones daba consejos sobre la instalaci\u00f3n de un piso. Amenazaba seriamente a la cocinera de un matrimonio joven si no preparaba a sus se\u00f1ores buenos alimentos. Pero ante todo sab\u00eda consolar a los que sufr\u00edan. A un compa\u00f1ero nuestro que atravesaba una crisis dolorosa le escrib\u00eda reproch\u00e1ndole su silencio:<\/p>\n<p>Vuestro silencio, no puedo ocultarlo, me ha producido mucho dolor. Debisteis escribirme, aunque no fuera m\u00e1s que por amistad&#8230;, estoy convencido de que sintiendo por vos un verdadero afecto os habr\u00eda producido mucho bien&#8230; La amistad es buena por s\u00ed misma y creo en sus felices efectos, aunque no se dirige a algunos directamente.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos, que apenas le conoc\u00edan todav\u00eda o que no le hab\u00edan hablado m\u00e1s que de sus estudios o de peque\u00f1os sucesos de sus vida (porque lo escuchaba todo), descubrieron\u00a0 un d\u00eda, con ocasi\u00f3n de un fracaso, de un duelo, la bondad que se disimulaba bajo tanta reserva!<\/p>\n<p>Y es que su cualidad m\u00e1s destacada quiz\u00e1s era la discreci\u00f3n. Se tratara del grupo o de direcci\u00f3n espiritual,\u00a0 parec\u00eda siempre temer imponerse. En la direcci\u00f3n del grupo se manten\u00eda apartado casi en exceso, nos parec\u00eda a nosotros; nos consultaba\u00a0 y nos dejaba decidir. \u00abPrefer\u00eda dejarnos querer lo que \u00e9l quer\u00eda y esperar a que sus ideas germinasen en nuestros esp\u00edritus&#8230; Su acci\u00f3n humana consist\u00eda en proteger al grupo m\u00e1s que en dirigirle. Cuando reprochaba uno de nuestros proyectos, no dec\u00eda nada, o todo lo m\u00e1s: \u00absed prudentes, reflexionad&#8230;; no os aconsejo&#8230; Obrad como ve\u00e1is\u00bb. Y segu\u00edamos su parecer, no por vanidad de chicos mayores satisfechos por haber sido tratados como hombres, sino porque ten\u00edamos una confianza absoluta en \u00e9l.<\/p>\n<p>En sus relaciones con la Escuela mostr\u00f3 la misma reserva. Quer\u00eda que fu\u00e9ramos buenos normalistas y que no se pudiera acusar al grupo de perjudicar nuestro trabajo. Nos aconsejaba respetar el reglamento, y as\u00ed fue que, cuando se decidi\u00f3 que la puerta se cerrase\u00a0 por la noche a las diez, a pesar de algunos que so\u00f1aban con enfrentarse a la autoridad, quiso que nuestra reuni\u00f3n del lunes por la noche fuera breve\u00a0 y comenzara antes. Ten\u00eda a gala no haber penetrado nunca en la casa de la calle Ulm. Sin embargo su papel en ella era conocido y apreciado. Con ocasi\u00f3n de su muerte, el director quiso expresar afectuosamente a los miembros de grupo su solidaridad con ellos.<\/p>\n<p>Por la dem\u00e1s el Sr. Portal hac\u00eda extensiva esta discreci\u00f3n a toda la vida del grupo. No le gustaba que se hablara de nosotros, pensando con santa Teresa que los verdaderos espirituales son gente de \u00abpoco ruido\u00bb. Cuando Su Eminencia el cardenal arzobispo de Par\u00eds expres\u00f3 espont\u00e1neamente el deseo de asistir a una de nuestras reuniones, no s\u00e9 si el el primer sentimiento suyo no fue una especie de espanto. A pesar de ello no se\u00a0 arrepinti\u00f3 de nada despu\u00e9s. El cardenal se mostr\u00f3 con nosotros tan cordialmente paternal,\u00a0\u00a0 prolong\u00f3 la conversaci\u00f3n con una complacencia tan manifiesta, que su presencia no priv\u00f3 en nada a la reuni\u00f3n de intimidad, el Sr. Portal no disimul\u00f3 su satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la direcci\u00f3n individual sobre todo daba pruebas de una discreci\u00f3n extraordinaria. No trataba de\u00a0 provocar las confidencias, esperaba a que se abrieran espont\u00e1neamente. Cuando sent\u00eda una resistencia a sus consejos, no insist\u00eda por el momento, y se tomaba su tiempo antes de volver sobre el asunto. Esta discreci\u00f3n era maravillosamente eficaz con los j\u00f3venes f\u00e1cilmente recelosos. A veces hasta nos desconcertaba. . Su reserva e indecisi\u00f3n buscada eran para nosotros un comienzo de dificultad, hasta el punto de que la confianza que testimoniaba a nuestras inspiraciones\u00a0 y la audacia que nos permit\u00eda as\u00ed tener al seguirlas, eran algunas veces para nosotros motivo de asombro&#8230; Nos liberaba, rompiendo los lazos que forjaban nuestras aprensiones y nuestros prejuicios, con un optimismo que no era sabidur\u00eda humana. Y todo sin brusquedad, con esa paciencia y algo de esa suavidad en la acci\u00f3n de Dios en nosotros, que saca bien del mal, sirvi\u00e9ndose incluso de nuestras debilidades.<\/p>\n<p>Estaba dotado sin duda de un tacto natural y, si se quiere, de cultura de hombre del mundo. Pero en ello se dejaba sentir ante todo algo mucho m\u00e1s profundo. Su discreci\u00f3n, como su bondad, como su sencillez, eran tan naturales solamente porque pon\u00edan de manifiesto una vida interior alimentada de humildad y caridad. Tem\u00eda sustituir la acci\u00f3n de Dios por la suya, perseguir m\u00e1s que la gloria de Dios la satisfacci\u00f3n de su voluntad\u00a0 propia, amor su obra m\u00e1s que a Dios y a las almas. De esa manera su ejemplo ilustraba los consejos que daba a nuestro apostolado. No se convierte a los otros por medio de discusiones, sino demostr\u00e1ndoles su no9 se los desprecia, que se los quiere, poni\u00e9ndose a su servicio como al propio servicio de Dios.<\/p>\n<p>Cuando nos hablaba (\u00a1cosa extra\u00f1a!), el silencio era religioso. \u00abLa primera vez, cuenta uno de los nuestros, que le o\u00ed hablar de la oraci\u00f3n, sus palabras no s\u00f3lo me trasmitieron estima y deseo, sino que fueron como una primera experiencia\u00bb.\u00a0 \u2013Si daba consejos pr\u00e1cticos, si evocaba recuerdos de su campa\u00f1a por la Uni\u00f3n, si trataba un tema de espiritualidad, le sent\u00edamos sin rebuscamiento y sin elegancia, la elocuci\u00f3n lenta y cortada por silencios; pero aquella palabra expresaba un alma, estaba cargada de experiencia, de sinceridad, de caridad. \u00abLa fuerza del cardenal Mercier est\u00e1 en la caridad, nos dec\u00eda\u00bb. Si a muchos de nosotros, incluso a aquellos que ten\u00edan ya h\u00e1bitos religiosos, revel\u00f3 el Sr. Portal la vida espiritual, si nos mostr\u00f3 en el misterio de la iglesia \u00ab\u00a1Sint unum!\u00bb \u00abMandatum novum&#8230; ut diligatis\u00bb, el coraz\u00f3n mismo del cristianismo, m\u00e1s todav\u00eda que a sus ense\u00f1anzas se lo debimos a la irradiaci\u00f3n de su alma ardiente de caridad.<\/p>\n<p>15 de octubre de 1928, en la fiesta de santa Teresa PRAT.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se inserta naturalmente el testimonio curioso que Santiago Chevalier nos aporta sobre la acci\u00f3n del grupo cat\u00f3lico en el seno de la Escuela Normal. Hab\u00eda sido uno de los m\u00e1s asiduos y de los m\u00e1s celosos de los primeros estudiantes que se unieron al Sr. Portal, le ayudaron a constituir su grupo, pero que debieron abandonar pronto, cuando sus funciones respectivas los enclavaron lejos de Par\u00eds. Entre los amigos de los comienzos se encontraban M . Legendre, P. Hazard, J. Wilbois, J. Zeiller, J. Calvet&#8230;trabajadores ardorosos, todos los cuales se labraron un nombre en las letras y en el pensamiento.<\/p>\n<p>Esto es lo que refiere Santiago Chevalier.<\/p>\n<p>La vitalidad, la cohesi\u00f3n y la acci\u00f3n del grupo cat\u00f3lico en la Escuela Normal no pasaban desapercibidas. Algunos se inquietaban por la fuerza creciente de este movimiento y por los \u00e9xitos que le acompa\u00f1aban. Existe un curioso eco de esta inquietud en un art\u00edculo aparecido en 1913 en la Guerre Sociale, que dirig\u00eda por entonces Gustavo Herv\u00e9. Este llevaba a cabo una encuesta sobre el esp\u00edritu de reacci\u00f3n en los diversos medios. Un camarada socialista proporcion\u00f3 al redactor la informaci\u00f3n necesaria a un art\u00edculo sobre \u00abLa reacci\u00f3n en la Escuela Normal Superior\u00bb. Casi toda ella era exacta.<\/p>\n<p>\u00abEl Tala, escrib\u00eda Juan Texier, es en la Escuela Normal el\u00a0 partido de los cat\u00f3licos practicantes.<\/p>\n<p>\u00abNo es precisamente un reaccionario, a menudo incluso se declara republicano dem\u00f3crata\u00a0\u00a0 y dispuesto a aceptar reformas sociales. Pero el tala conservador, \u00a1Dios sea alabado! Existe y\u00a0\u00a0 prospera. Todas la gama de reaccionarios existe en la calle de Ulm, ya que all\u00ed llega uno a encontrarse con algunos mon\u00e1rquicos y un bonapartista, por extra\u00f1o que parezca.<\/p>\n<p>\u00abLos talas (y ah\u00ed est\u00e1 el origen de este sobrenombre) van a misa todos los domingos, algunos hasta todos los d\u00edas. Los que est\u00e1n afiliados a la conferencia San Vicente de Pa\u00fal se re\u00fanen con regularidad, organizan discusiones, interesantes por lo dem\u00e1s (pues despu\u00e9s de todo no son unos imb\u00e9ciles) y tratan de coordinar su acci\u00f3n y propaganda. De convecciones profundas, manifiestan de modos diferentes su entrega a la causa del Se\u00f1or. \u00abla propaganda de los talas dentro de la Escuela es discreta pero h\u00e1bil. No es nada raro encontrar por los pasillos a grupos de tres j\u00f3venes recorri\u00e9ndolos a grandes trancos mientras discuten con una seriedad imperturbable. A veces se trata de dos talas que rodean a un recluta a quien se han comprometido a convertir. Lo escogen por\u00a0 lo general de entre la masa de los amorfos. Que se trae, en lo posible, de un joven, y (algo interesante) inteligente, porque el partido cat\u00f3lico necesita hombres&#8230; Esa gente es verdaderamente muy fuerte\u00bb.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo traduce bien los sentimientos del Normalista cat\u00f3lico hacia el grupo: verdadera admiraci\u00f3n, en apariencia una condescendencia algo desde\u00f1osa, en el fondo una admiraci\u00f3n callada y, a grandes rasgos, una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de actuaciones que nada tem\u00edan de maquiav\u00e9lico.<\/p>\n<p>El informador de Juan Texier se equivocaba si pensaba en no s\u00e9 qu\u00e9 plan descabellado de propaganda. Hombres como Luis Bouzol y Veerkamp no eran sargentos de reclutas, con af\u00e1n de alistar almas. Lo que los socialistas de la Escuela no hab\u00edan percibido (\u00bfacaso pod\u00edan ni pensarlo?, era la fraternidad y la caridad que un\u00edan a los miembros del grupo cat\u00f3lico, ni tampoco el desinter\u00e9s absoluto por las cosas terrestres. Ten\u00edan un maravilloso ideal que aspiraban a difundir en torno a ellos.<\/p>\n<p>El Sr. Portal trataba de hacer de estos j\u00f3venes verdaderos cristianos. Con frecuencia escog\u00eda como temas de conferencias que versaran sobre los fen\u00f3menos de la vida m\u00edstica, o sobre los h\u00e9roes de la vida interior. As\u00ed es como Legendre da una conferencia sobre \u00ablas caracter\u00edsticas de la devoci\u00f3n y de la santidad espa\u00f1ola\u00bb. En la reuni\u00f3n del 26 de enero de 1914, Mons. Baudrillart habla sobre \u00abla vida interior de Mons. Hulst\u00bb. El 2 de marzo, el abate Guillaume sobre \u00abla teolog\u00eda y la vida interior\u00bb. En el retiro de Quasimodo de ese mismo a\u00f1o, el prop\u00f3sito fue \u00abrenovar la vida espiritual\u00bb, establecer entre los ejercitantes una amistad religiosa, con el fin de entablar relaciones estrechas con algunos sacerdotes, elegidos, afectos particularmente al grupo.\u00a0 \u2013el 7 de junio de 1914, en la \u00abJornada de San Germ\u00e1n\u00bb, el Sr. Baruzi toma la palabra sobre \u00absanta Teresa y los estados de oraci\u00f3n\u00bb. En la reuni\u00f3n del 12 de junio, en la calle de Grenelle, casi todos los ejercitantes fueron interrogados sobre su devoci\u00f3n personal. \u00abConstat\u00e9 en todos, dice el Sr. Portal, una sencillez perfecta\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo VIII: El padre de los normalistas C\u00f3mo lleg\u00f3 a formarse en torno al Sr. Portal el grupo de los Normalistas y hasta d\u00f3nde lleg\u00f3 bajo su paternal direcci\u00f3n, nos lo cuenta en las p\u00e1ginas &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-viii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[19],"tags":[228],"class_list":["post-12498","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-calvet"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Fernando Portal, sacerdote de la Misi\u00f3n (Cap\u00edtulo VIII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-viii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fernando Portal, sacerdote de la Misi\u00f3n (Cap\u00edtulo VIII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo VIII: El padre de los normalistas C\u00f3mo lleg\u00f3 a formarse en torno al Sr. Portal el grupo de los Normalistas y hasta d\u00f3nde lleg\u00f3 bajo su paternal direcci\u00f3n, nos lo cuenta en las p\u00e1ginas ... 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Pero hab\u00eda sido tan rica en obras variadas e independientes, que ninguno de ellos pod\u00eda decir que la hab\u00eda conocido completa. Acordaron pues que cada uno prestar\u00eda su testimonio sobre aquella de estas\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":11317,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-iv\/","url_meta":{"origin":12498,"position":3},"title":"Fernando Portal, sacerdote de la Misi\u00f3n (Cap\u00edtulo IV)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"27\/11\/2017","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo IV: El se\u00f1or portal profesor y Superior de Seminario En el mes de agosto de 1896, en medio de las inquietudes que le causaban los sucesos de Roma, el Sr. Portal fue encargado de predicar un retiro a las Hijas de la Caridad. Eran 450. Despu\u00e9s de este esfuerzo,\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":11641,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-vi\/","url_meta":{"origin":12498,"position":4},"title":"Fernando Portal, sacerdote de la Misi\u00f3n (Cap\u00edtulo VI)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/12\/2017","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo VI: Teolog\u00eda del sr. Portal Pertenece al Sr. Abate Gratieux, que fue uno de sus amigos del seminario san-Vicete, darnos a conocer al Sr. Portal te\u00f3logo. Esto es lo que nos dice. Si se\u00a0\u00a0 necesita un aparato libresco y m\u00e1s\u00a0\u00a0 o menos pedante para merecer el nombre de sabio,\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":12087,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fernando-portal-sacerdote-de-la-mision-capitulo-vii\/","url_meta":{"origin":12498,"position":5},"title":"Fernando Portal, sacerdote de la Misi\u00f3n (Cap\u00edtulo VII)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"13\/12\/2017","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo VII: El sr. Portal y Rusia Desde muy temprano Rusia hab\u00eda atra\u00eddo la atenci\u00f3n del Sr. Portal, y esto por diferentes partes. Sus amigos de Inglaterra, lo mismo que los de Francia, estaban en relaci\u00f3n con ese pa\u00eds. El Sr. W.\u2013. Birckbeck, quien hab\u00eda sido junto con lord Halifax\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12498","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12498"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12498\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401390,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12498\/revisions\/401390"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/391249"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12498"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12498"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12498"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}