{"id":124398,"date":"2015-02-25T06:50:17","date_gmt":"2015-02-25T05:50:17","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=124398"},"modified":"2016-07-26T19:17:53","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:53","slug":"el-seguimiento-de-jesus-en-la-vida-de-san-vicente","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-seguimiento-de-jesus-en-la-vida-de-san-vicente\/","title":{"rendered":"El seguimiento de Jes\u00fas en la vida de San Vicente"},"content":{"rendered":"<h2>1. Los or\u00edgenes y la llamada al seguimiento (1581-1617)<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/07\/seguimiento3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-124400\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/07\/seguimiento3-300x240.jpg?resize=300%2C240\" alt=\"seguimiento3\" width=\"300\" height=\"240\" \/><\/a>Para el estudio de la trayectoria de vida de Vicente de Pa\u00fal se impone, en primer lugar, la necesidad de establecer una distinci\u00f3n entre dos etapas. La primera, de 1581-1617, comprende todo el per\u00edodo de su infancia y de los diecisiete primeros a\u00f1os de sacerdocio; a la segunda, de 1618 a 1660, corresponde la etapa de la madurez creadora y sus a\u00f1os \u00faltimos de vida.<\/p>\n<p>Por ahora, nos ocuparemos de la primera etapa. En ella, en t\u00e9rminos generales, Vicente es autosu\u00adficiente y elabora sus propios proyectos en vista de sus necesidades y de sus deseos mundanos. Cierta\u00admente que era un joven piadoso, que confiaba, a su manera, en Dios, pero, como casi todos los sacerdotes de la tradici\u00f3n pretridentina, viv\u00eda obsesionado por los beneficios inherentes al ejerci\u00adcio de su ministerio. A trav\u00e9s de los acontecimien\u00adtos imprevistos e imprevisibles, Dios fue transfor\u00admando el coraz\u00f3n del joven sacerdote. Con el avanzar de los a\u00f1os y en la sucesi\u00f3n de fracasos, Vicente fue descubriendo la voz de Dios que le invitaba a cambiar de actitud. La \u00abpurificaci\u00f3n pasiva\u00bb que Dios realiza en el hombre mediante el lenguaje del silencio o bien a trav\u00e9s de los aconte\u00adcimientos, opera en Vicente el tr\u00e1nsito de la auto\u00adsuficiencia a la dependencia total de Dios. Veamos la primera etapa.<\/p>\n<h3><i>1.1 La infancia en su tierra<\/i><\/h3>\n<p>Mientras que los grandes reformadores reli\u00adgiosos del principio del siglo XVII \u2014B\u00e9rulle, Olier, Francisco de Sales\u2014 son de origen arist\u00f3crata, san Vicente procede de un medio pobre. Gracias a sus humildes or\u00edgenes \u00e9l ser\u00e1 un hombre m\u00e1s sensible al drama de los pobres, valorar\u00e1 el trabajo como forma de escapar a la miseria y, como los campesinos, aprender\u00e1 a entregarse confiadamente en las manos de Dios despu\u00e9s de haber cumplido con su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente naci\u00f3 en 1581 en un pueblecito lla\u00admado entonces Pouy, en el sur de Francia. \u00c9l es el tercer hijo de una familia de campesinos que con\u00adtaba con cuatro varones y dos mujeres. Sus padres, a pesar de pertenecer al escal\u00f3n m\u00e1s bajo de la sociedad, eran campesinos modestos, peque\u00f1os propietarios que, seg\u00fan nos cuenta Abelly, cum\u00adpl\u00edan el mandato divino de \u00abganar el pan con el sudor de su rostro\u00bb.<\/p>\n<p>Es en su familia y en sus vecinos donde Vicen\u00adte tiene el primer contacto con los pobres. Como subraya J. Morin, es su primera \u00abmirada de pobre sobre los pobres\u00bb, que \u00e9l conservar\u00e1 para siempre y condicionar\u00e1 su vida. Ya anciano, a las Hijas de la Caridad, les propone como ejemplo la actitud de las aldeanas de su pueblo que:<\/p>\n<p><i>Vuelven de su trabajo a casa, para tomar un ligero descanso, cansadas y fatigadas, mojadas y llenas de <\/i><i>barro; pero apenas llegan, tienen que ponerse de nuevo a trabajar, si hay que hacer algo; y si su padre y su madre les mandan que vuelvan, en seguida vuelven, sin pensar en su cansancio, ni en el barro, y sin mirar c\u00f3mo est\u00e1n arregladas. As\u00ed es como tie\u00adnen que hacer las verdaderas Hijas de la Caridad.<\/i><\/p>\n<p>Sus coterr\u00e1neos son las referencias de las que en diferentes circunstancias \u00e9l se sirve para ejemplifi\u00adcar una actitud de total confianza en Dios:<\/p>\n<p><i>\u00bfHab\u00e9is visto jam\u00e1s a personas m\u00e1s llenas de con\u00adfianza en Dios que los buenos aldeanos? Siembran sus granos, luego esperan de Dios el beneficio de su cosecha; y si Dios permite que no sea buena, no por eso dejan de tener confianza en \u00c9l para su alimen\u00adto de todo el a\u00f1o. Tienen a veces p\u00e9rdidas, pero el amor que tienen a su pobreza, por sumisi\u00f3n a Dios, les hace decir: \u00ab\u00a1Dios nos lo hab\u00eda dado, Dios nos lo quita, sea bendito su santo nombre!\u00bb Y con tal que puedan vivir, como esto no les falta nunca, no se preocupan por el porvenir\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Hasta los quince a\u00f1os, Vicente permanece en su pueblo, junto con su familia, donde, seg\u00fan su propio testimonio, fue \u00abpastor de ovejas, de vacas y de cerdos\u00bb. Despu\u00e9s, logra escapar a la fatali\u00addad del medio consiguiendo, por influencia de terceros, permiso de su padre para estudiar en la ciudad cerca de su pueblo, Dax. Como Abelly hace notar, ciertamente que su padre tambi\u00e9n pensaba en \u00ablas modestas ventajas que podr\u00eda sacar para su familia\u00bb con los estudios del hijo.<\/p>\n<h3>1.2 <i>Primeras ambiciones <\/i>(1596-1609)<\/h3>\n<p>La nueva etapa de su vida es bastante variada y rica en acontecimientos: estudiante, preceptor, sacerdote y viajero. No obstante la variedad de situaciones, hay un deseo que permanece: huir de la pobreza a que estar\u00eda condenado si permanecie\u00adra en su pueblo y conseguir un \u00abhonesto retiro\u00bb que le garantice una vida c\u00f3moda.<\/p>\n<p>Como tantos otros y a pesar de su poca edad, Vicente sabe que la forma m\u00e1s f\u00e1cil de alcanzar un lugar privilegiado en la sociedad es ingresar en el estamento clerical. Con este objetivo, ingresa en 1595 en el colegio de los Franciscanos. Al mismo tiempo que estudia, es tambi\u00e9n encargado de la formaci\u00f3n de los hijos de su bienhechor, el juez de Pouy, el se\u00f1or de Comet.<\/p>\n<h4>1.2.1 Ordenaci\u00f3n<\/h4>\n<p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, en 1600, el joven pide y recibe el sacramento del Orden de manos del viejo obispo Francois de Bourdeilles. Vicente cuenta s\u00f3lo con diecinueve o, a lo m\u00e1ximo, veinte a\u00f1os. El hecho de haber sido ordenado tan pronto, en Peri\u00adgueux, por el anciano obispo de ochenta y cuatro a\u00f1os, que morir\u00eda apenas un mes despu\u00e9s de la cere\u00admonia, y no en su di\u00f3cesis, Dax, tiene su expli\u00adcaci\u00f3n. En su di\u00f3cesis, corr\u00edan ya ciertos aires de reforma. El nuevo obispo hab\u00eda puesto un progra\u00adma de restauraci\u00f3n cristiana y sacerdotal inspirado en el concilio de Trento. Vicente, impaciente, sabien\u00addo las novedades introducidas por el nuevo obispo, Mons Dussaul, no dud\u00f3 en recurrir al casi mori\u00adbundo obispo franciscano. La ambici\u00f3n del joven le hace pasar por encima de todas las normas\u00bb.<\/p>\n<p>Antes de la aplicaci\u00f3n de los decretos conciliares en Francia, era una pr\u00e1ctica com\u00fan la ordena\u00adci\u00f3n de personas mal preparadas. En una etapa posterior de su vida, consciente de las responsabi\u00adlidades del ministerio y empe\u00f1ado en la reforma del clero, reconocer\u00e1 que \u00absi hubiera sabido lo que es el sacerdocio, cuando tuve la temeridad de en\u00adtrar en ese estado, como lo supe m\u00e1s tarde, hubie\u00adra preferido quedarme a labrar la tierra\u00bb.<\/p>\n<h4>1.2.2 Los primeros proyectos<\/h4>\n<p>Vicente es ahora un pastor de la Iglesia y, como tal, desea tener sus ovejas. Fue nombrado p\u00e1rroco de un pueblo, Tilh, cercano a su aldea natal. Pero la suerte no acompa\u00f1a al joven sacerdote, que ve arrebatada su parroquia por un candidato m\u00e1s tenaz\u00bb. Vicente sufre la primera frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la intenci\u00f3n de obtener el disputado cura\u00adto de Tilh, en 1601, el joven cura va a Roma, donde ve al Papa Clemente VIII y visita la tumba de los Ap\u00f3stoles. Seg\u00fan su propio testimonio, el ambiente de la Ciudad Eterna le \u00abconmueve hasta las l\u00e1grimas\u00bb. Sin embargo, los proyectos poste\u00adriores nos llevan a concluir que esas l\u00e1grimas no fueron las de una sincera conversi\u00f3n, como fueron las de san Pedro arrepentido. En adelante, a\u00fan muy joven, es todav\u00eda notoria la vulgaridad de sus ambiciones y el deseo de autoafirmarse.<\/p>\n<p>El viaje a Roma es breve. En Francia, retoma los estudios teol\u00f3gicos en Toulouse y, pasados cua\u00adtro a\u00f1os, obtiene un triple certificado: el que le acredita siete a\u00f1os de estudios, el de bachiller en teolog\u00eda y el que le autoriza a explicar el segundo libro de las <i>Sentencias <\/i>de Pedro Lombardo.<\/p>\n<h4>1.2.3 Un proyecto \u00abcuya temeridad no me permite nombrar\u00bb<\/h4>\n<p>Con los certificados en las manos, el joven sacerdote ya no aspira a una parroquia rural como antes, sino a algo distinto, reservado a pocos, algo raro que \u00e9l m\u00e1s tarde ni osar\u00e1 referir. Esa aspira\u00adci\u00f3n, probablemente un obispado, se desvanecer\u00e1 como la primera.<\/p>\n<p>Entramos en una etapa de su vida que ha sido motivo de largas especulaciones por parte de los estudiosos. El hecho es que en 1605 Vicente desa\u00adparece de la escena y s\u00f3lo reaparece dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1607. En este a\u00f1o, y en el siguiente, en dos cartas dirigidas a su bienhechor, justifica su ausencia: hab\u00eda intentado recuperar la herencia dejada a su nombre por una anciana y, en un viaje, de regreso de Marsella, por el mar, los piratas lo capturan y lo venden como esclavo.<\/p>\n<p>En 1608, dato cierto, Vicente est\u00e1 de nuevo en Roma, viviendo a la sombra de Mons. Montorio de quien espera un \u00abdecoroso beneficio\u00bb. Mientras tanto, aprovecha para estudiar y, lo m\u00e1s importan\u00adte para su vida, entra en contacto con piadosas asociaciones que se dedicaban a los cuidados de los pobres. La cofrad\u00eda de la Caridad del hospital del Santo Esp\u00edritu y la cofrad\u00eda parroquial de San Lorenzo en D\u00e1maso, ser\u00e1n sus referencias a la hora de fundar su primera asociaci\u00f3n caritativa.<\/p>\n<p>A finales de ese a\u00f1o, sin haberse beneficiado de la promesa de Mons. Montorio, Vicente entra por vez primera en Par\u00eds. El cambio de escenario no significa un cambio de actitud, pues en los prime\u00adros a\u00f1os de su estancia en la capital, Vicente man\u00adtiene sus viejos proyectos. Pero, otra vez, los desdi\u00adchados acontecimientos se suceden para desgracia del joven Vicente. Como subraya Redier, \u00e9l era entonces \u00abun muchacho apurado, sin excesivos escr\u00fapulos en materia de dinero\u00bb. Por eso, la acusaci\u00f3n de robo que, como veremos, recay\u00f3 sobre \u00e9l, demuestra que, si \u00abse osaba sospechar de \u00e9l, era que no deb\u00eda de haber dado todav\u00eda prue\u00adbas de gran virtud\u00bb.<\/p>\n<h3>1.3 <i>Las duras pruebas &#8211; la \u00abconversi\u00f3n\u00bb (1610- <\/i>16 16)<\/h3>\n<p>En las p\u00e1ginas que siguen intentaremos descri\u00adbir sucintamente los acontecimientos que provo\u00adcan un cambio de actitud en la vida de Vicente. Los autores suelen hablar de esta fase bajo el t\u00edtulo de \u00abconversi\u00f3n\u00bb. Al contrario de algunos autores que sit\u00faan el momento del viraje en un aconteci\u00admiento concreto, nosotros juzgamos, en sinton\u00eda con otros autores<sup>28<\/sup>, que la \u00abconversi\u00f3n\u00bb de san Vicente fue un proceso gradual.<\/p>\n<h4>1.3.1 \u00abDios sab\u00eda la verdad\u00bb<\/h4>\n<p>En Par\u00eds, casi sin dinero, Vicente alquila una ha\u00adbitaci\u00f3n que comparte con un juez, paisano suyo. Cierto d\u00eda, Vicente se siente indispuesto y tiene que quedarse en casa. En ausencia del juez, Vicente pide ayuda a un joven para conseguir las medicinas que necesitaba para su recuperaci\u00f3n. Pero el mancebo de la botica, sin escr\u00fapulos, aprovecha la oportuni\u00addad para enriquecerse r\u00e1pidamente apropi\u00e1ndose indebidamente de los ahorros del juez. Sobre el enfermo recaen las sospechas. Difamado p\u00fablica\u00admente y v\u00edctima de un monitorio, Vicente, seg\u00fan el primer bi\u00f3grafo, no se defiende, sino que se limi\u00adta a decir mansamente que \u00abDios sab\u00eda la verdad\u00bb<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s de lo sucedido, en febrero de 1610, Vicente, en tonos melanc\u00f3licos, escribe a su madre, quej\u00e1ndose de su mala suerte y alimentan\u00addo a\u00fan el deseo de favorecer a la familia.<\/p>\n<p>&#8230;la estancia que a\u00fan me queda en esta ciudad [Par\u00eds] para recuperar la ocasi\u00f3n de ascenso (que me han arrebatado mis desastres), me resulta penosa por impedirme marchar a devolverle los servicios que le debo; pero espero de la gracia de Dios que \u00e9l bende\u00adcir\u00e1 mis trabajos y me conceder\u00e1 pronto el medio de obtener un honesto retiro, para emplear el resto de mis d\u00edas junto a usted. [&#8230;] Me gustar\u00eda tambi\u00e9n que mi hermano hiciese estudiar a alguno de mis sobri\u00adnos. [&#8230;] que se imagine que el presente infortunio puede presuponer una suerte en el porvenir.<\/p>\n<p>Vicente es un san Pablo en el camino de Da\u00admasco. El joven que por iniciativa suya se hab\u00eda ordenado y que en sus diez a\u00f1os como sacerdote hab\u00eda experimentado sucesivas frustraciones, toda\u00adv\u00eda segu\u00eda esperando de Dios los medios para \u00abobtener un honesto retiro\u00bb. Pero la desgracia, o la Providencia, se encargar\u00eda de arruinar los ambicio\u00adsos proyectos del joven.<\/p>\n<p>Si la llegada a Par\u00eds le hab\u00eda reavivado las espe\u00adranzas de concretar sus primordiales anhelos, el episodio del juez le insinuaba un cambio de actitud. Pero su coraz\u00f3n no est\u00e1 a\u00fan predispuesto para acoger y obedecer a la voz de Dios. Sin esperar y sin que alguna vez \u00e9l lo hubiese programado, ser\u00e1 en el disfrute de los tan anhelados beneficios donde Vicente descubrir\u00e1 la trivialidad de sus pro\u00adyectos. En este sentido, Par\u00eds proporcionar\u00e1 a Vicente los elementos necesarios para el cambio de actitud y, adem\u00e1s, el descubrimiento de su vocaci\u00f3n, su forma peculiar de seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n<h4>1.3.2 \u00abEl honroso beneficio\u00bb<\/h4>\n<p>Retornemos al a\u00f1o de 1610, a\u00f1o en el que Vicente escribe a su madre. En la capital, en el mismo d\u00eda en que pon\u00edan fin a la vida de rey Enri\u00adque IV, 14 de mayo, Vicente firmaba un contrato por el que recib\u00eda la abad\u00eda de San Leonardo de Chaume, en la di\u00f3cesis de Saintes, con todos sus t\u00edtulos, rentas y obligaciones. Inicialmente le pare\u00adc\u00eda que el negocio resolver\u00eda su problema existen\u00adcial, pero la abad\u00eda result\u00f3 ser una ruina y una fuente de procesos y litigios contra diversos deten\u00adtadores y usurpadores de los dominios de dicha abad\u00eda. Pasados seis a\u00f1os, Vicente se desprender\u00e1 de la ruinosa adquisici\u00f3n sin haber alcanzado su deseado beneficio.<\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o de 1610 lo encontramos tam\u00adbi\u00e9n empleado como limosnero y capell\u00e1n en el palacio de la ex-reina Margarita de Valois. Vicen\u00adte estaba entonces en la fuerza de los treinta a\u00f1os y su trabajo se limitaba a celebrar la misa en su turno y distribuir limosnas. El mundo extravagan\u00adte de la reina Margot, \u00abla t\u00edpica vieja coqueta dis\u00adpuesta a reformarse\u00bb, favorec\u00eda la ociosidad. En este contexto, el joven que hab\u00eda corrido en busca de la fortuna, entra en crisis.<\/p>\n<h4>1.3.3 La \u00abnoche oscura\u00bb<\/h4>\n<p>Es Vicente en persona quien nos lo cuenta: un c\u00e9lebre doctor, que por \u00abno predicar ni cate\u00adquizar, se vio asaltado, en medio de la ociosidad en que viv\u00eda, por una fuerte tentaci\u00f3n contra la fe\u00bb. El doctor experimentaba impulsos violentos de blasfemar contra Jesucristo y se sent\u00eda incli\u00adnado a poner t\u00e9rmino a su vida. Vicente lo escu\u00adcha y le aconseja. Cumplidas las orientaciones del capell\u00e1n, \u00abDios tuvo piedad al fin de este desdichado doctor, quien, estando enfermo, fue liberado en un momento de todas sus tentacio\u00adnes\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente no nos cuenta todo. Seg\u00fan la versi\u00f3n de Abelly, el hombre s\u00f3lo se qued\u00f3 libre cuando Vicente pidi\u00f3 a Dios que traspasase a su propia alma las tribulaciones del pobre hombre<sup>35<\/sup>. En len\u00adguaje sanjuanista, dir\u00edamos que la \u00abnoche oscura\u00bb aneg\u00f3 el alma del samaritano que anduvo, aproxi\u00admadamente hasta finales de 1613, acosado por duros asaltos contra su fe. Para librarse de ella, prosigue Abelly, puso en pr\u00e1ctica los medios que crey\u00f3 m\u00e1s apropiados: el primero fue escribir en un papel el s\u00edmbolo de la fe y ponerlo sobre su coraz\u00f3n. Convino con Dios en que cada vez que se llevase la mano al pecho renunciaba a la ten\u00adtaci\u00f3n, aunque no pronunciase una sola palabra. El segundo remedio consisti\u00f3 en la pr\u00e1ctica de la caridad, visitando y consolando a los enfermos del hospital de San Juan de Dios. Vicente s\u00f3lo qued\u00f3 libre de la tentaci\u00f3n cuando, bajo la inspiraci\u00f3n de la gracia, tom\u00f3 la firme e irrevocable resoluci\u00f3n de \u00abhonrar a\u00fan m\u00e1s a Jesucristo, y de imitarlo con mayor perfecci\u00f3n que hasta entonces y fue entre\u00adgar toda su vida, por su amor, al servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>El relato edificante de Abelly debe ser le\u00eddo con reservas. Hemos de reconocer que no sabemos lo que realmente ha pasado al capell\u00e1n Vicente durante esos tres o cuatro a\u00f1os. Juzgamos, sin embargo, que Abelly se sirve de un hecho real\u00bb idealiz\u00e1ndolo con la intenci\u00f3n de destacar las virtudes del candidato a los altares. Para nuestro objetivo, importa subrayar que su actitud pos\u00adterior nos hace creer que este fue un tiempo de cambio fundamental. Vicente fue sometido a una crisis de fe, que le purific\u00f3 las intenciones y le oblig\u00f3 a reorientar su vida. La prueba le propor\u00adciona la experiencia que fundamenta su doctrina posterior. La tentaci\u00f3n \u00abcontra la fe\u00bb fue superada cuando \u00e9l toma la resoluci\u00f3n de entregarse al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Otros factores contribuyeron a ese cambio. La lectura de la <i>Regla de perfecci\u00f3n <\/i>del capuchi\u00adno Benito de Canfield y la orientaci\u00f3n espiritual del gran maestro, Pierre de B\u00e9rulle, fueron deci\u00adsivas\u00bb.<\/p>\n<h4>1.3.4 Conversi\u00f3n y vocaci\u00f3n<\/h4>\n<p>Como ocurre en la vida de la gran mayor\u00eda de los santos, tambi\u00e9n en la de Vicente podemos veri\u00adficar c\u00f3mo se halla fraccionada en dos mitades. En la primera, anteriormente descrita, Vicente espera que Dios le ayude a hacer lo que \u00e9l ha planeado por su cuenta y riesgo, sin preocuparse por saber de antemano si es eso lo que Dios quiere o no. Durante esta etapa, Dios no era la fuerza motriz que, como veremos m\u00e1s adelante, condicionar\u00e1 todas sus actitudes.<\/p>\n<p>Recordemos a\u00fan, antes de adentrarnos en la fase clave de su vida, que la \u00abconversi\u00f3n\u00bb y \u00abvoca\u00adci\u00f3n\u00bb son realidades correlativas. La conversi\u00f3n, entendida como irrupci\u00f3n de la gracia divina que gradualmente transforma el coraz\u00f3n del hombre, exige una ruptura con el pasado y postula un nuevo modo de vivir y pensar. Bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, el sujeto es llamado a un \u00abnuevo comienzo\u00bb, para lo cual su voluntad debe estar animada por el deseo de descubrir y cumplir la voluntad de Dios en su vida.<\/p>\n<p>Con el pasar de los a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal aprender\u00e1 a escuchar la llamada al seguimiento en los acontecimientos concretos de su vida. Com\u00adprender\u00e1 que seguir a Jes\u00fas significa, sobre todo, someterse a la divina voluntad. En la segunda etapa, una vez superado el umbral del ego\u00edsmo, su deseo de vivir en conformidad con los planes de Dios o, como \u00e9l tantas veces repite, vivir en \u00abacti\u00adtud de confianza en la Providencia\u00bb, se traducir\u00e1 fundamentalmente en un amor incondicional al pr\u00f3jimo, particularmente a los m\u00e1s necesitados. Pero antes de adentramos en esa etapa final, vea\u00admos los acontecimientos del a\u00f1o central de su vida.<\/p>\n<h3>1.4 <i>El a\u00f1o decisivo: 1617<\/i><\/h3>\n<p>El a\u00f1o de 1617 es referido por los bi\u00f3grafos del santo como el a\u00f1o crucial y m\u00e1s decisivo en el descubrimiento de su vocaci\u00f3n. Hemos visto que a partir de 1610, Vicente, ayudado por B\u00e9rulle, hab\u00eda empezado un proceso de conversi\u00f3n, pero todav\u00eda no ten\u00eda un proyecto de vida al cual dedi\u00adcarse plenamente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber ejercido, por mandato de B\u00e9rulle, el cargo de p\u00e1rroco de Chichy, entre 1612 y 1613, Vicente entra, por sugerencia de su direc\u00adtor, al servicio de una de las familias m\u00e1s nobles del pa\u00eds: los Gondi. En casa de Felipe-Manuel de Gondi, general de las galeras del rey, Vicente se ocupa de la formaci\u00f3n de sus hijos y, posterior\u00admente, es el director de la escrupulosa esposa de este se\u00f1or, Margarita de Silly. Sin embargo, seg\u00fan sus bi\u00f3grafos, el g\u00e9nero de vida que \u00e9l llevaba no le satisfac\u00eda. Vicente ten\u00eda entonces 36 a\u00f1os; es un hombre maduro, piadoso, pero vive inquieto y desasosegado.<\/p>\n<p>En esas circunstancias se producen dos acon\u00adtecimientos determinantes en su vida que ser\u00e1n interpretados por \u00e9l como signos de la Providen\u00adcia. Veamos, sucintamente, cada uno de ellos.<\/p>\n<h4>1.4.1 Folleville<\/h4>\n<p>Como los Gondi eran se\u00f1ores de extensas pro\u00adpiedades, Vicente, en diferentes ocasiones, tuvo que acompa\u00f1ar a la familia en las visitas a sus tierras. Cierto d\u00eda, en enero de 1617, estando en el castillo de Folleville, es llamado para ir a Gannes a confesar a un campesino. El moribundo, que \u00abpasaba por hombre de bien\u00bb, se abre a su confesor, manifest\u00e1n\u00addole los pecados que, con el paso del tiempo, nunca hab\u00eda sido capaz de revelar. Hecha la confesi\u00f3n gene\u00adral, apaciguada la conciencia, lleno de gozo, confiesa p\u00fablicamente que se \u00abhubiera condenado de no haber hecho una confesi\u00f3n general\u00bb. La piadosa se\u00f1ora de Gondi se escandaliza con la cruel realidad y comenta con su director de conciencia: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que acabamos de o\u00edr? Esto mismo les pasa sin duda a la mayor parte de estas gentes [&#8230;] \u00a1Cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 remedio habr\u00e1 para esto?\u00bb.<\/p>\n<p>Para remediar la situaci\u00f3n y tranquilizar la ator\u00admentada conciencia de la se\u00f1ora, que de un d\u00eda a otro descubre que sus campesinos viv\u00edan en estado de condenaci\u00f3n, Vicente se propuso predicar en la iglesia de Folleville un serm\u00f3n sobre la confesi\u00f3n general y la manera de hacerla bien. En la fecha establecida, 25 de enero, d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo, la iglesia se llenaba de campesinos, hombres y mujeres marcados por la rudeza del trabajo, rostros curtidos por la dureza de la vida, gente que, como en su aldea natal, trabajaba para sobrevivir. Dejemos que san Vicente nos cuente lo sucedido:<\/p>\n<p>As\u00ed lo hice: les habl\u00e9 de su importancia y utilidad [de la confesi\u00f3n general], y luego les ense\u00f1\u00e9 la ma\u00adnera de hacerlo debidamente. Y Dios [&#8230;] bendijo mis palabras y todas aquellas gentes se vieron tan tocadas de Dios que acudieron a hacer su confesi\u00f3n general. Segu\u00ed instruy\u00e9ndolas y disponi\u00e9ndolas a los sacramentos, y empec\u00e9 a escucharlas en confesi\u00f3n. Pero fueron tantos los que acudieron&#8230;.<\/p>\n<p>El acontecimiento narrado, aparentemente no tiene nada de extraordinario. Sin embargo, para Vicente, que se sent\u00eda insatisfecho con la vida que llevaba e inquieto en cuanto a su vocaci\u00f3n, los hechos de Folleville tendr\u00e1n el alcance de una revelaci\u00f3n. En la adhesi\u00f3n de los campesinos, \u00e9l reconoce la voluntad de Dios que le llama a pre\u00addicar el Evangelio en otras aldeas. De este modo, Folleville ser\u00e1 el acontecimiento decisivo, pues como dir\u00e1 m\u00e1s tarde: \u00abAquel fue el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<h4>1.4.2 Ch\u00e1tillon-les-Dombes<\/h4>\n<p>Unos meses despu\u00e9s, en la cuaresma del mismo a\u00f1o, encontramos a Vicente como p\u00e1rroco de una aldea llamada Ch\u00e1tillon-les-Dombes<sup>45<\/sup>. Sent\u00eda a\u00fan las resonancias de la voz de Dios en los recuerdos de Folleville y no podr\u00eda acallarla retomando una vida en todo igual a la que ten\u00eda antes.<\/p>\n<p>Libre de los cuidados de la formaci\u00f3n de los hijos del matrimonio y lejos de la absorbente se\u00f1o\u00adra, Vicente se encuentra de nuevo con el pueblo campesino. En Ch\u00e1tillon reforma la parroquia, ani\u00adma al pueblo, motiva a los dem\u00e1s sacerdotes para que se empe\u00f1en en el ejercicio digno de sus fun\u00adciones y convierte a algunos hugonotes. Pero lo m\u00e1s importante de Ch\u00e1tillon-les-Dombes, y que que\u00addar\u00e1 para la historia, fue el descubrimiento del se\u00adgundo elemento capital de su vocaci\u00f3n: el alivio de las miserias corporales de los pobres mediante la caridad organizada. De nuevo, la realidad es inter\u00adpretada como una manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios. Veamos el episodio. El propio Vicente, en diferentes ocasiones, lo presenta como revelador.<\/p>\n<p>Un domingo, mientras se revest\u00eda para la misa, una se\u00f1ora en la sacrist\u00eda le expone el caso de una familia que yace toda ella enferma y en estado de ex\u00adtrema necesidad. Vicente no se queda indiferente:<\/p>\n<p>Esto me toc\u00f3 sensiblemente el coraz\u00f3n; no dej\u00e9 de decirlo en el serm\u00f3n con gran sentimiento, y Dios, tocando el coraz\u00f3n de los que me escuchaban, hizo que se sintieran todos movidos de compasi\u00f3n por aquellos pobres afligidos.<\/p>\n<p>Por la tarde de ese d\u00eda, Vicente se dispone a visi\u00adtar a la pobre familia y, por el camino, se encuen\u00adtra con una multitud de personas que iban o ve\u00adn\u00edan con las mismas intenciones. Llega a la casa y, comprobadas las necesidades de los enfermos, administra los sacramentos a los m\u00e1s graves y refle\u00adxiona sobre la generosidad de sus feligreses. Se da cuenta de que es necesario organizar la buena vo\u00adluntad, pues parte de lo que los pobres enfermos hab\u00edan recibido de golpe, se estropear\u00eda y \u00abdespu\u00e9s volver\u00e1n a caer en su primera necesidad\u00bb.<\/p>\n<p>Pasados tres d\u00edas, 23 de agosto de 1617, Vicen\u00adte reun\u00eda un grupo de piadosas se\u00f1oras del pueblo con las cuales se fundaba la primera Cofrad\u00eda de la Caridad. Para su reglamento Vicente se inspira en el reglamento del Hospital de la Caridad de Roma. En las normas de la \u00abp\u00eda asociaci\u00f3n\u00bb se revela tam\u00adbi\u00e9n el coraz\u00f3n de Vicente, su talento organizador, su ternura con los pobres. Todo es tenido en consi\u00adderaci\u00f3n: desde la organizaci\u00f3n interna del grupo hasta la descripci\u00f3n pormenorizada del modo como se deber\u00eda atender a los enfermos\u00bb.<\/p>\n<h2>2. Seguimiento de Jes\u00fas por los pobres (1618-1660)<\/h2>\n<p>Sobre los acontecimientos de 1617, el historia\u00addor J. M. Rom\u00e1n destaca c\u00f3mo pocos episodios de la vida del Santo han merecido, por parte suya, tan larga serie de alusiones en sus conferencias a Padres y Hermanas. Concluye el autor, que \u00absi Vicente vuelve tantas veces sobre uno u otro de los episodios de aquel a\u00f1o es, sin duda, porque hab\u00edan quedado grabados en su conciencia como decisivos para su biograf\u00eda personal y para la historia de sus dos Con\u00adgregaciones\u00bb<sup>49<\/sup>. De este modo, Folleville y Ch\u00e1ti\u00adllon-les-Dombes tienen para Vicente el alcance de <i>acontecimientos fundantes <\/i>de una nueva realidad que, como veremos, es marcada por el seguimiento de Jes\u00fas, traducido en el servicio a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Vicente ya no es el joven que busca su propio inter\u00e9s, sino que es alguien que escucha la invita\u00adci\u00f3n al seguimiento a trav\u00e9s de acontecimientos concretos. A partir de 1617, su principal misi\u00f3n ser\u00e1 una prolongaci\u00f3n de la experiencia de Folle\u00adville y Ch\u00e1tillon-les-Dombes. Dar continuidad a esos dos <i>episodios fundantes, <\/i>significaba, en su con\u00adtexto, trabajar en una doble dimensi\u00f3n: la espiri\u00adtual, manifestada en la predicaci\u00f3n de la Buena Noticia, en la instrucci\u00f3n de los pueblos rurales y en la administraci\u00f3n de los sacramentos; y la dimensi\u00f3n humanitaria, traducida en la asistencia y promoci\u00f3n de los necesitados. Sin estas dos ver\u00adtientes, que son dos caras de la misma moneda, Vicente sabe que no responde a la llamada del seguimiento.<\/p>\n<p>Por otra parte, como hemos dicho en el primer cap\u00edtulo, el seguimiento es una tarea de toda la vida y, por eso, como subrayaremos en seguida, en su vida se opera una progresiva identificaci\u00f3n con la persona de Jesucristo. Seducido por el deseo de asemejarse a su maestro y Se\u00f1or, \u00e9l intentar\u00e1 des\u00adprenderse de todo lo que le impida cumplir ple\u00adnamente la voluntad de Dios.<\/p>\n<h3>2.1 <i>Configuraci\u00f3n y vida \u00aben Cristo\u00bb<\/i><\/h3>\n<p>Al intentar dar un nuevo sentido a su existen\u00adcia, Vicente no es todav\u00eda un santo, como su pri\u00admer bi\u00f3grafo, en algunos pasajes, parece sugerir. \u00c9l inicia una nueva etapa y, ahora, como todos los cristianos conscientes de sus deberes, sabe que tiene la ardua tarea de configurar su vida con los criterios evang\u00e9licos. Un objetivo nada f\u00e1cil para quien estaba dotado de un \u00abmal humor\u00bb y de un \u00abesp\u00edritu agresivo\u00bb.<\/p>\n<h4>2.1.1 Del temperamento repulsivo a la mansedumbre<\/h4>\n<p>Como nos relata Abelly, en casa de la se\u00f1ora del General de las galeras, Vicente se \u00abdejaba llevar un poco de vez en cuando de su temperamento bilio\u00adso y melanc\u00f3lico\u00bb. Un car\u00e1cter que en nada le favorec\u00eda en el trato con los pobres ni en las rela\u00adciones comunitarias con otros sacerdotes, sus com\u00adpa\u00f1eros de misi\u00f3n. La se\u00f1ora de Gondi sufre con el temperamento col\u00e9rico de su capell\u00e1n y teme que se marche. Vicente reconoce que necesita cambiar. En retiro, en Soissons, 1621, evoca la ayuda divina en esa lucha contra su naturaleza. \u00c9l mismo, a\u00f1os despu\u00e9s, habla del empe\u00f1o que puso en librarse de tales modos:<\/p>\n<p>Me dirig\u00ed a Dios \u2014dijo\u2014 y le rogu\u00e9 con insistencia que me cambiara aquel humor seco y repulsivo, y me diera un car\u00e1cter manso y benigno; y por la gracia de Nuestro Se\u00f1or, con un poco de atenci\u00f3n que puse por mi parte para reprimir los hervores de la naturaleza, he quitado un poco de mi humor agresivo.<\/p>\n<p>En ese proceso de transformaci\u00f3n le sirve de ayuda y ejemplo san Francisco de Sales, un hombre que fue para Vicente el \u00abm\u00e1s manso y afable\u00bb que \u00e9l hab\u00eda conocido.<\/p>\n<h4>2.1.2 Desprendimiento de los lazos familiares<\/h4>\n<p>Un episodio revelador de la personalidad de Vicente y de su determinaci\u00f3n de seguir a Jes\u00fas libre de todas las ataduras ocurri\u00f3 en 1623. Pasan\u00addo cerca de su tierra, al regresar de una misi\u00f3n, Vicente visita a sus parientes. All\u00ed permanece ocho o diez d\u00edas, lo suficiente \u00abpara hablarles del cami\u00adno de su salvaci\u00f3n y apartarles del deseo de poseer bienes\u00bb<sup>55<\/sup>. A la hora de marcharse, se compadece de sus pobres parientes y llora durante el camino. Siente el deseo de ayudarles a mejorar su condi\u00adci\u00f3n y de \u00abdarles a este esto y aquello al otro\u00bb. Mientras viaja, se imagina repartiendo \u00ablo que ten\u00eda y lo que no ten\u00eda\u00bb. La nostalgia le invade ya llegado a Par\u00eds. La tentaci\u00f3n de dedicarse pri\u00advilegiadamente a los suyos permanece, como \u00e9l nos cuenta:<\/p>\n<p>Estuve tres meses con esta pasi\u00f3n importuna de mejorar la suerte de mis hermanos y hermanas; era un peso continuo en mi pobre esp\u00edritu. En medio de todo esto, cuando me ve\u00eda un poco m\u00e1s libre, le ped\u00eda a Dios que me librase de esta tentaci\u00f3n; se lo ped\u00ed tanto, que finalmente tuvo compasi\u00f3n de m\u00ed; me quit\u00f3 estos cari\u00f1os por mis parientes; y aunque andaban pidiendo limosna, y todav\u00eda andan lo mismo, me ha concedido la gracia de confiarlos a su providencia y de tenerlos por m\u00e1s felices que si hubieran estado en buen acomodo.<\/p>\n<p>De esta forma, a partir de 1623 Vicente se independiza totalmente de sus lazos familiares, obedeciendo al mandato del Se\u00f1or que invita al seguidor a dejar padre y madre por causa del reino. Ahora, libre de toda atadura, est\u00e1 dispuesto a dar continuidad a la misi\u00f3n de Cristo, evangelizador de los pobres.<\/p>\n<h3>2.2 <i>Participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de Jes\u00fas al servicio <\/i><i>de los pobres<\/i><\/h3>\n<p>Habiendo descubierto su vocaci\u00f3n y empe\u00f1\u00e1n\u00addose con m\u00e1s determinaci\u00f3n en progresar espiri\u00adtualmente, Vicente reconoce que la \u00fanica forma de ser fiel al llamamiento de Jes\u00fas es dedicarse a los m\u00e1s pobres. Nos parece que el seguimiento, en ese contexto, no podr\u00eda ser radicalmente vivido de otra forma.<\/p>\n<p>Los estudiosos del siglo XVII se\u00f1alan que la mayor parte de la poblaci\u00f3n, particularmente la rural, estaba condenada a vivir en la pobreza. Sabemos, por ejemplo, que las p\u00e9simas condicio\u00adnes de vida (las epidemias, las guerras, la falta de higiene, de alimentos) contribu\u00edan a que la media de edad en esa \u00e9poca fuese tan s\u00f3lo de 35-40 a\u00f1os. Vicente conoc\u00eda personalmente esta cruel reali\u00addad. \u00c9l sab\u00eda, adem\u00e1s, que el pueblo estaba aban\u00addonado espiritualmente, pues, como en otros tiempos de su vida, gran parte del clero persegu\u00eda sus honrosos beneficios y no se compromet\u00eda con el pueblo. \u00c9l mismo se hab\u00eda dado cuenta de que algunos sacerdotes no sab\u00edan cosas b\u00e1sicas como, por ejemplo, la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n<sup>59<\/sup>. En una sola frase sol\u00eda resumir esta realidad: el pobre pue\u00adblo pasa hambre y se condena por no saber las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n. Otro aconteci\u00admiento le servir\u00eda de se\u00f1al de que deb\u00eda dedicar su vida en favor de los m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n<h4>2.2.1 Objeci\u00f3n de un calvinista en Montmirail (1620)<\/h4>\n<p>Las extensas tierras de la familia Gondi fueron, a partir de 1617, el horizonte inmediato de la acci\u00f3n misionera de Vicente. Ayudado material\u00admente por la noble familia, y con la colaboraci\u00f3n de otros misioneros, lo encontramos en diferentes aldeas instruyendo a los campesinos mediante las misiones y aliviando sus miserias por medio de la fundaci\u00f3n de las caridades.<\/p>\n<p>En 1620, durante una misi\u00f3n en Montmirail, a petici\u00f3n de la se\u00f1ora de Gondi, Vicente instruye a tres hugonotes que parec\u00edan dispuestos a la con\u00adversi\u00f3n. Pasada una semana de intensa formaci\u00f3n, a dos de ellos \u00abDios abri\u00f3 los ojos del alma y toc\u00f3 el coraz\u00f3n para conocer la verdad y as\u00ed abrazarla\u00bb. Pero el tercero, \u00abrebelde a toda la argumentaci\u00f3n\u00bb, afirma que la Iglesia de Roma no est\u00e1 conducida por el Esp\u00edritu Santo, porque ella abandona a los pobres. Con una argumentaci\u00f3n simple, apoyada en los hechos, el hugonote denuncia las causas que motivan su increencia:<\/p>\n<p>No lo puedo creer, porque, por un lado, vemos a los cat\u00f3licos del campo abandonados a pastores vicio\u00adsos e ignorantes, que desconocen sus obligaciones, y la mayor parte de ellos no saben lo que es la reli\u00adgi\u00f3n cristiana; y, por otra parte, vemos las ciudades llenas de sacerdotes y de frailes que no hacen nada (quiz\u00e1s en Par\u00eds haya hasta diez mil), y que aban\u00addonan a la pobre gente del campo en una ignoran\u00adcia espantosa, y por ella se pierde. Y \u00bfquerr\u00eda usted persuadirme que esto est\u00e1 guiado por el Esp\u00edritu Santo?: no lo creer\u00e9 nunca.<\/p>\n<p>Vicente se siente afectado por la objeci\u00f3n del hugonote. Intenta justificar, contra-argumenta, pero reconoce que aquel tiene su parte de raz\u00f3n. La objeci\u00f3n del calvinista puso en evidencia la idea que desde 1617 le ven\u00eda royendo el coraz\u00f3n. La Iglesia de los pobres, la Iglesia de Cristo parec\u00eda olvidada. Era necesario emprender un trabajo pro\u00adfundo en la evangelizaci\u00f3n del pobre pueblo.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o siguiente, Vicente, en compa\u00f1\u00eda de algunos sacerdotes, trabaja en una misi\u00f3n en un pueblo llamado Marchais, cerca de Montmirail. En la misi\u00f3n, seg\u00fan nos describe Abelly, el calvi\u00adnista asiste a \u00ablas predicaciones y a la catequesis, y vio el esmero con que se instru\u00eda a los que estaban en la ignorancia de las verdades necesarias para su salvaci\u00f3n\u00bb. Impresionado por la dedicaci\u00f3n de los misioneros, se acerca a Vicente y le dice:<\/p>\n<p>Ahora s\u00ed que veo que el Esp\u00edritu Santo dirige a la Iglesia Romana, porque se preocupa de la instruc\u00adci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n de los pobres aldeanos. Estoy dispuesto a entrar en ella, cuando le plazca reci\u00adbirme.<\/p>\n<p>Para Vicente, la conversi\u00f3n del calvinista qued\u00f3 como una de las referencias hist\u00f3ricas m\u00e1s impor\u00adtantes. La evangelizaci\u00f3n de los pobres, la acci\u00f3n misionera, la vivencia de la itinerancia como los primeros seguidores, son los mejores argumentos que prueban la presencia del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia. M\u00e1s tarde, Vicente recuerda este episodio para motivar a sus misioneros a la misi\u00f3n y co\u00admenta: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dicha para nosotros los misioneros, poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la ins\u00adtrucci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres\u00bb.<\/p>\n<h4>2.2.2 Fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/h4>\n<p>El episodio de la conversi\u00f3n del hugonote se qued\u00f3 grabado en la mente de Vicente. Con \u00e9l, Vicente confirmaba su convicci\u00f3n de que el aban\u00addono espiritual de los pobres, la ignorancia y la falta de celo de muchos sacerdotes eran las dos grandes plagas de la Iglesia. Posteriormente, una vez m\u00e1s, la realidad es interpretada como una lla\u00admada de Dios, una invitaci\u00f3n a trabajar no s\u00f3lo en la instrucci\u00f3n de los campesinos, sino tambi\u00e9n en la reforma del clero.<\/p>\n<p>El reto del contexto viene al encuentro del deseo de la se\u00f1ora de Gondi, que pretende dar a la actividad misionera ocasional de Vicente y sus compa\u00f1eros un car\u00e1cter permanente. En los dominios de la noble familia, Vicente, a\u00f1o tras a\u00f1o, se dedicaba preferentemente a la predicaci\u00f3n de misiones y, desde 1619, hab\u00eda sido nombrado a invitaci\u00f3n del esposo de la referida se\u00f1ora, Felipe- Manuel Gondi, capell\u00e1n general de las galeras, una \u00abvasta parroquia que nunca hab\u00eda tenido titular\u00bb. A sus pobres feligreses, en 1623, ya les hab\u00eda pre\u00addicado una misi\u00f3n. Ahora, a petici\u00f3n de la se\u00f1ora, se trataba de dar car\u00e1cter institucional al proyecto y, de esta forma, garantizar la evangelizaci\u00f3n de los pobres que viv\u00edan bajo sus dominios.<\/p>\n<p>La buena se\u00f1ora pide a Vicente que lidere un grupo que lleve a buen t\u00e9rmino sus proyectos. Vicente tarda en decidirse. En retiro, pide a Dios que \u00able quite el gusto y la prisa\u00bb y duda que esa sea verdaderamente la voluntad de Dios. Procura el consejo de su maestro, Andr\u00e9s Duval, que le res\u00adponde: \u00abel siervo que conoce la voluntad del Se\u00f1or y no la cumple recibir\u00e1 muchos azotes\u00bb<sup>69<\/sup>. En la voz de su maestro y amigo reconoce el mandato divino que estaba buscando. Ahora, con nueva determinaci\u00f3n, proyecta preparar intelectual y espiritualmente un equipo de sacerdotes con vistas a formar \u00abuna compa\u00f1\u00eda que tenga por herencia a los pobres y que se d\u00e9 enteramente a ellos\u00bb.<\/p>\n<p>El 17 de abril de 1625, Felipe-Manuel Gondi, Margarita de Silly, su esposa, y Vicente de Pa\u00fal fir\u00adman el contrato que dotaba de un capital social (37.000 libras) la nueva instituci\u00f3n, cuyos moldes a\u00fan no estaban bien definidos. De esta forma, bajo el lema lucano: <i>Pauperibus evangelizare misit me <\/i>(4,18), nac\u00eda la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<h4>2.2.3 Desarrollo de las Caridades<\/h4>\n<p>La Cofrad\u00eda de la Caridad, fundada en 1617, en pocos a\u00f1os se consolida en casi todas las di\u00f3ce\u00adsis de Francia. En general, todas ellas adoptaron el reglamento estipulado en Ch\u00e1tillon, en 1617. Pero muy pronto, se impuso la necesidad de dar una respuesta a los problemas de la instituci\u00f3n en crecimiento. Era necesario que alguien las visitase, que velase por poner orden o motivar a sus miembros. Adem\u00e1s, surg\u00edan nuevas formas de pobreza, a las cuales las Damas de la Caridad no siempre estaban en condiciones de socorrer. Algunas de ellas, de noble linaje, estaban inicialmente muy interesadas en la obra, pero en la pr\u00e1ctica, se aver\u00adgonzaban de llevar por s\u00ed mismas la olla a los enfermos y de recorrer las calles donde eran cono\u00adcidas, haci\u00e9ndose reemplazar en tal menester, juz\u00adgado vulgar, por sus sirvientes. Otras, m\u00e1s absor\u00adbidas por sus obligaciones familiares y sociales, delegaban en sus criadas la misi\u00f3n de visitar a los enfermos. De este modo, se fue imponiendo la convicci\u00f3n de que s\u00f3lo los pobres pod\u00edan socorrer a los pobres.<\/p>\n<p>Sin que nunca se hubiese programado, el re\u00adducido n\u00famero de j\u00f3venes que apoyaban a las Damas de la Caridad se fue gradualmente inde\u00adpendizando. Ellas estaban bajo la direcci\u00f3n de Luisa de Marillac. En 1633, con esta mujer, Vicente de Pa\u00fal funda la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, \u00ablas pobres j\u00f3venes, completamente entregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb, las aldeanas, \u00abreligiosas\u00bb sin velo, sin h\u00e1bito y sin votos solemnes, motivadas para el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>La nueva Compa\u00f1\u00eda ha tenido que luchar para ser reconocida en la Iglesia. Su configuraci\u00f3n novedosa romp\u00eda los moldes de las instituciones femeninas hasta entonces existentes. Vicente con Luisa fueron constantes en esa cruzada, porque estaban convencidos de ser esa la voluntad de Dios. Una y otra vez, dir\u00e1 san Vicente: \u00abfue Dios quien comenz\u00f3 esta obra; por tanto esta obra es de Dios\u00bb.<\/p>\n<h3>2.3 <i>Actividad en el \u00e1mbito nacional<\/i><\/h3>\n<p>Desde 1633, Vicente se dedica, por una parte, a apoyar sus fundaciones y, por otra, a solucionar problemas en distintas \u00e1reas. \u00c9l es el rostro de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, el formador de las Hijas de la Caridad, el director de conciencia de santa Juana Chantal y el sucesor de Francisco de Sales en la direcci\u00f3n de las Visitandinas, el reformador del clero franc\u00e9s, el capell\u00e1n general de las galeras, el adversario de cardenal-ministro Maza\u00adrino, el miembro del Consejo de Conciencia del Estado, el guardi\u00e1n de la fe, el auxiliador de los pobres, los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb y las victimas de las guerras\u00bb. El \u00abse\u00f1or Vicente es siempre el se\u00f1or Vicente\u00bb, dicen las personas que reconocen su per\u00adsistente determinaci\u00f3n de servir a los dem\u00e1s.<\/p>\n<h3>2.4 <i>En el \u00e1mbito internacional<\/i><\/h3>\n<p>La instituci\u00f3n que, en 1625, nac\u00eda bajo la mirada de la se\u00f1ora de Gondi, en poco tiempo pasa del \u00e1mbito local al nacional y, luego, de este al internacional. Lo mismo sucedi\u00f3 con las dem\u00e1s fundaciones: \u00abmodestas en sus comienzos, fun\u00addadas de ordinario por un incidente aparentemen\u00adte casual, se despliegan finalmente en abanico, abriendo, a medida que avanzan, nuevas y grandes avenidas.<\/p>\n<p>Por ser la cabeza de la cristiandad, Roma fue la primera ciudad europea que acogi\u00f3 una comu\u00adnidad de miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. En Roma, los primeros misioneros fueron fundamentalmente los legados de Vicente en las cuestiones de orden jur\u00eddico. Poco tiempo despu\u00e9s, la \u00abpeque\u00f1a compa\u00f1\u00eda\u00bb tambi\u00e9n se instal\u00f3 en las ciudades de G\u00e9nova y Tur\u00edn. A\u00f1os m\u00e1s tarde, a finales de 1646, a petici\u00f3n de la Sagrada Congrega\u00adci\u00f3n de Propaganda Fide<sup>83<\/sup>, parten para Irlanda los primeros misioneros. La historia se repiti\u00f3 en otros pa\u00edses de Europa. La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hab\u00eda asumido la vocaci\u00f3n personal de Vicente y sus fines eran la evangelizaci\u00f3n de los padres y la formaci\u00f3n del clero.<\/p>\n<h4>2.4.1 Madagascar<\/h4>\n<p>Fuera de Europa la misi\u00f3n que m\u00e1s energ\u00edas consumi\u00f3 a Vicente ya anciano, fue la isla de Madagascar. La presentamos sucintamente porque la juzgamos reveladora de una \u00abespiritualidad del seguimiento\u00bb que \u00e9l vivi\u00f3 e intent\u00f3 que los miem\u00adbros de sus congregaciones viviesen.<\/p>\n<p>Fiel a su principio de que la vocaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no consist\u00eda en ir a una sola parroquia o di\u00f3cesis, sino \u00aba toda la tierra [&#8230;] para hacer lo que hizo el Hijo de Dios\u00bb<sup>84<\/sup>, Vicente accedi\u00f3 a la petici\u00f3n del Nuncio de que enviara sus misioneros a Madagascar. Al rev\u00e9s de otras misiones fuera de Europa, en ese sitio aleja\u00addo Vicente ped\u00eda a los suyos que tratasen con los colonos \u00absin traicionar la conciencia\u00bb, pero pre\u00adfiriesen la acci\u00f3n entre los \u00abpobres ind\u00edgenas\u00bb que desconoc\u00edan las verdades de fe. La misi\u00f3n, sin embargo, iba a debatirse en un conjunto de difi\u00adcultades que har\u00edan de ella una misi\u00f3n imposible.<\/p>\n<p>El primer problema era la distancia: llegar a la isla, tambi\u00e9n llamada de San Lorenzo, por nave\u00adgaci\u00f3n normal, llevaba cinco o seis meses. Desde 1648 hasta su muerte en 1660, Vicente envi\u00f3, en distintas fases, veinte misioneros, pero s\u00f3lo siete llegaron a poner pie en la isla. Los siete que ha\u00adb\u00edan sobrevivido al viaje, acabar\u00edan por fallecer, prematuramente, por enfermedades, debido a la inadaptaci\u00f3n al clima ex\u00f3tico.<\/p>\n<p>La postura de los colonos constitu\u00eda tambi\u00e9n un obst\u00e1culo para la evangelizaci\u00f3n. Eran, en ge\u00adneral, hombres aventureros que no reparaban en medios para enriquecerse r\u00e1pidamente. Por eso, trataban a los nativos como salvajes. De este modo, las fricciones entre ambos poderes eran inevitables y frecuentes.<\/p>\n<p>Por otro lado, la religi\u00f3n tradicional y las a\u00f1a\u00addidas influencias del islamismo, las costumbres paganas y las antiguas tradiciones, hicieron que la poblaci\u00f3n se resistiese al nuevo mensaje, total\u00admente distinto, que parec\u00eda inevitablemente aso\u00adciado al pueblo opresor.<\/p>\n<p>El drama de la misi\u00f3n de Madagascar reper\u00adcut\u00eda en el coraz\u00f3n de Vicente y en la vida de la Compa\u00f1\u00eda. Ante las calamidades de la empresa, surgen voces cr\u00edticas que reclaman el fin del env\u00edo de misioneros. En este contexto, Vicente, ya con sus setenta y siete a\u00f1os, presintiendo su fin, dirige a los suyos una alocuci\u00f3n en tonos prof\u00e9ticos:<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 posible que seamos tan cobardes de coraz\u00f3n y tan poco hombres que abandonemos esta vi\u00f1a del Se\u00f1or, a la que nos ha llamado su divina Majestad, solamente porque han muerto all\u00ed cuatro o cinco o seis personas? [&#8230;] \u00a1Bonita compa\u00f1\u00eda ser\u00eda la de la Misi\u00f3n si, por haber tenido cinco o seis bajas, aban\u00addonase la obra de Dios! \u00a1Una compa\u00f1\u00eda cobarde, apegada a la carne y a la sangre! No, yo no creo que en la compa\u00f1\u00eda haya uno solo que tenga tan pocos \u00e1nimos y que no est\u00e9 dispuesto a ir a ocupar el lugar de los que han muerto. No dudo de que la natura\u00adleza al principio temblar\u00e1 un poco; pero el esp\u00edritu, que es m\u00e1s valiente, dir\u00e1: \u00abAs\u00ed lo quiero; Dios me ha dado este deseo; no habr\u00e1 nada que pueda hacerme abandonar esta resoluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El texto citado es, a nuestro entender, una actua\u00adlizaci\u00f3n de la llamada de Jes\u00fas a sus contempo\u00adr\u00e1neos. Vicente recuerda a los suyos el deber de seguir a Jes\u00fas con todas las consecuencias y los motiva a que se desarraiguen de su tierra, de todas sus seguridades por causa del Evangelio. El texto deja tambi\u00e9n traslucir la dial\u00e9ctica interior del que se siente llamado al seguimiento: la atracci\u00f3n, el deseo de prolongar la misi\u00f3n de Jes\u00fas y, al mismo tiempo, las resistencias de la carne. Ya no se trata s\u00f3lo de un \u00abdejar padre y madre\u00bb, ni siquiera de una \u00absimple participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, sino de acoger incondicionalmente la invitaci\u00f3n, predisponi\u00e9ndose a \u00abperder su vida\u00bb por causa del Reino de Dios.<\/p>\n<p>En la primera expedici\u00f3n a Madagascar, Vicente hab\u00eda manifestado deseos de \u00abservir de compa\u00f1ero al primer misionero\u00bb<sup>86<\/sup>. Ahora, m\u00e1s cerca del encuen\u00adtro con el Se\u00f1or de la Vida, los suyos, a pesar de los fracasos, mantuvieron la misi\u00f3n: Vicente y su suce\u00adsor en el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda enviaron a\u00fan m\u00e1s de una decena de hombres. La obediencia de los misioneros es, a nuestro entender, un reconocimien\u00adto de los suyos al anciano fundador, un hombre que ten\u00eda plena autoridad para invitar a otros hombres a que vivieran en actitud de seguimiento.<\/p>\n<h3>2.5 <i>\u00abYa basta\u00bb<\/i><\/h3>\n<p>El itinerario biogr\u00e1fico de Vicente, a partir de 1617, quedar\u00eda se\u00f1alado por un conjunto de inicia\u00adtivas llevadas a cabo en el \u00e1mbito nacional y mundial. A pesar del considerable n\u00famero de cartas, conferencias y documentos que hoy se acumulan en catorce vol\u00famenes con un total de 8.000 p\u00e1gi\u00adnas<sup>87<\/sup>, el \u00abse\u00f1or Vicente\u00bb no fue un teorizador, sino un hombre de acci\u00f3n. Sus obras son reveladoras de su determinaci\u00f3n de seguir e imitar a Jes\u00fas soco\u00adrriendo material y espiritualmente a los m\u00e1s nece\u00adsitados\u00bb. Para los lectores de sus escritos, es evi\u00addente que su actividad estaba apoyada en largos ratos de comuni\u00f3n con Dios. \u00abEstar con Jes\u00fas\u00bb en la oraci\u00f3n y \u00abparticipar en su misi\u00f3n\u00bb con \u00abel esfuerzo de los brazos y con el sudor de la frente\u00bb\u00bb definen su seguimiento.<\/p>\n<p>Al contrario de la gran mayor\u00eda de su contem\u00adpor\u00e1neos, Vicente tuvo una vida larga. En el \u00falti\u00admo a\u00f1o de su vida, en 1660, debilitado por las enfermedades, se ve privado de salir de casa y, en los \u00faltimos d\u00edas, de su habitaci\u00f3n. Sin embargo, se muestra activo hasta los l\u00edmites de sus fuerzas. Diez d\u00edas antes de morir, escribe la \u00faltima carta en que manifiesta preocupaci\u00f3n sobre la campa\u00f1a b\u00e9lica para liberar a los miles de esclavos franceses en Argel.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos d\u00edas de Vicente fueron pormenori\u00adzadamente anotados en un diario por un padre de la compa\u00f1\u00eda, el P. Giguel<sup>91<\/sup>. En su \u00faltima noche, hay un episodio que nos llama la atenci\u00f3n y que nos parece significativo. Nos cuenta el P. Giguel que despu\u00e9s de recibir los sacramentos, los padres que le acompa\u00f1aban le suger\u00edan piadosas jacula\u00adtorias o sentencias evang\u00e9licas. Durante horas, el moribundo repet\u00eda las palabras de su compa\u00f1eros: <i>credo in Deum Patrem; credo in Jesum Christum; credo in Spiritum Sanctum&#8230;. <\/i>En cierto momento, como el P. Giguel le dec\u00eda con mucha insistencia: <i>Deus in adjutorium&#8230;, <\/i>Vicente a\u00fan tiene la fuerza y lucidez para responderle: \u00abya basta\u00bb. Indicaba, as\u00ed, que ya estaba preparado para presentarse ante el Se\u00f1or al que hab\u00eda servido y amado. Horas despu\u00e9s, en la madrugada de 27 de septiembre, Vicente daba el \u00faltimo suspiro.<\/p>\n<p>Las exequias del santo de la caridad fueron seguidas por las autoridades civiles y eclesi\u00e1sticas. Pero en ellas participaron, sobre todo, los miles de pobres que, d\u00eda a d\u00eda, hab\u00edan sido beneficiarios de la ayuda y atenci\u00f3n del santo.<\/p>\n<h2>3. <i>El seguimiento seg\u00fan Vicente de Pa\u00fal<\/i><\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de recorrer el itinerario biogr\u00e1fico de Vicente de Pa\u00fal se\u00f1alando las diferentes etapas en el proceso de identificaci\u00f3n con la persona de Jes\u00fas, en las p\u00e1ginas siguientes intentaremos responder a la cuesti\u00f3n \u00bfen qu\u00e9 consiste el segui\u00admiento seg\u00fan san Vicente? Para responder a esta cuesti\u00f3n procuraremos, en primer lugar, aclarar las especificidades de los textos que nos servir\u00e1n como fuentes para el estudio. Seguidamente, nos detendremos en la concepci\u00f3n cristol\u00f3gica subya\u00adcente al pensamiento y a la acci\u00f3n de nuestro per\u00adsonaje. Un tercer paso ser\u00e1 caracterizar los medios que Vicente juzg\u00f3 necesarios para que el seguidor alcance las \u00abinclinaciones y disposiciones\u00bb de Jes\u00fas. Finalmente intentaremos presentar, de una forma sucinta y m\u00e1s sistem\u00e1tica, los rasgos que consi\u00adderamos definidores del seguimiento en Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h3>3.1. Observaciones preliminares<\/h3>\n<p>El hecho de que Vicente de Pa\u00fal no haya escri\u00adto un tratado espiritual no significa que no hubie\u00adse tenido actividad literaria. Cualquier interesado en la materia puede estudiar los rasgos caracteriza\u00addores de su personalidad, su pensamiento, su espi\u00adritualidad en una parte de esa producci\u00f3n literaria que ha llegado a nosotros y a la que ya hemos hecho referencia&#8217;. Antes de analizar los textos, juz\u00adgamos pertinente hacer algunas observaciones de car\u00e1cter metodol\u00f3gico. Para eso, intentaremos res\u00adponder a las siguientes cuestiones: \u00bfqu\u00e9 g\u00e9nero de texto tenemos como objeto de estudio? y \u00bfcu\u00e1l es la terminolog\u00eda que Vicente utiliza para expresar la idea de seguimiento?<\/p>\n<h4><i>3.1.1 \u00abCosas comunes\u00bb<\/i><\/h4>\n<p>La opini\u00f3n generalizada de los estudiosos es que Vicente no fue un hombre con la capacidad especulativa de B\u00e9rulle, ni con la originalidad de un Francisco de Sales. Como destaca A. Dodin, experto en los estudios vicencianos, en la intro\u00adducci\u00f3n a las conferencias a los misioneros, la ense\u00f1anza de Vicente \u00abno consiste en un desarro\u00adllo a partir de unas nociones o definiciones: es un esfuerzo por hacer compartir una experiencia\u00bb. Por eso, quien se acerca a las obras completas de Vicente de Pa\u00fal con la intenci\u00f3n de estudiar un tema, podr\u00e1 desilusionarse porque el santo en sus cartas o conferencias no hace grandes teor\u00edas. En sus conferencias, expone un tema, a veces de forma poco sistem\u00e1tica, lo cual tiene por funda\u00admento su vivencia personal, enriquecida por los datos de la revelaci\u00f3n. M\u00e1s que las ideas de otros autores, m\u00e1s que originalidades doctrinales, Vicente \u00abrepite\u00bb el Evangelio para las personas de su tiempo, motiv\u00e1ndolas para la vivencia de las virtudes cristianas.<\/p>\n<p>Para confirmar esta idea, tenemos el comenta\u00adrio del Hermano Ducournau, uno de los trans\u00adcriptores de las pl\u00e1ticas de san Vicente. Para \u00e9l, Vicente \u00abno dice de ordinario m\u00e1s que cosas comunes\u00bb, pero lo peculiar de esas cosas es que las \u00abdice con una fuerza poco com\u00fan\u00bb. Partiendo de este presupuesto, nos proponemos analizar el con\u00adtenido de las \u00abcosas comunes\u00bb referentes al tema del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<h4>3.1.2 <i>Seguir e imitar en Vicente de Pa\u00fal<\/i><\/h4>\n<p>El verbo seguir y sus derivados aparecen apro\u00adximadamente 700 veces a lo largo de sus cartas, conferencias y documentos. Su uso es bastante variado y pocas veces tiene el sentido de \u00abcaminar con Jes\u00fas\u00bb, \u00abestar con \u00e9l\u00bb, \u00abparticipar en su misi\u00f3n\u00bb y \u00abaceptar un destino semejante al suyo\u00bb. Para el hombre del siglo XVII el vocablo que mejor expresa esta realidad es \u00abimitar\u00bb. Este verbo y sus variaciones aparecen casi siempre en referencia a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Uno de los estudiosos de san Vicente, Fran\u00e7ois Garnier, se ha ocupado en clasificar sus temas de espiritualidad a partir de los escritos que hoy conocemos. Bajo el ep\u00edgrafe general de imitaci\u00f3n de Jesucristo, encontramos 45 conceptos, con m\u00e1s de 400 citas. Vicente aconseja imitar a Jesucristo en todas las vertientes de la vida teologal: el pade\u00adcimiento, el trabajo, la obediencia, la pobreza, la humanidad, la evangelizaci\u00f3n de los pobres, etc.<\/p>\n<p>Ya hemos dicho en el primer cap\u00edtulo que la imitaci\u00f3n del que llama es una actitud com\u00fan por parte del que acepta el reto del seguimiento. En la historia de la espiritualidad abundan ejemplos que confirman este dato. Sin duda que entendemos por imitaci\u00f3n no una reproducci\u00f3n material de los gestos y palabras de Jes\u00fas, sino m\u00e1s bien de su acti\u00adtud fundamental. De este modo, Vicente no imit\u00f3 ni propuso a la imitaci\u00f3n aspectos como el idioma o el vestuario de Jes\u00fas, sino que propuso a Cristo como c\u00f3digo regulador de vida y modelo de todas las acciones. En s\u00edntesis, para \u00e9l, como veremos m\u00e1s adelante, lo que hay que imitar es fundamen\u00adtalmente su \u00abesp\u00edritu\u00bb. En este sentido, compren\u00addemos la imitaci\u00f3n como una actitud natural por parte de quien sigue radicalmente a Jes\u00fas.<\/p>\n<h4>3.1.3 <i>Las fuentes<\/i><\/h4>\n<p>El \u00fanico texto que Vicente escribi\u00f3 y public\u00f3 en vida fue el de las Reglas o Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Durante 30 a\u00f1os, las reglas fueron ensayadas y adaptadas a las cir\u00adcunstancias hasta que, en 1658, fueron defini\u00adtivamente impresas. Sin embargo, Vicente tam\u00adbi\u00e9n comunic\u00f3 su pensamiento a otros niveles y a trav\u00e9s de diversos modos de expresi\u00f3n. Aunque haya publicado s\u00f3lo la referida regla, \u00e9l escribi\u00f3 e hizo escribir mucho. La diversidad de los textos contenidos en las obras completas, la desigualdad de su valor y la diferencia de nivel del pensa\u00admiento expresado, nos obligan a detenernos un poco para aclarar la peculiaridad de cada fuente. Por eso, a continuaci\u00f3n describimos, sumariamen\u00adte, las diferentes categor\u00edas de las fuentes del estu\u00addio en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<h5>3.1.3.1 Las cartas<\/h5>\n<p>No sabemos exactamente cu\u00e1ntas cartas escri\u00adbi\u00f3 o solamente firm\u00f3 san Vicente. La opini\u00f3n general es que habr\u00eda escrito o \u00abdictado\u00bb alrede\u00addor de 30.000. De ellas se conservan hoy 2.747, recogidas y publicadas por Pedro Coste. Sabemos que hasta 1645 todas las cartas fueron escritas de su propio pu\u00f1o. Al ser nombrado miembro del Consejo de Conciencia del Reino (1643-1653), Vicente tuvo que multiplicar su corresponden\u00adcia. Para eso se sirve de dos hermanos: Bertran Ducourneau y Louis Robineau. A veces coope\u00adraban con ellos otros secretarios, sobre todo cuando hab\u00eda que expedir alguna circular. De esta forma se explica la diversidad de estilos. Por eso, subraya Giuseppe Coluccia, \u00abhay cartas cuya redacci\u00f3n no es de Vicente, pero que van ava\u00adladas con su firma; en algunas ha introducido correcciones, o bien a\u00f1adiduras. La fecha puede ir al comienzo o al fin, o faltar del todo, especial\u00admente cuando escribe a Luisa\u00bb.<\/p>\n<p>Para nuestro estudio privilegiaremos las que \u00e9l ha escrito personalmente, aunque la globalidad de las cartas es fundamental para la comprensi\u00f3n \u00abdel talante humano y vigor espiritual del genial y rea\u00adlista san Vicente\u00bb.<\/p>\n<h5>3.1.3.2 Conferencias a las Hijas de la Caridad<\/h5>\n<p>En n\u00famero inferior a las conferencias a los misioneros, actualmente s\u00f3lo se conservan 120 conferencias a las Hijas de la Caridad. Su origen se debe al cuidado de las primeras hermanas, de Luisa de Marillac en particular, que tomaban notas de las \u00abpeque\u00f1as conferencias\u00bb. Despu\u00e9s, terminada la sesi\u00f3n, se acercaban a \u00e9l y con el esquema que \u00e9l hab\u00eda usado, reconstru\u00edan el texto. M\u00e1s a\u00fan, consta que \u00e9l muchas veces echaba una mirada a lo que las Hermanas hab\u00edan escrito. De ese modo, las Hermanas que viv\u00edan lejos de la casa Madre pod\u00edan conocer con fidelidad el pen\u00adsamiento y las directrices dadas por el superior general.<\/p>\n<p>Las conferencias son b\u00e1sicamente instrucciones que ense\u00f1an y motivan a las oyentes a la vivencia de las virtudes cristianas desde la perspectiva del santo. A veces, \u00e9l se detiene en comentarios sobre las reglas. Su tono es coloquial, cercano y, en cier\u00adtas ocasiones, las conferencias son dialogadas.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n Pedro Coste, de que nos servimos, recoge las \u00fanicas 120 conferencias de los manus\u00adcritos originales que hoy se conocen.<\/p>\n<h5>3.1.3.3 Conferencias a los misioneros<\/h5>\n<p>Al rev\u00e9s de lo que sucedi\u00f3 con las Hijas de la Caridad, con los misioneros, Vicente de Pa\u00fal no consinti\u00f3 que se registrasen sus palabras, excepto en ocasiones muy puntuales. Sin embargo, sin que el santo se enterase, los Hermanos Beltr\u00e1n Ducourneau y Robineau procuraron poner por escrito lo que \u00e9l les dec\u00eda. De las anotaciones del Hermano Ducourneau surgieron los textos que constituyen un resumen sustancial de las palabras de san Vicente. El texto al que hoy tenemos acceso es tambi\u00e9n una reconstrucci\u00f3n del ambiente que <i>se <\/i>viv\u00eda en las conferencias, porque el Hermano Ducourneau no s\u00f3lo se detiene en registrar el pen\u00adsamiento y las expresiones verbales del santo, sino tambi\u00e9n los movimientos f\u00edsicos de su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Desgraciadamente casi todos los originales ma\u00adnuscritos se perdieron en la revoluci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n a las obras completas de san Vicente, en lengua castellana, J. M. Ib\u00e1\u00f1ez hace referencia a las restantes fuentes recogidas por Pedro Coste.<\/p>\n<p>Seg\u00fan A. Dodin, las conferencias a los misio\u00adneros nos presentan las ense\u00f1anzas m\u00e1s sustan\u00adciales y mejor construidas del santo. Vicente sab\u00eda que se dirigir\u00eda a un auditorio donde no faltaban te\u00f3logos y esp\u00edritus cultivados, por eso revisaba sus autoridades y sus argumentos. Los temas de las con\u00adferencias son tan variados como ocasionales: virtu\u00addes, deberes de estado, explicaci\u00f3n de las Reglas y ense\u00f1anzas de las fiestas a lo largo del a\u00f1o<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<h5>3.1.3.4 Documentos<\/h5>\n<p>En la edici\u00f3n francesa de Pedro Coste, el tomo XIII recoge un considerable conjunto de docu\u00admentos de gran importancia para el estudio de la historia y espiritualidad vicenciana. El tomo X de la edici\u00f3n espa\u00f1ola recoge todos esos docu\u00admentos y a\u00f1ade a\u00fan otros muchos que proceden de revistas de estudios tales como: <i>Annales de la <\/i><i>Congr\u00e9gation de la Mission et des Filies de la Cha\u00ad<\/i><i>rit\u00e9, Annali della Missione, Mission et Charit\u00e9 y Vincentiana.<\/i><\/p>\n<p>El referido tomo est\u00e1 subdividido en cinco par\u00adtes con un total de casi mil p\u00e1ginas. La parte pri\u00admera contiene los documentos relativos a san Vicente; la segunda los relativos a la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n; la tercera los relativos a las Cofrad\u00edas de la Caridad; la cuarta los relativos a las Hijas de la Caridad y, finalmente, la quinta parte, los relativos a las Damas de la Caridad. Adem\u00e1s de los referidos documentos, hay otros tantos relacionados con san Vicente que fueron, a finales de la d\u00e9cada de los 70, recogidos en otros estudios\u00bb.<\/p>\n<p>J. M. Ib\u00e1\u00f1ez se\u00f1ala en la introducci\u00f3n a las <i>obras <\/i><i>completas, <\/i>versi\u00f3n castellana, que \u00abestos documen\u00adtos nos proporcionan elementos de referencias cronol\u00f3gicas seguros y oficiales, permiti\u00e9ndonos cons\u00adtruir un plan de exposici\u00f3n y se\u00f1alar las etapas de una evoluci\u00f3n\u00bb<sup>19<\/sup>. Por lo tanto, son fuentes indis\u00adpensables para el estudio que nos proponemos.<\/p>\n<h3>3.2. Comprensi\u00f3n cristol\u00f3gica<\/h3>\n<p>De la lectura de las cartas, conferencias y do\u00adcumentos de Vicente podemos concluir que su doctrina se vertebra sustancialmente en torno a la persona de Jesucristo. Para comprender la peculia\u00adridad de su seguimiento intentemos, en primer lugar, determinar la visi\u00f3n cristol\u00f3gica del santo respondiendo a las cuestiones: \u00bfqu\u00e9 imagen de Jesucristo subyace en el pensamiento de Vicente de Pa\u00fal?; \u00bfqu\u00e9 Cristo hay que seguir?<\/p>\n<h4>3.2.1 <i>Jesucristo el enviado del Padre<\/i><\/h4>\n<p>En consonancia con la formulaci\u00f3n del Credo, Jes\u00fas desciende del Padre y se encarna, por obra del Esp\u00edritu Santo, en el seno de Maria<sup>21<\/sup>. Es Dios, uno y trino, el origen de la creaci\u00f3n y de la encar\u00adnaci\u00f3n, momento culminante de la econom\u00eda sal\u00adv\u00edfica<sup>22<\/sup>. El Dios Trinidad subyace a la actuaci\u00f3n del Hijo: es el Padre quien env\u00eda al Hijo, el cual, a su vez, act\u00faa bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>En diferentes ocasiones y de diversas formas, Vicente secunda el esquema paulino del himno cristol\u00f3gico de la Carta a los Filipenses: Cristo se despoj\u00f3 de su condici\u00f3n divina, asumiendo la condici\u00f3n humana (cfr. Fil 2,6-7). La misma idea es sustentada, por ejemplo, en una repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, en noviembre de 1657:<\/p>\n<p>\u00bfHay algo que sea m\u00e1s conforme con lo que hizo nuestro Se\u00f1or, bajando a la tierra para redimir a los hombres de la cautividad del pecado y del demonio? \u00bfQu\u00e9 es lo que hizo el Hijo de Dios? Dej\u00f3 el seno de su Padre eterno, lugar de su reposo y de su gloria. \u00bfY para qu\u00e9? Para bajar aqu\u00ed, a la tierra, entre los hom\u00adbres, para instruirles por medio de sus palabras y de su ejemplo, para librarles de la cautividad en que estaban y redimirles. Para ello, lleg\u00f3 a dar su propia sangre.<\/p>\n<p>Algunas de las expresiones que Vicente utiliza, como las que encontramos en el citado texto, defi\u00adnen su cristolog\u00eda como \u00abdescendente\u00bb. Se desta\u00adca el misterio de la encarnaci\u00f3n como el culmen de la historia salv\u00edfica: la segunda persona de la Sant\u00edsima Trinidad participa en la dimensi\u00f3n his\u00adt\u00f3rica de los hombres, asume la naturaleza huma\u00adna para \u00ablibrarlos de la cautividad\u00bb o, dicho de otro modo, para restaurar la condici\u00f3n de hijos de Dios perdida por el pecado. Sin embargo, si es el Hijo, que procede del Padre, quien lleva a cabo la redenci\u00f3n del hombre, es al Padre al que corres\u00adponden las iniciativas divinas.<\/p>\n<p>Por otra parte, Vicente define, sucintamente, la actitud del Hijo encarnado en dos rasgos o movi\u00admientos. Eso lo expresa en una carta a un sacerdo\u00adte de la Misi\u00f3n, en agosto de 1657, cuando afirma que las dos grandes virtudes de Jesucristo son \u00abla religi\u00f3n para con su Padre y la caridad para con los hombres\u00bb<sup>26<\/sup>. Veamos m\u00e1s detenidamente cada uno de esos movimientos.<\/p>\n<h5>3.2.1.1 \u00abLa religi\u00f3n para con su Padre\u00bb<\/h5>\n<p>Una de las notas peculiares de la cristolog\u00eda de Vicente se encuentra en las actitudes permanentes del Hijo con relaci\u00f3n al Padre. En la conferencia de 13 de diciembre de 1658 a los misioneros, Vi\u00adcente repite que el esp\u00edritu de Jes\u00fas \u00abes un esp\u00edritu de perfecta caridad, lleno de una estima maravillo\u00adsa a la divinidad y de un deseo infinito de honrar\u00adla dignamente, un conocimiento de las grandezas de su Padre, para admirarlas y ensalzarlas incesan\u00adtemente\u00bb. Partiendo del texto de esta conferen\u00adcia, destacamos tres notas que, para san Vicente, definen la actitud de Jes\u00fas con relaci\u00f3n al Padre. Veamos cada una de ellas con el texto respectivo:<\/p>\n<p>1. La estima para con el Padre:<\/p>\n<p>Jesucristo ten\u00eda de \u00e9l una estima tan alta que le rend\u00eda homenaje en todas las cosas que hab\u00eda en su sagrada persona y en todo lo que hac\u00eda; se lo atribu\u00eda todo a \u00e9l; no quer\u00eda decir que fuera suya su doctrina, sino que la refer\u00eda a su Padre: <i>Doctrina mea non est <\/i><i>mea, sed ejus qui misit me Patris (Jn 7 ,16).<\/i><\/p>\n<p>El anonadamiento expresi\u00f3n del amor:<\/p>\n<p>\u00bfPod\u00eda acaso tener un amor m\u00e1s grande, hermanos m\u00edos, que anonadarse por \u00e9l? Pues san Pablo, al hablar del nacimiento del Hijo de Dios en la tierra, dice que se anonad\u00f3 (Flp 2,7). \u00bfPod\u00eda testimoniar un amor mayor que muriendo por su amor de la forma en que lo hizo? (Jn 15,13). \u00a1Oh, amor de mi Salvador! \u00a1Oh, amor! [&#8230;] Sus humillaciones no eran m\u00e1s que amor; su trabajo era amor, sus sufri\u00admientos amor, sus oraciones amor, <i>y <\/i>todas sus ope\u00adraciones exteriores e interiores no eran m\u00e1s que actos repetidos de su amor\u00bb.<\/p>\n<p>Conformidad con la voluntad divina:<\/p>\n<p>Jesucristo estaba tan lleno de \u00e9l [su Padre] que no hac\u00eda nada por s\u00ed mismo ni por buscar su satisfac\u00adci\u00f3n: <i>Quae placita sunt ei, facio semper <\/i>(Jn 8,29); hago siempre la voluntad de mi Padre; hago siem\u00adpre las acciones y las obras que le agradan.<\/p>\n<p>La estima, el amor y la dependencia que carac\u00adterizan el \u00abesp\u00edritu del Hijo\u00bb se traducen en com\u00adportamientos pr\u00e1cticos de adoraci\u00f3n, de caridad y de seguimiento de la voluntad divina.<\/p>\n<p>Sin embargo, como veremos en seguida, la cris\u00adtolog\u00eda de Vicente se centra fundamentalmente el Jesucristo hist\u00f3rico, prepascual. A pesar de estar influido por B\u00e9rulle, Vicente no se queda con el modelo del gran maestro de la escuela de espiri\u00adtualidad francesa: el Verbo encarnado abismado en la adoraci\u00f3n del Padre. El Jesucristo de Vicen\u00adte es, sobre todo, el Jes\u00fas pobre que vivi\u00f3 con los pobres. En este sentido, veamos el segundo movi\u00admiento definidor del \u00abesp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<h5>3.2.1.2 \u00abLa caridad para con los hombres\u00bb<\/h5>\n<p>Vicente contempla a Jes\u00fas preferentemente co\u00admo el enviado del Padre que recorre los caminos de Palestina repartiendo pan, curando enfermos, expulsando demonios y anunciando la salvaci\u00f3n. Es el Jes\u00fas de los sin\u00f3pticos, el ungido por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or \u00abpara anunciar a los pobres la Buena Noticia\u00bb (Lc 4,18); es el hijo de Mar\u00eda que mani\u00adfiesta el rostro misericordioso de Dios; el hombre manso y humilde que camina en compa\u00f1\u00eda de sus ap\u00f3stoles, obediente al Padre y casto por causa del reino; es, en s\u00edntesis, el Dios cercano y solidario con los m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n<p>En este sentido, podr\u00edamos decir que su cristo\u00adlog\u00eda es tambi\u00e9n y, sobre todo, \u00abascendente\u00bb: Jes\u00fas es Dios hecho hombre, su humanidad es el lugar del encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios. En su santa humanidad el hombre encuentra el camino y la puerta para acceder a Dios.<\/p>\n<p>En reiteradas ocasiones, en sus cartas y confe\u00adrencias, \u00e9l hace referencia a ese Jes\u00fas, el hombre de Nazaret, que en la tierra asumi\u00f3 el partido de los m\u00e1s pobres. Para \u00e9l, es ese Jes\u00fas el que ha de ser seguido. Veamos algunos ejemplos:<\/p>\n<p>Nuestra vocaci\u00f3n es conforme con la vida que el Hijo de Dios llev\u00f3 en la tierra.<\/p>\n<p>Para ser verdaderas Hijas de la Caridad hay que ha\u00adcer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>Por el servicio a los pobres honramos lo que el Hijo de Dios hizo en la tierra y su santa humanidad. Tenemos muchos motivos para humillarnos en este punto, al ver que el Padre eterno nos destina a lo mismo que destin\u00f3 a su Hijo, que vino a evangeli\u00adzar a los pobres.<\/p>\n<p>Vicente se sirve de la imagen del Jes\u00fas hist\u00f3rico para motivar a los hombres y las mujeres de su tiempo a ser continuadores de la obra liberadora de Jes\u00fas. S\u00f3lo en referencia a este Jes\u00fas humano y cercano se comprende su peculiar forma de seguimiento.<\/p>\n<h4>3.2.2 <i>Jes\u00fas est\u00e1 en el pobre<\/i><\/h4>\n<p>Sin embargo, el Cristo de Vicente no s\u00f3lo es el enviado del Padre que invita al seguidor a prolon\u00adgar su misi\u00f3n en la historia. Para Vicente, Jes\u00fas, al asumir un estilo de vida pobre, se identific\u00f3 con los pobres de todos los tiempos y de todas las razas. Los desfavorecidos de la sociedad, los \u00faltimos y excluidos son, por consiguiente, iconos suyos. A este prop\u00f3sito, en la conferencia a las Hijas de la Caridad del 13 de febrero de 1646 dice:<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, \u00a1cu\u00e1nta verdad es esto! Serv\u00eds a Jesucris\u00adto en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed. Una hermana ir\u00e1 diez veces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios. [&#8230;] Id a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios; servid a esos ni\u00f1os, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios. \u00a1Hijas m\u00edas, cu\u00e1n admirable es esto! Vais a unas casas muy pobres, pero all\u00ed encon\u00adtr\u00e1is a Dios. [&#8230;] S\u00ed, Dios acoge con agrado el servi\u00adcio que hac\u00e9is a esos enfermos y lo considera [&#8230;] hecho a \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n literal de la par\u00e1bola del \u00falti\u00admo juicio de Mt 25, 31-46 lo lleva a subrayar una y otra vez que Jes\u00fas est\u00e1 en el pobre. En la con\u00adferencia a las Hijas de la Caridad de 16 de marzo de 1642, por ejemplo, Vicente afirma que los pobres tienen el honor de representar a los miembros de Jesucristo. Los servicios que se les hacen son hechos a \u00e9l mismo. Una hermana, animada por esos pensamientos, observa que el enfermo acostado en su cama, es como Jes\u00fas cla\u00advado en la cruz\u00bb.<\/p>\n<p>Los pobres son, por consiguiente, una \u00abpresen\u00adcia real\u00bb de Jes\u00fas. Por eso, su servicio es una especie de culto tributado al Hijo de Dios, una verdadera \u00abdevoci\u00f3n\u00bb, la cual lleva consigo el res\u00adpeto cordial, como \u00e9l declara a las Hijas de la Cari\u00addad el 11 de noviembre de 1657:<\/p>\n<p>As\u00ed pues, esto es lo que os obliga a servirles con res\u00adpeto, como a vuestros amos, y con devoci\u00f3n, por\u00adque representan para vosotras a la persona de Nues\u00adtro Se\u00f1or, que ha dicho: \u00abLo que hag\u00e1is al m\u00e1s peque\u00f1o de los m\u00edos, lo considerar\u00e9 como hecho a m\u00ed mismo\u00bb. Efectivamente, hijas m\u00edas, Nuestro Se\u00f1or es, junto con ese enfermo, el que recibe el servicio que le hac\u00e9is. Seg\u00fan eso, no s\u00f3lo hay que tener mucho cuidado en alejar de s\u00ed la dureza y la impaciencia, sino adem\u00e1s afanarse en servir con cordialidad y con gran dulzura, incluso a los m\u00e1s enfadosos y dif\u00edciles, sin olvidarse de decirles algu\u00adna buena palabra.<\/p>\n<p>La palabra \u00abdevoci\u00f3n\u00bb empleada por Vicente, en su sentido original, etimol\u00f3gico, significa \u00abestar dedicado\u00bb a alguien, \u00abestar consagrado\u00bb a su servi\u00adcio y a su honor. Subrayando este sentido, en algu\u00adnos pasajes, Vicente pone en igualdad el culto de Nuestro Se\u00f1or en la liturgia que se tributa en la Eucarist\u00eda, y el culto en la persona de los pobres. Ese es el sentido del art\u00edculo 1.\u00b0 de las Reglas Co\u00admunes de las Hijas de la Caridad, porque \u00abhonrar\u00bb quiere decir tributar culto y ese culto se realiza sirvi\u00e9ndolo en los pobres:<\/p>\n<p>El fin principal para que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar y venerar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como el manantial y mo\u00addelo de toda caridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espi\u00adritualmente en la persona de los pobres enfermos, Ni\u00f1os, encarcelados, y otros que por rubor no se atreven a manifestar sus necesidades.<\/p>\n<p>De este modo, para Vicente el servicio a los pobres es una verdadera experiencia espiritual. M\u00e1s all\u00e1 de un mero compromiso \u00e9tico de solida\u00adridad con los necesitados, este servicio es un culto prestado a Dios. En este sentido, se comprende la vivencia espiritual, no tanto como una expe\u00adriencia individual, subjetiva, caracterizada por una b\u00fasqueda de uni\u00f3n m\u00edstica con Dios, sino m\u00e1s bien como comuni\u00f3n con \u00e9l y con Jes\u00fas al servicio de los pobres. Evidentemente, el encuentro con el Jes\u00fas pobre no es tan f\u00e1cil ni agradable como estar delante de un sagrario. Por eso, Vicente advierte a los suyos la necesidad de dar la \u00abvuelta a la medalla\u00bb y mirar con los ojos de la fe para, de este modo, reconocer en el rostro del pobre la persona de Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>Partiendo de estos presupuestos, resulta claro que para Vicente la actitud fundamental de aquel que acepta seguir a Jes\u00fas es precisamente la de ser\u00advirlo en los pobres. La evangelizaci\u00f3n, en este sen\u00adtido, no se queda en el \u00e1mbito del anuncio de la Buena Noticia, sino que postula un compromiso personal en favor de la liberaci\u00f3n integral de los crucificados de este mundo. Se trata, en defini\u00adtiva, de bajar de la cruz al Cristo que, en los nece\u00adsitados, sigue agonizando. Bajar de la cruz es libe\u00adrarlos de las estructuras causantes de opresi\u00f3n y hacerles recuperar su dignidad divino-humana. Esta actitud debe ser llevada a cabo con el mismo \u00abesp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb<sup>47<\/sup>. Su cristolog\u00eda tiene, por con\u00adsiguiente, un peculiar cariz apost\u00f3lico y el segui\u00admiento se entiende sobre todo como servicio a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<h3>3.3. Ser seguidor<\/h3>\n<p>Presentado el modelo cristol\u00f3gico propuesto por san Vicente a los suyos, veamos ahora c\u00f3mo lograr la gracia de ser seguidor. Partiendo de los textos del santo, intentemos caracterizar los me\u00addios necesarios para que el hombre y la mujer pue\u00addan seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n<h4>3.3.1 <i>\u00abRevestirse del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb<\/i><\/h4>\n<p>Los aspectos anteriormente expuestos como caracterizadores del esp\u00edritu de Jes\u00fas, sintetizados en el pasaje \u00abreligi\u00f3n para con el Padre y caridad hacia el pr\u00f3jimo\u00bb, son, en diferentes ocasiones, presentados por el santo como el ideal que el cris\u00adtiano debe perseguir. Es de ese esp\u00edritu que el lla\u00admado es invitado a revestirse.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 negocio tan importante este de revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo! Quiere esto decir que [&#8230;] hemos de esforzarnos en imitar la perfecci\u00f3n de Jesucristo y procurar llegar a ella. Esto significa tambi\u00e9n que nosotros no podemos nada por noso\u00adtros mismos. Hemos de llenarnos y dejarnos ani\u00admar de este esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Por consiguiente, subraya Vicente en una con\u00adferencia sobre las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, \u00abhemos de tener siempre este divino cuadro ante los ojos\u00bb<sup>49<\/sup>. A fuerza de mirarlo y reflexionar sobre su divina palabra, el seguidor aprende a representarle en la tierra con \u00ablas mismas l\u00edneas, proporciones, moda\u00adles y forma de mirar\u00bb, porque \u00absi nos hemos pro\u00adpuesto hacernos semejantes a este divino modelo y sentimos en nuestros corazones este deseo y esta santa afici\u00f3n, es menester procurar conformar nuestros pensamientos, nuestras obras y nuestras intenciones a las suyas\u00bb.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abrevestirse\u00bb, como otros de signi\u00adficado semejante que Vicente utiliza \u2014\u00bbentrar\u00bb <i>y <\/i>\u00abarmarse del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb\u2014, no se con\u00adfunde con un ropaje externo de simples aparien\u00adcias, sino que es \u00abel amor de Dios que se derrama en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Rom 5,5). Revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo es dejar\u00adse transformar por la tercera persona de la Sant\u00edsi\u00adma Trinidad y realizar las mismas acciones que hizo el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Por lo tanto, para Vicente, en la tarea de reves\u00adtirse del esp\u00edritu de Jes\u00fas, juega un papel determi\u00adnante la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Es la tercera persona de la Sant\u00edsima Trinidad quien habita en el seguidor, le dota de las \u00abmismas inclinaciones y disposiciones que ten\u00eda Jesucristo en la tierra, y estas le hacen obrar, no [&#8230;] con la misma perfec\u00adci\u00f3n, pero s\u00ed seg\u00fan la medida de los dones de este divino Esp\u00edritu\u00bb<sup>51<\/sup>. El Esp\u00edritu Santo act\u00faa, con su gracia y con sus dones, configurando al seguidor seg\u00fan la imagen del \u00abmodelo soberano\u00bb. De esta forma el que acoge la llamada y se libera de las ata\u00adduras del mundo, es invitado a revestirse de Jes\u00fas, viviendo como \u00e9l vivi\u00f3, asumiendo su misi\u00f3n y el destino que ella puede acarrear.<\/p>\n<h5>3.3.1.1 Conformidad con la voluntad de Dios<\/h5>\n<p>Luis Abelly, en su biograf\u00eda, caracteriza la espi\u00adritualidad de Vicente de Pa\u00fal con dos f\u00f3rmulas: Imitaci\u00f3n de Jesucristo y conformidad con la voluntad de Dios. Imitar y vivir en conformidad son dos aspectos del proceso del seguimiento de Jes\u00fas: s\u00f3lo el que vive en conformidad con la divina voluntad es imitador de Jes\u00fas y s\u00f3lo el que lo imita, procura en todas las circunstancias someter su voluntad a la de Dios. En este sentido, la regla b\u00e1sica para Vicente es preguntar al Se\u00f1or: \u00absi t\u00fa estuvieras en mi lugar, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas en esta oca\u00adsi\u00f3n?\u00bb o \u00ab\u00bfqu\u00e9 hizo durante su vida?, \u00bfqu\u00e9 ejem\u00adplo nos dio?\u00bb.<\/p>\n<p>Para vivir en conformidad con la divina volun\u00adtad no es suficiente aceptar el reto de la llamada, ni tampoco basta con poseer un ef\u00edmero deseo de seguir a Jes\u00fas, como el joven rico del evangelio que, no obstante desearlo mucho, no se liber\u00f3 de las ataduras que le imped\u00edan \u00abir en pos de\u00bb. Para Vicente, como para otros maestros espirituales, es necesario que el hombre \u00abmuera en Cristo\u00bb para que \u00abcon \u00e9l\u00bb pueda vivir<sup>56<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta \u00abmuerte m\u00edstica\u00bb significa someterse a un proceso asc\u00e9tico que se traduce en un esfuerzo per\u00adsonal, en el sentido de evitar la tendencia al pecado, haci\u00e9ndose disponible para acoger los planes de Dios. Dicho de otra forma, el hombre, seducido por la invitaci\u00f3n al seguimiento, ha de mortificar su voluntad o, en palabras del santo, ha de \u00abvaciarse de s\u00ed mismo para revestirse de Jesucris\u00adto\u00bb. Vaciarse, repite en diferentes ocasiones en sus conferencias, significa desprenderse o vivir en actitud de indiferencia. Significa, sobre todo, asemejarse a Jesucristo anonadado y obediente a la voluntad de su Padre.<\/p>\n<p>Incendiemos nuestra voluntad diciendo y cumplien\u00addo estas divinas palabras de Jesucristo: \u00abMi comida es hacer su voluntad y llevar a cabo su obra\u00bb (Jn 4,34). Tu gusto, Salvador del mundo, tu ambro\u00ads\u00eda y tu n\u00e9ctar es cumplir la voluntad de tu Padre. Nosotros [&#8230;] nos ponemos en tus brazos para seguir tu ejemplo; conc\u00e9denos esta gracia.<\/p>\n<p>Como no podemos hacerlo por nosotros mismos, te lo pedimos a ti, lo esperamos alcanzar de ti, pero con toda confianza y con un gran deseo de seguirte. Se\u00f1or, si quieres darle este esp\u00edritu a la Compa\u00f1\u00eda, ella trabajar\u00e1 por hacerse cada vez m\u00e1s agradable a tus ojos y t\u00fa la llenar\u00e1s de ardor para que sea seme\u00adjante a ti; y este anhelo la hace ya vivir de tu vida, de modo que cada uno puede decir como san Pablo: \u00abvivo, pero ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (Gal 2,20). \u00a1Qu\u00e9 dicha poder compro\u00adbar en nosotros estas palabras!.<\/p>\n<p>El llamado se hace seguidor en la medida que imita a Jesucristo participando en el movimiento de la encarnaci\u00f3n. Ayudado por el Esp\u00edritu Santo, apoy\u00e1ndose en Dios y no en s\u00ed, el disc\u00edpulo deja de vivir para s\u00ed mismo, con el fin de vivir, a ejemplo de Jesucristo, en funci\u00f3n de los dem\u00e1s. Por consi\u00adguiente, como destaca J. M. Ib\u00e1\u00f1ez, el anonada\u00admiento y el don del Esp\u00edritu Santo crean un \u00abespa\u00adcio abierto donde Dios se har\u00e1 presente y actuar\u00e1 en el hombre, con el hombre, a trav\u00e9s del hombre y este no tendr\u00e1 otra pretensi\u00f3n, otra ambici\u00f3n m\u00e1s que buscar el agrado de Dios\u00bb.<\/p>\n<h5>3.3.1.2 El reino de Dios y su justicia<\/h5>\n<p>Una vez asumida una actitud ken\u00f3tica semejan\u00adte a la de Jes\u00fas, el seguidor ha de asumir la tarea de prolongar su misi\u00f3n en el contexto hist\u00f3rico en que se inserta. Si Jes\u00fas en todo fue obediente al Padre, y si su acci\u00f3n se caracteriz\u00f3 esencialmente por una labor en favor de los m\u00e1s desfavorecidos, es tambi\u00e9n voluntad de Dios que el disc\u00edpulo se empe\u00f1e en la salvaci\u00f3n-liberaci\u00f3n terrena de los pobres.<\/p>\n<p>En este sentido, nos parece significativo que Vicente haya afirmado que la \u00abperfecci\u00f3n no con\u00adsiste en \u00e9xtasis, sino en cumplir bien la voluntad de Dios\u00bb. Contrariando la moda de la \u00e9poca, que privilegiaba los fen\u00f3menos m\u00edsticos como cum\u00adbres de la experiencia religiosa, Vicente aconseja a las Hijas de la Caridad la pr\u00e1ctica de una oraci\u00f3n \u00absin \u00e9xtasis\u00bb, pero eficaz: que las lleve a servir a los necesitados por amor a Jesucristo. Eso es, para Vicente, ser perfecto; eso es cumplir la voluntad de Dios. El servicio a los pobres constituye, por consiguiente, la nueva \u00abregla de perfecci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El disc\u00edpulo, participando en la misi\u00f3n de Jes\u00fas, debe asumir prioritariamente la tarea de ser <i>di\u00e1cono <\/i>de los hermanos necesitados. Consciente de los horizontes ilimitados de la vi\u00f1a del Se\u00f1or, Vicente exhorta al seguidor a no detenerse en con\u00adsolaciones espirituales que le impidan estar al ser\u00advicio del reino:<\/p>\n<p>Se dice que hay que buscar el reino de Dios. Eso de buscarlo no es m\u00e1s que una palabra, pero me pare\u00adce que dice muchas cosas; quiere decir que hemos de obrar de tal forma que aspiremos siempre a lo que se nos recomienda, que trabajemos incesante\u00admente por el reino de Dios, sin quedarnos en una situaci\u00f3n c\u00f3moda y parados, prestando atenci\u00f3n al interior para arreglarlo bien, pero no al exterior para dedicarnos a \u00e9l. <i>Buscad, buscad, <\/i>esto dice, <i>preo<\/i><i>cupaci\u00f3n, <\/i>esto dice <i>acci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>El reino de Dios exige el esfuerzo humano. Exige, adem\u00e1s, dejar la preocupaci\u00f3n por el bienestar personal e, incluso, la preocupaci\u00f3n por la propia salvaci\u00f3n para dedicarse a la salvaci\u00f3n inte\u00adgral de los hermanos. Por eso, en determinadas ocasiones, es leg\u00edtimo prescindir de los preceptos religiosos para socorrer a los necesitados, pues, para el santo, \u00absi fuera voluntad de Dios que tuvieseis que asistir a un enfermo en domingo, en vez de ir a o\u00edr misa, aunque fuera obligaci\u00f3n, habr\u00eda que hacerlo. A eso se le llama dejar a Dios por Dios\u00bb.<\/p>\n<p>A la persona que deja a Dios por Dios, Vicente aconseja que lo haga con alegr\u00eda y sin la angustia de haber infringido la regla, pues deja \u00abuna obra de Dios para hacer otra, o de m\u00e1s obligaci\u00f3n o de mayor m\u00e9rito\u00bb.<\/p>\n<p>La legitimidad de \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb tiene por fundamento la ya referida convicci\u00f3n de que \u00abal servir a los pobres, se sirve a Jesucristo\u00bb. Jes\u00fas es el modelo en un doble sentido: como enviado del Padre que recorre las aldeas anunciando la Buena Noticia y como Verbo encarnado que asu\u00adme la condici\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles. Del mismo modo, para Vicente, Jes\u00fas es, por una parte, el misionero que invita al seguimiento y, por otra, el Dios anonadado que sigue vivo en la persona de los pobres. Con la mirada de la fe, ellos no son los miserables repugnantes, sino \u00abnuestros se\u00f1ores y nuestros amos\u00bb, portadores de nuestra salva\u00adci\u00f3n, aquellos por quienes deber\u00edamos dejarnos evangelizar.<\/p>\n<p>Resumiendo, en Vicente el seguimiento no se caracteriza por la repetici\u00f3n mim\u00e9tica de los gestos de Jes\u00fas, ni por una contemplaci\u00f3n abstracta, ni por la simple valoraci\u00f3n de los estados de Cristo al estilo beruliano, ni por el interiorismo inoperante de los devotos, sino por la actualizaci\u00f3n, a imagen de Jes\u00fas, de la profec\u00eda de Isa\u00edas (61,1-2) y por el servicio efectivo a los representes de Cristo cruci\u00adficado en el mundo. Se trata, en definitiva, de revi\u00advir, en la historia, la vida del Hijo de Dios, defen\u00addiendo hasta las \u00faltimas consecuencias los valores del reino que \u00e9l, con su sangre, ha defendido.<\/p>\n<h5>3.3.1.3 Ser seguidor es ser un hombre de oraci\u00f3n<\/h5>\n<p>La oraci\u00f3n \u00absin \u00e9xtasis\u00bb sugerida por Vicente a las pobres aldeanas, ahora Hijas de la Caridad, no es, en modo alguno, una desvalorizaci\u00f3n de esos momentos sagrados de encuentro con el Se\u00f1or. Para Vicente, la visi\u00f3n del pobre como icono de Cristo y la labor que el seguidor es llamado a reali\u00adzar s\u00f3lo tiene sentido en referencia a Dios. A seme\u00adjanza de Jes\u00fas, es la \u00abreligi\u00f3n con el Padre\u00bb la que sostiene esta mirada de fe y alienta al disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>Por eso, a los suyos, Vicente aconseja juntar el ofi\u00adcio de \u00abMarta con el de Mar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Si Marta expresa la dimensi\u00f3n activa del segui\u00admiento, la labor que debe ser realizada por el seguidor, bajo el nombre evang\u00e9lico de Mar\u00eda, Vicente destaca la oraci\u00f3n como el primer deber del misionero: El tiempo dado a ella tiene prio\u00adridad sobre el estudio. Por fidelidad a ella, el seguidor no act\u00faa por su propia voluntad, sino al \u00abpaso de la Providencia\u00bb. Ella es, en definitiva, una dimensi\u00f3n fundamental del seguimiento, ya que ser fiel a la oraci\u00f3n es \u00abestar con \u00e9l\u00bb e imitarlo en su comuni\u00f3n con el Padre.<\/p>\n<h3>3.4. Rasgos de la espiritualidad del seguimiento seg\u00fan Vicente de Pa\u00fal<\/h3>\n<p>Para finalizar el cap\u00edtulo, considerando los as\u00adpectos caracterizadores del seguimiento de Jes\u00fas presentados en el primer cap\u00edtulo, intentamos ahora exponer de forma m\u00e1s sistem\u00e1tica los rasgos que juzgamos definidores de la espiritualidad del seguimiento seg\u00fan Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h4>3.4.1 <i>Cristocentrismo<\/i><\/h4>\n<p>En primer lugar, hay que destacar que la espiri\u00adtualidad de Vicente es n\u00edtidamente cristoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>Cristo es la referencia absoluta: \u00abnuestro padre, nuestra madre, nuestro todo\u00bb, \u00abla regla de la misi\u00f3n\u00bb, la <i>norma normans <\/i>que el disc\u00edpulo ha de tener siempre ante los ojos. Como hemos subrayado, ese Cristo es Jes\u00fas de Nazaret, el Dios- hombre que en la tierra practic\u00f3 con ah\u00ednco la evangelizaci\u00f3n liberadora de los pobres, aquel que realiz\u00f3 la voluntad salv\u00edfica del Padre entregando su vida en la cruz. Es \u00e9l quien invita al misionero a continuar su misi\u00f3n de evangelizador de los pobres (cfr. Lc 4,18), pero al mismo tiempo, es \u00e9l quien sigue clavado en la cruz en los pobres del mundo (cfr. Mt 25,40).<\/p>\n<p>Por otra parte, bas\u00e1ndose en la doctrina pau\u00adlina sobre el bautismo, Vicente concibe todo el desarrollo de la santidad cristiana y lo encuadra dentro de la participaci\u00f3n de la muerte y resurrec\u00adci\u00f3n del Se\u00f1or. A este prop\u00f3sito, a uno de sus mi\u00adsioneros escribe:<\/p>\n<p>Acu\u00e9rdese, padre, de que vivimos en Jesucristo por la muerte en Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>El seguidor, seg\u00fan san Vicente, est\u00e1 llamado a revestirse del esp\u00edritu de ese Jes\u00fas para actuar con las mismas disposiciones o, como hemos se\u00f1alado en el primer cap\u00edtulo, para vivir seg\u00fan la <i>forma <\/i><i>Christi. <\/i>Para Vicente, esa tarea de configurarse con el divino modelo es una obligaci\u00f3n para todos los cristianos y no solamente para los que viven en \u00abestado de religi\u00f3n\u00bb. Contrariando la mentalidad de la \u00e9poca, \u00e9l subraya que el deber de seguir a Jes\u00fas, de ser perfecto, es com\u00fan a todos los bau\u00adtizados, no siendo el estado religioso una garant\u00eda de mayor santidad o de mayor perfecci\u00f3n.<\/p>\n<h4>3.4.2 <i>Dinamismo de la encarnaci\u00f3n<\/i><\/h4>\n<p>Hemos se\u00f1alado en el primer cap\u00edtulo que por encarnaci\u00f3n se entiende la actitud del Verbo que asume y participa de la identidad e historia de un pueblo concreto, de sus necesidades, de sus aspi\u00adraciones, de su cultura. Impregnado por este dinamismo, Vicente da a sus fundaciones un car\u00e1cter secular. A las Hijas de la Caridad, por ejemplo, no les fue f\u00e1cil mantener esa identidad en un con\u00adtexto nada acostumbrado a ver mujeres de h\u00e1bito, fuera de los conventos. Una y otra vez, Vicente repite: vosotras no sois religiosas, porque ese esta\u00addo no es compatible con vuestra vocaci\u00f3n: el ser\u00advicio de los pobres en el mundo.<\/p>\n<p>Por su car\u00e1cter secular, las Hijas de la Caridad no viven en un estado religioso, sino en un \u00abesta\u00addo de caridad\u00bb; no profesan los consejos evang\u00e9\u00adlicos, sino que se ofrecen a Dios para el servicio de los pobres. Vicente considera que es un estado de vida inferior, pero sus miembros tienen la obliga\u00adci\u00f3n de vivir en tanta o mayor perfecci\u00f3n y virtud que aquellas que viven en su convento.<\/p>\n<p>Por otra parte, Vicente quiso que las \u00absiervas de los pobres\u00bb tuviesen el esp\u00edritu de las campesinas y que compartiesen la situaci\u00f3n de los pobres a quienes serv\u00edan. En una carta a una hermana supe\u00adriora de una casa, Vicente expone algunos criterios exigidos a las que pretend\u00edan ingresar en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda. El segundo aspecto que \u00e9l presenta es que \u00ablas Hijas de la Caridad, por ser sirvientes de los pobres, van tambi\u00e9n vestidas y alimentadas pobre\u00admente\u00bb.<\/p>\n<p>Las exigencias de Vicente s\u00f3lo pueden ser enten\u00addidas desde el deseo y el compromiso de seguir a Jes\u00fas, pues de lo contrario podr\u00edan ser manifestaciones de un sospechoso masoquismo. Se trata de dar continuidad al misterio de la encarnaci\u00f3n expresado en la participaci\u00f3n en la suerte de un pueblo que Vicente, a la luz de la fe, consideraba representante de Jes\u00fas.<\/p>\n<h4>3.4.3 <i>Misi\u00f3n: \u00abhacer efectivo el evangelio\u00bb<\/i><\/h4>\n<p>Vicente concibe su misi\u00f3n y la misi\u00f3n de los institutos que \u00e9l ha fundado como una continua\u00adci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo evangelizador y servi\u00addor de los pobres. El lema de los misioneros y de las Hijas de la Caridad expresa el compromiso de fidelidad a la llamada de Jes\u00fas haciendo efectivo su mensaje liberador. Por eso, Vicente reiteradamen\u00adte repite que no basta el amor afectivo que hace que amemos a Dios con cari\u00f1o y con alegr\u00eda, sino que es necesario juntar a este un amor efectivo:<\/p>\n<p>Hay que pasar del amor afectivo al amor efectivo, que consiste en el ejercicio de obras de caridad, en el servicio a los pobres emprendido con alegr\u00eda, con entusiasmo, con constancia y amor.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea de pensamiento, nos parece opor\u00adtuno destacar que la espiritualidad de san Vicente suele ser caracterizada como una espiritualidad de acci\u00f3n. De hecho en algunos pasajes \u00e9l se revela cr\u00edtico para con los que alimentan grandes devo\u00adciones, cuidan excesivamente de su vida interior, manifiestan un gran amor afectivo a Dios, pero en la pr\u00e1ctica, cuando \u00abse trata de trabajar por Dios, de sufrir, de mortificarse, de instruir a los pobres, de ir a buscar a la oveja descarriada, de desear que les falte alguna cosa, de aceptar las enfermedades o cualquier cosa desagradable, \u00a1ay!, todo se viene abajo y les fallan los \u00e1nimos\u00bb Para Vicente, este amor afectivo, en definitiva, no tiene sentido cuando no se traduce en un compromiso a favor de los necesitados. Por eso, dec\u00eda a los suyos: \u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente\u00bb.<\/p>\n<p>Impelido por el amor a Cristo crucificado en los pobres, la acci\u00f3n del disc\u00edpulo seg\u00fan san Vicente se debe desarrollar, como ya hemos dicho, en una doble dimensi\u00f3n: en el alivio de las mise\u00adrias corporales y en la instrucci\u00f3n de los conte\u00adnidos fundamentales de la fe, para que, de este modo, se garantice la salvaci\u00f3n. Los cuidados corporales y espirituales de los pobres est\u00e1n con\u00adtemplados en los fines de sus tres principales fundaciones: las Damas de la Caridad, las Hijas de la Caridad y la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trata, por lo tanto, de una acci\u00f3n orientada a la liberaci\u00f3n total del hombre esclavizado por el pecado de la injusticia, que lo hace vivir en la miseria y, en definitiva, a una recuperaci\u00f3n de la dignidad de hijo de Dios perdida por el pecado y por la ignorancia\u00bb. Eso es, para Vicente, \u00abhacer efectivo el evangelio\u00bb.<\/p>\n<h4>3.4.4. <i>Participar en el destino de Jes\u00fas: consumirse <\/i><i>por los pobres<\/i><\/h4>\n<p>En las p\u00e1ginas anteriores, hemos se\u00f1alado que la participaci\u00f3n en el mismo destino de Jes\u00fas es uno de los rasgos peculiares del seguimiento. Recordamos que los primeros cristianos, a imita\u00adci\u00f3n de Jes\u00fas, tambi\u00e9n se predispon\u00edan a derra\u00admar su sangre. Para Vicente, el servicio dedicado a los pobres, con el mismo esp\u00edritu de Jes\u00fas, es tambi\u00e9n un martirio. En una conferencia sobre la confianza en la Providencia, en agosto de 1656, comenta:<\/p>\n<p>\u00bfCre\u00e9is acaso que no hay m\u00e1s m\u00e1rtires que los que derramaron su sangre por la fe? Por ejemplo, esas hermanas que ha llamado la reina son unas m\u00e1rti\u00adres, pues, aunque no mueran, se exponen al peligro de muerte; lo mismo que tantas buenas hermanas que han dado su vida por el servicio a los pobres; eso es un martirio. Y creo que, si hubieran vivido en tiempos de san Jer\u00f3nimo, \u00e9l las habr\u00eda puesto en las filas de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>A cuatro Hermanas que iban a ser enviadas a una provincia para sustituir a una hermana falleci\u00adda y otras enfermas, Vicente destaca que su fideli\u00addad a Cristo ha de ser llevada hasta el extremo de dar su vida por sus se\u00f1ores, los pobres:<\/p>\n<p>Vais a ocupar el lugar de la que ha muerto, vais al martirio, si Dios quiere disponer de vosotras. En cuanto a nuestra querida hermana, estoy seguro de que actualmente recibe la recompensa de los m\u00e1rti\u00adres; y vosotras tendr\u00e9is esa misma recompensa, si ten\u00e9is la dicha de morir con las armas en la mano, lo mismo que ella. Hijas m\u00edas, \u00a1qu\u00e9 dicha para vosotras!<\/p>\n<p>El servicio a los pobres asumido con todas las consecuencias por amor a Jes\u00fas es, de este modo, la suprema forma de seguirlo, de ser disc\u00edpulo perfecto. En la misma conferencia a las cuatro her\u00admanas, Vicente les recuerda que el martirio es la mejor manera de manifestar el amor a Dios.<\/p>\n<p>Resumiendo, Vicente entendi\u00f3 el servicio a los pobres como una participaci\u00f3n en la misi\u00f3n y en el destino de Jes\u00fas. Su preocupaci\u00f3n por hacer que \u00abellos vivan bien\u00bb fue una respuesta a la llamada de Dios y no una actividad desarrollada por moti\u00advaciones meramente humanas. Por consiguiente, las Hijas de la Caridad, as\u00ed como los misioneros y las damas de las cofrad\u00edas, al dar sus vidas por causa de los pobres, asumiendo los riesgos que esa actividad acarreaba, actualizaron, en la historia, el seguimiento de Jes\u00fas en su forma m\u00e1s radical.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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