{"id":123905,"date":"2024-05-07T08:01:12","date_gmt":"2024-05-07T06:01:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/08\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-04\/"},"modified":"2023-08-19T23:09:57","modified_gmt":"2023-08-19T21:09:57","slug":"san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual"},"content":{"rendered":"<h2><strong><strong>II.- La doctrina espiritual<\/strong><\/strong><\/h2>\n<h3><strong>Sorpresa<\/strong><\/h3>\n<p>Mucho le hubiese sorprendido o\u00edr hablar de su \u00abdoctrina espiritual\u00bb: se hab\u00eda guardado bien de publicar el menor anuncio para dar a conocer sus ideas o sus convicciones m\u00e1s queridas. Hab\u00eda dado a la estampa las <em>Reglas o constituciones comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, <\/em>pero no pod\u00eda obrar de otra manera, y por lo dem\u00e1s no se consideraba enteramente responsable de este diminuto libro que hab\u00eda recogido progresivamente sus experiencias de vida religiosa en com\u00fan. Como la mayor\u00eda de los fundadores, no quer\u00eda dar sino una condensaci\u00f3n del evangelio y se\u00f1alar los medios m\u00e1s r\u00e1pidos, los m\u00e1s simples y los m\u00e1s seguros para \u00abhacer el evangelio efectivo\u00bb en una vida misionera. \u00abUno esperaba ver a un autor y halla a un hombre\u00bb (Pascal). A poco que insistamos, nuestra sorpresa se convierte en decepci\u00f3n o\u2026 en distracci\u00f3n. Malicia aparte, hab\u00eda hecho todo lo necesario para que no se le tratase como a un autor. Hab\u00eda dejado a la Se\u00f1orita Legras recoger, con arreglo a las conferencias, las ense\u00f1anzas que pudiesen servir a las ausentes. Revisaba a menudo el texto y hasta consent\u00eda en prestar su croquis para facilitar la reconstrucci\u00f3n (W, 23; m, 358-25 de enero de 1643-25 de agosto de 1646). Su actitud con respecto a los misioneros era del todo diferente: si hubiese sabido que algunos tomaban pon escrito sus conferencias, se hubiese sublevado. Por fortuna, nadie tuvo el mal gusto de pedir su consentimiento, Los Se\u00f1ores Alm\u00e9ras y Dehorgny, en\u00adcargaron oficial y secretamente al Hermano Bertrand Ducournau de esta delicada tarea. El Se\u00f1or Vicente no contaba m\u00e1s que con tres a\u00f1os de vida. En comparaci\u00f3n con cuanto hab\u00eda dicho a los misioneros desde 1625, el bot\u00edn fue bastante escaso (1\/40). \u00bfPodr\u00eda uno, terminado el inventario, discernir con claridad las constantes (le este pensamiento, captar su organizaci\u00f3n, pronunciarse acerca (le su originalidad`? Aun entre los suyos, subsistieron las vacilaciones.<\/p>\n<h3><strong>Incertidumbre<\/strong><\/h3>\n<p>El se\u00f1or Guillaume Dellville que publica en 1656 un peque\u00f1o resumen del Instituto de la Congregaci\u00f3n (le la Misi\u00f3n, pone entre las virtudes fundamentales la obediencia en lugar de la mortificaci\u00f3n. Hasta el buen Hermano Ducournau, ferviente admirador del Se\u00f1or Vicente, concede en el decurso de su instancia en pro de la transcripci\u00f3n de las pl\u00e1ticas, \u00abque no dice de ordinario m\u00e1s que cosas comunes para las personas espirituales y los sabios, pero que las dice con fuerza. Cuando habla sobre las virtudes propias de los misioneros, las exalta en cuanto a la pr\u00e1ctica y en cuanto a la expresi\u00f3n\u00bb. Nos tranquilizamos y comprendemos algo mejor las vacilaciones del primer bi\u00f3grafo. En 1664, en la primera edici\u00f3n -la que se reproduce constantemente desde 18:39 hasta nuestros d\u00edas- declara que la principal virtud del Se\u00f1or Vicente era la Imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. En 1667, define el esp\u00edritu del se\u00f1or Vicente por referencia a dos virtudes esenciales: la imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or y la conformidad con la voluntad de Dios. Como esta edici\u00f3n manual se convirti\u00f3 en el texto cl\u00e1sico de 1667 a 1748, los lectores vicencianos no pensaron de otro modo. Pero en 1748, la Vida de Collet recogi\u00f3 la caracter\u00edstica de una \u00fanica virtud y no se contradijo el aserto, pues las reediciones de Abelly que entonces se publicaban recog\u00edan, no el texto de 1667, sino el de 1664, que designaba la imitaci\u00f3n de Jesucristo como la \u00fanica nota caracter\u00edstica.<\/p>\n<h3><strong>Las dos tentaciones<\/strong><\/h3>\n<p>En estas condiciones, se concibe con facilidad que durante varios siglos, los bi\u00f3grafos o los espirituales que abordaron al Se\u00f1or Vicente no se hayan inquietado lo m\u00e1s m\u00ednimo: esta devoci\u00f3n a Cristo, este Cristocentrismo bastaba a todo\u2026 y hasta permit\u00eda sucumbir con buena conciencia a las dos tentaciones que alternaban. La primera, a la cual no escap\u00f3 el buen Abelly, fue la de dejarse fascinar por las obras. Desde la entrada del Se\u00f1or Vicente en San L\u00e1zaro, las actividades se multiplican y dispersan la atenci\u00f3n. Es un alarde seguir su desarrollo cronol\u00f3gico y se\u00f1alar sus concordancias con la vida pol\u00edtica y religiosa. Desmenuzado por las instituciones, Vicente fue pronto devorado por sus obras. Desde 1643, los desplazamientos y la actividad en el Consejo de Regencia, transforman infaliblemente a Vicente en gestor de los asuntos nacionales. Se convierte en una funci\u00f3n. Su rostro se pierde en un cuadro de conjunto. EI espesor de los dos primeros libros de Abelly es una prueba (le peso. La hueste de los bi\u00f3grafos, que despu\u00e9s de la canonizaci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente se sucedieron en pelotones de tres o cuatro por a\u00f1o, nos arrastra habitualmente a una aventura que nos hace olvidar alegremente el misterio de la vida interior. Para procurarse una buena conciencia y mantener el aspecto espiritual o edificante, bastaba con componer un libro de virtudes. Lo m\u00e1s sencillo y, se pensaba, lo m\u00e1s fruct\u00edfero para la vida espiritual de los lectores, ser\u00eda adosar a la vida de Vicente el cuadro o escala de las virtudes; las tres teologales y las cuatro cardinales, sin olvidar las virtudes anejas de las que el Se\u00f1or Vicente m\u00e1s hab\u00eda hablado. El procedimiento tan artificial como econ\u00f3mico, sirvi\u00f3 a Abelly, Collet, Mansart, Maynard. Los autores modernos de trozos escogidos lo utilizan sin gran fatiga y los resultados, arlequinadas de textos arrancados a contextos diferentes por la psicolog\u00eda y la cronolog\u00eda, pretenden menos darnos un trazado exacto de la doctrina vicenciana que suministrar un alimento inmediato a la reflexi\u00f3n y a la oraci\u00f3n. La segunda tentaci\u00f3n que viene a alternar con la primera o a reforzarla, fluye de la edici\u00f3n de las obras del Se\u00f1or Vicente en 1881, y sobre todo en 1920-1925. Es la tentaci\u00f3n del aplanamiento cuyas secuelas son tan variadas como imprevisibles. Ese bloque de cartas y de conferencias engendra primeramente un pesado respeto. El macizo de 8.000 p\u00e1ginas en su diversidad multiforme repele a los aventureros. Una inspecci\u00f3n elemental ilumina todas las dificultades de una s\u00edntesis. Las cartas eran numerosas, unas cuatro mil, pero no representaban m\u00e1s que la octava parte de las que el Se\u00f1or Vicente hab\u00eda expedido. Su diversidad iba del simple billete de agradecimiento a la carta circular, pasando por la carta de direcci\u00f3n y la hoja de comisi\u00f3n. No se pod\u00edan ya ignorar las m\u00faltiples ocupaciones del Se\u00f1or Vicente, pero en cambio, se pod\u00eda dudar antes de precisar sus ideas maestras y sus preocupaciones dominantes. El reparto tan desigual de estos escritos en el tiempo no permit\u00eda en absoluto seguir la evoluci\u00f3n y notar las adquisiciones de su vida espiritual. Tres cartas aisladas jalonaban la ruta de 1607 a 1624; 150 p\u00e1ginas de conferencias a los misioneros resum\u00edan la actividad de los a\u00f1os 1625-1645; 280 p\u00e1ginas de pl\u00e1ticas a las Hijas de la Caridad representaban la predicaci\u00f3n mensual de 12 a\u00f1os (1633-1645). A decir verdad, cartas y conferencias no iluminaban bien sino los cinco \u00faltimos a\u00f1os, 1655-1660. No pod\u00edamos escuchar m\u00e1s que las palabras de un viejo, que hablaba entre los 75 y los 80 a\u00f1os. Esas dificultades podr\u00edan servir de apolog\u00eda a los vicencianos que en lo sucesivo se aventuraron a hojear las cartas y las conferencias. Era muy necesario seguir un orden y clasificar los textos. Algunos se contentaron con presentar \u00abconsignas\u00bb, oraciones, pensamientos, elevaciones, etc. Estos florilegios sin pretensiones no estaban desprovistos de utilidad y encontraron siempre lectores y compradores. Otros agruparon los textos y las consideraciones en torno a las exigencias de una funci\u00f3n: el sacerdocio, la direcci\u00f3n de conciencia, el cuidado de los enfermos. Este espigueo de textos para ornamentar unos alv\u00e9olos previamente vaciados no carec\u00eda de seguridad\u2026 pero en fin, habiendo hecho el Se\u00f1or Vicente multitud de cosas y abordado a profesionales de todas las categor\u00edas, los segadores fueron siempre recompensados y los ramilletes fueron siempre agradables y beneficiosos. Arrastrados m\u00e1s bien at los estudios espirituales o sociol\u00f3gicos, algunos autores se esforzaron por relacionar al Se\u00f1or Vicente con alg\u00fan jefe de escuela o alg\u00fan maestro influyente. Vicente fue as\u00ed examinando escrupulosamente partiendo de Berulle, de Francisco de Sales e Ignacio de Loyola.<\/p>\n<h3><strong>Una doctrina en una vida<\/strong><\/h3>\n<p>D\u00factil y abundante, el Se\u00f1or Vicente, pese a su gran condescendencia, escapa a las empresas de simplificaci\u00f3n y de clasificaci\u00f3n. Basta con frecuentarle alg\u00fan tiempo para convencerse de que no es un especulativo. Ninguna originalidad doctrinal como en un B\u00e9rulle, un Olier, un Condren. De otro lado, cualquiera que sea su actitud cuando cita a B\u00e9rulle, remeda a Francisco de Sales, adopta sus comparaciones o hace suyos sus razonamientos, permanece independiente. No es disc\u00edpulo en el sentido escolar de la palabra, como quien adopta espont\u00e1neamente los principios y las directivas de un maestro. No se confina a un solo director y a una sola escuela. Permanece abierto y acogedor para todos. Si se vuelve con predilecci\u00f3n hacia algunos maestros (B\u00e9rulle, Francisco de Sales, Rodr\u00edguez, Vicente Ferrer, Benito de Canfiel, Duval\u2026), toma su porci\u00f3n con una deferencia que salvaguarda su perfecta autonom\u00eda. Al adoptar adapta y a menudo transforma. La originalidad de aqu\u00e9l, que al hablar \u00abexaltaba en cuanto a la pr\u00e1ctica y en cuanto a la expresi\u00f3n\u00bb no est\u00e1 en la doctrina, sino <em>en la vida y en la experiencia. <\/em><\/p>\n<p>Tenemos buenas ocasiones de captar su fisonom\u00eda propia en los tres dominios en los que se sent\u00eda a sus anchas y donde aparec\u00eda como un maestro a sus contempor\u00e1neos: el de la experiencia, el de la fe, el de la prudencia y la experiencia<\/p>\n<h4><strong>1.- La experiencia <\/strong><\/h4>\n<p>Profesaba no ser m\u00e1s que un ignorante, se obstinaba en hacerse pasar por un escolar que se eterniza como una bestia en los bancos de la cuarta. Eso extasiaba a Saint-Cyran, a Lancelot, a Dom Gerberon y a algunos jansenistas. Utilizaron esas declaraciones para construirle una s\u00f3lida reputaci\u00f3n de ignorancia y de estrechez intelectual. Vicente no se preocupaba de ello siquiera.<\/p>\n<p>Ten\u00eda conciencia del muy relativo valor de las grandes ideas, de los raciocinios, de los hermosos pensamientos en la oraci\u00f3n, dm lo, per\u00edodos sonoros de la predicaci\u00f3n. Campesino sensible a las cosas concretas, hab\u00edale trabajado la curiosidad por los conocimientos emp\u00edricos: la alquimia, la terap\u00e9utica. Los argumentos invencibles que acciona un silogismo, las grandes teor\u00edas que nada menean en la vida de los dem\u00e1s parec\u00edanle inconsist e n t e s e irreales. No carec\u00eda de finura. Era de aquellos que est\u00e1n acostumbrados, seg\u00fan Pascal, \u00aba juzgar por el sentimiento\u00bb, que nada entienden en cosas de razonamiento pues quieren desde el comienzo penetrar viendo de una vez y no est\u00e1n acostumbrados abuscar los principios\u00bb. Por su parte, Vicente afirmaba: <em>No se cree a un hombre porque sea sabio sino porque le estimamos bueno y le amamos. Nuestro Se\u00f1or previno con su amor a aquellos a quienes indujo a creer en El. <\/em><\/p>\n<p>Sus ideas no son aislables o reductibles a proposiciones abstractas. lnspiradas y protegidas por el amor que las anima, se expresan en la vida que las desarrolla y prolonga. El amor no es en consecuencia de su pensamiento, al contrario, dir\u00edase, el pensamiento no es m\u00e1s que un hijo y una expresi\u00f3n de su amor. Su vida es experiencia, y esta experiencia conlleva y verifica una doctrina. Esto nos explica el movimiento fundamental de su existencia. No pas\u00f3 de una idea n una acci\u00f3n o a una manera de vivir cono si su resoluci\u00f3n condensara el fruto de un retiro. Todo nos lleva a creer que incluso despu\u00e9s de las conversaciones con el se\u00f1or<sup>&#8211;<\/sup> de B\u00e9rulle y el buen Se\u00f1or Duval, su bagaje intelectual no era imponente. Entre 1613 y 1617, evoluciona desde la iniciaci\u00f3n de una experiencia hasta un estado de vida deliberado, formula claramente lo que ha comenzado a vivir. Su esp\u00edritu est\u00e1 adherido a los acontecimientos y m\u00e1s todav\u00eda a las personas que interpretan loa hechos. Purificado por la gracia y las pruebas, descifra los acontecimientos y se aplica a darles una respuesta. Cuando averigua que \u00e9l, Vicente, debe remediar la ignorancia de los pobres y de los sacerdotes, se esfuerza por reconocer las condiciones que requiere esta misi\u00f3n. Una expresi\u00f3n familiar traduce el ritmo de su progreso y distingue las etapas de \u00e9ste. <em>\u00a1Hay que darse a Dios <\/em>para servir a los pobres\u2026 para ir de misiones; para dirigir los seminarios, a los ordenandos\u2026 Es por haberse efectuado esta donaci\u00f3n, por lo que podr\u00e1 uno luego tomar la palabra, adoptar la pr\u00e1ctica, las disposiciones m\u00e1s aptas y m\u00e1s caritativas para con quien se presente, bien recomendado sin duda, tal Francisco de Sales, Pedro de B\u00e9rulle, santa Teresa, san Ignacio, el Se\u00f1or Duval, Benito de Canfield. El equilibrio del ser est\u00e1 en la acci\u00f3n que da verdad a su existencia. Esta acci\u00f3n consiste en hacer a Cristo presente y operante en uno mismo haci\u00e9ndose uno presente a \u00c9l y obrando para El. En su nombre, <em>In nomine Domini\u2026 En el nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. <\/em><\/p>\n<p>Hay que comenzar por la acci\u00f3n. Vicente subraya complacidamente cada palabra del Evangelio. <em>B\u00fasquese, no es m\u00e1s que una. palabra, mas par\u00e9ceme que dice mucho; quiere decir que nos pongamos en la disposici\u00f3n de aspirar siempre a lo que se nos recomienda, de trabajar incesantemente por el reino de Dios y de no permanecer en estado laxo y detenido, de atender al interior para regularlo bien, y no al exterior para divertirse. <\/em>Buscad, buscad, <em>eso dice <\/em>cuidado, <em>eso dice <\/em>acci\u00f3n. Se sabe asimismo su definici\u00f3n del amor y del celo: Si <em>el amor de Dios es fuego, el celo es su llama. <\/em>El Se\u00f1or Vicente volv\u00eda a menudo sobre el resumen de la vida de Jes\u00fas que da el primer cap\u00edtulo de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Nuestro Se\u00f1or \u00abobr\u00f3 y ense\u00f1\u00f3\u00bb. Part\u00eda de esa expresi\u00f3n para proclamar la indispensable prioridad de la acci\u00f3n. Si hay que ser antes de obrar, hace falta, antes de ense\u00f1ar, actuar y practicar. Hay<em> que comenzar por establecer el reino de\u00a0 Dios en uno mismo y despu\u00e9s en los dem\u00e1s. Hay que tender a la vida interior, y si se falta ah\u00ed, se falta en todo. <\/em><\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n no es solamente un gasto mec\u00e1nico de fuerza o una satisfacci\u00f3n instintiva. Es una manera y sin duda, para el Se\u00f1or Vicente la principal y puede que la \u00fanica de unirse a una realidad invisible, a la voluntad de Dios y a Dios mismo. <em>Hay que santificar<\/em><em><sup>&#8211;<\/sup><\/em><em>las propias ocupaciones buscando en ellas a Dios para encontrarle all\u00ed, m\u00e1s que para verlas hechas. <\/em>S\u00f3lo esta intenci\u00f3n de rebasar lo visible atraves\u00e1ndolo da un valora la acci\u00f3n. Observando el <em>t\u00e9rmino <\/em>que contempla la acci\u00f3n se apercibe uno de que no es un prototipo inm\u00f3vil; es una persona viva y amante: Cristo. <em>Nada me agrada, <\/em>afirmaba Vicente, <em>m\u00e1s que en Jesucristo. <\/em>Esta polarizaci\u00f3n hacia una persona invisible da la orientaci\u00f3n de su pensamiento profundo, su parcialidad, su manera de hablar. El Se\u00f1or Vicente siembra sus discursos de aforismos, de citas, pero jam\u00e1s utiliza \u00e9stas como principios absolutos, como cosas que constri\u00f1en. Son para \u00e9l procedimientos, toques para evocar una vida. Hasta las m\u00e1ximas evang\u00e9licas son condensaciones de la vida de Cristo. No tienen fuerza por s\u00ed mismas, son solamente la expresi\u00f3n de la fuerza de Jes\u00fas, que se expresa por ellas y en ellas. <em>Nuestro Se\u00f1or -y <\/em>no tal sentencia evang\u00e9lica<em>s la regla de la Misi\u00f3n. <\/em><\/p>\n<h4><strong>2.- La fe<\/strong><\/h4>\n<p><strong>La realidad de lo invisible en Cristo<\/strong><\/p>\n<p>Lo visible no es pues la \u00fanica realidad. Todo lo contrario, no es ni siquiera una realidad, es una sombra. \u00bfPor qu\u00e9 extra\u00f1arse de los cambios y variaciones\u00bb La Escritura declara que jam\u00e1s permanecemos en el mismo estado y vemos por lo dem\u00e1s a los hombres girar como veletas. Este cambio y estas variaciones denuncian la falsa solidez de lo creado. Quien construye sobre estas vanidades huecas e inconstantes es un necio. El sabio y el hombre de buen sentido reclaman igualmente para construir y construirse, una base s\u00f3lida, la roca que nadie ataca y que nadie conmueve. Al t\u00e9rmino de las indagaciones, ser\u00e1 preciso convenir en que <em>solas las verdades eternas son capaces de llenar nuestro coraz\u00f3n<\/em>. Pero Vicente no se detiene en los arquetipos et\u00e9reos o en las esencias eternas. Se apoya sobre todo en las ense\u00f1anzas y en las promesas evang\u00e9licas. Esta eternidad s\u00f3lida es una vida, se concentra, dir\u00edase, en un rostro, el de Cristo. El Cristo que el Se\u00f1or Vicente contempla y adora no es el calco de una verdad eterna, es un ser hist\u00f3rico, es el enviado del Padre para salvar a los hombres. El amor del Padre le ha comisionado para esta empresa, que conlleva el anonadamiento de la Encarnaci\u00f3n, los sufrimientos y la muerte. El Cristo misionero pone en movimiento a todo y en ese movimiento hay que colocarse. Todo hombre debe asociarse a esta misteriosa aventura del Verbo Encarnado. R\u00e1pidamente, pero con mucha firmeza, Vicente nos da un retrato interior de Jes\u00fas. Del lado del Padre, el Hijo de Dios no es sino estima, honor, amor. Esta disposici\u00f3n le invita a darse y le opone fundamentalmente al mundo malo que es, seg\u00fan san Juan, concuspiscencia de los ojos, concupiscencia de la carne, soberbia de la vida.<\/p>\n<p><strong>La terminaci\u00f3n en Cristo<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Cristo no se ha interrumpido su vida. Prosigue en la Iglesia que la hace presente a todos los tiempos y en todos los lugares. Pero esta presencia de Jes\u00fas es una viva expresi\u00f3n de su esp\u00edritu. De la misma manera que Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a los pobres, apareci\u00f3 como un pobre, se nos representa por los pobres, la Iglesia de Jes\u00fas est\u00e1 centrada en los pobres y debe organizarse para ellos. Como Jes\u00fas, la Iglesia animada por el esp\u00edritu de Dios debe primeramente dirigirse a los pobres. Estos lo merecen evidentemente a los ojos de la fe, pues son lugartenientes privilegiados de Dios. Son ellos quienes abren las puertas de la eternidad. Quien sepa v<em>olver la medalla <\/em>ver\u00e1 en ellos la imagen viva de la vida y de la muerte de Jes\u00fas. Obran misteriosamente sobre nosotros. Por su presencia, nos piden que nos adaptemos a ellos. Tomando la actitud que Cristo ten\u00eda a su respecto, establece uno en s\u00ed mismo las disposiciones que preludian toda evangelizaci\u00f3n: el amor que previene tiene rostro de pobreza y de humildad. As\u00ed se inicia la vida de Jes\u00fas en los corazones humanos. A decir verdad, esta vida se ha merecido gracias a la muerte de Jes\u00fas. Pero la muerte de Jes\u00fas no obra mec\u00e1nicamente. Todav\u00eda menos inmediata y necesariamente. Depende de la aceptaci\u00f3n humana y para vivir en Jesucristo hace falta consentir en morir con Jesucristo. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esta muerte m\u00edstica instaurada por el bautismo? En una vida de mortificaci\u00f3n o con toda exactitud en una vida semejante a la de Cristo en la tierra. Parad\u00f3jicamente, morimos en Jesucristo mediante la vida de Jesucristo. Esta vida por Cristo y en Cristo permanece escondida sin duda, misteriosa. No por eso deja de exigir esa muerte a s\u00ed mismo. Sin esa renuncia y esa humildad que vac\u00edan a un alma de s\u00ed misma, no se puede \u00abverdaderamente\u00bb vivir en Cristo y Cristo no puede obrar en el alma. Es en las almas vac\u00edas de s\u00ed mismas donde Cristo no solamente subsiste, sino que act\u00faa y obra. No hay vida ni acci\u00f3n sino en Jesucristo.<\/p>\n<h4><strong>3.- La prudencia <\/strong><\/h4>\n<p>\u00abEl Se\u00f1or Vicente, declaraba el Padre Ch. de Condren, tiene el car\u00e1cter de la prudencia\u00bb. Esta prudencia consist\u00eda con toda precisi\u00f3n en ajustarse al modo del que la sabidur\u00eda eterna hab\u00eda vivido y hablado. Prudencia, camino de sencillez, pureza de intenci\u00f3n, eran para el Se\u00f1or Vicente todo uno. \u00bfC\u00f3mo obraba esa regulaci\u00f3n conforme a la sabidur\u00eda eterna? Vicente apelaba muy a menudo a tres preceptos que daban a la vida en Cristo y en Dios su estilo y su cu\u00f1o. El primero concierne al enderezamiento y fijeza de la intenci\u00f3n. <em>Hace falta, <\/em>repet\u00eda a menudo Vicente, <em>comenzar por Dios, mirar a Dios desde el comienzo, hace falta pedir una participaci\u00f3n en el esp\u00edritu de Dios, una participaci\u00f3n en la visi\u00f3n de Dios. Hace falta comenzar por las cosas de Dios, hay que hacer sus cosas, el har\u00e1 las nuestras. Hay que ver las cosas como son en Dios y no como aparecen, de otra manera nos enga\u00f1ar\u00edamos gravemente. <\/em><\/p>\n<p>E1 segundo precepto es a la vez una expresi\u00f3n y un control de esta fijeza en lo invisible. \u00bfC\u00f3mo saber si la acci\u00f3n que nos da a Dios nos asume totalmente? Si sostiene bien los \u00abextremos\u00bb. As\u00ed al amor afectivo debe siempre corresponder el amor efectivo; de otra suerte es una ilusi\u00f3n. Igualmente, a la mortificaci\u00f3n interior debe siempre corresponder la mortificaci\u00f3n exterior, si no, <em>demuestra uno evidentemente no ser mortificado, ni interior t\u00fa exteriormente<\/em>. Aun el amor y la uni\u00f3n con Dios deben tener en cuenta un tercer t\u00e9rmino. No <em>basta que yo ame a <\/em>Dios, asegura Vicente, si <em>mi pr\u00f3jimo no le ama<\/em>. Hay que unirse al pr\u00f3jimo para unirse a Dios. La \u00faltima regla concierne al r\u00e9gimen de la acci\u00f3n. Lo mismo que la acci\u00f3n de Dios arraiga por decirlo as\u00ed en la inmutable esencia divina, y son eternos e inmutables sus designios, as\u00ed el t\u00e9rmino de la acci\u00f3n debe siempre ser firme e invariable. Pero as\u00ed como Dios var\u00eda su expresi\u00f3n para alcanzarnos, se refracta y parece progresar en el tiempo utilizando los acontecimientos cambiantes, as\u00ed tambi\u00e9n hay que utilizar el tiempo y los acontecimientos para adaptarse m\u00e1s profundamente a Dios y comunicar literalmente con su querer y, no querer. <em>Firme e invariable en el fin, dulce y suave en los medios, <\/em>he ah\u00ed, para el Se\u00f1or Vicente, el alma del buen r\u00e9gimen. Estos tres preceptos dan a la doctrina del Se\u00f1or Vicente, su fisonom\u00eda, sus rasgos caracter\u00edsticos.<\/p>\n<p>La vida debe ensancharse sin cesar en la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>La vida y la acci\u00f3n no tienen profundidad y verdad m\u00e1s que en la fe.<\/p>\n<p>La vida en la fe debe prolongarse sin cesar, adaptarse para mantener su intenci\u00f3n de eternidad. Seg\u00fan las vocaciones y los estados, Vicente calificaba los esfuerzos en t\u00e9rminos de virtudes: la humildad, la sencillez, la mortificaci\u00f3n, el celo, etc. Ped\u00eda cinco virtudes a los misioneros y no exig\u00eda m\u00e1s que tres a las Hijas de la Caridad. Cada cual, mirando al Se\u00f1or Vicente, sab\u00eda muy bien lo que ten\u00eda que hacer. Era la prudencia viviente. El Se\u00f1or Vicente, se dec\u00eda habitualmente, no cambia, el Se\u00f1or Vicente es siempre el Se\u00f1or Vicente. Evocaba claramente la inmutable ternura de Dios. A todos parec\u00eda asimismo prodigiosamente flexible y d\u00factil. Este intuitivo, cuyas emociones e impulsos hubiesen podido provocar cat\u00e1strofes, chocaba a sus interlocutores por su reserva y provocaba en torno a s\u00ed un apaciguamiento que muchos consideraban como milagroso. Su alma se ejercitaba y se desplegaba en la presentaci\u00f3n siempre concreta y muy clara de sus pensamientos y de sus sentimientos. Hablaba pasando sin esfuerzo de una consideraci\u00f3n a una escena viva, casando con gracia lo visible y lo invisible, aliando asimismo la finura gascona al respeto y a la afectuosa hombr\u00eda de bien. M\u00e1s que un recuerdo, su conversaci\u00f3n era una presentaci\u00f3n de Jes\u00fas, una puesta en presencia de su misterio en los pobres.<\/p>\n<h4><strong>4.- El esp\u00edritu y el misterio de la caridad <\/strong><\/h4>\n<p>Y sin embargo, quien quisiera reducir la doctrina del Se\u00f1or Vicente a esos tres preceptos, se arriesgar\u00eda mucho a dejar escapar lo mejor de su esp\u00edritu. Observ\u00e9mosle dirigi\u00e9ndose a los misioneros y a las Hijas de la Caridad, a los ignorantes<\/p>\n<p>o a los espirituales: su discurso no es m\u00e1s que un \u00absigno\u00bb, su doctrina no es m\u00e1s que la envoltura a menudo parcial y siempre ef\u00edmera de un esp\u00edritu que ha de sobrevivirle. Considerados en s\u00ed y por s\u00ed mismos esos revestimientos protectores dan el cambio y deforman. Reducen y atosigan lo que ten\u00edan la misi\u00f3n de salvaguardar y de proclamar. De la misma suerte \u00abuna doctrina espiritual\u00bb reducida a esas articulaciones esquel\u00e9ticas o a esas consideraciones edificantes no es ya un alimento capaz de sostener un esfuerzo o de inclinar un alma a Dios: es un residuo. Pese a su pasi\u00f3n por catequizar, el Se\u00f1or Vicente, ese campesino hecho santo, parece especialmente agraciado para implantar esta convicci\u00f3n en todas las sazones de la vida. La doctrina no es colecci\u00f3n de conceptos o encadenamiento de principios, es el esfuerzo de una vida que ensaya a secundar el despliegue de otra vida: la vida de Jes\u00fas en las almas. El valor de una ense\u00f1anza no se mide pues por lo que concentra o lo que retiene, sino por lo que evoca o recuerda. El Se\u00f1or Vicente desalienta con una sonrisa todas las consagraciones de f\u00f3rmula, todas las canonizaciones de m\u00e9todo. Hab\u00eda tenido por t\u00e1ctica rehusar los exorcismos espectaculares y abordar al demonio, lejos del teatro, entre bastidores y en particular. Usa de las mismas industrias y rechaza suavemente las sistematizaciones simplificadoras. Ama el orden, el rigor, el m\u00e9todo, las precisiones, sin duda alguna, pero no se deja cifrar en f\u00f3rmulas aritm\u00e9ticas. Su esp\u00edritu pasa a trav\u00e9s de las palabras. Seg\u00fan la vocaci\u00f3n c\u00ede sus oyentes cambia el contenido de sus expresiones y orienta a los misioneros en la humildad y a las Hijas de la Caridad en la sencillez. Con toda seguridad, hacen falta cinco virtudes, para ser buen \u00abcontinuador de Jes\u00fas\u00bb: la humildad, la sencillez, la mortificaci\u00f3n, la mansedumbre y el celo, pero basta con tres virtudes: la caridad, la humildad y la sencillez para convertirse en una verdadera hija de Dios. No hay error posible. Cada cual, mirando al Se\u00f1or Vicente, sab\u00eda no solamente lo que ten\u00eda que ser sino todo lo que deb\u00eda hacer. Invenciblemente, hac\u00eda olvidar las palabras y las frases, pon\u00eda frente por frente de la tarea esencial: despojarse de s\u00ed, ofrecerse a Cristo, al que da a las almas. \u00bfQu\u00e9 importa el que se inviertan o se alternen las f\u00f3rmulas? <em>Hay que despojarse de s\u00ed, para llenarse de Dios, hay que darse a Dios para despojarse de s\u00ed. <\/em>Lo esencial, se ve y se siente, es darse. La misma libertad respecto a las palabras, cuyo contenido espiritual se renueva. La uniformidad religiosa tiene sus exigencias y \u00e9l lo recuerda, la continuidad se opone a la naturaleza y la constri\u00f1e para razonarla. Pero la fijaci\u00f3n, la esclerosis, el inmovilismo, son tambi\u00e9n las enfermedades mortales del alma. Quien se repite sin cesar, var\u00eda m\u00e1s de lo que piensa porque se deteriora. El secreto de la continuidad est\u00e1 en la fidelidad. Sin pausa, Dios trabaja; tambi\u00e9n sin tregua, nos invita a asociarnos a sus iniciativas, a secundar sus ingeniosidades, a hacer que se desplieguen las m\u00faltiples formas de su \u00fanico amor. <em>Seamos firmes, no desistamos, <\/em>tales son las consignas. Pero tambi\u00e9n, qu\u00e9 error cerrarse sobre s\u00ed mismo en nombre de un principio. La firmeza es una ductilidad permanente. Se desarrolla como una energ\u00eda vital. Se fortifica y enriquece en la voluntad de unirse a todos, en la intenci\u00f3n nunca totalmente ilusoria de hacer que se derritan al sol <em>de la bondad divina <\/em>las corazas de amor propio m\u00e1s duras que acero templado. Humilde y tenaz, Vicente cursa as\u00ed su noviciado de la caridad. Los mejores sujetos saben que no profesar\u00e1n m\u00e1s que en la eternidad. Aqu\u00ed abajo, las fiebres debilitadoras suceden a las fiebres din\u00e1micas, los espejismos falaces hurtan las certidumbres pri\u00admeras. \u00bfQui\u00e9n llega jam\u00e1s a desechar definitivamente esos fantasmas de caridad que vagabundean desde las puertas del Ed\u00e9n hasta las sesiones del juicio de Dios? Solos los pobres, esos m\u00edseros vivientes, tienen alg\u00fan poder sobre ellos. Pero nadie tiene derecho a servirse de \u00e9stos como de un instrumento. Ser\u00eda sacrilegio. Aun para un buen fin, \u00abla caridad\u00bb no puede colonizar a los pobres. Un paternalismo mal bautizado no es m\u00e1s que una a\u00f1agaza tan repugnante como el ego\u00edsmo sentimental que emplea el sufrimiento de los pobres como desag\u00fce de su piedad. El Pobre de Dios que Vicente introduce en la conversaci\u00f3n no garantiza la buena conciencia, al contrario la inquieta. No olvida al verdadero Dios pues no puede tolerar su ausencia. Es que en efecto recibe su poder y su nobleza del Cristo humillado que no tiene m\u00e1s que esta voz para hacerse o\u00edr bien. La vocaci\u00f3n eterna del pobre consiste en denunciar <em>la sensualidad que se entromete por doquier. Su <\/em>poder es extremo, su clarividencia temible. En la Iglesia, es un rico, un Se\u00f1or. Por dondequiera que pasa, puede prender el fuego que no muere. Pese a su garbo de indigente, nutre a todos los que viven para servirle. El Se\u00f1or Vicente se convirti\u00f3 en uno de sus primeros clientes. A los hambrientos de Dios que le rodean y le piden una \u00abdoctrina\u00bb, tiende silenciosamente el pan de los pobres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>II.- La doctrina espiritual Sorpresa Mucho le hubiese sorprendido o\u00edr hablar de su \u00abdoctrina espiritual\u00bb: se hab\u00eda guardado bien de publicar el menor anuncio para dar a conocer sus ideas o sus convicciones m\u00e1s queridas. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":404084,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[218,230,224,142,126,227,172,143],"class_list":["post-123905","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-almeras","tag-berulle","tag-collet","tag-dehorgny","tag-maynard","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"II.- La doctrina espiritual Sorpresa Mucho le hubiese sorprendido o\u00edr hablar de su \u00abdoctrina espiritual\u00bb: se hab\u00eda guardado bien de publicar el menor anuncio para dar a conocer sus ideas o sus convicciones m\u00e1s queridas. ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-05-07T06:01:12+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"799\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"22 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual\",\"datePublished\":\"2024-05-07T06:01:12+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/\"},\"wordCount\":5143,\"commentCount\":1,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2013\\\/04\\\/d-1.jpg?fit=1200%2C799\",\"keywords\":[\"Abelly\",\"Almer\u00e1s\",\"Berulle\",\"Collet\",\"Dehorgny\",\"Maynard\",\"Pobreza\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2013\\\/04\\\/d-1.jpg?fit=1200%2C799\",\"datePublished\":\"2024-05-07T06:01:12+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2013\\\/04\\\/d-1.jpg?fit=1200%2C799\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2013\\\/04\\\/d-1.jpg?fit=1200%2C799\",\"width\":1200,\"height\":799,\"caption\":\"- 49 TAB. On ignore actuellement l\u2019auteurs et la date de ce tableau. L\u2019origine est probablement espagnole vue la forme des cornettes et sans doute du 19e si\u00e8cle. Il a \u00e9t\u00e9 enregistr\u00e9 \u00e0 partir d\u2019une reproduction conserv\u00e9e aux Archives de la Congr\u00e9gation \u00e0 Paris.\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/chento.org\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/JavierChento\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/https:\\\/\\\/twitter.com\\\/javierchento\"],\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/chento\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual - Somos Vicencianos","og_description":"II.- La doctrina espiritual Sorpresa Mucho le hubiese sorprendido o\u00edr hablar de su \u00abdoctrina espiritual\u00bb: se hab\u00eda guardado bien de publicar el menor anuncio para dar a conocer sus ideas o sus convicciones m\u00e1s queridas. ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2024-05-07T06:01:12+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":799,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"22 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual","datePublished":"2024-05-07T06:01:12+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/"},"wordCount":5143,"commentCount":1,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799","keywords":["Abelly","Almer\u00e1s","Berulle","Collet","Dehorgny","Maynard","Pobreza","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799","datePublished":"2024-05-07T06:01:12+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799","width":1200,"height":799,"caption":"- 49 TAB. On ignore actuellement l\u2019auteurs et la date de ce tableau. L\u2019origine est probablement espagnole vue la forme des cornettes et sans doute du 19e si\u00e8cle. Il a \u00e9t\u00e9 enregistr\u00e9 \u00e0 partir d\u2019une reproduction conserv\u00e9e aux Archives de la Congr\u00e9gation \u00e0 Paris."},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-2-la-doctrina-espiritual\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 2.- La doctrina espiritual"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/d-1.jpg?fit=1200%2C799","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-wet","jetpack-related-posts":[{"id":387692,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fuentes-de-doctrina-vicenciana-y-criterios-de-lectura\/","url_meta":{"origin":123905,"position":0},"title":"Fuentes de doctrina vicenciana y criterios de lectura","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"14\/08\/2016","format":false,"excerpt":"La vocaci\u00f3n del cristiano consiste en seguir a Jes\u00fas. Cristianos, precisamente, llamaron por primera vez en Antioqu\u00eda a los disc\u00edpulos del Se\u00f1or (cf. Hch 11,26). Desde entonces los seguidores de Cristo expresan su fe viviendo el ideal de la Buena Nueva encarnada y predicada por Jes\u00fas de Nazaret, el Cristo\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Fuentes-de-doctrina-vicenciana.jpg?fit=1199%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Fuentes-de-doctrina-vicenciana.jpg?fit=1199%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Fuentes-de-doctrina-vicenciana.jpg?fit=1199%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Fuentes-de-doctrina-vicenciana.jpg?fit=1199%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/Fuentes-de-doctrina-vicenciana.jpg?fit=1199%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":119880,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/identificacion-de-jesucristo-con-el-pobre-parte-ii-capitulo-1\/","url_meta":{"origin":123905,"position":1},"title":"Identificaci\u00f3n de Jesucristo con el pobre. Parte II, Cap\u00edtulo 1","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"14\/02\/2015","format":false,"excerpt":"Parte II: La identificaci\u00f3n en san Vicente de Pa\u00fal Hemos estudiado a la luz de las divinas p\u00e1ginas la doc\u00adtrina admirable de la identificaci\u00f3n de Jesucristo con los m\u00e1s peque\u00f1os.Veamos ahora como segunda parte esta misma doctrina realizada. Iluminada por el esplendor de la santidad. Porque los santos son \u00e9sto\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":116383,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/bibliografia-vicenciana-1960-1970-en-torno-a-la-espiritualidad-de-san-vicente\/","url_meta":{"origin":123905,"position":2},"title":"Bibliograf\u00eda Vicenciana 1960-1970 en torno a la espiritualidad de San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/07\/2021","format":false,"excerpt":"Lo que antes se llamaba Asc\u00e9tica y M\u00edstica, hoy se llama com\u00fanmen\u00adte Espiritualidad. Es una palabra tra\u00edda de Francia, como tantas otras, que tambi\u00e9n han hecho fortuna, m\u00e1s por moda que por convencimiento. As\u00ed se bautizan los tratados de Historia, desde Pourrat (1926) hasta Bouyer-Vandenbroucke (1963). El recomendar tan insistentemente\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131925,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/interesados-en-conocer-el-espiritu-de-la-congregacion\/","url_meta":{"origin":123905,"position":3},"title":"Interesados en conocer el esp\u00edritu de la Congregaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/08\/2019","format":false,"excerpt":"\"Todo letrado que entiende del reinado de Dios se paree a un padre de familia que saca de su arc\u00f3n cosas nuevas y antiguas\". (Mt 13,52). \"Todos se afanar\u00e1n siempre por conocer m\u00e1s profundamente este esp\u00edritu, volviendo al Evangelio, al ejemplo de San Vicente y a su doctrina, en la\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":116979,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-y-renovacion-conciliar\/","url_meta":{"origin":123905,"position":4},"title":"Espiritualidad vicenciana y renovaci\u00f3n conciliar","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/03\/2015","format":false,"excerpt":"En la Iglesia posconciliar se necesita un estudio s\u00f3lido y diverso de la espiritualidad cristiana b\u00e1sica y de las \"espiritualidades\" que han aplicado la Espiritualidad evang\u00e9lica a distintas situa\u00adciones hist\u00f3ricas y a familias religiosas y apost\u00f3licas, para reali\u00adzar la \"adecuada renovaci\u00f3n\" de estas espiritualidades a la au\u00adt\u00e9ntica espiritualidad Cristoc\u00e9ntrica y\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"concilio1","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/01\/concilio1-300x113.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":131669,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/edificad-sobre-roca-firme\/","url_meta":{"origin":123905,"position":5},"title":"Edificad sobre roca firme","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/11\/2014","format":false,"excerpt":"\"Todo aquel que escucha estas palabras m\u00edas y las pone por obra se parece al hombre sensato que edific\u00f3 su casa sobre roca. Cay\u00f3 la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos, y arremetieron contra la casa; pero no se hundi\u00f3, porque estaba cimentada sobre roca firme\". (Mt 7,24-25). \"La\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"casa-rocas","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/11\/casa-rocas-300x183.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/123905","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=123905"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/123905\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405392,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/123905\/revisions\/405392"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/404084"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=123905"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=123905"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=123905"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}