{"id":122108,"date":"2013-05-02T03:42:40","date_gmt":"2013-05-02T01:42:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=122108"},"modified":"2016-07-26T19:19:14","modified_gmt":"2016-07-26T17:19:14","slug":"la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/","title":{"rendered":"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/buensamaritano.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-122110\" alt=\"buensamaritano\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/buensamaritano-300x225.jpg?resize=300%2C225\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>\u00abMuchas otras cosas deber\u00e1 ser y hacer la Iglesia; pero si no est\u00e1 transida \u2014por cristiana y por humana\u2014 de la misericordia de la par\u00e1bola, si no es, antes que nada, buena samaritana, todas las dem\u00e1s cosas ser\u00e1n irrelevantes y podr\u00e1n ser incluso peligrosas si se hacen pasar por su principio fundamental\u00bb (Jon Sobrino).<\/p>\n<h2><b>Peque\u00f1a historia del amor samaritano<\/b><\/h2>\n<p>Las transformaciones sociales, pol\u00edticas y culturales han hecho que la acci\u00f3n social y caritativa de la Iglesia se manifestara de formas muy diversas a lo largo del tiempo. En esta primera parte del cap\u00edtulo ofreceremos una visi\u00f3n panor\u00e1mica de la historia del amor samaritano.<\/p>\n<h3><b><i>Atenci\u00f3n a los pobres<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Desde los tiempos m\u00e1s remotos, el mandamiento nuevo del amor impuls\u00f3 a los cristianos a compartir sus bienes con los hermanos necesitados. Al principio fue de modo espont\u00e1neo, como en la primera comunidad de Jerusal\u00e9n, donde vend\u00edan sus propiedades para distribuir entre los dem\u00e1s el dinero obtenido (Hch 2,44-45; 4,34-35). Pero, naturalmente, a medida que crec\u00eda el n\u00famero de los creyentes, result\u00f3 imprescindible alg\u00fan tipo de organizaci\u00f3n, y el primer intento, todav\u00eda dentro de la Iglesia apost\u00f3lica, fue la elecci\u00f3n de 7 di\u00e1conos para encargarles esa tarea (cf. Hch 6,1-7).<\/p>\n<p>Naturalmente, con esa acci\u00f3n organizada sigui\u00f3 coexistiendo la generosidad espont\u00e1nea, que a veces lleg\u00f3 al extremo de venderse uno a s\u00ed mismo como esclavo para ayudar a los pobres con el dinero obtenido, o bien ocupar el lugar de un esclavo para conseguir su libertad. San Clemente Romano dice en el a\u00f1o 96 d.C. que \u00abmuchos\u00bb proced\u00edan as\u00ed. Nos constan algunos nombres: San Pedro el Colector mand\u00f3 a su tesorero que le vendiera en provecho de los indigentes, y San Serapi\u00f3n se entreg\u00f3 a una pobre mujer para ser vendido a unos juglares griegos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Tertuliano, los paganos admiraban la generosidad con que compart\u00edan sus bienes los cristianos: \u00abMirad \u2014dec\u00edan\u2014 c\u00f3mo se aman entre s\u00ed\u00bb. Evidentemente, no todos eran igual de generosos. Hermas critic\u00f3 a algunos cristianos ricos que se alejaban de la comunidad \u00abpor miedo a que se les pida algo\u00bb.<\/p>\n<p>Hacia la mitad del siglo IV, encontramos documentada la existencia de <i>diakon\u00edas<\/i>, tanto en los monasterios como en las di\u00f3cesis, para atender a los necesitados. En el mundo latino se llamaban \u00abmatr\u00edculas\u00bb, porque atend\u00edan a los pobres \u00abmatriculados\u00bb.<\/p>\n<p>Por aquellos a\u00f1os, la organizaci\u00f3n del servicio a los pobres alcanz\u00f3 ya sorprendentes niveles de complejidad y eficacia. San Basilio, por ejemplo, fund\u00f3 en la periferia de su sede episcopal (Cesarea de Capadocia) un barrio, llamado inmediatamente \u00abBasiliada\u00bb, para centralizar all\u00ed todos los servicios de asistencia a los necesitados: ten\u00eda edificios destinados al cuidado de los enfermos, indigentes y peregrinos, asilo, hospeder\u00eda, talleres de artesanos de distintos oficios, etc. Nadie pudo denunciar a los ricos aferrados a sus riquezas con m\u00e1s autoridad moral que \u00e9l, porque, junto a su hermana Santa Macrina \u2014pertenec\u00edan a una familia muy rica\u2014, dedicaron a esa obra todos sus bienes personales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para luchar contra los especuladores, almacenaba grano durante los a\u00f1os de buenas cosechas, vendi\u00e9ndolo a precio normal en los a\u00f1os de escasez. A su muerte, los jud\u00edos y los paganos se unieron a los cristianos en el cortejo f\u00fanebre, testimoniando as\u00ed que hab\u00eda beneficiado a todos por igual.<\/p>\n<p>Es imposible calcular la cuant\u00eda que alcanzaban las ayudas por aquel tiempo, aunque existen algunos indicios. Por ejemplo, San Juan Cris\u00f3stomo dice en uno de sus sermones: \u00abLa Iglesia (de Constantinopla), cuyas rentas no llegan a las de uno de esos grandes opulentos, ni aun de los muy ricos, socorre diariamente a tantas viudas y v\u00edrgenes que su lista ha alcanzado la cifra de los tres mil [\u2026]. Con diez personas que se decidieran a gastar como la Iglesia, no quedaba un pobre en toda la ciudad\u00bb.<\/p>\n<p>Es significativo el testimonio de un hombre que odiaba visceralmente a los cristianos: El emperador romano Juliano el Ap\u00f3stata (\u0085 363) escribe en una de sus cartas: \u00ab\u00bfC\u00f3mo no vemos que lo que m\u00e1s ha contribuido al crecimiento del ate\u00edsmo (= el cristianismo) es la humanidad con los extranjeros y su cuidado en enterrar a los muertos? Es vergonzoso que los imp\u00edos galileos (= cristianos), adem\u00e1s de alimentar a sus mendigos, alimenten a los nuestros, mientras se ve que nosotros los tenemos faltos de cualquier ayuda\u00bb.<\/p>\n<h3><b><i>Otras formas de servicio<\/i><\/b><\/h3>\n<p>La atenci\u00f3n a los pobres no se limitaba a las acciones asistenciales, sino que incluy\u00f3 desde muy pronto tareas de promoci\u00f3n, entre las que destaca la educaci\u00f3n. Las <i>Constituciones Apost\u00f3licas<\/i> (IV,1-2) establecieron que los ni\u00f1os sin padres fueran entregados en adopci\u00f3n a las familias cristianas para que los educaran, y los ni\u00f1os pobres fueran confiados a maestros artesanos para que aprendieran un oficio. Varios siglos despu\u00e9s, un decreto del III Concilio de Letr\u00e1n (1179) orden\u00f3 \u00abanexionar a cada iglesia una escuela, que deber\u00e1 ocuparse especialmente de los pobres\u00bb. Y m\u00e1s tarde empezaron a multiplicarse las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas dedicadas a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os sin recursos.<\/p>\n<p>Podemos decir incluso que hasta tiempos muy recientes s\u00f3lo la Iglesia se preocup\u00f3 de la educaci\u00f3n popular. Ni siquiera los ilustrados, que tanta importancia conced\u00edan a la educaci\u00f3n, pensaron en llevarla al pueblo. Voltaire, por ejemplo, escribi\u00f3: \u00abYo dudo de si el populacho tiene tiempo o capacidad para la educaci\u00f3n. Morir\u00edan de hambre antes de hacerse fil\u00f3sofos. Parece esencial que deban ser mendigos ignorantes. No es el trabajador el que debe ser instruido, es el buen burgu\u00e9s y el hombre de la ciudad. Por eso no hemos pretendido nunca ilustrar a los zapateros y a las sirvientas; eso se deja para los ap\u00f3stoles (<i>On n&#8217;a jamais pr\u00e9tendu \u00e9clairer les cordonniers et les servantes, c&#8217;est le partage des Apotres<\/i>)\u00bb.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a tambi\u00e9n podemos encontrar testimonios semejantes. Cuando el socialista Antonio J. Cervera fund\u00f3 una escuela para adultos en Madrid y pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n y ayuda a D. Juan Bravo Murillo, el ministro de Isabel II le contest\u00f3: \u00ab\u00bfQue yo autorice una escuela a la que asisten 60 hombres del pueblo? \u00a1No en mis d\u00edas! Aqu\u00ed no necesitamos hombres que piensen, sino bueyes que trabajen\u00bb.<\/p>\n<p>La Iglesia se volc\u00f3 tambi\u00e9n desde los primeros momentos en el campo de la salud. Durante la peste que asol\u00f3 Alejandr\u00eda el a\u00f1o 260, por ejemplo, mientras los paganos abandonaban aterrados a sus seres queridos contagiados, los cristianos se dedicaron a cuidarlos amorosamente, contrayendo muchos de ellos la terrible enfermedad. Eusebio de Cesarea (\u0085339) ha dejado una detallada cr\u00f3nica de aquellos sucesos.<\/p>\n<p>Debido al culto que la antig\u00fcedad concedi\u00f3 al cuerpo y a la belleza f\u00edsica, en el mundo helen\u00edstico no exist\u00edan los hospitales. \u00abEn la Grecia cl\u00e1sica, tanto el enfermo como el minusv\u00e1lido son vistos como seres deformes a los que hay que relegar y menospreciar, cuando no destruir. [&#8230;] La idea de crear establecimientos hospitalarios es fruto directo de la predicaci\u00f3n cristiana)\u00bb. Seg\u00fan San Jer\u00f3nimo, el primer hospital lo fund\u00f3 una noble romana llamada Fabiola \u2014famosa gracias a una popular novela del cardenal Wiseman\u2014, donde ella misma cuidaba con tanto afecto a los enfermos m\u00e1s repugnantes que los pobres con buena salud \u00abllegaron a envidiar a los enfermos\u00bb. Pero San Jer\u00f3nimo ignoraba que unos a\u00f1os antes \u2014hacia el 370\u2014 hab\u00eda fundado San Basilio un hospital \u2014bien grandioso, por cierto\u2014 y una leproser\u00eda en la \u00abBasiliada\u00bb, esa ciudad solidaria de la que hablamos un poco m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>Los hospitales fueron multiplic\u00e1ndose sin cesar, de modo que en los siglos XII y XIII los encontramos, promovidos por cofrad\u00edas, en todas las ciudades y pueblos importantes de Occidente. En la Europa oriental, dondequiera se fundaba una ciudad, los cistercienses, los premonstratenses y la Orden de los Caballeros Teut\u00f3nicos (una orden militar que profesaba la regla hospitalaria de la Orden de San Juan) erig\u00edan hospitales.<\/p>\n<p>Todav\u00eda en la Edad Moderna, \u00aben caso de epidemia, los religiosos eran muchas veces los \u00fanicos dispuestos a atender a los enfermos, con riesgo de su propia vida\u00bb. Incluso ha habido congregaciones \u2014como las Hermanas de la Caridad de Santa Ana\u2014 con un voto especial de atender a los enfermos contagiosos y pestilentes. Tambi\u00e9n los Hermanos de San Juan de Dios y los Camilos tienen un cuarto voto de servicio a los enfermos.<\/p>\n<p>En este campo podemos decir algo muy parecido a lo que vimos en la educaci\u00f3n. Todav\u00eda hace doscientos a\u00f1os, la sanidad no pod\u00eda funcionar sin aquellos y aquellas que, movidos por la caridad cristiana, serv\u00edan a los enfermos. Como es sabido, el 28 de abril de 1792, la Revoluci\u00f3n Francesa suprimi\u00f3 todas las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas.<\/p>\n<p>Pues bien, se produjo tal caos en los hospitales (y en las escuelas) que, a partir del 22 de diciembre de 1800, \u00abla ciudadana Duleau, antes Superiora General de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb, fue autorizada a admitir nuevamente postulantes y formarlas para el servicio de los hospitales.<\/p>\n<p>En realidad, basta leer cualquier historia de la vida religiosa para comprobar que no ha habido ning\u00fan problema social del que no se haya hecho cargo la caridad cristiana: para atender a los leprosos se fund\u00f3 en Jerusal\u00e9n la <i>Orden de San L\u00e1zaro<\/i>, que lleg\u00f3 a tener 3.000 leproser\u00edas; para redimir cautivos nacieron los <i>Mercedarios<\/i> y los <i>Trinitarios<\/i>, que, entre otras actualizaciones de aquel carisma, trabajan hoy en las prisiones; para asistir a los enfermos en sus propios domicilios fund\u00f3 Santa Soledad Torres Acosta, en 1851, las <i>Siervas de Mar\u00eda<\/i>, <i>Ministras de los enfermos<\/i>; para atender a los enfermos mentales el Beato Benito Menni fund\u00f3, en 1881, las <i>Hospitalarias del Sagrado Coraz\u00f3n<\/i>; para servir a los ancianos Santa Teresa de Jes\u00fas Ibars y Jornet fund\u00f3, en 1873, las <i>Hermanitas de los Ancianos Desamparados<\/i>; para atender a las j\u00f3venes que trabajaban en el servicio dom\u00e9stico en las grandes ciudades, lejos de sus hogares, Santa Vicenta Mar\u00eda L\u00f3pez Vicu\u00f1a fund\u00f3, en 1876, las <i>Religiosas de Mar\u00eda Inmaculada<\/i>; para trabajar con j\u00f3venes inadaptados y delincuentes el P. Luis Amig\u00f3 fund\u00f3, en 1889, los <i>Terciarios Capuchinos de Ntra. Sra. de los Dolores<\/i>; al servicio de las prostitutas, \u00abel oficio m\u00e1s antiguo del mundo\u00bb, aparecieron varias congregaciones: las <i>Oblatas de Cristo Redentor<\/i>, las <i>Adoratrices del Sant\u00edsimo Sacramento<\/i>, las <i>Hermanas Trinitarias.<\/i>..; San Jos\u00e9 Benito Cottolengo (\u00851842) fund\u00f3 la \u00abPiccola Casa\u00bb, donde a nadie se niega la entrada y vive de un continuo milagro de la Providencia; etc.<\/p>\n<h3><b><i>Medidas contra los falsos pobres<\/i><\/b><\/h3>\n<p>La Edad Media fue la edad de oro de los mendigos, debido a la sobreabundancia de limosnas. Por ejemplo, el monasterio de Cluny, al comenzar la cuaresma, distribu\u00eda carne a varios centenares de pobres; de las comidas distribuidas en sufragio de los monjes difuntos se beneficiaban cada a\u00f1o m\u00e1s de 10.000 pobres; en las grandes fiestas eran socorridos entre 1.500 y 2.000 pobres. Aunque ya dentro de la Edad Moderna, en Espa\u00f1a fueron famosos por su prodigalidad el cardenal Esp\u00ednola, que lleg\u00f3 a repartir en Sevilla 14.000 hogazas de pan diarias en el cr\u00edtico 1679, o Santo Tom\u00e1s de Villanueva, arzobispo de Valencia, que auxiliaba todos los d\u00edas a 500 pobres. El monasterio de Guadalupe \u2014uno de los m\u00e1s ricos\u2014 se distingui\u00f3 igualmente por su prodigalidad.<\/p>\n<p>Los cristianos medievales ve\u00edan a Jesucristo bajo los harapos de los mendigos y les ayudaban con generosidad. La limosna, que en un primer momento se daba por caridad hacia el desvalido, fue convirti\u00e9ndose progresivamente en una especie de inversi\u00f3n para ganar el cielo, \u00ablleg\u00e1ndose en alg\u00fan momento a deducir que, si el pobre no existiera, habr\u00eda que inventarlo, a fin de poder seguir dando la limosna salvadora\u00bb.<\/p>\n<p>Los mendigos conoc\u00edan perfectamente la importancia que ten\u00edan dentro de aquel orden social, y eso hac\u00eda que, junto a los pobres aut\u00e9nticos, muchos eligieran la mendicidad como una profesi\u00f3n m\u00e1s. El registro de los impuestos de Augsburgo, de 1475, aporta un dato documental interesant\u00edsimo: entre los 4.485 contribuyentes que figuran en la relaci\u00f3n hay 107 mendigos. \u00c9stos constitu\u00edan una categor\u00eda \u00abprofesional\u00bb propia y deb\u00edan pagar los mismos tributos que los trabajadores a jornal. De hecho, como cualquier otro gremio o profesi\u00f3n, los mendigos ten\u00edan un patr\u00f3n: San Mart\u00edn de Tours.<\/p>\n<p>Ciertamente, ya en tiempos del emperador Justiniano se decretaron medidas para \u00abcontener el esc\u00e1ndalo moral, el desorden civil, el derroche de energ\u00eda productiva que representaba, a los ojos del legislador, el flujo de pobres v\u00e1lidos en Constantinopla\u00bb. Y en Espa\u00f1a, desde los tiempos de Alfonso X el Sabio, se toman tambi\u00e9n algunas medidas contra esas gentes que \u00abnon tan solamente biven del sudor de otros syn lo trabaiar e merescer\u00bb, sino que, adem\u00e1s, dan mal ejemplo a los que \u00ables veen fazer aquella vida, por lo cual dexan de trabajar e tornanse a la vida dellos\u00bb. Pero es necesario esperar a la Edad Moderna para encontrar una aut\u00e9ntica proliferaci\u00f3n de leyes contra los falsos pobres.<\/p>\n<p>En la Edad Moderna la mentalidad social se modifica sustancialmente en este tema, como en tantos otros. La existencia de los mendigos, como una masa de no trabajadores, parece da\u00f1ina para el bien p\u00fablico y, en todo caso, disfuncional. En consecuencia, se adoptan distintas medidas para expulsar de la ciudad a los mendigos forasteros, obligar a trabajar a los mendigos v\u00e1lidos y asistir en establecimientos especializados a los dem\u00e1s, prohibi\u00e9ndoles mendigar. El Edicto para los Pa\u00edses Bajos promulgado por Carlos V el 6 de octubre de 1531, durante su estancia en Gante, marc\u00f3 el inicio de la nueva pol\u00edtica frente a los pobres.<\/p>\n<p>Esa nueva forma de interpretar la caridad dio origen a una viva controversia teol\u00f3gica. Abri\u00f3 la pol\u00e9mica Lutero, que, en su apelaci\u00f3n \u00abA la nobleza cristiana de la naci\u00f3n alemana acerca del mejoramiento del Estado cristiano\u00bb, de agosto de 1520, tom\u00f3 clara postura a favor de la nueva mentalidad: \u00abUna de las grandes necesidades es la de abolir toda mendicidad en la cristiandad entera. Entre los cristianos nadie debe mendigar jam\u00e1s\u00bb. Su propuesta es que \u00abcada ciudad cuide a sus pobres y no admita pordioseros ajenos\u00bb. Debe ayudar solamente a quienes lo necesitan; y a \u00e9stos basta darles \u00ablo suficiente para no morirse de hambre y fr\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los cat\u00f3licos merece destacarse el \u00ab<i>De subventione pauperum<\/i>\u00ab, publicado en Brujas en 1526 por el valenciano Juan Luis Vives. En su opini\u00f3n, la asistencia social debe organizarse de modo que \u00fanicamente se beneficien de las limosnas los incapacitados para trabajar y quienes todav\u00eda no han logrado encontrar un trabajo fijo; pero tanto a unos como a otros hay que exigirles ciertas contraprestaciones, \u00abno sea que por el ocio aprendan la desidia\u00bb.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Bataillon, Vives \u00abtraduce el esp\u00edritu puritano y laborioso de una burgues\u00eda mercantil cuyas empresas no pod\u00edan desarrollarse sin una abundante mano de obra\u00bb. Quiz\u00e1 sea verdad, pero, desde luego, mucho tiempo antes San Pablo hab\u00eda dicho ya: \u00abQuien no quiera trabajar, que tampoco coma\u00bb (2 Ts 3,10).<\/p>\n<p>El tratado de Vives dio origen a una apasionada pol\u00e9mica en los ambientes cat\u00f3licos europeos. Unos le apoyaron (Pietro Papus, Conrado Wimpina, etc.), mientras otros le atacaron. Entre \u00e9stos \u00faltimos destac\u00f3 la cerrada defensa de los planteamientos tradicionales sobre la limosna que hizo el dominico segoviano Domingo de Soto en un libro publicado el mismo a\u00f1o de la apertura del Concilio de Trento (1545). En su opini\u00f3n, para ayudar a cuatro pobres verdaderos es preferible dejarnos enga\u00f1ar por veinte fingidos antes que arriesgarnos a rechazar, con los fingidos, a un solo pobre verdadero.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica sigui\u00f3. Juan de Robles, abad del monasterio benedictino de San Vicente (Salamanca), public\u00f3 inmediatamente un libro refutando los planteamientos del segoviano, mientras el agustino espa\u00f1ol Leonardo de Villavicencio, residente en los Pa\u00edses Bajos, apoy\u00f3 a Soto, tachando las nuevas ideas de pr\u00f3ximas al luteranismo y al paganismo. Bataillon comenta: \u00abPara defender la concepci\u00f3n tradicional de la limosna surge ahora un monje espa\u00f1ol de la Orden de San Agust\u00edn, agente secreto de Felipe II en Flandes, predicador a sueldo de la ciudad de Brujas y buen esp\u00e9cimen del omnipotente monaquismo\u00bb.<\/p>\n<p>Haciendo abstracci\u00f3n de las medidas concretas que unos y otros propon\u00edan, podr\u00edamos decir que la pol\u00e9mica sigue viva todav\u00eda hoy entre quienes propugnan que toda manifestaci\u00f3n de caridad ser\u00e1 siempre valiosa por s\u00ed misma y los partidarios de unir la eficacia a la caridad.<\/p>\n<h2><b>El fundador de la caridad moderna<\/b><\/h2>\n<p>Ante la imposibilidad de dar cabida en esta brev\u00edsima historia del amor samaritano a las muchas figuras que han destacado en el servicio a los pobres, lo haremos solamente con quien Le\u00f3n XIII proclam\u00f3 en 1985 patr\u00f3n de la acci\u00f3n caritativa y social de la Iglesia: San Vicente de Pa\u00fal. Vivi\u00f3 cuando todav\u00eda era muy intensa la pol\u00e9mica, recordada hace un momento, entre los defensores de la concepci\u00f3n tradicional de la limosna y los partidarios de unir la eficacia a la caridad, situ\u00e1ndose tan claramente junto a \u00e9stos \u00faltimos que Renan lo llama \u00abfundador de la caridad moderna\u00bb.<\/p>\n<h3><b><i>Primeros pasos de Vicente de Pa\u00fal<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 el 24 de abril de 1581 en un pueblo pobre y peque\u00f1o de la Gascu\u00f1a que entonces se llamaba Pouy y hoy se llama Saint-Vincent de Paul.<\/p>\n<p>Como el estado eclesi\u00e1stico era la \u00fanica forma de promoci\u00f3n social que entonces ten\u00edan los pobres, fue a estudiar a la Facultad de Teolog\u00eda de Toulouse gracias al dinero obtenido por su padre vendiendo lo que constitu\u00eda su \u00fanico patrimonio: una pareja de bueyes. Por aquel entonces, su m\u00e1xima aspiraci\u00f3n era desclasarse escap\u00e1ndose individualmente de la pobreza y de los pobres, como pone de manifiesto la siguiente confidencia hecha al final de su vida: un d\u00eda, siendo estudiante, fue a visitarle su padre, pero \u00e9l se neg\u00f3 a recibirle porque, \u00abcomo estaba mal trajeado y era un poco cojo, me daba verg\u00fcenza de ir con \u00e9l y de reconocerlo como padre\u00bb (XI, 693).<\/p>\n<p>Se orden\u00f3 sacerdote el 23 de septiembre de 1600 \u2014sin haber cumplido todav\u00eda 20 a\u00f1os, lo cual contraven\u00eda las normas establecidas por el Concilio de Trento\u2014, y durante los primeros diez a\u00f1os estuvo buscando alg\u00fan \u00abbeneficio\u00bb que le permitiera vivir sin trabajar.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea \u00fatil una explicaci\u00f3n: el sistema de los \u00abbeneficios eclesi\u00e1sticos\u00bb fue propio del Antiguo R\u00e9gimen, desapareciendo en Francia con la Revoluci\u00f3n Francesa, y en Espa\u00f1a con las desamortizaciones del siglo XIX. Se denominaba \u00abbeneficio\u00bb un cargo pastoral que otorgaba al \u00abbeneficiado\u00bb unas rentas procedentes de los impuestos religiosos (\u00abdiezmos y primicias\u00bb), las tasas lit\u00fargicas (los llamados \u00abderechos de estola\u00bb) y los rendimientos del patrimonio vinculado a dicho beneficio. Si el beneficiado no quer\u00eda vivir en el lugar de su beneficio, pod\u00eda en-comendar el trabajo pastoral a un vicario, pag\u00e1ndole las \u00abcongruas\u00bb (la renta fijada por las sinodales de cada di\u00f3cesis), y el resto de los ingresos era para \u00e9l. \u00c9stos eran, al parecer, los planes iniciales de Vicente de Pa\u00fal: conseguir un \u00abdecoroso beneficio\u00bb que le permitiera \u00abun retiro honroso\u00bb (I, 86)&#8230; \u00a1cuando acababa de ordenarse!<\/p>\n<p>Ruego al lector que no interprete esto con la mentalidad actual. Vicente de Pa\u00fal no hizo una farsa al solicitar las \u00f3rdenes sagradas con esas intenciones. Simplemente, estaba dentro de un sistema viciado; y, como \u00e9l dec\u00eda, la pasi\u00f3n por las riquezas era entonces \u00abmucho mayor en los eclesi\u00e1sticos que en los laicos\u00bb (XI, 644).<\/p>\n<p>Podemos afirmar, incluso, que era un hombre piadoso, aunque todav\u00eda no era santo. Prueba de ello es que solicit\u00f3 la direcci\u00f3n espiritual de un gran maestro, Pierre de B\u00e9rulle, que le orient\u00f3 con acierto. Y, de hecho, en esa etapa de su vida dio varias muestras de autenticidad cristiana. Acusado, por ejemplo, de un robo que no hab\u00eda cometido \u2014seis a\u00f1os despu\u00e9s confes\u00f3 el verdadero ladr\u00f3n\u2014, reaccion\u00f3 con ejemplar mansedumbre evang\u00e9lica. Mayor todav\u00eda fue la prueba que hubo de vivir cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n: el barco en que viajaba fue atacado por los turcos cerca de la desembocadura del R\u00f3dano, y a \u00e9l lo vendieron como esclavo en el mercado de T\u00fanez. Durante los dos a\u00f1os que permaneci\u00f3 cautivo pas\u00f3 por las manos de cuatro amos, el \u00faltimo los cuales fue un antiguo sacerdote que, apresado tiempo atr\u00e1s como \u00e9l, se convirti\u00f3 al Islam para librarse de la esclavitud y viv\u00eda en compa\u00f1\u00eda de sus tres mujeres. Vicente no s\u00f3lo se mantuvo fiel a la fe cristiana, sino que recuper\u00f3 para ella a su amo, fug\u00e1ndose juntos en un peque\u00f1o esquife. Al regresar a Francia, sigui\u00f3, no obstante, persiguiendo el ansiado beneficio.<\/p>\n<h3><b><i>Pobres al servicio de los pobres<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Trece a\u00f1os despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n sacerdotal, en 1613, fue nombrado preceptor de una familia aristocr\u00e1tica: los Gondi. Habitualmente viv\u00eda el matrimonio y sus hijos en el palacio que ten\u00edan en Par\u00eds; pero cuando les acompa\u00f1aba a sus feudos en el campo, viendo de cerca la espantosa miseria material y espiritual del pueblo, fue transform\u00e1ndose en santo que hoy conocemos. A los pobres dedic\u00f3 el resto de su vida.<\/p>\n<p>En 1917, durante el serm\u00f3n dominical pronunciado en la parroquia de un peque\u00f1o pueblo llamado Ch\u00e1tillon-les-Dombes (hoy Ch\u00e1tillon-sur-Chalaronne), habl\u00f3 de una familia abandonada y vio c\u00f3mo todos se movilizaron en su ayuda con tanta generosidad como imprevisi\u00f3n (IX, 232-234). \u00abEsto es \u2014se dijo\u2014 una gran obra caritativa, pero no est\u00e1 bien organizada; esos pobres enfermos tendr\u00e1n demasiadas provisiones de golpe, pero se echar\u00e1n a perder y se estropear\u00e1n, y despu\u00e9s volver\u00e1n a caer en su primera necesidad\u00bb. Y en seguida fund\u00f3 all\u00ed la primera de las \u00abCaridades\u00bb (el equivalente actual podr\u00edan ser las C\u00e1ritas parroquiales), que despu\u00e9s fueron multiplic\u00e1ndose por toda la geograf\u00eda nacional.<\/p>\n<p>Para ser beneficiario de las cofrad\u00edas de Caridad era necesario ser pobre y estar enfermo. L\u00f3gicamente, las Caridades ten\u00edan muchos gastos: deb\u00edan alimentar a los enfermos, adquirir medicamentos, pagar al m\u00e9dico, conservar y adquirir muebles, entregar los estipendios de las misas&#8230; A veces establec\u00edan manufacturas en casas de alquiler donde los muchachos pobres de 8 a 20 a\u00f1os encontraban alojamiento, aprend\u00edan un oficio y trabajaban bajo la direcci\u00f3n de un maestro artesano, comprometi\u00e9ndose bajo juramento a ense\u00f1ar despu\u00e9s gratuitamente el oficio a nuevos muchachos pobres. Como los donativos espont\u00e1neos no eran bastantes, ten\u00edan cepillos en los templos y en los albergues, hac\u00edan colectas en las iglesias y por las casas. En algunos lugares, la Caridad compraba ovejas y vacas, que se marcaban con un distintivo y se distribu\u00edan entre los asociados para que las llevaran a pastar junto a las suyas propias. As\u00ed obten\u00edan recursos con la lana, la leche y los terneros que nac\u00edan.<\/p>\n<p>Las primeras Caridades fueron de mujeres. Posteriormente se establecieron algunas de hombres, y otras mixtas; pero las que mejor funcionaban eran las femeninas: a los hombres fue necesario apartarles de la administraci\u00f3n, por diversas irregularidades. El Se\u00f1or Vicente \u2014se hac\u00eda llamar <i>Monsieur Vincent<\/i>, a secas, para no inducir a error sobre su origen campesino\u2014 dir\u00e1: \u00abYo puedo dar este testimonio en favor de las mujeres: que no hay nada que decir en contra de su administraci\u00f3n, ya que son muy cuidadosas y fieles\u00bb (IV, 71). Hoy la Asociaci\u00f3n Internacional de Caridades est\u00e1 presente en 55 pa\u00edses y cuenta con m\u00e1s de 250.000 voluntarios.<\/p>\n<p>Pero volvamos al siglo XVII. Generalmente, en los pueblos las mujeres que integraban las Caridades hac\u00edan bien su trabajo. En Par\u00eds, en cambio, las se\u00f1oras daban dinero con generosidad, pero la mayor\u00eda de ellas eran incapaces de llevar la olla de sopa a los tugurios, porque les ahogaba el olor que hab\u00eda en ellos. Enviaban a sus criadas, que obedec\u00edan, pero no siempre ten\u00edan amor y respeto a los pobres. Por eso, poco a poco se le fue imponiendo al Se\u00f1or Vicente una evidencia: s\u00f3lo los pobres, o quienes acepten empobrecerse, pueden ayudar a los pobres. Y as\u00ed fund\u00f3 en 1633 \u2014con la ayuda de Santa Luisa de Marillac, una excelente colaboradora que le envi\u00f3 la Providencia\u2014 la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Las primeras Hijas de la Caridad fueron unas pobres aldeanas analfabetas, como la mayor\u00eda de las campesinas de aquel tiempo (en el acta oficial de fundaci\u00f3n, varias de ellas tuvieron que firmar poniendo una simple cruz o la primera letra de su nombre\u00bb). Y dentro de la Compa\u00f1\u00eda siguieron viviendo como las pobres aldeanas: \u00abTen\u00e9is que juzgaros dichosas \u2014les dec\u00eda San Vicente\u2014 de tener unas reglas que os obligan no solamente a servir a los pobres, sino tambi\u00e9n a pareceros a Dos en lo que com\u00e9is\u00bb (IX, 973). Sab\u00edan que el d\u00eda en que cayeran enfermas no podr\u00edan reclamar mejor atenci\u00f3n que los pobres a quienes serv\u00edan, \u00abporque no es justo que las siervas sean mejor tratadas que sus se\u00f1ores\u00bb (IX, 1.199).<\/p>\n<p>Tanto es as\u00ed que San Vicente les conf\u00eda una preocupaci\u00f3n: \u00abSi llegasen a vosotras personas de elevada condici\u00f3n, deber\u00edais tener miedo de que la Compa\u00f1\u00eda se viniese abajo, a no ser que tuviesen el esp\u00edritu de las pobres aldeanas. Podr\u00eda suceder que Dios les diese este esp\u00edritu; pero si viniesen se\u00f1oritas o damas, habr\u00eda que tener miedo y probarlas bien, para ver si es el Esp\u00edritu de Dios el que las quiere traer aqu\u00ed\u00bb (IX, 543).<\/p>\n<p>En tiempos de San Vicente, \u00abreligiosa\u00bb equival\u00eda a \u00abenclaustrada\u00bb. \u00c9l sab\u00eda que as\u00ed hab\u00edan terminado las Religiosas de la Visitaci\u00f3n (las \u00abSalesas\u00bb), fundadas poco antes por San Francisco de Sales para visitar a los enfermos. El Santo obispo de Ginebra escribi\u00f3 con fino sentido del humor: \u00abNo s\u00e9 por qu\u00e9 me llaman todos el institutor y fundador de las Hijas de la Visitaci\u00f3n. [&#8230;] Hice lo que quer\u00eda deshacer y deshice lo que quer\u00eda hacer. [&#8230;]. No ten\u00eda yo otro prop\u00f3sito que el de establecer una sola casa, en Annecy, de doncellas y de viudas, sin votos ni clausura, cuya actividad consistiera en entregarse al ejercicio y al alivio de los pobres enfermos abandonados y destituidos de recursos, y a otras obras de piedad y de misericordia, tanto espiritual como corporal. Y ahora es una orden cerrada, que vive bajo la regla de san Agust\u00edn, con votos y clausura, cosa incompatible con el primer prop\u00f3sito, en el que vivieron algunos a\u00f1os, de suerte que el apelativo de Visitaci\u00f3n que les qued\u00f3, no les va ya. [&#8230;] Despu\u00e9s de Dios, el se\u00f1or arzobispo de Lyon [Dionisio de Marquemont] fue la principal causa de este cambio; a \u00e9l, pues, habr\u00eda que llamarle su fundador\u00bb.<\/p>\n<p>A la luz de aquella experiencia fallida, pens\u00f3 Vicente de Pa\u00fal que la \u00fanica forma de evitar que acabaran encerrando igualmente en un claustro a las Hijas de la Caridad era que no fueran religiosas; algo en lo que insisti\u00f3 siempre con llamativa vehemencia: \u00abLas Hijas de la Caridad no podr\u00e1n jam\u00e1s ser religiosas; \u00a1maldici\u00f3n al que hable de hacerlas religiosas!\u00bb (IX, 594).<\/p>\n<p>El car\u00e1cter secular de la nueva Compa\u00f1\u00eda queda gr\u00e1ficamente expresado en una f\u00f3rmula justamente famosa del Se\u00f1or Vicente: \u00abVuestro monasterio es la casa de los enfermos, vuestra celda es vuestro cuarto de alquiler, ten\u00e9is como capilla la iglesia parroquial, vuestro claustro son las calles de la ciudad. Por reja ten\u00e9is el temor de Dios. Y por velo llev\u00e1is la santa modestia\u00bb (IX, 1.179).<\/p>\n<p>La Iglesia ha respetado esa originalidad, y, fieles al esp\u00edritu fundacional, las Hijas de la Caridad no son una congregaci\u00f3n religiosa, sino una sociedad de vida apost\u00f3lica. Mientras las religiosas comienzan a serlo al emitir p\u00fablicamente sus votos, las Hijas de la Caridad empiezan a ser tales desde el mismo momento en que son admitidas en lo que llaman \u00abSeminario\u00bb. Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os de vocaci\u00f3n, hacen cuatro votos (de pobreza, castidad, obediencia y servicio a los pobres), pero no para empezar a ser Hijas de la Caridad, sino \u00abpara seguir si\u00e9ndolo\u00bb. De hecho, no son votos religiosos, sino votos privados \u2014como podr\u00eda hacerlos cualquier cristiano (IX, 593)\u2014, y los hacen s\u00f3lo por un a\u00f1o, emiti\u00e9ndolos de nuevo (no renov\u00e1ndolos), a\u00f1o tras a\u00f1o, en la fiesta de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><b><i>Una acci\u00f3n social mod\u00e9lica<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Para desacreditar al Se\u00f1or Vicente, los jansenistas le acusaron reiteradamente de ignorante (\u00a1 la mism\u00edsima Madre Ang\u00e9lica Arnauld habl\u00f3 en una carta del \u00abcelo ignorante\u00bb de Vicente de Pa\u00fal!). Desde luego, no era en absoluto un r\u00fastico (fue bachiller en teolog\u00eda y licenciado en derecho can\u00f3nico), pero \u00e9l no hac\u00eda gala de estudios; lo suyo era la acci\u00f3n, y ten\u00eda una extraordinaria capacidad de organizaci\u00f3n. Repet\u00eda una y otra vez que es necesario pasar \u00abdel amor afectivo al amor efectivo\u00bb (IX, 534; cf. IX, 432; XI, 736). Y, de hecho, quiz\u00e1 fue \u00abel primer santo que haya tenido sentido de las realidades econ\u00f3micas: Puso en marcha una complej\u00edsima red de recogida, almacenamiento y distribuci\u00f3n de ayudas que llegaba a toda Francia. Son muy significativas las cartas de gobernadores y alcaldes de diversas regiones y ciudades (Saint-Mihiel, Pont-\u00e1-Mousson, Verdun, San Quint\u00edn&#8230;) pidiendo al Se\u00f1or Vicente que no interrumpiera los suministros, porque ello supondr\u00eda la muerte de muchas personas.<\/p>\n<p>Sin embargo, fundador, como hemos dicho, de la beneficencia moderna, procur\u00f3 no cronificar la mendicidad: \u00abNo hay que asistir m\u00e1s que a aquellos que no pueden trabajar ni buscar su sustento. [&#8230;] Apenas tenga uno fuerzas para trabajar, habr\u00e1 que comprarle algunos utensilios conformes con su profesi\u00f3n, pero sin darle nada m\u00e1s. Las limosnas no son para los que pueden trabajar [&#8230;] sino para los pobres enfermos, los hu\u00e9rfanos o los ancianos\u00bb (IV, 180).<\/p>\n<p>Seguramente, no hubo ning\u00fan colectivo necesitado en el siglo XVII que no se beneficiara de las iniciativas de Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac: los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, los mendigos, los presos, los condenados a galeras, los esclavos cristianos de Berber\u00eda (como se llamaban entonces los pa\u00edses del norte de \u00c1frica ba\u00f1ados por el Mediterr\u00e1neo), los enfermos, los dementes, los hu\u00e9rfanos, los desplazados por las guerras&#8230;<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Vicente estaba convencido de que, socorriendo a los necesitados, hac\u00edan \u00abjusticia y no misericordia\u00bb (VII, 90). Es decir, aquello que quiz\u00e1s al que da le parece caridad, considerando el orden objetivo de las cosas es justicia. Comprenderlo as\u00ed tiene dos consecuencias:<\/p>\n<p>\u2022 En primer lugar, es necesario desterrar cualquier actitud paternalista en el trato con los pobres. Son muy expresivas sus ense\u00f1anzas del 19 de julio de 1640 sobre las actitudes que deben caracterizar a una Hija de la Caridad. En esta ocasi\u00f3n no citar\u00e9 literalmente las palabras del Santo (cf. IX, 38), sino una recreaci\u00f3n de las mismas que hizo con singular belleza Jean Anouilh, guionista de la pel\u00edcula \u00abMonsieur Vincent\u00bb: \u00abPronto ver\u00e1s que la caridad pesa mucho m\u00e1s que el caldero de la sopa y el cesto del pan, pero conserva tu dulzura y tu sonrisa. No todo consiste en dar el caldo y el pan; eso pueden hacerlo los ricos. T\u00fa eres la pobre sierva de los pobres, la Hija de la Caridad, siempre sonriente y de buen humor. Ellos son tus amos, amos terriblemente susceptibles y exigentes, as\u00ed que cuanto m\u00e1s feos y sucios sean, cuanto m\u00e1s injustos y groseros te parezcan, tanto m\u00e1s amor deber\u00e1s darles. \u00danicamente por tu amor, s\u00f3lo por tu amor, te perdonar\u00e1n los pobres el pan que les des\u00bb.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es necesario denunciar prof\u00e9ticamente las injusticias que provocan o agravan la situaci\u00f3n de los pobres. Ya sabemos que la caridad suple de momento la falta de justicia, pero sin renunciar a ella. San Vicente present\u00f3 como un modelo para las Hijas de la Caridad que vinieran despu\u00e9s a Sor Juana Dalmagne, quien, \u00abal saber que algunas personas ricas se hab\u00edan eximido de tributo, sobrecargando a los pobres, les dijo libremente que eso era contra la justicia y que Dios les juzgar\u00eda por tales abusos\u00bb (IX, 188).<\/p>\n<p>\u00c9l mismo, en enero de 1649, se entrevist\u00f3 en Saint-Germain-en Laye con el Cardenal Mazarino y Ana de Austria \u2014que era la Reina regente durante la minor\u00eda de edad de Luis XIV\u2014 para que pusieran fin al sitio de Par\u00eds, que duraba ya seis meses y hab\u00eda empezado a provocar el hambre de la poblaci\u00f3n. Se trataba, en su opini\u00f3n, de \u00abun peque\u00f1o servicio a Dios\u00bb (III, 368). La empresa era dif\u00edcil, porque el cardenal-primer ministro \u2014aunque detestado por todos\u2014 hab\u00eda conquistado el coraz\u00f3n (y parece que algo m\u00e1s) de la Reina. De hecho, la gesti\u00f3n fracas\u00f3 por la falta de serenidad del Se\u00f1or Vicente. \u00abMis pecados \u2014dice\u2014 me hicieron indigno de ello\u00bb (III, 368).<\/p>\n<p>Sin embargo, el fracaso no le desanim\u00f3, y m\u00e1s tarde intent\u00f3 por segunda vez que apartaran del Gobierno a Mazarino (IV, 397-398). La carta que le escribi\u00f3 el 11 de septiembre de 1652 (IV, 440-444) para que Ana de Austria y su hijo \u2014pero no \u00e9l\u2014 regresaran a Par\u00eds poniendo fin a la guerra civil, es una obra maestra de buen sentido pol\u00edtico que merece la pena leer \u00edntegra. El santo fue repasando las posibles objeciones que pod\u00eda tener el primer ministro y respondiendo a ellas una por una.<\/p>\n<p>Igualmente intervino ante Richelieu para que pusiera fin a la guerra que asolaba la Lorena. Son, como puede verse, ejemplos de esa caridad pol\u00edtica que estudiamos en el cap\u00edtulo 6.<\/p>\n<h3><b><i>Atenci\u00f3n a las necesidades espirituales de los pobres<\/i><\/b><\/h3>\n<p>En la Francia del siglo XVII era muy grande la miseria material de los pobres, pero no era menor su abandono espiritual. Y, desde luego, no por falta de sacerdotes. En aquella \u00e9poca hab\u00eda obispos que, cuando visitaban las parroquias, confer\u00edan la ordenaci\u00f3n casi como hoy confieren la confirmaci\u00f3n. Tanto es as\u00ed que los concilios se vieron en la necesidad de promulgar leyes para evitar \u2014dec\u00edan\u2014 \u00abla muchedumbre exagerada de cl\u00e9rigos\u00bb.<\/p>\n<p>Pero se trataba de <i>sacerdotes que a veces no sab\u00edan ni leer ni escribir<\/i>. Incluso no pocos obispos apenas sab\u00edan leer. Por una confidencia de la Se\u00f1ora Gondi, San Vicente descubri\u00f3 con espanto que muchos sacerdotes confesaban sin saber la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n: \u00abAl confesarse un d\u00eda la citada se\u00f1ora (de Gondi) con su p\u00e1rroco, se dio cuenta de que \u00e9ste no le daba la absoluci\u00f3n, murmuraba algo entre dientes, haciendo lo mismo otras veces que se confes\u00f3 con \u00e9l. Aquello le preocup\u00f3 un poco, de modo que pidi\u00f3 un d\u00eda a un religioso que fue a verla que le entregase por escrito la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n. As\u00ed lo hizo, y aquella buena se\u00f1ora, volviendo a confesarse, rog\u00f3 al mencionado p\u00e1rroco que pronunciase sobre ella las palabras de la absoluci\u00f3n que conten\u00eda aquel papel. [&#8230;I Cuando ella me lo dijo, me fij\u00e9 y puse m\u00e1s atenci\u00f3n en aquellos con quienes me confesaba, y vi que, efectivamente, era verdad todo esto y que algunos no sab\u00edan las palabras de la absoluci\u00f3n\u00bb (XI, 95).<\/p>\n<p>Pues bien, el amor de San Vicente a los pobres le llev\u00f3 a preocuparse no s\u00f3lo por sus necesidades materiales, sino tambi\u00e9n por las espirituales. Para seguir esta segunda l\u00ednea de acci\u00f3n, regresemos a los primeros a\u00f1os de su conversi\u00f3n a los pobres. En 1620, en Montmirail, tuvo lugar una escena que le marcar\u00eda profundamente. Se acerc\u00f3 un calvinista y le acus\u00f3 as\u00ed: \u00abPor una parte, se ve a los cat\u00f3licos del campo abandonados en manos de unos pastores viciosos e ignorantes que no conocen sus obligaciones y que no saben siquiera lo que es la religi\u00f3n cristiana; y, por otra parte, se ven las ciudades llenas de sacerdotes y de frailes sin hacer nada. Puede ser que en Par\u00eds haya hasta diez mil, mientras que esas pobres gentes del campo se encuentran en una ignorancia espantosa por la que se pierden. \u00bfY quiere usted convencerme de que todo esto est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo? No puedo creerlo\u00bb (XI, 727).<\/p>\n<p>Por aquel entonces, Par\u00eds estaba, efectivamente \u00ablleno de abates, cl\u00e9rigos tonsurados, que no sirven ni a la Iglesia ni al Estado, que viven en continua ociosidad y no hacen m\u00e1s que inutilidades y nonadas&#8230; En muchas casas hay un abate, a quien se da el nombre de amigo, pero que no es sino un honrado lacayo que manda a los de librea. [&#8230;] Vienen despu\u00e9s los preceptores, que tambi\u00e9n son abates&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, San Vicente regres\u00f3 a Montmirail para evangelizar aquella zona, acompa\u00f1ado de varios sacerdotes bien preparados, lo cual, por cierto, tuvo como consecuencia el retorno de aquel calvinista a la Iglesia cat\u00f3lica (XI, 728-729). Para ampliar su entrega apost\u00f3lica a los pueblos fund\u00f3 en 1625 la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, inicialmente dedicada en exclusiva a las misiones populares. Su fin \u2014con palabras del propio San Vicente\u2014 era \u00abdar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el Reino de los cielos y que ese reino es <i>para los pobres<\/i>\u00bb (XI, 387).<\/p>\n<p>Mucho tiempo despu\u00e9s, recordando ante sus misioneros a aquel calvinista de Montmirail que retorn\u00f3 a la Iglesia, dec\u00eda: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dicha para nosotros, los misioneros, poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los pobres!\u00bb (XI, 730).<\/p>\n<p>Pronto comprendi\u00f3 San Vicente que si, tras una de esas misiones que tantos frutos produc\u00edan, los pueblos quedaban otra vez en manos de unos sacerdotes incultos y viciosos, no tardar\u00edan en volver al abandono inicial. Era necesario, en consecuencia, que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ampliara su campo de acci\u00f3n a los sacerdotes: creaci\u00f3n de seminarios, formaci\u00f3n permanente (las \u00abconferencias de los martes\u00bb), retiros para ordenandos y retiros anuales, etc.<\/p>\n<p>Del hecho de que San Vicente fundara dos Compa\u00f1\u00edas y de los nombres que les dio \u2014Hijas de la Caridad, Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u2014ser\u00eda err\u00f3neo deducir que \u00e9l separaba la evangelizaci\u00f3n de la promoci\u00f3n humana, encomendando la primera a los misioneros, y la segunda a las hermanas.<\/p>\n<p>No, \u00e9l hab\u00eda dicho a sus sacerdotes: \u00abSi hay algunos entre vosotros que crean que est\u00e1n en la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales, les dir\u00e9 que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los dem\u00e1s, si queremos o\u00edr esas agradables palabras del Soberano Juez de vivos y de muertos: \u00abVenid, benditos de mi Padre; poseed el Reino que os est\u00e1 preparado, porque tuve hambre y me disteis de comer; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me cuidasteis\u00bb. Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra\u00bb (XI, 393). De hecho, la asistencia a las regiones en guerra (Lorena, Picard\u00eda y Champa\u00f1a) fue preferentemente obra de los misioneros.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, a las Hijas de la Caridad les ped\u00eda que atendieran tambi\u00e9n a las necesidades espirituales de los pobres (IX, 241).<\/p>\n<p>La profunda vivencia del Evangelio que tuvo San Vicente le hizo huir de los dualismos a los que tan aficionados hemos sido los cristianos, antes y despu\u00e9s de \u00e9l. Su opci\u00f3n fue responder integralmente a las necesidades de los pobres. Y s\u00f3lo de ellos: trabajar con los ricos es perfectamente leg\u00edtimo, pero se lo deja a otros. Tanto a los misioneros como a las Hijas de la Caridad les repetir\u00e1 una y otra vez: \u00abnuestro lote son los pobres\u00bb (XI, 324 y 387); ellos \u2014dir\u00e1, haciendo suya una f\u00f3rmula de los hermanos de San Juan de Dios\u2014 son \u00abnuestros se\u00f1ores y nuestros maestros\u00bb (IX, 42; IX, 915-916 y 1.194; XI, 223). Estaba inculcando en el siglo XVII lo que trescientos a\u00f1os m\u00e1s tarde Puebla llamar\u00eda \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb.<\/p>\n<h3><b><i>Espiritualidad vicenciana<\/i><\/b><\/h3>\n<p>La espiritualidad vicenciana no es en absoluto intimista: \u00abAmemos a Dios \u2014dec\u00eda\u2014, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Hay muchos que se muestran satisfechos de su imaginaci\u00f3n calenturienta, contentos de los dulces coloquios que tienen con Dios en la oraci\u00f3n [&#8230;]. No, no nos enga\u00f1emos: <i>Totum opus nostrum in operatione consistit <\/i>[que podr\u00edamos traducir libremente as\u00ed: \u00abAqu\u00ed, de lo que se trata es de trabajar\u00bb]\u00bb (XI, 733).<\/p>\n<p>Para comprender la espiritualidad vicenciana, nada mejor que aquella c\u00e9lebre leyenda referida por Camus: San Dimitri \u00abestaba citado en la estepa con el propio Dios en persona y se apresuraba a llegar a la cita cuando se encontr\u00f3 con un campesino cuyo carro se hab\u00eda atascado. Entonces San Dimitri le ayud\u00f3. El barro era espeso, y el hoyo profundo. Hubo que forcejear durante una hora. Y cuando, por fin, acab\u00f3, San Dimitri corri\u00f3 a la cita. Pero Dios no estaba ya\u00bb. Y Camus concluye: \u00abSiempre habr\u00e1 quien llegue tarde a las citas con Dios, porque hay demasiadas carretas en el atolladero y demasiados hermanos que socorrer\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente \u2014como si hubiera conocido con anticipaci\u00f3n la queja del famoso Premio Nobel\u2014 hab\u00eda dicho a las Hijas de la Caridad: \u00abSi fuera voluntad de Dios que tuvieseis que asistir a un enfermo en domingo, en vez de ir a o\u00edr misa, aunque fuera obligaci\u00f3n, habr\u00eda que hacerlo. A eso se le llama <i>dejar a Dios por Dios<\/i>\u00bb (IX, 725).<\/p>\n<p>\u00abDejar a Dios por Dios\u00bb: con esta frase imperecedera responde San Vicente a Camus que nunca llegar\u00e1 tarde a la cita con Dios quien se detenga a sacar un carro del atolladero. \u00abDejar a Dios por Dios no es dejar a Dios\u00bb (IX, 297).<\/p>\n<p>Antiguamente, los cristianos que intentaban ser fieles a la tierra se preguntaban con preocupaci\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que debemos dar a Dios y qu\u00e9 es lo que debemos dar al mundo?\u00bb. Y, fuera cual fuere el porcentaje establecido, se sent\u00edan divididos. San Vicente \u2014\u00bbbuen alquimista de f\u00f3rmulas espirituales\u00bb\u2014 les dio la clave que necesitaban, al hacerles caer en la cuenta de que dejar la oraci\u00f3n para ir hacia el hermano es \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb. Sabiendo esto, como dijeron muy bellamente los obispos latinoamericanos, podemos y debemos \u00abtransformar nuestro trabajo y nuestra historia en gesto lit\u00fargico\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente, la espiritualidad vicenciana no puede renunciar a ciertos elementos \u2014oraci\u00f3n personal, conversi\u00f3n diaria, celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda, etc.\u2014 caracter\u00edsticos del modelo de santidad mon\u00e1stico, porque son elementos cristianos sin posteriores adjetivos. Pero ser\u00e1, especialmente, una espiritualidad abierta al mundo. \u00abLos acontecimientos, no obstante la ambig\u00fcedad que los caracteriza, son \u00ablugares\u00bb donde Vicente de Pa\u00fal llega a discernir la voluntad de Dios. Para arribar a este discernimiento, primero los acoge, despu\u00e9s los analiza con rigor y objetividad, finalmente se compromete activamente en ellos\u00bb.<\/p>\n<p>La convicci\u00f3n de que Dios habla a trav\u00e9s de la historia hizo que San Vicente buscara siempre noticias fidedignas, y seguramente fue \u00abuno de los hombres mejor informados de su tiempo\u00bb. Con frecuencia, en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida sus repeticiones de la oraci\u00f3n y conferencias comenzaban con una especie de parte informativo: guerras internacionales en Polonia, en Irlanda, guerras civiles en Francia, etc. Funcion\u00f3, a falta de peri\u00f3dicos, como una especie de agencia de informaci\u00f3n para sus misioneros. Y lo curioso es que lo hac\u00eda no s\u00f3lo a trav\u00e9s de su correspondencia \u2014que eso nada tendr\u00eda de particular\u2014 sino tambi\u00e9n en la hora m\u00e1s piadosa del d\u00eda: Al comienzo de la meditaci\u00f3n de la ma\u00f1ana. Por ejemplo: \u00abEncomiendo a las oraciones de la Compa\u00f1\u00eda el Reino de Polonia, que est\u00e1 muy alborotado&#8230;\u00bb (XI, 111).<\/p>\n<p>As\u00ed fue el fundador de la caridad moderna: \u00abAunque tal vez no menos exigente, tanto consigo mismo como con los dem\u00e1s, pero m\u00e1s equilibrado, templado y sonriente que San Camilo de Lelis, San Vicente de Pa\u00fal es el tipo mismo del hombre que se adelanta a su tiempo y que, a fuerza de perseverancia e inteligencia, hace que sus contempor\u00e1neos tomen conciencia de los nuevos valores y m\u00e9todos. San Vicente supo ser m\u00e1s eficazmente caritativo que ninguno de sus coet\u00e1neos, al poner al servicio del amor su esp\u00edritu de organizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Nada tiene de extra\u00f1o que el 27 de septiembre de 1660 ocurriera algo realmente ins\u00f3lito: en cuanto corri\u00f3 la noticia de que hab\u00eda muerto el Se\u00f1or Vicente, la multitud corri\u00f3 a Saint-Lazare (la casa central de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n). All\u00ed acudieron obispos y pr\u00edncipes; pero all\u00ed se congregaron, sobre todo, los mendigos m\u00e1s andrajosos de Par\u00eds, aquellos por quienes un d\u00eda hab\u00eda tomado partido para no volverse atr\u00e1s jam\u00e1s. Y es que los pobres saben distinguir qui\u00e9nes est\u00e1n verdaderamente con ellos. Con raz\u00f3n dijo Balzac que \u00abno todo el que quiere tiene al pueblo en su entierro\u00bb.<\/p>\n<h2><b>La Iglesia samaritana en el Estado de Bienestar<\/b><\/h2>\n<h3><b><i>Secularizaci\u00f3n progresiva de la acci\u00f3n caritativa<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Tambi\u00e9n desde otro punto de vista podemos decir que la Edad Moderna es muy importante para la historia del amor samaritano, porque en ella se fragu\u00f3 la crisis de la caridad religiosa.<\/p>\n<p>Hemos visto en el apartado anterior que, todav\u00eda en el siglo XVII, cuando aparec\u00edan necesidades de especial gravedad, los gobernadores y alcaldes solicitaban ayuda a San Vicente de Pa\u00fal. Sin embargo, como consecuencia de la desamortizaci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos \u2014en Francia, mediante la Constituci\u00f3n de 1791; en Espa\u00f1a, con las leyes de Mendiz\u00e1bal de 1835-1855\u2014 se fue pasando de un r\u00e9gimen de caridad religiosa y particular a un sistema de beneficencia p\u00fablica; a la asunci\u00f3n de las tareas asistenciales por el Estado y los municipios. Se gest\u00f3 as\u00ed un cambio sustancial: convertir en un derecho jur\u00eddico lo que era un deber moral y poder exigir, a t\u00edtulo de derecho individual, lo que antes s\u00f3lo pod\u00eda demandarse por amor al pr\u00f3jimo. Elena Maza comenta: \u00abSi las repercusiones son positivas o negativas para los necesitados, eso habr\u00e1 que demostrarlo con los estudios monogr\u00e1ficos y diferenciales\u00bb.<\/p>\n<p>El caso es que, si durante siglos fue indiscutible el protagonismo de la Iglesia en la atenci\u00f3n a los necesitados, a partir del siglo XVIII los poderes p\u00fablicos empezaron a asumir diversas tareas asistenciales, hasta culminar en los modernos Estados de Bienestar, cuyo objetivo \u2014ya lo dijimos en el primer cap\u00edtulo\u2014 es proteger a todos los ciudadanos \u00abdesde la cuna hasta la tumba\u00bb.<\/p>\n<p>De esta forma, la Iglesia y otros grupos benem\u00e9ritos vieron c\u00f3mo las obras que hab\u00edan creado y mantenido a costa de sacrificios, muchas veces heroicos, resultaban desplazadas por las iniciativas de la Administraci\u00f3n, que dispon\u00eda de muchos m\u00e1s recursos econ\u00f3micos y humanos.<\/p>\n<p>En esta \u00faltima parte del cap\u00edtulo nos preguntaremos si en los modernos Estados de Bienestar hay todav\u00eda lugar para la acci\u00f3n social y caritativa de la Iglesia o si, m\u00e1s bien, fue una tarea de suplencia de la que debemos olvidarnos, igual que los capuchinos dejaron de apagar los incendios de Par\u00eds cuando se cre\u00f3 el cuerpo de bomberos.<\/p>\n<h3><b><i>Organizaciones voluntarias en el Estado de Bienestar<\/i><\/b><\/h3>\n<p>En cualquier sociedad existen tres l\u00f3gicas para asignar los recursos disponibles, que esquem\u00e1ticamente podr\u00edamos describir as\u00ed:<\/p>\n<table cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\"><strong>L\u00f3gica<\/strong><\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\"><strong>Agente<\/strong><\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\"><strong>Act\u00faa en el \u00e1mbito de<\/strong><\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\"><strong>Motor<\/strong><\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\"><strong>Establece v\u00ednculos<\/strong><\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\"><strong>Trata a las personas como:<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Intercambio<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Empresa<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Mercado<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Lucro<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Mercantiles<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Clientes<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Derecho<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Poderes p\u00fablicos<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Estado<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Legalidad<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Burocr\u00e1ticos<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Ciudadanos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Don<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Tercer sector<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Relaciones interpersonales<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Solidaridad<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Comunitarios<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"16%\">Pr\u00f3jimos<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Veremos que las tres l\u00f3gicas son necesarias, siempre que guarden el debido equilibrio; pero esto precisamente es lo que no resulta f\u00e1cil.<\/p>\n<p>La <i>l\u00f3gica del intercambio<\/i> se basa en el <i>do ut des<\/i> (\u00abdoy para que des\u00bb) y establece entre los agentes econ\u00f3micos v\u00ednculos de car\u00e1cter mercantil. Su principal ventaja es el est\u00edmulo que representa para la eficiencia econ\u00f3mica; sin embargo, una sociedad donde todos actuaran movidos por el inter\u00e9s ser\u00eda insufrible. Desgraciadamente, con el sistema capitalista la l\u00f3gica del intercambio se extendi\u00f3 como una met\u00e1stasis cancerosa, invadi\u00e9ndolo todo. Hoy es necesario comprar en el mercado desde las flores que llevamos a una maternidad hasta los cuidados que recibe un anciano. El problema que ha provocado esa extensi\u00f3n casi ilimitada del mercado no es s\u00f3lo la extinci\u00f3n paulatina de la gratuidad en las relaciones humanas, sino tambi\u00e9n la marginaci\u00f3n de sectores crecientes de la sociedad. La ley suprema del intercambio es la equivalencia, y muchas personas necesitan recibir m\u00e1s de lo que pueden dar.<\/p>\n<p>Debido a esto, es necesario adoptar medidas en favor de los excluidos del mercado. Y aqu\u00ed entran en acci\u00f3n las otras dos l\u00f3gicas: la l\u00f3gica del derecho y la l\u00f3gica del don.<\/p>\n<p>La <i>l\u00f3gica del derecho<\/i> es propia de los poderes p\u00fablicos, que deben garantizar jur\u00eddicamente y universalizar los derechos humanos; en particular \u2014para el tema de este libro\u2014 los derechos econ\u00f3micos y sociales.<\/p>\n<p>Ha sido una conquista reciente. Para la concepci\u00f3n liberal, como es sabido, el Estado deb\u00eda abstenerse de toda intromisi\u00f3n en la vida econ\u00f3mica y social (principio de la no intervenci\u00f3n, <i>laissez-faire<\/i>); no ten\u00eda m\u00e1s finalidad que proteger la libertad y la propiedad del individuo. Fernando Lassalle (1825-1864) calific\u00f3 con toda raz\u00f3n al Estado liberal de \u00abEstado-vigilante nocturno\u00bb. Afortunadamente, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial empezaron a generalizarse en los pa\u00edses del Norte los programas de protecci\u00f3n social, dando origen al llamado \u00abEstado de Bienestar\u00bb. El mayor inconveniente de la l\u00f3gica del derecho es que \u2014como ya vimos en el cap\u00edtulo 6\u2014 inevitablemente establece con los ciudadanos v\u00ednculos de car\u00e1cter burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>El desarrollo espectacular del voluntariado social y de las organizaciones no gubernamentales (ONG) ocurrido en estos \u00faltimos a\u00f1os ha situado, entre lo p\u00fablico (Estado) y lo privado (empresas lucrativas), un \u00abtercer sector\u00bb, como suele llamarse \u00faltimamente. A diferencia de las agencias estatales, no es p\u00fablico; y a diferencia de las empresas mercantiles, no tiene \u00e1nimo de lucro. Se gu\u00eda por la <i>l\u00f3gica del don<\/i>, alimentada por sentimientos de solidaridad y ayuda mutua.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n debe existir entre la l\u00f3gica del derecho y la l\u00f3gica del don? El Estado tiene obligaci\u00f3n de <i>garantizar <\/i>que tambi\u00e9n quienes no pueden obtener en el mercado los bienes y servicios necesarios para llevar una vida digna disfruten de ellos. Pero \u00abgarantizar\u00bb no significa necesariamente proporcion\u00e1rselos \u00e9l mismo. Tambi\u00e9n en este \u00e1mbito tiene aplicaci\u00f3n el <i>principio de subsidiariedad<\/i>, seg\u00fan el cual la misi\u00f3n del Estado no es sustituir, sino complementar y potenciar las iniciativas de la sociedad.<\/p>\n<p>Por lo tanto, en los lugares donde las organizaciones voluntarias sean capaces de responder a las necesidades de protecci\u00f3n e integraci\u00f3n social, el Estado s\u00f3lo deber\u00eda intervenir apoyando y subvencionando a las mismas. En cambio, all\u00ed donde las organizaciones voluntarias no tengan todav\u00eda esa capacidad el Estado deber\u00e1 combinar su acci\u00f3n social directa con el fomento de las iniciativas privadas.<\/p>\n<p>Por desgracia, muchas veces los poderes p\u00fablicos han actuado justamente al rev\u00e9s de lo que exige el principio de subsidiariedad. El PSOE lleg\u00f3 a escribir en su famoso \u00abPrograma 2000\u00bb que \u00abEl voluntariado social y las Asociaciones que trabajan en el sector [de Bienestar] deber\u00edan actuar de forma subsidiaria de los poderes p\u00fablicos\u00bb. Es decir, en vez de ser el Estado subsidiario de la sociedad, reclamaban que la sociedad fuera subsidiaria del Estado.<\/p>\n<p>Con un planteamiento semejante, parece inevitable concluir que, \u00abcuando los derechos econ\u00f3micos y sociales est\u00e9n lo suficientemente reconocidos, no ser\u00e1n necesarios los sentimientos compasivos ni la generosidad; que cuando los profesionales puedan cubrir la totalidad de la acci\u00f3n, no ser\u00e1n necesarios los voluntarios; y que cuando las Administraciones p\u00fablicas asuman sus responsabilidades, no ser\u00e1n necesarias las organizaciones sociales\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, este planteamiento no s\u00f3lo es inaceptable desde el punto de vista \u00e9tico, sino que ni siquiera puede funcionar en la pr\u00e1ctica, por sus contradicciones internas. En efecto, a medida que el Estado se ha ido haciendo cargo de m\u00e1s y m\u00e1s problemas sociales, la sociedad se ha ido desentendiendo de ellos. Y, sin embargo, la solidaridad institucional del Estado resulta inviable sin la solidaridad de la sociedad como base, aunque s\u00f3lo sea para facilitarle los recursos necesarios.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, precisamente, radica el problema. Las sociedades opulentas se manifiestan cada vez menos dispuestas a financiar con sus impuestos los programas sociales, como explic\u00f3 l\u00facidamente Galbraith en su libro <i>La cultura de la satisfacci\u00f3n<\/i>. Si, hasta hace unas d\u00e9cadas, los satisfechos eran una peque\u00f1a minor\u00eda dentro de cada pa\u00eds, hoy son la mayor\u00eda de los electores. Esa mayor\u00eda satisfecha, que sostiene con sus impuestos una parte considerable de los servicios que los poderes p\u00fablicos prestan a los desheredados, empieza a manifestar su descontento por esta situaci\u00f3n. Y los pol\u00edticos, que necesitan sus votos para llegar al poder o mantenerse en \u00e9l, han tomado buena nota de ese malestar. Como es l\u00f3gico, un pudor elemental lleva a no mencionar en voz alta la contraposici\u00f3n de intereses entre la mayor\u00eda satisfecha \u2014que paga m\u00e1s de lo que recibe\u2014 y los desheredados \u2014que reciben m\u00e1s de lo que pagan\u2014. Se ha preferido justificar el freno a las pol\u00edticas de solidaridad con argumentos que no inquieten la buena conciencia de la mayor\u00eda satisfecha, como la conveniencia de restablecer ese \u00abcapitalismo heroico\u00bb, del que habl\u00e1bamos en el primer cap\u00edtulo, que estimule m\u00e1s a los individuos, o la necesidad de limitar el despilfarro de recursos por las administraciones p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Por eso, como puso de relieve Ralf Dahrendorf, muchos defienden hoy el paso del Estado de Bienestar a la sociedad del bienestar. En palabras de Adela Cortina, \u00abla sociedad civil que necesitamos no es la que se mueve por intereses particularistas, como querr\u00edan autores como Hayek, sino la que desde la familia, la vecindad, la amistad, los movimientos sociales, los grupos religiosos, las asociaciones movidas por intereses universalistas, es capaz de generar energ\u00edas de solidaridad y justicia que quiebren los recelos de un mundo ego\u00edsta y a la defensiva\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente, la reivindicaci\u00f3n de una sociedad del bienestar no puede servir de disculpa a las administraciones p\u00fablicas para eludir su responsabilidad de garantizar la protecci\u00f3n e integraci\u00f3n social de todos los ciudadanos. La Administraci\u00f3n p\u00fablica debe financiar los servicios prestados por las instituciones sociales sin \u00e1nimo de lucro y, naturalmente, como siempre que est\u00e1n en juego fondos p\u00fablicos, controlar que se cumplan las finalidades para las cuales entregaron el dinero. Adem\u00e1s, all\u00ed donde las iniciativas sociales no sean suficientes, los poderes p\u00fablicos deber\u00e1n gestionar directamente los correspondientes servicios.<\/p>\n<p>Esta armonizaci\u00f3n de la l\u00f3gica del derecho y la l\u00f3gica del don es, en mi opini\u00f3n, la \u00fanica soluci\u00f3n viable a la crisis financiera que el Estado de Bienestar viene arrastrando desde que comenz\u00f3 la crisis econ\u00f3mica de 1973. Y es la \u00fanica soluci\u00f3n viable, no s\u00f3lo porque los servicios prestados por las organizaciones voluntarias son notablemente m\u00e1s baratos que los prestados por los poderes p\u00fablicos, sino porque la regeneraci\u00f3n del entramado solidario de la sociedad permitir\u00e1 que el Estado recaude m\u00e1s f\u00e1cilmente el dinero necesario.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en las sociedades modernas son no s\u00f3lo leg\u00edtimas, sino tambi\u00e9n imprescindibles, las iniciativas de los grupos intermedios para luchar contra la exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<h3><b><i>Una tarea irrenunciable para la Iglesia<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Para justificar la participaci\u00f3n de la Iglesia en la lucha contra la pobreza y la exclusi\u00f3n social no basta con que sean leg\u00edtimas, e incluso imprescindibles, las iniciativas de los grupos intermedios, porque eso no quiere decir que <i>todos y cada uno<\/i> de los grupos intermedios deban dedicarse a dicha tarea. El colegio de registradores de la propiedad o el gremio de pasteleros de Madrid, por ejemplo, son grupos intermedios, pero sus fines nada tienen que ver con el tema que nos ocupa.<\/p>\n<p>En cambio, \u00abpara la Iglesia \u2014nos dice Benedicto XVI\u2014, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que tambi\u00e9n se podr\u00eda dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci\u00f3n irrenunciable de su propia esencia\u00bb56; \u00abforma parte esencial de su misi\u00f3n originaria, al igual que el servicio de la Palabra y los Sacramentos\u00bb. Se puede decir m\u00e1s alto, pero no m\u00e1s claro: una Iglesia que abandonara en manos de los poderes p\u00fablicos o de otras organizaciones voluntarias la acci\u00f3n social y caritativa deber\u00eda resultarnos tan impensable como una Iglesia que no anunciara la Palabra de Dios o una Iglesia que dejara de bautizar y de celebrar la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II explic\u00f3 que, si el servicio a los pobres es una tarea absolutamente irrenunciable para la Iglesia, se debe a que deriva del mandamiento nuevo del amor: por eso, la Iglesia, \u00absin dejar de gozarse con las iniciativas de los dem\u00e1s, reivindica para s\u00ed las obras de caridad como deber y derecho propio que no puede enajenar. [&#8230;] La misericordia para con los necesitados y los enfermos y las llamadas obras de caridad y de ayuda mutua para aliviar todas las necesidades humanas son consideradas por la Iglesia con singular honor\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la Iglesia no considera el servicio a los pobres como algo exclusivamente suyo, pero s\u00ed irrenunciablemente suyo. Tan irrenunciablemente suyo que, utilizando un concepto muy apreciado por nuestros hermanos separados, dir\u00edamos que la grave situaci\u00f3n de los excluidos en los pa\u00edses opulentos, y mucho m\u00e1s todav\u00eda la situaci\u00f3n econ\u00f3mica mundial, representa para la Iglesia un <i>status confessionis<\/i>. Esa expresi\u00f3n designa una situaci\u00f3n que, desde el punto de vista del Evangelio, exige absolutamente un compromiso claro de los creyentes, porque est\u00e1 en juego el ser o no ser de la Iglesia de Jes\u00fas; un testimonio, adem\u00e1s, que no puede limitarse a unos cuantos individuos, sino que debe caracterizar a la Iglesia en su totalidad.<\/p>\n<h3><b><i>Un estilo propio<\/i><\/b><\/h3>\n<p>Dado que la Iglesia no es el \u00fanico colectivo que ha hecho suya la causa de los pobres, debemos preguntarnos, por \u00faltimo, si hay algo <i>espec\u00edfico<\/i> en la lucha cristiana contra la pobreza y la exclusi\u00f3n social, entendiendo por \u00abespec\u00edfico\u00bb aquello que la distingue de la que llevan a cabo esos otros colectivos.<\/p>\n<p>Estamos ante un caso particular del problema m\u00e1s general de la especificidad de la \u00e9tica cristiana. Ya en la Edad Media, autores como Pedro Abelardo o Graciano hab\u00edan defendido que el cristianismo no aporta contenidos \u00e9ticos nuevos, sino que s\u00f3lo confirma y profundiza las exigencias de la ley natural. Hoy es mayoritaria la opini\u00f3n de que lo espec\u00edfico no radica en los contenidos, sino en la motivaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abA primera vista \u2014dice L\u00f3pez Azpitarte\u2014, podr\u00eda parecer algo demasiado peque\u00f1o y secundario, cuando en realidad constituye una influencia enorme y decisiva\u00bb. La mayor\u00eda de las veces que no actuamos correctamente \u00ablo que falta no es la simple iluminaci\u00f3n del conocimiento, sino una raz\u00f3n definitiva y convincente para actuar. [&#8230;] Porque cree en Dios y se siente llamado a su amistad, porque busca la imitaci\u00f3n y el seguimiento de Cristo, porque su persona constituye el amor m\u00e1s absoluto de la existencia, el cristiano posee una motivaci\u00f3n extraordinaria que no la tendr\u00eda, a lo mejor, si buscase solamente la honradez y honestidad de una conducta\u00bb.<\/p>\n<p>No obstante lo anterior, dice Marciano Vidal que, si bien \u00abuna \u00e9tica espec\u00edficamente cristiana no implica necesariamente la existencia de preceptos privativos del cristianismo, s\u00ed exige, en cambio, que integre los existentes en su s\u00edntesis original\u00bb.<\/p>\n<p>Esa s\u00edntesis original debe convertir la lucha cristiana contra la pobreza y la exclusi\u00f3n social en una acci\u00f3n <i>significativa<\/i>. \u00abSignificar\u00bb, seg\u00fan el diccionario, es ser una cosa y hacer presente otra realidad distinta; en este caso, los valores del Reino. As\u00ed ocurr\u00eda con los milagros de Jes\u00fas. Aunque los beneficios que proporcionaban a sus destinatarios les daban valor por s\u00ed mismos, eran a la vez signos del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a ese car\u00e1cter significativo que tiene la lucha cristiana contra la pobreza, observaba San Agust\u00edn con acierto: \u00abLos paganos ven nuestras buenas obras, pero no ven los sacramentos\u00bb. Inspir\u00e1ndose en ese texto, los obispos de la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social afirman que, \u00abas\u00ed como los sacramentos de la fe manifiestan la presencia salv\u00edfica de Cristo dentro de la comunidad de los creyentes, la acci\u00f3n caritativa y social es como el sacramento para los no creyentes\u00bb.<\/p>\n<p>El hecho de que la acci\u00f3n social de los cristianos deba ser signo del Reino de Dios implica un estilo determinado:<\/p>\n<p>Si los m\u00e1s pobres son los primeros destinatarios del Reino de Dios, quiere decir que \u00ablos servicios caritativo-sociales de la Iglesia deben tener muy en cuenta aquellas \u00e1reas de pobreza y marginaci\u00f3n que, aun siendo minoritarias, revelan de manera m\u00e1s cruda la ausencia de caridad y solidaridad en nuestra sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>El Reino de Dios ni se compra ni se paga: \u00abGratis lo recibisteis \u2014dec\u00eda Jes\u00fas\u2014, dadlo gratis\u00bb (Mt 10,8). Por lo tanto, el compromiso de los creyentes con la causa de los pobres debe ser siempre desinteresado, incluso en el plano religioso. Su fin no es que los pobres se adhieran al Evangelio o a la Iglesia. Por tanto, \u00abincluso all\u00ed donde [la Iglesia] no tuviese ning\u00fan porvenir institucional, deber\u00eda continuar defendiendo los derechos de todos los hombres y, consecuentemente, de los pobres con prioridad\u00bb.<\/p>\n<p>Si el Reino de Dios no es s\u00f3lo para los pobres, sino tambi\u00e9n de los pobres, la acci\u00f3n social de la Iglesia debe promover el protagonismo de los afectados. Es necesario pasar del hacer por los pobres al hacer con los pobres, para lo cual es fundamental la animaci\u00f3n comunitaria. Sin la implicaci\u00f3n de la comunidad, las acciones no pasan de ser asistenciales; degeneran en simple prestaci\u00f3n de servicios, y generalmente de por vida. Muchos ex-drogadictos, ex-presidiarios, ex-vagabundos, ex-prostitutas y emigrantes plenamente insertados trabajando hoy por quienes fueron sus compa\u00f1eros ponen de manifiesto que no estamos propugnando una utop\u00eda. El objetivo fundamental es que esa forma de trabajar se difunda tanto en el conjunto de la Iglesia como en la sociedad civil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abMuchas otras cosas deber\u00e1 ser y hacer la Iglesia; pero si no est\u00e1 transida \u2014por cristiana y por humana\u2014 de la misericordia de la par\u00e1bola, si no es, antes que nada, buena samaritana, todas las &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":122110,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[81,28],"tags":[],"class_list":["post-122108","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-doctrina-social-de-la-iglesia","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La Iglesia Samaritana, ayer y hoy - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abMuchas otras cosas deber\u00e1 ser y hacer la Iglesia; pero si no est\u00e1 transida \u2014por cristiana y por humana\u2014 de la misericordia de la par\u00e1bola, si no es, antes que nada, buena samaritana, todas las ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-05-02T01:42:40+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T17:19:14+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"54 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy\",\"datePublished\":\"2013-05-02T01:42:40+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T17:19:14+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\"},\"wordCount\":10771,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"articleSection\":[\"Doctrina Social de la Iglesia\",\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\",\"name\":\"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2013-05-02T01:42:40+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T17:19:14+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy - Somos Vicencianos","og_description":"\u00abMuchas otras cosas deber\u00e1 ser y hacer la Iglesia; pero si no est\u00e1 transida \u2014por cristiana y por humana\u2014 de la misericordia de la par\u00e1bola, si no es, antes que nada, buena samaritana, todas las ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2013-05-02T01:42:40+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T17:19:14+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"54 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy","datePublished":"2013-05-02T01:42:40+00:00","dateModified":"2016-07-26T17:19:14+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/"},"wordCount":10771,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","articleSection":["Doctrina Social de la Iglesia","Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/","name":"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2013-05-02T01:42:40+00:00","dateModified":"2016-07-26T17:19:14+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-iglesia-samaritana-ayer-y-hoy\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La Iglesia Samaritana, ayer y hoy"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-vLu","jetpack-related-posts":[{"id":33316,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/servir-al-necesitado-eje-de-la-espiritualidad-vicenciana\/","url_meta":{"origin":122108,"position":0},"title":"Servir al necesitado, eje de la Espiritualidad Vicenciana","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"06\/04\/2016","format":false,"excerpt":"En Diciembre tuve el honor de acompa\u00f1ar al nuevo Presidente General de la Sociedad de San Vicente de Paul, Michael Thio, a Ma\u00adnila, para celebrar el 150 Aniversario de la Fundaci\u00f3n de la Sociedad de San Vicente en las Islas Filipinas. El caris\u00adma vicenciano lleg\u00f3 a Manila en el a\u00f1o\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"abc","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/abc-300x290.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":114698,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/novena-a-la-virgen-milagrosa-2012-dia-4o\/","url_meta":{"origin":122108,"position":1},"title":"Novena a la Virgen Milagrosa 2012: D\u00eda 4\u00ba","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/11\/2012","format":false,"excerpt":"Escribe dos l\u00edneas sobre tu fe MONICI\u00d3N DE ENTRADA Bienvenidos a la Eucarist\u00eda. La Palabra de Dios y la reflexi\u00f3n que nos propone el Papa son muy densos: El encuentro con Jesucristo que cambia una vida; el A\u00f1o de la Fe, el Catecismo para ilustrar la Fe Cristiana, y la\u2026","rel":"","context":"En \u00abVirgen Mar\u00eda\u00bb","block_context":{"text":"Virgen Mar\u00eda","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/virgen-maria\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/11\/novena_milagrosa_2012_portada-211x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":125712,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ocho-rasgos-sobresalientes-de-federico-ozanam\/","url_meta":{"origin":122108,"position":2},"title":"Ocho rasgos sobresalientes de Federico Ozanam","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/06\/2015","format":false,"excerpt":"\u00bfCu\u00e1les son los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos por los cuales la Iglesia le ha elevado a los altares? O, dicho de otra forma: \u00bfQu\u00e9 tiene la eterna juventud de Ozanam \u2014en \u00e9l se puede decir, sin duda, pues muri\u00f3 a los 40 a\u00f1os\u2014 que a\u00fan en el siglo veintiuno sigue atrayendo\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"Ozanam19","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/11\/Ozanam19-244x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":21387,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/caritas-el-ejercicio-del-amor-por-parte-de-la-iglesia-como-comunidad-de-amor\/","url_meta":{"origin":122108,"position":3},"title":"Caritas: el ejercicio del amor por parte de la Iglesia como \u201ccomunidad de amor\u201d","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/10\/2021","format":false,"excerpt":"1. Introducci\u00f3n: la con\ufb01guraci\u00f3n trinitaria de la Congregaci\u00f3n El ser humano est\u00e1 hecho a imagen y semejanza de Dios porque tiende a crear una comunidad, por eso Dios los cre\u00f3 hombre y mujer (cf. Gen 1,27) y esta imagen y semejanza de Dios hace alusi\u00f3n al Dios trinitario que es\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":104297,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/novena-biblica-en-honor-al-beato-federico-ozanam-dia-tercero\/","url_meta":{"origin":122108,"position":4},"title":"Novena b\u00edblica en honor al beato Federico Ozanam: D\u00eda tercero","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"03\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Oraci\u00f3n Oh Dios de Caridad infinita, que no dejas de compadecerte de nosotros y contin\u00faas la obra misericordiosa de tu Divino Hijo Jesucristo en la historia de cada hombre. Te damos infinitas gracias por el amor que se hace manifiesto por medio de la gracia bautismal en todos y cada\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/09\/beato_ozanam_pobre-225x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":68492,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-segun-su-correspondencia-33-y-final\/","url_meta":{"origin":122108,"position":5},"title":"Federico Ozanam seg\u00fan su correspondencia (33 y final)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"19\/05\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XXXIII: Beatificaci\u00f3n de Federico Ozanam Homil\u00eda del Papa Juan Pablo II en la XII Jornada Mundial de la Juventud Par\u00eds, viernes 22 de agosto de 1997 1. \"El amor es de Dios\" (1 Jn 4, 7). El evangelio de hoy nos presenta la figura del buen samaritano. Con esta\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2014\/12\/ozanam-the-poet.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122108","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=122108"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/122108\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=122108"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=122108"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=122108"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}