{"id":121858,"date":"2013-05-04T04:09:04","date_gmt":"2013-05-04T02:09:04","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=121858"},"modified":"2016-07-26T19:33:46","modified_gmt":"2016-07-26T17:33:46","slug":"enciclica-sollicitudo-rei-socialis","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/","title":{"rendered":"Enc\u00edclica &quot;Sollicitudo rei socialis&quot;"},"content":{"rendered":"<div class='stb-container stb-style-info stb-no-caption'><div class='stb-caption'><div class='stb-logo'><img class='stb-logo__image' src='' alt='img'\/><\/div><div class='stb-caption-content'><\/div><div class='stb-tool'><\/div><\/div><div class='stb-content'>\n<h3><b>Contexto<\/b><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/juan_pablo_ii.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-121868\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/juan_pablo_ii-212x300.jpg?resize=212%2C300\" alt=\"POPE JOHN PAUL II SEEN IN IMAGE RELEASED BY POSTULATION OF SAINTHOOD CAUSE\" width=\"212\" height=\"300\" \/><\/a>A los veinte a\u00f1os de la Populorum progressio de Pablo VI, SS. Juan Pablo II hace p\u00fablica su Enc\u00edclica Sollicitudo Rei Socialis, acerca del mismo tema (los problemas del desarrollo a escala internacional), desde la perspectiva de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas. Hacia 1967 hab\u00eda un difuso optimismo sobre la resoluci\u00f3n m\u00e1s o menos pronta de los problemas del desarrollo, se ve\u00eda m\u00e1s bien negativa. La brecha entre el Norte desarrollado y el Sur subdesarrollado ha crecido en este lapso, haci\u00e9ndose cr\u00edtica \u2014y no s\u00f3lo en los pa\u00edses m\u00e1s desvalidos\u2014 la situaci\u00f3n de la vivienda, de la desocupaci\u00f3n y de la deuda externa. A veces los propios mecanismos del cr\u00e9dito internacional y de la inversi\u00f3n extranjera se han vuelto contra los pa\u00edses subdesarrollados.<\/p>\n<h3><b>Contenido<\/b><\/h3>\n<p>Sollicitudo Rei Socialis analiza los cr\u00edticos problemas mundiales del armamentismo y del terrorismo, el Papa encara el problema demogr\u00e1fico actual, con signo opuesto en el Sur y en el Norte. Al respecto, el Pont\u00edfice denuncia las sistem\u00e1ticas campa\u00f1as del control de la natalidad como un atropello de la libre decisi\u00f3n de los padres de familia. Por otra parte el Papa destaca como signos positivos la conciencia de la radical interdependencia rec\u00edproca entre los bloques, las naciones y las personas; la preocupaci\u00f3n por la paz, indivisible, y una sana preocupaci\u00f3n ecol\u00f3gica por el planeta.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la Enc\u00edclica recuerda que desarrollo no significa el mito del progreso casi autom\u00e1tico e ilimitado de la humanidad, tampoco es el desarrollo una realidad simplemente econ\u00f3mica, ni puede consistir, menos a\u00fan, en la llamada civilizaci\u00f3n del consumo, una triste e insatisfactoria experiencia de grupos privilegiados, que no puede sino sofocar las aspiraciones m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano. En definitiva, el desarrollo aut\u00e9ntico ha de medirse por un par\u00e1metro interior, de naturaleza cultural y \u00e9tico-religiosa, que el documento examina tanto a la luz del G\u00e9nesis como de los Evangelios.<\/p>\n<p>En las naciones el desarrollo integral del ser humano ha de tener como meta propia un delicado respeto por todos los derechos humanos, entre los cuales se destaca el derecho a nacer, los derechos de la familia como c\u00e9lula b\u00e1sica de la sociedad, la justicia en las relaciones laborales, la institucionalidad pol\u00edtica democr\u00e1tica y la libertad religiosa. Alerta acerca de diversas estructuras de pecado. Como causas de \u00e9stas subraya expl\u00edcitamente dos: el ansia exclusiva de lucro, y la sed de poder en todas sus dimensiones. El remedio de estos males morales no puede estar sino en una conversi\u00f3n de los corazones, con su consiguiente efecto de solidaridad, tambi\u00e9n internacional.<\/p>\n<h3><b>Actualidad<\/b><\/h3>\n<p>La tem\u00e1tica de esta enc\u00edclica tambi\u00e9n tienen una vigencia extraordinaria. El hombre de empresa no puede permanecer indiferente los problemas de marginaci\u00f3n y de miseria. Debe reconocer el nexo org\u00e1nico entre desarrollo, solidaridad y liberaci\u00f3n, entendidas cristianamente. De ah\u00ed que los hombres de empresa tengan la obligaci\u00f3n moral de construir una mejor sociedad, m\u00e1s justa, m\u00e1s solidaria, m\u00e1s humana a partir de la empresa. Los laicos<\/p>\n<p>Hoy no podemos olvidar que nosotros somos los responsables de animar con el esp\u00edritu cristiano las realidades temporales.<\/p>\n<\/div><\/div>\n<p style=\"text-align: center\"><b>\u00abSollicitudo rei socialis\u00bb<br \/>\nal cumplirse el vig\u00e9simo aniversario de la<br \/>\n<i>Populorum Progressio<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">1987.12.30<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><b>Bendici\u00f3n<\/b><br \/>\n<i>Venerables Hermanos,<br \/>\namad\u00edsimos Hijos e Hijas:<br \/>\nsalud y Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica<\/i><\/p>\n<h2><b>I.<\/b>\u2014<b> Introducci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><b>1.<\/b> La preocupaci\u00f3n social de la Iglesia, orientada al desarrollo aut\u00e9ntico del hombre y de la sociedad, que respete y promueva en toda su dimensi\u00f3n la persona humana, se ha expresado siempre de modo muy diverso. Uno de los medios destacados de intervenci\u00f3n ha sido, en los \u00faltimos tiempos, el Magisterio de los Romanos Pont\u00edfices, que, a partir de la Enc\u00edclica <i>Rerum Novarum <\/i>de Le\u00f3n XIII como punto de referencia<span id='easy-footnote-1-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-1-121858' title='Le\u00f3n XIII, Carta Enc. &lt;i&gt;Rerum Novarum &lt;\/i&gt;(15 de mayo de 1891): Leonis XIII P. M. Acta, XI, Romae 1892, pp. 97-144.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>, ha tratado frecuentemente la cuesti\u00f3n, haciendo coincidir a veces las fechas de publicaci\u00f3n de los diversos documentos sociales con los aniversarios de aquel primer documento<span id='easy-footnote-2-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-2-121858' title='P\u00edo XI, Carta Enc. &lt;i&gt;Quadragesimo Anno, &lt;\/i&gt;(15 de mayo de 1931): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;23 (1931), pp. 177-228; Juan XXIII, Carta Enc. &lt;i&gt;Mater et Magistra &lt;\/i&gt;(15 de mayo de 1961): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;53 (1961), pp. 401-464; Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima Adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 401-441; Juan Pablo II, Carta Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens &lt;\/i&gt;(14 de septiembre de 1981): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;73 (1981), pp. 577-647. P\u00edo XII hab\u00eda pronunciado tambi\u00e9n un Mensaje radiof\u00f3nico (1 de junio de 1941) con ocasi\u00f3n del 50 aniversario de la Enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII: &lt;i&gt;ASS&lt;\/i&gt; 33 (1941), pp. 195-205.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. Los Sumos Pont\u00edfices no han dejado de iluminar con tales intervenciones aspectos tambi\u00e9n nuevos de la doctrina social de la Iglesia. Por consiguiente, a partir de la aportaci\u00f3n valios\u00edsima de Le\u00f3n XIII, enriquecida por las sucesivas aportaciones del Magisterio, se ha formado ya un \u00abcorpus\u00bb doctrinal renovado, que se va articulando a medida que la Iglesia, en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo<span id='easy-footnote-3-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-3-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la divina Revelaci\u00f3n, &lt;i&gt;Dei Verbum, &lt;\/i&gt;4.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> y mediante la asistencia del Esp\u00edritu Santo (cf. <i>Jn <\/i>14,16.26; 16,13-15), lee los hechos seg\u00fan se desenvuelven en el curso de la historia. Intenta guiar de este modo a los hombres para que ellos mismos den una respuesta, con la ayuda tambi\u00e9n de la raz\u00f3n y de las ciencias humanas, a su vocaci\u00f3n de constructores responsables de la sociedad terrena.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> En este notable cuerpo de ense\u00f1anza social se encuadra y distingue la Enc\u00edclica <i>Populorum<\/i> Progressio<span id='easy-footnote-4-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-4-121858' title='Pablo VI, Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio &lt;\/i&gt;(26 marzo de 1967): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;59 (1967), pp. 257-299.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, que mi venerado Predecesor Pablo VI public\u00f3 el 26 de marzo de 1967.<\/p>\n<p>La constante actualidad de esta Enc\u00edclica se reconoce f\u00e1cilmente, si se tiene en cuenta las conmemoraciones que han tenido lugar a lo largo de este a\u00f1o, de distinto modo y en muchos ambientes del mundo eclesi\u00e1stico y civil. Con esta misma finalidad la Pontificia Comisi\u00f3n <i>Iustitia et Pax <\/i>envi\u00f3 el a\u00f1o pasado una carta circular a los S\u00ednodos de las Iglesias cat\u00f3licas Orientales as\u00ed como a las Conferencias Episcopales, pidiendo opiniones y propuestas sobre el mejor modo de celebrar el aniversario de esta Enc\u00edclica, enriquecer asimismo sus ense\u00f1anzas y eventualmente actualizarlas. La misma Comisi\u00f3n promovi\u00f3, a la conclusi\u00f3n del vig\u00e9simo aniversario, una solemne conmemoraci\u00f3n a la cual yo mismo cre\u00ed oportuno tomar parte con una alocuci\u00f3n final<span id='easy-footnote-5-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-5-121858' title='Cf. &lt;i&gt;L&amp;#8217;Osservatore Romano, &lt;\/i&gt;25 de marzo de 1987.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Y ahora, tomado en consideraci\u00f3n tambi\u00e9n el contenido de las respuestas dadas a la mencionada carta circular, creo conveniente, al t\u00e9rmino de 1987, dedicar una Enc\u00edclica al tema de la <i>Populorum Progressio.<\/i><\/p>\n<p><b>3.<\/b> Con esto me propongo alcanzar principalmente dos <i>objetivos <\/i>de no poca importancia: por un lado, rendir homenaje a este hist\u00f3rico documento de Pablo VI y a la importancia de su ense\u00f1anza; por el otro, manteni\u00e9ndome en la l\u00ednea trazada por mis venerados Predecesores en la C\u00e1tedra de Pedro, afirmar una vez m\u00e1s la <i>continuidad <\/i>de la doctrina social junto con su constante renovaci\u00f3n. En efecto, continuidad y renovaci\u00f3n son una prueba de la <i>perenne validez <\/i>de la ense\u00f1anza de la Iglesia.<\/p>\n<p>Esta doble connotaci\u00f3n es caracter\u00edstica de su ense\u00f1anza en el \u00e1mbito social. Por un lado, es <i>constante <\/i>porque se mantiene id\u00e9ntica en su inspiraci\u00f3n de fondo, en sus \u00abprincipios de reflexi\u00f3n\u00bb, en sus fundamentales \u00abdirectrices de acci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-6-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-6-121858' title='Cf. Congr. para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y liberaci\u00f3n &lt;i&gt;Libertatis&lt;\/i&gt; &lt;i&gt;Conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1986), 72: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), p. 586; Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima Adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971), 4: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 403s.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> y, sobre todo, en su uni\u00f3n vital con el Evangelio del Se\u00f1or. Por el otro, es a la vez siempre <i>nueva, <\/i>dado que est\u00e1 sometida a las necesarias y oportunas adaptaciones sugeridas por la variaci\u00f3n de las condiciones hist\u00f3ricas as\u00ed como por el constante flujo de los acontecimientos en que se mueve la vida de los hombres y de las sociedades.<\/p>\n<p><b>4.<\/b> Convencido de que las ense\u00f1anzas de la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio, <\/i>dirigidas a los hombres y a la sociedad de la d\u00e9cada de los sesenta, conservan toda su fuerza de <i>llamado a la conciencia, <\/i>ahora, en la recta final de los ochenta, en un esfuerzo por trazar las l\u00edneas maestras del mundo actual, \u2014siempre bajo la \u00f3ptica del motivo inspirador, \u00abel desarrollo de los pueblos\u00bb, bien lejos todav\u00eda de haberse alcanzado\u2014 me propongo prolongar su eco, uni\u00e9ndolo con las posibles aplicaciones al actual momento hist\u00f3rico, tan dram\u00e1tico como el de hace veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>El tiempo \u2014lo sabemos bien\u2014 tiene siempre la misma cadencia; hoy, sin embargo, se tiene la impresi\u00f3n de que est\u00e1 sometido a un movimiento de <i>continua aceleraci\u00f3n, <\/i>en raz\u00f3n sobre todo de la multiplicaci\u00f3n y complejidad de los fen\u00f3menos que nos tocan vivir. En consecuencia, la <i>configuraci\u00f3n del mundo, <\/i>en el curso de los \u00faltimos veinte a\u00f1os, a\u00fan manteniendo algunas constantes fundamentales, ha sufrido notables cambios y presenta aspectos totalmente nuevos.<\/p>\n<p>Este per\u00edodo de tiempo, caracterizado a la vigilia del tercer milenio cristiano por una extendida espera, como si se tratara de un nuevo \u00abadviento\u00bb<span id='easy-footnote-7-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-7-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Redemptoris Mater &lt;\/i&gt;(25 de marzo de 1987), 3: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), pp. 363s; Homil\u00eda de la Misa de A\u00f1o Nuevo de 1987: &lt;i&gt;L\u2019Osservatore Romano,&lt;\/i&gt; 2 de enero de 1987.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>, que en cierto modo concierne a todos los hombres, ofrece la ocasi\u00f3n de profundizar la ense\u00f1anza de la Enc\u00edclica, para ver juntos tambi\u00e9n sus perspectivas.<\/p>\n<p>La presente <i>reflexi\u00f3n <\/i>tiene la finalidad de subrayar, mediante la ayuda de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre las realidades contempor\u00e1neas, la necesidad de una concepci\u00f3n m\u00e1s rica y diferenciada del desarrollo, seg\u00fan las propuestas de la Enc\u00edclica, y de indicar asimismo algunas formas de actuaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><b>II.<\/b>\u2014<b> Novedad de la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio<\/i><\/b><\/h2>\n<p><b>5.<\/b> Ya en su aparici\u00f3n, el documento del Papa Pablo VI llam\u00f3 la atenci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica por su <i>novedad. <\/i>Se tuvo la posibilidad de verificar concretamente, con gran claridad, dichas caracter\u00edsticas de <i>continuidad y <\/i>de <i>renovaci\u00f3n, <\/i>dentro de la doctrina social de la Iglesia. Por tanto, el tentativo de volver a descubrir numerosos aspectos de esta ense\u00f1anza, a trav\u00e9s de una lectura atenta de la Enc\u00edclica, constituir\u00e1 el hilo conductor de la presente reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero antes deseo detenerme sobre la <i>fecha <\/i>de publicaci\u00f3n: el a\u00f1o 1967. El hecho mismo de que el Papa Pablo VI tom\u00f3 la decisi\u00f3n de publicar su <i>Enc\u00edclica social <\/i>aquel a\u00f1o, nos lleva a considerar el documento en relaci\u00f3n al Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, que se hab\u00eda clausurado el 8 de diciembre de 1965.<\/p>\n<p><b>6.<\/b> En este hecho debemos ver m\u00e1s de una simple <i>cercan\u00eda <\/i>cronol\u00f3gica. La enc\u00edclica <i>Populorum Progressio <\/i>se presenta, en cierto modo, como <i>un documento de aplicaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas del Concilio. <\/i>Y esto no s\u00f3lo porque la Enc\u00edclica haga continuas referencias a los textos conciliares<span id='easy-footnote-8-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-8-121858' title='La Enc\u00edclica &lt;i&gt;Populorum Progressio &lt;\/i&gt;cita 19 veces los documentos del Concilio Vaticano II, de las que 16 se refieren concretamente a la Const. past. sobre la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo &lt;i&gt;Gaudium et spes&lt;\/i&gt;.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>, sino porque nace de la preocupaci\u00f3n de la Iglesia, que inspir\u00f3 todo el trabajo conciliar \u2014de modo particular la Constituci\u00f3n pastoral <i>Gaudium <\/i><i>et spes<\/i>\u2014 en la labor de coordinar y desarrollar algunos temas de su ense\u00f1anza social.<\/p>\n<p>Por consiguiente, se puede afirmar que la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio <\/i>es como la respuesta a la <i>llamada del Concilio, <\/i>con la que comienza la Constituci\u00f3n <i>Gaudium et spes: <\/i>\u00abLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-9-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-9-121858' title='&lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;1.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. Estas palabras expresan el <i>motivo fundamental <\/i>que inspir\u00f3 el gran documento del Concilio, el cual parte de la constataci\u00f3n de la situaci\u00f3n de <i>miseria <\/i>y de <i>subdesarrollo, <\/i>en las que viven tantos millones de seres humanos.<\/p>\n<p>Esta <i>miseria <\/i>y el <i>subdesarrollo <\/i>son, bajo otro nombre, \u00ablas tristezas y las angustias\u00bb de hoy, sobre todo de los pobres; ante este vasto panorama de dolor y sufrimiento, el Concilio quiere indicar horizontes de \u00abgozo y esperanza\u00bb. Al mismo objetivo apunta la Enc\u00edclica de Pablo VI, plenamente fiel a la inspiraci\u00f3n conciliar.<\/p>\n<p><b>7.<\/b> Pero tambi\u00e9n en el <i>orden tem\u00e1tico, <\/i>la Enc\u00edclica, siguiendo la gran tradici\u00f3n de la ense\u00f1anza social de la Iglesia, propone directamente, la <i>nueva exposici\u00f3n <\/i>y la <i>rica s\u00edntesis, <\/i>que el Concilio ha elaborado de modo particular en la Constituci\u00f3n <i>Gaudium et spes. <\/i>Respecto al contenido y a los temas, nuevamente propuestos por la Enc\u00edclica, cabe subrayar: la conciencia del deber que tiene la Iglesia, \u00abexperta en humanidad\u00bb, de \u00abescrutar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del Evangelio\u00bb<span id='easy-footnote-10-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-10-121858' title='&lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;4; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;13: l.c., pp. 263-264.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>; la conciencia, igualmente profunda de su misi\u00f3n de \u00abservicio\u00bb, distinta de la funci\u00f3n del Estado, aun cuando se preocupa de la suerte de las personas en concreto<span id='easy-footnote-11-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-11-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;3; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;13: l.c., p. 264.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>; la referencia a las diferencias clamorosas en la situaci\u00f3n de estas mismas personas<span id='easy-footnote-12-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-12-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;63; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;9: l.c., p. 261s.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>; la confirmaci\u00f3n de la ense\u00f1anza conciliar, eco fiel de la secular tradici\u00f3n de la Iglesia, respecto al \u00abdestino universal de los bienes\u00bb<span id='easy-footnote-13-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-13-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;69; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;22: l.c., p. 269.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>; el aprecio por la cultura y la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica que contribuyen a la liberaci\u00f3n del hombre<span id='easy-footnote-14-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-14-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;57; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;41: l.c., p. 277.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>, sin dejar de reconocer sus l\u00edmites<span id='easy-footnote-15-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-15-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;19; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;41: l.c., pp. 277s.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>; y finalmente, sobre el tema del desarrollo, propio de la Enc\u00edclica, la insistencia sobre el \u00abdeber grav\u00edsimo\u00bb, que ata\u00f1e a las naciones m\u00e1s desarrolladas<span id='easy-footnote-16-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-16-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;86; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;48: l.c., p. 281.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. El mismo concepto de desarrollo, propuesto por la Enc\u00edclica, surge directamente de la impostaci\u00f3n que la Constituci\u00f3n pastoral da a este problema<span id='easy-footnote-17-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-17-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;69; Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;14-21: l.c., pp. 264-268.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Estas y otras referencias expl\u00edcitas a la Constituci\u00f3n pastoral llevan a la conclusi\u00f3n de que la Enc\u00edclica se presenta como <i>una aplicaci\u00f3n <\/i>de la ense\u00f1anza conciliar en materia social respecto al problema espec\u00edfico del <i>desarrollo <\/i>as\u00ed como del <i>subdesarrollo de los pueblos.<\/i><\/p>\n<p><b>8.<\/b> El breve an\u00e1lisis efectuado nos ayuda a valorar mejor la <i>novedad <\/i>de la Enc\u00edclica, que se puede articular en tres puntos. El <i>primero <\/i>est\u00e1 constituido por el <i>hecho mismo <\/i>de un documento emanado por la m\u00e1xima autoridad de la Iglesia cat\u00f3lica y destinado a la vez a la misma Iglesia y \u00aba todos los hombres de buena voluntad\u00bb<span id='easy-footnote-18-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-18-121858' title='Cf. el t\u00edtulo de la Enc\u00edclica &lt;i&gt;Populorum Progressio: &lt;\/i&gt;l.c., p. 257.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>, sobre una materia que a primera vista es s\u00f3lo <i>econ\u00f3mica y social: <\/i>el <i>desarrollo <\/i>de los pueblos. Aqu\u00ed el vocablo \u00abdesarrollo\u00bb proviene del vocabulario de las ciencias sociales y econ\u00f3micas. Bajo este aspecto, la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio <\/i>se coloca inmediatamente en la l\u00ednea de la <i>Rerum Novarum, <\/i>que trata de la \u00absituaci\u00f3n de los obreros\u00bb<span id='easy-footnote-19-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-19-121858' title='La Enc\u00edclica &lt;i&gt;Rerum Novarum &lt;\/i&gt;de Le\u00f3n XIII tiene como argumento principal \u00abla condici\u00f3n de los trabajadores\u00bb: Leonis XIII P. M. Acta, XI, Romae 1892, p. 97.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. Vistas superficialmente, ambas cuestiones podr\u00edan parecer extra\u00f1as a la leg\u00edtima preocupaci\u00f3n de la Iglesia considerada como <i>instituci\u00f3n religiosa. <\/i>M\u00e1s a\u00fan el \u00abdesarrollo\u00bb que la \u00abcondici\u00f3n obrera\u00bb.<\/p>\n<p>En sinton\u00eda con la Enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII, al documento de Pablo VI hay que reconocer el m\u00e9rito de haber se\u00f1alado el <i>car\u00e1cter \u00e9tico <\/i>y <i>cultural <\/i>de la problem\u00e1tica relativa al desarrollo y, asimismo a la legitimidad y <i>necesidad <\/i>de la intervenci\u00f3n de la Iglesia en este campo.<\/p>\n<p>Con esto, la doctrina social cristiana ha reivindicado una vez m\u00e1s su car\u00e1cter de <i>aplicaci\u00f3n <\/i>de la Palabra de Dios a la vida de los hombres y de la sociedad as\u00ed como a las realidades terrenas, que con ellas se enlazan, ofreciendo \u00abprincipios de reflexi\u00f3n\u00bb, \u00abcriterios de juicio\u00bb y \u00abdirectrices de acci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-20-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-20-121858' title='Cf. Congregaci\u00f3n para Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y liberaci\u00f3n &lt;i&gt;Libertatis Conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1986), 72: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), p. 586; Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima Adveniens &lt;\/i&gt;(de 1971), 4: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 403s.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>. Pues bien, en el documento de Pablo VI se encuentran estos tres elementos con una orientaci\u00f3n eminentemente pr\u00e1ctica, o sea, orientada a la <i>conducta moral. <\/i>Por eso, cuando la Iglesia se ocupa del \u00abdesarrollo de los pueblos\u00bb no puede ser acusada de sobrepasar su campo espec\u00edfico de competencia y, mucho menos, el mandato recibido del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><b>9.<\/b> El <i>segundo <\/i>punto es la <i>novedad <\/i>de la <i>Populorum Progressio, <\/i>como se manifiesta por la <i>amplitud de horizonte, <\/i>abierto a lo que com\u00fanmente se conoce bajo el nombre de \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb. En realidad, la Enc\u00edclica <i>Mater et Magistra <\/i>del Papa Juan XXIII hab\u00eda entrado ya en este horizonte m\u00e1s amplio<span id='easy-footnote-21-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-21-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Mater et Magistra &lt;\/i&gt;(15 de mayo de 1961): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;53 (1961), p. 440.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> y el Concilio, en la Constituci\u00f3n Pastoral <i>Gaudium et spes, <\/i>se hab\u00eda hecho eco de ello<span id='easy-footnote-22-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-22-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;63.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>. Sin embargo el magisterio social de la Iglesia no hab\u00eda llegado a afirmar todav\u00eda con toda claridad que la cuesti\u00f3n social ha adquirido una dimensi\u00f3n mundial<span id='easy-footnote-23-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-23-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;3: l.c., p. 258; cf. tambi\u00e9n &lt;i&gt;ibid., &lt;\/i&gt;9: l.c., p. 261.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>, ni hab\u00eda llegado a hacer de esta afirmaci\u00f3n y de su an\u00e1lisis una \u00abdirectriz de acci\u00f3n\u00bb, como hace el Papa Pablo VI en su Enc\u00edclica.<\/p>\n<p>Semejante toma de posici\u00f3n tan expl\u00edcita ofrece una <i>gran riqueza <\/i>de contenidos, que es oportuno indicar.<\/p>\n<p>Ante todo, es menester eliminar un <i>posible equ\u00edvoco. <\/i>El reconocimiento de que la \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb haya tomado una dimensi\u00f3n mundial, no significa de hecho que haya disminuido su <i>fuerza de incidencia <\/i>o que haya perdido su importancia en el \u00e1mbito nacional o local. Significa, por el contrario, que la problem\u00e1tica en los lugares de trabajo o en el movimiento obrero y sindical de un determinado pa\u00eds no debe considerarse como algo aislado, sin conexi\u00f3n, sino que depende de modo creciente del influjo de factores existentes por encima de los confines regionales o de las fronteras nacionales.<\/p>\n<p>Por desgracia, bajo el aspecto econ\u00f3mico, los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo son muchos m\u00e1s que los desarrollados; las multitudes humanas que carecen de los bienes y de los servicios ofrecidos por el desarrollo, son <i>bastante m\u00e1s numerosas <\/i>de las que disfrutan de ellos.<\/p>\n<p>Nos encontramos, por tanto, frente a un grave problema de <i>distribuci\u00f3n desigual <\/i>de los medios de subsistencia, destinados originariamente a todos los hombres, y tambi\u00e9n de los beneficios de ellos derivantes. Y esto sucede no por <i>responsabilidad <\/i>de las poblaciones indigentes, ni mucho menos por una especie de <i>fatalidad <\/i>dependiente de las condiciones naturales o del conjunto de las circunstancias.<\/p>\n<p>La Enc\u00edclica de Pablo VI, al declarar que la cuesti\u00f3n social ha adquirido una dimensi\u00f3n mundial, se propone ante todo se\u00f1alar un <i>hecho moral, <\/i>que tiene su fundamento en el an\u00e1lisis objetivo de la realidad. Seg\u00fan las palabras mismas de la Enc\u00edclica, \u00abcada uno debe tomar conciencia\u00bb de este hecho<span id='easy-footnote-24-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-24-121858' title='Cf. &lt;i&gt;ibid., &lt;\/i&gt;3: l.c., p. 258.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>, precisamente porque interpela directamente a la conciencia, que es fuente de las decisiones morales.<\/p>\n<p>En este marco, la <i>novedad <\/i>de la Enc\u00edclica, no consiste tanto en la afirmaci\u00f3n, de car\u00e1cter hist\u00f3rico, sobre la universalidad de la cuesti\u00f3n social cuanto en la <i>valoraci\u00f3n moral <\/i>de esta realidad. Por consiguiente, los responsables de la gesti\u00f3n p\u00fablica, los ciudadanos de los pa\u00edses ricos, individualmente considerados, especialmente si son cristianos, tienen la <i>obligaci\u00f3n moral <\/i>\u2014seg\u00fan el correspondiente grado de responsabilidad\u2014 <i>de tomar en consideraci\u00f3n, <\/i>en las decisiones personales y de gobierno, esta relaci\u00f3n de universalidad, esta interdependencia que subsiste entre su forma de comportarse y la miseria y el subdesarrollo de tantos miles de hombres. Con mayor precisi\u00f3n la Enc\u00edclica de Pablo VI traduce la obligaci\u00f3n moral como \u00abdeber de solidaridad\u00bb<span id='easy-footnote-25-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-25-121858' title='&lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;48: l.c., p. 281.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>, y semejante afirmaci\u00f3n, aunque muchas cosas han cambiado en el mundo, tiene ahora la misma fuerza y validez de cuando se escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Por otro lado, sin abandonar la l\u00ednea de esta visi\u00f3n moral, la <i>novedad <\/i>de la Enc\u00edclica consiste tambi\u00e9n en el planteamiento de fondo, seg\u00fan el cual la <i>concepci\u00f3n misma <\/i>del desarrollo, si se le considera en la perspectiva de la interdependencia universal, cambia notablemente. El verdadero desarrollo <i>no puede <\/i>consistir en una mera acumulaci\u00f3n de riquezas o en la mayor disponibilidad de los bienes y de los servicios, si esto se obtiene a costa del subdesarrollo de muchos, y sin la debida consideraci\u00f3n por la dimensi\u00f3n social, cultural y espiritual del ser humano<span id='easy-footnote-26-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-26-121858' title='Cf. &lt;i&gt;ibid., &lt;\/i&gt;14: l.c., p. 264: \u00abEl desarrollo no se reduce al simple crecimiento econ\u00f3mico. Para ser aut\u00e9ntico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a el hombre\u00bb.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>10.<\/b> Como <i>tercer <\/i>punto la Enc\u00edclica da un considerable aporte de novedad a la doctrina social de la Iglesia en su conjunto y a la misma concepci\u00f3n de desarrollo. Esta novedad se halla en una frase que se lee en el p\u00e1rrafo final del documento, y que puede ser considerada como su f\u00f3rmula recapituladora, adem\u00e1s de su importancia hist\u00f3rica: \u00abel desarrollo es el nombre nuevo de la paz\u00bb<span id='easy-footnote-27-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-27-121858' title='&lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;87: l.c., p. 299.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De hecho, si la cuesti\u00f3n social ha adquirido dimensi\u00f3n mundial, es porque la <i>exigencia de justicia <\/i>puede ser satisfecha \u00fanicamente en este mismo plano. No atender a dicha exigencia podr\u00eda favorecer el surgir de una tentaci\u00f3n de respuesta violenta por parte de las v\u00edctimas de la injusticia, como acontece al origen de muchas guerras. Las poblaciones excluidas de la distribuci\u00f3n equitativa de los bienes, destinados en origen a todos, podr\u00edan preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 no responder con la violencia a los que, en primer lugar, nos tratan con violencia? Si la situaci\u00f3n se considera a la luz de la divisi\u00f3n del mundo en bloques ideol\u00f3gicos \u2014ya existentes en 1967\u2014 y de las consecuentes repercusiones y dependencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas, el peligro resulta harto significativo.<\/p>\n<p>A esta primera consideraci\u00f3n sobre el dram\u00e1tico contenido de la f\u00f3rmula de la Enc\u00edclica se a\u00f1ade otra, al que el mismo documento alude<span id='easy-footnote-28-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-28-121858' title='Cf. &lt;i&gt;ibid., &lt;\/i&gt;53: l.c., p. 283.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>: \u00bfc\u00f3mo justificar el hecho de que <i>grandes cantidades de dinero, <\/i>que podr\u00edan y deber\u00edan destinarse a incrementar el desarrollo de los pueblos, son, por el contrario utilizados para el enriquecimiento de individuos o grupos, o bien asignadas al aumento de arsenales, tanto en los pa\u00edses desarrollados como en aqu\u00e9llos en v\u00edas de desarrollo, trastocando de este modo las verdaderas prioridades? Esto es a\u00fan m\u00e1s grave vistas las dificultades que a menudo obstaculizan el paso directo de los capitales destinados a ayudar a los pa\u00edses necesitados. Si \u00abel desarrollo es el nuevo nombre de la paz\u00bb, la guerra y los preparativos militares son el mayor enemigo del desarrollo integral de los pueblos.<\/p>\n<p>De este modo, a la luz de la expresi\u00f3n del Papa Pablo VI, somos invitados a revisar el <i>concepto de desarrollo, <\/i>que no coincide ciertamente con el que se limita a satisfacer los deseos materiales mediante el crecimiento de los bienes, sin prestar atenci\u00f3n al sufrimiento de tantos y haciendo del ego\u00edsmo de las personas y de las naciones la principal raz\u00f3n. Como acertadamente nos recuerda la <i>carta <\/i>de Santiago: \u00abel ego\u00edsmo es la fuente de donde tantas guerras y contiendas &#8230; de vuestras voluptuosidades que luchan en vuestros miembros. Codici\u00e1is y no ten\u00e9is\u00bb (<i>St<\/i> 4,1s).<\/p>\n<p>Por el contrario, en un mundo distinto, dominado por la solicitud por el <i>bien com\u00fan <\/i>de toda la humanidad, o sea por la preocupaci\u00f3n por el \u00abdesarrollo espiritual y humano de todos\u00bb, en lugar de la b\u00fasqueda del provecho particular, la paz ser\u00eda <i>posible <\/i>como fruto de una \u00abjusticia m\u00e1s perfecta entre los hombres\u00bb<span id='easy-footnote-29-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-29-121858' title='Cf. &lt;i&gt;ibid., &lt;\/i&gt;76: l.c., p. 295.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esta novedad de la Enc\u00edclica tiene adem\u00e1s un <i>valor permanente <\/i>y actual, considerada la mentalidad actual que es tan sensible al \u00edntimo v\u00ednculo que existe entre el respeto de la justicia y la instauraci\u00f3n de la paz verdadera.<\/p>\n<h2><b>III.<\/b>\u2014<b> Panorama del mundo contempor\u00e1neo<\/b><\/h2>\n<p><b>11.<\/b> La <i>ense\u00f1anza fundamental <\/i>de la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio <\/i>tuvo en su d\u00eda gran eco por su novedad. El contexto social en que vivimos en la actualidad no se puede decir que sea exactamente <i>igual <\/i>al de hace veinte a\u00f1os. Es, esto, por lo que quiero detenerme, a trav\u00e9s de una breve exposici\u00f3n, sobre algunas caracter\u00edsticas del mundo actual, con el fin de profundizar la ense\u00f1anza de la Enc\u00edclica de Pablo VI, siempre bajo el punto de vista del \u00abdesarrollo de los pueblos\u00bb.<\/p>\n<p><b>12.<\/b> El <i>primer aspecto <\/i>a destacar es que la <i>esperanza de desarrollo, <\/i>entonces tan viva, aparece en la actualidad muy lejana de la realidad.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito, la Enc\u00edclica no se hac\u00eda ilusi\u00f3n alguna. Su lenguaje grave, a veces dram\u00e1tico, se limitaba a subrayar el peso de la situaci\u00f3n y a proponer a la conciencia de todos la obligaci\u00f3n urgente de contribuir a resolverla. En aquellos a\u00f1os prevalec\u00eda un <i>cierto optimismo <\/i>sobre la posibilidad de colmar, sin esfuerzos excesivos, el retraso econ\u00f3mico de los pueblos pobres, de proveerlos de infraestructuras y de asistir los en el proceso de industrializaci\u00f3n. En aquel contexto hist\u00f3rico, por encima de los esfuerzos de cada pa\u00eds, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas promovi\u00f3 consecutivamente dos <i>decenios de<\/i> desarrollo<span id='easy-footnote-30-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-30-121858' title='Las d\u00e9cadas se refieren a los a\u00f1os 1960-1970 y 1970-1980; ahora estamos en la tercera d\u00e9cada (1980-1990).'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>. Se tomaron, en efecto, algunas medidas, bilaterales y multilaterales, con el fin de ayudar a muchas Naciones, algunas de ellas independientes desde hac\u00eda tiempo, otras \u2014la mayor\u00eda\u2014 nacidas como Estados a ra\u00edz del proceso de descolonizaci\u00f3n. Por su parte, la Iglesia sinti\u00f3 el deber de profundizar los problemas planteados por la nueva situaci\u00f3n, pensando sostener con su inspiraci\u00f3n religiosa y humana estos esfuerzos para darles un alma y un empuje eficaz.<\/p>\n<p><b>13.<\/b> No se puede afirmar que estas diversas iniciativas religiosas, humanas, econ\u00f3micas y t\u00e9cnicas, hayan sido superfluas, dado que han podido alcanzar algunos resultados. Pero en l\u00ednea general, teniendo en cuenta los diversos factores, no se puede negar que la actual situaci\u00f3n del mundo, bajo el aspecto de desarrollo, ofrezca una impresi\u00f3n m\u00e1s <i>bien negativa.<\/i><\/p>\n<p>Por ello, deseo llamar la atenci\u00f3n sobre algunos <i>indicadores gen\u00e9ricos, <\/i>sin excluir otros m\u00e1s espec\u00edficos. Dejando a un lado el an\u00e1lisis de cifras y estad\u00edsticas, es suficiente mirar la realidad de una <i>multitud ingente de hombres y mujeres, <\/i>ni\u00f1os, adultos y ancianos, en una palabra, de personas humanas concretas e irrepetibles, que sufren el peso intolerable de la miseria. Son muchos millones los que carecen de esperanza debido al hecho de que, en muchos lugares de la tierra, su situaci\u00f3n se ha agravado sensiblemente. Ante estos dramas de total indigencia y necesidad, en que viven muchos de <i>nuestros hermanos y hermanas, <\/i>es el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas quien viene a interpelarnos (cf. <i>Mt<\/i> 25,31-46).<\/p>\n<p><b>14.<\/b> La primera <i>constataci\u00f3n negativa <\/i>que se debe hacer es la persistencia y a veces el alargamiento del <i>abismo <\/i>entre las \u00e1reas del llamado Norte desarrollado y la del Sur en v\u00edas de desarrollo. Esta terminolog\u00eda geogr\u00e1fica es s\u00f3lo indicativa, pues no se puede ignorar que las fronteras de la riqueza y de la pobreza atraviesan en su interior las mismas sociedades tanto desarrolladas como en v\u00edas de desarrollo. Pues, al igual que existen desigualdades sociales hasta llegar a los niveles de miseria en los pa\u00edses ricos, tambi\u00e9n, de forma paralela, en los pa\u00edses menos desarrollados se ven a menudo manifestaciones de ego\u00edsmo y ostentaci\u00f3n desconcertantes y escandalosas.<\/p>\n<p>A la abundancia de bienes y servicios disponibles en algunas partes del mundo, sobre todo en el Norte desarrollado, corresponde en el Sur un inadmisible retraso y es precisamente en esta zona geopol\u00edtica donde vive la mayor parte de la humanidad.<\/p>\n<p>Al mirar la gama de los diversos sectores producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de alimentos, higiene, salud y vivienda, disponibilidad de agua potable, condiciones de trabajo, en especial el femenino, duraci\u00f3n de la vida y otros indicadores econ\u00f3micos y sociales, el cuadro general resulta desolador, bien consider\u00e1ndolo en s\u00ed mismo, bien en relaci\u00f3n a los datos correspondientes de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados del mundo. La palabra \u00ababismo\u00bb vuelve a los labios espont\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Tal vez no es \u00e9ste el vocablo adecuado para indicar la verdadera realidad, ya que puede dar la impresi\u00f3n de un fen\u00f3meno <i>estacionario. <\/i>Sin embargo, no es as\u00ed. En el camino de los pa\u00edses desarrollados y en v\u00edas de desarrollo se ha verificado a lo largo de estos a\u00f1os una <i>velocidad <\/i>diversa de <i>aceleraci\u00f3n, <\/i>que impulsa a aumentar las distancias. As\u00ed los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, especialmente los m\u00e1s pobres, se encuentran en una situaci\u00f3n de grav\u00edsimo retraso. A lo dicho hay que a\u00f1adir todav\u00eda las <i>diferencias de cultura <\/i>y de los <i>sistemas de valores <\/i>entre los distintos grupos de poblaci\u00f3n, que no coinciden siempre con el grado de <i>desarrollo econ\u00f3mico, <\/i>sino que contribuyen a crear distancias. Son \u00e9stos los elementos y los aspectos que hacen <i>mucho m\u00e1s compleja la cuesti\u00f3n social, debido a que ha asumido una dimensi\u00f3n mundial.<\/i><\/p>\n<p>Al observar las diversas partes del mundo separadas por la distancia creciente de este abismo, al advertir que cada una de ellas parece seguir una determinada ruta, con sus realizaciones, se comprende por qu\u00e9 en el lenguaje corriente se habla de mundos distintos dentro de nuestro <i>\u00fanico mundo: <\/i>Primer Mundo, Segundo Mundo, Tercer Mundo y, alguna vez, Cuarto Mundo<span id='easy-footnote-31-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-31-121858' title='La expresi\u00f3n \u00abCuarto Mundo\u00bb se emplea no s\u00f3lo circunstancialmente para los llamados pa\u00edses menos avanzados (PMA), sino tambi\u00e9n y sobre todo para las zonas de grande o extrema pobreza de los pa\u00edses de media o alta renta.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>. Estas expresiones, que no pretenden obviamente clasificar de manera satisfactoria a todos los pa\u00edses, son muy significativas. Son el signo de una percepci\u00f3n difundida de que la <i>unidad del mundo, <\/i>en otras palabras, <i>la unidad del g\u00e9nero humano, <\/i>est\u00e1 seriamente comprometida. Esta terminolog\u00eda, por encima de su valor m\u00e1s o menos objetivo, esconde sin lugar a duda un contenido <i>moral, <\/i>frente al cual la Iglesia, que es \u00absacramento o signo e instrumento&#8230; de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb<span id='easy-footnote-32-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-32-121858' title='Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia &lt;i&gt;Lumen gentium, &lt;\/i&gt;1.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>, no puede permanecer indiferente.<\/p>\n<p><b>15.<\/b> El cuadro trazado precedentemente ser\u00eda sin embargo incompleto, si a los \u00abindicadores econ\u00f3micos y sociales\u00bb del subdesarrollo no se a\u00f1adieran otros igualmente negativos, m\u00e1s preocupantes todav\u00eda, comenzando por el plano cultural. \u00c9stos son: el <i>analfabetismo, <\/i>la dificultad o imposibilidad de acceder a los <i>niveles superiores de instrucci\u00f3n, <\/i>la incapacidad de participar en la <i>construcci\u00f3n de la propia naci\u00f3n, las diversas formas de explotaci\u00f3n <\/i>y de <i>opresi\u00f3n <\/i>econ\u00f3mica, social, pol\u00edtica y tambi\u00e9n religiosa de la persona humana y de sus derechos, <i>las discriminaciones de todo tipo, <\/i>de modo especial la m\u00e1s odiosa basada en la diferencia racial. Si alguna de estas plagas se halla en algunas zonas del Norte m\u00e1s desarrollado, sin lugar a duda \u00e9stas son m\u00e1s frecuentes, m\u00e1s duraderas y m\u00e1s dif\u00edciles de extirpar en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo y menos avanzados.<\/p>\n<p>Es menester indicar que en el mundo actual, entre otros derechos, es reprimido a menudo <i>el derecho de iniciativa econ\u00f3mica. <\/i>No obstante eso, se trata de un derecho importante no s\u00f3lo para el individuo en particular, sino adem\u00e1s para el bien com\u00fan. La experiencia nos demuestra que la negaci\u00f3n de tal derecho o su limitaci\u00f3n en nombre de una pretendida \u00abigualdad\u00bb de todos en la sociedad, reduce o, sin m\u00e1s, destruye de hecho el esp\u00edritu de iniciativa, es decir, <i>la subjetividad creativa del ciudadano. <\/i>En consecuencia, surge, de este modo, no s\u00f3lo una verdadera igualdad, sino una \u00abnivelaci\u00f3n descendente\u00bb. En lugar de la iniciativa creadora nace la pasividad, la dependencia y la sumisi\u00f3n al aparato burocr\u00e1tico que, como \u00fanico \u00f3rgano que \u00abdispone\u00bb y \u00abdecide\u00bb \u2014aunque no sea \u00abposeedor\u00bb\u2014 de la totalidad de los bienes y medios de producci\u00f3n, pone a todos en una posici\u00f3n de dependencia casi absoluta, similar a la tradicional dependencia del obrero-proletario en el sistema capitalista. Esto provoca un sentido de frustraci\u00f3n o desesperaci\u00f3n y predispone a la despreocupaci\u00f3n de la vida nacional, empujando a muchos a la emigraci\u00f3n y favoreciendo, a la vez, una forma de emigraci\u00f3n \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n semejante tiene sus consecuencias tambi\u00e9n desde el punto de vista de los \u00abderechos de cada naci\u00f3n\u00bb. En efecto, acontece a menudo que una naci\u00f3n es privada de su subjetividad, o sea, de la \u00absoberan\u00eda\u00bb que le compete, en el significado econ\u00f3mico as\u00ed como en el pol\u00edtico-social y en cierto modo en el cultural, ya que en una comunidad nacional todas estas dimensiones de la vida est\u00e1n unidas entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Es necesario recalcar, adem\u00e1s, que ning\u00fan grupo social, por ejemplo un partido, tiene derecho a usurpar el papel de \u00fanico gu\u00eda porque ello supone la destrucci\u00f3n de la verdadera subjetividad de la sociedad y de las personas-ciudadanos, como ocurre en todo totalitarismo. En esta situaci\u00f3n el hombre y el pueblo se convierten en \u00abobjeto\u00bb, no obstante todas las declaraciones contrarias y las promesas verbales. Llegados a este punto conviene a\u00f1adir que el mundo actual se dan otras muchas <i>formas de pobreza. <\/i>En efecto, ciertas carencias o privaciones merecen tal vez este nombre. La negaci\u00f3n o limitaci\u00f3n de los derechos humanos \u2014como, por ejemplo, el derecho a la libertad religiosa, el derecho a participar en la construcci\u00f3n de la sociedad, la libertad de asociaci\u00f3n o de formar sindicatos o de tomar iniciativas en materia econ\u00f3mica\u2014 \u00bfno empobrecen tal vez a la persona humana igual o m\u00e1s que la privaci\u00f3n de los bienes materiales? Y un desarrollo que no tenga en cuenta la plena afirmaci\u00f3n de estos derechos \u00bfes verdaderamente desarrollo humano?<\/p>\n<p>En pocas palabras, el subdesarrollo de nuestros d\u00edas no es s\u00f3lo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n cultural, pol\u00edtico y simplemente humano, como ya indicaba hace veinte a\u00f1os la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio. <\/i>Por consiguiente, es menester preguntarse si la triste realidad de hoy no sea, al menos en parte, el resultado de una <i>concepci\u00f3n demasiado limitada, <\/i>es decir, prevalentemente econ\u00f3mica, del desarrollo.<\/p>\n<p><b>16.<\/b> Hay que notar que, a pesar de los notables esfuerzos realizados en los dos \u00faltimos decenios por parte de las naciones m\u00e1s desarrolladas o en v\u00edas de desarrollo, y de las Organizaciones internacionales, con el fin de hallar una salida a la situaci\u00f3n, o al menos poner remedio a alguno de sus s\u00edntomas, las condiciones se han <i>agravado notablemente.<\/i><\/p>\n<p>La responsabilidad de este empeoramiento tiene causas diversas. Hay que indicar las indudables graves omisiones por parte de las mismas naciones en v\u00edas de desarrollo, y especialmente por parte de los que detentan su poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Pero tampoco podemos soslayar la responsabilidad de las naciones desarrolladas, que no siempre, al menos en la debida medida, han sentido el deber de ayudar a aquellos pa\u00edses que se separan cada vez m\u00e1s del mundo del bienestar al que pertenecen.<\/p>\n<p>No obstante, es necesario denunciar la existencia de unos <i>mecanismos <\/i>econ\u00f3micos, financieros y sociales, los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi autom\u00e1tico, haciendo m\u00e1s r\u00edgida las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros. Estos mecanismos, maniobrados por los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de modo directo o indirecto, favorecen a causa de su mismo funcionamiento los intereses de los que los maniobran, aunque terminan por sofocar o condicionar las econom\u00edas de los pa\u00edses menos desarrollados. Es necesario someter en el futuro estos mecanismos a un an\u00e1lisis atento bajo el aspecto \u00e9tico-moral.<\/p>\n<p>La <i>Populorum Progressio <\/i>preve\u00eda ya que con semejantes sistemas aumentar\u00eda la riqueza de los ricos, manteni\u00e9ndose la miseria de los pobres<span id='easy-footnote-33-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-33-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;33: l.c., p. 273.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>. Una prueba de esta previsi\u00f3n se tiene con la aparici\u00f3n del llamado Cuarto Mundo.<\/p>\n<p><b>17.<\/b> A pesar de que la sociedad mundial ofrezca aspectos fragmentarios, expresados con los nombres convencionales de Primero, Segundo, Tercero y tambi\u00e9n Cuarto mundo, permanece m\u00e1s profunda su <i>interdependencia <\/i>la cual, cuando se separa de las exigencias \u00e9ticas, tiene unas <i>consecuencias funestas <\/i>para los m\u00e1s d\u00e9biles. M\u00e1s a\u00fan, esta <i>interdependencia, <\/i>por una especie de din\u00e1mica interior y bajo el empuje de mecanismos que no puedan dejar de ser calificados como perversos, provoca efectos <i>negativos <\/i>hasta en los pa\u00edses ricos. Precisamente dentro de estos pa\u00edses se encuentran, aunque en menor medida, las manifestaciones m\u00e1s <i>espec\u00edficas del subdesarrollo. <\/i>De suerte que deber\u00eda ser una cosa sabida que el desarrollo o se convierte en un <i>hecho com\u00fan <\/i>a todas las partes del mundo, o sufre un <i>proceso de retroceso <\/i>a\u00fan en las zonas marcadas por un constante progreso. Fen\u00f3meno \u00e9ste particularmente indicador de la naturaleza del <i>aut\u00e9ntico <\/i>desarrollo: o participan de \u00e9l todas las naciones del mundo o no ser\u00e1 tal ciertamente.<\/p>\n<p>Entre los <i>indicadores espec\u00edficos <\/i>del subdesarrollo, que afectan de modo creciente tambi\u00e9n a los pa\u00edses desarrollados, hay dos particularmente reveladores de una situaci\u00f3n dram\u00e1tica. En <i>primer lugar, la crisis de la vivienda. <\/i>En el A\u00f1o Internacional de las personas sin techo, querido por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, la atenci\u00f3n se dirig\u00eda a los millones de seres humanos carentes de una vivienda adecuada o hasta sin vivienda alguna, con el fin de despertar la conciencia de todos y de encontrar una soluci\u00f3n a este grave problema, que comporta consecuencias negativas a nivel individual, familiar y social<span id='easy-footnote-34-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-34-121858' title='Como es sabido, la Santa Sede ha querido asociarse a la celebraci\u00f3n de este A\u00f1o internacional con un documento especial de la Pontif. Com. \u00ablustitia et Pax\u00bb, &lt;i&gt;\u00bfQu\u00e9 has hecho t\u00fa de tu hermano sin techo? La Iglesia ante la crisis de la vivienda &lt;\/i&gt;(27 de diciembre de 1987).'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La falta de viviendas se verifica a nivel <i>universal <\/i>y<i> <\/i>se debe, en parte, al fen\u00f3meno siempre creciente de la urbanizaci\u00f3n<span id='easy-footnote-35-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-35-121858' title='Cf. Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima Adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971), 8-9: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 406-408.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>. Hasta los mismos pueblos m\u00e1s desarrollados presentan el triste espect\u00e1culo de individuos y familias que se esfuerzan literalmente por sobrevivir, sin techo o con uno <i>tan precario <\/i>que es como si no se tuviera.<\/p>\n<p>La falta de vivienda, que es un problema en s\u00ed mismo bastante grave, es digno de ser considerado como signo o s\u00edntesis de toda una serie de insuficiencias econ\u00f3micas, sociales, culturales o simplemente humanas; y, teniendo en cuenta la extensi\u00f3n del fen\u00f3meno, no deber\u00eda ser dif\u00edcil convencerse de cuan lejos estamos del aut\u00e9ntico desarrollo de los pueblos.<\/p>\n<p><b>18.<\/b><i> Otro indicador, <\/i>com\u00fan a gran parte de las naciones, es el fen\u00f3meno del <i>desempleo <\/i>y<i> <\/i>del <i>subdesempleo.<\/i><\/p>\n<p>No hay persona que no se d\u00e9 cuenta de la <i>actualidad <\/i>y de la <i>creciente gravedad <\/i>de semejante fen\u00f3meno en los pa\u00edses industrializados<span id='easy-footnote-36-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-36-121858' title='El reciente &lt;i&gt;Etude sur l\u2019Economie mondiale 1987, &lt;\/i&gt;publicado por las Naciones Unidas, contiene los \u00faltimos datos al respecto (cf. pp. 8-9). El \u00edndice de los desocupados en los pa\u00edses desarrollados con econom\u00eda de mercado ha pasado del 3% de la fuerza laboral en el a\u00f1o 1970 al 8% en el a\u00f1o 1986. En la actualidad llegan a los 29 millones.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>. Si \u00e9ste aparece de modo alarmante en los pa\u00edses en v\u00eda de desarrollo, con su alto \u00edndice de crecimiento demogr\u00e1fico y el n\u00famero tan elevado de poblaci\u00f3n juvenil, en los pa\u00edses de gran desarrollo econ\u00f3mico parece que se contraen las <i>fuentes de trabajo, <\/i>y as\u00ed, las posibilidades de empleo, en vez de aumentar, disminuyen.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n este triste fen\u00f3meno, con su secuela de efectos negativos a nivel individual y social, desde la degradaci\u00f3n hasta la p\u00e9rdida del respeto que todo hombre y mujer se debe a s\u00ed mismo, nos lleva a preguntarnos seriamente sobre el tipo de desarrollo, que se ha perseguido en el curso de los \u00faltimos veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito viene muy oportunamente la consideraci\u00f3n de la Enc\u00edclica <i>Laborem exercens: <\/i>\u00abEs necesario subrayar que el elemento constitutivo y a su vez la <i>verificaci\u00f3n <\/i>m\u00e1s adecuada de este <i>progreso <\/i>en el esp\u00edritu de justicia y paz, que la Iglesia proclama y por el que no cesa de orar (&#8230;), es precisamente la <i>continua revalorizaci\u00f3n del trabajo humano, <\/i>tanto bajo el aspecto de su finalidad objetiva, como bajo el aspecto de la dignidad del sujeto de todo trabajo, que es el hombre\u00bb. Antes bien, \u00abno se puede menos de quedar impresionados ante un <i>hecho desconcertante <\/i>de grandes proporciones\u00bb, es decir, que \u00abexisten &#8230; grupos enteros de desocupados o subocupados (&#8230;): un hecho que atestigua sin duda el que, dentro de las comunidades pol\u00edticas como en las relaciones existentes entre ellas a nivel continental y mundial \u2014en lo concerniente a la organizaci\u00f3n del trabajo y del empleo\u2014 hay algo que no funciona y concretamente en los puntos m\u00e1s cr\u00edticos y de mayor relieve social\u00bb<span id='easy-footnote-37-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-37-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens &lt;\/i&gt;(14 de septiembre de 1981), 18: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;73 (1981), pp. 624-625.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Como el precedente, tambi\u00e9n este fen\u00f3meno, por su car\u00e1cter universal y en cierto sentido <i>multiplicador, <\/i>representa un signo sumamente indicativo, por su incidencia negativa, del estado y de la calidad del desarrollo de los pueblos, ante el cual nos encontramos hoy.<\/p>\n<p><b>19.<\/b><i> Otro fen\u00f3meno, <\/i>tambi\u00e9n t\u00edpico del \u00faltimo per\u00edodo \u2014si bien no se encuentra en todos los lugares\u2014, es sin duda igualmente indicador de la <i>interdependencia existente <\/i>entre los pa\u00edses desarrollados y menos desarrollados. Es la cuesti\u00f3n de la <i>deuda internacional, <\/i>a la que la Pontificia Comisi\u00f3n <i>Iustitia et Pax <\/i>ha dedicado un documento<span id='easy-footnote-38-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-38-121858' title='&lt;i&gt;Al servicio de la comunidad humana: una consideraci\u00f3n \u00e9tica de la deuda internacional &lt;\/i&gt;(27 de diciembre de 1986).'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No se puede aqu\u00ed silenciar el <i>profundo v\u00ednculo <\/i>que existe entre este problema, cuya creciente gravedad hab\u00eda sido ya prevista por la <i>Populorum<\/i> Progressio<span id='easy-footnote-39-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-39-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;54: l.c., pp. 283s.: \u00abLos pa\u00edses en v\u00eda de desarrollo no correr\u00e1n en adelante el riesgo de estar abrumados de deudas, cuya satisfacci\u00f3n absorbe la mayor parte de sus beneficios. Las tasas de inter\u00e9s y la duraci\u00f3n de los pr\u00e9stamos deber\u00e1n disponerse de manera soportable para los unos y los otros, equilibrando las ayudas gratuitas, los pr\u00e9stamos sin inter\u00e9s m\u00ednimo y la duraci\u00f3n de las amortizaciones\u00bb.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>,<i> <\/i>y la cuesti\u00f3n del desarrollo de los pueblos.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n que movi\u00f3 a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo a acoger el ofrecimiento de abundantes capitales disponibles fue la esperanza de poderlos invertir en actividades de desarrollo. En consecuencia, la disponibilidad de los capitales y el hecho de aceptarlos a t\u00edtulo de pr\u00e9stamo puede considerarse una contribuci\u00f3n al desarrollo mismo, cosa deseable y leg\u00edtima en s\u00ed misma, aunque quiz\u00e1s imprudente y en alguna ocasi\u00f3n apresurada.<\/p>\n<p>Habiendo cambiado las circunstancias tanto en los pa\u00edses endeudados como en el mercado internacional financiador, el instrumento elegido para dar una ayuda al desarrollo se ha transformado en un <i>mecanismo contraproducente. <\/i>Y esto ya sea porque los pa\u00edses endeudados, para satisfacer los compromisos de la deuda, se ven obligados a exportar los capitales que ser\u00edan necesarios para aumentar o, incluso, para mantener su nivel de vida, ya sea porque, por la misma raz\u00f3n, no pueden obtener nuevas fuentes de financiaci\u00f3n indispensables igualmente.<\/p>\n<p>Por este mecanismo, el medio destinado al desarrollo de los pueblos se ha convertido en un <i>freno, <\/i>por no hablar, en ciertos casos, hasta de una <i>acentuaci\u00f3n del sub-desarrollo.<\/i><\/p>\n<p>Estas circunstancias nos mueven a reflexionar \u2014como afirma un reciente Documento de la Pontificia <i>Comisi\u00f3n Iustitia et Pax<\/i><span id='easy-footnote-40-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-40-121858' title='Cf. \u00abPresentaci\u00f3n\u00bb del Documento: &lt;i&gt;Al servicio de la deuda internacional &lt;\/i&gt;(27 de diciembre de 1986).'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>\u2014 sobre el <i>car\u00e1cter \u00e9tico <\/i>de la interdependencia de los pueblos; y, para mantenernos en la l\u00ednea de la presente consideraci\u00f3n, sobre las exigencias y las condiciones, inspiradas igualmente en los principios \u00e9ticos, de la cooperaci\u00f3n al desarrollo.<\/p>\n<p><b>20.<\/b> Si examinamos ahora las causas de este grave retraso en el proceso del desarrollo, verificado en sentido opuesto a las indicaciones de la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio <\/i>que hab\u00eda suscitado tantas esperanzas, nuestra atenci\u00f3n se centra de modo particular en las causas <i>pol\u00edticas <\/i>de la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>Encontr\u00e1ndonos ante un conjunto de factores indudablemente complejos, no es posible hacer aqu\u00ed un an\u00e1lisis completo. Pero no se puede silenciar un hecho sobresaliente del <i>cuadro pol\u00edtico <\/i>que caracteriza el per\u00edodo hist\u00f3rico posterior al segundo conflicto mundial y es un factor que no se puede omitir en el tema del desarrollo de los pueblos.<\/p>\n<p>Nos referimos a la <i>existencia de dos bloques <\/i>contrapuestos, designados com\u00fanmente con los nombres convencionales de Este y Oeste, o bien de Oriente y Occidente. La raz\u00f3n de esta connotaci\u00f3n no es meramente pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n, como se dice, <i>geopol\u00edtica. <\/i>Cada uno de ambos bloques tiende a asimilar y a agregar alrededor de s\u00ed, con diversos grados de adhesi\u00f3n y participaci\u00f3n, a otros pa\u00edses o grupos de pa\u00edses.<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n es ante todo <i>pol\u00edtica, <\/i>en cuanto cada bloque encuentra su identidad en un sistema de organizaci\u00f3n de la sociedad y de la gesti\u00f3n del poder, que intenta ser alternativo al otro; a su vez, la contraposici\u00f3n pol\u00edtica tiene su origen en una contraposici\u00f3n m\u00e1s profunda que es de orden <i>ideol\u00f3gico.<\/i><\/p>\n<p>En Occidente existe, en efecto, un sistema inspirado hist\u00f3ricamente en el <i>capitalismo liberal, <\/i>tal como se desarroll\u00f3 en el siglo pasado; en Oriente se da un sistema inspirado en el <i>colectivismo marxista, <\/i>que naci\u00f3 de la interpretaci\u00f3n de la condici\u00f3n de la clase proletaria, realizada a la luz de una peculiar lectura de la historia.<\/p>\n<p>Cada una de estas dos ideolog\u00edas, al hacer referencia a dos visiones tan diversas del hombre, de su libertad y de su cometido social, ha propuesto y promueve, bajo el aspecto econ\u00f3mico, unas formas antit\u00e9ticas de organizaci\u00f3n del trabajo y de estructuras de la propiedad, especialmente en lo referente a los llamados medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es inevitable que la <i>contraposici\u00f3n ideol\u00f3gica, <\/i>al desarrollar sistemas y centros antag\u00f3nicos de poder, con sus formas de propaganda y de doctrina, se convirtiera en una creciente <i>contraposici\u00f3n militar, <\/i>dando origen a dos bloques de potencias armadas, cada uno desconfiado y temeroso del prevalecer ajeno.<\/p>\n<p>A su vez, las relaciones internacionales no pod\u00edan dejar de resentir los efectos de esta \u00abl\u00f3gica de los bloques\u00bb y de sus respectivas \u00abesferas de influencia\u00bb. Nacida al final de la segunda guerra mundial, la tensi\u00f3n entre ambos bloques ha dominado los cuarenta a\u00f1os sucesivos, asumiendo unas veces el car\u00e1cter de <i>\u00abguerra fr\u00eda\u00bb, <\/i>otras de <i>\u00abguerra por poder\u00bb <\/i>mediante la instrumentalizaci\u00f3n de conflictos locales, o bien teniendo el \u00e1nimo angustiado y en suspenso ante la amenaza de una guerra <i>abierta y total.<\/i><\/p>\n<p>Si en el momento actual tal peligro parece que es m\u00e1s remoto, aun sin haber desaparecido completamente, y si se ha llegado a un primer acuerdo sobre las destrucci\u00f3n de cierto tipo de armamento nuclear, la existencia y la contraposici\u00f3n de bloques no deja de ser todav\u00eda un hecho real y preocupante, que sigue condicionando el panorama mundial.<\/p>\n<p><b>21.<\/b> Esto se verifica con un efecto particularmente negativo en las relaciones internacionales, que miran a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. En efecto, como es sabido, la tensi\u00f3n entre <i>Oriente y Occidente <\/i>no refleja de por s\u00ed una oposici\u00f3n entre dos diversos grados de desarrollo, sino m\u00e1s bien entre dos <i>concepciones <\/i>del desarrollo mismo de los hombres y de los pueblos, de tal modo imperfectas que exigen una correcci\u00f3n radical. Dicha oposici\u00f3n se refleja en el interior de aquellos pa\u00edses, contribuyendo as\u00ed a ensanchar el abismo que ya existe a nivel econ\u00f3mico entre <i>Norte y Sur, <\/i>y que es consecuencia de la distancia entre los dos <i>mundos <\/i>m\u00e1s desarrollados y los menos desarrollados.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una de las razones por las que la doctrina social de la Iglesia asume una actitud cr\u00edtica tanto ante el capitalismo liberal como ante el colectivismo marxista. En efecto, desde el punto de vista del desarrollo surge espont\u00e1nea la pregunta: \u00bfde qu\u00e9 manera o en qu\u00e9 medida estos dos sistemas son susceptibles de transformaciones y capaces de ponerse al d\u00eda, de modo que favorezcan o promuevan un desarrollo verdadero e integral del hombre y de los pueblos en la sociedad actual? De hecho, estas transformaciones y puestas al d\u00eda son urgentes e indispensables para la causa de un desarrollo com\u00fan a todos.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses independizados recientemente, que esforz\u00e1ndose en conseguir su propia identidad cultural y pol\u00edtica necesitar\u00edan la aportaci\u00f3n eficaz y desinteresada de los pa\u00edses m\u00e1s ricos y desarrollados, se encuentran comprometidos \u2014y a veces incluso desbordados\u2014 en conflictos ideol\u00f3gicos que producen inevitables divisiones internas, llegando incluso a provocar en algunos casos verdaderas guerras civiles. Esto sucede porque las inversiones y las ayudas para el desarrollo a menudo son desviadas de su propio fin e instrumentalizadas para alimentar los contrastes, por encima y en contra de los intereses de los pa\u00edses que deber\u00edan beneficiarse de ello. Muchos de ellos son cada vez m\u00e1s conscientes del peligro de caer v\u00edctimas de un neocolonialismo y tratan de librarse. Esta conciencia es tal que ha dado origen, aunque con dificultades, oscilaciones y a veces contradicciones, al <i>Movimiento internacional de los Pa\u00edses No Alineados, <\/i>el cual, en lo que constituye su aspecto positivo, quisiera afirmar efectivamente el derecho de cada pueblo a su propia identidad, a su propia independencia y seguridad, as\u00ed como a la participaci\u00f3n, sobre la base de la igualdad y de la solidaridad, de los bienes que est\u00e1n destinados a todos los hombres.<\/p>\n<p><b>22.<\/b> Hechas estas consideraciones es m\u00e1s f\u00e1cil tener una visi\u00f3n m\u00e1s clara del cuadro de los \u00faltimos veinte a\u00f1os y comprender mejor los contrastes existentes en la parte Norte del mundo, es decir, entre Oriente y Occidente, como causa no \u00faltima del retraso o del estancamiento del Sur.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses subdesarrollados, en vez de transformarse en <i>naciones aut\u00f3nomas, <\/i>preocupadas de su propia marcha hacia la justa participaci\u00f3n en los bienes y servicios destinados a todos, se convierten en piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicaci\u00f3n social, los cuales, al estar dirigidos mayormente por centros de la parte Norte del mundo, no siempre tienen en la debida consideraci\u00f3n las prioridades y los problemas propios de estos pa\u00edses, ni respetan su fisonom\u00eda cultural; a menudo, imponen una visi\u00f3n desviada de la vida y del hombre y as\u00ed no responden a las exigencias del verdadero desarrollo.<\/p>\n<p>Cada uno de los dos <i>bloques <\/i>lleva oculta internamente, a su manera, la tendencia al <i>imperialismo, <\/i>como se dice com\u00fanmente, o a formas de neocolonialismo; tentaci\u00f3n nada f\u00e1cil en la que se cae muchas veces, como ense\u00f1a la historia incluso reciente.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n anormal \u2014consecuencia de una guerra y de una preocupaci\u00f3n exagerada, m\u00e1s all\u00e1 de lo l\u00edcito, por razones de la <i>propia seguridad<\/i>\u2014<i> <\/i>impide radicalmente la cooperaci\u00f3n solidaria de todos por el bien com\u00fan del g\u00e9nero humano, con perjuicio sobre todo de los pueblos pac\u00edficos, privados de su derecho de acceso a los bienes destinados a todos los hombres.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la actual divisi\u00f3n del mundo es un <i>obst\u00e1culo directo <\/i>para la verdadera transformaci\u00f3n de las condiciones de subdesarrollo en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo y en aquellos menos avanzados. Sin embargo, los pueblos no siempre se resignan a su suerte. Adem\u00e1s, la misma necesidad de una econom\u00eda sofocada por los gastos militares, as\u00ed como por la burocracia y su ineficiencia intr\u00ednseca, parece favorecer ahora unos procesos que podr\u00e1n hacer menos r\u00edgida la contraposici\u00f3n y m\u00e1s f\u00e1cil el comienzo de un di\u00e1logo \u00fatil y de una verdadera colaboraci\u00f3n para la paz.<\/p>\n<p><b>23.<\/b> La afirmaci\u00f3n de la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio, <\/i>de que los recursos destinados a la producci\u00f3n de armas deben ser empleados en aliviar la miseria de las poblaciones necesitadas<span id='easy-footnote-41-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-41-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;53: l.c., p 283.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>, hace m\u00e1s urgente el llamado a superar la contraposici\u00f3n entre los dos bloques.<\/p>\n<p>Hoy, en la pr\u00e1ctica, tales recursos sirven para asegurar que cada uno de los dos bloques pueda prevalecer sobre el otro, y garantizar as\u00ed la propia seguridad. Esta distorsi\u00f3n, que es un vicio de origen, dificulta a aquellas naciones que, desde un punto de vista hist\u00f3rico, econ\u00f3mico y pol\u00edtico tienen la posibilidad de ejercer un liderazgo, al cumplir adecuadamente su deber de solidaridad en favor de los pueblos que aspiran a su pleno desarrollo.<\/p>\n<p>Es oportuno afirmar aqu\u00ed \u2014y no debe parecer esto una exageraci\u00f3n\u2014 que un papel de liderazgo entre las naciones se puede justificar solamente con la posibilidad y la voluntad de contribuir, de manera m\u00e1s amplia y generosa, al bien com\u00fan de todos.<\/p>\n<p>Una naci\u00f3n que cediese, m\u00e1s o menos conscientemente, a la tentaci\u00f3n de cerrarse en s\u00ed misma, olvidando la responsabilidad que le confiere una cierta superioridad en el concierto de las Naciones, <i>faltar\u00eda gravemente <\/i>a un preciso deber \u00e9tico. Esto es f\u00e1cilmente reconocible en la contingencia hist\u00f3rica, en la que los creyentes entrev\u00e9n las disposiciones de la divina Providencia que se sirve de las Naciones para la realizaci\u00f3n de sus planes, pero que tambi\u00e9n \u00abhace vanos los proyectos de los pueblos\u00bb (cf. <i>Sal <\/i>33 [32], 10).<\/p>\n<p>Cuando Occidente parece inclinarse a unas formas de aislamiento creciente y ego\u00edsta, y Oriente, a su vez, parece ignorar por motivos discutibles su deber de cooperaci\u00f3n para aliviar la miseria de los pueblos, uno se encuentra no s\u00f3lo ante una traici\u00f3n de las leg\u00edtimas esperanzas de la humanidad con consecuencias imprevisibles, sino ante una defecci\u00f3n verdadera y propia respecto de una obligaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p><b>24.<\/b> Si la producci\u00f3n de armas es un grave desorden que reina en el mundo actual respecto a las verdaderas necesidades de los hombres y al uso de los medios adecuados para satisfacerlas, no lo es menos el <i>comercio de las mismas. <\/i>M\u00e1s a\u00fan, a prop\u00f3sito de esto, es preciso a\u00f1adir que el <i>juicio moral es todav\u00eda m\u00e1s severo. <\/i>Como se sabe, se trata de un comercio sin fronteras capaz de sobrepasar incluso las de los bloques. Supera la divisi\u00f3n entre Oriente y Occidente y, sobre todo, la que hay entre Norte y Sur, llegando hasta los <i>diversos componentes <\/i>de la parte meridional del mundo. Nos hallamos as\u00ed ante un fen\u00f3meno extra\u00f1o: mientras las ayudas econ\u00f3micas y los planes de desarrollo tropiezan con el obst\u00e1culo de barreras ideol\u00f3gicas insuperables, arancelarias y de mercado, <i>las armas <\/i>de cualquier procedencia circulan con libertad casi absoluta en las diversas partes del mundo. Y nadie ignora \u2014como destaca el reciente documento de la Pontificia Comisi\u00f3n <i>Iustitia et Pax <\/i>sobre la deuda internacional<span id='easy-footnote-42-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-42-121858' title='&lt;i&gt;Al servicio de la Comunidad humana: una consideraci\u00f3n \u00e9tica de la deuda internacional &lt;\/i&gt;(27 de diciembre de 1986), III. 2.1.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>\u2014 que en algunos casos, los capitales prestados por el mundo desarrollado han servido para comprar armamentos en el mundo subdesarrollado.<\/p>\n<p>Si a todo esto se a\u00f1ade el <i>peligro tremendo, <\/i>conocido por todos, que representan las <i>armas at\u00f3micas <\/i>acumuladas hasta lo incre\u00edble, la conclusi\u00f3n l\u00f3gica es la siguiente: el panorama del mundo actual, incluso el econ\u00f3mico, en vez de causar preocupaci\u00f3n por un <i>verdadero desarrollo <\/i>que conduzca a todos hacia una vida \u00abm\u00e1s humana\u00bb, \u2014como deseaba la Enc\u00edclica <i>Populorum <\/i><i>Progressio<\/i><span id='easy-footnote-43-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-43-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;20-21: l.c., pp. 267s.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>\u2014 parece destinado a encaminarnos m\u00e1s r\u00e1pidamente <i>hacia la muerte.<\/i><\/p>\n<p>Las consecuencias de este estado de cosas se manifiestan en el acentuarse de una <i>plaga <\/i>t\u00edpica y reveladora de los desequilibrios y conflictos del mundo contempor\u00e1neo: <i>los millones de refugiados, <\/i>a quienes las guerras, calamidades naturales, persecuciones y discriminaciones de todo tipo han hecho perder casa, trabajo, familia y patria. La tragedia de estas multitudes se refleja en el rostro descompuesto de hombres, mujeres y ni\u00f1os que, en un mundo dividido e inh\u00f3spito, no consiguen encontrar ya un hogar.<\/p>\n<p>Ni se pueden cerrar los ojos a otra dolorosa plaga del mundo actual: el fen\u00f3meno del <i>terrorismo, <\/i>entendido como prop\u00f3sito de matar y destruir indistintamente hombres y bienes, y crear precisamente un clima de terror y de inseguridad, a menudo incluso con la captura de rehenes. Aun cuando se aduce como motivaci\u00f3n de esta actuaci\u00f3n inhumana cualquier ideolog\u00eda o la creaci\u00f3n de una sociedad mejor, los actos de terrorismo nunca son justificables. Pero mucho menos lo son cuando, como sucede hoy, tales decisiones y actos, que a veces llegan a verdaderas mortandades, ciertos secuestros de personas inocentes y ajenas a los conflictos, se proponen un fin propagand\u00edstico en favor de la propia causa; o, peor a\u00fan, cuando son un fin en s\u00ed mismos, de forma que se mata s\u00f3lo por matar. Ante tanto horror y tanto sufrimiento siguen siendo siempre v\u00e1lidas las palabras que pronunci\u00e9 hace algunos a\u00f1os y que quisiera repetir una vez m\u00e1s: \u00abEl cristianismo proh\u00edbe &#8230; el recurso a las v\u00edas del odio, al asesinato de personas indefensas y a los m\u00e9todos del terrorismo\u00bb<span id='easy-footnote-44-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-44-121858' title='Homil\u00eda en Drogheda, Irlanda (29 de septiembre de 1979), 5: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;71 (1979), II, p. 1079.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>25.<\/b> A este respecto conviene hacer una referencia al <i>problema demogr\u00e1fico <\/i>y a la manera c\u00f3mo se trata hoy, siguiendo lo que Pablo VI indic\u00f3 en su Enc\u00edclica<span id='easy-footnote-45-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-45-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;37: l.c., pp. 275s.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span> y lo que expuse m\u00e1s extensamente en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <i>Familiaris<\/i> consortio<span id='easy-footnote-46-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-46-121858' title='Cf. Exhort. Apost. &lt;i&gt;Familiaris consortio &lt;\/i&gt;(22 de noviembre de 1981), especialmente en el n. 30: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;74 (1982), pp. 115-117.'><sup>46<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No se puede negar la existencia \u2014sobre todo en la parte Sur de nuestro planeta\u2014 de un problema demogr\u00e1fico que crea dificultades al desarrollo. Es preciso afirmar enseguida que en la parte Norte este problema es de signo inverso: aqu\u00ed lo que preocupa es la <i>ca\u00edda de la tasa de la natalidad, <\/i>con repercusiones en el envejecimiento de la poblaci\u00f3n, incapaz incluso de renovarse biol\u00f3gicamente. Fen\u00f3meno \u00e9ste capaz de obstaculizar de por s\u00ed el desarrollo. Como tampoco es exacto afirmar que tales dificultades provengan solamente del crecimiento demogr\u00e1fico; no est\u00e1 demostrado siquiera que cualquier crecimiento demogr\u00e1fico sea incompatible con un desarrollo ordenado.<\/p>\n<p>Por otra parte, resulta muy alarmante constatar en muchos pa\u00edses el lanzamiento de <i>campa\u00f1as sistem\u00e1ticas <\/i>contra la natalidad, por iniciativa de sus Gobiernos, en contraste no s\u00f3lo con la identidad cultural y religiosa de los mismos pa\u00edses, sino tambi\u00e9n con la naturaleza del verdadero desarrollo. Sucede a menudo que tales campa\u00f1as son debidas a presiones y est\u00e1n financiadas por capitales provenientes del extranjero y, en alg\u00fan caso, est\u00e1n subordinadas a las mismas y a la asistencia econ\u00f3mico-financiera. En todo caso, se trata de una <i>falta absoluta de respeto <\/i>por<i> <\/i>la libertad de decisi\u00f3n de las personas afectadas, hombres y mujeres, sometidos a veces a intolerables presiones, incluso econ\u00f3micas para someterlas a esta nueva forma de opresi\u00f3n. Son las poblaciones m\u00e1s pobres las que sufren los atropellos, y ello llega a originar en ocasiones la tendencia a un cierto racismo, o favorece la aplicaci\u00f3n de ciertas formas de eugenismo, igualmente racistas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n este hecho, que reclama la condena m\u00e1s en\u00e9rgica, es <i>indicio de una concepci\u00f3n <\/i>errada y perversa del verdadero desarrollo humano.<\/p>\n<p><b>26.<\/b> Este panorama, predominantemente negativo, sobre la <i>situaci\u00f3n real <\/i>del desarrollo en el mundo contempor\u00e1neo, no ser\u00eda completo si no se\u00f1alara la existencia de aspectos <i>positivos.<\/i><\/p>\n<p>El <i>primero <\/i>es la <i>plena conciencia, <\/i>en much\u00edsimos hombres y mujeres, de su propia dignidad y de la de cada ser humano. Esta conciencia se expresa, por ejemplo, en una viva <i>preocupaci\u00f3n <\/i>por el <i>respeto de los derechos humanos <\/i>y en el m\u00e1s decidido rechazo de sus violaciones. De esto es un signo revelador el n\u00famero de asociaciones privadas, algunas de alcance mundial, de reciente creaci\u00f3n, y casi todas comprometidas en seguir con extremo cuidado y loable objetividad los acontecimientos internacionales en un campo tan delicado.<\/p>\n<p>En este sentido hay que reconocer la <i>influencia <\/i>ejercida por la <i>Declaraci\u00f3n de los Derechos Humanos, <\/i>promulgada hace casi cuarenta a\u00f1os por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas. Su misma existencia y su aceptaci\u00f3n progresiva por la comunidad internacional son ya testimonio de una mayor conciencia que se est\u00e1 imponiendo. Lo mismo cabe decir \u2014siempre en el campo de los derechos humanos\u2014 sobre los otros instrumentos jur\u00eddicos de la misma Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas o de otros Organismos internacionales<span id='easy-footnote-47-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-47-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Drois de l\u2019homme. Recueil d&amp;#8217;instruments internationaux, &lt;\/i&gt;Nations Unies, New York 1983. Juan Pablo II, Carta Enc. &lt;i&gt;Redemptor hominis &lt;\/i&gt;(4 de marzo de 1979), 17: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;7 (1979), p. 296.'><sup>47<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La conciencia de la que hablamos no se refiere solamente a los <i>individuos, <\/i>sino tambi\u00e9n a las <i>naciones <\/i>y a los <i>pueblos, <\/i>los cuales, como entidades con una determinada identidad cultural, son particularmente sensibles a la conservaci\u00f3n, libre gesti\u00f3n y promoci\u00f3n de su precioso patrimonio.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en este mundo dividido y turbado por toda clase de conflictos, aumenta la <i>convicci\u00f3n <\/i>de una radical <i>interdependencia, <\/i>y por consiguiente, de una <i>solidaridad <\/i>necesaria, que la asuma y traduzca en el plano moral. Hoy quiz\u00e1s m\u00e1s que antes, los hombres se dan cuenta de tener un <i>destino com\u00fan <\/i>que construir juntos, si se quiere evitar la cat\u00e1strofe para todos. Desde el fondo de la angustia, del miedo y de los fen\u00f3menos de evasi\u00f3n como la droga, <i>t\u00edpicos del mundo contempor\u00e1neo, <\/i>emerge la idea de que el bien, al cual estamos llamados todos, y la felicidad a la que aspiramos no se obtienen sin <i>el esfuerzo y el empe\u00f1o de todos <\/i>sin excepci\u00f3n, con la consiguiente renuncia al propio ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se inserta tambi\u00e9n, como signo del <i>respeto por la vida, <\/i>\u2014no obstante todas las tentaciones por destruirla, desde el aborto a la eutanasia\u2014 la <i>preocupaci\u00f3n concomitante <\/i>por la paz; y, una vez m\u00e1s, se es consciente de que \u00e9sta es <i>indivisible: <\/i>o es de todos, o de <i>nadie. <\/i>Una paz que exige, cada vez m\u00e1s, el respeto riguroso de la <i>justicia, <\/i>y, por consiguiente, la distribuci\u00f3n equitativa de los frutos del verdadero desarrollo<span id='easy-footnote-48-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-48-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;et spes,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 78; Pablo VI, Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;76: l.c., pp. 294s.: \u00abCombatir la miseria y luchar contra la injusticia es promover, a la par que el mayor bienestar, el progreso humano y espiritual de todos, y, por consiguiente, el bien com\u00fan de la humanidad. La paz&amp;#8230; se construye d\u00eda a d\u00eda en la instauraci\u00f3n de un orden querido por Dios, que comporta una justicia m\u00e1s perfecta entre los hombres\u00bb.'><sup>48<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Entre las <i>se\u00f1ales positivas <\/i>del presente, hay que se\u00f1alar igualmente la mayor conciencia de la limitaci\u00f3n de los recursos disponibles, la necesidad de respetar la integridad y los ritmos de la naturaleza y de tenerlos en cuenta en la programaci\u00f3n del desarrollo, en lugar de sacrificarlo a ciertas concepciones demag\u00f3gicas del mismo. Es lo que hoy se llama la <i>preocupaci\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/i><\/p>\n<p>Es justo reconocer tambi\u00e9n el empe\u00f1o de gobernantes, pol\u00edticos, economistas, sindicalistas, hombres de ciencia y funcionarios internacionales \u2014muchos de ellos inspirados por su fe religiosa\u2014 por resolver generosamente con no pocos sacrificios personales, los males del mundo y procurar por todos los medios que un n\u00famero cada vez mayor de hombres y mujeres disfruten del beneficio de la paz y de una calidad de vida digna de este hombre.<\/p>\n<p>A ello <i>contribuyen en gran medida las grandes Organizaciones internacionales <\/i>y algunas Organizaciones regionales, cuyos esfuerzos conjuntos permiten intervenciones de mayor eficacia.<\/p>\n<p>Gracias a estas aportaciones, algunos Pa\u00edses del Tercer Mundo, no obstante el peso de numerosos condicionamientos negativos, han logrado alcanzar <i>una cierta autosuficiencia alimentaria, <\/i>o un grado de industrializaci\u00f3n que les permite subsistir dignamente y garantizar fuentes de trabajo a la poblaci\u00f3n activa.<\/p>\n<p>Por consiguiente, <i>no todo es negativo <\/i>en el mundo contempor\u00e1neo \u2014y no pod\u00eda ser de otra manera\u2014 porque la Providencia del Padre celestial vigila con amor tambi\u00e9n sobre nuestras preocupaciones diarias (cf. <i>Mt<\/i> 6,25-32; 10,23-31; <i>Lc<\/i> 12,6-7; 22,20); es m\u00e1s, los valores positivos se\u00f1alados revelan una nueva preocupaci\u00f3n moral, sobre todo en orden a los grandes problemas humanos, como son el desarrollo y la paz.<\/p>\n<p>Esta realidad me mueve a reflexionar sobre la <i>verdadera naturaleza <\/i>del desarrollo de los pueblos, de acuerdo con la Enc\u00edclica cuyo aniversario celebramos, y como homenaje a su ense\u00f1anza.<\/p>\n<h2><b>IV.<\/b>\u2014<b> El aut\u00e9ntico desarrollo humano<\/b><\/h2>\n<p><b>27.<\/b> La mirada que la Enc\u00edclica invita a dar sobre el mundo contempor\u00e1neo nos hace constatar, ante todo, que el desarrollo <i>no <\/i>es un proceso rectil\u00edneo, <i>casi autom\u00e1tico <\/i>y <i>de por s\u00ed ilimitado, <\/i>como si, en ciertas condiciones, el g\u00e9nero humano marchara seguro hacia una especie de perfecci\u00f3n indefinida<span id='easy-footnote-49-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-49-121858' title='Cf. Exhort. Apost. &lt;i&gt;Familiaris consortio &lt;\/i&gt;(22 de noviembre de 1981), 6: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;74 (1982), p. 88: \u00abLa historia no es simplemente un progreso necesario hacia lo mejor, sino m\u00e1s bien un acontecimiento de libertad, m\u00e1s a\u00fan, un combate entre libertades\u00bb.'><sup>49<\/sup><\/a><\/span>. Esta concepci\u00f3n \u2014unida a una noci\u00f3n de \u00abprogreso\u00bb de connotaciones filos\u00f3ficas de tipo iluminista, m\u00e1s bien que a la de \u00abdesarrollo\u00bb<span id='easy-footnote-50-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-50-121858' title='Por este motivo se ha preferido usar en el texto de esta Enc\u00edclica la palabra \u00abdesarrollo\u00bb en vez de la palabra \u00abprogreso\u00bb, pero procurando dar a la palabra \u00abdesarrollo\u00bb el sentido m\u00e1s pleno.'><sup>50<\/sup><\/a><\/span>, usada en sentido espec\u00edficamente econ\u00f3mico-social\u2014 parece puesta ahora seriamente en duda, sobre todo despu\u00e9s de la tr\u00e1gica experiencia de las dos guerras mundiales, de la destrucci\u00f3n planeada y en parte realizada de poblaciones enteras y del peligro at\u00f3mico que amenaza. A un ingenuo <i>optimismo mecanicista <\/i>le reemplaza una fundada inquietud por el destino de la humanidad.<\/p>\n<p><b>28.<\/b> Pero al mismo tiempo ha entrado en crisis la misma concepci\u00f3n \u00abecon\u00f3mica\u00bb o \u00abeconomicista\u00bb vinculada a la palabra desarrollo. En efecto, hoy se comprende mejor que la <i>mera acumulaci\u00f3n <\/i>de bienes y servicios, incluso en favor de una mayor\u00eda, no basta para proporcionar la felicidad humana. Ni, por consiguiente, la disponibilidad de m\u00faltiples <i>beneficios reales, <\/i>aportados en los tiempos recientes por la ciencia y la t\u00e9cnica, incluida la inform\u00e1tica, traen consigo la liberaci\u00f3n de cualquier forma de esclavitud. Al contrario, la experiencia de los \u00faltimos a\u00f1os demuestra que si toda esta considerable masa de recursos y potencialidades, puestas a disposici\u00f3n del hombre, no es regida por un <i>objetivo moral <\/i>y por una orientaci\u00f3n que vaya dirigida al verdadero bien del g\u00e9nero humano, se vuelve f\u00e1cilmente contra \u00e9l para oprimirlo.<\/p>\n<p>Deber\u00eda ser altamente instructiva una <i>constataci\u00f3n desconcertante <\/i>de este per\u00edodo m\u00e1s reciente: junto a las miserias del subdesarrollo, que son intolerables, nos encontramos con una especie de <i>superdesarrollo, <\/i>igualmente inaceptable porque, como el primero, es contrario al bien y a la felicidad aut\u00e9ntica. En efecto, este superdesarrollo, consistente en la excesiva disponibilidad de toda clase de bienes materiales para algunas categor\u00edas sociales, f\u00e1cilmente hace a los hombres esclavos de la \u00abposesi\u00f3n\u00bb y del goce inmediato, sin otro horizonte que la multiplicaci\u00f3n o la continua sustituci\u00f3n de los objetos que se poseen por otros todav\u00eda m\u00e1s perfectos. Es la llamada civilizaci\u00f3n del \u00abconsumo\u00bb o consumismo, que comporta tantos \u00abdesechos\u00bb o \u00abbasuras\u00bb. Un objeto pose\u00eddo, y ya superado por otro m\u00e1s perfecto, es descartado simplemente, sin tener en cuenta su posible valor permanente para uno mismo o para otro ser humano m\u00e1s pobre.<\/p>\n<p>Todos somos testigos de los tristes efectos de esta ciega sumisi\u00f3n al mero consumo: en primer t\u00e9rmino, una forma de materialismo craso, y al mismo tiempo una radical insatisfacci\u00f3n, porque se comprende r\u00e1pidamente que, \u2014si no se est\u00e1 prevenido contra la inundaci\u00f3n de mensajes publicitarios y la oferta incesante y tentadora de productos\u2014 cuanto m\u00e1s se posee m\u00e1s se desea, mientras las aspiraciones m\u00e1s profundas quedan sin satisfacer, y quiz\u00e1s incluso sofocadas.<\/p>\n<p>La Enc\u00edclica del Papa Pablo VI se\u00f1alaba esta diferencia, hoy tan frecuentemente acentuada, entre el \u00abtener\u00bb y el \u00abser\u00bb<span id='easy-footnote-51-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-51-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;19: l.c., pp. 266s.: \u00abEl tener m\u00e1s, lo mismo para los pueblos que para las personas, no es el \u00faltimo fin. Todo crecimiento es ambivalente. La b\u00fasqueda exclusiva del poseer se convierte en un obst\u00e1culo para el crecimiento del ser y se opone a su verdadera grandeza; para las naciones como para las personas, la avaricia es la forma m\u00e1s evidente de un subdesarrollo moral\u00bb; cf. tambi\u00e9n Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971), 9: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 407s.'><sup>51<\/sup><\/a><\/span>, que el Concilio Vaticano II hab\u00eda expresado con palabras precisas<span id='easy-footnote-52-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-52-121858' title='Cf. Const. past. &lt;i&gt;Gaudium &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;et spes,&lt;\/i&gt; sobre la Iglesia en el mundo actual, 35; Pablo VI, &lt;i&gt;Alocuci\u00f3n al Cuerpo Diplom\u00e1tico &lt;\/i&gt;(7 de enero de 1965): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;57 (1965), p. 232.'><sup>52<\/sup><\/a><\/span>. \u00abTener\u00bb objetos y bienes no perfecciona de por s\u00ed al sujeto, si no contribuye a la maduraci\u00f3n y enriquecimiento de su \u00abser\u00bb, es decir, a la realizaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n humana como tal.<\/p>\n<p>Ciertamente, la diferencia entre \u00abser\u00bb y \u00abtener\u00bb, y el peligro inherente a una mera multiplicaci\u00f3n o sustituci\u00f3n de cosas pose\u00eddas respecto al valor del \u00abser\u00bb, no debe transformarse necesariamente en una <i>antinomia. <\/i>Una de las mayores injusticias del mundo contempor\u00e1neo consiste precisamente en esto: en que son relativamente pocos los que poseen mucho, y <i>muchos <\/i>los que no poseen casi nada. Es la injusticia de la mala distribuci\u00f3n de los bienes y servicios destinados originariamente a todos.<\/p>\n<p>Este es pues el cuadro: est\u00e1n aquellos \u2014los pocos que poseen mucho\u2014 que no llegan verdaderamente a \u00abser\u00bb, porque, por una inversi\u00f3n de la jerarqu\u00eda de los valores, se encuentran impedidos por el culto del \u00abtener\u00bb; y est\u00e1n los otros \u2014los muchos que poseen poco o nada\u2014 los cuales no consiguen realizar su vocaci\u00f3n humana fundamental al carecer de los bienes indispensables.<\/p>\n<p>El mal no consiste en el \u00abtener\u00bb como tal, sino en el poseer que no respeta la <i>calidad <\/i>y la <i>ordenada jerarqu\u00eda <\/i>de los bienes que se tienen. <i>Calidad y jerarqu\u00eda <\/i>que derivan de la subordinaci\u00f3n de los bienes y de su disponibilidad al \u00abser\u00bb del hombre y a su verdadera vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con esto se demuestra que si el <i>desarrollo <\/i>tiene una <i>necesaria dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, <\/i>puesto que debe procurar al mayor n\u00famero posible de habitantes del mundo la disponibilidad de bienes indispensables para \u00abser\u00bb, sin embargo no se agota con esta dimensi\u00f3n. En cambio, si se limita a \u00e9sta, el desarrollo se vuelve contra aquellos mismos a quienes se desea beneficiar.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas de un desarrollo pleno, \u00abm\u00e1s humano\u00bb, el cual \u2014sin negar las necesidades econ\u00f3micas\u2014 procure estar a la altura de la aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n del hombre y de la mujer, han sido descritas por Pablo VI<span id='easy-footnote-53-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-53-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;20-21: l.c., pp. 267s.'><sup>53<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>29.<\/b> Por eso, un desarrollo no solamente econ\u00f3mico se mide y se orienta seg\u00fan esta realidad y vocaci\u00f3n del hombre visto globalmente, es decir, seg\u00fan un propio <i>par\u00e1metro interior. <\/i>\u00c9ste, ciertamente, necesita de los bienes creados y de los productos de la industria, enriquecida constantemente por el progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico. Y la disponibilidad siempre nueva de los bienes materiales, mientras satisface las necesidades, abre nuevos horizontes. El peligro del abuso consum\u00edstico y de la aparici\u00f3n de necesidades artificiales, de ninguna manera deben impedir la estima y utilizaci\u00f3n de los nuevos bienes y recursos puestos a nuestra disposici\u00f3n. Al contrario, en ello debemos ver un don de Dios y una respuesta a la vocaci\u00f3n del hombre, que se realiza plenamente en Cristo.<\/p>\n<p>Mas para alcanzar el verdadero desarrollo es necesario no perder de vista dicho par\u00e1metro, que est\u00e1 en la <i>naturaleza espec\u00edfica <\/i>del hombre, creado por Dios a su imagen y semejanza (cf. <i>Gn <\/i>1,26). Naturaleza corporal y espiritual, simbolizada en el segundo relato de la creaci\u00f3n por dos elementos: la <i>tierra, <\/i>con la que Dios modela al hombre, y el <i>h\u00e1lito de vida <\/i>infundido en su rostro (cf. <i>Gn <\/i>2,7).<\/p>\n<p>El hombre tiene as\u00ed una cierta afinidad con las dem\u00e1s creaturas: est\u00e1 llamado a utilizarlas, a ocuparse de ellas y \u2014siempre seg\u00fan la narraci\u00f3n del <i>G\u00e9nesis <\/i>(2,15)\u2014 es colocado en el jard\u00edn para cultivarlo y custodiarlo, por encima de todos los dem\u00e1s seres puestos por Dios bajo su dominio (cf. <i>ibid. <\/i>1,15s). Pero al mismo tiempo, el hombre debe someterse a la voluntad de Dios, que le pone l\u00edmites en el uso y dominio de las cosas (cf. <i>ibid. <\/i>2,16s), a la par que le promete la inmortalidad (cf. <i>ibid. <\/i>2,9; <i>Sb <\/i>2,23). El hombre, pues, al ser imagen de Dios, tiene una verdadera afinidad con \u00c9l. Seg\u00fan esta ense\u00f1anza, el desarrollo no puede consistir solamente en el uso, dominio y posesi\u00f3n <i>indiscriminada <\/i>de las cosas creadas y de los productos de la industria humana, sino m\u00e1s bien en <i>subordinar <\/i>la posesi\u00f3n, el dominio y el uso a la semejanza divina del hombre y a su vocaci\u00f3n a la inmortalidad. \u00c9sta es la <i>realidad trascendente <\/i>del ser humano, la cual desde el principio aparece participada por una pareja, hombre y mujer (cf. <i>Gn <\/i>1,27), y es por consiguiente fundamentalmente social.<\/p>\n<p><b>30.<\/b> Seg\u00fan la Sagrada Escritura, pues, la noci\u00f3n de desarrollo no es solamente \u00ablaica\u00bb o \u00abprofana\u00bb, sino que aparece tambi\u00e9n, aunque con una fuerte acentuaci\u00f3n socioecon\u00f3mica, como la <i>expresi\u00f3n moderna <\/i>de una dimensi\u00f3n esencial de la vocaci\u00f3n del hombre. En efecto, el hombre no ha sido creado, por as\u00ed decir, inm\u00f3vil y est\u00e1tico. La primera presentaci\u00f3n que de \u00e9l ofrece la Biblia, lo describe ciertamente como <i>creatura <\/i>y como <i>imagen, determinada <\/i>en su realidad profunda por el <i>origen <\/i>y el <i>parentesco <\/i>que lo constituye. Pero esto mismo pone en el ser humano, hombre y mujer, el <i>germen <\/i>y la <i>exigencia <\/i>de una <i>tarea <\/i>originaria a realizar, cada uno por separado y tambi\u00e9n como pareja. La tarea es \u00abdominar\u00bb las dem\u00e1s creaturas, \u00abcultivar el jard\u00edn\u00bb; pero hay que hacerlo en el marco de <i>obediencia <\/i>a la ley divina y, por consiguiente, en el respeto de la imagen recibida, fundamento claro del poder de dominio, concedido en orden a su perfeccionamiento (cf. <i>Gn <\/i>1,26-30; 2,15s; <i>Sb<\/i> 9,2s).<\/p>\n<p>Cuando el hombre desobedece a Dios y se niega a someterse a su potestad, entonces la naturaleza se le rebela y ya no le reconoce como se\u00f1or, porque ha empa\u00f1ado en s\u00ed mismo la imagen divina. La llamada a poseer y usar lo creado permanece siempre v\u00e1lida, pero despu\u00e9s del pecado su ejercicio ser\u00e1 arduo y lleno de sufrimientos (cf. <i>Gn <\/i>3,17-19).<\/p>\n<p>En efecto, el cap\u00edtulo siguiente del <i>G\u00e9nesis <\/i>nos presenta la descendencia de Ca\u00edn, la cual construye una ciudad, se dedica a la ganader\u00eda, a las artes (la m\u00fasica) y a la t\u00e9cnica (la metalurgia), y al mismo tiempo se empez\u00f3 a \u00abinvocar el nombre del Se\u00f1or\u00bb (cf. <i>ibid. <\/i>4,17-26).<\/p>\n<p>La historia del g\u00e9nero humano, descrita en la Sagrada Escritura, incluso despu\u00e9s de la ca\u00edda en el pecado, es una historia de <i>continuas realizaciones <\/i>que, aunque puestas siempre en crisis y en peligro por el pecado, se repiten, enriquecen y se difunden como respuesta a la vocaci\u00f3n divina se\u00f1alada desde el principio al hombre y a la mujer (cf. <i>Gn <\/i>1,26-28) y grabada en la imagen recibida por ellos.<\/p>\n<p>Es l\u00f3gico concluir, al menos para quienes creen en la Palabra de Dios, que el \u00abdesarrollo\u00bb actual debe ser considerado como un momento de la historia iniciada en la creaci\u00f3n y constantemente puesta en peligro por la infidelidad a la voluntad del Creador, sobre todo por la tentaci\u00f3n de la idolatr\u00eda, pero que corresponde fundamentalmente a las premisas iniciales. Quien quisiera renunciar a la <i>tarea, dif\u00edcil pero exaltante, <\/i>de elevar la suerte de todo el hombre y de todos los hombres, bajo el pretexto del peso de la lucha y del esfuerzo incesante de superaci\u00f3n, o incluso por la experiencia de la derrota y del retorno al punto de partida, faltar\u00eda a la voluntad de Dios Creador. Bajo este aspecto en la Enc\u00edclica <i>Laborem exercens <\/i>me he referido a la vocaci\u00f3n del hombre al trabajo, para subrayar el concepto de que siempre es \u00e9l el protagonista del desarrollo<span id='easy-footnote-54-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-54-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Laborem exercens &lt;\/i&gt;(14 de septiembre de 1981), 4: &lt;i&gt;AAS, &lt;\/i&gt;73 (1981), pp. 584s; Pablo VI, Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;15: l.c., p. 265.'><sup>54<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas, en la par\u00e1bola de los talentos pone de relieve el trato severo reservado al que os\u00f3 esconder el talento recibido: \u00abSiervo malo y perezoso, sab\u00edas que yo cosecho donde no sembr\u00e9 y recojo donde no esparc\u00ed&#8230; Quitadle, por tanto, su talento y d\u00e1dselo al que tiene los diez talentos\u00bb (<i>Mt<\/i> 25,26-28). A nosotros, que recibimos los dones de Dios para hacerlos fructificar, nos toca \u00absembrar\u00bb y \u00abrecoger\u00bb. Si no lo hacemos, se nos quitar\u00e1 incluso lo que tenemos.<\/p>\n<p>Meditar sobre estas severas palabras nos ayudar\u00e1 a comprometernos m\u00e1s resueltamente en el <i>deber, <\/i>hoy urgente para todos, de cooperar en el desarrollo pleno de los dem\u00e1s: \u00abdesarrollo de todo el hombre y de todos los hombres\u00bb<span id='easy-footnote-55-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-55-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;42: l.c., p. 278.'><sup>55<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>31.<\/b><i> La fe en Cristo Redentor, <\/i>mientras ilumina interiormente la naturaleza del desarrollo, gu\u00eda tambi\u00e9n en la tarea de colaboraci\u00f3n. En la Carta de San Pablo a los <i>Colosenses<\/i> leemos que Cristo es \u00abel primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u00bb y que \u00abtodo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l\u00bb (1,15-16). En efecto, \u00abtodo tiene en \u00e9l su consistencia\u00bb porque \u00abDios tuvo a bien hacer residir en \u00e9l toda la plenitud y reconciliar por \u00e9l y para \u00e9l todas las cosas\u00bb (<i>ibid. <\/i>1,20).<\/p>\n<p>En este plan divino, que comienza desde la eternidad en Cristo, \u00abImagen\u00bb perfecta del Padre, y culmina en \u00e9l, \u00abPrimog\u00e9nito de entre los muertos\u00bb (<i>ibid. <\/i>1,15.18), se <i>inserta nuestra historia, <\/i>marcada por nuestro esfuerzo personal y colectivo por elevar la condici\u00f3n humana, vencer los obst\u00e1culos que surgen siempre en nuestro camino, disponi\u00e9ndonos as\u00ed a participar en la plenitud que \u00abreside en el Se\u00f1or\u00bb y que la comunica \u00aba su Cuerpo, la Iglesia\u00bb (<i>ibid. <\/i>1,18; cf. <i>Ef <\/i>1,22-23), mientras el pecado, que siempre nos acecha y compromete nuestras realizaciones humanas, es vencido y rescatado por la \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb obrada por Cristo (cf. <i>Col <\/i>1,20).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se abren las perspectivas. El sue\u00f1o de un \u00abprogreso indefinido\u00bb se verifica, transformado radicalmente por la nueva \u00f3ptica que abre la fe cristiana, asegur\u00e1ndonos que este progreso es posible solamente porque Dios Padre ha decidido desde el principio hacer al hombre part\u00edcipe de su gloria en Jesucristo resucitado, porque \u00aben \u00e9l tenemos por medio de su sangre el perd\u00f3n de los delitos\u00bb (<i>Ef <\/i>1,7), y en \u00e9l ha querido vencer al pecado y hacerlo servir para nuestro bien m\u00e1s grande<span id='easy-footnote-56-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-56-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Praeconium Paschale, &lt;\/i&gt;Missale Romanum, ed typ. altera 1975, p. 272: \u00abNecesario fue el pecado de Ad\u00e1n, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. \u00a1Feliz culpa que mereci\u00f3 tal Redentor!\u00bb.'><sup>56<\/sup><\/a><\/span>, que supera infinitamente lo que el progreso podr\u00eda realizar.<\/p>\n<p>Podemos decir, pues, \u2014mientras nos debatimos en medio de las oscuridades y carencias del <i>subdesarrollo <\/i>y del <i>superdesarrollo<\/i>\u2014<i> <\/i>que un d\u00eda, \u00abcuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad\u00bb (<i>1Co <\/i>15,54), cuando el Se\u00f1or \u00abentregue a Dios Padre el Reino\u00bb (<i>ibid. <\/i>15,24), todas las obras y acciones, dignas del hombre, ser\u00e1n rescatadas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta concepci\u00f3n de la fe explica claramente por qu\u00e9 la <i>Iglesia <\/i>se preocupa de la problem\u00e1tica del desarrollo, lo considera un <i>deber de su ministerio pastoral, <\/i>y ayuda a todos a reflexionar sobre la naturaleza y las caracter\u00edsticas del aut\u00e9ntico desarrollo humano. Al hacerlo, desea por una parte, servir al plan divino que ordena todas las cosas hacia la plenitud que reside en Cristo (cf. <i>Col<\/i> 1,19) y que \u00e9l comunic\u00f3 a su Cuerpo, y por otra, responde a la vocaci\u00f3n fundamental de \u00absacramento; o sea, signo e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb<span id='easy-footnote-57-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-57-121858' title='Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. &lt;i&gt;Lumen gentium, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia, 1.'><sup>57<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Algunos Padres de la Iglesia se han inspirado en esta visi\u00f3n para elaborar, de forma original, su concepci\u00f3n del <i>sentido de la historia y del trabajo humano, <\/i>como encaminado a un fin que lo supera y definido siempre por su relaci\u00f3n con la obra de Cristo. En otras palabras, es posible encontrar en la ense\u00f1anza patr\u00edstica una <i>visi\u00f3n optimista <\/i>de la historia y del trabajo, o sea, del <i>valor perenne <\/i>de las aut\u00e9nticas realizaciones humanas, en cuanto rescatadas por Cristo y destinadas al Reino prometido<span id='easy-footnote-58-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-58-121858' title='Cf. por ejemplo, S. Basilio el Grande, &lt;i&gt;Regulae fusius tractatae interrogatio, &lt;\/i&gt;XXXVII, 1-2: PG 31, 1009-1012; Teodoreto de Ciro, &lt;i&gt;De Providentia, &lt;\/i&gt;Oratio VIl: PG 83, 665-686; S. Agust\u00edn, &lt;i&gt;De Civitate Dei, &lt;\/i&gt;XIX, 17: CCL 48, 683-685.'><sup>58<\/sup><\/a><\/span>. As\u00ed, pertenece a la <i>ense\u00f1anza <\/i>y a la <i>praxis <\/i>m\u00e1s antigua de la Iglesia la convicci\u00f3n de que ella misma, sus ministros y cada uno de sus miembros, est\u00e1n llamados a aliviar la miseria de los que sufren cerca o lejos, no s\u00f3lo con lo \u00absuperfluo\u00bb, sino con lo \u00abnecesario\u00bb. Ante los casos de necesidad, no se debe dar preferencia a los adornos superfluos de los templos y a los objetos preciosos del culto divino; al contrario, podr\u00eda ser obligatorio enajenar estos bienes para dar pan, bebida, vestido y casa a quien carece de ello<span id='easy-footnote-59-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-59-121858' title='Cf. por ejemplo, S. Juan Cris\u00f3stomo, &lt;i&gt;In Evang. &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;S. Matthaei, &lt;\/i&gt;hom. 50, 3-4: PG 58, 508-510; S. Ambrosio, &lt;i&gt;De Officis Ministrorum, &lt;\/i&gt;lib. II, XXVIII, 136-140: PL 16, 139-141; Possidio, &lt;i&gt;Vita S. Augustini Episcopi, &lt;\/i&gt;XXIV: PL 32, 53s.'><sup>59<\/sup><\/a><\/span>. Como ya se ha dicho, se nos presenta aqu\u00ed una <i>\u00abjerarqu\u00eda de valores\u00bb <\/i>\u2014en el marco del derecho de propiedad\u2014 entre el \u00abtener\u00bb y el \u00abser\u00bb, sobre todo cuando el \u00abtener\u00bb de algunos puede ser a expensas del \u00abser\u00bb de tantos otros.<\/p>\n<p>El Papa Pablo VI, en su Enc\u00edclica, sigue esta ense\u00f1anza, inspir\u00e1ndose en la Constituci\u00f3n pastoral <i>Gaudium et<\/i> spes<span id='easy-footnote-60-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-60-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;23: l.c., p. 268: \u00ab\u2019Si alguno tiene bienes de este mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra las entra\u00f1as, \u00bfc\u00f3mo es posible que resida en \u00e9l el amor de Dios?\u2019 (Jn 3,17). Sabido es con qu\u00e9 firmeza los Padres de la Iglesia han precisado cu\u00e1l debe ser la actitud de los que poseen respecto a los que se encuentran en necesidad\u00bb. En el n\u00famero anterior, el Papa hab\u00eda citado el n. 69 de la Const. past. &lt;i&gt;Gaudium &lt;\/i&gt;&lt;i&gt;et spes&lt;\/i&gt; del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II.'><sup>60<\/sup><\/a><\/span>. Por mi parte, deseo insistir tambi\u00e9n sobre su gravedad y urgencia, pidiendo al Se\u00f1or fuerza para todos los cristianos a fin de poder pasar fielmente a su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><b>32.<\/b> La obligaci\u00f3n de empe\u00f1arse por el desarrollo de los pueblos no es un deber solamente <i>individual, <\/i>ni mucho menos <i>individualista, <\/i>como si se pudiera conseguir con los esfuerzos aislados de cada uno. Es un imperativo para todos y cada uno<i> <\/i>de los hombres y mujeres, para las sociedades y las naciones, en particular para la Iglesia cat\u00f3lica y para las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, con las que estamos plenamente dispuestos a colaborar en este campo. En este sentido, as\u00ed como nosotros los cat\u00f3licos invitamos a los hermanos separados a participar en nuestras iniciativas, del mismo modo nos declaramos dispuestos a colaborar en las suyas, aceptando las invitaciones que nos han dirigido. En esta b\u00fasqueda del desarrollo integral del hombre podemos hacer mucho tambi\u00e9n con los creyentes de las otras religiones, como en realidad ya se est\u00e1 haciendo en diversos lugares. En efecto, la cooperaci\u00f3n al desarrollo de todo el hombre y de cada hombre es un deber de todos <i>para con todos <\/i>y, al mismo tiempo, debe ser com\u00fan a las cuatro partes del mundo: Este y Oeste, Norte y Sur; o, a los diversos \u00abmundos\u00bb, como suele decirse hoy. De lo contrario, si trata de realizarlo en una sola parte, o en un solo mundo, se hace a expensas de los otros; y all\u00ed donde comienza, se hipertrofia y se pervierte al no tener en cuenta a los dem\u00e1s. Los pueblos y las naciones tambi\u00e9n tienen derecho a su desarrollo <i>pleno, <\/i>que, si bien implica \u2014como se ha dicho\u2014 los aspectos econ\u00f3micos y sociales, debe comprender tambi\u00e9n su identidad cultural y la apertura a lo trascendente. Ni siquiera la necesidad del desarrollo puede tomarse como pretexto para imponer a los dem\u00e1s el propio modo de vivir o la propia fe religiosa.<\/p>\n<p><b>33.<\/b> No ser\u00eda verdaderamente <i>digno del hombre <\/i>un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los <i>derechos humanos, <\/i>personales y sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos, incluidos los <i>derechos de las naciones y de los pueblos.<\/i><\/p>\n<p>Hoy, quiz\u00e1 m\u00e1s que antes, se percibe con mayor claridad la <i>contradicci\u00f3n intr\u00ednseca <\/i>de un desarrollo que fuera <i>solamente <\/i>econ\u00f3mico. \u00c9ste subordina f\u00e1cilmente la persona humana y sus necesidades m\u00e1s profundas a las exigencias de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica o de la ganancia exclusiva.<\/p>\n<p>La <i>conexi\u00f3n intr\u00ednseca <\/i>entre <i>desarrollo aut\u00e9ntico <\/i>y respeto de los derechos del hombre, demuestra una vez m\u00e1s su car\u00e1cter <i>moral: <\/i>la verdadera elevaci\u00f3n del hombre, conforme a la vocaci\u00f3n natural e hist\u00f3rica de cada uno, no se alcanza explotando <i>solamente <\/i>la abundancia de bienes y servicios, o disponiendo de infraestructuras perfectas.<\/p>\n<p>Cuando los individuos y las comunidades no ven rigurosamente respetadas las exigencias morales, culturales y espirituales fundadas sobre la dignidad de la persona y sobre la identidad propia de cada comunidad, comenzando por la familia y las sociedades religiosas, todo lo dem\u00e1s \u2014disponibilidad de bienes, abundancia de recursos t\u00e9cnicos aplicados a la vida diaria, un cierto nivel de bienestar material\u2014 resultar\u00e1 insatisfactorio y, a la larga, despreciable. Lo dice claramente el Se\u00f1or en el Evangelio, llamando la atenci\u00f3n de todos sobre la verdadera jerarqu\u00eda de valores: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 le servir\u00e1 al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?\u00bb (<i>Mt<\/i> 16,26).<\/p>\n<p>El verdadero desarrollo, seg\u00fan las exigencias <i>propias <\/i>del ser humano, hombre o mujer, ni\u00f1o, adulto o anciano, implica sobre todo por parte de cuantos intervienen activamente en ese proceso y son sus responsables, una viva <i>conciencia del valor de <\/i>los derechos de todos y de cada uno, as\u00ed como de la necesidad de respetar el derecho de cada uno a la utilizaci\u00f3n plena de los beneficios ofrecidos por la ciencia y la t\u00e9cnica. En el <i>orden interno <\/i>de cada <i>naci\u00f3n, <\/i>es muy importante que sean respetados todos los derechos: especialmente el derecho a la vida en todas las fases de la existencia; los derechos de la familia, como comunidad social b\u00e1sica o \u00abc\u00e9lula de la sociedad\u00bb; la justicia en las relaciones laborales; los derechos concernientes a la vida de la comunidad pol\u00edtica en cuanto tal, as\u00ed como los basados en la <i>vocaci\u00f3n trascendente <\/i>del ser humano, empezando por el derecho a la libertad de profesar y practicar el propio credo religioso.<\/p>\n<p>En el <i>orden internacional, <\/i>o sea, en las relaciones entre los Estados o, seg\u00fan el lenguaje corriente, entre los diversos \u00abmundos\u00bb, es necesario el pleno <i>respeto <\/i>de la identidad de cada pueblo, con sus caracter\u00edsticas hist\u00f3ricas y culturales. Es indispensable adem\u00e1s, como ya ped\u00eda la Enc\u00edclica <i>Populorum progressio <\/i>que se reconozca a cada pueblo igual derecho a \u00absentarse a la mesa del banquete com\u00fan\u00bb<span id='easy-footnote-61-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-61-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;47: l.c., p. 280: \u00ab&amp;#8230; un mundo donde la libertad no sea una palabra vana y donde el pobre L\u00e1zaro pueda sentarse a la misma mesa que el rico\u00bb.'><sup>61<\/sup><\/a><\/span>, en lugar de yacer a la puerta como L\u00e1zaro, mientras \u00ablos perros vienen y lamen las llagas\u00bb (cf. <i>Lc<\/i> 16,21). Tanto los pueblos como las personas individualmente deben disfrutar de una <i>igualdad <\/i>fundamental<span id='easy-footnote-62-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-62-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;47: l.c., p. 280: \u00abSe trata de construir un mundo donde todo hombre, sin excepci\u00f3n de raza, religi\u00f3n o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana, emancipado de las servidumbres que le vienen de la parte de los hombres&amp;#8230;\u00bb, cf. tambi\u00e9n Conc. Ecum. Vat. II, Const. past &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia en el mundo actual, 29. Esta igualdad fundamental es uno de los motivos b\u00e1sicos por los que la Iglesia se ha opuesto siempre a toda forma de racismo.'><sup>62<\/sup><\/a><\/span> sobre la que se basa, por ejemplo, la Carta de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas: igualdad que es el fundamento del derecho de todos a la participaci\u00f3n en el proceso de desarrollo pleno. Para ser tal, el desarrollo debe realizarse en el marco de la <i>solidaridad <\/i>y<i> <\/i>de la <i>libertad, <\/i>sin sacrificar nunca la una a la otra bajo ning\u00fan pretexto. El car\u00e1cter moral del desarrollo y la necesidad de promoverlo son exaltados cuando se respetan rigurosamente todas las exigencias derivadas del orden de la <i>verdad <\/i>y del<i> bien <\/i>propios de la creatura humana. El cristiano, adem\u00e1s, educado a ver en el hombre la imagen de Dios, llamado a la participaci\u00f3n de la verdad y del bien que es <i>Dios mismo, <\/i>no comprende un empe\u00f1o por el desarrollo y su realizaci\u00f3n sin la observancia y el respeto de la dignidad \u00fanica de esta \u00abimagen\u00bb. En otras palabras, el verdadero desarrollo debe fundarse en <i>el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, <\/i>y favorecer las relaciones entre los individuos y las sociedades. \u00c9sta es la \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb, de la que hablaba con frecuencia el Papa Pablo VI.<\/p>\n<p><b>34.<\/b> El car\u00e1cter moral del desarrollo no puede prescindir tampoco del respeto <i>por los seres que constituyen <\/i>la naturaleza visible y que los griegos, aludiendo precisamente al <i>orden <\/i>que lo distingue, llamaban el \u00abcosmos\u00bb. Estas realidades exigen tambi\u00e9n respeto, en virtud de una triple consideraci\u00f3n que merece atenta reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>La <i>primera <\/i>consiste en la conveniencia de tomar <i>mayor conciencia <\/i>de que no se pueden utilizar impunemente las diversas categor\u00edas de seres, vivos o inanimados \u2014ani-males, plantas, elementos naturales\u2014 como mejor apetezca, seg\u00fan las propias exigencias econ\u00f3micas. Al contrario, conviene tener en cuenta la <i>naturaleza de cada <\/i><i>ser <\/i>y su <i>mutua conexi\u00f3n <\/i>en un sistema ordenado, que es precisamente el cosmos.<\/p>\n<p>La <i>segunda consideraci\u00f3n <\/i>se funda, en cambio, en la convicci\u00f3n, cada vez mayor tambi\u00e9n de la <i>limitaci\u00f3n de los recursos naturales, <\/i>algunos de los cuales no son, como suele decirse, <i>renovables. <\/i>Usarlos como si fueran inagotables, con <i>dominio absoluto, <\/i>pone seriamente en peligro su futura disponibilidad, no s\u00f3lo para la generaci\u00f3n presente, sino sobre todo para las futuras.<\/p>\n<p>La <i>tercera consideraci\u00f3n <\/i>se refiere directamente a las consecuencias de un cierto tipo de desarrollo sobre <i>la calidad de la vida <\/i>en las zonas industrializadas. Todos sabemos que el resultado directo o indirecto de la industrializaci\u00f3n es, cada vez m\u00e1s, la contaminaci\u00f3n del ambiente, con graves consecuencias para la salud de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, es evidente que el desarrollo, as\u00ed como la voluntad de planificaci\u00f3n que lo dirige, el uso de los recursos y el modo de utilizarlos no est\u00e1n exentos de respetar las exigencias morales. Una de \u00e9stas impone sin duda l\u00edmites al uso de la naturaleza visible. El dominio confiado al hombre por el Creador no es un poder absoluto, ni se puede hablar de libertad de \u00abusar y abusar\u00bb, o de disponer de las cosas como mejor parezca. La limitaci\u00f3n impuesta por el mismo Creador desde el principio, y expresada simb\u00f3licamente con la prohibici\u00f3n de \u00abcomer del fruto del \u00e1rbol\u00bb (cf. <i>Gn <\/i>2,16s), muestra claramente que, ante la naturaleza visible, estamos sometidos a leyes no s\u00f3lo biol\u00f3gicas sino tambi\u00e9n morales, cuya trasgresi\u00f3n no queda impune. Una justa concepci\u00f3n del desarrollo no puede prescindir de estas consideraciones \u2014relativas al uso de los elementos de la naturaleza, a la renovabilidad de los recursos y a las consecuencias de una industrializaci\u00f3n desordenada\u2014, las cuales ponen ante nuestra conciencia la <i>dimensi\u00f3n moral, <\/i>que debe distinguir el desarrollo<span id='easy-footnote-63-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-63-121858' title='Cf. Homil\u00eda en Val Visdende (12 de julio de 1987), 5: &lt;i&gt;L\u2019Osservatore Romano, &lt;\/i&gt;edic. en lengua espa\u00f1ola, 19 de julio de 1987; Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971), 21: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 416s.'><sup>63<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h2><b>V.<\/b>\u2014<b> Una lectura teol\u00f3gica de los problemas modernos<\/b><\/h2>\n<p><b>35.<\/b> A la luz del mismo car\u00e1cter esencial <i>moral, <\/i>propio del desarrollo, hay que considerar tambi\u00e9n los <i>obst\u00e1culos <\/i>que se oponen a \u00e9l. Si durante los a\u00f1os transcurridos desde la publicaci\u00f3n de la Enc\u00edclica no se ha dado este desarrollo \u2014o se ha dado de manera escasa, irregular, cuando no contradictoria\u2014, las razones no pueden ser solamente econ\u00f3micas. Hemos visto ya c\u00f3mo intervienen tambi\u00e9n motivaciones pol\u00edticas. Las decisiones que aceleran o frenan el desarrollo de los pueblos, son ciertamente de car\u00e1cter pol\u00edtico. Y para superar los mecanismos perversos que se\u00f1al\u00e1bamos m\u00e1s arriba y sustituirlos con otros nuevos, m\u00e1s justos y conformes al bien com\u00fan de la humanidad, es necesaria una voluntad pol\u00edtica eficaz. Por desgracia, tras haber analizado la situaci\u00f3n, hemos de concluir que aqu\u00e9lla ha sido insuficiente. En un documento pastoral como el presente, un an\u00e1lisis limitado \u00fanicamente a las causas econ\u00f3micas y pol\u00edticas del subdesarrollo y con las debidas referencias al llamado superdesarrollo, ser\u00eda incompleto. Es, pues, necesario individuar las causas de orden <i>moral <\/i>que, en el plano de la conducta de los hombres, considerados como <i>personas responsables, <\/i>ponen un freno al desarrollo e impiden su realizaci\u00f3n plena. Igualmente, cuando se disponga de recursos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos que mediante las necesarias y concretas decisiones pol\u00edticas deben contribuir a encaminar finalmente los pueblos hacia un verdadero desarrollo, la superaci\u00f3n de los obst\u00e1culos mayores s\u00f3lo se obtendr\u00e1 gracias a decisiones <i>esencialmente morales, <\/i>las cuales, para los creyentes y especialmente los cristianos, se inspirar\u00e1n en los principios de la fe, con la ayuda de la gracia divina.<\/p>\n<p><b>36.<\/b> Por tanto, hay que destacar que un mundo dividido en bloques, presididos a su vez por ideolog\u00edas r\u00edgidas, donde en lugar de la interdependencia y la solidaridad, dominan diferentes formas de imperialismo, no es m\u00e1s que un mundo sometido a <i>estructuras de pecado. <\/i>La suma de factores negativos, que act\u00faan contrariamente a una verdadera conciencia del <i>bien com\u00fan <\/i>universal y de la exigencia de favorecerlo, parece crear, en las personas e instituciones, un obst\u00e1culo dif\u00edcil de superar<span id='easy-footnote-64-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-64-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia en el mundo actual, 25.'><sup>64<\/sup><\/a><\/span>. Si la situaci\u00f3n actual hay que atribuirla a dificultades de diversa \u00edndole, se debe hablar de \u00abestructuras de pecado\u00bb, las cuales \u2014como ya he dicho en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <i>Reconciliatio et paenitentia<\/i>\u2014<i> <\/i>se fundan en el pecado personal y, por consiguiente, est\u00e1n unidas siempre a <i>actos concretos <\/i>de las personas, que las introducen, y hacen dif\u00edcil su eliminaci\u00f3n<span id='easy-footnote-65-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-65-121858' title='Exhort. Apost. &lt;i&gt;Reconciliatio et paenitentia &lt;\/i&gt;(2 de diciembre de 1984), 16: \u00abAhora bien la Iglesia, cuando habla de situaciones de pecado o denuncia como pecados sociales determinadas situaciones o comportamientos colectivos de grupos sociales m\u00e1s o menos amplios, o hasta de enteras naciones y bloques de naciones, sabe y proclama que estos casos de pecado social son el fruto, la acumulaci\u00f3n y la concentraci\u00f3n de muchos pecados personales. Se trata de pecados muy personales de quien engendra, favorece o explota la iniquidad; de quien, pudiendo hacer algo por evitar, eliminar, o, al menos, limitar determinados males sociales, omite el hacerlo por pereza, miedo y encubrimiento, por complicidad solapada o por indiferencia; de quien busca refugio en la presunta imposibilidad de cambiar el mundo; y tambi\u00e9n de quien pretende eludir la fatiga y el sacrificio, alegando supuestas razones de orden superior. Por lo tanto, las verdaderas responsabilidades son de las personas. Una situaci\u00f3n \u2014como una instituci\u00f3n, una estructura, una sociedad\u2014 no es, de suyo, sujeto de actos morales; por lo tanto, no puede ser buena o mala en s\u00ed misma\u00bb &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;77 (1985), p. 217.'><sup>65<\/sup><\/a><\/span>. Y as\u00ed estas mismas estructuras se refuerzan, se difunden y son fuente de otros pecados, condicionando la conducta de los hombres.<\/p>\n<p>\u00abPecado\u00bb y \u00abestructuras de pecado\u00bb, son categor\u00edas que no se aplican frecuentemente a la situaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. Sin embargo, no se puede llegar f\u00e1cilmente a una comprensi\u00f3n profunda de la realidad que tenemos ante nuestros ojos, sin dar un nombre a la ra\u00edz de los males que nos aquejan.<\/p>\n<p>Se puede hablar ciertamente de \u00abego\u00edsmo\u00bb y de \u00abestrechez de miras\u00bb. Se puede hablar tambi\u00e9n de \u00abc\u00e1lculos pol\u00edticos errados\u00bb y de \u00abdecisiones econ\u00f3micas imprudentes\u00bb. Y en cada una de estas calificaciones se percibe una resonancia de car\u00e1cter <i>\u00e9tico-moral. <\/i>En efecto la condici\u00f3n del hombre es tal que resulta dif\u00edcil analizar profundamente las acciones y omisiones de las personas sin que implique, de una u otra forma, juicios o referencias de orden \u00e9tico.<\/p>\n<p>Esta valoraci\u00f3n es de por s\u00ed <i>positiva, <\/i>sobre todo si llega a ser plenamente coherente y si se funda en la fe en Dios y en su ley, que ordena el bien y proh\u00edbe el mal.<\/p>\n<p>En esto est\u00e1 la diferencia entre la clase de an\u00e1lisis socio-pol\u00edtico y la referencia formal al \u00abpecado\u00bb y a las \u00abestructuras de pecado\u00bb. Seg\u00fan esta \u00faltima visi\u00f3n, se hace presente la voluntad de Dios tres veces Santo, su plan sobre los hombres, su justicia y su misericordia. Dios \u00abrico en misericordia\u00bb, \u00abRedentor del hombre\u00bb, \u00abSe\u00f1or y dador de vida\u00bb, exige de los hombres actitudes precisas que se expresan tambi\u00e9n en acciones u omisiones ante el pr\u00f3jimo. Aqu\u00ed hay una referencia a la llamada \u00absegunda tabla\u00bb de los diez Mandamientos (cf. <i>Ex <\/i>20,12-17; <i>Dt <\/i>5,16-21). Cuando no se cumplen \u00e9stos se ofende a Dios y se perjudica al pr\u00f3jimo, introduciendo en el mundo condicionamientos y obst\u00e1culos que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de las acciones y de la breve vida del individuo. Afectan asimismo al desarrollo de los pueblos, cuya aparente dilaci\u00f3n o lenta marcha debe ser juzgada tambi\u00e9n bajo esta luz.<\/p>\n<p><b>37.<\/b> A este <i>an\u00e1lisis <\/i>gen\u00e9rico de orden religioso se pueden a\u00f1adir <i>algunas consideraciones particulares, <\/i>para indicar que entre las opiniones y actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del pr\u00f3jimo y las \u00abestructuras\u00bb que conllevan, dos parecen ser las m\u00e1s caracter\u00edsticas: <i>el af\u00e1n de ganancia exclusiva, <\/i>por una parte; y por otra, <i>la sed de poder, <\/i>con el prop\u00f3sito de imponer a los dem\u00e1s la propia voluntad. A cada una de estas actitudes podr\u00eda a\u00f1adirse, para caracterizarlas a\u00fan mejor, la expresi\u00f3n: \u00aba cualquier precio\u00bb. En otras palabras, nos hallamos ante la <i>absolutizaci\u00f3n <\/i>de actitudes humanas, con todas sus posibles consecuencias.<\/p>\n<p>Ambas actitudes, aunque sean de por s\u00ed separables y cada una pueda darse sin la otra, se encuentran \u2014en el panorama que tenemos ante nuestros ojos\u2014 <i>indisolublemente unidas, <\/i>tanto si predomina la una como la otra.<\/p>\n<p>Y como es obvio, no son solamente los individuos quienes pueden ser v\u00edctimas de estas dos actitudes de pecado pueden serlo tambi\u00e9n las naciones y los bloques. Y esto favorece mayormente la introducci\u00f3n de las \u00abestructuras de pecado\u00bb, de las cuales he hablado antes. Si ciertas formas de \u00abimperialismo\u00bb moderno se consideraran a la luz de estos criterios morales, se descubrir\u00eda que bajo ciertas decisiones, aparentemente inspiradas solamente por la econom\u00eda o la pol\u00edtica, se ocultan verdaderas formas de idolatr\u00eda: dinero, ideolog\u00eda, clase social y tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>He cre\u00eddo oportuno se\u00f1alar este tipo de an\u00e1lisis, ante todo para mostrar cu\u00e1l es la <i>naturaleza real <\/i>del mal al que nos enfrentamos en la cuesti\u00f3n del desarrollo de los pueblos; es un <i>mal moral, <\/i>fruto de <i>muchos pecados <\/i>que llevan a \u00abestructuras de pecado\u00bb. Diagnosticar el mal de esta manera es tambi\u00e9n identificar adecuadamente, a nivel de conducta humana, el <i>camino a seguir <\/i>para superarlo.<\/p>\n<p><b>38.<\/b> Este camino es <i>largo y complejo <\/i>y adem\u00e1s est\u00e1 amenazado constantemente tanto por la <i>intr\u00ednseca fragilidad <\/i>de los prop\u00f3sitos y realizaciones humanas, cuanto por la <i>mutabilidad <\/i>de las circunstancias externas tan imprevisibles. Sin embargo, debe ser emprendido decididamente y, en donde se hayan dado ya algunos pasos, o incluso recorrido una parte del mismo, seguirlo hasta el final. En el plano de la consideraci\u00f3n presente, la decisi\u00f3n de emprender ese camino o seguir avanzando implica ante todo un valor <i>moral, <\/i>que los hombres y mujeres creyentes reconocen como requerido por la voluntad de Dios, \u00fanico fundamento verdadero de una \u00e9tica absolutamente vinculante.<\/p>\n<p>Es de desear que tambi\u00e9n los hombres y mujeres sin una fe expl\u00edcita se convenzan de que los obst\u00e1culos opuestos al pleno desarrollo no son solamente de orden econ\u00f3mico, sino que dependen de <i>actitudes m\u00e1s profundas <\/i>que se traducen, para el ser humano, en valores absolutos. En este sentido, es de esperar que todos aquellos que, en una u otra medida, son responsables de una \u00abvida m\u00e1s humana\u00bb para sus semejantes \u2014est\u00e9n inspirados o no por una fe religiosa\u2014 se den cuenta plenamente de la necesidad urgente de un <i>cambio <\/i>en las <i>actitudes espirituales <\/i>que definen las relaciones de cada hombre consigo mismo, con el pr\u00f3jimo, con las comunidades humanas, incluso las m\u00e1s lejanas y con la naturaleza; y ello en funci\u00f3n de unos valores superiores, como <i>el bien com\u00fan, <\/i>o el pleno desarrollo \u00abde todo el hombre y de todos los hombres\u00bb, seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de la Enc\u00edclica <i>Populorum<\/i> Progressio<span id='easy-footnote-66-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-66-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;42: l.c., p. 278.'><sup>66<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Para los <i>cristianos, <\/i>as\u00ed como para quienes la palabra \u00abpecado\u00bb tiene un significado teol\u00f3gico preciso, este cambio de actitud o de mentalidad, o de modo de ser, se llama, en el lenguaje b\u00edblico: \u00abconversi\u00f3n\u00bb (cf. <i>Mc<\/i> 1,15; <i>Lc<\/i> 13,35; <i>Is<\/i> 30,15). Esta conversi\u00f3n indica especialmente relaci\u00f3n a Dios, al pecado cometido, a sus consecuencias, y, por tanto, al pr\u00f3jimo, individuo o comunidad. Es Dios, en \u00abcuyas manos est\u00e1n los corazones de los poderosos\u00bb<span id='easy-footnote-67-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-67-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Liturgia Horarum, &lt;\/i&gt;Feria III Hebdomadae Illae Temporis per annum. Preces ad Vesperas.'><sup>67<\/sup><\/a><\/span>, y los de todos, quien puede, seg\u00fan su promesa, transformar por obra de su Esp\u00edritu los \u00abcorazones de piedra\u00bb, en \u00abcorazones de carne\u00bb (cf. <i>Ez <\/i>36,26).<\/p>\n<p>En el camino hacia esta deseada conversi\u00f3n hacia la superaci\u00f3n de los obst\u00e1culos morales para el desarrollo, se puede se\u00f1alar ya, como un <i>valor positivo <\/i>y <i>moral, <\/i>la conciencia creciente de la <i>interdependencia <\/i>entre los hombres y entre las naciones. El hecho de que los hombres y mujeres, en muchas partes del mundo, sientan como propias las injusticias y las violaciones de los derechos humanos cometidas en pa\u00edses lejanos, que posiblemente nunca visitar\u00e1n, es un signo m\u00e1s de que esta realidad es transformada en <i>conciencia, <\/i>que adquiere as\u00ed una connotaci\u00f3n <i>moral.<\/i><\/p>\n<p>Ante todo se trata de la <i>interdependencia, <\/i>percibida como <i>sistema determinante <\/i>de relaciones en el mundo actual, en sus aspectos econ\u00f3mico, cultural, pol\u00edtico y religioso, y asumida como <i>categor\u00eda moral. <\/i>Cuando la interdependencia es reconocida as\u00ed, su correspondiente respuesta, como actitud moral y social, y como \u00abvirtud\u00bb, es la <i>solidaridad. <\/i>\u00c9sta no es, pues, un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la <i>determinaci\u00f3n firme y perseverante <\/i>de empe\u00f1arse por el <i>bien com\u00fan; <\/i>es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos. Esta determinaci\u00f3n se funda en la <i>firme convicci\u00f3n <\/i>de que lo que frena el pleno desarrollo es aquel af\u00e1n de ganancia y aquella sed de poder de que ya se ha hablado. Tales \u00abactitudes y estructuras de pecado\u00bb solamente se vencen \u2014con la ayuda de la gracia divina\u2014 mediante una <i>actitud diametralmente opuesta: <\/i>la entrega por el bien del pr\u00f3jimo, que est\u00e1 dispuesto a \u00abperderse\u00bb, en sentido evang\u00e9lico, por el otro en lugar de explotarlo, y a \u00abservirlo\u00bb en lugar de oprimirlo para el propio provecho (cf. <i>Mt<\/i> 10,40-42; 20,25; <i>Mc<\/i> 10,42-45; <i>Lc<\/i> 22,25-27).<\/p>\n<p><b>39.<\/b> El ejercicio de la solidaridad <i>dentro de cada sociedad <\/i>es v\u00e1lido s\u00f3lo cuando sus miembros se reconocen unos a otros como <i>personas. <\/i>Los que cuentan m\u00e1s, al disponer de una porci\u00f3n mayor de bienes y servicios comunes, han de sentirse <i>responsables <\/i>de los m\u00e1s d\u00e9biles, dispuestos a compartir con ellos lo que poseen. \u00c9stos, por su parte, en la misma l\u00ednea de solidaridad, no deben adoptar una actitud meramente <i>pasiva o destructiva <\/i>del tejido social y, aunque reivindicando sus leg\u00edtimos derechos, han de realizar lo que les corresponde, para el bien de todos. Por su parte, los grupos intermedios no han de insistir ego\u00edsticamente en sus intereses particulares, sino que deben respetar los intereses de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Signos positivos del mundo contempor\u00e1neo son <i>la creciente conciencia <\/i>de solidaridad de los pobres entre s\u00ed, as\u00ed como tambi\u00e9n sus iniciativas de mutuo apoyo y su <i>afirmaci\u00f3n p\u00fablica <\/i>en el escenario social, no recurriendo a la violencia, sino presentando sus carencias y sus derechos frente a la ineficiencia o a la corrupci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos. La Iglesia, en virtud de su compromiso evang\u00e9lico, se siente llamada a estar junto a esas multitudes pobres, a discernir la justicia de sus reclamaciones y a ayudar a hacerlas realidad sin perder de vista al bien de los grupos en funci\u00f3n del bien com\u00fan. El mismo criterio se aplica, por analog\u00eda, en las relaciones internacionales. La interdependencia debe convertirse en <i>solidaridad, <\/i>fundada en el principio de que los bienes de la creaci\u00f3n est\u00e1n <i>destinados a todos. <\/i>Y lo que la industria humana produce con la elaboraci\u00f3n de las materias primas y con la aportaci\u00f3n del trabajo, debe servir igualmente al bien de todos.<\/p>\n<p>Superando los <i>imperialismos <\/i>de todo tipo y los prop\u00f3sitos por mantener la <i>propia hegemon\u00eda, <\/i>las naciones m\u00e1s fuertes y m\u00e1s dotadas deben sentirse moralmente <i>responsables <\/i>de las otras, con el fin de instaurar un <i>verdadero sistema internacional <\/i>que se base en la <i>igualdad <\/i>de todos los pueblos y en el debido respeto de sus leg\u00edtimas diferencias. Los pa\u00edses econ\u00f3micamente m\u00e1s d\u00e9biles, o que est\u00e1n en el l\u00edmite de la supervivencia, asistidos por los dem\u00e1s pueblos y por la comunidad internacional, deben ser capaces de aportar a su vez al bien com\u00fan sus tesoros de <i>humanidad y <\/i>de <i>cultura, <\/i>que de otro modo se perder\u00edan para siempre.<\/p>\n<p>La <i>solidaridad <\/i>nos ayuda a ver al \u00abotro\u00bb \u2014<i>persona, pueblo <\/i>o <i>naci\u00f3n<\/i>\u2014,<i> <\/i>no como un instrumento cualquiera para explotar a poco coste su capacidad de trabajo y resistencia f\u00edsica, abandon\u00e1ndolo cuando ya no sirve, sino como un \u00absemejante\u00bb nuestro, una \u00abayuda\u00bb (cf. <i>Gn<\/i> 2,18.20), para hacerlo part\u00edcipe, como nosotros, del banquete de la vida al que todos los hombres son igualmente invitados por Dios. De aqu\u00ed la importancia de despertar <i>la conciencia religiosa <\/i>de los hombres y de los pueblos.<\/p>\n<p>Se excluyen as\u00ed la explotaci\u00f3n, la opresi\u00f3n y la anulaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Tales hechos, en la presente divisi\u00f3n del mundo en bloques contrapuestos, van a confluir en el peligro de guerra y en la excesiva preocupaci\u00f3n por la propia seguridad, frecuentemente a expensas de la autonom\u00eda, de la libre decisi\u00f3n y de la misma integridad territorial de las naciones m\u00e1s d\u00e9biles, que se encuentran en las llamadas \u00abzonas de influencia\u00bb o en los \u00abcinturones de seguridad\u00bb.<\/p>\n<p>Las \u00abestructuras de pecado\u00bb, y los pecados que conducen a ellas, se oponen con igual radicalidad a <i>la paz <\/i>y al <i>desarrollo, <\/i>pues el desarrollo, seg\u00fan la conocida expresi\u00f3n de la Enc\u00edclica de Pablo VI, es \u00abel nuevo nombre de la paz\u00bb<span id='easy-footnote-68-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-68-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;87: l.c., p. 299.'><sup>68<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De esta manera, la solidaridad que proponemos es un <i>camino hacia la <\/i>paz y <i>hacia el desarrollo. <\/i>En efecto, la paz del mundo es inconcebible si no se logra reconocer, por parte de los responsables, que la <i>interdependencia <\/i>exige de por s\u00ed la superaci\u00f3n de la pol\u00edtica de los bloques, la renuncia a toda forma de imperialismo econ\u00f3mico, militar o pol\u00edtico, y la transformaci\u00f3n de la mutua desconfianza en <i>colaboraci\u00f3n. <\/i>\u00c9ste es, precisamente, el <i>acto propio <\/i>de la solidaridad entre los individuos y entre las naciones.<\/p>\n<p>El lema del pontificado de mi venerado predecesor P\u00edo XII era <i>Opus iustitiae pax, <\/i>la paz como fruto de la justicia. Hoy se podr\u00eda decir, con la misma exactitud y an\u00e1loga fuerza de inspiraci\u00f3n b\u00edblica (cf. <i>Is<\/i> 32,17; <i>St<\/i> 32,17), <i>Opus solidaritatis pax, <\/i>la paz como fruto de la solidaridad. El objetivo de la paz, tan deseada por todos, s\u00f3lo se alcanzar\u00e1 con la realizaci\u00f3n de la justicia social e internacional, y adem\u00e1s con la pr\u00e1ctica de las virtudes que favorecen la convivencia y nos ense\u00f1an a vivir unidos, para construir juntos, dando y recibiendo, una sociedad nueva y un mundo mejor.<\/p>\n<p><b>40.<\/b> La <i>solidaridad <\/i>es sin duda una <i>virtud cristiana. <\/i>Ya en la exposici\u00f3n precedente se pod\u00edan vislumbrar numerosos puntos de contacto entre ella y la <i>caridad, <\/i>que es signo distintivo de los disc\u00edpulos de Cristo (cf. <i>Jn<\/i> 13,35).<\/p>\n<p>A la luz de la fe, la solidaridad tiende a superarse a s\u00ed misma, al revestirse de las dimensiones <i>espec\u00edficamente cristianas <\/i>de gratuidad total, perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. Entonces el pr\u00f3jimo no es solamente un ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental con todos, sino que se convierte en la <i>imagen viva <\/i>de Dios Padre, rescatada por la sangre de Jesucristo y puesta bajo la acci\u00f3n permanente del Esp\u00edritu Santo. Por tanto, debe ser amado, aunque sea enemigo, con el mismo amor con que le ama el Se\u00f1or, y por \u00e9l se debe estar dispuesto al sacrificio, incluso extremo: \u00abdar la vida por los hermanos\u00bb (cf. <i>1Jn <\/i>3,16).<\/p>\n<p>Entonces la conciencia de la paternidad com\u00fan de Dios, de la hermandad de todos los hombres en Cristo, \u00abhijos en el Hijo\u00bb, de la presencia y acci\u00f3n vivificadora del Esp\u00edritu Santo, conferir\u00e1 a nuestra mirada sobre el mundo un <i>nuevo criterio <\/i>para interpretarlo. Por encima de los v\u00ednculos humanos y naturales, tan fuertes y profundos, se percibe a la luz de la fe un nuevo <i>modelo de unidad <\/i>del g\u00e9nero humano, en el cual debe inspirarse en \u00faltima instancia la solidaridad. Este supremo <i>modelo de unidad, <\/i>reflejo de la vida \u00edntima de Dios, Uno en tres Personas, es lo que los cristianos expresamos con la palabra \u00abcomuni\u00f3n\u00bb. Esta comuni\u00f3n, espec\u00edficamente cristiana, celosamente custodiada, extendida y enriquecida con la ayuda del Se\u00f1or, es <i>el alma <\/i>de la vocaci\u00f3n de la Iglesia a ser \u00absacramento\u00bb, en el sentido ya indicado.<\/p>\n<p>Por eso la solidaridad debe cooperar en la realizaci\u00f3n de este designio divino, tanto a nivel individual, como a nivel nacional e internacional. Los \u00abmecanismos perversos\u00bb y las \u00abestructuras de pecado\u00bb, de que hemos hablado, s\u00f3lo podr\u00e1n ser vencidos mediante el ejercicio de la solidaridad humana y cristiana, a la que la Iglesia invita y que promueve incansablemente. S\u00f3lo as\u00ed tantas energ\u00edas positivas podr\u00e1n ser dedicadas plenamente en favor del desarrollo y de la paz. Muchos santos canonizados por la Iglesia dan <i>admirable testimonio <\/i>de esta solidaridad y sirven de ejemplo en las dif\u00edciles circunstancias actuales. Entre ellos deseo recordar a San Pedro Claver, con su servicio a los esclavos en Cartagena de Indias, y a San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, dando su vida por un prisionero desconocido en el campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz-Oswiecim.<\/p>\n<h2><b>VI.<\/b>\u2014<b> Algunas orientaciones particulares<\/b><\/h2>\n<p><b>41.<\/b> La Iglesia no tiene <i>soluciones t\u00e9cnicas <\/i>que ofrecer al problema del subdesarrollo en cuanto tal, como ya afirm\u00f3 el Papa Pablo VI, en su Enc\u00edclica<span id='easy-footnote-69-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-69-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;13; 81: l.c., pp. 263s; 296s.'><sup>69<\/sup><\/a><\/span>. En efecto, no propone sistemas o programas econ\u00f3micos y pol\u00edticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo. Pero la Iglesia es \u00abexperta en humanidad\u00bb<span id='easy-footnote-70-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-70-121858' title='Cf. &lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;13: l.c., p. 263.'><sup>70<\/sup><\/a><\/span>, y esto la mueve a extender necesariamente su misi\u00f3n religiosa a los diversos campos en que los hombres y mujeres desarrollan sus actividades, en busca de la felicidad, aunque siempre relativa, que es posible en este mundo, de acuerdo con su dignidad de personas.<\/p>\n<p>Siguiendo a mis predecesores, he de repetir que el desarrollo para que sea aut\u00e9ntico, es decir, conforme a la dignidad del hombre y de los pueblos, no puede ser reducido solamente a un problema \u00abt\u00e9cnico\u00bb. Si se le reduce a esto, se le despoja de su verdadero contenido y se traiciona al hombre y a los pueblos, a cuyo servicio debe ponerse.<\/p>\n<p>Por esto la Iglesia tiene <i>una palabra que decir, <\/i>tanto hoy como hace veinte a\u00f1os, as\u00ed como en el futuro, sobre la naturaleza, condiciones exigencias y finalidades del verdadero desarrollo y sobre los obst\u00e1culos que se oponen a \u00e9l. Al hacerlo as\u00ed, cumple su misi\u00f3n <i>evangelizadora, <\/i>ya que da su <i>primera contribuci\u00f3n <\/i>a la soluci\u00f3n del problema urgente del desarrollo cuando proclama la verdad sobre Cristo, sobre s\u00ed misma y sobre el hombre, aplic\u00e1ndola a una situaci\u00f3n concreta<span id='easy-footnote-71-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-71-121858' title='Cf. Discurso de Apertura de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (28 de enero de 1979): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;71 (1979), pp. 189-196.'><sup>71<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A este fin la Iglesia utiliza como <i>instrumento <\/i>su <i>doctrina social. <\/i>En la dif\u00edcil coyuntura actual, para favorecer tanto el planteamiento correcto de los problemas como sus soluciones mejores, podr\u00e1 ayudar mucho un <i>conocimiento m\u00e1s exacto y una difusi\u00f3n m\u00e1s amplia <\/i>del \u00abconjunto de principios de reflexi\u00f3n, de criterios de juicio y de directrices de acci\u00f3n\u00bb propuestos por su ense\u00f1anza<span id='easy-footnote-72-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-72-121858' title='Congr. para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre libertad cristiana y liberaci\u00f3n, &lt;i&gt;Libertatis conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1986), 72: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), p. 586, Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971), 4: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971) p. 403s.'><sup>72<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Se observar\u00e1 as\u00ed inmediatamente, que las cuestiones que afrontamos son ante todo morales; y que ni el an\u00e1lisis del problema del desarrollo como tal, ni los medios para superar las presentes dificultades pueden prescindir de esta dimensi\u00f3n esencial.<\/p>\n<p><b>42.<\/b> La doctrina social de la Iglesia <i>no es, <\/i>pues, una \u00abtercera v\u00eda\u00bb entre el <i>capitalismo liberal <\/i>y el <i>colectivismo marxista, <\/i>y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una <i>categor\u00eda propia. <\/i>No es tampoco una <i>ideolog\u00eda, <\/i>sino la <i>cuidadosa formulaci\u00f3n <\/i>del resultado de una atenta reflexi\u00f3n sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradici\u00f3n eclesial. Su objetivo principal es <i>interpretar <\/i>esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio ense\u00f1a acerca del hombre y su vocaci\u00f3n terrena y, a la vez, trascendente, para <i>orientar <\/i>en consecuencia la conducta cristiana. Por tanto no pertenece al \u00e1mbito de la <i>ideolog\u00eda, <\/i>sino al de la teolog\u00eda y especialmente de la teolog\u00eda moral.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza y la difusi\u00f3n de esta doctrina social forma parte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. Y como se trata de una doctrina que debe orientar la <i>conducta de las personas, <\/i>tiene como consecuencia el \u00abcompromiso por la justicia\u00bb seg\u00fan la funci\u00f3n, vocaci\u00f3n y circunstancias de cada uno.<\/p>\n<p>Al ejercicio de este <i>ministerio de evangelizaci\u00f3n <\/i>en el campo social, que es un aspecto de la <i>funci\u00f3n prof\u00e9tica <\/i>de la Iglesia, pertenece tambi\u00e9n la <i>denuncia <\/i>de los males y de las injusticias. Pero conviene aclarar que el <i>anuncio <\/i>es siempre mas importante que la <i>denuncia, <\/i>y que \u00e9sta no puede prescindir de aqu\u00e9l, que le brinda su verdadera consistencia y la fuerza de su motivaci\u00f3n m\u00e1s alta.<\/p>\n<p><b>42.<\/b> La doctrina social de la Iglesia, hoy m\u00e1s que nunca tiene el deber de abrirse a una <i>perspectiva internacional <\/i>en la l\u00ednea del Concilio Vaticano II<span id='easy-footnote-73-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-73-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium etspes, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia en el mundo actual, parte II, c. V, secc. II: \u00abLa construcci\u00f3n de la comunidad internacional\u00bb (nn. 83-90).'><sup>73<\/sup><\/a><\/span>, de las recientes Enc\u00edclicas<span id='easy-footnote-74-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-74-121858' title='Cf. Juan XXIII, Carta Enc. &lt;i&gt;Mater et Magistra &lt;\/i&gt;(15 de mayo de 1961): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;53 (1961), p. 440; Carta Enc. &lt;i&gt;Pacem in terris &lt;\/i&gt;(11 de abril de 1963), parte IV: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;55 (1963), pp. 291-296; Pablo VI, Carta Apost. &lt;i&gt;Octogesima adveniens &lt;\/i&gt;(14 de mayo de 1971), 2-4: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;63 (1971), pp. 402-404.'><sup>74<\/sup><\/a><\/span> y, en particular, de la que conmemoramos<span id='easy-footnote-75-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-75-121858' title='Cf. Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;3; 9: l.c., p. 258; 261.'><sup>75<\/sup><\/a><\/span>. No ser\u00e1, pues, superfluo examinar de nuevo y profundizar bajo esta luz los temas y las orientaciones caracter\u00edsticas, tratados por el Magisterio en estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Entre dichos temas quiero se\u00f1alar aqu\u00ed la <i>opci\u00f3n o amor preferencial <\/i>por los pobres. \u00c9sta es una opci\u00f3n o una <i>forma especial <\/i>de primac\u00eda en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradici\u00f3n de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras <i>responsabilidades sociales <\/i>y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes.<\/p>\n<p>Pero hoy, vista la dimensi\u00f3n mundial que ha adquirido la cuesti\u00f3n social<span id='easy-footnote-76-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-76-121858' title='&lt;i&gt;Ibid., &lt;\/i&gt;3: l.c., p. 258.'><sup>76<\/sup><\/a><\/span>, este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados m\u00e9dicos y, sobre todo, sin esperanza de un futuro mejor: no se puede olvidar la existencia de esta realidad. Ignorarlo significar\u00eda parecernos al \u00abrico Epul\u00f3n\u00bb que fing\u00eda no conocer al mendigo L\u00e1zaro, postrado a su puerta (cf. <i>Lc<\/i> 16,19-31)<span id='easy-footnote-77-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-77-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;47: l.c., 280; Congr. para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre libertad cristiana y liberaci\u00f3n, &lt;i&gt;Libertatis conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1986), 68: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), pp. 583s.'><sup>77<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Nuestra <i>vida cotidiana, <\/i>as\u00ed como nuestras decisiones en el campo pol\u00edtico y econ\u00f3mico deben estar marcadas por estas realidades. Igualmente los <i>responsables <\/i>de las naciones y los <i>mismos Organismos internacionales, <\/i>mientras han de tener siempre presente como prioritaria en sus planes la verdadera dimensi\u00f3n humana, no han de olvidar dar la precedencia al fen\u00f3meno de la creciente pobreza. Por desgracia, los pobres, lejos de disminuir, se multiplican no s\u00f3lo en los pa\u00edses menos desarrollados sino tambi\u00e9n en los m\u00e1s desarrollados, lo cual resulta no menos escandaloso.<\/p>\n<p>Es necesario recordar una vez m\u00e1s aquel principio peculiar de la doctrina cristiana: los bienes de este mundo est\u00e1n <i>originariamente destinados a<\/i> todos<span id='easy-footnote-78-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-78-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia en el mundo actual, 69; Pablo VI, Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;22: l.c., p. 268; Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre libertad cristiana y liberaci\u00f3n, &lt;i&gt;Libertatis conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1986), 90: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), p. 594; S. Tom\u00e1s de Aquino, &lt;i&gt;Summa Theol. &lt;\/i&gt;IIa IIae, q. 66, art. 2.'><sup>78<\/sup><\/a><\/span>. El derecho a la propiedad privada es <i>v\u00e1lido y necesario, <\/i>pero no anula el valor de tal principio. En efecto, sobre ella grava \u00abuna hipoteca social\u00bb<span id='easy-footnote-79-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-79-121858' title='Cf. Discurso de Apertura de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (28 de enero de 1979): &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;71 (1979), pp. 189-196; Discurso a un grupo de Obispos de Polonia en Visita \u00abad limina Apostolorum\u00bb (17 de diciembre de 1987), 6: &lt;i&gt;L\u2019Osservatore Romano, &lt;\/i&gt;edic. en lengua espa\u00f1ola (10 de enero de 1988).'><sup>79<\/sup><\/a><\/span>, es decir, posee, como cualidad intr\u00ednseca, una funci\u00f3n social fundada y justificada precisamente sobre el principio del destino universal de los bienes. En este empe\u00f1o por los pobres, no ha de olvidarse aquella forma especial de pobreza que es la privaci\u00f3n de los derechos fundamentales de la persona, en concreto el derecho a la libertad religiosa y el derecho, tambi\u00e9n, a la iniciativa econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><b>43.<\/b> Esta preocupaci\u00f3n acuciante por los pobres \u2014que, seg\u00fan la significativa f\u00f3rmula, son \u00ablos pobres del Se\u00f1or\u00bb<span id='easy-footnote-80-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-80-121858' title='Porque el Se\u00f1or ha querido identificarse con ellos (&lt;i&gt;Mt&lt;\/i&gt; 25,31-46) y cuida de ellos (cf. &lt;i&gt;Sal &lt;\/i&gt;12 [11], 6; &lt;i&gt;Lc &lt;\/i&gt;1,52s).'><sup>80<\/sup><\/a><\/span>\u2014 debe traducirse, a todos los niveles, en acciones concretas hasta <i>alcanzar decididamente <\/i>algunas reformas necesarias. Depende de cada situaci\u00f3n local determinar las m\u00e1s urgentes y los modos para realizarlas; pero no conviene olvidar las exigidas por la situaci\u00f3n de desequilibrio internacional que hemos descrito.<\/p>\n<p>A este respecto, deseo recordar particularmente: la <i>reforma del sistema internacional de comercio, <\/i>hipotecado por el proteccionismo y el creciente bilateralismo; la <i>reforma del sistema monetario y financiero mundial, <\/i>reconocido hoy como insuficiente; la <i>cuesti\u00f3n de los intercambios de tecnolog\u00edas <\/i>y de su uso adecuado; la <i>necesidad <\/i>de una <i>revisi\u00f3n de la estructura de las Organizaciones internacionales <\/i>existentes, en el marco de un orden jur\u00eddico internacional.<\/p>\n<p><i> El sistema internacional de comercio <\/i>hoy discrimina frecuentemente los productos de las industrias incipientes de los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, mientras desalienta a los productores de materias primas. Existe, adem\u00e1s, una cierta divisi\u00f3n <i>internacional del trabajo <\/i>por la cual los productos a bajo coste de algunos pa\u00edses, carentes de leyes laborales eficaces o demasiado d\u00e9biles en aplicarlas, se venden en otras partes del mundo con considerables beneficios para las empresas dedicadas a este tipo de producci\u00f3n, que no conoce fronteras.<\/p>\n<p>El <i>sistema monetario y financiero mundial <\/i>se caracteriza por la excesiva fluctuaci\u00f3n de los m\u00e9todos de intercambio y de inter\u00e9s, en detrimento de la balanza de pagos y de la situaci\u00f3n de endeudamiento de los pa\u00edses pobres.<\/p>\n<p>Las <i>tecnolog\u00edas y sus transferencias <\/i>constituyen hoy uno de los problemas principales del intercambio internacional y de los graves da\u00f1os que se derivan de ellos. No son raros los casos de pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo a los que se niegan las tecnolog\u00edas necesarias o se les env\u00edan las in\u00fatiles.<\/p>\n<p>Las <i>Organizaciones internacionales, <\/i>en opini\u00f3n de muchos, habr\u00edan llegado a un momento de su existencia, en el que sus mecanismos de funcionamiento, los costes operativos y su eficacia requieren un examen atento y eventuales correcciones. Evidentemente no se conseguir\u00e1 tan delicado proceso sin la colaboraci\u00f3n de todos. Esto supone la superaci\u00f3n de las rivalidades pol\u00edticas y la renuncia a la voluntad de instrumentalizar dichas Organizaciones, cuya raz\u00f3n \u00fanica de ser es el <i>bien com\u00fan.<\/i><\/p>\n<p>Las Instituciones y las Organizaciones existentes han actuado bien en favor de los pueblos. Sin embargo, la humanidad, enfrentada a una etapa nueva y m\u00e1s dif\u00edcil de su aut\u00e9ntico desarrollo, necesita hoy un <i>grado superior de ordenamiento internacional, <\/i>al servicio de las sociedades, de las econ\u00f3micas y de las culturas del mundo entero.<\/p>\n<p><b>44.<\/b> El desarrollo requiere sobre todo esp\u00edritu de iniciativa por parte de los mismos pa\u00edses que lo necesitan<span id='easy-footnote-81-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-81-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;55: l.c., p. 284: \u00ab&amp;#8230; es precisamente a estos hombres y mujeres a quienes hay que ayudar, a quienes hay que convencer que realicen ellos mismos su propio desarrollo y que adquieran progresivamente los medios para ello\u00bb; cf. Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia en el mundo actual, 86.'><sup>81<\/sup><\/a><\/span>. Cada uno de ellos ha de actuar seg\u00fan sus propias responsabilidades, <i>sin esperarlo todo <\/i>de los pa\u00edses m\u00e1s favorecidos y actuando en colaboraci\u00f3n con los que se encuentran en la misma situaci\u00f3n. Cada uno debe descubrir y aprovechar lo mejor posible el espacio de su <i>propia libertad. <\/i>Cada uno deber\u00eda llegar a ser capaz de iniciativas que respondan a las propias exigencias de la sociedad. Cada uno deber\u00eda darse cuenta tambi\u00e9n de las necesidades reales, as\u00ed, como de los derechos y deberes a que tienen que hacer frente. El desarrollo de los pueblos comienza y encuentra su realizaci\u00f3n m\u00e1s adecuada en el compromiso de cada pueblo para su desarrollo, en colaboraci\u00f3n con todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Es importante, adem\u00e1s, que las <i>mismas naciones en v\u00edas de desarrollo <\/i>favorezcan la <i>autoafirmaci\u00f3n <\/i>de cada uno de sus ciudadanos mediante el acceso a una mayor cultura y a una libre circulaci\u00f3n de las informaciones. Todo lo que favorezca la <i>alfabetizaci\u00f3n <\/i>y la <i>educaci\u00f3n de base, <\/i>que la profundice y complete, como propon\u00eda la Enc\u00edclica <i>Populorum<\/i> Progressio<span id='easy-footnote-82-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-82-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;35: l.c., p. 274: \u00abla educaci\u00f3n b\u00e1sica es el primer objetivo de un plan de desarrollo\u00bb.'><sup>82<\/sup><\/a><\/span>,<i> <\/i>\u2014metas todav\u00eda lejos de ser realidad en tantas partes del mundo\u2014 es una contribuci\u00f3n directa al verdadero desarrollo.<\/p>\n<p>Para caminar en esta direcci\u00f3n, las <i>mismas naciones <\/i>han de individuar sus <i>prioridades <\/i>y detectar bien las propias necesidades seg\u00fan las particulares condiciones de su poblaci\u00f3n, de su ambiente geogr\u00e1fico y de sus tradiciones culturales. Algunas naciones deber\u00e1n incrementar la <i>producci\u00f3n alimentaria <\/i>para tener siempre a su disposici\u00f3n lo necesario para la nutrici\u00f3n y la vida. En el mundo contempor\u00e1neo, \u2014en el que el hambre causa tantas v\u00edctimas, especialmente entre los ni\u00f1os\u2014 existen algunas naciones particularmente no desarrolladas que han conseguido el objetivo de la <i>autosuficiencia alimentaria <\/i>y que se han convertido en exportadoras de alimentos.<\/p>\n<p>Otras Naciones necesitan reformar algunas estructuras y, en particular, sus <i>instituciones pol\u00edticas, <\/i>para sustituir reg\u00edmenes corrompidos, dictatoriales o autoritarios, por otros <i>democr\u00e1ticos <\/i>y <i>participativos. <\/i>Es un proceso que, es de esperar, se extienda y consolide, porque la \u00absalud\u00bb de una comunidad pol\u00edtica \u2014en cuanto se expresa mediante la libre participaci\u00f3n y responsabilidad de todos los ciudadanos en la gesti\u00f3n p\u00fablica, la seguridad del derecho, el respeto y la promoci\u00f3n de los derechos humanos\u2014 es <i>condici\u00f3n necesaria y garant\u00eda segura <\/i>para el desarrollo de \u00abtodo el hombre y de todos los hombres\u00bb.<\/p>\n<p><b>45.<\/b> Cuanto se ha dicho no se podr\u00e1 realizar <i>sin la colaboraci\u00f3n de todos, <\/i>especialmente de la comunidad internacional, en el marco de una <i>solidaridad <\/i>que abarque a todos, empezando por los m\u00e1s marginados. Pero las mismas naciones en v\u00edas de desarrollo tienen el deber de practicar la <i>solidaridad entre <\/i><i>s\u00ed<\/i> y con los pa\u00edses m\u00e1s marginados del mundo.<\/p>\n<p>Es de desear, por ejemplo, que naciones de una <i>misma \u00e1rea geogr\u00e1fica <\/i>establezcan <i>formas de cooperaci\u00f3n <\/i>que las hagan <i>menos <\/i>dependientes de productores m\u00e1s poderosos; que abran sus fronteras a los productos de esa zona; que examinen la eventual complementariedad de sus productos; que se asocien para la dotaci\u00f3n de servicios, que cada una por separado no ser\u00eda capaz de proveer; que extiendan esa cooperaci\u00f3n al sector monetario y financiero.<\/p>\n<p>La <i>interdependencia <\/i>es ya una realidad en muchos de estos pa\u00edses. Reconocerla, de manera que sea m\u00e1s activa, representa una alternativa a la excesiva dependencia de pa\u00edses m\u00e1s ricos y poderosos, en el orden mismo del desarrollo deseado, sin oponerse a nadie, sino descubriendo y valorizando al m\u00e1ximo <i>las propias responsabilidades. <\/i>Los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo de una misma \u00e1rea geogr\u00e1fica, sobre todo los comprendidos en la zona \u00abSur\u00bb pueden y deben constituir \u2014como ya se comienza a hacer con resultados prometedores\u2014 nuevas <i>organizaciones regionales <\/i>inspiradas en criterios <i>de igualdad, libertad y participaci\u00f3n <\/i>en el concierto de las naciones.<\/p>\n<p>La <i>solidaridad <\/i>universal requiere, como condici\u00f3n indispensable su autonom\u00eda y libre disponibilidad, incluso dentro de asociaciones como las indicadas. Pero, al mismo tiempo, requiere disponibilidad para aceptar los sacrificios necesarios por el bien de la comunidad mundial.<\/p>\n<h2><b>VII.<\/b>\u2014<b> Conclusi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><b>46.<\/b> Los pueblos y los individuos aspiran a su <i>liberaci\u00f3n: <\/i>la b\u00fasqueda del pleno desarrollo es el signo de su deseo de superar los m\u00faltiples obst\u00e1culos que les impiden gozar de una \u00abvida m\u00e1s humana\u00bb.<\/p>\n<p>Recientemente, en el per\u00edodo siguiente a la publicaci\u00f3n de la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio, <\/i>en algunas \u00e1reas de la Iglesia cat\u00f3lica, particularmente en Am\u00e9rica Latina, se ha difundido un <i>nuevo modo <\/i>de afrontar los problemas de la miseria y del subdesarrollo, que hace de la <i>liberaci\u00f3n <\/i>su categor\u00eda fundamental y su primer principio de acci\u00f3n. Los valores positivos, pero tambi\u00e9n las desviaciones y los peligros de desviaci\u00f3n, unidos a esta forma de reflexi\u00f3n y de elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica, han sido convenientemente se\u00f1alados por el Magisterio de la Iglesia<span id='easy-footnote-83-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-83-121858' title='Cf. Congr. para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre los aspectos de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, &lt;i&gt;Libertatis nuntius &lt;\/i&gt;(6 de agosto de 1984), Introducci\u00f3n: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;76 (1984), pp. 876s.'><sup>83<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Conviene a\u00f1adir que la aspiraci\u00f3n a la liberaci\u00f3n de toda forma de esclavitud, relativa al hombre y a la sociedad, es algo noble y v\u00e1lido. A esto mira propiamente el desarrollo y la liberaci\u00f3n, dada la \u00edntima conexi\u00f3n existente entre estas dos realidades.<\/p>\n<p>Un desarrollo solamente econ\u00f3mico no es capaz de liberar al hombre, al contrario, lo esclaviza todav\u00eda m\u00e1s. Un desarrollo que no abarque la <i>dimensi\u00f3n cultural, trascendente y religiosa <\/i>del hombre y de la sociedad, en la medida en que no reconoce la existencia de tales dimensiones, no orienta en funci\u00f3n de las mismas sus objetivos y prioridades, contribuir\u00eda a\u00fan menos a la verdadera liberaci\u00f3n. El ser humano es totalmente libre s\u00f3lo cuando es <i>\u00e9l mismo, <\/i>en la plenitud de sus derechos y deberes; y lo mismo cabe decir de toda la sociedad.<\/p>\n<p>El principal obst\u00e1culo que la verdadera liberaci\u00f3n debe vencer es el <i>pecado <\/i>y las <i>estructuras <\/i>que llevan al mismo, a medida que se multiplican y se extienden<span id='easy-footnote-84-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-84-121858' title='Cf. Exhort. Apost. &lt;i&gt;Reconciliatio et paenitentia &lt;\/i&gt;(2 de diciembre de 1984), 16: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;77 (1985), pp. 213-217; Congr. para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y liberaci\u00f3n, &lt;i&gt;Libertatis conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1886), 38; 42: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), pp. 569; 571.'><sup>84<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La libertad con la cual Cristo nos ha liberado (cf. <i>Ga <\/i>5,1) nos mueve a convertirnos en siervos de todos. De esta manera el proceso del <i>desarrollo <\/i>y de la <i>liberaci\u00f3n <\/i>se concreta en el ejercicio de la <i>solidaridad, <\/i>es decir, del amor y servicio al pr\u00f3jimo, particularmente a los m\u00e1s pobres. \u00abPorque donde faltan la verdad y el amor, el proceso de liberaci\u00f3n lleva a la muerte de una libertad que habr\u00eda perdido todo apoyo\u00bb<span id='easy-footnote-85-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-85-121858' title='Congr. para la Doctrina de la Fe, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y liberaci\u00f3n, &lt;i&gt;Libertatis conscientia &lt;\/i&gt;(22 de marzo de 1986), 24: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), p. 564.'><sup>85<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><b>47.<\/b> En el marco de las <i>tristes experiencias <\/i>de estos \u00faltimos a\u00f1os y del <i>panorama prevalentemente negativo <\/i>del momento presente, la Iglesia debe afirmar con fuerza la <i>posibilidad <\/i>de la superaci\u00f3n de las trabas que por exceso o por defecto, se interponen al desarrollo, y la <i>confianza <\/i>en una verdadera <i>liberaci\u00f3n. <\/i>Confianza y posibilidad fundadas, en \u00faltima instancia, en la <i>conciencia que la Iglesia tiene <\/i>de la promesa divina, en virtud de la cual la historia presente no est\u00e1 cerrada en s\u00ed misma sino abierta al Reino de Dios.<\/p>\n<p>La Iglesia tiene tambi\u00e9n <i>confianza en el hombre, <\/i>aun conociendo la maldad de que es capaz, porque sabe bien \u2014no obstante el pecado heredado y el que cada uno puede cometer\u2014 que hay en la persona humana suficientes cualidades y energ\u00edas, y hay una \u00abbondad\u00bb fundamental (cf. <i>Gn <\/i>1,31), porque es imagen de su Creador, puesta bajo el influjo redentor de Cristo, \u00abcercano a todo hombre\u00bb<span id='easy-footnote-86-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-86-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. &lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia en el mundo actual, 22; Juan Pablo II, Carta Enc. &lt;i&gt;Redemptor hominis &lt;\/i&gt;(4 de marzo de 1979), 8: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;71 (1979), p. 272.'><sup>86<\/sup><\/a><\/span>, y porque la acci\u00f3n eficaz del Esp\u00edritu Santo \u00abllena la tierra\u00bb (<i>Sb<\/i> 1,7).<\/p>\n<p>Por tanto, no se justifican ni la desesperaci\u00f3n, ni el pesimismo, ni la pasividad. Aunque con tristeza, conviene decir que, as\u00ed como se puede pecar por ego\u00edsmo, por af\u00e1n de ganancia exagerada y de poder, se <i>puede faltar tambi\u00e9n <\/i>\u2014ante las urgentes necesidades de unas muchedumbres hundidas en el subdesarrollo\u2014 por <i>temor, indecisi\u00f3n <\/i>y, en el fondo, por <i>cobard\u00eda. Todos <\/i>estamos llamados, m\u00e1s a\u00fan <i>obligados, <\/i>a afrontar este <i>tremendo desaf\u00edo <\/i>de la \u00faltima d\u00e9cada del segundo milenio. Y ello, porque unos peligros ineludibles nos amenazan a todos: una crisis econ\u00f3mica mundial, una guerra sin fronteras, sin vencedores ni vencidos. Ante semejante amenaza, la distinci\u00f3n entre personas y pa\u00edses ricos, entre personas y pa\u00edses pobres, <i>contar\u00e1 poco, <\/i>salvo por la mayor responsabilidad de los que tienen m\u00e1s y pueden m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero \u00e9ste no es <i>el \u00fanico ni el principal motivo. <\/i>Lo que est\u00e1 en juego es la <i>dignidad de la persona humana, <\/i>cuya <i>defensa <\/i>y <i>promoci\u00f3n <\/i>nos han sido confiadas por el Creador, y de las que son rigurosa y responsablemente <i>deudores <\/i>los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia. El panorama actual \u2014como muchos ya perciben m\u00e1s o menos claramente\u2014, no parece responder a esta dignidad. <i>Cada uno <\/i>est\u00e1 llamado a ocupar su propio lugar en esta campa\u00f1a <i>pac\u00edfica <\/i>que hay que realizar con medios <i>pac\u00edficos <\/i>para conseguir <i>el desarrollo en la paz, <\/i>para salvaguardar la misma naturaleza y el mundo que nos circunda. Tambi\u00e9n la Iglesia se siente profundamente implicada en este camino, en cuyo \u00e9xito final espera.<\/p>\n<p>Por eso, siguiendo la Enc\u00edclica <i>Populorum Progressio <\/i>del Papa Pablo VI<span id='easy-footnote-87-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-87-121858' title='Carta Enc. &lt;i&gt;Populorum Progressio, &lt;\/i&gt;5: l.c., p .259: \u00abPensamos que este programa puede y debe juntar a los hombres de buena voluntad con nuestros hijos cat\u00f3licos y hermanos cristianos\u00bb; cf. tambi\u00e9n nn. 81-83; 87: l.c., pp. 296-298; 299.'><sup>87<\/sup><\/a><\/span>, con sencillez y humildad quiero <i>dirigirme a todos, <\/i>hombres y mujeres sin excepci\u00f3n, para que, convencidos de la gravedad del momento presente y de la respectiva responsabilidad individual, pongamos por obra, \u2014con el estilo personal y familiar de vida, con el uso de los bienes, con la participaci\u00f3n como ciudadanos, con la colaboraci\u00f3n en las decisiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas y con la propia actuaci\u00f3n a nivel nacional e internacional\u2014 las medidas inspiradas en la solidaridad y en el amor preferencial por los pobres. As\u00ed lo requiere el momento, as\u00ed lo exige sobre todo la dignidad de la persona humana, imagen indestructible de Dios Creador, <i>id\u00e9ntica <\/i>en cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>En este empe\u00f1o deben ser ejemplo y gu\u00eda los hijos de la Iglesia, llamados, seg\u00fan el programa enunciado por el mismo Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret, a \u00abanunciar a los pobres la Buena Nueva&#8230; a proclamar la liberaci\u00f3n de los cautivos, la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (<i>Lc<\/i> 4,18-19). Y en esto conviene subrayar el <i>papel preponderante <\/i>que cabe a los <i>laicos, <\/i>hombres y mujeres, como se ha dicho varias veces durante la reciente Asamblea sinodal. A ellos compete animar, con su compromiso cristiano, las realidades y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y de justicia.<\/p>\n<p>Quiero dirigirme especialmente a quienes por el sacramento del Bautismo y la profesi\u00f3n de un mismo Credo, comparten con nosotros una <i>verdadera comuni\u00f3n, <\/i>aunque imperfecta. Estoy seguro de que tanto la preocupaci\u00f3n que esta Enc\u00edclica transmite, como las motivaciones que la animan, les ser\u00e1n <i>familiares, <\/i>porque est\u00e1n inspiradas en el Evangelio de Jesucristo. Podemos encontrar aqu\u00ed una nueva invitaci\u00f3n a dar un <i>testimonio un\u00e1nime <\/i>de nuestras <i>comunes convicciones <\/i>sobre la dignidad del hombre, creado por Dios, redimido por Cristo, santificado por el Esp\u00edritu, y llamado en este mundo a vivir una vida conforme a esta dignidad.<\/p>\n<p>A quienes comparten con nosotros la herencia de Abrah\u00e1n, \u00abnuestro padre en la fe\u00bb (cf. <i>Rm <\/i>4,11s)<span id='easy-footnote-88-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-88-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Declaraci\u00f3n &lt;i&gt;Nostra aetate, &lt;\/i&gt;sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, 4.'><sup>88<\/sup><\/a><\/span>, y la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento, es decir, los Jud\u00edos; y a quienes, como nosotros, creen en Dios justo y misericordioso, es decir, los Musulmanes, <i>dirijo igualmente <\/i>este llamado, que hago extensivo, tambi\u00e9n, a todos los seguidores de las grandes <i>religiones del mundo.<\/i><\/p>\n<p>El encuentro del 27 de septiembre del a\u00f1o pasado en As\u00eds, ciudad de San Francisco, para orar y comprometernos <i>por la paz <\/i>\u2014cada uno en <i>fidelidad <\/i>a la propia profesi\u00f3n religiosa\u2014 nos ha revelado a todos hasta qu\u00e9 punto la paz y, su necesaria condici\u00f3n, el desarrollo de \u00abtodo el hombre y de todos los hombres\u00bb, son una <i>cuesti\u00f3n tambi\u00e9n religiosa, <\/i>y c\u00f3mo la plena realizaci\u00f3n de ambos depende de la <i>fidelidad <\/i>a nuestra vocaci\u00f3n de hombres y mujeres creyentes. Porque depende ante todo <i>de Dios.<\/i><\/p>\n<p><b>48.<\/b> La Iglesia sabe bien que <i>ninguna realizaci\u00f3n temporal <\/i>se identifica con el Reino de Dios, pero que todas ellas no hacen m\u00e1s que <i>reflejar <\/i>y en cierto modo <i>anticiparla <\/i>gloria de ese Reino, que esperamos al final de la historia, cuando el Se\u00f1or vuelva. Pero la espera no podr\u00e1 ser nunca una excusa para desentenderse de los hombres en su situaci\u00f3n personal concreta y en su vida social, nacional e internacional, en la medida en que \u00e9sta \u2014sobre todo ahora\u2014 condiciona a aqu\u00e9lla. Aunque imperfecto y provisional, nada de lo que se puede y debe realizar mediante el esfuerzo solidario de todos y la gracia divina en un momento dado de la historia, para hacer \u00abm\u00e1s humana\u00bb la vida de los hombres, se habr\u00e1 <i>perdido <\/i>ni <i>habr\u00e1 sido vano. <\/i>Esto ense\u00f1a el Concilio Vaticano II en un texto luminoso de la Constituci\u00f3n pastoral <i>Gaudium et spes: <\/i>\u00abPues los bienes de la dignidad humana, la uni\u00f3n fraterna y la libertad, en una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, despu\u00e9s de haberlos propagado por la tierra en el Esp\u00edritu del Se\u00f1or y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos, limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal&#8230;; reino que est\u00e1 ya misteriosamente presente en nuestra tierra\u00bb<span id='easy-footnote-89-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-89-121858' title='&lt;i&gt;Gaudium et spes, &lt;\/i&gt;39.'><sup>89<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El Reino de Dios se hace, pues, <i>presente <\/i>ahora, sobre todo en la celebraci\u00f3n del <i>Sacramento de la Eucarist\u00eda, <\/i>que es el Sacrificio del Se\u00f1or. En esta celebraci\u00f3n los frutos de la tierra y del trabajo humano \u2014el pan y el vino\u2014 son transformados misteriosa, aunque real y substancialmente, por obra del Esp\u00edritu Santo y de las palabras del ministro, en el <i>Cuerpo y Sangre <\/i>del Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios e Hijo de Mar\u00eda, por el cual el <i>Reino del Padre <\/i>se ha hecho presente en medio de nosotros.<\/p>\n<p>Los bienes de este mundo y la obra de nuestras manos \u2014el pan y el vino\u2014 sirven para la venida del <i>Reino definitivo, <\/i>ya que el Se\u00f1or, mediante su Esp\u00edritu, los asume en s\u00ed mismo para ofrecerse al Padre y ofrecernos a nosotros con \u00e9l en la renovaci\u00f3n de su \u00fanico sacrificio, que anticipa el Reino de Dios y anuncia su venida final.<\/p>\n<p>As\u00ed el Se\u00f1or, mediante la Eucarist\u00eda, sacramento y sacrificio, <i>nos une consigo y nos une entre nosotros <\/i>con un v\u00ednculo m\u00e1s perfecto que toda uni\u00f3n natural; y unidos nos <i>env\u00eda <\/i>al mundo entero para dar testimonio, con la fe y con las obras, del amor de Dios, preparando la venida de su Reino y anticip\u00e1ndolo en las sombras del tiempo presente.<\/p>\n<p>Quienes participamos de la Eucarist\u00eda estamos llamados a descubrir, mediante este Sacramento, el <i>sentido <\/i>profundo de nuestra acci\u00f3n en el mundo en favor del desarrollo y de la paz; y a recibir de \u00e9l las energ\u00edas para empe\u00f1arnos en ello cada vez m\u00e1s generosamente, a ejemplo de Cristo que en este Sacramento da la vida por sus amigos (cf. <i>Jn <\/i>15,13). Como la de Cristo y en cuanto unida a ella, nuestra entrega personal no ser\u00e1 in\u00fatil sino ciertamente fecunda.<\/p>\n<p><b>49.<\/b> En este <i>A\u00f1o Mariano, <\/i>que he proclamado para que los fieles cat\u00f3licos miren cada vez m\u00e1s a Mar\u00eda, que nos precede en la peregrinaci\u00f3n de la fe<span id='easy-footnote-90-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-90-121858' title='Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. &lt;i&gt;Lumen gentium, &lt;\/i&gt;sobre la Iglesia, 58; Juan Pablo II, Carta Enc. &lt;i&gt;Redemptoris Mater &lt;\/i&gt;(25 de marzo de 1987), 5-6; &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;79 (1987), pp. 365-367.'><sup>90<\/sup><\/a><\/span>, y con maternal solicitud intercede por nosotros ante su Hijo, nuestro Redentor, deseo <i>confiar a ella <\/i>y a su <i>intercesi\u00f3n <\/i>la <i>dif\u00edcil coyuntura <\/i>del mundo actual, los esfuerzos que se hacen y se har\u00e1n, a menudo con considerables sufrimientos, para contribuir al verdadero desarrollo de los pueblos, propuesto y anunciado por mi predecesor Pablo VI.<\/p>\n<p>Como siempre ha hecho la piedad cristiana, presentamos a la Sant\u00edsima Virgen las dif\u00edciles situaciones individuales, a fin de que, exponi\u00e9ndolas su Hijo, obtenga de \u00e9l que las <i>alivie y transforme. <\/i>Pero le presentamos tambi\u00e9n las situaciones <i>sociales <\/i>y la misma <i>crisis internacional, <\/i>en sus aspectos preocupantes de miseria, desempleo, carencia de alimentos, carrera armamentista, desprecio de los derechos humanos, situaciones o peligros de conflicto parcial o total. Todo esto lo queremos poner filialmente ante sus \u00abojos misericordiosos\u00bb, repitiendo una vez m\u00e1s con fe y esperanza la antigua ant\u00edfona mariana: \u00abBajo tu protecci\u00f3n nos acogemos, Santa Madre de Dios. No deseches las s\u00faplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien l\u00edbranos siempre de peligro, oh Virgen gloriosa y bendita\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima, nuestra Madre y Reina, es la que, dirigi\u00e9ndose a su Hijo, dice: \u00abNo tienen vino\u00bb (<i>Jn <\/i>2,3) y es tambi\u00e9n la que alaba a Dios Padre, porque \u00abderrib\u00f3 a los potentados de sus tronos y exalt\u00f3 a los humildes. A los hambrientos colm\u00f3 de bienes y despidi\u00f3 a los ricos sin nada\u00bb (<i>Lc<\/i> 1,52s). Su solicitud maternal se interesa por los aspectos <i>personales <\/i>y <i>sociales <\/i>de la vida de los hombres en la tierra<span id='easy-footnote-91-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-91-121858' title='Cf. Pablo VI, Exhort. Apost. &lt;i&gt;Marialis cultus &lt;\/i&gt;(2 de febrero de 1974), 37: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;66 (1974), pp. 148s.; Juan Pablo II, Homil\u00eda en el Santuario de N. S. de Zapopan, M\u00e9xico (30 de enero de 1979), 4: &lt;i&gt;AAS &lt;\/i&gt;71 (1979), p. 230.'><sup>91<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Ante la Trinidad Sant\u00edsima, conf\u00edo a Mar\u00eda todo lo que he expuesto en esta Carta, invitando a todos a reflexionar y a comprometerse activamente en promover el verdadero desarrollo de los pueblos, como adecuadamente expresa la oraci\u00f3n de la Misa por esta intenci\u00f3n: \u00abOh Dios, que diste un origen a todos los pueblos y quisiste formar con ellos una sola familia en tu amor, llena los corazones del fuego de tu caridad y suscita en todos los hombres el deseo de un progreso justo y fraternal, para que se realice cada uno como persona humana y reinen en el mundo la igualdad y la paz\u00bb<span id='easy-footnote-92-121858' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/enciclica-sollicitudo-rei-socialis\/#easy-footnote-bottom-92-121858' title='Colecta de la Misa \u00abPro Populorum Progressione\u00bb: &lt;i&gt;Missale Romanum &lt;\/i&gt;ed. typ. altera 1975, p. 820.'><sup>92<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al concluir, pido esto en nombre de todos los hermanos y hermanas, a quienes, en se\u00f1al de benevolencia, env\u00edo mi especial Bendici\u00f3n.<\/p>\n<p><i> Dado en Roma, junto a San Pedro, el d\u00eda 30 de diciembre del a\u00f1o 1987, d\u00e9cimo de mi Pontificado.<\/i><\/p>\n<p><b>IOANNES PAULUS PP. II<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<h2 align=\"left\">Descarga el Documento completo en formato Word:<\/h2>\n<table border=\"0\" width=\"256\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>Formato DOC <em>(Microsoft Word):<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/?dl_id=259\" target=\"_blank\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/doc.png?resize=256%2C256\" alt=\"DOC\" width=\"256\" height=\"256\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSollicitudo rei socialis\u00bb al cumplirse el vig\u00e9simo aniversario de la Populorum Progressio 1987.12.30 Bendici\u00f3n Venerables Hermanos, amad\u00edsimos Hijos e Hijas: salud y Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica I.\u2014 Introducci\u00f3n 1. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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