{"id":121658,"date":"2024-07-23T08:53:47","date_gmt":"2024-07-23T06:53:47","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=121658"},"modified":"2023-08-19T23:10:58","modified_gmt":"2023-08-19T21:10:58","slug":"san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 12"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo XII<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center\"><i>Vicente de Pa\u00fal y la Se\u00f1orita Le Gras. &#8211; Hijas de la Caridad. &#8211; Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos. &#8211; Hospital de los ancianos. &#8211; Hospital general.<\/i><\/p>\n<p><i>Las Hijas de la Caridad. &#8211;<\/i>Hemos dicho c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal, admirablemente secundado por la se\u00f1orita le Gras, fundaba cofrad\u00edas de la Caridad en todos los lugares donde se predicaba la misi\u00f3n. En 1629, le remiti\u00f3 instrucciones escritas de su propia mano para que le sirviesen de regla de conducta. La descendiente de los Marillac, seguida de algunas nobles y piadosas damas a quienes hab\u00eda asociado a su obra caritativa, caminaba con ellas en pobres diligencias, y se hospedaba y dorm\u00eda en p\u00e9simas hosteler\u00edas \u00abpara hacerse m\u00e1s sensible a las miserias de los pobres<span id='easy-footnote-1-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-1-121658' title='El sr abate Maynard, &lt;i&gt;Ssint Vincent de Paul, sa vie et ses oeuvres, t. III.&lt;\/i&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.Apenas llegada a un pueblo, reun\u00eda a las mujeres de la cofrad\u00eda, animaba sus esfuerzos, les hac\u00eda part\u00edcipes de las instrucciones de Vicente, trataba de aumentar su n\u00famero, colocaba en sus manos provisiones de ropas, de medicamentos, abundantes limosnas y, para predicar con el ejemplo, ella visitaba y cuidaba ella misma a los enfermos. Cumplidos los primeros deberes, ense\u00f1aba a las j\u00f3venes los elementos de la fe cristiana, eleg\u00eda a una maestra capaz de reemplazarla, y no se iba del pueblo hasta haber provisto todas las necesidades de los pobres y de los peque\u00f1os<span id='easy-footnote-2-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-2-121658' title='El sr abate Maynard, &lt;i&gt;Saimt Vincente de Paul, sa vie et ses oeuvres, &lt;\/i&gt;t. III.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>: la creaci\u00f3n de estas primeras cofrad\u00edas de Caridad en los dominios de los Gondi le sugiri\u00f3 la idea de fundar otras parecidas en varias parroquias de Par\u00eds, una entre otras, en 1630, en su propia parroquia, la de Saint-Nicolas du Chardonnet. La inaugur\u00f3 con un acto de hero\u00edsmo, visitando y cuidando con peligro de su vida a una joven alcanzada de la peste. Vicente, ante esta noticia, lejos de aconsejarla que tomara precauciones, y lleno, como ella, de santa audacia, la anim\u00f3 a perseverar, dici\u00e9ndole que no ten\u00eda nada que temer:<\/p>\n<p>\u00abOs confieso, Se\u00f1orita, le escrib\u00eda, que esto me ha enternecido tanto el coraz\u00f3n que, si no hubiera sido de noche, habr\u00eda partido a la hora misma para ir a veros; pero la bondad de Dios sobre las personas que se entregan a \u00e9l para el servicio de los pobres en la cofrad\u00eda de Caridad, en la que nadie hasta ahora ha sido afectada por la peste, me hace ver una perfecta confianza en \u00e9l que no tendr\u00e9is ning\u00fan mal. \u00bfCreer\u00edas, Se\u00f1orita, que no s\u00f3lo visit\u00e9 al sr sub prior de San L\u00e1zaro, que muri\u00f3 de la peste, sino que hasta sent\u00ed su aliento? Y sin embargo, ni yo ni nuestra gente, que le asistieron hasta el \u00faltimo momento, hemos tenido ning\u00fan mal. No, Se\u00f1orita, no teng\u00e1is miedo; Nuestro Se\u00f1or quiere servirse de vos para cualquier cosa para su gloria y estimo que os conservar\u00e1 para ello\u00bb.<\/p>\n<p>La santa mujer ten\u00eda tan poco miedo y se cuidaba tan poco, que Vicente se vio obligado a moderar su celo: \u00abMe parece que sois asesina de vos misma por el poco cuidado que ten\u00e9is de vuestra salud. Manteneos alegre, os lo suplico\u00bb. El amable santo hac\u00eda de la alegr\u00eda una virtud esencial para sus disc\u00edpulos, sobre todo al pie del lecho de los enfermos, para hacerles olvidar sus sufrimientos.<\/p>\n<p>La obra de las cofrad\u00edas de Caridad, que se hab\u00eda implantado en un buen n\u00famero de pueblos con grandes frutos, pareci\u00f3, desde su nacimiento, afectada de esterilidad en las grandes ciudades y sobre todo en Par\u00eds. Es f\u00e1cil de ver las causa de resultados tan diferentes. Las mujeres del campo, endurecidas, desde su juventud, en los trabajos m\u00e1s rudos, pueden con facilidad soportar las vigilias, y bien educadas, llegar a ser excelentes enfermeras. No es lo mismo con las mujeres del mundo, cuya salud m\u00e1s delicada y vida m\u00e1s f\u00e1cil por el lujo y la ociosidad no podr\u00edan plegarse tan pronto a tales fatigas y cuidados tan repugnantes. Tambi\u00e9n, la mayor parte de las mujeres de condici\u00f3n, que se hab\u00edan enrolado un poco precipitadamente bajo la bandera de la se\u00f1orita Le Gras, sintieron pronto que hab\u00edan emprendido una tarea por encima de sus fuerzas. Unas tem\u00edan llevar al seno de su familia alguna enfermedad contagiosa. Las otras no pod\u00edan sobrellevar los ascos de la naturaleza a la vista de las plagas o del aspecto repulsivo de ciertos enfermos. Pronto aquellas no contribuyeron m\u00e1s que con sus ahorros a las cofrad\u00edas de la Caridad, y el peque\u00f1o n\u00famero de \u00e9stas que tuvieron el valor de resistir y de perseverar al no se suficiente, la obra nueva parec\u00eda condenada a perecer. Vicente y la se\u00f1orita Le Gras comprendieron entonces que sobre todo era necesario reclutar a j\u00f3venes del campo y a pobres viudas de una constituci\u00f3n robusta, de una capacidad igual a la virtud, y cuya \u00fanica funci\u00f3n ser\u00eda la de prestar cuidados a los enfermos. Comprendieron tambi\u00e9n que era indispensable ense\u00f1arles de antemano esta tarea dif\u00edcil, al mismo tiempo que los ejercicios de la vida espiritual, y unirlas a esta obra de entrega y de abnegaci\u00f3n por unas reglas severas y por una fuerte disciplina.<\/p>\n<p>En !633, Vicente eligi\u00f3 a tres o cuatro j\u00f3venes que le parec\u00edan reunir las cualidades necesarias; \u00e9l se las confi\u00f3 a la se\u00f1orita Le Gras, para que les hiciera pasar un aprendizaje. \u00c9sta las aloj\u00f3 en su casa de la parroquia de San Nicol\u00e1s, las mantuvo, las form\u00f3 poco a poco en ese gran arte de la caridad y, al cabo de algunos meses, las puso a trabajar. Otras j\u00f3venes, en m\u00e1s grande n\u00famero, vinieron a reemplazarlas y, al cabo de unos a\u00f1os, gracias a los esfuerzos infatigables de Vicente y a las h\u00e1biles lecciones de la se\u00f1orita Le Gras, se las cont\u00f3 por centenares y por millares. Destinadas \u00fanicamente en un principio a prestar cuidados a domicilio a los enfermos \u00aba quienes el exceso o la repugnancia cerraba la entrada de los hospitales\u00bb, \u00abpronto, por derecho de conquista caritativa, se encargaron de los hospitales mismos; sirvieron de madres a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, de maestras a las j\u00f3venes pobres, de \u00e1ngeles consoladores a los forzados y a los prisioneros, de providencia en todas las miserias<span id='easy-footnote-3-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-3-121658' title='El sr abate Maynard, t. III.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.<\/p>\n<p>Solo al cabo de varios a\u00f1os de estudio y experiencias Vicente se decidi\u00f3 a pedir a Juan Francisco de Gondi, arzobispo de Par\u00eds, que las Hijas de la Caridad fuesen instituidas en cofrad\u00eda, y les dio las reglas por escrito. En una memoria que dirigi\u00f3 al prelado en 1646, Vicente hac\u00eda un hist\u00f3rico de los m\u00e1s impresionantes de esta obra admirable que deb\u00eda prestar tantos servicios no s\u00f3lo en Francia, sino tambi\u00e9n en el mundo entero. El 20 de octubre del mismo a\u00f1o, el antiguo alumno de Vicente de Pa\u00fal, el coadjutor de Par\u00eds, el futuro cardenal de Retz, que realizaba entonces las funciones de arzobispo debido al estado enfermizo de su t\u00edo se prest\u00f3 a conceder derecho a esta petici\u00f3n y aprob\u00f3 el reglamento de las <i>Hijas y viudas sirvientes de los pobres de la Caridad, <\/i>aceptando la elecci\u00f3n de Vicente como director de la obra nueva. El joven Rey quien, en concierto con la regente su madre y la duquesa de Aiguillon, hab\u00eda constituido en favor de la nueva cofrad\u00eda una renta de dos mil libras, otorg\u00f3 su erecci\u00f3n por cartas patentes.<\/p>\n<p>Estas actas constituyentes habi\u00e9ndose perdido por la negligencia de un miembro del Parlamento, que las ten\u00eda entre las manos, Vicente de Pa\u00fal dirigi\u00f3, en 1655, al cardenal de Retz, entonces exiliado, y que se encontraba en Roma, una segunda petici\u00f3n para que aprobara de nuevo la cofrad\u00eda, sus estatutos y reglamentos, y para que le diera poder, a \u00e9l y sucesores, generales de la Misi\u00f3n, de dirigirla, bajo la autoridad del arzobispo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Veamos en qu\u00e9 t\u00e9rminos el prelado que hab\u00eda conservado, en medio de todas sus conspiraciones y sus des\u00f3rdenes, un inmutable respeto por su viejo fundador, le concedi\u00f3 una nueva aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abQueriendo, dice, facilitar a las buenas damas de la caridad y a las pobres viudas y j\u00f3venes sirvientas de los pobres enfermos el hacer una buena obra, que es para la gloria de Dios y edificaci\u00f3n del pueblo, nos erigimos a las Hijas de la Caridad en cofrad\u00eda, aprobamos sus reglamentos, a condici\u00f3n de que la cofrad\u00eda sea y permanezca a perpetuidad bajo nuestra autoridad y dependencia y de nuestros sucesores, arzobispos de Par\u00eds\u00bb. \u00abY visto que, a\u00f1ade, Dios ha bendecido el cuidado y trabajo que nuestro querido y bien amado Vicente de Pa\u00fal se ha tonado para hacer llevar a cabo este piadoso plan, nos le hemos confiado de nuevo y encomendado, y por estas presentes confiamos y encomendamos la conducci\u00f3n y direcci\u00f3n de la susodicha sociedad y cofrad\u00eda, durante su vida, y despu\u00e9s de \u00e9l a sus sucesores de dicha congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En el mes de noviembre de 1657, Luis XIV, por letras patentes, autoriz\u00f3 a la cofrad\u00eda a extenderse por todos sus Estados; hac\u00eda de ella el m\u00e1s magn\u00edfico elogio y declaraba que la tomaba, a ella y sus bienes, bajo su salvaguarda y protecci\u00f3n especial<span id='easy-footnote-4-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-4-121658' title='Estas cartas patentes fueron registradas en el Parlamento el 16 de diciembre de 1658.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, el 8 de junio de 1668, la Santa Sede, por su parte, le daba su aprobaci\u00f3n y su \u00faltima consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal es, en resumen, el hist\u00f3rico de la formaci\u00f3n de esta instituci\u00f3n maravillosa que, desde hace m\u00e1s de dos siglos, sin cesar de ser animada del esp\u00edritu de su ilustre fundador, ha rendido tantos servicios a la humanidad.<\/p>\n<p>Pero este cuadro quedar\u00eda incompleto, si no dij\u00e9ramos unas palabras de los admirables reglamentos de Vicente de Pa\u00fal que, por la profunda sabidur\u00eda y la experiencia consumada que encierran en s\u00ed, han llevado su obra a la perfecci\u00f3n y le han asegurado para siempre la fecundidad y la perpetuidad. Comprendiendo mejor que nadie hasta qu\u00e9 punto los pobres y enfermos ser\u00edan mal servidos por las Hijas de la Caridad, si ellas vinieran a tomar sus funciones con disgusto y a no ejercerlas sino de mala gana, tuvo cuidado de ordenar que no s\u00f3lo no hicieran votos solemnes, pero ni siquiera votos simples y perpetuos. Sus votos s\u00f3lo son anuales, y no los pronuncian la primera vez, sino tras cinco a\u00f1os de pruebas. Cada a\u00f1o, el 25 de marzo, d\u00eda de la renovaci\u00f3n de los votos, se levantan libres; si no se sienten con el \u00e1nimo y la fuerza de proseguir su obra, pueden dejar la toca. Pero es rao que no reanuden con entusiasmo su servidumbre voluntaria. \u00abA los tres votos ordinarios de religi\u00f3n a\u00f1aden un cuarto voto de estabilidad, es decir el voto de seguir en el servicio de los pobres<span id='easy-footnote-5-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-5-121658' title='El sr abate Naybard, &lt;i&gt;Saint Vincent de Paul, &lt;\/i&gt;etc.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\u00ab, en la cofrad\u00eda a la que pertenecen.<\/p>\n<p>Vicente no ces\u00f3 de declarar que sus Hijas de Caridad no son religiosas, sino \u00abj\u00f3venes unidas en compa\u00f1\u00eda secular<span id='easy-footnote-6-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-6-121658' title='&lt;i&gt;Ibidem.&lt;\/i&gt;'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\u00ab. Debido principalmente a esta disposici\u00f3n tan sabia, a esta libertad que ha dejado a sus Hijas de dejar el yugo si lo encuentran demasiado pesado, ha dado \u00e9l a su obra una existencia imperecedera, pues de todas las que la sufren, no hay una sola que no la acepte con entera decisi\u00f3n. Pero, si bien \u00e9l no las considera como religiosas, entiende y ordena que practiquen, en medio del mundo, todos los deberes esenciales de la vida religiosa. \u00abTambi\u00e9n, dice en una p\u00e1gina de una elocuente sencillez, aunque no est\u00e9n en una religi\u00f3n<span id='easy-footnote-7-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-7-121658' title='En una orden religiosa.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>, este estado no siendo conveniente a los trabajos de su vocaci\u00f3n, no obstante, como ellas est\u00e1n mucho m\u00e1s expuestas en el exterior que las religiosas, no teniendo de ordinario por monasterio m\u00e1s que las casas se los enfermos, por celda una habitaci\u00f3n de alquiler, por capilla la iglesia de la parroquia, por claustro las calles de la ciudad o las salas de los hospitales, por clausura la obediencia, por verja el temor de Dios, y por velo la santa modestia, est\u00e1n obligadas, por esta consideraci\u00f3n, a llevar, dentro y fuera, una vida tan virtuosa, tan pura, tan edificante, como verdaderas religiosas en su monasterio\u00bb.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de este breve y notable pre\u00e1mbulo, es traza las reglas que han de seguir y las virtudes que han de conquistar, sobre todo las que m\u00e1s convienen a su estado, la humildad, la sencillez, la caridad. Sirvientas de los pobres, vivir\u00e1n como ellos en la pobreza; a ejemplo de los primeros cristianos, pondr\u00e1n todas las cosas en com\u00fan y no podr\u00e1n disponer del bien de la comunidad y menos todav\u00eda del de los pobres, sin el permiso de sus superiores. Enfermas, deber\u00e1n contentarse con el ordinario de los pobres, porque \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n las sirvientas ser\u00edan mejor tratadas que sus amos? Viviendo en el desprecio de s\u00ed mismas y de las m\u00e1ximas del mundo, no tendr\u00e1n preferencias m\u00e1s que por los empleos bajos y repugnantes, por el \u00faltimo lugar; ellas se desprender\u00e1n de todos los afectos de familia, para consagrarse enteras a sus funciones caritativas. Soportar\u00e1n con alegr\u00eda de coraz\u00f3n todas las fatigas, todas las incomodidades, todas las contradicciones, todas las burlas y las calumnias.<\/p>\n<p>\u00abTendr\u00e1n cuidado de guardar la uniformidad tanto como puedan, en el vivir, vestir, hablar servicio a los pobres y en particular en la cofia.<\/p>\n<p>Pondr\u00e1n todos los medios para mantener su castidad al abrigo, no solamente de toda sorpresa, sino de toda sospecha, ya que la sola sorpresa, aunque mal fundada, ser\u00eda m\u00e1s perjudicial a su compa\u00f1\u00eda y a sus santos empleos, que todos los dem\u00e1s cr\u00edmenes que les ser\u00edan falsamente impuestos<span id='easy-footnote-8-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-8-121658' title='Por imputados.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; No har\u00e1n ninguna visita, fuera de las de los enfermos, y no permitir\u00e1n que se hagan en sus casas, en particular a los hombres&#8230; Caminando por las calles, andar\u00e1n modestamente y con la vista baja, no se detendr\u00e1n a hablar con nadie, particularmente de distinto sexo, si no hay gran necesidad, y aun as\u00ed cortar\u00e1n por lo sano y brevedad. No saldr\u00e1n de casa sin permiso de la superiora &#8230;, y a la vuelta se presentar\u00e1n a ella para darle cuenta del viaje&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00abSu principal cuidado ser\u00e1 servir a los pobres enfermos, trat\u00e1ndolos con compasi\u00f3n y cordialidad, y esforz\u00e1ndose por edificarlos, consolarlos y disponerles a la paciencia, ayud\u00e1ndoles a hacer una buena confesi\u00f3n general y sobre todo a recibir los sacramentos. Adem\u00e1s de esto cuando sean llamadas a hacer otros empleos, como asistir a los pobres forzados, educar a los peque\u00f1os ni\u00f1os exp\u00f3sitos, instruir a las pobres j\u00f3venes, se conducir\u00e1n con un afecto y diligencia particular, pensando que al hacerlo, hacen servicio a nuestro Se\u00f1or como ni\u00f1o, como enfermo, como pobre y prisionero. Y como sus empleos son en su mayor parte duros y los pobres a quienes sirven un poco dif\u00edciles&#8230;, se esforzar\u00e1n, todo lo que puedan, en hacer buena provisi\u00f3n de paciencia, y pedir\u00e1n todos los d\u00edas a Nuestro Se\u00f1or que se la d\u00e9 en abundancia, y les d\u00e9 parte de la que \u00e9l ejercit\u00f3 con los que le calumniaban, azotaban, flagelaban y crucificaban\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente pon\u00eda por delante los cuidados de los enfermos y de los pobres, antes incluso que la oraci\u00f3n; dec\u00eda expresamente a las Hijas de la Caridad: \u00abSe acordar\u00e1n de que se ha de preferir siempre a sus pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n el servicio de los pobres, cuando la necesidad o la obediencia lo requieran, pensando que al hacerlo as\u00ed dejan a Dios por Dios\u00bb. Les ordenaba hasta no dar ning\u00fan cuidado a los ricos, a menos de en caso de necesidad absoluta, y entonces hacerlo de manera que los pobres sean servidos los primeros, si llegaran a fallecer, les impon\u00eda el deber de asistir a su entierro y rogar\u00e1n por el descanso de su alma.<\/p>\n<p>En este sabio reglamento, nada.<\/p>\n<p>2\u00ba parte.<\/p>\n<p>En este reglamento tan sabio, nada se olvida de cuanto pueda contribuir a la mayor perfecci\u00f3n de las sirvientas de los pobres, y a hacer de ellas seres aparte, \u00fanicamente dedicados a sus funciones con la entrega m\u00e1s absoluta y m\u00e1s tierna. Y para alcanzar esta meta ideal, esta perfecci\u00f3n casi divina, \u00bfqu\u00e9 les aconseja? Pisotear todas las pasiones, sobre todo el orgullo y la impureza, y practicar con preferencia, entre las virtudes, la humildad y la caridad. Pero como Vicente sabe por experiencia que la naturaleza humana ser\u00eda incapaz por s\u00ed misma de olvidarse hasta este punto para elevarse tan alto, compromete paternalmente a sus Hijas a tener \u00abun cuidado particular de mantenerse siempre en estado de gracia, con la ayuda de Dios\u00bb. Para \u00e9l, la virtud por excelencia es la caridad que les predica sin cesar, caridad hacia los pobres, caridad hacia el pr\u00f3jimo, caridad entre ellas. \u00abEllas se amar\u00e1n y respetar\u00e1n como hermanas a quienes Jes\u00fas ha unido por su amor&#8230;Recordar\u00e1n que se llaman <i>Hijas de la Caridad,<\/i> es decir hijas que hacen profesi\u00f3n de amar a Dios y al pr\u00f3jimo&#8230;; que deben sobresalir en este amor del pr\u00f3jimo, en particular de sus compa\u00f1eras&#8230;, huir de toda frialdad y aversi\u00f3n para con ellas, as\u00ed como las amistades particulares y afectos a algunas de ellas, siendo estos dos extremos viciosos la fuente de la divisi\u00f3n y la ruina de una compa\u00f1\u00eda&#8230;; y si sucede que se hayan dado motivos de mortificaci\u00f3n una a otra, se pedir\u00e1n perd\u00f3n mutuamente lo m\u00e1s tarde por la noche antes de acostarse\u00bb. Sirvientas de los pobres, ellas no se olvidar\u00e1n nunca \u00abde considerarse en la baja estima de s\u00ed mismas\u00bb, de no sacar de sus acciones ninguna vanagloria, y de hacer llegar hasta Dios solo todo el honor, \u00abya que s\u00f3lo \u00e9l es el autor \u00ab.<\/p>\n<p>Tal es el esp\u00edritu fundamental del reglamento de las Hermanas de la Caridad, y se entienden todas las maravillas que, bajo el imperio de tales ideas, han podido realizar desde hace m\u00e1s de doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>A pesar de tantos servicios tributados a la humanidad, su cofrad\u00eda caritativa no pod\u00eda encontrar gracia ante los niveladores (igualitarios) de 98 que, en su ciego furor, rompieron indistintamente todo lo que hab\u00eda de bueno y de malo en las instituciones civiles y religiosas del pasado. No s\u00f3lo todas las \u00f3rdenes religiosas, incluida la de los Benedictinos, que hab\u00edan hecho tanto por nuestra historia nacional, fueron suprimidas, sino que tambi\u00e9n se cerraron y despojaron las iglesias, y se abolieron todas las instituciones de caridad.<\/p>\n<p>Mujeres del pueblo, sin religi\u00f3n, sin experiencia, sin disciplina y lo m\u00e1s frecuente sin piedad, reemplazaron en los hospitales a las Hijas de Vicente. Pronto no qued\u00f3 ya para los pobres, cuyos bienes fueron entregados al pillaje por los fil\u00e1ntropos de la Convenci\u00f3n, m\u00e1s que la miseria y la desesperaci\u00f3n. As\u00ed hab\u00eda procedido el elemento laico, bajo el pretexto de reformar los abusos del elemento clerical. El Primer C\u00f3nsul comprendi\u00f3 que hab\u00eda que acabar con eso lo antes posible, con esta extra\u00f1a filantrop\u00eda. Volvi\u00f3 los ojos hacia las Hijas de Vicente de Pa\u00fal y, con un decreto con fecha del 14 de octubre de 1801, las volvi\u00f3 a colocar en todos los hospitales de donde las hab\u00eda expulsado la Revoluci\u00f3n. Los considerandos de este decreto son el homenaje m\u00e1s hermoso, el homenaje menos sospechoso de parcialidad, que se haya rendido nunca a esta admirable cofrad\u00eda. Napole\u00f3n constata \u00abque los auxilios concedidos a los enfermos no pueden ser prestados con asiduidad m\u00e1s que por personas dedicadas por estado al servicio de los hospicios y dirigidas por el entusiasmo de la caridad; que entre todos los hospicios de la Rep\u00fablica, aqu\u00e9llos son administrados con mayores cuidados, inteligencia y econom\u00eda, que han llamado a su seno a las antiguas alumnas de esta sublime instituci\u00f3n, cuya \u00faltima meta era formar en todos los actos de una caridad sin l\u00edmites\u00bb.<\/p>\n<p>LOS NI\u00d1OS EXP\u00d3SITOS. -Una tarde, seg\u00fan las referencias del abate Maynard y del sr Arthur Loth, Vicente de Pa\u00fal, al volver de una de sus misiones, se encontr\u00f3, al pie de los muros del recinto de Par\u00eds, a un pordiosero deformando los miembros de un ni\u00f1o, para que la pobre peque\u00f1a v\u00edctima le pudiera servir para excitar la compasi\u00f3n p\u00fablica<span id='easy-footnote-9-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-9-121658' title='No encontramos ninguna menci\u00f3n de este episodio en las dos m\u00e1s antiguas historias y m\u00e1s importantes de la vida de Vicente de Pa\u00fal, en Abelly y en Collet, pero si Vicente no vio con sus propios ojos un hecho parecido, no constata menos, en un &lt;i&gt;Proyecto de mantenimiento para la Asamblea general de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos (&lt;\/i&gt;que se ha descubierto en Florencia, y de la que los srs Lazaristas poseen una copia): \u00abque se vend\u00edan (estos ni\u00f1os) a vagabundos, a tres sueldos la pieza, que les romp\u00edan brazos y piernas para excitar a la gente a piedad y darles la limosna, y les dejan morir de hambre\u00bb.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. A este horrible espect\u00e1culo, acude, y estallando de indignaci\u00f3n: \u00abMiserable, exclam\u00f3, me hab\u00edais enga\u00f1ado; de lejos, os hab\u00eda tomado por un hombre!\u00bb Al punto le arranca al ni\u00f1o de las manos, y se lo lleva en brazos, re\u00fane a los paseantes, les comunica su indignaci\u00f3n y su piedad y, seguido de la multitud, se dirige a la Cuna de la calle Saint-Landry, donde se amontonan los ni\u00f1os exp\u00f3sitos que descubren los comisarios del Chatelet cada noche en las calles y en los cruces<span id='easy-footnote-10-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-10-121658' title='El sr Maynard y Arthur Loth cuya narraci\u00f3n analizamos.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La Cuna es una pobre casa sin recursos, dirigida por una viuda y sus dos criadas. All\u00ed, cada a\u00f1o, por referencias del lugarteniente de polic\u00eda, son expuestos de tres a cuatrocientos ni\u00f1os abandonados por sus madres. La espantosa arp\u00eda encargada de recibirlos, quien no recibe ni del Estado ni de la caridad privada ninguna subvenci\u00f3n para darles nodrizas, los deja morirse de hambre. Para acallar sus gritos que no la dejan dormir, los sumerge a base de narc\u00f3ticos en un sopor a menudo sin despertar<span id='easy-footnote-11-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-11-121658' title='Vicente, en su &lt;i&gt;Proyecto de mantenimiento para la asamblea general de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, &lt;\/i&gt;citado antes, dice: \u00abque se les daba pastillas de l\u00e1udano para hacerles dormir, que es un veneno\u00bb.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>. De los que sobreviven hace un abominable tr\u00e1fico. Los vende, bien a mujeres en cama que, para salvar su vida, les hacen mamar una leche corrompida y les inoculan enfermedades mortales<span id='easy-footnote-12-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-12-121658' title='Todas las particularidades que siguen se encuentran en la &lt;i&gt;Vie&lt;\/i&gt;&lt;i&gt; de Vincent de Paul, &lt;\/i&gt;por Abelly, y est\u00e1n confirmadas, unas por Vicente mismo, otras por la exposici\u00f3n de los motivos de una ordenanza real citada m\u00e1s adelante.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>; bien a familias que tienen inter\u00e9s en hacer supuestos hijos<span id='easy-footnote-13-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-13-121658' title='Vicente dice \u00abque mujeres que no ten\u00edan hijos de sus maridos o de los miserables que las manten\u00edan, los tomaban y los supon\u00edan como suyos, y de hecho, a\u00f1ade, hemos encontrado tres o cuatro de dos a\u00f1os a esta parte\u00bb. &lt;i&gt;Poyecto de mantenimiento &lt;\/i&gt;etc.&lt;i&gt;, &lt;\/i&gt;citado en las notas precedentes.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>; bien a mendigos que les rompen brazos y piernas para hacer de ellos objetos de piedad<span id='easy-footnote-14-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-14-121658' title='&lt;i&gt;Proyet&amp;#8230; &lt;\/i&gt;por Vicente, citado antes.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>; bien finalmente, como lo ha probado m\u00e1s de una vez la publicaci\u00f3n de los archivos de la Bastilla<span id='easy-footnote-15-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-15-121658' title='Por el sr Ravaisson, y ordenanza real, citada aqu\u00ed.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>, a los tenebrosos adeptos de la brujer\u00eda, que hacen servir su coraz\u00f3n y entra\u00f1as para pretendidas operaciones m\u00e1gicas. El peque\u00f1o n\u00famero de estas desgraciadas criaturas que escapa a estos diversos g\u00e9neros de muerte<span id='easy-footnote-16-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-16-121658' title='El abate de Choisy, en la &lt;i&gt;Vie&lt;\/i&gt;&lt;i&gt; de madame de Miramion, &lt;\/i&gt;p. 140, pretende que un cierto n\u00famero de estos ni\u00f1os eran vendidos a gente dominada por el furor de vivir, que los degollaban para sumergirse en ba\u00f1os de sangre, imagin\u00e1ndose hallar all\u00ed un remedio infalible para todos sus males.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> va a engrosar el ej\u00e9rcito innumerable de los vagabundos y de las prostitutas de Par\u00eds<span id='easy-footnote-17-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-17-121658' title='Vicente de Pa\u00fal dice, en su &lt;i&gt;Proyet d\u2019entretien, etc.,&lt;\/i&gt; \u00abque no se encuentra a uno solo (en vida) desde hace cincuenta a\u00f1os, a no ser que, hace poco, se encontr\u00f3 que alguien de los supuestos ha vivida\u00bb.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Cuando Vicente, con sus propios ojos, hubo constatado esta espantosa plaga social, su coraz\u00f3n se conmovi\u00f3 con la m\u00e1s profunda piedad. Lo que lleg\u00f3 al colmo fue cuando supo que estos pobres ni\u00f1os mor\u00edan sin bautismo, y que no quedaban menos desheredados del cielo que de la tierra.<\/p>\n<p>Antes de tomar una decisi\u00f3n, quiso, seg\u00fan su prudente costumbre, informarse m\u00e1s a fondo del estado de las cosas, y encarg\u00f3 de ello a algunas de sus damas de caridad. Seg\u00fan su informe la suerte de estos ni\u00f1os era peor que la de los inocentes que hab\u00edan sido masacrados por la orden de Herodes<span id='easy-footnote-18-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-18-121658' title='Abelly, lib. 1\u00ba, cap. XXX.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. \u00a1Qu\u00e9 no habr\u00eda dado \u00e9l para sacarlos a todos de aquel lugar de desolaci\u00f3n, de aquel f\u00fanebre vest\u00edbulo del cementerio! Pero los recursos faltaban absolutamente. Y no pudo recibir m\u00e1s que a doce, doce que fueron sacados a suertes. Los bendijo y se los puso en las manos a la se\u00f1orita Le Gras y a sus Hijas de la Caridad, no sin echar una mirada de ternura sobre los que se quedaban. Era en 1638. \u00abEstos doce peque\u00f1os elegidos de la Providencia\u00bb fueron transportados a una casa vecina de la iglesia Saint-Landry, m\u00e1s tarde cerca de la puerta de Saint-Victor. Se intent\u00f3 criarlos con leche de cabra y de vaca pero, al deteriorarse su salud, hubo que darles nodrizas. Poco a poco creci\u00f3 su n\u00famero con los recursos; a cada don de la caridad, Vicente retiraba de la Cuna algunos hu\u00e9rfanos nuevos<span id='easy-footnote-19-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-19-121658' title='Abelly, &lt;i&gt;ibidem.&lt;\/i&gt;'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed debemos examinar una leyenda con la que algunos historiadores recientes han cre\u00eddo deber embellecer la vida de Vicente de Pa\u00fal. Se conoc\u00eda desde finales del siglo diecisiete la leyenda del forzado liberado por el santo que le habr\u00eda reemplazado en el banco de las galeras. Hemos visto en nuestros d\u00edas renacer la leyenda de Vicente recorriendo por la noche las calles y encrucijadas de Par\u00eds para recoger en sus brazos a los ni\u00f1os abandonados. Escuchemos el relato de los dos \u00faltimos historiadores del santo que analizamos fielmente. Poco confiado, dicen, en la vigilancia de la polic\u00eda, que con demasiada frecuencia dejaba perecer de hambre y de fr\u00edo a los ni\u00f1os abandonados en la esquina de las aceras, Vicente, llevado por su ardiente caridad, y desafiando la lluvia y la nieve, en las noches de invierno, iba solo a descubierto por los arrabales m\u00e1s apartados, m\u00e1s pobres, m\u00e1s peligrosos, y pocas veces volv\u00eda al alojamiento sin traer en su abrigo a su piadoso bot\u00edn<span id='easy-footnote-20-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-20-121658' title='Lo que no se le permite al historiador puede por lo menos entrar en el dominio de la poes\u00eda, y uno de nuestros m\u00e1s encantadores poetas, Fran\u00e7ois Copp\u00e9e, en una poeza de un sentimeinto exquisito, se inspir\u00f3 de la manera m\u00e1s feliz en esta leyenda de Vicente recorriendo por la noche los arrabales de Par\u00edspara recoger en sus brazos a los ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos. (V\u00e9anse los &lt;i&gt;R\u00e9cits \u00e9piques).&lt;\/i&gt;'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Se sabe que a principios del siglo diecisiete Par\u00eds no ten\u00eda faroles, y que al caer la noche los ladrones y asesinos se hac\u00edan due\u00f1os del pav\u00e9s. Este es un elemento dram\u00e1tico de poderoso efecto. \u00bfC\u00f3mo resistir a las ganas de hacerse con \u00e9l? Vicente era bien conocido de los bandidos, a\u00f1aden sus \u00faltimos bi\u00f3grafos, y como estaban seguros de que \u00e9l no deseaba m\u00e1s su presa que lo estaban ellos de disputarle la suya, le dejaban pasar sano y salvo, hasta descubri\u00e9ndose a veces, tanto impon\u00eda su sublime virtud a los corazones m\u00e1s endurecidos. Hay m\u00e1s, se nos asegura que, encontrado una noche por una panda de bandidos, en los que quedaba todav\u00eda un tenue resplandor de religi\u00f3n, \u00e9stos le pidieron su bendici\u00f3n arrodill\u00e1ndose a sus pies.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 libro, en qu\u00e9 documento digno de fe han recogido su relato estos historiadores? No han tenido la precauci\u00f3n de indic\u00e1rnoslo. Lo que s\u00ed es cierto es que no existe ning\u00fan rastro de parecidos hechos en las dos m\u00e1s antiguas y las dos m\u00e1s importantes historias del santo, en Abelly ni en Collet.<\/p>\n<p>Las carreras nocturnas de Vicente de Pa\u00fal son puros inventos, y esta es la prueba. \u00c9l se hab\u00eda impuesto como regla presidir en persona, todas las tardes, en la oraci\u00f3n de su comunidad, oraci\u00f3n que acababa a las nueve, lo misma que la de la ma\u00f1ana, que comenzaba a las cuatro y media.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca en que se sit\u00faan estos pretendidos episodios, Vicente ten\u00eda de setenta y dos a setenta y cinco a\u00f1os; apenas pod\u00eda tenerse en pie, doloridos y cubiertos de llagas como los ten\u00eda, y adem\u00e1s estaba con las fiebres cuartanas, que le obligaban, para calmar sus accesos, a guardar la cama cada noche, para provocar el sudor. \u00bfC\u00f3mo conciliar estos hechos precisos con sus pretendidas carreras nocturnas?<\/p>\n<p>Un historiador de nuestro tiempo, Capefigue, ha ido m\u00e1s lejos a\u00fan, a fin de dar a esta leyenda y a sus circunstancias todas las apariencias de la verdad<span id='easy-footnote-21-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-21-121658' title='&lt;i&gt;Histoire de saint Vincent de Paul, &lt;\/i&gt;in-8\u00ba, Par\u00eds, 1827, p. 67 a 69.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>. \u00abTengo, dice \u00e9l, a la vista un librito redactado por aquellas mujeres caritativas que se hab\u00edan impuesto el noble deber de socorrer a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos; es una especie de narraci\u00f3n de las nobles peregrinaciones que san Vicente hac\u00eda por la ciudad de Par\u00eds para recoger a los ni\u00f1os abandonados; un verdadero diario del establecimiento compuesto por los cuidados de las damas del hospicio\u00bb.<\/p>\n<p>Luego el autor cita algunos fragmentos de este diario manuscrito<span id='easy-footnote-22-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-22-121658' title='Capefigue, y con raz\u00f3n, no indica el nombre de la perona aquien pertenc\u00eda este pretendido diario.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>, obra evidentemente ap\u00f3crifa, que ha tenido tal vez entre las manos o que la ha fabricado \u00e9l mismo por uno de aquellos p\u00edos fraudes que la cr\u00edtica lo mismo que la conciencia no podr\u00edan admitir. Situemos de nuevo estos fragmentos a la vista del lector:<\/p>\n<p>\u00ab22 de <i>enero <\/i>(sin mil\u00e9simos). -El sr Vicente lleg\u00f3 hacia las once de la noche; nos ha tra\u00eddo dos ni\u00f1os; uno puede tener seis d\u00edas, el otro, m\u00e1s: \u00a1lloraban, los pobrecitos! La se\u00f1ora superiora se los ha confiado a unas nodrizas.<\/p>\n<p>25 de <i>enero. &#8211;<\/i>Las calles est\u00e1n llenas de nieve; esperamos al sr Vicente; no ha venido esta noche.<\/p>\n<p>26 de <i>enero. &#8211;<\/i>El pobre sr Vicente est\u00e1 transido de fr\u00edo; nos viene con un ni\u00f1o, pero est\u00e1 ya destetado, \u00e9se: da compasi\u00f3n verlo; tiene pelo rubio, una se\u00f1al en el brazo. Dios m\u00edo! Hace falta tener el coraz\u00f3n de piedra para abandonar as\u00ed a una pobre criaturita!<\/p>\n<p>1\u00ba de <i>febrero. &#8211;<\/i>El sr arzobispo ha venido a visitarnos; tenemos mucha necesidad de las caridades p\u00fablicas; la obra va despacio: el sr Vicente no calcula nunca su ardiente amor para los pobres ni\u00f1os.<\/p>\n<p>3 de <i>febrero. &#8211;<\/i>Algunos de nuestros pobres ni\u00f1os vuelven de nodriza: parece que tienen salud, la mayor de nuestras peque\u00f1as tiene cinco a\u00f1os; la Hermana Victoria comienza a ense\u00f1arle el catecismo y a hacer alg\u00fan trabajo de aguja. El mayor de nuestros peque\u00f1os, a quien llamamos Andr\u00e9s, aprende de maravilla.<\/p>\n<p>7 de <i>febrero. &#8211;<\/i>El aire es muy fresco: el sr Vicente ha venido a visitar a nuestra comunidad; este santo hombre est\u00e1 siempre de pie. La Superiora le ha ofrecido que descanse: se ha ido enseguida a sus peque\u00f1os ni\u00f1os. Es una maravilla o\u00edrle sus dulces palabras, sus hermosos consuelos; estas criaturitas le escuchan como a su padre. \u00a1Oh! ya lo creo que se lo merece, este buen sr Vicente. Hoy he visto correr sus l\u00e1grimas; uno de nuestros peque\u00f1os ha muerto. -\u00a1Es un \u00e1ngel! ha exclamado: pero es muy duro no volver a verlo!\u00bb<\/p>\n<p>Hemos dicho antes por qu\u00e9 motivos no pod\u00eda Vicente abandonar San L\u00e1zaro a partir de las nueve de la noche. A\u00f1adamos, que desde la publicaci\u00f3n del libro de Capefigue, nadie a vuelto a ver el manuscrito que pretende haber tenido en las manos. Este diario no existe ni en los archivos de la Misi\u00f3n, ni en\u00a0ninguna de las diversas casas de las Hijas de la Caridad<span id='easy-footnote-23-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-23-121658' title='Yo mismo, por la autoridad del abate de Maynard, que ha midificado algunas frases, yo he citado alg\u00fan fragmento de estos en el &lt;i&gt;Correspondant &lt;\/i&gt;del 10 de enero de 1882.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A pesar de todos estos imposibles y de estas inverosimilitudes, Capefigue ha sido cre\u00eddo de palabra por los dos \u00faltimos historiadores de Vicente de Pa\u00fal. Lo que sin embargo, a primera vista, habr\u00eda debido, seg\u00fan parece, ponerlos en guardia contra la autenticidad de este pretendido diario, son los matices de estilo que, en ciertos pasajes, lejos de parecerse en nada a la manera de escribir del siglo diecisiete, presentan todos los caracteres de una redacci\u00f3n de comienzos de nuestro siglo.<\/p>\n<p>A la cortes\u00eda del sabio sr P\u00e9martin, secretario general de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, debo haber podido destacar estos errores. S\u00e9ame permitido expresarle de nuevo toda mi respetuosa gratitud.<\/p>\n<p>Regresemos a un terreno m\u00e1s s\u00f3lido. Vicente no tendr\u00e1 que perder nada en \u00e9l.<\/p>\n<p>Hasta el a\u00f1o 1640, la nueva obra no hab\u00eda podido asegurarse m\u00e1s que una renta de mil cuatrocientas libras<span id='easy-footnote-24-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-24-121658' title='Collet.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>, y as\u00ed y todo, el n\u00famero de los ni\u00f1os de adopci\u00f3n de Vicente aumentaba cada d\u00eda, y todav\u00eda m\u00e1s el n\u00famero de los que hab\u00eda que dejar. Durante dos a\u00f1os, estos \u00faltimos eran echados a suertes, y Vicente, quien hab\u00eda tolerado con una pena extrema esta cruel costumbre, resolvi\u00f3 abolirla por fin. Al comenzar 1640, convoc\u00f3 en asamblea general a sus damas de caridad, y les dedic\u00f3 un discurso tan pat\u00e9tico, que se dejaron llevar a adoptar sin excepci\u00f3n a todos los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Hab\u00edan prometido m\u00e1s all\u00e1 de sus fuerzas, pero Vicente vino en su ayuda imponiendo a sus misioneros las m\u00e1s rudas privaciones, y obteniendo de la piedad de Ana de Austria, quien hab\u00eda sido por entonces madre contra toda esperanza, una renta anual de cuatro mil libras, sobre el arriendo del se\u00f1or\u00edo de Gonesse<span id='easy-footnote-25-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-25-121658' title='Cartas patentes de Luis XIII, del mes de julio de 1642, registradas el 25 de octubre siguiente. (Archivos nacionales, mns. s. 6160). Se dice en estas cartas patentes que, \u00abpor los pocos cuidados que se dan a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, desde hace varios a\u00f1os, ser\u00eda casi imposible encontrar un escaso n\u00famero de ellos que se haya librado de la muerte, y que se los ha vendido para ser supuestos y servir a otros malos efectos&amp;#8230;\u00bb'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>. Se constata en otras cartas patentes, dadas dos a\u00f1os despu\u00e9s para confirmar las primeras, que la mayor parte de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos han sido recogidos, que su n\u00famero se leva a cuatro mil, y los recursos a veintiocho mil libras, suma a la que contribuye la caridad de los particulares hasta catorce mil libras, y Luis XIV, de nuevo, hasta ocho mil libras de renta anual que sacar de los cinco arrendamientos, sin contar la renta de cuatro mil libras constituida ya por el rey Luis XIII, su padre. Pues bien, los gastos se elevaban por encima de las cuarenta mil libras<span id='easy-footnote-26-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-26-121658' title='El abate de Choisy, &lt;i&gt;Vue de madame de Miramion, &lt;\/i&gt;p. 141.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>. Sobrevinieron las guerras civiles de la Fronda, que durante cinco a\u00f1os causaron una perturbaci\u00f3n tan profunda en la fortuna p\u00fablica y en la de los particulares. Las damas de la Caridad, viendo disminuir d\u00eda a d\u00eda todos los recursos, declararon a Vicente que este gasto estaba muy por encima de sus fuerzas, y que hab\u00eda que renunciar a \u00e9l. Vicente, muy conmovido, acudi\u00f3 a la se\u00f1orita Le Gras y a sus hijas, y \u00e9stas, conden\u00e1ndose a las m\u00e1s crueles privaciones, trataron, pero vanamente, de sostener tales cargas, sin perder los \u00e1nimos, \u00e9l resolvi\u00f3 intentar un \u00faltimo esfuerzo. Convoca de nuevo en asamblea general a sus damas de caridad (1648), en primera l\u00ednea a las m\u00e1s entregadas a su obra: las Miramion, las Marillac, y en un discurso de la m\u00e1s conmovedora elocuencia, las coloca en la alternativa de renunciar inmediatamente a su obra, o de asegurar su existencia para siempre. \u00abSois libres, Se\u00f1oras, les dice. Por no haber contra\u00eddo ning\u00fan compromiso, os pod\u00e9is retirar desde hoy. Pero, antes de tomar una decisi\u00f3n, reflexionad lo que vais a hacer. Por vuestros cuidados caritativos, hab\u00e9is conservado hasta ahora a un n\u00famero muy grande de ni\u00f1os que, sin esta ayuda, la habr\u00edan perdido para el tiempo, y tal vez para la eternidad. Estos inocentes, al aprender a hablar, han aprendido a conocer y a servir a Dios. Algunos de ellos comienzan a trabajar y estar en situaci\u00f3n de no depender ya de nadie. \u00bfTan felices comienzos no presagian acaso una continuaci\u00f3n m\u00e1s feliz todav\u00eda?<span id='easy-footnote-27-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-27-121658' title='&lt;i&gt;Vincent de Paul, sa vie, son temps, &lt;\/i&gt;etc., por el sr abate de Maynard. El autor ha dado, en forma de discurso, el an\u00e1lisis de Abelly. V\u00e9ase tambi\u00e9n Collet.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>\u00bb<\/p>\n<p>Y entonces Vicente, incapaz de contener la emoci\u00f3n que se desborda de su coraz\u00f3n, termina su discurso con esta c\u00e9lebre y sublime perorata: \u00abPues bueno, Se\u00f1oras, la compasi\u00f3n y la caridad os hicieron adoptar a estas peque\u00f1as criaturas como hijos vuestros. Hab\u00e9is sido sus madres seg\u00fan la gracia, cuando sus madres seg\u00fan la naturaleza los abandonaron. Mirad ahora si quer\u00e9is abandonarlos. Dejad de ser sus madres para convertiros ahora en sus jueces: su vida y su muerte est\u00e1n en vuestras manos. Voy ahora a recibir los votos y los sufragios: es tiempo de pronunciar su destino, y de saber si no ten\u00e9is ya misericordia para ellos. Vivir\u00e1n si continu\u00e1is teniendo un cuidado caritativo de ellos y, por el contrario, morir\u00e1n y perecer\u00e1n sin remedio si los abandon\u00e1is: la experiencia no os permite dudar de ello<span id='easy-footnote-28-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-28-121658' title='Publicamos esta perorata seg\u00fan el texto que nos ha dado Abelly, el primere historiador de vicente de Pa\u00fal, lb. 1\u00ba, cap. XXX, p. 144'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda pronunciado estas \u00faltimas palabras con una voz tan penetrante, que las damas de caridad, compartiendo su emoci\u00f3n, \u00abconcluyeron por unanimidad que hab\u00eda que sostener, al precio que fuera, esta empresa de caridad y, para ello, deliberaron entre s\u00ed sobre los medios de hacerla subsistir<span id='easy-footnote-29-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-29-121658' title='Abelly.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>\u00ab. Obtuvieron del Rey que el castillo de Bic\u00eatre que, bajo Luis XIII, hab\u00eda servido de morada a los soldados inv\u00e1lidos, se convertir\u00eda en hospital para los ni\u00f1os abandonados. All\u00ed se alojaron primero todos los que estaban destetados; pero como el aire demasiado vivo de Bic\u00eatre les era perjudicial, los trasladaron a una casa grande del arrabal de San L\u00e1zaro, donde se encargaron diez o doce Hijas de la Caridad de cuidar de ellos, lo mismo que a otros peque\u00f1os de pecho<span id='easy-footnote-30-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-30-121658' title='V\u00e9ase Collet y Abelly.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>. Varias nodrizas eran mantenidas en este hospital, para dar leche a los ni\u00f1os reci\u00e9n llegados, esperando que otras nodrizas de los campos vinieran a llev\u00e1rselos. Los ni\u00f1os destetados se llevaban al hospicio, donde las Hermanas de Caridad les ense\u00f1aban a hablar, a rezar a Dios, y a trabajar para prepararles a ganarse la vida. Vicente vigilaba con tanta solicitud a estos queridos peque\u00f1os que, no contento con los auxilios que les daban a los que estaban en el hospicio de San L\u00e1zaro, enviaba a visitar con frecuencia, por medio de sus Hermanas de Caridad, a los que estaban en el campo con las nodrizas<span id='easy-footnote-31-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-31-121658' title='&lt;i&gt;Ibidem.&lt;\/i&gt;'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En un discurso pronunciado por \u00e9l, en 1657, en el seno de una asamblea general de las damas de caridad, \u00e9l constataba los progresos de la obra y, mediante prudentes y juiciosas consideraciones, les hac\u00edan comprender cu\u00e1nto m\u00e1s \u00fatil era para los ni\u00f1os exp\u00f3sitos que fueran criados en el hospicio que con sus padres.<\/p>\n<p>\u00abSe ha notado, dec\u00eda, que el n\u00famero de los que se exponen cada a\u00f1o es casi siempre igual, y que se encuentran casi tantos como d\u00edas en el a\u00f1o. Ved, por favor, qu\u00e9 orden en este desorden, y \u00a1qu\u00e9 gran bien hac\u00e9is, Se\u00f1oras, al cuidar de estas peque\u00f1as criaturas abandonadas de sus propias madres, y al hacerles educar, instruir y prepararse para ganarse la vida y salvarse!&#8230; Hasta entonces nadie hab\u00eda o\u00eddo decir, en cincuenta a\u00f1os, que un solo ni\u00f1o exp\u00f3sito hubiera vivido; todos perec\u00edan de un modo o de otro. Es a vosotras. Se\u00f1oras, a quienes Dios hab\u00eda reservado la gracia de hacerles vivir a muchos y vivir bien. Aprendiendo a hablar, aprenden a rezar a Dios y poco a poco se los prepara en la costumbre y capacidad de cada uno. Se los vigila, para educarlos bien seg\u00fan sus modos y corregirles temprano sus malas inclinaciones. Son felices por haber ca\u00eddo en vuestras manos, y ser\u00edan desgraciados en las de sus padres quienes, de ordinario, son gente pobre y viciosa. No hay m\u00e1s que ver el empleo del d\u00eda que hacen para conocer bien los frutos de esta buena obra, que es de tal importancia, que ten\u00e9is todas las razones del mundo, Se\u00f1oras, para agradecer a Dios que os la haya confiado<span id='easy-footnote-32-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-32-121658' title='Abelly, lib. II, cap. X.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.<\/p>\n<p>El informe de 1657 constataba que, durante el a\u00f1o, el n\u00famero de los ni\u00f1os recibidos en el hospicio era de trescientos noventa y cinco, que los ingresos no hab\u00edan subido m\u00e1s que hasta diecis\u00e9is mil doscientas cuarenta y cinco libras y los gastos eran de diecisiete mil doscientas veintiuna<span id='easy-footnote-33-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-33-121658' title='&lt;i&gt;Ibidem. &lt;\/i&gt;'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo igualar este d\u00e9ficit? Vicente, sin dudarlo, desvi\u00f3 en provecho de estos ni\u00f1os todas las limosnas que se daban a la obra de la Misi\u00f3n, y hasta dedujo una parte de las rentas. Uno de sus sacerdotes no lo vio bien y se quej\u00f3 de las apreturas que de hab\u00edan impuesto de esta manera a San L\u00e1zaro, lo que dio lugar a Vicente a dirigirle una admirable respuesta, de la que \u00e9stas son algunas l\u00edneas:<\/p>\n<p>\u00abYa que el Salvador ha dicho a sus disc\u00edpulos: \u2018Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed\u2019, \u00bfpodemos nosotros rechazarlos cuando vienen a nosotros, sin serle contrarios a \u00e9l? \u00bfQu\u00e9 ternura no demostr\u00f3 hacia los peque\u00f1os, hasta tomarlos en brazos y bendecirlos con sus manos? \u00bfNo es acaso a prop\u00f3sito de ellos cuando nos dio una regla de salvaci\u00f3n, mand\u00e1ndonos hacernos parecidos a los ni\u00f1os si queremos entrar en el reino de los cielos? Pues tener caridad para los nu\u00f1os y cuidarlos es, de alg\u00fan modo, hacerse ni\u00f1o; y proveer a las necesidades de los ni\u00f1os es ocupar el lugar de sus padres y de sus madres, o m\u00e1s bien el de Dios, quien dijo que, si la madre llegara a olvidarse de su hijo, \u00e9l mismo cuidar\u00eda de \u00e9l, y no le dejar\u00eda en el olvido. Si Nuestro Se\u00f1or viviera todav\u00eda entre los hombres en la tierra, y viera a los ni\u00f1os abandonados, \u00bfpensar\u00edamos que \u00e9l quisiera abandonarlos tambi\u00e9n? Ser\u00eda sin duda hacer injuria a su bondad infinita<\/p>\n<p>tener ese pensamiento. Y ser\u00edamos infieles a su gracia si, habiendo sido elegidos por su providencia para procurar la conservaci\u00f3n corporal y el bien espiritual de estos pobres ni\u00f1os, lleg\u00e1ramos a cansarnos de ello y a abandonarlos a causa del trabajo que nos dan<span id='easy-footnote-34-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-34-121658' title='Abelly y Cillet.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>\u00ab.<\/p>\n<p>Vicente no era de los que se dejan desanimar por las dificultades y los obst\u00e1culos; mientras vivi\u00f3, asegur\u00f3 para siempre la existencia de su obra. Despu\u00e9s de su muerte, los se\u00f1ores altos justicieros de Par\u00eds fueron condenados, en varias ocasiones, por el Parlamento a pagar a la obra de los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos c\u00e1nones anuales, que en 1667 se elevaban a quince mil libras.<\/p>\n<p>En 1669, Luis XIV les hizo construir un hospital, y en 1675, habiendo reunido en el Ch\u00e2telet a todos los justicias se\u00f1oriales de Par\u00eds, orden\u00f3 que se dedujera una suma de veinte mil libras al a\u00f1o para ellos del patrimonio real. En adelante la admirable instituci\u00f3n de Vicente se extendi\u00f3 por todas las provincias y no ces\u00f3 de prosperar hasta la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su furor de destrucci\u00f3n, la Convenci\u00f3n nacional no perdon\u00f3 m\u00e1s a la obra de los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos que a las otras instituciones caritativas. En el sistema de las rotaciones, velo discreto echado sobre las faltas cometidas, sustituy\u00f3 la prima ofrecida a las j\u00f3venes madres. Pero tal legislaci\u00f3n da\u00f1aba profundamente el pudor p\u00fablico para que pudiera echar ra\u00edces. Napole\u00f3n la borr\u00f3 de nuestros c\u00f3digos y, por un decreto con fecha del 1811, ratific\u00f3 la obra de Vicente de Pa\u00fal, haciendo obligatorio para cada departamento el uso de las rotaciones.<\/p>\n<p>Desde 1830, algunos consejos generales creyeron deber suprimirlas y reemplazarlas del mismo modo que la Convenci\u00f3n, ofreciendo ayudas a las j\u00f3venes madres. As\u00ed colocaron a estas desgraciadas en la cruel alternativa o de sacrificar su honor a sus hijos o sus hijos a su honor, y el espantoso n\u00famero de los infanticidios demostr\u00f3 demasiado que no se arranca impunemente al pudor sus \u00faltimos velos.<\/p>\n<p>El sistema de la Convenci\u00f3n es tan asesino como brutalmente c\u00ednico.<\/p>\n<p>El de los tornos salva a la vez la vida de los ni\u00f1os y el pudor de las madres. \u00abIngenioso invento, ha dicho Lamartine, que tiene manos para recibir y que no tiene ojos para ver, ni boca para revelar\u00bb. Entre la obra de los sectarios de 93 y la de Vicente de Pa\u00fal, la humanidad y la civilizaci\u00f3n no podr\u00edan pues dudar.<\/p>\n<p>EL HOSPITAL DEL NOMBRE DE JES\u00daS PARA LOS ANCIANOS. -Despu\u00e9s de arrancar a la muerte a tantos miles de ni\u00f1os abandonados, la gran alma de Vicente no podr\u00eda quedar insensible a las miserias y a los sufrimientos de los artesanos ya viejos o enfermos. En 1653, un burgu\u00e9s de Par\u00eds que, por humildad, quiso guardar el anonimato, habi\u00e9ndosele ofrecido una suma de cien mil libras, para hacer el empleo que creyera m\u00e1s \u00fatil, Vicente le propuso que fundara un hospicio para los ancianos de ambos sexos. Su plan fue adoptado y, el 29 de octubre del mismo a\u00f1o, se firm\u00f3 el contrato a efectos de reglar el empleo de las cien mil libras. Se compr\u00f3 una casa en el arrabal de Saint-Martin, para instalar all\u00ed primero a cuarenta ancianos pobres, que deb\u00edan ser alimentados y vestidos con las rentas de esta suma, y colocados bajo la direcci\u00f3n de Vicente durante su vida, y bajo la de un sacerdote de la Misi\u00f3n despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>\u00c9l 15 de marzo de 1654, el contrato fue aprobado por los vicarios generales del cardenal de Retz, entonces preso de Mazarino y, en noviembre del mismo a\u00f1o, el Rey entreg\u00f3, a favor del nuevo hospicio, cartas patentes para declararle bien inalienable, facilitarle, lo mismo que al Hospital General, todos los derechos sobre los g\u00e9neros para su uso<span id='easy-footnote-35-121658' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-12\/#easy-footnote-bottom-35-121658' title='Archivos nacionales, man. originales, n\u00ba 6601.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>. La obra as\u00ed fundada, el mismo burgu\u00e9s que hab\u00eda regalado a la fundaci\u00f3n las cien mil libras la dot\u00f3 con treinta mil m\u00e1s. El nuevo hospicio, que recibi\u00f3 el nombre de Jes\u00fas, fue dispuesto y amueblado con tal prontitud, que al acabar el a\u00f1o, pudo recibir a cuarenta ancianos de uno y otro sexo. Fueron alojados en dos cuerpos de edificio separados uno de otro, y Vicente puso a las Hermanas de la Caridad a su servicio.<\/p>\n<p>El reglamento que les dio llevaba, como todos los que redactaba para todas sus fundaciones, el sello de su profunda experiencia. Todo su tiempo deb\u00eda estar repartido entre la piedad, el trabajo y honestas distracciones.<\/p>\n<p>Nadie sab\u00eda mejor que \u00e9l toda la moralidad que hab\u00eda en el trabajo. Todos sus ancianos, sin excepci\u00f3n, estaban sometidos a \u00e9l seg\u00fan sus fuerzas y su estado de salud. Les mand\u00f3 comprar \u00fatiles variados seg\u00fan las diversas industrias a las que hab\u00edan pertenecido. Los objetos fabricados por ellos eran vendidos, los dos tercios de los precios descontados para el hospicio, y el otro tercio se les entregaba para sus gastillos. Este asilo se parec\u00eda tanto a un taller, y el r\u00e9gimen al que estaba sometido era tan suave, que .los pobres, lejos de entrar con repulsa, solicitaban una plaza con mucha antelaci\u00f3n. Desde la Revoluci\u00f3n, este hospital se convirti\u00f3 en el hospicio de los Incurables, situado en el arrabal Saint-Martin. Desde el tiempo de Luis XIV, sirvi\u00f3 de modelo al Hospital general , el m\u00e1s vasto establecimiento de caridad que se haya fundado en los tiempos modernos.<\/p>\n<p>HOSPITAL GENERAL. -El hospicio para los ancianos estaba tan h\u00e1bilmente organizado, y tan h\u00e1bilmente administrado, que Luis XIV tuvo la idea de crear un inmenso hospital general, donde ser\u00edan alimentados y cuidados todos los pobres de la ciudad y de los arrabales de Par\u00eds. En 1653, con el concurso de la reina Ana de Austria, su madre, comenz\u00f3 a ceder a Vicente el edificio de la Salp\u00e9tri\u00e8re, con los vastos terrenos que lo rodeaban, e hizo entrega al nuevo hospital de cincuenta mil libras y de tres mil libras de renta. En 1656, public\u00f3 un edicto por el que ordenaba que todos los mendigos de uno y otro sexo, v\u00e1lidos e inv\u00e1lidos, \u00abser\u00edan encerrados en un hospital para ser empleados en labores, manufacturas y otros trabajos seg\u00fan su poder\u00bb.<\/p>\n<p>La Salp\u00e9tri\u00e8re no estaba todav\u00eda en estado de recibir un n\u00famero considerable; los que no pod\u00edan entrar eran llevados \u00aba la Grande y a la Peque\u00f1a-Piedad, en Bic\u00eatre y otras dependencias\u00bb. Por este mismo edicto. La mendicidad quedaba prohibida a los inv\u00e1lidos y a los v\u00e1lidos: no estaban exceptuados m\u00e1s que los `pobres vergonzantes, asistidos a domicilio. Por reincidencia, los hombres eran condenados a las galeras, y las mujeres y j\u00f3venes al destierro.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n del Hospital general estaba confiada a Vicente y a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, bajo la autoridad del cardenal de Retz, arzobispo de Par\u00eds, y de sus sucesores.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda asignado una dotaci\u00f3n considerable en favor del nuevo establecimiento; el Rey se declaraba su protector y conservador, y le hac\u00eda \u00abcopropietario de todos los bienes de los hospitales que abrazaba en su circunscripci\u00f3n\u00bb. El edicto prove\u00eda a la vez a la educaci\u00f3n religiosa de los pobres y a su instrucci\u00f3n profesional. Ordenaba en toda la extensi\u00f3n del Hospital y de sus dependencias la creaci\u00f3n de manufacturas cuyos productos ser\u00edan vendidos en favor de los pobres. Los mendicantes que no hab\u00edan nacido en Par\u00eds, o en sus arrabales, deb\u00edan ser conducidos y encerrados en los hospicios de su provincia; y si no exist\u00edan, eran recibidos en el Hospital general. En cuanto a los vagabundos y a la gente sin informes, eran expulsados de Par\u00eds y alrededores, si eran v\u00e1lidos. Lo mismo que en el hospicio de los ancianos fundado por Vicente, la tercera parte del precio del trabajo era entregada, a partir de la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os, a todos los pobres del Hospital general. Los trabajos de construcci\u00f3n hab\u00edan avanzado tan r\u00e1pidos, que a comienzos del a\u00f1o 1657, este vasto asilo estuvo en condiciones de recibir a una parte de los mendigos de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Una disposici\u00f3n del Parlamento, con fecha del 7 de marzo del mismo a\u00f1o, les obligaba a reunirse, del 7 al 13 de mayo, en el patio de la Piti\u00e9. Sobre cuarenta mil de los que se compon\u00eda este numeroso ej\u00e9rcito, apenas cinco mil respondieron al primer toque de trompeta. El resto se escap\u00f3 y se dispers\u00f3 por las provincias. Nunca se vieron tantas curaciones repentinas, a tantos lisiados recobrar de repente el uso de sus miembros.<\/p>\n<p><i>Nunca se vio en Par\u00eds<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0A tanta gente curada as\u00ed,<\/i><\/p>\n<p>dec\u00eda graciosamente Loret, el gacetero poetastro. Pero pronto los mendigos se deslizaron de nuevo por la capital, y durante el a\u00f1o 1659, no hubieron hecho menos de ocho invasiones a mano armada, cuando hubo que reprimir por la fuerza. Hasta el siglo dieciocho no pudo Par\u00eds verse libre de esta plaga por la creaci\u00f3n de dep\u00f3sitos de mendicidad, que Napol\u00e9on extendi\u00f3 m\u00e1s tarde a toda Francia.<\/p>\n<p>Se lee en una declaraci\u00f3n del Parlamento, del mes de enero de 1663, que \u00abm\u00e1s de sesenta mil pobres encontraron en el Hospital general alimentos, ropas, medicamentos; que, adem\u00e1s a todos los matrimonios necesitados, se han distribuido porciones, esperando que se les pueda abrir la casa\u00bb. Pod\u00eda contener como media a unos veinte mil pobres, y tal fue constantemente desde entonces la cifra de su poblaci\u00f3n. Luis XIV, por la creaci\u00f3n de tal establecimiento, rindi\u00f3 pues un inmenso servicio a Par\u00eds; pronto las principales ciudades del reino imitaron su ejemplo. Ilustres contempor\u00e1neos, Patru, Fl\u00e9chier, Bossuet, celebraron la mano generosa que hab\u00eda hecho surgir del suelo este vasto y soberbio edificio. \u00abSalid un poco de la ciudad, dec\u00eda Bossuet, en un serm\u00f3n que predicaba en la capilla del Hospital general, y ved esta nueva ciudad que se ha construido para los pobres, el asilo de todos los miserables, la banca del cielo, el medio com\u00fan asegurado a todos de asegurar sus bienes y de multiplicarlos por una celestial usura. Nada iguala a esta ciudad; no, ni siquiera esta soberbia Babilonia, ni estas ciudades famosas que los conquistadores han edificado. All\u00e1, se trata de robar a la pobreza toda la maldici\u00f3n que trae la holgazaner\u00eda, de hacer pobres seg\u00fan el Evangelio. Los ni\u00f1os son educados, las parejas recogidas, los ignorantes instruidos reciben los sacramentos\u00bb.<\/p>\n<p>Fue tambi\u00e9n en este mismo Hospital, el 29 de junio de 1657, donde Bossuet predic\u00f3 su paneg\u00edrico de san Pablo, una de sus maravillas oratorias.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un hombre que no aplaud\u00eda sin reserva, como lo hac\u00eda Bossuet, a todo lo que se hab\u00eda ordenado para el Hospital general, y este hombre era Vicente de Pa\u00fal. Enemigo de toda coacci\u00f3n, y menos preocupado por la polic\u00eda de la ciudad que por la libertad de los pobres, hab\u00eda visto con verdadera repugnancia a unos encerrados por la fuerza, y rechazados a las provincias a los que no hab\u00edan nacido en Par\u00eds. No hab\u00eda experimentado placer m\u00e1s grande sino cuando hac\u00eda distribuciones de pan a la puerta de San L\u00e1zaro, la orden de 1657 le conminaba a tenerla cerrada a sus queridos mendigos en adelante. Debi\u00f3 experimentar un cruel dolor, \u00e9l que se inclinaba tanto por la limosna libremente dada y libremente aceptada, por esta forma tan fraterna de la caridad cristiana. \u00ab\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de esta pobre gente? dec\u00eda \u00e9l se\u00f1alando a los pobres a quienes se expulsaba de Par\u00eds. Hacer un Hospital general, encerrar en \u00e9l solamente a los pobres de Par\u00eds, y dejar all\u00ed a los de los campos, es algo que no puedo aprobar. Par\u00eds es la esponja de toda Francia y que atrae la mayor parte del oro y de la plata. Y si esta gente no tienen entrada, una vez m\u00e1s \u00bfque ser\u00e1 de ellos? y en particular esa pobre gente de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda y de otras provincias arruinadas por la guerra?\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XII Vicente de Pa\u00fal y la Se\u00f1orita Le Gras. &#8211; Hijas de la Caridad. &#8211; Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos. &#8211; Hospital de los ancianos. &#8211; Hospital general. 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