{"id":1215,"date":"2015-01-02T03:04:43","date_gmt":"2015-01-02T02:04:43","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=1215"},"modified":"2016-07-27T12:11:46","modified_gmt":"2016-07-27T10:11:46","slug":"momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/","title":{"rendered":"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/ESCUDOCM3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-42743\" title=\"ESCUDOCM\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/ESCUDOCM3-237x300.jpg?resize=237%2C300\" alt=\"\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a>\u00abCuando estas notas lleguen a las manos de los lectores de nuestros \u00abANALES\u00bb, ya muchos de ellos estar\u00e1n enterado de la odisea vivida por la Comunidad de PP. Pa\u00fales de Baracaldo, y en particular por el que subscribe, y que accidentalmente se encontraba predicando la Novena de la Virgen del Carmen en aquella Anteiglesia, amablemente invitado por el Superior de aquella Residencia, R. P. Marcos.<\/p>\n<p>Por de contado que cuanto se diga en este sencillo relato no podr\u00e1 compararse con esas bellas p\u00e1ginas, que han de enriquecer la historia de la Congregaci\u00f3n, y cuyos h\u00e9roes, Misioneros o Hijas de la Caridad, han sucumbido orlando sus sienes con la corona del martirio, o han sobrevivido a los tormentos, dej\u00e1ndonos los ejemplos m\u00e1s sublimes de abnegaci\u00f3n y hero\u00edsmo, y qued\u00e1ndose con la pena de no haber derramado su sangre y entregado su vida en aras de la religi\u00f3n y de la Patria. [\u2026].<\/p>\n<p>Era <strong>el 18 de julio de 1936<\/strong>. Las fiestas del Carmen, religiosas y profanas, en Baracaldo hab\u00edan llegado a su fin. Un silencio sintom\u00e1tico reinaba en la poblaci\u00f3n; s\u00f3lo en el interior de los Centros extremistas se o\u00edan gritos amenazadores [\u2026]. Tambi\u00e9n la populosa e industrial ciudad de Bilbao se hallaba sumida en el m\u00e1s profundo silencio y sus calles se ve\u00edan en su mayor parte desiertas. \u00danicamente en derredor de algunos edificios p\u00fablicos merodeaban montando la guardia algunos hombres civiles armados. En los lugares de costumbre aparec\u00edan estacionados los coches de l\u00ednea que no arrancaban para sus respectivos destinos por falta de viajeros o por temor a ser detenidos o requisados. No por m\u00e1s valientes ni por osados, sino por ignorar el peligro que pod\u00eda correr todo viajero, ocupamos el P. Marcos y un servidor un asiento del coche que nos hab\u00eda de conducir a La Arboleda, de donde con feliz acuerdo descend\u00edamos a la hora, entre todos aquellos mineros, que no se recataban de hacer los m\u00e1s siniestros comentarios, y de exponer sus perversos deseos, que pensaban poner muy pronto en ejecuci\u00f3n. [\u2026].<\/p>\n<p><strong>Amanec\u00eda el d\u00eda 19<\/strong>. La hora de la Misa solemne era llegada y con la hora llegaban una tras otra las sorpresas que nos ven\u00edan anunciando, la precipitaci\u00f3n de graves acontecimientos. Y ahora es el predicador, un P. Agustino, que obligado en la estaci\u00f3n de Bilbao a abandonar su h\u00e1bito de religioso, vino a nosotros vestido de paisano y refiri\u00e9ndonos algo del espeso ambiente que se masticaba. Y luego son los gritos y estruendosas algazaras que escuch\u00e1bamos en especial los que con el canto solemniz\u00e1bamos la misa desde el coro, gritos que armoniz\u00e1bamos por los acordes de la Internacional, arrancaban fren\u00e9ticos de los pechos de incontables milicianos que se dirig\u00edan precipitadamente, en toda clase de veh\u00edculos, a contener la inesperada marcha sobre Bilbao del ej\u00e9rcito de Vitoria. Y m\u00e1s tarde con el entrar y salir de grandes n\u00facleos de hombres de los Partidos extremistas, que se acababan de apoderar de todos los C\u00edrculos de los Partidos de derechas. Y por fin es la amenaza de que aquella misma noche \u00edbamos a desaparecer de Bilbao y alrededores todos los sacerdotes y religiosos y los elementos todos de derecha.<\/p>\n<p>En vista del panorama nada halag\u00fce\u00f1o que se presentaba a nuestra vista, a todos se nos ocurri\u00f3 abandonar aquella regi\u00f3n dominada por los que en las \u00faltimas elecciones hab\u00edan constituido el funesto Frente Popular. Para realizar este prop\u00f3sito se excogitaron una multitud de medios, pero todos resultaron in\u00fatiles. No hubo por tanto m\u00e1s remedio que resignarse y acatar confiadamente los designios de la divina Providencia, y esperar en el amparo y especial protecci\u00f3n de nuestra Madre, la Virgen Milagrosa. El calvario que tengamos que sufrir \u00bfser\u00e1 grande o peque\u00f1o? No lo sabemos. Pero es lo cierto que aquel mismo d\u00eda comenzamos a recorrer la calle de la amargura.<\/p>\n<p>Muy poco hac\u00eda que los PP. Salesianos se hab\u00edan despedido de nosotros -nos hab\u00edan honrado con su asistencia a la fiesta de nuestro santo Fundador- cuando se nos comunica que su Colegio hab\u00eda sido asaltado por una turba de forajidos y de mujerzuelas sin verg\u00fcenza y sin pudor. Obligados a pegar sus cuerpos a las paredes del patio, eran constantemente amenazados por las pistolas de unos, mientras otros se dedicaban a la provechosa tarea de registrar la casa y llevarse lo que a cada uno le ven\u00eda en gana. Realizado semejante atropello, que quisieron justificar con la calumnia lanzada por algunos de que desde el interior hab\u00eda salido un disparo, fueron conducidos entre gritos y amenazas de la chusma a la Casa Ayuntamiento, para ser all\u00ed sometidos a un minucioso interrogatorio, y condenados, a pesar de su inocencia manifiesta, a vivir aislados en casas particulares, destinadas al efecto y con la prohibici\u00f3n absoluta de salir de ellas. Desde ese mismo d\u00eda qued\u00e1bamos los PP. Pa\u00fales, como suele decirse, fichados, pues iba propal\u00e1ndose, por supuesto sin motivo alguno, la idea de que los PP. Salesianos y nosotros nos comunic\u00e1bamos por un paso subterr\u00e1neo. Ya no faltaron ojos para vigilarnos constantemente. [\u2026].<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, todav\u00eda se nos permit\u00eda, aunque con muchas cortapisas y quiz\u00e1 por imposici\u00f3n de alguno de los dirigentes de la naciente situaci\u00f3n, cumplir alguno de nuestros ministerios sacerdotales. No todos los partidos, sin embargo, que integraban aquella perniciosa amalgama del Frente Popular estaban conformes en que permaneciera abierta la Capilla de Altos Hornos, regentada por los PP. Pa\u00fales, y parece no esperaban m\u00e1s que un pretexto o insignificante acontecimiento en que poder apoyar su decidido prop\u00f3sito de acabar con el culto en Baracaldo. Y este acontecimiento no tard\u00f3 llegar.<\/p>\n<p><strong>El 16 de agosto<\/strong>, domingo y fiesta de San Juan, a las 7 de la ma\u00f1ana, cuando la Iglesia est\u00e1 repleta de fieles, en el preciso momento en que se repart\u00eda la comuni\u00f3n, el mismo grupo de hombres y mujeres, que en repetidas ocasiones hab\u00eda promovido toda suerte de esc\u00e1ndalos y des\u00f3rdenes invad\u00eda la capilla y entre blasfemias y amenazas de muerte iba obligando a los fieles a desalojar el local, apoder\u00e1ndose de las llaves, y permitiendo \u00fanicamente, en fuerza de los reiterados ruegos, que las sagradas Formas fueran consumidas en la sacrist\u00eda, bien que en presencia de dos pistoleros, que amenazando con sus pistolas y con la mayor irreverencia permanecieron delante del sacerdote mientras realizaba tan santa operaci\u00f3n. A todo esto dio ocasi\u00f3n el bombardeo de los dep\u00f3sitos de la Campsa por el \u00abCervera\u00bb.<\/p>\n<p>Los gritos de exterminio y destrucci\u00f3n que repercut\u00edan por las calles y plazas de Baracaldo, si bien iban dirigidos contra todos los elementos de orden, eran en particular dirigidos contra nosotros. Muchas buenas personas nos aconsejaron abandonar inmediatamente la casa y, vestidos de seglares, buscar un refugio fuera de la poblaci\u00f3n. No faltaron quienes nos ofrecieron sus casas sin temor a correr ellos el mismo riesgo y suerte que nosotros corri\u00e9ramos. Aceptado el consejo y puesto en pr\u00e1ctica por algunos miembros de la comunidad, tan s\u00f3lo por breves horas pudieron disfrutar de \u00e9l, pues a las tres de la tarde invad\u00eda nuestra casa lo que llam\u00e1bamos la Checa de Baracaldo, para hacer en ella un minucioso registro, obligando al Superior a llamar y a presentarse ante ellos a todos los Padres ausentes. Hasta los sitios m\u00e1s ocultos y rincones m\u00e1s reservados y en especial las cartas y escritos, fueron objeto de la inspecci\u00f3n de aquellos hombres que ven\u00edan con las m\u00e1s perversas intenciones, intenciones que no pudieron llevar a cabo por muchas causas pero sobre todo porque el Se\u00f1or no se lo permiti\u00f3. Y \u00fanicamente para que nos fu\u00e9ramos preparando para sucesivos sufrimientos fuimos obligados, a las 10 de la noche, hora que termin\u00f3 el registro comenzado a las 3 a comparecer en el Ayuntamiento ante aquellos forajidos que, no encontrando en nosotros motivo alguno para castigarnos, a pesar de los muchos equilibrios que hicieron en su interrogatorio, se contentaron con encerrarnos en nuestra casa, sin poder salir de ella m\u00e1s que para celebrar la Misa. Si en vez de llevarnos al Ayuntamiento nos hubieran llevado al barco-prisi\u00f3n, como aquella misma tarde hicieron con un buen amigo nuestro tambi\u00e9n sacerdote, ahora estar\u00edamos con \u00e9l y con sus dem\u00e1s compa\u00f1eros, en n\u00famero de 16, en el cielo, despu\u00e9s de sufrir con ellos el m\u00e1s horroroso martirio, \u00a1Profundos designios de Dios!. Sin duda en esta ocasi\u00f3n, lo mismo que en la anterior, el Partido Nacionalista pudo imponer su criterio al de los otros Partidos, obligando a que nos fueran devueltas las llaves de la Iglesia y permiti\u00e9ndonos continuar con s\u00f3lo la celebraci\u00f3n de la Misa. Ojal\u00e1 este control que equivocadamente pensaban ejercer los Nacionalistas sobre aquellos con quienes hab\u00edan hecho tan infausto y perjudicial maridaje, lo hubieran ejercido siempre. Por desgracia no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>En este preciso momento en que estoy emborronando estas cuartillas, 4 de la tarde del 15 de agosto, es cuando se cumple el a\u00f1o desde que toda la Comunidad de Baracaldo quedaba sujeta a prisi\u00f3n, aunque a prisi\u00f3n atenuada. Fue el castigo impuesto por la famosa Checa de aquella poblaci\u00f3n, que acababa de hacer un escrupuloso registro en la Residencia de los PP. Pa\u00fales. Conducidos algunos miembros de la comunidad, seg\u00fan queda dicho, a la Casa-Ayuntamiento, al ir de la noche, y sometidos a un caprichoso interrogatorio, a todos nos fue prohibido salir de casa, excepto para decir Misa, y a mi expresamente se me prohibi\u00f3 predicar. Despu\u00e9s de todo no hab\u00eda sido tan grande el castigo como tem\u00edamos. Yo, en particular, sal\u00eda ganando. El P. Superior ya no podr\u00eda en adelante caer en la tentaci\u00f3n de mandarme subir al p\u00falpito, y yo no tendr\u00eda que preocuparme en excogitar materias que no pudieran comprometer ni comprometerme. [\u2026].<\/p>\n<p>Por aquellos d\u00edas hube de suplir al Capell\u00e1n del Asilo de Miranda, regentado por las Hijas de la Caridad y modelo de establecimientos ben\u00e9ficos. [\u2026]. Encerrado pues en aquel confortable recinto, completamente incomunicado; no tratando m\u00e1s que con los asilados para ejercer en ellos mis ministerios de Capell\u00e1n, cuando me juzgaba feliz por aquello de ni envidiado ni envidioso; esta paz que gozaba, y de la que yo mismo llegu\u00e9 a extra\u00f1arme cuanto en derredor m\u00edo no se o\u00eda m\u00e1s que el rugir de la guerra y la enconada persecuci\u00f3n contra individuos y entidades, un d\u00eda me vienen a comunicar que hay alguien que me busca para matarme. [\u2026].<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas hab\u00edan trascurrido desde que se me comunic\u00f3 la perversa intenci\u00f3n que alguno abrigaba respecto de mi, cuando otro personaje, del todo desconocido, con el mayor sigilo y reserva ven\u00eda a anunciarme que no pasar\u00edan muchos d\u00edas sin que yo me viera en los calabozos de la Bolsa o en una celda de Larr\u00ednaga. [\u2026].<\/p>\n<p>Asegur\u00e1ndome, pues, los dos desconocidos personajes con palabra de caballeros, que respetar\u00edan a las monjitas del Asilo, como ellos dec\u00edan, me resign\u00e9 a correr la suerte que el Se\u00f1or me tuviera deparada, bien convencido de que si mis sufrimientos hab\u00edan de ser la causa de la salvaci\u00f3n de mis canas, las oraciones y sacrificios de ellas en favor m\u00edo, habr\u00edan de ser a la vez mi propia salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y efectivamente, mis deseos no fueron fallidos ni quedaron frustradas mis esperanzas. Ignoraba si mis compa\u00f1eros, los Padres, que viv\u00edan en casa, bastante alejada del Asilo, y con quienes apenas pod\u00eda comunicar, habr\u00edan de correr la misma suerte que yo. Nada sab\u00eda del d\u00eda y hora en que vendr\u00edan a prenderme. Hasta que poco a poco, a medida que iban pasando los d\u00edas, me iba convenciendo o quer\u00eda convencerme de que todo cuanto se me hab\u00eda anunciado no pasaba de falsas alarmas o de vanos intentos. M\u00e1s, por desgracia, no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>Eran pues, las cuatro de la ma\u00f1ana del <strong>5 de febrero<\/strong> del presente a\u00f1o (1937), cuando el timbre del tel\u00e9fono de mi habitaci\u00f3n sonaba rabiosamente. Aplicado el auricular a mi o\u00eddo, apenas si llegaba a percibir una d\u00e9bil vocecilla que me dec\u00eda entro sollozos y como temiendo comunicarme algo muy desagradable: <em>\u00abPadre, muchos hombres est\u00e1n en la puerta de la calle y vienen por V\u00bb<\/em>. Colgu\u00e9 el tel\u00e9fono sin replicar una palabra. Ha llegado la hora, me dije, en que, parece, va a tener cumplimiento cuanto se me ha venido anunciando. Ni medio minuto habr\u00eda trascurrido, cuando con fuertes golpes parece intentaban derribar la puerta de mi habitaci\u00f3n. En un abrir y cerrar de ojos quedaba cercado todo el edificio por gente armada. En la puerta que da al jard\u00edn varios autos, motocicletas y ametralladoras custodiaban el acceso al Asilo, mientras dos docenas de hombres tambi\u00e9n armados y precedidos del Director y Subdirector de Seguridad de Bilbao con estent\u00f3reas voces me obligaban a salir de la habitaci\u00f3n, sin aguardar a que estuviera en condici\u00f3n para ello. \u00a1Queda V. detenido!, es lo primero que dicen, mientras los veinte hombres invad\u00edan el cuarto, registrando los lugares m\u00e1s secretos, leyendo uno por uno los escritos, y llev\u00e1ndose cuanto les vino en gana, en especial el poco dinero que hab\u00eda ido adquiriendo por el cumplimiento de mis ministerios. \u00a1V\u00edstase V. de paisano!, me dice hip\u00f3critamente el Director de Seguridad, Sr. Arregui, porque nosotros no perseguimos al sacerdote, sino a la persona. [\u2026]. Y d\u00e1ndome un empuj\u00f3n se me arroj\u00f3 del aposento sigui\u00e9ndome toda la cuadrilla armada.<\/p>\n<p>Hecho pues un caballerito, con paso firme y fijando antes de empezar a andar, la mirada en cada uno de aquellos hombres armados, al pasar por delante de la Capilla, pido permiso para entrar en ella y despedirme de nuestro Se\u00f1or. Aunque de mala gana y peores modos se me dio autorizaci\u00f3n para ello. [\u2026]. Y&#8230; tengo que confesarlo, aquella entereza que hasta entonces hab\u00eda conservado, sent\u00ed debilitarse por un momento, al oir los sollozos y lamentos de las Hermanas, que por mi estaban orando en la Capilla y que me acompa\u00f1aron hasta la puerta para despedirme, diciendo a la vez a aquellos esbirros que de semejante manera me trataban: \u00a1Por Dios, no le maten, no le hagan nada, que \u00e9l tampoco ha hecho nada!.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana era por dem\u00e1s desapacible. [\u2026]. Ya en la puerta del jard\u00edn, se me oblig\u00f3 a subir a un autob\u00fas, completamente ocupado por personas que, a causa de la oscuridad, no me era posible distinguir, hasta que obligados todos los ocupantes del auto a descender delante del edificio de la Bolsa, en Bilbao, vi que eran todos mis compa\u00f1ero, los Padres de la Capilla de Altos Hornos, juntamente conotra gente de Iglesia, ac\u00f3litos, sacristanes y no s\u00e9 si alguien m\u00e1s. [\u2026].<\/p>\n<p>Con rostro ce\u00f1udo, m\u00e1s bien echado sobre un div\u00e1n que sentado, agitando de vez en cuando los brazos y en adem\u00e1n a veces de lanzarse sobre m\u00ed, comienza el corpulento y boxeador Sr. Arregui, un interrogatorio tan sin fundamento, tan sin raz\u00f3n, tan arbitrario, que a ninguna de sus preguntas pude contestar afirmativamente, puesto que ninguna de aquellas acusaciones afectaban a mi persona. Y fuera porque ten\u00eda ganas de descansar, fuera porque no le hab\u00eda resultado el interrogatorio tan feliz como se las hab\u00eda prometido, bien porque no hab\u00eda sospechado enfrentarse con un aragon\u00e9s, que nunca tiene pelos en la lengua cuando se trata de decir la verdad, bien porque hab\u00eda cre\u00eddo que yo ser\u00eda uno de tantos sacerdotes que me doblegar\u00eda a las exigencias de la autoridad nacionalista, fuera por lo que fuera, es lo cierto que a los pocos minutos mand\u00f3 venir a dos polic\u00edas para que me condujeran a una de las cabinas del patio de la Bolsa, donde sin ver siquiera un rayo de luz, y sin poder guardar otra postura que la de sentado sobre una tabla o de pie, pues no daba la habitaci\u00f3n para m\u00e1s, permanec\u00ed incomunicado durante tres d\u00edas y tres noches, qued\u00e1ndome entonces mucho tiempo para hablar con Dios ya que ninguna comunicaci\u00f3n ten\u00eda con sus criaturas.<\/p>\n<p>Las cabinas del \u00abPatio de la BoIsa\u00bb hab\u00eda que abandonarlas para dejar sitio a otros infelices que esperaban turno como lo esperamos nosotros hac\u00edatres d\u00edas. All\u00ed, en los s\u00f3tanos del mismo edificio viv\u00edan hacinados destacados personajes y hombres de modesta posici\u00f3n. Al filo de la media noche del d\u00eda <strong>7 de febrero<\/strong> era yo obligado, igualmente que todos compa\u00f1eros, a descender a aquellos l\u00f3bregos calabozos, donde hubimos de pasar 15 d\u00edas sin mas luz que la emitida por una bombilla de cinco buj\u00edas o la que entraba por unos peque\u00f1os tragaluces, abiertos al ras de la calle, y sin otro lecho que el duro cemento del suelo o a lo m\u00e1s una pobre jergoneta de paja que generosamente quisieron compartir con nosotros unos buenos compa\u00f1eros del pintoresco pueblo de Mundaca, que hac\u00eda un mes estaban sufriendo, aunque con edificante paciencia y santa alegr\u00eda, aquella durisima prisi\u00f3n y absoluto encerramiento.<\/p>\n<p>Sabido es que el preso no sue\u00f1a m\u00e1s que en la libertad. Y esta era nuestra constante preocupaci\u00f3n y la conversaci\u00f3n de todo el d\u00eda y hasta de cada momento. A cada descorrer del cerrojo nos parec\u00eda sonar el nombre de alguna de los reclusos y con el nombre la orden de salida. Y un d\u00eda corri\u00f3 el cerrojo y sonaron los nombres de los cinco PP. Pa\u00fales, pero en vez de la orden de libertad nos fue le\u00edda la orden de traslado a la c\u00e1rcel de Larrinaga; a aquella fat\u00eddica c\u00e1rcel de la que no se sal\u00eda si no era para la Audiencia o para hacer trincheras o fortificaciones, o para morir al grito de \u00abViva Cristo Rey y Viva Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>La entrada en la prisi\u00f3n provincial de Bilbao fue para m\u00ed uno de los momentos, y de seguro lo seria tambi\u00e9n para mis compa\u00f1eros, uno de los momentos m\u00e1s emotivos y dolorosos. Tener que llenar la plantilla como un vulgar malhechor; dejar marcadas las yemas de mis dedos con tinta imborrable para que en lo sucesivo constara siempre que por all\u00ed hab\u00eda pasado un Sacerdote Pa\u00fal, recorrer aquellas interminables galer\u00edas, cortadas en aquel momento por las puertas de las m\u00faltiples celdas, que se iban abriendo a medido que se propalaba la nueva de que en el \u00abCentro\u00bb de la c\u00e1rcel estaban todos los Pa\u00fales de Baracaldo; la entrada en la Sala 20 que nos hab\u00eda sido asignada para vivir nuestro cautiverio&#8230; todo lleg\u00f3 a impresionarme de tal manera que aquella serenidad hasta entonces conservada, bien que a costa de sacrificio y de violencia, tuvo que desaparecer para dar rienda suelta a los tan encontrados sentimientos que lat\u00edan acurrucados en el hondo del coraz\u00f3n. Las l\u00e1grimas, dicen, son el alcaloide de la emoci\u00f3n, de cualquier clase que esta sea.<\/p>\n<p>Sin colch\u00f3n, sin una mala jergoneta, sin&#8230; careciendo absolutamente de todo, parec\u00eda \u00edbamos a tener que vivir en esta Sala de Larr\u00ednaga, lo mismo que vivimos los 15 d\u00edas en los s\u00f3tanos de la Bolsa, si es que alguna alma caritativa no ven\u00eda pronto en socorro de nuestras pobres personas, nunca tan pobres y necesitadas como en el momento presente&#8230; y llegaron pronto, gracias a D\u00edos, esas almas caritativas, que nos suministraron todo lo necesario y cuanto en la c\u00e1rcel nos permit\u00edan tener, siendo desde aquel momento, como ya hab\u00edan comenzado a serlo desde el instante en que fuimos apresados, nuestras madres y la oportuna y \u00fanica providencia que el Se\u00f1or nos deparara para subvenir a nuestras m\u00faltiples necesidades. Vaya para todas, en nombre propio y en el de mis compa\u00f1eros mi m\u00e1s cordial y cumplida acci\u00f3n de gracias y mi eterno reconocimiento, porque merced a la generosidad de sus corazones fueron alg\u00fan tanto suavizadas las asperezas de la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y pasaban los d\u00edas, y las semanas pasaban y hasta los meses iban tambi\u00e9n pasando. No diremos aqu\u00ed lo del hijo pr\u00f3digo, que sazonaba el negro y duro pedazo de pan, que su amo le entregaba, con la sal de sus l\u00e1grimas, porque nosotros lo humedec\u00edamos y sazon\u00e1bamos con el agua salada que hab\u00eda servido para cocer el cazo de garbanzos, nuestro \u00fanico alimento de cada d\u00eda, excepto para aquellos que, m\u00e1s aprensivos y mas necesitados por su larga estancia en la c\u00e1rcel, buscaban inusitadas formas de saciar su hambre, prepar\u00e1ndose de vez en cuando suculentos banquetes con la caza que durante la noche obten\u00edan en los patios y galer\u00edas de la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todav\u00eda a los cinco Padres se nos trataba de continuar enga\u00f1ando, lo mismo que se nos enga\u00f1\u00f3 en los s\u00f3tanos de la Bolsa, dici\u00e9ndosenos que nuestro asunto estaba en buenas manos, que eran muchos los que se interesaban por nosotros, que hasta la misma madre del Presidente Aguirre se lo hab\u00eda pedido a su hijo, que no tardar\u00edamos en disfrutar de la tan deseada libertad etc., etc. Todos cuantos as\u00ed pensaban sufr\u00edan equivocaci\u00f3n, como la sufr\u00edamos nosotros. Ignoraban que cualquier recomendaci\u00f3n en favor nuestro habr\u00eda de estrellarse ante la firma de uno de los mas caracterizados nacionalistas, y adem\u00e1s sacerdote, que fue quien elev\u00f3 al Director de Seguridad una serie de acusaciones, capaz cada una de ellas, no de tenernos encerrados en Larrinaga, sino el de llevarnos a Derio, para morir pegados en una de sus tapias, como otros tantos m\u00e1rtires, por Dios y por la Patria. Los Judas se han repetido en todas las persecuciones.<\/p>\n<p>Ya llev\u00e1bamos tres meses encerrados, cuando lleg\u00f3 el turno a nuestra causa, que hab\u00edan de substanciar el Fiscal y los Jueces m\u00e1s caracterizados por su izquierdismo y anticlericalismo. Eran las 9 de la noche <strong>del 15 de mayo<\/strong>. Un cami\u00f3n nos esperaba en las puertas de la prisi\u00f3n para conducirnos a la Audiencia. Al poco rato, sentados en el banquillo de los reos, comparec\u00edamos ante el tribunal. Se nos hacia incurrir en el mismo canon del C\u00f3digo Militar, por el que hab\u00edan sido juzgados todos aquellos a quienes no se les hab\u00eda podido culpar de crimen expl\u00edcito o falta manifiesta: en el de \u00abAuxilio a la rebeli\u00f3n\u00bb. Se intent\u00f3 desplazar mi causa de la de compa\u00f1eros. Y yo que cre\u00eda ser algo accidental en aquel conflicto y el m\u00e1s inocente en aquel juicio, poco a poco y en vista de los equilibrios que iba haciendo el Fiscal para echar sobre mi toda la responsabilidad, llegu\u00e9 a convencerme muy pronto de que terminar\u00eda por ser el m\u00e1s culpable. Y as\u00ed fue en realidad. La inocencia de todos los Padres, incluso la m\u00eda apareci\u00f3 patente en presencia del Tribunal Popular desde el primer momento, y m\u00e1s despu\u00e9s de las declaraciones hechas por los testigos tanto de cargo como de descargo. No estaba bien, sin embargo, que un gobierno que trataba de pasar por cat\u00f3lico, cargara con la responsabilidad de haber tenido durante meses en rigurosa prisi\u00f3n a cinco sacerdotes, que despu\u00e9s de todo aparec\u00edan inculpables. Alguno, por tanto, ten\u00eda que ser el \u00abcabeza de turco\u00bb. Y lo fui yo.<\/p>\n<p>Consider\u00e1ndome a mi, sin duda, como ajeno a la Comunidad de Baracaldo, retirada la acusaci\u00f3n a todos los que la compon\u00edan, y juzg\u00e1ndome acaso como el m\u00e1s peligroso por aquello de ser Rector del Seminario de \u00c1vila, o no s\u00e9 por qu\u00e9, el Fiscal comunista, Sr. Monz\u00f3n, mantuvo \u00edntegra la acusaci\u00f3n contra m\u00ed, aplic\u00e1ndome la m\u00e1xima pena asignada en el referido canon sobre auxilio a la rebeli\u00f3n, y suspendiendo el juicio, para mayor tormento, <strong>hasta el pr\u00f3ximo d\u00eda diecinueve<\/strong> (Mayo 1937).<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Bien convencido de que no hab\u00eda de tener la suerte de mis Hermanos en Congregaci\u00f3n, quienes fueron puestos en libertad el mismo d\u00eda que se vio mi causa, nada me sorprendi\u00f3 de cuanto tuvo lugar en los tr\u00e1mites que en la misma se siguieron. Las 10 de la noche ser\u00edan cuando de nuevo era conducido y ahora esposado y sin ninguna clase de consideraciones, a presencia del Tribunal Popular. Tanto antes de comparecer como todo el tiempo que dur\u00f3 el juicio permanec\u00ed en aquella actitud de reo, y de reo el m\u00e1s criminal. Cruzadas mis manos y con las mu\u00f1ecas oprimidas por las esposas, me sent\u00e9 en el banquillo una vez obtenido el permiso del se\u00f1or Presidente del Tribunal, y como estaba seguro de la sentencia que iba a recaer sobre m\u00ed, en vez de atender a cuanto el Fiscal y Abogado dec\u00edan, acus\u00e1ndome o defendi\u00e9ndome, pasaba el tiempo meditando en que aquella misma actitud guardar\u00eda el mas perseguido, aunque mas inocente de los hombres, Jes\u00fas, en presencia de Pilatos. Y se termin\u00f3 la vista de mi causa, y termin\u00f3 c\u00f3mo yo sospechaba iba a terminar, es decir, imponi\u00e9ndome la pena de 14 a\u00f1os de prisi\u00f3n, 8 meses y un d\u00eda. Intent\u00e9 defenderme y no se me permiti\u00f3. Sonre\u00ed al le\u00e9rseme la sentencia; la acept\u00e9, la firm\u00e9; aunque despu\u00e9s de haber protestado por haberme tenido esposado durante el tiempo que dur\u00f3 el juicio, lo que no se hace con ning\u00fan reo; y a cuantos insultos me dirigieron los diversos turnos de guardias que me custodiaron aquella noche, tanto en mi larga permanencia en una de las salas del Palacio de justicia, como en la vuelta a la c\u00e1rcel, creo que no contest\u00e9 con otra expresi\u00f3n que con esta: Dios sabe lo que hace.<\/p>\n<p>Desde entonces fue m\u00e1s alegre mi estancia en la prisi\u00f3n. Todo se me hac\u00eda llevadero. Ya no sent\u00eda molestias ni privaciones. Mi \u00fanica preocupaci\u00f3n era hacer el bien a todos aquellos mis compa\u00f1eros de cautiverio, que me abrumaban con sus atenciones y con la confianza, cada d\u00eda mayor, que en mi ven\u00edan depositando. Ni un solo recreo pude bajar a pasear a los patios, porque todo el tiempo me era corto para o\u00edr confesiones, recibir consultas y escribir alg\u00fan pensamiento en sus libros de devoci\u00f3n, que todos me ped\u00edan para tener alg\u00fan recuerdo m\u00edo. Hasta los mismos guardianes rojos comenzaron a guardarme alguna consideraci\u00f3n, no s\u00e9 si compadecidos de la injusta sentencia que sobre mi hab\u00eda reca\u00eddo, o de algo que les refer\u00edan los presos respecto a mi gesti\u00f3n como sacerdote, o porque el Se\u00f1or les movi\u00f3 el coraz\u00f3n, acerc\u00e1ndose uno de ellos a tratar de su conversi\u00f3n, o porque, y esto quiz\u00e1 sea lo m\u00e1s cierto, nuestras tropas se iban acercando y con ellas nuestra liberaci\u00f3n. Es lo cierto que durante el mes que continu\u00e9 preso despu\u00e9s de libertados los dem\u00e1s Padres, se me permiti\u00f3 celebrar Misa en la c\u00e1rcel de mujeres, rezar el rosario en la de hombres y todo cuanto quise organizar en orden al bien espiritual de los mil presos de Larrinaga.<\/p>\n<p>Mientras tanto nuestro glorioso ej\u00e9rcito iba avanzando y dejando atr\u00e1s los encrespados montes de Vizcaya. Un d\u00eda le vimos ya asomarse al m\u00e1s pr\u00f3ximo a Bilbao, al monte Archanda, Nuestro gozo no pod\u00eda ser mayor. Ya pasaban sobre nuestras cabezas los tiros de fusil, y el sonido del ca\u00f1\u00f3n no cesaba de repercutir en las oquedades de aquellas ingentes monta\u00f1as. Pronto nos habr\u00edamos de ver o gozando de libertad o agitando en nuestras manos la palma del martirio. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda nuestra suerte? \u00bfQu\u00e9 nos tendr\u00eda el Se\u00f1or reservado?. Estos pensamientos and\u00e1bamos revolviendo y en estas complacencias nos entreten\u00edamos, cuando de repente y rompiendo nuestros di\u00e1logos tan animados, una voz de los guardias rojos nos anuncia el traslado de todos los presos a Santander. Una bomba lanzada por un avi\u00f3n sobre la c\u00e1rcel no hubiera producido el sobresalto que esta noticia produjo. \u00bfDe d\u00f3nde vendr\u00e1 esta orden, nos pregunt\u00e1bamos? \u00bfLa cumpliremos?. Resistirse pudiera ser una temeridad. Sin embargo hubo quienes intentaron hacerse fuertes en las celdas y salas, recordando aquellos d\u00edas del asalto a las c\u00e1rceles, prefiriendo morir all\u00ed antes de correr peor suerte por los montes y caminos que nos har\u00edan recorrer, y en los que encontrar\u00edamos una muerte segura, producida por el cansancio y la debilidad o por la violencia y los malos tratos de que habr\u00edamos de ser objeto por parte de unos y de otros. Las horas pasaban y la tristeza de todos iba en aumento a medida que se iba acercando el momento de nuestra partida. Ya nos hab\u00edamos preparado para la muerte con un acto de consagraci\u00f3n a la Virgen despu\u00e9s del rezo del rosario, con la entrega de nuestro personas a San Jos\u00e9 y al \u00e1ngel de nuestra guarda y con la bendici\u00f3n que pudiera ser la bendici\u00f3n papal <em>in articulo mortis,<\/em> dada con un Crucifijo que dec\u00edan ser milagroso y con todo aquello que en particular nos inspir\u00f3 el Se\u00f1or, a fin de poder comparecer en su presencia lo mejor preparados que nos fuera posible.<\/p>\n<p>No era sin embargo, de su divina voluntad que tantos hombres inocentes sufrieran una muerte violenta o un martirio prolongado. Aquella noche pas\u00f3 con la intranquilidad correspondiente y en continuos sobresaltos. Ignor\u00e1bamos cuanto suced\u00eda en la c\u00e1rcel, pues la incomunicaci\u00f3n de salas y celdas era absoluta. Transcurri\u00f3 la noche y transcurri\u00f3 el d\u00eda y en todas estas horas no advertimos otra novedad que la llegada de todos los presos que hab\u00eda en la prisi\u00f3n del Carmelo y que sin duda los tra\u00edan para correr la misma suerte que nosotros. Aquella situaci\u00f3n no pod\u00eda prolongarse por m\u00e1s tiempo. Sin luz, sin agua, sin alimentos y duplicado el personal de la ciudad carcelaria, se hac\u00eda poco menos que imposible la vida. Sin embargo, todo lo aguant\u00e1bamos gustosos con tal que no nos evacuaran para Santander y nos dejaran encerrados hasta la llegada de nuestras tropas.<\/p>\n<p>Y casi sucedi\u00f3 todo a la medida de nuestros deseos. Ya hab\u00eda llegado a conocimiento de alguno de nosotros que las autoridades de la ciudad hab\u00edan huido, y que aquellos que m\u00e1s inter\u00e9s ten\u00edan en acabar con los presos se hab\u00edan puesto a buen recaudo. Tan solo el Sr. Director de la c\u00e1rcel y algunos buenos Gudaris quedaban a nuestro lado para correr la misma suerte que los desgraciados reclusos. Por unos y por otros se estudiaban los medios de evasi\u00f3n. Durante tres d\u00edas se practicaron diversas tentativas, pero todas quedaron frustradas. Las dificultades surg\u00edan a granel. Y es que una columna de dos mil hombres no era f\u00e1cil pasara desapercibida por la carretera que conduce a Archanda, ocupada aun por batallones de la C. N. T. y Asturianos. Era necesario, pues, esperar a que, acosados aquellos milicianos por la presi\u00f3n de nuestros bravos soldadicos, que por momentos se hallaban sobre Bilbao, retrocedieran y se agazaparan a la otra parte de la r\u00eda, dej\u00e1ndonos el camino libre para la huida.<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 la noche del <strong>18 de junio<\/strong>, serena y tranquila, solamente interrumpido su silencio por alg\u00fan que otro disparo que se hac\u00edan los distintos bandos y por los ca\u00f1onazos que a las 11 sonaron, seg\u00fan nos dijeron, para anunciarnos que pod\u00edamos salir tranquilamente, bien que simulando los dos mil presos un batall\u00f3n de zapadores, con la manta al hombro armados del correspondiente pico o pala, como si fu\u00e9ramos a abrir unas trincheras tan profundas, que imposibilitaran, lo mismo y m\u00e1s aun que el famoso Cintur\u00f3n de hierro, el acceso de nuestro ej\u00e9rcito a la invicta ciudad de Bilbao.<\/p>\n<p>Suenan las 11 en el Carrill\u00f3n del Santuario de la Virgen de Bego\u00f1a, y pareci\u00f3 ser aquella la dulce voz de la Patrona de Bilbao, que nos dec\u00eda: Pod\u00e9is salir ya sin temor y libres de todo peligro. Y las puertas de la c\u00e1rcel se abrieron de par en par; y en el mas profundo silencio, y como si una inyecci\u00f3n de valor y fuerza hubi\u00e9ramos recibido en nuestros cuerpos agotados y por dem\u00e1s enflaquecidos, iba avanzando la columna carretera arriba, yendo defendida a vanguardia y retaguardia por un batall\u00f3n de Gudaris, y en el centro, donde iban varios camilleros portando prisioneros enfermos y heridos desde el asalto de las c\u00e1rceles, toda la Comandancia de la Guardia Civil de Bilbao, que hac\u00eda seis meses sufr\u00eda encarcelamiento y condena de diversas penas, y que ahora hab\u00eda sido armada para en caso de atropello por parte de los rojos, defenderse ellos y defendernos a los dem\u00e1s. La columna segu\u00eda avanzando conteniendo hasta la respiraci\u00f3n para no hacer el m\u00e1s insignificante ruido. Ya llegamos al Santuario de Bego\u00f1a. Un alto y una peque\u00f1a parada nos permiten rezar en silencio una Salve a la Virgen. Mientras tanto van pasando los camilleros, y los ancianos se colocan al frente de la columna por si el ataque de los rojos se verificaba, como era lo m\u00e1s probable, por la retaguardia. Una voz sigilosa de \u00abavancen\u00bb nos pone a todos en movimiento; y unos minutos tan solo habr\u00edan transcurrido cuando repetidas \u00f3rdenes nos vienen anunciando que era necesario acelerar le marcha, porque los rojos hab\u00edan sido avisados de la huida de los presos, y dos batallones de la C.N.T. armados de tanques, ametralladoras y fusiles ven\u00edan en nuestra persecuci\u00f3n. Y, en verdad, as\u00ed era. No tardaron en oirse los disparos. Eran los Asturianos y cenetistas que, yendo a la prisi\u00f3n y encontr\u00e1ndola desierta, se dirig\u00edan hacia nosotros, con la perversa intenci\u00f3n de acabar con todos. La r\u00e9plica de nuestros defensores, Gudaris y Guardia Civil, no se hizo esperar mucho, logrando contener a aquellos forajidos, bien que despu\u00e9s de caer algunos heridos, y se dice que muertos, en ambos lados. No por esto la columna se detuvo, antes bien, en perfecto orden, aunque con paso m\u00e1s acelerado, iba escalando la cumbre y acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s al monte Archanda. Ya en la falda de Santo Domingo o\u00edmos sobresaltados la voz de: <em>\u00a1Alto, no se asusten!<\/em>. Estamos a dos pasos de la primera avanzadilla de Requet\u00e9s. <em>\u00a1Dejen todos los picos, palas y cuantas armas lleven y&#8230; adelante!<\/em>. Obedientes todos proseguimos el camino de nuestro calvario, pero en vez de llegar al G\u00f3lgota nos encontramos muy pronto con el Tabor. Nuestros salvadores sal\u00edan a nuestro encuentro con los brazos abiertos para estrecharnos entre ellos al grito de <em>\u00ab\u00a1Viva Espa\u00f1a! \u00a1Viva Cristo Rey!\u00bb<\/em>. Pero \u00bf<em>ya sois vosotros? \u00bflos requet\u00e9s?, <\/em><em>,<\/em><em>\u00bfnuestros soldados?<\/em> les preguntamos llorando. <em>S\u00ed; nosotros somos<\/em>, nos dicen. <em>\u00abYa no tengan miedo ni cuidado al no. Ya est\u00e1n salvados. Suban sin dejar detr\u00e1s a los ancianos y no se apuren, que los rojos no tienen valor para llegarse aqu\u00ed\u00bb.<\/em> Y cayendo y levant\u00e1ndonos, escalamos el monte, y ya en la cumbre, instintivamente abraz\u00e1ndonos todos, presos, Gudaris y oficiales de prisi\u00f3n y otras muchas personas de Bilbao que, aprovechando la ocasi\u00f3n, se vinieron con nosotros, doblamos nuestras rodillas, y en la hierba humedecida por el roc\u00edo que nos serv\u00eda de alfombra, y en aquel magn\u00edfico templo que nos ofrec\u00eda la naturaleza, bajo un cielo tachonado de relumbrantes estrellas y alumbrados por los claros resplandores de una luna que parec\u00eda sonre\u00edr nuestra aventura, rezamos, como los antiguos conquistadores despu\u00e9s de la victoria obtenida, a Dios y Santa Mar\u00eda; rezamos en voz alta, que ahora ya pod\u00edamos gritar sin temor; rezamos al Dios de las victorias, nuestro libertador, y rezamos a nuestra libertadora, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Un grito coreado por dos mil presos y por la multitud de requet\u00e9s y soldados reson\u00f3 en el espacio: <em>\u00a1Viva Cristo Rey y Viva Espa\u00f1a!. <\/em><\/p>\n<p>Toda nuestra vida, por larga que fuere, resultar\u00eda harto corta para dar gracias a Dios por esta nuestra liberaci\u00f3n. Los sufrimientos y sacrificios llevados a, cabo durante los largos meses de prisi\u00f3n, a esto hab\u00edan ido ordenados: a alcanzar del Se\u00f1or la gracia de ver un d\u00eda a nuestra Patria engrandecida y ocupando el lugar que se merece en el concierto de las naciones, y a nuestra Religi\u00f3n en todo el magn\u00edfico esplendor de los mejores tiempos\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abCuando estas notas lleguen a las manos de los lectores de nuestros \u00abANALES\u00bb, ya muchos de ellos estar\u00e1n enterado de la odisea vivida por la Comunidad de PP. Pa\u00fales de Baracaldo, y en particular por &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":42743,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[252],"tags":[147],"class_list":["post-1215","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana","tag-santo-domingo"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abCuando estas notas lleguen a las manos de los lectores de nuestros \u00abANALES\u00bb, ya muchos de ellos estar\u00e1n enterado de la odisea vivida por la Comunidad de PP. Pa\u00fales de Baracaldo, y en particular por ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-01-02T02:04:43+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-27T10:11:46+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"32 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n\",\"datePublished\":\"2015-01-02T02:04:43+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-27T10:11:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\"},\"wordCount\":6323,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Santo Domingo\"],\"articleSection\":[\"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\",\"name\":\"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-01-02T02:04:43+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-27T10:11:46+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n - Somos Vicencianos","og_description":"\u00abCuando estas notas lleguen a las manos de los lectores de nuestros \u00abANALES\u00bb, ya muchos de ellos estar\u00e1n enterado de la odisea vivida por la Comunidad de PP. Pa\u00fales de Baracaldo, y en particular por ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2015-01-02T02:04:43+00:00","article_modified_time":"2016-07-27T10:11:46+00:00","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"32 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n","datePublished":"2015-01-02T02:04:43+00:00","dateModified":"2016-07-27T10:11:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/"},"wordCount":6323,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Santo Domingo"],"articleSection":["Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/","name":"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-01-02T02:04:43+00:00","dateModified":"2016-07-27T10:11:46+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/momentos-dificiles-5-barakaldo-1936-once-meses-de-prision\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Momentos dif\u00edciles 5: Barakaldo, 1936, once meses de prisi\u00f3n"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-jB","jetpack-related-posts":[{"id":124447,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-xii-e\/","url_meta":{"origin":1215,"position":0},"title":"Historia de los PA\u00daLES en Cuba (CAP\u00cdTULO XII E)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"27\/05\/2023","format":false,"excerpt":"5. Despu\u00e9s del \u00e9xodo de los Misioneros. Un futuro con muchos nubarrones. En aquel momento, como ahora, uno de los temas que m\u00e1s se discut\u00edan era la cuesti\u00f3n de las vocaciones. Por m\u00e1s de cien a\u00f1os, la Iglesia Cat\u00f3lica que vive y trabaja en la Isla ha experimentado escasez de\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/Cuba-Iglesia-de-La-Milagrosa-La-Habana.png?fit=1200%2C919&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":117921,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/textos-para-la-historia-de-la-cm-en-espana-14-de-febfre\/","url_meta":{"origin":1215,"position":1},"title":"Textos para la Historia de la CM en Espa\u00f1a (14 de febrero)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"14\/02\/2015","format":false,"excerpt":"Bases de la fundaci\u00f3n de la casa de Badajoz 14 de febrero de 1810 El Documento est\u00e1 firmado por el Ilustrisimo Sr. D. Mateo Delgado Moreno, Obispo de Badajoz, por una parte, y por otra el Sr. Pedro Vallhonesta y el Sr. Jos\u00e9 Javier Zabalza, Sacerdotes de la Misi\u00f3n. En\u2026","rel":"","context":"En \u00abDocumentos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Documentos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/documentos-oficiales-de-la-familia-vicenciana\/documentos-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":127038,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/una-comunidad-mas-firme-y-mas-solida\/","url_meta":{"origin":1215,"position":2},"title":"Una comunidad m\u00e1s firme y m\u00e1s s\u00f3lida","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"25\/01\/2024","format":false,"excerpt":"La vivencia de los votos La Compa\u00f1\u00eda es as\u00ed m\u00e1s perfecta... (X, 397) 1. La primera dimensi\u00f3n es la vivencia de los votos. Podemos concretar esta cuesti\u00f3n en las siguientes preguntas: \u00bfHasta qu\u00e9 punto han influido los votos en la vida espiritual, personal, comunitaria y apost\u00f3lica? \u00bfFueron v\u00e1lidas las razones\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-7-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-7-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-7-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-7-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/f-7-scaled.jpg?fit=1200%2C570&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131328,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/descubridores-de-nuevos-caminos\/","url_meta":{"origin":1215,"position":3},"title":"Descubridores de nuevos caminos","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"06\/02\/2015","format":false,"excerpt":"\"No apagu\u00e9is el esp\u00edritu, no teng\u00e1is en poco los mensajes inspirados; pero examinadlo todo, retener lo que haya de bueno y manteneos lejos de toda clase de mal\". (II Tes 5,19-22). \"Supuesto este fin, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, atendiendo siempre al Evangelio, a los signos de los tiempos y\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"nuevos caminos","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/09\/nuevos-caminos-300x223.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":115574,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-p-faustino-diez-fundador-de-los-milagros\/","url_meta":{"origin":1215,"position":4},"title":"El P. Faustino D\u00edez, fundador de Los Milagros","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"27\/12\/2018","format":false,"excerpt":"En el archivo de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de la Casa Central de Madrid hemos podido examinar una obra de gran inter\u00e9s misionero y de interesante valor para la Historia cristiana de Galicia: el libro de las misiones del P. D\u00edez y compa\u00f1eros. Este libro manuscrito comprende la relaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/enviados-evangelizar-pobres.jpg?fit=1200%2C630&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":130852,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/resumen-historico-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/","url_meta":{"origin":1215,"position":5},"title":"Resumen hist\u00f3rico de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"09\/07\/2014","format":false,"excerpt":"Resumen hist\u00f3rico de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a. Su introducci\u00f3n y propagaci\u00f3n. Sus pruebas, paz y prosperidad. Su divisi\u00f3n en dos provincias. Es la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, seg\u00fan la expresi\u00f3n del Papa Urbano VIII, un Instituto acept\u00edsimo a Dios, utilisimo a los hombres y absolutamente necesario. As\u00ed\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"cruz_sv","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/04\/cruz_sv1.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1215"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1215\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}