{"id":121278,"date":"2022-11-11T08:02:15","date_gmt":"2022-11-11T07:02:15","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=121278"},"modified":"2022-08-09T21:56:19","modified_gmt":"2022-08-09T19:56:19","slug":"breve-historia-del-laicado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/breve-historia-del-laicado\/","title":{"rendered":"Breve historia del laicado"},"content":{"rendered":"<h2>Presentaci\u00f3n<\/h2>\n<p>La historia no s\u00f3lo nos da a conocer el pasado, sino que nos ofrece lecciones de insospechada validez para el presente y nos ayuda a afrontar el futuro con clarividencia.<\/p>\n<p>Por ello esta breve s\u00edntesis hist\u00f3rica del papel del seglar en la Iglesia desde los or\u00edgenes del cristianismo hasta nuestros d\u00edas puede resultar de gran utilidad para los seglares claretianos.<\/p>\n<p>Especial inter\u00e9s tiene para nosotros la etapa hist\u00f3rica del siglo XIX, pues en ella hay que situar la figura de Claret y su empe\u00f1o por suscitar grupos de seglares y por comprometerlos en la obra de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como seglares, tenemos que insertarnos y protagonizar la hora de gracia que vive la Iglesia de nuestro tiempo con respecto al laicado y que va a tener un hito muy significativo en el S\u00ednodo de 1987 que tiene como tema la <b>Vocaci\u00f3<\/b><b>n y misi\u00f3n de los laicos en la iglesia y en el mundo veinte a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio Vaticano II.<\/b><\/p>\n<p>Este folleto es una s\u00edntesis de trabajos de especialistas que han estudiado seriamente el tema. Sigo especialmente estos dos:<\/p>\n<ul>\n<li>Y. Congar, Laic et laicat, Dictionnaire de Spiritualit\u00e9, IX (Paris 1976), 79\u2014108<\/li>\n<li>Andrea M. Erba, Storia del laicado, Dizionario di spiritualit\u00e1 dei laici (Milano 1981) I 369\u2014393<\/li>\n<\/ul>\n<h2>I: Desde la Era Apost\u00f3lica a la Edad Media<b> (s. I \u2014 V)<\/b><\/h2>\n<h3>1. Durante la era apost\u00f3lica<\/h3>\n<p>No existe en el Nuevo testamento una distinci\u00f3n entre cl\u00e9rigos y laicos. Todos los creyentes est\u00e1n llamados por igual a vivir la vida en Cristo y en el esp\u00edritu y a ser testigos y servidores del evangelio.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00ablaico\u00bb aparece por primera vez en la carta de S. Clemente Romano a los Corintios (40,5), escrita hacia el a\u00f1o 95. Con \u00e9l designa a los miembros del pueblo de Dios que no son cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>La presencia y las funciones de los seglares en las primeras comunidades cristianas aparecen con mucha frecuencia en el libro de los Hechos y en las cartas de S. Pablo.<\/p>\n<p>La colaboraci\u00f3n de los seglares en la obra de evangelizaci\u00f3n se realiza de diversos modos:<\/p>\n<ul>\n<li>Dando hospedaje y prestando asistencia a los ap\u00f3stoles y a los misioneros itinerantes; ofreciendo su casa para las reuniones de la comunidad cristiana. Los Hechos y S. pablo nos dan los nombres de muchos de estos colaboradores. Se puede ver, por ejemplo: Hch. 12,12; 15,32; 15,40; 16, 14-15; 17, 5-9; 18, 2-3; 19,9; Col. 4,10-15; Flm. 1,1-2; Rom. 16, 6-16; 16, , 23-25; Flp. 4, 2-3; 1Cor. 16, 15-19.<\/li>\n<li>Ayudando econ\u00f3micamente a los ap\u00f3stoles (cf. Flp. 4,15-16) y a las iglesias locales necesitadas (cf. Hch. 11,28-30; 2Cor. 8,11-15).<\/li>\n<li>Participando en la vida y en los asuntos de la comunidad: para sustituir a Judas en el grupo de los Doce proponen a Jos\u00e9 y a Mat\u00edas (cf. Hch. 1,23); eligen a quienes van a acompa\u00f1ar a Pablo y a Bernab\u00e9 en su viaje misionero (cf. Hch. 15, 22).<\/li>\n<li>Evangelizando mediante la palabra (cf. Hch. 18,26; Col. 4,10-11; Rm. 16,7). Felipe es un seglar que anuncia la buena nueva de Jes\u00fas al eunuco (Hch. 8,35) y que recorre las ciudades evangelizando (Hch. 8,40).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los cristianos de Jerusal\u00e9n se sienten impulsados a predicar el evangelio a los jud\u00edos de la di\u00e1spora (Hch. 8,4). Algunos cristianos de Chipre predican la buena nueva a los griegos de Antioquia arriesgando incluso la propia vida (cf. Hch. 11,20 ss).<\/p>\n<p>El mismo libro de los Hechos cuenta c\u00f3mo Aquila y Priscila completaron la formaci\u00f3n de otro laico, un brillante orador llamado Apolo. \u00abAl o\u00edrle Aquila y Priscila, le tomaron consigo y le expusieron m\u00e1s claramente el camino\u00bb (Hch. 18, 26).<\/p>\n<p>Pablo, en su carta a los colosenses, les manda saludos a sus compa\u00f1eros Aristarco, marcos y Jes\u00fas \u00abque colaboran conmigo por el Reino de Dios\u00bb (4, 10- 11). En la carta a los romanos saluda a Andr\u00f3nico y Junia, \u00abilustres entre los ap\u00f3stoles\u00bb (16,7). En la carta a los filipenses habla tambi\u00e9n de varios laicos \u00abque lucharon por el evangelio a mi lado\u00bb (4,3). Se podr\u00edan multiplicar las citas referentes a los colaboradores seglares de S. Pablo en su obra de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>2. En la \u00e9poca de la persecuci\u00f3n y de la clandestinidad.<\/h3>\n<p>Desde finales del siglo I hasta la victoria de Constantino (a. 312) destacan los siguientes servicios de los seglares:<\/p>\n<ul>\n<li>Algunos fieles ricos ponen a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s sus casas y as\u00ed se van creando las \u00abiglesias dom\u00e9sticas\u00bb. Es el caso en roma de Clemente, Domitila y Priscila.<\/li>\n<li>En este periodo algunos seglares desempe\u00f1an un papel muy importante en el campo apolog\u00e9tico, es decir, en la defensa de la fe cristiana y de la iglesia. Recordemos, por ejemplo, al gran fil\u00f3sofo griego S. Justino (100- 165), a Taciano su disc\u00edpulo, a Panteno y a otros muchos que escribieron importantes obras apolog\u00e9ticas.<\/li>\n<li>Entre los seglares hay tambi\u00e9n misioneros itinerantes, profetas y heraldos del evangelio, que desarrollan una notable actividad en las comunidades cristianas.<\/li>\n<li>Multitud de seglares procedentes de todas las clases sociales, testimonian con el martirio su fe en Cristo en todas las partes del Imperio romano.<\/li>\n<li>En esta \u00e9poca se da una intensa y activa presencia laical en las comunidades cristianas. Los seglares est\u00e1n muy unidos a la jerarqu\u00eda y comparten con ella el anuncio del evangelio. Toman parte en la vida de la Iglesia participando de manera subordinada, pero activa, en las decisiones importantes que afectan a la comunidad: elecci\u00f3n y aprobaci\u00f3n de los ministros, concilios, etc. Y ejerciendo sus propios dones o carismas; lo que supon\u00eda sentido y respeto de las iniciativas del Esp\u00edritu (1).<\/li>\n<\/ul>\n<p>La r\u00e1pida expansi\u00f3n del evangelio se debe en gran parte a la multitud de cristianos que, emprendiendo viajes por necesidad de la vida, por exigencias de su profesi\u00f3n o por esp\u00edritu misionero, se convirtieron en propagadores de la fe.<\/p>\n<p>Tertuliano escrib\u00eda en los primeros a\u00f1osa del s. II: \u00abSomos de ayer y llenamos ya vuestras ciudades, casas, plazas, municipios, asambleas, campos y hasta el aplaci\u00f3 imperial, el senado, el foro\u00bb (2). Y m\u00e1s adelante: \u00abNo vivimos al margen de la sociedad. Frecuentamos, como vosotros, los ba\u00f1os, las tiendas, los mercados y las plazas p\u00fablicas; hacemos el oficio de marineros, de soldados, de agricultores, de mercaderes&#8230;\u00bb (3).<\/p>\n<p>En los primeros siglos muchas comunidades cristianas, creadas por seglares, continuaron su andadura durante alg\u00fan tiempo sin la presencia de sacerdotes.<\/p>\n<p>La dispersi\u00f3n de los cristianos provocada por las persecuciones favoreci\u00f3 una siembra del evangelio en los lugares m\u00e1s lejanos. As\u00ed ocurri\u00f3 con los cristianos hechos prisioneros por los godos el a\u00f1o 250, con los fieles de Antioquia deportados a Persia, con el joven Frumencio llevado a Etiop\u00eda o con santa Nina que se convirti\u00f3 en el ap\u00f3stol de Georgia.<\/p>\n<p>El compromiso de los seglares en la evangelizaci\u00f3n fue mayor cuando la jerarqu\u00eda no estaba todav\u00eda muy organizada. Los colaboradores seglares tienden a desaparecer a medida que el clero va asumiendo tareas y responsabilidades que antes desempe\u00f1aban los seglares.<\/p>\n<h3>3. En la \u00e9poca de los Padres de la Iglesia (s. III \u2014 IV)<\/h3>\n<p>Los Padres de la Iglesia dan gran importancia al papel de los seglares. Entre todos ellos destaca S. Juan Cris\u00f3stomo (349\u2014407) que insiste en el deber apost\u00f3lico y misionero de los seglares.<\/p>\n<ul>\n<li>En el s. IV se hab\u00eda oscurecido la idea de la vocaci\u00f3n de todos a la santidad, pasando \u00e9sta a ser prerrogativa de los monjes. S. Juan Cris\u00f3stomo combate en\u00e9rgicamente este error afirmando que la vocaci\u00f3n a la santidad y las bienaventuranzas son para todos (4).<\/li>\n<li>Defiende tambi\u00e9n la necesidad del apostolado laical fund\u00e1ndolo sobe la doctrina del sacerdocio universal de los fieles. Sus causes de acci\u00f3n son:\n<ul>\n<li>La vida ejemplar de cada d\u00eda, que convence a los paganos m\u00e1s que los discursos;<\/li>\n<li>La acci\u00f3n con los alejados para llevarlos a la fe;<\/li>\n<li>La ayuda a los hermanos que est\u00e1n en dificultad;<\/li>\n<li>La estrecha colaboraci\u00f3n con el clero y los obispos, ayud\u00e1ndoles con su oraci\u00f3n, con sus opiniones y hasta con la cr\u00edtica constructiva.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Para S. Agust\u00edn los seglares insertos en una sociedad mayoritariamente pagana, han de comprometerse en la obra de regeneraci\u00f3n y de construcci\u00f3n del \u00aborden nuevo\u00bb que propugna el cristianismo.<\/p>\n<p>Todos los autores, a\u00fan aquellos que exaltan la vida mon\u00e1stica como perfecta, dicen que un laico puede sobrepasar a un monje en el camino de la santidad.<\/p>\n<p>Lo que da la medida de la perfecci\u00f3n, sea cual sea el estado de vida, es el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. (5)<\/p>\n<p>Sin la colaboraci\u00f3n de los seglares, que animados de esp\u00edritu misionero trabajaron en todos los puntos del imperio, no se hubiera extendido la buena nueva del evangelio tan r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>En algunas partes los seglares desempe\u00f1an un papel importante en la vida y en las estructuras de la iglesia. A veces el pueblo participa en la elecci\u00f3n de sus pastores, de los ordenados y de los oficiales eclesi\u00e1sticos. El Papa Celestino I (422.532) dec\u00eda que \u00abno se imponga un obispo al pueblo contra la voluntad de este\u00bb (6).<\/p>\n<p>En el s. IV se fija la posici\u00f3n jur\u00eddica de las personas en la iglesia con la distinci\u00f3n cada vez m\u00e1s clara entre seglares, cl\u00e9rigos y monjes. La santidad parece reservada a los monjes, que huyen del mundo, y las responsabilidades de la Iglesia a los cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>Pasadas las persecuciones, el modo de vivir de muchos cristianos lleva a los obispos y sacerdotes a valorarlos cada vez menos. Esta devaluaci\u00f3n creciente del papel del laico en la Iglesia tiene manifestaciones como estas:<\/p>\n<ul>\n<li>en los templos se crean espacios reservados para los cl\u00e9rigos.<\/li>\n<li>Con respecto al bautismo, los seglares s\u00f3lo pueden participar en la preparaci\u00f3n de los catec\u00famenos.<\/li>\n<li>Las mujeres no pueden preparar a los hombres para el bautismo.<\/li>\n<li>Se comienza a eliminar la participaci\u00f3n de los hombres para el bautismo;<\/li>\n<li>se comienza a eliminar la participaci\u00f3n de los seglares en la elecci\u00f3n del clero;<\/li>\n<li>se reserva al clero el derecho a ense\u00f1ar las verdades cristianas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La riqueza y variedad de ministerios que se dan en los primeros siglos \u00abmuestra una clara evoluci\u00f3n en sentido reductivo para los laicos y acaparativo para los cl\u00e9rigos&#8230;, una paulatina reducci\u00f3n del puesto y responsabilidad de los laicos, cuyas tareas son ahora realizadas por los cl\u00e9rigos\u00bb (7).<\/p>\n<h2><strong>II: Edad media (s. VI &#8211; XV)<\/strong><\/h2>\n<p>En este larg\u00edsimo periodo hay que distinguir diversos momentos y tendencias.<\/p>\n<h3>1. En la alta Edad Media<\/h3>\n<p>La tendencia general, seg\u00fan Y. Congar (8) es hacia la devaluaci\u00f3n del estado laical, pero hay tambi\u00e9n momentos de estima y de promoci\u00f3n del seglar.<\/p>\n<p>Cada vez se acent\u00faa m\u00e1s la distinci\u00f3n, iniciada ya en el s. III, entre las tres categor\u00edas: monjes, cl\u00e9rigos y laicos. En la Ecleciolog\u00eda de la alta edad media se consideran m\u00e1s dignas las dos primeras.<\/p>\n<p>Se ve en la vida monacal la imagen m\u00e1s acabada de la perfecci\u00f3n cristiana, el ideal al que todos deben aspirar. Tanto m\u00e1s perfecto es un estado de vida cuanto m\u00e1s alejado y desprendido est\u00e1 de los bienes terrenos, es decir, cuanto m\u00e1s se acerca al modelo monacal.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola evang\u00e9lica de la semilla que, seg\u00fan donde cae, produce el 30, el 60 y el 100%, no se interpreta en escala escatol\u00f3gica, sino que se aplica a los casados (30%), viudas (60%) y cl\u00e9rigos, v\u00edrgenes y c\u00e9libes (100%).<\/p>\n<p>Hasta Gregorio VII (1073\u2013 1085) no se abandona esta doctrina para defender la perfecta igualdad de las tres categor\u00edas con respecto a la consecuci\u00f3n de la santidad.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de los reinos b\u00e1rbaros se distinguen dos tipos de seglares: los que viven vinculados a un monasterio o iglesia, imitando de alg\u00fan modo la vida de los monjes y la masa del pueblo cristiano, que tiene una instrucci\u00f3n religiosa muy deficiente. Esta segunda categor\u00eda es muy poco apreciada.<\/p>\n<h3>2. En la baja edad media<\/h3>\n<h4>2.1. Momentos de decadencia del laicado<\/h4>\n<p>Se tiene la conciencia de que todos formamos un solo cuerpo en Cristo, una unidad; pero esta unidad est\u00e1 integrada por dos clases de personas: por una parte, est\u00e1n los cl\u00e9rigos y los monjes, que viven la relaci\u00f3n con Cristo y con el cielo de manera inmediata, total y literalmente y, por otra, est\u00e1n los laicos a quienes se concede usar de los bienes terrestres: el matrimonio, las posesiones, etc.<\/p>\n<p>En este contexto el matrimonio se suele presentar como una concesi\u00f3n a la debilidad humana, para evitar la fornicaci\u00f3n y para perpetuar la especie. A pesar de este enfoque se contin\u00faa diciendo que un cristiano casado puede superar en santidad a un cl\u00e9rigo o a un monje mediocres, pero esto es a titulo personal, no por el matrimonio sino a pesar de \u00e9l.<\/p>\n<p>En los ambientes monacales y clericales se sigue pensando que la santidad no es para los seglares y que el monje es el cristiano perfecto.<\/p>\n<p>En estas actitudes despreciativas influy\u00f3 el hecho de que generalmente los laicos eran analfabetos, no sab\u00edan lat\u00edn o estaban muy poco instruidos. Para algunos autores de la \u00e9poca, laico o lego es el hombre sin letras.<\/p>\n<p>Pero la causa principal de esta depreciaci\u00f3n fue la tendencia a jerarquizar los estados de vida seg\u00fan el patr\u00f3n de la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>La jerarqu\u00eda y los concilios de la \u00e9poca insisten en que los deberes de los seglares son:<\/p>\n<p>Respetar el clero y pagar los derechos e impuestos eclesi\u00e1sticos. Observar los deberes de caridad para con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Acudir al templo para escuchar las instrucciones y prescripciones de la Iglesia.<\/p>\n<p>Aprender y rezar todos los d\u00edas el padrenuestro, el avemar\u00eda y el credo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, insisten en la prohibici\u00f3n de administrar el bautismo, de distribuir la eucarist\u00eda, de meterse en asuntos eclesi\u00e1sticos y en discusiones teol\u00f3gicas. Un escritor de la \u00e9poca (H. de Romans) dec\u00eda que \u00ablos seglares no deben pretender escrutar los misterios de la fe porque esto est\u00e1 reservado para los cl\u00e9rigos. (9)<\/p>\n<h4>2.2 Revalorizaci\u00f3n del laico<\/h4>\n<p>A fines del s. XI y principios del XII aumenta la valoraci\u00f3n de los laicos. Algunos autores no definen ya la condici\u00f3n laical simplemente en relaci\u00f3n a los cl\u00e9rigos (laico = no cl\u00e9rigo), sino que la definen en s\u00ed misma, a partir del bautismo y de su lugar en la sociedad; afirman que los seglares, como verdaderos cristianos, han renunciado tambi\u00e9n al mundo y son, a su modo, \u00abregulares\u00bb, porque viven conforme a la regla del evangelio.<\/p>\n<p>El movimiento de reforma impulso sobre todo por Gregorio VII (1073\u20141085) cambi\u00f3 profundamente la conciencia sobre el papel de los seglares. Gregorio los utiliz\u00f3 contra los cl\u00e9rigos simoniacos e incontinentes, por ejemplo en la Pataria de Mil\u00e1n. El mismo papa aconsej\u00f3 a Hugo de Borgo\u00f1a (+ 1093) que no se hiciera monje, porque con ello pon\u00eda la b\u00fasqueda de su tranquilidad personal por encima de la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La creciente estima y promoci\u00f3n del laicado se fundamenta en las razones teol\u00f3gicas y en el progresivo acceso de los seglares a la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el primer lugar, domina fuertemente la conciencia de que por el bautismo todos los cristianos forman parte del Cuerpo de Cristo, participan de la realeza y del sacerdocio de Cristo y, por tanto, no han de ser puramente pasivos en la Iglesia, ni a\u00fan en la liturgia y la administraci\u00f3n de los sacramentos.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n religiosa de los fieles comienza a mejorar especialmente a partir del concilio de Letr\u00e1n (1215). Bastantes obispos mandas que se explique a los fieles en lengua vulgar y varias veces al a\u00f1o: los art\u00edculos de la fe, los mandamientos, los pecados capitales, las virtudes principales y los sacramentos.<\/p>\n<p>Se desarrolla mucho una \u00e9tica de las profesiones de los seglares, conscientes de que la salvaci\u00f3n individual se realiza en el oficio que cada uno tiene. (10).<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca aparecen varios tipos de laicos muy significativos: el caballero, el peregrino, el converso, el penitente, etc.<\/p>\n<p>Se produce una progresiva integraci\u00f3n de los caballeros andantes en la Iglesia, que bendice las armas de quienes toman como servicio la defensa de los pobres, las viudas, los monjes y la iglesia. El ideal que se les ofrece a estos caballeros es el de una vida religiosa en el mundo y en el servicio de las armas. Este servicio queda m\u00e1s integrado en la vida militante de la cristiandad con las cruzadas y las \u00f3rdenes militares. Las cruzadas ofrecen a los seglares la oportunidad de consagrar las propias fuerzas al servicio de Dios, tal como entonces se entend\u00eda.<\/p>\n<p>El caballero desarrolla, independientemente de la Iglesia y del clero, ciertos valores humanos y laicos altamente apreciados en la sociedad medieval: la fidelidad a s\u00ed mismo, a la caballer\u00eda y al c\u00f3digo de honor de \u00e9sta.<\/p>\n<p>El peregrino medieval, que se dirig\u00eda a los grandes santuarios de la cristiandad, como santiago de Compostela, en una figura del laico carism\u00e1tico entregado a la oraci\u00f3n y al sacrificio.<\/p>\n<p>Los hermanos conversos viven en los conventos permaneciendo en el estado laical.<\/p>\n<p>Por estos mismos a\u00f1os comienzan a desarrollarse movimientos seglares de vida espiritual caracterizados por el deseo de pobreza, de literalismo evang\u00e9lico, acompa\u00f1ados, a veces, de cr\u00edtica de los cl\u00e9rigos y de las instituciones eclesiales.<\/p>\n<p>Las \u00f3rdenes mendicantes que surgen tambi\u00e9n en esta \u00e9poca tienen un car\u00e1cter netamente laical. El mismo San Francisco y sus compa\u00f1eros no quieren ser sacerdotes.<\/p>\n<p>En los siglos 12 y 13 se difunden ampliamente los grupos de penitentes, se trata de hombres y mujeres que abrazan voluntariamente el \u00abestado de penitencia\u00bb. En estos grupos aparecen con claridad cu\u00e1l es el fundamento de la espiritualidad laical de la edad media: la penitencia, la conversi\u00f3n, la humildad, la pobreza de esp\u00edritu, unidas a los sufrimientos f\u00edsicos para revivir la pasi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>En el s. 13 se dan diversas cofrad\u00edas de flagelantes. En algunos lugares y en ciertas ocasiones los penitentes recorr\u00edan procesionalmente la ciudad flagel\u00e1ndose la espalda desnuda, implorando la misericordia divina y pidiendo la paz entre las facciones que estaban en lucha fratricida.<\/p>\n<p>La mayor parte de los fieles se santifica en el mundo, pero no a trav\u00e9s del ejercicio de la vida conyugal y familiar ni por medio del trabajo, sino mediante las obras de caridad. La espiritualidad del matrimonio se matrimonio se desconoce hasta San Francisco de Sales (1567\u20141622) y la teolog\u00eda del trabajo es un descubrimiento del s. 20.<\/p>\n<p>De los s. 11 y 12 son los primeros santos laicos: S. Homobono de Cremona y S. Gerardo de Monza, S. isidro Labrador, etc. El primero, casado y padre de familia, uni\u00f3 al trabajo de artesano su compromiso c\u00edvico y de g\u00fcelfo, la asistencia a los pobres y la catequesis, animado por la participaci\u00f3n diaria en la eucarist\u00eda. S. Gerardo, juntamente con otros seglares, se dedica a la asistencia de enfermos, especialmente de los leprosos. Es un t\u00edpico santo seglar. H\u00e9roe de la caridad, sostenido por un profundo esp\u00edritu de oraci\u00f3n; en el centro de su vida se encuentra un apasionado amor a Cristo y a sus miembros pobres y dolientes. S. isidro (1080\u20141130) obrero del campo, que uni\u00f3 a los trabajos de la labranza una profunda vida de oraci\u00f3n y la dedicaci\u00f3n a obras de caridad.<\/p>\n<p>En es s. 14 contin\u00faan existiendo cofrad\u00edas de penitentes, pero florecen, sobre todo, las de tipo caritativo y asistencial, que est\u00e1n cada vez con m\u00e1s frecuencia en manos de seglares. El concilio de Vienne (1311) estableci\u00f3 que la direcci\u00f3n de los hospitales no fuera confiada a cl\u00e9rigos sino a laicos expertos. Ya a lo largo del s. 13 los laicos, no del pueblo llano, sino burgueses y nobles, fueron arrebatando a los cl\u00e9rigos actividades ben\u00e9ficas, pol\u00edticas y de gesti\u00f3n municipal y tratando de ejercerlas cristianamente.<\/p>\n<p>E esta \u00e9poca numerosos cristianos se distinguieron en el campo filos\u00f3fico, pol\u00edtico, art\u00edstico, literario y religioso e hicieron sentir de varios modos su voz en la Iglesia; recordemos, por ejemplo, a Dante (+ 1311), grandioso poeta y magn\u00edfico int\u00e9rprete del alma medieval.<\/p>\n<p>De estos tiempos es tambi\u00e9n el gran misionero seglar Ram\u00f3n Lull que consagr\u00f3 su pluma de convertido y su misa vida a la evangelizaci\u00f3n de los mahometanos, muriendo lapidado en T\u00fanea en 1316.<\/p>\n<p>Catalina de Siena (+ 1380) quien, por fidelidad a su vocaci\u00f3n laical, rehus\u00f3 el matrimonio y la vida religiosa y fue un alma apost\u00f3lica que anunci\u00f3 el evangelio y las exigencias de la vida cristiana, incluso al papa y a la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en Italia hay 27 seglares canonizados que vivieron entre 1400 y 1520. Y junto a ellos hay en todo el mundo de esta \u00e9poca multitud de seglares que vivieron el evangelio con no menos radicalidad y han quedado en el olvido.<\/p>\n<p>Muchos cristianos se santificaron en su entrega generosa al servicio de los pobres y de los enfermos. Recordemos, por ejemplo a Santa Francisca Romana (+ 1440), esposa y madre, que recog\u00eda en su casa del Trast\u00e9vere a los pobres y que durante 35 a\u00f1os estuvo yendo a curar a los enfermos del hospital.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las cofrad\u00edas de tipo penitencial y caritativo \u2014 asistenciales, surgen otros grupos en los que las personas se asocian para vivir el evangelio, la \u00fanica regla del cristianismo, y alcanzar en el mundo la perfecci\u00f3n que los monjes tratan de conseguir en el monasterio. Muchos seglares se sienten tan cristianos como los monjes y desean abrazar \u00edntegramente la vida apost\u00f3lica al estilo de las primeras comunidades cristianas, leer la Biblia y anunciar el evangelio.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea vale la pena citar a G\u00e9rard Groote (+ 1384) quien cre\u00f3 un movimiento laical enteramente nuevo es decir, independiente del clero, pero que, a diferencia de otros movimientos fan\u00e1ticos, es disciplinado y ortodoxo. El movimiento se inspira en las primeras comunidades cristianas; sus miembros ganan la vida con su trabajo, viven \u2014 sin tener votos &#8211; los consejos evang\u00e9licos. Sus estatutos recomiendan la eucarist\u00eda, la comuni\u00f3n y la confesi\u00f3n frecuentes; su reuni\u00f3n semanal o mensual ten\u00eda el car\u00e1cter de revisi\u00f3n de vida a la luz de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, la espiritualidad de los fieles est\u00e1 a\u00fan contaminada por la ignorancia y el individualismo, por ciertos ritos m\u00e1gicos y f\u00f3rmulas supersticiosas propias de una \u00e9poca pesimista, asustada por el miedo a las epidemias, a la muerte y al demonio. Algunas veces, en cambio, se nutre y se purifica en las fuentes b\u00edblicas y lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>Existe la convicci\u00f3n de los laicos pueden vivir el evangelio en medio de los hombres, rechazando la l\u00f3gica del \u00abmundo\u00bb. Muy raramente se puede encontrar la idea de que la santidad se puede lograr no s\u00f3lo en el mundo, sino a trav\u00e9s del ejercicio cristiano de las actividades seculares (muy t\u00edmida y espor\u00e1dicamente). Tauler (+ 1361) habla de la \u00abmultitud de personas que van a Dios en las cosas y con las cosas\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque t\u00edmidamente, en esta \u00e9poca la mujer comienza a tener cierta relevancia en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>A pesar de que algunos grupos de laicos han logrado cierta autonom\u00eda, se est\u00e1 a\u00fan muy lejos de reconocer la esencial igualdad de las tres categor\u00edas: laicos, religiosos y cl\u00e9rigos y de dar a los laicos responsabilidades en la vida de la iglesia.<\/p>\n<p>El modelo de Iglesia jer\u00e1rquico \u2014 mon\u00e1rquica, que se vive tanto a escala universal como de di\u00f3cesis, rara vez permite a los laicos participar activamente en la vida de la Iglesia y asumir responsabilidades.<\/p>\n<h2><strong>III: Siglos XVI \u2014 XVIII<\/strong><\/h2>\n<p>Vamos a sintetizar los hechos m\u00e1s destacables de la historia del laicado a lo largo de este per\u00edodo que se inicia con el apogeo del humanismo y la violenta explosi\u00f3n de la reforma protestante y se cierra con la conmoci\u00f3n provocada en el mundo cristiano por la Revoluci\u00f3n Francesa y las ideas de la Ilustraci\u00f3n que ella difunde.<\/p>\n<p>1. La escuela naturalista del s. XII y posteriormente la filosof\u00eda tomista hab\u00edan puesto los fundamentos de la <b>estima del mundo <\/b>y de la actividad humana en \u00e9l. En la misma direcci\u00f3n actu\u00f3 despu\u00e9s el humanismo, afirmando la bondad de las cosas y exaltando el uso de los bienes de este mundo.<\/p>\n<p>El humanismo cristiano (Erasmo 1469\u20141536 es uno de los principales representantes), crea as\u00ed un contrapeso al pesimismo que destacaba la condici\u00f3n pecadora del hombre e impulsaba al desprecio y alejamiento del mundo.<\/p>\n<p>2. Los <b>reformadore<\/b><b>s <\/b>protestantes niegan toda diferencia esencial entre laicos, sacerdotes y monjes. Lucero en su llamado \u00abA la nobleza cristiana de la naci\u00f3n germ\u00e1nica\u00bb escrib\u00eda: \u00abTodos los cristianos pertenecen verdaderamente al estado eclesi\u00e1stico; no hay entre ellos m\u00e1s diferencia que la del oficio o ministerio&#8230; Esto se deriva de que tenemos todos un mismo bautismo, un mismo evangelio, una misma fe y somos todos cristianos del mismo modo. Y as\u00ed es que el que sale del bautismo puede gloriarse de haber sido ya consagrado sacerdote, obispo y papa, aunque no a todos incumba desempe\u00f1ar este ministerio&#8230; De ah\u00ed se sigue que laicos, sacerdotes, pr\u00edncipes, obispos y, como ellos dicen, cl\u00e9rigos y seculares, realmente no tienen en el fondo otra diferencia que del ministerio o servicio, y no la del estado\u00bb. (11)<\/p>\n<p>En respuesta a esta teor\u00eda, el concilio de Trento neg\u00f3 en\u00e9rgicamente que los fieles tengan el poder de administrar todos los sacramentos y reafirm\u00f3 la instituci\u00f3n divina de la jerarqu\u00eda (12).<\/p>\n<p>3. En este periodo se multiplican <b>la<\/b><b>s asociaciones laicales <\/b>dedicadas a la caridad y a la asistencia de pobres y enfermos. Se calcula que s\u00f3lo en Italia hab\u00eda en el s. XVI unas 1.800 cofrad\u00edas de este tipo.<\/p>\n<p>En el marco de estas asociaciones y fuera de ellas encontramos profesionales (m\u00e9dicos, abogados, notarios, etc.) que viven muy seriamente su compromiso cristiano de fe y de ayuda a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y lo mismo podemos decir de la cultura, del arte y de la literatura, donde encontramos creyentes laicos como Miguel \u00c1ngel, Rafael o Leonardo da Vinci.<\/p>\n<p>En el campo pol\u00edtico encontramos la extraordinaria figura de Tom\u00e1s Moro, canciller de Inglaterra, padre de familia, humanista y escritor que propugn\u00f3 la armon\u00eda entre humanismo y cristianismo; un hombre que se santific\u00f3 en el mundo de la acci\u00f3n, en medio de las intrigas de la corte, en el ejercicio del poder y que fue fiel a la fe cat\u00f3lica y de la Iglesia hasta el martirio.<\/p>\n<p>Tampoco falt\u00f3 la participaci\u00f3n de laicos muy cualificados en el concilio de Trento. El secretario del concilio, \u00c1ngelo Massarelli, era laico.<\/p>\n<p>S. Antonio M\u00aa Zacar\u00eda (+ 1539) crea una asociaci\u00f3n de matrimonios y los vincula a la espiritualidad y al apostolado de los religiosos fundados por \u00e9l. Esta asociaci\u00f3n tiene como objetivo la santificaci\u00f3n del estado matrimonial y la renovaci\u00f3n cristiana en la familia.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea de animaci\u00f3n y promoci\u00f3n del laicado hay que se\u00f1alar entre otras iniciativas similares, la fundaci\u00f3n de las \u00abcongregaciones marianas\u00bb por parte de los jesuitas (Roma 1563).<\/p>\n<p>En el s. XVI contin\u00faan surgiendo nuevas asociaciones. Entre ellas se puede mencionar la \u00abCongregaci\u00f3n del sant\u00edsimo Sacramento\u00bb de car\u00e1cter netamente laical, fundada en Francia en 1630. Sus miembros con abundancia de bienes econ\u00f3micos, promueven la moralizaci\u00f3n de los altos cargos del estado, la ortodoxia doctrinal, la asistencia a enfermos, prisioneros y condenados a trabajos forzados, las misiones rurales, etc.<\/p>\n<p>4. La <b>militanci<\/b><b>a apost\u00f3lica de los laicos. <\/b>Se admite, no sin dificultad, la acci\u00f3n apost\u00f3lica de los laicos junto a la de cl\u00e9rigos y religiosos. Es la \u00e9poca de la evangelizaci\u00f3n de los campos, de las damas catequistas, de las misiones.<\/p>\n<p>En los pa\u00edses donde est\u00e1 prohibida la acci\u00f3n de los cl\u00e9rigos, como el Jap\u00f3n o es muy dificultada con en Hungr\u00eda, son los seglares quienes mantienen la transmisi\u00f3n de la fe y sostienen la vida cristiana de la comunidad.<\/p>\n<p>Un cap\u00edtulo important\u00edsimo de la militancia apost\u00f3lica de los seglares so las \u00abmisiones de infieles\u00bb. En ellas, muy poco dotadas de sacerdotes, se ofrecen m\u00e1s posibilidades de acci\u00f3n a los laicos.<\/p>\n<p>S. Francisco Javier (1506\u20141542) crea en la India una organizaci\u00f3n de catequistas que se convierten en los l\u00edderes de las comunidades cristianas que \u00e9l va suscitando. El P. Alejandro Rhodes funda en Indochina la \u00abDomus Dei\u00bb, una instituci\u00f3n laical dedicada a la formaci\u00f3n de l\u00edderes seglares. Cre\u00f3 incluso un seminario para la formaci\u00f3n de los laicos en el que se segu\u00eda un plan formativo muy exigente. Durante varios siglos esta instituci\u00f3n y los seglares que en ella se formaron han constituido la verdadera osamenta de aquella cristiandad.<\/p>\n<p>No faltan casos de cristiandades que han sobrevivido sin sacerdotes. Por ejemplo, las poblaciones de Nueva Escocia (Canad\u00e1), privadas violentamente en el s. XVII de todos sus sacerdotes, o las comunidades cristianas de Nagasaki (Jap\u00f3n) que mantuvieron vivo su cristianismo durante dos siglos, desde 1660, a\u00f1o en que fuero martirizados todos los sacerdotes, hasta 1856.<\/p>\n<p>En la Iglesia de Vietnam que en 1658 contaba con 300.000 cat\u00f3licos y s\u00f3lo dos sacerdotes, un gran n\u00famero de laicos manten\u00eda viva la fe y la pr\u00e1ctica religiosa de los cristianos.<\/p>\n<p>Un caso \u00fanico en la historia de la iglesia es la comunidad cristiana de Corea, fundada por un laico, un literato Coreano que se bautiz\u00f3 en China y al regreso a su pa\u00eds en 1784 se dedic\u00f3 a evangelizar a sus compatriotas. Cuando diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, lleg\u00f3 el primer sacerdote de China, el P. Tsiu, la iglesia contaba ya con 4.000 fieles. Martirizado a los pocos a\u00f1os el P. Tsiu, la iglesia continu\u00f3 desarroll\u00e1ndose sin ning\u00fan sacerdote durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p><b>5. <\/b><b>Espiritualidad de los laicos. <\/b>El humanismo cristiano quiere purificar la vida cristiana de las devociones formalistas y de las pr\u00e1cticas religiosas puramente exteriores. Mira con simpat\u00eda las realidades terrenas y quiere vivir en ellas una vida de profunda uni\u00f3n con Dios sin ajustarse a las formas de vida y a las costumbres mon\u00e1sticas.<\/p>\n<p>La espiritualidad en a\u00f1os posteriores se centra en la aceptaci\u00f3n de la voluntad de Dios. El fundamento de la verdadera espiritualidad es el amor, concebido como el empe\u00f1o constante por agradar a Dios haciendo su voluntad. El libro cl\u00e1sico de espiritualidad de esta \u00e9poca es la \u00abIntroducci\u00f3n a la vida devota\u00bb, escrito por S. Francisco de sales en 1606 y dirigido a los seglares. En el pr\u00f3logo advierte que hasta la fecha casi todos los autores de libros de espiritualidad se dirig\u00edan a las personas apartadas de los asuntos terrenos o, por lo menos, han trazado caminos que llevan a un retiro absoluto del mundo. El, en cambio, se dirige a los que viven en las condiciones normales del mundo (13).<\/p>\n<p>En una carta a la Sra. Brulat dice: \u00abHay que amar lo que Dios ama: ahora bien, El ama nuestra vocaci\u00f3n, am\u00e9mosla tambi\u00e9n nosotros, y no perdamos tiempo en pensar en la de otros\u00bb.<\/p>\n<p>El obispo Francisco de sales se preocup\u00f3 m\u00e1s por los laicos que por el clero. Defendi\u00f3 tenazmente que la santidad es para todos, porque no es otra cosa que el amor a Dios y a los hombres y esto es perfectamente conciliable con cualquier profesi\u00f3n. A una esposa cristiana le escrib\u00eda: \u00abLos medios por los cuales se llega a la perfecci\u00f3n son distintos seg\u00fan la diversidad de vocaciones; las religiosas, las viudas y las casadas han de buscar la perfecci\u00f3n, mas no por los mismos medios\u00bb (14)<\/p>\n<p>En estos contextoS se produce una valoraci\u00f3n del matrimonio, no s\u00f3lo por obra de S. Francisco de Sales, sino tambi\u00e9n de otros grandes escritores del s. XVI, como Bossuet, Fenelon, etc. Pero al mismo tiempo la jerarqu\u00eda segu\u00eda defendiendo unas normas \u00e9ticas sumamente estrechas y cerradas, y en los ambientes afectados por el jansenismo se consideraba al estado matrimonial como \u00abla m\u00e1s baja de las condiciones de vida cristiana\u00bb (15)<\/p>\n<p>Se da en esta \u00e9poca un ideal muy exigente de oraci\u00f3n y, concretamente de oraci\u00f3n mental.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad y en la edad media la meditaci\u00f3n estaba unida a la lectura de la Biblia y al rezo de los salmos. En esta \u00e9poca se promueve la oraci\u00f3n mental y los tiempos expresamente dedicados a ella, tanto a la oraci\u00f3n met\u00f3dica y discursiva, como a la oraci\u00f3n afectiva y pasiva. Grandes santos y escritores contribuyeron a este apogeo de la oraci\u00f3n mental: Teresa de Jes\u00fas, Ignacio de Loyola, Francisco de Sales, etc.<\/p>\n<p>Se da tambi\u00e9n un gran aprecio de la direcci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Otro aspecto muy destacado de la espiritualidad es la abnegaci\u00f3n de s\u00ed mismo y la mortificaci\u00f3n. Existe una visi\u00f3n pesimista del mundo y se comparte la convicci\u00f3n de que es dif\u00edcil salvarse viviendo en \u00e9l.<\/p>\n<p>En realidad, en este per\u00edodo m\u00e1s que una espiritualidad laical, lo que se desarrolla es una espiritualidad de los laicos, es decir, la espiritualidad de los religiosas vivida por los laicos. Aunque exista una verdadera santificaci\u00f3n en el mundo, no existe plena secularidad (16).<\/p>\n<p>El mismo Francisco de Sales, a pesar de lo dicho arriba, de hecho los medios que \u00e9l aconsejaba a los laicos son los mismos de los religiosos, y en otra ocasi\u00f3n dice: \u00abLa verdadera perfecci\u00f3n no estriba en vivir en el mundo, sino en no gustarlo y deleitarse en \u00e9l\u00bb (17).<\/p>\n<p><b>6. <\/b><b>\u00bfY el pueblo llano? <\/b>Tanto la formaci\u00f3n de los laicos como su acci\u00f3n apost\u00f3lica y su espiritualidad se desarrollan entre las clases altas y cultas. El pueblo llano sigue siendo v\u00edctima de la ignorancia. Los estratos inferiores de la poblaci\u00f3n urbana y las poblaciones rurales no van m\u00e1s all\u00e1 del catecismo sentimental, de las primeras misiones populares y de la fidelidad a unas devociones con ciertos rasgos de superstici\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>IV: Siglo XIX<\/strong><\/h2>\n<h3><b>1. <\/b><b>Un<\/b><b>a Iglesia a la defensiva.<\/b><\/h3>\n<p>Las ideas de la ilustraci\u00f3n y de la Revoluci\u00f3n francesa contin\u00faan avanzando implacablemente en el siglo XIX. Profundamente laicistas, pretenden eliminar la religi\u00f3n o confinarla en la intimidad de las conciencias, sin que deba significar nada en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>La iglesia, sobre todo el clero y la jerarqu\u00eda que tanto hab\u00edan contado durante siglos en la vida p\u00fablica de Europa, son ahora objeto de hostilidad y descr\u00e9dito.<\/p>\n<p>La Iglesia, que se siente agredida, se repliega sobre s\u00ed misma para recuperar fuerzas, defenderse y defender al pueblo llano de la avalancha del secularismo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo se vuelve muy conservadora. Por rechazar el secularismo de la Ilustraci\u00f3n, rechaz\u00f3 tambi\u00e9n los valores positivos que indudablemente ten\u00eda, como los expresados con estas palabras: progreso, igualdad, libertad, fraternidad, democracia, entonces rechazadas y que hoy llenan la boca de todos los cristianos, cl\u00e9rigos y laicos.<\/p>\n<p>Hoy sentimos cierto rubor al leer la lista de los 80 errores condenados por el Papa P\u00edo IX en el \u00abSyllabus\u00bb (1864), el \u00faltimo de los cuales condena a quien diga que el papa deber\u00eda reconciliarse con y aceptar el liberalismo y la cultura moderna.<\/p>\n<p>Esta reacci\u00f3n es comprensible en una Iglesia que se siente perseguida. Pero con el rechazo del progreso y de la cultura moderna, con el cerrarse sobre s\u00ed misma, con el no ver en el mundo m\u00e1s que un enemigo y romper todo dialogo con \u00e9l, la Iglesia comprometi\u00f3 gravemente su misi\u00f3n de extender el Reino de Dios en el mundo. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, el Vaticano II har\u00e1 un gran esfuerzo por reanudar el di\u00e1logo con el mundo. De este empe\u00f1o es una extraordinaria muestra la constituci\u00f3n titulada \u00abLa Iglesia y el mundo actual\u00bb, GS.<\/p>\n<h3>2. Un laicado elitista y defensor de la iglesia<\/h3>\n<p>En cuanto a los laicos hay que distinguir entre la masa de los fieles y las \u00e9lites.<\/p>\n<p>2.1. Se ve a los fieles como presa f\u00e1cil de \u00abla peste del laicado\u00bb y existe un gran empe\u00f1o por defenderlos de tan grave peligro. Para protegerlos de una sociedad en progresiva secularizaci\u00f3n se crea una especie de doble de las actividades seculares: escuelas, universidades, hospitales, sindicatos, c\u00edrculos deportivos y de recreo, etc. Todos ellos de car\u00e1cter confidencial. De este modo se pretende crear espacios vitales en los que pueda entrar el secularismo.<\/p>\n<p>Los catecismos y los otros medios de ense\u00f1anza de la religi\u00f3n a las clases populares insisten en la noci\u00f3n de deber, en las pr\u00e1cticas religiosas, en el amor, respeto y obediencia a la jerarqu\u00eda, y vinculan la perfecci\u00f3n cristiana a la separaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Se da una notable difusi\u00f3n de las cofrad\u00edas y asociaciones de car\u00e1cter piadoso y ben\u00e9fico y est\u00e1n en auge algunas nuevas devociones como la del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda o la de S. Jos\u00e9.<\/p>\n<p>2.2. La Iglesia ya no pod\u00eda esperar ni libertad, ni apoyo de los pr\u00edncipes, como en otros tiempos, sino de la opini\u00f3n p\u00fablica que hab\u00eda ido adquiriendo gran poder e influencia. Son los hombres importantes de la sociedad, de la cultura y de la pol\u00edtica quienes pueden defender ahora a la Iglesia e influir como cristianos en la opini\u00f3n p\u00fablica, en la legislaci\u00f3n social, la beneficencia, los movimientos populares, etc.<\/p>\n<p>Efectivamente, el s. XIX est\u00e1 lleno de grandes figuras de cat\u00f3licos fervientes que luchan en defensa de la fe y de la Iglesia en todas estas \u00e1reas. Recordemos, por ejemplo a: Joseph Goerres (+ 1848) y Clemens Brentano (+ 1842), a J. de Maestre (+ 1821), de Boland (+ 1840) y a Chateubriand (+ 1848), a Charles de Montalembert (+ 1870), Federico Ozanam (+ 1853) y Louis Pasteur (+ 1895).<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a es una figura egregia Donoso Cort\u00e9s (+ 1853), que fue un adelantado del compromiso seglar cristiano en el mundo de la pol\u00edtica, de la diplomacia y de la filosof\u00eda. Otra gran figura, en la segunda mitad del s. XIX es Men\u00e9ndez Pelayo.<\/p>\n<p>En Italia tenemos A. Volta (+ 1827), A. Manzini (+ 1873), Contardo Ferrini. En Am\u00e9rica latina podemos citar a Garc\u00eda Moreno (+ 1875), presidente del ecuador. En el \u00e1rea de la justicia social: Armand de Mel\u00f3n (+ 1877), Albert de Mun (+ 1814), Le\u00f3n Harmel (+ 1815), G. Tionolo, el m\u00e1ximo representante del pensamiento social cat\u00f3lico en Italia, y los laicos de la Uni\u00f3n de Friburgo que cooperaron en la elaboraci\u00f3n de la primera gran enc\u00edclica social, la \u00abRerum Novarum\u00bb de Le\u00f3n XIII (1891).<\/p>\n<h3>3. Persistencia de la mentalidad clerical<\/h3>\n<p>Yves Congar resume la historia del laicado en el s. XIX con esta frase: \u00abHay laicos que son ap\u00f3stoles en una Iglesia todav\u00eda clerical que se defiende en un mundo en v\u00edas de secularizaci\u00f3n\u00bb (18).<\/p>\n<p>La jerarqu\u00eda y el clero apoyan las acciones de todos estos cristianos ejemplares, a veces con cierta desconfianza, y record\u00e1ndoles constantemente la sumisi\u00f3n a la Jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Hay bastante contradicci\u00f3n entre las iniciativas y compromisos apost\u00f3licos que de hecho van tomando los seglares, individualmente o en asociaciones, y la mentalidad del clero y de la jerarqu\u00eda sobre el papel del laicado. Incluso entre la doctrina y la praxis de la misma jerarqu\u00eda hay cierta contradicci\u00f3n. Vamos a citar algunos documentos del magisterio que expresan meridianamente esta mentalidad clerical que domin\u00f3 en el s. XIX y que sigue estando vigente hoy en muchos cl\u00e9rigos y laicos, a\u00fan despu\u00e9s del vaticano II.<\/p>\n<p>El esquema \u00abSupremi pastoris\u00bb del Vaticano I dice: \u00abNadie ignora que la Iglesia es una sociedad distinta, en la que Dios ha destinado a algunos a mandar y a otros a obedecer. Estos son los seglares, los otros son los cl\u00e9rigos\u00bb (19)<\/p>\n<p>En coherencia con este modo de pensar, ning\u00fan laico fue admitido al Concilio, ni siquiera como oyente, a pesar del haber tantas figuras ilustres en el laicado cat\u00f3lico. En esto el vaticano I se qued\u00f3 m\u00e1s atr\u00e1s que el concilio de Trento.<\/p>\n<p>P\u00edo IX repiti\u00f3 afirmaciones del mismo estilo en 1876 a los obispos del Brasil. Le\u00f3n XIII en su carta al card. Guibert (1885) dec\u00eda que \u00abes incontestable y absolutamente claro que en la Iglesia, por exigencia de su misma naturaleza, hay dos estados bien distintos: los pastores y la grey, esto es, los jefes y el pueblo. El primero tiene la funci\u00f3n de ense\u00f1ar, de gobernar y de dar a los hombres las leyes necesarias; el otro tiene el deber de someterse al primero, de obedecer, de cumplir sus \u00f3rdenes, de demostrarle respeto\u00bb.<\/p>\n<p>Continuando en esta misma l\u00ednea P\u00edo X, ya en 1906 dice que \u00abs\u00f3lo en el cuerpo pastoral residen el derecho y la autoridad&#8230; En cuanto a los fieles no tienen otro deber sino dejarse conducir y seguir, como reba\u00f1o d\u00f3cil, a sus pastores\u00bb (20)<\/p>\n<p>Mons. Talbot, un prelado ingl\u00e9s residente en Roma escrib\u00eda en 1867 a Mons. Manning: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el papel de los laicos? Ir a la caza, disparar, divertirse&#8230; Esto es de competencia suya. En cuanto a meterse en los asuntos de la Iglesia, no tienen ning\u00fan derecho\u00bb. Muy expedito tambi\u00e9n el obispo de Rouen: \u00ablos seglares no tienen la misi\u00f3n de ocuparse de los asuntos de la Iglesia; lo mejor que pueden hacer es rezar&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El Card. Gasquet (+ 1929) cuenta la conversaci\u00f3n de un misionero con un catec\u00fameno sobre el papel de los seglares en la iglesia. El misionero dice que es doble. Ponerse de rodillas delante del altar y sentarse delante del p\u00falpito,. El cardenal concluye: \u00abse olvidaba de otra tercera: echar mano de la cartera\u00bb (21)<\/p>\n<p>Muchos laicos comparten esta misma mentalidad clerical. As\u00ed Montlembert escrib\u00eda: \u00abNo soy m\u00e1s que un laico, responsable ante Dios y ante la iglesia solamente de mi salvaci\u00f3n personal\u00bb (ERrba.oc.385)<\/p>\n<p>Otros, en cambio, mantienen una postura cr\u00edtica, como el fil\u00f3sofo E. Le Roy quien se lamenta de que \u00aba los simples fieles les corresponda s\u00f3lo elk papel de los corderos de la candelaria, que se les bendice y se les esquila\u00bb.<\/p>\n<p>El gran convertido del s. XIX J. H. Newman (+ 1890), empe\u00f1ado en preparar l\u00edderes laicos para defender la doctrina cat\u00f3lica, constataba con amargura en una carta de 1873 que \u00aben toda Europa, por lo que he podido ver, hay eclesi\u00e1sticos cuya pol\u00edtica consiste en tener alejados a los laicos\u00bb.<\/p>\n<p>Ya en los primeros a\u00f1os del s. XX el obispo de Cremona, G. Bobomelli escrib\u00eda al card. Rampolla: \u00abHay laicos m\u00e1s instruidos en religi\u00f3n que muchos obispos y sacerdotes. \u00bfPor qu\u00e9 nos servirse tambi\u00e9n de ellos? \u00bfPor qu\u00e9 no o\u00edrles? \u00bfPor qu\u00e9 decirles: vosotros a callar y a obedecer?\u00bb Expresi\u00f3n de la contradicci\u00f3n de que hemos hablado entre la teor\u00eda y la praxis de la Iglesia es el constatar que l mismo papa p\u00edo X se manifestaba partidario de la colaboraci\u00f3n org\u00e1nica de los laicos con la jerarqu\u00eda en los m\u00e1s variados sectores.<\/p>\n<h3>4. Nuevos tipos de asociaciones laicales<\/h3>\n<p>En esta \u00e9poca se mantienen en su vigor las asociaciones de tipo devocional y caritativo ya existentes y surgen otras en estos mismos campos y en el \u00e1rea del apostolado. (Entonces apostolado era, ante todo, el apostolado de la palabra).<\/p>\n<p>As\u00ed en Tur\u00edn se funda en 1779 \u00abLa amistad cristiana\u00bb, que tiene como objetivo no s\u00f3lo la santificaci\u00f3n de sus miembros sino tambi\u00e9n la difusi\u00f3n de la buena prensa para combatir los errores.<\/p>\n<p>En Viena S. Clemente M\u00aa Hofbauer (+ 1820) cre\u00f3 un movimiento de restauraci\u00f3n cat\u00f3lica con una legi\u00f3n de disc\u00edpulos que alcanzaron gran relieve en el campo literario, filos\u00f3fico y pol\u00edtico. Este grupo se uni\u00f3 despu\u00e9s a \u00abLa Amistad Cat\u00f3lica\u00bb fundada en Tur\u00edn en 1817.<\/p>\n<p>Estamos en los precedentes de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. Se est\u00e1 produciendo un fen\u00f3meno nuevo: la intervenci\u00f3n de los seglares en sectores reservados hasta ahora al clero. En esta l\u00ednea hay que destacar la \u00abCongregaci\u00f3n\u00bb fundada en par\u00eds en 1801 y guiada en los primeros a\u00f1os por Montmorency \u2014 Laval (+ 1826), ministro de asuntos exteriores. Sus miembros pertenec\u00edan a la alta sociedad, pero actuaban entre las masas a trav\u00e9s de obras de beneficencia y apostolado en los hospitales y en las c\u00e1rceles y a favor de los obreros y por medio de la prensa y la propaganda de libros cat\u00f3licos entre la burgues\u00eda de las ciudades.<\/p>\n<p>La joven Paulina Jaricot (+ 1862) juega un papel importante en el nacimiento de una asociaci\u00f3n de car\u00e1cter misionero, la \u00abSociedad para la propagaci\u00f3n de la fe\u00bb (1822), destinada a un futuro fecundo en el mundo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo en las parroquias rurales se extienden con rapidez las \u00abHijas de Mar\u00eda\u00bb, vinculadas con la devoci\u00f3n de la medalla Milagrosa, que contar\u00e1n a final de siglo con 600.000 personas inscritas. Surgen otras muchas asociaciones de este estilo vinculadas a institutos religiosos.<\/p>\n<p>Gran influencia ha ejercido la \u00abSociedad de S. Vicente de Pa\u00fal\u00bb, iniciada por el seglar Federico Ozanam en 1833. Su finalidad es ayudar a los pobres, sin distinci\u00f3n alguna de clase, de raza o religi\u00f3n, con visitas a domicilio y contactos personales.<\/p>\n<p>S. Vicente Palloti (+ 1850) fund\u00f3 en 1835 en Roma la \u00abSociedad del Apostolado Cat\u00f3lico\u00bb, integrada por personas de todas las clases sociales. Ten\u00eda como objetivo difundir los principios del cristianismo en los lugares de vida y de trabajo. P\u00edo XI lo llam\u00f3 \u00abprecursor de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. En Italia es fundada en 1867 y en Espa\u00f1a en 1868.<\/p>\n<p>En este marco del s. XIX hay que situar a S. Antonio M\u00aa Claret. Entre los a\u00f1os 1847 y 1864 crea o promueve una docena de grupos y asociaciones laicales, todos ellos con marcado sentido apost\u00f3lico. Por ello P\u00edo XI ha podido llamarlo \u00abgran precursor de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre el tema: Claret y los seglares est\u00e1 prevista la publicaci\u00f3n de un folleto en esta misma colecci\u00f3n de subsidios.<\/p>\n<h2>V: <b>E<\/b><b>l laicado en el S. XX<\/b><\/h2>\n<h3>1. Persiste la mentalidad clerical y, al mismo tiempo, aumenta la participaci\u00f3n de los seglares en el apostolado<\/h3>\n<p>La visi\u00f3n jerarcol\u00f3gica de la Iglesia y la mentalidad clerical se resisten a ceder en la primera parte del s. XX, pero al mismo tiempo va aumentando la participaci\u00f3n de los seglares en las actividades de evangelizaci\u00f3n, aunque esta participaci\u00f3n se vea fundamentalmente como una concesi\u00f3n de la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Todav\u00eda en 1964 la situaci\u00f3n de los seglares en la iglesia es comparada con los proletarios en la sociedad. Pero se o\u00edan ya voces muy fuertes de protesta, incluso por parte de la jerarqu\u00eda, como la del Cardenal Saliege De Lyon (+ 1956) que dec\u00eda: \u00abSer\u00eda un error fatal para el futuro de la Iglesia querer conservar a los seglares en estado de feto\u00bb.<\/p>\n<p>La creciente participaci\u00f3n de los seglares en la evangelizaci\u00f3n se desarrolla sobre todo a trav\u00e9s de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica y de otras asociaciones. La<\/p>\n<p>A. C. fue diversific\u00e1ndose en distintas ramas: j\u00f3venes, adultos, hombres y mujeres, universitarios, obreros, etc. Y creci\u00f3 r\u00e1pidamente en todas las di\u00f3cesis y parroquias, gracias sobre todo al impulso dado por P\u00edo XI y P\u00edo XII.<\/p>\n<p>P\u00edo XI, llamado el Papa de la AC., la define como \u00abla participaci\u00f3n de los seglares en el apostolado jer\u00e1rquico\u00bb. P\u00edo XII ampli\u00f3 y precis\u00f3 esta f\u00f3rmula sustituyendo la palabra \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb por \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb. La participaci\u00f3n da por supuesto que el apostolado es misi\u00f3n propia de la jerarqu\u00eda y que los seglares cooperan a esta misi\u00f3n por concesi\u00f3n de la jerarqu\u00eda y no por exigencia de su misma vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Se da tambi\u00e9n un resurgir de las instituciones laicales vinculadas a las diversas familias religiosas: terciarios franciscanos, dominicos, cooperadores salesianos, comunidades de vida cristiana (antiguas Congregaciones Marianas), etc.<\/p>\n<p>En la primera mitad del s. XX surgen nuevas asociaciones y movimientos laicales, muchos de los cuales tienen influencia en la vida de la Iglesia. Citemos algunos:<\/p>\n<p>El \u00abOpus Dei\u00bb, fundado en 1928 por Jos\u00e9 M\u00aa Escriv\u00e1 (+ 1975) con el objetivo de empe\u00f1arse en que \u00abla clase que se llama intelectual y aquella que, bien en raz\u00f3n de la sabidur\u00eda por la que se distingue, bien por los cargos que ejerce, bien por la dignidad con que se destaca, es directora de la sociedad civil, se adhiera a los preceptos de N. S. Jesucristo y los lleve a la pr\u00e1ctica\u00bb (23)<\/p>\n<p>Nacen en esta \u00e9poca varios movimientos matrimoniales y familiares, como los \u00abEquipos de Ntr. Sra.\u00bb, fundados por H. Caffarel en 1939 o el Movimiento Familiar Cristiano, creado en Buenos Aires en 1948 por obra de un matrimonio.<\/p>\n<p>Hay que mencionar tambi\u00e9n los \u00abCursillos de Cristiandad\u00bb, nacidos en 1949 en Mallorca (Espa\u00f1a), el movimiento juvenil \u00abOasis\u00bb creado por el P. Rotonda en Roma (1950) y los \u00abFocolarini\u00bb, iniciados por Chiara Lubich en 1948, presentes hoy en m\u00e1s de 130 pa\u00edses (24)<\/p>\n<p>Un papel muy importante en la evangelizaci\u00f3n ha tenido el laicado misionero, tanto el nativo como el enviado por las iglesias. En muchos lugares de misi\u00f3n los catequistas nativos han sido con frecuencia evangelizadores m\u00e1s eficientes que los misioneros venidos de fuera. Los catequistas son un cap\u00edtulo important\u00edsimo de la historia de las misiones cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>En muchos pa\u00edses de vieja cristiandad han surgido instituciones para formar y enviar misioneros seglares o directamente pastorales. Tambi\u00e9n ellos han prestado un gran servicio a la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>Durante la primera mitad del s. XX hay figuras de gran relieve en el laicado cristiano. Las exigencias de brevedad nos obligan a mencionar s\u00f3lo algunos nombres: P. G. Frassati (+ 1925), Antonieta Giacomeli, reivindicadota incansable del laicado como fuerza activa en la vida de la Iglesia; Armida Brelli, fundadora en 1918 de la Juventud Femenina de A. C. en Italia y m\u00e1s tarde, junto con el P. Gemelli, de la Universidad Cat\u00f3lica del Sacro Cuore.; Giorgio La Pira (+ 1977), el \u00abalcalde santo de Florencia\u00bb, promotor de la paz y de la civilizaci\u00f3n cristiana, pobre con los pobres de la ciudad, embajador de gracia en pa\u00edses del este.<\/p>\n<p>Estadistas cat\u00f3licos de gran categor\u00eda como A. De Gasperi (+ 1954) y Robert Schumann (+ 1963), hombre de Dios en el dif\u00edcil mundo de la pol\u00edtica; pensadores y escritores como Jacques Maritain (+ 1973) y Jean Guitton.<\/p>\n<p>Elizabeth Leseur (+ 1914) vivi\u00f3 con radicalidad evang\u00e9lica en medio del ambiente de la burgues\u00eda francesa. Ch. P\u00b4guy (+ 1914) \u00abpoeta de los misterios cristianos\u00bb e inspirador de la literatura cat\u00f3lica de nuestros tiempos; Mario Go\u00f1i (+ 1937), Magdeleine Delbr\u00ebl (+ 1963) y Adriana von Speyr (+ 1967) convertida al catolicismo en 1940, casada, m\u00e9dico, escritora y mistica. De ella dice el gran te\u00f3logo contempor\u00e1neo H. Urs von Baltasar que es \u00abun fen\u00f3meno excepcional en la historia de la Iglesia y su obra teol\u00f3gica es mucho m\u00e1s importante que la m\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Los Institutos Seculares son una forma de vida laical que nace oficialmente en la Iglesia con constituci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abProvida Mater\u00bb (1947).<\/p>\n<p>Mucho tiempo antes hubo intentos de crear grupos de cristianos que vivieran en el mundo la vida consagrada, incluso con los cl\u00e1sicos votos de obediencia, castidad y pobreza. Ya Sta. Angela Mereci (+ 1540) intent\u00f3 constituir una asociaci\u00f3n de personas consagradas a Dios que continuaran viviendo en el propio ambiente social. Ha habido otros muchos intentos, entre los que cabe se\u00f1alar las Hijas del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, cuya regla de vida escribi\u00f3 el P. Claret en 1850.<\/p>\n<p>Los proyectos se intensifican en la primera mitad del s. XX, a pesar de que la Santa Sede se resiste a admitir esta forma de vida laical. En 1938 el Santo Oficio mand\u00f3 retirar un libro del P. Gemelli que propugnaba la creaci\u00f3n de los institutos seculares. La Santa Sede pretend\u00eda que fueran asociaciones con finalidad apost\u00f3lica, pero no una forma de vida consagrada en el mundo.<\/p>\n<p>P\u00edo XII con la Provida Mater\u00bb, a cuya elaboraci\u00f3n tan decisivamente cooper\u00f3 el Card. Larraona, abri\u00f3 de par en par las puertas de la Iglesia a esta forma de vida que el esp\u00edritu estaba suscitando por todas partes. Pablo VI fue clarificando en sucesivas intervenciones la naturaleza de los Institutos Seculares, buscando su raz\u00f3n de ser en el ansia profunda de una s\u00edntesis entre la plena consagraci\u00f3n de la vida seg\u00fan los consejos evang\u00e9licos y la plena responsabilidad de una presencia y de una acci\u00f3n transformadora dentro del mundo.<\/p>\n<h3>2. \u00bfQu\u00e9 hizo posible el giro copernicano del Concilio vaticano II?<\/h3>\n<p>Con el Concilio Vaticano II la doctrina oficial de la Iglesia sobre el laicado ha dado un giro de 180 grados. La mentalidad del colegio episcopal no hac\u00eda esperar un cambio de tal magnitud. Hay que ver en ello, ante todo, la acci\u00f3n del esp\u00edritu empe\u00f1ado en devolver a los seglares la parte que les corresponde en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Sin embargo, no se trata de una acci\u00f3n fulminante del esp\u00edritu ni de un cambio improvisado, sino preparado a lo largo de muchos a\u00f1os por el trabajo<\/p>\n<p>\u2014 no siempre bien visto \u2014 de algunos te\u00f3logos y pensadores, cl\u00e9rigos y laicos, y por la praxis apost\u00f3lica de muchos seglares.<\/p>\n<p>Entre los hombres que han hecho posible la nueva visi\u00f3n del concilio sobre los seglares vamos a mencionar \u00fanicamente dos: el P. Yves Congar y el seglar Jacques Maritain, conscientes de que hay muchos otros de gran talla.<\/p>\n<p>Y. Congar publica en 1953 una obra que va ejercer gran influencia: \u00abJalones para la teolog\u00eda del laicado\u00bb. El pensamiento de Congar fue sustancialmente asumido por el concilio.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de Maritain a lo largo de 30 a\u00f1os ha penetrado en la conciencia de muchos intelectuales cat\u00f3licos de nuestro tiempo. Su ejemplaridad de vida y de pensamiento lo convierte en \u00abel m\u00e1s grande maestro del laicado de los tiempos modernos\u00bb. No dej\u00f3 de plantearse durante toda su vida el problema de la situaci\u00f3n de los laicos en el interior de la Iglesia y del mundo. Ha insistido en la llamada universal a la santidad y en la animaci\u00f3n evang\u00e9lica de las estructuras seculares. Ha sostenido la laicidad como dimensi\u00f3n esencial de la Iglesia misma en su misi\u00f3n salv\u00edfica.<\/p>\n<p>Por encima de unos autores concretos, hay que destacar los dos elementos o marcos doctrinales que han ejercido una influencia decisiva en la promoci\u00f3n del laicado: una nueva visi\u00f3n del mundo y de la relaci\u00f3n de la Iglesia con \u00e9l y una nueva visi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<h4>2.1. Una nueva visi\u00f3n del mundo y de la relaci\u00f3n de la Iglesia con \u00e9l.<\/h4>\n<p>El enfrentamiento entre la Iglesia y el mundo ha impedido durante mucho tiempo el plantear adecuadamente la cuesti\u00f3n del laicado cat\u00f3lico, que adhiere su pleno sentido y su fuerza cuando se tiene delante un mundo que es verdaderamente mundo, y cuando \u00e9ste y la Iglesia no est\u00e1n enfrentados, sino en di\u00e1logo, teniendo como meta el Reino de Dios, punto de convergencia de la Iglesia y del mundo. Esta referencia a la meta que Dios ha querido para su creaci\u00f3n es necesaria para que las realidades terrestres puedan tener sentido cristiano.<\/p>\n<p>S\u00f3lo desde esta vis\u00f3n se puede comprender c\u00f3mo los miembros del Pueblo de Dios que, por su estado de vida, construyen el mundo realizando las tareas temporales, pueden santificarse, no retir\u00e1ndose del mundo, sino en el ejercicio mismo de esas tareas.<\/p>\n<p>El encuentro y la experiencia de Dios no se dan s\u00f3lo en lo sobrenatural trascendente sino tambi\u00e9n en el mundo, porque Dios est\u00e1 presente en la historia de los hombres. El Vaticano II afirmar\u00e1 que la vocaci\u00f3n celeste del cristianismo, en lugar de apartarlo del compromiso temporal, le urge m\u00e1s a \u00e9l (cf. GS. 34, 39, 42, 43, 57).<\/p>\n<p>No se puede ocultar que esta nueva visi\u00f3n comporta el riesgo de olvidar, por una parte, la especificidad del \u00e1mbito religioso y, por otra, la realidad de un aspecto del \u00abmundo\u00bb que no lleva a Dios y, por tanto, la verdad y el valor de la tradici\u00f3n asc\u00e9tica en la b\u00fasqueda de la uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<h4>2.2. Una nueva visi\u00f3n de la Iglesia<\/h4>\n<p>La doctrina sobre los seglares (laicolog\u00eda) forma parte de la Ecleciolog\u00eda y su suerte depende del modo de entender la Iglesia. As\u00ed, en un modelo de la Iglesia societario en el que la misi\u00f3n eclesial est\u00e1 confiada \u00fanicamente a la jerarqu\u00eda, es l\u00f3gico considerar a los seglares \u00fanicamente como objeto de la misi\u00f3n de la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n de los seglares cambia radicalmente cuando se ve a la Iglesia como Cuerpo de Cristo, en el que cada miembro tiene un servicio que prestar a la misi\u00f3n com\u00fan (25) o como Pueblo de Dios que camina en la historia guiado y dinamizado por el esp\u00edritu; pueblo en el que todos son diferenciadamente corresponsables, es decir, cada uno seg\u00fan el don recibido del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de la Iglesia como Pueblo de Dios, que ha recibido el espaldarazo definitivo del vaticano II, se ha ido configurando a lo largo de muchos a\u00f1os. (26).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la Iglesia, m\u00e1s que una sociedad con miembros desiguales, como hab\u00edan dicho reiteradamente los papas en el s. XIX y en los primeros a\u00f1os del XX, es una comunidad en la que todos tienen la misma dignidad y todos son corresponsables. Eso si, hay diversidad de servicios, como en todo pueblo bien organizado; y uno de ellos, sin duda important\u00edsimo, es el de la jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>La Iglesia es esencialmente carism\u00e1tica, porque el Esp\u00edritu la gobierna y dinamiza con sus dones (carismas). Porque todos somos miembros del Pueblo de Dios y porque todos tenemos carismas, todos tenemos que ser agentes en la Iglesia. La pertenencia a la comunidad y a los carismas recibidos son fuente de corresponsabilidad y de compromiso eclesial. La Iglesia es un grupo de creyentes a quienes se ha entregado solidariamente la responsabilidad del Evangelio para vivirlo, anunciarlo y realizarlo en el mundo. La misi\u00f3n de la Iglesia no ha sido confiada a la jerarqu\u00eda, sino a todo el Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>El hecho de el Vaticano II considere a la Iglesia, ante todo, como Pueblo de Dios y que la LG., hable primero del Pueblo de Dios y despu\u00e9s de las diversas vocaciones (carismas) y servicio que hay en \u00e9l (jerarqu\u00eda, laicos, religiosos) es una revoluci\u00f3n copernicana tal que las afirmaciones hechas por los papas medio siglo antes nos parecen arqueol\u00f3gicas.<\/p>\n<h3>3. Los seglares en los documentos del Vaticano II<\/h3>\n<p>Son cuatro los documentos que se refieren m\u00e1s ampliamente a los seglares:<\/p>\n<ol>\n<li>La constituci\u00f3n sobre la Iglesia (LG) en su cap\u00edtulo 4\u00b0, nn. 30\u201438, describe el ser y la misi\u00f3n del laico en la Iglesia. En el cap\u00edtulo 2\u00b0 habla del Pueblo de Dios y en el 5\u00b0 de la vocaci\u00f3n de todos a la santidad.<\/li>\n<li>La constituci\u00f3n sobre la Iglesia en el mundo actual (GS) afirma que la Iglesia existe para extender el Reino de Dios en el mundo y que ha de actuar en \u00e9l con actitud de di\u00e1logo y de servicio. Se abren aqu\u00ed a los seglares inmensos espacios de acci\u00f3n en todos los campos de la vida y de la actividad humana.<\/li>\n<li>El decreto sobre el apostolado de los seglares (AA) est\u00e1 enteramente dedicado a este tema. Habla de la vocaci\u00f3n de los seglares al apostolado, de los objetivos a conseguir, de los diferentes campos y formas de apostolado, de la coordinaci\u00f3n y de la formaci\u00f3n para el apostolado.<\/li>\n<li>El decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia (AG) insiste en el compromiso de evangelizaci\u00f3n de los seglares en las zonas de misi\u00f3n mediante el anuncio del evangelio y la promoci\u00f3n humana y asegura que la Iglesia local no se puede considerar constituida sin la presencia y colaboraci\u00f3n de un laicado cristiano aut\u00e9ntico.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En opini\u00f3n de algunos te\u00f3logos, en los documentos conciliares emerge a veces una Ecleciolog\u00eda de tipo mon\u00e1rquico \u2014 jer\u00e1rquica y se advierte con frecuencia que el centro de la Iglesia sigue estando en la jerarqu\u00eda, la cual reconoce \u00abtambi\u00e9n\u00bb una participaci\u00f3n de los seglares en la realidad eclesial (27). La doctrina conciliar sobre los seglares adolece de cierta ambig\u00fcedad. En ella se mezclan la apertura al futuro con intentos de mantener el pensamiento tradicional (28)<\/p>\n<h3>4. El posconcilio<\/h3>\n<p>El Vaticano II significa un gran avance en la promoci\u00f3n del laicado, pero ser\u00eda ingenuo pensar que con \u00e9l hemos alcanzado la meta en la promoci\u00f3n de los seglares. El concilio no es punto de llegada y basta, sino que es tambi\u00e9n punto de partida para nuevas etapas del itinerario.<\/p>\n<p>Muchas Iglesias locales y continentales, en fidelidad al concilio, han tratado de impulsar al laicado. Recordemos por su significaci\u00f3n las reuniones de la Conferencia Episcopal latinoamericana en Medell\u00edn (1968) y en Pueblo (1979), que han recogido, desarrollado y aplicado al continente latinoamericano la doctrina conciliar sobre los laicos.<\/p>\n<p>Se trata de un proceso lento que encuentra dificultades y que no siempre supera la tentaci\u00f3n de dar pasos atr\u00e1s. A los 20 a\u00f1os del Concilio todav\u00eda muchos cat\u00f3licos \u2014 probablemente la mayor\u00eda, y tanto laicos como cl\u00e9rigos \u2014 est\u00e1n convencidos de que los ministros que han recibido la ordenaci\u00f3n sagrada son los jefes indiscutibles, los responsables y los que tienen la \u00faltima palabra. Esta mentalidad ampliamente difundida es quiz\u00e1s la mayor dificultad para la promoci\u00f3n al laicado.<\/p>\n<p>Un aspecto de la promoci\u00f3n eclesial de los seglares es el incipiente desarrollo de los ministerios laicales iniciado con el motu proprio \u00abMinisteria quaedam\u00bb (1972) de Pablo VI.<\/p>\n<p>La Iglesia entera, y cada Iglesia local, es comunidad ministerial, porque es una comunidad carism\u00e1tica en la que cada uno ha recibido dones del esp\u00edritu en orden a prestar diversos servicios. Cuando estos servicios son oficialmente reconocidos y \u00abconferidos\u00bb se llaman \u00abministerios\u00bb. Los ministerios laicales no deben entenderse ni por encima ni al lado de la comunidad, sino en la comunidad. Cuando se entienden por encima de ella se corre el riesgo de caer en un clericalismo de laicos.<\/p>\n<p>En este sentido es atinada la observaci\u00f3n de B. Cooke: \u00abAunque es cierto que son cada vez m\u00e1s laicos comprometidos en algunas actividades pastorales, antes reservadas a los eclesi\u00e1sticos&#8230;, sin embargo es dif\u00edcil valorar este desarrollo, especialmente si se tiene en cuenta la difusi\u00f3n de programas diaconales. \u00bfSe quiere acaso reconocer el discernimiento, la intuici\u00f3n, la responsabilidad y la igualdad de toda la comunidad cristiana o estamos, frente a un extensi\u00f3n del \u00abclero\u00bb, que engloba profesionales de la religi\u00f3n ordenados y tambi\u00e9n algunos no ordenados\u00bb (29)<\/p>\n<h3>5. Los movimientos laicales en la segunda mitad del s. XX.<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s del concilio han surgido en la Iglesia nuevos movimientos laicales a trav\u00e9s de los cuales se est\u00e1n realizando grandes avances en la promoci\u00f3n del laicado. Dice el Card. Ratzinger: \u00abLo que abre la esperanza a nivel de la Iglesia universal&#8230; Es el surgir de nuevos movimientos que nadie ha proyectado, sino que han brotado espont\u00e1neamente de la vitalidad interior de la fe misma. Se manifiesta en ellos, aunque sea humildemente algo as\u00ed como una primavera de Pentecost\u00e9s en la Iglesia. Me refiero al Movimiento Carism\u00e1tico, a los Cursillos, al Movimiento de los Focolares, a las Comunidades Neocatecumenales, a Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n, etc.\u00bb (30).<\/p>\n<p>Junto a los movimientos citados por el card. Ratzinger podemos se\u00f1alar algunos otros, incluso m\u00e1s significativos, como las Comunidades Eclesiales de Base, nacidas en Am\u00e9rica Latina a ra\u00edz del Concilio y difundidas r\u00e1pidamente por todo el mundo. S\u00f3lo en Brasil hay m\u00e1s de cuatro millones de personas que viven su fe y su compromiso cristiano en el seno de las CEB.<\/p>\n<p>Tanto las CEB como otros tipos de peque\u00f1as comunidades cristianas son el lugar m\u00e1s adecuado para la participaci\u00f3n y corresponsabilidad de seglar en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Merece citarse tambi\u00e9n como excepcional experiencia de comuni\u00f3n interconfesional el Concilio de los J\u00f3venes y todo el movimiento ecum\u00e9nico suscitado en torno a Taiz\u00e9 (31).<\/p>\n<h2>Notas<\/h2>\n<p>(1) Y. Congar, \u00abLaic et Laicat\u00bb, Dictionnaire de Spiritualit\u00e9 IX (Paris 1976 81.<\/p>\n<p>(2) Apologeticum 32, 4\u20146<\/p>\n<p>(3) Apologeticum 42, 1\u20143<\/p>\n<p>(4) PG. 632, 67\u201468<\/p>\n<p>(5) Cf. PG, 60, 339; PG, 48, 536.<\/p>\n<p>(6) Pl, 50, 434.<\/p>\n<p>(7) D. Borobio, Ministerios laicales, Madrid 1984, 59<\/p>\n<p>(8) Y. Congar, o.c. 84<\/p>\n<p>(9) A. M. Erba, Storia del laico, Dizionario di Spiritualita del Laici (Milano 1981) 369\u2014393.<\/p>\n<p>(10) Y. Congar, o.c. 90<\/p>\n<p>(11) W. A. 6, 407 s.<\/p>\n<p>(12) Cf. S. Francisco de Sales, Obras Selectas, BAC Madrid 1953, I 41<\/p>\n<p>(13) S. Francisco de Sales, o.c. II 767.<\/p>\n<p>(14) Y. Congar, o.c. 95.<\/p>\n<p>(15) Y. Congar, o.c. 94.<\/p>\n<p>(16) S. Francisco de Sales, o.c. II 776.<\/p>\n<p>(17) Y. Congar, o.c. 98.<\/p>\n<p>(18) \u00abSupremi Pastoria\u00bb, n. 10<\/p>\n<p>(19) \u00abVehementer Nos\u00bb, n. 9-10<\/p>\n<p>(20) A. M. Erba, o.c. 385<\/p>\n<p>(21) A. M. Erba, o.c. 387.<\/p>\n<p>(22) Constituciones, Roma 1950, c. 1 &amp; 3,2<\/p>\n<p>(23) Cf. A. Favale, Movimwenti ecclesiali contemporenie, Roma 1980<\/p>\n<p>(24) Ya el esquema del Vaticano I (1890) sobre la Iglesia titulaba el cap\u00edtulo primero: \u00abLa Iglesia es el Cuerpo de Cristo\u00bb. La carta magna de la concepci\u00f3n de la Iglesia como Cuerpo de Criusto es la enc\u00edclica de P\u00edo XII \u00abMystici Corporis\u00bb (1943)<\/p>\n<p>(25) Ya en 1940 3l te\u00f3logo M. D. Koster propon\u00eda la expresi\u00f3n \u00abPueblo de Dios\u00bb como la m\u00e1s adecuada para expresar la realidad de la iglesia.<\/p>\n<p>(27) M. Keller, Teolog\u00eda del Laicado, en Mysterium Salutis, VIII, 491, Brescia 1975.<\/p>\n<p>(28) M. Keller, o.c. 500<\/p>\n<p>(29) B. Cook, Concilium, ed. Italiana Xxi (1985) 565.<\/p>\n<p>(30) V. Messori, J. Ratzinger, Rapporto sulla FEDE, Roma 1985, 41.<\/p>\n<p>(31) Cf. A Favale, o.c.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n La historia no s\u00f3lo nos da a conocer el pasado, sino que nos ofrece lecciones de insospechada validez para el presente y nos ayuda a afrontar el futuro con clarividencia. 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