{"id":119413,"date":"2013-04-06T07:14:10","date_gmt":"2013-04-06T05:14:10","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=119413"},"modified":"2016-07-26T19:19:16","modified_gmt":"2016-07-26T17:19:16","slug":"san-vicente-de-paul-fundador","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-fundador\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal, fundador"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/saint-vincent-de-paul-111.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-96029\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/saint-vincent-de-paul-111-197x300.jpg?resize=197%2C300\" width=\"197\" height=\"300\" \/><\/a>La Comunidad de las Hijas de la Caridad y su estilo emi\u00adnentemente apost\u00f3lico, no han sido creaciones espont\u00e1neas, que podr\u00edan estudiarse y profundizar independientemente de todo con\u00adtexto. Antes de ser una Instituci\u00f3n, fue una etapa en el recorrido de Vicente de Pa\u00fal. Pero, para hacernos una idea justa de la Compa\u00f1\u00eda, es preciso comenzar por el hombre y por la historia de los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda. Es lo que les propongo iniciar en la primera parte de nuestro estudio.<\/p>\n<p>Su Comunidad, puede que mucho m\u00e1s que la Congrega\u00adci\u00f3n de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, me parece ser como el eco y el reflejo de la personalidad del Se\u00f1or Vicente. Es, sin duda, la fundaci\u00f3n que mejor lo revela, en su originalidad, en su valent\u00eda, en su equilibrio y en su eficacia.<\/p>\n<p>Incluso, evocar r\u00e1pidamente a Vicente de Pa\u00fal es seguramente la mejor manera de prepararles para comprender en profundidad su Comunidad, a la que transmiti\u00f3 lo mejor de su personalidad.<br \/>\nDesgraciadamente, y con frecuencia lo he subrayado, no conocemos demasiado al hombre, al Se\u00f1or Vicente. Durante nuestra formaci\u00f3n, se nos ha hecho descubrir demasiado r\u00e1pido su santidad y sus virtudes. Hemos sabido que fue mortificado antes de descubrir que hab\u00eda sido sensible y c\u00f3mo lo hab\u00eda sido; hemos aprendido cu\u00e1l hab\u00eda sido su renuncia a los v\u00ednculos familiares, antes de preguntarnos si hab\u00eda amado a su familia y c\u00f3mo la hab\u00eda amado&#8230;y as\u00ed sin interrupci\u00f3n. Este m\u00e9todo me parece ser decepcionante y peligroso para el estudio de cualquier santidad. Pero es particularmente nefasto, para los que deseen interesarse por san Vicente y su personalidad humana, tan determinante y tan rica.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo delimitar semejante complejidad en tan poco tiempo? Ten\u00addremos que contentarnos con unas r\u00e1pidas pinceladas que permitir\u00e1n, as\u00ed lo espero, una especie de esbozo suficientemente instructivo.<\/p>\n<p>En primer lugar, por lo que se refiere a los or\u00edgenes sociales y fa\u00admiliares de Vicente de Pa\u00fal, factores siempre importantes para un hombre o una mujer, no olvidemos nunca que Vicente era campesino, gasc\u00f3n y pobre.<\/p>\n<h2><strong>I. Los or\u00edgenes sociales y familiares de san Vicente<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>Campesino<\/strong><\/h3>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas veces el Se\u00f1or Vicente recuerda esta caracter\u00edstica de sus or\u00edgenes! Con frecuencia, nos quedamos solamente con el aspecto humildad o humillaci\u00f3n, porque como dec\u00eda antes, se tiene mucha prisa por llegar a la santidad. Pero existe ah\u00ed una realidad psicol\u00f3gica de importancia y en los trece vol\u00famenes de cartas y conferencias de san Vicente, encontra\u00admos frecuentemente una mentalidad y unos reflejos rurales. Por ejemplo, los encontramos, en lo que equivocadamente se ha llamado su lentitud, o tambi\u00e9n en su actitud, sus reacciones con respecto al dinero, a los grandes, o incluso en su manera de hablar de la Providencia y de sus fundaciones, como un campesino habla de sus campos o de sus cosechas.<\/p>\n<p>Si insisto sobre este aspecto campesino o rural de Vicente de Pa\u00fal, es porque marc\u00f3 profundamente a la Comunidad. Su fundador era un cam\u00adpesino y lo fue hasta su muerte en 1660. Como por casualidad, las dos experiencias m\u00e1s importantes de su vida, Gannes y Ch\u00e1tillon, tuvieron lugar en un contexto rural. Lo que para ustedes es m\u00e1s importante es que las primeras generaciones de Hermanas, despu\u00e9s de Margarita Naseau, fueron casi exclusivamente campesinas.<\/p>\n<p>Por consiguiente, no es de extra\u00f1ar que en una de sus m\u00e1s bonitas conferencias, san Vicente les propusiera como ideal, el esp\u00edritu y las virtudes de las buenas aldeanas.<\/p>\n<h3><strong>Gasc\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal era tambi\u00e9n gasc\u00f3n y lo fue durante toda su vida. Era consciente y estaba orgulloso de ello, sabiendo perfectamente lo que esto quer\u00eda decir. Veamos una prueba entre otras muchas, extra\u00edda de su correspondencia. Dirigi\u00e9ndose a Fermin Get, Superior en Marsella, quien por un asunto que trataba no dec\u00eda m\u00e1s que una parte de la verdad, Vicente asombrado le dice: <em>\u00abLe ruego, padre, que me permita preguntarle por qu\u00e9 <\/em><em>motivos me ocult\u00f3 usted lo que me dec\u00eda en su \u00faltima carta, que hab\u00eda pedido prestadas mil doscientas libras a los se\u00f1ores administradores del hospital&#8230; Le confieso, padre, que me he quedado sorprendido, porque se trataba de algo que no ocurr\u00eda desde hac\u00eda tiempo. Si fuera usted gasc\u00f3n o normando, no me parecer\u00eda extra\u00f1o; pero que un picardo y una persona de las m\u00e1s sinceras que conozco en la compa\u00f1\u00eda me haya ocultado esto, es algo que no puedo imaginarme\u00bb (SV- <\/em>V, 181). De estas l\u00edneas, evidentemente no tenemos que sacar la conclusi\u00f3n de que el Se\u00f1or Vicente, habitualmente, s\u00f3lo dec\u00eda la mitad de la verdad. Pero los veinticinco a\u00f1os de residencia en el sur-oeste de Francia me han permitido constatar que los gascones tienen una manera muy particular de comprender la realidad y de discernir lo esencial de lo relativo. En san Vicente hay muchos matices a tener en cuenta e incluso algunas aparentes contradicciones que pueden sorprender a los que no son gascones. Cuando hablaba, nadie duda de que el tono de su voz y sus gestos matizaban con frecuencia el rigor de lo que dec\u00eda, o precisaban el contenido.<br \/>\nDe vez en cuando parec\u00eda re\u00edrse de s\u00ed mismo y de lo que contaba. As\u00ed, el d\u00eda en el que escrib\u00eda al superior de Varsovia: <em>\u00abLa se\u00f1orita Le Gras <\/em><em>ha tra\u00eddo a nuestro locutorio el perrito que env\u00edan a la reina. Quiere tanto a una de las hermanas de la Caridad que ni siquiera mira a las otras; apenas ella se sale de la habitaci\u00f3n, se pone a quejarse y a mostrarse intranquilo\u00bb. <\/em>Admiremos ahora c\u00f3mo no escatima esfuerzos cuando a\u00f1ade: <em>\u00abEsa peque\u00f1a <\/em><em>criatura me ha llenado de confusi\u00f3n, al ver su \u00fanico afecto por aquella que le da de comen mientras que yo me veo tan poco apegado a mi soberano bienhechor y tan poco desprendido de todas las dem\u00e1s cosas\u00bb (SV <\/em>V, 340). A veces esto llega casi a la comedia, como cuando explic\u00f3 a las Hijas de la Caridad que no hay que tomar como una tragedia cualquier tentaci\u00f3n y que es preciso distinguir entre tentaci\u00f3n y tentaci\u00f3n: <em>\u00abSin em<\/em><em>bargo, hijas m\u00edas, hay a veces tentaciones que pasan, como la que sufri\u00f3 un buen capuchino que yo conozco. Siendo todav\u00eda novicio y estando una vez en v\u00edsperas, como hab\u00eda sido buen cazador se le vino toda su caza a la memoria. No hac\u00eda otra cosa m\u00e1s que pensar en los caballos, en los perros, en los p\u00e1jaros; segu\u00eda a una liebre. Y as\u00ed pasaron todas las v\u00edsperas. Cuando volvi\u00f3 dentro de s\u00ed, se extra\u00f1\u00f3 de lo que le hab\u00eda pasado y se dijo: \u00ab\u00bfC\u00f3mo? \u00bfQuieres t\u00fa ser capuchino y no haces m\u00e1s que pensar en la caza? Fue a buscar al padre prior: \u00abPadre, devu\u00e9lvame mi ropa, porque quiero marcharme\u00bb \u00a1Pero \u00bfc\u00f3mo, hermano, qu\u00e9 es lo que le pasa?\u00bb. \u00abPa\u00addre, es que no valgo para capuchino; vengo de v\u00edsperas, y durante todas las v\u00edsperas no he hecho m\u00e1s que estar en la caza\u00bb \u00ab\u00a1C\u00f3mo, hermano! \u00bfha estado usted cazando durante las v\u00edsperas? \u00a1Pero si estaba usted en el coro!\u00bb \u00abS\u00ed, padre, pero no pon\u00eda atenci\u00f3n m\u00e1s que en la caza. Por eso le ruego que me devuelva mi ropa de seglar porque no valgo para ser capuchino\u00bb \u00abPero, d\u00edgame hermano, le dijo el prior cuando estaba usted cazando durante v\u00edsperas y estaba persiguiendo a una liebre, \u00bfgritaba en\u00adtonces: \u00a1el lebrero! \u00a1el lebrero!?\u00bb. \u00abNo, padre, ni mucho menos; no dec\u00eda una sola palabra\u00bb. \u00abBien, hermano, entonces no se preocupe; no por eso deja usted de valer para capuchino\u00bb. Y se qued\u00f3 all\u00ed y ha vivido hasta su ancianidad con mucha perfecci\u00f3n.\u00bb (SV <\/em>X, 774-775).<\/p>\n<p>Uno de los secretarios del Se\u00f1or Vicente, casualmente tambi\u00e9n gasc\u00f3n, el hermano Bertrand DUCOURNAU nacido en Amou (Landes), introduce en la conferencia del 6 de diciembre de 1658 una nota signifi\u00adcativa: <em>\u00abNotemos que, al decir esto, hac\u00eda ciertos gestos con las manos <\/em><em>y con la cabeza, con cierta inflexi\u00f3n de la voz un poco despreciativa, de manera que con esos movimientos expresaba mejor que con sus palabras lo que quer\u00eda decir.\u00bb <\/em>(SV XI-3, 398).<\/p>\n<p>Por generosidad, por preocupaci\u00f3n de fidelidad y orden en las Co\u00admunidades, despu\u00e9s de la muerte de san Vicente se cedi\u00f3 a una tendencia indiscutible de endurecer su pensamiento, absolutizar lo que para \u00e9l s\u00f3lo era relativo, a poner en el mismo nivel los secundario y lo esencial, y en tomar todo al pie de la letra. \u00a1Ah! \u00a1Si Bertrand Ducournau pudiera ense\u00f1arnos a leer a san Vicente como conviene! Sea lo que sea, en nuestro estudio vicenciano como en todo estudio vicenciano, es bueno e importante recor\u00addar el lado tan entra\u00f1able de la personalidad de Vicente de Pa\u00fal&#8230; gasc\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>Pobre<\/strong><\/h3>\n<p>Por \u00faltimo Vicente fue pobre, de una familia pobre. Es capital acordarse de ello y para darse cuenta mejor, ser\u00eda interesante, por ejemplo, comparar la relaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal con los pobres, con la relaci\u00f3n con los pobres de Luisa de Marillac. En efecto, las dos relaciones est\u00e1n animadas por una maravillosa caridad e incluso se debe a\u00f1adir que en algunas circunstancias, Luisa parece haber visto claramente, m\u00e1s r\u00e1pido que Vicente, especialmente con relaci\u00f3n a su fundaci\u00f3n. Ello no impide que la relaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal con los pobres tuviera la ventaja de ser natural, porque proced\u00eda del medio de los pobres. Ten\u00eda la mentalidad y las preocupaciones de los mismos; ten\u00eda en cuenta la jerarqu\u00eda de valores y las urgencias. Por lo que no es suficiente decir y afirmar que han sido fundadas para los pobres, es preciso a\u00f1adir que hab\u00e9is sido fundadas por un pobre. Esto es de gran importancia para comprender bien la Comunidad y su esp\u00edritu. Y m\u00e1s teniendo en cuenta que las primeras generaciones de Hijas de la Caridad proven\u00edan casi exclusivamente de entre los pobres, y saben bien c\u00f3mo su Fundador se lo recordaba a menudo.<\/p>\n<p>Lo que digo aqu\u00ed es importante. En nuestros d\u00edas, la pobreza en la Comunidad se ha convertido en un deber apost\u00f3lico, una virtud, un voto. Debemos recordar que en los or\u00edgenes, la pobreza era una situaci\u00f3n nor\u00admal, una mentalidad natural, una experiencia social corrientemente vivida, una serie de reflejos espont\u00e1neos, una visi\u00f3n del medio. Por ejemplo, las primeras Hijas de la Caridad viv\u00edan <em>\u00aben cuartos de alquiler\u00bb&#8230; \u00abvest\u00edan <\/em><em>como las aldeanas\u00bb (SV <\/em>X, 692) no para integrarse mejor en un medio o un barrio, ni, incluso, para ser pobres entre los pobres, sino sencillamente porque eran pobres y siervas; porque al tener la mentalidad, los c\u00e1lculos y los reflejos de los pobres, se situaban con naturalidad en las condiciones de vida de los pobres. Y Vicente de Pa\u00fal las alentaba a hacerlo. Todo esto tan cierto que dudaba antes de aceptar en la Comunidad a j\u00f3venes de condici\u00f3n. As\u00ed, hay como una continuidad, una especie de solidaridad natural entre los pobres y la Comunidad, situados al mismo nivel de la escala social.<\/p>\n<p>La Comunidad, pues, ha sido fundada por un pobre y en primer lugar con pobres. Estos or\u00edgenes, este contexto social marcaron profundamente las estructuras y el esp\u00edritu de la Comunidad de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Campesino, gasc\u00f3n, pobre&#8230; otros tantos aspectos de la personali\u00addad de Vicente de Pa\u00fal que es preciso conocer para abordar las riquezas y los matices de su Comunidad. Habr\u00eda que profundizar y entrar antes m\u00e1s en su car\u00e1cter. S\u00f3lo invocar\u00e9 aqu\u00ed dos \u00e1mbitos particulares: su sensibilidad y lo que a falta de algo mejor podr\u00edamos llamar su pragmatismo, o su respeto de la experiencia y del acontecimiento.<\/p>\n<h3><strong>Su sensibilidad<\/strong><\/h3>\n<p>La evoco aqu\u00ed por dos razones. En primer lugar, porque con fre\u00adcuencia es un aspecto de la personalidad de san Vicente que no se conoce demasiado, se tiene tanta prisa, ahora y siempre, por subrayar su dominio de s\u00ed, su prudencia, su mortificaci\u00f3n, su modestia, etc. En segundo lugar, porque este aspecto de la personalidad de san Vicente ciertamente ha mar\u00adcado fuertemente el estilo de relaciones, que quiso en sus Comunidades.<\/p>\n<p>Saben ustedes que no tenemos dos corazones: uno para la sensi\u00adbilidad, el afecto, la amistad y el otro para la caridad sobrenatural&#8230;, uno para la familia y los amigos, y el otro para los pobres. No tenemos m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n y si Vicente de Pa\u00fal am\u00f3 a los pobres con tanta ternura y tanta pasi\u00f3n, es porque ten\u00eda como todo el mundo un coraz\u00f3n humano capaz de amar y de apasionarse.<\/p>\n<p>S\u00ed, Vicente de Paul era un sensible, un gran sensible. Am\u00f3 tierna\u00admente a sus padres y a su familia, hasta el punto de que una simple visita a su regi\u00f3n, lo perturb\u00f3 durante tres meses: \u00ab&#8230; <em>el d\u00eda de mi partida sent\u00ed <\/em><em>tanto dolor al dejar a mis pobres parientes que no hice m\u00e1s que llorar <\/em><em>durante todo el camino, derramando l\u00e1grimas casi sin cesar. Tras estas l\u00e1grimas me entr\u00f3 el deseo de ayudarles a que mejorasen de situaci\u00f3n, de darles a \u00e9ste esto y aquello al otro. De este modo, mi esp\u00edritu enter\u00adnecido les repart\u00eda lo que ten\u00eda y lo que no ten\u00eda; lo digo para confusi\u00f3n m\u00eda y porque quiz\u00e1s Dios permiti\u00f3 esto para darme a conocer mejor la importancia del consejo evang\u00e9lico del que estamos hablando. Estuve tres meses con esta pasi\u00f3n importuna de mejorar la suerte de mis hermanos y hermanas; era un peso continuo en mi pobre esp\u00edritu\u00bb. <\/em>(SV XI-4, 517-518).<\/p>\n<p>Este texto es del 2 de mayo de 1659 (el Se\u00f1or Vicente ten\u00eda 78 a\u00f1os) y con frecuencia se le cita a prop\u00f3sito de los consejos que da despu\u00e9s, con relaci\u00f3n al desprendimiento de la familia. Antes de pensar en esto conviene darse cuenta, leyendo el relato de este recuerdo, de la gran sensibilidad que manifiesta el Se\u00f1or Vicente; una sensibilidad que encontramos a lo largo de su correspondencia hasta las \u00faltimas horas de su vida. Algunos textos nos permitir\u00e1n conocerlo mejor.<\/p>\n<p>Hacia 1627, cuando la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n estaba aun en sus comienzos y que Luisa de Marillac no estaba todav\u00eda definitivamente decidida en su vocaci\u00f3n, Vicente le escrib\u00eda: \u00ab&#8230; <em>pasemos al peque\u00f1o hermano Miguel <\/em>(el hijo de Luisa de Marillac). <em>Cierto, querida hija, que esto me afecta; sus <\/em><em>sufrimientos me son sensibles, y tambi\u00e9n los que usted tiene por amor a \u00e9l. \u00a1Pues bien, todo ser\u00e1 para un bien mayor! \u00bfQu\u00e9 le dir\u00e9 ahora de aqu\u00e9l a quien su coraz\u00f3n quiere tanto en Nuestro Se\u00f1or? <\/em>(N.B. se trata del mismo Vicente). <em>Va un poco mejor, al parecer, aunque siempre con alguna peque\u00f1a <\/em><em>impresi\u00f3n de sus escalofr\u00edos&#8230; Animo; ya le he dicho bastante hija m\u00eda. He de acabar dici\u00e9ndole que mi coraz\u00f3n guardar\u00e1 un tierno recuerdo del suyo en el de Nuestro Se\u00f1or y por el de Nuestro Se\u00f1or solamente&#8230;\u00bb (SV <\/em>I, 126-127).<\/p>\n<p>Hacia la misma \u00e9poca y siempre a Luisa de Marillac, Vicente escrib\u00eda: <em>\u00abLe escribo cerca de la media noche, un poco aprisa. Perdone a mi coraz\u00f3n el que no se explaye un poco m\u00e1s en la presente\u00bb. (SV 1, <\/em>100). Y un tiempo m\u00e1s tarde: \u00ab&#8230; <em>No me siento capaz de expresarle c\u00f3mo <\/em><em>mi coraz\u00f3n desea ardientemente ver el suyo para saber c\u00f3mo le han ido las cosas, pero deseo mortificarme por el amor de Dios, que es lo \u00fanico <\/em><em>en que deseo est\u00e9 ocupado el de usted\u00bb (SV 1, <\/em>116).<\/p>\n<p>No ocurr\u00eda de otro modo con los Misioneros. As\u00ed, el 22 de marzo de 1652, despu\u00e9s de la recepci\u00f3n de algunas palabras que le dirigi\u00f3 el Padre Lambert en Couteaux, le escrib\u00eda: <em>\u00abRecib\u00ed su carta del 19 de febrero. Me he <\/em><em>sentido un poco disgustado al abrirla, al no ver m\u00e1s que media p\u00e1gina escrita; <\/em><em>pero eso poco no .ha dejado de alegrarme, al saber que sigue usted bien, lo mismo que su peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda\u00bb (SV <\/em>IV, 324). Y al mismo, el 3 de mayo siguiente: <em>\u00abRecib\u00ed la suya del d\u00eda 1 de abril. Si usted se siente dichoso al ver <\/em><em>c\u00f3mo nuestro intercambio de cartas contin\u00faa cada ocho d\u00edas, puedo asegurarle <\/em><em>que a m\u00ed me ocurre lo mismo; para que lo vea, le pondr\u00e9 dos ejemplos: cuando se acerca el jueves, empiezo a ponerme inquieto por recibir las suyas, ya que suelen recibirse ese d\u00eda; por otra parte, me sent\u00ed muy contrariado cuando no <\/em><em>recib\u00ed su pen\u00faltima en el correo ordinario\u00bb (SV <\/em>IV, 376-377).<\/p>\n<p>A Jean Martin, un hermano joven de 25 a\u00f1os, el Se\u00f1or Vicente escrib\u00eda el 10 de mayo de 1647: \u00abNo <em>puedo dejar de escribirle, a pesar <\/em><em>de que no tengo nada muevo que decirle. Por la presente le encomiendo <\/em><em>de veras el cuidado de su salud y la del padre Blatiron\u00bb (SV <\/em>III, 171).<\/p>\n<p>Delicada y tierna amistad tanto para Luisa de Marillac como para Juana de Chantal, ternura para sus cohermanos y sus amigos; he aqu\u00ed Vi\u00adcente de Pa\u00fal tal como es: un gran sensible, capaz de afecto, de ternura y de amistad. Descubrirlo as\u00ed abre nuevos horizontes, horizontes verdaderos sobre su maravillosa caridad con los Pobres. Este car\u00e1cter del Fundador ha marcado profundamente sus fundaciones. Sin embargo, se ha hablado mucho en nuestras comunidades de la modestia, de la prudencia, de la conducta, de las amistades particulares, del desprendimiento de la familia, etc., y ciertamente san Vicente habl\u00f3 de ello. Pero no se ha insistido y no se insiste aun bastante sobre lo que dice, por ejemplo, de la cordialidad.<\/p>\n<p><em>\u00abLa cordialidad, propiamente hablando, es el efecto de la cari\u00addad que se tiene en el coraz\u00f3n, de forma que dos personas que tienen en <\/em><em>su coraz\u00f3n esa caridad mutua, que ha puesto all\u00ed el amor, lo demuestra <\/em><em>tambi\u00e9n entre s\u00ed&#8230; Cuando una hermana tiene amor a otra hermana, se lo <\/em><em>demuestra en sus palabras. Esto se llama cordialidad, esto, una exultaci\u00f3n <\/em><em>del coraz\u00f3n por la que se demuestra que uno est\u00e1 muy contento de estar con <\/em><em>otra persona&#8230; La cordialidad es una alegr\u00eda que se siente en el coraz\u00f3n y <\/em><em>que se refleja en el rostro&#8230; En tercer lugar, tambi\u00e9n se demuestra la cor\u00ad<\/em><em>dialidad con palabras amistosas&#8230; Obrar de esta manera es un testimonio <\/em><em>por el que se demuestra que se siente cordialidad en el coraz\u00f3n mediante cierto gozo que se experimenta en nuestro interior y que nos hace poner una cara amable y graciosa cuando se habla con una hermana o con otras personas&#8230; Eso se llama cordialidad, que es un efecto de la caridad; de forma que si la caridad fuera una manzana, la cordialidad ser\u00eda su color. Veis a veces a algunas personas que tienen un aspecto sonrosado que las hace hermosas y agradables. Pues bien, si la manzana fuese la caridad, su color ser\u00eda la cordialidad\u00bb<\/em> (SV IX-2, 1037).<\/p>\n<p>S\u00ed, Vicente de Pa\u00fal fue muy sensible, y lo fue hasta su muerte. Es evidente que esto ha contribuido a modelar el estilo de relaci\u00f3n y de vida de su Comunidad. Adem\u00e1s es sintom\u00e1tico que para hablar de las Comuni\u00addades locales, el Se\u00f1or Vicente emplea muy a menudo el t\u00e9rmino \u00abfamilia\u00bb, cuando por ejemplo, escrib\u00eda a los superiores, les ped\u00eda noticias&#8230; de su \u00abpeque\u00f1a familia\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Su pragmatismo, o a\u00fan, su disponibilidad<\/strong><\/h3>\n<p>En la creaci\u00f3n y fundaci\u00f3n de su Comunidad, evidentemente no debemos representar a Vicente de Pa\u00fal encerrado en su habitaci\u00f3n, sentado ante una mesa, teniendo a su derecha los \u00faltimos documentos del Concilio de Trento, a su izquierda las Constituciones de algunas \u00d3rdenes religiosas femeninas existentes en la \u00e9poca y componiendo las reglas que ten\u00eda previsto presentar a Margarita Naseau, B\u00e1rbara Angiboust, Marie Joly o alguna otra Hermana. Para el Se\u00f1or Vicente todo parte de la vida, del acontecimiento, de la experiencia, seg\u00fan una f\u00f3rmula que utilizaba para concluir la carta del 5 de agosto de 1642 a Bernard Codoing, superior en Roma: \u00abTal es mi f\u00e9 y tal es mi experiencia.\u00bb (SV II, 236).<\/p>\n<p>Seguramente es esta una frase clave, es decir, un principio que nos permite entrar en lo m\u00e1s secreto de su personalidad y de sus fundaciones. Vicente de Pa\u00fal no fue un te\u00f3rico. M\u00e1s bien se parecer\u00eda a estos profetas del Antiguo Testamento que le\u00edan los acontecimientos, que encontraban a Dios y su acci\u00f3n en la Historia. Dios habla y se manifiesta en el aconte\u00adcimiento. Se manifest\u00f3 en Gannes-Folleville, en Ch\u00e1tillon-les-Dombes, en el encuentro con Luisa de Marillac, con Margarita Naseau. Vicente ve el acontecimiento, lo contempla, lo analiza y da una respuesta.<\/p>\n<p>Esto supone que siempre ser\u00e1 muy dificil entrar en una fundaci\u00f3n vicenciana, entrar por ejemplo en la comprensi\u00f3n de su Comunidad y de su esp\u00edritu, a partir de principios, reglamentos y estructuras, porque no es esta la ruta que tom\u00f3 su fundador. Esto hubiera sido contrario a su psicolog\u00eda, a su tipo de hombre y de santo. Las formulaciones, las estructuraciones, los reglamentos han existido siempre en \u00e9l, muy posteriores a la experiencia y a la vida. No porque no le diese ninguna importancia: Dios sabe cu\u00e1ntas veces recordar\u00e1 la regla. Pero para \u00e9l, la vida, el acontecimiento, la experiencia eran las primeras y siempre prioritarias. As\u00ed escribe al Se\u00f1or Portail el 14 de febrero de 1648: <em>\u00abMe parece que los se\u00f1ores administradores tienen el deseo <\/em><em>de manejarlo todo. Cuando vuelvan a hablarle de las reglas del hospital, d\u00edgales, como si fuera idea suya, que es norma de los que Dios utiliza para la fundaci\u00f3n de obras santas y nuevas ir retrasando todo lo que pueden el reglamento de las mismas, ya que la experiencia demuestra que lo que al principio es hacedero luego a veces es perjudicial o tropieza con inconve\u00adnientes desagradables; que por eso algunas comunidades s\u00f3lo hicieron sus constituciones cien a\u00f1os m\u00e1s tarde, como los cartujos&#8230;\u00bb (SV <\/em>III, 250).<\/p>\n<p>Es preciso escuchar la vida, respetarla, interpretarla. Siguiendo la historia de sus or\u00edgenes, vamos a ver c\u00f3mo san Vicente sigui\u00f3 este principio y c\u00f3mo su Comunidad, su estilo, fueron sugeridos por los acontecimientos, sobre todo por las llamadas de los pobres. As\u00ed, constituida al ritmo de la experien\u00adcia y en el centro mismo de los acontecimientos, su Comunidad se encontr\u00f3 adaptada, con toda naturalidad, a las necesidades de los pobres de su tiempo.<\/p>\n<p>Este ha sido un flash sobre el hombre Vicente de Pa\u00fal. Por desgracia un flash demasiado r\u00e1pido. Cr\u00e9anme que me gustar\u00eda hablarles m\u00e1s amplia\u00admente. \u00bfQu\u00e9 sabemos del Se\u00f1or Vicente? Y por lo tanto un conocimiento m\u00e1s profundo de su personalidad y su recorrido ser\u00eda \u00fatil para que sus hijos e hijas se conocieran mejor a s\u00ed mismos, se identificaran y se situaran m\u00e1s exactamente en el mundo y en la Iglesia de hoy. Estudiar a san Vicente no como lo hace un historiador que se centra en el pasado, sino como un hijo o una hija que para identificarse quiere reflexionar con lucidez en su relaci\u00f3n con el padre; una relaci\u00f3n que no tiene nada de alienante, sino por el contrario, se revela profundamente liberadora.<\/p>\n<h2><strong>II. Nacimiento de una comunidad<\/strong><\/h2>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/coraz%C3%B3n4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-96032 alignright\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/coraz%C3%B3n4.jpg?resize=245%2C273\" width=\"245\" height=\"273\" \/><\/a><\/strong>El estudio r\u00e1pido de la personalidad de Vicente de Pa\u00fal nos ha abierto ya algunos horizontes sobre su Comunidad: el campesino, el gasc\u00f3n, el pobre, el gran sensible, el atento al acontecimiento&#8230; todas estas caracter\u00edsticas, han influido en ustedes. Sobre todo la \u00faltima, como vamos a ver, siguiendo las etapas de su fundaci\u00f3n. Estoy casi seguro que despu\u00e9s<br \/>\nde haber caminado un poco con Vicente de Pa\u00fal, de 1617 a 1633, llegar\u00e1n a la misma conclusi\u00f3n que Vicente: <em>\u00abPuede decirse realmente que es Dios quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda. Yo pensaba hoy en ello y me dec\u00eda:<\/em><\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha pensado en hacer una Compa\u00f1\u00eda de Hijas? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfEs la se\u00f1orita Le Gras? Tampoco\u00bb. Yo no he pensado nunca en ello, os lo puedo decir de verdad. \u00bfQui\u00e9n ha tenido entonces la idea de formar en la iglesia de Dios una Compa\u00f1\u00eda de mujeres y de Hijas de la Caridad en traje seglar? Esto no hubiese parecido posible. Tampoco he pensado nunca en las de las parroquias. Os puedo decir que ha sido Dios, y no yo.\u00bb (SV IX-1, 201).<\/p>\n<p>Sin embargo, con frecuencia no vemos en estos acentos de sinceridad m\u00e1s que un ejemplo de humildad. Es horrible esta man\u00eda de moralizarlo todo. No, no es humildad, es la fe. Es la evidencia de haber encontrado la acci\u00f3n de Dios en los acontecimientos. \u00bfEstos acontecimientos? V\u00e9anlos&#8230; y juzguen.<\/p>\n<h3><strong>1. Chatillon-Les-Dombes (20 de agosto de 1617)<\/strong><\/h3>\n<p>De ah\u00ed surgi\u00f3 su Comunidad, con su esp\u00edritu, su originalidad, su ac\u00adci\u00f3n e incluso sus estructuras. Ver\u00e1n, en primer lugar, c\u00f3mo el acontecimiento Vicente de Pa\u00fal lo vive intensamente, con su rica personalidad. Antes de ser concebida su Comunidad, Ch\u00e1tillon fue una etapa determinante en el camino personal de Vicente de Pa\u00fal; una respuesta y una luz para su alma angustiada.<\/p>\n<p>Recuerden, de 1581 a 1595, Vicente est\u00e1 con su familia. En 1595 comienza sus estudios; es orientado hacia el sacerdocio, que entonces era la \u00fanica \u00abcarrera\u00bb accesible a los pobres. Quien dude de ello, que lea de nuevo la carta de febrero de 1610, de Vicente a su madre. Su objetivo est\u00e1 expresado con claridad: \u00ab&#8230; <em>me conceder\u00e1 pronto el medio de obtener un <\/em><em>honesto retiro, para emplear el resto de mis d\u00edas junto a usted\u00bb (SV <\/em><em>I, <\/em>88). Vicente no tiene m\u00e1s que 29 a\u00f1os. Capell\u00e1n en la Corte de la Reina Margot, adquiere una abad\u00eda, creyendo que era muy rentable pero todo se complica, las pruebas en todos los \u00e1mbitos se suceden y se acumulan.<\/p>\n<p>En primer lugar, sue\u00f1a con llegar a ser Oratoriano, luego es P\u00e1rroco de Clichy y por \u00faltimo se convierta en preceptor en la familia de los Gondi. Por otra parte, tiene tremendas tentaciones contra la fe que le sumergen en la oscuridad. Es en estas circunstancias como el 25 de enero de 1617 un acontecimiento le revela a Dios: Gannes-Follevil le. Personalmente reacciona bastante poco; es la Se\u00f1ora de Gondi la que lo empuja. Luego, progresiva\u00admente, comprende y decide dejar el <em>honesto retiro <\/em>que conoce. Entonces se escapa a Ch\u00e1tillon-les-Dombes, para incorporarse a una parroquia rural, en la que tendr\u00e1 el contacto diario con los pobres del campo.<\/p>\n<p>Lleva all\u00ed solamente tres semanas cuando ocurre un segundo acon\u00adtecimiento provocado por una familia enferma, aislada y abandonada. Esta vez, Vicente reacciona enseguida y por s\u00ed mismo. Desde el 25 de enero y el serm\u00f3n de Folleville ha reflexionado: ahora est\u00e1 preparado para leer e interpretar el acontecimiento.<\/p>\n<p>Esto ocurre el 20 de agosto de 1617. Tres d\u00edas m\u00e1s tarde (\u00bfqui\u00e9n dijo que Vicente era un hombre lento?), se funda la primera Cofrad\u00eda para responder a la llamada de los pobres. Una Cofrad\u00eda que ejercer\u00e1 la caridad a domicilio; idea revolucionaria que impulsar\u00e1 el nacimiento de su Comu\u00adnidad. Una Cofrad\u00eda de ocho asociadas, que se dan a Dios para el servicio de los pobres, lo que es otro elemento, sobre el hablaremos m\u00e1s tarde. Una Cofrad\u00eda que atender\u00e1 los servicios, corporal y espiritualmente; dos adverbios que, ser\u00e1n caracter\u00edsticos para ustedes. Por \u00faltimo, una Cofrad\u00eda de personas que encontrar\u00e1n al mismo Jesucristo en los pobres, conforme a la afirmaci\u00f3n evang\u00e9lica de Mateo XXV, 40: <em>\u00abCuanto hicisteis a uno de <\/em><em>estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed me lo hicisteis.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Todos estos puntos son esenciales para ustedes, les definen y se encuentran ya en los dos primeros reglamentos de Ch\u00e1tillon: el del 23 de agosto de 1617 (SV XII, 146), y el de noviembre de 1617 (SV X, 574-588).<\/p>\n<p>As\u00ed el 20 de agosto de 1617, el Se\u00f1or Vicente leyendo el aconte\u00adcimiento que Dios le env\u00eda, encuentra un sentido a su vida de sacerdote. Finalizan la oscuridad y las angustias: servir a los pobres y a Jesucristo en los pobres, es lo que en adelante ser\u00e1 su vida.<\/p>\n<p>El 20 de agosto de 1617, no piensa por nada del mundo en las Hijas de la Caridad y sin embargo todo lo esencial est\u00e1 ya presente. Ninguna idea preconcebida, ni plan de conjunto, sino sencillamente un acontecimiento le\u00eddo e interpretado, una respuesta al interrogante propuesto por una situa\u00adci\u00f3n de pobreza, una respuesta a una llamada de Dios.<\/p>\n<h3><strong>2. Encuentro con Luisa de Marillac<\/strong><\/h3>\n<p>A finales de 1617, cediendo a las presiones desconsoladas de la Se\u00f1ora de Gondi, el Se\u00f1or Vicente vuelve a casa de los Gondi. Pero no vuelve como preceptor sino como misionero. Recorre los pueblos, predica misiones y constituye Cofrad\u00edas de la Caridad. Hacia 1624 una dama le pide que sea su director de conciencia. Est\u00e1 angustiada, un poco complicada y centrada en sus problemas personales y familiares. Tampoco piensa para nada en las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Es interesante leer la maravillosa correspondencia intercambiada entre Luisa de Marillac, perdida en sus problemas y su inquieto director de conciencia.<\/p>\n<p>En las respuestas que le dirige, el Se\u00f1or Vicente comienza por hablarle, ciertamente, de los problemas que ella afronta. Luego, poco a poco, le habla de las misiones que emprende y de sus encuentros con los pobres. A partir de 1627, le pide peque\u00f1os servicios: cuatro camisas (SV I, 101-102), dos pobres j\u00f3venes (SV I, 106-107), doce camisas (SV I, 108)&#8230; Progresi\u00advamente Luisa de Marillac sale de s\u00ed misma interes\u00e1ndose por los pobres.<\/p>\n<p>En mayo de 1629, sin que Vicente de Pa\u00fal ni Luisa de Marillac lo sospechen, toman un giro decisivo: Vicente pide a su dirigida que ella misma realice la visita a las Cofrad\u00edas de la Caridad diseminadas en las tierras de los Gondi. Es el famoso primer sello azul, o carta de env\u00edo: <em>\u00abVaya, pues, <\/em><em>se\u00f1orita, en nombre de Nuestro Se\u00f1or. Ruego a su divina bondad que ella <\/em><em>le acompa\u00f1e, que sea ella su consuelo en el camino, su sombra contra el ardor del sol, el amparo de la lluvia y del fr\u00edo, lecho blando en su can\u00adsancio, fuerza en su trabajo y que, finalmente, la devuelva con perfecta salud y llena de obras buenas\u00bb (SV <\/em>I, 135).<\/p>\n<p>Aunque s\u00f3lo se lo diga a medias, en el pensamiento de Vicente, Luisa de Marillac se ha convertido completamente en la primera responsa\u00adble, la Visitadora de las Cofrad\u00edas: un paso importante hacia la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h3><strong>3. La cofrad\u00eda de San Salvador (1629)<\/strong><\/h3>\n<p>En provincia, se multiplican r\u00e1pidamente las Cofrad\u00edas y funcionan bien. (cf. SV X, 569-570). Luego, un nuevo paso interesante hacia la fun\u00addaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda: \u00a1Par\u00eds lo quiere! Se funda una primera Cofrad\u00eda en la parroquia de San Salvador, una segunda en San Nicol\u00e1s de Chardonnet, parroquia de Luisa de Marillac, que es elegida priora de la Cofrad\u00eda. Es entonces cuando los acontecimientos se precipitan. Escuchemos al Se\u00f1or Vicente contar esta etapa parisina:<\/p>\n<p><em>\u00abLas damas de San Salvador fundaron la Compa\u00f1\u00eda de la Caridad en su parroquia; serv\u00edan ellas mismas a los pobres, les llevaban el puchero, los remedios y todo lo dem\u00e1s; y como la mayor parten eran distinguidas y ten\u00edan marido y familia, muchas veces les resultaba molesto llevar aquella <\/em><em>olla, de forma que esto les repugnaba y hablaban entre s\u00ed de buscar algunas <\/em><em>criadas que lo hiciesen en su lugar\u00bb (SV <\/em>IX-1, 416). Encontramos aqu\u00ed la primera alusi\u00f3n a las futuras Hijas de la Caridad: <em>\u00abalgunas criadas que <\/em><em>lo hiciesen en su lugar\u00bb. <\/em>No proviene ni del Se\u00f1or Vicente ni de Luisa de Marillac, sino de las damas de San Salvador que&#8230; \u00a1\u00bbles resultaba molesto llevar aquella olla\u00bb!<\/p>\n<p>Como pueden constatar, ninguna idea preconcebida, ning\u00fan plan, sino los acontecimientos que se encadenan providencialmente desde Ch\u00e1tillon; la primera Cofrad\u00eda, el encuentro con Luisa de Marillac, la multi\u00adplicaci\u00f3n de las Cofrad\u00edas, el env\u00edo de Luisa para visitarlas y finalmente, una reacci\u00f3n de desaliento por parte de las damas de San Salvador nos conducen al a\u00f1o 1630.<\/p>\n<h3><strong>4. La iniciativa de Margarita Naseau<\/strong><\/h3>\n<p>Respecto a Margarita Naseau, el Se\u00f1or Vicente se expresa as\u00ed: <em>\u00abEsta <\/em><em>buena joven, al o\u00edr hablar de este proyecto, dese\u00f3 que la ocupasen en \u00e9l y fuera recibida por las damas\u00bb (SV <\/em>IX-1, 416). La situaci\u00f3n era clara: <em>\u00ablas <\/em><em>damas hablaban entre s\u00ed de buscar algunas criadas que lo hiciesen en su lugar\u00bb; <\/em>fue el primer tiempo. Segundo tiempo: \u00aby <em>esta buena joven dese\u00f3 que la ocupasen en este empleo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Este testimonio del Se\u00f1or Vicente devuelve la iniciativa a Marga\u00adrita Naseau. Oye hablar del proyecto de las damas y expresa el deseo de responder al mismo.<\/p>\n<p>Esta iniciativa es la pieza clave de la fundaci\u00f3n: el acontecimiento mayor. No es sorprendente que el Se\u00f1or Vicente haya considerado a Marga\u00adrita Naseau como <em>\u00abla primera Hija de la Caridad,\u00bb (SV <\/em>IX-1, 89), incluso aunque muriera antes de la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Las damas no hac\u00edan m\u00e1s que pedir la ayuda a algunas sirvientas que sin duda ser\u00edan remuneradas por realizar un oficio y es as\u00ed como nace una vocaci\u00f3n desinteresada, porque all\u00ed donde no se pensaba m\u00e1s que en el ejercicio de una profesi\u00f3n, Margarita Naseau impuso la realidad m\u00edstica de una vocaci\u00f3n. Gracias a ella lo que hubiera podido ser un deteriora- miento de la Cofrad\u00eda, llega a ser un progreso considerable. Margarita en definitiva, no es m\u00e1s que una sirvienta, pero ella se presenta como una sirvienta voluntaria que se entrega a Dios para el servicio de los pobres. Encarna el prototipo providencial de la Hija de la Caridad que progresi\u00advamente llevar\u00e1 a Vicente de Pa\u00fal y a Luisa de Marillac a la idea de una Comunidad espec\u00edfica.<\/p>\n<h3><strong>5. La intuici\u00f3n de la se\u00f1orita Le Gras<\/strong><\/h3>\n<p>Para conocer la sucesi\u00f3n de los acontecimientos, nos basta con conocer tres textos que se completan y se esclarecen:<\/p>\n<ul>\n<li>SV IX-1, 541: <em>\u00abResult\u00f3 tan bien la experiencia de esta pobre <\/em><em>joven, que pidieron otras que vinieran a presentarse e hicieron lo mismo.\u00bb<\/em><em><\/em><\/li>\n<li><em>SV <\/em>IX-1, 416: <em>\u00abLas de las otras parroquias de Paris hicieron<\/em> <em>lo mismo <\/em>y <em>me pidieron que, si era posible, les .proporcionase algunas.\u00bb<\/em><em><\/em><\/li>\n<li>SV IX-1, 90: <em>\u00abAtrajo a otras j\u00f3venes, a las que hab\u00eda ayudado a desprenderse de todas las vanidades y a abrazar la vida devota.\u00bb<\/em><em><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Estos tres testimonios subrayan el papel determinante de Margarita Naseau. Las damas piden otras sirvientas, Margarita las atrae; se presentan, se las recibe y se las env\u00eda a las diferentes parroquias de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Durante este tiempo, Luisa de Marillac contin\u00faa sus visitas y r\u00e1\u00adpidamente, acontecimiento que no se conoce demasiado, decide llevar con ella, a la Cofrad\u00eda de San Nicol\u00e1s, a Margarita Naseau (SV IX-1, 233). Sin ninguna duda, el tiempo que pasaron juntas en la misma parroquia, fue esencial para la continuidad de los acontecimientos. Vivir con Margarita Naseau y verla servir a los pobres, debi\u00f3 ayudar a Luisa de Marillac a reflexionar, a proyectar, a imaginar y tal vez ya, a desear.<\/p>\n<p>Visitando las Cofrad\u00edas, encuentra aqu\u00ed o all\u00e1, algunas aldeanas dispersadas en las parroquias de Paris. Qui\u00e9n, Luisa o Margarita, dijo la pri\u00admera: \u00bfpor qu\u00e9 no reunirnos de vez en cuando? Probablemente de una idea lanzada as\u00ed un d\u00eda, es como naci\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad,<\/p>\n<p>El mismo Se\u00f1or Vicente lo cuenta: <em>\u00abSe fund\u00f3 luego una Caridad en San-Nicol\u00e1s de Chardonet, luego en San Benito, donde hab\u00eda algunas buenas mujeres, a las que Dios les dio tal bendici\u00f3n, que desde entonces comenzaron a unirse y a juntarse casi sin darse cuenta.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Observen las expresiones:<\/p>\n<ul>\n<li>desde entonces, es decir, \u00abdesde 1630&#8230;\u00bb<\/li>\n<li>\u00abcomenzaron a unirse y a juntarse\u00bb: es esta una evocaci\u00f3n a una gesti\u00f3n espont\u00e1nea, que corresponde a un deseo muy natural&#8230;<\/li>\n<li>\u00abcasi sin darse cuenta\u00bb: parece ser que el mismo Se\u00f1or Vicente no se apercibe, al menos al comienzo. (SV IX-1, 203).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Sea como sea, es este el primer indicio de Comunidad, refiri\u00e9ndose a la historia de su Compa\u00f1\u00eda: \u00abcomenzaron a unirse&#8230;\u00bb. De una idea lanzada (\u00bfpor qui\u00e9n?), las aldeanas empleadas en las Cofrad\u00edas parisinas, se re\u00fanen de vez en cuando. Y \u00bfd\u00f3nde? Probablemente en casa de la Se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<p>As\u00ed pues su Comunidad no es el resultado de un proyecto. Surge de la espontaneidad de la vida, puesto que se trataba de algunas j\u00f3venes que ten\u00edan el mismo compromiso y que sent\u00edan la necesidad de encontrarse para hablar de ello.<\/p>\n<p>El grupo se reun\u00eda alrededor de una animadora. Luisa de Marillac aparece, en efecto, como el l\u00edder necesario para este tipo de experiencia comunitaria espont\u00e1nea. Es esto tan cierto, que en 1631, despu\u00e9s de va\u00adrias reuniones de este tipo informal, el Se\u00f1or Vicente escribe a Luisa de Marillac: \u00abEn cuanto a lo otro, le ruego de una vez para siempre que no piense en ello, hasta que Nuestro Se\u00f1or haga ver lo que El quiere&#8230;Usted busca convertirse en sierva de esas pobres muchachas y Dios quiere que sea sierva suya &#8230;\u00bb (SV I, 175).<\/p>\n<p>\u00a1Texto significativo! La Visitadora de las Cofrad\u00edas se siente cada vez m\u00e1s atra\u00edda por este grupo de j\u00f3venes en las que se conserva el esp\u00ed\u00adritu de Ch\u00e1tillon, y el Se\u00f1or Vicente parece tener prisa. Sin duda es, sobre todo, porque est\u00e1 preocupado por la direcci\u00f3n general de las Cofrad\u00edas, que se multiplican por todas partes y cuenta para esta direcci\u00f3n con Luisa de Marillac. Ella, m\u00e1s intuitiva, observa c\u00f3mo vive Margarita Naseau; en varias ocasiones ha intercambiado con estas j\u00f3venes y permanece persuadida de que es en ellas, en quien descansa el futuro de los pobres&#8230; Sin embargo contin\u00faa cumpliendo su rol de Visitadora de Cofrad\u00edas y prosigue sus vi\u00adsitas durante dos a\u00f1os, manteniendo las reuniones&#8230; \u00a1imperceptiblemente!<\/p>\n<p>En mayo de 1633, el Se\u00f1or Vicente escribe a Luisa de Marillac: <em>\u00ab&#8230;y en relaci\u00f3n con el asunto que lleva entre manos, todav\u00eda no tengo el coraz\u00f3n bastante iluminado ante Dios por una dificultad que me impide ver si es \u00e9sa la voluntad de su divina Majestad&#8230;\u00bb (SV <\/em>I, 251). Nos acercamos a una soluci\u00f3n, pero hay aun un obst\u00e1culo.<\/p>\n<p>Tres meses m\u00e1s tarde, otra carta: <em>\u00abCreo que su \u00e1ngel bueno ha <\/em><em>hecho lo que me indicaba en la que me escribi\u00f3. Hace cuatro o cinco d\u00edas que ha comunicado con el m\u00edo a prop\u00f3sito de la Caridad de sus hijas; pues <\/em><em>es cierto que me ha sugerido con frecuencia el recuerdo y que he pensado <\/em><em>seriamente en esa buena obra; ya hablaremos de ella, con la ayuda de <\/em><em>Dios, el viernes o el s\u00e1bado\u00bb (SV <\/em>I, 265).<\/p>\n<p>Y el 29 de noviembre de 1633, el Se\u00f1or Vicente estima que ha llegado el momento: Luisa de Marillac se convierte por fin en \u00abla sirviente de estas pobres j\u00f3venes\u00bb.<\/p>\n<p>Esta es la magn\u00edfica historia de sus or\u00edgenes, repleta de esponta\u00adneidad. No crean que a partir de este 29 de noviembre de 1633 el ritmo cambia y que no se tratar\u00e1 m\u00e1s que de una Instituci\u00f3n religiosa en la que todo estar\u00e1 previsto, dosificado, calculado. Este no era el estilo del Se\u00f1or Vicente ni de su Comunidad. Para darse cuenta de ello, basta con volver a leer la hermosa conferencia del 31 de julio de 1634 (SV IX-1, 21-32) o el reglamento de 1645 (SV X, 689-221). El Se\u00f1or Vicente permanece siempre en la l\u00ednea y la l\u00f3gica de sus or\u00edgenes: las Hijas de la Caridad son siervas y en primer lugar siervas de los pobres. Son, pues, ellos los que mandan y la Instituci\u00f3n permanecer\u00e1 siempre a su servicio, se adaptar\u00e1 a sus llamadas y a sus necesidades. De ah\u00ed, el estilo de vida, de vivienda, de vestido&#8230; que, seg\u00fan el Se\u00f1or Vicente, eran in\u00e9ditos e inconcebibles en la Iglesia.<\/p>\n<p>Es tiempo de concluir. Deb\u00eda hablarles de la comunidad en las Hijas de la Caridad, en definitiva de una Instituci\u00f3n. Sin embargo, hasta aqu\u00ed, no he hablado m\u00e1s que de un hombre y de una historia. \u00bfHabr\u00e9 dejado de lado el tema? No creo. Comenzar como lo hemos hecho, de Vicente de Pa\u00fal y de los acontecimientos, les ha permitido, me parece, entrar en el tema al estilo del Se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>Antes de ser el origen de una fundaci\u00f3n, Ch\u00e1tillon fue una etapa determinante de una vida, de una salida de s\u00ed mismo y de un equilibrio que se ha construido en un don total a los pobres. Era necesario, en primer lugar, comulgar con un hombre, con su descubrimiento y con su conversi\u00f3n. Despu\u00e9s, no ha habido m\u00e1s que una maravillosa cadena de acontecimien\u00adtos: la Cofrad\u00eda de Ch\u00e1tillon, las Cofrad\u00edas de las tierras de los Gondi, la progresiva entrada en escena de Luisa de Marillac, la primera Cofrad\u00eda parisina, las dificultades de las damas, la iniciativa de Margarita Naseau, su ejemplo contagioso, la r\u00e1pida y tenaz intuici\u00f3n de Luisa de Marillac, los dos a\u00f1os de reuniones informales casi imperceptibles y por \u00faltimo, el 29 de noviembre de 1633.<\/p>\n<p>Nacieron as\u00ed; su Comunidad sali\u00f3 de ah\u00ed, no de proyectos bien elaborados, de planes preconcebidos, sino de la vida, de la personalidad y del recorrido del Se\u00f1or Vicente (Ch\u00e1tillon y las Cofrad\u00edas), de la iniciativa de Margarita Naseau y de la intuici\u00f3n de Luisa de Marillac: lo que supone tres fundadores, sin que se pueda decir qui\u00e9n ha jugado la funci\u00f3n m\u00e1s determinante Nacieron de estas reuniones informales y espont\u00e1neas; na\u00adcieron de los encuentros e intercambios entre Margarita, B\u00e1rbara y Marie Joly, independientemente de todas las estructuras y de todas las directivas. Lo que es seguro e iluminador para comprender su Comunidad es que sus tres fundadores coincidieron, en la causa y el entorno en un punto com\u00fan: el servicio de Jesucristo en la persona de los pobres. Este fue el motivo de la fundaci\u00f3n de las Cofrad\u00edas desde Ch\u00e1tillon; este fue el motivo del compromiso de Luisa de Marillac en las Cofrad\u00edas, este fue el motivo de la iniciativa de Margarita Naseau en la parroquia de San Salvador. Es este el punto com\u00fan que vamos a profundizar, porque es el que ha dado a su Comunidad su caracter\u00edstica naturaleza de Comunidad apost\u00f3lica.<\/p>\n<h2><strong>III. Una agrupaci\u00f3n apost\u00f3lica<\/strong><\/h2>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/SANV3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-96035 alignright\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/SANV3-199x300.jpg?resize=199%2C300\" width=\"199\" height=\"300\" \/><\/a><\/strong>Generalmente, para estudiar la calidad \u00abapost\u00f3lica\u00bb de un grupo o para juzgar su valor apost\u00f3lico, hoy se empieza por interesarse en su in\u00adserci\u00f3n y por interrogarse sobre el <em>en <\/em>y el con. \u00bfC\u00f3mo se sit\u00faa este grupo y hasta donde se integra en la Iglesia, en la \u00fanica pastoral de la Iglesia o del sector? etc. Esta es la primera cuesti\u00f3n y el primer test.<\/p>\n<p>Seguidamente viene la segunda pregunta y el segundo test. \u00bfC\u00f3mo y hasta donde <sup>&#8211;<\/sup>esta agrupaci\u00f3n trabaja y vive con los dem\u00e1s, en el \u00fanico proyecto pastoral? Con frecuencia nos quedamos aqu\u00ed, y se piensa o se declara que tal comunidad es apost\u00f3lica porque tiene su lugar en la pas\u00adtoral de conjunto y porque trabaja y vive aut\u00e9nticamente con los dem\u00e1s; con los militantes, todos los militantes y todos los elementos activos de un sector por ejemplo. Es as\u00ed como consideramos hoy sin dificultad, como necesariamente apost\u00f3lica tal comunidad, por el mero hecho de que viva en una vivienda de protecci\u00f3n oficial, de que participa en las reuniones de barrio o de militantes&#8230; de que est\u00e1 en armon\u00eda m\u00e1s o menos profunda con todos los dem\u00e1s; mientras que se cuestionar\u00e1 esta cualidad de Comunidad apost\u00f3lica, a una comunidad que vive en un hospital o en una escuela.<\/p>\n<p>En tales juicios hay mucho de verdad, pero tambi\u00e9n de falso, de ilusi\u00f3n; y hoy es necesario un cierto coraje para decirlo o recordarlo.<\/p>\n<p>Ciertamente no se puede ser apost\u00f3lico sin estar en, en la Iglesia. S\u00f3lo la Iglesia es apost\u00f3lica; s\u00f3lo ella ha recibido la misi\u00f3n de anunciar a Jesucristo, y es solo en la medida en que se est\u00e1 en la Iglesia, como se participa de su car\u00e1cter apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>No se puede ser apost\u00f3lico sin estar con, con el Obispo y todos los que est\u00e1n comprometidos en la Iglesia local o en un sector. Todo esto es claro, y bastar\u00e1 para quien dude, con leer de nuevo los textos del Vaticano II. Pero lo que con frecuencia se escapa es que, para estar aut\u00e9nticamente en y con, para las Hijas de la Caridad es importante que, en primer lugar, sean ellas mismas, y lo sean juntas, para constituir una Comunidad\/Comu\u00adni\u00f3n; sin olvidar, ciertamente, ser al mismo tiempo una Comunidad\/Para. Solamente entonces merecer\u00e1n verdaderamente la denominaci\u00f3n \u00abAgrupa\u00adci\u00f3n Apost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>A) Una comunidad \u00abComuni\u00f3n\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>El recuerdo hist\u00f3rico de sus or\u00edgenes nos ha mostrado a Vicente de Pa\u00fal pasando de la idea de una Comunidad entre nosotras a la de una Comunidad para, y desplazando as\u00ed el centro de la realidad comunitaria del interior hacia el exterior. Parafraseando una expresi\u00f3n ya conocida, podr\u00edamos decir que para Vicente de Pa\u00fal, en la comunidad no se con\u00adtempla a hombres o mujeres, sino a hombres o mujeres que juntos miran en la misma direcci\u00f3n, hacia los pobres: <em>\u00abpor eso os ha puesto juntas <\/em><em>y os ha asociado Dios, que por eso Dios ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda\u00bb. <\/em>Lo que es esencial est\u00e1 expresado en SV <strong>IX-1, <\/strong>497: <em>\u00abSi os pregunta qu\u00e9 <\/em><em>sois, si sois religiosas, le dir\u00e9is que no,&#8230; Decidle que sois unas pobres <\/em><em>Hijas de la Caridad, que os hab\u00e9is entregado a Dios para el servicio a <\/em><em>los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Vamos a intentar profundizar esta caracter\u00edstica esencial de la Co\u00admunidad de las Hijas de la Caridad pero reconociendo, en primer lugar, que muchos malentendidos y tensiones pueden proceder de discrepancias a este nivel; diferencias tanto m\u00e1s graves cuanto que tal vez sea ah\u00ed donde se sit\u00faa lo esencial.<\/p>\n<p>Como lo ha hecho su Fundador, para comprender y vivir en su Comunidad es indispensable ir del entre nosotros al para. Es necesario pasar de la dicotom\u00eda (Comunidad por un lado&#8230;Actividad por el otro) a la unidad, es decir a una Comunidad para el servicio, en el que todo se concibe y se vive para este fin. Est\u00e1 ah\u00ed el fundamento profundo de la calidad apost\u00f3lica de una comunidad de Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Hoy se habla mucho de una crisis de identidad y demasiado a menudo se piensa que para ser aut\u00e9nticamente <strong>con, <\/strong>hay que llegar a ser o ser <strong>como. <\/strong>Para un sacerdote, por ejemplo, estar con los hombres en profundidad, ser\u00eda convertirse como ellos (trabajo, vivienda, hogar, etc&#8230;). S\u00e9 que las motivaciones son complejas y matizadas, y no evoco aqu\u00ed m\u00e1s que una tendencia bastante extendida para situar bien nuestro problema. Igualmente, para una Hija de la Caridad, estar aut\u00e9nticamente con los mi\u00adlitantes de un sector o el personal de un hospital, exigir\u00eda que se llegue a ser, cada vez m\u00e1s, como ellos.<\/p>\n<p>As\u00ed, despu\u00e9s de un largo per\u00edodo en el que los estados de vida, las escalas jer\u00e1rquicas, los Institutos y las funciones disfrutaban insistiendo en lo que las diversificaba y les distingu\u00eda, se ha llegado a otro, en el que es todo lo contrario, se tiende a atenuar y a relativizar las diferencias, al beneficio de la acci\u00f3n com\u00fan. En nombre de una misma pastoral para los unos o de un mismo combate para los otros, se llegar\u00e1 bastante f\u00e1cilmente a confundir, como en los buenos viejos tiempos, unidad y uniformidad.<\/p>\n<p>La uniformidad, al menos cuando es mal comprendida y con fre\u00adcuencia ha sido este el caso, es ser como: con las menos diferencias posibles; parecerse al m\u00e1ximo en el modo de vivir, vestirse, alimentarse, rezar, etc.<\/p>\n<p>Por el contrario la unidad es SER UNO MISMO y ESTAR CON. Es evidentemente mucho m\u00e1s dif\u00edcil, pero mucho m\u00e1s rico.<\/p>\n<p>Es con su personalidad de Hijas de la Caridad como hay que entrar en la pastoral de la Iglesia, con los sacerdotes, los laicos, los militantes, las religiosas y todos los que se comprometen en la salvaci\u00f3n del mundo y la liberaci\u00f3n de los hombres. Colaborar, es darse por entero al servicio de los dem\u00e1s, al servicio de los pobres. Digo bien: por entero, su personalidad, su vocaci\u00f3n, su carisma&#8230;<\/p>\n<p>Lo que acabo de decir para las personas, vale tambi\u00e9n para toda comunidad. Una comunidad de Hijas de la Caridad para ser apost\u00f3lica, deber estar con todos, y particularmente con los que se comprometen por los pobres. Debe estar en la Iglesia y en su pastoral. Pero, para estar au\u00adt\u00e9nticamente con y en, debe SER ELLA MISMA y SER ELLA MISMA JUNTAS.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que su Comunidad est\u00e1 constituida, en primer lugar, por la comuni\u00f3n consciente en lo que es esencial para su vocaci\u00f3n de Hijas de la Caridad. Vamos a ver de nuevo bajo el aspecto comunitario, lo que se ha recordado referente al individuo. La Comunidad es una co\u00admuni\u00f3n a una misma consagraci\u00f3n&#8230;a una misma relaci\u00f3n a los pobres&#8230;a una misma m\u00edstica de servicio.<\/p>\n<h4><strong>1. Comuni\u00f3n a una misma consagraci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Y digo bien: a una misma consagraci\u00f3n. Puede ocurrir, en efecto, que haya dos modos de concebir y vivir la consagraci\u00f3n en las Hijas de la Caridad. Esta discrepancia fundamental puede tener graves reper\u00adcusiones, no s\u00f3lo a nivel de la armon\u00eda fraterna, sino tambi\u00e9n sobre la imagen que la Comunidad da de ella misma y la manera como ella se sit\u00faa en el mundo.<\/p>\n<p>\u00bfConsagraci\u00f3n o Servicio? frecuentemente, es as\u00ed como se aborda el problema. Decir, por ejemplo, que conviene dar un lugar prioritario al servicio, se percibe a veces como un rechazo, o al menos como una atenuaci\u00f3n y un poner en tela de juicio la consagraci\u00f3n, los votos, la vida espiritual, la oraci\u00f3n&#8230; Es, digamos con una cierta exageraci\u00f3n, hacer pasar al activismo antes que la oraci\u00f3n y al hombre antes que a Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 encontramos de esto en los escritos y en la conducta de san Vicente? En primer lugar es indiscutible que desde la \u00e9poca de Margarita Naseau, las Hijas de la Caridad siempre se han entregada totalmente a Dios. Entend\u00e1monos bien: no digo que las Hijas de la Caridad siempre han pronunciado los votos. Estos los hacen las religiosas y no son los que hacen las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>No tenemos tiempo para insistir en este punto. Pero lo que no puede ignorarse, es que desde los or\u00edgenes, para ser Hija de la Caridad era necesario darse totalmente a Dios: <em>\u00abser Hija de la Caridad es amar <\/em><em>a nuestro Se\u00f1or con ternura y constancia\u00bb (SV <\/em>IX-1, 534). Su identidad se inscribe, en primer lugar, en esta relaci\u00f3n a Jesucristo; su Comunidad es, en principio, una fe compartida y un don total vividos conjuntamente. Esto debe ser para los que les rodean, testimonio y anuncio de Jesucristo. Dentro de un instante diremos que, en la l\u00f3gica de su consagraci\u00f3n y de su vocaci\u00f3n, las comunidades no deber\u00edan, de ning\u00fan modo, parecerse a conventos. Al contrario, deben aparecer como agrupaciones de creyentes, c\u00e9lulas de fe en Jesucristo. Es necesario que aquellos entre los que viven les vean y sepan que son Hijas de la Caridad por amor de Dios: <em>\u00abHijas de <\/em><em>la Caridad, es decir Hijas de Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Por lo que constatan que la relaci\u00f3n a Dios y el don total a Jesu\u00adcristo son esenciales en su vocaci\u00f3n como fundamentos de su Comunidad, y es evidente que esta relaci\u00f3n debe profundizarse y expresarse en la oraci\u00f3n. Pero seg\u00fan san Vicente, la consagraci\u00f3n de la Hija de la Caridad a Dios tiene esta particularidad: que es para el servicio de los pobres. Y este para cambia todo, orienta y unifica todo. Es este el enlace entre consagraci\u00f3n y servicio. Recuerden su carta de identidad: \u00abpobres j\u00f3venes entregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente no dice: j\u00f3venes que se entregan a Dios y que sirven a los pobres&#8230;como si hubiera distinguido la consagraci\u00f3n del servicio, no, une los dos porque en su pensamiento y en su voluntad se trata de un mismo impulso y de un mismo movimiento. Ciertamente que nos damos a Dios, pero nos damos a Dios para servir a los pobres. Se trata de una consagraci\u00f3n orientada, con un fin, apost\u00f3lica. Observen que todo esto lo viven incluso sin formularlo. Basta con preguntar a una Hija de la Caridad si entr\u00f3 en Comunidad por Dios o por los pobres&#8230;. para ponerla en un compromiso; lo que para m\u00ed es el signo de que est\u00e1n siempre en la l\u00ednea de su carta de identidad.<\/p>\n<p>Sin embargo una tentaci\u00f3n ha amenazado y amenazar\u00e1 siempre su Comunidad: la de sustituir inconscientemente el \u00abpara\u00bb por el \u00aby\u00bb. El \u00abpara\u00bb pone deliberadamente el centro de la Comunidad en el exterior, en medio de los pobres, mientras que el \u00aby\u00bb hace de la Comunidad una realidad en s\u00ed misma, un absoluto, un entre nosotros exterior a la vida apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Cr\u00e9anme, no se trata de un juego de palabras. Se trata de dos \u00f3pticas totalmente diferentes, de las que una, la del Y, si se impusiera, no tardar\u00eda en amenazar la unidad de las Hijas de la Caridad. En efecto, existir\u00eda la tendencia a hacer de la Comunidad, un lugar de repliegue, ce\u00adlosamente preservado; otro mundo muy distinto y separado del lugar del servicio; separado a veces hasta tal punto, que pasando del servicio a la Comunidad, se siente una especie de desdoblamiento de la personalidad que da la impresi\u00f3n de llegar a ser religiosa.<\/p>\n<p><em>Y <\/em>sin embargo, la Comunidad no puede considerarse corno el lugar de la consagraci\u00f3n, mientras que el servicio se encontrar\u00eda en otra parte. Para ustedes la Comunidad es el lugar de la consagraci\u00f3n para el servicio. El servicio y los pobres deben permanecer en el centro de la Comunidad; ellos son la raz\u00f3n de ser de la Comunidad: <em>\u00abpor eso os <\/em><em>ha puesto juntas y os ha asociado Dios, por eso Dios ha hecho vuestra <\/em><em>Compa\u00f1\u00eda\u00bb (SV <\/em>IX-1, 125).<\/p>\n<p>Est\u00e1n juntas, son una Comunidad para el servicio de los pobres. Cierto, entregadas totalmente a Dios y consagradas&#8230;pero para. Este es un primer fundamento de toda Comunidad de Hijas de la Caridad. Y, cuan\u00addo digo, comuni\u00f3n en una misma consagraci\u00f3n, quiere decir comuni\u00f3n al para, unanimidad en esta \u00f3ptica t\u00edpicamente vicenciana. Esta unanimidad debe, evidentemente, traslucirse incluso en el estilo de sus Comunidades; debe ser visible de todos y sobre todo de los pobres. Estos \u00faltimos deben darse cuenta de que la Comunidad no es una ciudadela, un mundo secreto e inaccesible, sino el lugar de encuentro de sus siervas. No puedo entrar en detalles, pero ustedes saben bien que el para que les caracteriza, debe manifestarse y expresarse de mil maneras; en sus actitudes, sus reflejos, sus mentalidades e incluso a un nivel m\u00e1s material, en la disposici\u00f3n y el acondicionamiento de sus locales. Aqu\u00ed podr\u00edamos reflexionar sobre un acontecimiento de apariencia insignificante evocado en el Consejo del 28 de junio de 1646, el primero de la Compa\u00f1\u00eda. \u00a1Se trataba del acondiciona\u00admiento de un recibidor en la Casa Madre! (SV X 731-742).<\/p>\n<h4><strong>2. Comuni\u00f3n en una misma relaci\u00f3n con los pobres<\/strong><\/h4>\n<p>Toda Comunidad de Hijas de la Caridad debe caracterizarse por una misma relaci\u00f3n con los pobres. Cuando el Se\u00f1or Vicente habla de los pobres a las Hijas de la Caridad, regularmente est\u00e1n presentes en su dis\u00ad curso tres palabras, un adjetivo y dos adverbios: todos, por todas partes <em>y <\/em>verdaderamente. Quiere hablar de todos los pobres, por todas partes donde est\u00e9n, pero s\u00f3lo de los verdaderamente pobres. Vamos a tomar de nuevo cada una de estas palabras y subrayar la repercusi\u00f3n que deben tener en el servicio de sus Comunidades y hasta en su estilo de vida.<\/p>\n<p><strong>Una Comunidad en relaci\u00f3n a TODOS los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Ya conocen el texto de base, que se encuentra en SV X-2, 740: \u00ab&#8230; <em>Las hermanas del Hotel-Dieu trabajan primero en su propia perfecci\u00f3n y <\/em><em>luego asisten a los enfermos, lo cual en cierto modo es hacer lo mismo que <\/em><em>vosotras. Pero ellas no tienen regla que les obligue a asistir en general a <\/em><em>todo el mundo, esto es, a todos los pobres, mientras que vosotras deb\u00e9is, <\/em><em>sin excepci\u00f3n alguna de personas ni lugares, estar siempre dispuestas a <\/em><em>ejercer la caridad. Dios os ha escogido para esto&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El texto es claro y san Vicente les recuerda muy a menudo esta primera caracter\u00edstica de su relaci\u00f3n con los pobres. Una Comunidad de Hijas de la Caridad es una Comunidad para todos los pobres, sin excep\u00adci\u00f3n. Esta universalidad de mirada, de preocupaci\u00f3n, de proyecto y de la acogida es esencial a toda Comunidad de Hijas de la Caridad. Es cierto que, desde la \u00e9poca de Vicente de Pa\u00fal, cada comunidad local ha tenido su rostro propio, su especializaci\u00f3n profesional o pastoral (hospitales, es\u00adcuelas, dispensarios, etc&#8230;). Mucho m\u00e1s, las Comunidades est\u00e1n con fre\u00adcuencia marcadas por el medio de vida en el que est\u00e1n insertas: mundo obrero, mundo rural, barrio. Adem\u00e1s hemos visto c\u00f3mo las primeras Hijas de la Caridad estaban tambi\u00e9n insertadas en San Salvador o en San Benito, veintinueve d\u00edas sobre treinta. Pero no ser\u00eda bueno que una especializaci\u00f3n llegase a perjudicar el universalismo de la mirada y la acogida para todos los pobres. Ya sea campesino, obrero, marginado, discapacitado, anciano, preso o ni\u00f1o&#8230;cualquier pobre debe sentirse atendido por una Comunidad de Hijas de la Caridad, cualquiera que sea la especializaci\u00f3n. La sociedad en la que vivimos es a menudo cerrada, dura e intolerante. Sin ser neutra y desvinculada, una Comunidad de Hijas de la Caridad debe, sin embargo, salvaguardar celosamente su disponibilidad universal para todos los pobres: <em>\u00ab&#8230; vosotras deb\u00e9is, sin excepci\u00f3n alguna de personas ni lugares, estar <\/em><em>siempre dispuestas a ejercer la caridad. Dios os ha escogido para esto&#8230;\u00bb. <\/em>Es al nivel de este universalismo como deber\u00e1n reconocerse \u00abComunidades \/ hermanas\u00bb, una que est\u00e1 muy comprometida en el mundo obrero y una Comunidad de hospital o de escuela, por ejemplo. Qu\u00e9 importa el servicio, con tal que se trate de pobres y de verdaderamente pobres.<\/p>\n<p><strong>Una Comunidad en relaci\u00f3n con los pobres POR TODAS <\/strong><strong>PARTES<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abLas de la plaza Real tienen como fin principal asistir a las pobres <\/em><em>mujeres enfermas que reciben, no a los hombres; y como son \u00e9sas sus re\u00ad<\/em><em>glas, creen que consiguen su salvaci\u00f3n observ\u00e1ndolas. Pero vosotras, mis <\/em><em>queridas hermanas, os hab\u00e9is entregado principalmente a Dios para vivir como buenas cristianas, para ser buenas hijas de la Caridad, para trabajar en las virtudes propias de vuestro fin, para asistir a los pobres enfermos, no en una casa solamente, como las del H\u00f3tel-Dieu, sino en todas partes como Nuestro Se\u00f1or, que no hac\u00eda distinci\u00f3n alguna, pues asist\u00eda a todos los que recurr\u00edan a \u00e9l\u00bb <\/em>(SV IX-2, 749).<\/p>\n<p>\u00a1Por todas partes! En este adverbio, tan frecuentemente empleado por el Se\u00f1or Vicente, est\u00e1 incluida la idea de movimiento, el eco de la experiencia de Ch\u00e1tillon y de una caridad llevada al domicilio&#8230;Nacieron ustedes de esta caridad en movimiento, que no espera que los pobres ven\u00adgan, sino que van a sus casas: son las siervas la que tienen que desplazarse.<\/p>\n<p>Podr\u00eda hacerse un estudio interesante en los escritos de san Vicente sobre un tema como este referente a las Hijas de la Caridad: la Hija de la Caridad y los verbos IR y VENIR. Es curioso se\u00f1alar que cuando el Se\u00ad\u00f1or Vicente imagina o describe a una Hija de la Caridad en la calle, lleva siempre algo a la espalda o a pulso: <em>\u00abUna Hija de la Caridad est\u00e1 siempre <\/em><em>en medio del mundo&#8230; la mayor parte del tiempo fuera de casa y en medio del mundo\u00bb <\/em>(SV IX-2, 1010, 1175). <em>\u00abPero no hay nadie que se mueva entre <\/em><em>el mundo como las Hijas de la Caridad&#8230; Hermanas que van y vienen&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Comprender\u00e1n bien que al ser concebida as\u00ed su vida, debe influir en sus Comunidades: unas Comunidades inventadas para el movimiento, para el \u00abdesorden\u00bb, para los imprevistos y las urgencias. No una Comu\u00adnidad en la que uno se instala, sino una Comunidad de la que se parte hacia los pobres: una base de salida, un trampol\u00edn, una colmena, la pista de despegue del servicio. \u00a1Por supuesto, tampoco un vest\u00edbulo de estaci\u00f3n! Pues, m\u00e1s que otras, la Hija de la Caridad necesita un lugar para recuperar fuerzas f\u00edsicas, morales y espirituales. Sienten que se trata, sobre todo, de una mentalidad, de una \u00f3ptica y dig\u00e1moslo, de una espiritualidad; pero de una espiritualidad que debe traducirse en un estilo de vida, en una jerarqu\u00eda de valores y casi tambi\u00e9n en la organizaci\u00f3n material. Una Comunidad concebida para el movimiento&#8230;<\/p>\n<p><strong>Una Comunidad en relaci\u00f3n con los VERDADERAMENTE <\/strong><strong>pobres<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfRecuerdan la respuesta de Sor Margarita MOREAU a la reina de Polonia que la quer\u00eda para su servicio?: <em>\u00abSe\u00f1ora, \u00bfqu\u00e9 es lo que dec\u00eds? <\/em><em>Las tres estamos para servir a los pobres, pero en vuestro reino ten\u00e9is <\/em><em>otras muchas personas m\u00e1s capaces que nosotras para servir a Vuestra Majestad. Perm\u00edtanos, se\u00f1ora, que hagamos aqu\u00ed lo que Dios quiere de <\/em><em>nosotras&#8230; Dios nos ha llamado para servir a los pobres\u00bb (SV <\/em>IX-1, 530). Esta respuesta, que fue la admiraci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente, las Comunidades de Hijas de la Caridad de hoy tienen y tendr\u00e1n que decirla cada vez m\u00e1s: Perm\u00edtanos Monse\u00f1or, o Se\u00f1or Vicario episcopal, o Se\u00f1or Capell\u00e1n de sector&#8230;., hacer aqu\u00ed lo que Dios pide de nosotras: \u00abservir a los pobres\u00bb. Universalismo, he dicho anteriormente, pero un universalismo en una ex\u00adclusividad. Universalismo: todos los pobres. Y el Se\u00f1or Vicente precisaba: solamente los verdaderamente pobres. Sobre este criterio, es necesario que haya comuni\u00f3n y unanimidad para que exista una verdadera Comunidad de Hijas de la Caridad. Que tal Comunidad est\u00e9 comprometida en el mundo obrero, en el mundo rural, en un hospital y en una escuela, esto no deber\u00e1 disminuir la unidad. En tiempos de san Vicente y desde los or\u00edgenes, hubo as\u00ed en la Comunidad, un pluralismo cada vez m\u00e1s amplio en las opciones. Por el contrario, las tensiones y los desequilibrios amenazar\u00e1n la unidad en cuanto nos alejemos de los verdaderamente pobres. Esta predilecci\u00f3n y esta exclusividad constituir\u00e1n entre ustedes un signo natural de agradecimiento, y es as\u00ed como dos Hijas de la Caridad se reconocer\u00e1n entre ellas; es as\u00ed tambi\u00e9n, como el mundo las reconocer\u00e1.<\/p>\n<p>Cierto que existen las exigencias de la pastoral de conjunto, las urgencias del sector, las prioridades o las suplencias que hay que asegurar. Sin embargo, no se puede aceptar, incluso provisionalmente, renegarse a s\u00ed mismo ni disminuir lo que es esencial a la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El gran riesgo de la inserci\u00f3n pastoral, es la nivelaci\u00f3n. Lo que quiere decir que en un sector, cada uno puede ser indiferentemente llamado a tal responsabilidad o a tal compromiso cualquiera que sea su carisma, en funci\u00f3n solamente de las urgencias y prioridades del sector o de la di\u00f3ce\u00adsis. Es entonces cuando las comunidades necesitan el coraje de Margarita Moreau o de B\u00e1rbara Angiboust: <em>\u00abPerm\u00edtanos, se\u00f1ora, que hagamos aqu\u00ed <\/em><em>lo que Dios quiere de nosotras\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta valent\u00eda debe cuidarse incluso en el seno de cada Comunidad en una revisi\u00f3n constante de los compromisos y de las actividades de cada miembro, en una atm\u00f3sfera de lucidez y sinceridad, que apartar\u00e1 la tentaci\u00f3n demasiado f\u00e1cil de justificar el statu quo. El pensamiento y la preocupa\u00adci\u00f3n de los verdaderamente pobres deben ser una obsesi\u00f3n comunitaria, una preocupaci\u00f3n compartida y en permanencia; as\u00ed ser\u00e1 r\u00e1pidamente una gracia de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Acabamos de analizar la relaci\u00f3n espec\u00edfica, identificadora y uni\u00adficadora de la Hija de la Caridad con los pobres: todos, por todas partes, verdaderamente. M\u00e1s que por los usos y estructuras, es por la comuni\u00f3n en estas convicciones fundamentales como se construye, se sit\u00faa y se desarrolla plenamente una Comunidad de Hijas de la Caridad al estilo de san Vicente.<\/p>\n<h4><strong>3. Comuni\u00f3n en una misma m\u00edstica de servicio<\/strong><\/h4>\n<p>Es este el tercer nivel de comuni\u00f3n: una misma m\u00edstica de servicio. No es necesario subrayar la insistencia del Se\u00f1or Vicente sobre este punto. Para \u00e9l, la palabra sirvienta era el sin\u00f3nimo m\u00e1s fiel y m\u00e1s completo de Hija de la Caridad. Margarita Naseau se comprometi\u00f3 como sirvienta en la Cofrad\u00eda de San Salvador, con las condiciones de vida y de servicio, de todas las sirvientas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Igualmente lo fue para todas las que siguieron a Margarita Naseau. Las primeras Hijas de la Caridad no eran m\u00e1s que aut\u00e9nticas sirvientas, y esta situaci\u00f3n, naturalmente, las situaba entre los pobres. No tuvieron que plantearse el problema de la inserci\u00f3n social o un modo de presencia entre los pobres: lo eran.<\/p>\n<p>Dicho esto, el Se\u00f1or Vicente dio a las Hijas de la Caridad una m\u00edstica de servicio, que debe realizar tambi\u00e9n en profundidad la unidad de sus Comunidades.<\/p>\n<p>Si procedemos como hemos hecho con el estudio de su relaci\u00f3n espec\u00edfica con los pobres, igualmente podemos profundizar en esta m\u00edstica del servicio, refiri\u00e9ndonos a tres expresiones habituales en boca de Vicente de Pa\u00fal: \u00abEn la persona de&#8230;\u00bb \u00abSin embargo&#8230;\u00bb \u00abcorporal y espiritualmen\u00adte\u00bb. Cada uno de estos t\u00e9rminos permite entrar en el centro mismo de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00abEn la persona de&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abServ\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres\u00bb: <\/em>desde Ch\u00e1tillon, es la base de la gesti\u00f3n del se\u00f1or Vicente. Es la convicci\u00f3n que anima a Margarita Naseau y es en torno a esta convicci\u00f3n como se edific\u00f3 la primera Comunidad de Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El acontecimiento de Ch\u00e1tillon se vive e interpreta a la luz de Mateo 25, 31. Encontramos aqu\u00ed el texto evang\u00e9lico de base de la Comunidad; lo que caracteriza su esp\u00edritu, su espiritualidad. <em>\u00abUna hermana ir\u00e1 diez <\/em><em>veces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en <\/em><em>ellos a Dios\u00bb. <\/em>Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 de tal modo convencido que se atreve a afirmar que al dejar la oraci\u00f3n o la misa para ir a servir a los pobres, no se pierde nada&#8230;de tal modo pone realismo y verdad en la presencia de Jesucristo en el pobre.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida se convierte como en una cumbre del intercam\u00adbio comunitario. Ser\u00eda interesante mostrar c\u00f3mo, coincide hoy con lo que quiso san Vicente y lo que vivieron las primeras comunidades de Hijas de la Caridad. Desgraciadamente, nuestros intercambios son, con demasiada frecuencia, superficiales. Ciertamente hemos aprendido a mirar lo real y no ha sido un lujo: \u00bfa qu\u00e9 pobres he encontrado? \u00bfCu\u00e1l es su situaci\u00f3n familiar, profesional, social? \u00bfQu\u00e9 valores viven? \u00bfCu\u00e1l es su combate? As\u00ed aprendimos a mirar y a recibir. Pero entre las Hijas de la Caridad una revisi\u00f3n de vida debe ir m\u00e1s lejos para alcanzar la m\u00edstica vicenciana que debe animar a la Comunidad. \u00bfHe sabido encontrar a Jesucristo en ellos? \u00bfC\u00f3mo? Es a este nivel de pregunta y de b\u00fasqueda como deben unirse en profundidad todos los miembros de una Comunidad. Los compromisos pue\u00adden ser diferentes entre una asistente social, una enfermera, una educadora, una Hermana mayor ocup\u00e1ndose del servicio de la puerta o de la cocina: pero la b\u00fasqueda y el encuentro de Jesucristo en el pobre son comunes a todas. Es a este nivel como la comuni\u00f3n ser\u00e1 posible y eficaz entre ustedes.<\/p>\n<p>En la expresi\u00f3n \u00aben la persona de\u00bb, se encuentra tambi\u00e9n subra\u00adyada la dimensi\u00f3n personal del pobre. No tenemos tiempo para desarrollar este aspecto. Sin embargo, quiero decirles que en nuestro mundo cada vez m\u00e1s socializado, en el que la justicia <em>y <\/em>la caridad toman cada vez m\u00e1s un aspecto administrativo, toda Comunidad de Hijas de la Caridad cualesquiera que sean sus compromisos, deber\u00eda recordar sus or\u00edgenes. Porque en San Salvador y en las Caridades parisinas, la caridad de Jesucristo hab\u00eda perdido el contacto con las persona de los pobres, es por lo que Margarita Naseau y sus compa\u00f1eras intervinieron y por lo que su Compa\u00f1\u00eda naci\u00f3. Cierto que no consiste en volver a los m\u00e9todos pastorales y sociales del siglo XVII, ni incluso a los de hace 15 o 20 a\u00f1os. Pero la primera reivindicaci\u00f3n de los pobres hoy (por ejemplo de los marginados), \u00bfno es, justamente, sentirse reconocidos como personas humanas? No olviden que deben figurar entre las m\u00e1s sensibles a la llamada de los pobres hoy.<\/p>\n<p><strong>\u00abSin embargo&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abEl servicio de los pobres tiene que preferirse siempre a todo lo <\/em><em>dem\u00e1s\u00bb. (SV <\/em>IX-1, 208). Es esta una declaraci\u00f3n t\u00edpicamente vicenciana con relaci\u00f3n al servicio. Este principio debe, tambi\u00e9n, evidentemente tener profundas repercusiones en sus Comunidades y en su estilo de vida. En primer lugar es conveniente que en la Comunidad, todas est\u00e9n de acuerdo sobre esta prioridad y comulguen con la misma jerarqu\u00eda de valores, bajo pena de tensiones end\u00e9micas y de conflictos frecuentes. Volvemos una vez m\u00e1s a lo que ya he dicho con relaci\u00f3n a su Consagraci\u00f3n. Si en una Co\u00admunidad hay Hijas de la Caridad que se han consagrado a Dios y sirven a los pobres, y hay otras que se han consagrado a Dios pero para el servicio de los pobres, no se llegar\u00e1 a la unanimidad sobre la jerarqu\u00eda de valores. Unas situar\u00e1n el servicio ante todo, mientras que las otras dar\u00e1n prioridad a la regularidad o las formas. Unas desear\u00e1n un modo de vida concebido en funci\u00f3n de los pobres y del servicio, mientras que las otras reclamaran un estilo m\u00e1s religioso o m\u00e1s conventual. Es cierto que san Vicente no perd\u00eda ocasi\u00f3n para recordar la observancia de la regla y con frecuencia, denunci\u00f3 el capricho, el ego\u00edsmo y la independencia. Pero no es menos cierto que para ustedes, puso a la cabeza de la jerarqu\u00eda de valores, el servicio de los pobres, en funci\u00f3n del que concibi\u00f3 y organiz\u00f3 sus Comunidades. Cuanto m\u00e1s tiempo les cueste adherirse a esta jerarqu\u00eda de deberes, tanto m\u00e1s di\u00adficil les ser\u00e1 llegar a una verdadera unidad y ofrecer el rostro vicenciano que hable a los pobres.<\/p>\n<p><strong>\u00abCorporal y espiritualmente\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Estos dos adverbios designan un \u00faltimo nivel de comuni\u00f3n y de unanimidad para las Hijas de la Caridad, como tambi\u00e9n un \u00faltimo aspecto esencial de su m\u00edstica de servicio. Contin\u00faa siendo un eco de Ch\u00e1tillon. Encontramos ya estos adverbios en la introducci\u00f3n del reglamento de la Cofrad\u00eda en noviembre de 1617 (SV X, 574-588).<\/p>\n<p>Nos hacemos hoy muchas preguntas sobre el servicio y sobre todo sobre el servicio corporal. Evidentemente, muchas cosas han evolucionado desde san Vicente y es cierto que algunos siglos de beneficencia un poco paternalista han afectado a las expresiones \u00abservicio, servicio corporal\u00bb con un matiz peyorativo y anacr\u00f3nico. Pero lo que es importante en Vi\u00adcente de Pa\u00fal y contin\u00faa siendo hoy un deber para cada Comunidad de Hijas de la Caridad, es la s\u00edntesis de las dos preocupaciones: la corporal y la espiritual, o para decirlo con el lenguajes de sus Constituciones, la promoci\u00f3n humana y cristiana de los pobres, de todos los pobres y de todo el pobre.<\/p>\n<p>Una Hija de la Caridad, cualquiera que sea su compromiso, su profesi\u00f3n y su inserci\u00f3n social o profesional, sigue siendo una obrera del Evangelio, una Hija de la Iglesia. Toda Comunidad de Hijas de la Caridad deber ser una c\u00e9lula de evangelizaci\u00f3n, el lugar en el que se hace cargo de la promoci\u00f3n del pobre en su totalidad, como una persona humana y como un hijo de Dios, preferido de Jesucristo. En la Comunidad, habr\u00e1 sin duda quienes por su compromiso y su \u00f3ptica estar\u00e1n m\u00e1s preocupadas por la promoci\u00f3n humana y por el combate por el hombre; otras por su formaci\u00f3n y sus convicciones, estar\u00e1n m\u00e1s preocupadas por la salvaci\u00f3n y la evangelizaci\u00f3n. Pero la implantaci\u00f3n en su conjunto deber\u00eda ser el lugar en el que gracias al intercambio y a la revisi\u00f3n, se rehace cada d\u00eda la s\u00edntesis de Ch\u00e1tillon; una s\u00edntesis que es particularmente necesaria en la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p>Es preciso concluir. Para hablar de la Comunidad de las Hijas de la Caridad, no hemos comenzado ni de las estructuras ni de los principios, sino de un hombre: Vicente de Pa\u00fal, su personalidad, su recorrido y sus or\u00edgenes. As\u00ed hemos encontrado una Comunidad que imperceptiblemente ha surgido de la vida y del servicio de los pobres y se ha constituido en la vida y en funci\u00f3n de los pobres y de su servicio. Nada sorprendente desde que su agrupaci\u00f3n tambi\u00e9n se haya dirigido hacia el exterior y est\u00e9 centrada tambi\u00e9n en los pobres. Para ustedes, la Comunidad no es, en primer lugar, el entre nosotras sino \u00abel juntas PARA\u00bb. Y para profundizar un poco este tipo particular de comunidad, nos hemos referido a la carta de identidad que les dio san Vicente: <em>\u00abSi os pregunta qu\u00e9 sois decid que sois unas pobres <\/em><em>Hijas, que os hab\u00e9is entregado a Dios para el servicio a los pobres.\u00bb <\/em>Cier\u00adtamente, hablando de su Comunidad, no hay otra cuesti\u00f3n que los pobres. Estudiaremos ahora el aspecto del entre nosotras, es decir las relaciones, los intercambios en el interior de sus Comunidades, tal como los ve\u00eda san Vicente; encontraremos cosas muy interesantes, a veces sorprendentes.<\/p>\n<p>Sin embargo no lamento haber insistido tanto sobre su Comunidad considerada en relaci\u00f3n al servicio de los pobres y para los pobres. Despu\u00e9s de todo hay que comenzar siempre del centro y para ustedes el centro se encuentra en la persona de los pobres, es decir en Jesucristo en la persona de los pobres porque: <em>\u00abpor eso os ha puesto juntas y os ha asociado Dios\u00bb <\/em><em>(SV IX-1, <\/em>125).<\/p>\n<h3><strong>B) Una comunidad \u00abpara\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando se habla de Comunidad, de manera espont\u00e1nea se piensa en primer lugar en una realidad de uso interno; tan interno que esto confina al misterio&#8230;Es todo lo que pasa detr\u00e1s de la puerta \u00abComunidad\u00bb; puerta que, ciertamente, permanece cerrada.<\/p>\n<p>Existen momentos de trabajo con los dem\u00e1s&#8230; de vida \u00abentre no\u00adsotros\u00bb&#8230; existen los lugares reservados&#8230; m\u00e1s o menos accesibles a los \u00abcristianos\u00bb&#8230; Hay pasos, responsabilidades, iniciativas, relaciones, reaccio\u00adnes de la Hija de la Caridad que sirve en el exterior&#8230;Y, las de la Hermana que sirve en la casa.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como abordando la Comunidad se tiene frecuentemente la impresi\u00f3n de entrar en otro mundo, en otra vida y un poco junto a la vida&#8230; porque la Comunidad es un mundo, que no estar\u00e1 compuesto m\u00e1s que por Hijas de la Caridad. La comunidad: \u00a1es entre nosotras!<\/p>\n<p>Ciertamente, El entre nosotros existe y debe existir. Ved la familia, la casa del obrero&#8230;tendremos ocasi\u00f3n de hablar de ello.<\/p>\n<p>Pero para el Se\u00f1or Vicente, esto no era lo primero. Adem\u00e1s, abor\u00addar la Comunidad de este modo, es inevitablemente desnaturalizarla y no comprender nada.<\/p>\n<p>Para san Vicente, la Comunidad no es nunca un absoluto: es un medio, privilegiado y necesario, para un mejor servicio de los pobres. No existe el \u00abentre nosotros\u00bb m\u00e1s que porque est\u00e1n los pobres y su servicio: <em>\u00abTen\u00e9is que pensar con frecuencia que vuestro principal negocio y lo que Dios os pide particularmente es que teng\u00e1is mucho cuidado en servir a los pobres, que son vuestros se\u00f1ores. S\u00ed, hermanas m\u00edas, son nuestros amos. Por eso ten\u00e9is que tratarlos con mansedumbre y cordialidad, pensando que por eso os ha puesto juntas y os ha asociado Dios, que por eso Dios ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda\u00bb (SV <\/em>IX-1, 125).<\/p>\n<p>No se puede ser m\u00e1s claro: est\u00e1n juntas para servir a los pobres. Esta es la base vicenciana de su Comunidad y que debe encontrarse en su esp\u00edritu, sus reflejos, su mentalidad; en su comportamiento en Comunidad y hasta el acondicionamiento material de su implantaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vamos a tratar de ver r\u00e1pidamente las exigencias y el estilo de tal Comunidad, as\u00ed como la manera como deber\u00edan verse y percibirse del exterior teniendo en cuenta este <em>\u00abpara\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Por supuesto, no se trata de transformar sus viviendas en asilos para los pobres, en centros de acogida o en una especie de casa del pueblo. No se encuentran en la vida de Vicente de Pa\u00fal este tipo de situaciones, m\u00e1s que en los momentos de grandes calamidades nacionales. A\u00f1adamos que esto se hac\u00eda sobre todo en la Comunidad de los Sacerdotes de la misi\u00f3n, ya que: entonces las Hijas de la Caridad ocupaban solamente cuartos de alquiler y una \u00fanica casa. Adem\u00e1s, reconozcamos que en el contexto social de hoy, tales iniciativas correr\u00edan el riesgo de ser juzgadas equ\u00edvocas.<\/p>\n<h4><strong>1.- Sus Comunidades son lugares en los que se encuentran <\/strong><strong>Hermanas entregadas a Dios para el servicio de los pobres<\/strong><\/h4>\n<p>Seg\u00fan el Se\u00f1or Vicente, no pod\u00eda haber una Hija de la Caridad que no hubiera hecho el don total. Fue una constancia desde la \u00e9poca de Margarita Naseau<\/p>\n<h4><strong>2.- Su Comunidad es una realidad de fe, visible porque se vive, sin ser sin embargo un convento.<\/strong><\/h4>\n<p>No porque haya que despreciar los conventos: son muy necesarios pero no son para ustedes. \u00bfConsagraci\u00f3n? Si. \u00bfConsagraci\u00f3n a Dios? evi\u00addentemente. Pero consagraci\u00f3n <em>\u00abpara\u00bb. <\/em>Y si la consagraci\u00f3n debe vivirse y ser visible, el \u00abpara\u00bb tambi\u00e9n, debe vivirse y ser visible.<\/p>\n<p>Ahora bien, una especie de dicotom\u00eda tiene siempre tendencia a operarse. El \u00abpara\u00bb no ser\u00eda m\u00e1s que para las horas y los lugares de ser\u00advicio; ser\u00eda exterior a la Comunidad, convirti\u00e9ndose en el lugar y el tiempo de la consagraci\u00f3n, el \u00abconvento\u00bb concebido para la perfecci\u00f3n religiosa de sus miembros.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, ustedes nacieron de una especie de reac\u00adci\u00f3n al comportamiento de las Damas. Desde entonces toda Comunidad de Hijas de la Caridad debe ser y aparecer como un signo de fe en Jesucristo, como el signo de un don total a Jesucristo, en el barrio donde est\u00e1 implan\u00adtada. Lo que hace suponer que la Comunidad es un encuentro de creyentes, \u00abde buenas cristianas\u00bb, como dec\u00eda Vicente: realidad de fe y realidad visible, sin ser ostentatoria ni zelota. \u00abHijas de la Caridad, es decir Hijas de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Que no se diga, sobre todo, que pongo en tela de juicio la consagra\u00adci\u00f3n, salvo si se quiere hablar de consagraci\u00f3n religiosa. Esta podr\u00eda cambiar todo en una Comunidad de Hijas de la Caridad y hacerla irreconocible. As\u00ed tender\u00eda a hacer de la Comunidad un lugar de repliegue celosamente guardado, un mundo bien distinto, separado de los lugares de trabajo y de vida, donde verdaderamente a veces muy pocas cosas evocan el servicio de los pobres fuera, por ejemplo de la sala de Comunidad en la que des\u00adtacan las fotos del Muy Honorable Padre y de la Muy Honorable Madre, y donde reina un orden, un vac\u00edo impresionantes. Ciertamente no hay que sacar conclusiones demasiado precipitadas de esta apariencia y encontrar sencillamente que es muy religiosa y un poco conventual. Sin embargo, este marco material puede influir en las mentalidades y los reflejos. Recuerden la historia del recibidor&#8230;<\/p>\n<p>Sus Comunidades son lugares de encuentro, de Hermanas totalmen\u00adte entregadas a Dios \u00abpara\u00bb; y este <em>\u00abpara\u00bb <\/em>deber\u00eda ser lo que se siente ante todo cuando se entra en su casa.<\/p>\n<h4><strong>3. Sus Comunidades est\u00e1n al servicio de los verdaderamente <\/strong><strong>pobres; deben ser Comunidades de un universalismo en <\/strong><strong>una exclusividad<\/strong><\/h4>\n<p><em>\u00ab&#8230; Las Hermanas del H\u00f3tel-Dieu trabajan primero en su propia <\/em><em>perfecci\u00f3n y luego asisten a los enfermos, lo cual en cierto modo es hacer lo <\/em><em>mismo que vosotras. Pero ellas no tienen regla que les obligue a asistir en general a todo el mundo, esto es, a todos los pobres, mientras que vosotras <\/em><em>deb\u00e9is, sin excepci\u00f3n alguna de personas ni lugares, estar siempre dispues\u00adtas a ejercer la caridad. Dios os ha escogido para esto&#8230;\u00bb <\/em>(SV X-2, 740)<\/p>\n<p>En tiempo de Vicente de Pa\u00fal esto era una evidencia. No se esco\u00adg\u00edan sus pobres, se les serv\u00eda a todos como eran: enfermos a domicilio o en hospital, ni\u00f1os exp\u00f3sitos o ancianos, soldados heridos o galeotes, etc&#8230; y esta extraordinaria polivalencia le encantaba a Vicente, que la contemplaba como la gracia de la Compa\u00f1\u00eda: <em>\u00ab&#8230;As\u00ed es como ten\u00e9is que estar dispuestas <\/em><em>a servir a los pobres en todos los sitios adonde os env\u00eden\u00bb (SV <\/em>X-1, 749). Y a nivel local, deseaba por todas partes Comunidades polivalentes.<\/p>\n<p>Las realidades sociales y pastorales ciertamente han cambiado y la especializaci\u00f3n se ha convertido en una necesidad, tanto como la compe\u00adtencia. Los medios de vida se han tipificado <em>y <\/em>hay que tener en cuenta las leyes de inserci\u00f3n y sus exigencias en los barrios. Pero toda Comunidad de Hijas de la Caridad deber\u00e1 siempre ser y parecer un signo para los pobres; ya sean minusv\u00e1lidos, presos, inmigrantes, campesinos, obreros, ni\u00f1os o ancianos. Este es un punto de revisi\u00f3n sobre el que cada una de sus Comunidades deber\u00eda, de vez en cuando, interrogar e interrogarse, bajo pena de perder un aspecto esencial de su rostro vicenciano: el universalismo de la mirada y del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero universalismo en una exclusividad; lo que corresponde a la experiencia del Se\u00f1or Vicente y a sus pasos solo hacia los verdaderamente pobres. Esto fue objeto de constantes llamadas al orden. En una carta a Sor Margarita Moreau, le aconsejaba incluso recordarlo a las damas: <em>\u00abPerm\u00ed\u00adtanos, se\u00f1ora, que hagamos aqu\u00ed lo que Dios quiere de nosotras &#8230; Dios nos ha llamado para servir a los pobres\u00bb (SV <\/em>IX-1, 530).<\/p>\n<p>Hay en toda planificaci\u00f3n y en toda inserci\u00f3n pastoral existe un riesgo de estandarizaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es lo que primero debe contar para una Hija de la Caridad: las urgencias y las prioridades de una di\u00f3cesis, de un sector, O BIEN las exigencias de un carisma?<\/p>\n<p>Grande y dificil cuesti\u00f3n hoy, pero felizmente bastante sencillo en lo que les concierne. Para la Iglesia de Vaticano II: prioridad a los pobres. En tal contexto ser\u00eda un poco fuerte que, una Comunidad de Hijas de la Caridad estuviese alejada pastoralmente de los pobres. Podr\u00eda recoger siem\u00adpre, si no los t\u00e9rminos, por lo menos la observaci\u00f3n hecha a Sor Margarita Moreau: \u00abDios nos ha llamado para servir a los pobres.\u00bb<\/p>\n<h4><strong>4. Sus Comunidades deben ser igualmente Comunidades in\u00ad<\/strong><strong>termediarias<\/strong><\/h4>\n<p>La originalidad de la Hija de la Caridad sobre la que puede que Vicente de Pa\u00fal haya insistido m\u00e1s ha sido su movilidad. Al salir del domi\u00adcilio de Ch\u00e1tillon, han sido concebidas para el movimiento: \u00ab&#8230; <em>cuando vais <\/em><em>por la calle, as\u00ed como tambi\u00e9n en la casa adonde se os env\u00eda a cuidar a los <\/em><em>enfermos&#8230; Una hija de la Caridad est\u00e1 siempre en medio del mundo&#8230; <\/em>(SV IX-2, 1009-1010)&#8230; <em>\u00abTendr\u00e1n presente que, como sus empleos les obligan <\/em><em>a estar la mayor parte del tiempo fuera de casa y en medio del mundo, y aun a menudo solas, necesitan mayor perfecci\u00f3n &#8230;\u00bb <\/em>(SV IX-2, 1175)&#8230; <em>\u00abQue su compa\u00f1\u00eda no es una congregaci\u00f3n religiosa y que su casa no es un hospital de donde no haya que moverse, sino una asociaci\u00f3n de mujeres que van y vienen continuamente para asistir a los pobres enfermos\u00bb (SV <\/em>VII, 48)&#8230; <em>\u00abLas Hijas de la Caridad no son religiosas, sino hermanas que van y vienen como seglares&#8230;\u00bb (SV <\/em>VIII, 226). Algunos lo han llamado: el tema de las calles o el cisma de la Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Pueden comprender bien que con semejantes consignas queridas por el Fundador <em>y <\/em>con una vocaci\u00f3n tan din\u00e1mica, la Comunidad de Hijas de la Caridad ser\u00e1 m\u00e1s bien otra cosa que un convento instalado y en el que uno se refugia. Ser\u00eda el momento de volver a tomar la conocida des\u00adcripci\u00f3n: \u00ab&#8230; <em>no tendr\u00e1n por monasterio m\u00e1s que las casas de los enfermos, por capilla la iglesia de la parroquia, por claustro las calles de la ciudad o las salas de los hospitales&#8230;\u00bb <\/em>Este es su convento y su claustro.<\/p>\n<p>Su Comunidad debe concebirse mucho m\u00e1s como un intermediario, un alto entre dos carreras o dos salidas, que como un lugar y un tiempo de estabilidad, de instalaci\u00f3n, de residencia. Su implantaci\u00f3n debe ser una colmena, en la que entrar\u00e1n y saldr\u00e1n continuamente. Esta caracter\u00edstica de la Comunidad-debe tambi\u00e9n influir en su mentalidad, en su ambiente, en sus reflejos y hasta en la organizaci\u00f3n y el acondicionamiento de los lugares.<\/p>\n<h4><strong>5. Sus Comunidades deben salvaguardar lo prioritario<\/strong><\/h4>\n<p>Un elemento esencial de la unidad de una Comunidad, es la una\u00adnimidad alrededor de una misma jerarqu\u00eda de valores, un acuerdo profundo sobre este punto. Es igualmente lo que le da su rostro. Una Comunidad con\u00adtemplativa por ejemplo, da prioridad a la alabanza y a la adoraci\u00f3n, y esto debe verse, resentirse cuando se la conoce, mediante la percepci\u00f3n de una cierta calidad de recogimiento, silencio, de la ropa y los gestos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a las Comunidades de Hijas de la Caridad, san Vicente en numerosas ocasiones ha especificado: <em>\u00abEl servicio de los pobres tiene que preferirse siempre a todo lo dem\u00e1s\u00bb <\/em>(cf. SV IX-1, 208) Y para que se comprendiera bien, bajaba con frecuencia al detalle de los ejemplos, recre\u00e1ndose en confrontar el deber de la oraci\u00f3n y el servicio, el precepto dominical y el servicio, la necesidad del retiro anual y el servicio. Al hacer esto inculcaba a sus Comunidades la jerarqu\u00eda de valores propia de las Hijas de la Caridad; la que absolutamente debe hacer la unanimidad en el interior de la Comunidad y darle el rostro que se ver\u00e1 desde fuera. La desdicha y el riesgo en la materia, est\u00e1 siempre en considerar no como un cuestionamiento sino como una falta de fe, el hecho de no poner en primera l\u00ednea los valores cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Sin embargo, decir que el servicio es \u00abprimero\u00bb, no quiere decir que la oraci\u00f3n, la misa, la regularidad y el silencio son accesorios, secun\u00addarios o facultativos. Una Hija de la Caridad puede y debe ser mujer de oraci\u00f3n, afirmando que el servicio debe ser siempre preferido a la oraci\u00f3n. Esta elecci\u00f3n, esta jerarqu\u00eda de valores, no es s\u00f3lo un principio o una teor\u00eda. Esto debe sentirse en una mentalidad y un ambiente de grupo; traicionarse a lo largo de los d\u00edas por los reflejos, y manifestarse hasta en los diversos aspectos de la implantaci\u00f3n. Tal vez es a este nivel como se forma sobre todo el rostro apost\u00f3lico de sus Comunidades.<\/p>\n<h4><strong>6.- Comunidades para la evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Es esto todav\u00eda un punto de insistencia de san Vicente: el corpo\u00adral y espiritualmente. Es la s\u00edntesis pastoral de Gannes y de Ch\u00e1tillon. Es una aproximaci\u00f3n de todo el pobre. Pablo VI y Vaticano II han atraido la atenci\u00f3n sobre todos los hombres y todo hombre. Vicente de Pa\u00fal, quer\u00eda servir a todos los pobres y a todo el pobre.<\/p>\n<p>En el siglo XVII, era una presentaci\u00f3n bastante in\u00e9dita y revolucio\u00adnaria. Vicente era consciente de ello y lo hizo observar: <em>\u00abPor consiguiente <\/em><em>ten\u00e9is que llevar a los pobres enfermos dos clases de comida: la corporal y <\/em><em>la espiritual, esto es, decirles para su instrucci\u00f3n alguna buena palabra de <\/em><em>vuestra oraci\u00f3n, como ser\u00edan cinco o seis palabras, para inducirles a que cumplan con sus deberes de cristianos y a practicar la paciencia. Dios os ha reservado para esto. Las historias eclesi\u00e1sticas y pr\u00f3fanas no dicen que se haya hecho nunca nada de lo que vosotras hac\u00e9is; hay que exceptuar a nuestro Se\u00f1or; por eso ten\u00e9is muchos motivos para humillaron\u00bb (SV IX-1, <\/em>534).<\/p>\n<p>Y en otra parte: <em>\u00abEn efecto, no ser\u00eda hacer lo bastante por Dios y <\/em><em>por el pr\u00f3jimo darles alimento y remedio a los pobres enfermos, si no se les <\/em><em>ayudase seg\u00fan los designios de Dios en el servicio espiritual que les debe\u00admos. Cuando sirv\u00e1is a los pobres de esta forma, ser\u00e9is verdaderas Hijas de <\/em><em>la Caridad, esto es, hijas de Dios, e imitar\u00e9is a Jesucristo\u00bb (SV <\/em>IX-1, 73).<\/p>\n<p>Una Comunidad que se oriente \u00fanicamente ya sea a la promoci\u00f3n, ya sea a la evangelizaci\u00f3n, correr\u00eda el riesgo de deformar peligrosamente su rostro y comprometer su esp\u00edritu y su identidad. Lo que es importante y espec\u00edfico, es la manera como se une promoci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n en el proyecto, en la preocupaci\u00f3n y en el compromiso. Es as\u00ed como debe situarse el objetivo de una b\u00fasqueda y de una revisi\u00f3n permanente: <em>\u00abCuando sirv\u00e1is <\/em><em>a los pobres de esta firma, ser\u00e9is verdaderas Hijas de la Caridad\u00bb.<\/em><\/p>\n<h4><strong>7.- Una Comunidad de sirvientas<\/strong><\/h4>\n<p>In\u00fatil recordar la cantidad de textos sobre este punto. \u00abSirvienta\u00bb lo hemos visto antes, era sin\u00f3nimo de Hija de la Caridad. Hoy, la palabra ha perdido mucho de su primer significado e incluso podr\u00eda ser ambiguo. En tiempo de Vicente de Pa\u00fal, pon\u00eda a la persona afectada en un lugar preciso de la escala social y creaba entre ellas y sus semejantes una verdadera so\u00adlidaridad. Por el contrario con la palabra \u00abdamas\u00bb, implicaba una relaci\u00f3n estrecha con el pobre. La sirvienta no estaba por encima de los pobres; no sab\u00eda ni m\u00e1s ni mejor que ellos lo que les hac\u00eda falta; no era educadora, ni sobre todo bienhechora. Al contrario en relaci\u00f3n a los pobres, de cualquier modo, la sirvienta se encontraba en un estado de dependencia.<\/p>\n<p>Hoy igualmente, la Hija de la Caridad no est\u00e1 CON los pobres ni COMO los pobres. Est\u00e1 PARA ellos, lo que quiere decir sencillamente: a su servicio.<\/p>\n<p>En san Vicente, exist\u00eda una actitud dictada por el Reino y por la nueva concepci\u00f3n del hombre y del mundo, ense\u00f1ada por Jes\u00fas en la mon\u00adta\u00f1a, en el serm\u00f3n de las Bienaventuranzas (SV XI-4, 852-853).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Comunidad de las Hijas de la Caridad y su estilo emi\u00adnentemente apost\u00f3lico, no han sido creaciones espont\u00e1neas, que podr\u00edan estudiarse y profundizar independientemente de todo con\u00adtexto. 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