{"id":119152,"date":"2015-03-18T05:15:18","date_gmt":"2015-03-18T04:15:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=119152"},"modified":"2015-03-18T05:15:18","modified_gmt":"2015-03-18T04:15:18","slug":"la-mortificacion-una-hoz-en-su-mochila-xi-522","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-mortificacion-una-hoz-en-su-mochila-xi-522\/","title":{"rendered":"La Mortificaci\u00f3n: una hoz en su mochila (XI, 522)"},"content":{"rendered":"<h2>Lo que entendemos por mortificaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><i>Castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre <\/i>(1Cor 9, 27).<\/p>\n<p>1) La palabra mortificaci\u00f3n es otra de las palabras tradicionales del len\u00adguaje espiritual, que hoy no se acepta de buen grado. El diccionario de la Real Academia, al dar el significado del t\u00e9rmino mortificaci\u00f3n, advierte que viene del lat\u00edn cristiano \u00abmortificatio\u00bb, dar muerte, privar de vitalidad alguna parte del cuer\u00adpo, domar las pasiones \u00abcastigando el cuerpo o refrenando la voluntad\u00bb. Este ser\u00eda el significado etimol\u00f3gico. Pero conviene tener presente que, en la lengua castellana, la mortificaci\u00f3n arrastra en su dos primeras acepciones, un significado m\u00e1s bien negativo. La primera significa \u00abprivar de vitalidad alguna parte del cuer\u00adpo\u00bb y la segunda alude a domar las pasiones, pero, \u00abcastigando el cuerpo\u00bb en primer lugar, o \u00abrefrenando la voluntad\u00bb en segundo lugar. Esto nos suena a la cl\u00e1sica divisi\u00f3n de mortificaci\u00f3n de los sentidos externos e internos.<\/p>\n<p>2) Los sin\u00f3nimos que el t\u00e9rmino mortificaci\u00f3n tiene son muchos y variados y van en dos direcciones: la de la \u00abpenitencia\u00bb (sacramento) y la de la \u00abaflicci\u00f3n y represi\u00f3n\u00bb&#8216;. Con frecuencia, se prefieren otros t\u00e9rminos: ascesis, control, discipli\u00adna, entrenamiento y, hasta r\u00e9gimen, si se trata de moderar la dieta alimenticia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/llevar-la-cruz.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-120915\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/llevar-la-cruz-300x195.jpg?resize=300%2C195\" alt=\"llevar-la-cruz\" width=\"300\" height=\"195\" \/><\/a>3) Teol\u00f3gicamente, se habla de la \u00abCruz\u00bb o de la teolog\u00eda de la Cruz, y m\u00e1s ordinariamente de ascesis. Desde esta perspectiva, se supera la faceta negativa. La mortificaci\u00f3n es una manera de entrar en la din\u00e1mica del misterio pascual, que la<b> <\/b>pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>4) Conceptualmente, no se puede dar una definici\u00f3n de la mortificaci\u00f3n como se puede dar de otras virtudes. La raz\u00f3n es porque la mortificaci\u00f3n, pr\u00e1cti\u00adcamente, entra en todas las virtudes, en cuanto en todas las virtudes hay modera\u00adci\u00f3n, renuncia, sacrificio, ascesis, bien en la adquisici\u00f3n de la virtud, bien en el ejercicio de la misma, bien en su conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5) El tema de la mortificaci\u00f3n se puede plantear desde supuestos muy diferentes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">a) a nivel filos\u00f3fico, psicol\u00f3gico y social. Se llega a conclusiones diversas en cuanto al valor del esfuerzo, de la ascesis, del control, etc.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">b) a nivel de la teolog\u00eda de la Cruz, el \u00fanico supuesto v\u00e1lido para el cris\u00adtiano, seguidor de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>6) Conviene, pues, delimitar bien lo que entendemos aqu\u00ed por mortificaci\u00f3n y evitar la confusi\u00f3n que casi siempre se origina al tratar el tema del dolor, de las renuncias, de las privaciones y de las relaciones que tales aspectos negativos tienen con los diversas concepciones del hombre, del mundo creado, de los diversos modos de trabajo en la vida espiritual y de los diferentes m\u00e9todos de educaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>7) Cuando hablamos aqu\u00ed de mortificaci\u00f3n, nos referimos principalmente al aspecto teol\u00f3gico. Se trata de aceptar todos los sacrificios que exige el seguimiento de<b> <\/b>Cristo El hecho de centrarnos en la visi\u00f3n teol\u00f3gica de la mortificaci\u00f3n no quita<b> <\/b>que, ocasionalmente, para una mejor comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de la mortificaci\u00f3n<b>, <\/b>mencionemos otros aspectos propios de la vida humana, personal o comunitaria.<b><\/b><\/p>\n<p>8) Los sacrificios que se asumen por la mortificaci\u00f3n pueden ser: unas veces no buscados, pero s\u00ed aceptados libremente, v.g., la aceptaci\u00f3n del dolor que viene por una enfermedad, que se acepta para vivir con mayor intimidad la pasi\u00f3n de Cristo y participar m\u00e1s hondamente en el misterio pascual, o la aceptaci\u00f3n de un dolor ps\u00edquico, sentido por la muerte de un ser querido y aceptado en la fe, porque la muerte es el camino de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>9) Otras veces, los sacrificios son deliberadamente buscados, v. g.: se busca la renuncia, la ascesis, el esfuerzo y el dolor, por razones de fidelidad a la palabra dada al llamamiento de Cristo: <i>el que quiera seguir, coja su cruz todos los <\/i><i>d<\/i><i>\u00edas <\/i>y <i>me siga (Mt <\/i>16, 24; Lc 9, 23); la renuncia al gozo de crear una familia por seguir a Cristo c\u00e9libe; la aceptaci\u00f3n de las dificultades de la convivencia por ser fiel a la creaci\u00f3n de una comunidad misionera; la renuncia a ser como la mayor parte de los cristianos, porque se opta por imitar m\u00e1s profundamente a Cristo.<\/p>\n<p>10) Tanto en el caso de la renuncia o dolor aceptados libremente, como en el caso de la b\u00fasqueda deliberada de la renuncia o del dolor, la referencia a Cris\u00adto es necesaria si queremos hablar de la mortificaci\u00f3n cristiana. Con frecuencia, esta referencia no ha sido muy expl\u00edcita, ha quedado en la penumbra, y ha pare\u00adcido como si por la pr\u00e1ctica de la mortificaci\u00f3n se buscara s\u00f3lo la perfecci\u00f3n moral del hombre, como la han buscado, o la pueden seguir buscando ideolog\u00ed\u00adas antropol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas o religiosas no cristianas. Es posible que estas ideas se hayan metido dentro de la pr\u00e1ctica cristiana de la mortificaci\u00f3n, pero cier\u00adtamente, no constituyen el punto central de la mortificaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>11) Tambi\u00e9n, conviene decir que los excesos en las mortificaciones corpo\u00adrales (cilicios, disciplinas, ayunos, abstinencias) o en los sistemas de pedagog\u00eda, en los que la mortificaci\u00f3n del educando era fundamental, debido a visiones pesi\u00admistas del hombre, no quitan valor a la mortificaci\u00f3n cristiana bien entendida. Los excesos por carta de m\u00e1s o por carta de menos siempre son condenables, pero no anulan el valor fundamental, simplemente, hay que corregirlos.<\/p>\n<p>12) La influencia cultural ha influido, como es l\u00f3gico, en la concepci\u00f3n y en la pr\u00e1ctica de todos los valores cristianos. Tambi\u00e9n, en la concepci\u00f3n y pr\u00e1ctica de la mortificaci\u00f3n. En \u00e9pocas \u00abtr\u00e1gicas\u00bb, se exager\u00f3 la b\u00fasqueda y la pr\u00e1ctica del dolor, mientras que en \u00e9pocas de \u00abhedonismo\u00bb, como la nuestra, se exagera la huida del dolor y dif\u00edcilmente se comprende el valor humano y, sobre todo, cris\u00adtiano del mismo.<\/p>\n<h2>Clases de mortificaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><i>Nos dedicaremos asiduamente <\/i>a <i>someter la voluntad &#8230; y a mortificar todos <\/i><i>los sentidos <\/i>(RC II, 8).<\/p>\n<p>13) Clasificar las mortificaciones puede tener valor pedag\u00f3gico. En este sentido, podemos hablar de:<\/p>\n<ol>\n<li>Mortificaci\u00f3n de las facultades internas: renuncias que afectan princi\u00adpalmente a la voluntad.<\/li>\n<li>Mortificaciones externas que afectan a los cinco sentidos corporales del ser humano.<\/li>\n<\/ol>\n<p>14) Podemos clasificar la mortificaci\u00f3n por la naturaleza de la renuncia espiritual y material. Juan Pablo II, en la Carta Apost\u00f3lica \u00abSalvifici Doloris\u00bb, se refiere a dos \u00e1mbitos ampl\u00edsimos del dolor: al sufrimiento f\u00edsico y al sufrimiento moral, que responden a la doble dimensi\u00f3n del ser humano: corporal y espiritual, cuerpo y alma.<\/p>\n<h2>Mortificaci\u00f3n en el Antiguo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><i>Comer\u00e1s el pan con el sudor de tu frente <\/i>(Gn 3, 19).<\/p>\n<p>15) En la sagrada Escritura, encontramos la existencia del dolor f\u00edsico y espiritual. Ya en el para\u00edso terrenal, aparece el dolor; despu\u00e9s de la muerte de Abel por su hermano Ca\u00edn, el diluvio, el sacrificio de Abrah\u00e1n, el hambre, las re\u00adlaciones poco fraternas entre los hermanos de Jos\u00e9, la emigraci\u00f3n a Egipto, la persecuci\u00f3n sufrida en Egipto, los cuarenta a\u00f1os por el desierto, la conquista de la tierra prometida, la historia de los jueces, las guerras, las desgracias naturales, los destierros, las invasiones, las dominaciones, las injusticias, etc. Vemos, igual\u00admente, a muchos hombres que aceptan el dolor: Job, Jerem\u00edas, etc. Vemos hom\u00adbres que asumen riesgos por la defensa y conquista de sus ideales, como los Macabeos, etc.<\/p>\n<p>16) La cuesti\u00f3n est\u00e1 en ver c\u00f3mo se comportan las personas, el pueblo, ante el dolor. En general, se puede decir que el sufrimiento asc\u00e9tico no existe origi\u00adnariamente en la sagrada Escritura, aunque haya grupos que lo buscan y cultivan. El dolor es algo que se sufre, algo que se le impone. Despu\u00e9s, se busca el sentido del dolor: \u00bfpor qu\u00e9 Dios manda el dolor?<\/p>\n<p>17) El dolor es un misterio que provoca alguna vez la ira contra Dios, como hace lo mujer de Job que le aconseja a que \u00abmaldijera a Dios\u00bb (Job 2, 9). Otras veces, casi siempre, el dolor, el sufrimiento, la desgracia personal o colectiva invi\u00adtan al profeta y al sabio a preguntarse por la raz\u00f3n de lo sucedido. Poco a poco, se va descubriendo:<\/p>\n<ul>\n<li>el valor purificador del dolor (cf. Jr 9, 6);<\/li>\n<li>el valor educativo (cf. Prov 3, 11);<\/li>\n<li>el valor revelador del designio de Dios (cf. Job 42, 1-6);<\/li>\n<li>el valor de<b> <\/b>expiaci\u00f3n del pecado (cf. Is 40, 2);<\/li>\n<li>el valor de intercesi\u00f3n y de redenci\u00f3n, como se ve en la figura del Siervo de Yahveh (cf. Jr 8, 18-21; 11, 19; 15, 18).<\/li>\n<li>la llamada a la conversi\u00f3n (cf. Jr 15, 10-19).<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La virtud de la mortificaci\u00f3n en el Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><i>Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de m\u00ed (Mt 10, <\/i>38).<\/p>\n<p>18) En el Nuevo Testamento, siempre, la figura central es la de Jes\u00fas. Tam\u00adbi\u00e9n, cuando tratamos de la mortificaci\u00f3n. La visi\u00f3n m\u00e1s certera y m\u00e1s actual de la mortificaci\u00f3n, es contemplarla a la luz de la teolog\u00eda de la Cruz.<\/p>\n<p>19) La Cruz es, en primer lugar, un <i>esc\u00e1ndalo y una locura. <\/i>Lo dice san Pablo a los Corintios: <i>Nosotros predicamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para <\/i><i>los jud\u00edos y locura para los griegos <\/i>(1 Cor 1, 23). Jes\u00fas previ\u00f3 que sus disc\u00edpulos se iban a escandalizar cuando lo vieran crucificado (cf. Mt 26, 31). El vaticinio de Jes\u00fas se cumpli\u00f3. Los disc\u00edpulos huyeron despavoridos y desperanzados. Recor\u00addemos a los de Ema\u00fas (cf. Lc 24, 13-35).<\/p>\n<p>20) De esc\u00e1ndalo y locura, la Cruz pasa a ser un misterio redentor. Ten\u00eda que ser as\u00ed, era necesario que el Mes\u00edas sufriera para que se cumplieran las Escri\u00adturas (cf. Lc 24, 25). Si Cristo fue colgado en el \u00e1rbol de la Cruz fue para resca\u00adtarnos del pecado (cf. G\u00e1l 3, 13). Por la sangre vertida en la Cruz, hemos sido reconciliados con Dios (cf. Col 1, 20).<\/p>\n<p>21) Del misterio de la Cruz, se pasa a la teolog\u00eda de la Cruz. La Cruz de Cristo es marca de los cristianos, condici\u00f3n indispensable para ser su disc\u00edpulo: <i>El que quiera seguirme coja su Cruz todos los d\u00edas (Mt <\/i>16, 24). Lo que Jes\u00fas dice como principio general se concreta despu\u00e9s en muchos casos: <i>el que no deja padre y madre&#8230; <\/i>(Lc 14, 26-27); <i>hay quienes se hacen eunucos por el reino de <\/i><i>los cielos (Mt <\/i>19, 1 2); <i>el que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi dis\u00ad<\/i><i>c\u00edpulo <\/i>(lc 14, 33).<\/p>\n<p>22) La teolog\u00eda de la Cruz tiene un gran desarrollo en los escritos del Nuevo Testamento, sobre todo, en san Pablo, que no quiere gloriarse sino en la Cruz de Jesucristo por quien el mundo est\u00e1 crucificado para \u00e9l y \u00e9l para el mundo (cf. Gal.6, 14). Dejar de ser el hombre viejo es pasar por la Cruz. Una conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica para son Pablo es que, <i>si viv\u00eds seg\u00fan la carne morir\u00e9is, pero si hac\u00e9is <\/i><i>morir (mortific\u00e1is) <\/i>las <i>obras del cuerpo vivir\u00e9is <\/i>(Rom 8, 13).<\/p>\n<h2>La mortificaci\u00f3n en los autores espirituales cristianos<\/h2>\n<p>23) Hay bastante diferencia entre los autores espirituales tradicionales y los m\u00e1s actuales. La diferencia estriba en que los primeros no tuvieron los pro\u00adblemas \u00abculturales\u00bb actuales. Los autores espirituales cristianos actuales deben abordar cuestiones previas, muy presentes en la cultura actual, como son la con\u00adcepci\u00f3n de la naturaleza, del hombre, del progreso, de los valores \u00e9ticos, del bienestar, el gozo de lo creado, la huida del dolor, del uso, sin fronteras, de la t\u00e9cnica para calmar el dolor, vivir m\u00e1s c\u00f3modamente, considerar la vida s\u00f3lo Desde la perspectiva del gozo de los bienes materiales, solamente merece vivir\u00adse si se goza. La calidad de la vida se mide por la capacidad de gozar de los bienes materiales.<\/p>\n<h3><i>1\u00ba. Los autores espirituales tradicionales<\/i><\/h3>\n<p style=\"text-align: right\"><i>Creer que admite su amistad a gente regalada y sin trabajos es disparate <\/i>(Sta. Teresa, Camino de Perfecci\u00f3n, 18, 2).<\/p>\n<p>24) \u00c9stos consideran la mortificaci\u00f3n como un medio para \u00abconcertar los des\u00adconcertado y moderar nuestras pasiones y malas inclinaciones y el amor propio desordenado\u00bb. Parten de que hay desorden en el hombre, despu\u00e9s del pecado. Esta es la definici\u00f3n que nos da el P. Rodr\u00edguez. Algunos de los t\u00edtulos que el P. Rodr\u00ed\u00adguez da en su breve tratado sobre la mortificaci\u00f3n son muy sugerentes: \u00abEl mayor castigo de Dios es dejarnos a merced de nuestros apetitos y deseos\u00bb. \u00abDel mal que de ese castigo de Dios surgir\u00eda, nos har\u00eda concebir el santo odio, a nosotros mismos y el esp\u00edritu de penitencia\u00bb. \u00abNuestro aprovechamiento y perfecci\u00f3n est\u00e1 en la mor\u00adtificaci\u00f3n\u00bb. \u00abLa mortificaci\u00f3n no es odio, sino verdadero amor a nuestra alma y tam\u00adbi\u00e9n a nuestro cuerpo\u00bb. \u00abEl que no se mortifica no s\u00f3lo no vive una vida espiritual, pero ni siquiera racional\u00bb. \u00abNos debemos mortificar no s\u00f3lo en las cosas l\u00edcitas, sino tambi\u00e9n en las necesarias\u00bb. \u00abPrincipalmente, nos debemos mortificar en aquel vicio o pasi\u00f3n que reina en nosotros y nos hace cometer m\u00e1s faltas&#8230;\u00bb \u00abNo debemos dejar de mortificarnos en las cosas peque\u00f1as\u00bb. Hoy, nos resulta sofocante la lectura de estos t\u00edtulos, que en otros tiempos causaron admiraci\u00f3n y gozo en su lectura.<\/p>\n<p>25) Los autores cl\u00e1sicos tradicionales recogen la divisi\u00f3n de la mortificaci\u00f3n antes indicada: de interna y externa. San Bernardo dio la siguiente divisi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">a) La mortificaci\u00f3n del \u00abperegrino\u00bb, a quien cae bien un equipaje ligero. Pasa por el mundo sin detenerse, camina hacia la meta de su peregri\u00adnaci\u00f3n, se siente libre de la mayor parte de las cosas de la tierra.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">b) La mortificaci\u00f3n del \u00abmuerto\u00bb. El peregrino a\u00fan se puede detener, aunque sea de una manera breve y superficial, pero el que est\u00e1 muerto al mundo, el mundo no le dice nada. Est\u00e1 en el mundo, pero no es del mundo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">c) La mortificaci\u00f3n del \u00abmuerto crucificado\u00bb, para este muerto crucificado, el mundo es cruz para \u00e9l y \u00e9l para el mundo<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<h3>2\u00ba. <i>Los autores espirituales actuales<\/i><\/h3>\n<p>26)<b> <\/b>Los autores espirituales actuales se encuentran, como dijimos antes, ante una nueva escala de valores culturales: la cultura del bienestar, del placer, del opti\u00admismo ante la creaci\u00f3n, ante el poder de su t\u00e9cnica, ante su suficiencia, ante la insensibilidad hacia el pecado. \u00bfPor qu\u00e9 aceptar renuncias? \u00bfpor qu\u00e9 buscar el dolor? \u00bfpor qu\u00e9 poner l\u00edmites a lo que es bueno? \u00bfpor qu\u00e9 no gozar plenamente de la vida? \u00bfpara qu\u00e9 hemos nacido?<\/p>\n<p>27) La cuesti\u00f3n se centra en saber si tales afirmaciones son verdaderas o no, si son v\u00e1lidas o no para orientar el comportamiento del hombre cristiano. La prime\u00adra cuesti\u00f3n que plantean dichos autores espirituales actuales es saber si lo natural, lo espont\u00e1neo, perfecciona al hombre, contribuye a que sea mejor o, por lo contra\u00adrio, lo hunde m\u00e1s en lo malo que el hombre lleva consigo. No todo lo que hace el hombre, no todo lo que le gusta hacer, lo hace humana y moralmente mejor.<\/p>\n<p>28) Los autores espirituales actuales llegan a la conclusi\u00f3n de que la natura\u00adleza, dejada a s\u00ed misma, es como un r\u00edo desbordado que lleva a la animalidad. Los impulsos de la naturaleza, de las pasiones, no son expresiones de la libertad, sino de la animalizaci\u00f3n del hombre. El hombre, dicen estos autores, no fue creado por Dios ya hecho, sino como proyecto. Para lograr la realizaci\u00f3n del tal proyecto y para que \u00e9ste sea verdaderamente humano, se requiere inevitablemente la ascesis, es decir, la mortificaci\u00f3n. Esta ser\u00eda la visi\u00f3n m\u00e1s bien psicol\u00f3gica de la mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>29) Desde una perspectiva teol\u00f3gica, dichos autores no pueden menos de tener en cuenta otra realidad: la del pecado, que no se reduce a un acto concre\u00adto, sino que es una dimensi\u00f3n de todo el ser. El hombre cristiano se pregunta desde su fe: \u00bfpor qu\u00e9 doy malos frutos? \u00bfPor qu\u00e9 existe el pecado? Para superar las consecuencias del pecado, se ve como necesaria la mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>30) Hay otro elemento casi definitivo para el cristiano: es el comportamiento de Cristo que padeci\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3. Por el bautismo nos configuramos con Cristo: morimos y resucitamos (cf. Rm 6). Pero esto es tambi\u00e9n proyecto. Cristo muri\u00f3 de una vez para siempre, pero el cristiano es un continuo morir al pecado y un continuo vivir para la resurrecci\u00f3n definitiva. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, encuentran los autores mencionados otra fuente de motivaciones para practicar la mortificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>31) El cristiano tiene la misi\u00f3n de reproducir a Cristo y dar signos convin\u00adcentes de su pertenencia a Cristo, seg\u00fan lo que dijo san Pablo: los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias (cf. G\u00e1l 5, 24). Cristo ha querido que sus seguidores lo sean en todo, en el modo de redimir al mundo por el dolor de la Cruz. La aplicaci\u00f3n eficaz de la redenci\u00f3n de Cristo se lleva a cabo mediante los dolores y trabajos de los ap\u00f3stoles, de los m\u00e1rtires, de todos los cristianos que quieren comulgar con el dolor redentor de Cristo.<\/p>\n<p>32) Lo dicho anteriormente obliga a una reflexi\u00f3n sobre las motivaciones de antes y de ahora. No se puede negar que, aun los hombres mesurados como san Vicente, recargaron el acento en el desprecio del cuerpo al que hay que \u00abdomar\u00bb y \u00abcastigar\u00bb mediante las mortificaciones corporales: cilicio, ayunos, abstinencias y otras privaciones. Pes\u00f3 tambi\u00e9n en san Vicente la espiritualidad de su tiempo, la convicci\u00f3n de la corrupci\u00f3n de la naturaleza, la a\u00f1agaza y trucos de la naturale\u00adza, el dualismo entre cuerpo y esp\u00edritu.<\/p>\n<p>33) Igualmente, deben ser revisables otras ideas y pr\u00e1cticas de la mortifica\u00adci\u00f3n, como la de, a mayor dolor m\u00e1s m\u00e9rito, que justificaron, o creyeron justificar, no s\u00f3lo la mortificaci\u00f3n razonable, sino las exageraciones de la misma. Muchas expresiones de la piedad popular (penitentes y flagelantes) y de la imaginer\u00eda (cristos sangrantes), y libros de piedad, son claras muestras de una concepci\u00f3n de la mortificaci\u00f3n cristiana recargada de elementos culturales m\u00e1s que de valo\u00adres evang\u00e9licos.<\/p>\n<h2>Lo que san Vicente entendi\u00f3 por mortificaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><i>Seamos firmes en resistir a la naturaleza <\/i>(XI, 758)<\/p>\n<p>34) San Vicente us\u00f3 la palabra mortificaci\u00f3n tal como entonces se usaba, significando con ella la ascesis, los sacrificios o renuncias que se requieren para seguir a Cristo: <i>el que quiera seguirme, cargue con su cruz&#8230; (Mt <\/i>16, 24). San Vicente, comentando este texto, dijo: <i>\u00bfQuer\u00e9is venir en pos de m\u00ed? Muy bien, pero <\/i><i>\u00bfsab\u00e9is que hay que comenzar por renunciar a vosotros mismos y seguir llevando vuestra cruz? <\/i>(XI, 512)<\/p>\n<p>35) Seg\u00fan \u00e9l, en tres campos, principalmente, hay que ejercitar la mortifi\u00adcaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>a) Sometimiento de la voluntad<\/i><br \/>\nLa renuncia de Cristo m\u00e1s profunda es la de someter enteramente su volun\u00adtad a la del Padre, en lo que ense\u00f1aba (cf. in 7, 16), en lo que hac\u00eda: <i>Siempre <\/i><i>hago la voluntad de mi Padre (<\/i>8, 29) y en el g\u00e9nero de muerte querida por el Padre: <i>Si he de beber este c\u00e1liz, h\u00e1gase tu voluntad y no la m\u00eda <\/i>(Lc 22, 42).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>b) Sometimiento del juicio<\/i><br \/>\nPor juicio, entiende san Vicente la ciencia, la inteligencia y el entendimien\u00adto (cf. XI, 513). Es natural y bueno que el hombre se forme un juicio sobre s\u00ed mismo, sobre los dem\u00e1s, sobre los acontecimientos, de tal manera que llegue a for\u00admarse una conciencia cr\u00edtica. Lo malo es cuando el juicio se endurece y la con\u00adciencia no se deja iluminar. Se da entonces el apego al propio juicio, al propio saber, al propio modo de ver las cosas, las personas y los sucesos. Tal apego es fuente de ego\u00edsmos que impiden acatar las mediaciones de la voluntad de Dios, como son el magisterio de la Iglesia, las Reglas y Constituciones y las disposicio\u00adnes de los Superiores (cf. RC V, 2, 3). El sometimiento de Jes\u00fas al Padre era un buen ejemplo de la mortificaci\u00f3n del juicio: <i>Pues bien, el Hijo de Dios quer\u00eda que <\/i><i>se supiese que \u00e9l no ten\u00eda juicio propio, que su juicio era el del Padre&#8230; Mi cono\u00ad<\/i><i>cimiento y mi entendimiento no son m\u00edos, sino de mi Padre <\/i>(XI, 513).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>c) Mortificaci\u00f3n de los sentidos<\/i><br \/>\nSan Vicente explic\u00f3 ampliamente lo que exige la mortificaci\u00f3n de los senti\u00addos internos y externos, teniendo presente el pensamiento de san Pablo: <i>Si viv\u00eds <\/i><i>seg\u00fan la carne morir\u00e9is, pero si con el esp\u00edritu hac\u00e9is morir las obras de la carne, <\/i><i>vivir\u00e9is <\/i>(Rm 8, 13). Puso de relieve el peligro de la curiosidad en ver, en o\u00edr y en el tacto (cf. XI, 514), y el de la sensualidad que se encuentra por todas partes (cf. XI, 759). <i>Seamos firmes en resistir a la naturaleza: pues, si le permitimos que <\/i><i>se cuele en nosotros un pie, se meter\u00e1n hasta cuatro <\/i>(XI, 758-759). Ciertamente, la mortificaci\u00f3n interior es la m\u00e1s importante y el alma de la exterior, pero si alguien desprecia la exterior <i>diciendo que las interiores son mucho m\u00e1s perfectas, <\/i><i>demuestra muy bien que no es mortificado ni interior ni exteriormente <\/i>(XI, 759).<\/p>\n<p>36) Dentro del amplio campo de la mortificaci\u00f3n, san Vicente indic\u00f3 en par\u00adticular algunas renuncias, siguiendo su propia experiencia y la doctrina de san Basilio:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">a) El \u00abdesprendimiento a los padres\u00bb, tan radicalmente practicado por \u00e9l despu\u00e9s de la experiencia de su visita a la familia, narrada precisamen\u00adte en la conferencia sobre la mortificaci\u00f3n (cf. XI, 517). La doctrina de san Vicente sobre el amor a los padres es sustancialmente sana (cf. RC II, 9; XI, 515), aunque bastante inclinada a un amor \u00abdemasiado espiri\u00adtual\u00bb, poco convincente hoy, debido a su especial experiencia y a la pr\u00e1ctica de muchas comunidades de su tiempo. De todas maneras, puede darse tensi\u00f3n entre el seguimiento de Cristo y las expresiones de amor a los padres (cf. Lc 14, 25-27).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">b) \u00abLa renuncia al recuerdo de la vida pasada\u00bb, porque nada suscita tanto el apetito de las cosas prohibidas como el recuerdo de sus falsas dulzu\u00adras (cf. XI, 518).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">c) La \u00abrenuncia a lo aparatoso\u00bb, \u00abal demonio y a sus pompas\u00bb, es decir, a hacer sermones elegantes, en \u00abhincharse de orgullo por lo bien que hace\u00admos las cosas\u00bb (cf. XI, 519).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">d) La renuncia a la vida c\u00f3moda, a vivir bien, a conservarse bien y a cui\u00addar excesivamente la salud (cf. XI, 520).<\/p>\n<p>37) El misionero debe despojarse por la mortificaci\u00f3n del hombre viejo y revestirse del nuevo (cf. Col 3, 10). Debe ser como el <i>buen vi\u00f1ador que lleva una <\/i><i>hoz en su mochila para cortar todo lo que encuentra de nocivo en su vi\u00f1a&#8230; Con <\/i><i>la hoz de la mortificaci\u00f3n, hemos de cortar continuamente todas las malas hierbas <\/i><i>corrompidas, para que no impidan que Jesucristo, esa buena cepa de la que noso\u00ad<\/i><i>tros somos los sarmientos <\/i>(cf. Jn 15, 12), <i>nos haga fructificar en abundancia, en <\/i><i>la pr\u00e1ctica de las virtudes <\/i>(XI, 522).<\/p>\n<h2>Mortificaci\u00f3n, vida fraterna y apostolado<\/h2>\n<p style=\"text-align: right\"><i>El que quiera vivir en Comunidad tiene que decidirse&#8230; a mortificar todas sus <\/i><i>pasiones, a buscar puramente a Dios, a servir a todos los dem\u00e1s&#8230; <\/i>(X, 184).<\/p>\n<p>38) El misionero tiene necesidad de la mortificaci\u00f3n para vivir en comuni\u00addad y para ejercer sus ministerios. <i>Es tan necesaria esta virtud que no podr\u00edamos <\/i><i>vivir unos con otros&#8230; y no s\u00f3lo es necesaria entre nosotros, sino tambi\u00e9n con el <\/i><i>pueblo, con el que hay tanto que sufrir <\/i>(XI, 590).<\/p>\n<p>39) Tanto la mortificaci\u00f3n comunitaria como la apost\u00f3lica tienen en san Vicente un punto de arranque: la \u00abindiferencia\u00bb. En la doctrina vicenciana, la indi\u00adferencia equivale a la disponibilidad ignaciana. Si el jesuita se define como el hombre disponible, el misionero vicenciano debe definirse como el hombre indi\u00adferente. La indiferencia aporta lo siguiente:<\/p>\n<ul>\n<li>No permite que nos apeguemos con afecto desordenado ni a los ministe\u00adrios, ni a las personas, ni a los lugares, en especial a la patria, ni a nin\u00adguna cosa parecida (cf. RC 11, 10).<\/li>\n<li>Pone en libertad a la persona que est\u00e1 presa, libera de la tiran\u00eda de los sentidos y del amor a las criaturas (cf. XI, 626).<\/li>\n<li>Coloca al hombre por encima de la ley: <i>Los hombres indiferentes est\u00e1n <\/i><i>por encima de toda ley, son de una categor\u00eda distinta de los dem\u00e1s y, lo <\/i><i>mismo que los cuerpos gloriosos, pasan a trav\u00e9s de todo, van a todas par\u00ad<\/i><i>tes, sin que nada les impida ni les retrase <\/i>(XI, 537).<\/li>\n<\/ul>\n<p>40) La indiferencia vicenciana nace de la fe, como en Abrah\u00e1n y en san Pablo, y tiene su fuente de inspiraci\u00f3n principal en la actitud de Cristo, siempre disponible al querer de su Padre.<\/p>\n<h2>Medios para practicar la mortificaci\u00f3n<\/h2>\n<p>41) El misionero no puede cargar con duras penitencias. La aceptaci\u00f3n de los trabajos apost\u00f3licos es la mejor forma de mortificarse. Por eso, la pr\u00e1ctica de la mortificaci\u00f3n, que estableci\u00f3 en las Reglas Comunes, no tiene nada de especial: un ligero ayuno en la cena de los viernes, si se est\u00e1 en casa, y abstinencia en los d\u00edas de carnaval (cf. RC X, 15-17).<\/p>\n<p>42) El mejor medio es practicar la mortificaci\u00f3n: <i>La mortificaci\u00f3n, como las <\/i><i>dem\u00e1s virtudes, no se adquiere m\u00e1s que mediante actos repetidos <\/i>(V, 416). Para san Vicente, es m\u00e1s importante estar atentos y aprovechar las ocasiones para mor\u00adtificarse, originadas por la convivencia o por el apostolado o por los aconteci\u00admientos imprevistos, que establecer pr\u00e1cticas fijas.<\/p>\n<p>43) San Vicente no excluye las mortificaciones de libre elecci\u00f3n en cosas peque\u00f1as (cf. XI, 818). Para hacer penitencias, fuera de las impuestas por el con\u00adfesor, se necesita consultar antes al Superior o Director (cf. RC X, 16).<\/p>\n<h2>La mortificaci\u00f3n y el magisterio de la Congregaci\u00f3n<\/h2>\n<p>44) La virtud de la mortificaci\u00f3n es, quiz\u00e1s, la m\u00e1s urgida en las ense\u00f1an\u00adzas de los Superiores Generales. La raz\u00f3n es, como dijimos al principio, porque la mortificaci\u00f3n entra en todos los \u00e1mbitos de la vida del misionero: cumplir las Reglas, \u2014mi mayor penitencia es ser fiel al cumplimiento de las Reglas\u2014 ser fiel al compromiso de vivir en castidad, pobreza y obediencia, darse de lleno al apos\u00adtolado, en favor de los pobres, aceptar las pruebas imprevistas, etc. El misionero puede sucumbir ante la tentaci\u00f3n del menor esfuerzo, caer en la mediocridad, apagar sus ideales, mundanizarse y \u00abaseglararse\u00bb. En casi todas las circulares, los Superiores Generales mencionan, de una manera o de otra, la virtud de la mortifi\u00adcaci\u00f3n. Tambi\u00e9n, hay que decir que, no obstante esta frecuencia, no ha habido profundizaci\u00f3n especial en los contenidos de la mortificaci\u00f3n cristiana y vicenciana hasta estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<h2>Actualidad de la virtud de la mortificaci\u00f3n<\/h2>\n<p>45) Dejamos a un lado el problema de la terminolog\u00eda y los problemas sus\u00adcitados por la concepci\u00f3n y pr\u00e1ctica de la mortificaci\u00f3n en la historia pasada de la vida cristiana y veamos si hay necesidad de mortificarse hoy. El P. Maloney R., en su trabajo sobre las virtudes, antes citado, se\u00f1ala los campos en los que la necesidad de la mortificaci\u00f3n es reconocida:<\/p>\n<p>1\u00ba. Privaci\u00f3n, renuncia o esfuerzo, por hacer algo mejor lo que se hace. Es el llamado ascetismo funcional. Por tanto:<\/p>\n<ul>\n<li><i>privarse de gustar algo que perjudica la salud, como el tabaco y cier\u00ad<\/i><i>tas bebidas;<\/i><\/li>\n<li><i>privarse de retener ciertos bienes para compartirlos con los otros;<\/i><\/li>\n<li><i>privarse de gozar de los derechos que da un estado como el matrimo\u00ad<\/i><i>nio, profesando el celibato para estar m\u00e1s disponibles para el reino de <\/i><i>Dios, etc.<\/i><\/li>\n<\/ul>\n<p>2\u00ba. Renunciar a muchas cosas buenas, a causa de las limitaciones, con el fin de hacer mejor lo que se ha propuesto como meta principal en la vida:<\/p>\n<ul>\n<li><i>ser fiel a los compromisos de castidad, pobreza y obediencia; <\/i><\/li>\n<li><i>aceptar las exigencias de la vida comunitaria;<\/i><\/li>\n<li><i>aprovechar bien el tiempo;<\/i><\/li>\n<li><i>distribuir bien el tiempo con el fin de dar a cada ocupaci\u00f3n lo propio: <\/i><i>oraci\u00f3n, trabajo, descanso;<\/i><\/li>\n<li><i>usar moderadamente de la comida y de la bebida;<\/i><\/li>\n<li><i>usar moderadamente de los medios de comunicaci\u00f3n: televisi\u00f3n, radio, libros, revistas, peri\u00f3dicos, etc.;<\/i><\/li>\n<li><i>cuidar de no caer en el vicio de la cr\u00edtica negativa ni en el de las mur\u00admuraciones;<\/i><\/li>\n<li><i>no hacer distinciones ofensivas entre las personas con las cuales con<\/i><i>vivimos o debemos tratar, etc.<\/i><\/li>\n<\/ul>\n<p>46) El Concilio Vaticano II exhorta a la mortificaci\u00f3n, a todos los fieles: el mismo Ap\u00f3stol nos exhorta a llevar siempre la mortificaci\u00f3n de Jes\u00fas en nuestro cuerpo, para que tambi\u00e9n su vida se manifieste en nuestra carne mortal (cf. 2Cor 4, 10-1 1). De una manera especial, pide a los sacerdotes para que se entreguen m\u00e1s a Cristo y a los dem\u00e1s: <i>los presb\u00edteros, consagrados por la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00ad<\/i><i>ritu Santo y enviados por Cristo, mortifican en s\u00ed mismos las obras de la carne para <\/i><i>entregarse totalmente al servicio de los hombres. <\/i>El apostolado de los miembros de los Institutos de Vida Consagrada consiste sobre todo en la oraci\u00f3n y en la peni\u00adtencia (c. 673).<\/p>\n<p>47) De todo lo dicho, es f\u00e1cil colegir que la mortificaci\u00f3n no cuadra bien a la mentalidad o cultura ambiental, lanzada al goce de los bienes. Una mentalidad materialista, consumista y hedonista no puede aceptar la mortificaci\u00f3n. Sin embar\u00adgo, la b\u00fasqueda de bienestar lleva consigo grandes sacrificios que de hecho se asumen, como puede ser la mortificaci\u00f3n en la comida, llevando una dieta rigu\u00adrosa por razones de salud, de imagen o figura f\u00edsica. Se aceptan los sacrificios del trabajo para gozar de una posici\u00f3n desahogada, tener dinero y, al fin, gozar de la vida. Se acepta la ascesis del deporte por razones tambi\u00e9n naturales. No obs\u00adtante el hecho indiscutible del esfuerzo, privaci\u00f3n y sacrificio de estos casos, pare\u00adce como si en el fondo, todo esto se hace porque no queda m\u00e1s remedio, si se quiere gozar de la vida. Si lo que se pretende se pudiera conseguir de otro modo, l\u00f3gicamente, tales sacrificios no se asumir\u00edan.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/Toma_tu_cruz.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-120916\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/Toma_tu_cruz.jpg?resize=846%2C308\" alt=\"Toma_tu_cruz\" width=\"846\" height=\"308\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que entendemos por mortificaci\u00f3n Castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre (1Cor 9, 27). 1) La palabra mortificaci\u00f3n es otra de las palabras tradicionales del len\u00adguaje espiritual, que hoy no se acepta de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-mortificacion-una-hoz-en-su-mochila-xi-522\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":120915,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[172],"class_list":["post-119152","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La Mortificaci\u00f3n: una hoz en su mochila (XI, 522) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/la-mortificacion-una-hoz-en-su-mochila-xi-522\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Mortificaci\u00f3n: una hoz en su mochila (XI, 522) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Lo que entendemos por mortificaci\u00f3n Castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre (1Cor 9, 27). 1) La palabra mortificaci\u00f3n es otra de las palabras tradicionales del len\u00adguaje espiritual, que hoy no se acepta de ... 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