{"id":118951,"date":"2022-01-01T07:59:26","date_gmt":"2022-01-01T06:59:26","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=118951"},"modified":"2021-07-15T12:28:22","modified_gmt":"2021-07-15T10:28:22","slug":"historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iv-b","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iv-b\/","title":{"rendered":"Historia de los Pa\u00fales en Cuba (Cap\u00edtulo IV B)"},"content":{"rendered":"<h3><b>\u00a02. Los Pa\u00fales asumen, por fin, la direcci\u00f3n del Seminario San Carlos y San <\/b><b>Ambrosio. 1879-1890. \u00c9xitos y dificultades.<\/b><\/h3>\n<p><b><\/b>El Seminario de San Carlos y San Ambrosio de San Crist\u00f3bal de La Habana es el heredero y sucesor de varias instituciones anteriores: el <b>Seminario Tridentino <\/b>fundado por el Obispo Juan de las Cabezas Altamirano en 1605 dentro del Convento dominico de San Juan de Letr\u00e1n, el <b>Seminario San Ambrosio <\/b>que surgiera en 1689 por iniciativa de Diego Evelino y V\u00e9lez, el Obispo Compostela, y el <b>Colegio San Jos\u00e9 <\/b>que echaron a andar los Jesuitas de forma regular en 1741.<\/p>\n<p>El Seminario de San Carlos y San Ambrosio, fue fundado por el Obispo Santiago Jos\u00e9 de Echevarr\u00eda y Elguez\u00faa-Nieto de Villalobos en 1774. Echevarr\u00eda determin\u00f3 utilizar el edificio del Colegio San Jos\u00e9, anexo a la Iglesia de San Ignacio que poco despu\u00e9s se convertir\u00eda en Catedral de La Habana, para establecer en \u00e9l el primitivo Seminario de San Ambrosio. En 1774, el Obispo realiz\u00f3 el traslado de este Seminario a los locales de San Jos\u00e9, aumentando sus c\u00e1tedras y el n\u00famero de becas. Ya desde 1768 hab\u00eda sido creado con el nombre oficial de <i>Real y Conciliar Seminario de San Carlos y <\/i><i>San Ambrosio <\/i>por Real Orden dictada en agosto de 1768 por Su Majestad Carlos III de Espa\u00f1a, quien dio su nombre al nuevo centro de estudios eclesi\u00e1sticos. La fundaci\u00f3n oficial tuvo lugar en 1773 y las clases comenzaron el 3 de octubre de 1774.<\/p>\n<p>Aunque la influencia de la ilustraci\u00f3n espa\u00f1ola marc\u00f3 los primeros pasos del Seminario San Carlos, el nuevo centro de estudios alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo esplendor en el siglo XVIII, a partir del impulso dado a la reforma de la ense\u00f1anza por el Obispo Juan Jos\u00e9 D\u00edaz de Espada, cuyo m\u00e1ximo exponente durante un corto per\u00edodo que comenz\u00f3 en 1811 fue el P. F\u00e9lix Varela y Morales desde la C\u00e1tedra de Constituci\u00f3n. Pero no siempre se mantuvo as\u00ed.<\/p>\n<p>Antes de que comenzara la Guerra de los Diez A\u00f1os, de 1868 a 1878, el Seminario San Carlos estaba afectado por las dificultades y problemas de todas clases que el Obispo Fleix y Solans no pudo resolver a pesar de sus esfuerzos, <i>y <\/i>en buena medida se trataba de problemas de financiamiento del centro de estudios. Hasta tal punto llegaron las cosas, que en 1875 el Director del Seminario promovi\u00f3 un expediente para que el colegio quedara libre del pago de impuestos y contribuciones, ya que realmente no hab\u00eda dinero para enfrentar esas obligaciones. De acuerdo con una Circular del gobierno de fecha 31 de julio de 1875, algunas entidades insolventes pod\u00edan ser declaradas \u00abestablecimientos de beneficencia\u00bb, y entonces el Director, P. Mariano Guill\u00e9n, envi\u00f3 un oficio al Vicario Capitular Benigno Merino acompa\u00f1ando una instancia que enviaba al Vice \u2014 Real Patrono, solicitando que el Seminario fuera declarado oficialmente \u00abInstituci\u00f3n de Beneficencia\u00bb, y como tal quedara libre del pago de todos los tributos. Despu\u00e9s de examinar minuciosamente el asunto, el Consejo de Administraci\u00f3n dio un dictamen favorable a la solicitud que estaba concebido en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>En el expediente promovido por el Director del Real Seminario de S. <\/i><i>Carlos y S. Ambrosio de esta ciudad, en solicitud de que sea declarado <\/i><i>establecimiento de beneficencia, y en virtud tal exento de todo <\/i><i>impuesto y contribuci\u00f3n, de acuerdo con la Circular de este Gobierno, <\/i><i>de 31 de Julio de 1875, visto lo informado por el Gobierno Ecco., y <\/i><i>dado el dictamen del Excmo. Consejo de Administraci\u00f3n, el Excmo. <\/i><i>Sr. Gobernador General se ha servido resolver favorablemente, <\/i><i>declarando Establecimiento de Beneficencia al Real Colegio <\/i><i>Seminario de S. Carlos y S. Ambrosio y por consiguiente incluirlo <\/i><i>dentro de la Circular de 31 de Julio de 1875. Lo que de orden de S. E. <\/i><i>se publica en la Gaceta Oficial para general conocimiento.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>(Fdo.) Joaqu\u00edn Carbonell <\/i><i>Habana, mayo 24 de 1879<\/i><\/p>\n<p>La situaci\u00f3n econ\u00f3mica del Seminario era sumamente precaria. En seis meses y diez d\u00edas contados desde el 21 de septiembre de 1878 hasta el 31 de marzo de 1879, la instituci\u00f3n deb\u00eda $1.254,66 por salarios atrasados a los catedr\u00e1ticos, $2.350,82 por v\u00edveres de m\u00e1s de cuatro meses, $9.190,22 al Mayordomo Administrador por resto de comisiones hasta el 21 de septiembre de 1878, $63,00 a la Empresa del Gas por el consumo de un mes, $5,25 por efectos de escritorio, $112,50 al m\u00e9dico de la instituci\u00f3n, y $29,50 a la botica (farmacia) por medicinas.<sup>16<\/sup> Esta relaci\u00f3n de deudas, firmada por el Licenciado Pedro Mart\u00ednez, fue recibida por el Superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, con fecha 4 de abril de 1879, un d\u00eda despu\u00e9s de la <b><i>fecha <\/i><\/b><b><i>oficial del 3 de abril de 1879, <\/i><\/b>d\u00eda en que los Padres Pa\u00fales se hicieron cargo del Seminario Conciliar.<\/p>\n<p>Resulta notable la entereza con que los Pa\u00fales se hicieron cargo del Seminario, si tenemos en cuenta las condiciones deplorables en que se encontraba la instituci\u00f3n. Era preciso contar con un gran esp\u00edritu de sacrificio y abnegaci\u00f3n para hacerse cargo de un centro docente que estaba en tal estado de abandono. Para comprender mejor la magnitud de la decisi\u00f3n a tomar y la entereza de los Hijos de San Vicente, es necesario considerar varios aspectos.<\/p>\n<p>En primer lugar, en el a\u00f1o 1879 los Pa\u00fales llevaban 16 a\u00f1os residiendo en La Habana y por lo tanto conoc\u00edan muy bien la poca o ninguna importancia que los Capitanes Generales, a la cabeza de la administraci\u00f3n colonial, hab\u00edan concedido al Seminario Conciliar. En efecto: el centro de estudios hab\u00eda sido siempre preterido, se manten\u00eda lleno de deudas y permanec\u00eda al margen de los presupuestos durante muchos a\u00f1os, afectado cada vez m\u00e1s por el descuido y la negligencia oficial.<\/p>\n<p>En segundo lugar, los Pa\u00fales adquir\u00edan una enorme responsabilidad al aceptar la direcci\u00f3n del Seminario Conciliar despu\u00e9s de la Guerra de 1868 \u2014 1878, entre cuyas consecuencias m\u00e1s dolorosas estaba la honda separaci\u00f3n entre el pueblo cubano y el gobierno colonial y entre los ciudadanos, mayoritariamente cat\u00f3licos, y la jerarqu\u00eda de la Iglesia. En este caso, Iglesia, jerarqu\u00eda de la Iglesia y gobierno espa\u00f1ol figuraban como una sola cosa ante los ojos de los criollos, por lo que al asumir la direcci\u00f3n del seminario los reci\u00e9n llegados Padres Pa\u00fales <b><i>espa\u00f1oles, <\/i><\/b>que deber\u00edan formar a los seminaristas <b><i>cubanos <\/i><\/b>para que entraran a formar parte de aquella Iglesia dirigida por una <b><i>jerarqu\u00eda espa\u00f1ola <\/i><\/b>que funcionaba en Cuba, tendr\u00edan que resolver una serie de contradicciones que al parecer carec\u00edan de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por fin, los Padres Pa\u00fales, que desde 1852 deb\u00edan haber estado a cargo del Seminario si no hubiera sido por los m\u00faltiples obst\u00e1culos encontrados a lo largo de su destino, acometieron la tarea tantas veces propuesta de dirigir el centro de estudios. En 1868, el Obispo Jacinto Mar\u00eda Mart\u00ednez dispuso que se habitaran las habitaciones construidas en la Merced para di\u00e1conos y subdi\u00e1conos, de forma que los Pa\u00fales pudieran impartirles la ense\u00f1anza adecuada. Con fecha 26 de marzo de 1872, el mismo Obispo decretaba<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>que el Reverendo. P. Superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se haga cargo de la direcci\u00f3n, r\u00e9gimen y disciplina del Seminario S. Carlos.<\/i><\/p>\n<p>Al mismo tiempo el Obispo hac\u00eda las gestiones necesarias para lograr que los Pa\u00fales asumieran la responsabilidad de dirigir el Seminario. En esa misma fecha el prelado hab\u00eda enviado un oficio al Capit\u00e1n General en su car\u00e1cter de Vice-Real Patrono para notificarle esta resoluci\u00f3n, destacando al mismo tiempo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>que ha sido basada en la falta de Sacerdotes despu\u00e9s de la Reducci\u00f3n <\/i><i>y casi extinci\u00f3n de las \u00d3rdenes Religiosas en esta Isla, y aunque por <\/i><i>Real C\u00e9dula del 26 de Noviembre de 1852 se dispuso que la <\/i><i>Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n fundara dos casas, una en La Habana y <\/i><i>otra en Cuba y que se encargaran de los Seminarios all\u00ed existentes, <\/i><i>esto no se ha verificado.<\/i><\/p>\n<p>El Capit\u00e1n General contest\u00f3 al oficio antes mencionado el 29 de marzo de 1879 aprobando la resoluci\u00f3n episcopal. A rengl\u00f3n seguido, el 2 de abril siguiente, Mons. Jacinto Mar\u00eda enviaba un nuevo oficio al Superior de los Padres Pa\u00fales, Pbro. Ger\u00f3nimo Vilad\u00e1s Lamich, para que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se hiciera cargo del Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio, as\u00ed como otra comunicaci\u00f3n al Can\u00f3nigo Director de la instituci\u00f3n para que hiciera entrega formal del Seminario a los Pa\u00fales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>que el Mayordomo del seminario entregue todos los enseres, <\/i><i>documentos, fondos y dem\u00e1s que de cualquiera manera le <\/i><i>pertenezcan, dando cuenta de la fecha en que entregare y remitiendo <\/i><i>copia del inventario a esta Secretar\u00eda. Todo lo cual tengo el honor de <\/i><i>participarlo a V.S a los fines indicados. Y lo traslado a V. para su <\/i><i>conocimiento y con el objeto de que inmediatamente se haga cargo del <\/i><i>dicho Establecimiento participando la fecha en que tomare posesi\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>Pero ese mismo d\u00eda, el P. Vilad\u00e1s contestaba en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>En contestaci\u00f3n al oficio de V.S.I por el cual se me transfiere la orden dada por VS\u00bb al Sr. Director del Real Colegio Seminario y al mismo <\/i><i>tiempo se me faculta y da la orden para tomar posesi\u00f3n del mismo, debo manifestarle a V.S.I. que no me juzgo autorizado para un acto <\/i><i>que supone una nueva fundaci\u00f3n a cargo de la Congregaci\u00f3n; y como <\/i><i>las Constituciones previenen que s\u00f3lo los Superiores Mayores pueden <\/i><i>autorizar \u00e9stas, resultar\u00eda de aqu\u00ed (que este asunto por su magnitud) <\/i><i>de ninguna manera compete al simple Superior de una Casa <\/i><i>Particular. Dejo a la alta consideraci\u00f3n de V. S. 1 la gran <\/i><i>responsabilidad y consecuencias que podr\u00edan recaer sobre el Superior <\/i><i>de la Casa de la Misi\u00f3n de la Habana, y ruego a V. S. I. se sirva <\/i><i>aguardar la contestaci\u00f3n del R. P. Visitador, para poder obrar <\/i><i>conforme a las Constituciones de la Congregaci\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p>Desde 1876 hasta 1878, la Di\u00f3cesis de La Habana qued\u00f3 como sede vacante bajo el gobierno del Vicario Capitular Lic. Don Sebasti\u00e1n Pardo. Comenzaba 1879 cuando el Vicario, juzgando que hab\u00eda llegado el momento, logr\u00f3 que fuera puesta en vigor la parte de la Real Orden expedida por la reina Isabel II el 26 de noviembre de 1852, donde dispon\u00eda que la Congregaci\u00f3n de Misioneros de San Vicente de Pa\u00fal se hiciera cargo del Seminario de San Carlos y San Ambrosio. El Vicario Capitular sab\u00eda que el P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s no estaba dispuesto a asumir la direcci\u00f3n del Seminario sin la autorizaci\u00f3n de los Superiores Mayores de la Congregaci\u00f3n, tal como lo dispon\u00edan las Constituciones, pero se le hac\u00eda insoportable la triste condici\u00f3n de la casa de estudios, que no era entonces m\u00e1s que un colegio de segunda ense\u00f1anza incorporado al Instituto, del que depend\u00eda sin recursos y aplastado por las deudas.<\/p>\n<p>Con mucha rapidez, el 3 de abril de 1879, el Secretario del Obispado de La Habana le dio a conocer el criterio del Vicario Capitular D. Sebasti\u00e1n Pardo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>la Autoridad Ecca. dispone: que a pesar de las razones alegadas, es indispensable que Ud. cumpla lo dispuesto por el Decreto del M 1 Vicario Capitular, Gobernador Ecco. del Obispado, Sede Vacante, de 26 de Marzo, porque una triste experiencia nos dice que el Seminario no ha dado los resultados que la Iglesia se propuso al erigir tales establecimientos, ya que ni siquiera dos Sacerdotes han salido cada a\u00f1o del S. Carlos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Por otra parte, ha cre\u00eddo S. S. I, al tomar esta saludable medida que merecer\u00e1 la aprobaci\u00f3n y hasta los pl\u00e1cemes, como ya los ha merecido del Excmo. Sr. Vice Real Patrono, de los Superiores General y Provincial de la Congregaci\u00f3n la misi\u00f3n, porque su Santo Padre y Fundador, al instituirla se propuso como uno de los fines principales que tomasen a su cargo la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes que se dedican a la carrera Ecca. para aspirar al Sacerdocio.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Adem\u00e1s, tomada ya la medida quedar\u00eda desatendido el Seminario y con \u00e9l un servicio important\u00edsimo y necesario a la Di\u00f3cesis, reclamando por lo tanto la utilidad y necesidad de la Iglesia que a reserva de dar conocimiento a sus Superiores, se haga cargo inmediatamente de dicho Establecimiento. Todo lo cual dejo a V de orden de S.S.I. para los efectos consiguientes. Dios guarde a V ms. as. ( muchos a\u00f1os).<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana 3 de Abril de 1879 <\/i><i>L. Toribio Mart\u00edn,<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Secretario<\/i><\/p>\n<p>En el mismo oficio se hac\u00eda saber al P. Vilad\u00e1s que el Vicario Capitular Mons. Sebasti\u00e1n Pardo pondr\u00eda todo el asunto en conocimiento del Padre Visitador de la Congregaci\u00f3n de San Vicente, con el objetivo de salvar la responsabilidad del Superior de los Pa\u00fales de La Habana. Al d\u00eda siguiente, 4 de abril de 1879, contestaba el P. Vilad\u00e1s aceptando la direcci\u00f3n del centro de estudios:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Ilustr\u00edsimo Se\u00f1or:<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>En cumplimiento a lo dispuesto por V. I en oficio de 1 y 3 del corriente, en <\/i><i>esta fecha el Sr. Director del Seminario me ha hecho entrega de la <\/i><i>direcci\u00f3n del mismo, pero no de la Mayordom\u00eda por haber manifestado el <\/i><i>Sr. Mayordomo necesitar tres o cuatro d\u00edas para el arreglo de sus cuentas. <\/i><i>Con esta misma fecha pongo en conocimiento de los R. R. Superiores <\/i><i>Mayores de la Misi\u00f3n, la disposici\u00f3n de V. I. S a fin de que resuelvan lo que <\/i><i>crean conveniente.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana Abril 4 de 1879.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Ger\u00f3nimo Vilad\u00e1s.<\/i><\/p>\n<p>Por su parte, el Vicario Capitular de La Habana actu\u00f3 con gran rapidez y el 5 de abril de 1879 enviaba un oficio al R. P. Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, d\u00e1ndole cuenta de los antecedentes del caso, del decreto que hab\u00eda firmado el 26 de marzo, las razones de Vilad\u00e1s y la nueva petici\u00f3n cursada por el gobierno eclesi\u00e1stico, terminaba pidiendo que la Congregaci\u00f3n de San Vicente aprobara todo lo dispuesto. Al mismo tiempo le hac\u00eda saber que el Capit\u00e1n General y Vice-Real Patrono ya hab\u00eda dado su aprobaci\u00f3n a este asunto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">R. P. Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y H. de la C. en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Tengo el honor de remitir a V. R. copia certificada de las <\/i><i>comunicaciones que he dirigido al P. Superior de la Congregaci\u00f3n de <\/i><i>esta ciudad y de los atentos oficios de este en contestaci\u00f3n a aquellas, <\/i><i>relativos a la disposici\u00f3n que he adoptado para que se encarguen dichos <\/i><i>R. P. de la direcci\u00f3n, r\u00e9gimen y displi8na del Real Colegio Semina4rio <\/i><i>de la San Carlos y San Ambrosio de esta ciudad, con arreglo a lo <\/i><i>dispuesto en la Real C\u00e9dula de 26 de Noviembre de 1852. Por esos documentos podr\u00e1 ver V. R. las poderosas razones que me han movido a adoptar aquella medida, que cediendo como cede en bien y utilidad de la Iglesia, confio que V. R. aprobar\u00e1 en todas su partes la resoluci\u00f3n del Superior de la casa de PP. Pa\u00fales de esta ciudad encarg\u00e1ndose de dicho Establecimiento a reserva de dar cuenta a sus Superiores, y que adem\u00e1s, la autorizar\u00e1 para definitivamente, por lo que a dicha Congregaci\u00f3n toca, quede a su cargo dicho seminario.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Dios guarde a V.R. ms. As. Habana, 5 de Abril de 1879. Sebasti\u00e1n Pardo.<\/p>\n<p>Con fecha 28 de Mayo de 1879, Juan Masnou, en nombre del Visitador de la Congregaci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, de la Provincia de Madrid, respondi\u00f3 al Vicario Capitular de la Habana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Recibido el atento oficio de V. S., el que suscribe tiene el honor de notificarle, que por su parte y por parte del Superior General, no hay inconveniente para que definitivamente y mediante unas bases de contrato, nuestra Congregaci\u00f3n quede encargada de la direcci\u00f3n del Seminario de La Habana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Al margen dice: Habana, 17 de Junio de 1879: Transcr\u00edbase al Superior de la Congregaci\u00f3n en esta ciudad y que proponga las bases a que se refiere \u00e9sta. S. Pardo. Por mandado de S. S. I, Ldo. Toribio Mart\u00edn.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el Capit\u00e1n General estaba realmente interesado y ve\u00eda con buenos ojos que los Pa\u00fales se encargaran del Seminario San Carlos, pero al mismo tiempo se empe\u00f1aba para que se cumplieran debidamente todos los requisitos civiles. Con este objetivo, el 7 de abril de 1879 enviaba un oficio al Gobernador Eclesi\u00e1stico de la Di\u00f3cesis de La Habana, explic\u00e1ndole la necesidad de que<\/p>\n<p>El nuevo Rector del Seminario, donde se estudian todas las asignaturas de la Segunda Ense\u00f1anza, y los Profesores que las expliquen, re\u00fanan los requisitos de la luz de esas materias&#8230; en el Seminario, la Segunda Ense\u00f1anza tiene validez acad\u00e9mica para todas las carreras civiles, literarias y cient\u00edficas, y est\u00e1 incorporado al Instituto Provincial.<\/p>\n<p>Al final, el Vicario Capitular y Gobernador del Obispado, Don Sebasti\u00e1n Pardo, dispuso que los PP. Pa\u00fales tomaran posesi\u00f3n del Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio. El 14 de abril el P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s informaba al Vicario que hab\u00eda recibido del Ldo. Pedro Mart\u00edn Mart\u00edn el Inventario de la Mayordom\u00eda del Seminario, el estado de las finanzas (la deuda total de la instituci\u00f3n ascend\u00eda a $ 13.153,67 el 4 de abril de 1879), una relaci\u00f3n de deudores por r\u00e9ditos de censos, los cr\u00e9ditos activos seg\u00fan sus fuentes, y otras particularidades, y le remit\u00eda copia de todos estos documentos con fecha 30 de abri1.<\/p>\n<p>El d\u00eda 12 de agosto del mismo a\u00f1o los PP. Pa\u00fales ya hab\u00edan terminado de redactar las bases o condiciones mediante cuyo cumplimiento la Congregaci\u00f3n de la. Misi\u00f3n \u00abpodr\u00e1 encargarse de la direcci\u00f3n, administraci\u00f3n y disciplina del Seminario de S. Carlos y S. Ambrosio de La Habana\u00bb, y el P. Vilad\u00e1s las enviaba al Vicario Capitular de la Sede Vacante junto con un oficio de presentaci\u00f3n. Para esa fecha ya se conoc\u00eda en La Habana que el Patronato Regio hab\u00eda nombrado un nuevo prelado para la Di\u00f3cesis de la capital de Cuba, y el P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, con una apreciaci\u00f3n muy justa del porvenir, presentaba al Vicario los razonamientos siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>ignorando si el&#8230; filmo. Sr. Obispo estar\u00e1 animado de los mismos sentimientos y apreciaci\u00f3n (que el Vicario) con respecto a que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n quede hecha a cargo del Seminario; y como por otra parte la venida de personal de la Pen\u00ednsula, adem\u00e1s de los gastos consiguientes podr\u00eda acarrear alguna desgracia de las que ordinariamente suele causar la fiebre amarilla a los reci\u00e9n llegados, ser\u00e1 preciso suspender la venida de nuevos misioneros hasta tanto que la Congregaci\u00f3n sepa a qu\u00e9 atenerse.<\/i><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Vilad\u00e1s explicaba al Vicario Sebasti\u00e1n Pardo que mientras tanto el R. P. Visitador aprobara las bases que los Padres hab\u00edan redactado para fundamentar su toma de posesi\u00f3n en el Seminario, dar\u00eda tiempo \u00abpara saber lo que el nuevo Illmo. Sr. Obispo determine\u00bb. Esto significaba que entonces se sabr\u00eda si el prelado confirmaba la acci\u00f3n del Vicario Capitular al poner a los Pa\u00fales al frente de la casa de estudios.<\/p>\n<p>La precauci\u00f3n del Superior de la Comunidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en La Habana no estaba de m\u00e1s y los acontecimientos posteriores se encargaron de demostrarlo. El nuevo Obispo de San Crist\u00f3bal de La Habana fue el sacerdote secular Don Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola y L\u00f3pez de Luzuriaga, quien al parecer fue designado gracias a su militancia en las filas de los carlistas. Se ha mencionado la posibilidad de que este hecho influyera en su nombramiento y que se hubiera tomado una decisi\u00f3n que ten\u00eda un trasfondo pol\u00edtico: la de mantenerlo alejado de la pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>El nuevo Obispo tom\u00f3 posesi\u00f3n de la mitra habanera en enero de 1880. Era un hombre intransigente y muy celoso de sus prerrogativas y de las atribuciones propias de su cargo. Trataba de que sus juicios y opiniones predominaran y su car\u00e1cter era poco flexible, por lo que no debe extra\u00f1ar a nadie que en primera instancia estuviera en desacuerdo con que los PP. Pa\u00fales rigieran en todos los \u00f3rdenes el Seminario de San Carlos y San Ambrosio:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El establecimiento de los Pa\u00fales en el Seminario tuvo sus dificultades <\/i><i>posteriores porque el designado Obispo de La Habana en 1879, el Dr.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>D. Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola y L\u00f3pez de Luzuriaga, no se mostr\u00f3 <\/i><i>de lo m\u00e1s satisfecho con ese establecimiento, y hasta 1882 no firm\u00f3 su <\/i><i>conformidad con las condiciones (bases) convenidas entre el <\/i><i>Obispado y los Pa\u00fales.<\/i><\/p>\n<p>Antes de la llegada del nuevo prelado, el Promotor Fiscal General Eclesi\u00e1stico de La Habana, Dr. D. Tom\u00e1s Ubierna, informaba con fecha 10 de agosto de 1879 al Gobernador y Vicario de la Di\u00f3cesis, Dr. D. Sebasti\u00e1n Pardo, que el Superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hab\u00eda presentado las bases del contrato por el cual los Pa\u00fales tomar\u00edan posesi\u00f3n de la administraci\u00f3n, rector\u00eda y ense\u00f1anza en el Seminario San Carlos, seg\u00fan el reglamento preparado a\u00f1os atr\u00e1s por el Obispo Francisco Fleix y Solans, que hab\u00eda contado con la aprobaci\u00f3n real . A todo lo anterior el Fiscal General agreg\u00f3 su apreciaci\u00f3n personal:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>No tengo reparo en que S. S. I. apruebe las bases dichas.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>D. Tom\u00e1s Ubierna<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>La Habana en 30 de Agosto de 1879.<\/i><\/p>\n<p>Las mencionadas bases carec\u00edan de valor mientras no estuvieran firmadas y aprobadas por el Obispo de La Habana y por el Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en la Provincia de Espa\u00f1a o por el Superior del Seminario San Carlos en su nombre si el Visitador le daba las facultades necesarias. De todo esto concluimos que los reparos del P. Vilad\u00e1s ten\u00edan fundamento, porque pod\u00eda ocurrir, como en efecto ocurri\u00f3, que una opini\u00f3n o apreciaci\u00f3n del nuevo Obispo dejara sin efecto las gestiones realizadas por el Vicario Capitular y los Pa\u00fales.<\/p>\n<p>El 26 de noviembre de 1880 el Capit\u00e1n General de la Isla de Cuba, Don Ram\u00f3n Blanco, envi\u00f3 al Obispo Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola un oficio por el que solicitaba su colaboraci\u00f3n para el cumplimiento de una Real Orden:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El Ministro de Ultramar me comunica una Real Orden de 27 de <\/i><i>septiembre \u00faltimo pidiendo datos estad\u00edsticos y de organizaci\u00f3n de la <\/i><i>Instrucci\u00f3n P\u00fablica en la Isla de Cuba, as\u00ed como sobre la Segunda <\/i><i>Ense\u00f1anza, Institutos oficiales, Seminarios y la Universidad.<\/i><\/p>\n<p>El Obispo traslad\u00f3 al Rector del Seminario la solicitud de la m\u00e1xima autoridad de la Isla, y el Rector contest\u00f3 el 11 de diciembre explicando que el informe solamente podr\u00eda comprender desde el momento en que los Pa\u00fales se hicieron cargo del centro y no desde la creaci\u00f3n del establecimiento un siglo antes, por falta de tiempo y sobre todo por falta de informaci\u00f3n. En ausencia del Rector, la respuesta al prelado hab\u00eda sido firmada por el P. Juan Madrid, quien permaneci\u00f3 durante un a\u00f1o fungiendo interinamente como rector, por nombramiento del P. Maller. La misiva estaba acompa\u00f1ada de una Memoria descriptiva del estado del Seminario a partir de que comenz\u00f3 a ser regido por la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. El aspecto m\u00e1s relevante de la Memoria resid\u00eda en que desde que los Pa\u00fales tomaron posesi\u00f3n del Seminario San Carlos, no se imparti\u00f3 otra ense\u00f1anza que los estudios eclesi\u00e1sticos agregando el idioma ingl\u00e9s, liturgia y canto gregoriano.<\/p>\n<p>Por su parte, el nuevo Obispo de La Habana se empe\u00f1\u00f3 en conocer a fondo la trayectoria seguida por la cuesti\u00f3n del Seminario, que llevaba tantos a\u00f1os sin resolverse: desde la Real C\u00e9dula de 1852 hasta 1879 hab\u00edan transcurrido nada menos que 27 a\u00f1os, y el prelado no dejar\u00eda de tener raz\u00f3n al extra\u00f1arse de que los Hijos de San Vicente demoraran tanto para aceptar la regencia del centro de estudios, a pesar de que contaban con la aprobaci\u00f3n real. Despu\u00e9s de reflexionar y examinar todos los \u00e1ngulos del asunto y al cabo de casi dos a\u00f1os, el Obispo Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola aprob\u00f3 las bases del contrato, firm\u00e1ndolas junto con el P. Cipriano Rojas que estuvo presente en car\u00e1cter de representante del Visitador de la Congregaci\u00f3n. Una copia literal de las bases pas\u00f3 al Archivo del Obispado de La Habana y otra qued\u00f3 en poder del P. Juan Madrid, de la Comunidad de los Pa\u00fales de La Habana, adem\u00e1s de la copia original que qued\u00f3 en el archivo de la Provincia de Madrid.<\/p>\n<p>Un extracto de las bases o condiciones bajo las cuales los Pa\u00fales tomaban a su cargo el Seminario San Carlos, aparece a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<ol>\n<li><em>Los Sacerdotes de la Misi\u00f3n se encargar\u00e1n de la direcci\u00f3n, administraci\u00f3n y gobierno del Seminario&#8230; cuidar\u00e1n de los seminaristas&#8230; y ense\u00f1ar\u00e1n todas las asignaturas que comprende el nuevo plan de estudios aprobado por el Excmo. e Illmo. Sr. Dr. D. Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola.<\/em><\/li>\n<li><em>Los individuos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, gozar\u00e1n de completa libertad con respecto a su gobierno interior, observancia de sus reglas y pr\u00e1cticas piadosas.<\/em><\/li>\n<li><em>El Excmo. e Illmo. Sr. Obispo se dignar\u00e1 nombrar rector o director del Seminario al que el R. P. Superior General de la Congregaci\u00f3n ponga como Superior a los misioneros; y as\u00ed que haya recibido su nombramiento, no reconocer\u00e1 otro superior en la direcci\u00f3n que a su Excia. filma. o al que la represente. Al Rector del Seminario corresponder\u00e1 presentar al Excmo. e Illmo. Sr. Obispo para la direcci\u00f3n espiritual y ense\u00f1anza a aquellos que crea m\u00e1s aptos para dichos cargos. El Rector designar\u00e1 los oficios en que se han de ocupar los sirvientes del Establecimiento, nombrar\u00e1 a uno de los profesores Secretario y presentar\u00e1 a otro al Prelado, rog\u00e1ndole se sirva nombrarlo Vice-Rector.<\/em><\/li>\n<li><em>El Seminario dar\u00e1 a los misioneros la debida manutenci\u00f3n, los proveer\u00e1 de luz, de lo necesario para la celebraci\u00f3n del Santo Sacrificio de la Misa y de m\u00e9dico y medicinas; contribuyendo adem\u00e1s a la Congregaci\u00f3n con la cantidad de 3,960 pesos oro anuales que se cobrar\u00e1n por mensualidades vencidas a raz\u00f3n de $59.00 por el Rector y de $40.00 por cada profesor.<\/em><\/li>\n<li><em>La Congregaci\u00f3n se obligar\u00e1 a costear todos los viajes.<\/em><\/li>\n<li><em>Si el Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, usando de sus facultades, mudare alguno de los individuos de la misma, le sustituir\u00e1 con otro&#8230; de todo lo cual dar\u00e1 anticipado conocimiento al Prelado.<\/em><\/li>\n<li><em>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n administrar\u00e1 los bienes del Seminario, por cuyo concepto percibir\u00e1 el ocho por ciento de lo recaudado.., siendo obligaci\u00f3n de aqu\u00e9lla pagar con esta cantidad los gastos de escribiente y cobrador.<\/em><\/li>\n<li><em>En el caso de que alguna de las dos partes contratantes, pidiese la retirada de los misioneros del Seminario, avisar\u00e1 a la otra con tres meses de anticipaci\u00f3n.<\/em><\/li>\n<li><em>Si el tiempo y la experiencia acreditaren la conveniencia de introducir alguna variaci\u00f3n en estas Bases, podr\u00e1 hacerse de acuerdo con ambas partes.<\/em><\/li>\n<li><em>A D. Pedro N de Castro seguir\u00e1 el Seminario d\u00e1ndole el sueldo que como a profesor propietario le corresponde; pero en el d\u00eda en que deje de desempe\u00f1ar su clase, lo har\u00e1 un Sacerdote de la Congregaci\u00f3n sin que por esto se grave m\u00e1s al Seminario.<\/em><\/li>\n<li><em>Estas Bases no tendr\u00e1n valor alguno hasta que est\u00e9n firmadas por el Excmo. e Illmo. Sr. Obispo de la Di\u00f3cesis y el Visitador de la Congregaci\u00f3n de la provincia de Espa\u00f1a o por el Superior del Seminario en su nombre; y cada una de las partes, guardar\u00e1 copia firmada por ambos superiores.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana, 4 de Diciembre de 1882.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Ram\u00f3n, Obispo de La Habana. Cipriano Rojas<\/i><\/p>\n<p>El 23 de abril de 1881 el P. Cipriano Rojas fue designado Rector del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, Fue precisamente el P. Rojas quien firm\u00f3 junto con Mons. Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola, el 4 de abril de 1882, las bases del contrato por el que los Hijos de San Vicente tomaron posesi\u00f3n del Seminario. La aprobaci\u00f3n de las bases por el prelado, que era un hombre de car\u00e1cter dif\u00edcil, puede interpretarse como una validaci\u00f3n del trabajo que los Padres Pa\u00fales estaban realizando en San Carlos. Esta opini\u00f3n coincide con una solicitud que el Obispo envi\u00f3 al rey el 4 de abril de 1882, pidiendo que el Seminario San Carlos fuera declarado Seminario Central, con el objetivo de que los t\u00edtulos otorgados tuvieran validez para la carrera eclesi\u00e1stica. En su petici\u00f3n el Obispo argumentaba de esta forma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>No es justo que los que en este Seminario terminan la carrera se vean lanzados a emprender un largo y costoso viaje para trasladarse a la Pen\u00ednsula (para concluir all\u00ed la carrera) (lo que es) imposible para muchos por falta de recursos y dif\u00edcil para todos.<\/em><\/p>\n<p>La solicitud no cay\u00f3 en saco roto y Su Majestad contest\u00f3 por Real C\u00e9dula de 27 de noviembre de 1882 en la que ped\u00eda al Obispo de La Habana un informe sobre los gastos en que habr\u00eda de incurrir para declarar Seminario Central a San Carlos y San Ambrosio. Mons. Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola traslad\u00f3 esta petici\u00f3n al Rector, P. Cipriano Rojas, quien le manifest\u00f3 que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>el Seminario de La Habana ya cuenta con suficientes recursos para <\/i><i>atender a los gastos que pudiera ocasionar el declararlo central.<\/i><\/p>\n<p>Lo anterior significa que la administraci\u00f3n de los Pa\u00fales hab\u00eda logrado emancipar al Seminario <i>de la deplorable <\/i>situaci\u00f3n <i>econ\u00f3mica en la que se <\/i>hab\u00eda <i>mantenido durante <\/i>muchos a\u00f1os, cargado de deudas y de problemas financieros, estado de cosas que perdur\u00f3 hasta que los Hijos de San Vicente asumieron dirigir la casa de estudios. En el breve mandato de los Padres no s\u00f3lo hab\u00edan desaparecido las deudas o se estaban haciendo las gestiones para que \u00e9stas desaparecieran. En efecto: desde el 26 de mayo de 1879 el P. Ger\u00f3nimo Vilad\u00e1s, que se encontraba gestionando la soluci\u00f3n del d\u00e9ficit econ\u00f3mico del Seminario, informaba al Vicario Capitular Sebasti\u00e1n Pardo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>La hacienda consigna cada mes $ 330 por diezmos para alimentar a los Seminaristas, y adeuda los meses de Marzo y Abril \u00faltimo, por lo <\/i><i>que ruego se haga la gesti\u00f3n pertinente de cobro.<\/i><\/p>\n<p>Por otra parte, al conocer el P. Vilad\u00e1s que el Seminario San Carlos ten\u00eda un libro de Capellan\u00edas y proceder a su revisi\u00f3n, se dio cuenta de que el mismo no reflejaba exactamente la verdad y solicit\u00f3 al Vicario Capitular que le facilitara una relaci\u00f3n detallada de todas las Capellan\u00edas incluyendo sus capitales y cargas, con el objetivo de poder cobrar el porcentaje correspondiente por el super\u00e1vit de las citadas Capellan\u00edas, lo que reforzar\u00eda las finanzas de la instituci\u00f3n. Con \u00e9stos y otros arbitrios el P. Vilad\u00e1s comenz\u00f3 a destacarse como un Rector h\u00e1bil, prudente y discreto, capaz de levantar la casa de estudios de la misma forma que reanim\u00f3 la Iglesia y el Convento de la Merced.<\/p>\n<p>Mientras tanto, continuaban tanto en Espa\u00f1a como en Cuba los tr\u00e1mites indispensables para realizar la reforma del Seminario San Carlos elev\u00e1ndolo a la categor\u00eda de Seminario Central. Desde Madrid continuaban pidiendo datos y fundamentaciones y el 30 de mayo de 1884 el Capit\u00e1n General, Don Ignacio Mar\u00eda del Castillo, informaba al Obispo Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola que el Ministro de Ultramar, con fecha 1 de mayo, le indicaba solicitar al prelado, seg\u00fan provisi\u00f3n real, un proyecto de reglamento que sirviera de base para la reforma proyectada, as\u00ed como los informes correspondientes del Arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Dr. Jos\u00e9 Mart\u00edn de Herrera y de la Iglesia.<sup>39<\/sup> Seg\u00fan el curso de los acontecimientos todas las gestiones transcurrieron felizmente porque el 19 de octubre de 1886 el Capit\u00e1n General, que en ese momento era Don Emilio Callejas, enviaba un nuevo informe al Obispo Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>que bajo el n\u00famero 1016, una Real Orden fechada el 24 de Septiembre <\/i><i>del mismo a\u00f1o (1886) por la cual, o\u00eddo el Consejo de Estado en pleno, <\/i><i>la Reina Regente de Espa\u00f1a, Do\u00f1a Mar\u00eda Cristina de Austria, se <\/i><i>hab\u00eda servido conceder la categor\u00eda de Central al Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio de La Habana y no otorgar por ahora <\/i><i>dicha gracia a los de Santiago de Cuba y Puerto Rico.<\/i><\/p>\n<p>En siete a\u00f1os, a partir de la llegada de los Padres Pa\u00fales para regir el antiguo Seminario San Carlos, se hab\u00eda logrado en primer lugar &#8211; <i>y <\/i>a pesar de much\u00edsimas dificultades &#8211; financiar la casa de estudios, y en segundo lugar, el rango de Seminario Central que permit\u00eda conferir grados superiores en la carrera eclesi\u00e1stica. El Obispo Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola hab\u00eda consentido en aprobar las bases propuestas por los Hijos de San Vicente, por las cuales los Padres gobernar\u00edan el Seminario, y el P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s, por su parte, hab\u00eda dado muestras de dotes excepcionales en su desempe\u00f1o al frente de la casa de estudios eclesiales y de la reci\u00e9n fundada. Comunidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en La Habana.<\/p>\n<p>Resaltamos tambi\u00e9n la labor del P. Cipriano Rojas. El P. Rojas, gran talento organizador, al ver que el Seminario carec\u00eda de una orientaci\u00f3n fija, pensando, y con mucha raz\u00f3n, que la conducta de los estudiantes no hab\u00eda de estar basada solamente en el saber y prudencia de los misioneros y de todos los que les sucedieran. Pidi\u00f3 los reglamentos de los Seminarios y colegios m\u00e1s acreditados de Espa\u00f1a y otras naciones, y despu\u00e9s de bien meditados sus puntos puso a la consideraci\u00f3n del Sr. Obispo, Manuel Santander y Frutos, el reglamento que acababa de componer. El Sr. Obispo lo aprob\u00f3 y mand\u00f3 observar en todo su rigor.<\/p>\n<p>Este reglamento se imprimi\u00f3 en la calle de Muralla, numero 40. <i>\u00abTodav\u00eda, hoy, <\/i>dice el P. Chaurrondo, <i>despu\u00e9s de treinta a\u00f1os, es el Reglamento del P. Rojas el que rige en <\/i><i>el Seminario de la Habana.'\u00bb <\/i>Esas l\u00edneas fueron escritas en el a\u00f1o 1925.<\/p>\n<p>El P.Rojas siempre se empe\u00f1\u00f3 en obtener las mejores condiciones para los seminaristas. Un testimonio de su labor nos refiere lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Mucho hizo en lo material del Seminario&#8230; sus obras y adquisiciones <\/i><i>fueron ventajos\u00edsimas, sin las cuales no podr\u00edan existir los muchos <\/i><i>seminaristas que cursaban. Separ\u00e1ronse los del Instituto y s\u00f3lo <\/i><i>quedaron en el Seminario los alumnos de carrera eclesi\u00e1stica. Medida <\/i><i>muy oportuna y necesaria, pues seg\u00fan ense\u00f1a la experiencia, los <\/i><i>pocos j\u00f3venes que siguen la carrera eclesi\u00e1stica se corrompen con el <\/i><i>roce de los del Instituto, y por fin pierden completamente la vocaci\u00f3n <\/i><i>o salen sacerdotes poco dignos.<\/i><\/p>\n<p>Como aumentaba el n\u00famero de seminaristas, el P. Rojas levant\u00f3 un nuevo piso en el edificio, edific\u00f3 habitaciones para los alumnos internos, cre\u00f3 una amplia sala de estudios, una magn\u00edfica galer\u00eda y los jardines, tan necesarios para los recreos, as\u00ed como una hermosa azotea. Mand\u00f3 hacer ba\u00f1os mejores y m\u00e1s amplios, que se surt\u00edan con agua de mar, y rode\u00f3 con un jard\u00edn la entrada y el patio de la porter\u00eda. Para facilitar las devociones de los escolares, construy\u00f3 en el piso bajo una bonita capilla con la imagen del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y la correspondiente sacrist\u00eda. Dot\u00f3 a la capilla de la comunidad con reclinatorios, bancos y ornamentos, y mejor\u00f3 los exteriores del edificio. Para estimular a los internos, transform\u00f3 el patio de la cocina en un amplio sal\u00f3n de teatro.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hizo m\u00e1s el P. Rojas. Su mayor logro fue, sin dudas, gracias a las gestiones realizadas con el Obispado y la Real y Literaria Universidad, la obtenci\u00f3n del permiso que dio el gobierno central para que el Seminario San Carlos pasara a ser Seminario Central y pudiera conferir grados mayores de Teolog\u00eda y C\u00e1nones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Por iniciativa del P. Rojas y a instancias del muy ilustre Claustro de <\/i><i>la Universidad literaria, el Excmo. e Illmo. Sr. Obispo D. Ram\u00f3n<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola elev\u00f3 al Gobierno Supremo del Reino, una bien <\/i><i>razonada y fundada exposici\u00f3n suplic\u00e1ndole declarase a este Establecimiento Seminario Central con la facultad de conferir los grados mayores de Sagrada Teolog\u00eda y C\u00e1nones.\u00bb<\/i><\/p>\n<p>Evidentemente, la ense\u00f1anza que se impart\u00eda mejor\u00f3 a partir de que el Seminario qued\u00f3 a cargo de los Pa\u00fales. El P. Cipriano Rojas incorpor\u00f3 nuevas asignaturas a las que ya se impart\u00edan en la \u00e9poca de los Padres Vilad\u00e1s y Madrid, con lo que hizo mucho m\u00e1s amplio el horizonte de los conocimientos de los seminaristas, mejorando tanto su cultura como sus conocimientos religiosos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>A las asignaturas que se explicaban en tiempo de los PP. Vilad\u00e1s y <\/i><i>Madrid, a\u00f1adi\u00f3 el P. Rojas en el curso de 1881 al 82, Geograf\u00eda <\/i><i>General, Historia profana, Ret\u00f3rica y Po\u00e9tica, Matem\u00e1ticas dos a\u00f1os, <\/i><i>otros dos de Hermen\u00e9utica, uno de Historia Sagrada. En el curso de <\/i><i>1882 al 83, a\u00f1adi\u00f3 F\u00edsica y Qu\u00edmica. En el de 1883 al 84, dos a\u00f1os de <\/i><i>Historia Eclesi\u00e1stica. Por fin, en el de 1885 al 86, Historia de <\/i><i>Espa\u00f1a. <\/i><\/p>\n<p>As\u00ed mismo cre\u00f3 un nuevo reglamento para la Casa de Estudios, tomando como modelos los reglamentos hom\u00f3logos de varios Seminarios de Espa\u00f1a. Logr\u00f3 que el nuevo reglamento de San Carlos fuera aprobado por el Obispo que vino despu\u00e9s de Pi\u00e9rola: Mons. Manuel Santander y Frutos.<\/p>\n<p>El Padre Rojas adquiri\u00f3 una hermosa quinta, <b><i>La Belinda, <\/i><\/b>en la carretera de Vento y junto al ferrocarril de Mazorra, que fue dotada con una hermosa y amplia casa para los paseos y las vacaciones de los seminaristas, de muchas habitaciones, salas y otras comodidades. Aunque esta finca fue comprada para el uso del Seminario de San Carlos, despu\u00e9s, como veremos por contrato, la propiedad pas\u00f3 a los PP. Pa\u00fales.<\/p>\n<p>Hay un documento muy curioso en nuestros archivos que data del 4 de Septiembre de 1901 en el que el Secretario de Estado de Su Santidad, en carta fecha 12 de Agosto de 1901, expresa la voluntad del Santo Padre de conocer exactamente el estado econ\u00f3mico de la Di\u00f3cesis. El Obispo de la Habana, Donato, por su parte mand\u00f3 el siguiente memorando al Superior de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en la Iglesia de la Merced de la Habana.:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El Emmo y Rdmo. Se\u00f1or Secretario de Estado de Su Santidad en carta <\/i><i>fecha 12 de Agosto \u00faltimo, nos expresa la voluntad del Santo Padre de <\/i><i>conocer exactamente el estado econ\u00f3mico de esta Di\u00f3cesis. En <\/i><i>obsequio a las \u00f3rdenes de Su Santidad mandamos que V. tenga a bien <\/i><i>contestar para el d\u00eda 16 del corriente a los puntos siguientes:<\/i><\/p>\n<ol>\n<li><i>Presentar\u00e1 una relaci\u00f3n de todas las propiedades de fincas urbanas y <\/i><i>r\u00fasticas que posea ese Instituto, expresando su valor as\u00ed como <\/i><i>tambi\u00e9n de todos los Capitales, Censos y dem\u00e1s propiedades que tenga.<\/i><\/li>\n<li><i>Relaci\u00f3n de las rentas que estas propiedades producen y que son <\/i><i>cobrables.<\/i><\/li>\n<li><i>Relaci\u00f3n de las rentas de dif\u00edcil cobro.<\/i><\/li>\n<li><i>Relaci\u00f3n de los otros recursos, que por otros conceptos tenga esa <\/i><i>Instituci\u00f3n.<\/i><\/li>\n<li><i>Si tiene deudas y cu\u00e1ntas y si tiene plata.<\/i><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Dios guarde a V. muchos a\u00f1os.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana, Septiembre 4 de 1901.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Donato, Obispo de la Habana.<\/p>\n<p>El P. Sainz, por ausencia del P. L\u00f3pez, manda al Obispado una contestaci\u00f3n que nos demuestra hasta qu\u00e9 punto los PP Pa\u00fales viv\u00edan en cierto grado de pobreza puesto que despu\u00e9s de casi 30 a\u00f1os de presencia en Cuba no ten\u00edan otras fuentes de ingresos salvo el Convento e Iglesia de la Merced.<\/p>\n<p><i>Tengo el honor de contestar a la circular de cuatro de los corrientes. Esta Comunidad posee en usufructo la casa vivienda Convento de la <\/i><i>Merced valorada en catorce mil pesos oro y como tal no produce renta <\/i><i>alguna.<\/i><\/p>\n<p><i>El Instituto posee una finca r\u00fastica, nombrada la Belinda, pero est\u00e1 <\/i><i>adjudicada al Se\u00f1or Visitador de la Provincia de Espa\u00f1a que se la cedi\u00f3 el Seminario por arreglo de cuentas. El valor de la finca r\u00fastica es de cuatro mil pesos oro. Produce una renta al mes de diez y seis pesos oro.<\/i><\/p>\n<p><i>Esta Comunidad no posee para si otros bienes ni se beneficia con renta <\/i><i>alguna como ni tampoco hasta la fecha tiene contra\u00eddas deudas.<\/i><\/p>\n<p><i>LA BELINDA <\/i>tiene una historia bien interesante. Cuando los PP. Pa\u00fales dejaron el Seminario, el Obispo Santander exig\u00eda a la Congregaci\u00f3n la suma de 151.555,52 por concepto de perjuicios, pagar\u00e9s y omisiones en los libros de cuentas, costo y gastos de la finca titulada <i>LA BELINDA, <\/i>\u00abtodo lo cual el tiempo y los tribunales han demostrado ser falso el que la Congregaci\u00f3n haya gravado en esa cantidad al Seminario. Lo que s\u00ed es cierto, seg\u00fan tambi\u00e9n el tiempo y los tribunales han demostrado, es que el Seminario deb\u00eda a los profesores m\u00e1s de 20.000.00 pesos por concepto de sueldos y otras razones que no son aqu\u00ed del caso se\u00f1alar. Muchos meses duraron estos pleitos tan enojosos, y habiendo por fin apelado del Tribunal de Madrid al de la Habana, \u00e9ste sentenci\u00f3, seg\u00fan se acaba de indicar, a favor de la Congregaci\u00f3n<\/p>\n<p>En los Archivos de la Provincia de Cuba, de la Merced, hay una carta del pu\u00f1o y letra del P. Ram\u00f3n G\u00fcell, quien escribe al P. General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, sobre el tema de <i>LA BELINDA.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana, 7 de<\/i><em> Mayo, 1909<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Sr. D. Antonio F\u00edat, S.G.C.M Muy amado y Honorable P:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Al terminar la cuesti\u00f3n entre la Congregaci\u00f3n y el Se\u00f1or Obispo de la Habana, sobre los asuntos del Seminario de La Habana se convino en que la Quinta de LA BELINDA pasar\u00eda en poder de la Congregaci\u00f3n, as\u00ed se hizo, pero los arrendatarios, unos eran morosos en pagar, otros se retiraban quedando a deber, y le Casa de la Quinta se iba deteriorando de tal modo que era de necesidad hacer grand\u00edsimos gastos para poder sostener en pie el edificio.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>En vista de esto, el Sr. Arnaiz, determin\u00f3 que se vendiese y sacase lo que pudiese. Se presentaron compradores y el que m\u00e1s ofreci\u00f3 fue dar 5000 pesos, tres mil al contado y otros dos mil quedaban en Hipoteca al 5 por ciento anual y por tres a\u00f1os, debiendo al fin del t\u00e9rmino fijado, cancelar la Hipoteca. Parte de la finca pas\u00f3 a otra persona que reconoci\u00f3 la Hipoteca y deb\u00eda y quer\u00eda cancelarla, pero se han tropezado en algunas dificultades.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Seg\u00fan el abogado, el poder que dio el Sr. Eladio Arnaiz en Abril de 1904, al Sr. D. Ram\u00f3n Guell y Verdaguer es nulo, por no estar dada o entregada a nombre del Sr. Arnaiz la dicha finca.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se necesita un poder en debida forma de parte del Superior General en que se rectifique la venta que hizo D. Ram\u00f3n Guell y Verdagauer como Visitador de las PP. De la Congregaci\u00f3n de los PP Pa\u00fales. Adem\u00e1s que me autorice el poder cobrar y cancelar la hipoteca. Creo que en el Poder convendr\u00eda manifestar que en caso de ausencia o fallecimiento del Sr. Guell pudiese hacerlo el Sr. D. Agust\u00edn Uri\u00e9n y Biscarra que suple al Visitador.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Hice la venta de LA BELINDA porque el Sr. Arnaiz envi\u00f3 el poder y supuse que est\u00e1 autorizado por Usted. Adem\u00e1s que en caso de necesidad un superior particular no puede hacer ventas, necesita la autorizaci\u00f3n del Visitador y cre\u00ed que pod\u00eda hacerlo, pues hab\u00edan de hacerse grand\u00edsimos gastos a dilatarlo por m\u00e1s tiempo y se habr\u00eda tenido grandes da\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>3. (Ni) los estatutos, asambleas y reglas del Visitador autorizan a este para tales actos. La Belinda fue a favor de la Comunidad de los Padres Pa\u00fales. En dos palabras, un Poder del Superior General hecho por escribano o notario, legalizado por otros dos y adem\u00e1s debe legalizar el C\u00f3nsul&#8230; (ilegible). Siento la molestia que con esto le doy. El Procurador que me env\u00ede la cuenta por estos gastos y le enviar\u00e9 una letra para cobrarse el importe. Desear\u00eda que me lo enviase lo m\u00e1s pronto posible. Pongan mi nombre, Ram\u00f3n Guell y Verdagauer, el otro que indico es Agust\u00edn Uri\u00e9n y Biscarra.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Soy de V. muy amado y H.P.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>S.S.SQ. B. S.M . y le pido nos bendiga.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Ram\u00f3n G\u00fcell, iscm<\/em><\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el 25 de Julio del mismo a\u00f1o volv\u00eda a escribir otra vez al Superior General:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Se\u00f1or D. Antonio F\u00edat, S. G C.M. <\/i><i>Muy amado y H. P.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Ayer 24, se dio fin al enojoso asunto de la Belinda, habi\u00e9ndose recibido <\/i><i>los tres mil pesos y firmado la cancelaci\u00f3n de la hipoteca de la finca de <\/i><i>la Belinda. Env\u00edo una letra de 846 francos y c\u00f3brense no los 267 sino <\/i><i>300 francos para los gastos que Ustedes hicieron; lo restante el <\/i><i>Procurador General que lo anote, esto es 546 francos quedaron para <\/i><i>gastos que se ofrezcan. S\u00edrvanse acusar recibo.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Doy a Usted mi M H. P. las m\u00e1s expresivas gracias por los <\/i><i>beneficios que se ha dignado hacerme y lo mismo a los S. que con tanto inter\u00e9s se tomaron.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Firma. Sssqbsm Ram\u00f3n G\u00fcell, iscm<\/i><\/p>\n<p><i>El asunto de LA BELINDA <\/i>dice Chaurrondo, <i>est\u00e1 recogido en las <\/i><i>actas. Sabemos por contrato citado que fue una compensaci\u00f3n por las <\/i><i>deudas contra\u00eddas por la Di\u00f3cesis con la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y <\/i><i>honorarios no recibidos. El P. Arn\u00e1iz, bas\u00e1ndose en que el Seminario <\/i><i>era entonces regido por los padres de la Provincia de Madrid, la propiedad adquirida pertenec\u00eda a la Provincia de Madrid y no a la Casa de la Merced. Sea como sea, al pasar por la Habana seg\u00fan nos contaba el P. Izurriaga, vendi\u00f3 la finca al General Loynaz del Castillo por la bicoca de cuatro mil pesos, llev\u00e1ndoselos a Madrid.<\/i><\/p>\n<p>No faltaron contratiempos ni obst\u00e1culos que salvar en el trayecto recorrido. Los Pa\u00fales se hab\u00edan hecho cargo de un instituto arruinado, que muy poco antes hab\u00eda sido convertido en <i>\u00abestablecimiento de beneficencia\u00bb <\/i>para que quedara libre de contribuciones e impuestos, pero supieron arregl\u00e1rselas para reestructurar los ingresos y devolver al Seminario el prestigio que hab\u00eda alcanzado en \u00e9pocas anteriores y que por muy diversas circunstancias lo hab\u00eda perdido.<\/p>\n<p>Los \u00e9xitos que lograron los Padres Pa\u00fales durante los a\u00f1os siguientes junto con el mejoramiento de las finanzas de la casa de estudios y el aumento de su prestigio docente, as\u00ed como el hecho de haber conseguido el nombramiento de Seminario Central, que confiri\u00f3 la m\u00e1s alta instancia del gobierno central, y la facultad para otorgar grados mayores de Sagrada Teolog\u00eda y C\u00e1nones, seguramente bastaron para atenuar la amargura de una decisi\u00f3n que tuvieron que tomar a\u00f1os m\u00e1s tarde por desavenencias con el Se\u00f1or Obispo Manuel Santander y Frutos, por lo que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n decidi\u00f3 no seguir a cargo del Seminario San Carlos. Veamos los Acontecimientos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a02. Los Pa\u00fales asumen, por fin, la direcci\u00f3n del Seminario San Carlos y San Ambrosio. 1879-1890. \u00c9xitos y dificultades. 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