{"id":118731,"date":"2021-12-25T08:15:48","date_gmt":"2021-12-25T07:15:48","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=118731"},"modified":"2021-07-15T12:20:59","modified_gmt":"2021-07-15T10:20:59","slug":"historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iii-c","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iii-c\/","title":{"rendered":"Historia de los Pa\u00fales en  Cuba (Cap\u00edtulo III C)"},"content":{"rendered":"<h3><b>3. Reconstrucci\u00f3n de la Iglesia y del Convento de la Merced<\/b><\/h3>\n<p><b><\/b>Cuando por fin comenzaron las obras en el viejo Convento de la Merced, el Obispo de La Habana se quejaba al Capit\u00e1n General de que en el Departamento de Cuba (o sea, de Santiago de Cuba) se invert\u00edan grandes sumas para los trabajos de aquella Arquidi\u00f3cesis y que \u00e9sta era<\/p>\n<p>la causa principal de que esta, mi Di\u00f3cesis, no cuente con un sobrante muy respetable: a lo que contesto: que primero ha de ser \u00e9ste que aqu\u00e9l, puesto, que teniendo lo propio y necesit\u00e1ndolo, no hay raz\u00f3n para que se le quite y de al otro que a\u00fan cuando lo necesita igualmente, carece de ello y en tales circunstancias, o debe atenerse y concretarse a lo que le produzcan sus propias rentas, o bien aquel M R. Metropolitano arbitrar los medios que crea prudentes y sin detrimento de terceros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s: \u00bfNo se ha hecho ya la zafra del Ingenio Baracoa? Si tal. o se han vendido los frutos o est\u00e1n depositados. Si lo primero, debe existir en numerario el producto l\u00edquido de ellos. Si lo segundo, siendo hoy buenos los precios corrientes de plazo no creo debe demorarse la venta por esperar a un alza que no se tiene segura, y que a\u00fan cuando as\u00ed fuera lo m\u00e1s que habr\u00eda de pagarse por mayor tiempo de almacenaje, se llevar\u00eda la poca utilidad que se alcanzara.<\/p>\n<p>As\u00ed discurr\u00eda el Obispo Fleix, muy preocupado por la falta de fondos y por la magnitud de los trabajos constructivos que hab\u00eda que realizar. La comunicaci\u00f3n anterior, escrita el 30 de mayo de 1863, terminaba con esta solicitud:<\/p>\n<p>por lo que vengo a rogar se entregue al Director de la Comunidad de San Vicente, Pbro. D. Ger\u00f3nimo Vilad\u00e1s los $2, 758 del Presupuesto n\u00famero 1.<\/p>\n<p>Con esta cifra se comenzaron las obras, que en el primer momento se limitaron a reparaciones cuando val\u00eda la pena, y a demoliciones de los locales que no se pod\u00edan salvar. Una segunda parte del trabajo se asociaba a nuevas construcciones que comenzaron en 1864. El 16 de febrero de ese a\u00f1o el Director de Obras del Obispado de La Habana, D. Jos\u00e9 Cort\u00e9s, informaba a Mons. Fleix sobre el particular:<\/p>\n<p><i>Acompa\u00f1o plano y presupuesto de obras necesarias en el Convento de la Merced, ocupado hoy por los PP. Pa\u00fales. Esas obras son una parte <\/i><i>de las que han de proyectarse para completar el edificio, cuyo trabajo <\/i><i>tendr\u00e1 lugar cuando se termine el plano del mismo que se est\u00e1 <\/i><i>levantando, cuyas obras se verificar\u00e1n seg\u00fan las indicaciones que haga el Superior de la Congregaci\u00f3n, lo mismo que ha sucedido con las que ahora se proponen.<\/i><\/p>\n<p>Los planos y presupuestos llegaron a manos del Capit\u00e1n General el 20 de febrero. Se enviaba adem\u00e1s al Vice-Real Patrono una comunicaci\u00f3n adicional para explicar que ya se estaban levantando los planos del Convento, que era lo que faltaba para iniciar las obras del edificio, y que se propon\u00eda adicionar un segundo cuerpo a la fachada actual que da a la Calle Cuba. De esta forma se completar\u00eda la esquina que formaba el edificio en una plazuela contigua, y con esta adici\u00f3n se levantar\u00edan cinco habitaciones m\u00e1s.<\/p>\n<p>Todo el conjunto de la propuesta que se elevaba a la m\u00e1xima autoridad del pa\u00eds, representaba una inversi\u00f3n de $8,400 que se desglosaban seg\u00fan los diversos destinos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s surgi\u00f3 la necesidad de utilizar \u00abpara clases de ense\u00f1anza\u00bb la parte de la azotea a la que daban las habitaciones que fueron reparadas con el primer presupuesto, y se propuso llevar dos de los muros hasta la altura \u00abdel cerramento del tejado\u00bb y formar una nueva azotea, para cuyos trabajos se requer\u00edan $5,700. En total, ambas inversiones sumaban catorce mil pesos, pero el Capit\u00e1n General inform\u00f3 al Obispo el 11 de marzo de 1864 que \u00abs\u00f3lo dispon\u00eda de seis mil\u00bb y se suger\u00eda que realizaran primero las obras de la azotea que importaban $5,700 porque el dinero alcanzaba para ejecutarlas.<\/p>\n<p>Mientras progresaban lentamente las obras de la Merced, el 22 de octubre de 1863 el P. Jer\u00f3nimo Vilad\u00e1s recib\u00eda un poder para \u00absuscribir escritura de fundaci\u00f3n de los Misioneros de S. Vicente de Pa\u00fal en La Habana, en el ex \u2014 Convento de la Merced<sup>16<\/sup> que estaba firmado por el Escribano D. Tom\u00e1s Bande y Garc\u00eda en esa fecha, en Madrid, ante el que hab\u00eda comparecido el Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y Director de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a, Pbro.<\/p>\n<p>D. Ram\u00f3n Sanz, en nombre del Superior General de los Pa\u00fales, P. Juan Bautista Etienne, para otorgar y redactar el mencionado documento.<\/p>\n<p>Esto quer\u00eda decir que el P. Ger\u00f3nimo Vilad\u00e1s Lamich hab\u00eda sido investido por el Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, con la atribuci\u00f3n y potestad de fundar en San Crist\u00f3bal de La Habana los Misioneros de San Vicente de Pa\u00fal. Con este documento se completaban los requisitos eclesi\u00e1sticos y civiles para dar car\u00e1cter oficial a lo que de hecho ya exist\u00eda: una Comunidad de Padres Pa\u00fales en la capital de Cuba.<\/p>\n<p>Pasaron varios meses. Al llegar agosto de 1864 ya estaban casi terminadas las reparaciones previstas en el primer presupuesto y el comienzo de las obras que estaban contempladas en el segundo presupuesto era una necesidad apremiante, porque la frecuencia de las lluvias, muy abundantes por esos a\u00f1os, pod\u00edan perjudicar las construcciones iniciadas. Ya los Pa\u00fales llevaban m\u00e1s de un a\u00f1o alojados en habitaciones por cierto nada ventajosas e insalubres sobre todo para los que no estaban habituados al clima de la Isla. Como aquella situaci\u00f3n se prolongaba hasta volverse insoportable, el P. Vilad\u00e1s envi\u00f3 una comunicaci\u00f3n al Obispo en la que le dec\u00eda:<\/p>\n<p><i>deseo acabar con la repetici\u00f3n de excusas bien desgarradoras, al ver <\/i><i>desaparecer en la flor de sus a\u00f1os algunos de (mis) compa\u00f1eros, quiz\u00e1s por causa de lo insalubre de las habitaciones, por lo que vengo a proponer se autorice al Superior de esta Comunidad para contratar un empr\u00e9stito por $5, 700 que es el valor del presupuesto de obras que est\u00e1n por realizarse.<\/i><\/p>\n<p>No demor\u00f3 mucho la respuesta del prelado que estaba de acuerdo en todo con el Superior de los Pa\u00fales, aunque era muy poco lo que pod\u00eda hacer para dar soluci\u00f3n al problema. Sin embargo, hab\u00eda otros trabajos que progresaban r\u00e1pidamente como para compensar la demora de las obras.<\/p>\n<p>Apenas se establecieron los Pa\u00fales en la Merced, el P. Vilad\u00e1s comenz\u00f3 a fomentar el culto, que en general hab\u00eda deca\u00eddo mucho despu\u00e9s de la exclaustraci\u00f3n. No se trataba de un fen\u00f3meno aislado, sino que era un problema presente en toda la Isla, despu\u00e9s de la aplicaci\u00f3n de las tristemente c\u00e9lebres leyes de Mendiz\u00e1bal. Al respecto se ha dicho que<\/p>\n<p><i>La predicaci\u00f3n de la divina palabra todos los domingos y d\u00edas <\/i><i>festivos, la gravedad de las ceremonias y sobre todo la unci\u00f3n en el p\u00falpito que ten\u00eda el Sr. Vilad\u00e1s, acompa\u00f1ada del mejor ejemplo, hizo <\/i><i>que se ganase la confianza del Clero y pueblo, de los pobres <\/i>y <i>de los <\/i><i>ricos, lo que le sirvi\u00f3 para hacer las grandes obras que llev\u00f3 a cabo en pocos a\u00f1os sin pedir ayuda de socorro al Gobierno.<\/i><i><\/i><\/p>\n<p>Desde que pusieron por primera vez los pies en La Habana, los Pa\u00fales se dieron a la tarea de limpiar con sumo cuidado el interior del templo y despu\u00e9s se dedicaron a decorarlo lo mejor que pudieron. Toda esta actividad inusitada y sorprendente despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, no tard\u00f3 en llamar la atenci\u00f3n de los vecinos y los fieles. Muy pronto comenz\u00f3 a aumentar el n\u00famero de personas que asist\u00eda a las ceremonias, y muchos comenzaron a colaborar en las obras y en el arreglo del templo. Se sustituy\u00f3 el pavimento de coc\u00f3 (una especie de cemento malo hecho de cal y tierra) por losas de m\u00e1rmol colocadas de manera tal que los visitantes, sin excepci\u00f3n, admiraban el nuevo piso de la Merced. Este trabajo se termin\u00f3 cuando comenzaba 1864.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>Para esas fechas hab\u00edan regresado a M\u00e9jico los primeros Pa\u00fales que estuvieron presentes en el momento de la fundaci\u00f3n y llegaron nuevos sacerdotes de Espa\u00f1a: los PP. Faustino Marcos, Ram\u00f3n G\u00fcell, Juan Urroz y el Hermano Vicente Moreno, quienes desembarcaron en La Habana el 18 de noviembre de 1863 junto con veinte Hermanas de la Caridad.<\/p>\n<p>En 1864 tuvo lugar la primera Misi\u00f3n dada por los Padres Pa\u00fales como preparaci\u00f3n a la Fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores, desde el d\u00eda 3 hasta el 18 de Marzo. Todos los d\u00edas se oficiaba la misa a las siete y media de la ma\u00f1ana, y era seguida por una pl\u00e1tica doctrinal. Luego se celebraba la Eucarist\u00eda en honor de la Virgen de los Dolores, a las seis se rezaba el rosario y segu\u00eda la pl\u00e1tica doctrinal. Al final, el canto de la Letan\u00eda Lauretana y para terminar el serm\u00f3n del P. Vilad\u00e1s, al que segu\u00eda el canto del Miserere o del Stabat Mater. El \u00faltimo d\u00eda de la Misi\u00f3n tuvo lugar la Comuni\u00f3n General, que fue dada a los fieles por S. E. el Obispo de La Habana, Mons. Francisco Fleix y Solans.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s tendr\u00eda lugar la segunda Misi\u00f3n, esta vez en Isla de Pinos, que se efectu\u00f3 durante 8 d\u00edas a partir del 10 de marzo de 1864, y que tuvo una gran importancia para el progreso de la evangelizaci\u00f3n en el peque\u00f1o territorio. Llama la atenci\u00f3n la amplitud del trabajo emprendido por los Padres, porque todav\u00eda no contaban con una residencia apropiada y ten\u00edan que atender todas estas tareas en medio de grandes aprietos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Los fieles de la Merced solicitaron al P.Vilad\u00e1s que se celebrara con toda solemnidad el mes de Mayo, dedicado a la Virgen. En respuesta a la petici\u00f3n, todos los d\u00edas, a partir del primero de Mayo, fecha en que comenzaron los <b>Ejercicios de las Flores, <\/b>fueron verdaderas fiestas dedicadas a la Madre del Cielo. Se rezaba el rosario con canto de los misterios y luego llegaba la meditaci\u00f3n y la lectura del d\u00eda, junto con un serm\u00f3n sobre los aspectos meditados, y finalmente canto de letrillas y el ofrecimiento de las flores. El viejo y descuidado barrio donde estaba enclavada la Merced, comenz\u00f3 a reaccionar ante la reanimaci\u00f3n y esplendor de las ceremonias que se celebraban en la antigua Iglesia.<\/p>\n<p>Sin embargo, no faltaban problemas y situaciones inesperadas que nada ten\u00edan que ver con las reparaciones ni con las obras en construcci\u00f3n. No se trataba solamente de reparar viejos locales y levantar otros nuevos. La sacrist\u00eda de pronto tuvo afectaciones por el mal estado del techo y de los muebles y fue necesario volver a acondicionarla, aunque este trabajo no estaba contemplado en ninguno de los presupuestos.<\/p>\n<p><i>Estando la sacrist\u00eda en un deplorable estado, e inservible su cajoner\u00eda, <\/i><i>se determin\u00f3 hacerse nueva y en el lugar en que deb\u00eda estar, si la <\/i><i>iglesia se hubiese concluido; a este fin se hizo el techo nuevo, se enlos\u00f3 de m\u00e1rmol, se introdujo el gas, se pint\u00f3 con cielo raso y se le hizo una nueva y hermosa c\u00f3moda o cajoner\u00eda de cedro, que todo junto cost\u00f3 2,235 pesos fuertes siete reales.<\/i><i><\/i><\/p>\n<p>As\u00ed lo dej\u00f3 escrito el P. Vilad\u00e1s. Esta obra pudo realizarse a partir de las contribuciones de los fieles, como es natural. Al gobierno le costaba trabajo dar lo que constitu\u00eda su obligaci\u00f3n, y los Padres Pa\u00fales no contaban con propiedades en Cuba, ni con ning\u00fan tipo de recursos de otra clase.<\/p>\n<p>Ya el P. Vilad\u00e1s hab\u00eda logrado que se construyeran habitaciones en los altos velando por la salud de los misioneros. Adem\u00e1s, se construyeron las dos naves del frente con una escalera de piedra para subir al coro, lo que fue costeado con el Fondo de Bienes de Regulares \u2014en total diez mil seiscientos pesos\u2014 cuando ya terminaba 1864. A expensas del mismo fondo se pusieron los pisos de losa de los claustros.<\/p>\n<p>En cuanto a la Iglesia, los frailes mercedarios hab\u00edan llevado la obra hasta la mitad, cerrando las tres naves en los tres arcos en que comienza el crucero, quedando las paredes de la parte trasera por concluir casi con la elevaci\u00f3n necesaria para recibir los arcos que deb\u00edan sostener las b\u00f3vedas Ante la situaci\u00f3n, el P. Vilad\u00e1s comenz\u00f3 a actuar. Logr\u00f3 sensibilizar a un grupo de personajes destacados de la \u00e9poca, representantes de la m\u00e1s alta y poderosa nobleza criolla, para llevar a cabo su empe\u00f1o. Los hizo visitar las obras para que comprobaran personalmente que hab\u00edan llegado a un punto muerto, y puestos todos de acuerdo, dirigieron al Capit\u00e1n General las siguientes l\u00edneas:<\/p>\n<p><i>Nos produce pesar que no se haya concluido la f\u00e1brica material del <\/i><i>templo, bastante adelantado, y precisamente en la parte m\u00e1s costosa, <\/i><i>a saber sus muros y arcos de canter\u00eda, y dispuesta ya para recibir los <\/i><i>techos, por lo que estamos en disposici\u00f3n de contribuir con nuestras <\/i><i>limosnas, y con cuanto m\u00e1s est\u00e9 a nuestro alcance, hasta la <\/i><i>terminaci\u00f3n definitiva de la obra, con todos sus accesorios; de modo <\/i><i>que esa Iglesia ser\u00e1 la m\u00e1s hermosa y capaz de esta capital.<\/i><\/p>\n<p><i>La Habana, en 18 de enero de 1865.<\/i><\/p>\n<p>Firman el Conde Ca\u00f1ongo, el Conde O&#8217;Reilly, el Marqu\u00e9s de Campo Florido, el Marqu\u00e9s de la Real Proclamaci\u00f3n, D. Pedro Hern\u00e1ndez de Castro, D. Domingo Echevarr\u00eda y el P. Ger\u00f3nimo Vilad\u00e1s, Superior de la Congregaci\u00f3n de S. Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El Vice \u2014 Real Patrono consult\u00f3 con el Obispo y contest\u00f3 a trav\u00e9s de una misiva del prelado, que se expres\u00f3 a nombre de ambos con estas palabras:<\/p>\n<p><i>Nos ha sido muy satisfactorio el contenido de la solicitud.<\/i><\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n de aquellos linajudos e influyentes personajes a favor de los Pa\u00fales dio nuevo \u00edmpetu a las obras y demostr\u00f3 la sagacidad y los recursos del P. Vilad\u00e1s, que no hab\u00eda estado mal encaminado al solicitar su apoyo. El Vice \u2014 Real Patrono, Capit\u00e1n General y gobernador de la Isla de Cuba no pod\u00eda perder prestigio ante aquellos criollos ilustres, representantes de una inmensa fuerza econ\u00f3mica, y desde ese momento se empe\u00f1\u00f3 en que las obras (o al menos la parte que ya estaba presupuestada, pues era mucho m\u00e1s y muy complejo el trabajo por hacer) cobraran un nuevo impulso. Veremos m\u00e1s adelante c\u00f3mo esta feliz idea de terminar el templo se llev\u00f3 a cabo y la nota que el P. Vilad\u00e1s mand\u00f3 publicar en \u00abLa Verdad Cat\u00f3lica\u00bb anunciando al p\u00fablico la bendici\u00f3n solemne del templo reci\u00e9n terminado.<\/p>\n<p>Pero el objetivo m\u00e1s importante en aquellos momentos, febrero de 1865, era el de poner las losas a los claustros del Convento, por lo que se abri\u00f3 un nuevo expediente con este fin, ya que las otras obras estaban terminadas. Despu\u00e9s de examinar cuidadosamente los informes sobre el estado de las obras enviados por el P. Vilad\u00e1s y para colaborar con los Pa\u00fales, con fecha 17 de marzo del mismo a\u00f1o el Capit\u00e1n General dict\u00f3 al Obispo de La Habana el oficio siguiente:<\/p>\n<p><i>El Superior de la Congregaci\u00f3n de S. Vicente de Pa\u00fal me dice que es <\/i><i>necesario enlosar o enladrillar los corredores o claustros del edificio, <\/i><i>ya que se han concluido los 5 altos que acaban de fabricarse.<\/i><\/p>\n<p><i>(Para realizar este trabajo) existe un presupuesto por $5, 600. En el <\/i><i>citado presupuesto consta que hall\u00e1ndose los claustros de este edificio <\/i><i>con pavimento de tierra y m\u00e1s bajo que los patios, es indispensable <\/i><i>hacer unas ca\u00f1er\u00edas que desag\u00fcen en el pozo por ser el \u00fanico parage <\/i><i>adonde corren las aguas que recojen las galer\u00edas con las agua-vientos <\/i><i>y no habr\u00e1 otro punto cuyo desnivel lo permita. Es preciso enlosar los <\/i><i>pavimentos con losas de S. Miguel.<\/i><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n y en la misma misiva se presentaban los detalles: el costo de 571 metros cuadrados de losas de San Miguel de cuatro en vara, \u00eddem de 111 metros lineales de ca\u00f1er\u00eda de ladrillo de 15 por 4 cent\u00edmetros para recoger las aguas de las galer\u00edas y llevarlas al pozo, y una peque\u00f1a cantidad para imprevistos: en total, $3,600. Con todos estos detalles tan minuciosos y precisos, el Capit\u00e1n General, quien no quer\u00eda hacer un mal papel ante los criollos m\u00e1s poderosos de la Isla, dejaba salvada su honra.<\/p>\n<p>La obra antes detallada sali\u00f3 a subasta y el remate se efectu\u00f3 el 30 de mayo de 1865. Se presentaron cinco licitadores y finalmente el trabajo se adjudic\u00f3 a Don Manuel Ballina. No hubo mayores dificultades para la ejecuci\u00f3n de estos trabajos, de forma tal que<\/p>\n<p><i>El 15 de Diciembre de 1865 el P. Ram\u00f3n G\u00fcell C.M., Superior de la <\/i><i>Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, notifica al Obispo haber quedado <\/i><i>terminadas las obras.<\/i><\/p>\n<p>Quien no pudo ver este acontecimiento feliz fue el Obispo Francisco Fleix y Solans. Despu\u00e9s de haber puesto tanto empe\u00f1o <i>y <\/i>de dedicar tanto tiempo al objetivo de que los Padres Pa\u00fales tomaran a su cargo el Seminario de La Habana, <i>y <\/i>de bregar sin tregua para lograr la fundaci\u00f3n can\u00f3nica de los misioneros <i>y <\/i>encontrarles una residencia apropiada, Mons. Francisco Fleix <i>y <\/i>Solans no pudo ver el resultado final de su esfuerzo. Fue exaltado al Obispado de Tarragona <i>y <\/i>sustituido en la sede episcopal de La Habana por el capuchino Mons. Jacinto Mar\u00eda Mart\u00ednez, que tom\u00f3 posesi\u00f3n de la mitra el 28 de octubre de 1865.<\/p>\n<p>Podemos imaginarnos el gozo que produjo en la poblaci\u00f3n la idea del terminar el templo de la Merced. El P. Pedro Vargas, historiador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, llegado a la Habana el 1\u00b0 de Noviembre de 1911, nos da unos hermosos detalles de c\u00f3mo se llev\u00f3 a cabo esa hermosa gesta.<\/p>\n<p><i>El d\u00eda 20 de Enero de 1865 present\u00f3 ( suponemos que fue el P. <\/i><i>Vilad\u00e1s), la correspondiente solicitud, la que a m\u00e1s de su firma, le <\/i><i>acompa\u00f1aban firmas de los Excmo.. Sres. Conde de Ca\u00f1 ongo, Conde <\/i><i>de OReilly, Marques de Campo Florido, Marqu\u00e9s de la Real <\/i><i>Proclamaci\u00f3n, comerciantes De. Jos\u00e9 M Morales y D. Domingo <\/i><i>Echevarr\u00eda y el Abogado D. Pedro Fern\u00e1ndez de Castro.<\/i><\/p>\n<p><i>El 10 de Febrero de 1865, el Sr. Capit\u00e1n general, Vicerreal Patrono, <\/i><i>D. Domingo Dulce, Marqu\u00e9s de Castellflorit, declar\u00f3, de acuerdo con la sagrada Mitra la concesi\u00f3n de cincha petici\u00f3n y en el mismo d\u00eda comenz\u00f3 la obra, bajo la direcci\u00f3n del maestro en obras y arquitecto D. Jos\u00e9 M Sard\u00e1.<\/i><\/p>\n<p><i>Di\u00f3se tal actividad a la obra (t\u00e9ngase en cuenta que iba haci\u00e9ndose <\/i><i>todo de limosna), que comenzada, como hemos visto, a principios de <\/i><i>Febrero, ya anunciada en la Verdad Cat\u00f3lica, se terminar\u00edan con el <\/i><i>a\u00f1o.<\/i><\/p>\n<p><i>Con todo, el 31 de Enero de 18678 se inaugur\u00f3 con pomposa <\/i><i>solemnidad el feliz remate de las obras. &#8230;.a las seis de la tarde la <\/i><i>Corporaci\u00f3n municipal fue recibida por la Comunidad de San Vicente <\/i><i>de Pa\u00fal. Tomada el agua bendita, entr\u00f3 en la iglesia, entonando<\/i><\/p>\n<p><i>armoniosamente el coro las letan\u00edas de los Santos. En seguida se hizo <\/i><i>la procesi\u00f3n por dentro del templo, subiendo el Ayuntamiento y el <\/i><i>Clero por la escalera que hay en el presbiterio del lado del <\/i><i>Evangelio, pasando por detr\u00e1s del camar\u00edn de la Virgen y <\/i><i>descendiendo por la escalera de la derecha.<\/i><\/p>\n<p>Acto continuo el Sr. Arcediano Gobernador de la di\u00f3cesis, revestido de capa pluvial, procedi\u00f3 a la ceremonia de la bendici\u00f3n seg\u00fan el ritual, y el Excmo. Sr. Gobernador pol\u00edtico descorri\u00f3 la cortina que cubr\u00eda a los ojos de los fieles la sagrada imagen. Apareci\u00f3 la Sant\u00edsima Virgen en su trono con riqu\u00edsimo mando de tis\u00fa blanco recamado de oro, con adornos de pedrer\u00eda y resplandecientes como el sol.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n termin\u00f3 con la Salve del Maestro Puig y Calv\u00f3, cantada a gran orquesta. La Iglesia estaba suntuosa y magn\u00edfica, colgada de color grana, con tan profusa iluminaci\u00f3n que parec\u00eda como se dice vulgarmente, ascua de oro.<\/p>\n<p>El gent\u00edo era inmenso ..,no se pod\u00eda penetrar en el templo ni en la plazuela, porque estaba de gente api\u00f1ada. En todas las calles adyacentes se estacionaban largas filas de coches, indicando esta circunstancia que las familias m\u00e1s principales hab\u00edan concurrido a la funci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la revista \u00abLa verdad Cat\u00f3lica\u00bb apareci\u00f3 un art\u00edculo con el t\u00edtulo: <i>\u00abConclusi\u00f3n de las obras de reparaci\u00f3n y ornato del templo de N. Sra, de la Merced\u00bb <\/i>en el que leemos:<\/p>\n<p>En 31 de Enero de 1867 se verificar\u00e1 su nueva apertura y bendici\u00f3n. En dicho d\u00eda la Iglesia celebra la fiesta de S. Pedro Nolasco que con S. Raimundo de Pe\u00f1afort y el Rey de Arag\u00f3n fundaron la Orden de la Virgen de la Merced, de redenci\u00f3n de cautivos.<\/p>\n<p>faltaba que hacer el crucero con su c\u00fapula y presbiterio que era lo principal y la comunidad de Reverendos Mercedarios leg\u00f3 a los vecinos de la Habana la conclusi\u00f3n de esta obra en la sencilla frase que dibuj\u00f3 en el retablo que aun se halla a la entrada de la iglesia junto a la puerta de la nave del Sur: <b>Manum extreman operi addite, <\/b><b>cives.<\/b><\/p>\n<p><i>Pasaron los a\u00f1os y la invitaci\u00f3n que no hab\u00eda producido efecto en el <\/i><i>tiempo trascurrido lo produjo con motivo de la instalaci\u00f3n de la <\/i><i>Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal.<\/i><\/p>\n<p>Y concluye el art\u00edculo con el programa que envi\u00f3 a la Revista el P. Vilad\u00e1s. Entresacamos algunos puntos.<\/p>\n<p><i>El d\u00eda 31 de Enero de 1867 a las 6 de la tarde tendr\u00e1 lugar la <\/i><i>bendici\u00f3n en la que ser\u00e1 padrino el Excmo. Ayuntamiento de esta <\/i><i>Capital en representaci\u00f3n del vecindario de la misma. Terminada la <\/i><i>ceremonia se cantar\u00e1 la Salve y Letan\u00edas a toda orquesta.<\/i><\/p>\n<p>El d\u00eda 1 de Febrero a las nueve de la ma\u00f1ana Misa solemne de acci\u00f3n de gracias, al fin de ella se colocar\u00e1 la Divina Majestad en el nuevo tabern\u00e1culo terminando con el Te Deum y bendici\u00f3n con el Divin\u00edsimo Se\u00f1or Sacramentado a cuya solemnidad asistir\u00e1 el Excmo. Ayuntamiento.<\/p>\n<p>En este d\u00eda se cantar\u00e1 a grande orquesta la misa que para el estreno de la Iglesia ha compuesto organista de la Merced Sr. Don Jos\u00e9 Comellas.<\/p>\n<p>El \u00faltimo d\u00eda del triduo, o sea el 3 de Febrero se verificar\u00e1 la procesi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de las Mercedes, siguiendo las calles de Cuba, Paula, San Ignacio, Muralla, regresando por la calle de Cuba a su templo de la Merced.<\/p>\n<p>Por fin, los Pa\u00fales ten\u00edan unas habitaciones dignas y la Iglesia estaba terminada. El resto era cuesti\u00f3n de detalles. Y as\u00ed pasaron unos cuantos a\u00f1os, no muchos, cuando, lo que con tanto trabajo se hab\u00eda logrado, lo ech\u00f3 a perder la explosi\u00f3n del polvor\u00edn de la Habana el 29 de abril de 1884. Esta explosi\u00f3n caus\u00f3 grandes da\u00f1os, tanto a la Iglesia como al convento. El P. Daniel Mej\u00eda, en una cr\u00f3nica de la \u00e9poca, nos nana as\u00ed los acontecimientos:<\/p>\n<p>Era uno de los \u00faltimos d\u00edas del mes de abril de 1884: la comunidad de la Merced, ya bastante reducida, lo hab\u00eda sido m\u00e1s a la saz\u00f3n, por haberse embarcado poco antes para la Asamblea provincial de Madrid el se\u00f1or Guell, Superior interino, por muerte del Sr. Vilad\u00e1s, y el Sr. Vila, diputado por aquella Casa. Solamente hab\u00edamos quedado en ella cuatro individuos. Nos hall\u00e1bamos en la recreaci\u00f3n de mediod\u00eda, en el sal\u00f3n que est\u00e1 delante de los aposentos de la calle de Cuba, cuando de improviso se siente un fuerte estr\u00e9pito que hace estremecer el edificio por delante de las ventanas que dan al jard\u00edn, se siente un viento impetuos\u00edsimo; quedamos sorprendidos sin saber lo que pasaba.<\/p>\n<p><i>Nuestro primer pensamiento fue dirigirnos a la azotea de la iglesia, <\/i><i>desde donde pod\u00edamos ver todo el horizonte, y enterarnos de lo <\/i><i>ocurrido&#8230; y apenas dos o tres minutos despu\u00e9s se oy\u00f3 la segunda <\/i><i>explosi\u00f3n en cuya comparaci\u00f3n la primera no hab\u00eda sido nada&#8230; el <\/i><i>Se\u00f1or L\u00f3pez que se hallaba en la puerta del coro fue arrebatado por <\/i><i>la corriente de la presi\u00f3n y llevado 3 o 4 metros hacia dentro, cay\u00f3 al <\/i><i>suelo sin sentido. Le levantamos el Sr. Alonso, Jenaro y yo, <\/i><i>encontr\u00e1ndole del golpe una herida en el hombro y varias en la<\/i><i> <\/i><i>cabeza. En este estado le llevamos a la cama y un m\u00e9dico que se <\/i><i>encontraba all\u00ed o pasaba por casualidad, le hizo la primera cura.<\/i><\/p>\n<p><i>Los destrozos en la casa y en el templo fueron muchos observ\u00e1ndose <\/i><i>en ellos fen\u00f3menos muy extra\u00f1os. Cuando se sinti\u00f3 la segunda <\/i><i>detonaci\u00f3n, como hemos dicho, y ech\u00f3 al Sr. L\u00f3pez dentro del coro, <\/i><i>rompi\u00e9ronse, por el contrario la vidrieras que en el mismo coro dan a la calle de Cuba y mud\u00e1ndose la corriente, las puertas del coro, que eran muy fuertes, se cerraron con violencia, rompi\u00e9ndose el marco, y una se fue por el pasillo y la otras se meti\u00f3 en el aposento de en frente. Las ventanas de los aposentos que dan al patio interior y por consiguiente, frente al polvor\u00edn, parece natural que se hubieran abierto, pues todo lo contrario, la presi\u00f3n vino de dentro y cerr\u00e1ndose tambi\u00e9n violentamente se quebraron por la mitad. Con la misma fuerza se abrieron las puertas de los mismos aposentos violentando las cerraduras. Hubo adem\u00e1s derrumbamiento de tabiques en los aposentos que dan a la calle de Cuba.<\/i><\/p>\n<p><i>No fueron menos los desperfectos que el terrible siniestro produjo en la iglesia. De las puertas de la entrada lateral, que da a la galer\u00eda, y <\/i><i>que tendr\u00e1n unos cuatro o cinco metros de altura, una de ellas qued\u00f3 <\/i><i>muy averiada y en la otra se abri\u00f3 un boquete como de media vara de <\/i><i>di\u00e1metro, de forma irregular, lo que no fue efecto de ning\u00fan proyectil, <\/i><i>sino de la presi\u00f3n recibida. En la sacrist\u00eda se rompieron las vidrieras <\/i><i>de las ventanas de la capilla de Lourdes. Igualmente quedaron <\/i><i>destrozadas las persianas que dan al patio de los aljibes, corriendo la misma suerte que corrieron todas las vidrieras de la iglesia, quedando <\/i><i>todo el suelo de \u00e9sta sembrado de cristales. La puerta de la sacrist\u00eda fue con tanta violencia desprendida de los goznes, que fue a parar <\/i><i>delante del altar de San Vicente. Acerca de la causa del siniestro se habl\u00f3 mucho pero nada se pudo averiguar como cierto.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3. 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