{"id":117058,"date":"2016-06-06T08:21:01","date_gmt":"2016-06-06T06:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=117058"},"modified":"2016-07-27T12:12:47","modified_gmt":"2016-07-27T10:12:47","slug":"fundacion-de-la-casa-de-teruel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/fundacion-de-la-casa-de-teruel\/","title":{"rendered":"Fundaci\u00f3n de la Casa de Teruel"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><i><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387483 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/asd-300x181.jpg?resize=300%2C181\" alt=\"asd\" width=\"300\" height=\"181\" \/>Como preludio y anuncio del extraordinario aconteci\u00ad<\/i><i>miento del centenario de nuestra Casa de Teruel, que est\u00e1 ya muy pr\u00f3ximo a realizarse, ponemos aqu\u00ed una relaci\u00f3n <\/i><i>contempor\u00e1nea de dicho suceso, redactada precisamente <\/i><i>por uno de los principales actores del mismo con gran <\/i><i>lujo de detalles y en un estilo muy propio del pasado si\u00ad<\/i><i>glo. La relaci\u00f3n, aunque no est\u00e1 firmada, es, sin duda, de <\/i><i>letra del P. Nemesio Cardellach, quien, si bien no iba como Superior de la Fundaci\u00f3n, era el personaje m\u00e1s calificado de la expedici\u00f3n fundacional, como se ver\u00e1 por el relato. El cuaderno en que est\u00e1 contenida esta relaci\u00f3n tiene es\u00adcritas 45 p\u00e1ginas de letra menuda, y abarca tambi\u00e9n al\u00adgunos primeros trabajos de los misioneros; aqu\u00ed nos limi\u00adtaremos a s\u00f3lo la fundaci\u00f3n misma.<\/i><\/p>\n<p>Era el mes de octubre de 1867, y se trataba de la fundaci\u00f3n que el Muy Digno Prelado, E. Sr. Dr. D. Francisco de Paula Xim\u00e9nez y Mu\u00f1oz, ped\u00eda y preparaba en su Di\u00f3cesis de Teruel. En recreaci\u00f3n y fuera de ella habl\u00e1base de los individuos designados, de qui\u00e9n ir\u00eda de Superior, de pretensiones del uno, de dificultades del otro, poniendo as\u00ed trabas a la Sant\u00edsima Voluntad de Dios, que los s\u00fabditos de Comunidad tienen for\u00adzosamente que ver no en la orden arrancada, en el permiso obtenido, sino en la libre disposici\u00f3n del Superior. Por mi parte, ocupado todo el d\u00eda en el confesonario y en lo que evade mi deber, ignoraba por com\u00adpleto la cuesti\u00f3n que absorb\u00eda la atenci\u00f3n de muchos, hasta que dos d\u00edas antes de la partida se me avis\u00f3 me preparase para formar parte de la expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>Salimos a las ocho de la noche del 17 de octubre de 1867, y en el tren, ese r\u00e1pido propagador de la corrupci\u00f3n y de la impiedad, nos dej\u00f3 en Sig\u00fcenza a la una de la ma\u00f1ana del 18. La humedad penetraba nuestros h\u00e1bitos y dejaba sentir su influencia en nuestros cuerpos, a causa de una llovizna, aunque sutil, continua. Las Hermanas de la Ca\u00adridad del Hospital de Sig\u00fcenza recibi\u00e9ronnos cen el agrado y cari\u00f1o que les es propio, y permanecimos en su casa hasta la salida del coche para Teruel.<\/p>\n<p>Fuerza es decir que ese coche nos proporcion\u00f3 algunos ratos de solaz y expansi\u00f3n. Es que la gracia del Se\u00f1or se acomoda al natural de cada uno, por cuya raz\u00f3n en los diversos accidentes de un largo viaje de vein\u00adticuatro horas, no faltaron ocasiones de ejercitarse el genio y buen humor de los viajeros.<\/p>\n<p>Sig\u00fcenza, y antiguamente Seguncialata, fundaci\u00f3n de los saguntinos que escaparon de Sagunto cuando fue destruida por An\u00edbal como aliada de los romanos; Sig\u00fcenza, cuya Universidad ha sido madre de tantos y tan bellos ingenios ; Sig\u00fcenza, Obispado c\u00e9lebre, ya por los distinguidos Prelados que ha tenido, ya por las claras inteligencias que han tomado asiento en su Cabildo ; Sig\u00fcenza, que ha dado tantas dignidades y tan\u00adtos prebendados a las iglesias de Espa\u00f1a; Sig\u00fcenza es en s\u00ed ciudad de poca importancia, de poca vida, de poco movimiento mercantil, pero en cambio es poblaci\u00f3n que encierra un tesoro incomparablemente mejor : es sinceramente cat\u00f3lica y tiene profundamente arraigado en sus entra\u00ad\u00f1as el sentimiento religioso. Sig\u00fcenza es una ciudad lev\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero Sig\u00fcenza apenas pudo dar un mal veh\u00edculo para transportar a Teruel a siete sacerdotes misioneros y a tres Hermanos coadjutores. El Currutaco, es decir, el empresario de esas diligencias-correos, proporcion\u00f3 el mayor coche para los Padres, pero no debi\u00f3 quedar muy satisfecho de su compromiso en esta ocasi\u00f3n. Fuimos acomod\u00e1ndonos a \u00e9l los PP. Ma\u00adriano Joaqu\u00edn Maller, Visitador, que iba a establecer la Casao; Francisco Bosch, Nemesio Cardellach, Luis Chozas, Valent\u00edn Matamala, Antonio Cladera y F\u00e9lix de la Torre, y los Hermanos coadjutores Domingo Noa\u00edn, Antonio Peinado y&#8230; Gonz\u00e1lez. Mal que bien, nos acomodamos, y cayendo la lluvia y rechinando el coche por su endeblez y otros achaques incura\u00adbles que padec\u00eda, emprendimos el viaje hacia Teruel.<\/p>\n<p>Apenas salidos de Sig\u00fcenza entramos en un bosque o pinar muy farragoso, a cuya extremidad opuesta se halla el pueblo y la ermita de la Virgen de la Salud en el pueblo de Barbatona, una de las principales 3 m\u00e1s renombradas romer\u00edas por aquel lado de las Villas y Arag\u00f3n. Cu\u00e9n\u00adtase que en tiempo de la guerra de la Independencia, por los a\u00f1os diez o doce, present\u00f3se el ej\u00e9rcito franc\u00e9s en Sig\u00fcenza, cometiendo, como sol\u00eda, grandes tropel\u00edas. Las Religiosas de un convento, temerosas del furor y del libertinaje de la soldadesca, abandonaron, con permiso, la clau\u00adsura y penetraron en ese pinar, clamando con todas las veras de su coraz\u00f3n a la Virgen de la Salud. La Virgen Madre nunca deja sin amparo, prin\u00adcipalmente cuando con fe se la invoca, y en esta ocasi\u00f3n obr\u00f3 en favor de estas pobres palomas, tristes y temerosas, un milagro sorprendente. Era de d\u00eda, pero al punto fue trasponi\u00e9ndose el sol; las sombras de la noche se extendieron por el horizonte, el pinar iba quedando en negra oscuridad, y la claridad del d\u00eda se acort\u00f3 dos horas. Los soldados imp\u00edos quedaron at\u00f3nitos, espantados de aquella maravilla y, temiendo una em\u00adboscada, retrocedieron a Sig\u00fcenza. Entre tanto, las Religiosas, reconoci\u00addas a la Virgen, a quien no cesaban de mostrar su gratitud, siguieron su camino y se vieron libres del inminente peligro que corrieran.<\/p>\n<p>Este caso se halla autenticado con una pintura o cuadro, como ex voto para perpetua memoria, en el transparente detr\u00e1s del Altar Mayor de la ermita de la Virgen de la Salud de Barbatona.<\/p>\n<p>Seguimos nuestro camino, unos durmiendo, otros dormitando, otros rezando el Santo Rosario, y no falt\u00f3 quien de vez en cuando dejaba o\u00edr sus quejas por lo inc\u00f3modo del veh\u00edculo y por lo intempestivo de la lluvia que, mal nuestro grado, vino a visitarnos dentro del mismo coche.<\/p>\n<p>Retir\u00e1ronse las tinieblas de la noche, pero las nubes no despejaron el firmamento. Segu\u00eda una lluvia suave que poco a poco se infiltraba por las varias rendijas del coche-diligencia-correo, excitando el natural de los pasajeros, que de vez en cuando soltaban sus agudezas, con las cuales se amenizaba un tanto la monoton\u00eda e incomodidad del viaje.<\/p>\n<p>Rechina el coche, y sobresalto en los viajeros. \u00a1Si se hundir\u00e1 con tanto peso de ba\u00fales encima y nos dejar\u00e1 aplastados con nuestro propio equipaje! Bambolea. \u00a1Si hay alguna barranca! \u00a1En buena nos hemos metido!&#8230; \u00a1Bah, ya pas\u00f3!, no ha sido nada. Y entonces, coche, cochero y mulas prestaban materia al buen humor de los Misioneros, entre los cuales se distingu\u00eda por su genio festivo el Sr. De la Torre, as\u00ed como por sus temores y su mal humor se hac\u00eda notar el enfermizo Sr. Bosch. Dios estaba en todo y <b>a <\/b>todos sosten\u00eda.<\/p>\n<p>Junto con la humedad, dej\u00f3se sentir un poquito el fr\u00edo en Alcolea del Pinar, pueblo situado al pie de la Sierra Ministra, uno de los puntos m\u00e1s elevados de Espa\u00f1a. La Sierra Ministra divide las alturas de Arag\u00f3n y Castilla. Arroja de su seno varios y abundantes manantiales de agua, con esta particularidad: que las de una vertiente se re\u00fanen y forman el r\u00edo Jal\u00f3n, que corre a pagar su tributo al caudaloso Ebro, que desem\u00adboca en el Mediterr\u00e1neo, al par que las de la vertiente opuesta consti\u00adtuyen el Henares, que presuroso deposita sus aguas en el Tajo de las arenas de oro.<\/p>\n<p>Llegados a la se\u00f1orial e hist\u00f3rica Molina, aflojamos un tanto la tiran\u00adtez del arco, descendimos, dimos unos cuantos pasos, y el que quiso tomar algo, lo hizo, pues eran las once de la ma\u00f1ana del 18, poco m\u00e1s o menos. \u00ab\u00bfA qu\u00e9 hora llegaremos a Teruel?\u00bb, pregunt\u00f3 el Sr. Maller a la esposa del administrador de diligencias. \u00bb \u00a1Ah, se\u00f1or!, llegar\u00e1n ustedes muy de noche \u2014y pensando un poco y con algo de retint\u00edn, a\u00f1adi\u00f3\u2014 : \u00a1Si ya no es de d\u00eda!\u00bb Esta expresi\u00f3n dio materia durante el resto del viaje, y des\u00adpu\u00e9s, en nuestra residencia de Teruel. a muchas y muy chistosas alusiones, que no es mi objeto trasladar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Molina ha figurado siempre en las antiguas guerras de Arag\u00f3n. El pa\u00eds est\u00e1 lleno de colinas y la ciudad radica junto a un riachuelo y a la extremidad de un reducido, pero hermoso valle. Las casas est\u00e1n casi todas construidas en la extremidad de una colina que ostenta los restos de un antiguo y fuerte castillo, que daba a la ciudad de Molina la im\u00adportancia y la estima que ten\u00eda en el \u00e1nimo de los reyes de Arag\u00f3n y Castilla.<\/p>\n<p>Continuamos nuestro viaje, y cosa de unos tres cuartos de hora des\u00adpu\u00e9s se rompi\u00f3 algo de una rueda, y este incidente nos oblig\u00f3 a descen\u00adder de nuestro carricoche. El cierzo, fr\u00edo como \u00e9l solo, dej\u00e1base sentir un poco m\u00e1s de lo que hubi\u00e9ramos deseado, y buscando tras un margen un resguardo contra ese aire del Norte, rezamos V\u00edsperas y Completas, y, si mal no recuerdo, Maitines y Laudes de Nuestra Se\u00f1ora del Pilar de Zaragoza. Entre unas piedras al lado del camino hab\u00eda una puertecita, fr\u00e1gil guarda de la modest\u00edsima habitaci\u00f3n de una pareja de guardias civiles. \u00a1Bella instituci\u00f3n, que tantos males ha evitado, que tantos bienes ha hecho, y por cuyo medio tantos criminales han recibido su merecido galard\u00f3n!<\/p>\n<p>Seguimos nuestro rumbo, y el tiempo pareci\u00f3 aclarar un tanto; pero es el caso que estando el cielo despejado, ca\u00eda m\u00e1s agua dentro del coche que cuando las nubes se derret\u00edan sobre los campos. Es que por la lluvia el agua se repres\u00f3 en el \u00abimperial\u00bb del coche, y como \u00e9ste no las ten\u00eda todas consigo, permit\u00eda el paso al regalo de las nubes para dar que decir y que re\u00edrse a los viajeros que dentro iban encajonados.<\/p>\n<p>El Sr. Bosch iba mostrando su mal humor, dando nueva materia al natural festivo del Sr. De la Torre. Al fin todo pas\u00f3, como pasan los bienes y los males de este mundo, y el d\u00eda hizo lugar a la noche, porque las tinieblas no pueden sufrir la presencia de la luz, y acomod\u00f3se cada cual como pudo en su veh\u00edculo, procurando descansar un poco de las molestias del tr\u00e1nsito.<\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo descansar, si el descanso no es propio de este mundo? \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 dormir taladr\u00e1ndole los o\u00eddos un rechinar continuo, un campanilleo incesante, un traqueteo y un sacudir de todos los momentos, y un ruido sordo, mon\u00f3tono, abrumador, infernal de las ruedas, que re\u00adsonaba dentro la caja del veh\u00edculo? La cabeza sent\u00eda m\u00e1s aturdimiento que los huesos, y a fe que estaban bien molidos.<\/p>\n<p>A eso de la una y media de la madrugada del 19 de octubre llegamos al puente del Cura, sobre el r\u00edo Alfambra. All\u00ed tuvimos la dicha de dejar la c\u00e1rcel que por veinticuatro horas seguidas nos hab\u00eda tenido encajona\u00addos y en tormento. Dios se la depare buena, y mil gracias al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Al apearnos encontramos sobre el puente a D. Joaqu\u00edn Luna, Can\u00f3\u00adnigo doctoral y Secretario del Obispado; a D. Angel Herrero, Can\u00f3nigo prebendado y Ec\u00f3nomo del E. e I. Sr. Obispo de la Di\u00f3cesis; a Sor To\u00admasa Navarro, Superiora de las Hermanas de la Caridad en la Casa de la Beneficencia, y Sor Antonia Armend\u00e1riz, de la misma Comunidad. Nos saludamos mutuamente, y unos en tartana y otros a pie, nos dimos prisa a llegar a Capuchinos de San Pedro de Alc\u00e1ntara, que deb\u00eda ser nuestra Casa-Misi\u00f3n, y all\u00ed dimos gracias al Se\u00f1or por habernos condu\u00adcido sin contratiempo alguno.<\/p>\n<p>Como es de suponer, todos se abstuvieron de tomar alimentos, pues prefirieron la celebraci\u00f3n del Santo Sacrificio de la Misa; pero igual\u00admente todos manifestaron deseos de ocupar por cinco o seis horas un jerg\u00f3n de paja. El Superior destin\u00f3 a cada uno su aposento, y d\u00e1ndose mutuamente las buenas noches, cuidaron de conciliar el sue\u00f1o. Los Sres. D. Joaqu\u00edn y D. Angel, lo mismo que las Hermanas, de las cuales hallamos en la casa a Sor Manuela y Sor N., fueron en todo muy atentos y delicados. Pru\u00e9balo, aunque yo no lo dijera, el haber tenido la paciencia de esperar en noche tan fr\u00eda como aquella hasta las dos de la ma\u00f1ana para ir a esa hora a sus casas dentro de Teruel, que dista media hora del Convento de Capuchinos. Dios les pague a todos sus cuidados y des\u00advelos, recompense su asidua vigilancia en la recomposici\u00f3n y preparaci\u00f3n del convento, sus afanes, sus molestias, sus malos ratos, sus noches per\u00addidas, el sol, la lluvia, el aire, el fr\u00edo, el polvo y tantas penalidades como hubieron de arrostrar para dar cumplida cima a la obra de Dios, em\u00adprendida por la solicitud de su dign\u00edsimo Prelado.<\/p>\n<p>Las Hermanas regresaron tambi\u00e9n a su casa; quedamos en paz y cada cual por su lado procur\u00f3 lo mejor que pudo abandonarse en las manos del Se\u00f1or, encomendarse a su santo Angel y entregarse a un sue\u00f1o reparador.<\/p>\n<p><i>Pasamos por alto una larga historia del Convento de Capuchinos, con <\/i><i>descripci\u00f3n de la iglesia y enumeraci\u00f3n m\u00e1s bien de los defectos de la <\/i><i>casa. Ponemos s\u00f3lo el final del cap\u00edtulo:<\/i><\/p>\n<p>Merced en gran parte a los desvelos del I. Prelado, felizmente se\u00adcundados por D. Angel, la casa se fue poniendo en disposici\u00f3n de recibir otros hu\u00e9spedes a m\u00e1s de los habitantes de la casa, y para el mes de diciembre pr\u00f3ximo ya se anunciaron unos Ejercicios de Cuaresma.<\/p>\n<p>En el \u00ednterin trat\u00f3se de aprovechar la presencia del Sr. Maller, Visi\u00adtador de la Provincia, para formalizar la fundaci\u00f3n; y al efecto, el Sr. Maller, el Sr. Bosch y el Sr. Cardellach pasaron a visitar al I. Pre\u00adlado y a ponerse a sus \u00f3rdenes, juntamente con toda la Comunidad, Nin\u00adguna dificultad se ofrec\u00eda de parte de un Prelado tan favorablemente dispuesto. Se redact\u00f3 la escritura, se firm\u00f3, y regresando el Sr. Malle, a Teruel, qued\u00f3 la Casa constituida, aunque no oficialmente Instalada e inaugurada.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DISPOSICION DEL PUEBLO<\/p>\n<p>Son tiempos de vicio, de indiferencia y de impiedad. O no hay fe, o est\u00e1 sofocada por las malas pasiones, o duerme por la indolencia de los individuos, o quiz\u00e1 est\u00e1 enteramente muerta en las almas, merced a las sugestiones sat\u00e1nicas, a los intereses humanos y a la corrupci\u00f3n del coraz\u00f3n. Teruel no est\u00e1 libre de esas influencias, y no parece sino que el buey contin\u00faa rindiendo sus adoraciones a la estrella.<\/p>\n<p>Las sociedades secretas han penetrado en Teruel como en todas partes. Las personas est\u00e1n impregnadas de los mismos vicios y defectos que las de otros pueblos; los diversos intereses juegan en situaciones encontra\u00addas; los cuidados de la vida ocupan m\u00e1s o menos a cada uno ; el amor de los goces comunica una cierta ansiosa indolencia que yo no puedo explicar ; los entendimientos marchan ofuscados y entre tinieblas&#8230; ; falta la fe ; falta la fe. La fe del mundo es una fe nominal, es una fe muerta. Teruel se halla en esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A mi entender, una cosa, bien triste y desconsoladora por cierto, ha contribuido poderosamente a mantener y aun desarrollar esa disposici\u00f3n del pueblo. Es la fe amortiguada de los sacerdotes. Por esa carencia de viveza en la fe, no hay celo de la gloria de Dios ni de la salvaci\u00f3n de las almas. De la falta de celo viene la indiferencia y un sentimiento ap\u00e1tico que se apodera del coraz\u00f3n. De ah\u00ed se adormece el esp\u00edritu y el temor de Dios desaparece o no se manifiesta en modo alguno. La falta de temor y de celo arrastra en pos de s\u00ed la sobra de temor de los hom\u00adbres, del <i>qu\u00e9 dir\u00e1n, <\/i>y de ah\u00ed los respetos humanos, los desastrosos res\u00adpetos humanos, mil veces m\u00e1s terribles para las almas que la guerra y la persecuci\u00f3n m\u00e1s declarada y sangrienta.<\/p>\n<p>Privados de viva fe, no imperando el temor de Dios y guiados por el respeto humano, los sacerdotes han de estar forzosamente \u00e1vidos o, por lo menos, deseosos de intereses que no son los intereses de Jes\u00fas. <i>Et sicut <\/i><i>populus, sic sacerdos. <\/i>Los sacerdotes por inter\u00e9s, como muchos de ellos nos lo han dicho con lisura ; otros por esp\u00edritu de partido, qui\u00e9n por prevenci\u00f3n al estado religioso y qui\u00e9n dominado por las m\u00e1s bajas y rastreras pasiones, es lo cierto que en Teruel hallamos la poblaci\u00f3n en masa contraria a nuestro establecimiento en la ciudad.<\/p>\n<p>Los francmasones, los liberales de todos matices atizaban, como ha\u00adcen siempre y en todas partes, a las masas contra \u00ablos fraylucos\u00bb ; los libertinos, los dados al juego, al vino y a la impureza clamaban contra \u00ablos fraylucos\u00bb ; los usuarios, los vendedores de mala cuenta, los de mal vivir no cesaban de disparar sus dardos contra \u00ablos fraylucos\u00bb, y hasta los sacerdotes, cuyo ministerio es de reconciliaci\u00f3n y de paz ; los sacer\u00addotes, que deben conducir y apacentar la grey del Se\u00f1or ; los sacerdotes, cuyo deber es la renuncia de los bienes del mundo, porque su parte de herencia es el Se\u00f1or ; los sacerdotes, que tienen por oficio la conquista de las almas salvando la suya propia ; los sacerdotes, digo, desped\u00edan en todas direcciones y tonos saetillas contra \u00ablos fraylucos de Capuchinos\u00bb. Unos miraban los intereses de partido, que juzgaban comprometidos con nuestra presencia en la ciudad y Di\u00f3cesis de Teruel; otros ve\u00edan comba\u00adtidos sus vicios y marchitarse una a una las flores de ese inmundo jar\u00add\u00edn; otros tem\u00edan perder unas cuantas monedas, que juzgaban indispen\u00adsables para el sost\u00e9n de su existencia terrena&#8230; Nosotros, empero, no ten\u00edamos m\u00e1s que una mira: hacer la obediencia, y, haci\u00e9ndola, dar gloria al Se\u00f1or y asegurarnos un asiento en la mansi\u00f3n de los justos.<\/p>\n<p>Por un tiempo, todos quedaron en la expectativa. Ya manifestaban vivos deseos de ver qu\u00e9 rumbo emprend\u00edan \u00ablos fraylucos\u00bb \u2014y cada turo\u00adlense era un Argos cuando a lo lejos distingu\u00edan un \u00abfrayluco\u00bb\u2014; todos dilataban los o\u00eddos si alg\u00fan rumor les tra\u00eda noticias de Capuchinos y de \u00ablos fraylucos\u00bb que all\u00ed anidaban. No parec\u00eda sino que \u00ablos fraylucos\u00bb eran el pasto habitual de sus conversaciones, y, claro est\u00e1, que la cari\u00addad en semejantes ocasiones recib\u00eda muchas heridas que brotaban sangre.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 en esta ocasi\u00f3n lo que sucede siempre trat\u00e1ndose del pueblo. Unos manifiestan claramente su repugnancia y aversi\u00f3n; otros, con al\u00adguna finura, dan a conocer el disgusto que tal hecho les ha causado. Estos miran la cuesti\u00f3n bajo un punto de vista falso;\u00a0 aquellos, al rev\u00e9s, de prismas de colores; qui\u00e9n rija su idea en el inter\u00e9s y qui\u00e9n en la influencia que se pueda ejercer. Todos los registros fueron tocados; vi\u00adbraron todas las cuerdas; se recorri\u00f3 todo el diapas\u00f3n, hasta que al fin todo par\u00f3 en una expectativa.<\/p>\n<p>Sin embargo, un d\u00eda, y creo fue el de nuestra llegada, una de esas infelices almas, de esas almas mezquinas y ciegas que a cada paso se encuentran, os\u00f3 escribir con carb\u00f3n una frase altamente inmoral cuyo sentido era : \u00bb \u00a1Ah, frailes!, pronto os cortaremos la cabeza.\u00bb Dos o tres palabras semejantes aparecieron a nuestros ojos, y lejos de inspirarnos temor alguno, excitaban nuestra caridad para con ellos y nos hac\u00edan acudir al Se\u00f1or Jes\u00fas, a quien tan bajamente ofend\u00edan. Esas expresiones escritas en la pared del templo y junto a la puerta de entrada, eran coso una protesta contra la religi\u00f3n. \u00a1Desdichados! Ellos pasar\u00e1n todos y la religi\u00f3n subsistir\u00e1 mientras duren los siglos. \u00a1Bendito sea Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, y Dios use con todos de su misericordia!<\/p>\n<p>INAUGURACION<\/p>\n<p>Tal era la disposici\u00f3n de los \u00e1nimos a nuestra llegada. Fr\u00edos, como el tiempo en que est\u00e1bamos, nadie ofrec\u00eda sino apariencias. No incluyo excepciones honros\u00edsimas, que la infinita bondad del Se\u00f1or nos hizo ha\u00adllar en esa ciudad de Arag\u00f3n. Dios les dar\u00e1 la recompensa que sus senti\u00admientos y sus obras merecen.<\/p>\n<p>El Ilmo. Sr. Obispo, animado de los mismos deseos que nosotros, sig\u00adnific\u00f3 ser\u00eda bueno hacer la inauguraci\u00f3n p\u00fablica y solemne de la Casa- Misi\u00f3n, y que supiera el pueblo el verdadero fin de nuestra ida a la ciu\u00addad y di\u00f3cesis de Teruel. Del mismo parecer fueron el Sr. Maller y el Sr. Bosch, y al efecto se fij\u00f3 por el Ilmo. Prelado el domingo pr\u00f3ximo, d\u00eda 3 de noviembre, fiesta de los Innumerables M\u00e1rtires de Zaragoza. An\u00adtes de la inauguraci\u00f3n, el Sr. Maller regres\u00f3 a Madrid.<\/p>\n<p>Como la fundaci\u00f3n era hecha por el Prelado, la funci\u00f3n se hizo a su costa. De la catedral se trajo todo lo necesario, y se quiso fuese con toda solemnidad y esplendor. El mismo Ilmo. Prelado mand\u00f3 pasar en su nombre esquelas de convite, no s\u00f3lo a las autoridades, sino a cuantos individuos ten\u00edan representaci\u00f3n en Teruel. Al decir de los turolenses, nunca en la ciudad se hab\u00eda visto una funci\u00f3n semejante.<\/p>\n<p>Amaneci\u00f3 el domingo 3 de noviembre de 1867. El tiempo era magn\u00ed\u00adfico. Una que otra nubecilla cruzaba el firmamento. El cierzo estaba fr\u00edo, pero el sol templaba sus rigores. El campo seco y los \u00e1rboles sin hojas ofrec\u00edan a la vista el espect\u00e1culo de la nada y de la muerte; m\u00e1s la idea, la esperanza de la fundaci\u00f3n dir\u00edase comunicar la vida, si posible fuera, a una naturaleza sin vigor.<\/p>\n<p>A la hora convenida el templo se llen\u00f3, hasta el extremo de que unas 8.000 personas hubieron de retroceder por no hallar cabida en ning\u00fan punto desde el cual pudiesen percibir algo de la funci\u00f3n. De Capuchinos a Teruel, trayecto de media hora de camino, la carretera se ve\u00eda tan concurrida como el mejor paseo de una gran ciudad. Como es de suponer, la novedad y la curiosidad atrajeron probablemente a todos, pero aun de esos sentimientos no rectos se sirve Dios para derramar el bien sobre las m\u00edseras criaturas de la tierra.<\/p>\n<p>Presbiterio, coro, sacrist\u00eda, corredores, patio, calle: no hab\u00eda un rin\u00adc\u00f3n de que la gente no se hubiera apoderado, y fuerza es decir que du\u00adrante la larga funci\u00f3n que se celebrara no se percibi\u00f3 ni una voz, no se not\u00f3 ni una ligera irreverencia, no hubo ni una muestra de disgusto y de impaciencia.<\/p>\n<p>Oficiaba un Can\u00f3nigo servido por otros dos, y formando el coro la capilla de la catedral. El Prelado, a pesar de sus achaques, ocup\u00f3 du\u00adrante toda la funci\u00f3n y con indecible gusto de su alma, el trono al efecto preparado en el presbiterio al lado del Evangelio. Los Goberna\u00addores civil y militar ten\u00edan sus asientos de preferencia; una comisi\u00f3n del Cabildo, e individualmente cuasi todos los Sres. Can\u00f3nigos ; una comi\u00adsi\u00f3n de cada parroquia ; el Ayuntamiento en masa; una comisi\u00f3n de la Diputaci\u00f3n provincial ; los jueces; los caballeros y las se\u00f1oras de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal; las Cofrad\u00edas; los catedr\u00e1ticos del Seminario y del instituto; las Hermanas de la Caridad&#8230; ; en una palabra, cuantas personas ten\u00edan representaci\u00f3n en Teruel fueron invi\u00adtados a nombre del Ilmo. Sr. Obispo, y excusado es decir que se hicieron un deber de aceptar y de asistir. Asistieron, en efecto, y tan api\u00f1ada es\u00adtaba la gente en el templo y fuera de \u00e9l, que, a su decir, s\u00f3lo Dios pod\u00eda retenerlos por tanto tiempo, con tanta tranquilidad, tan suavemente y tan a su gusto.<\/p>\n<p>El serm\u00f3n fue encomendado por el Sr. Bosch al Sr. Cardellach el d\u00eda jueves, caus\u00e1ndole no poca sorpresa, ya por la perentoriedad del tiempo, ya por lo delicado del asunto. \u00cdbamos a caer de pies o de cabeza, y era cuesti\u00f3n de vida o muerte para la Misi\u00f3n. Se trataba de la instalaci\u00f3n hecha por el Prelado all\u00e1 presente y con el concurso de todas las autoridades, de todas las inteligencias, de todo lo visible en la ciudad. La cuesti\u00f3n versaba sobre una fundaci\u00f3n en tiempos como los presentes, y nosotros mismos \u00e9ramos los protagonistas de la escena. \u00a1Apurado era el caso! Una apreciaci\u00f3n, una frase, una palabra, el modo de expresarse, el menor incidente hab\u00eda de ser recogido con avidez y remirado bajo todos los puntos de vista posibles. Si ca\u00edamos mal, ver\u00edamos malograda la Misi\u00f3n y frustrados los designios del Se\u00f1or sobre Teruel y su di\u00f3cesis, y adem\u00e1s humillada y vilipendiada la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas y otras reflexiones por el estilo se hac\u00eda el Sr. Cardellach, pero acatando la voluntad de Dios, conocida por la voz del Superior, confi\u00f3 en la virtud de la obediencia, que hace real y verdaderamente milagros, como m\u00e1s de una vez lo ha experimentado, y, desde luego, pidiendo al Se\u00f1or su santo auxilio, comenz\u00f3 a preparar la materia de su discurso.<\/p>\n<p>Se propuso demostrar la excelencia de la Misi\u00f3n, y que a ella se debe la regeneraci\u00f3n y la salvaci\u00f3n del mundo. Para probar su aserto, no hizo m\u00e1s que recorrer la Historia. Seg\u00fan \u00e9l, Dios, el Padre eterno, fue el primer Misionero trazando a nuestro padre Ad\u00e1n la conducta que de\u00adb\u00eda seguir para salvarse, y le se\u00f1ala en lontananza el Mes\u00edas que deb\u00eda venir, como nosotros se\u00f1alamos a Jes\u00fas muerto por redimir al hombre. Ad\u00e1n fue el misionero encargado por el Criador de predicar durante novecientos sesenta a\u00f1os las leyes, las promesas, las misericordias y las justicias de Dios. Set, Henoc, Matusalem, No\u00e9 fueron otros tantos mi\u00adsioneros que deb\u00edan dar a conocer y hacer temer al Se\u00f1or. No\u00e9, por es\u00adpacio de cien a\u00f1os, estuvo con la palabra y el ejemplo anunciando al mundo su destrucci\u00f3n por el diluvio si no se enmendaba. Y los hombres no se corrigieron de su camino p\u00e9simo, y la tierra qued\u00f3 anegada con las aguas del diluvio, As\u00ed apag\u00f3 Dios el fuego carnal que a los hombres consum\u00eda; as\u00ed lav\u00f3 la tierra de la inmundicia del pecado. Si el hombre, desoyendo la voz del deber, no hace caso de la correcci\u00f3n, experimentar\u00e1 irremisiblemente los efectos del castigo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del diluvio, el mismo No\u00e9, Job, Melquisedec, Abraham, Isaac, Jacob, Jos\u00e9, Mois\u00e9s, Samuel, David, todos los Jueces, todos los Profetas, todos los justos, todos los Pont\u00edfices, ya siendo ellos figuras y representa\u00adciones, ya de palabra, ya por escrito, \u00bferan otra cosa que misioneros de Dios? \u00bfHac\u00edan otra cosa que predicar a las gentes los tremendos juicios del Se\u00f1or? \u00a1Cu\u00e1ntas veces sacaron al pueblo de su letargo! \u00a1Cu\u00e1ntas le apartaron de la idolatr\u00eda! \u00a1Cu\u00e1ntas le hicieron postrarse arrepentido ante el tabern\u00e1culo del Dios de Israel!<\/p>\n<p>A grandes rasgos hizo una pintura de la misi\u00f3n providencial que tuvieron varios personajes b\u00edblicos: Gede\u00f3n, Judit, Ester, Tob\u00edas&#8230;, y m\u00e1s adelante, Jerem\u00edas, Daniel, Ezequiel, los Macabeos&#8230;, y la Misi\u00f3n y su influencia en el mundo nunca se ver\u00eda interrumpida, resaltando a cada paso esa vigilancia pastoral de Dios sobre los desventurados hijos de Ad\u00e1n.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a Nuestro Se\u00f1or, el Misionero por excelencia; rese\u00f1\u00f3 algunos de sus hechos y conversiones m\u00e1s notables; la influencia de su misi\u00f3n divina y sus efectos en el hombre y en la sociedad entera; hizo ver la continuaci\u00f3n de esa misi\u00f3n divina en los Ap\u00f3stoles, y como sucesores de ellos, en los Papas, los Prelados, los Curas, las Corporaciones religio\u00adsas, los simples sacerdotes; el influjo que esa misi\u00f3n nunca interrumpida ha tenido en el mundo; las ventajas espirituales y corporales que pro\u00adporciona; los bienes <b>que <\/b>ha producido ; los males que ha evitado ; en una palabra, demostr\u00f3 palpablemente, siguiendo la Historia, que el mun\u00addo se hab\u00eda regenerado a beneficio de una misi\u00f3n nunca interrumpida desde el Para\u00edso terrenal hasta nuestros d\u00edas, y que si las almas se sal\u00advan, se salvan a beneficio de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego, a grandes pinceladas, <b>dio <\/b>una idea de algunas situaciones m\u00e1s notables porque ha pasado el mundo, y lo que entonces produjo la misi\u00f3n. Mas en donde se detuvo con particularidad fue al rese\u00f1ar los tiempos de San Vicente de Pa\u00fal y la gran misi\u00f3n de caridad que Dios le hab\u00eda confiado. Dio una ligera idea de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de sus&#8217; trabajos, e hizo ver que Dios, para la realizaci\u00f3n de sus grandes obras, no escoge talentos de primer orden, sino que se sirve de media\u00adn\u00edas, para que nadie se atribuya cosa alguna como propia.<\/p>\n<p>Nada exist\u00eda, y con sola su palabra, actu\u00f3, cre\u00f3 los cielos y la tierra y cuanto hay en ellos. De la nada de la humildad de Mar\u00eda, hizo la Ma\u00addre de Dios; y de la nada de Vicente de Pa\u00fal, hizo el Ap\u00f3stol de la caridad, el Padre de los pobres, el Amparo de los desvalidos, el Pastor de las almas, el Fundador de las dos Congregaciones.<\/p>\n<p>\u00abY bien \u2014dec\u00eda\u2014, los Misioneros siguen el camino trazado por su Santo Padre; marchan y predican con sencillez delante de Dios, y sus pasos no son en balde, ni sus&#8217; palabras dejan de producir fruto. \u00bfSab\u00e9is por qu\u00e9? Porque el Misionero no compone y declama discursos acad\u00e9\u00admicos para regalar el o\u00eddo; el Misionero no ambiciona puestos ni hono\u00adres; el Misionero no busca riquezas, que desprecia, ni es esclavo de res\u00adpetos&#8217; humanos, que detesta; el Misionero no halaga para contentar a hombres, ni deja de decir la verdad por temor de ninguno de ellos; el Misionero, en fin, s\u00f3lo mira a Dios, cuya gloria busca, cuyo amor desea, cuyo servicio procura. Y como se afana en bien de las almas por Dios y trabaja por obediencia, Dios bendice su palabra, y su ministerio no es est\u00e9ril, y los pueblos se remueven, y las comarcas cambian de aspecto, y las almas vuelven a Dios, que es su Creador, su Salvador y su centro por toda la eternidad.\u00bb<\/p>\n<p>Por ese estilo sal\u00eda, de sus labios un torrente impetuoso que ten\u00eda siempre cautivo y en suspenso el \u00e1nimo de los oyentes. Tan pronto se les ve\u00eda radiantes de contento y esperanza, como llenos de inquietud y de zozobra, y la variabilidad de sus rostros revelaba los diversos senti\u00admientos de que se hallaban pose\u00eddos.<\/p>\n<p>El Prelado, que durante el discurso no pudo contener sus abundantes l\u00e1grimas, se dign\u00f3 manifestar p\u00fablicamente la gran satisfacci\u00f3n de su alma, y los dem\u00e1s no trataron de ocultar la saludable impresi\u00f3n que hab\u00edan recibido. El tiempo vino a probar la verdad de sus protestas, y el cambio de sus sentimientos para con los pobres Hijos de San Vicente de Pa\u00fal. En adelante, ya fueron dejando el nombre de \u00abfraylucos\u00bb con que los designaban, y poco a poco les iban llamando \u00abPadres Misioneros\u00bb. El Se\u00f1or preparaba ocultamente aquel terreno inculto. Hab\u00edamos ca\u00eddo de pies, y ayudando el Se\u00f1or con su gracia y correspondiendo nosotros con alguna fidelidad, la victoria, era segura.<\/p>\n<p>Por supuesto, que mil lenguas se desataron, pero, gracias mil al Se\u00ad\u00f1or, no hallaban en qu\u00e9 cebarse, y si uno desped\u00eda un dardo, otros cien lo recog\u00edan, dejaban bien sentado el honor de los Misioneros y, usando de prudencia, esperaban para dar su fallo al resultado de las obras de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como el Sr. Cardellach en su serm\u00f3n hab\u00eda dicho que, seg\u00fan la obe\u00addiencia lo dispusiera, mientras unos andar\u00edan por los pueblos evange\u00adlizando lisa y llanamente a los habitantes del campo, otros se ocupar\u00edan en casa dando retiros o Ejercicios espirituales, as\u00ed a sacerdotes como a ordenados, a individuos en particular o a un n\u00famero de ellos venidos a este fin, y que a m\u00e1s, la casa y la iglesia estar\u00edan siempre abiertas para cualquier trabajo del ministerio, por esta raz\u00f3n y por el feliz \u00e9xito y las bendiciones de Dios que promet\u00eda, todos, incluso el Ilmo. Prelado, esperaban grandes maravillas de la Misi\u00f3n. Hab\u00eda, pues, hambre y sed, ansioso deseo de ver y palpar lo que la Misi\u00f3n daba de s\u00ed. El Se\u00f1or pro\u00adporcion\u00f3 a su tiempo la ocasi\u00f3n propicia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como preludio y anuncio del extraordinario aconteci\u00admiento del centenario de nuestra Casa de Teruel, que est\u00e1 ya muy pr\u00f3ximo a realizarse, ponemos aqu\u00ed una relaci\u00f3n contempor\u00e1nea de dicho suceso, redactada precisamente por uno de los &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/fundacion-de-la-casa-de-teruel\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":117059,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[214,252],"tags":[],"class_list":["post-117058","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Fundaci\u00f3n de la Casa de Teruel - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/fundacion-de-la-casa-de-teruel\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fundaci\u00f3n de la Casa de Teruel - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Como preludio y anuncio del extraordinario aconteci\u00admiento del centenario de nuestra Casa de Teruel, que est\u00e1 ya muy pr\u00f3ximo a realizarse, ponemos aqu\u00ed una relaci\u00f3n contempor\u00e1nea de dicho suceso, redactada precisamente por uno de los ... 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