{"id":116016,"date":"2012-12-27T08:25:31","date_gmt":"2012-12-27T07:25:31","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=116016"},"modified":"2016-07-27T12:11:01","modified_gmt":"2016-07-27T10:11:01","slug":"madre-chiron-en-la-india-1970","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/madre-chiron-en-la-india-1970\/","title":{"rendered":"Madre Chiron en la India (1970)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/12\/Hijas2.gif\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-116025\" alt=\"Hijas2\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/12\/Hijas2.gif?resize=161%2C212\" width=\"161\" height=\"212\" \/><\/a>\u00a1Cu\u00e1nto tiempo hac\u00eda que las Hijas de la Caridad de la India esperaban esta visita! Al fin, la ilusi\u00f3n de la espera se convirti\u00f3 en gozosa realidad, el d\u00eda 28 de enero, cuando Sor Catalina y Sor Pottanany, en nombre de la peque\u00f1a Provincia Misionera, daban la bienvenida a Nuestra Madre en Calcuta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la Madre ten\u00eda deseos de realizar este encuentro y desde el primer momento se manifest\u00f3 feliz entre sus hijas.<\/p>\n<p>Calcuta fue su primer encuentro con la India. Calcuta es muy distinta a la parte de la India donde trabajan las Hermanas y produce gran impacto en el visitante que viene de Occidente. La Madre, sin reparar en fatiga ni calor, no quiere descansar, quiere salir, ver todo, y as\u00ed las pocas horas que han de esperar hasta la salida para Berhampur son aprovechadas al m\u00e1ximum.<\/p>\n<p>Visita primero a Mons. Picachy, el antiguo obispo de Jamshed\u00adpur (en cuya di\u00f3cesis estableci\u00f3 dos casas de Hijas de la Caridad) y actual Arzobispo de Calcuta. Mons. Picachy aprecia a las Her\u00admanas que quiere ver de nuevo en su archidi\u00f3cesis al servicio de sus much\u00edsimos pobres, deseo que expresa a nuestra Madre.<\/p>\n<p>Como a Calcuta (Kalicota) le viene su nombre de la diosa Kali, las reci\u00e9n, llegadas se dirigen al famoso templo de la diosa. No es cosa f\u00e1cil el acceso al templo para los no hind\u00faes y, por ello, antes se entrevistan con uno de los \u00abpuyaris\u00bb o sacerdotes. Este las ense\u00f1a todo lo que puede ser ense\u00f1ado a todos, excepto el recinto m\u00e1s sagrado donde no podr\u00e1n entrar sin antes ba\u00f1arse y purificarse en las aguas del Ganges o de alg\u00fan r\u00edo sagrado. Como s\u00f3lo se hab\u00edan ba\u00f1ado con agua del grifo, decidieron de\u00adjarlo para otra ocasi\u00f3n en que tuvieran m\u00e1s tiempo. No obstante, desde el umbral observaron con admiraci\u00f3n y respeto la religio\u00adsidad de los fieles hind\u00faes recibiendo el agua sagrada (proceden\u00adte del Ganges) que los sacerdotes les ofrec\u00edan al entrar. Desde el umbral tambi\u00e9n pudieron observar las ceremonias hechas por una sacerdotisa con un ni\u00f1ito cuyos padres, muchos a\u00f1os sin hi\u00adjos, lo consideraban como un don de la diosa.<\/p>\n<p>Cerca del enorme templo, visitaron la antigua hospeder\u00eda para los peregrinos hind\u00faes, convertida hoy en un hospital para los mendigos, gracias a una mujer conocida casi universalmente por el trabajo de caridad desarrollado en la populosa ciudad. La Madre Teresa, con sus monjitas de sari, son ya bien conocidas en Calcuta. Ellas recogen los mendigos enfermos y moribundos en esta antigua hospeder\u00eda y los cuidan de d\u00eda retir\u00e1ndose de noche a su convento y dejando a estos pobrecitos al cuidado de perso\u00adnas seglares! No pudieron saludar a la Madre Teresa, ausente en aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>Van de prisa a la estaci\u00f3n, con los ojos bien abiertos en su deseo de captar lo m\u00e1s posible de esta misteriosa y variada India que pisaban. El tren no ten\u00eda tanta prisa y se encuentran con que tienen que esperar cuatro horas en la estaci\u00f3n. El fot\u00f3grafo pudo sorprender entonces a nuestra Madrey a su acompa\u00f1ante, Sor Hilda (Consejera de habla inglesa), sentadas sobre las ma\u00adletas en el and\u00e9n de la estaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al fin, el tren sali\u00f3 camino de Berhampur y tanta prisa se dio que pudo ganar bastante del tiempo perdido, poniendo en apuros a \u00faltima hora a Sor Angelina y Hermanas de la Casa Provincial.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda ver al fin a la Madre en la casa de todas! Ale\u00adgr\u00eda que se iba a ir repitiendo en todas las casitas de Hermanas que ac\u00e1 y all\u00e1 salpican la Misi\u00f3n. Una y otra vez la India abraza simb\u00f3lica y delicadamente a la Madre con los vistosos collares. A todos, la Madre les hace mucha fiesta y todos los guardas para, a su retorno a Par\u00eds \u2014dice&#8211; colocar uno a cada una de sus co\u00adlaboradoras en la Casa Madre. Tambi\u00e9n se aprende pronto el \u00abNomoscaro\u00bb, con el que responde graciosamente a los tant\u00edsi\u00admos que recibir\u00e1 a lo largo de los d\u00edas de su estancia en la Mi\u00adsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los d\u00edas 29 y 30, la Madre los pasa en Berhampur, pero no descansando: ve todos los rincones de la Casa teniendo una pa\u00adlabra de \u00e1nimo para cada Hermana y tambi\u00e9n un ratito para cada una, pues todas y cada una de las Hermanas de la Provin\u00adcia tienen la ocasi\u00f3n y el gusto de charlar con la Madre, que conquista a todas con su inter\u00e9s por todo, su sencillez y simpat\u00eda.<\/p>\n<p>Aprovecha tambi\u00e9n para ver el hospital del Gobierno que le impresiona mucho y m\u00e1s al saber que es el que con los pobres comparten las Hermanas y Padres cuando necesitan atenciones m\u00e9dicas especiales. Por eso le es tan f\u00e1cil compartir la preocupa\u00adci\u00f3n nacida de la necesidad de que la Misi\u00f3n tenga uno propio.<\/p>\n<p>En un rato libre aprovecha tambi\u00e9n para visitar un templo hind\u00fae y una mezquita mahometana.<\/p>\n<p>El d\u00eda 30, por la ma\u00f1ana, son las Hermanitas del Seminario las que reciben la visita maternal. El sencillo Seminario est\u00e1 a tono con el rostro radiante de las ocho Hermanitas que no disi\u00admulan su contento. Con la avidez de recibir todo lo que las vaya moldeando en el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda, las Hermanitas escu\u00adchan las maternales consignas y cuatro de ellas tienen el honor de que les conceda el Santo H\u00e1bito que le pidieron. Tambi\u00e9n ellas deleitaron unos momentos a la Madre con m\u00fasica india. Se\u00adguidamente lleg\u00f3 a las abuelitas de Marillac el turno de obsequiar a la ilustre visitante, lo que hicieron poniendo la nota simp\u00e1tica al cambiar una de ellas el habitual sari por un vestido de \u00abma\u00addemoiselle\u00bb y dirigir a nuestra Madre un saludito en franc\u00e9s.<\/p>\n<p>En la tarde de este d\u00eda, y visto ya lo de dentro, pudi\u00e9ra\u00admos decir, se van a un pueblecito a unas millas de distancia de Berhampur adonde semanalmente las Hermanas van a dar me\u00addicinas a los enfermos. Entonces y muchas veces m\u00e1s la oiremos decir: \u00a1Qu\u00e9 bien estar\u00eda un jeep que fuera dispensario ambulan\u00adte, y peque\u00f1os dispensarios dispersos en los poblados, adonde los pobres puedan acudir a la venida de las Hermanas! Y as i acaba su segundo d\u00eda en la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El d\u00eda 31 era el bullicioso centro de Surada el que se pon\u00eda en movimiento en espera de la Madre. A las once de la ma\u00f1ana, precedida por la banda de m\u00fasica de la escuela de los chicos, y entre dos largas filas de chicos y chicas y tambi\u00e9n de los pobres de los barrios pr\u00f3ximos, la Madre se dirig\u00eda a la grande y rebo\u00adsante Iglesia parroquial. All\u00ed, con el coraz\u00f3n en la boca, y el grito en el cielo, centenares de voces entonaron un canto de gozo dan\u00addo gracias al Se\u00f1or por tan grata visita.<\/p>\n<p>La Madre y Sor Hilda visitaron las dependencias de la Casa qued\u00e1ndose impresionadas por la sencillez de vida y las pocas cosas que nuestras ni\u00f1as necesitan para ser felices: la enorme Iglesia, fuera de los tiempos de culto, no presenta m\u00e1s que sus tres grandes naves vac\u00edas, ya que en el santo suelo se sientan y arrodillan estas buenas gentes; los dormitorios, vistos de d\u00eda, no son m\u00e1s que limpios y desiertos salones. Nuestras ni\u00f1as, como la mayor parte de los indios pobres y a\u00fan de clase media, no ne\u00adcesitan cama y duermen pl\u00e1cidamente con s\u00f3lo unas telas o nada sobre el suelo. En el comedor nadie ver\u00e1 tampoco ni mesas ni sillas, ni siquiera cubiertos ya que, al estilo indio, comen con la mano sentadas en el suelo. Y en casos de apuro o de excursi\u00f3n (los hind\u00faes incluso en sus grandes fiestas como un rito m\u00e1s) una hoja de pl\u00e1tano puede suplir perfectamente al plato. \u00a1Cu\u00e1n\u00adto nos complicamos la vida los dem\u00e1s! dir\u00e1n ellos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n visit\u00f3 el dispensario y vio con mucho gusto las ca\u00adsitas que, pr\u00f3ximas a \u00e9l, se est\u00e1n construyendo para que los po\u00adbres enfermos graves que vienen de lejos, se puedan quedar unos d\u00edas hasta conseguir su mejor\u00eda.<\/p>\n<p>Un detalle de Surada, que la Madre no olvidar\u00e1 seguramente, fue la visita a dos de los barrios pobres que visitan las Hermanas. En uno fue realmente impresionada a la vista de dos mellicitos raqu\u00edticos, cuyos rostros reflejaban el sufrimiento que a\u00fan no son capaces de comprender con sus dos o tres a\u00f1itos. Su padre hab\u00eda muerto poco antes y la madre, alcoh\u00f3lica, no les cuidaba ade\u00adcuadamente. Cuando la madre recobr\u00f3 la lucidez fue convencida para que a su vuelta a Berhampur las Hermanas se los llevaran para el Nusery de Gopalpur donde a los pocos d\u00edas ya estaban desconocidos. Otro consuelo tuvo en el segundo barrio y fue el bautismo de un pobre hombre enfermo de c\u00e1ncer facial, a quien las Hermanas estaban atendiendo y que falleci\u00f3 a la ma\u00f1ana si\u00adguiente de recibir el bautismo.<\/p>\n<p>El d\u00eda 1 de febrero, de vuelta de Surada, 36 Hermanas tuvie\u00adron el gusto de reunirse en torno a la Madre, en la Casa. Provin\u00adcial, en una charla familiar e inolvidable.<\/p>\n<p>El apretado programa y las largas distancias para ir de un sitio a otro, no han impedido que la Madre haya podido ver y hablar a todas y cada una de las Hermanas y ver todas las Ca\u00adsas con excepci\u00f3n de las dos m\u00e1s distantes de Manmad y Adra, cuyas Hermanas, por turnos, acudieron a diferentes lugares para no perder la preciosa oportunidad.<\/p>\n<p>Uno de sus primeros cuidados al llegar a los distintos centros ha sido el ir a visitar a los Padres, poniendo siempre de relieve en las visitas el gozo que siente al ver tan unida a la doble fa\u00admilia vicenciana misionera.<\/p>\n<p>El Sr. Obispo, de acuerdo con su proverbial y conocida ama\u00adbilidad y simpat\u00eda y su no disimulado afecto por las Hermanas, acudi\u00f3 pronto a saludar a la Madre y celebrar la Santa Misa en la Casa Provincial.<\/p>\n<p>El d\u00eda 2 amaneci\u00f3 fresco, con presagios de ser buen d\u00eda. Este d\u00eda un centro de la monta\u00f1a, el antiguo centro de Kattinga, se dispon\u00eda a recibir a la Madre como las \u00abkattingueros\u00bb (as\u00ed los conocemos en toda la Misi\u00f3n), saben hacerlo cuando quieren. Y esta vez quer\u00edan.<\/p>\n<p>Camino de Kattinga, hubo la obligada parada en Aligonda, y m\u00e1s obligada a\u00fan puesto que es el centro del P. Moreno, quien amablemente este d\u00eda se hab\u00eda convertido en el ch\u00f3fer de la Ma\u00addre, y naturalmente, la condujo por \u00absus caminos\u00bb y a su casa. El simp\u00e1tico centro de Aligonda recibi\u00f3 a la Madre con todos los honores. El P. Moreno, al dirigir unas palabras a la Madre en nombre de todos, expres\u00f3 el sentimiento com\u00fan: s\u00f3lo una cosa \u2014dijo\u2014 falta a Aligonda para ser completo y es la presencia de las Hermanas largamente esperadas. La visita de la Madre, \u00bface\u00adlerar\u00e1 esta venida? \u00bfQui\u00e9n lo sabe? El hecho es que pareci\u00f3 m\u00e1s pr\u00f3xima en otros tiempos.<\/p>\n<p>Desde Aligonda, por caminos de cabras podr\u00edamos decir, rea\u00adnudan su viaje a Kattinga que se vuelca en la recepci\u00f3n: all\u00ed hubo de todo: cantos en espa\u00f1ol y en oriya, dramas, danzas, etc. Por descontado queda que todas y cada una de las Casas que la Madre visit\u00f3 fue obsequiada con una veladita que antes de em\u00adpezar se aseguraba que ser\u00eda de diez o a lo m\u00e1s de quince minu\u00adtos, pero que al final hab\u00eda que confesar que no hab\u00eda sido muy larga, pues no hab\u00eda llegado a la hora. \u00a1Hay tantas cosas bo\u00adnitas que mostrar y decir a la Madre!<\/p>\n<p>En Kattinga, como en todos los sitios, hubo extraordinario para los pobres en la comida y las ilustres viajeras disfrutaron no poco ayudando en el reparto. Como nunca tiene que faltar alg\u00fan inconveniente, a la hora de preparar el jeep para la vuel\u00adta, result\u00f3 con aver\u00eda. Tal vez alg\u00fan travieso kattinguero encon\u00adtrara en este medio el \u00fanico recurso para retener all\u00ed a la Madre unas horas m\u00e1s. Todo se puede pensar.<\/p>\n<p>Como no hay mal que por bien no venga, la Madre aprovech\u00f3 el tiempo d\u00e1ndose un pase\u00edto por el barrio y haciendo disfrutar a los chiquillos. Mientras tanto, el Sr. Obispo que hab\u00eda llegado a Aligonda, al recibir la noticia, envi\u00f3 su propio jeep, \u00fanico me\u00addio de que las ilustres viajeras pudieran salir de aquellas apar\u00adtadas monta\u00f1as.<\/p>\n<p>De Kattinga y a trav\u00e9s de espesos bosques, las viajeras llegan a Boropoda, otro centro perdido en la lejan\u00eda, donde las Her\u00admanas atienden un dispensario, una escuelita con internado y visitas a los pueblos m\u00e1s o menos distantes. En Boropoda, como en Kattinga y algunos centros m\u00e1s, no hay electricidad, con toda la falta de otras muchas cosas que de aqu\u00ed se deduce. Las Her\u00admanas, como en todas las dem\u00e1s Casas, volcaron todo su cari\u00f1o al recibir a la Madre y tuvieron el simp\u00e1tico detalle de preparar para aquel d\u00eda el bautizo de una ni\u00f1ita aborigen de siete a\u00f1os, a quien dieron el nombre de Cristina, en honor de la Madre. La peque\u00f1a ne\u00f3fita rebosante de dicha, dio un espont\u00e1neo y apreta\u00addo abrazo a la Madre al terminar la ceremonia, como si quisiera agradecerla lo que debe a las Hermanas por la gracia que acaba de recibir.<\/p>\n<p>Y otra vez cruzando bosques, el d\u00eda 5, camino de Gunupur. En Gunupur todos los cristianos en manifestaci\u00f3n, con Padres y Hermanas a la cabeza, salieron a recibirlas un tanto lejos de la pe\u00adque\u00f1a ciudad, tal vez con prisa por encontrar cuanto antes a la Madre. Entre nubes de polvos y sombrillas de colorines, los conducen hasta la casa de las Hermanas y si <em>se <\/em>descuidan, les hacen dar una vuelta completa por el pueblo en estas condicio\u00adnes, a lo que se opuso oportunamente Sor Victoria para ahorrar esta molestia a las reci\u00e9n llegadas.<\/p>\n<p>La Casa de Gunupur es una casa peque\u00f1ita de parroquia, por las que nuestra Madre no disimula su especial simpat\u00eda. All\u00ed vi\u00adsit\u00f3 el concurrido dispensario, \u00fanica obra que las Hermanas tie\u00adnen en casa, lo que les permite la necesaria soltura para visitar a los pobres del pueblo y ense\u00f1arles catecismo, as\u00ed como otros pueblos m\u00e1s o menos distantes. La Madre dec\u00eda despu\u00e9s gracio\u00adsamente que de Gunupur recordar\u00eda siempre el polvo. Todas es\u00adtamos seguras de que aun record\u00e1ndolo, eso ser\u00e1 lo de menos.<\/p>\n<p>Aquel mismo d\u00eda 5 regresaron a Berhampur, con lo que un problema de espacio qued\u00f3 resuelto, pues la Casa de Gunupur es justamente para tres Hermanas, aunque esperen una m\u00e1s.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de descansar en Berhampur de la larga caminata, a la ma\u00f1ana siguiente salen camino de Raikia, las viajeras. La subida de las monta\u00f1as es de una belleza natural extraordinaria <em>y <\/em>recordar\u00eda el norte de Espa\u00f1a si no fuera que aqu\u00ed, con el sol indio, el paisaje es m\u00e1s brillante. Como es habitual en estas ru\u00adtas, no faltaron los grupos de monos simp\u00e1ticos y graciosos \u2014ellas con sus nenes colgados al cuello\u2014 aunque un tanto esquivos y desconfiados para acercarse al grupo de viajeros y de\u00adjarse fotografiar con ellas.<\/p>\n<p>Raikia, un centro similar al de Surada, por sus actividades, de nuevo hizo admirar a la Madre la sencillez de vida de nues\u00adtras ni\u00f1as. Los peque\u00f1ines del Nursery se llevaron aqu\u00ed una bue\u00adna parte de sus atenciones. Tambi\u00e9n la Escuela Superior que empieza este a\u00f1o llena de promesas y que era de verdadera ne\u00adcesidad al no haber ninguna en la Misi\u00f3n para ni\u00f1as.<\/p>\n<p>El d\u00eda 7, despu\u00e9s de bajar de Raikia y sin entrar siquiera por la Casa Provincial, van a Gopalpur, donde los chiquitines del otro nursery les esperan con sus encantos. Tambi\u00e9n ellos tienen preparadas danzas y hasta un discursito en espa\u00f1ol que el Se\u00f1or sabe la paciencia que habr\u00e1 costado a las Hermanas meterlo en sus cabecitas. All\u00ed se encontraron a los dos peque\u00f1os amigos que trajeron d\u00edas antes de Surada.<\/p>\n<p>Como ya es costumbre, en Gopalpur visit\u00f3 la Casa Provincial de los Padres y el Noviciado donde los Novicios ofrecieron una peque\u00f1a fiesta en su honor.<\/p>\n<p>Mientras nuestra Madre disfrutaba esas pocas horas en Go\u00adpalpur, todas las Hermanas Sirvientes iban llegando a Berham\u00adpur para la reuni\u00f3n programada para el d\u00eda siguiente. En fa\u00admiliar coloquio la Madre coment\u00f3 algunas determinaciones de la Asamblea y se interes\u00f3 por todas.<\/p>\n<p>El d\u00eda 9 amaneci\u00f3 un poco triste en Berhampur. De ma\u00f1ana, la Madre emprend\u00eda ya su viaje de regreso, si bien con varias. paradas todav\u00eda para visitar varias Casas de Hermanas. La Casa Provincial se qued\u00f3 un poco vac\u00eda despu\u00e9s de haber albergado tan gratos hu\u00e9spedes por algunos cortos d\u00edas.<\/p>\n<p>De camino para Calcuta, la primera parada obligada es Khur\u00adda que ofreci\u00f3 a nuestra Madre unas horas de descanso en el largo viaje de vuelta. Hermanas, maestras y ni\u00f1os las reciben y obsequian con la finura que les caracteriza y con pena la ven partir para la casita de Balasore que todav\u00eda est\u00e1 bastante lejos. Es ya casi de noche cuando llegan all\u00ed, despu\u00e9s de un camino un poco accidentado por la persistente lluvia que, incluso goteaba dentro de la furgoneta.<\/p>\n<p>En Balasore, el d\u00eda 10, visita una de las varias colonias de leprosos que atienden las Hermanas, as\u00ed como a las ancianas se\u00f1oras que han hecho posible all\u00ed, con su generosidad, la estan\u00adcia y el trabajo de las Hermanas.<\/p>\n<p>Como el tiempo apremia, hay que salir de prisa para la nueva Casa de Khrisnachandrapur. Y tanta prisa se dieron que llega\u00adron antes de tiempo, lo que en estos casos es casi peor que llegar tarde. Una cosa muy graciosa ocurri\u00f3 aqu\u00ed a la que la Madre, con su experiencia misionera se prest\u00f3 pacientemente y excus\u00f3 de buena gana.<\/p>\n<p>A causa de esta anticipaci\u00f3n, los preparativos de la rumbosa recepci\u00f3n planeada no hab\u00edan terminado y el Padre Jos\u00e9 fue sorprendido \u00abin fraganti\u00bb. Pero \u00bfqu\u00e9 hacer? Todo menos que sus feligreses se quedaran decepcionados y tristes y as\u00ed, ni corto ni perezoso, pide a las viajeras que, por favor, vuelvan para atr\u00e1s otra vez y esperen a la entrada del pueblo hasta que todo es\u00adtuviera dispuesto. Cuando todos, sin prisa, se prepararon, enton\u00adces recibieron el aviso de que ya pod\u00edan entrar en el pueblo, lo que hicieron a bombo y platillo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hace muy pocos d\u00edas que residen all\u00ed las Hermanas y esperaban la venida de la Madre para la oficial inauguraci\u00f3n de la Casa. Mons. Jacobo C. M., asistido por el Rev. P. Angel bendi\u00adjo las dependencias y el \u00faltimo celebr\u00f3 al d\u00eda siguiente la pri\u00admera Santa Misa, dejando ya en la nueva casa el Sant\u00edsimo Sa\u00adcramento.<\/p>\n<p>No falt\u00f3 la fiestecita, o fiesta en este caso, pues se ve que los habitantes del nuevo pueblo quieren demostrar a las Hermanas todo lo bueno y bonito de que son capaces. Al proponerles que no pasara de media hora, otra vez el P. Jos\u00e9 dijo que no estar\u00eda bien ni quedar\u00edan contentos si no duraba al menos una hora, y aqu\u00ed como en la llegada, las buenas gentes se salieron con la suya, haciendo pasar un \u00abbuen rato\u00bb a nuestra Madre y acompa\u00ad\u00f1antes.<\/p>\n<p>De Khrisnachandrapur a Jamshedpur hacen una desviaci\u00f3n y, acompa\u00f1adas por Mons. Jacobo, siempre tan atento, visitan Barbil, posible futura residencia de las Hermanas. Este es el de\u00adseo de Mons. Jacobo desde que pis\u00f3 la prefectura de Balasore. Vieron la ciudad minera, saludaron a los Padres y oyeron las in\u00adsistentes peticiones de \u00e9stos respecto a la ida de las Hermanas. \u00bfPodr\u00e1 tener pronto lugar la apertura de esta nueva casa? Con esto interrogante y m\u00e1s de prisa que el d\u00eda anterior, pues de verdad hoy si que van con retraso, llegan a Jamshedpur, donde ya en la estaci\u00f3n las esperan las Hermanas y algunos miembros de la Junta del Hogar, con collares, ramos de flores, etc.<\/p>\n<p>La Madre se queda satisfecha del abnegado servicio de las Hermanas a estos pobrecitos anormales, a los que la sociedad apenas tiene en cuenta. Aqu\u00ed han venido tambi\u00e9n dos Hermanas de las \u00fanicas casas de Manmad y Adra que la Madre no ha po\u00addido visitar.<\/p>\n<p>Con la pena de no poder atender a la petici\u00f3n de las Herma\u00adnas que la quieren retener unas horas m\u00e1s, salen definitivamen\u00adte del recinto de la. Provincia, ya que han terminado el tiempo y las visitas programadas.<\/p>\n<p>Calcuta est\u00e1 acabando sus fiestas religiosas y el camino de la estaci\u00f3n a la Casa de las Adoratrices espa\u00f1olas, y de aqu\u00ed al aeropuerto, se hace verdaderamente dif\u00edcil y largo. Incontables procesiones parsimoniosas conducen las estatuas de sus dioses a las lagunas o tanques m\u00e1s pr\u00f3ximos, donde ser\u00e1n sumergidos ce\u00adremoniosamente. Entonces el esp\u00edritu del dios o de la diosa, que, a la invocaci\u00f3n del sacerdote hab\u00eda venido a inhabitar en la estatua, la abandona de nuevo.<\/p>\n<p>En un momento <em>se <\/em>pens\u00f3 en que no llegaran a tiempo de to\u00admar el avi\u00f3n, pero s\u00f3lo fueron temores, o mejor, providencia, pues todo ello no hizo sino acortar los momentos siempre cos\u00adtosos de la despedida.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, 12 de febrero, no carec\u00eda de significaci\u00f3n para la Misi\u00f3n y no s\u00f3lo por esta despedida, como lo hizo notar la Madre, que hab\u00eda mandado celebrar Misa en acci\u00f3n de gracias. El d\u00eda 12 de febrero tambi\u00e9n, treinta a\u00f1os antes, las primeras cuatro Hermanas espa\u00f1olas llegaban a la Misi\u00f3n. De ellas, s\u00f3lo Sor An\u00adgelina y Sor Paz est\u00e1n entre nosotras, pero en el coraz\u00f3n de to\u00addas est\u00e1 el agradecimiento a todas las que en los dif\u00edciles mo\u00admentos, cuyo fruto todas vemos ahora.<\/p>\n<p>No tenemos la menor duda de que la Madre y Sor Hilda no olvidar\u00e1n nunca los d\u00edas pasados en la peque\u00f1a y extensa pro\u00advincia misionera de la India. Estamos seguras de ello, porque de ordinario los afectos son mutuos y en nosotras su visita quedar\u00e1 como algo imborrable.<\/p>\n<p><em>Sor Enedina Costilla<\/em><br \/>\n<em>Tomado de Anales espa\u00f1oles, 1970<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Cu\u00e1nto tiempo hac\u00eda que las Hijas de la Caridad de la India esperaban esta visita! 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