{"id":115989,"date":"2012-12-24T02:07:50","date_gmt":"2012-12-24T01:07:50","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=115989"},"modified":"2016-07-27T12:12:11","modified_gmt":"2016-07-27T10:12:11","slug":"el-p-teodoro-robredo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-p-teodoro-robredo\/","title":{"rendered":"El P. Teodoro Robredo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/?attachment_id=115990\" rel=\"attachment wp-att-115990\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-115990\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/12\/Biografias-Pa%C3%BAles24.jpg?resize=232%2C300\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>D\u00eda 14 de agosto de 1969. V\u00edspera de la fiesta de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, entre diez y once de la ma\u00f1ana. El m\u00e9dico de cabe\u00adcera, con toda serenidad, dirig\u00eda y observaba la respiraci\u00f3n artificial, \u00fal\u00adtimo esfuerzo para prevenir o, al menos, retardar el suspiro final. Un Padre Pa\u00fal, a su lado, le\u00eda con calma y en voz muy clara la recomen\u00addaci\u00f3n del alma y dem\u00e1s oraciones de \u00faltima hora. Otro Sacerdote Pa\u00fal, su confesor ordinario, le hab\u00eda administrado, hac\u00eda pocos d\u00edas y a pe\u00adtici\u00f3n del mismo enfermo, los \u00faltimos sacramentos.<\/p>\n<p>Era dif\u00edcil hacerse a la idea de que se nos iba. El Doctor confiaba. D\u00edas antes, sin embargo, la Hijas de la Caridad dec\u00edan: \u00abSe lo va a llevar la Sant\u00edsima Virgen a celebrar su fiesta en el cielo\u00bb. As\u00ed fue y ocurri\u00f3 a la edad de 98 a\u00f1os, siete meses y siete d\u00edas.<\/p>\n<p>Dicen que nadie muere de viejo o a causa de la vejez. Cuando aI Padre Robredo le preguntaban qu\u00e9 enfermedad ten\u00eda, dec\u00eda: \u00abUna que nadie me puede curar: la vejez.\u00bb Descartada esta enfermedad, no ser\u00eda f\u00e1cil precisar de qu\u00e9 muri\u00f3. Nuestro Santo Padre, San Vicente, dir\u00eda que \u00abal fin muri\u00f3 porque muri\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Estuvo en el hospital un mes justo, rodeado de atenciones y cari\u00f1os. Hab\u00eda ingresado el d\u00eda 14 de julio, pues nos alarm\u00f3 una depresi\u00f3n re\u00adpentina y falta de su caracter\u00edstico buen humor. De pronto reaccion\u00f3 al tratamiento y de nuevo nos alegr\u00f3 con sus t\u00edpicas risas y el buen humor. Siguieron altibajos. Lleg\u00f3 el momento y el Doctor lo declar\u00f3 difunto.<\/p>\n<p>UNA INSTITUCI\u00d3N<\/p>\n<p>La historia y vida de nuestra Congregaci\u00f3n en Filipinas es poco conocida en ANALES y de ello no culpamos a nadie. Ha llegado el momento de hacer un peque\u00f1o esfuerzo en honor del Padre Robredo, que entra\u00f1a gran parte de la historia de la Congregaci\u00f3n en Filipi\u00adnas, a donde lleg\u00f3 jovencito, a los pocos meses de su ordenaci\u00f3n sa\u00adcerdotal, y donde pas\u00f3 m\u00e1s de setenta y cuatro a\u00f1os de su sacerdo\u00adcio. Ondeaba, a su llegada, sobre estos mares e islas la bandera espa\u00ad\u00f1ola reemplazada m\u00e1s tarde por la de la primera rep\u00fablica filipina despu\u00e9s por la americana, la japonesa, de nuevo la americana, hasta <a href=\"http:\/\/que.al\">que al<\/a> fin y en definitiva, lleg\u00f3 la hora de la independencia pol\u00edtica de Filipinas. Todos estos cambios vividos por el Padre Robredo no eran historia para \u00e9l. De todo hablaba con tanta espontaneidad y preci\u00adsi\u00f3n que daba impresi\u00f3n de que lo estaba viviendo. Periodistas e his\u00adtoriadores ven\u00edan a su cuarto a consultarle y precisar hechos y fe\u00adchas. Cincuenta a\u00f1os de Profesor en diversos Seminarios y a la vez Colegios. de ellos m\u00e1s de treinta Rector y algunos de Vice-Rector. Con\u00adsejero Provincial y Visitador Interino en circunstancias las m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles y definitivas para la Congregaci\u00f3n en Filipinas. Educador de un Cardenal, de varios Arzobispos y Obispos y de miles de Sacerdotes se\u00adculares y hombres c\u00e9lebres por todo el pa\u00eds. Dir\u00edamos, en fin, que el Padre Robredo entra\u00f1a la historia de un siglo y es una Instituci\u00f3n en Filipinas.<\/p>\n<p>DATOS BIOGRAFICOS<\/p>\n<p>El Padre Teodoro Robredo L\u00f3pez naci\u00f3 en Villaci\u00e1n (Burgos), el d\u00eda 7 de enero de 1971. Fueron sus padres, Pedro y Rosal\u00eda. Conocida su, inclinaci\u00f3n al Sacerdocio estudi\u00f3 por un a\u00f1o con un \u00abDomine\u00bb en Berg\u00fcenda (Alava). Ingres\u00f3 en el Seminario Interno de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n el d\u00eda 27 de octubre de 1887, Fecha que hab\u00eda de recordar con cari\u00f1o y celebrar con piedad todos los a\u00f1os de su vida. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el d\u00eda 28 de octubre, pronunci\u00f3 sus votos perpe\u00adtuos, que en la presencia de Dios y a los ojos de todo el mundo ob\u00adserv\u00f3 con religiosa escrupulosidad durante el resto de su vida. Su des\u00adprendimiento fue total, sin compromiso de ning\u00fan g\u00e9nero. La men\u00adsualidad que la Congregaci\u00f3n da a cada uno para gastos peque\u00f1os y limosnas, lo repart\u00eda religiosamente dentro del mismo mes ara pobres, generalmente vergonzantes que ven\u00edan a \u00abvisitarle\u00bb. A la hora de la muerte, todo su capital estaba en dos sobres; uno con unos pocos pesos, extraviado entre papeles y del que ciertamente no tenia noticia, creyendo que ya estaban distribuidos para los pobres o las misiones, y otro, que hab\u00eda puesto en manos de un Padre para que fuera dando limosna a los pobres vergonzantes que vinieran a \u00abvisi\u00adtarle\u00bb.<\/p>\n<p>En la Casa Central de Madrid hizo los estudios de Filosof\u00eda y Teo\u00adlog\u00eda junto con las ciencias naturales y eclesi\u00e1sticas correspondientes.<\/p>\n<p>El 22 de diciembre de 1894 recibi\u00f3 el Subdiaconado. El 9 de marzo del siguiente a\u00f1o, el Diaconado, y, por fin, el Sacerdocio, el d\u00eda 30 de marzo del mismo a\u00f1o 1895. No hubo cantamisas, ni visitas a su pue\u00adblo natal, ni viajes por la madre patria, que solamente conoc\u00eda por los libros y cuyo amor hab\u00eda de llevar arraigado en su alma para toda la vida. Antes de los tres meses de ordenaci\u00f3n, el d\u00eda 21 de ju\u00adnio, se embarcaba para su destino, FILIPINAS, junto con los Padres Emilio Mart\u00ednez, Francisco S\u00e1nchez, Leandro Zaro y el Hermano Pa\u00adblo Blasco, que muri\u00f3 en Filipinas el mismo a\u00f1o de su llegada. Des\u00adpu\u00e9s de m\u00e1s de un mes de traves\u00eda llegaron a Filipinas el mismo d\u00eda de Santiago Ap\u00f3stol, Patr\u00f3n de Espa\u00f1a. El d\u00eda 10 de agosto sal\u00eda de Manila para su primer destino, el Colegio-Seminario de Nueva C\u00e1ce\u00adres (Naga), donde hab\u00eda de permanecer durante quince a\u00f1os ocupan\u00addo sucesivamente puestos de responsabilidad como Secretario y Pro\u00adcurador del Colegio Seminario, ames de la tarea diaria de las clases. Con toda esa larga y bien probada experiencia pas\u00f3 el a\u00f1o 1910 al Seminario-Colegio de Jaro (Iloilo), corno Vice-Rector, breve entrena\u00admiento para ser nombrado, al fin de ese curso, Rector del Colegio Se\u00adminario de Calbayog (Samar), puesto que ocup\u00f3 durante catorce a\u00f1os, o sea, hasta el a\u00f1o 1925. Son muchos los personajes tanto seglares como del clero secular que hasta ahora se sienten agradecidos al Padre Robredo, inolvidable Profesor y Rector bajo cuya direcci\u00f3n se abrieron camino en la sociedad culta del pa\u00eds, entre ellos, Su Eminen\u00adcia Julio Cardenal Rosales. De Calbayog pasa al Seminario de San Pablo (Laguna), en calidad de Vice-Rector. De aqu\u00ed sali\u00f3 para sus \u00fanicas y bien merecidas vacaciones a Espa\u00f1a el d\u00eda 19 de marzo de 1930 y aqu\u00ed regres\u00f3 a los ocho meses justos. De su felicidad en este Seminario y del aprecio que en \u00e9l gozaba su reveladoras las mismas p\u00e1ginas de sus NOTAS DE MI VIAJE A ESPA\u00d1A:<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de celebrar en honor del Patriarca San Jos\u00e9, cuya fiesta celebra la Iglesia en este d\u00eda, y poner el largo viaje que iba a emprender \u2014cerca de 20.000 kil\u00f3metros\u2014 bajo su pro\u00adtecci\u00f3n me desped\u00ed de los Padres Seminaristas y de algunas otras personas amigas. Todos me desearon feliz y pr\u00f3spero viaje y manifestaron el deseo de vernos pronto de nuevo en este Seminario, como de veras se lo promet\u00ed, si a ello me ayu\u00addaba Dios y la Sant\u00edsima Virgen o\u00eda sus oraciones.\u00bb<\/p>\n<p>Dios le ayud\u00f3 y la Sant\u00edsima Virgen oy\u00f3 las oraciones de tantos amigos. A su regreso de Espa\u00f1a escrib\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de unos d\u00edas de descanso y de cambiar impresio\u00adnes con los Padres y amigos de Manila, a San Pablo, lugar ele mi partida y de mi destino y a donde llegu\u00e9 el d\u00eda 19 de noviembre a las 10 de la ma\u00f1ana y a los ocho meses exactos de haber salido de dicha poblaci\u00f3n, con toda feli\u00adcidad y sin percance alguno. Aqu\u00ed se repitieron con m\u00e1s afecto, si cabe, los abrazos y saludos de Padres y Semina\u00adristas. Estos ten\u00edan preparada una veladita con asistencia de los padres, y muchos amigos celebraron el mismo d\u00eda por la noche. Dios nuestro Se\u00f1or le devuelva con creces tanta atenci\u00f3n y bondad, ya que yo s\u00f3lo pude hacerlo con cua\u00adtro palabras de agradecimiento y satisfacci\u00f3n al verme de nuevo entre ellos.\u00bb<\/p>\n<p>Sus d\u00edas, sin embargo, en medio de los Padres y Seminaristas que con tanto entusiasmo le recibieron, estaban muy contados. Pocos me\u00adses despu\u00e9s le encontramos de Superior de la Casa Central de Manila, y en noviembre del mismo a\u00f1o 1931 fue nombrado Consejero Provin\u00adcial, sin negarse por eso a formar parte del Claustro de Profesores del Seminario Mayor Archidiocesano de Manila, instalado entonces en nuestra misma casa Central.<\/p>\n<p>Siempre dispuesto y preparado para todo, no se resisti\u00f3 a dejar la Casa Central para ser instalado Rector y Superior del Seminario y Comunidad de Lipa (Batangas), continuando, no obstante, como Con\u00adsejero Provincial, a pesar de la distancia de 84 kil\u00f3metros de Manila y los sacrificios que le impon\u00edan las malas v\u00edas de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Lipa le esperaba un largo reinado, con d\u00edas angustiosos. All\u00ed le cogi\u00f3 la invasi\u00f3n japonesa. D\u00edas malos de verdad y llenos de histo\u00adrias tr\u00e1gicas. Diciembre de 1941 a febrero 1945.<\/p>\n<p>En Manila ocuparon los japoneses nuestra Casa Central. Los Pa\u00addres que pudieron se escaparon y vivieron ocultos con familias par\u00adticulares o en casas de Hermanas, como Capellanes, los dem\u00e1s hubie\u00adron de convivir con oficiales japoneses y como refugiados en la propia casa de la que se hab\u00edan hecho due\u00f1os los japoneses. Eran bien tra\u00adtados por \u00e9stos. As\u00ed las cosas, en febrero de 1945, los americanos co\u00admenzaban la liberaci\u00f3n de Manila. Los due\u00f1os improvisados de nues\u00adtra Casa Central comprendieron que llegaba el momento de perder los derechos de propiedad y por los mismos medios de que ellos se hab\u00edan valido para adquirirlos. Creyeron que deb\u00edan despedirse a tiem\u00adpo de los verdaderos due\u00f1os a quienes hab\u00edan venido tratando como refugiados y al mismo tiempo con relativa deferencia y consideraci\u00f3n. \u00a1Despedida tr\u00e1gica! Tuvieron a los Padres y Hermanos tres d\u00edas ama\u00adrrados, sin comer, y, al fin, los atravesaron con la bayoneta. Era el d\u00eda -9 de febrero de 1945. Los cad\u00e1veres los arrojaron al estero, desag\u00fce de la ciudad, que bordea nuestra propiedad, donde permanecieron has\u00adta que, huidos los japoneses, fueron encontrados, y <em>sus <\/em>cuerpos, ya desfigurados, fueron sacados de aquellas inmundicias por los coherma\u00adnos Pa\u00fales que, ocultos en otras partes de la ciudad, hab\u00edan logrado sobrevivir a la inaudita salvajada japonesa. As\u00ed se recuperaron los cad\u00e1veres de los 6 Padres y 4 hermanos, entre ellos el del Visitador, Padre Jos\u00e9 Tejada. Fueron 18 los Pa\u00fales v\u00edctimas de la crueldad ja\u00adponesa en Filipinas. (Cfr. ANALES, febrero 1946, p\u00e1g. 58.)<\/p>\n<p>La guerra termin\u00f3 dejando al pa\u00eds deshecho y a la Familia Vicen\u00adciana hu\u00e9rfana, pues en el Padre Tejada los Padres hab\u00edan perdido su Visitador y las Hermanas a su, tal vez, m\u00e1s querido Director en Fi\u00adlipinas.<\/p>\n<p>Apenas se divulg\u00f3 la noticia de la muerte del Padre Tejada, fue deber del Padre Robredo, primer Consejero Provincial, ponerse al fren\u00adte de toda esta Familia Vicenciana en calidad de Visitador interino de los Padres y Director de las Hermanas. Tom\u00f3 oficialmente pose\u00adsi\u00f3n del cargo el d\u00eda 4 de abril de 1945, permaneciendo en dicho pues\u00adto hasta el d\u00eda 1 de noviembre de 1946, en que toma posesi\u00f3n el Pa\u00addre Zacar\u00edas Subi\u00f1as.<\/p>\n<p>Relevado del cargo m\u00e1s importante de la provincia, qued\u00f3 defini\u00adtivamente en la Casa Central, Superior de la Comunidad algunos a\u00f1os y Procurador dom\u00e9stico hasta f\u00ednales del a\u00f1o 1957, ayudando en otros.<\/p>\n<p>Al cumplir los sesenta a\u00f1os de vocaci\u00f3n, recibi\u00f3 una carta del Muy Ho\u00adnorable Superior General, Padre Slattery, encomiando precisamente ese amor al trabajo, siendo con ello un excelente modelo para los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Poco a poco, la exigente edad iba poniendo sus limitaciones: pero hasta el mism\u00edsimo momento de llevarle, bien contra su voluntad, al hospital, sigui\u00f3 en todo vida de comunidad, sin excusarse de acto al\u00adguno y sin admitir en el refectorio ninguna clase de singularidad, sin aceptar ninguna dieta, ni tampoco privarse de nada. Fue siem\u00adpre el despertador de la Comunidad y agitaba la campana a las cua\u00adtro en punto de la ma\u00f1ana o apretaba los timbres el\u00e9ctricos a las cuatro y media, seg\u00fan la exigencia de los tiempos, con tal fuerza, que el celo rayaba en pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entrado ya el a\u00f1o 1969, se apoder\u00f3 de \u00e9l tal decaimiento que su habitual simpat\u00eda iba envuelta en tonos al parecer pesimistas y en verdad realistas. \u00abEsto se acaba\u00bb repet\u00eda con frecuencia. Parec\u00eda que de lejos avistaba la muerte, que ven\u00eda galopando, Lleg\u00f3 el d\u00eda 14 de agosto de 1969.<\/p>\n<p>VUELTA A LA PATRIA<\/p>\n<p>El desprendimiento y entrega del padre Robredo era total. Cuan\u00addo se desprendi\u00f3 de los suyos y dej\u00f3 el pueblo natal para entregar se a la Congregaci\u00f3n lo hizo con la convicci\u00f3n de que era para siempre. Cuando, reci\u00e9n ordenado sacerdote, sali\u00f3 de Espa\u00f1a, cre\u00ady\u00f3 que nunca m\u00e1s volver\u00eda a pisar su suelo. Villaci\u00e1n, porci\u00f3n bur\u00adgalesa, ser\u00eda para \u00e9l toda la vida \u00abtierra sagrada donde yo nac\u00ed\u00bb, y para Espa\u00f1a entera llevaba constantemente la cantinela en su coraz\u00f3n: \u00abYo te prometo consagrarme a ti y dedicarte mis cari\u00ad\u00f1os\u2014mis cari\u00f1os m\u00e1s fervientes\u2014, mis cari\u00f1os y mi fe\u00bb. En sus NOTAS DE MI VIAJE A ESPA\u00d1A a los treinta y cinco a\u00f1os de ha\u00adber salido, dej\u00f3 escrito:<\/p>\n<p>\u00abA pesar del balanceo del barco y del fr\u00edo, todo el mundo estaba en las toldillas con los ojos fijos hacia la Patria y tanto m\u00e1s fijos cuanto m\u00e1s nos \u00edbamos acercando a Bar\u00adcelona. Al divisarse las monta\u00f1as que la circundan y mucho m\u00e1s al percibirse claramente las torres de sus iglesias y los palacios y las calles y&#8230; el puerto, un espont\u00e1neo grito sali\u00f3 de nuestras bocas y de nuestro pecho: \u00a1VIVA ESPA\u00d1A! \u00a1VIVA NUESTRA QUERIDA ESPA\u00d1A! Para conocer el in\u00admenso gozo que uno siente en tales ocasiones, es preciso haber vivido fuera de Espa\u00f1a por muchos a\u00f1os.\u00bb<\/p>\n<p>Inesperadamente y cuando tan feliz se sent\u00eda en el seminario de San Pablo (Laguna) concedieron al padre Robredo y otros dos pa\u00addres unas breves vacaciones a la patria. Ocho meses justos fuera del seminario. De ellos, 33 d\u00edas dentro del barco LEON XIII, que les llev\u00f3 de Manila a Barcelona y otros 33 d\u00edas exactos de Barcelona a Manila en el FULDA. Antes y despu\u00e9s, d\u00edas de espera en Manila. Los pocos meses restantes fueron muy aprovechados para visitar a parientes desconocidos en Espa\u00f1a y viajes de compromiso a Par\u00eds y Roma. El compromiso era ineludible, pues ven\u00eda como peregrino de Filipinas a las celebraciones centenarias de las Apariciones de la Sant\u00edsima Virgen a Santa Catalina Labour\u00e9. Volvamos a sus \u00abNO\u00adTAS DE MI VIAJE\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abLa reuni\u00f3n de los peregrinos espa\u00f1oles se verific\u00f3 en Ir\u00fan en la noche del d\u00eda 8 de julio (1930). A la peregrina\u00adci\u00f3n espa\u00f1ola nos unimos los filipinos encabezados por Mons. Reyes, Obispo de Nueva C\u00e1ceres (Naga). La peregri\u00adnaci\u00f3n constaba de unos 800 seglares, unas 100 Hijas de la Caridad y unos 25 Sacerdotes, la mayor parte Pa\u00fales&#8230; Llegamos a Par\u00eds el d\u00eda 10 a las 7 de la ma\u00f1ana. A su de\u00adbido tiempo nos dirigimos hacia la famosa Capilla de las Hijas de la Caridad, donde tuvieron lugar las Apariciones hace un siglo y ahora lugar de cita para todos los peregri\u00adnos. Una vez reunidos, el P. Director de la Peregrinaci\u00f3n dirigi\u00f3 una alocuci\u00f3n a los concurrentes, dando gracias a la Sant\u00edsima Virgen por nuestro feliz arribo e indicando el programa a seguir durante los d\u00edas siguientes: Por la ma\u00ad\u00f1ana, Misa de Comuni\u00f3n, Serm\u00f3n y c\u00e1nticos en espa\u00f1ol. Por la tarde, Exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo, Santo Rosario, pl\u00e1\u00adtica y c\u00e1nticos a la Sant\u00edsima Virgen en espa\u00f1ol, despidi\u00e9n\u00addonos siempre con el consabido beso a la c\u00e9lebre silla don\u00adde la Sant\u00edsima Virgen estuvo sentada y que es muy sen\u00adcilla, por cierto. Los ratos libres, m\u00e1s un d\u00eda que nos die\u00adron de Jauja, los pasamos en visitar otros monumentos, ya religiosos, ya profanos de que abunda esta inmensa urbe. El \u00faltimo d\u00eda de nuestra estancia en Par\u00eds, d\u00eda 13, tuve la satisfacci\u00f3n de celebrar la Santa Misa en la Capilla de las Apariciones y despu\u00e9s de haberse despedido toda la pere\u00adgrinaci\u00f3n de la Virgen Milagrosa, no sin antes haber pe\u00addido su bendici\u00f3n para nuestra querida Patria, a las 8 de la noche, cuando Par\u00eds se engalanaba para celebrar su fies\u00adta oficial (La Bastilla) el d\u00eda siguiente, tomamos el tren para Lourdes, donde llegamos al mediod\u00eda del 14 de julio\u00bb.<\/p>\n<p>Continuamos copiando <em>de <\/em>las &#8216;sabrosas \u00abNOTAS DE MI VIAJE\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abCAMINO DE ROMA. A Mediod\u00eda del 15 la peregrina\u00adci\u00f3n se volvi\u00f3 para Espa\u00f1a; nosotros (el grupo filipino) nos detuvimos en Pau para tomar el tren de las 4 p.m. El d\u00eda siguiente y hacia el mediod\u00eda llegamos a Ventimilla, ciudad que separa la naci\u00f3n francesa de la italiana. En G\u00e9nova nos detuvimos un d\u00eda para descansar <em>y <\/em>ver la ciudad y su puerto, rival de Marsella y Barcelona. El 18 de julio entr\u00e1\u00adbamos en la Ciudad Eterna, donde permanecimos hasta el d\u00eda 24. D\u00edas memorables que dif\u00edcilmente se borrar\u00e1n de nuestra memoria, sobre. todo la Santa Misa que celebra\u00admos sobre el Sepulcro de San Pedro, y el d\u00eda en que besa\u00admos la mano y recibimos la bendici\u00f3n del Sumo Pont\u00edfice y Jefe supremo de la Iglesia Universal, Su Santidad el Papa P\u00edo XI.<\/p>\n<p>\u00abNOTAS DE MI VIAJE&#8230;\u00bb rebosan erudici\u00f3n. Aprovech\u00f3 bien el padre Robredo cada minuto del d\u00eda y cada paso que dio de aqu\u00ed para all\u00e1 por Francia, por Italia y sobre todo por Espa\u00f1a, y lo m\u00e1s curioso es que todo se le qued\u00f3 como fotocopia imborrable en su memoria. Hablaba de todo lo que vio como quien lo est\u00e1 viendo al presente. Con frecuencia y con toda naturalidad dec\u00eda en su conver\u00adsaci\u00f3n: &#8212;<sup>,<\/sup>\u00abAhora, cuando estuve yo en Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bb\u00bfCu\u00e1ndo fue ese, ahora, padre Robredo?<\/p>\n<p>\u2014\u00bbPues&#8230; hace ya m\u00e1s de treinta arios.\u00bb<\/p>\n<p>El amor a sus parientes era verdadero y bien ordenado, que ni le era obst\u00e1culo para cumplir con todas las exigencias de su voca\u00adci\u00f3n, ni necesitaba de minuciosos regalitos para exteriorizarse. Nada trajo de Filipinas para sus parientes, sino la m\u00e1s inesperada sor\u00adpresa de su presencia para unos y otros y nada se llev\u00f3 a Filipinas como recuerdo de su viaje, sino la determinaci\u00f3n de consagrarse al deber en favor del pueblo filipino en el lugar y ministerio que le colocara la Divina Providencia. En todo mostr\u00f3 una naturaleza hu\u00admana muy sana y perfecta, y un esp\u00edritu de fe muy grande:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda volver a pisar la casa paterna despu\u00e9s de 43 a\u00f1os; pero tambi\u00e9n qu\u00e9 tristeza al no encontrar ningu\u00adna persona conocida! Todas hab\u00edan desaparecido y excepto el hermano Juan, todas las hab\u00eda llevado la implacable parca. Persuadido estaba de ello; pero al no verlas, sent\u00ed una profunda tristeza y amargura, si bien mezclada con la satisfacci\u00f3n de verme con los sobrinos, quienes me reci\u00adbieron con afecto y trataron con cari\u00f1o. Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de Misa, estuve con toda la familia y el Se\u00f1or Cura en el Camposanto, rezando un responso por mis pa\u00addres, hermanos y paisanos. Pobre dej\u00e9 a la familia y pobre la he encontrado despu\u00e9s de 45 a\u00f1os; pero si pobres en bienes materiales y de fortuna, muy ricos en bienes espi\u00adrituales y muy resignados con la voluntad de Dios, que es lo m\u00e1s importante aun en este mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unas vacaciones cortas, pero muy bien aprovecha\u00addas, no se nota en el padre Robredo ni la menor vacilaci\u00f3n en re\u00adgresar a Filipinas. Seguimos copiando de sus \u00abNOTAS DE MI VIAJE\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abLleg\u00f3 por fin la hora de dar la \u00faltima despedida y el \u00faltimo adi\u00f3s a la Patria, como todo llega en este mundo. A la memoria se agolpaban el d\u00eda de nuestra llegada y los muy pocos, pero bien aprovechados, meses de estancia en ella. Hab\u00eda visto lo m\u00e1s importante de la Patria: Sus dos exposiciones de Barcelona y Sevilla, conjunto y s\u00edntesis de sus grandezas presentes y pasadas; recorrido y visto casi todas sus provincias, muchos de sus monumentos y, sobre todo, sus incomparables catedrales, sus montes y sus valles, sus r\u00edos y sus carreteras; en una palabra, la Pa\u00adtria que no conoc\u00eda m\u00e1s que en los libros. He visto con mis propios ojos y palpado<sub>\/<\/sub> con mis manos en Par\u00eds ya el lugar d\u00e9 las Apariciones de la Sant\u00edsima Virgen en 1830, ya los restos y reliquias de mi amado Padre San Vicente de Pa\u00fal. Saludado y recibida la Bendici\u00f3n de mi Superior General en la Casa Madre de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n&#8230; Lour\u00addes con todas sus bellezas y grandezas y los recuerdos re\u00adligiosos que encierra. Pero sobre todo, Roma, la Ciudad Eterna, a donde vuelven los ojos todos los cristianos y en particular los sacerdotes, porque all\u00ed reside su Jefe, Padre y Pastor. He tenido la dicha de besar su mano y recibir su bendici\u00f3n en su propio palacio y de celebrar la Santa Misa en la Cripta y sobre el Sepulcro del Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, San Pedro, en el Vaticano. Todo esto, como en cinta cinematogr\u00e1fica, pasaba por mi imaginaci\u00f3n durante las \u00faltimas horas de nuestra estancia en la Patria. Por todo lo cual di infinitas gracias a Dios en la \u00faltima misa que celebr\u00e9 en Espa\u00f1a el d\u00eda de nuestro embarque (13 de octubre de 1930), as\u00ed como tambi\u00e9n le ped\u00ed que protegiera y amparara el viaje que en su nombre \u00edbamos a emprender\u00bb.<\/p>\n<p>PROFESOR Y SUPERIOR<\/p>\n<p>Toda la vida de profesor del padre Robredo podr\u00eda sintetizarse en lo que dijo al Presidente de Filipinas, excelent\u00edsimo Carlos Gar\u00adc\u00eda, al imponerle la MEDALLA DEL MERITO el d\u00eda 26 de mayo de<sup>.<\/sup>1.961; \u00abSe\u00f1or Presidente, he sido profesor en Filipinas durante cincuenta a\u00f1os, sin perder ni Un d\u00eda de clase ni recibir ni un c\u00e9nti\u00admo de salario\u00bb. En mayo de 1955, al despedirse en la casa central de un padre reci\u00e9n llegado a Filipinas y que iba destinado al seminario mayor de Cebu, le, dijo: \u00abYo he estado cincuenta a\u00f1os de profesor si usted est\u00e1 la mitad ya puede darse por satisfecho\u00bb. Aquel padre se siente satisfecho <sup>&#8211;<\/sup>de haber estado seis a\u00f1os en dicha labor tan pesada como meritoria. La obligaci\u00f3n de profesor estuvo en <em>el <\/em>padre Robredo unida siempre a alg\u00fan otro cargo de especial responsabilidad en los respectivos colegios-seminarios donde trabaj\u00f3 y m\u00e1s de la mitad del tiempo a la responsabilidad suma de rector del seminario y superior de la comunidad a la vez. Verdad es que le toc\u00f3 ser superior en los tiempos aquellos en que el superior Man\u00addaba y 10s s\u00fabditos obedec\u00edan, y el padre Robredo mantuvo el prin\u00adcipio intacto. Aparte de esto mantuvo la pr\u00e1ctica de la justa distri\u00adbuci\u00f3n del trabajo sin que jam\u00e1s \u00e9l pensara en evadir su parte, y la exacta observancia de las reglas y orden prefijado. Todo marchaba como una m\u00e1quina, de manera que para \u00e9l la rutina de cada d\u00eda era reloj autom\u00e1tico. No conoc\u00eda el favoritismo y de ning\u00fan modo la venganza. No entend\u00eda de retribuciones singulares por tra\u00adbajos extraordinarios o especiales.<\/p>\n<p>VISITADOR INTERINO EN LOS DIAS MAS CRITIOOS Y TRAS\u00adCENDENTALES PARA LA PROVINCIA.<\/p>\n<p>No fue cuesti\u00f3n de elecci\u00f3n ni de nombramiento. Reconoci\u00f3 el padre Robredo la obligaci\u00f3n ineludible de ponerse al frente de la familia vicenciana. No hab\u00eda lugar ni tiempo Para honores. Urg\u00eda poner manos a la obra y ver c\u00f3mo sostener la familia Vicenciana y el rumbo que se le deb\u00eda dar en este nuevo per\u00edodo de la posgue\u00adrra. Nada de fondos materiales. Los bancos insolventes. El dinero japon\u00e9s, papel mojado. \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 d\u00edas\u2014le o\u00ed decir muchas veces\u2014, no ten\u00edamos nada, <em>nada <\/em>(recalcaba)&#8230; Escrib\u00ed a todas partes pidien\u00addo ayuda. Mire usted, los padres de Puerto Rico fueron los que nos ayudaron, hasta l\u00e1pices nos enviaron. Cr\u00e9ame usted, yo lloraba de emoci\u00f3n cuando recib\u00ed la primera ayuda de Puerto Rico. De est\u00e1 casa central\u2014continuaba\u2014quedaron solamente las paredes acribi\u00adlladas de balazos y las baldosas del piso todas rotas y hoyos por todas partes. \u00a1Fig\u00farese usted, fue esto un cuartel!\u00bb<\/p>\n<p>Peor a\u00fan fue la falta de personal. Desde antes de la guerra sin poder venir ning\u00fan padre de Espa\u00f1a, y durante la guerra murieron dieciocho. Humanamente era imposible continuar con la responsa\u00adbilidad de los seminarios diocesanos, mayores y menores. Escribi\u00f3 a los correspondientes se\u00f1ores obispos, exponiendo (tata dificultad para que ellos buscaran la soluci\u00f3n m\u00e1s conveniente para sus respectivas di\u00f3cesis. Los se\u00f1ores obispos, por su parte, encontraron la respuesta f\u00e1cil, todos vinieron a contestar lo mismo: Ahora m\u00e1s que nunca dejamos el seminario en manos de los padres pa\u00fales y estamos dispuestos a aceptar cualquier soluci\u00f3n excepto la de aban\u00addonarlo.<\/p>\n<p>En busca de la soluci\u00f3n escribi\u00f3 el padre Robredo a todas las casas mandando al superior que se discutiera el asunto en comuni\u00addad y que en un t\u00e9rmino dado enviaran la respuesta a Manila y, a ser posible, cada padre su opini\u00f3n en particular, para estudiar el asunto en el consejo provincial y buscar la soluci\u00f3n m\u00e1s convenien\u00adte. Suger\u00eda \u00e9l la posible soluci\u00f3n discutida de antemano en el con\u00adsejo de proponer al superior general que dispusiera de los padres espa\u00f1oles, y se hicieran cargo de todo esto los pa\u00fales americanos. Como se ve, ya antes del Vaticano II cre\u00eda el padre Robredo en la eficacia del di\u00e1logo y en los valores conocidos y ocultos que cada miembro de la familia puede aportar al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>La buena voluntad y cooperaci\u00f3n de todos se manifest\u00f3 muy ge\u00adnerosamente. En busca de la soluci\u00f3n final envi\u00f3 al padre Juguera por Europa y Am\u00e9rica para hablar personalmente con el superior general y el personal que en un caso u otro fuese necesario tratar. El asunto era urgent\u00edsimo.<\/p>\n<p>Todo bien ponderado, pareci\u00f3 mejor que continuaran en Filipi\u00adnas los pa\u00fales espa\u00f1oles, a pesar de ser esto colonia americana y el ingl\u00e9s la lengua predominante y pr\u00e1cticamente la \u00fanica que ha\u00adb\u00edan de usar los padres en sus clases y apostolado y am\u00e9n de otros muchos pesares. Una vez m\u00e1s se cumpli\u00f3 el principio de que las cosas crecer\u00e1n hasta llegar a su madurez y perfecci\u00f3n al amparo de los mismos medios de que el Se\u00f1or se vali\u00f3 para darles la exis\u00adtencia.<\/p>\n<p>Mirando a un futuro un tanto tard\u00edo, pero seguro, el padre Ju\u00adguera, usando de los poderes que le hab\u00eda dado el Visitador de Filipinas, vino a un acuerdo con el Visitador de Madrid y en conse\u00adcuencia se mand\u00f3 todo un curso de diez estudiantes te\u00f3logos a ter\u00adminar los estudios de Teolog\u00eda a Estados Unidos, con el fin de que despu\u00e9s de ordenados pudieran venir ya a Filipinas con el ingl\u00e9s aprendido. Fue el que se dio en llamar en frase de uno de sus pro\u00adfesores, el famoso curso de \u00abpocos; pero listos\u00bb. El tiempo y el sentir humano han demostrado la veracidad de la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras tanto, no andaba el padre Robredo ocioso por estas islas. Visit\u00f3 personalmente todas las comunidades de padres y her\u00admanas y los se\u00f1ores obispos concernientes para estudiar en su pro\u00adpia salsa y buscar soluci\u00f3n a cada uno de los m\u00faltiples problemas, sin que le arredraran las dificultades de los viajes a causa de las deficiencias en los medios de transporte y sobre todo la pobreza <sup>.<\/sup>en que se viv\u00eda y que le imped\u00eda hacer los viajes m\u00e1s r\u00e1pidos y seguros. Ni se acobard\u00f3 cuando en uno de dichos viajes baj\u00f3 rodan\u00addo por la escalera improvisada que le sub\u00eda al barco,rompi\u00e9ndose tres costillas.<\/p>\n<p>Relevado del cargo m\u00e1s encumbrado en la provincia, el padre Robredo sigui\u00f3 siendo el padre Robredo caracter\u00edstico e incon\u00adfundible.<\/p>\n<p>Su fe cat\u00f3lica era sana, sin vacilaciones ni compromisos y se ex\u00adteriorizaba entre otros modos en su amor incondicional a la Iglesia y al Sumo Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>El amor patrio fue durante su larga vida sangre de su sangre que no le desapareci\u00f3 ni con una transfusi\u00f3n de sangre que hubo de recibir de un \u00abAmerican boy\u00bb. Durante los largos a\u00f1os de su ve\u00adjez, cuando ya no pod\u00eda leer, tuvo siempre un muchacho a su lado que le le\u00eda toda clase de revistas y peri\u00f3dicos que llegaban de Es\u00adpa\u00f1a, especialmente el <strong><em>ABC <\/em><\/strong>a\u00e9reo.<\/p>\n<p>Con todo ese amor a Espa\u00f1a gast\u00f3 su vida trabajando en Filipi\u00adnas y para bien de los filipinos. Ni vacilaciones ni regateos, se dio todo y para siempre. Suspiraba por la grandeza de Filipinas con m\u00e1s sinceridad a\u00fan qu\u00e9 el autor de la famosa frase: \u00abEsta naci\u00f3n puede volver a ser grande\u00bb.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el a\u00f1o 1961 y el padre Robredo cumpli\u00f3 los noventa a\u00f1os de edad. A\u00f1o de glorias humanas en testimonio de valores eternos. La Iglesia, Espa\u00f1a y Filipinas le distinguieron con sus respectivas y muy significativas medallas.<\/p>\n<p>UN VIEJO SIMP\u00c1TICO<\/p>\n<p>Todos quer\u00edamos al padre Robredo y todos admir\u00e1bamos el buen humor con que llevaba su vejez. \u00abEs un viejo la mar de simp\u00e1tico. \u00a1Qu\u00e9 vejez tan envidiable!\u00bb Expresiones que se ca\u00edan naturalmente d\u00e9 los labios de unos y otros. Pasarse el rato con \u00e9l era \u00fatil y agra\u00addable. Gozaba las historias y se re\u00eda a mansalva con los chistes, pero que no fueran verdes, pues \u00e9stos ni los contaba ni los quer\u00eda o\u00edr. Los progresos de la Congregaci\u00f3n aqu\u00ed y all\u00e1 y los \u00e9xitos per\u00adsonales de cada uno de sus miembros le inundaban visiblemente de gozo.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el a\u00f1o 1969 y el d\u00eda 7 de enero toda la Comunidad celebraba, con gran alborozo, su cumplea\u00f1os. Eran ya noventa y ocho. Na\u00addie sospechaba entonces que pronto iban a menudear los altibajos en las fuerzas corporales y debilit\u00e1rsele su prodigiosa memoria. El d\u00eda de San Jos\u00e9, celebrando la santa misa, al llegar el Evangelio dijo con su determinaci\u00f3n caracter\u00edstica: &#8216;\u00bbNo puedo m\u00e1s\u00bb, y se retir\u00f3 del altar. As\u00ed como el poder celebrar la Santa Misa a diario era su mayor alegr\u00eda, esta imposibilidad de hacerlo era su mayor pena. Bajaba, sin embargo, todos los d\u00edas a la iglesia a o\u00edr misa y comulgar. Su fuerza de voluntad super\u00f3 de nuevo todas las dificul\u00adtades y a fines de mayo reanud\u00f3 la celebraci\u00f3n diaria del santo sa\u00adcrificio, para no dejarlo hasta el mismo momento en que hizo el sacrificio grande de ingresar en el hospital para no salir m\u00e1s. Her\u00admanas y enfermeras le visitaban con frecuencia y le serv\u00edan con much\u00edsimo gusto y todas repet\u00edan espont\u00e1neamente: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 viejo m\u00e1s simp\u00e1tico!\u00bb. La pen\u00faltima noche fue terrible. Era dif\u00edcil suje\u00adtarle a la cama, remedio, por otra parte, de absoluta necesidad; pero \u00e9l demostraba su voluntad de imperio, y energ\u00eda f\u00edsica no le falta\u00adba. Forcejeaba. De cuando en cuando se calmaba repentinamente, juntaba las manos en actitud de orante y se quedaba por un rato en oraci\u00f3n muy consciente. Nadie cre\u00eda que estaba en v\u00edspera del paso final. El lo ven\u00eda presintiendo gradualmente. Desde hace va\u00adrios meses repet\u00eda con sonrisa y resignaci\u00f3n al par que con un deje de pena: \u00abEsto se acaba\u00bb. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 dice eso, padre Robredo?\u00bb. \u00abPor\u00adque s\u00ed, porque lo veo\u00bb. Comulgaba todos los d\u00edas en el hospital, pero pocos d\u00edas antes de su muerte llam\u00f3 al padre Subi\u00f1as y le pidi\u00f3 le administrara los \u00faltimos sacramentos. La \u00faltima noche de\u00adbi\u00f3 de ser mala para \u00e9l; quieto en la cama sin molestar a nadie, pero con la respiraci\u00f3n fatigosa. Lleg\u00f3 su hora y las hermanas re\u00adpet\u00edan: \u00abYa se ve\u00eda, la Sant\u00edsima Virgen se lo iba a llevar al cielo a celebrar su fiesta\u00bb.<\/p>\n<p>LOS FUNERALES<\/p>\n<p>Apenas se esparci\u00f3 la noticia, varias hermanas fueron a su cuar\u00adto y sin dilaci\u00f3n comenzaron a amortajarle. Entrelazado en las ma\u00adnos el Santo Rosario, bendecido por San P\u00edo X y cuyas cuentas ha\u00adb\u00edan pasado por sus dedos miles de veces durante los cincuenta \u00fal\u00adtimos a\u00f1os su vida que venia usando el mism\u00edsimo rosario. Lo naba casi sin interrupci\u00f3n. Dec\u00eda \u00e9l que las cuentas al principio es\u00adquinudas se hab\u00edan suavizado y hasta hab\u00edan cambiado de color.<\/p>\n<p>Dos d\u00edas completos estuvo el cad\u00e1ver en la iglesia. Empezaron a llover telegramas y conferencias telef\u00f3nicas. Su gran disc\u00edpulo el cardenal Rosales no tolerar\u00eda que nadie le quitara el privilegio de oficiar en los funerales. Lo hubiera hecho con mucho gusto el car\u00addenal Santos de Manila; pero comprendi\u00f3 que deb\u00eda ceder al de Ceb\u00fa.<\/p>\n<p>El determin\u00f3 que la misa ser\u00eda concelebrada con otros obispos. La iglesia llena de Clero, Hijas de la Caridad, disc\u00edpulos y simpati\u00adzantes. La misa result\u00f3 solemne e impresionante. Su Eminencia Julio Cardenal Rosales, Celebrante principal, nos sorprendi\u00f3 a todos con la siguiente:<\/p>\n<p>ORACION FUNEBRE<\/p>\n<p>\u00abBEATI MORTUI QUI IN DOMINO MORIUNTUR\u00bb \u2014 \u00abBienaven\u00adturados los muertos que mueren en el Se\u00f1or\u00bb (Apocalipsis 14:13).<\/p>\n<p>Hoy la Congregaci\u00f3n de S. Vicente de Pa\u00fal llora la muer\u00adte de uno de los miembros m\u00e1s venerables y benem\u00e9ritos de la comunidad, que despu\u00e9s de estos servicios f\u00fanebres va a bajar a la tumba para pagar su tributo a la madre naturaleza y para comparecer ante su Divino Creador.<\/p>\n<p>La guada\u00f1a de la muerte ha tronchado la vida de un sa\u00adcerdote de S. Vicente de Pa\u00fal, que pas\u00f3 toda su vida apos\u00adt\u00f3lica en el pa\u00eds haciendo el bien, siguiendo fielmente el ejemplo del Divino Maestro\u2014\u00bbpertransiit benefaciendo\u00bb, (Act. 10:38.)<\/p>\n<p>\u00a1El padre Robredo ha muerto y por su muerte muchas almas se afligen y lloran porque est\u00e1n embargadas y sumidas en los sentimientos de un intenso dolor!<\/p>\n<p>Estas almas son las almas de las personas ilustres y dis\u00adtinguidas de la sociedad filipina que han brillado y siguen brillando en el firmamento de la Iglesia y del Estado donde han desempe\u00f1ado y est\u00e1n desempe\u00f1ando cargos de alta responsabilidad en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Todos estos personajes en alg\u00fan tiempo se han cobijado bajo la influencia ben\u00e9fica de la ciencia y virtud del sa\u00adcerdote difunto.<\/p>\n<p>Modestia aparte, el que tiene el uso de la palabra debe al finado una inmensa deuda de gratitud, porque puedo decir con franqueza que lo poco que soy y lo poco que tengo se lo debo a este sacerdote de feliz memoria.<\/p>\n<p>Fue Rector y profesor del Seminario de Calbayog, mi ciudad natal; en dicho Seminario se han sembrado en mi tierna inteligencia y coraz\u00f3n las semillas de las virtudes y de las ciencias, hasta recibir all\u00ed mismo la sagrada orde\u00adnaci\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n<p>El padre Robredo sintiendo vocaci\u00f3n al sacerdocio ingre\u00ads\u00f3 en la Congregaci\u00f3n de los PP. Pa\u00fales y se matricul\u00f3 en uno de los Seminarios de Espa\u00f1a. Completados los requi\u00adsitos reglamentarios fue ordenado sacerdote de la Con\u00adgregaci\u00f3n. Obedeciendo a la voluntad de sus superiores, fue destinado a Filipinas, que entonces estaba bajo la do\u00adminaci\u00f3n espa\u00f1ola, y lleg\u00f3 al pa\u00eds en 1895, a la edad de 24 a\u00f1os, dejando a su amada patria, a los queridos seres, tal vez para no volver a verlos ya jam\u00e1s.<\/p>\n<p>En Filipinas fue designado por los superiores sucesiva\u00admente como Profesor y Rector en varios seminarios que fueron los teatros de su celo apost\u00f3lico y de sus activida\u00addes educadoras. Entonces estos Seminarios eran Colegios al mismo tiempo, donde la juventud estudiosa que no sen\u00adt\u00eda vocaci\u00f3n para el sacerdocio pod\u00eda tener la oportunidad de cursar estudios preparatorios para otras profesiones civiles. De estos centros docentes han salido un sinn\u00famero de personajes ilustres que se han distinguido por su saber y prudencia en la Iglesia y el Estado. Sobre todo han sa\u00adlido millares de sacerdotes que hoy trabajan con amor y celo apost\u00f3lico en la vi\u00f1a del Se\u00f1or para conservar pura e intacta la semilla de la fe cristiana que sus hermanos misioneros espa\u00f1oles plantaran en nuestras playas. De entre estos personajes se cuentan con honor y distinci\u00f3n el Ar\u00adzobispo de Zamboanga, Presidente de las Conferencias Episcopales y varios Arzobispos y Obispos, am\u00e9n de los muchos altos funcionarios en nuestro gobierno de Filipinas.<\/p>\n<p>A causa de la vejez se acogi\u00f3 al retiro al que tenia pleno derecho y vino a permanecer en Manila en el Convento de San Marcelino, donde entreg\u00f3 su alma al Creador a la avanzada edad de 98 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como se ha dicho, vino a Filipinas a la edad de 24 a\u00f1os, y estuvo en el pa\u00eds por espacio de 74 a\u00f1os haciendo el bien\u2014\u00bbpertransiit benefaciendo\u00bb\u2014, dando ejemplo de vida completamente entregada al servicio del Se\u00f1or y de las almas.<\/p>\n<p>Durante este largo per\u00edodo de tiempo pudo presenciar la revoluci\u00f3n contra Espa\u00f1a, la guerra entre Espa\u00f1a y Am\u00e9rica y la invasi\u00f3n japonesa durante la \u00faltima guerra mundial.<\/p>\n<p>La Santa Sede no estuvo ajena a los servicios meritorios rendidos por el sacerdote difunto en los Seminarios. As\u00ed que en 1961 mereci\u00f3 del Santo Padre la condecoraci\u00f3n con la medalla \u00abPro Ecclesia et Pont\u00edfice\u00bb. El gobierno espa\u00ad\u00f1ol, deseando hacer justicia a los s\u00fabditos dignos de m\u00e9rito, se ha dignado condecorar al benem\u00e9rito sacerdote con la medalla de la Reina Isabel la Cat\u00f3lica. El gobierno filipino, en reconocimiento de los servicios rendidos a nues\u00adtra Patria, le honr\u00f3 con la Medalla del M\u00e9rito, impuesta personalmente por el Excmo. Sr. Presidente de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El padre Robredo ha muerto, y su vida ha dejado tras si una estela luminosa, radiante de brillantes ejecutorias sacerdotales, para la mayor gloria y extensi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>El P. Robredo ha muerto. En estos tristes momentos aquellas memorables palabras del poeta asc\u00e9tico: \u00abLas flores se marchitan, las l\u00e1grimas se evaporan y una oraci\u00f3n sube al cielo.\u00bb<\/p>\n<p>Permitidme suplicar a los oyentes musitar una plegaria por su alma y escuchar aquellas consoladoras palabras del Divino Hijo lleno de poder y majestad. \u00abVenid bendi\u00adtos de mi Padre a tomar posesi\u00f3n del reino celestial que<sup>,<\/sup> os est\u00e1 preparado desde el principio del mundo\u00bb. (Mat. 25 :34.)<\/p>\n<p>As\u00ed sea.<\/p>\n<p>T. MEZQUITA, C.M.<\/p>\n<p>Tomado de Anales espa\u00f1oles, 1969<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda 14 de agosto de 1969. V\u00edspera de la fiesta de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, entre diez y once de la ma\u00f1ana. 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