{"id":115233,"date":"2012-11-27T03:48:23","date_gmt":"2012-11-27T02:48:23","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=115233"},"modified":"2016-07-27T12:12:14","modified_gmt":"2016-07-27T10:12:14","slug":"p-laureano-esteban","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/p-laureano-esteban\/","title":{"rendered":"P. Laureano Esteban"},"content":{"rendered":"<p>Este fue el P. Laureano Esteban, riojano de pura cepa, que supo transformar el calor del vino de su tierra por el calor del vino del amor de Dios y de las almas, que en \u00e9l adquiri\u00f3 grados y quilates de hervor y de heroismo. Se form\u00f3 en la escuela de alta. espiritualidad que era el Seminario de la calle de Leganitos, diri\u00adgido por el santo P. Borja, y como misionero en la escuela de los incomparables PP. Faustino Marcos y Faustino D\u00edez, recorrien\u00addo con ellos los pueblos de la extens\u00edsima archidi\u00f3cesis toledana. Hab\u00eda nacido en Nedal, provincia de Logro\u00f1o, en 1854. Antes de ingresar en la Congregaci\u00f3n estudi\u00f3 Farmacia, en cuya Facultad se gradu\u00f3 de Doctor. Su gran m\u00e9rito, adem\u00e1s de su profunda hu\u00admildad encantadora, sencillez y gran temor de Dios, consiste en haber mantenido sin disgustos, enarbolada y enhiesta la bandera de las misiones en la Casa Central y de los Ejercicios al Clero y a las Hermanas de la Caridad durante m\u00e1s de 25 a\u00f1os. (Libro de Actas de la Fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n).<\/p>\n<p><strong>En el taller del P. BORJA<\/strong><\/p>\n<p>Esta rica y gran personalidad y el eficaz influjo que a conse\u00adcuencia de ella ejercici\u00f3 en la generaci\u00f3n misionera del \u00faltimo tercio del siglo XIX, no se explica si no se tiene en cuenta el taller y el artista que tall\u00f3 su esp\u00edritu, que fue el incomparable P. Borja, cuya silueta me permito trasladar aqu\u00ed, tom\u00e1ndola del P. Arn\u00e1iz, que en una carta al P. Valdivielso califica su vida de \u00abverdaderamente admirable\u00bb, y a \u00e9l, \u00abde verdadero imitador de las virtudes de S. Vicente de Pa\u00fal\u00bb. Y lo demuestra en tres o cuatro rasgos, que nos ponen al descubierto la santidad de este hombre que tambi\u00e9n la sab\u00eda comunicar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>1.0 \u00abSiempre reconoc\u00ed en \u00e9l una voluntad tan resuelta a la pr\u00e1ctica de todo lo bueno y fuga de todo lo malo que en los ocho a\u00f1os, que con \u00e9l viv\u00ed, nunca pude observar en \u00e9l, el menor pe\u00adcado venial, ni falta alguna contra las santas Reglas.<\/p>\n<p>2.0 Que resplandec\u00edan en \u00e9l heroicamente todas las virtudes m\u00edsticas, especialmente las sacerdotales. Sin embargo, siempre ob\u00adserv\u00e9 que, en mi concepto, descollaban principalmente tres, a saber: la humildad, la sencillez y la devoci\u00f3n a Jesucristo.<\/p>\n<p>Respecto a la primera : Parec\u00eda que estaba en \u00e9l personifica\u00adda, as\u00ed es, que continuamente practicaba sus actos, corno pedir perd\u00f3n a cualquier Sacerdote, Hermano, Novicio, etc., a quien en su concepto hubiera de alg\u00fan modo ofendido, por m\u00e1s que era del todo inofensivo; decir sus defectos naturales o morales, llam\u00e1n\u00addose p\u00fablicamente escandaloso, iracundo, desobediente, chocho, calvo, etc., etc.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no sabe, de los que por \u00e9l fuimos criados en la Congre\u00adgaci\u00f3n, los pecados cometidos por \u00e9l contra sus hermanos, Pedro, Antonio, etc.?<\/p>\n<p><strong>En cuanto a la segunda virtud mencionada; <\/strong>bien puede asegu\u00adrarse que su sencillez y candor era casi m\u00e1s que heroica.<\/p>\n<p>Sin dejar de ser prudent\u00edsimo, ten\u00eda su coraz\u00f3n en la mano; no conoc\u00eda el disfraz, ni la diplomacia, ni las ret\u00f3ricas y adornos humanos en sus pl\u00e1ticas e instrucciones. En la predicaci\u00f3n, so\u00adbre todo, era donde su sencillez se presentaba con mayores en\u00adcantos. Siempre he dicho y cre\u00eddo que ni o\u00ed, ni espero o\u00edr pl\u00e1ti\u00adcas que m\u00e1s impresi\u00f3n me hayan causado, que las suyas, y eso que las o\u00eda con la mayor hilaridad, por no decir ri\u00e9ndome, no por desprecio a da palabra de Dios, sino quedando prendado de la sen\u00adcillez del predicador, as\u00ed en su lenguaje como en su plan, compa\u00adraciones, ejemplos, etc.<\/p>\n<p>Acerca de su devoci\u00f3n al <strong>divino Redentor <\/strong>recuerdo que el a\u00f1o 59 \u00f3 60, en los ejercicios que en el mes de abril hac\u00edamos los se\u00adminaristas, hablando \u00e9l del misterio de la Redenci\u00f3n, hac\u00edalo con tal fervor, con tanta ternura y devoci\u00f3n que no solamente nos calentaba a nosotros, sino que \u00e9l mismo se elevaba cual paja leve hacia lo alto; todos, en efecto, cre\u00edamos ver a su cuerpo suspen\u00addido y sin apoyarse en el suelo por algunos momentos. El Viernes Santo sol\u00eda derramar l\u00e1grimas de ternura, especialmente cuando en la adoraci\u00f3n de la Cruz cant\u00e1bamos el himno CRUX FIDELIS. Esto no lo observ\u00e9 yo s\u00f3lo ni dos, ni tres a\u00f1os, sino toda la Co\u00admunidad y todos los a\u00f1os, pues, tuve la dicha de celebrar en su compa\u00f1\u00eda tan santos misterios. Y es de advertir que su humildad siempre le llevaba a mutar todo lo bueno que hac\u00eda, y as\u00ed es in\u00addudable que, al salir por sus ojos aquella fuente de agua, era porque no pod\u00eda contenerse, a pesar de la mucha violencia que se hac\u00eda. Esta devoci\u00f3n le produc\u00eda el mismo efecto cuando, siendo llamado en las repeticiones y conferencias, trataba de asuntos referentes al Salvador de nuestras almas. De ah\u00ed proced\u00eda su frecuente lectura en el P. Granada sobre los <strong>Frutos del \u00e1rbol de <\/strong><strong>la cruz. <\/strong>Y de ah\u00ed tambi\u00e9n las muchas horas que, estando del todo ciego, se pasaba haciendo compa\u00f1\u00eda a Jes\u00fas Sacramentado.<\/p>\n<p>\u00abEstos son algunos de los rasgos particulares que yo observ\u00e9 en aquel hombre <strong>verdaderamente endiosado, a quien <\/strong>siempre en\u00adtra\u00f1ablemente am\u00e9, pues, despu\u00e9s de Dios, a \u00e9l debo el beneficio de mi vocaci\u00f3n o mi perseverancia en ella y, si tengo algo de hijo de San Vicente, tambi\u00e9n a \u00e9l soy deudor.\u00bb<\/p>\n<p>Maestro de misioneros<\/p>\n<p>Este fue el forjador espiritual del P. Esteban, como el P. Faus\u00adtino D\u00edez le troquel\u00f3 en la fragua apost\u00f3lica. En ambas fuentes bebi\u00f3 el riojano con tal ardor que pudo salir maestro en una y otra disciplina y sacar disc\u00edpulos tan aventajados como los que siguen:<\/p>\n<p>L\u00e1zaro Berrueta,<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mart\u00edn,<\/p>\n<p>Epifanio Azpilicueta.<\/p>\n<p>Desiderio Bonafonte,<\/p>\n<p>Miguel Perez Gallardo,<\/p>\n<p>Casimiro Arenzana<\/p>\n<p>Casimiro Arenzana, Le\u00f3n Burgos,<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Pastoriza,<\/p>\n<p>Pedro Sainz y<\/p>\n<p>Natalio Villarejo.<\/p>\n<p>De todos ellos o\u00ed hablar maravillas de celo y de santidad, en mi \u00e9poca de novicio y estudiante, a los que fueron testigos de sus virtudes: PP. Rojas, Mej\u00edas, Jes\u00fas Bernal y otros. Todos ellos son merecedores de un \u00abRetablo\u00bb.<\/p>\n<p>Sirvan como indicio de este magisterio estas l\u00edneas del P. Ar\u00adnaiz, que, estando en 1877 de misi\u00f3n por tierras de Oropesa y Lagartera, escrib\u00eda al P. Maller, residente en la Casa Central. Es\u00adt\u00e1n escritas el 17 de marzo, fecha en que el P. Esteban se en\u00adcuentra con los componentes de su terna <strong>en Puente del Arzobispo, <\/strong>no lejos del feudo del P. Arnaiz. En la carta ped\u00eda \u00e9ste al Visi\u00adtador permiso para hacer un cambio provisional con uno de la otra terna <strong>\u00abpara aprender de tan buen maestro a predicar los sermones y a manejar el Santo Cristo en la forma debida para <\/strong><strong>mover a las gentes, pues aunque hago lo que <\/strong>puedo y permite mi capacidad, como no he visto misiones ni misioneros de quien pueda aprender, h\u00e1llome bastante perplejo en esta materia\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Sus primeras armas<\/strong><\/p>\n<p><strong>El <\/strong>P. Esteban hizo sus primeras armas por tierras de Toledo, bajo la direcci\u00f3n del P. Estany, que llevaba las pl\u00e1ticas, y en com\u00adpa\u00f1\u00eda del P. Gregorio Velasco, que llevaba las doctrinas y, con ser el m\u00e1s nuevo en la terna y el m\u00e1s joven de vocaci\u00f3n, todav\u00eda sin votos, llevaba \u00e9l los sermones. A veces los compart\u00eda con el P. Estany. Los pueblos misionados fueron: Vargas, de m\u00e1s de mil vecinos; Juncos, de 150; Villaluenga, de 300; Fundillos, de 100; Villaseca, de 200; Ara\u00f1a, de 200; Alameda, de 300, y alg\u00fan otro que el cronista tal vez olvidara. Estas misiones duraban por lo com\u00fan un mes, y fueron de una eficacia extraordinaria, si se ex\u00adcept\u00faa la de Vargas, a causa de las elecciones, que como de cos\u00adtumbre ten\u00edan excitados, sobre todo, a los hombres. Pasadas \u00e9stas, las gentes empezaron a pacificarse y a enfervorizarse y fue me\u00adnester que los misioneros se quedaran tres d\u00edas m\u00e1s para confesar a los rezagados, que eran muchos los que a \u00faltima hora se entre\u00adgaron a Dios.<\/p>\n<p>En <strong>Villaluenga, el <\/strong>P. Esteban, con el serm\u00f3n de las injurias, caus\u00f3 tal emoci\u00f3n y sollozos en las gentes que no lograba hacerse entender. El cronista dice que todo en la iglesia se revolvi\u00f3, abra\u00adz\u00e1ndose y reconcili\u00e1ndose muchos que estaban enemistados \u00aby no oy\u00e9ndose el final del serm\u00f3n por los gritos y sollozos\u00bb. La con\u00adcurrencia fue completa. La pl\u00e1tica de la comuni\u00f3n del P. Estany produjo en la gente una gran conmoci\u00f3n, llorando y compun\u00adgi\u00e9ndose. Y lo mismo ocurri\u00f3 en la despedida que hicieron los PP. Esteban y Velasco.<\/p>\n<p>En <strong>Fundillo <\/strong>los vecinos hicieron una colecta para hacer un ce\u00admenterio y los misioneros pusieron la primera piedra.<\/p>\n<p>En Villaseca empez\u00f3 la misi\u00f3n con cierta frialdad y, al ame\u00adnazarles los misioneros que levantar\u00edan la misi\u00f3n, reaccionaron de tal modo que la hubieron de prolongar un mes y predicar en la plaza, por no caber en la iglesia, con ser \u00e9sta bastante grande.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tuvieron que predicar el serm\u00f3n del \u00abretorno\u00bb en la plaza. La gente qued\u00f3 tan conmovida que, en gran n\u00famero, acom\u00adpa\u00f1aron a los misioneros a su regreso a Madrid hasta Aranjuez, donde, despu\u00e9s de haber comido juntos, se despidieron de ellos sumamente agradecidos.<\/p>\n<p>Por tierras de Sig\u00fcenza<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la Semana Santa salieron de nuevo a campa\u00f1a, llamados esta vez por el Obispo de Sig\u00fcenza, misionando en el resto de la Provincia los dos importantes pueblos de Jadraque y Hiendelaencina. Ambas misiones muy dignas de historiarse.<\/p>\n<p>Ten\u00eda Jadraque de 300 a 400 vecinos, que en su mayor\u00eda se aprovecharon de la misi\u00f3n y, a\u00fan muchos, de los pueblos ale\u00adda\u00f1os, que, sobre todo los domingos y d\u00edas festivos, acud\u00edan en gran n\u00famero, de suerte que la iglesia, que era muy espaciosa, resultaba para el caso muy estrecha y, sobre todo en los \u00faltimos d\u00edas, hubo muchas apreturas. De aqu\u00ed se fueron <strong>a Hiendelaencina, <\/strong>en cuyas afueras les esperaba el pueblo en masa, a pesar de estar el d\u00eda muy lluvioso. \u00abAqu\u00ed, dice el cronista, hab\u00eda muchas minas de plata, en que se ocupaban muchas personas de diferentes par\u00adtes que las trabajaban, lo que aumentaba considerablemente el n\u00famero de habitantes, y, no cabiendo la gente en la iglesia, hubo que predicar los d\u00edas de fiesta en la plaza, habiendo d\u00edas de reu\u00adnirse hasta 5.000 personas.\u00bb De tal suerte entusiasmaron los mi\u00adsioneros a aquellos centenares de obreros que, desde los primeros d\u00edas, insistieron y lograron de los patronos les permitieran la jornada intensiva, sin m\u00e1s interrupciones que el tiempo necesa\u00adrio para comer, \u00abrenunciando a los horas de descanso, que tanto necesitaban, por ser d\u00edas largos\u00bb, a fin de poder terminar la jor\u00adnada a las seis y tener as\u00ed holgura para asistir a la misi\u00f3n. Fueron tantos los que se confesaron, as\u00ed obreros como vecinos, que con haber durado la misi\u00f3n algo m\u00e1s de un mes, tuvieron que venir a ayudarles muchos sacerdotes de los pueblos vecinos. Cuando los misioneros fueron a Sig\u00fcenza a dar cuenta a Obispo de sus tra\u00adbajos, \u00abse mostr\u00f3, dice el cronista, muy agradecido de ellos y nos\u00adotros tambi\u00e9n de los finos obsequios que nos prest\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Desde 1860 a 1862<\/strong><\/p>\n<p>En este bienio le vemos misionando, con \u00e9xito extraordinario, en uni\u00f3n con los PP. del R\u00edo y Velasco, a los pueblos de Escalo\u00adnilla, Puebla de Montalb\u00e1n, Santa Olalla, Puebla Nueva, San Bar\u00adtolom\u00e9 de las Abiertas, Cormena, Yepes, A\u00f1over del Tajo, Mo\u00adcej\u00f3n, Borax, Sese\u00f1a, Villanueva de Bogas, Y\u00e9venes, Cueva, Son- seca, Pol\u00e1n, Loeches, Cedillo, Ol\u00edas, Chozas, Cam arena, Noves, Gerindote, Alcab\u00f3n, Domingo P\u00e9rez, Nombela, todos ellos de tie\u00adrras de Toledo. Este mismo itinerario le volver\u00e1n a recorrer nues\u00adtros misioneros varias veces y, entre otros frutos, recogieron no pocas vocaciones, sobre todo en Sonseca; establecieron en todos ellos las das conferencias vicencianas y pusieron en gracia de Dios a la mayor parte de su numerosa poblaci\u00f3n, pues son pueblos a veces de muchos miles de habitantes, que quedaban tan agrade\u00adcidos que les acompa\u00f1aban hasta el pr\u00f3ximo pueblo o hasta que un r\u00edo les imped\u00eda el paso a las mujeres, como ocurri\u00f3 con el Al\u00adberche y el Guadarrama, que los hombres segu\u00edan adelante con sus caballos y no faltaba quien lo atravesara a nado.<\/p>\n<p>De entre los m\u00e1s interesantes espigaremos algunos datos. De Escalonilla, de 600 vecinos, dice la cr\u00f3nica que ven\u00edan y regresaban ya muy de noche de los pueblos vecinos, \u00abcantando y llenos de regocijo\u00bb, a pesar del tiempo fr\u00edo y lluvioso, y que llegada la hora de las confesiones eran muchos los que, despu\u00e9s de haber estado toda la ma\u00f1ana esperando su turno, se quedaban en la iglesia sin comer hasta el regreso, por la tarde, de los misioneros; otros se quedaron por la noche, cosa que hubo de impedir el Sr. Cura, y luego se quedaron en la plaza a la intemperie enmedio de los fr\u00edos y heladas de aquel mes de febrero, no s\u00f3lo hombres, sino tambi\u00e9n mujeres, para no perder su turno; y a\u00fan despu\u00e9s de la comuni\u00f3n general, que fue el 19, hubieron de quedarse hasta el 25 para poder confesar a los que restaban. Otro tanto tuvieron que hacer <strong>en Pueblo de Montalb\u00e1n, <\/strong>a pesar de haber estado all\u00ed un mes. Ten\u00eda 1.405 vecinos. Los d\u00edas festivos tuvieron que predi\u00adcar en la plaza, y el d\u00eda de San Jos\u00e9 y de la despida calculan que se reunieron entre diez y doce mil personas. Hasta los m\u00fa\u00adsicos, cargados con los pesados instrumentos, los acompa\u00f1aron hasta <strong>Santa Olalla, tocando en el <\/strong>camino piezas musicales. Sus 400 vecinos y no pocos de los pueblos vecinos, tan asiduos a las funciones como al confesionario, obligaron al P. Esteban a levan\u00adtar un p\u00falpito a la puerta de la iglesia, para que pudieran o\u00edr los que la abarrotaban por dentro y los que asediaban por fuera. Hubo d\u00edas de unas 6.000 personas. Se reconciliaron muchos ene\u00admigos, se remediaron no pocos esc\u00e1ndalos, desaparecieron los odios de bander\u00edas y partidos y \u00abel pueblo, dice la cr\u00f3nica, que\u00add\u00f3 en la mayor paz y armon\u00eda. Esto de predicar en p\u00falpitos a la puerta de la iglesia y en la plaza el d\u00eda de la despedida hubo que repetirlo <strong>en Puebla de Nueva, de <\/strong>700 vecinos, en <strong>San Bartolo\u00ad<\/strong><strong>m\u00e9, de <\/strong>100, \u00e9ste por raz\u00f3n de los pueblos inmediatos, <strong>en Cebolla <\/strong><strong>y Cormena. Este pueblo <\/strong>le cogi\u00f3 en el mes de junio, tiempo de siega que les impidi\u00f3 el acto de las ma\u00f1anas, pero en el acto de la noche, de nueve a once, los misioneros ALTERNARON LAS PLATICAS Y DOCTRINAS, haciendo grandes sacrificios a pesar de las inexcusables ocupaciones del campo; casi todos se aprove\u00adcharon de la misi\u00f3n, que fue \u00faltima de la temporada.<\/p>\n<p>El 24 de octubre empez\u00f3 la etapa siguiente. La Comuni\u00f3n Ge\u00adneral de Yepes, de 800 vecinos, fue de 1.400 personas, m\u00e1s los que la hab\u00edan hecho antes y lo hicieron hasta el d\u00eda 19, fecha tope de la prolongaci\u00f3n de la estancia de los misioneros en favor de los que no se hab\u00edan podido confesar. <strong>A\u00f1over <\/strong>fue flojo, <strong>Moce\u00adj\u00f3n regular: <\/strong>1<sub>1<\/sub>.000 personas en la comuni\u00f3n general de los 500 vecinos; Borax tuvo el contratiempo de la recogida de la acei\u00adtuna; Bogas muy buena y completa la misi\u00f3n, no menos que la del Romeral 600 vecinos\u2014, con sus 1.400 comuniones s\u00f3lo el d\u00eda de la comuni\u00f3n general. <strong>En Menasalbas, de <\/strong>1.000 vecinos, fue menester predicar en la plaza; en Sonseca, de 1.000 vecinos, los misioneros saben que durante la misi\u00f3n comulgaron 3.000 perso\u00adnas, pero no pudieron calcular cuantas lo hicieron en la general, s\u00f3lo saben decir que \u00abfueron much\u00edsimas\u00bb. Los <strong>de Pol\u00e1n quedaron <\/strong>tan contentos que, a su regreso a Madrid, los acompa\u00f1aron hasta Toledo y un grupo de ellos hasta Madrid.<\/p>\n<p>En la campa\u00f1a del 61 al 62, el P. Velasco fue sustituido por el famoso P. Marcos, que ten\u00eda las doctrinas, y el Hermano R\u00edos por el Hermano V\u00edtores. Empezaron por Loeches, famoso por sus aguas medicinales, que, a pesar de sus conventos de Dominicas y Carmelitas, no dio la t\u00f3nica que era de esperar, pues de sus 200 vecinos s\u00f3lo comulgaron 500 personas, casi todas mujeres. Los<\/p>\n<p>m\u00e1s fr\u00edos fueron los m\u00e1s ricos y las autoridades. La misi\u00f3n de Cedillo, ya en la provincia de Toledo, fue fervoros\u00edsima, a pesar del mal tiempo; de sus 200 vecinos s\u00f3lo quedaron sin confesar 40, de los obligados a ello por ausencia o enfermedad, y de las pue\u00adblos lim\u00edtrofes, Villanueva de la Sagra, llamado tambi\u00e9n Co\u00adminchar, Palomeque y Vico, quedaron tambi\u00e9n muy pocos sin ha\u00adcerlo; s\u00f3lo el d\u00eda de la comuni\u00f3n general hubo 900 personas. Aqu\u00ed el P. Marcos cay\u00f3 enfermo de pulmon\u00eda el d\u00eda de San Silvestre, teniendo que quedarse con el Hermano V\u00edtores en Cedilla hasta el d\u00eda 7 de enero, en que pudo incorporarse al equipo en Santa Olalla, en donde la misi\u00f3n andaba ya por el cuarto d\u00eda. Como el P. Esteban expresase el d\u00eda de la apertura sus temores de que la gente, por estar muy ocupada, as\u00ed los grandes como los peque\u00ad\u00f1os, en la recogida de la aceituna no acudiesen a confesar, dis\u00adpusieron los patronos, de quien la cosa depend\u00eda, que los capa\u00adtaces dispusieran que fueran los que quisieran por grupos de 50, ma\u00f1ana y tarde, sin que por eso perdieran el jornal. Durante la funci\u00f3n de la noche hab\u00eda seis confesores, y por la calle patru\u00adllaba una ronda del Ayuntamiento para que todos pudieran asis\u00adtir sin temor, y preguntada la patrulla por el P. Marcos si hab\u00eda alguna novedad, respond\u00eda siempre que en la calle no <em>se <\/em>ve\u00eda ninguna persona ni m\u00e1s luces que en las casas donde hab\u00eda alg\u00fan enfermo. Hubo a lo largo de la misi\u00f3n 4.000 comuniones y en la general 2.000.<\/p>\n<p>Como unas dos mil personas quisieron acompa\u00f1arles hasta Chozas de Canales, por el camino los recogedores de aceitunas de\u00adjaban sus varales y los cavadores sus azadas en los campos, y se agregaban a la comitiva, hasta que se les interpuso el r\u00edo Gua\u00addarrama, que iba muy grueso por el temporal de lluvia, teniendo que detenerse para regresar entre l\u00e1grimas y vivas, y viendo como 50 hombres de a caballo y otros 50 hombres y mozos se met\u00edan r\u00edo adelante para ganar la otra orilla. Hasta hubo un muchacho de ocho a\u00f1os que, ech\u00e1ndose los pantalones al hombro, atraves\u00f3 el r\u00edo; mientras lo atravesaban, el caballo que montaba el P. Es\u00adteban tropez\u00f3 y cay\u00f3 y el jinete fue arrastrado por las aguas, tan pronto como lo vieron, dos j\u00f3venes corrieron r\u00edo abajo con el agua a medio cuerpo y lo sacaron antes que llegaran los de a caballo que acudieron en su ayuda. Tambi\u00e9n los 200 vecinos de Chozas de Canales se aprovecharon de la misi\u00f3n, a pesar de la fama de inmoral de que justamente gozaba; s\u00f3lo quedaron sin confe\u00adsar 30 personas. Las se\u00f1oras no pudieron ponerse de acuerdo pa\u00adra las conferencias de San Vicente, alegando las muchas ocupa\u00adciones; los caballeros s\u00ed se prestaron con entusiasmo, como en todos los dem\u00e1s pueblos. El pueblo en masa les acompa\u00f1\u00f3 entre c\u00e1nticos, vivas y l\u00e1grimas hasta Camarena, que sali\u00f3 tambi\u00e9n en masa a recibirlos. Hubo gran entusiasmo, confesaron todos y to\u00addos les acompa\u00f1aron a Noves, aumentando el gent\u00edo por las muchas gentes que se les fueron agregando por el camino, pro\u00adcedentes de Fuensalida y otros dos pueblos que ca\u00edan al norte del camino. Acud\u00edan a la misi\u00f3n mucha gente de estos tres pue\u00adblos y de Santa Cruz, Portillo, Las Sentas y del Carpio. Por ello, la concurrencia al confesionario fue tal que siempre que sal\u00edan de \u00e9l quedaban esperando 50 \u00f3 60 personas y no faltaron de Fuen\u00adsalida y de Santa Cruz quienes pasaron tres d\u00edas en la iglesia sin otra comida que un pedazo de pan para no perder el puesto. Aqu\u00ed ocurri\u00f3 que, cuando el P. Marcos hizo el examen de los ofi\u00adcios en su doctrina, el se\u00f1or Alcalde se dio por aludido y <em>se <\/em>alz\u00f3 en queja al Director, reg\u00e1ndole que dijera al doctrinero no bajara tan a los detalles; al d\u00eda siguiente, el P. Marcos pidi\u00f3 perd\u00f3n por si alguno se hab\u00eda agraviado de lo dicho en el d\u00eda anterior, razonando la conveniencia de bajar a los pormenores para que cada cual se enterase de sus obligaciones profesionales. La gente barrunt\u00f3 algo de la gesti\u00f3n del Alcalde y en poco estuvo que no lo apedreasen, y si no lo hicieron fue por la intervenci\u00f3n de los misioneros, que tambi\u00e9n pusieron paz entre las partidos y bande\u00adr\u00edas, quedando todo de tal manera tranquilo que \u00abcomo dec\u00edan despu\u00e9s no era conocido el pueblo\u00bb. Comulgaron 2.000 personas, sin contar das muchas que lo hicieron en los d\u00edas que les dieron de propina, despu\u00e9s del serm\u00f3n de clausura, para poder confesar a los que todav\u00eda no lo hab\u00edan podido hacer. Les ayud\u00f3 mucho un capell\u00e1n de Torrej\u00f3n, el cual de tal modo iba entusiasmando por el camino \u00abal inmenso gent\u00edo\u00bb, que acompa\u00f1aba a los misioneros a Gerindote, que, al entrar en este pueblo, dice el cronista, \u00abdes\u00adengancharon las mulas del coche en que \u00edbamos y, puestos ellos en <em>su <\/em>lugar, nos condujeron en un instante por medio de loda\u00adzales en triunfo a la iglesia. Como ten\u00edan un Cura muy bueno, se le distingu\u00eda en seguida por su fervor. La misi\u00f3n fue \u00abmuy fervorosa\u00bb, acudiendo tambi\u00e9n gentes de los pueblos vecinos, es\u00adpecialmente de Torrej\u00f3n de Ardoz, que est\u00e1 a media legua, a pesar de estar nevando.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Alcab\u00f3n \u00abhubo todos los d\u00edas gente forastera, es\u00adpecialmente los d\u00edas de Pascua, en que tuvieron que predicar en la plaza, y lo hubieran hecho en la procesi\u00f3n de clausura, si no lo hubiera impedido la lluvia, que empez\u00f3 a caer torrencialmente a la entrada, teniendo que retirarse m\u00e1s de la mitad de la gente por no tener cabida ya en la iglesia. Tambi\u00e9n se hubieron de en\u00adtretener dos d\u00edas m\u00e1s para atender a los retrasados, y fueron acompa\u00f1ados por todo el pueblo hasta Santa Olalla, y desde aqu\u00ed por un gran grupo de a caballo hasta Domingo P\u00e9rez, cuya mi\u00adsi\u00f3n fue gemela de las anteriores por el fervor, por el n\u00famero y m\u00e1s por las reconciliaciones hechas y por un teatro, de no muy buena ley, que se logr\u00f3 que fuera cerrado por su propio due\u00f1o, convencido por los misioneros del mucho mal que hac\u00eda, especial\u00admente, a la juventud. Tambi\u00e9n les acompa\u00f1\u00f3 todo el pueblo hasta el r\u00edo Alberche, y desde aqu\u00ed 100 de a caballo, que, vadeado el r\u00edo, los condujeron a Nombela. El P. Esteban con el Hermano V\u00edtores dejaron aqu\u00ed a sus compa\u00f1eros, saliendo hacia Arenas de San Pedro, siendo sustituidos por el P. Ram\u00f3n Sanz y el Her\u00admano Oliver, tomando la capitan\u00eda de esta misi\u00f3n, que fue la \u00faltima del curso, el P. Inocencio G\u00f3mez.<\/p>\n<p>La gente estaba en la recolecci\u00f3n y era poca la que acaso por ello acud\u00eda. El quinto d\u00eda, el P. Marcos, antes de empezar su doctrina, casi sin pensar mucho lo que dec\u00eda, pero evidentemente movido por Dios, les dijo que si no reaccionaban y acud\u00edan a la misi\u00f3n, la mano de Dios se dejar\u00eda sentir sobre ellos. Al d\u00eda si\u00adguiente, relataba el cronista, \u00abnosotros, que hab\u00edamos salido de paseo por ser d\u00eda de descanso, pudimos ver desde lo alto de la sierra que llaman del Berrocal, que dista como tres cuartos de legua, como a eso de las once de la ma\u00f1ana vino tal tormenta de piedra y granizo que pensaban se anegaba el pueblo. Que fuera caso prodigioso pareci\u00f3 a muchos, porque ello sucedi\u00f3 \u00fanicamen\u00adte en el pueblo, llen\u00e1ndose las casas de agua y granizo. Aterrada la gente con esto, y m\u00e1s al ver que nosotros hab\u00edamos salido, se dirigen al se\u00f1or Cura y al se\u00f1or Alcalde rog\u00e1ndoles con l\u00e1grimas que manden a buscarnos. Salieron, en efecto, 50 hombres, nos informan de lo ocurrido y nos ruegan, por amor de Dios, que nos dirijamos al pueblo, pues no hay quien los consuele, sobre todo 43, las mujeres. El se\u00f1or Alcalde y otros muchos se lamentaban de los sembrados ya maduros.<\/p>\n<p>\u2014No tengan cuidado, les dijo el P. Marcos, que el pedrisco no ha tocado los sembrados.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a vista del pueblo, nos hallamos con un gen\u00adt\u00edo, que gem\u00eda y lloraba y gritaba: \u00abBien dec\u00eda anoche el P. Mar\u00adcos que la mano del Se\u00f1or ven\u00eda sobre nosotros.\u00bb Y se abalanza\u00adban sobre nosotros sin aquietarse hasta que no nos besaban la mano o el balandr\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014No tengan ustedes cuidado, repiti\u00f3 el P. Marcos, porque el granizo s\u00f3lo ha tocado a aquella vi\u00f1a, y la se\u00f1al\u00f3 con la mano.<\/p>\n<p>\u00abYa tranquilizados as\u00ed, nos volvimos todos para el pueblo entre campanas. Este acontecimiento enfervoriz\u00f3 a la gente de tal suerte que despu\u00e9s acud\u00edan a las funciones no s\u00f3lo los del pueblo, sino los de los pueblos circunvecinos, tales como Pelahust\u00e1n, la Aldea, Es\u00adcalona y El Casar.\u00bb<\/p>\n<p>Las confesiones fueron much\u00edsimas y las comuniones m\u00e1s de todos aquellos pueblos, que no se cansaban de bendecir y aclamar a los misioneros.<\/p>\n<p>Est\u00e1 fue la \u00faltima de este curso de 1862; desde all\u00ed el P. G\u00f3\u00admez se dirigi\u00f3 a Arenas de San Pedro para misionar, sin duda, con el P. Esteban algunos pueblos de la regi\u00f3n, mientras que los PP. Sanz y Marcos y el Hermano Oliver se pusieron en camino para Madrid, a donde llegaron el 19 de junio, a las cuatro y me\u00addia de la ma\u00f1ana, cuando la Comunidad empezaba su oraci\u00f3n. Entre tanto, como preparaci\u00f3n para la fundaci\u00f3n de la Casa- Misi\u00f3n y de Ejercicios de Arenas de San Pedro, por orden de dos superiores de Madrid, el P. Esteban hab\u00eda avanzado desde Nom\u00adbela a la capital de la \u00abAndaluc\u00eda del norte\u00bb, que as\u00ed es llamado este importante pueblo de 1.500 vecinos, con objeto de dar all\u00ed una misi\u00f3n, que fuera pr\u00f3logo y paradigma de todas la que, an\u00addando el tiempo, se hab\u00edan de dar en la di\u00f3cesis de Avila. All\u00ed se reuni\u00f3 con los PP. R\u00edu e Isidro Elvira. Hab\u00eda en la villa por aquella \u00e9poca, como dice una cr\u00f3nica, un \u00abmedio cura y un cuar\u00adto\u00bb, es decir, un cura viejo y un fraile de los exclaustrados del 34, no menos viejo, que le ayudaba algo. No es de extra\u00f1ar que los de Arena, faltos, tanto tiempo hac\u00eda, de la divina palabra estuvieran muy hambrientos de ella. Esto y el fervor de los misioneros hizo que el concurso fuera extraordinario, no s\u00f3lo de los de Arenas, sino tambi\u00e9n de los pueblos cercanos. Dice la cr\u00f3nica que \u00abel d\u00eda de la comuni\u00f3n general fue un verdadero acontecimiento para la villa\u00bb. Todav\u00eda, no terminada la misi\u00f3n de Nombela, seg\u00fan hemos visto, el P. G\u00f3mez fue a ayudarles en la misi\u00f3n, que hubo de prolongarse, para poder recoger la inmensa cosecha que se les vino encima.<\/p>\n<p>De esta misi\u00f3n escrib\u00eda todo entusiasmado el bueno del se\u00ad\u00f1or Cura fundador, don Francisco Javier Moreno y Urbina, al P. Melchor Ig\u00fc\u00e9s con fecha del 24 de mayo de 1862:<\/p>\n<p>\u00abAyer, domingo por la tarde, se dio principio a la misi\u00f3n en esta parroquia, a da que asistieron, contando s\u00f3lo los de este pue\u00adblo, m\u00e1s de dos mil almas. Nos dio mucho gusto y espero que de d\u00eda en d\u00eda ser\u00e1 mucho m\u00e1s grande la concurrencia. Hemos dis\u00adpuesto sean en esta parroquia las misiones, porque en el santua\u00adrio no hubiera cabido la tercera parte de los que concurren y deber\u00e1n concurrir m\u00e1s y m\u00e1s cada d\u00eda.\u00bb \u00ab&#8230;Este Alcalde y yo, con el vecindario todo, estamos muy complacidos con los Padres y creo se va a sacar mucho provecho con sus santas misiones.\u00bb Terminadas \u00e9stas, el P. Esteban regres\u00f3 a Madrid y el P. G\u00f3mez se qued\u00f3 en aquella fundaci\u00f3n para, desde all\u00ed, dar impulso a las misiones por los pueblos de la di\u00f3cesis abulense.<\/p>\n<p><strong>Desde 1862 a 1868<\/strong><\/p>\n<p>Durante este sexenio encontramos en el \u00abBolet\u00edn del Arzobis\u00adpado de Toledo algunas huellas de las actividades apost\u00f3licas del P. Esteban. As\u00ed le vemos misionando, con los PP. Marcos y Nico\u00adl\u00e1s Arn\u00e1iz los pueblos de Fuensalida y Navahermosa, y, con los PP. Anastasio y Mesa y Miguel P\u00e9rez, los de Ciruelos, Fuentidue\u00f1a del Tajo, y acaso, Horche, Huecos y Portillo. En 1863 le vemos otra vez en Arenas de San Pedro. M\u00e1s tarde \u20141866\u2014 mision\u00f3 en Santa Cruz del Retamar, Valle de Huecas y Malpica, y en 1866, en Alc\u00e1zar de San Juan, Ballesteros, Biensentida, Quesada, Bo\u00adrrox, Cazorla, Pozo Alc\u00f3n, m\u00e1s Torrej\u00f3n de Velasco y Gri\u00f1\u00f3n, estos dos con el P. Arana.<\/p>\n<p><strong>Desde la Septembrina a la monarqu\u00eda de Sagunto<\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n del 68 le cost\u00f3 el trono a Isabel II y a los Re\u00adligiosos, salir de nuevo de sus conventos y expatriarse. Aunque el grueso de los PP. Pa\u00fales con su plana mayor \u2014Visitador y Con\u00adsejeros\u2014 y la menor \u2014novicios, estudiantes\u2014 hubieron de emi\u00adgrar, sin embargo, no fueron pocos los que, gracias a la peculiar secularidad del Instituto, pudieron camuflarse en varias provin\u00adcias. As\u00ed junto al Noviciado de las Hermanas de la Caridad, lo\u00adgraron instalarse y permanecer en una casita, los PP. Borja y Pla, en plan de Directores de las Hermanas de la Corte; el Padre Serrato intent\u00f3 quedarse en Arenas de San Pedro; pero el mon\u00adterilla local, reforzado por la autoridad del Poncio de Avila, le oblig\u00f3 a extra\u00f1arse; pero pudo refugiarse en Haro; el P. Faus\u00adtino D\u00edez intent\u00f3 quedarse en Badajoz, pero sus autoridades le obligaron a huir por Portugal y a buscar refugio en el santuario de los Milagros (Orense), donde se le reuni\u00f3 el P. Marcos, reco\u00adrriendo desde all\u00ed toda Galicia en plan de misioneros; los PP. Es\u00adteban y Marcelino del R\u00edo se refugiaron en Valencia, cerca del Hospital Provincial, y desde all\u00ed dirig\u00edan a las Hijas de la Cari\u00addad, de la regi\u00f3n, y ayudaban a los Curas en sus parroquias; por medio de ellos el futuro Obispo de Sig\u00fcenza, Mons. Salazar, Rec\u00adtor del Seminario de San Vicente Ferrer, conoci\u00f3 a los Pa\u00fales y sus obras misioneras y formadoras del Clero, &#8216;llam\u00e1ndolos a su Seminario, cuando Mart\u00ednez Campos puso fin a la Rep\u00fablica, y \u00e9l pudo ser nombrado para ocupar la sede seguntina. Algunos otros quedaron en Granada y alguna otra ciudad del mediod\u00eda. Cada cual, solo o en equipo disminuido, trabajaba como pod\u00eda en mantener a flote la vida cristiana en aquella batalla que daban a la Religi\u00f3n la incredulidad, violenta de los. Gobiernos unas ve\u00adces, o la meliflua y untuosa propaganda de los intelectuales krau\u00adsistas, otras cuando no la desmelenada y zafia de los clubs pro\u00adgresistas y mas\u00f3nicos. A veces <em>se <\/em>reun\u00edan en equipos conjunta\u00addos para acciones apost\u00f3licas de gran envergadura, aunque espo\u00adr\u00e1dicas, de que se hacen eco estas l\u00edneas del P. Faustino D\u00edez en el cuaderno manuscrito que \u00a1lleva por t\u00edtulo: Relaciones de las Misiones de la Provincia de Espa\u00f1a \u20141877-1878. En su p\u00e1gina 5 escribe: \u00abNo por haber sido dispersa la Provincia de Espa\u00f1a con la Revoluci\u00f3n, quedaron suspendidos los trabajos propios de nues\u00adtra santa vocaci\u00f3n, pues si es cierto que fueron disueltas las casas de Madrid, Badajoz, \u00c1vila, Barcelona y Teruel, con todo, se le\u00advant\u00f3 la de los Milagros en Galicia, se fund\u00f3 un Colegio en Bur\u00adgos, se estableci\u00f3 una residencia en Haro, otra en Barcelona, y varios individuos recorr\u00edan sin interrupci\u00f3n Espa\u00f1a, ya dando Ejercicios a las Hijas de la Caridad, ya misiones a los pueblos que las ped\u00edan.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 maravillas podr\u00edan contarse de las misiones de San Fernando y del Puerto de Santa Mar\u00eda!&#8230; \u00bfQui\u00e9n tendr\u00eda pala\u00adbras para referir las misiones de \u00dabeda, Ja\u00e9n, y, sobre todo la de la Catedral de Granada y los ejercicios a todo su Clero, pre\u00adsidido por su Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. Bienvenido Monz\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 dir\u00edamos de las misiones de Zamora, de los ejercicios al Clero de Plasencia y de la misi\u00f3n tan admirable de M\u00e1laga? \u00bfNi qui\u00e9n ser\u00e1 capaz de enumerar los: trabajos apost\u00f3licos realizados en las di\u00f3cesis de Salamanca, \u00c1vila, Sig\u00fcenza y tantas otras que ni es f\u00e1cil enumerar?\u00bb.<\/p>\n<p>Es de presumir que en varias de estas grandes misiones to\u00admaron parte los dos de Valencia, PP. Esteban y del R\u00edo, que eran dos buenos peones.<\/p>\n<p><strong>Diez a\u00f1os llenos<\/strong><\/p>\n<p>Con un amplio margen de respiro despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica, el P. Esteban se meti\u00f3 de nuevo por los campos mi\u00adsionales de Madrid y de Toledo, ya recorridos por \u00e9l a\u00f1os atr\u00e1s durante diez a\u00f1os. Pasados otros ocho, los encontr\u00f3 llenos de las malas hierbas, que se llaman ignorancia, matrimonio civil, indiferencia religiosa, y desarreglo de costumbres, que hablan arre! gado y crecido al socaire de la revoluci\u00f3n progresista y mas\u00f3nica del 68. Esta tercera etapa dur\u00f3 otros diez a\u00f1os \u20141776-1886. En la primera etapa le toc\u00f3 a \u00e9l ser disc\u00edpulo de los Padres D\u00edez y Estany y compa\u00f1ero de los PP. Inocencio G\u00f3mez, Mar\u00adcelino del R\u00edo y Faustino Marcos; pero en \u00e9sta es el aut\u00e9ntico for\u00adjador y maestro de las nuevas generaciones de misioneros, los cua\u00adles, convertidos, a su vez, en maestros, llevaron su esp\u00edritu y maestr\u00eda por tierras de Castilla, Extremadura y Arag\u00f3n. Y como gran parte de estas campa\u00f1as se relatan en las biograf\u00edas, que haremos a sus principales disc\u00edpulos, s\u00f3lo diremos aqu\u00ed que en su conjunto todas ellas <em>se <\/em>planearon y desarrollaron bajo su direcci\u00f3n. Fueron diez a\u00f1os llenos de tareas apost\u00f3licas y en ma\u00adgisterio eficaz.<\/p>\n<p><strong>Ambiente misionero en la Casa Central<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00f3lo misionaban el P. Esteban y su equipo los pueblos de los campos, sino a la misma Casa Central, desde el Visitador hasta el \u00faltimo novicio. V\u00e9ase c\u00f3mo un cronista contempor\u00e1neo (Ana\u00adles IX, p. 20) nos describe el ambiente que ellos creaban: \u00abTodos los a\u00f1os misionaban una docena de pueblos de Toledo, en estilo claro, sencillo y propio, deteni\u00e9ndose en ellos lo suficiente para que pudieran instruirse y renovarse, sin exigir ni aceptar retri\u00adbuci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>\u00abCon el Hermano del R\u00edo llevaban vida de Comunidad am\u00adbulante, practicando los ejercicios de piedad, ayudando, estudian\u00addo, rezando el oficio del d\u00eda, y fuera de la comunicaci\u00f3n nece\u00adsaria con los fieles para la salvaci\u00f3n de sus almas, guardando retiro y silencio.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEste esp\u00edritu, atractivo, laboriosidad y doctrina\u00bb eran causa de que los pueblos los mirasen, especialmente al P. Esteban, como \u00abhombres extraordinarios\u00bb y guardasen memoria de ellos duran\u00adte largos a\u00f1os. (Anales, t. IX. p. 293).<\/p>\n<p><strong>Una escuela de Pastoral<\/strong><\/p>\n<p>\u00abNo es f\u00e1cil explicar cu\u00e1nto contribuyen a la formaci\u00f3n de la \u00abfamilia menuda\u00bb y de la \u00abfamilia estudiosa\u00bb \u2014l\u00e9ase semina\u00adristas y estudiantes\u2014 la salida, el recuerdo, las noticias, las car\u00adtas, las relaciones, la vuelta y la presencia de nuestros misio\u00adneros. Cuando los j\u00f3venes recorren con sus pensamientos sus via\u00adjes con todas sus peripecias, sus encuentros con algunos presu\u00admidos sabidillos, el recibimiento que les dispensan los pueblos, su pobre alojamiento, el ejercicio de las tres funciones, los bue\u00adnos servicios del Hermano, la asistencia a la misi\u00f3n, las con\u00adversaciones p\u00fablicas, el entusiasmo del pueblo, el n\u00famero de co\u00admuniones, etc., etc. \u00bfNo puede preludiarse que los vivos ejemplos que ahora contemplan les servir\u00e1n m\u00e1s adelante de aliciente y direcci\u00f3n? En estos cuadros vivos, a tenor de la conducta de nuestros misioneros, ven mediar los actos de obediencia, man\u00adsedumbre, pobreza, oraci\u00f3n, sencillez, celo infatigable, mortifica\u00adci\u00f3n, humildad, y, en resumen, de todas las virtudes de nuestro estado, con lo que no pueden por menos de entra\u00f1\u00e1rseles el convencimiento de la necesidad de revestirse de ellas, durante el tiempo de su formaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Dir\u00edase que toda la Comunidad, desde el Visitador hasta el \u00faltimo Hermano coadjutor, giraba en torno de este ministerio primordial de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es curioso el alborozo y entusiasmo con que toda ella celebra\u00adba el regreso de los misioneros de su campa\u00f1a apost\u00f3lica. Ni un general romano era recibido as\u00ed en su triunfo. Emociona leer este p\u00e1rrafo de un cronista \u2014P. Masferrer\u2014 que presenci\u00f3 este acto durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os:<\/p>\n<p>\u00abLa escena que todos los a\u00f1os ocurre entre nosotros al ter\u00adminar el curso de misiones es indescriptible. Corre la voz en re\u00adcreo de que ma\u00f1ana, a media ma\u00f1ana, llegan los misioneros. La gente respira y se alboroza ante la noticia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Bendito sea Dios!, dicen unos: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bueno!, qu\u00e9 bueno, dicen otros\u00bb, mientras, de gusto, otros se frotan las manos, como si por las puertas se nos fuera a entrar la felicidad. Todos es\u00adt\u00e1bamos a la expectativa. Al d\u00eda siguiente, a las diez se oye to\u00adcar la campana, luego se toca a vuelo y, por fin, a rebato. &#8211;\u00abLos misioneros!\u00bb, dicen unos levant\u00e1ndose; \u00ab\u00a1ya est\u00e1n aqu\u00ed!\u00bb, gritan otros; y todos se echan a andar a buen paso: Estudiantes, Pro\u00adfesores, Directores, Novicios. De arriba, de abajo, de todos lados se dirigen llenos de un santo frenes\u00ed, pero sin alboroto, a la sala de los Sacerdotes, donde se re\u00fanen los Superiores, los oficiales y los ancianos con toda la turba de Estudiantes, Seminaristas, Hermanos, y hasta alg\u00fan Postulante, vestido con su blusa azul, sonriente asoma su cabeza.<\/p>\n<p>\u00abLa sonrisa asoma tambi\u00e9n en los semblantes de todos refle\u00adj\u00e1ndose en las palabras de unos y de otros su benevolencia, su afecto y su satisfacci\u00f3n para con los misioneros. Estos, vi\u00e9ndose rodeados de los Superiores y hermanos, no caben en s\u00ed de con\u00adtento y satisfacci\u00f3n dir\u00edgense muchos saludos, se dan el abrazo de caridad, comunican las noticias del viaje, y distribuy\u00e9ndose en varios grupos, los misioneros con sencillez y franqueza de her\u00admanos, van hablando sobre los felices o medianos resultados de las misiones, de los malos caminos, de los lances graciosos&#8230;, hasta que llegan los hermanos zapateros, que hab\u00edan tirado sus leznas y zapatos, de las prisas, los cuales les saludan con festivo semblante y les preguntan por el estado de sus zapatos. Por fin el hermano Sacrist\u00e1n, hecho el fraternal saludo, les pregunta si han de decir misa\u00bb. Y, agrega el cronista todo emocionado:<\/p>\n<p>\u00abA uno, que lo presencia todo y que observa tanta animaci\u00f3n y amor, se le viene naturalmente aquello del profeta: \u00a1\u00bbQu\u00e9 her\u00admosas aparecen sobre los montes las huellas de los que van por esos mundos anunciando la paz, pregonando los bienes de la Re\u00adligi\u00f3n, procurando la Salvaci\u00f3n de las almas, la gloria de Dios y extendiendo su reino sobre los pueblos!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Sus \u00faltimos resplandores<\/strong><\/p>\n<p>En 1886 el P. Esteban, cargado de a\u00f1os y exhausto de traba\u00adjos, cede su batuta al P. Arana, el m\u00e1s espiritual de sus disc\u00edpu\u00adlos, y se retira a su celda de la Casa Central, no para sestear, sino para seguir edificando a la Provincia, especialmente, a las generaciones j\u00f3venes \u2014novicios y estudiantes&#8211; y para seguir tra\u00adbajando en los ejercicios a los Sacerdotes y Hermanas, trabajos m\u00e1s conformes con su edad. As\u00ed es como su nombre aparece do\u00adcenas de veces en el libro de los ejercicios a los Sacerdotes, a los ordenandos y a los muchos seglares de toda condici\u00f3n y clase, como por aquella \u00e9poca acud\u00edan a nuestra Casa Central de la Misi\u00f3n de Espa\u00f1a a reordenar su vida y ponerla a tono con las exigencias del Evangelio.<\/p>\n<p>Y all\u00ed era de ver al P. Esteban iluminando las conciencias con sus pl\u00e1ticas y consejos y con los ejemplos de su vida. Y as\u00ed hasta que el 23 de julio de 1899, despu\u00e9s de una laboriosa en\u00adfermedad, toda ella entretejida con actos de paciencia y de amor de Dios, le entreg\u00f3 su alma, a los 78 a\u00f1os de edad y 45 de voca\u00adci\u00f3n. Muy hermosa debi\u00f3 de ser la fiesta que hubo aquel d\u00eda en el cielo, cuando tantos millares de almas, que por \u00e9l se salvaron en sus 40 a\u00f1os de vida apost\u00f3lica, le salieran al encuentro, acau\u00addilladas por los PP. Berrueta, Arana, Bonafonte y Azpilicueta, que habiendo sido sus compa\u00f1eros de armas en las misiones de la tierra, le hab\u00edan precedido en la Misi\u00f3n del Cielo. De seguro que entonces comprob\u00f3 lo que ya en la Tierra hab\u00eda presentido, que vale la pena de gastar y quemar toda su vida en la divina empresa de colaborar con Cristo en la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este fue el P. 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