{"id":113941,"date":"2025-04-21T08:28:05","date_gmt":"2025-04-21T06:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2012\/10\/20\/exigencias-sociales-de-la-participacion-y-adoracion-de-la-eucaristia-2\/"},"modified":"2024-08-22T19:39:24","modified_gmt":"2024-08-22T17:39:24","slug":"caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/","title":{"rendered":"Caridad y evangelizaci\u00f3n: dos urgencias que se entrecruzan"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>En el marco de esta XX Semana de Estudios Vicencianos centrada en el tema de la Caridad, vamos a abordar un aspecto sencillo y complicado a la vez: el aspecto titulado \u00abCaridad y Evangelizaci\u00f3n\u00bb. Es sencillo de tratar porque bastar\u00eda tan s\u00f3lo un instante para recordar que estamos ante las dos palabras clave de nuestra fe cristiana. La palabra <em>\u00abcaridad\u00bb <\/em>o \u00abamor\u00bb es la palabra que define la realidad misma de Dios (1 Jn 4, 8), la palabra que resume toda su voluntad sobre el hombre (Jn 13, 34) y la palabra decisiva para determinar nuestro destino ante El seg\u00fan aquella feliz expresi\u00f3n acu\u00f1ada por san Juan de la Cruz e inspirada en el cap\u00edtulo 25 de san Mateo: \u00abal atardecer de la vida te examinar\u00e1n del amor\u00bb<span id='easy-footnote-1-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-1-113941' title='Dichos de luz y amor, 57. &lt;em&gt;Obras de san Juan de la Cruz. &lt;\/em&gt;Apostolado de la Prensa, Madrid 1948 (5.\u00aa edici\u00f3n).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. La palabra <em>evangelizaci\u00f3n, <\/em>por su parte, es la que resume la misi\u00f3n de Jes\u00fas entre los hombres (Lc 4, 18), la que justifica la realidad misma de la Iglesia (Mt 28, 19) y la que define nuestra vocaci\u00f3n y nuestro carisma vicenciano. No har\u00edan falta, por lo tanto, m\u00e1s ideas sobre el tema; bastar\u00eda tan s\u00f3lo con que cada uno pensara desde su propia experiencia en las implicaciones que lo ya enunciado comporta.<\/p>\n<p>Pero es un tema al mismo tiempo muy complicado. Porque es compleja y misteriosa la realidad de Dios-Trinidad; porque se presta a mil interpretaciones la concreci\u00f3n del amor o de la evangelizaci\u00f3n; porque somos hijos de una Historia que ha vivido de modo muy diverso tanto la caridad como la misi\u00f3n entre los hombres. Ser\u00eda suficiente, en suma, con echar un vistazo a la cantidad de art\u00edculos y de libros que se refieren al tema para darse cuenta de la dificultad que entra\u00f1a.<\/p>\n<p>Toda esta dificultad para hablar de la caridad y la evangelizaci\u00f3n queda, no obstante, superada cuando se acude al lenguaje de los he\u00adchos. \u00abLas palabras convencen, se suele decir, pero los ejemplos arrastran\u00bb. \u00a1Y cu\u00e1ntos son en la historia de la Iglesia los testimonios que refuerzan este aserto! Pensad, y es un simple detalle, en lo que sucedi\u00f3 en 1206 cuando la herej\u00eda de los c\u00e1taros se extend\u00eda por el sureste de Francia. Tres a\u00f1os llevaban los legados del Papa intentando convencer a sus contrarios; y, sin embargo, eran cada vez m\u00e1s los adeptos a la nueva doctrina. El can\u00f3nigo de Osma, Domingo de Guz\u00adm\u00e1n, llega entonces a la regi\u00f3n y comprueba la diferencia tan grande que existe entre la austeridad de los herejes y las ostentaci\u00f3n de los enviados papales. \u00abHab\u00e9is venido, les dice a los legados, buscando prestigio y confiando en vuestros poderes, conminando sanciones y procurando la complicidad de los poderosos&#8230; As\u00ed dej\u00e1is a los c\u00e1taros la verdad y la eficacia del puro Evangelio. Abandonad vuestro cortejo e id con los pies descalzos al encuentro del pueblo\u00bb<span id='easy-footnote-2-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-2-113941' title='P. Christophe, &lt;em&gt;Para leer la historia de la pobreza, &lt;\/em&gt;Ed. Verbo Divino, Estella 1989, pp. 81-82'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Consecuente con estas palabras, el propio Domingo y otros com\u00adpa\u00f1eros recorren el pa\u00eds misionando desde la pobreza y hasta la men\u00addicidad. Y se invierte a partir de ese momento la suerte de la Iglesia. Queda as\u00ed claro en adelante que el anuncio del Evangelio tiene que fundarse no en la ostentaci\u00f3n ni en el poder terreno, sino en la imitaci\u00f3n de Cristo y de los ap\u00f3stoles, en el desprendimiento y en la caridad.<\/p>\n<p>Es, por otra parte, esta constataci\u00f3n una evidencia que f\u00e1cilmente se deduce de los textos de la Escritura, sobre todo del Nuevo Testa\u00admento. Ya la salvaci\u00f3n de Cristo entra en la Historia como caridad, como testimonio del amor de Dios a los hombres. Es significativa a este respecto la situaci\u00f3n que provocan los enviados de Juan cuando preguntan a Jes\u00fas si es \u00e9l el Mes\u00edas o han de esperar a otro. Sab\u00e9is muy bien la respuesta. Jes\u00fas no elabora un discurso. Jes\u00fas deja hablar a los signos: \u00abCur\u00f3 a muchos\u00bb, afirma san Lucas. Y, al final, dijo a los enviados: \u00abId a contarle a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00eddo: Los ciegos ven, los cojos andan&#8230; a los pobres se les anuncia la Buena Noticia\u00bb. (Lc 7, 1 8 -22).<\/p>\n<p>Los pobres, como vemos, eran evangelizados por la caridad; por un amor que los liberaba, y los sanaba y los llenaba de gozo. Podr\u00edamos afirmar probablemente que el aut\u00e9ntico milagro de Jes\u00fas no era cu\u00adrarlos, sanarlos o rescatarlos; sino acogerlos, integrarlos en su co\u00admunidad, devolverles la dignidad, hacerles tomar conciencia de su ser hombres. A lo mejor segu\u00edan despu\u00e9s con la enfermedad, con el dolor o con la tara, pero esas cosas ya no eran una carga. La enfermedad ya no se percib\u00eda como un estigma ni el dolor como un sufrimiento, sino que ambos, enfermedad y dolor, se viv\u00edan como un signo de que Dios se hab\u00eda fijado en ellos y los estaba amando. De ah\u00ed que la caridad de Cristo era de verdad para los pobres Evangelio, es decir, Buena Noticia que redime y que alegra.<\/p>\n<p>Fiel a ese proceder de Jes\u00fas, _a primitiva comunidad cristiana har\u00e1 tambi\u00e9n de la caridad el signo inequ\u00edvoco de la fe. El ideal para aquellos pnmeros cristianos no era el desprendimiento, la Ley o el Culto, sino el amor fraterno (Act 2, 44; 4, 32-37); de manera que el testimonio directo de los Ap\u00f3stoles se ve\u00eda confirmado por el testimonio indirecto, pero decisivo de la comunidad. Aqu\u00e9llos anunciaban el acontecimiento transcendental para la vida humana: la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. La comunidad mostraba lo que ese acontecimiento significa para la vida cotidiana: comuni\u00f3n. Se percibe de ese modo que si lo nuclear del cristianismo no es una doctrina sino un acontecimiento, evangelizar no es cuesti\u00f3n s\u00f3lo de palabras sino de acciones ; y son \u00e9stas las que hacen a los paganos admirar a la comunidad y abrirse a la fe.<\/p>\n<p>Algo semejante ha ocurrido despu\u00e9s a lo largo de toda la Historia de la Iglesia. Tanto en los momentos de crisis como en los de bonanza, los mejores testimonios cristianos han venido no de la mano de los doctores, de las solemnidades o de los Concilios, sino del coraz\u00f3n generoso de la caridad. En los primeros siglos es en buena medida la ense\u00f1anza de los Santos Padres la que mantiene viva esa caridad cristiana que atrae a la fe a pueblos enteros. As\u00ed, el propio Juliano el Ap\u00f3stata se ver\u00e1 forzado a reconocer que el cristianismo \u00abse difundi\u00f3 sobre todo por su humanidad respecto de los extranjeros\u00bb, es decir, por la caridad<span id='easy-footnote-3-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-3-113941' title='Testimonio recogido por Gonz\u00e1lez Carvajal en Iglesia Viva 156 (1991) 561.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Posteriormente, ya en el siglo XIII, ser\u00e1 la acci\u00f3n de los mendicantes, como hemos indicado, la que contribuir\u00e1 a tapar el foso que se estaba abriendo entre una Iglesia preocupada por la or\u00adtodoxia y unos pobres que se compromet\u00edan con los herejes.<\/p>\n<p>El ulterior endurecimiento de la vida de los pobres a partir de la Edad Moderna atizar\u00e1 la imaginaci\u00f3n de tantos fundadores que mul\u00adtiplican la acci\u00f3n de la caridad en los m\u00e1s diversos frentes: hospitales, delincuentes, prostitutas, ense\u00f1anza, marginados&#8230; Apenas hay desde entonces rinc\u00f3n social que pueda sustraerse al ejercicio de una caridad que se piensa como rasgo del seguimiento de Cristo y signo de la realizaci\u00f3n de su Evangelio. La aparici\u00f3n en el siglo XIX del catoli\u00adcismo social (Ozanam), as\u00ed como la opci\u00f3n por los pobres que la Iglesia ha proclamado a ra\u00edz del Concilio han hecho ahora de la caridad motor principal del af\u00e1n evangelizador que se quiere impulsar<span id='easy-footnote-4-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-4-113941' title='En orden a comprender el papel de la caridad en la historia de la iglesia es interesante el libro de Paul Christophe anteriormente citado, as\u00ed como el art\u00edculo &lt;em&gt;Formas hist\u00f3ricas de&amp;#8217; la caridad &lt;\/em&gt;de Gonz\u00e1lez Carvajal en Iglesia Viva 156 (1991).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Dentro de ese movimiento eclesial en favor de los pobres, es forzoso destacar la figura de <em>san Vicente; <\/em>y ello no porque sea nuestro fundador, sino porque fue en su tiempo y ha seguido siendo en los siglos posteriores el \u00abap\u00f3stol de la caridad\u00bb. No es cuesti\u00f3n en este momento de rese\u00f1ar su vida. No es cuesti\u00f3n tampoco de referir todo lo que \u00e9l hizo en favor de los pobres, desde las grandes fundaciones que le han sobrevivido en el tiempo (Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n e Hijas de la Caridad) hasta la multitud de servicios que \u00e9l quiso procurar en su ministerio: Ejercicios a unos 14.000 ordenandos, cerca de un millar de misiones, casi 10.000 ni\u00f1os arrancados a una muerte segura, cientos de miles de pobres socorridos por su amor en Par\u00eds o en las Provincias devastadas<span id='easy-footnote-5-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-5-113941' title='A. Dodin, &lt;em&gt;San Vicente de Pa\u00fal y la caridad, &lt;\/em&gt;Ed. CEME, Salamanca 1977, pp. 30-60.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Es cuesti\u00f3n, m\u00e1s bien, de resaltar c\u00f3mo es curioso que las dos palabras que enuncian nuestro tema son precisa\u00admente las que aparecen en el frontispicio de sus dos obras principales: \u00abla caridad de Cristo nos apremia\u00bb, dice el lema de las Hijas de la Caridad. \u00abMe ha enviado a evangelizar a los pobres\u00bb, podemos leer en el de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>No es una casualidad esta coincidencia. Es, por el contrario, el fruto de la experiencia espiritual de Vicente de Pa\u00fal. Su visi\u00f3n teol\u00f3gica, aprendida de sus maestros B\u00e9rulle y Francisco de Sales, es netamente cristol\u00f3gica. Todo en su vida hace referencia a la persona de Jesucristo como modelo a imitar: \u00abhacer lo que Cristo hac\u00eda\u00bb, es una frase que continuamente se repite en sus escritos. Su constante mirada al Evangelio para descubrir el obrar y el ser de Jes\u00fas le lleva a contemplar al Cristo que unas veces se recoge en oraci\u00f3n y otras se abre al mundo con su Palabra; se emociona tambi\u00e9n en ocasiones ante un Cristo manso y obediente y le entusiasma otras un Cristo que act\u00faa y hace milagros; le traspasa la imagen de un Cristo pobre y le admira la sabidur\u00eda de un Cristo sagaz. Pero el Cristo que apasionadamente lo atrae y apasiona\u00addamente lo posee es el Cristo que evangeliza, el Cristo que le ense\u00f1a desde los pobres a leer el Evangelio.<\/p>\n<p>Arraigada esta visi\u00f3n vicenciana en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, san Vicente admira una vez tras otra la humildad y el amor del Hijo de Dios que se ha hecho pobre para evangelizar a los pobres<span id='easy-footnote-6-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-6-113941' title='\u00abCuando vino a este mundo (Jesucristo) escogi\u00f3 como principal tarea la de asisitir y cuidar a los pobres&amp;#8230; Y si se pregunta a nuestro Se\u00f1or; \u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que has venido a hacer en la Tierra? \u2014A asistir a los pobres. \u2014\u00bfA .algo m\u00e1s? \u2014A asisitir a los pobres&amp;#8230;\u00bb XI\/3, 33-34.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. De ah\u00ed que sean ese amor de Cristo y esa misi\u00f3n las que marquen su carisma y sus obras. Si caridad y evangelizaci\u00f3n son para nuestro santo los ejes ver\u00adtebradores de la vida de Cristo, caridad y evangelizaci\u00f3n ser\u00e1n tambi\u00e9n los ejes vertebradores de sus fundaciones. La caridad lleva a la misi\u00f3n y la misi\u00f3n se nutre de la caridad. Ambas son inseparables. Por eso tendr\u00e1 tanto empe\u00f1o san Vicente en recordar a los misioneros y a las Hijas de la Caridad que su misi\u00f3n es la misma del Hijo de Dios. Que Jes\u00fas les llama a amar y a evangelizar. Que no pueden, por lo tanto, tomar las unas como tarea exclusiva la caridad y los otros la evangeli\u00adzaci\u00f3n. Ambas Compa\u00f1\u00edas se han de dedicar m\u00e1s bien a uno y otro aspecto, aun cuando cada una de ellas tenga un campo preferente. En carta a Jacques de la Fosse llega incluso nuestro santo a presentar como complementarias la actividad de misioneros y hermanas<span id='easy-footnote-7-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-7-113941' title='Carta de 7 de febrero de 1660, VIII, 227.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>, mostrando as\u00ed una vez m\u00e1s que caridad y evangelizaci\u00f3n son para nuestro fundador las dos funciones de una misma tarea: continuar en el mundo la misi\u00f3n del Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Corremos el peligro a menudo, cuando detenemos la mirada en momentos felices de nuestra historia o cuando nos recreamos en las certeras intuiciones de nuestro fundador, de conformamos con esas manifestaciones y considerarlas como aportaci\u00f3n suficiente de nuestro esp\u00edritu a la obra de la Iglesia. Los aciertos de los otros, sin embargo, aunque podamos considerarlos como propios, no nos liberan de nuestra propia responsabilidad. Al contrario, la atizan. De no hacerlo as\u00ed, nos podr\u00e1 pasar a nosotros como a aquel c\u00e9lebre fanfarr\u00f3n de la f\u00e1bula de Esopo, que cuando presum\u00eda de haber logrado en Rodas un salto inigualable y se lamentaba de no tener un testigo que pudiera confirmar lo que dec\u00eda, oy\u00f3 que uno de los presentes le replicaba: \u00abNo hacen falta testigos. \u00a1Aqu\u00ed en Rodas, salta aqu\u00ed!\u00bb<span id='easy-footnote-8-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-8-113941' title='An\u00e9cdota tomada del libro de Gonz\u00e1lez Carvajal, &lt;em&gt;Con los pobres contra la pobreza, &lt;\/em&gt;Ed. paulinas, Madrid 1991, p. 181.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Tampoco a nosotros tendr\u00eda que hacemos falta testigos. Desde la herencia de san Vicente y la actual sensibilidad evangelizadora tenemos impulso sobrado para intentar el salto, para vivir de nuevo con el frescor de la primera vez el carisma vicenciano de la caridad y la evangelizaci\u00f3n. Carisma vicenciano que hoy la Iglesia ha puesto de actualidad y est\u00e1 impulsando como tarea de todo creyente. Si es verdad que en otro tiempo se insisti\u00f3 en el lugar destacado de la palabra dentro de la misi\u00f3n evangelizadora, y quiz\u00e1 entonces nuestro carisma no fue tan relevante, hoy es indudable que el anuncio del Evangelio ha de ir acompa\u00f1ado de signos de liberaci\u00f3n, de pobreza, de comuni\u00f3n, de caridad fraterna. En este sentido, la tradici\u00f3n vicenciana es rica en testimonios y en vida. \u00a1Cuidemos de no perder nuestra identidad! Habr\u00e1 cristianismo en el mundo en la medida en que los pobres sean evan\u00adgelizados. A esa labor de evangelizaci\u00f3n de los pobres estamos es\u00adpecialmente llamados todos nosotros mediante el ejercicio de la ca\u00adridad, mediante el compromiso con los m\u00e1s necesitados. \u00abSomos los sacerdotes de los pobres, dec\u00eda san Vicente, Dios nos ha escogido para ellos; ese es nuestro capital, el resto es accesorio\u00bb. \u00abVosotras, les repet\u00eda a las hermanas, ten\u00e9is que servir a los pobres enfermos de pastores, de padres y de madres, procur\u00e1ndoles para el alma y para el cuerpo todo el bien que pod\u00e1is\u00bb (IX\/2, p\u00e1g. 741).<\/p>\n<p>No podemos olvidar, antes de seguir adelante, que si es constante en la historia del mundo el clamor de los pobres y la misericordia de Dios, hoy ese clamor y esa misericordia adquieren una dimensi\u00f3n universal. Porque no hay problema humano que se pueda aislar lo\u00adcalmente como no hay sector de la vida que se pueda sustraer a la ternura de Dios. La caridad aparece, por eso, como una urgencia necesaria en un mundo insolidario. Y la evangelizaci\u00f3n se presenta como una urgencia necesaria de una Iglesia que quiere ser solidaria. Analizar ambos aspectos, caridad y evangelizaci\u00f3n, as\u00ed como concretar su contenido conjunto, ser\u00e1 nuestra labor a partir de ahora.<\/p>\n<h2>I. Caridad: la urgencia de un mundo insolidario<\/h2>\n<h3><em>La palabra \u00abcaridad\u00bb en entredicho<\/em><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/Hijas-de-la-Caridad-4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-129471\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/Hijas-de-la-Caridad-4-300x199.jpg?resize=300%2C199\" alt=\"Hijas-de-la-Caridad-4\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/a>Hab\u00e9is tenido ya ocasi\u00f3n de profundizar en el significado denso de la caridad tanto en la tradici\u00f3n b\u00edblica como en la teol\u00f3gica. Co\u00adnoc\u00e9is c\u00f3mo el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo hunde sus ra\u00edces en las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento (Lev 19, 15-18); aunque es en el Nuevo Testamento con la aportaci\u00f3n de Jes\u00fas donde ese precepto adquiere una luz nueva y definitiva. Ya en los Sin\u00f3pticos, el amor al pr\u00f3jimo constituye la quintaesencia de la conversi\u00f3n del hombre ante la alegre noticia del Mes\u00edas. Y no carece de importancia el que la regla de oro (\u00abLo que quer\u00e1is que hicieran por vosotros, hacedlo vosotros por ellos\u00bb, Mt 7, 12; Lc 6. 31) presente el amor como tarea. Se trata de un amor operativo y no s\u00f3lo de un sentimiento. Y se trata de un mandamiento, de una frase que expresa la voluntad de Dios; por lo que en este caso la instancia religiosa, en lugar de alejamos de los dem\u00e1s, nos remite a ellos. Acoger a Dios implica acoger al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Esto, que es algo central en el planteamiento cristiano, es profun\u00addamente pensado en los escritos de Pablo y Juan. Y eso que es algo central en el planteamiento cristiano despu\u00e9s en la Historia ha sido sintetizado en la palabra \u00abcaridad\u00bb, palabra que tantos sentimientos de bondad y tantas obras de misericordia ha suscitado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Hoy, sin embargo, esa palabra se ha degradado. Como afirma Monse\u00f1or Echarren, \u00abcuando en un momento determinado algunos proclaman <em>\u00abMenos caridad y m\u00e1s justicia\u00bb <\/em>ello significa que la caridad ha sido estereotipada en formas que ya no significan ni suponen un verdadero amor; ello entra\u00f1a la afirmaci\u00f3n terminante de que, social\u00admente hablando, la caridad ha perdido su virtualidad de ser amor y, en consecuencia, ya no es caridad. O dicho de otra manera, ello entra\u00f1a que las expresiones de la caridad han perdido su referencia necesaria al amor de Dios, al amor de Jes\u00fas, hasta convertirse en una especie de caricatura de lo que debe ser el centro fundamental de nuestro vivir cristiano; amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos\u00bb<span id='easy-footnote-9-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-9-113941' title='Monse\u00f1or Echarren, &lt;em&gt;Caridad y Justicia, &lt;\/em&gt;en Corintios XIII, 33 (1985) 53-54.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En otras palabras, cuando la palabra \u00abcaridad\u00bb evoca \u00fanicamente idea de beneficencia o ayuda al que sufre, una actitud de benevolencia y compasi\u00f3n ligada a una pr\u00e1ctica religiosa de clases medias deci\u00admon\u00f3nicas, no puede extra\u00f1arnos que deje de ser significativa hasta el punto de que podamos leer en la revista \u00abCruz Roja\u00bb de junio del 93 esta frase; <em>\u00abCaridad no, Solidaridad <\/em>s\u00ed\u00bb.Al confrontar esas dos palabras, que en principio est\u00e1n tan ligadas, se est\u00e1 leyendo la caridad con una clave negativa. Se le sigue viendo como un acto de buena voluntad inoperante, como el encubrimiento ideol\u00f3gico de situaciones de injusticia o de autodefensa contra la mala conciencia; se est\u00e1 per\u00adcibiendo, en definitiva, la caridad como opio para quien la practica y para quien la recibe.<\/p>\n<p>El mensaje significativo que la caridad comporta se encuentra, pues, estructuralmente degradado en el universo sem\u00e1ntico de la cul\u00adtura moderna. Y ello es de indudable transcendencia teol\u00f3gica. Porque siendo la caridad una actitud central en el mundo religioso del cris\u00adtianismo, el cristiano habr\u00e1 de preguntarse sienipie qu\u00e9 significa para su vida y para su fe la caridad, qu\u00e9 sentido tiene esa virtud en el mundo en el que vive, de qu\u00e9 modo la puede hacer operante y sig\u00adnificativa.<\/p>\n<h3><em>Caridad y modernidad<\/em><\/h3>\n<p>Y es que vivimos en un <em>mundo parad\u00f3jico; <\/em>y as\u00ed lo advierte el Documento de Trabajo de nuestra \u00faltima Asamblea General. Un mun\u00addo en el que se busca la comunicaci\u00f3n intexpersonal y al que le preo\u00adcupan tanto las minor\u00edas marginales de los pa\u00edses ricos como las gran\u00addes mayor\u00edas m\u00edseras de los pa\u00edses pobres. Pero un mundo a la vez vorazmente consumidor que potencia las actitudes individualistas de la persona a la b\u00fasqueda del triunfo r\u00e1pido y el enriquecimiento per\u00adsonal.<\/p>\n<p>Esto hace, en opini\u00f3n de Jos\u00e9 M. Mardones<span id='easy-footnote-10-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-10-113941' title='J&lt;em&gt;. &lt;\/em&gt;M. Mardones, &lt;em&gt;Los olvidos de la modernidad, &lt;\/em&gt;en Iglesia Viva 156 (1991) 547\u00ad-560.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>, que nuestra sociedad est\u00e9 enferma por carencia de solidaridad, o de caridad, podr\u00edamos decir nosotros. Por una parte, la b\u00fasqueda ilimitada de libertad personal ha llevado a un experimentalismo sin l\u00edmites en pos del disfrute y de la autorrealizaci\u00f3n propia. Por otra parte, los actuales sistemas econ\u00f3micos segregan una actitud funcionalista que persigue la rentabilidad y la <sup>,<\/sup>eficacia a cualquier precio. Y tanto aquel af\u00e1n de salvaguardar la libertad como esta promoci\u00f3n de la competitividad y el rendimiento no s\u00f3lo no nos han llevado a un mundo m\u00e1s humano, sino que han contribuido a forjar una men\u00adtalidad social ferozmente individualista y una situaci\u00f3n mayor de desigualdad y de abuso de los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>En un ambiente as\u00ed es verdad que est\u00e1n surgiendo llamadas de algunos intelectuales a la recuperaci\u00f3n de la comunidad y la solidaridad (Novak, Berger, Sandel). Pero es verdad, sobre todo, que se est\u00e1 oyendo el clamor de un mundo que, como dice Mardones<span id='easy-footnote-11-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-11-113941' title='&lt;em&gt;Ibidem\u201e &lt;\/em&gt;p. 550.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>, no termina de obtener el equilibrio entre la libertad individual y la igualdad social, entre el reconocimiento te\u00f3rico de unos derechos y su real ejercicio pr\u00e1ctico, entre individuo y comunidad, libertad y socialidad, solida\u00adridad y responsabilidad individual.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo afecta esta situaci\u00f3n a la caridad cristiana? \u00bfQu\u00e9 retos le plantea? \u00bfC\u00f3mo hacer de esos desaf\u00edos y de la respuesta caritativa un camino de evangelizaci\u00f3n?<\/p>\n<h3><em>Desaf\u00edos actuales a la caridad cristiana<\/em><\/h3>\n<p>Basta con mirar a nuestro alrededor para descubrir al momento las m\u00faltiples necesidades de unos hombres que es preciso atender. A <em>nivel inmediato, <\/em>nos sentimos afectados por toda clase de personas margi\u00adnadas (transe\u00fantes, drogadictos, enfermos de Sida, ancianos, minor\u00edas \u00e9tnicas o raciales&#8230;). A <em>un nivel m\u00e1s distante <\/em>nos preocupa tambi\u00e9n y nos inquieta la situaci\u00f3n dram\u00e1tica de tantas gentes golpeadas en el mundo por los azotes de la guerra, la desigualdad, el hambre, la injusticia o la mala calidad de vida. Estas situaciones siguen siendo hoy un reto a nuestra caridad y a nuestra capacidad de respuesta a todos los niveles (asistencial, de promoci\u00f3n o de cambio de estruc\u00adturas).<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, otros desaf\u00edos en los que quiz\u00e1 pensamos menos, pero que son determinantes a la hora de encarar los problemas. Son <em>desaf\u00edos que afectan a la creaci\u00f3n de mentalidad y de actitudes; <\/em>de\u00adsaf\u00edos que pueden configurar nuestros criterios y que, por eso, es preciso conceptualizarlos para poder despu\u00e9s atajarlos. Son desaf\u00edos a los que aluden hoy varios autores<span id='easy-footnote-12-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-12-113941' title='De entre los varios autores que hablan de esos desaf\u00edos conviene destacar por su f\u00e1cil acceso a Jos\u00e9 Mardones en el art\u00edculo antes citado y a Javier Mart\u00ednez Cort\u00e9s con &lt;em&gt;La caridad, \u00bfun mensaje en peligro de ser tergiversado?\u00bb &lt;\/em&gt;en Corintios XIII, 1 (1977) 13-41. Ambos autores han sido seguidos a la hora de redactar estos puntos.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> y que sintetizamos aqu\u00ed en cinco:<\/p>\n<ul>\n<li><em>El desaf\u00edo de una solidaridad raqu\u00edtica: <\/em>El individualismo ac\u00adtual reduce el inter\u00e9s de cada uno a los l\u00edmites de s\u00ed mismo o de los suyos. No es que no se tenga en cuenta a los dem\u00e1s, sino que se mira a \u00e9stos en funci\u00f3n de uno mismo. Se vive as\u00ed una solidaridad raqu\u00edtica incapaz de compartir y de sacrificarse ya que busca s\u00f3lo el propio beneficio. El contexto de las relaciones internacionales y las llamadas \u00abayudas humanitarias\u00bb son una muestra de todo esto.<\/li>\n<li><em>El desaf\u00edo de una atenci\u00f3n selectiva de los problemas: <\/em>Nuestro mundo occidental selecciona los problemas en funci\u00f3n de su propio inter\u00e9s; y se practica as\u00ed la solidaridad con los de casa olvidando a los de fuera. De ah\u00ed el rechazo a los que son distintos, rechazo que se concreta en xenofobia, racismo, desprecio al emigrante e incluso a los pobres que \u00abno son como nosotros\u00bb.<\/li>\n<li><em>El desaf\u00edo de un individualismo recortado: <\/em>Si en \u00e9pocas pasadas el esfuerzo individual era emprendedor y luchador, hoy el individua\u00adlismo es m\u00e1s de apariencia e imagen. Interesa aparecer como triunfador y poco importa el vac\u00edo interior, la ausencia de valores o la desorien\u00adtaci\u00f3n normativa.<\/li>\n<li><em>El desaf\u00edo del empobrecimiento de las tradiciones solidarias: <\/em>Porque carecemos de un ideal que motive la empresa social, agoniza tambi\u00e9n la utop\u00eda. Se echa en falta una idea subyacente que unifique los esp\u00edritus y los movilice, m\u00e1s all\u00e1 de sacrificios y renuncias per\u00adsonales, a la conquista del bien com\u00fan.<\/li>\n<li><em>El desaf\u00edo de la p\u00e9rdida de significaci\u00f3n de la caridad: <\/em>El descr\u00e9dito de la caridad al que anteriormente alud\u00edamos, \u00bfno incapacita t\u00e9cnicamente a esa virtud cristiana a la hora de proyectar desde ella el deseo de comuni\u00f3n? \u00bfNo corre el riesgo la caridad de resultar anacr\u00f3nica, de no ser una respuesta \u00fatil para las necesidades de hoy? Si se le sigue atribuyendo a la caridad un esquema reduccionista de beneficencia, se impedir\u00e1 una comprensi\u00f3n positiva de esta virtud que la haga significativa en los c\u00f3digos culturales de nuestra \u00e9poca.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><em>Un desaf\u00edo tentador: la integraci\u00f3n en el sistema<\/em><\/h3>\n<p>Hay, sin embargo, un desaf\u00edo que, por lo especialmente tentador que puede resultar a este nivel de significatividad, requiere un trata\u00admiento m\u00e1s detenido. Se trata del <em>intento neoconservador de adaptar la caridad a las necesidades del sistema.<\/em><\/p>\n<p>Ante la ausencia de un ideal com\u00fan que dinamice a la gente, ante la necesidad de devolver un plus social a las relaciones interpersonales, ante el fracaso de los programas de bienestar a gran escala, proponen los neoconservadores una vuelta a los \u00abvalores religiosos\u00bb de la tra\u00addici\u00f3n judeo-cristiana. Y, ci\u00f1\u00e9ndonos a lo espec\u00edficamente social, juz\u00adgan necesario descartar al Estado de la pol\u00edtica social y reenviar el problema a los \u00e1mbitos m\u00e1s locales (municipios) y privados (asocia\u00adciones religiosas). Se pretende de este modo ser eficaz consiguiendo la implicaci\u00f3n de las \u00abestructuras sociales intermedias\u00bb y buscando al<\/p>\n<p>mismo tiempo la despolitizaci\u00f3n de la problem\u00e1tica social. Se quiere, en suma, <em>volver a hacer de los problemas sociales un problema de caridad <\/em>y se asigna as\u00ed a esta virtud una funci\u00f3n espec\u00edfica dentro de la din\u00e1mica del sistema. \u00bfQu\u00e9 funci\u00f3n es esa?<\/p>\n<ul>\n<li>La <em>funci\u00f3n de tapar la ra\u00edz estructural de la problem\u00e1tica social, <\/em>desviando la atenci\u00f3n hacia lo ben\u00e9fico asistencial. Detr\u00e1s de la devoluci\u00f3n a las \u00abestructuras intermedias\u00bb de los problemas sociales hay un intento de despolitizar el problema y de utilizar a los grupos de voluntarios como elementos de apaciguamiento.<\/li>\n<li>La <em>funci\u00f3n de compensar a trav\u00e9s del consuelo de la religi\u00f3n: <\/em>Dado que la religi\u00f3n dispensa consuelo y da sentido a situaciones dif\u00edciles, resulta un medio eficaz para lograr la integraci\u00f3n social. De ah\u00ed que por detr\u00e1s de la solicitud neoconservadora de la religi\u00f3n se encuentra a menudo esa pretensi\u00f3n de usarla como b\u00e1lsamo de situa\u00adciones sociales duras y corno ocultamiento de problemas objetivos.<\/li>\n<li>La <em>funci\u00f3n de servir al sistema: <\/em>Porque se pretende una caridad sin conciencia pol\u00edtica ni pretensiones prof\u00e9ticas, se la quiere al ser\u00advicio de \/os se\u00f1ores de este mundo y no al servicio de los pobres. En este contexto, la estrategia de la dependencia econ\u00f3mica de las aso\u00adciaciones caritativas respecto al Estado resulta un arma de doble filo, ya que esa dependencia obliga muchas veces a la autocensura y al silencio.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Teniendo en cuenta todos estos retos, \u00bfcu\u00e1l ha de ser la oferta de caridad por parte de los cristianos?, \u00bfqu\u00e9 clase de caridad puede ser hoy significativa a la vez que prof\u00e9tica, reveladora de una comunidad que ama y de un Evangelio que libera?<\/p>\n<h3><em>\u00bfCu\u00e1l ha de ser la oferta de caridad del cristianismo?<\/em><\/h3>\n<p>Conscientes del papel decisivo del amor en el marco de un mundo caracterizado por el individualismo y la insolidaridad, <em>los cristianos hemos de intentar ofrecer una caridad pol\u00edtica, <\/em>una caridad <em>genera\u00addora de solidaridad social, cr\u00edtica <\/em>y <em>capaz de configurar desde la fuerza del amor unas nuevas estructuras sociales.<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>Una caridad pol\u00edtica <\/em>que, de modo l\u00facido y comprometido, se dirija tanto a la atenci\u00f3n de los males inmediatos como de los males estructurales que con frecuencia est\u00e1n en el origen de los anteriores. Este aspecto pol\u00edtico de la caridad, que no se resigna s\u00f3lo con lo asistencial sino que quiere afrontar las ra\u00edces estructurales de los con\u00adflictos, es hoy por tanto m\u00e1s necesario cuanto m\u00e1s conscientes somos de que los grandes problemas de injusticia, desigualdad y sufrimiento de nuestro mundo pasan por las formas an\u00f3nimas del sistema.<\/li>\n<li><em>Una caridad que genere solidaridad real: <\/em>Que ayude a tomar conciencia de la carencia de fraternidad y establezca las condiciones para generar valores, actitudes y comportamientos realmente solida\u00adrios. Cada comunidad cristiana tendr\u00eda que convertirse as\u00ed en lugar de producci\u00f3n de justicia y solidaridad a la vez que en referencia viva de lo que tiene que ser una comunidad humana aut\u00e9ntica.<\/li>\n<li><em>Una caridad cr\u00edtica, <\/em>capaz de crear comuni\u00f3n alrededor del Pobre (Jes\u00fas) y de los pobres (nuestros hermanos). Una caridad que participa de las formas de vida, intereses, condiciones y destino de los pobres. Una caridad que, para no quedar reducida a pura ideolog\u00eda, se hace concreta a la hora de denunciar situaciones y de anunciar caminos de liberaci\u00f3n.<\/li>\n<li><em>Una caridad configuradora de nuevas estructuras: <\/em>Si hemos de lograr que la fuerza de la fe por el ejercicio del amor configure esta sociedad en la que vivimos, hemos de intentar que sea la caridad la que impregne y configure las estructuras sociales: que a nivel pol\u00edtico sea la caridad la que impulse un derecho que asegure la plena parti\u00adcipaci\u00f3n democr\u00e1tica; que, a nivel econ\u00f3mico, sea la caridad la que lleve la justicia al modo de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes; que, a nivel internacional, promueva la caridad una paz justa y un desarrollo integral de los m\u00e1s pobres; que, a nivel personal, la caridad nos recree como hombres nuevos<span id='easy-footnote-13-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-13-113941' title='Rovira Belloso desarrolla m\u00e1s ampliamente estos dos \u00faltimos aspectos en el art\u00edculo &lt;em&gt;La dimensi\u00f3n cr\u00edtica &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;configuradora de la caridad, &lt;\/em&gt;en Corintios XIII, 1 (1977) 42-62.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Todo esto suena a utop\u00eda, es verdad. Pero es que los cristianos estamos <em>llamados a reivindicar la utop\u00eda <\/em>en un mundo que se repliega cada vez m\u00e1s sobre s\u00ed mismo. Y los cristianos estamos llamados, sobre todo, a creer en esa utop\u00eda y a realizarla con la fuerza del amor. Porque s\u00f3lo el amor, s\u00f3lo la paciente y tenaz caridad puede impulsar en el mundo el Reino de Dios, es utop\u00eda a la que todos estamos abocados.<\/p>\n<h2>II. Evangelizaci\u00f3n: la urgencia de una Iglesia que quiere ser solidaria<\/h2>\n<h3><em>La evangelizaci\u00f3n como tarea<\/em><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/caridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-129472\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/caridad-247x300.jpg?resize=247%2C300\" alt=\"caridad\" width=\"247\" height=\"300\" \/><\/a>El Reino de Dios que la caridad construye es en \u00faltimo t\u00e9rmino la meta que la evangelizaci\u00f3n propone y promueve. Ese Reino de Dios es, por otro lado, como sabemos, el tema central del Evangelio de Jes\u00fas, que comienza su actividad p\u00fablica anunciando la Buena Nueva del Reino (Mc 1, 14; Mt 4, 17); y que explica despu\u00e9s el car\u00e1cter din\u00e1mico, universal y transformador de ese Reino por medio de tres par\u00e1bolas muy significativas (Mt 13, 24ss; Mc 4, 26-34; Lc 13, 18\u00ad21).<\/p>\n<p>A pesar de la belleza de esas par\u00e1bolas y del atractivo que sigue conservando Jes\u00fas, la Buena Nueva que su Iglesia proclama se ha convertido, sin embargo, para muchos en \u00abrelato viejo de un pasado muerto\u00bb<span id='easy-footnote-14-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-14-113941' title='A. Torres Queiruga, &lt;em&gt;La nueva evangelizaci\u00f3n como desaf\u00edo radical, &lt;\/em&gt;en Iglesia Viva 164-165 (1993) 105-123.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>. F\u00f3rmulas, ritos, tradiciones y palabra se han hecho tan manidas que no suponen novedad, sino que suenan, m\u00e1s bien, a lo de siempre, a cosas ya sabidas, a viejas monsergas para quienes viven de ello. Y se buscan a menudo otras espiritualidades o se vuelve a formas que se cre\u00edan superadas como el esoterismo y las artes adivi\u00adnatorias.<\/p>\n<p>Consciente de esa situaci\u00f3n, la Iglesia ha reaccionado con la <em>pro\u00adpuesta de la nueva evangelizaci\u00f3n. <\/em>Joan Bestard y Mons. Bl\u00e1zquez se refer\u00edan al surgimiento de ese hecho en sus respectivas Conferencias de la Semana Vicenciana del pasado a\u00f1o. Recordaban c\u00f3mo el t\u00e9rmino \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb apareci\u00f3 por primera vez en <em>Medell\u00edn en 1988, <\/em>donde los obispos invitaron a todo el pueblo de Dios a \u00abalentar una nueva evangelizaci\u00f3n y catequesis intensivas que lleguen a las \u00e9lites y a las masas para lograr una fe l\u00facida y comprometida\u00bb<span id='easy-footnote-15-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-15-113941' title='J. Bestard, &lt;em&gt;L\u00edneas paralelas de la nueva evangelizaci\u00f3n, en &lt;\/em&gt;XIX Semana de Estudios Vicencianos, Ed. CEME, Salamanca 1993, p. 132.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. <em>Juan Pablo II convoc\u00f3 despu\u00e9s, en 1983, en Puerto Pr\u00edncipe (Hait\u00ed) <\/em>a esa nueva evangelizaci\u00f3n que supone \u00abun nuevo ardor, nuevos m\u00e9todos y nuevas expresiones\u00bb. La idea ha cuajado de tal modo que se ha hecho lugar com\u00fan tanto en las reuniones eclesiales (Conferencias Episcopales, Congresos, etc.) como en los diversos documentos (Christifideles Laici, Testigos del Dios vivo, etc.), de manera que dif\u00edcilmente en\u00adcontramos hoy un hecho eclesial que no se diga motivado por la nueva evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si a nivel de mentalidad estamos, pues, ante un hecho generalmente asumido, la divergencia se plantea cuando se trata de definir la nueva evangelizaci\u00f3n o, como veremos despu\u00e9s, cuando se quiere concretar su realizaci\u00f3n<span id='easy-footnote-16-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-16-113941' title='Un elenco de estas definiciones se puede encontrar en el libro de Antonio Ca\u00adtlizares, &lt;em&gt;La evangelizaci\u00f3n hoy, &lt;\/em&gt;Ed. Marova, Madrid 1977, pp. 149-152.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. La segunda ponencia del Congreso \u00abEvangelizaci\u00f3n y hombre de hoy\u00bb se refer\u00eda a algunas incompletas: \u00abtoda actividad orientada a transformar el mundo en conformidad con la voluntad de Dios; la actividad mediante la cual se edifica la Iglesia; el primer anuncio del Evangelio hecho a los no cristianos para suscitar en ellos la fe; la proclamaci\u00f3n y propagaci\u00f3n del Evangelio para suscitar la fe en los no cristianos e incrementarla en los cristianos\u00bb<span id='easy-footnote-17-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-17-113941' title='Congreso, &lt;em&gt;Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, &lt;\/em&gt;Ponencia segunda, Ed. Edice, Ma\u00addrid 1986, p. 117.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La misma ponencia hace despu\u00e9s su propia <em>propuesta: <\/em>\u00abLa evan\u00adgelizaci\u00f3n es el ofrecimiento convincente y significativo, realizado desde la pobreza compartida y no desde el poder, de la forma de vida de Jes\u00fas. Aporta a quienes acogen el Evangelio la capacidad de una transformaci\u00f3n real que penetra en toda la convivencia haci\u00e9ndola m\u00e1s humana y elev\u00e1ndola e ilumin\u00e1ndola con el don de Dios\u00bb<span id='easy-footnote-18-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-18-113941' title='&lt;em&gt;Ibidem., &lt;\/em&gt;p. 118.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Aparece quiz\u00e1 m\u00e1s explicitado el alcance de estas palabras en el Congreso de \u00abParroquia evangelizadora\u00bb. As\u00ed, en su primera ponencia se advierte que \u00abla aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n tiene dos vertientes: es proclamaci\u00f3n de Jesucristo y a su vez liberaci\u00f3n real del hombre en todas sus dimensiones. Y esa liberaci\u00f3n real e \u00edntegra del hombre no es algo extr\u00ednseco o sobrea\u00f1adido, sino un momento intr\u00ednseco y esen\u00adcial de la acci\u00f3n evangelizadora\u00bb<span id='easy-footnote-19-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-19-113941' title='Congreso, &lt;em&gt;Parroquia evangelizadora, &lt;\/em&gt;Ponencia primera, Ed. Edice, Madrid 1989, p. 85.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. La ponencia segunda, por su lado, remacha esta idea cuando afirma que \u00abla finalidad de la evangelizaci\u00f3n no es hacer pros\u00e9litos, sino <em>transformar la humanidad desde la Buena Noticia de Jes\u00fas\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-20-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-20-113941' title='&lt;em&gt;Ibidem., &lt;\/em&gt;Ponencia segunda, p. 109.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>\n<p>M\u00e1s que dedicarnos a conceptualizar lo que significa la nueva evangelizaci\u00f3n, tarea que hizo en buena medida la Semana Vicenciana del a\u00f1o pasado, es interesante subrayar el contexto en que esa misi\u00f3n se tiene que realizar hoy. Y esbozaremos despu\u00e9s dos de las propuestas principales que se hacen a este fin.<\/p>\n<h3><em>Contexto de la nueva evangelizaci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>A las 3,32 de la tarde del 15 de julio de 1972 eran dinamitadas en la ciudad de St. Louis (Missouri, USA) varias manzanas construidas en los a\u00f1os cincuenta seg\u00fan los c\u00e1nones modernos de zonificaci\u00f3n, colosalismo y uniformidad. Se destru\u00edan esos edificios porque la que Le Corbusier llamaba \u00abm\u00e1quina moderna para vivir\u00bb hab\u00eda resultado inhabitable. Charles Jencks ve en ese hecho el <em>comienzo simb\u00f3lico de la postmodernidad, <\/em>una nueva \u00e9poca marcada por el desencanto ante el proyecto de la modernidad<span id='easy-footnote-21-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-21-113941' title='Dato tomado de Luis Gonz\u00e1lez Carvajal, &lt;em&gt;Ideas y creencias del hombre actual, &lt;\/em&gt;Ed. Sal Terrae, Santander 1991, col. presencia Social, 2. Son sugestivas para todo este apartado las p\u00e1ginas 152 a 190.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Desde entonces, y a lo largo de estos a\u00f1os, la postmodernidad aparece como un creciente y generalizado esp\u00edritu de nuestro tiempo. Se trata antes que nada de una especie de talante, un nuevo tono vital que ha prendido en las gentes y que ha configurado su pensar y su obrar. Los <em>rasgos <\/em>en los que podr\u00edamos sintetizar ese talante son los siguientes;<\/p>\n<ul>\n<li>Desconfianza ante el progreso y fin de la esperanza de cambio.<\/li>\n<li>Disfrute del momento presente: el goce, principio y fin del hombre (Narciso como s\u00edmbolo y \u00abVive feliz\u00bb como imperativo categ\u00f3rico).<\/li>\n<li>Explosi\u00f3n de la sensibilidad y la subjetividad.<\/li>\n<li>Desvalorizaci\u00f3n de los valores supremos y de las grandes cos\u00admovisiones.<\/li>\n<li>Talante ecl\u00e9ctico y tolerante (\u00abVive y deja vivir\u00bb).<\/li>\n<li>Boom del esoterismo y tendencia a una \u00abreligi\u00f3n a la carta\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Esta nueva situaci\u00f3n hist\u00f3rica implica necesariamente un <em>replan\u00adteamiento de las posiciones de la iglesia. <\/em>Los rasgos mencionados afectan de lleno a aspectos sustanciales de la fe cristiana y obligan, por lo tanto, a la b\u00fasqueda de una estrategia eficaz que haga signifi\u00adcativo hoy el mensaje de Jes\u00fas. En este sentido, los dos aspectos que estamos tratando, caridad y evangelizaci\u00f3n, resultan especialmente interesados. La caridad habr\u00e1 de hacer frente a los desaf\u00edos que de una situaci\u00f3n as\u00ed se derivan, desaf\u00edos que se lanzan, sobre todo, a su vertiente pol\u00edtica, cr\u00edtica o transformadora. Y el reto evangelizador nos mostrar\u00e1 a las claras que la formaci\u00f3n en la fe recibida por los cristianos es insuficiente en la actual situaci\u00f3n. Percibimos, adem\u00e1s, que ante ese hombre pragm\u00e1tico que hoy domina, sin pasi\u00f3n teol\u00f3gica, sin af\u00e1n de ideales, no son v\u00e1lidos los caminos habituales seguidos por la Iglesia para transmitir la fe.<\/p>\n<p>Desde esta constataci\u00f3n se entra de lleno en uno de los debates que hoy mantiene la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos y pastores: <em>\u00bfCu\u00e1l es el papel que ha de jugar la fe en una sociedad como la nuestra?, <\/em>\u00bfse ha de buscar un cristianismo de una relevancia social de tintes neo-confesionales o se ha de participar en movimientos ciudadanos desde una conciencia cristiana que muestra el potencial humanizador de la fe?, \u00bfqu\u00e9 proyecto de evangelizaci\u00f3n es el m\u00e1s apto seg\u00fan una u otra perspectiva?<\/p>\n<h3><em>Propuestas para la nueva evangelizaci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>Se pretende en cualquiera de los casos hacer de la fe una realidad viva que incida con su potencial transformador en todos los \u00e1mbitos de la sociedad humana. Si esa incidencia se buscaba en los arios sesenta y setenta a trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n entre creyentes y no creyentes<span id='easy-footnote-22-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-22-113941' title='Muchos son los documentos eclesiales que abundan en esa &lt;em&gt;idea, Pacem in Terris, &lt;\/em&gt;157; &lt;em&gt;Gaudium et Spes, &lt;\/em&gt;43 y 90; &lt;em&gt;Documento del s\u00ednodo de los obispos de 1971, &lt;\/em&gt;III, 4, etc.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>, se observa hoy una cierta tendencia hacia el reagrupamiento neocon\u00adfesional. Cada una de esas posiciones tiene naturalmente sus defensores y sus detractores, lo cual ha hecho surgir una amplia literatura teol\u00f3gica sobre el tema<span id='easy-footnote-23-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-23-113941' title='Cabe citar este respecto el libro de Fernando Sebasti\u00e1n, &lt;em&gt;Nueva evangelizaci\u00f3n, fe, cultura y pol\u00edtica, &lt;\/em&gt;Ed. Encuentro, Madrid 1991; as\u00ed como el art\u00edculo del mismo autor, &lt;em&gt;Vivir en el hoy de nuestra Iglesia &lt;\/em&gt;publicado por la revista \u00abCommunio\u00bb. En otra l\u00ednea estar\u00eda el art\u00edculo de Garc\u00eda de Ando\u00edn, La &lt;em&gt;inculturaci\u00f3n de la fe y el proyecto evangelizador de F. Sebasti\u00e1n, &lt;\/em&gt;en Iglesia Viva 164-165 (1993) 211-227; as\u00ed como el de A. Duato, &lt;em&gt;Retos a la Iglesia espa\u00f1ola a los veinte a\u00f1os del concilio, tambi\u00e9n &lt;\/em&gt;en Iglesia Viva. Una s\u00edntesis de lo que es este debate se puede leer en L. Gonz\u00e1lez Carvajal; &lt;em&gt;Cristianos de presencia &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;cristianos de mediaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;Sal Terrae, col. Aqu\u00ed y ahora, Santander 1989, y Jos\u00e9 I. Calleja, &lt;em&gt;Una Iglesia evangelizadora, &lt;\/em&gt;Sal Terrae, Col. Pastoral 45, Santander 1990, pp. 77-99. Nos servimos de estos dos \u00faltimos autores para exponer ambas tendencias.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica se inici\u00f3 en Italia con ocasi\u00f3n del <em>I Congreso Nacional de la Iglesia Italiana celebrado en 1985. <\/em>Un mes antes del Congreso, el Presidente de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Italiana defend\u00eda en un art\u00edculo la incorporaci\u00f3n de los cristianos a organizaciones promovidas por grupos no cristianos. Poco despu\u00e9s se replicaba duramente desde \u00abL&#8217;Obser\u00advatore Romano\u00bb esa posici\u00f3n. En este ambiente de tensi\u00f3n se inau\u00adguraba el Congreso, siendo el te\u00f3logo <em>Bruno Forte <\/em>quien en su po\u00adnencia \u00abReconciliaci\u00f3n cristiana y comunidad de los hombres\u00bb abordaba el problema. En ella presentaba la tensi\u00f3n existente entre los que llam\u00f3 <em>\u00abcristianos de presencia\u00bb, <\/em>partidarios de promover obras propias desde las cuales hacerse presentes en la sociedad, y los <em>\u00abcris\u00adtianos de mediaci\u00f3n\u00bb, <\/em>partidarios de participar con los dem\u00e1s ciuda\u00addanos en las instancias sociales.<\/p>\n<p>Esa terminolog\u00eda se ha seguido utilizando despu\u00e9s y ha servido para marcar las diferencias entre una y otra forma de entender el papel de la fe en la sociedad y el correspondiente proyecto evangelizador de la Iglesia:<\/p>\n<ul>\n<li>Los <em>\u00abcristianos de presencia\u00bb <\/em>(\u00abComuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n\u00bb, \u00abOpus Dei\u00bb, \u00abFocolares\u00bb) propugnan una presencia militante de los valores cristianos en oposici\u00f3n a las corrientes de pensamiento y a los movimientos pol\u00edticos de matriz no cristiana. Abogan por una cultura cat\u00f3lica con presencias institucionales propias, confesionales, s\u00f3lidas, capaces de impactar y de influir en la sociedad.<\/li>\n<li>Los <em>\u00abcristianos de mediaci\u00f3n\u00bb <\/em>(\u00abAcci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb) se muestran deseosos de ser mediadores entre lo valores cristianos y la cultura actual. Abogan porque estemos en las mediaciones ciudadanas laicas con esp\u00edritu de fermento o de levadura en la masa. Pretenden as\u00ed que los valores del Reino impregnen la sociedad y que la sensibilidad de la sociedad penetre en la Iglesia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Es f\u00e1cil entender las <em>diferencias <\/em>entre una y otra postura. Mientras aqu\u00e9llos optan por espacios propios para dar consistencia a nuestra oferta evangelizadora, \u00e9stos entienden que el lugar habitual de evan\u00adgelizaci\u00f3n es la participaci\u00f3n en las organizaciones populares. Unos y otros se recuerdan tambi\u00e9n los <em>peligros. <\/em>Piensan los cristianos de mediaci\u00f3n que el camino neoconfesional acaba convirtiendo a la Iglesia en un poder social m\u00e1s de los que hay en el mundo. Y creen los cristianos de presencia que los cristianos que se mezclan sin m\u00e1s en movimientos ciudadanos acaban diluidos y condenan la fe al silencio y a la insignificancia social.<\/p>\n<p>El debate es, como vemos, vivo e interesante. Pero no se trata aqu\u00ed de optar por uno u otro, ni se pretende presentarlos como dis\u00adyuntivas. Posiblemente pueden convivir los dos dentro de la Iglesia. Lo que ahora se pretende es <em>que caigamos en la cuenta de esas dos tendencias <\/em>y que percibamos sus implicaciones de cara al tema que nos ocupa. Y es que tanto nuestro proyecto evangelizador y el talante correspondiente como nuestro ejercicio de la caridad queda determi\u00adnado en buena parte por nuestra sensibilidad de mediaci\u00f3n o de pre\u00adsencia.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, s\u00ed que habr\u00eda que recordar con Gonz\u00e1lez Carvajal que el testimonio colectivo m\u00e1s importante y el que nunca podr\u00e1 falta en la Iglesia, no es el de sus obras confesionales, sino el de las propias comunidades cristianas. Estas tienen un valor sacra\u00admental, ya que son en el mundo presencia viva y anticipo del Reino de Dios al que la Humanidad entera est\u00e1 destinada<span id='easy-footnote-24-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-24-113941' title='L. Gonz\u00e1lez Carvajal, &lt;em&gt;Cristianos de presencia &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;cristianos de mediaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;p. 17.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><em>La nueva evangelizaci\u00f3n, compromiso con los pobres<\/em><\/h3>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del debate referido, lo que verdaderamente nos tenemos que plantear es la <em>finalidad de la nueva evangelizaci\u00f3n, <\/em>el para qu\u00e9 de ese esfuerzo de la Iglesia. Y en este orden, dos son los retos m\u00e1s notables a la acci\u00f3n y la reflexi\u00f3n cristiana de nuestro tiempo: la pobreza y la increencia. Hay muchos que dan primac\u00eda al problema de la increencia, y en este mismo foro se le dedic\u00f3 ya la XVIII Semana de Estudios. Pero en este caso no se puede hablar de primac\u00edas; porque, como dice Mart\u00edn Velasco<span id='easy-footnote-25-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-25-113941' title='J. Mart\u00edn Velasco, &lt;em&gt;Increencia y evangelizaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;Ed. Sal Terrae, Col. Presencia Teol\u00f3gica 45, Santander 1988, p. 141.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>, el \u00fanico terreno com\u00fan indispensable para el di\u00e1logo, que es el primer paso hacia la evangelizaci\u00f3n de la increencia, es la preocupaci\u00f3n por el hombre. En este contexto, <em>la pobreza es un envite constante a la conciencia de la Iglesia, <\/em>y la caridad es desde \u00e9sta una dimensi\u00f3n constitutiva de su proyecto evan\u00adgelizador. Una evangelizaci\u00f3n que no se preocupe por transformar la cultura del poder y del tener en una cultura del servir y del ser no es evangelizaci\u00f3n. Una evangelizaci\u00f3n que no tenga en el centro de su acci\u00f3n a los pobres no ser\u00e1 cristiana.<\/p>\n<p>Es por esto por lo que hemos de se\u00f1alar que <em>el verdadero debate sobre qu\u00e9 nueva evangelizaci\u00f3n emprendemos es el debate sobre el lugar que ocupan en ella los pobres de la Tierra. <\/em>Si no tenemos perspectiva de los pobres, \u00bfde qu\u00e9 Cristo vamos a ser testigos? Si no es en funci\u00f3n de los pobres, \u00bfpara qu\u00e9 queremos revitalizar la im\u00adportancia del cristianismo? \u00bfPor el mero poder? \u00bfPor instinto de su\u00adpervivencia? \u00bfPor puro romanticismo? Si no est\u00e1n, en definitiva, los pobres en el centro de nuestro af\u00e1n evangelizador, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene continuar la misi\u00f3n de Cristo?<\/p>\n<p>En esta misma \u00f3ptica se sit\u00faa Jon Sobrino cuando afirma que lo que se cuestiona en el fondo es si la Iglesia es una instituci\u00f3n de tipo gn\u00f3stico destinada a transmitir conocimientos salv\u00edficos o un pueblo continuador de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas; si la Iglesia se va a reducir a confesar a Cristo y no a proseguir la historia de ese Cristo<span id='easy-footnote-26-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-26-113941' title='J. Sobrino, &lt;em&gt;Resurrecci\u00f3n de la verdadera Iglesia. La evangelizaci\u00f3n como misi\u00f3n de la Iglesia, &lt;\/em&gt;Sal Terrae, Col. Presencia Teol\u00f3gica 8, Santander 1981, p. 270.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Proseguir la historia de Cristo y evangelizar exige, por lo tanto, <em>una conversi\u00f3n clara a tos pobres <\/em>y <em>un compromiso serio en la trans\u00adformaci\u00f3n de esas \u00abestructuras de pecado\u00bb que generan su pobreza. <\/em>Conversi\u00f3n de las personas y transformaci\u00f3n de las costumbres, las estructuras sociales, los comportamientos, la mentalidad, el ambiente. Conversi\u00f3n y transformaci\u00f3n que recreen un hombre y un mundo m\u00e1s acordes con el Reino de Dios.<\/p>\n<p>Esto supuesto, el servicio que realizamos ser\u00e1 evangelizador no si transmitimos un mensaje o si visibilizamos a la Iglesia, sino si ayu\u00addamos a los cristianos y a las comunidades a acercarse a los marginados de la sociedad para compartir sus problemas y sus sufrimientos, para vivir solidariamente con ellos y a su servicio, para transmitirles, en suma, desde la compasi\u00f3n, la Buena Nueva de Jes\u00fas que los libera porque los ama. Advierte Jos\u00e9 Antonio Pagola en esta din\u00e1mica que la nueva evangelizaci\u00f3n ser\u00e1 realidad entre los marginados si sabemos estar junto a su pobreza y su marginaci\u00f3n; si ayudamos a los pobres no s\u00f3lo a desencadenar entre ellos movimientos de solidaridad y b\u00fas\u00adqueda de mayor justicia, sino tambi\u00e9n a descubrir la \u00abpobreza liberada\u00bb como mayor capacidad de libertad, servicio y esperanza\u00bb<span id='easy-footnote-27-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-27-113941' title='J. A. Pagola, &lt;em&gt;Acci\u00f3n pastoral para una nueva evangelizaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;Sal Terrae, Col. Pastoral 46, Santander 1991, p. 69.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>. Pobreza liberada que vacuna contra el consumismo, la especulaci\u00f3n, la b\u00fas\u00adqueda de dinero f\u00e1cil y el derroche de una sociedad instalada en la apariencia.<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente se descubren desde esta perspectiva <em>tres dimensiones clave para la nueva evangelizaci\u00f3n:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>La necesidad de un planteamiento radical: <\/em>Dado el cambio cultural tan profundo operado en la Postmodemidad y que tan decisivamente afecta a los pobres, la nueva evangelizaci\u00f3n no puede re\u00adducirse a una simple acomodaci\u00f3n del mensaje cristiano, ni a una somera operaci\u00f3n est\u00e9tica de sus formas, ni a una b\u00fasqueda urgente de ubicaci\u00f3n de la Iglesia en la nueva cultura, ni a una pura repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas de Cristiandad. Hay que actualizar, m\u00e1s bien, el acon\u00adtecimiento cristiano agarr\u00e1ndolo desde la ra\u00edz (el Evangelio) e inser\u00adt\u00e1ndolo en sus destinatarios: los pobres.<\/li>\n<li><em>La necesidad de evangelizar convirti\u00e9ndose: <\/em>el primer objetivo de la nueva evangelizaci\u00f3n es la Iglesia misma. Somos nosotros los que hemos de abrirnos a la experiencia original de Jesucristo para que esa experiencia pueda resultar despu\u00e9s significativa en la situaci\u00f3n actual. Como agudamente observa Torres Queiruga, lo que se nos est\u00e1 pidiendo hoy es un Exodo y no una vuelta a las cebollas de Egipto<span id='easy-footnote-28-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-28-113941' title='Torres Queiruga, &lt;em&gt;La nueva evangelizaci\u00f3n como desaf\u00edo radical, &lt;\/em&gt;en Iglesia Viva 164-165 (1993).'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>, una salida a la intemperie de los pobres y no un retorno al refugio del poder.<\/li>\n<li><em>La necesidad de evangelizar dej\u00e1ndose evangelizar: <\/em>Los pobres no son s\u00f3lo destinatarios de la evangelizaci\u00f3n, sino que son al mismo tiempo los que hacen posible el anuncio del Evangelio. De ah\u00ed que aceptarlos dentro de la Iglesia no es s\u00f3lo hacerlos objeto de nuestra acci\u00f3n, sino darles la palabra que le corresponde en la expresi\u00f3n del Evangelio y descubrir que su vida es un signo del paso de Dios que nos transforma.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por todo esto, y porque la vida de los pobres no entra plenamente en las estructuras normales de la comunidad cristiana, la nueva evan\u00adgelizaci\u00f3n constituye un desaf\u00edo para esta Iglesia nuestra mayoritaria\u00admente integrada por clases medias. Desaf\u00edo que, como apuntaba An\u00adtonio Trobajo en la \u00faltima Semana Vicenciana, urge a la Iglesia a \u00abromper los grilletes del consumismo y a aceptar la vida austera, a recuperar la ingenuidad y a desnudarse aun de las apariencias de poder que la Historia le haya contagiado, a desprenderse hasta de lo necesario y a admitir que no es posible evangelizar a los pobres si no es con ellos, por ellos y desde ellos\u00bb<span id='easy-footnote-29-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-29-113941' title='A. Trobajo, &lt;em&gt;Iglesia y nueva evangelizaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;en XIX Semana de Estudios Vi\u00adcencianos, Ed. CEME, Salamanca 1993, p. 127.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Siendo central el lugar de los pobres en la evangelizaci\u00f3n, no es indiferente despu\u00e9s el servirse de unos medios u otros para llevarla a cabo. Habr\u00e1 que preguntarse, m\u00e1s bien, en cada caso, si <em>la mediaci\u00f3n estructural <\/em>que elegimos es la adecuada para la realizaci\u00f3n del Reino de Dios entre los pobres. Y m\u00e1s que referirnos en concreto a una u otra mediaci\u00f3n, es preferible apuntar <em>cuatro criterios <\/em>que, seg\u00fan Jos\u00e9 M. Mardones<span id='easy-footnote-30-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-30-113941' title='J. M. Mardones, &lt;em&gt;Capitalismo &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;Religi\u00f3n, &lt;\/em&gt;Sal Terrae, Col. Presencia Social 1, Santander 1991, pp. 285-286.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span>, permiten que una mediaci\u00f3n sirva para la realizaci\u00f3n del Reino:<\/p>\n<ul>\n<li><em>El criterio de los mismos pobres: <\/em>la mediaci\u00f3n que elijamos ha de estar orientada a eliminar la pobreza y a liberar a los pobres de sus condiciones inhumanas.<\/li>\n<li><em>El criterio de la universalidad: <\/em>la mediaci\u00f3n ha de ser eficaz no s\u00f3lo con unos pobres determinados, sino que ha de actuar tambi\u00e9n en la periferia del sistema, afectando tanto a los m\u00e1s alejados de nuestra sociedad como a los pobres del Tercer Mundo.<\/li>\n<li><em>El criterio de humanizaci\u00f3n: <\/em>la mediaci\u00f3n ha de conllevar la promoci\u00f3n de un estilo de vida solidario, libre y justo.<\/li>\n<li><em>El criterio de subordinaci\u00f3n al Reino: <\/em>la mediaci\u00f3n debe abrir al hombre a la transcendencia, al Reino de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Si pensamos todo lo dicho hasta ahora, caemos f\u00e1cilmente en la cuenta de que tanto la caridad como la evangelizaci\u00f3n tienen un mismo destinatario: los pobres. Ellos son los preferidos de Dios y de la Iglesia. A ellos se les quiere comunicar la Buena Noticia de que Dios los ama; siendo, en este contexto, la caridad el lenguaje que mejor expresa ese mensaje. Caridad y evangelizaci\u00f3n son, por eso, dos urgencias que se entrecruzan.<\/p>\n<h2>III. La Caridad, fuente, camino y meta de la Evangelizaci\u00f3n<\/h2>\n<h3><em>Dios-amor, origen y principio din\u00e1mico de la evangelizaci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/Samaritano.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-129470\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/Samaritano-300x298.jpg?resize=300%2C298\" alt=\"Samaritano\" width=\"300\" height=\"298\" \/><\/a>Si son los pobres los que unifican el destinatario tanto de la caridad como de la evangelizaci\u00f3n, caridad y evangelizaci\u00f3n est\u00e1n tambi\u00e9n unificadas en el origen por la realidad misma de Dios. Al fin y al cabo, Dios es defmido en la Escritura como amor (1 Jn 4, 8) y ese Dios-amor es precisamente la Buena Nueva o Evangelio que Jes\u00fas manifiesta a los hombres.<\/p>\n<p>Estamos tan acostumbrados a repetir y a cantar que Dios es amor que probablemente pensamos pocas veces en lo que esa afirmaci\u00f3n tan tremenda encierra. Se trata, sin embargo, de una frase en la que confluye toda la significatividad fundamental de la experiencia b\u00edblica de Dios. Ya casi al final del Nuevo Testamento se nos viene a decir de una manera n\u00edtida que no hay m\u00e1s Dios que el Dios que ama. Y que ese amor de Dios (\u00e1gape-caridad) es un <em>amor oblativo, <\/em>amor que se ofrece tanto a lo que es amable como a lo que no lo es; amor que no est\u00e1 guiado por el deseo de poseer, sino por la voluntad de darse (Lc 15; Mt 20, 1-16); amor que repara y recrea, porque todo aquello que no ten\u00eda valor empieza a tenerlo como consecuencia de sentirse amado.<\/p>\n<p>Si el ap\u00f3stol san Juan puede acertar con una definici\u00f3n tan certera de Dios, es porque lo conoci\u00f3 en Jes\u00fas. Toda la vida de Cristo, y sobre todo su proceder con los pobres, enfermos, pecadores <em>y mar\u00adginados, <\/em>era la manifestaci\u00f3n de un Dios que ama de manera gratuita y universal. En Jes\u00fas, el amor de Dios se hace carne y se revela como una realidad esencial para la vida del hombre. Porque la caridad en Jes\u00fas no es un b\u00e1lsamo que suaviza las heridas, sino una <em>fuerza que regenera y transforma. <\/em>Pensad en Zaqueo o en la Magdalena. Eran personas que hab\u00edan dejado de madurar porque hab\u00edan dejado de sen\u00adtirse amadas. Y se encuentran entonces con Jes\u00fas, y se cruzan la mirada, mirada de comprensi\u00f3n y de amor. Y, al punto, aquellas personas cambian. Se saben amadas por Cristo y ese amor las trans\u00adforma y les llena de vida.<\/p>\n<p>El mismo ap\u00f3stol Juan hubo de tener por fuerza una experiencia semejante. Llamado por Jes\u00fas desde el principio, particip\u00f3 de una amistad \u00edntima con \u00e9l. Y no es casualidad, en este orden, que sea justamente san Juan el que haya dado con la definici\u00f3n perfecta de Dios. Porque se sinti\u00f3 amado por ese Dios y porque lo am\u00f3, es por lo que pudo conocerlo y ser su testigo.<\/p>\n<p>Esta experiencia de Juan y de tantos otros hombres a lo largo de la Historia nos ense\u00f1a que si no hay m\u00e1s Dios que el Dios que ama, <em>no hay hombre m\u00e1s aut\u00e9ntico que aquel que se instala en el amor de Dios. <\/em>Si el hombre es concebido en el G\u00e9nesis como un ser \u00aba imagen y semejanza de Dios\u00bb (G\u00e9n 1, 27). Si el hombre tiene, adem\u00e1s, como vocaci\u00f3n \u00abser santo como Dios es santo\u00bb (Lev 19, 2), \u00abser perfecto como el Padre del cielo es perfecto\u00bb (Mt 5, 48), ese hombre tendr\u00e1 que proyectarse y realizarse como amor. <em>A un Dios-amor le corres\u00adponde un hombre-amor. <\/em>Amor que habr\u00e1 de ser tambi\u00e9n, como el de Dios, oblativo, concreto, universal. Porque a la realidad del amor que Dios nos tiene, no se responde am\u00e1ndole a \u00e9l, sino amando a los dem\u00e1s (1 Jn 4, 7.11). El don de Dios al mundo provoca el don rec\u00edproco de los hombres entre s\u00ed. Y esto genera liberaci\u00f3n, justicia, vida. Lo expresa muy bellamente y de forma rotunda el Salmo 18: \u00abMe liber\u00f3 porque me amaba\u00bb; me libr\u00f3 porque me rode\u00f3 de amor. Es la expe\u00adriencia de quien se sabe sostenido por las manos de Dios y reanimado por su ternura. Es la experiencia y la Buena Noticia que el evange\u00adlizador ha de transmitir por medio de la caridad.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la nueva evangelizaci\u00f3n s\u00f3lo va a ser posible si tenemos conciencia de que Dios nos acoge en su comuni\u00f3n trinitaria y nos sentimos enviados desde esa comuni\u00f3n a ser ap\u00f3stoles de la comuni\u00f3n universal. Ha de acostumbrarse, por eso, la Iglesia a mirar al mundo con la mirada de Dios, a amar a los hombres con el coraz\u00f3n de Dios. Y esto ser\u00e1 un hecho si sabe revestirse esta Iglesia de los sentimientos de Jes\u00fas. Y es que el compromiso de la Iglesia en favor de los pobres no es una consecuencia moral o una exigencia de su fe. El compromiso en favor de los pobres es parte integrante de esa fe que supone adhesi\u00f3n a un Dios que en Jesucristo se ha revelado a s\u00ed mismo como amor incondicional para los pobres.<\/p>\n<p>Es ese amor de Dios a los pobres, amor al que llamamos caridad o misericordia, el principio que estructura la vida de Jes\u00fas y su misi\u00f3n evangelizadora. Tengamos presente que no hay acci\u00f3n humana densa, significativa, con vocaci\u00f3n de eternidad, si no hay una finalidad que la motive. <em>No puede haber compromiso serio sin m\u00edstica profunda. <\/em>Por eso la misi\u00f3n de Cristo estaba sostenida por la m\u00edstica de la caridad. Siendo sus seguidores y habiendo sido llamados a su misma vocaci\u00f3n, tambi\u00e9n nuestra misi\u00f3n ha de estar asentada en la caridad. El proyecto al que Dios nos llama es de amor, no de odio; de servicio, no de poder; de apertura, no de cerraz\u00f3n. De ah\u00ed que la acogida del don que se nos hace en Cristo haya de ser la orientaci\u00f3n fundamental de nuestra vida: acogida <em>de <\/em>un don que en la fe supone la inhabitaci\u00f3n de Cristo en nuestro interior, acogida de un don que se abre en la caridad al horizonte de Dios y de los pobres.<\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 implica, en definitiva, creer en un Dios que es amor <\/em>y <em>experimentar ese amor de Dios?. <\/em>\u00bfQu\u00e9 incidencia tiene en nuestra propia vida y en la misi\u00f3n a la que somos enviados?<\/p>\n<ul>\n<li><em>Implica, en primer lugar, autoestima, valoraci\u00f3n de uno mis\u00admo, <\/em>porque Dios me ama gratuitamente, apoy\u00e1ndose en su propia pasi\u00f3n de amar y no en lo que yo soy o hago. Y es ese amor de Dios el que me hace valioso. \u00a1Cu\u00e1nta densidad y cu\u00e1nto dinamismo genera en nosotros ese sabernos amados por Dios! Lo mismo pasa con la Iglesia, a decir de Jos\u00e9 A. Garc\u00eda<span id='easy-footnote-31-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-31-113941' title='J. A. Garc\u00eda, &lt;em&gt;S\u00f3lo el amor es digno de fe, &lt;\/em&gt;en Iglesia Viva 156 (1991) pp. 587\u00ad596. Art\u00edculo muy interesante para una espiritualidad de la caridad cristiana.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>: su dinamismo evangelizador no puede apoyarse en su peso social y religioso, sino en el haber sido objeto del amor de Dios, en tener por esposo y se\u00f1or a Jesucristo que la ha hecho su Cuerpo. Es tal el caudal de amor que la Iglesia recibe de Dios, que necesariamente desborda en el mundo y en los hombres.<\/li>\n<li><em>Ese amor de Dios nos recrea, <\/em>nos hace criaturas nuevas, nos lleva a nacer en el Esp\u00edritu y a vivir desde Cristo. \u00bfQu\u00e9 es lo propio del obrar del Esp\u00edritu? Sencillamente, poner ser en la nada, vida en la muerte, misericordia en el pecado, esperanza en la angustia. \u00bfQu\u00e9 es lo propio del vivir de Cristo? Sencillamente tambi\u00e9n desvivirse por los pobres. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 entonces lo propio de quien renace del Esp\u00edritu y vive desde Cristo? Sencillamente, renacer desde el amor y vivir desde el amor. La Iglesia entera tendr\u00eda que subordinarlo todo y or\u00addenarlo todo a ese vivir desde el amor, al servicio de la caridad. Es la \u00fanica manera que tiene de hacer presente a su Se\u00f1or.<\/li>\n<li><em>El amor de Dios lleva al seguimiento. <\/em>Hay quien afirma que toda la espiritualidad cristiana es espiritualidad de seguimiento. Sa\u00adberse amado es saberse afirmado. Sentirse amado es sentirse impulsado al amor. Por eso conocer a Dios-amor es reconocerse hombre-amor y vivir en consecuencia.<\/li>\n<li><em>El amor de Dios se encarna en la misi\u00f3n. <\/em>Lo dec\u00eda muy gr\u00e1\u00adficamente san Vicente: \u00abNo me basta amar a Dios si mi pr\u00f3jimo no lo ama\u00bb. La propia din\u00e1mica del amor implica comunicaci\u00f3n, inter\u00adcambio. \u00bfNo hab\u00e9is observado la necesidad que tiene el que ama de dar a conocer el objeto de su amor? Constantemente habla la madre de sus hijos, el cazador de sus trofeos o el nacionalista de su patria&#8230; Constantemente hablar\u00e1 de Dios quien se sienta amado por \u00e9l y lo ame. La misi\u00f3n de Cristo entre los hombres se revela de continuo como una misi\u00f3n de amor porque, sabi\u00e9ndose sostenido por el amor, todas sus obras y palabras rezuman amor. La misi\u00f3n de la Iglesia surge tambi\u00e9n desde una experiencia de amor. Nuestra propia misi\u00f3n ser\u00e1 reveladora de Dios en la medida en que sea una expresi\u00f3n del amor de Dios en nosotros.<br \/>\nEs toda esa fuerza del amor de Dios en nosotros la que genera el que Rovira Belloso denomina como <em>principio-caridad<\/em><span id='easy-footnote-32-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-32-113941' title='Rovira Belloso, &lt;em&gt;La dimensi\u00f3n cr\u00edtica y configuradora de la caridad, &lt;\/em&gt;en Corintios XIII, 1 (1977) 42-62.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>, que se con\u00adcreta a dos niveles. En el nivel personal, el \u00abprincipio-caridad\u00bb es la sustancia del hombre nuevo, la entra\u00f1a de su ser, de suerte que este hombre queda caracterizado por su condici\u00f3n de hijo (de Dios), libre y fraterno (de todos). En el plano racional, estructural, el \u00abprincipio-caridad\u00bb es el alma de toda relaci\u00f3n interhumana, de todo compromiso y praxis cristiana. El mismo san Vicente recordaba con frecuencia que la caridad es el alma de todas las virtudes.<\/li>\n<li><em>El amor es as\u00ed el centro din\u00e1mico de la fe cristiana. <\/em>Pero esto, que a nivel doctrinal todos proclamamos con gozo y reconocemos en teor\u00eda, no siempre se concreta en vida cotidiana. Incluso podemos descubrir con asombro c\u00f3mo las tres grandes l\u00edneas de la modernidad (nihilismo, psicoan\u00e1lisis y marxismo) se han afirmado en la \u00absospecha\u00bb de que el cristianismo es la gran negaci\u00f3n del autentico amor al hombre. La religi\u00f3n de la caridad aparece entonces como \u00abresentimiento\u00bb que envilece (Nietzsche), como \u00abilusi\u00f3n\u00bb que infantiliza (Freud) o como \u00abopio\u00bb que aliena (Marx). De nada servir\u00e1 negar desde la teor\u00eda o contradecir a base de textos esas afirmaciones. S\u00f3lo un amor capaz de configurar con su fuerza el interior del hombre y la estructura de las cosas, podr\u00e1 acallar esa cr\u00edtica y afirmarse como fundamento de todo.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><em>Obrar y ense\u00f1ar<\/em><\/h3>\n<p>Es, sin duda, en <em>el hombre nuevo Jes\u00fas <\/em>donde se verifica de modo rotundo ese poder transformador de la caridad. El no fue ni un te\u00f3rico ni un doctrinario, sino un hombre de Dios abierto y comprometido con la realidad del mundo. Lo refleja muy bien san Vicente cuando afirma retomando la cita de Act 1, 1 que \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo <em>empez\u00f3 por obrar y luego se puso a ense\u00f1ar\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-33-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-33-113941' title='XI\/3, 382.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>. No parti\u00f3, por lo tanto, ni de libros ni de estudios, sino de un contacto directo y con\u00adtinuado con los pobres. Y es justamente en ese obrar primero y ense\u00f1ar despu\u00e9s donde descubre san Vicente y percibimos nosotros que Cristo no es un mero pregonero del amor de Dios, sino su encarnaci\u00f3n, la realidad palpable de su compasi\u00f3n, de su ternura, de su misericordia. Desde entonces, desde ese proceder de Jes\u00fas, tiene la revelaci\u00f3n de Dios una <em>estructura binaria: <\/em>Dios se manifiesta a trav\u00e9s de hechos y palabras. Por eso la evangelizaci\u00f3n, que actualiza la revelaci\u00f3n, ha de consistir tambi\u00e9n en hechos y palabras.<\/p>\n<p>Recalca a este prop\u00f3sito Juan Mart\u00edn Velasco<span id='easy-footnote-34-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-34-113941' title='J. Mart\u00edn Velasco, &lt;em&gt;La Iglesia ante el a\u00f1o 2000, en &lt;\/em&gt;AA.VV., &lt;em&gt;La Iglesia en la sociedad espa\u00f1ola, &lt;\/em&gt;E. Verbo Divino, Estella 1990.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> que donde la Iglesia del futuro tiene la piedra de toque de su credibilidad y el punto central para la redefinici\u00f3n de su forma de presencia es en el servicio al hombre. Todos los esfuerzos por renovarse en su interior pueden resultar in\u00fatiles si no consigue continuar en el mundo el ser y el obrar de Jes\u00fas: anuncio del Reino y cercan\u00eda a los pobres.<\/p>\n<p>Desde una posici\u00f3n no tan te\u00f3rica, sino eminentemente pr\u00e1ctica, una misionera seglar que vive en un barrio obrero de Madrid llega a la misma conclusi\u00f3n: \u00abSi te empapas a fondo de Evangelio, confiesa, comprendes que lo prioritario es la caridad&#8230; Nosotras damos testi\u00admonio del Evangelio de la \u00fanica forma que creemos puede hacerse hoy: identific\u00e1ndonos con nuestros hermanos que sufren&#8230; Somos un peque\u00f1o testimonio de que el Evangelio sigue fecundando la vida de las personas; de que en una sociedad compleja y ca\u00f3tica las relaciones humanas siguen siendo lo principal, y que, sin compasi\u00f3n, la convi\u00advencia es imposible\u00bb<span id='easy-footnote-35-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-35-113941' title='Testimonio recogido del libro de Alberto Moncada, &lt;em&gt;La cultura de la solidaridad, &lt;\/em&gt;Ed. Verbo Divino, Estella 1989, pp. 103-118.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A otro nivel al que nosotros no estamos acostumbrados y del que no esperamos manifestaciones de este tipo nos viene tambi\u00e9n una experiencia semejante. Impresion\u00f3 sobremanera en el reciente funeral de Balduino de B\u00e9lgica el testimonio de aquellas personas a quienes hab\u00eda recuperado el inter\u00e9s y el amor de su rey. Aquel m\u00e9dico que dec\u00eda haber encontrado siempre en el monarca compasi\u00f3n y ternura para sus enfermos de Sida. O aquella muchacha filipina que, despu\u00e9s de haber llorado su amargura y su desgracia al llegar a Europa y sentirse enga\u00f1ada, llor\u00f3 l\u00e1grimas de gratitud cuando fue visitada en Amberes por el propio Balduino. Eran gestos, confiesan quienes lo conocieron, que brotaban con naturalidad del coraz\u00f3n de un hombre profundamente creyente. Eran gestos de un rey cristiano para quien, como dijo el cardenal en su homil\u00eda, una vida humana val\u00eda m\u00e1s que todo un Reino. \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n de fe, comentaban muchas personas al enterarse de todo eso! \u00a1Una lecci\u00f3n de fe que la daba la caridad!<\/p>\n<p>Y es que un mundo como el nuestro es mucho m\u00e1s sensible a este tipo de testimonios que a los grandes discursos. Lo sabemos con certeza: hoy sobran papeles y faltan testigos, hoy sobran estudios y faltan gentes generosas, hoy sobran analistas y faltas hombres que, como Vicente de Pa\u00fal, se entreguen a los pobres desde el puro amor. De este modo, la experiencia nos sigue diciendo cada d\u00eda que la \u00fanica forma de acreditar la predicaci\u00f3n y de evangelizar es ejercitar la ca\u00adridad, suscitar vida. Lo asegura la misma Conferencia Episcopal Es\u00adpa\u00f1ola: \u00abSin un esfuerzo serio, renovado constantemente, para cons\u00adtruir fraternidad dentro de la Iglesia y establecer especiales relaciones de solicitud y de ayuda con los necesitados y desvalidos, estar\u00eda privada (la Iglesia) de fundamento y carecer\u00eda de credibilidad nuestra palabra acerca de Dios y de sus promesas de salvaci\u00f3n\u00bb<span id='easy-footnote-36-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-36-113941' title='Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, &lt;em&gt;Testigos del Dios vivo, &lt;\/em&gt;58.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al igual que ocurr\u00eda en los tiempos de la primitiva comunidad, se trata de que la vida y el testimonio de las comunidades cristianas comuniquen, mediante el compromiso con el pobre, la nueva forma de ser hombre que la fe en Jes\u00fas entra\u00f1a; y que se transmita a la vez la paz, la justicia y la felicidad que esa fe suscita. Hoy, como en aquella \u00e9poca, el poder humanizador de la caridad cristiana y su ca\u00adpacidad para regenerar la vida humana y transformar la sociedad re\u00adsultan el camino m\u00e1s eficaz para la acci\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<h3><em>Iglesia evangelizadora-Iglesia de los pobres<\/em><\/h3>\n<p>Hay que repetirlo una vez tras otra: si la Iglesia quiere evangelizar, y tengamos en cuenta que no existe para otra cosa, debe ofrecer los dos mismos signos que ofreci\u00f3 Jes\u00fas, el obrar y el ense\u00f1ar. Como heredera de la entrega total de Jes\u00fas a los hombres, <em>tambi\u00e9n la Iglesia se entrega por medio del hacer y del ser. <\/em>Por eso la Iglesia que evangeliza se identifica a s\u00ed misma como una comunidad de caridad. Una comunidad que asume la responsabilidad de ser en la Tierra testigo del amor de Dios, y que dinamiza toda su energ\u00eda hacia la creaci\u00f3n de un mundo nuevo regido por el amor. Y si es el amor, el origen, el fin y el alma de la Iglesia, habr\u00e1 de ser tambi\u00e9n el amor el sello de una evangelizaci\u00f3n recibida y actuada, de manera que esa evangelizaci\u00f3n pierde su credi\u00adbilidad sin la pr\u00e1ctica de la caridad. No olvidemos en palabras de Iba\u00f1ez Burgos, que \u00abla evangelizaci\u00f3n es una pr\u00e1ctica de amor, una experiencia eclesial de filiaci\u00f3n en relaci\u00f3n a Dios, que es nuestro Padre, y de fraternidad en su Hijo por el Esp\u00edritu Santo\u00bb<span id='easy-footnote-37-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-37-113941' title='J. M. Ib\u00e1\u00f1ez Burgos, &lt;em&gt;La opci\u00f3n por los pobres, exigencia &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;criterio verificador de la nueva evangelizaci\u00f3n, en XIX Semana de Estudios Vicencianos, &lt;\/em&gt;Ed. CEME, Sala\u00admanca 1993, pp. 161-197.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p><em>Todo este ser y obrar de la Iglesia ha de concretarse en su opci\u00f3n por los pobres. <\/em>Dios es el primero que eligi\u00f3 la opci\u00f3n, haci\u00e9ndose pobre y entreg\u00e1ndose a ellos. Consecuentemente la Iglesia est\u00e1 des\u00adtinada a ser pobre y a entregarse a los pobres. Y todo esto implica una serie de <em>rasgos <\/em>que han de caracterizar a la Iglesia y que formula as\u00ed el Congreso sobre Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy<span id='easy-footnote-38-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-38-113941' title='R. Cabr\u00e9, &lt;em&gt;La Iglesia de los pobres, &lt;\/em&gt;Comunicaci\u00f3n sexta del Congreso de &lt;em&gt;Evan\u00adgelizaci\u00f3n y hombre de hoy.&lt;\/em&gt;'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Una Iglesia en la que lo social prive por encima de lo individual y lo comunitario por encima de lo institucional. <\/em>No preocupada tanto por la ortodoxia cuanto por la evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/li>\n<li><em>Una Iglesia que sea pobre ella misma: <\/em>pobre en la realidad y en la apariencia. En la realidad porque comparte de verdad con los pobres lo que tiene y su destino. En la apariencia porque evita y rechaza todo aquello que le hace parecer rica; el lujo, las posesiones, la cercan\u00eda a los poderosos&#8230;<\/li>\n<li><em>Una Iglesia pobre culturalmente <\/em>(no hipotecada a una cultura determinada) y <em>pobre pol\u00edticamente <\/em>(libre frente a los poderes del mundo).<\/li>\n<li><em>Una Iglesia-signo de esperanza para los desheredados de la Tierra: <\/em>signo no te\u00f3rico, sino eficaz porque se compromete en la lucha de los pobres y se hace ella misma modelo de humanidad nueva.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Desde una Iglesia as\u00ed concebida, desde una Iglesia que se quiere pobre y para los pobres, la cuesti\u00f3n que constantemente habr\u00eda de golpearnos ser\u00eda \u00e9sta: <em>\u00bfson los pobres realmente evangelizados?, <\/em>\u00bfes\u00adt\u00e1n de verdad en el centro de inter\u00e9s de la Iglesia?, \u00bfc\u00f3mo afecta a la misi\u00f3n evangelizadora y a su medio vital, que es la caridad?<\/p>\n<h3><em>Evangelizaci\u00f3n <\/em>y <em>caridad<\/em><\/h3>\n<p>En l\u00edneas generales <em>la evangelizaci\u00f3n est\u00e1 caracterizada por cuatro aspectos: <\/em>la evangelizaci\u00f3n es misi\u00f3n, es anuncio de la proximidad del Reino, es realizaci\u00f3n de ese Reino y es comuni\u00f3n.<\/p>\n<p><em>La evangelizaci\u00f3n es definida en primer lugar como misi\u00f3n <\/em>porque tiene su origen en la misi\u00f3n que el Padre confi\u00f3 a Jes\u00fas. Como se\u00f1al\u00e1bamos m\u00e1s arriba, lo que encontramos al comienzo de la misi\u00f3n de Cristo es el amor de Dios a un mundo necesitado de salvaci\u00f3n (pobres, marginados, pecadores), de tal manera que fuera de ese amor a los que nada suponen pierde sentido el amor de Dios y la propia evangelizaci\u00f3n. Si la Iglesia se entiende tambi\u00e9n a s\u00ed misma en t\u00e9r\u00adminos de misi\u00f3n (\u00abComo el Padre me ha enviado&#8230;\u00bb Jn 20, 21), habr\u00e1 que dirigirse a ese mismo sector, de modo que la evangelizaci\u00f3n de los pobres y el rescate de lo que est\u00e1 perdido se convierte en criterio fundamental de discernimiento para toda la comunidad cristiana.<\/p>\n<p><em>Es a todo ese sector de los pobres al que interesa la noticia de que est\u00e1 pr\u00f3ximo el Reino de Dios. <\/em>Le interesa a los pobres porque el Reino de Dios supone novedad; supone, en palabras del Magnificat, el derribo de los poderosos y la exaltaci\u00f3n de los humildes. Supone una nueva situaci\u00f3n en el hombre y en el mundo caracterizada por la fraternidad, la libertad, la justicia, la alegr\u00eda, el amor. Esta proximidad del Reino significa, en definitiva, para los pobres el inicio de su redenci\u00f3n, la reconquista de su autoestima y de su dignidad.<\/p>\n<p><em>El anuncio del Reino lo ha de verificar la Iglesia mediante la realizaci\u00f3n de todo aquello que proclama. <\/em>Ya en el Nuevo Testamento (sobre todo Lucas y Juan) el vocabulario de evangelizaci\u00f3n est\u00e1 unido a la acci\u00f3n testimonial. Y la raz\u00f3n es clara: se da testimonio de lo que se ha experimentado, se es testigo de lo que se ha vivido, no de lo que se ha aprendido o sabido. Si Cristo es testigo de un Dios de misericordia y de perd\u00f3n, es porque \u00e9l mismo ama y perdona; si es testigo del nacimiento de un hombre nuevo, es porque \u00e9l mismo vive otros valores; si es testigo de una fraternidad universal, es porque \u00e9l mismo acoge a todos; si es testigo del Reino de Dios, es porque \u00e9l mismo libera, rescata, cura, alimenta y da vida. Tan unidos est\u00e1n en Jes\u00fas su vida y su testimonio que sus disc\u00edpulos, cuando evangelicen, anunciar\u00e1n su experiencia de Cristo: \u00ablo que hemos visto y o\u00eddo&#8230;\u00bb (Lc 1, 2; 1 Jn 1, 1-3).<\/p>\n<p><em>Este testimonio de Jes\u00fas lleva a comuni\u00f3n, a la formaci\u00f3n de comunidad, <\/em>porque, en \u00faltimo t\u00e9rmino, el testimonio coherente con\u00adtagia e incita al seguimiento y a la formaci\u00f3n de grupo. Desde la perspectiva de la misi\u00f3n, la evangelizaci\u00f3n se percibe comunitaria-mente en el origen (el misterio trinitario de Dios), en el t\u00e9rmino (reunir a los hijos de Dios dispersos, Jn 11, 52) y en el desarrollo (es la comunidad la que recibe el encargo misionero). Esa comuni\u00f3n, ade\u00adm\u00e1s, se constituye por s\u00ed misma en signo evangelizador desde el momento en que inagura en el mundo un modo nuevo de compartir y de convivir.<\/p>\n<p><em>F\u00e1cil es entender el papel de la caridad en todo este proceso:<\/em><\/p>\n<p><em>La caridad, en primer lugar, promueve y dinamiza la evangeli\u00adzaci\u00f3n. <\/em>La misi\u00f3n de Cristo, lo repetimos, nace del amor de Dios al mundo. La misi\u00f3n de la Iglesia nace del amor de Cristo a los hombres, siendo el Esp\u00edritu el alma de ese amor. De ah\u00ed que haya de ser una caridad concreta como la de Jes\u00fas el principio de discernimiento de la autenticidad cristiana. Esta perspectiva tangible define, seg\u00fan Joa\u00adqu\u00edn Losada<span id='easy-footnote-39-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-39-113941' title='J. Losada, &lt;em&gt;Caridad y evangelizaci\u00f3n en la iglesia, &lt;\/em&gt;en Corintios-XIIT; 33 (1985) 67-90.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>, algunos de los rasgos de la caridad cristiana:<\/p>\n<ul>\n<li>as\u00ed, por ejemplo, su operatividad y eficacia en el compromiso transformador del mundo. Se trata de una caridad que act\u00faa, que genera mediaciones, que afronta los problemas y los resuelve.<\/li>\n<li>su papel configurador de la totalidad de la existencia cristiana. No s\u00f3lo la atenci\u00f3n directa a los pobres, sino el ser mismo de la Iglesia, su credo, su organizaci\u00f3n y su liturgia est\u00e1n entretejidos por la caridad. Y lo mismo, a nivel personal, el ser y el existir del creyente est\u00e1n conformados por la caridad.<\/li>\n<li>su proyecci\u00f3n mundana: la caridad apunta al coraz\u00f3n mismo del mundo para rescatarlo am\u00e1ndolo.<\/li>\n<li>su compromiso con los pobres; ellos son, en expresi\u00f3n de san Vicente, \u00absu peso y su dolor\u00bb, los destinatarios genuinos de la caridad cristiana.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>La caridad, en segundo lugar, realiza la proximidad que el Reino de Dios anuncia. <\/em>Desde la perspectiva que abre el amor, todo hombre est\u00e1 pr\u00f3ximo porque todo hombre es sentido como el hermano a quien hay que amar. La proximidad que nos salva nace del amor compasivo con que Dios y su Hijo hecho hombre miraron a la humanidad perdida. Como principio de una evangelizaci\u00f3n que rompe barreras entre los hombres, esa misma proximidad que brota de la compasi\u00f3n es esencial para la proclamaci\u00f3n del Reino. Sin ese sentir pr\u00f3ximo al pobre, la caridad cristiana no es sino caricatura, sentimiento superficial.<\/p>\n<p><em>La caridad es, adem\u00e1s, el fundamento <\/em>y <em>el alma del compromiso cristiano. <\/em>Cristo es testigo del amor de Dios: \u00abpas\u00f3 haciendo el bien\u00bb, afirma el libro de los Hechos (10, 38); \u00abdio la vida&#8230;\u00bb, dice san Juan en el Evangelio (15, 13). Si el cristiano es seguidor de ese Jes\u00fas y enviado a su misma misi\u00f3n, su testimonio y su compromiso se han de expresar igualmente en palabra y en vida. Porque los pobres son destinatarios privilegiados del amor de Dios y lugar social desde el que Cristo evangeliza, nuestra acci\u00f3n evangelizadora ha de estar hecha de gestos y no s\u00f3lo de palabras, de solidaridad real y eficaz con los marginados y no s\u00f3lo de proclamas. De acuerdo con el texto de 1 Cor 13, todo tendr\u00e1 sentido si es expresi\u00f3n del amor cristiano; y si no, no.<\/p>\n<p><em>La caridad es finalmente la trabaz\u00f3n de la comunidad. <\/em>La ley nueva del amor (Jn 15, 12) es la voluntad de Jes\u00fas para sus disc\u00edpulos. Amor que en el interior de la Iglesia es la expresi\u00f3n de su ser m\u00e1s profundo (reflejo del ser mismo de Dios-amor). Amor que, al exterior, es expresi\u00f3n de una comunidad que busca al que est\u00e1 perdido y lo ama. Precisamente uno de los signos de la aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n se da cuando la acci\u00f3n evangelizadora brota de la comunidad y no de individuos aislados (E. N. 60).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia queda, en suma, definida por la manera en que toda su vida aparezca marcada por la caridad. En la medida en que sea Iglesia pobre y de los pobres ser\u00e1n \u00e9stos los que le proporcionen su identidad cristiana; y ser\u00e1 a \u00e9stos a quienes habr\u00e1 de sentir pr\u00f3ximos y con los que habr\u00e1 de comprometerse en su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><em>Los frentes de la caridad<\/em><\/h3>\n<p>Ese compromiso de liberaci\u00f3n que la evangelizaci\u00f3n promueve y la caridad realiza se ha de hacer patente en tres frentes; la asistencia, la promoci\u00f3n y el cambio de estructuras.<\/p>\n<ul>\n<li><em>El frente asistencial <\/em>es siempre necesario por inmediato. A menudo se menosprecia este nivel porque se cree propio de \u00e9pocas en que la caridad se conceb\u00eda desde el paternalismo. Dentro de una pas\u00adtoral evangelizadora, prima la transformaci\u00f3n y no la asistencia, se dice. Hay que pensar, sin embargo, en personas que nunca llegar\u00e1n a ser autosuficientes (transe\u00fantes de oficio, desequilibrados emocio\u00adnales, necesitados ocasionales). Con todos ellos nos encontramos en la pastoral ordinaria y a todos ellos nos debemos; ya que son, adem\u00e1s, en muchos casos los \u00fanicos pobres a los que conocemos.<\/li>\n<li><em>La promoci\u00f3n <\/em>es tarea clave de la caridad en una pastoral evangelizadora. Si el anuncio de Cristo y de su Evangelio quiere engendrar un tipo de hombre nuevo, la caridad habr\u00e1 de impulsar proyectos que lleven al hombre a recuperar su dignidad humana y a realizarse desde una situaci\u00f3n de autonom\u00eda y de libertad personal: proyectos de formaci\u00f3n, de trabajo, de b\u00fasqueda de empleo, de in\u00adtegraci\u00f3n social&#8230;<\/li>\n<li>Aunque a m\u00e1s largo plazo, <em>la transformaci\u00f3n y el cambio de las estructuras <\/em>entran en el objetivo propio de la caridad cristiana. La evangelizaci\u00f3n busca en \u00faltimo t\u00e9rmino el establecimiento del Reino de Dios, la instauraci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n nueva del amor. Por eso la caridad cristiana es una caridad que, a la vez que anuncia un nuevo orden social para lo pobres y denuncia las situaciones de opresi\u00f3n, interviene en el campo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y cultural con el fin de lograr una sociedad distinta, anticipo de aquel Reino de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Esta opci\u00f3n por los pobres y la din\u00e1mica de caridad que esa opci\u00f3n genera ha de estar en el punto de partida de la nueva evangelizaci\u00f3n. Como tantas veces repitieron en la \u00faltima Semana Vicenciana<span id='easy-footnote-40-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-40-113941' title='Conferencias de Felipe Fern\u00e1ndez y Joan Bestard en la XIX Semana de Estudios Vicencianos.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>, la instauraci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del amor y la solidaridad es el objetivo de la nueva evangelizaci\u00f3n. De ah\u00ed que una evangelizaci\u00f3n que no implique directamente a los pobres y no reafirme en ellos la esperanza de una sociedad nueva y alternativa quedar\u00e1 reducida a mera pala\u00adbrer\u00eda.Una evangelizaci\u00f3n que no asuma la causa de los pobres, sus luchas y su existencia ser\u00e1 una evangelizaci\u00f3n insulsa, sin sabor cris\u00adtiano y desleal con el Jes\u00fas hist\u00f3rico, que fue un hombre pobre solidario con los pobres. Es por todo esto por lo que el aut\u00e9ntico instrumento de la nueva evangelizaci\u00f3n no es el poder social, el dominio de la ense\u00f1anza, el control de los Medios de comunicaci\u00f3n o una f\u00e9rrea ortodoxia. <em>El aut\u00e9ntico instrumento de la nueva evangelizaci\u00f3n es la caridad, <\/em>la paciente y tenaz caridad que se desvive por el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h3><em>Componentes de una caridad integral<\/em><\/h3>\n<p>Los componentes de esa caridad tan \u00edntimamente ligados a la nueva evangelizaci\u00f3n los ha descrito Felipe Duque en el n\u00famero 65 de la revista Corintios XIII:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Caridad integral-liberadora: <\/em>se hace necesario educar a la co\u00admunidad cristiana en un modelo caritativo que promueva la dignidad de la persona del pobre, se acoja al marginado, se afronten las causas de su situaci\u00f3n y se procure hacerlo sujeto de su liberaci\u00f3n. Teniendo cuidado, adem\u00e1s, de que no se trata de que se inserte en esta sociedad a cualquier precio, sino de una manera cr\u00edtica, siendo agentes de transformaci\u00f3n y de cambio (no encadenarse al sistema sino impulsar otro alternativo).<\/li>\n<li><em>Caridad comunitaria: <\/em>El sujeto primario de la caridad es la comunidad cristiana, no el fiel aislado; por lo que hemos de intentar superar un individualismo muy arraigado en nosotros. Individualismo que se manifiesta tanto en el gusto por las formas tradicionales de la caridad (lalimosna aislada), como en la separaci\u00f3n que se hace entre caridad y otras expresiones de la vida cristiana (la oraci\u00f3n, la for\u00admulaci\u00f3n de la fe, etc.). \u00bfNo subyace en ese individualismo una falta de formaci\u00f3n del pueblo cristiano acerca de las exigencias integrales de la evangelizaci\u00f3n? La evangelizaci\u00f3n se realiza de modo parcial si no se articula debidamente la Palabra, el Culto y la Caridad. Hay que destacar, por lo tanto, que la acci\u00f3n caritativa y social de la comunidad cristiana ha de estar vertebrada coherentemente en la misi\u00f3n evan\u00adgelizadora, misi\u00f3n que se anuncia mediante la Palabra, se celebra en el Culto y se verifica en la Caridad.<\/li>\n<li><em>Caridad integrada en la comunidad humana: <\/em>Frente a la ten\u00addencia de los Estados modernos a absorberlo todo, las Organizaciones caritativas de la Iglesia han de participar de los mecanismos sociales seculares. Siendo aut\u00f3nomas aquellas Organizaciones para fijarse ob\u00adjetivos, elaborar programas y gestionar su funcionamiento, habr\u00e1n de abrirse a la colaboraci\u00f3n con otras Organizaciones y habr\u00e1n de estar atentas para utilizar todos los recursos que la sociedad posee. En su vertiente evangelizadora, la pastoral de la caridad ha de ser, adem\u00e1s, fermento de iniciativas sociales, promotora de justicia, instrumento de cambio social.<\/li>\n<li><em>Caridad coordinada: <\/em>Ya el Concilio llam\u00f3 a la colaboraci\u00f3n entre di\u00f3cesis, religiosos, laicos, etc. (Christus Dominus, 10, 17, 35, etc.). Pero la misma complejidad e interdependencia de los problemas de los pobres y la eficacia que se pretende reclaman una adecuada coordinaci\u00f3n de la acci\u00f3n caritativa de la Iglesia, tan dispersa a menudo en Curias diocesanas, instituciones de religiosos, asociaciones de lai\u00adcos, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><em>Actitudes b\u00e1sicas<\/em><\/h3>\n<p>Resulta obvio que todo este esfuerzo de evangelizaci\u00f3n y caridad requiere unas actitudes b\u00e1sicas en quienes nos confesamos cristianos y nos sentimos llamados a ser evangelizadores. Esas actitudes han de conformar nuestra mentalidad y han de informar todo nuestro obrar. Porque a la hora de impulsar un proyecto nuevo como es el af\u00e1n evangelizador actual, no se pueden mantener las mismas estructuras ni se puede partir de criterios del pasado. Habr\u00e1 que estar muy atento tambi\u00e9n a no dejarse ganar por el esp\u00edritu del mundo, adoptando su mentalidad o sus valores. Es, por eso, <em>esencial la renovaci\u00f3n interior, <\/em>de tal modo que nuestro obrar sea reflejo de nuestro ser. Para ello podemos hacer nuestras las actitudes que los obispos de las di\u00f3cesis aragonesas alentaban con ocasi\u00f3n del Corpus de 1992<span id='easy-footnote-41-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-41-113941' title='&lt;em&gt;Reflexi\u00f3n de los obispos de las di\u00f3cesis aragonesas, &lt;\/em&gt;en Corintios XIII, 65 (1993) 267-316.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Frente a la idolatr\u00eda del dinero, pobreza evang\u00e9lica: <\/em>en una sociedad que valora la riqueza, la apariencia y el triunfo social, el cristiano dar\u00e1 testimonio del Evangelio que libera a los pobres, ha\u00adci\u00e9ndose pobre y sintiendo al pobre como hermano. Esto supone un estilo de vida sobrio y sencillo que hace posible la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes y la participaci\u00f3n en el destino y en la forma de vida de los pobres.<\/li>\n<li><em>Frente a la mentalidad cient\u00edfico<\/em><em>-t\u00e9cnica, la dignidad de la persona: <\/em>en un mundo sometido cada vez m\u00e1s a la t\u00e9cnica y a la eficacia, el cristiano dar\u00e1 testimonio de un Evangelio que se centra en el hombre. Esto supone que la investigaci\u00f3n y el avance tecnol\u00f3gico han de estar en funci\u00f3n del hombre. Y que la dignidad de toda persona humana, por deteriorada que sea su imagen, ha de ser reconocida y valorada.<\/li>\n<li><em>Frente al envejecimiento, la pasi\u00f3n por la vida: <\/em>Es un hecho que nuestra sociedad envejece y que se van apagando a la vez las inquietudes y los deseos de vida. Si Cristo es en el Evangelio el Se\u00f1or que vive, el Mes\u00edas que resucita, que alegra, que da ilusi\u00f3n y que suscita vida, el cristiano ha de ser militante alegre, compartir tiempos y espacios con los que no tienen ilusi\u00f3n, participar en todo movimiento que luche por la vida, desde la defensa de los ni\u00f1os hasta la ecolog\u00eda.<\/li>\n<li><em>Frente al individualismo insolidario, la solidaridad: <\/em>Precisa\u00admente el poder del Evangelio de Jes\u00fas aparece en la solidaridad con los \u00faltimos (marginados y pecadores). La opci\u00f3n preferencial por los pobres no es, por eso, en la Iglesia una decisi\u00f3n arbitraria, sino el testimonio de nuestra fidelidad a Cristo. Pero ha de ser una solidaridad real, que brote en comunidades renovadas, que se encarne en los m\u00e1rgenes de la sociedad y que reinvidique la dignidad de tantos ne\u00adcesitados: disminuidos f\u00edsicos y ps\u00edquicos, ancianos, enfermos, dro\u00adgadictos, etc.<\/li>\n<li><em>Frente a la insensibilidad, la misericordia: <\/em>Mucha gente hoy vive a la intemperie de un sistema en el que se exalta la competividad. Dios, sin embargo, es compasivo y misericordioso. Esa compasi\u00f3n y misericordia son las actitudes b\u00e1sicas del cristiano. Sentir como propia la suerte de los d\u00e9biles, padecer con ellos y mantener un esp\u00edritu concorde son manifestaciones de que Dios los ama. Hay que recordar a este respecto la importancia que san Vicente da a este sentimiento de compasi\u00f3n: \u00abEs preciso, dec\u00eda, que sepamos enternecer nuestros corazones y hacerlos capaces de sentir los sufrimientos y las miserias del pr\u00f3jimo&#8230; que quienes vean a un misionero puedan decir: He ah\u00ed un hombre lleno de misericordia\u00bb<span id='easy-footnote-42-113941' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/#easy-footnote-bottom-42-113941' title='Abelly, &lt;em&gt;Hojas manuscritas de la traducci\u00f3n preparada por el &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;P. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Mart\u00edn Abaitua, &lt;\/em&gt;de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>.<\/li>\n<li><em>Frente al fatalismo, la esperanza: <\/em>Es frecuente escuchar a nues\u00adtro lado frases de des\u00e1nimo que denotan pesimismo: \u00abNo hay nada que hacer\u00bb, \u00abno se puede salir de la crisis\u00bb, \u00abestamos cada vez peor\u00bb, \u00abi,para qu\u00e9 vivir con este sufrimiento?\u00bb&#8230; La misma falta de utop\u00eda y la desmovilizaci\u00f3n de la juventud parecen abonar ese desaliento. El cristiano, sin embargo, es testigo de esperanza. Ha conocido a un Dios que genera vida en el coraz\u00f3n mismo de la muerte. Y es de ese Dios de quien da testimonio, contagiando entusiasmo y ganas de vivir. \u00a1Qu\u00e9 importante es comunicar ilusi\u00f3n! Me lo dec\u00eda hace un a\u00f1o un droga\u00addicto que finalmente ha muerto: \u00abSe puede vivir sin amor, y a m\u00ed nadie me quiere, pero no se puede vivir sin esperanza\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><em>Acciones prioritarias<\/em><\/h3>\n<p>Todas esas actitudes que hemos de cultivar se podr\u00edan resumir en una sola expresi\u00f3n: <em>conversi\u00f3n a los pobres. <\/em>Y es que de nada sirve hablar de nueva evangelizaci\u00f3n si no se da en nosotros una conversi\u00f3n clara a los pobres y un compromiso decidido en la transformaci\u00f3n de esas \u00abestructuras de pecado\u00bb que ocasionan su pobreza. Por eso la nueva evangelizaci\u00f3n s\u00f3lo ser\u00e1 posible desde la caridad, desde el amor apasionado y gratuito a los necesitados. <em>Esa caridad se ha de desple\u00adgar, sin embargo, en una estrategia, <\/em>en la propuesta de unos objetivos y de unos pasos concretos que vayan haciendo a nuestra Iglesia m\u00e1s evangelizadora por m\u00e1s caritativa. Jos\u00e9 Antonio Pagola en su Libro \u00abAcci\u00f3n pastoral para una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb hace toda una serie de proposiciones en relaci\u00f3n a sectores esenciales de nuestra vida de fe. Destacamos algunas de ellas por su referencia a la evangelizaci\u00f3n de los pobres y la caridad:<\/p>\n<ul>\n<li><em>An\u00e1lisis objetivo de la pobreza <\/em>que no se quede en aportaciones superficiales o sentimentales, sino que profundice en esa realidad. Pero an\u00e1lisis que no se reduzca tampoco a un conocimiento cient\u00edfico, sino que se haga desde el contacto y la relaci\u00f3n cercana.<\/li>\n<li><em>Asegurar cauces operativos <\/em>y servicios a trav\u00e9s de los cuales se pueda promover, canalizar y expresar el compromiso caritativo de la comunidad cristiana.<\/li>\n<li><em>Promoci\u00f3n y formaci\u00f3n de colaboradores <\/em>de la acci\u00f3n caritativa con sentido de la justicia social, esp\u00edritu solidario y conciencia de Iglesia.<\/li>\n<li><em>Atenci\u00f3n a toda la problem\u00e1tica del pobre, <\/em>y no s\u00f3lo a la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, ya que con frecuencia nos limitamos a \u00e9sta por ser la m\u00e1s f\u00e1cil de atender.<\/li>\n<li><em>Formaci\u00f3n de unos criterios para establecer prioridades: <\/em>la gravedad de los problemas (parados, mundo rural empobrecido, pro\u00adblem\u00e1tica juvenil, Tercera Edad&#8230;), la desatenci\u00f3n social (drogadictos, ancianos m\u00e1s deteriorados, extranjeros, presos, minor\u00eda&#8230;), el testi\u00admonio evang\u00e9lico (las \u00e1reas de pobreza que revelan m\u00e1s crudamente la falta de solidaridad).<\/li>\n<li><em>Establecimiento de unos criterios de actuaci\u00f3n: <\/em>respeto a la dignidad de la persona, atenci\u00f3n personalizada, socializaci\u00f3n del mar\u00adginado, promoci\u00f3n integral&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<p>Podr\u00edamos a\u00f1adir infinidad de guiones a esta lista. En realidad, <em>ser\u00eda suficiente con una sola cosa: amar. <\/em>Porque amar significa pe\u00adnetrar en el ser mismo de Dios e insertarse en su din\u00e1mica de salvaci\u00f3n de los pobres. No basta, por lo tanto, al evangelizar con la elaboraci\u00f3n de planes, la renovaci\u00f3n de criterios y el empe\u00f1o en la acci\u00f3n trans\u00adformadora de la sociedad. Eso lo hacen tambi\u00e9n otras muchas personas e instituciones y, a menudo, incluso con m\u00e1s eficacia que nosotros los cristianos. En nosotros, evangelizadores, es necesario amar; es necesario que todo nuestro obrar est\u00e9 atravesado por la caridad. De ah\u00ed que, en \u00faltimo extremo, <em>tendr\u00edamos que preguntar a lo que ha\u00adcemos por su calidad espiritual y por la subjetividad de donde procede: <\/em>\u00bfActuamos por amor?, \u00bfes, de verdad, la caridad la ra\u00edz de nuestro ser, de nuestro pensar y de nuestro obrar? \u00abnue si lo que hacemos y la subjetividad que lo sustenta est\u00e1n privados de caridad, dejan de ser un medio divino y de nada sirven para la realizaci\u00f3n del sue\u00f1o de Dios (1 Cor, 13): el establecimiento de su Reino entre los hombres.<\/p>\n<h3><em>La caridad, ley \u00fanica del Reino que la evangelizaci\u00f3n promueve<\/em><\/h3>\n<p>El establecimiento de ese Reino es el objetivo \u00faltimo de la evan\u00adgelizaci\u00f3n. La Iglesia, como es sabido, no se anuncia a s\u00ed misma ni tiene como fin aumentar el n\u00famero de sus adeptos. <em>La Iglesia es, m\u00e1s bien, un instrumento al servicio del Reino, <\/em>que proclama el aconte\u00adcimiento salv\u00edfico de Jesucristo. En esa din\u00e1mica evangelizadora, la caridad es el motor; y en ese Reino al que apuntamos la caridad ser\u00e1 la atm\u00f3sfera que nos posea. Todo lo dem\u00e1s, como dice san Pablo, pasa (1 Cor 13). Pasar\u00e1 la profec\u00eda, desaparecer\u00e1n las lenguas, cesar\u00e1 la ciencia, habr\u00e1 perdido objeto la fe y no tendr\u00e1 sentido la esperanza. Pero la caridad permanecer\u00e1 para sustentarlo todo y llevarlo a su plenitud.<\/p>\n<p>As\u00ed como en el origen de la evangelizaci\u00f3n est\u00e1 la realidad de Dios-amor y su compromiso de liberaci\u00f3n de los pobres, <em>en la meta de la evangelizaci\u00f3n volvemos a encontrarnos a ese Dios-amor <\/em>aco\u00adgiendo en el seno de la Trinidad a toda la comunidad humana. Con Cristo como cabeza y alentados por el Esp\u00edritu, aspiramos a unos cielos nuevos y una tierra nueva donde, renovados por la gracia, contemplaremos a Dios cara a cara y llegaremos a ser, en verdad, hombres-amor.<\/p>\n<p>Mientras tanto, y movidos por esa ilusi\u00f3n, buscamos instaurar aqu\u00ed la civilizaci\u00f3n del amor que el Evangelio impulsa. Una civilizaci\u00f3n que sea en la Tierra reflejo de lo que esperamos; una civilizaci\u00f3n que anticipe en el mundo el Reino en el que creemos. Para ello, <em>las comunidades cristianas habr\u00edan que ser una especie de zonas liberadas de la humanidad <\/em>donde se verifiquen ya esos valores. Zonas liberadas en las que se vive de una forma nueva: libres respecto a las cosas, comprometidos con las personas, en continua sinton\u00eda con Dios, llenos de compasi\u00f3n para con los pobres, d\u00e1ndoles acogida y compartiendo su mismo destino, sujetos a la ley \u00fanica de la caridad. De este modo, es el testimonio de la comunidad entera el que evangeliza y es la caridad el alma que nos une a Dios y a los hermanos.<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Caridad y evangelizaci\u00f3n son dos urgencias clave en el momento actual. De ambas est\u00e1 necesitado nuestro mundo y ambas son com\u00adpromiso serio de nuestra Iglesia. Como sacramento universal de sal\u00advaci\u00f3n, <em>la Iglesia ha de ser entre los hombres expresi\u00f3n de un Dios-amor que ha optado por los pobres. <\/em>Como depositaria de la misi\u00f3n a que el Hijo le env\u00eda, <em>la Iglesia ha de ser impulsora de un Evangelio que libera a los pobres.<\/em><\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, los pobres est\u00e1n en el centro tanto de la caridad como de la evangelizaci\u00f3n. Es a ellos a quienes hemos de amar y es a ellos a quienes hemos de anunciar el Evangelio. Por eso es en ellos en quienes hemos de evaluar nuestro compromiso. \u00bfSon los pobres quienes determinan nuestros ministerios? \u00bfSon los pobres quienes conforman nuestra mentalidad y nuestros criterios? \u00bfEst\u00e1n adecuadas nuestras estructuras al servicio de los pobres? \u00bfNos apremia de verdad el amor de Cristo y nos acercamos a los pobres desde ese amor? All\u00ed donde estamos, \u00bfson evangelizados realmente los pobres?<\/p>\n<p>No es s\u00f3lo nuestro carisma el que est\u00e1 en juego. Es el propio destino de la Iglesia y, sobre todo, su fidelidad radical a la voluntad de Dios lo que aqu\u00ed importa. No le van a faltar a nuestra comunidad en esta sociedad posmoderna continuas solicitudes para ponerse desde la caridad al servicio del sistema. Pero es preciso que sepamos darnos cuenta de que <em>nuestra fidelidad es para Cristo <\/em>y <em>nuestro servicios para los pobres; <\/em>y que nuestra caridad, por tanto, ha de ser l\u00facida, cr\u00edtica, comprometida y transformadora de estructuras y de personas. S\u00f3lo desde ese testimonio comunitario y consciente de la caridad ser\u00e1 po\u00adsible una evangelizaci\u00f3n en profundidad que regenere las personas, ponga los cimientos del Reino y haga nuevas todas las cosas.<\/p>\n<p>Se entender\u00e1 probablemente mejor todo esto con un ejemplo. Quiz\u00e1 incluso podr\u00eda habernos ahorrado todo lo anterior. Me sucedi\u00f3 en la<\/p>\n<p>\u00faltima parroquia donde estuve. Hab\u00eda all\u00ed una persona que, no siendo creyente, ven\u00eda con frecuencia a charlar un rato conmigo. La conver\u00adsaci\u00f3n giraba casi siempre en torno a los mismos temas: \u00bfC\u00f3mo se puede creer en un Dios que permite la injusticia y el mal?, \u00bfc\u00f3mo puede alguien adherirse a una Iglesia que tiene montado semejante tinglado?, \u00bfc\u00f3mo se le puede ocurrir a uno meterse cura y renunciar a mujer, hijos y libertad?<\/p>\n<p>Tanto ven\u00eda aquella persona por el complejo parroquial que acababa tropez\u00e1ndose con drogadictos, gitanos, ancianos, mujeres deprimidas y dem\u00e1s necesitados que por all\u00ed acud\u00edan. Aunque no dec\u00eda nada, yo notaba que eso le sorprend\u00eda y le extra\u00f1aba. Hasta que por fin un d\u00eda acab\u00f3 confesando. \u00abEstoy empezando, me dijo, a entender lo que hac\u00e9is los curas. Lo de menos son las Misas; lo de m\u00e1s, eso que llam\u00e1is caridad. Ahora empiezo a entender tambi\u00e9n a vuestro Dios\u00bb.<\/p>\n<p>No le respond\u00ed nada y prefer\u00ed que siguiera avanzando desde la contemplaci\u00f3n de lo que pasaba. Pero yo s\u00ed que pens\u00e9, y he seguido pensando muchas veces despu\u00e9s, que ciertamente a Dios s\u00f3lo se puede llegar desde el amor; y que evangelizar, por tanto, es cuesti\u00f3n de caridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En el marco de esta XX Semana de Estudios Vicencianos centrada en el tema de la Caridad, vamos a abordar un aspecto sencillo y complicado a la vez: el aspecto titulado \u00abCaridad y Evangelizaci\u00f3n\u00bb. &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":405146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[224,172,280],"class_list":["post-113941","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-berulle","tag-pobreza","tag-san-juan-de-la-cruz"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Caridad y evangelizaci\u00f3n: dos urgencias que se entrecruzan - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/caridad-y-evangelizacion-dos-urgencias-que-se-entrecruzan\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Caridad y evangelizaci\u00f3n: dos urgencias que se entrecruzan - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n En el marco de esta XX Semana de Estudios Vicencianos centrada en el tema de la Caridad, vamos a abordar un aspecto sencillo y complicado a la vez: el aspecto titulado \u00abCaridad y Evangelizaci\u00f3n\u00bb. ... 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