{"id":11005,"date":"2013-10-08T08:34:56","date_gmt":"2013-10-08T06:34:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=11005"},"modified":"2016-07-27T12:10:27","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:27","slug":"el-senor-pile-1630-1642","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-pile-1630-1642\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or Pil\u00e9 (&#8230;1630-1642)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/02\/Entorno-de-San-Vicente-5-Berceau1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-57400\" title=\"Entorno-de-San-Vicente-5-Berceau\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/02\/Entorno-de-San-Vicente-5-Berceau1-300x197.jpg?resize=300%2C197\" width=\"300\" height=\"197\" \/><\/a>Noticia sobre el Sr. Pil\u00e9, sacerdote de la Misi\u00f3n, entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en el mes de setiembre de 1631 y falleci\u00f3 en San L\u00e1zaro el 7 de octubre de 16\u2026.<\/p>\n<p>\u00abSan L\u00e1zaro, 1 de enero de 1643.<\/p>\n<p><em>\u00abSe\u00f1or,<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa gracia de Nuestro Se\u00f1or est\u00e9 siempre con vos!<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abNo dudo de que el asunto de la presente os cause primero dolor y tristeza ya que s\u00f3lo es para anunciaros la p\u00e9rdida que hemos tenido de nuestro buen Sr. Pil\u00e9, p\u00e9rdida que he sentido tan vivamente como ninguna, pues le consideraba como la suerte y la bendici\u00f3n de la Misi\u00f3n. Tenemos raz\u00f3n sin embargo para consolarnos en la seguridad que nos queda de que no le hemos perdido m\u00e1s que de vista, ya que la santa vida que ha llevado y la feliz muerte que ha tenido son se\u00f1al de que se halla en el cielo y que, por eso, nos es m\u00e1s adicto y m\u00e1s capaz de hacer bien a la Compa\u00f1\u00eda que nunca. Las dos conferencias que hemos tenido sobre el tema de sus virtudes dan un suficiente testimonio de ello, como pod\u00e9is ver por el compendio que os enviamos. Pero, antes de comenzar el discurso, os pido que pens\u00e9is que aunque yo dejara constancia de cuanto se ha referido aqu\u00ed, de viva voz o por escrito, no llegar\u00edais a conocer toda la vida de este gran hombre, ya que no hemos podido todav\u00eda informarnos de muchas cosas notables que se podr\u00edan decir de \u00e9l, en particular de lo ocurrido antes de pertenecer a la Compa\u00f1\u00eda. Todas sus acciones son otras tantas piedras preciosas que merecen ser recogidas cuidadosamente y conservadas, y esto es lo tratamos de hacer, con la ayuda de Dios, con el tiempo y mediante la asistencia divina. En el presente, me contentar\u00eda con mostraros algunas, con el fin de que con esta parte pod\u00e1is juzgar del todo. Y para proceder con orden y la sencillez ordinaria de la Misi\u00f3n, comienzo por deciros que el Sr. Pil\u00e9 se llamaba Jean y que era natural de Ferri\u00e9res, di\u00f3cesis de Par\u00eds, sus padre y madre eran virtuosos y temerosos de Dios; lo que se demostr\u00f3 cuando tuvieron un cuidado muy especial de educarle en la virtud y en el temor de Dios. Desde su infancia dio se\u00f1ales de la elecci\u00f3n que la Providencia divina quer\u00eda hacer de \u00e9l; porque, sintiendo desde entonces su coraz\u00f3n ardiendo por consagrarse a su servicio de una manera particular, no dese\u00f3 buscar los medios; y, viendo que la ciencia no era una peque\u00f1a ayuda para la virtud, quiso hacer acopio de ella. y, como sus padres no quer\u00edan que estudiara, resolvi\u00f3 marcharse a Par\u00eds para tener ocasi\u00f3n. Y al ver que un d\u00eda su padre se iba con una carreta cargada de mercanc\u00edas, se col\u00f3 sutilmente debajo y se ocult\u00f3 entre la hierba, por miedo a que le vieran y no fue devuelto; tanto que fue a Par\u00eds donde hall\u00f3 medio de entregarse al estudio. En \u00e9l empleo fielmente el tiempo que le fue dado, creciendo en ciencia y en virtud. Frecuentaba los sacramentos huyendo de las malas compa\u00f1\u00edas, complaci\u00e9ndose tan s\u00f3lo en Dios, que le destinaba para ser su ministro, le infundi\u00f3 grandes sentimientos del estado eclesi\u00e1stico, en el que entr\u00f3 ardiendo en deseos de trabajar por la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. ordenado sacerdote se alist\u00f3 en San Nicol\u00e1s de los Campos, donde fue todo una buen ejemplo. El Sr. Valemand, doctor de Sorbona y hombre de santa vida, habiendo visto el celo con el que este buen siervo de Dios se entregaba a la salvaci\u00f3n de las almas y que no ped\u00eda nada mejor que trabajar, le hizo\u00a0 su vicario en nuestra Se\u00f1ora de las Virtudes, donde no trabajaba menos que antes, haciendo funciones de p\u00e1rroco, lo que hizo que el propio Sr. Valemand, quien no pod\u00eda, por muy justas razones, residir siempre, descansaba por completo en \u00e9l. Entretanto, quiso Dios disponer de su se\u00f1or t\u00edo, p\u00e1rroco de Ferri\u00e8res, a quien sucedi\u00f3. Oh, fue all\u00ed donde el buen siervo de Dios supo ver la obligaci\u00f3n que ten\u00eda un pastor de procurar la salvaci\u00f3n de las almas que tiene a su cargo. Qui\u00e9n podr\u00e1 decir la devoci\u00f3n y el fervor con que desempe\u00f1aba las funciones de p\u00e1rroco, no abandonaba ninguna, sea en el p\u00falpito, sea en el confesionario, sea en otras partes, y en todo Dios le daba gracia y bendici\u00f3n, particularmente en dirigir las conciencias. Y cuando su debilidad comenzaba ya y no le permit\u00eda predicar o dar el catecismo se lo mandaba dar a los buenos hermanos Recoletos u otros religiosos, a quienes informaba de c\u00f3mo hacerlo con sus parroquianos. Todo su cuidado paternal y sus raros ejemplos no impidieron que en los primeros a\u00f1os fuera calumniado, puesto a prueba o perseguido por sus propios feligreses, en especial por cierto justicia del lugar y por los religiosos mismos, los cuales le entablaron un proceso por haber establecido la Cofrad\u00eda del Rosario; en lo cual no se puede creer lo que sufri\u00f3 y resisti\u00f3. Otro sin su virtud lo habr\u00eda dejado todo; pero \u00e9l, como buen pastor, persisti\u00f3, y sali\u00f3 victorioso de sus enemigos, y lo que es m\u00e1s, les conquist\u00f3 el coraz\u00f3n de manera que no ten\u00eda a nadie que no le quisiera y le estimara como a un hombre de Dios ; es verdad que, al tratar de gan\u00e1rselos, perdi\u00f3 la salud y se gan\u00f3 una enfermedad de cuerpo que le ha hecho padecer y languidecer hasta la muerte; pero, como recompensa, ha tenido m\u00e1s salud y fuerza de alma. Lo que se ve por las raras virtudes que ha puesto en pr\u00e1ctica con m\u00e1s perfecci\u00f3n.\u00a0 Entre otras cosas era amante de la limpieza en la iglesia, no pudiendo permitir ninguna suciedad. Se le ha visto ocuparse por las tardes en arreglar la iglesia y los ornamentos. Tambi\u00e9n ten\u00eda un gran cuidado por que el servicio divino se realizara con la decencia requerida. Se ocupaba del canto en persona, Y no pod\u00eda sufrir ninguna inmodestia en la iglesia. Nada m\u00e1s que le ve\u00edan llegar, todo el mundo se pon\u00eda trabajar. Por \u00faltimo se pod\u00eda decir con todo derecho: zelus domus Dei comedit me.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSu casa era una hospeder\u00eda para los pobres transe\u00fantes a quienes recog\u00eda Todo su gozo era ver a los religiosos all\u00ed, en particular a los Recoletos, a los que recib\u00eda como a \u00e1ngeles que Dios le enviaba. Era hermoso verle salirles al encuentro a recibirlos con los brazos abiertos, y con tal expresi\u00f3n que se hubiera dicho que se los llevaba en brazos. Por \u00faltimo, hac\u00eda con ellos\u00a0 todos los oficios de un hu\u00e9sped muy cort\u00e9s y caritativo. Les daba por lo general un hombre para conducirlos por las casas a pedir limosna, les hac\u00eda guardar las provisiones en sus casas, sirvi\u00e9ndoles de verdadero padre.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abNuestro Se\u00f1or le hab\u00eda concedido un sentimiento maravilloso para los pobres. ped\u00eda limosna general dos veces a la semana, pero no daba nunca limosna corporal sin acompa\u00f1ar la espiritual con alguna palabra de edificaci\u00f3n. Una vez que se enteraba de alg\u00fan enfermo, se ve\u00eda a este caritativo pastor dejarlo todo y hasta el descanso para ir a auxiliarle, y si su indisposici\u00f3n no se lo permit\u00eda, al no tener m\u00e1s que un vicario, encargaba a un segundo, aunque no estuviera obligado a ello, y con uno fuera suficiente, pues no dejaba a otro lo que el pod\u00eda hacer por s\u00ed mismo. Por \u00faltimo, si por el trabajo se conoce la excelencia del obrero, no hay m\u00e1s que jijarse que la parroquia de Ferri\u00e8res\u00a0 era en un principio como un erial, y cuando la dej\u00f3, se ve\u00eda tan bien cultivada como las mejores. En una palabra, pod\u00edamos decir que era un pastor bonus .<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMe llevar\u00eda demasiado lejos si quisiera se\u00f1alaros aqu\u00ed\u00a0 las particularidades de la santa vida\u00a0 que llev\u00f3 siendo p\u00e1rroco; y a pesar de todo se consideraba un siervo in\u00fatil, de hombros demasiado fr\u00e1giles para llevar una carga tan pesada como es la de una parroquia; de manera que se deshizo de ella al fin, temiendo los juicios de Dios. Pero antes de abandonar, hizo dos cosas; la primera, como si pudiera decir: Quid potui facere vineae meae et non feci? Y as\u00ed mand\u00f3 dar la misi\u00f3n, en la que todos los parroquianos hicieron confesi\u00f3n general. Se estableci\u00f3 la Cofrad\u00eda de la Caridad, y se suavizaron todas las diferencias, incluso una gran parte de los antiguos religiosos tambi\u00e9n la hicieron. La segunda, es que provey\u00f3 el curato con un buen sucesor: fue con un hermano suyo a quien hab\u00eda educado y hecho estudiar para este fin; de esta manera ten\u00eda motivo de vivir tranquilo pues ha sido y es a\u00fan una de las mejores parroquias que yo conozca.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEl Sr. Pil\u00e9, habiendo as\u00ed provisto su curato, se resolvi\u00f3 a entrar en nuestra Compa\u00f1\u00eda; y aun siendo de edad y d\u00e9bil, e incluso aunque yo pusiera obst\u00e1culos para recibir entre nosotros a p\u00e1rrocos que llevaban bien sus parroquias, su virtud y santidad junto con su insistencia y perseverancia en pedirlo tuvieron tanta fuerza sobre m\u00ed, que despu\u00e9s de hacerle postular por largo tiempo, le recib\u00ed al fin en el n\u00famero de nuestros misioneros. entr\u00f3 en nuestra Compa\u00f1\u00eda en el mes de setiembre del a\u00f1o 1630, con el deseo de consumar en ella el resto de su d\u00edas en los ejercicios de la Misi\u00f3n. Pero quiso la divina sabidur\u00eda, que quer\u00eda que nos predicara con su paciencia, detener el curso y la impetuosidad de su celo por su debilidad que le ha seguido afectando, que le impidi\u00f3 realizar las funciones que hab\u00eda deseado. No obstante ha dado alguna misi\u00f3n, como vamos a decir, hablando de las virtudes que le hemos visto practicar, desde que hemos tenido la suerte de verle entre nosotros, que eran raras y eminentes. Entre otras hemos advertido las siguientes.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa primera es el amor que ten\u00eda a Dios, tal que le hac\u00eda palpitar y como sin aliento, aspirando noche y d\u00eda por \u00e9l. No hac\u00eda m\u00e1s que hablar de su grandeza y de los privilegios que acompa\u00f1an a los que le sirven. Qu\u00e9 fiel se muestra con los que no tienen otro af\u00e1n que agradarle, c\u00f3mo quiere a los que le aman y glorifica los que le glorifican. Quien quer\u00eda alegrarle no ten\u00eda m\u00e1s que hablarle de Dios. Este amor le volv\u00eda muy afecto a las cosas que se refieren al servicio divino, teniendo un alto sentimiento de todas \u00f3rdenes de la Iglesia, experimentando un singular placer en todas las ceremonias, r\u00fabricas, canto llano, m\u00fasica. No pod\u00eda deplorar bastante la ignorancia y esc\u00e1ndalo de los sacerdotes, y su negligencia en observar las r\u00fabricas, en practicar las ceremonias y tener limpias las iglesias. Dec\u00eda a menudo: \u2018Pienso que ya no hay fe en el mundo\u2019. Los predicadores no predican las virtudes evang\u00e9licas; el pobre pueblo tiene hambre de la palabra de Dios, y se le deja morir de hambre, sin auxilio: parvuli petierunt panem, et non est qui frangat eis.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEra muy exacto en recitar el breviario; de manera que hall\u00e1ndose enfermo, no pod\u00eda vivir contento, si no lo dec\u00eda, y aunque sus achaques fueran tales que se hab\u00eda podido dispensar, sin embargo lo recitaba, con frecuencia en perjuicio de su salud y con tanta devoci\u00f3n que lloraba a veces. Ten\u00eda siempre alg\u00fan vers\u00edculo de David en los labios, en particular \u00e9ste que se le hab\u00eda o\u00eddo decir con frecuencia Domine, dilexi decorem domus tuae. Mostrando bastante con ello cu\u00e1nto estimaba las cosas de nuestra religi\u00f3n. Cuando realizaba la principal, que es la santa misa, era con tanta devoci\u00f3n que repart\u00eda amor de Dios a todos los que le ve\u00edan. Se le ha visto tambi\u00e9n con frecuencia llorar de devoci\u00f3n al celebrarla. S\u00f3lo faltaba cuando se lo imped\u00eda la enfermedad. Se le ha visto en el altar tan d\u00e9bil y con tales opresiones de est\u00f3mago, que se pensaba que iba a rendir el alma. El dolor que ten\u00eda al tomar las medicinas era porque le imped\u00edan celebrar. Un mes antes de su muerte se le vio servir a la misa, cuando apenas se pod\u00eda sostener. Ten\u00eda una gran devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento del altar, haciendo casi de continuo actos de fe sobre este misterio y aspiraciones fervorosas, diciendo a veces en l\u00e1grimas: \u2018Salvador m\u00edo, no os conocen, no se tiene fe\u2019, etc.\u2026<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abDe esta gran caridad nac\u00eda tambi\u00e9n un deseo tan grande por la salvaci\u00f3n de las almas, que estaba preparado a dejarse triturar por la salvaci\u00f3n de una sola. Y en efecto, cuando se trataba de ir a misiones y sus achaques se lo permit\u00edan, Dios sabe si se ahorr\u00f3 alg\u00fan esfuerzo. Y, aunque necesitara m\u00e1s de alg\u00fan descanso que de trabajo, \u00e9l se superaba en todo.. \u00c9l dio tres o cuatro misiones en las que los enviados con \u00e9l\u00a0 dijeron que no hab\u00edan visto nunca a un misionero trabajar as\u00ed. Era el primero en el confesionario, y se habr\u00eda sentido muy contento de pasar all\u00ed el d\u00eda entero sin comer, si la obediencia no hubiera moderado su celo. En la cuarta misi\u00f3n, las fuerzas del cuerpo le faltaron del todo, de manera que fue preciso reanimarle. Fue entonces cuando comenz\u00f3 a quejarse, diciendo que era in\u00fatil en la casa, que s\u00f3lo hab\u00eda tra\u00eddo molestias, en eso consist\u00eda su lenguaje ordinario por entonces. \u2018Ay, dijo un d\u00eda llorando a uno de nuestros hermanos, mirad las almas de nuestros hermanos que caen en el infierno por falta de instrucci\u00f3n, mientras que yo estoy sin hacer nada\u2019!<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEn cuanto a su devoci\u00f3n y a la firmeza de su vocaci\u00f3n, es algo dif\u00edcil de explicar, nos har\u00eda falta \u00e9l para decir sus sentimientos. Estaba como fuera de s\u00ed mismo cuando se le hablaba; lo que se puede ver por una respuesta que dio a uno de nuestros hermanos cl\u00e9rigos, el cual al preguntarle qu\u00e9 tal estaba, el Sr. Pil\u00e9 le respondi\u00f3 que estaba in\u00fatil, que era una carga en la casa. El otro, muy distante de su pensamiento, le dijo: \u00abQu\u00e9, se\u00f1or, \u00bfquerr\u00edais marcharos?\u00bb Esto le cay\u00f3 como una pu\u00f1alada; nunca se le pod\u00eda no tocar en un lugar m\u00e1s doloroso. \u2018He, hermano, le dijo con l\u00e1grimas en los ojos, quiera Dios que no se me ocurra; si me echan de la casa por una puerta, yo volver\u00e9 por la otra, aunque tenga que morir en el dintel de la puerta\u2019. Amaba y apreciaba todo cuanto pertenec\u00eda a la Misi\u00f3n, peque\u00f1o o grande; pero ten\u00eda una sensibilidad especial por el seminario, se alegraba cuando pod\u00eda prestar alg\u00fan servicio como escribir con letra grande el nombre de nuestros hermanos, transcribir escritos, pegar im\u00e1genes en cart\u00f3n, etc \u2026Y cuando el difunto Sr. de la Salle, por entonces director del seminario, le empleaba en o\u00edr las confesiones de los seminaristas, lo hac\u00eda con un gozo indecible. Se le ha o\u00eddo decir muchas veces: \u2018Si tuviera un poco de salud, me presentar\u00eda para ser admitido en el n\u00famero de los seminaristas, para servir all\u00ed y obedecer, como el m\u00e1s peque\u00f1o de todos; y, al no poder, con gran dolor m\u00edo, trato de suplir en \u00e9l con estos peque\u00f1os servicios\u2019.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abDec\u00eda a menudo a nuestros hermanos del seminario: \u2018Oh, qu\u00e9 suerte la vuestra tener una ocasi\u00f3n tan hermosa para perfeccionaros! Nosotros no lo hemos tenido este tiempo deseado. \u00c1nimo pues, hermanos, todo depende de vosotros\u2019. Un d\u00eda uno de nuestros hermanos encomend\u00e1ndose a sus oraciones le dijo que hac\u00eda todos los d\u00edas la ronda, queriendo decir que rezaba por todo en particular, comenzando por el m\u00e1s antiguo de la Compa\u00f1\u00eda hasta el m\u00e1s nuevo\u2019. Quien quer\u00eda alegrar al Sr. Pil\u00e9 deb\u00eda hablarle de los frutos que se hacen en las misiones y de los buenos obreros de la Compa\u00f1\u00eda; pero quien quer\u00eda entristecerle era anunciarle la salida de alguno, Ay, dijo un d\u00eda a este prop\u00f3sito, en qu\u00e9 piensan, pobres de ellos. En cuanto a m\u00ed, pienso que son ciegos. Se equivocan mucho en tener \u00e9xitos en otra parte como en la Misi\u00f3n. \u00bfNo saben muy bien que al salirse son como los peces fuera del agua, y como miembros separados del cuerpo, que no pueden ya participar en las influencias de la cabeza? Oh, qu\u00e9 compasi\u00f3n inspiran! Pero cuando le dec\u00edan que alguien acababa de ser admitido en la Compa\u00f1\u00eda, su coraz\u00f3n se sent\u00eda tan encantado y transportado de satisfacci\u00f3n, que no pod\u00eda, por enfermo que estuviera, dejar de exteriorizarlo: en su cuerpo que saltaba de j\u00fabilo, en su rostro que de pronto se iluminaba, en sus manos que alzaba y juntaba, en sus brazos que abrazaban cordialmente a su nuevo hermano, en sus ojos que se llenaban de l\u00e1grimas de alegr\u00eda, y sobre todo en su lengua que no pod\u00eda moderar la abundancia del coraz\u00f3n y profer\u00eda palabras tan fervientes y tan poderosas, y con tanta vehemencia y vivacidad que parec\u00eda que el Esp\u00edritu Santo estaba en su boca, en forma de lengua de fuego. \u2018La Misi\u00f3n, dec\u00eda \u00e9l, es el esp\u00edritu de los primeros cristianos, es una vida totalmente apost\u00f3lica, es el soberano y \u00faltimo medio que Dios ha encontrado para reformar su Iglesia, y tal parece que su bondad, su sabidur\u00eda y su omnipotencia se hayan agotado en esa obra maestra de sus manos. Oh, qu\u00e9 grandes designios tiene su Providencia sobre la Misi\u00f3n! Oh, se ver\u00e1n cosas grandes! Oh, qu\u00e9 felicidad es ser misionero! \u00a1Qu\u00e9 afortunado me siento al ser del n\u00famero y a la ve desdichado al no poder se \u00fatil sino de carga\u2019! Dec\u00eda otro tanto y m\u00e1s cuando le hablaban de estas cosas, pero en particular en el lecho de la muerte, como no pod\u00eda dejar de hablar a todos los que ven\u00edan a verle, sino con mayor ardor y vehemencia que nunca, de manera que parec\u00eda no tener palabras y fuerza que para esto, y lo mejor era que lo dec\u00eda como lo sent\u00eda en el coraz\u00f3n, de manera que se cuidaba de no decir nada contra la sencillez\u00a0 y por exageraci\u00f3n. Por \u00faltimo, ya sab\u00e9is que no acostumbro a exagerar las cosas, pero os puedo asegurar que me ser\u00eda imposible poder expresar los profundos pensamientos que ten\u00eda de la Misi\u00f3n, y que todo lo que he dicho no es nada al lado de lo que queda por decir; as\u00ed que es mejor contentarme por ahora con admirarle y dejaros pensar. Os dir\u00e9 tan s\u00f3lo que cuanto m\u00e1s iba as\u00ed realzando la grandeza de nuestro Instituto y exagerando los bajos sentimientos de s\u00ed mismo, tanto m\u00e1s me parec\u00eda grande en santidad y \u00fatil para toda nuestra comunidad; de suerte que yo no pod\u00eda evitar decir con frecuencia bien alto: \u2018El Sr. Pil\u00e9, con su no hacer, y s\u00f3lo con sufrir hace m\u00e1s por Dios, y ha hecho por la Misi\u00f3n, que yo y toda nuestra compa\u00f1\u00eda actuando y trabajando sin cesar\u2019.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSu humildad era muy grande y muy profunda. Lo que acabamos de decir de la baja estima que sent\u00eda de su persona, es una se\u00f1al bastante clara, pues era tal, y lo he dicho varias veces, que yo ten\u00eda como una gran bendici\u00f3n tenerle en nuestra Compa\u00f1\u00eda, aunque no pod\u00eda persuadirse de ello, de manera que ha vivido siempre con el bajo sentimiento de s\u00ed mismo, diciendo, en cada ocasi\u00f3n, que era in\u00fatil en la casa, que se ten\u00eda por indigno de estar en ella; que serv\u00eda de carga y que no merec\u00eda el menor de los buenos oficios que se le prestaban, ni siquiera en la enfermedad. No se contentaba con tener esta humildad de coraz\u00f3n y en la boca, trataba por todos los medios de ponerle por obra, ofreci\u00e9ndose as\u00ed en las cosas m\u00e1s bajas y como de los menores de la casa. Entre otras cosas, se ha visto que fue un d\u00eda enviado para ayudar al hermano Alexandre, que era por entonces despensero; lo que hizo de tan buena gana que el hermano nos ha dicho que no ha visto nunca una sumisi\u00f3n de voluntad y de juicio parecida. obedeci\u00e9ndole como si no fuera m\u00e1s que un joven, \u00e9l que era antiguo sacerdote y de edad. Rog\u00f3 tambi\u00e9n un d\u00eda con insistencia a uno de nuestros hermanos de la cocina que le avisara de sus faltas. Ayudaba con frecuencia al cocinero en todo lo que pod\u00eda y en los ministerios m\u00e1s humildes y bajos. Se molestaba en ense\u00f1ar el canto a los peque\u00f1os escolares, aunque le fuera algo inc\u00f3modo. Su humildad se ha visto tambi\u00e9n en que no dec\u00eda su parecer sobre cualquier materia que fuese, especialmente si era de ciencia, teni\u00e9ndose por ignorante. Dijo un d\u00eda a uno de nuestros hermanos que era incapaz de hacer ninguna funci\u00f3n de Misi\u00f3n, a causa de su insuficiencia, y que no era capaz de dirigir a un grupo de ordenandos, lo que hac\u00edan entonces nuestros simples hermanos cl\u00e9rigos. Se contentaba con preparar las sillas de los Srs. ordenandos, diciendo que \u00e9se era todo el servicio que les pod\u00eda prestar, aunque en verdad fuera bastante capaz y experimentado en estas materias y, lo que es m\u00e1s destacable es que al decir eso de palabra, lo sent\u00eda de coraz\u00f3n, en lo cual consiste la verdadera humildad.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSu obediencia no era menor que su humildad. Nunca hac\u00eda nada sin permiso, por mayor que fuera en la casa, quer\u00eda tener orden de los superiores para las menores cosas. Tomaba con indiferencia todo lo que se le daba, aunque estuviera bien o m\u00e1s preparado, y aunque no fuera de su gusto y sintiera aversi\u00f3n. Cuando los peque\u00f1os escolares le ped\u00edan algo, se inquietaba sobre si ten\u00edan permiso. Esta gran obediencia hac\u00eda que tuviera una maravillosa condescendencia para con sus iguales y hasta con sus inferiores. Nunca contradijo a nadie; le llevaban a la conversaci\u00f3n que quer\u00edan con tal de que fuera edificante, y dejaba con agrado y prontamente que ten\u00eda para dedicarse a otro que le ped\u00edan; y lo que es m\u00e1s perfecto era que obedec\u00eda en todo con sumisi\u00f3n de juicio, y eso toda su vida, y en particular en su muerte, testigos los actos heroicos de los que nos vamos a ocupar, de suerte que se puede decir de \u00e9l factus est obediens usque ad mortem.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSu paciencia ha sido heroica. Nunca ha manifestado la menor se\u00f1al de impaciencia. Siempre alab\u00f3 a Dios en sus sufrimientos, que eran con frecuencia tan duros que daba pena a todo el mundo. y se hubiera dicho, en cada instante, que iba a entregar el alma, y a pesar de todo eso, , no dejaba de estar alegre y siempre igual a s\u00ed mismo. Este pobre hombre no pod\u00eda levantarse por la ma\u00f1ana sin aumentar su indisposici\u00f3n ni vestirse solo sino con gran trabajo; y ni por esas dejaba de asistir a la oraci\u00f3n, lo m\u00e1s frecuentemente que pod\u00eda, aunque sintiera verdadera necesidad de descansar, ya que no dorm\u00eda apenas por la noche debido a su tos. Por \u00faltimo su celo le obligaba a hacer m\u00e1s de lo que pod\u00eda, por eso mismo se le ha visto\u00a0 con frecuencia caerse en la subida, no pudiendo sostenerse ni levantarse. No se contentaba con las cruces que Dios le enviaba, se inflig\u00eda penas a s\u00ed mismo, macerando su carne, a pesar de sus grandes achaques, con ayunos u otras austeridades, como se puede deducir de una disciplina ensangrentada que se hall\u00f3 en su lecho despu\u00e9s de su muerte. Por \u00faltimo era un hombre de dolor y a la vez un espejo de paciencia, y aunque haya parecido\u00a0 siempre as\u00ed a todos, hay que confesar que en el lecho de muerte lo era de una manera particular. Parece que la paciencia estaba como en su trono, o como triunfante de las penas y de los dolores. Sus males eran mayores que nunca y su fuerzas menores, pero su paciencia iba en aumento, ya que no s\u00f3lo soportaba\u00a0 de buena gana y con resignaci\u00f3n a la voluntad de Dios, sus sufrimientos [233], sino que se alegraba con ellos y deseaba sufrir m\u00e1s por Nuestro Se\u00f1or y por el pr\u00f3jimo. Es lo que le hac\u00eda decir con tanto afecto: Domine bonum mihi quia humiliasti me. Bendito se\u00e1is, Dios m\u00edo! Oh, qu\u00e9 bueno sois! Absit mihi gloriari nisi in Cruce Domini Nostri Jesu Christi! etc. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa virtud de la pobreza estaba en \u00e9l en un grado soberano. No ten\u00eda ning\u00fan apego a las cosas de la tierra. Se complac\u00eda en ser tratado como pobre, en servirse de las cosas m\u00e1s pobres, llegando a recoger todo lo que encintraba que pod\u00eda servir para algo, como un trozo de cart\u00f3n, de madera, un poquito de hilo de aguja. En lo que respecta a las cosas de su uso, era muy cuidadoso de conservarlas, remendando \u00e9l mismo sus h\u00e1bitos y su breviario, en el que siempre hab\u00eda algo que arreglar. Ten\u00eda gafas, un cristal de ellas se hab\u00eda roto. Jam\u00e1s se le pudo persuadir de que se pusiera otras.\u00a0 Hab\u00eda renunciado de tal forma a la propiedad de las cosas de que se serv\u00eda que tomaba a pecho darlas , por peque\u00f1as que fuesen, aunque fuera por otra parte muy liberal, o bien hab\u00eda que pedir permiso. He o\u00eddo que lo ha practicado, incluso en el lecho de muerte. Un sobrino suyo, que es nuestro hermano Bonichon, habi\u00e9ndole pedido algunos peque\u00f1os manuscritos de devoci\u00f3n para aprender a perfeccionarse, este pobre hombre se los neg\u00f3, dici\u00e9ndole que se los os iba a llevar al superior, y que se los pidiera despu\u00e9s \u00e9l mismo. No era menos concienzudo en recibir lo que quer\u00edan darle. Quer\u00eda tener permiso para aceptar un peque\u00f1o libro, una estampa de papel o cosa parecida. Y si bien estas cosas parecen peque\u00f1as, ajuicio de los hombres, el esp\u00edritu con que las hac\u00eda las convert\u00eda en grandes a los ojos de Dios y de los \u00e1ngeles.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abTen\u00eda una gran sencillez, no r\u00fastica o ingenua, sino de paloma y santa; era una sencillez que perfeccionaba a sus otras virtudes. Su caridad era sencilla, su humildad [234] sencilla, su obediencia sencilla, y as\u00ed de las dem\u00e1s; pues no hab\u00eda ninguna mezcla de respeto humano, disimulo, artificio o fineza. Es lo que hac\u00eda, que a\u00fan siendo muy juicioso, se dejaba llevar como un ni\u00f1o; se cre\u00eda cuanto le insinuaban, incluso por broma, y se pon\u00eda a hacer todo lo que se deseaba de \u00e9l; hac\u00eda a menudo la recreaci\u00f3n con los peque\u00f1os escolares y conversaba sencillamente con ellos como si fuera un ni\u00f1o como ellos. Esta sencillez le hac\u00eda amable y amado de todos, pero principalmente de Dios, quien sin duda se comunicaba de ordinario con \u00e9l de una manera particular, ya que cum simplicibus est sermocinatio ejus: s\u00ed que no hay que sorprenderse, si parec\u00eda siempre recogido, ferviente y no aspirando m\u00e1s que a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSu diligencia era maravillosa, y como su indisposici\u00f3n le hac\u00eda d\u00e9bil y delicado, y el trabajo le cansaba, nunca se le vio ocioso; siempre en acci\u00f3n, ten\u00eda por una de sus m\u00e1ximas, que la ociosidad era la madre de todos los vicios, como dijo un d\u00eda a uno de nuestros hermanos, que le preguntaba por qu\u00e9 trabajaba tanto. Cuidaba de los misales y breviarios, escrib\u00eda las ceremonias y dem\u00e1s cosas de la casa. iba incluso al jard\u00edn a trabajar, y echado en tierra arrancaba las malas hierbas, llevaba le\u00f1a y agua a la cocina, lavaba la vajilla, y lo hac\u00eda tan bien que los que lo ve\u00edan quedaban edificados, y cuando sus achaques le obligaron a guardar cama, encontraba qu\u00e9 hacer, leyendo, escribiendo o cosiendo, y sobre todo rezando, en particular haciendo oraciones jaculatorias, con tanta frecuencia y ardor, que impresionaba, inflamaba a los que lo ve\u00edan.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abPor lo que se refiere a la castidad, la ha tenido en un grado muy eminente, y creo que ha usado de todas las precauciones\u00a0 para conservarla intacta. Los peque\u00f1os escritos[235] sobre este asunto que se han encontrado despu\u00e9s de su muerte, en su bolsa, ofrecen una prueba suficiente. Parece ser que los practicaba\u00a0 puntualmente aunque fueran bien dif\u00edciles de ponerlos en pr\u00e1ctica; son cierto medios soberanos para conservar la castidad. Lo que muestra bien que nuestro hermano Alexandre, enfermero, no ten\u00eda mala raz\u00f3n en decir en plena confianza que hab\u00eda advertido en su cuerpo las se\u00f1ales de una castidad virginal. . y sin embargo su temperamento natural parec\u00eda ser del todo contrario e ello, de donde se sigue que ha necesitado combatir grandes combates y lograr grandes victorias para impedir que este tesoro le fuera robado.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSu mortificaci\u00f3n no s\u00f3lo se vio con respecto a los movimientos carnales que reprim\u00eda tan bien sino tambi\u00e9n con respecto a todos los dem\u00e1s, tanto interiores como exteriores. \u00bfSe ha visto a un hombre as\u00ed de mortificado como \u00e9l, en su vida, en el o\u00eddo, en el gusto y dem\u00e1s sentidos, sobre todo en la lengua, en el juicio y en su voluntad? Os dejo pens\u00e1ndolo. Mas, para conocer mejor la excelencia de esta virtud\u00a0 en \u00e9l, hay que pensar que era por naturaleza, pronto, vivo, col\u00e9rico y \u00e1vido\u00a0 de o\u00edr y saber, y no obstante dominaba bien todas sus inclinaciones y pasiones que ha parecido\u00a0 de naturaleza pac\u00edfico, dulce, indiferente y bonach\u00f3n. Y con todo, no era m\u00e1s que por virtud y por gracia como adquiri\u00f3 a fuerza de mortificarse. En una palabra, vale decir que su vida no ha sido sino una perpetua mortificaci\u00f3n, como si Dios se hubiera complacido en verle as\u00ed usando bien de las mortificaciones como otro Job. No se content\u00f3 con las ordinarias sino que le dio las extraordinarias. Y fue particularmente cuando despu\u00e9s de darle, por un lado, un gran conocimiento del valor y belleza de las almas y de las grandes necesidades que tienen de auxilio de la misi\u00f3n,\u00a0 y por otro, un deseo insaciable e incre\u00edble de trabajar incesantemente para ganarlas, le quit\u00f3 casi al mismo tiempo de ejecutar estos santos designios d\u00e1ndole una enfermedad del cuerpo que le atormentaba casi de continuo, y otra mayor que es una persuasi\u00f3n que ten\u00eda de ser in\u00fatil y una carga en la casa, que proven\u00eda de su gran humildad, seg\u00fan lo hemos dicho ya. Para representaros de alguna manera esta mortificaci\u00f3n heroica, hay que imaginarse\u00a0 a un hombre hambriento a quien le dan a ver continuamente una mesa cubierta de todas clases de buenas carnes que \u00e9l no puede tocar, porque est\u00e1 debidamente encadenado. Su mortificaci\u00f3n era as\u00ed, e incluso mayor, al menos por la demasiada duraci\u00f3n, As\u00ed y todo, aunque su humildad le haya dejado hacer algunas peque\u00f1as quejas amorosas por sus penas, podemos decir de \u00e9l lo que el Esp\u00edritu Santo dijo de Job:\u00a0 In his omnibus non peccavit, sino que se purific\u00f3 tanto como el oro en el crisol; ya que en todo se resignaba a la voluntad de Dios, lo que no pudo ocultar, a causa de los actos frecuentes\u00a0 que se le ha visto hacer con tanto fervor.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abAunque ya haya hecho menci\u00f3n de su gran devoci\u00f3n, no puedo sin embargo dejar de decir al menos una palabra. Es incre\u00edble qu\u00e9 devoto era en todas las cosas santas que la Iglesia aconseja o aprueba, como el agua bendita, agnus Dei, rosario, reliquias, indulgencias y semejantes, como tambi\u00e9n en los santos y en los \u00e1ngeles, pero se\u00f1aladamente en tres: -1\u00ba en su \u00e1ngel de la guarda a quien honraba todos los d\u00edas de una manera particular y ten\u00eda una gran confianza en \u00e9l, lo que no pod\u00eda ser si no hubiera impetrado a menudo por su intercesi\u00f3n el efecto de las oraciones que le dirig\u00eda de ordinario; y es probable que le miraba con los ojos del esp\u00edritu, como hac\u00eda san Francisco al suyo con los ojos del cuerpo, y que le hablaba familiarmente y con gran reverencia; -2\u00ba en la sant\u00edsima Virgen y m\u00e1s a\u00fan\u2026 pero me ser\u00eda imposible expresarlo: habr\u00eda que haberle o\u00eddo a \u00e9l mismo hablar de ella. Lo que \u00e9l dec\u00eda era capaz de dar esta devoci\u00f3n a los dem\u00e1s, en particular cuando era sobre la concepci\u00f3n inmaculada, del gran poder que ella ten\u00eda ante su Hijo, y de los grandes milagros que ha hecho a favor de tanta gente. Lo principal era que la imitaba en sus virtudes y exhortaba a los dem\u00e1s a hacerlo. Creo que esta devoci\u00f3n ha sido una de las principales causas de su castidad, de la que ya hemos hablado, , y que la virgen le conced\u00eda todo lo que le ped\u00eda. Por ello ten\u00eda una gran confianza en Ella, particularmente en el lecho de muerte, como yo mismo lo advert\u00ed varias veces, entre otras, cuando pronunciaba estas palabras In te, Domine, speravi, non confundar in aeternum, quia non solum sperantem sed etiam desperantem adjuvas. -3\u00ba Pero su principal devoci\u00f3n era a la pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, pues pensaba en ella cada d\u00eda y casi a todas horas, y lo hac\u00eda con un sentimiento de compasi\u00f3n, de admiraci\u00f3n y gratitud, y con frecuencia no pod\u00eda por menos de dejarlo ver al exterior por las aspiraciones, suspiros y l\u00e1grimas.. Esto es lo que le hac\u00eda decir con frecuencia, que quien no agradece a nuestro Se\u00f1or Jesucristo todos los d\u00edas por su pasi\u00f3n, se pierde el d\u00eda. Era tambi\u00e9n por eso que en la \u00faltima enfermedad, besaba y volv\u00eda a besar con tanta frecuencia\u00a0 y tan dulcemente, hasta con l\u00e1grimas, el crucifijo que ten\u00eda siempre cerca en su lecho. Qui\u00e9n podr\u00eda contar los hermosos coloquios que le hac\u00eda entonces, de coraz\u00f3n y de palabra, qui\u00e9n podr\u00eda expresar el sentimiento con el que le dec\u00eda: O bonne Jesu, qui mortuus es pro me, quis mihi tribuat ut moriar pro te! Salve, crux pretiosa, suscipe discipulum Christi, ac per te me recipiatqui per te moriens me redemit. Yo no habr\u00eda acabado nunca si quisiera contaros aqu\u00ed todas sus virtudes. Basta con que os diga que no s\u00f3lo no me acuerdo de haber visto nunca\u00a0 ning\u00fan vicio ni o\u00eddo decir que tuviera alguno, sino que siempre he advertido virtudes en \u00e9l, y todos le miraban as\u00ed como yo, como un espejo de devoci\u00f3n, de paciencia, de humildad, de obediencia, de caridad y de toda clase de virtudes. Sobre lo cual no puedo omitir la estima que de \u00e9l tenia el Sr. Parmentier, p\u00e1rroco de la Queue, hombre de virtud segura, quien le ha conocido muy especialmente, el cual no hablaba de \u00e9l nunca sin admiraci\u00f3n, diciendo de ordinario con ardor: \u2018El Sr. Pil\u00e9 es un hombre de Dios, es un tesoro escondido, es un santo\u2019.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abParece que con esto es suficiente para levantar el edificio de las virtudes de este gran hombre de Dios; pero nos ha faltado echar los fundamentos. Queda todav\u00eda una virtud eminente, que era en \u00e9l tan viva y resplandeciente por encima de todas las dem\u00e1s, que las vivificaba y hac\u00eda resplandecer maravillosamente, es le viva y grande fe que siempre ha tenido en un grado soberano, de modo que parec\u00eda, al o\u00edrle y verle hacer, que tocaba y palpaba los misterios de la fe. No ten\u00eda ninguna dificultad en creer las cosas incluso que no eran de obligaci\u00f3n, como la historia de los santos, sus milagros y todo lo que los libros de devoci\u00f3n contienen. Era la viva y grande fe que ten\u00eda de la grandeza y bondad de Dios, que le hac\u00eda sufrir con tanta alegr\u00eda y obrar con tanto fervor. Era la fe grande de la justicia divina, que le hac\u00eda temer tanto sus juicios y castigos. Era ella la que le hac\u00eda sentir tanto horror al pecado y celo por la salvaci\u00f3n de las almas. Era ella la que le hac\u00eda temer tanto dar cuenta a Dios, en particular por las almas a \u00e9l encomendadas. Era ella le que le hac\u00eda decir con tanta frecuencia y con l\u00e1grimas y suspiros:<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abOh, qu\u00e9 espantosos son los juicios de Dios, qu\u00e9 afortunado si no hubiera sido p\u00e1rroco! Por \u00faltimo era esta fe la que le hac\u00eda practicar con tanta altura todas las virtudes que hemos subrayado en \u00e9l. Y lo que me ha parecido m\u00e1s admirable es que esta fe operaba gracia, incluso en el alma de los dem\u00e1s, como algunos de nuestros hermanos lo han experimentado, al acudir a \u00e9l en sus tentaciones, a los cuales dec\u00eda: \u2018Haced o decid esto o aquello, y os ver\u00e9is libres\u2019, y la caso suced\u00eda as\u00ed como lo hab\u00eda dicho. Y yo mismo lo he visto en algunas cosas, en particular un d\u00eda de gran pena a causa del proceso que los Srs. de Saint-Victor nos hab\u00edan iniciado, por nuestro establecimiento en San L\u00e1zaro, de manera que yo estaba a punto de dejar del todo esta casa para no pleitear. Consult\u00e9 sobre esta materia a varios grandes personajes en todos los aspectos, los cuales no pudieron con todas sus razones persuadirme aguantar y defender nuestra causa; pero una vez que me dirig\u00ed al Sr. Pil\u00e9 para pedirle consejo, \u00e9l no hizo m\u00e1s que decirme buena y fr\u00edamente: \u2018Se\u00f1or, eso no es nada y nos agobi\u00e9is, es la voluntad de Dios\u2019. Tan pronto como me dijo eso, no podr\u00e9is llegar a creer qu\u00e9 consuelo m\u00e1s grande sent\u00ed e inmediatamente me resolv\u00ed a emprender el asunto, de suerte que ya no he tenido ni agobio ni dificultad, como si Dios mismo me lo hubiera revelado y ordenado: tan viva y eficaz era su fe.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEsta gran fe no impidi\u00f3 que a la hora de su muerte no se haya visto tentado de infidelidad, pero esta tentaci\u00f3n le fue permitida por Dios para hacerle m\u00e1s firme en su creencia, como un poco de agua arrojada al fuego bien encendido no sirve m\u00e1s que para encenderlo m\u00e1s. El acta que hizo luego es una prueba bastante fuerte y aut\u00e9ntica, ya que, un poco antes de perder la voz, al ir a verle, y decirme \u00e9l su tentaci\u00f3n, le pregunt\u00e9 si no cre\u00eda en todo lo que Dios hab\u00eda revelado a su Iglesia, y de repente me dijo con una extrema fuerza de esp\u00edritu: \u2018Renincio a todas las sugestiones del maligno esp\u00edritu; quiero morir como buen cristiano\u2019, y exclamando, hizo este acto \u2018Oh, Dios m\u00edo,\u00a0 creo todas las verdades que hab\u00e9is revelado a vuestra Iglesia, renuevo todos los que he realizado en mi vida y en caso de que no tienen las condiciones requeridas, renuevo todos los de los ap\u00f3stoles, de los confesores, m\u00e1rtires, etc.\u2019<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abCuando he dicho que esta fe tan grande\u00a0 le causaba tan gran temor de la justicia divina, no os deb\u00e9is imaginar que haya tenido por ello falta de esperanza, pues era en \u00e9l muy grande. de lo cual no hay por qu\u00e9 sorprenderse, ya que la misma fe de la que hac\u00eda tantos actos le serv\u00eda siempre de escudo para resistir a los asaltos de la tentaci\u00f3n, y a la vez de antorcha para ver claramente la inmensidad de la misericordia de Dios, el valor infinito de la muerte y pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, y la verdad infalible de las promesas que ha hecho a los pecadores penitentes; adem\u00e1s de que, su gran caridad, estando unida a su gran fe, era una se\u00f1al infalible de que su esperanza era igualmente grande. Como al ver por la noche una gran claridad, y se siente calor es signo evidente de que la llama es tambi\u00e9n muy grande, as\u00ed, habi\u00e9ndoos mostrado la gran llana de su fe y el gran ardor de su caridad, se concluye infaliblemente que la llama de su esperanza era grande en proporci\u00f3n, y aunque no hubiera otra prueba que la esperanza que tenemos de las continuas victorias que ha ganado combatiendo contra el temor hasta la muerte, ser\u00eda m\u00e1s que suficiente para ver la grandeza de su esperanza, ya que de otra manera no habr\u00eda podido subsistir como lo ha hecho; y no s\u00f3lo subsist\u00eda ella sino que se incrementaba sin duda a medida que era contrariada, as\u00ed como la llama de un gran fuego bien encendido crece al se agitada por los vientos. Y eso ha sido porque as\u00ed lo ha querido Dios ejercitar, para hacerle ganar una corona m\u00e1s rica. Y aunque esta grande esperanza haya estado en \u00e9l toda su vida, ella ha parecido y brillado al final,\u00a0 en los diversos actos bien se\u00f1alados que \u00e9l ha hecho, en particular cuando le habl\u00e1bamos del para\u00edso, all\u00ed donde \u00e9l deb\u00eda ir bien pronto, y nosotros nos encomend\u00e1bamos a sus oraciones, cuando estuviera en el cielo. Pues \u00e9l nos respond\u00eda resuelta y simplemente que no dejar\u00eda de pedir por nosotros y por toda [241] la Misi\u00f3n y nos lo promet\u00eda como si hubiera tenido revelaci\u00f3n de entrar en el cielo nada m\u00e1s morir. Oh qu\u00e9 hermosas peticiones promet\u00eda presentar a la divina Majestad para toda la Compa\u00f1\u00eda! Por \u00faltimo dio a entender que su esperanza iba creciendo a medida que \u00e9l preve\u00eda acercarse la recompensa, como crece el movimiento de la piedra crece en velocidad, cuanto m\u00e1s se acerca a su centro.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEsto es, se\u00f1or, el compendio de la vida del Sr. Pil\u00e9, que parece sin duda bien largo, pero yo lo encuentro peque\u00f1o, tanto porque no os he hecho ver todas sus virtudes, ya que ser\u00eda imposible, como por haber quedado encubierto\u00a0 lo m\u00e1s grande y excelente debido a su profunda humildad y a\u00f1adiendo que s\u00f3lo Dios lo puede conocer; y nosotros no le conoceremos m\u00e1s que en el cielo, en particular esa plenitud de gracias y el esp\u00edritu con el que hac\u00eda todos sus actos de virtud. Como quiera que sea, esto es una parte de lo que hemos podio recoger de su vida. Tal vez esperabais que os diera una narraci\u00f3n de su muerte, pero no tengo otra cosa que deciros que ya lo hab\u00e9is visto en el espejo de su vida, pues su muerte fue tal como fue su vida; que si ha habido alguna diferencia\u00a0 es pues que su vida ha sido como el inmenso cuadro, y su muerte la coronaci\u00f3n; pues puedo decir que en los diez o doce \u00faltimos d\u00edas ha hecho y rehecho actos interiores y exteriores de todas las virtudes que hemos expuesto, en especial de fe, de temor, de esperanza, de caridad, de contrici\u00f3n, de humildad, de obediencia, de paciencia, de resignaci\u00f3n y de conformidad con la voluntad de Dios, e incluso que ha hecho intensiva en su muerte ,o que ha hecho extensivo en su vida; quiero decir que si ha hecho en su vida muchos actos de virtudes, por ejemplo de tres grados lo poco que ha hecho en su muerte era de diez grados. Para deciros no obstante algo m\u00e1s particular respecto de la fe de este hombre de Dios, sabr\u00e9is, se\u00f1or, que unas tres semanas antes de morir, le trajimos de los Bons-Enfants[242] a San L\u00e1zaro, a causa de un gran y continuo sopor que se advirti\u00f3 en \u00e9l, aparte de su mal ordinario del pecho y de los pulmones. Tres o cuatro d\u00edas despu\u00e9s de llegar, comenz\u00f3 a guardar cama, y despu\u00e9s fue disminuyendo cada vez m\u00e1s en fuerza y creciendo en dolor, por que le oprim\u00eda el mal del pecho m\u00e1s que nunca, y de tal forma que en pocos d\u00edas no pudo de ninguna manera tenerse en pie, ni ayudarse de sus miembros, y lo que es m\u00e1s, comenz\u00f3 enseguida a escupir de los pulmones. Manten\u00eda con todo a\u00fan el esp\u00edritu fuerte, los \u00e1nimos altos y la palabra libre, y lo que es m\u00e1s admirable es que hablaba y rezaba a menudo con m\u00e1s viveza y vigor que antes, en particular cuando se le anunciaba que era entonces cuando Dios quer\u00eda poner fin a sus penas temporales para ir a gozar de las alegr\u00edas eternas. Fue entonces cuando comenz\u00f3 como un cisne a cantar m\u00e1s dulcemente que antes. Oh, qui\u00e9n pudiera expresar el sentimiento que ten\u00eda en su coraz\u00f3n, mientras pronunciaba este vers\u00edculo de David: Loetatus sum in his quae dicta sunt mihi: In Domum Domini ibimus, y qui\u00e9n pudiera expresar con qu\u00e9 esp\u00edritu ha hecho todos estos actos de virtud, tanto interiores como exteriores, que ha producido en este \u00faltimo paso, principalmente cuando le di el santo Vi\u00e1tico y la extrema unci\u00f3n. Ya que cuantos actos hac\u00eda de fe, de esperanza, de caridad, de contrici\u00f3n, de humildad, de\u00a0 sencillez, de obediencia y de conformidad con la voluntad de Dios, eran otros tantos dardos encendidos que atravesaban los corazones de los asistentes y les hac\u00edan derramar l\u00e1grimas. Era un segundo san Andr\u00e9s, pues, como este gran ap\u00f3stol muri\u00f3 en cruz, all\u00ed sigui\u00f3 dos d\u00edas antes de morir, durante los cuales predicaba a los pueblos y rogaba a Dios por la conversi\u00f3n de sus almas; el Sr. Pil\u00e9 muri\u00f3 en cruz, quiero decir con los dolores agudos de su enfermedad y, durante sus sufrimientos, ha edificado a todos los misioneros con los buenos discursos que les ha hecho y con los [243] mismo ejemplos de paciencia y otras virtudes que les ha dado. Yo iba de ordinario dos veces al d\u00eda a visitarle, en especial las \u00faltimas semanas de su vida, pero debo confesar que no era tanto para consolarle, animarle y disponerle a bien morir, que para ser yo mismo consolado, animado y dispuesto a bien vivir.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abY en efecto, no volv\u00eda nunca de verle sin que tuviera el coraz\u00f3n inundado y embalsamado de devoci\u00f3n. Me sent\u00eda encantado de admiraci\u00f3n al ver en \u00e9l cosas tan contrarias y tan extremas en un mismo sujeto y en un mismo instante, al ver una paciencia tan grande con un gran sufrimiento; tanta fuerza de esp\u00edritu con tanta debilidad de cuerpo; una voz tan fuerte, sobre todo cuando hablaba de Dios, con una incomodidad del pulm\u00f3n tan grande; tanta vigilancia y atenci\u00f3n a toro lo que se le dec\u00eda, en un sopor tan extraordinario: pues, a la primera palabra\u00a0 que se profer\u00eda para disponerle a la muerte, al momento abr\u00eda los ojos y la boca para decirnos que su coraz\u00f3n no dorm\u00eda, aunque su cuerpo estuviera tan adormecido, sino que vigilaba siempre con la l\u00e1mpara encendida, listo para recibir al Esposo a quien esperaba con tanto deseo. Todav\u00eda me embelesaba m\u00e1s ver en \u00e9l una humildad tan profunda con una caridad tan grande, un temor tan grande con una esperanza tan perfecta; una de tan forme con una tentaci\u00f3n tan fuerte; tanta contrici\u00f3n con tanta inocencia; tanta devoci\u00f3n con tanta desolaci\u00f3n;\u00a0 tanta paciencia en medio de tantos dolores, por \u00faltimo tanta resignaci\u00f3n a la voluntad de Dios con tantos motivos de mortificaci\u00f3n interior y exterior.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abPero lo que me enternec\u00eda m\u00e1s el coraz\u00f3n de devoci\u00f3n era verle y o\u00edrle cuando se\u00a0 encomendaban a su oraciones y le ped\u00edan su bendici\u00f3n, en particular cuando era yo quien se las ped\u00eda. Al principio se excusaba diciendo que era a \u00e9l a quien correspond\u00eda hacer esta petici\u00f3n, pero despu\u00e9s obedec\u00eda\u00a0 con sencillez, diciendo: \u2018Para confusi\u00f3n m\u00eda, me veo obligado a hacer esto\u2019.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abY de repente comenzaba a hacer oraciones tan admirables y nos deseaba tantas bendiciones y nos daba tan buenos consejos, nos hablaba tan bien de la Misi\u00f3n y nos anticipaba tantas gracias, y eso con tanto fervor, sencillez y humildad que nos parec\u00eda estar oyendo a un santo del Para\u00edso, de manera que no pod\u00edamos contener las l\u00e1grimas, especialmente cuando, para concluir, levantaba la mano y formaba la se\u00f1al de la cruz para dar la bendici\u00f3n, que yo recib\u00eda de \u00e9l como si Nuestro Se\u00f1or mismo en persona me la hubiera dado; y me parec\u00eda que recib\u00eda en ese mismo instante efectos en mi alma..<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEsto es cuanto os puedo decir de su enfermedad que dur\u00f3 unos quince d\u00edas, hacia el final de los cuales, despu\u00e9s de hacer los deberes de un perfecto cristiano y rendido homenaje al soberano Se\u00f1or de coraz\u00f3n y de palabra, y de obra, comenz\u00f3 a perder la voz, y por fin entr\u00f3 en la agon\u00eda, si bien bastante tranquila, y durante la cual acab\u00f3 su vida, y rindi\u00f3 su \u00faltimo suspiro, todav\u00eda m\u00e1s dulcemente, casi sin darnos cuenta, a no ser por una breve aspiraci\u00f3n que hizo, diciendo: \u2018Oh, Dios m\u00edo\u2019! breves palabras, pero enf\u00e1ticas y en\u00e9rgicas. Oh, cu\u00e1ntas cosas hermosas est\u00e1n contenidas en esta palabra \u2018Oh\u2019! qui\u00e9n pudiera explicarlas! Estas bellas palabras han parecido a algunos de nosotros tan admirables que han dicho que hab\u00eda motivos de creer que en ese \u00faltimo instante, este hombre apost\u00f3lico ve\u00eda ya a Nuestro Se\u00f1or y le tocaba incluso, por lo cual estaba tan traspasado, que se vio obligado a exclamar como santa Tom\u00e1s: Dominus meus et Deus meus!. As\u00ed entreg\u00f3 su alma, la cual sin duda vol\u00f3 al cielo, sin necesitar el Purgatorio despu\u00e9s de su muerte, pues hab\u00eda sido tan purgada durante la vida. Falleci\u00f3 en el mes de octubre, la antev\u00edspera de Saint Denis, un martes, d\u00eda dedicado a los \u00e1ngeles de los que hab\u00eda tenido una gran devoci\u00f3n, y fue sepultado en el coro de San L\u00e1zaro, con una misa mayor y solemne, cuyo celebrante yo tuve la dicha de ser. Nosotros no henos dejado de decir, aparte de \u00e9sa,\u00a0 tres misas por el descanso de su alma, y cada hermano ha hecho tres comuniones y dicho tres rosarios. Os ruego tambi\u00e9n que mand\u00e9is hacer los mismo en vuestra Comunidad.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEsta es, Se\u00f1or, la vida y la muerte de este bueno y verdadero misionero, pero m\u00e1s bien de este santo que pide ahora por nosotros, como podemos creerlo piadosamente. Hay mucho que aprender y que aprovechar para toda clase de personas que componen nuestra Congregaci\u00f3n. los viejos aprenden a no dispensarse de la regla; los j\u00f3venes a someterse; los enfermos a animarse y tener paciencia; los sanos a no fingir que trabajan; los espirituales, a perfeccionarse; los sensuales, a entrar en confusi\u00f3n al ver aun anciano y achacoso mortificarse. Los que no est\u00e1n firmes en su vocaci\u00f3n o que, a la primera tentaci\u00f3n o descontento, proyectan salirse, ver\u00e1n aqu\u00ed la importancia que se ha de dar a la gracia que Dios les ha dado de ser misioneros, los que murmuran que son incapaces en la predicaci\u00f3n, confesi\u00f3n y de m\u00e1s funciones de la misi\u00f3n, a causa de su debilidad o incomodidad del cuerpo o del esp\u00edritu, o porque los dejan en casa para dedicarse a otras cosas que no les gustan, aprender\u00e1n aqu\u00ed que es una gran presunci\u00f3n imaginarse que Dios necesite de su talento, como si \u00e9l no pudiera convertir a las almas de otra manera, y que la obediencia, la mortificaci\u00f3n, la oraci\u00f3n, la paciencia y virtudes semejantes ganan mejor a las almas que los grandes sermones y toda la industria de los hombres. Hemos visto con claridad todo eso en el Sr. Pil\u00e9, como ya he dicho que ha hecho m\u00e1s \u00e9l solo sufriendo que todos nosotros trabajando. Lo que tenemos que hacer es imitarle en sus virtudes y pedir por \u00e9l, o m\u00e1s bien pedirle a \u00e9l mismo, al menos en particular, ya que la Iglesia no nos permite todav\u00eda actuar de otra manera. Al hacerlo debemos esperar por su intercesi\u00f3n grandes favores del cielo en esta vida, para ir despu\u00e9s a gozar con \u00e9l de la gloria en la otra. Que Dios nos conceda esa gracia, por los m\u00e9ritos de Nuestro Se\u00f1or y de su santa Madre, en el amor de los que soy, Se\u00f1or, vuestro muy humilde y obediente servidor. <\/em>\u00abVICENTE DE PA\u00daL. \u00abIndigno sacerdote de la Misi\u00f3n\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noticia sobre el Sr. Pil\u00e9, sacerdote de la Misi\u00f3n, entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en el mes de setiembre de 1631 y falleci\u00f3 en San L\u00e1zaro el 7 de octubre de 16\u2026. \u00abSan L\u00e1zaro, 1 de &#8230; <a href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-pile-1630-1642\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[172,143],"class_list":["post-11005","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El se\u00f1or Pil\u00e9 (...1630-1642) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-pile-1630-1642\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El se\u00f1or Pil\u00e9 (...1630-1642) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Noticia sobre el Sr. Pil\u00e9, sacerdote de la Misi\u00f3n, entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n en el mes de setiembre de 1631 y falleci\u00f3 en San L\u00e1zaro el 7 de octubre de 16\u2026. \u00abSan L\u00e1zaro, 1 de ... 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