{"id":109593,"date":"2015-01-27T03:30:41","date_gmt":"2015-01-27T02:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=109593"},"modified":"2016-07-26T17:21:49","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:49","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 7, cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo III: Los hospitales<\/strong><\/h2>\n<h3><em> I. Los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos.<\/em><\/h3>\n<p>Se sabe el desprecio que la antig\u00fcedad sent\u00eda por la infancia, el derecho de vida y de muerte que ejerc\u00eda sobre ella, y la crueldad con que este derecho se llevaba a cabo; todos los escritores de Grecia y de Roma dan testimonio de ello; y adem\u00e1s, en todos los pa\u00edses id\u00f3latras, en todas partes donde no es adorado el Dios que se hizo ni\u00f1o para rescatar a la infancia, ocurre hoy tambi\u00e9n la misma barbarie.<\/p>\n<p>La cuna del cristianismo fue tambi\u00e9n la primera cuna del ni\u00f1o. No solamente los cristianos, viendo al Ni\u00f1o-Dios en sus hijos los criaban a todos con respeto y amor, sino que no era algo raro ver al ni\u00f1o rechazado por la madre pagana recogido por la cristiana y alimentado con la misma leche que el suyo.<\/p>\n<p>En adelante el ni\u00f1o vio romperse la sentencia de muerte que desde hac\u00eda tanto tiempo le acog\u00eda a su entrada en la vida. O en el amor purificado y engrandecido de sus padres, o en la caridad cristiana, se encontr\u00f3 con la acogida de la bienvenida; en la iglesia o bajo el techo paterno, una cuna preparada para recibirle; el seno de una madre adoptiva henchido por la leche de la caridad para sus labios, cuando era rechazado del seno de una madre desnaturalizada.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, en todos los siglos cristianos vemos instituciones sorprendentes a favor del ni\u00f1o hu\u00e9rfano o abandonado. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, como en casi todas las obras, Vicente de Pa\u00fal ha sido pues, no el creador, sino el restaurador tan s\u00f3lo. Es el Dios Salvador, es la Iglesia, quienes han creado todas las instituciones caritativas, las han multiplicado y diversificado en proporci\u00f3n de las miserias humanas. Y a pesar de todo las restauraciones de Vicente de Pa\u00fal podr\u00edan llamarse, en cierto sentido, verdaderas creaciones. Lo que, antes de \u00e9l, no hab\u00eda sido m\u00e1s que un estado incierto e inconstante, \u00e9l lo ha terminado, ordenado, fijado con todas las condiciones de estabilidad, de difusi\u00f3n y de duraci\u00f3n; lo ha hecho pasar al derecho y a la costumbre de los Estados cristianos; de manera que, en adelante, a \u00e9l solo parecen recurrir casi todas las instituciones caritativas; que a \u00e9l solo, a sus reglamentos, hay que volver para darles su primera vitalidad; que no se apartan de ellos sin apartarse al mismo tiempo de los verdaderos principios de la caridad cristiana, para perderse en una falsa y fr\u00eda filantrop\u00eda, que no tiene ninguna acci\u00f3n sobre el alma, ni siquiera con frecuencia sobre la miseria material del pobre. As\u00ed pues, si a \u00e9l no pertenece siempre la <em>patente de invenci\u00f3n, <\/em>a \u00e9l pertenece esa <em>patente de perfeccionamiento<\/em> que, en los santos descubrimientos de la caridad, como en los descubrimientos de las artes y de la industria, sigue siendo la \u00fanica en la memoria y la pr\u00e1ctica de los hombres. Por eso, hablad, no solamente al pueblo sino a los sabios mismos de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos; preguntadles qui\u00e9n les ha dado madres, les ha abierto un asilo y una familia; qui\u00e9n les ha servido de padre y de providencia: ninguno se ha quedado m\u00e1s que con el nombre de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>En efecto, en el momento en que el santo llev\u00f3 su ternura infinita a este sector, los pobres exp\u00f3sitos eran tratados con demasiada frecuencia al estilo pagano. Una noche, de regreso de una de sus misiones, se encontr\u00f3, alpie de las murallas de Par\u00eds, a un mendigo ocupado en deformar los miembros de uno de estos ni\u00f1os, que deb\u00eda servir luego para excitar la compasi\u00f3n p\u00fablica. Horrorizado, se acerca: \u00abAh, b\u00e1rbaro, exclama bien me hab\u00e9is enga\u00f1ado, de lejos os hab\u00eda tomado por un hombre!\u00bbLe arranca a su v\u00edctima, se la lleva en los brazos, atraviesa Par\u00eds invocando la cardad de todos, re\u00fane a la gente alrededor de s\u00ed, les cuenta lo que acaba de ver y, acompa\u00f1ado de aquella gente, se dirige a la calle de Saint-Landry.<\/p>\n<p>Fue all\u00ed, en casa de una viuda, en una casa llamada <em>la Couche. <\/em>donde se amontonaba a estas desdichadas v\u00edctimas. Los informes del lugarteniente del Ch\u00e2telet que se expon\u00edan por entonces de trescientos a cuatrocientos ni\u00f1os al a\u00f1o en la ciudad y los barrios de Par\u00eds, que la polic\u00eda hac\u00eda llevar a la Couche. Toda la administraci\u00f3n de esta casa consist\u00eda en una viuda y dos criadas. \u00c9stas, incapaces de realizar la tarea, no teniendo con qu\u00e9 mantener a nodrizas, dejaban morir de hambres a estos pobres ni\u00f1os. Agotadas, para apagar sus gritos y dormir ellas mismas, los sum\u00edan, con ayuda de drogas sopor\u00edferas, en un sue\u00f1o del que no despertaban, cuando no se los daban a mujeres de mala vida, hac\u00edan con ellos un comercio escandaloso. Por quince centavos, veinte todo lo m\u00e1s, se los vend\u00edan bien a nodrizas que les hac\u00edan beber una leche corrompida y les inoculaban as\u00ed enfermedades mortales; bien a infames calculadores, que los introduc\u00edan fraudulentamente en las familias para trastornar all\u00ed el orden de las sucesiones; bien a pordioseros que los mutilaban, les romp\u00edan los brazos o una pierna, como el mendigo de hace un momento para hacerles servir de un cebo lamentable a la caridad; bien a gentes dominadas por el furor de vivir, quienes los degollaban para procurase ba\u00f1os de sangre; bien incluso a los buscadores de, tan numerosos por entonces, de sortilegios que los despiezaban y hac\u00edan servir sus entra\u00f1as para operaciones m\u00e1gicas. As\u00ed casi todos estaban condenados a muerte; los que escapaban iban a engrosar el n\u00famero de los mendigos o de las prostituidas<span id='easy-footnote-1-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-1-109593' title='Casi todos estos detalles est\u00e1n tomados del esquema de discursos a las Damas de la Caridad que citaremos con mayor amplitud enseguida. Dicho esquema estaba, estos a\u00f1os pasados, en Florencia, en poder de los Padres de las obras p\u00edas. Pertenece hoy al superior general de dicha congregaci\u00f3n, en Roma, quien nos ha permitido sacar una copia.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Llegado a la casa de la Couche, Vicente fue testigo de parte de estos horrores. Su fe tuvo que sufrir tanto como su humanidad cuando se enter\u00f3 de que muchos de estos pobres ni\u00f1os mor\u00edan sin bautizar. Sus entra\u00f1as se conmovieron. Pero, nunca precipitado, ni siquiera en sus arrebatos m\u00e1s vivos, quiso, antes de actuar, conocer mejor la situaci\u00f3n de las cosas. Encarg\u00f3 pues a algunas Damas de su Asamblea que estudiaran el servicio interior de la Couche Saint-Landry. El informe de las Damas fue que la suerte de estos ni\u00f1os era `peor que la de los pobres inocentes masacrados por orden de Herodes. Vicente regres\u00f3 a la Couche con las Damas. Habr\u00eda querido sacar a todos estos hu\u00e9rfanos. No si\u00e9ndole posible, se llev\u00f3 a doce elegidos a suertes, los bendijo y los puso en manos de la se\u00f1orita Le Gras y de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Era en 1638. Los doce peque\u00f1os escogidos por la Providencia fueron trasladados a una casa vecina de la iglesia Saint-Landry, y pronto cerca de la de San V\u00edctor. Se trat\u00f3 en primer lugar de criarlos con leche de cabra o de vaca; pero, con su salud quebrantada, les pusieron luego nodrizas.<\/p>\n<p>Su n\u00famero creci\u00f3 con los recursos. Durante dos o tres a\u00f1os, los can\u00f3nigos de Nuestra Se\u00f1ora corrieron con los principales gastos. En el momento que la caridad tra\u00eda alg\u00fan regalo, Vicente corr\u00eda a la Couche a llevarse m\u00e1s hu\u00e9rfanos para aumentar su familia adoptiva. Ay, que dolor templaba su gozo, hab\u00eda que seguir ech\u00e1ndolos a suerte! Imposible a\u00fan adoptarlos a todos. El santo se llevaba a los que la suerte, o m\u00e1s bien la Providencia, le hab\u00eda dado, y echaba una mirada de dolor y ternura a los que dejaba; porque qu\u00e9 diferencia ya entre estos abandonados y los de la casa de San V\u00edctor! Qu\u00e9 p\u00e1lidos, sufridores unos, en comparaci\u00f3n de los otros, tan frescos y bien atendidos! Por fin, los desdichados ten\u00edan al menos un asilo, por pobre que fuera, y tantos otros se ve\u00edan arrojados todav\u00eda en los cruces de caminos o en el umbral de las iglesias. \u00bfNo es a \u00e9stos a quienes se deb\u00eda auxiliar en primer lugar? De esta manera el santo se mostraba ya tal y como nos le presenta el arte a nuestros ojos, en la actitud de la Caridad urgente de los ni\u00f1os en su seno fecundo. En medio de las noches de invierno, cuando la nieve cubr\u00eda las calles, a la hora en que solos velan el crimen y el dolor, recorr\u00eda los barrios de la pobreza y del vicio, los arrabales m\u00e1s apartados y recog\u00eda a las tiernas v\u00edctimas del abandono y de la miseria. Cubierto con un amplio abrigo que a\u00fan se conserva, lo abr\u00eda a los pobres peque\u00f1os para hacerles pa\u00f1ales y una camita; luego lo cerraba sobre ellos, los calentaba a su coraz\u00f3n, continuaba su caminar y no volv\u00eda hasta que se doblaba bajo el peso. Ning\u00fan testimonio, fuera de Dios y los \u00e1ngeles de estas criatura, sobre estas b\u00fasquedas nocturnas, de esta cosecha humana, si no es tal vez el ojo furtivo de una infeliz madre que, contando con su paso, se tranquilizaba del abandono de su hijo con la adopci\u00f3n del santo, o bien de los granujas que, due\u00f1os entonces de las calles, se le encontraban de vez en cuando en horas en que su caridad y su crimen buscaban al mismo tiempo su bot\u00edn. Le conoc\u00edan y no tem\u00edan que disputarle el \u00fanico objeto de sus \u2018amores\u2019. Una noche, ellos le abordaron y de primeras no le reconocieron. Pero apenas se dio a conocer, cuando cayeron a sus pies y le pidieron su bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras tanto las Hijas de la Caridad le esperaban cada noche, siempre dispuestas a acoger a los pobres ni\u00f1os que \u00e9l les deb\u00eda traer. Ellas llevaban una especie de diario en el que adem\u00e1s de sus propias impresiones conten\u00eda los boletines de sus expediciones y de sus conquistas nocturnas. Se lee: \u00ab22 de enero. El Sr, Vicente ha llegado hacia las once de la noche; nos ha tra\u00eddo a dos ni\u00f1os; uno puede tener seis d\u00edas, el otro tiene m\u00e1s; lloraban los pobres peque\u00f1os! Mi hermana superiora se los ha confiado a nodrizas. -25 de enero. Las calles est\u00e1n llenas de nieve, estamos esperando al Sr. Vicente; no ha llegado esta noche. -26 de enero. El pobre Sr. Vicente est\u00e1 transido de fr\u00edo y nos viene con un ni\u00f1o; \u00e9ste est\u00e1 muerto de hambre. Da pena verlo; tiene el pelo rubio y una se\u00f1al en el brazo. Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, hay que tener el coraz\u00f3n duro para abandonar as\u00ed a una pobre criaturita! -1\u00ba de febrero. La obra va lentamente, c\u00f3mo necesitamos las caridades p\u00fablicas; -3 de febrero. Algunos de nuestros pobres peque\u00f1os vienen de nodrizas; parecen estar bien; la de m\u00e1s edad de nuestras peque\u00f1as tiene cinco a\u00f1os; sor Vitoria le ense\u00f1a el catecismo, ya comienza a hacer algunos trabajos de agujas. El mayor de nuestros peque\u00f1os, que se llama Andr\u00e9, aprende de maravilla. -7 de febrero. Tira un aire fr\u00edo. El Sr. Vicente ha venido a visitarnos. Ha ido corriendo a sus peque\u00f1os. Es maravilloso o\u00edrle sus dulces palabras: las peque\u00f1as criaturas se las escuchan como a un padre. He visto correr sus l\u00e1grimas; uno de nuestros peque\u00f1os se ha muerto. \u00abEs un \u00e1ngel, ha exclamado; pero es bien duro no verlo m\u00e1s.\u00bb Vicente no lloraba casi nunca, ni siquiera a la muerte de sus misioneros a quienes quer\u00eda tanto. Su sensibilidad, su ternura no estaban ni en su imaginaci\u00f3n ni en sus nervios, sino en su fe. Dos ocasiones sobre todo le arrancaron las l\u00e1grimas: la muerte de este ni\u00f1o y la muerte de una hija de la Caridad.<\/p>\n<p>\u00abLa obra va muy despacio, necesitamos mucho de las caridades p\u00fablicas\u00bb, acaban de decirnos las hermanas; y en efecto, hasta 1640, la obra no ten\u00eda m\u00e1s que 1 400 libras al a\u00f1o de renta asegurada. Y sin embargo en n\u00famero de los ni\u00f1os adoptados segu\u00eda creciendo, y el n\u00famero de los abandonados engrosaba m\u00e1s y m\u00e1s. Las Damas de la Caridad continuaban echando a suertes para decidir quienes a los que deb\u00edan ser conservados y alimentados. Al cabo de dos a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda tolerado lament\u00e1ndose esta costumbre. Finalmente le pareci\u00f3 cruel. En los primeros d\u00edas del a\u00f1o 1640, convoc\u00f3 a las Damas en asamblea general. Les expuso de manera tan pat\u00e9tica las necesidades de estas inocentes criaturas, la gloria que se dar\u00eda a Dios con ello, las bendiciones que ellas mismas recoger\u00edan, que se comprometieron al punto a encargarse de todos estos pobres ni\u00f1os. Ellas promet\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de sus fuerzas, pero el santo contribuy\u00f3 \u00e9l mismo a los gastos en una amplia proporci\u00f3n; luego interes\u00f3 la piedad de Ana de Austria, que hab\u00eda sido madre hac\u00eda poco contra toda esperanza, y por la reina lleg\u00f3 hasta el rey. En 1642, Luis XIII, habiendo sido informado, dijo que \u00abpor el poco cuidado entregado a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, durante tantos a\u00f1os, ser\u00eda casi imposible encontrar un peque\u00f1o n\u00famero de ellos garantizado contra la muerte, y que han sido vendidos para ser supuestos y servir para otros malos efectos\u00bb, lo que ha llevado a damas caritativas a cuidarlos, de manera que se ha elevado a una gran cantidad\u00bb que hace una suma anual de 4 000 libras; 3 000 por el mantenimiento de los ni\u00f1os y 1 000 libras para el de las hermanas, contra el arriendo y castellan\u00eda de Gonesse. dependiente de la granja general del dominio de Par\u00eds<span id='easy-footnote-2-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-2-109593' title='Letras patentes de julio de 1642, registradas el 25 de octubre&lt;em&gt;. Archivos del Estado&lt;\/em&gt;. S. 6160'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, nuevas letras patentes del joven rey Luis XIV, de edad por entonces de seis a\u00f1os, entregadas a petici\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal y de las Damas oficialas de la Caridad del H\u00f4tel-Dieu, declaran que no podr\u00e1 hacerse ninguna venta o enajenaci\u00f3n del dominio de Gonesse sino a cargo de las 4 000 libras otorgadas por Luis XIII; ellas constatan adem\u00e1s que este don, unido a las limosnas de los particulares, ha permitido recoger a la mayor parte de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos; que su n\u00famero se elevaba entonces a cuatro mil, y sus gastos a 28 000libras; finalmente a\u00f1aden en lenguaje cristiano: \u00abImitando la piedad y caridad de nuestro se\u00f1or y padre, que son virtudes verdaderamente regias, dejemos a los pobres ni\u00f1os exp\u00f3sitos de nuestra ciudad de Par\u00eds, en forma de limosna, la suma de 8 000 libras de renta al a\u00f1o, comenzando por 1\u00ba de enero de 1646, a percibir sobre las cinco granjas, para ser empleada en la alimentaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Esta suma de las 8 000 libras ser\u00e1 invertida en la tesorer\u00eda de la Caridad de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos, es decir a las Damas de la Caridad del H\u00f4tel-Dieu.\u00bb<\/p>\n<p>Lo que hace 12 000 libras de rentas adquiridas a la obra; pero las limosnas particulares deb\u00edan alcanzar casi el triple de dicha suma, ya que los gastos se elevaron pronto, con el n\u00famero creciente de los ni\u00f1os, por encima de las 40 000 libras. Pues bien, Vicente deb\u00eda por entonces hacer frente a las necesidades de la Lorena, cosa que restring\u00eda por fuerza sus caridades en Par\u00eds. por otra parte, la fortuna p\u00fablica vi\u00e9ndose amenazada por las facciones que ya rug\u00edan, las fortuna privadas se hallaban tambi\u00e9n con miedo; la Caridad se volv\u00eda t\u00edmida; se encerraba en una prudencia estrecha y ego\u00edsta; tanto que las Damas de la Caridad declararon finalmente que un gasto tan excesivo sobrepasaba sus fuerzas, y hab\u00eda que renunciar a \u00e9l.<\/p>\n<p>Asustado por semejante resoluci\u00f3n, temblando por sus pobres hu\u00e9rfanos m\u00e1s que nunca una madre por sus propios hijos, Vicente de Pa\u00fal recurri\u00f3 en primer lugar a la caridad de la se\u00f1orita Le Gras y de sus Hijas, que consintieron en tomar a su cargo por alg\u00fan tiempo todo el peso del gasto. La se\u00f1orita Le Gras record\u00f3 a sus Hijas el consejo del Ap\u00f3stol (Ef., VI, 28): \u00ab\u2026m\u00e1s bien trabajad obrando con vuestras propias manos lo que es bueno, a fin de tener qu\u00e9 dar a los necesitados\u00bb. Luego pidi\u00f3 prestado dinero que fue empleado en hacer pan y en preparar otros v\u00edveres, tan raros y tan necesarios en aquellos tiempos de calamidad y de hambre. La totalidad era vendida en provecho del hospital de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos. Yendo m\u00e1s lejos en su entrega, las Hijas de la Caridad quisieron imponerse las m\u00e1s duras privaciones, y resolvieron no tomar al d\u00eda un alimento pobre. Todav\u00eda no era suficiente. Un d\u00eda que los pobres ni\u00f1os se encontraban en extrema necesidad, la se\u00f1orita Le Gras, con consentimiento de sus Hijas, les dio todo el dinero de su casa, menos dos doblones. Era todo lo que se reservaba por un mes, ya que no deb\u00eda percibir nada antes de ese t\u00e9rmino. Se ped\u00eda a la Providencia que hiciera el resto.<\/p>\n<p>Semejante estado de cosas no pod\u00eda durar. Por eso, en 1648, Vicente convoc\u00f3 a las damas en asamblea general. Mand\u00f3 decir en privado a las m\u00e1s celosas, las Marillac, las Traversay, las Miramion que no dejaran de faltar para animar a las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Reunidas las Damas, el santo propuso el orden del d\u00eda: era la deliberaci\u00f3n sobre la obra comenzada: \u00bfhab\u00eda que continuarla o abandonarla? \u00abTodos los recursos se han agotado, Se\u00f1oras, les dice, y apenas nos queda para alimentar a estos pobres ni\u00f1os durante seis semanas, cuando se ver\u00e1n en extrema necesidad. En este caso no alimentarlos ser\u00e1 matarlos. Se puede matar a un ni\u00f1o neg\u00e1ndole el alimento lo mismo que d\u00e1ndole una muerte violenta. Qu\u00e9 crimen ser\u00eda para vosotras a quienes nuestro Se\u00f1or Dios os ha escogido como madres, y quienes los hab\u00e9is adoptado! \u00a1 Nuestras Cu\u00e1ntas asambleas hab\u00e9is celebrado para esto, y cu\u00e1ntas oraciones hab\u00e9is dirigido a Dios! Cu\u00e1ntos consejos hab\u00e9is recibido de personas prudentes y piadosas! Cu\u00e1ntas resoluciones hab\u00e9is tomado a la vista de sus miserias para encargaros de estas peque\u00f1as criaturas! Entre ellas y vosotras existe el lazo de la maternidad adoptiva. Si vosotras las abandon\u00e1is, es preciso absolutamente de se mueran. Pues \u00bfqui\u00e9n las salvar\u00eda? \u00bfLa polic\u00eda? Ellos no lo han hecho hasta ahora. \u00bfOtras personas en vuestro lugar? Si vosotras las dej\u00e1is, \u00bfqui\u00e9n se encargar\u00e1 de ellas? Entonces, si vosotras las abandon\u00e1is, morir\u00e1n seguramente. Y entonces, \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1 Dios que os ha llamado para cuidarlos? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 el rey, qu\u00e9 dir\u00e1n los magistrados, que por letras patentes verificadas, os atribuyen el cuidado de estos pobres ni\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 el publico que os ha aclamado y bendecido viendo vuestra caridad? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n estas pobres criaturas? Ay, nuestras queridas madres, vosotras nos abandon\u00e1is! Que nuestras propias madres nos hayan abandonado pase: ellas eran malas. Pero que lo hag\u00e1is vosotras, vosotras que sois buenas, es como decir que Dios mismo nos ha abandonado, y que no es un Dios. \u00bfMe contestar\u00e9is, Se\u00f1oras, las necesidades del momento que empobrece a todo el mundo, de manera que no se puede m\u00e1s que malvivir simplemente? Respondo que vosotras no os ver\u00e9is incomodadas. Quien tiene piedad del pobre, dice el Esp\u00edritu Santo, no carece nunca de nada; dar al pobre es prestar a Dios. Adem\u00e1s, vosotras sois cien, cuando os reun\u00eds todas. Pues bueno, que cada una se comprometa con cien libras, y es m\u00e1s de lo que se necesita con lo que ya se tiene. \u2013Yo no tengo dinero, dir\u00e9is. \u2013Oh, cu\u00e1ntas <em>peque\u00f1eces <\/em>no se tienen en la casa que no sirven para nada. Se\u00f1oras, qu\u00e9 lejos estamos de la piedad de los hijos de Israel, cuyas mujeres daban sus joyas para hacer un becerro de oro! Reflexionemos pues, Se\u00f1oras, roguemos a Dios. Comulguemos con la intenci\u00f3n de esta hermosa obra. Hablemos de ello a nuestros parientes y amigos. Encomend\u00e9mosela a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos y a los predicadores, y por \u00faltimo tomemos una resoluci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Fue entonces cuando el santo, no pudiendo contener m\u00e1s los arrebatos de su coraz\u00f3n, las dej\u00f3 estallar en la c\u00e9lebre peroraci\u00f3n: \u00abY bien, Se\u00f1oras, la compasi\u00f3n y la caridad os han hecho adoptar a estas peque\u00f1as criaturas como vuestros hijos. Hab\u00e9is sido sus madres seg\u00fan la gracia, una vez que sus madres seg\u00fan la naturaleza los han abandonado. Mirad ahora si vosotras tambi\u00e9n quer\u00e9is abandonarlos. Dejad de ser sus madres para convertiros ahora en sus jueces; su vida y su muerte est\u00e1n en vuestras manos. Voy a tomar las votaciones y los sufragios; es tiempo de pronunciar su declaraci\u00f3n, y de saber si no quer\u00e9is tener misericordia con ellos: Vivir\u00e1n si continu\u00e1is teniendo un caritativo cuidado de ellos; y, por el contrario, morir\u00e1n y perecer\u00e1n infaliblemente, si los abandon\u00e1is: la experiencia no os permite la menor duda.\u00bb<\/p>\n<p>La asamblea no respondi\u00f3 al principio m\u00e1s que con l\u00e1grimas y, recuper\u00e1ndose , decidi\u00f3 a una sola voz que la obra buena ser\u00eda continuada.<\/p>\n<p>No se trataba ya de la empresa en s\u00ed misma, sino de los medios de ejecuci\u00f3n. En consecuencia, se pidi\u00f3 al rey y se obtuvo la edificaci\u00f3n de Bic\u00eatre, antiguo castillo construido bajo Carlos V por las \u00f3rdenes del duque de Berry, que hab\u00eda sido restaurado bajo Luis XIII, para servir de hospital a los soldados inv\u00e1lidos. Se traslad\u00f3 all\u00ed a todos los ni\u00f1os que m\u00e1s necesitaban de nodrizas. Pero el aire demasiado vivo de Bic\u00eatre fue fatal a un gran n\u00famero y pronto hubo que devolverlos a Par\u00eds<span id='easy-footnote-3-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-3-109593' title='Seg\u00fan una carta de la se\u00f1orita Le Gras, del mes de julio de 1647, hubo dificultades tambi\u00e9n de parte de las Damas de la Caridad, hasta tal punto que la priora madre de los hu\u00e9rfanos se temi\u00f3 verse obligada a abandonar su servicio. Veamos esa carta: \u00abPor \u00faltimo, la experiencia nos har\u00e1 ver que no era sin raz\u00f3n cuando tem\u00eda el alojamiento en Bic\u00eatre, las Damas tienen el plan de sacar de nuestras hermanas lo imposible. Ellas escogen por alojamiento peque\u00f1as habitaciones en las que el aire estar\u00e1 bien pronto corrompido, y dejan las grandes. Pero nuestras pobres hermanas no se atreven a decir nada. Ellas no quieren que se diga la misa, sino que nuestras hermanas vaya a o\u00edrla a Gentilly. Y \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n sus ni\u00f1os mientras tanto? Y \u00bfqui\u00e9n har\u00e1 el trabajo? Ah\u00ed esta mi hermana Genevi\u00e8ve. Os suplico que os tom\u00e9is la molestia de hablarle, ella os contar\u00e1 la pena que tienen y las pretensiones de las Damas. Me temo mucha que tengamos que dejar el servicio de estos pobres peque\u00f1os. H\u00e1gase la voluntad de Dios!\u00bb No dejaba de animar a sus hermanas en el dolor como en el ejercicio de la caridad, y de solicitar ayudas tanto m\u00e1s necesarias, porque muchos, imagin\u00e1ndose que el magn\u00edfico dominio de Bic\u00eatre pertenec\u00eda a los peque\u00f1os, los cre\u00edan suficientemente provistos, mientras que se ve\u00edan obligados a pedir prestado para las provisiones menores (Carta de la se\u00f1orita Le Gras a san Vicente, del 23 de enero de 1648).'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Se quedaron alojados en el barrio de San L\u00e1zaro, donde diez o doce Hijas de la Caridad tuvieron cuidado de su educaci\u00f3n. All\u00ed estaban vigilados por nodrizas residentes, a la espera de que las nodrizas del campo vinieran a llev\u00e1rselos para criarlos hasta su destete. Luego era llevados otra vez al hospicio y se quedaban bajo la direcci\u00f3n exclusiva de las Hijas de la Caridad. Estas santas hijas les ense\u00f1aban a hablar y a rezar a Dios. Despu\u00e9s les ense\u00f1aban alg\u00fan trabajo menor, les pon\u00edan poco a poco en situaci\u00f3n de poder subsistir con su trabajo y su habilidad. Las Hijas de la Caridad estaban dirigidas en su obra por las visitas y consejos de Vicente. \u00abOh, hermanas m\u00edas, les dec\u00eda una vez, deb\u00e9is temer por encima de todo no hacer nada ni decir nada en presencia de estos pobres ni\u00f1os que los pueda escandalizar; y si la se\u00f1orita Le Gras tuviera \u00e1ngeles, deber\u00eda d\u00e1rselos para servir a estos inocentes. Porque tal como sea <em>la t\u00eda, <\/em>-que as\u00ed es como os llaman<span id='easy-footnote-4-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-4-109593' title='Es tambi\u00e9n el nombre que la joven duquesa de Bourgogne daba a la se\u00f1ora de Maintenon.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, -tales ser\u00e1n los hijos. Si la t\u00eda es buena, buenos ser\u00e1n ellos, si es mala ellos ser\u00e1n malos, porque har\u00e1n f\u00e1cilmente lo que vean hacer a sus t\u00edas; si os molest\u00e1is, ellos se convertir\u00e1n en molestos; si comet\u00e9is ligerezas en su presencia, estar\u00e1n sometidos a la ligereza; si murmur\u00e1is ellos murmurar\u00e1n como vosotras; y si se condenan, ellos os echar\u00e1n la culpa a vosotras, no lo pong\u00e1is en duda, puesto que vosotras ser\u00e9is la causa. En el infierno, el padre maldecir\u00e1 a su hijo que habr\u00e1s sido la causa de su condenaci\u00f3n, y el ni\u00f1o maldecir\u00e1 tambi\u00e9n a su padre a causa de los ejemplos que la haya dado. Ah, malvado hijo, es por culpa tuya por lo que yo he ofendido a Dios, porque he querido conseguirte bienes, y te he dejado vivir a tus anchas. -Ah, desgraciado padre, \u00bfpor qu\u00e9, dir\u00e1 el ni\u00f1o, me has dado el ejemplo de hacer el mal, en lugar de ense\u00f1arme a servir a Dios? T\u00fa eres la causa de que yo est\u00e9 en este lugar de suplicios. \u2013Estos son los reproches que se hacen los condenados y que vosotras y yo oiremos si los escandalizamos. En cuanto a m\u00ed, yo tengo motivos para temblar. Ah, Salvador m\u00edo, qu\u00e9 podr\u00e9 yo responder cuando me vea convencido de tantos esc\u00e1ndalos!\u00bb<span id='easy-footnote-5-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-5-109593' title='Conf. del 13 de noviembre de 1654.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Vicente se preocupaba continuamente por su familia adoptiva. Se la encomendaba sin cesar a las oraciones de la Compa\u00f1\u00eda y a la generosidad de las almas caritativas. Velaba por estos pobres ni\u00f1os no s\u00f3lo en Par\u00eds sino en el campo. Los hac\u00eda visitar por las Hijas de la Caridad en casa de las nodrizas, y en 1649, encarg\u00f3 de este cuidado a un hermano de su congregaci\u00f3n, que emple\u00f3 seis semanas en recorrer los pueblos. Los puso bajo el patronato de las cofrad\u00edas y de las Damas de la Caridad. Existe a\u00fan una Memoria, redactada probablemente por \u00e9l, para uso de las Damas que tuvieran la caridad de visitar a estos pobres ni\u00f1os. Es de ordinario por la noche cuando trabajan, dice la Memoria: se necesita pues que siempre que alguien est\u00e9 despierto para atenderlas. Los hay de tres clases: los sanos, los atacados de enfermedades ordinarias o de enfermedades contagiosas. A las Damas es a quienes corresponde ver c\u00f3mo se trata a cada categor\u00eda, si las nodrizas son suficientes, si el servicio de d\u00eda y de noche se realiza con exactitud. Ellas deben reunirse cada tres meses en asamblea general para deliberar sobre las necesidades de la obra y tomar las medidas necesarias.<\/p>\n<p>Fue en la asamblea ya mencionada del 11 de julio de 1657, y en el discurso sobre el informe pronunciado ese d\u00eda por Vicente, en la que hay que ver el estado y los progresos de la obra por aquel entonces. Seg\u00fan las cuentas de la se\u00f1ora de Bragelonne, que era entonces la tesorera, el n\u00famero de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, tanto de los que estaban con nodriza en el campo o en la ciudad, como de los ni\u00f1os destetados, como de los que ten\u00edan oficio y serv\u00edan o que se quedaban en el hospital, ascend\u00eda a 365. \u00abSe ha visto, a\u00f1adi\u00f3 el santo, que el n\u00famero de los que se exponen cada a\u00f1o es casi siempre igual, y que se cuentan tantos como d\u00edas al a\u00f1o. Ved, por favor, qu\u00e9 orden dentro del desorden, y qu\u00e9 gran bien realiz\u00e1is, Se\u00f1oras, cuidando de estas peque\u00f1as criaturas abandonadas de sus propias madres, y haci\u00e9ndolas educar, instruir y logrando que se ganen la vida y se salven. Antes de encargaros de ellos, os hab\u00e9is visto obligadas durante dos a\u00f1os por los se\u00f1ores can\u00f3nigos de Nuestra Se\u00f1ora. Como la empresa, quer\u00edais sopesarlo todo, y por fin os hab\u00e9is entregado al trabajo, creyendo que ser\u00eda del agrado de Dios, como lo ha demostrado despu\u00e9s.. Hasta hoy, nadie hab\u00eda o\u00eddo decir en cincuenta a\u00f1os que hubiera vivido un solo ni\u00f1o exp\u00f3sito; todos perec\u00edan de una forma o de otra. Es a vosotras, Se\u00f1oras, a quienes Dios hab\u00eda reservado la gracia de hacerles vivir a muchos, y vivir bien<span id='easy-footnote-6-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-6-109593' title='Seg\u00fan Humbert Ancelin, antiguo obispo de Tulle, en su carta a Clemente XI, del 5 de junio de 1703, 40 000 ni\u00f1os exp\u00f3sitos fueron arrancados a la muerte durante la sola vida de san Vicente de Pa\u00fal.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Al aprender a hablar, aprenden a rezar a Dios, y poco a poco se los ocupa seg\u00fan la costumbre y la capacidad de cada uno de ellos. Se los observa, para dirigirlos bien seg\u00fan su talante y corregirlos temprano de sus malas inclinaciones. Se sienten felices por haber ca\u00eddo en vuestras manos, y ser\u00edan infelices en las de sus padres, los cuales de ordinario son gente pobre o viciosa. No hay m\u00e1s que ver su empleo de la jornada para conocer bien los frutos de esta buena obra, que es de tal importancia que vosotras ten\u00e9is toda la raz\u00f3n del mundo, Se\u00f1oras, para dar gracias a Dios porque os la confi\u00f3 a vosotras.\u00bbGrandes y sabias palabras que, seg\u00fan vamos a ver , zanjan la cuesti\u00f3n tan debatida hoy de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos.<\/p>\n<p>El informe de 1657 nos dice tambi\u00e9n que las entradas, en el transcurso del a\u00f1o, se hab\u00edan elevado a 16 248 libras, pero los gastos alcanzaban siempre la cifra de 30 a 40 000. la diferencia enorme deb\u00eda ser cubierta por la caridad. Vicente tomaba lo primero de las rentas de San L\u00e1zaro, o desviaba en provecho de los ni\u00f1os abandonados las limosnas que llegaban a su congregaci\u00f3n. uno de sus sacerdotes lo vio mal, y se quej\u00f3 p\u00fablicamente del da\u00f1o que se hab\u00eda impuesto de esa manera a la casa de San L\u00e1zaro y de la ruina que la amenazaba. Vicente que se enter\u00f3 dio esta hermosa respuesta: \u00abQue Dios le perdone esta debilidad, que le hace as\u00ed alejarse de los sentimientos del Evangelio. Oh, qu\u00e9 bajeza de fe, creyendo que para hacer y procurar bienes a unos ni\u00f1os pobres y abandonados como \u00e9stos, Nuestro Se\u00f1or tenga menos bondad con nosotros, \u00e9l que promete recompensar con el c\u00e9ntuplo lo que se d\u00e9 por \u00e9l Ya que este buen Salvador dijo a sus disc\u00edpulos: \u2018Dejad venir a m\u00ed a estos ni\u00f1os,\u2019 \u00bfacaso podemos nosotros rechazarlos o abandonarlos cuando vienen a nosotros, sin mostrarnos contrarios a \u00e9l? \u00a1Qu\u00e9 ternura no mostr\u00f3 hacia los peque\u00f1os hasta tomarlos en brazos y bendecirlos con sus manos! \u00bfAcaso no nos ha dado con ello una regla de salvaci\u00f3n al mandarnos hacernos semejantes a ni\u00f1os peque\u00f1os, si queremos tener entrada en el reino de los cielos? Pues bien, tener caridad para con los ni\u00f1os y cuidar de ellos es de alguna forma hacerse ni\u00f1o, y proveer a la necesidad de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos es ocupar el lugar de sus padres y de sus madres, o m\u00e1s bien el de Dios que ha dicho que si la madre viniera a olvidarse de su hijo, \u00e9l mismo se ocupar\u00eda de \u00e9l, y que no le dejar\u00eda en el olvido. Si Nuestro Se\u00f1or viviera todav\u00eda entre los hombres en la tierra y viera a ni\u00f1os abandonados, \u00bfpensar\u00edamos que los quisiera abandonar tambi\u00e9n? Ser\u00eda sin duda hacer injuria a su infinita bondad pensar semejante cosa. Y nosotros ser\u00edamos infieles a su gracia si, habiendo sido elegidos por su Providencia para procurar la conservaci\u00f3n corporal y el bien espiritual de estos pobres ni\u00f1os exp\u00f3sitos, acab\u00e1ramos por cansarnos de ello y por abandonarlos por las molestias que nos producen.\u00bb<span id='easy-footnote-7-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-7-109593' title='Conf. del 6 de diciembre de 1658.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Vicente continu\u00f3 pues su obra. Por lo dem\u00e1s, la caridad privada y los poderes p\u00fablicos continuaron, por su parte, ayud\u00e1ndole. En diversas ocasiones, los se\u00f1ores altos justicias de la ciudad de Par\u00eds fueron condenados, en Parlamento, a pagar en beneficio de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos diferentes sumas, que llegaron, en 1667, hasta 15 000 libras al a\u00f1o.<\/p>\n<p>Vicente no estaba ya, pero su obra, como tantas otras segu\u00eda viviendo. Fue entonces cuando Luis XIV quiso tomarla a su cargo. El hospital de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos fue construido en 1669. En 1670, el rey cristian\u00edsimo hace esta hermosa declaraci\u00f3n: \u00abNo habiendo deber m\u00e1s natural ni m\u00e1s conforme a la piedad cristiana como cuidar de los pobres ni\u00f1os exp\u00f3sitos, a quienes la debilidad y el infortunio hacen dignos por igual de compasi\u00f3n, los reyes nuestros predecesores han provisto a la fundaci\u00f3n y establecimiento de ciertas casas y de hospitales donde pudieran ser recibidos y educados con piedad: en lo cual se han seguido sus buenas intenciones por nuestra corte de Parlamento de Par\u00eds que, conforme a las antiguas costumbres de nuestro reino, habr\u00eda ordenado, por su decreto del 13 de agosto de 1652, que los se\u00f1ores justicieros mayores, en la extensi\u00f3n de nuestra ciudad y suburbio, contribuir\u00edan cada uno con alguna suma a los gastos necesarios para el mantenimiento, subsistencia y educaci\u00f3n de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos en la extensi\u00f3n de su justicia mayor: y luego, el difunto rey nuestro muy honorable rey y padre viendo qu\u00e9 importante era conservar la vida de estos desdichados, desprovistos de los auxilios de las personas mismas de quienes la han recibido, les habr\u00eda dado la suma de 3 000 libras, y 1 000 libras a las Hermanas de la Caridad que los sirven, para percibir cada a\u00f1o en forma de feudo y limosna, sobre el dominio de Gonesse. Y considerando qu\u00e9 ventajosa era su conservaci\u00f3n, puesto que unos pod\u00edan convertirse en soldados y servir con nuestras tropas, los otros obreros o habitantes de las colonias que nos establecemos para el bien del comercio de nuestro reino, nos les habr\u00edamos dado, por nuestras letras patentes del mes de junio de l644, 8 000 libras a percibir por cada a\u00f1o, por nuestras cinco grandes arriendos. Pero como nuestra buena ciudad de Par\u00eds ha crecido mucho desde aquel tiempo y el mundo de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos se ha incrementado sobremanera el gasto que ha habido que hacer desde hace algunos a\u00f1os para su alimentaci\u00f3n ha ascendido a 40 000 libras por a\u00f1o, sin que haya apenas ning\u00fan otro fondo para contribuir m\u00e1s que las limosnas de muchas damas piadosas, cuyas caridades, animadas por el difunto se\u00f1os Vicente, superior general de la Misi\u00f3n y fundador de las Hijas de la caridad, han contribuido con notables sumas con sus bienes y sus cuidados y trabajos en la alimentaci\u00f3n y educaci\u00f3n de estos ni\u00f1os. Nuestra corte de Parlamento de Par\u00eds habr\u00eda estimado necesario convertir el mantenimiento y subsistencia que los justicieros mayores est\u00e1n obligados a dar a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos dentro de su justicia mayor en una suma de 15 000 libras anuales, para ser entregada en poder de personas piadosas, que caritativamente cuidan de ellos, siguiendo su disposici\u00f3n del tres de mayo de 1667; lo que nos habr\u00edamos confirmado mediante disposici\u00f3n otorgada en nuestro consejo del 20 de noviembre de 1668. Mas como el establecimiento de esta casa no ha sido especialmente autorizado por nuestras letras patentes, aunque lo hayamos aprobado por las donaciones que all\u00ed hemos efectuado, sinti\u00e9ndonos satisfecho de mantener y confirmar una tan buena obra y de establecerla lo m\u00e1s s\u00f3lidamente que podamos; con estos razonamientos, declaramos el hospital de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos uno de los hospitales de nuestra buena ciudad de Par\u00eds, deseando que en esta calidad pueda hacer, contratar, vender, enajenar, comprar, adquirir, comparecer en juicio y pleitear, recibir todas las donaciones y legados universales y particulares, etc.; confirmamos y renovamos, en cuanto de necesite o necesitara, las donaciones hechas a dichos ni\u00f1os, por el difunto rey y por nos, en uni\u00f3n con todas las donaciones hechas ya.\u00bb<\/p>\n<p>El edicto regula a continuaci\u00f3n y el empleo de las precedentes donaciones reales, y de las 15 000 libras de los justicias mayores, a quienes disculpa del pago de las sumas se\u00f1aladas por la disposici\u00f3n del 13 de agosto de 1652; regula tambi\u00e9n la direcci\u00f3n del hospital de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos. Esta direcci\u00f3n es confiada a los directores del Hospital-General, al que va unido desde esa \u00e9poca. Con todo, un comit\u00e9 de administraci\u00f3n especial le es otorgado entre los directores del Hospital-General. se compone desde un principio del primer presidente y del procurador general del Parlamento, y m\u00e1s tarde de cuatro directores del Hospital-General y de los comisarios nombrados ante las dem\u00e1s casas para visitarlas. Las funciones del comit\u00e9 se renuevan cada tres a\u00f1os. Se extienden a todas las necesidades del hospital, salvo a las adquisiciones y alienaciones, que quedan en manos de la oficina general. El hospital de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos tiene tambi\u00e9n su recaudador especial que da cuenta cada a\u00f1o a la oficina del Hospital-General, a la que los justicias mayores tienen el privilegio de asistir. El edicto termina xcon una exhortaci\u00f3n a las Damas para continuar a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos sus caritativos cuidados y tomar parte en la administraci\u00f3n del hospital.<\/p>\n<p>En 1674 y 1675, el reu habiendo reunido en el Ch\u00e2telet a todos los justicias de los se\u00f1ores, orden\u00f3 que se tomaran 20 000 libras al a\u00f1o en provecho de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Los se\u00f1ores estaban as\u00ed exonerados por completo, y la obra quedaba definitivamente fundada<span id='easy-footnote-8-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-8-109593' title='&lt;em&gt;Resumen hist\u00f3rico del estado de los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos&lt;\/em&gt;, in-4\u00ba, 16 p., 1753. Paris. Archiv. del Estado., S. 6160'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>. En lo sucesivo, estos pobres ni\u00f1os, por tanto tiempo, condenados a la muerte o a la miseria y la corrupci\u00f3n, pod\u00edan decir con el Profeta: \u00abMi padre y mi madre me abandonaron; pero gracias a Vicente de Pa\u00fal, el Se\u00f1or me ha tomado bajo su protecci\u00f3n y me ha dado mucho m\u00e1s de lo que hab\u00eda perdido.\u00bb<span id='easy-footnote-9-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-9-109593' title='&lt;em&gt;Pater meus et mater mea dereliquerunt me; Dominus autem assumpsit me&lt;\/em&gt;. (Ps. 26, v. 10.)'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Las cosas duraron as\u00ed hasta la Revoluci\u00f3n. La admirable instituci\u00f3n de Par\u00eds se extendi\u00f3 a todas las provincias, y en todas partes los ni\u00f1os exp\u00f3sitos encontraron una cuna, unas madres, una familia, preparada por una religi\u00f3n y por una administraci\u00f3n cristiana. Con las instituciones religiosas, la Convenci\u00f3n ech\u00f3 por tierra las instituciones caritativas y en los hospicios de ni\u00f1os exp\u00f3sitos puso en su lugar a la inmoral primera oferta a las j\u00f3venes madres. Pero, despu\u00e9s de la tormenta, la religi\u00f3n recupero sus derechos. El genio de la caridad y el genio de la legislaci\u00f3n se dieron la mano a trav\u00e9s de dos siglos, y mediante su decreto de 1811, Napole\u00f3n ratific\u00f3 la obra de Vicente de Pa\u00fal al hacer obligatorios para cada departamento los tornos que Francia hab\u00eda copiado a Italia. \u00abIngeniosa invenci\u00f3n de la caridad cristiana, ha dicho el Sr. de Lamartine, quien tiene manos para recibir y quien no tiene ojos para ver, tampoco boca para revelar!\u00bb A un repique de campana, una hermana, despertada de pronto, toma al ni\u00f1o de la Providencia, que siente muy cerca un seno de nodriza. Luego se lo lleva una mujer del campo, sin que la caridad cese de velar sobre \u00e9l. Crece en la familia que ha recibido; de ella reparte el trabajo, el pan, la instrucci\u00f3n; en ella se establece o al menos en el pueblo, y descarga as\u00ed a las ciudades de una poblaci\u00f3n peligrosa, para incrementar la poblaci\u00f3n m\u00e1s sana m\u00e1s moral de los campos.<\/p>\n<p>Pero, despu\u00e9s del 1830, los tornos fueron suprimidos en varios departamentos, e inmediatamente surgi\u00f3 una gran cuesti\u00f3n, debatida por todas nuestras asambleas pol\u00edticas, y bajo todos los reg\u00edmenes que hemos atravesado desde entonces; cuesti\u00f3n todav\u00eda pendiente y en litigio, al menos fuera de las filas cristianas. Para disminuir el n\u00famero de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos y descargar en otro tanto las cajas departamentales, y las econom\u00edas, m\u00e1s sensibles al ahorro que a la compasi\u00f3n y a la moralidad, propusieron sustituir la exposici\u00f3n nocturna y secreta por la exposici\u00f3n de d\u00eda y p\u00fablica; o mejor forzar a toda madre culpable a educar p\u00fablicamente a su hijo, ofreci\u00e9ndole un socorro. No confesaban este motivo s\u00f3rdido de econom\u00eda, o al menos trataban de disfrazarlo con un color moral, diciendo que la exposici\u00f3n libre y secreta era una prima ofrecida a la inmoralidad\u00b8 como si el pudor ahogado, el crimen exhibido, no fueran el m\u00e1s poderoso aliento al vicio. Dec\u00edan tambi\u00e9n que la poblaci\u00f3n de los hospicios se incrementaba considerablemente por la facilidad de los tornos dr ni\u00f1os leg\u00edtimos cuyos padres se descargaban en la administraci\u00f3n p\u00fablica. Caso infinitamente raro, no obstante, gracias a la naturaleza, y casi imposible en nuestras costumbres y nuestra legislaci\u00f3n. Para salir al paso de este inconveniente pretendido, se adopt\u00f3 el desplazamiento de los ni\u00f1os, que se arrancaban, al cabo de algunos a\u00f1os, a la familia que los hab\u00eda recibido, para transportarlos a otro extremo de Francia. Doble suplicio: suplicio para los padres adoptivos, suplicio para los ni\u00f1os convertidos por segunda vez en hu\u00e9rfanos. Familia adoptiva rota por la ley, despu\u00e9s que la familia natural lo hab\u00eda sido por el crimen. Algunos departamentos cantaron a pesar de ello victoria, al ver disminuir con ello el n\u00famero de los ni\u00f1os a su cargo. Mas si, a consecuencia de esta medida, se disminu\u00eda el n\u00famero de los ni\u00f1os, no por haber sido retirados por los padres leg\u00edtimos, sino que hab\u00edan sido retenidos gratuitamente por sus padres nutricios, que no pod\u00edan ya separarse de ellos, a veces por personas caritativas o incluso por sus madres naturales. Se reconoci\u00f3 pronto la ineficacia y la barbarie de este sistema hoy generalmente abandonado.<\/p>\n<p>Pero queda la cuesti\u00f3n de los tornos. Un gran argumento en su favor es que todos los cristianos los reclaman. Pues bien, ellos solos son de todos los puntos competentes cuando se trata de una obra nacida bajo la influencia cristiana de una obra en la que la cuesti\u00f3n econ\u00f3mica est\u00e1 dominada por una cuesti\u00f3n de moralidad y de caridad.<\/p>\n<p>El cristianismo ha abierto siempre los brazos a los ni\u00f1os abandonados, sus asilos a las madres arrepentidas; en ninguna parte, en su historia, encontramos instituciones con vistas a la joven madre unida a su hijo: entre ellos siempre se ha temido el contagio.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, la cuesti\u00f3n es m\u00faltiple: est\u00e1 la cuesti\u00f3n del ni\u00f1o, la cuesti\u00f3n de la madre, la cuesti\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>Suprimid los tornos, y la madre colocada en la alternativa o de guardar a su hijo al precio de su honor o desembarazarse de \u00e9l al precio de un crimen, con demasiada frecuencia elegir\u00e1 el crimen; y adem\u00e1s, si se queda con \u00e9l, con mayor frecuencia todav\u00eda, le criar\u00e1 en los principios a los que debe su nacimiento. As\u00ed, por ambas partes, su vida est\u00e1 amenazada, aqu\u00ed, su vida f\u00edsica; all\u00e1, su vida moral. Una de las ilusiones del adversario de los tornos est\u00e1 en estas palabras de <em>maternidad<\/em>, de <em>sentimientos<\/em> <em>maternales<\/em>, tan raramente aplicables a la madre culpable que confunde demasiado con la madre leg\u00edtima.<\/p>\n<p>Y la madre misma, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de ella?. Ah\u00ed est\u00e1 forzada a rechazar la verg\u00fcenza y el pudor, \u00fanico resto de su virtud naufragada. Su hijo es su deshonor p\u00fablico, con lo que ella no puede entrar ni en una familia ni en una casa de arrepentidas.<\/p>\n<p>Y \u00bfqu\u00e9 gana con ello la sociedad? La experiencia y la estad\u00edstica se ponen de acuerdo en mostrar que los ni\u00f1os exp\u00f3sitos cuestan m\u00e1s caros a los Estados protestantes que a los Estados cat\u00f3licos, a los Estados con j\u00f3venes madres socorridas que a los Estados con tornos y madres adoptivas. Adem\u00e1s, en raz\u00f3n de los gastos, hay que hacer entrar los gastos de prisi\u00f3n y presidios, de polic\u00eda y de gendarmes; pues, con mucha frecuencia, estos hijos, sin familia y si educaci\u00f3n cristiana, no llegan a ser m\u00e1s que agentes de cr\u00edmenes y de revoluciones. Ya que junto a y por encima del inter\u00e9s material de la sociedad, existe su inter\u00e9s moral, que exige que la religi\u00f3n cubra primeramente el esc\u00e1ndalo con el manto de la caridad, luego se ocupe de los ni\u00f1os del crimen para darles con su educaci\u00f3n un segundo bautismo que corrija su segundo vicio de origen para sustraerlos tambi\u00e9n al arrastre fatal de sus malos instintos y de ejemplos perniciosos. La educaci\u00f3n por las madres j\u00f3venes, testimonio p\u00fablico de la depravaci\u00f3n de las costumbres, convertir\u00eda esta depravaci\u00f3n en contagiosa, al mismo tiempo que frutos de crimen har\u00eda casi siempre agentes de crimen. Si pues hubiera oposici\u00f3n entre el inter\u00e9s moral y el inter\u00e9s material de la sociedad, se ve cu\u00e1l habr\u00eda que sacrificar. Pero aqu\u00ed est\u00e1n de acuerdo uno y otro en reclamar el mantenimiento de las instituciones cristianas. El sistema de las madres j\u00f3venes renuncia la Convenci\u00f3n y a Robespierre; el de los tornos o de la exposici\u00f3n secreta y libre, al cristianismo y a Vicente de Pa\u00fal: que se escoja!<\/p>\n<h3>II. <em>Hospital del nombre de Jes\u00fas<\/em>.<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de la infancia, Vicente de Pa\u00fal se ocup\u00f3 de los ancianos: tomaba as\u00ed la vida humana por sus dos extremos; las dos tan d\u00e9biles, tan desprotegidas, tan dignas de compasi\u00f3n y de cuidados. Al principio del a\u00f1o.1653, un burgu\u00e9s de Par\u00eds vino a hablar con Vicente como representante y ec\u00f3nomo de la Providencia, y le dijo que se sent\u00eda interiormente impulsado a hacer algo para el servicio de Dios en la persona de los pobres y que, a fin de obedecer a esta inspiraci\u00f3n, pon\u00eda a su disposici\u00f3n una suma de 100 000 libras, del mejor empleo de la cual le dejaba \u00e9l como juez y se\u00f1or, ratific\u00e1ndolo todo de antemano y prohibi\u00e9ndose todo derecho a reclamar. En cuanto a \u00e9l, \u00e9l no ped\u00eda m\u00e1s que una cosa, a saber que su nombre no fuera conocido m\u00e1s que de Dios s\u00f3lo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la informaci\u00f3n de Chollier, sacerdote de la Misi\u00f3n<span id='easy-footnote-10-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-10-109593' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 162.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>, que \u00e9l mismo lo hab\u00eda sabido de Ducourneau, secretario de Vicente, el caritativo burgu\u00e9s habr\u00eda emitido sin embargo un deseo de que esta suma se aplicara a las casas pobres de la Congregaci\u00f3n naciente, y el santo fundador, siempre desinteresado, se habr\u00eda preferido los pobres.<\/p>\n<p>Como quiera que sea, Vicente no lo dud\u00f3 un momento, y resolvi\u00f3 al punto emplear la suma en la fundaci\u00f3n de una obra de caridad duradera. \u00bfCu\u00e1l elegir?<\/p>\n<p>Como siempre, reflexion\u00f3, consult\u00f3 a Dios. Decidido su plan y madurado, no quiso, aunque investido de todos los poderes, ejecutar nada sin comunicarse con el piadoso donante. Se fue pues a verle y le dijo: \u00abEstamos viendo todos los d\u00edas a cantidad de pobres artesanos que, no pudiendo ya, por enfermedad o por vejez, ganarse la vida, se ven reducidos a la mendicidad. En esta situaci\u00f3n, \u00fanicamente atentos a los medios de vida, descuidan de ordinario su salvaci\u00f3n. Abri\u00e9ndoles un lugar de retiro, se podr\u00eda a la vez cuidar su cuerpo y su alma; doble caridad que ser\u00eda doblemente agradable a Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndole sonre\u00eddo este proyecto al donante, se pas\u00f3 enseguida un contrato, el 29 de octubre de 1653, a efectos de reglar el empleo de las 100 000 libras en su aplicaci\u00f3n a la obra de los pobres ancianos. 10 000 libras se destinaban a comprar una casa, llamada del <em>Nombre de Jes\u00fas,<\/em> sita m\u00e1s all\u00e1 de la fuente del arrabal Saint-Martin, y una vez adquirida por el mismo precio por la Misi\u00f3n, el 28 de setiembre de 1647, a uno llamado Bonhomme; \u00abpara ser dicha casa destinada a retirar, alimentar y vestir a cuarenta pobres de uno y otro sexo, y ense\u00f1arles las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n, administrarles los santos sacramentos, y as\u00ed hacerles vivir en el temor de Dios y en su amor, como tambi\u00e9n ocuparlos en alg\u00fan trabajo y de este modo evitar la mendicidad y la ociosidad que son la madre de todos los vicios.\u00bb 20 000 libras deb\u00edan bastar para la construcci\u00f3n de una casa en caso de insuficiencia de la primera; sino, ser invertidas en algunas construcciones nuevas, y en la compra de alguna heredad. 60 000 libras eran colocadas a un inter\u00e9s del 5% por la casa de San L\u00e1zaro, bajo la obligaci\u00f3n de todos sus bienes, para ser empleadas en el rescate y amortizaci\u00f3n de las rentas que deb\u00eda a diversos particulares; y los atrasos anuales de este fondo, a saber 3 000 libras, deb\u00edan servir a la alimentaci\u00f3n y mantenimiento de estos ancianos pobres a perpetuidad. San L\u00e1zaro quedaba libre de rescatar esta renta en seis veces, con la condici\u00f3n de poner el capital en compra de heredades o en rentas sobre particulares. El resto de las 100 000 libras pagaba bien los gastos de los cuarenta pobres durante un a\u00f1o, a comenzar por el mes de marzo precedente, bien el mobiliario de la casa y de la capilla, bien por \u00faltimo la reparaci\u00f3n de los lugares y su adecuaci\u00f3n a la obra.<\/p>\n<p>Vicente deb\u00eda tener su direcci\u00f3n durante su vida con dos burgueses nombrados por \u00e9l, y reemplazados tambi\u00e9n por \u00e9l en caso de fallecimiento, por consejo del superviviente. Despu\u00e9s de la muerte de Vicente, el superior general de la Misi\u00f3n suced\u00eda en los mismos derechos. El consejo de direcci\u00f3n y la administraci\u00f3n ten\u00eda el poder de admitir y de despedir, de castigar a los que ofendieran a Dios o violaran los reglamentos dados por Vicente y sus sucesores por consejo de los dos burgueses. Finalmente, un sacerdote de la Misi\u00f3n deb\u00eda tomar la direcci\u00f3n espiritual de los pobres; condiciones todas \u00absin las cuales, dec\u00eda el acta, dicho burgu\u00e9s fundador no habr\u00eda hecho tal fundaci\u00f3n, seg\u00fan se lo habr\u00eda declarado varias veces a dicho se\u00f1or Vicente.\u00bb Para mayor seguridad, y como la Congregaci\u00f3n entera estaba interesada ya en el traslado de la casa del nombre de Jes\u00fas al nuevo hospital, ya en la hipoteca sobre todos su bienes, los sacerdotes de San L\u00e1zaro se comprometieron con Vicente y firmaron el contrato con \u00e9l.<\/p>\n<p>Este contrato fue aprobado y homologado por los vicarios generales del cardenal de Retz, arzobispo de Par\u00eds, el 15 de marzo de 1654 y, en noviembre del mismo a\u00f1o, el rey entreg\u00f3 sus letras patentes afirmativas. \u00abLa grande cantidad de pobres, se dice en \u00e9l, que se encuentran entre los burgueses y artesanos de nuestra buena ciudad de Par\u00eds adem\u00e1s de los que afluyen de todas partes no podr\u00eda subsistir, si no fuera por los favores que se realizan diariamente, tanto en particular como en general, en hospitales y otras partes, y en nuevas fundaciones por personas piadosas y caritativas que no tienen otra finalidad que hacer algo agradable a Dios, sin querer ser conocidos m\u00e1s que de \u00e9l solo.\u00bb En consecuencia, el rey declara el nuevo hospicio bien inalienable, \u00abcomo dedicado a Dios,\u00bb le otorg\u00f3, como el Hotel-Dieu, todos los derechos sobre sus g\u00e9neros, \u00bb con el cargo, a\u00f1ade el rey, de mandar decir por los dichos pobres todos los d\u00edas de la semana, el <em>Exaudiat, <\/em>por nuestra prosperidad y de nuestros sucesores reyes, conservaci\u00f3n y descanso de nuestro Estado.\u00bb<span id='easy-footnote-11-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-11-109593' title='Arch. del Estado, S. 66\u00ba1, para los originales, y M. M. 534 para las copias. Seg\u00fan un relato del hermano Ducourneau, secretario de Vicente, el burgu\u00e9s desconocido dio tambi\u00e9n, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, 30 000 libras con el mismo objeto.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La casa del Nombre de Jes\u00fas se acomod\u00f3 y amuebl\u00f3 con una rapidez extraordinaria, y en 1653, recibi\u00f3 a sus cuarenta hu\u00e9spedes de ambos sexos. Vicente los aloj\u00f3 en dos cuerpos del edificio, separado uno de otro, pero de tal forma que los hombres y las mujeres pod\u00edan o\u00edr la misma misa y la misma lectura de mesa sin hablarse ni verse. Adem\u00e1s de los ancianos que se llamaban los obreros pobres de la familia de Jes\u00fas, hab\u00eda tambi\u00e9n, en el nuevo hospicio, muchachos j\u00f3venes. A unos y a otros, dio Vicente a uno de sus sacerdotes y hermanas de la Caridad para su servicio espiritual y corporal. \u00c9l mismo se reserv\u00f3 venir con frecuencia para instruirlos y prepararlos a comparecer ante Dios mediante el reconocimiento de su misericordia y el sacrificio de sus \u00faltimos d\u00edas. Tenemos tambi\u00e9n una conferencia que les dio sobre la doctrina cristiana, comenz\u00f3 por el rosario; luego, despu\u00e9s de recordarles que su fundador hab\u00eda querido proveer a su alma m\u00e1s que a sus cuerpos, les ense\u00f1\u00f3 a hacer la se\u00f1al de la cruz; pregunt\u00f3 a hombres, mujeres y ni\u00f1os sobre los principales misterios; les mostr\u00f3 qu\u00e9 felices eran por encontrar de qu\u00e9 vivir all\u00ed en aquellos a\u00f1os de carest\u00eda total y les predic\u00f3 el gran deber del trabajo, del que no los exim\u00eda la seguridad de su vida. En efecto, en el reglamento, obra maestra de de fe y de sabidur\u00eda que les traz\u00f3, todo su tiempo deb\u00eda repartirse entre la piedad y el trabajo. Mand\u00f3 comprar bastidores y utensilios para ocuparlos seg\u00fan su fuerza y su industria. Nadie, mejor que Vicente de Pa\u00fal, conoci\u00f3 la moralidad del trabajo; por eso lo prescrib\u00eda siempre en sus reglamentos que hac\u00eda para las asociaciones de los pobres. En el hospicio del Nombre de Jes\u00fas, todo el mundo estaba obligado al trabajo, todo el mundo trabajaba. Era una imagen, dicen los anales de la casa, de la vida de los primeros disc\u00edpulos de Jesucristo, un taller cristiano, una comunidad religiosa ante que un hospital. Por eso no alent\u00f3 entre los pobres la aversi\u00f3n que abunda en todos los asilos de este nombre. Las plazas estaban solicitadas con mucho tiempo antes, y personas dignas, al parecer, de mejor suerte, se sent\u00edan felices de ser admitidas.<\/p>\n<p>El hospicio del Nombre de Jes\u00fas tuvo, como todas las obras de Vicente de Pa\u00fal, el privilegio de la duraci\u00f3n. La Revoluci\u00f3n misma lo ha transformado sin destruirlo, se ha convertido en el hospicio de los Incurables, situado hoy en el barrio de Saint-Martin<span id='easy-footnote-12-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-12-109593' title='La admirable instituci\u00f3n de las &lt;em&gt;Hermanitas de los pobres&lt;\/em&gt; no debe ser considerada como un renacimiento de la obra del &lt;em&gt;Nombre de&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Jes\u00fas.&lt;\/em&gt;'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. Pero tuvo sobre todo el privilegio de la fecundidad, ya que de \u00e9l naci\u00f3 el mayor el m\u00e1s vasto establecimiento de caridad de los tiempos modernos, la maravilla en este g\u00e9nero del reinado de Luis XIV, el Hospital General.<\/p>\n<h3>III. <em>Hospital<\/em>&#8211;<em>General<\/em>.<\/h3>\n<p>Apenas se instalaron los cuarenta ancianos en el nombre de Jes\u00fas, cuando la buena fama de este establecimiento se extendi\u00f3 por todo Par\u00eds. Personas de piedad y de condici\u00f3n, en particular las Damas de la Caridad vinieron a hacer numerosas visitas. Quisieron verlo todo, examinarlo todo. Con sus ojos y los informes que pidieron, llegaron pronto al fondo de esta maravillosa econom\u00eda. Cuarenta ancianos viviendo en la uni\u00f3n m\u00e1s perfecta, sin conocer ni la murmuraci\u00f3n ni la maledicencia, obedeciendo, con una regularidad y una alegr\u00eda religiosas, a la campana que los llamaba al trabajo o sobre todo a la oraci\u00f3n, bendiciendo a Dios y a sus bienhechores de palabra y a veces con sus l\u00e1grimas; vaya espect\u00e1culo, no s\u00f3lo por la fe sino por una sabia pol\u00edtica! Pues se comparaba al momento a estos pobres tan ordenados con aquella multitud desordenada de mendigos que vagaban entonces por las calles de Par\u00eds. Efectivamente, nunca hab\u00eda sido tan espantosa ni tan amenazadora la mendicidad; era a la vez una verg\u00fcenza y un peligro para la capital del reino muy cristiano. Hasta d\u00f3nde hab\u00eda ca\u00eddo desde los primeros tiempos del cristianismo, incluso desde el estado del pueblo Jud\u00edo. No hab\u00eda mendicidad en Judea desde que el Deuteronomio (XV, 4) hab\u00eda dicho: \u00abque no haya mendigos entre vosotros;\u00bbmenos todav\u00eda entre los primeros cristianos, a quienes san Pablo hab\u00eda declarado (<em>II Tes<\/em>. III, 10) que el que no quiere trabajar no tiene derecho al alimento. El contraste entre el estado de los cristianos y la desvergonzada mendicidad pagana hac\u00eda enrojecer a Juliano el ap\u00f3stata: \u00abEs vergonzoso, dec\u00eda \u00e9l (carta a Arsace), que ning\u00fan jud\u00edo mendigue.\u00bb Para conservar este contraste glorioso en nuestra fe, los primeros emperadores cristianos dictaron leyes contra la mendicidad. Los concilios han ordenado siempre, despu\u00e9s del de Tours, en 570, que cada ayuntamiento alimentara a sus pobres. los papas, especialmente desde Sixto V , han trabajado por la extinci\u00f3n de la mendicidad, y nuestros reyes, a los ojos y con aprobaci\u00f3n del clero, multiplicaron los remedios para curar esta plaga a la vez religiosa y social. Pero, en Francia, del siglo XII al XIV, hab\u00edan aumentado de manera que elud\u00edan los esfuerzos combinados de la Iglesia y del Estado. No se pudo, como medida policial, m\u00e1s que abrirles asilos en los que estaban aparcados y vigilados. Organizados en corporaci\u00f3n, formaban un Estado dentro del Estado. En Breta\u00f1a, ten\u00edan sus Estados Generales, que funcionaban en un lugar llamado el Pr\u00e9-des-Gueux. En Poitou, en el siglo XIV, se eligieron un rey reconocido pronto por toda Francia, del que el siglo XVII pudo ver todav\u00eda al sucesor 92! Eran cuarenta mil en Par\u00eds solamente bajo los \u00faltimos Valois, , y hasta bajo Luis XIV; era la quinta parte de la poblaci\u00f3n de esta capital. Inmenso ej\u00e9rcito que amenazaba no s\u00f3lo la fortuna, sino la libertad y la vida de los ciudadanos. Ya que se apoderaban con violencia de los adultos y de los ni\u00f1os, los vend\u00edan a reclutadores para formarlos en el bandidaje y, mientras tanto, los manten\u00edan en carta privada en lugares llamados <em>fours \u2013<\/em>hornos-, verdaderas mazmorras de esta feudalidad mendicante. En cuanto a ellos, distinguidos en cortadores de <span style=\"text-decoration: underline\">bolsa<\/span>, sacadores de <span style=\"text-decoration: underline\">lana<\/span> o simplemente pasa ladr\u00f3n(ladronzuelo)??, seg\u00fan su origen o su profesi\u00f3n, era espada en mano como ped\u00edan la limosna, para quitar a la caridad todo m\u00e9rito y todo medio de negativa..<\/p>\n<p>Por la noche se retiraban a los <em>cours des miracles, <\/em>sus cuarteles generales, as\u00ed llamados por all\u00e1 ten\u00edan lugar, cada d\u00eda, mediante un cambio de ropas y de papel, una innoble parodia de la palabra del Evangelio: \u00abLos ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan.\u00bb All\u00ed, hasta el d\u00eda siguiente, nada de heridas, de enfermedades ni de \u00falceras. Cu\u00e1ntas, escrib\u00eda Jean Loret en su <em>Musa<\/em> <em>hist\u00f3rica,<\/em><\/p>\n<p>-A cu\u00e1ntos vemos lisiados <em>Combien voyons-nous d\u2019estropi\u00e9s<\/em><br \/>\npiernas, brazos y pies<em> Des jambes, des bras et des pieds,<\/em><br \/>\nque, sin usar ung\u00fcento ni b\u00e1lsamo<em>, Qui, sans user d\u2019onguent ni baume.<\/em><br \/>\nser\u00edan del reino los m\u00e1s sanos ! <em>Seraient des plus sains du royaume<\/em>!<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os pobres que hab\u00edan recogido en las calles o robado a sus madres guardaban solos sus miembros torcidos o mutilados.<\/p>\n<p>Hab\u00eda en Par\u00eds hasta once cortes de los milagros: la corte del rey Francisco, la corte Santa Catalina, la corte Brisset, la corte Gautien, la corte Jussienne, la corte San Honorato, la corte del Bac, la corte de Reully, la corte de las Tournelles, la corte San Marcelo y la corte de la Butte del rey. La principal ten\u00eda sus entrada por la calle Neuve-Saint-Sauveur, y se extend\u00eda de le Callej\u00f3n sin salida de la Estrella a las calles de Damieta y de las Fraguas. Constaba de una gran plaza y de un gran callej\u00f3n tortuoso, embarrado e infecto, verdadera capital de la mendicidad en medio de la capital de la civilizaci\u00f3n cristiana; o m\u00e1s bien cloaca y sentina de Par\u00eds y de Francia: Para llegar all\u00ed, hab\u00eda que recorrer primero un laberinto de callejuelas repulsivas, fangosas y sospechosas, luego descender una larga pendiente tortuosa y resbaladiza. Entonces se presentaban diez guaridas de barro, hundidas en el suelo, en cada una de las cuales hormigueaban m\u00e1s de cincuenta parejas y se amontonaban innumerables ni\u00f1os, casi todos naturales o robados. Eran pues quinientas familias y al menos tres mil habitantes por esta \u00fanica corte de los milagros. Ni ujieres, ni sargentos, ni comisarios de polic\u00eda pod\u00edan penetrar all\u00ed, pues no habr\u00edan recibido m\u00e1s que insultos y golpes. Tambi\u00e9n era el bandidaje y la corrupci\u00f3n con plena impunidad, el dep\u00f3sito de todos los vicios, la escuela de todos los cr\u00edmenes. All\u00ed, robar se llamaba ganar, siendo la ociosidad y el robo el \u00fanico medio de subsistencia. Cada noche se com\u00eda el producto del d\u00eda sin pensar en el siguiente: primer art\u00edculo del c\u00f3digo econ\u00f3mico de la mendicidad. Ni fe, ni ley, aunque se admitiera un Ser supremo. Al final de la corte, en efecto, en un gran nicho se ve\u00eda una imagen de Dios Padre, robada sin duda en alguna iglesia, adonde cada d\u00eda se ven\u00eda a hacer algunas oraciones. Pero este culto no ten\u00eda ninguna influencia en la conducta de la vida. En cuanto a los hombres, el bandidaje; en cuanto a las menos feas de las mujeres, la prostituci\u00f3n a vil precio; ning\u00fan otro dogma ni otra moral. Naci\u00f3n verdaderamente sin Dios, sin rey, sin leyes, ni divinas ni humanas, sin fe, sin costumbres; sin conocer ni matrimonio, ni bautismo, ni sacramentos, ni culto; sin relaci\u00f3n con la Iglesia, el Estado y la sociedad m\u00e1s que para una guerra incesante: as\u00ed nos lo han descrito aparte de los historiadores de Par\u00eds y de Vicente de Pa\u00fal, los gaceteros de la \u00e9poca y los oradores que, como Patru, Le Bossu, Lalemant, Brisacier y Fl\u00e9chier hicieron los elogios f\u00fanebres del presidente Pomponne de Bellli\u00e8vre y de la Sra. de Aiguillon, los principales promotores de la obra del hospital General. \u00abTropas errantes de mendigos, sin religi\u00f3n y sin disciplina, ha contado Fl\u00e8chier<span id='easy-footnote-13-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-13-109593' title='Oraci\u00f3n f\u00fanebre de la duquesa de Aiguillon, 2\u00aa parte.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>, pidiendo con m\u00e1s obstinaci\u00f3n que humildad, robando con frecuencia lo que no pod\u00edan obtener, llamando la atenci\u00f3n del p\u00fablico con enfermedades fingidas, y llegando hasta el pie de los altares a molestar la devoci\u00f3n de los fieles con el relato indiscreto e inoportuno de sus necesidades o de sus sufrimientos.\u00bb Y Bossuet, con m\u00e1s energ\u00eda a\u00fan, ha hablado \u00abde un pueblo de infieles entre los fieles; bautizados sin saber su bautismo; siempre en las iglesias, sin sacramentos; hombres muertos delante de la misma muerte, expulsados, desterrados, errabundos, vagabundos, reducidos al estado de los animales.\u00bb<span id='easy-footnote-14-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-14-109593' title='Obras, t. XIII, p. 248; compendio de un ser\u00f3n predicado en el Hospital General.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Contra tales excesos, se hab\u00edan ensayado muchos esfuerzos, todos in\u00fatiles. En 1602, les hab\u00edan rapado la cabeza a los mendigos para reconocerlos y cuidarse de ellos, sino toler\u00e1ndoles como un mal, leg\u00edtimo bajo su punto de vista, necesario a los ojos de todos. No obstante, en 1606, una disposici\u00f3n del Parlamento decret\u00f3 contra ellos algunas medidas. Los pobres admitidos s la limosna deb\u00edan llevar al hombro la marca ordinaria de la oficina; a los dem\u00e1s se les prohib\u00eda mendigar; unos eran remitidos a sus lugares de origen; los otros, mendigos de Par\u00eds eran alimentados por la caridad p\u00fablica. Pero una orden real del 20 de abril de 1612, publicada durante la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis debi\u00f3 constatar la perpetuidad del mal. Admiti\u00f3 no obstante, en principio, la extinci\u00f3n de la mendicidad: y a la espera de los hospitales generales, asign\u00f3 ciertos lugares donde los mendigos ser\u00edan encerrados. Otras disposiciones se publicaron en 1626 y 1629, 1633, 1635 por el Parlamento o por la corte sin lograr gran cosa. Richelieu mismo, vencedor de sus enemigos, de los hugonotes y de Europa entera, fue menos poderoso frente a la mendicidad que contra la aristocracia, contra el rey de los pordioseros que contra los Marillac y los Montmorency. La instituci\u00f3n de los mendigos acab\u00f3 por ser casi reconocida; era como uno de esos grandes cuerpos del Estado; hasta el punto que en 1653, el a\u00f1o mismo en que nosotros llegamos, los mendigos de la corte de los milagros figuraban en el ballet real de la noche y Benserade compuso versos elegantes para acompa\u00f1ar su entrada.<\/p>\n<p>Y sin embargo, repit\u00e1moslo, la extinci\u00f3n de la mendicidad era admitida en principio. En 1650, una ordenanza mandaba que los individuos mendicantes ser\u00edan conducidos a los <em>hospitales<\/em> <em>generales<\/em>, cuyo nombre exist\u00eda antes de la cosa. Pero antes de 1653 y sobre todo 1656, de todo lo que se hab\u00eda ensayado, no quedaba, para recoger a los mendigos, que la casa de la Piti\u00e9, bajo la direcci\u00f3n de \u00abbuenos y notables burgueses;\u00bb y tambi\u00e9n, desde hac\u00eda mucho, esta administraci\u00f3n no funcionaba m\u00e1s que de forma imperfecta.<\/p>\n<p>Tal era el estado de cosas, cuando las Damas de la Asamblea pensaron en Vicente de Pa\u00fal para ejecutar lo que no hab\u00edan podido los m\u00e1s poderosos ministros, los Parlamentos ni los reyes. Lo que hab\u00eda hecho por los pobres del Nombre de Jes\u00fas, se trataba de extenderlo a todos los pobres de la capital, y despu\u00e9s del reino. Dios, se dec\u00eda, act\u00faa con tanto agrado en grande como en peque\u00f1o; pues bien Dios est\u00e1 visiblemente con este hombre; Dios da gracia y bendici\u00f3n a todas sus empresas; idear, para \u00e9l, es acabar; emprender, es lograr; fuera del concurso divino, cu\u00e1ntos instrumentos providenciales tiene a su disposici\u00f3n, los sacerdotes de San L\u00e1zaro, las Hijas de la Caridad! Que ponga mano a la obra y todo marchar\u00e1 como por encanto; el mayor inconveniente ser\u00e1 tal vez encontrar un lugar bastante amplio para alojar y para ocupar a una multitud tan grande de pobres de toda edad y de todo sexo; pero \u00e9l lo encontrar\u00e1 y, si es necesario, lo crear\u00e1.<\/p>\n<p>De esta manera hablaban las Damas. Ellas se comunicaron el proyecto; todas lo encontraron realizable con Vicente de Pa\u00fal. Para asegurarse, volvieron varias veces al Nombre de Jes\u00fas; y, despu\u00e9s de estudiar m\u00e1s el orden y la econom\u00eda, salieron de all\u00ed cada vez m\u00e1s convencidas de que era necesario, posible, f\u00e1cil incluso extender esta buena obra a todos los pobres. Entretanto, antes de hablarle a Vicente, quisieron sondear a la que compart\u00eda todos sus pensamientos y cooperaba en todas sus obras, la se\u00f1orita Le Gras. Le preguntaron si cre\u00eda que unas mujeres pod\u00edan comprometerse solas en una empresa parecida;. El mes de agosto de 1653, la se\u00f1orita Le Gras les dio esta repuesta: \u00abSi esta obra es considerada como pol\u00edtica, parece que la deben emprender los hombres, pero si se la considera como obra caridad, pueden emprenderla las mujeres la pueden emprender de la manera que lo han hecho con otros grandes y posibles ejercicios de caridad que Dios ha aprobado con la bendici\u00f3n que les ha concedido.<\/p>\n<p>Que sean ellas solas, parece que no se puede ni se debe. Pero ser\u00eda de desear que a algunos hombres de piedad, bien de alg\u00fan cuerpo de compa\u00f1\u00eda o de los particulares les fuese concedido, tanto en cuanto al consejo como para actuar en los procedimientos y acciones de justicia que convendr\u00e1 quiz\u00e1 hacer para mantener a toda esta clase de gentes en su deber, a causa de la diversidad de ideas, de costumbres y de humores.\u00bb La se\u00f1orita Le Gras, de un solo vistazo, ve\u00eda la obra en su doble aspecto de polic\u00eda y de caridad. Con raz\u00f3n reclamaba, como primera observaci\u00f3n, un concurso viril, pues por ese lado deb\u00edan venir las verdaderas dificultades de la empresa. No obstante las Damas se decidieron por esta carta a seguir su generosa inspiraci\u00f3n. Decidieron que, en la primera asamblea, formular\u00edan la propuesta a Vicente de Pa\u00fal. Obtener su consentimiento, todo en adelante estaba a su favor; el resto deb\u00eda venir por s\u00ed solo. Asimismo, para determinarle, quisieron ofrecerle, m\u00e1s que planes y palabras: una de ellas prometi\u00f3 50.000 libras, y otra 3 000 libras de renta.<\/p>\n<p>La asamblea se reuni\u00f3 y se hizo la propuesta. Una empresa tan gigantesca asust\u00f3 en un principio a Vicente. sin embargo alab\u00f3 la generosidad de las donantes y los pensamientos caritativos de todas. \u00abPero, les dijo, un asunto de esta importancia merece ser examinado con madurez ante los hombres y sobre todo ante Dios.\u00bb Despidi\u00f3 a las Damas hasta dentro de ocho d\u00edas. En este intervalo todos reflexionaron y pidieron. En la asamblea siguiente las Damas vinieron m\u00e1s determinadas que nunca. \u00abEl dinero no falta, le dijeron al santo, durante ocho d\u00edas hemos visto a muchas personas de condici\u00f3n, todas preparadas a entrar en serio en una obra tan buena.\u00bb Luego ellas multiplicaron sus insistencias, de manera que el asunto se puso al d\u00eda incluso en deliberaci\u00f3n. Algunos instantes despu\u00e9s, estaba decidido, sin que se alzara ninguna voz en contra; m\u00e1s a\u00fan, se convino que se comenzara sin dilaci\u00f3n. Nunca se hab\u00eda sentid el santo arrastrado por torrente semejante; estaba asustado; pero volviendo sus miradas hacia Dios, ve\u00eda en ello la mano de la Providencia.<\/p>\n<p>No se trataba ya m\u00e1s que hallar el inmenso terreno necesario para una cantidad tan prodigiosa de pobres. Hab\u00eda entonces, por fuera y cerca de Par\u00eds, un lugar donde se fabricaba el salitre; de donde el nombre <em>Salp\u00e9tr\u00e8re<\/em> . Fue en este terreno donde puso Vicente los ojos, y pidi\u00f3 al rey, por mediaci\u00f3n de Ana de Austria, la casa y todos los cercados; grande y enorme casa, cuya proximidad al r\u00edo la hac\u00eda m\u00e1s apropiada a su proyecto original. La reina obtuvo enseguida y logr\u00f3 que se expidiera, en 1653, una patente de donaci\u00f3n. No surgi\u00f3 ninguna oposici\u00f3n, a no ser por parte de un particular que se sinti\u00f3 lesionado, y a quien una Dama de la Asamblea se ofreci\u00f3 a compensarle con 800 libras de renta.<\/p>\n<p>\u00abYa tenemos un alojamiento, dijeron entonces las Damas; tenemos ya algunos fondos, ropas, utensilios, y el resto llegar\u00e1 seguramente a su tiempo; \u00bfpara qu\u00e9 pues diferirlo por m\u00e1s tiempo? Invitemos a los pobres a venir por su cuenta; y si se niegan traig\u00e1moslos por la fuerza. \u00bfAcaso no buscamos nosotras su bien, y el modo qu\u00e9 importa?\u00bb<\/p>\n<p>Eran las prisas y la voluntad tan absoluta de las mujeres; pero ni la prisa ni los medios conven\u00edan a Vicente de Pa\u00fal. Su lentitud ordinaria no pod\u00eda aflojar los pasos de ellas, y su mansedumbre repugnaba al apremio. Sin embargo, como hab\u00eda que preparar a personas m\u00e1s recomendables todav\u00eda por su caridad que por su nacimiento, maestr\u00eda en esta obra y en casi todas las obras caritativas de Par\u00eds, culpables s\u00f3lo por otra parte por exceso de amor por el bien, vio a las m\u00e1s influyentes a cada una en particular y las dispuso a moderar los ardores de su celo; luego, en la asamblea siguiente, les dedic\u00f3 este discurso, al que ellas ya estaban a preparadas: \u00abLas obras de Dios se hacen poco a poco; tienen su comienzo y su progreso. Cuando Dios quiso salvar a No\u00e9 del diluvio con su familia, le mand\u00f3 hacer un arca que pod\u00eda hacerse en poco tiempo; y sin embargo se la hizo comenzar cien a\u00f1os antes para que la hiciera poco a poco; Dios queriendo probablemente conducir y llevar a los hijos de Israel a la tierra de promisi\u00f3n, pod\u00eda mandarles hacer este viaje en pocos d\u00edas ; pero trascurrieron m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os antes de que \u00e9l les concediera la gracia de entrar en ella. Igualmente, teniendo Dios el plan de enviar al mundo a su Hijo para poner remedio al pecado del primer hombre que hab\u00eda manchado a todos los dem\u00e1s, \u00bfpor qu\u00e9 tardo tres o cuatro mil a\u00f1os? Es porque no se apresura en sus obras y lo hace todo a su tiempo. Y Nuestro Se\u00f1or, que vino a la tierra, pod\u00eda venir en una edad perfecta a realizar nuestra redenci\u00f3n, sin emplear treinta a\u00f1os de vida oculta, que pod\u00eda parecer superflua. Y a pesar de ello, quiso nacer ni\u00f1o y crecer en edad a semejanza de los dem\u00e1s hombres, para llegar poco a poco a la consumaci\u00f3n de este incomparable beneficio. \u00bfNo dec\u00eda tambi\u00e9n a veces, hablando de las cosas que ten\u00eda que hacer, que su hora no hab\u00eda llegado a\u00fan? Para ense\u00f1arnos que no nos adelantemos demasiado en las cosas que dependen m\u00e1s de Dios que de nosotros. Pod\u00eda incluso en su tiempo establecer la Iglesia por toda la tierra; pero se content\u00f3 con echar sus fundamentos y dej\u00f3 el resto a sus ap\u00f3stoles y a sus sucesores. Seg\u00fan esto, no es conveniente quererlo hacer todo a la vez y en un abrir y cerrar de ojos, ni pensar que todo se perder\u00e1 si cada uno no se apresura para cooperar con un poco de buena voluntad que tengamos. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces? Ir despacio, rogar mucho a Dios, y obrar de acuerdo.<\/p>\n<p>\u00abSeg\u00fan mi sentimiento, no hay que hacer m\u00e1s que un ensayo para comenzar, y tomar a cien o a doscientos pobres, y tan s\u00f3lo a los que quieran de buen grado, sin obligar a nadie. \u00c9sos, siendo bien tratados y bien contentos, dar\u00e1n ganas a los dem\u00e1s; y as\u00ed se aumentar\u00e1 el n\u00famero, seg\u00fan los fondos que quiera enviar la Providencia. Estamos seguros de no echarlo a perder actuando de esta manera; y, por el contrario, si se empleara la precipitaci\u00f3n y las prisas, podr\u00edan representar un impedimento al plan de Dios. Si la obra es suya, llegar\u00e1 a buen t\u00e9rmino y subsistir\u00e1; pero si es solamente de la industria humana, no le ir\u00e1 demasiado bien, ni muy lejos.\u00bb<\/p>\n<p>Ideas sabias y cristianas, bien opuestas a las que van a prevalecer en el proyecto del Hospital General. Por lo dem\u00e1s, llegaron obst\u00e1culos de fuera para detener la marcha demasiado r\u00e1pida de las Damas. Como no se pod\u00eda actuar, en asunto de esta importancia, sin la autoridad de los magistrados, se present\u00f3 al Parlamento, para registrarse, las letras patentes de 1653 que hac\u00edan a la obra donaci\u00f3n de la Salp\u00e9tri\u00e8re. Pero muchos jueces, de los m\u00e1s destacados, asustados por el gran n\u00famero de vagabundos, que erraban por la ciudad y por los barrios, temiendo la moci\u00f3n que pod\u00eda arrojar entre estos hombres para todo, el proyecto de encerrarlos y, por mayor raz\u00f3n de contenerlos bajo un mismo techo dentro del orden, el trabajo y la obediencia, vieron el plan como quim\u00e9rico, y se negaron a autorizarlo. Ni Vicente ya resuelto, ni la duquesa de Aiguillon, la se\u00f1orita Legras y las dem\u00e1s Damas de la Caridad , se dieron por vencidos. A fuerza de celo y de prudencia, se ganaron para su causa al primer presidente Pomponne de Belleli\u00e8vre, opuesto en un principio, ahora de lleno en la obra. Por desgracia, Pomponne de Belli\u00e8vre, que hab\u00eda sucedido a Mathieu Mol\u00e9 en enero de 1656, muri\u00f3 el 13 de marzo siguiente, no sin dar a la obra un contrato de veinte mil escudos y legarle m\u00e1s por testamento: pero su sucesor Lamoignon le reemplaz\u00f3 tambi\u00e9n en sus planes caritativos y, despu\u00e9s de las conferencias, numerosas es cierto, se fue al fondo. Quedaba por determinar la forma, lo que \u2013tan graves eran las dificultades- consumi\u00f3 dos a\u00f1os enteros, que vieron nacer y morir mil proyectos antes de aquel donde se detuvieron. Por fin, en el mes de abril de 1656, entreg\u00f3 el c\u00e9lebre decreto por el que trataba de retomar la obra olvidada y est\u00e9ril del difunto rey, su muy honorable se\u00f1or y padre de feliz memoria, y remediar un mal que hab\u00eda ido en aumento por la licencia p\u00fablica y por el desorden de las costumbres.<\/p>\n<p>Atribu\u00eda la falta de \u00e9xito de las letras patentes de 1612 a la falta de empleo de los pobres en las obras p\u00fablicas y manufacturas, a la escasez de apoyo por parte del gobierno y de autoridad suficiente por parte de los directores de la instituci\u00f3n; por \u00faltimo, a las consecuencias de la guerra y a los des\u00f3rdenes qua acarreaba consigo. El n\u00famero de los pobres por otra parte hab\u00eda llegado a tal punto que el remedio se juzgaba desproporcionado con el mal. Despu\u00e9s ven\u00eda el cuadro, conocido por nosotros, del libertinaje de los mendigos y de sus espantosos excesos. En un sentimiento de gratitud por la protecci\u00f3n visible del cielo, el \u00e9xito de sus armas y la felicidad de sus victorias, Luis XIV, no por orden policial sino por el solo motivo de caridad, viene en ayuda de a los pobres mendigos como miembros vivos de Jesucristo.<\/p>\n<p>As\u00ed es el pre\u00e1mbulo del edicto. El edicto mismo tiene por objeto la fundaci\u00f3n de un hospital general para la acogida de los pobres mendigos de la ciudad y arrabales de Par\u00eds. se aplica a los mendigos inv\u00e1lidos como a los capaces: todos deber\u00e1n trabajar seg\u00fan la medida de sus fuerzas. Los lugares de acogida designados son, aparte de la Salp\u00e9tri\u00e8re, la Grande y Peque\u00f1a Piti\u00e9,.Bic\u00eatre y dem\u00e1s dependencias. La administraci\u00f3n, distinta de la del alto mando de caridad de la ciudad de Par\u00eds, se conf\u00eda a la magistratura, al colegio de abogados, y ala municipalidad, a la cabeza est\u00e1n colocados el primer presidente, y el procurador general.<\/p>\n<p>La mendicidad queda prohibida: \u00abHacemos muy expresamente inhibiciones y prohibiciones a toda persona y a todo sexo y lugar y edad, de alguna calidad, nacimiento y en cualquier estado en que puedan hallarse, v\u00e1lidos o inv\u00e1lidos, enfermos o convalecientes, curables o incurables, de mendigar en la ciudad y arrabales de Par\u00eds, ni en las iglesias, ni en las puertas de las mismas, en las puertas de las casas, ni en las calles ni dem\u00e1s lugares, en p\u00fablico ni en secreto, de d\u00eda ni de noche, a penas de l\u00e1tigo contra los contraventores por la primera vez, y, por la segunda vez, galeras para los hombres y muchachos y destierro contra las mujeres y las j\u00f3venes.\u00bb Las \u00f3rdenes mendicantes est\u00e1n excluidas de las medidas, como tambi\u00e9n el derecho de cuestaci\u00f3n a la puerta de las iglesias cerca de sus cepillos se deja a ciertos hospitales. Los propietarios, arrendatarios y sus criados est\u00e1n obligados a entregar a los delincuentes a la justicia, como malhechores. Y para la ejecuci\u00f3n de estas medidas severas, los directores tienen no s\u00f3lo derecho de jurisdicci\u00f3n, de polic\u00eda y de castigo en el interior del hospital, sino que poseen una fuerza armada para detener a los mendigos por las calles. Se proh\u00edbe dar a los mendigos, alojarlos, so pena de multa a favor del hospital. Se obliga a los oficiales de polic\u00eda a no dejar habitar a ninguna persona en su barrio sin que se haya constatado que tiene medios de subsistencia, Se except\u00faan a los pobres vergonzantes asistidos en parroquias o en otro lado, o los que el Hospital-General mismo subvenciones a domicilio.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n espiritual del hospital se conf\u00eda a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, bajo la autoridad y jurisdicci\u00f3n del arzobispo de Par\u00eds, y seg\u00fan los reglamentos deliberados por la administraci\u00f3n; pero el superior general de los Misioneros o su delegado ocupa su lugar en la mesa de directores, cuando se trata de modificar o aplicar estos reglamentos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la instrucci\u00f3n religiosa de los mendigos, el edicto provee a su educaci\u00f3n profesional. En todo el \u00e1mbito del hospital y sus dependencias, se montar\u00e1n manufacturas cuyos productos se vender\u00e1n emplear\u00e1n a favor de los pobres. Para procurarles maestros, el edicto ofrece inmunidades a todos los que durante algunos a\u00f1os, contribuyan bien a la ense\u00f1anza primaria, bien al aprendizaje de los mendigos.<\/p>\n<p>La dotaci\u00f3n del hospital era considerable. El edicto le hace copropietario de todos los bienes de los hospitales que abraza en su circunscripci\u00f3n. Le da parte en todos los legados y donaciones hechas a los hospitales en general, le adjudica todas las donaciones hechas a los pobres sin menci\u00f3n particular; somete a su favor las comunidades seculares y regulares a una tasa proporcionada; da a sus directores derecho a colectas y cepillos en todos los lugares; por \u00faltimo le otorga toda clase de inmunidades y de privilegios.<\/p>\n<p>El rey se declaraba conservador y protector del Hospital-General y de sus dependencias, por ser de su fundaci\u00f3n real. Ordenaba que los escudos de las armas de Francia fuesen enarbolados a las puertas de sus casas para servirles de salvaguarda. \u00abSe quiere ver, ha dicho un escritor el orgullo de esta divisa; \u2018El Estado soy yo\u2019, aplacada a la caridad, y al rey de Versalles llamar a los mendigos los pobres del rey.\u00bb<span id='easy-footnote-15-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-15-109593' title='&lt;em&gt;Dictionnaire d\u2019\u00e9conomie charitable, &lt;\/em&gt;por el Sr. Martin\u00b4Doisy, 4 vol., in-4\u00ba, Paris, 1857, to. IV, col. 936, en la serie de las &lt;em&gt;Encyclopedies&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;th\u00e9ologiques&lt;\/em&gt;, publicadas por el Sr. abate Migne. Nosotros hemos recurrido con frecuencia a esta obra para todas las cuestiones de econom\u00eda caritativa. Que nos baste con haber hecho una vez por todas la declaraci\u00f3n agradecida.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Un reglamento se public\u00f3 al mismo tiempo que el edicto. Contiene que los mendigos que no pertenecen ni a la ciudad de Par\u00eds ni a sus suburbios ser\u00e1n devueltos a los lugares de su domicilio, pero con la condici\u00f3n que existan casas de acogida o fondos de socorro; de otra forma el Hospital-General les servir\u00e1 de asilo. En cuanto a los vagabundos y sinverg\u00fcenzas v\u00e1lidos, son expulsados fuera de Par\u00eds y de sus alrededores: se convierten en lo que Dios quiere y sus inclinaciones viciosas. Siempre en virtud del reglamento, los mendigos, en el interior del hospital, est\u00e1n separados por barrios, seg\u00fan la diversidad de los sexos, de los sanos y de los enfermos, del trabajo y de las manufacturas. Los que han llegado a la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os, sin distinci\u00f3n de sexo, reciben un tercio del precio de su trabajo; los otros dos tercios se devuelven al hospital. Por lo dem\u00e1s, a los directores compete la facultad de una justicia distributiva para recompensar y castigar.<\/p>\n<p>Se ha visto que la voluntad absoluta de Luis XIV, en el deseo de llegar a la extinci\u00f3n no s\u00f3lo de la mendicidad, sino de la indigencia misma, llegaba hasta una especie de tasa de los pobres. El Parlamento, en su decreto de verificaci\u00f3n, devolvi\u00f3 el edicto a los verdaderos pr\u00edncipes de la caridad cristiana, y declar\u00f3 la contribuci\u00f3n no ya forzada, sino facultativa.<\/p>\n<p>Sin embargo Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda remitido a los nuevos directores la casa de la Salp\u00e9tri\u00e8re de la que le invest\u00edan las letras patentes de 1653, y del castillo de Bic\u00eatre que le hab\u00eda sido dado por los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Las nuevas construcciones llevaron una marcha sorprendente. Y el Hospital-General pudo abrirse el 7 del mes de marzo de 1657. por un decreto del Parlamento del 18 de abril de 16, publicado en Par\u00eds a son de trompeta, y por una proclamaci\u00f3n hecha en todas las homil\u00edas de las iglesias, se dio orden a los pobres de buena voluntad, deseoso de ser admitidos en el nuevo asilo, de hallarse, del 7 al 13 de mayo, en el patio de la Piti\u00e9, de donde deb\u00edan ser repartidos entre las divisiones de las que estaba compuesto el Hospital-General; los otros deb\u00edan ser llevados por la fuerza y a todos se hac\u00eda prohibici\u00f3n de mendigar en adelante en Par\u00eds. Medida decisiva que iba a operar el discernimiento entre los buenos y los malos pobres, como se dec\u00eda entonces; de los que prefer\u00edan la ociosidad y la limosna al trabajo, y de los que, indigentes por incapacidad o contra su voluntad, no ped\u00edan otra cosa que encontrar recursos en una vida disciplinada y laboriosa. Cinco mil apenas, una octava parte de la masa de mendigos, fueron fieles a la cita; los otros treinta y cinco mil restantes, al primer son de trompeta, o se ocultaron en Par\u00eds, o huyeron lejos del resorte de la corte al que se extend\u00eda la medida, y se difuminaron por las provincias para reemprender sus h\u00e1bitos independientes, desordenados y licenciosos. De enfermos y l\u00e1nguidos, se hab\u00edan convertido en v\u00e1lidos y \u00e1giles de repente; y Juan Loret pudo escribir:<\/p>\n<p><em>Nunca se ha visto en Par\u00eds <\/em>-On n\u2019a jamais vu dans Paris<\/p>\n<p><em>A tanta gente curada tan pronto. <\/em>Tant de gens si soudain gueris.<\/p>\n<p>Era la prueba perentoria del mal y de la necesidad del remedio; una prueba tambi\u00e9n de que no estaba destruido y que iba a reaccionar contra los esfuerzos del poder p\u00fablico y de la caridad. En efecto, los mendigos reaparecieron bien pronto en Par\u00eds; se amontonaron en gran n\u00famero, y s\u00f3lo el a\u00f1o 1659 los vio hasta ocho veces levantarse en armas contra el bail\u00edo y los arqueros del Hospital General o contra los oficiales de la polic\u00eda. Los decretos del Parlamento, las ordenanzas reales, las condenas se sucedieron contra ellos durante el reinado de Luis XIV, y hasta mediados del siglo XVIII, en el que se ve nacer la instituci\u00f3n de los dep\u00f3sitos de mendicidad, que Napole\u00f3n generaliz\u00f3 y extendi\u00f3 a toda Francia. Sin embargo, la obra de Luis XIV, gracias a limosnas considerables<span id='easy-footnote-16-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-16-109593' title='El cardenal Mazarino contribuy\u00f3 a ello con 100 000 libras en un d\u00eda, y con 60 000 a su muerte.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>, tuvo el efecto que se hab\u00eda prometido, como lo reconoci\u00f3 en su edicto de 1662. Este edicto nos muestra \u00abla capital aliviada de la importunidad de los mendigos; los hijos de los pobres alimentados en la piedad cristiana, instruidos en los oficios y obras, a la estpra de que en el hospital haya lugares y talleres para mayores manufacturas.\u00bb En cinco a\u00f1os, seg\u00fan una declaraci\u00f3n del Parlamento de enero de 1663, \u00abm\u00e1s de sesenta mil pobres encontraron en el Hospital-General alimento, ropas, medicamentos; adem\u00e1s, a todas las parejas necesitadas se distribuyeron <em>porciones, <\/em>esperando que la casa les pudiera abrir.\u00bb Es una media de veinte mil pobres por a\u00f1o, y as\u00ed continu\u00f3, en efecto, la poblaci\u00f3n ordinaria del Hospital-General.<\/p>\n<p>El establecimiento de esta casa fue pues un servicio inmenso hecho a Par\u00eds; fue tambi\u00e9n un servicio para todo el reino, puesto que pronto las principales ciudades, animadas por Luis XIV, adoptaron el sistema. Por eso, en todas partes se vio lo que San Juan Cris\u00f3stomo en su tiempo hab\u00eda deseado ver tan ardientemente, lo que \u00e9l se hab\u00eda esforzado in\u00fatilmente procurar en su ciudad patriarcal; lo que habr\u00eda penetrado, dec\u00eda \u00e9l, su coraz\u00f3n de consuelo y de gozo; los pobres alojados, alimentados, aliviados en com\u00fan, en su cuerpo y en su alma. No nos extra\u00f1emos pues de que todos los contempor\u00e1neos, historiadores, poetas, magistrados, sacerdotes, religiosos, laicos hayan celebrado a cual m\u00e1s este vasto y soberbio edificio; este hospital, \u00abuna de las mayores obras del siglo\u00bb; \u00abesta gran obra maestra, la m\u00e1s grande, la m\u00e1s maravillosa obra que haya emprendido jam\u00e1s la caridad heroica;\u00bb \u00abla fundaci\u00f3n m\u00e1s hermosa que se haya visto en todos los siglos pasados.\u00bb As\u00ed hablan Fl\u00e9chier, Patru, el P. Lalemant y el Parlamento mismo que en un principio hab\u00eda encontrado el proyecto quim\u00e9rico; as\u00ed habla sobre todo Bossuet, la gran voz del siglo, que deb\u00eda su tributo a esta maravilla de su tiempo, tributo, en efecto, al que pag\u00f3 m\u00e1s de una vez palabras poderosas que debieron hacer saltar tesoros. Se encuentra en sus Obras dos compendios o res\u00famenes de sermones predicados en el Hospital-General. \u00abSalid un rato fuera de la ciudad, exclama y ved esta nueva ciudad que se ha levantado para los pobres, el asilo de todos los miserables, el banco del cielo, el medio com\u00fan asegurado a todos de estar seguros de asegurar sus bienes y multiplicarlos por una celeste usura. Nada iguala a esta ciudad; no, ni esta soberbia Babilonia, ni estas ciudades tan renombradas que los conquistadores han erigido\u2026 All\u00e1, se afanan en quitar de la pobreza toda la maldici\u00f3n que lleva la holgazaner\u00eda, en hacer obres seg\u00fan el Evangelio. Se educa a los ni\u00f1os, se recoge a las parejas, reciben los sacramentos los ignorantes instruidos.\u00bb<span id='easy-footnote-17-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-17-109593' title='Obras, tom. XIII, p. 248.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> Alimentado con la lectura de los Padres, Bossuet, sin duda, se acordaba en este bello ap\u00f3strofe del pronunciado por san Gregorio de Nacianzo al celebrar el hospital fundado por san Basilio en Cesarea, su ciudad episcopal: \u00abSi sal\u00eds de Cesarea all\u00ed ver\u00e9is como una nueva ciudad: la morada de la caridad, el tesoro com\u00fan de todos los ricos, donde la miseria parece feliz y se sufre con alegr\u00eda, y donde se abre para todos un corto camino para la salvaci\u00f3n.\u00bb Pero fue el 29 de junio de 1657, cuando Bossuet debi\u00f3 enriquecer el Hospital-General, cuando pronunci\u00f3 su paneg\u00edrico de san Pablo, esta maravilla de elocuencia cristiana.<\/p>\n<p>El hospital no se abr\u00eda hasta al cabo de unos meses y solos los gastos de primer establecimiento hab\u00edan agotado todos los recursos. Las piadosas damas que hab\u00edan ideado y llevado a t\u00e9rmino esta gran empresa, y que, cada semana, se reun\u00edan para asegurar su duraci\u00f3n creyeron que unas reuniones de caridad producir\u00edan abundantes socorros, gracias a este calor de simpat\u00eda, que calienta y fecunda los corazones reunidos, ellas invitaron a Bossuet, cuya voz resonaba hac\u00eda alg\u00fan tiempo en la capital con brillo inaudito, a prestarles el concurso de su elocuencia. En un lugar semejante, debiendo celebrar a san Pablo, Bossuet no habl\u00f3 m\u00e1s que de las poderosas <em>debilidades <\/em>del Ap\u00f3stol y en su peroraci\u00f3n, al hacer la aplicaci\u00f3n a sus oyentes, exclam\u00f3: \u00ab\u00bfNo quer\u00e9is, cristianos, imitar un ejemplo tan grande? Cu\u00e1ntos d\u00e9biles que soportar, cu\u00e1ntos ignorantes que instruir, cu\u00e1ntos pobres que aliviar en la Iglesia\u2026! Pero dirigid tambi\u00e9n la mirada hacia sobre las necesidades temporales de tantos pobres que gritan detr\u00e1s de vosotros. \u00bfAcaso no parece que la Providencia haya querido reunirlos en este hospital maravilloso a in de que su voz fuera m\u00e1s potente y pudieran con mayor facilidad conmover vuestros corazones? \u00bfNo quer\u00e9is o\u00edrlos, y uniros a tantas almas santas que, llevadas por vuestros pastores, corren al alivio de estos miserables? Id a estos enfermos, hermanos, haceos enfermos con ellos; sentid en vosotros mismos sus enfermedades y participad de su pobreza. Sufrid primero con ellos y luego aliviaos con ellos, distribuyendo con abundancia vuestras limosnas. Llevad a estos d\u00e9biles y a estos impotentes; y estos d\u00e9biles y estos impotentes os llevar\u00e1n a vosotros hasta el cielo.\u00bb<span id='easy-footnote-18-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-18-109593' title='Obras, tom. XVI, p. 275.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00bfQu\u00e9 debieron producir estas palabras de oro, si fueron pagadas a su precio justo! Estas palabras pronunciadas en una asamblea tan digna, por su elevaci\u00f3n, al o\u00edrlas: tan capaz por su caridad de corresponder, una asamblea donde se hallaban, con las damas de la primera nobleza, las Lamoignon, las S\u00e9guier, las Barrillon Morangis, sin contar la elite del clero, y a su cabeza Vicente de Pa\u00fal! Pues fue Vicente de pa\u00fal, no lo dudemos, quien sugiri\u00f3 a las Damas elegir a este brillante orador, cuya impresi\u00f3n, desde 1652, no se hab\u00eda borrado un punto de su esp\u00edritu, y que acababa de admitir, hacia tres a\u00f1os apenas, en su conferencia de los martes<span id='easy-footnote-19-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-19-109593' title='&lt;em&gt;Estudios sobre Bossuet&lt;\/em&gt;, , por el Sr. Floquet, , tom. I, pp. 405 y ss.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Este fue tambi\u00e9n el papel de Vicente de Pa\u00fal en el asunto del Hospital-General; papel completo de caridad, que fue contrariado por modos de presi\u00f3n de los poderes p\u00fablicos. A \u00e9l le correspond\u00eda la primera idea; a \u00e9l el honor de haber solucionado las principales dificultades, de haber obtenido de la corte el emplazamiento necesario, de haber conseguido los primeros muebles que mand\u00f3 hacer a los obreros de su casa, por \u00faltimo, de haber formado esta asamblea de damas, cuyo celo ech\u00f3 por tierra tantos obst\u00e1culos y edific\u00f3 tantas maravillas.<\/p>\n<p>Pero, una vez m\u00e1s, su primer proyecto fue un tanto falsificado por el absolutismo de Luis XIV. Su plan, nos ha contado, era actuar con una caridad paciente, atraer a los pobres, en lugar de forzarlos; y, mientras tanto, que se los ganara por la dulzura de un asilo seguro y de una vida disciplinada, sufrirlos en Par\u00eds, y con precauciones necesarias de polic\u00eda, mantenerlos por limosnas .Tambi\u00e9n, cuando la obra comenz\u00f3 a funcionar, no parece haber contribuido a ella m\u00e1s que procur\u00e1ndole recursos; pero \u00e9l se neg\u00f3 a tomar una parte directa en ella y personal. En el mes de marzo de 1657, escrib\u00eda: \u00abSe va quitar la mendicidad de Par\u00eds, y recogerlos en los lugares propios para mantenerlos, instruirlos y ocuparlos. Es un gran plan y muy dif\u00edcil, pero que est\u00e1 muy adelantado, gracias a Dios, y aprobado de todo el mundo. Muchas personas le dan con abundancia, y otras se emplean en \u00e9l de buena gana. Tenemos ya diez mil camisas, y de lo dem\u00e1s en proporci\u00f3n. El rey y el parlamento lo han apoyado fuertemente y, sin pedirme el parecer, han destinado a los sacerdotes de nuestra congregaci\u00f3n. y las Hijas de la Caridad para el servicio de los pobres, bajo el consentimiento de Monse\u00f1or el arzobispo de Par\u00eds. Todav\u00eda no estamos resueltos a comprometernos en este empleo, por no saber bien si el buen Dios lo quiere; pero, si lo hacemos, no ser\u00e1 ante todo m\u00e1s que a prueba.\u00bb<\/p>\n<p>Era la duquesa de Aiguillon quien hab\u00eda trabajado m\u00e1s que nadie en procurar a los Misioneros la direcci\u00f3n espiritual del nuevo hospital. Pero Vicente, seg\u00fan acaba de decirnos, antes de aceptar tal cargo, consultar a dios y a sus hermanos. \u00c9l rog\u00f3 pues primero, luego reuni\u00f3 a los sacerdotes de San L\u00e1zaro en asamblea deliberante. Seg\u00fan su costumbre, present\u00f3 las razones en pro y en contra; prevalecieron \u00e9stas, y se resolvi\u00f3 que se declinara la obligaci\u00f3n. En consecuencia el 23 de marzo de 1657, escribi\u00f3 a Mauroy, intendente de las finanzas, y a la Sra. de Aiguillon para anunciarles el resultado de la asamblea de San L\u00e1zaro y pedirles que aceptaran sus excusas. Pero como era un derecho, as\u00ed como un cargo que, las letras patentes de rey atribu\u00edan a los sacerdotes de San L\u00e1zaro, \u00e9stos debieron renunciar a \u00e9l por un acto aut\u00e9ntico. No obstante, para no suspender el bien espiritual de los pobres y cooperar en \u00e9l indirectamente, Vicente de Pa\u00fal rog\u00f3 a Luis Abelly, uno de los mejores eclesi\u00e1sticos de su conferencia, que aceptara el cargo de rector del Hospital-General. a la voz de su padre, Abelly se inclin\u00f3 bajo el fardo. Para llevarlo mejor, se rode\u00f3 de algunos otros sacerdotes celosos, muchos de los cuales, perteneciendo como \u00e9l a la conferencia de los martes, hab\u00edan sido formados bajo la misma disciplina, y juntos, aparte de sus funciones ordinarias, dieron, en las diversas casas del hospital, Misiones que difundieron en \u00e9l el esp\u00edritu de orden y de penitencia. Pero los trabajos desmedidos de Abelly habiendo acabado con sus fuerzas, dimiti\u00f3 de su empleo en manos de los vicarios generales del cardenal de Retz, arzobispo de Par\u00eds, que le sustituyeron por un doctor de Sorbona, otro alumno de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como el santo sacerdote continuaba la direcci\u00f3n del hospital por hombres animados de su esp\u00edritu, si no pod\u00eda encargarse \u00e9l ni por s\u00ed mismo ni por sus Misioneros. en efecto, una obra semejante era extra\u00f1a al fin de su congregaci\u00f3n, entregada exclusivamente a la salvaci\u00f3n del pobre pueblo de los campos y a la instrucci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos, fin del que las capellan\u00edas de hospitales la habr\u00edan apartado muy pronto. Si acept\u00f3 el cargo de capell\u00e1n del hospital de Marsella fue a favor de estos pobres forzados, a los que su caridad, la primera, hab\u00eda recogido, y en medio de los cuales, adem\u00e1s, las funciones espirituales constitu\u00edan una especie de Misi\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Pero ya hemos se\u00f1alado otro motivo, secundario aunque muy real, de sus negativas: su oposici\u00f3n a alguna de las ideas que prevalecieron en el establecimiento del Hospital-General. Nos queda por ver un curioso testimonio en una serie de cuadernos manuscritos redactados por el hermano Ducourneau, su secretario durante diecisiete a\u00f1os, con ocasi\u00f3n de su Vida y del proceso, presentido ya, de canonizaci\u00f3n. En uno de estos cuadernos, intitulados: \u00ab<em>Acciones y palabras de humildad,\u2026 de sencillez,\u2026de prudencia, etc., dichas y practicadas por el difunto Se\u00f1or de Pa\u00fal, nuestro muy honorable padre y fundador; <\/em>en el 10, el de la <em>caridad<\/em> <em>y<\/em> <em>misericordia<\/em>, el hermano Ducourneau refiere un corto viaje que hizo con el santo un caluroso d\u00eda de verano de 1654 o 1655 para ir a Villepreux a ver al R. P. de Gondi. cenaron en Saint-Cloud en una hosteler\u00eda, en la misma mesa, en la que Vicente no dej\u00f3 de servir \u00e9l mismo al hermano, y de lo mejor. Despu\u00e9s de lo cual, dijo al secretario que tomara pluma y papel y, durante m\u00e1s de tres horas, -lo que les hizo llegar muy tarde a Villepreux-, le dict\u00f3 las razones en pro y en contra el encierro de los pobres, al menos durante la guerra, en el hospital entonces proyectado, y los medios de asistirlos corporal y espiritualmente. Durante todo el camino, sigui\u00f3 conversando con el hermano sobre el mismo objeto, y le concedi\u00f3 el honor, seg\u00fan su humilde costumbre, de pedirle su parecer. Pues bien, lo que m\u00e1s repugnaba al caritativo sacerdote era, por un lado, el encierro por la fuerza, y por otro, la resoluci\u00f3n donde se hallaban entonces de no abrir el hospital m\u00e1s que a los pobres de Par\u00eds, y de rechazar a las provincias a los pobres del campo. \u00ab\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de esa pobre gente? Dec\u00eda. Hacer un hospital general y encerrar solamente a los pobres de Par\u00eds y dejar all\u00e1 a los del campo, es algo que no me gusta. Par\u00eds es la esponja de toda Francia y la que atrae la mayor parte del oro y de la plata. Si esta pobre gente no tienen entrada, otra vez m\u00e1s, qu\u00e9 ser\u00e1 de ellos, y en particular estas pobre gente de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda, y de las dem\u00e1s provincias arruinadas por la guerra?\u00bb<\/p>\n<p>Se ve pues toda la teor\u00eda caritativa de Vicente: era partidario de la extinci\u00f3n de la mendicidad, perro con dos condiciones, una de no usar de violencia con respecto a los pobres, si no es por medida policial o de seguridad general; otra, de proveer primero a sus medios de existencia. S\u00ed, m\u00e1s que nadie, quer\u00eda abolir la mendicidad, mortal para el cuerpo, m\u00e1s mortal para el alma del pobre. Recordemos lo que hizo en M\u00e2con. En fin, todas sus obras caritativas, todas sus cofrad\u00edas tend\u00edan a este fin; todas ten\u00edan por objeto principal el socorro a domicilio, el \u00fanico remedio eficaz y cristiano contra la mendicidad. Pero \u00e9l prefer\u00eda la limosna manual al encierro del pobre, y la quer\u00eda conservar hasta disponer a los mendigos a una vida disciplinada y proveerles en todas partes de los auxilios suficientes. Tambi\u00e9n, fue para \u00e9l una pena cruel cuando, tras el decreto de 1657, tuvo que cesar las distribuciones que mandaba hacer a la puerta de San L\u00e1zaro. Los pobres se quejaban a su padre: \u00abAcaso Dios no ha mandado hacer limosna, le preguntaban? -S\u00ed, amigos, s\u00ed, pero tambi\u00e9n ha mandado obedecer a los magistrados.\u00bb De esta forma rehu\u00eda la objeci\u00f3n con una respuesta que no deb\u00eda satisfacer ni a sus queridos pobres ni a su coraz\u00f3n. Sufr\u00eda asimismo cuando le hac\u00edan responsable de la medida cruel que reprobaba. Un d\u00eda, a la puerta de San L\u00e1zaro, un pobre le dijo: \u00ab\u00bfQuer\u00e9is que os repita lo que se dice de vos? \u2013S\u00ed, amigo, hablad. \u2013Y es que, padre, que os injurian por Par\u00eds, porque se cree que sois vos quien hab\u00e9is hecho encerrar a los pobres en el gran hospital. \u2013Bueno, bueno, mi amigo, voy a pedir a Dios por ellos.\u00bb Por eso le veremos m\u00e1s tarde durante un invierno riguroso, interpretar la ley, siguiendo su esp\u00edritu mas bien que la letra, , y distribuir pan y sopa a un buen n\u00famero de familias pobres reducidas a una extrema indigencia.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, mantengamos nuestras primeras palabras: Vicente era opuesto en principio a la mendicidad; nos lo ha dicho \u00e9l mismo en su carta de marzo de 1657, antes citada: ya que estaba contenido, sin duda, en esta aprobaci\u00f3n universal, dada al proyecto del Hospital-General. y c\u00f3mo hubiera pensado de manera diferente. Todas las obras de la caridad cristiana son para el mendigo como si no lo fueran y todas tienden a hacerle desaparecer: la cuna, el asilo el taller de caridad, el hospital. A todo ello el mendigo prefiere el aprendizaje de la mendicidad, la ense\u00f1anza de todos los vicios, la vida de ociosidad y de debacle. El mendigo no es el pobre, es su enemigo. Pues la limosna que se le da, inconsciente y a ciegas, es casi siempre un descuento a los recursos que deber\u00edan estar reservados al verdadero pobre. El mendigo, que de ordinario participa ya del fondo com\u00fan de la caridad, busca en la mendicidad, no el alivio de necesidades reales, sino los medios de vivir en ociosidad y aventura, en una completa cr\u00e1pula. Un bast\u00f3n y una alforja son para \u00e9l un capital productivo; si hay una plaga es una fortuna. Dichosos los pobres, dichoso los que sufren, \u00e9l encuentra el medio de hacer de estas palabras sagradas una realidad vulgar, o m\u00e1s bien una abominable parodia. Una primera verg\u00fcenza superada, ya no hay carga ninguna para \u00e9l; es la independencia de la vida salvaje, el salario sin trabajo, el goce sin fatiga. Ha abandonado el deber, como el soldado su bandera. La mendicidad es menos la hija que la madre de la indigencia, pues es hereditaria con todos sus vicios. El bast\u00f3n del padre se transmite a los hijos como un cetro; no hay dinast\u00eda m\u00e1s duradera.<\/p>\n<p>Aparte del mal empleo, el desperdicio de la limosna material, no hay limosna espiritual para el mendigo; no se podr\u00eda conseguir en ninguna \u00e9poca de su vida, ya que desde la cuna, de la casa cuna, hasta el lecho del hospital, abandona todos los puestos en que la caridad cristiana ha sabido unirlas tan bien una a la otra. Entonces, sin instrucci\u00f3n ni pr\u00e1cticas religiosas, sin Dios y sin ley, sin escuela y sin iglesia, no les queda ya m\u00e1s para \u00e9l y sus hijos que la vagancia y el vagabundaje, que la trampa y la duplicidad, que la ignorancia y el vicio.<\/p>\n<p>Funesta al pobre, la mendicidad es peligrosa para la sociedad. Priva al trabajo de los brazos, consume para nada una parte del capital social. Deja al azar la vida de un gran n\u00famero de individuos que, si el azar no los acompa\u00f1a, entran en guerra con la sociedad y pueblan sus prisiones. Plaga y peligro social, es un reproche a la econom\u00eda caritativa del pa\u00eds, que no sabe remediarla, o tambi\u00e9n a su polic\u00eda que la tolera. La sociedad tiene pues el derecho y el deber de prohibirla. Pero, evidentemente, es con la condici\u00f3n que procure al pobre trabajo y ayuda. \u00abPara suprimir la mendicidad, ha dicho Bossuet en su <em>Pol\u00edtica<\/em> <em>sagrada,<\/em> se han de encontrar remedios contra la indigencia.\u00bb As\u00ed pues, cuna al ni\u00f1os exp\u00f3sito o abandonado, hospital al enfermo, asilo al anciano, socorro accidental al v\u00e1lido ca\u00eddo en la miseria, hasta que pueda servirse por su trabajo.<\/p>\n<p>Sin duda, no faltan objeciones a esta teor\u00eda. \u00bfNo se ha llegado hasta objetar las \u00f3rdenes mendicantes, y a los santos que se han reducido a una mendicidad voluntaria? Pero \u00bfqui\u00e9n no ve en ello una excepci\u00f3n y no una regla, una excepci\u00f3n para honrar la pobreza, no la mendicidad, para venir en su ayuda, no para mantenerla?<\/p>\n<p>Sin duda, desde un principio, la prohibici\u00f3n de la mendicidad repugna a la caridad cristiana, Parece inhumano prohibir a quien sufre pedir ayuda, prohibir al transe\u00fante sacrificios f\u00e1ciles y ligeros, m\u00e1s \u00fatiles a quien da que al que recibe. Y adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo prohibirla? La pobreza y la caridad se conjuran siempre contra la ley, con la complicidad de sus propios agentes. Por \u00faltimo, prohibir la mendicidad, \u00bfno es proclamar el derecho al trabajo o el derecho al socorro, no es el compromiso adoptado por la sociedad de alimentar a todos los miserables, no es ir derecho a la tasa de los pobres?<\/p>\n<p>Todo ello ser\u00eda verdad, si la mendicidad fuera el \u00fanico medio de dar a conocer y de socorrer la miseria en las libres condiciones de la caridad cristiana. Pero no es as\u00ed, y la mendicidad, al seguir siendo mortal al pobre mismo y funesta al Estado, se hace preciso buscarle remedios que no encierren peligro ni para el uno ni para el otro, que rehabiliten el alma del pobre en lugar de degradarla, que liberen a la sociedad, sin imponerle compromisos, que exciten la caridad, la provoquen sin imponerla. Pues bien, \u00bfqui\u00e9n no ve todo eso en las instituciones de san Vicente de Pa\u00fal, sobre todo en la organizaci\u00f3n de la ayuda a domicilio, el m\u00e1s moral, el m\u00e1s \u00fatil de todos para el pobre y para el rico? Desde entonces, el pobre no tiene ya necesidad de ir a presentarse a la caridad; es la caridad la que sale al paso del pobre.<\/p>\n<h3>IV. <em>Hospital de Sainte-Reine.<\/em><\/h3>\n<p>Vicente hab\u00eda provisto a todas las miserias ordinarias de todas las edades de la vida humana, pero las hay excepcionales de las que su caridad no pod\u00eda olvidarse.<\/p>\n<p>En Alise, la peque\u00f1a ciudad, seg\u00fan muchos, inmortalizada por la derrota de la Galia coligada y la victoria de C\u00e9sar, existen aguas termales y una tumba que, despu\u00e9s de largos siglos, atraen a un gran n\u00famero de pobres y de peregrinos, no s\u00f3lo de Borgo\u00f1a, sino de otras varias provincias: son las aguas y la tumba de Santa Reina, virgen y m\u00e1rtir. Un burgu\u00e9s de Par\u00eds, llamado des Noyers, hizo all\u00ed una peregrinaci\u00f3n con su mujer, hacia el a\u00f1o de 1658<span id='easy-footnote-20-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-20-109593' title='No se ha de confundir a des Noyers con el secretario de Estado de quien hemos hablado m\u00e1s de una vez: \u00e9ste ya viudo entr\u00f3 en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, en calidad de hermano coadjutor, y muri\u00f3 en Tr\u00e9guier de Breta\u00f1a, en 1690.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Se sinti\u00f3 dolorosamente sorprendido de ver a tantos desgraciados que, tras las fatigas del viaje, se ve\u00edan reducidos, por falta de hosteler\u00eda cristiana, a dormir en el duro suelo, ya en cualquier granero, ya incluso en las calles del pueblo, donde las inclemencias del aire les produc\u00edan a veces enfermedades m\u00e1s funestas que aquellas cuya curaci\u00f3n hab\u00edan venido a pedir a las aguas medicinales y a la santa patrona. Pero, lo m\u00e1s triste, ellos nos estaban menos abandonados en cuanto al alma que en cuanto al cuerpo y, en medio de los sufrimientos, de la \u00faltima hora, estaban privados de todo consuelo religioso. De esta forma, no enconreaban al <em>hombre<\/em> del Evangelio para sumergirlos en la piscina donde habr\u00edan recobrado la salud f\u00edsica y la salud moral. Tambi\u00e9n, y en gran n\u00famero, se mor\u00edan miserablemente, de alg\u00fan modo dejados de Dios y de los hombres.<\/p>\n<p>De vuelta a Par\u00eds, des Noyers relat\u00f3 su viaje a un sacerdote de la Doctrina cristiana, su director, y le someti\u00f3 su piadosos proyecto de ir a establecerse con su mujer en Sainte-Reine, y emplear all\u00ed sus haberes y su persona en el servicio de los peregrinos m\u00e1s enfermos y m\u00e1s pobres. su ejemplo toc\u00f3 a algunas personas caritativas, que se unieron a ellos en cuerpo y alma y comenzaron la buena obra. pero no tardaron en reconocer que sobrepasaba sus fuerzas. \u00bfD\u00f3nde alojar a tantos impedidos, a tantos mendigos? Hab\u00eda una casa grande y c\u00f3moda, y ellos no eran lo suficiente ricos para construirla.<\/p>\n<p>En este contratiempo, pensaron, como tantos otros, en el gran <em>intendente d<\/em>e <em>los asuntos de la Providencia, <\/em> en Vicente de Pa\u00fal, y enviaron a des Noyers y a algunos m\u00e1s como emisarios a conversar con \u00e9l. Llegados a Par\u00eds, \u00e9stos le expusieron la situaci\u00f3n, y le pidieron el apoyo de sus consejos y de su experiencia. El santo anciano encomi\u00f3 su proyecto, pero vio toda la dificultad. En tiempos mejores, uno de sus m\u00e1s ilustres y m\u00e1s dignos cooperadores, el bar\u00f3n de Renti, hab\u00eda tenido la misma idea, sin poder llegar a ejecutarla. No obstante, crey\u00f3 que Dios quer\u00eda tal vez realizarla por instrumentos m\u00e1s d\u00e9biles, y contra toda esperanza, para reservarse la gloria, y comprometi\u00f3 a des Noyers y compa\u00f1eros a a consultarle en un retiro espiritual. Por su parte, \u00e9l pidi\u00f3. Cuando se volvi\u00f3 a reunir la conferencia despu\u00e9s del retiro, les pregunt\u00f3 de nuevo y, seg\u00fan sus respuestas, les declar\u00f3 decididamente que su proyecto era del cielo, y hab\u00eda que emprenderlo.<\/p>\n<p>Quedaba por determinar los medios de ejecuci\u00f3n. Una tarde entera fue dedicada a deliberar. \u00bfHab\u00eda que comenzar con el escaso fondo ya reunido, o esperar recursos m\u00e1s abundantes? Vicente escuch\u00f3 en silencio la discusi\u00f3n; luego, con un tono de voz firme y religioso: \u00abBendito sea Dios, exclam\u00f3 de repente; quiere seguramente esta obra. Tened confianza en su bondad, esperadlo todo de su Providencia. Poned pronto manos a la obra y echad los fundamentos de un hospital, sin molestaros por de otra cosa que de servir a los pobres. Dios har\u00e1 el resto. Referidlo todo a su gloria, humillaos mucho a la vista de vuestra nada, y haced buena provisi\u00f3n de paciencia: pues tendr\u00e9is muchas persecuciones que sufrir, y los que deber\u00edan apoyaros con su protecci\u00f3n ser\u00e1n los primeros en atravesarse en vuestros planes.\u00bb<\/p>\n<p>Los delegados, quedaron menos asustados por esta predicci\u00f3n que afirmados en su proyecto por los \u00e1nimos del hombre de Dios y no pensaron en otra cosa que en regresar a Sainte-Reine para servir en la persona de los peregrinos a Aquel que apareci\u00f3 en la tierra como un viajero (Jer.., XIV) sin domicilio ni escondite. A su partida, vinieron a despedirse de Vicente y pedirle su bendici\u00f3n. \u00abMarchad, hijos, les dijo en medio de mil se\u00f1ales de ternura; poned toda vuestra confianza en Nuestro Se\u00f1or; yo le ruego con todo mi coraz\u00f3n que os d\u00e9 su santa bendici\u00f3n.\u00bb Y a\u00f1adi\u00f3 la suya.<\/p>\n<p>De regreso a Sainte-Reine el 12 de mayo de 1659, recibieron primero la conformidad del obispo de Autun, de quien depend\u00eda Alise, antes de pertenecer a la di\u00f3cesis de Dijon a consecuencia de la nueva circunscripci\u00f3n departamental; luego se pusieron a servir a los pobres y a construirles un hospital. Mientras se constru\u00eda el hospital, ellos les habilitaron camas en el granero que les hab\u00eda servido hasta entonces de retiro, y proveyeron a todas sus necesidades. Entonces les llegaron las contradicciones predichas, mas, por eso mismo, incapaces de hacerlas callar, pues desde hac\u00eda mucho tiempo, se manten\u00edan firmes frente a ellas; y adem\u00e1s, por la misma boca, \u00bfno se les hab\u00eda anunciado el triunfo como la lucha? Sin sorprenderse, sin volverse atr\u00e1s. Ellos urgieron pues la obra y, al a\u00f1o siguiente, el hospital estuvo en condiciones de recibir a los pobres peregrinos.<\/p>\n<p>Vicente no se content\u00f3 con hacer a la nueva obra la limosna de sus consejos y de sus est\u00edmulos. \u00c9l le procur\u00f3 el apoyo de Ana de Austria, quien la tom\u00f3 bajo su proyecci\u00f3n y le obtuvo grandes privilegios con letras patentes del rey verificadas m\u00e1s tarde en el parlamento de Dijon. A pesar de la dificultad de los tiempos, la inquietud de su casa, contribuy\u00f3 a ello con sus limosnas, y por m\u00e1s que sus debilidades le colocaran en la impotencia casi total de salir durante los dos \u00faltimos a\u00f1os de su vida, hizo lo que pudo, con sus peticiones caritativas, que el hospital de Sainte-Reine, comenzado con diez mil libras, pudo pronto elevar sus gastos a cien mil. Desde entonces se recibieron todos los a\u00f1os, aparte de tres o cuatrocientos enfermos a m\u00e1s de veinte mil pasajeros. Al acercarse la fiesta de santa Reina y de la Trinidad, se vieron hasta 1 500 peregrinos pobres, a los que se distribu\u00eda todos los d\u00edas pan y potaje; y si se sent\u00edan extenuados por la fatiga del viaje, all\u00ed recib\u00edan durante nueve d\u00edas la hospitalidad Todos encontraban all\u00ed, para el cuerpo y para el alma, los cuidados m\u00e1s caritativos; pues Vicente, a falta de su sacerdotes, extra\u00f1os en tales funciones, provey\u00f3 al hospital de buenos eclesi\u00e1stico y le dio Hijas de la Caridad. Tambi\u00e9n las curaciones morales eran numerosas as\u00ed como las curaciones f\u00edsicas.<\/p>\n<p>Como todas las obras en las que Vicente ha puesto las manos, el hospital de Sainte-Reine existe todav\u00eda en las mismas condiciones que hace doscientos a\u00f1os. Los ba\u00f1istas indigentes son siempre recibidos gratuitamente y se contin\u00faa dando a los viajeros sopa, pan y carne. Se educan all\u00ed diecis\u00e9is hu\u00e9rfanas incluso hoy. Y una vez m\u00e1s es a Vicente, a sus consejos siempre bendecidos por Dios, a sus limosnas, a sus influencias sobre las personas poderosas a quien esta obra debe sus comienzos, sus progresos y su duraci\u00f3n.. Tambi\u00e9n es a Vicente a quien Gabriel de Roquette, obispo de Autun, en su carta a Clemente XI, del 3 de marzo de 1702, atribuye todo el honor<span id='easy-footnote-21-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-21-109593' title='\u00abServus Dei auctor fuit piis hominibus et publicum accipiendis hoc loco miseris valetudinarium extrueretur, in quo nosocomio eius congregactionis alumnae, multis abhinc annis servientes, corporum sanitatem procurans, dum intenti animae salutem idonei qui ibi presto sunt praesbiteri spirituale remedium, supra caetera multo magis neccesarium, sedulo, sub episcopali autoritate , ministrant.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>V. <em>San<\/em> <em>L\u00e1zaro.<\/em><\/h3>\n<p>Todas estas obras, las hab\u00eda reunido Vicente de alguna manera bajo sus ojos y su mano en la casa de San L\u00e1zaro, a fin de mantener y ejercitar as\u00ed su caridad y formar en ello a sus disc\u00edpulos. San L\u00e1zaro, en efecto, no era solamente seminario interno, casa madre de la congregaci\u00f3n, lugar de conferencias y de retiros; era tambi\u00e9n un hospital y una prisi\u00f3n. Hasta la Revoluci\u00f3n francesa, se continu\u00f3 recibiendo, siguiendo su primer destino, a los pocos enfermos de la ciudad y de los suburbios que estaban todav\u00eda atacados por la lepra. Una secci\u00f3n especial se dedic\u00f3 a los sacerdotes convalecientes. Se recuerda a los dos o tres locos pobres que hab\u00eda a cogido el prior Adriano Le Bon, y que Vicente, amenazado por los religiosos de San V\u00edctor de evicci\u00f3n del priorato, habr\u00eda echado de menos m\u00e1s que el priorato mismo: sustituido en el lugar de Le Bon, no s\u00f3lo conserv\u00f3 el cuidado de estas desdichados, sino que, mediante una pensi\u00f3n m\u00f3dica, recibi\u00f3 a un gran n\u00famero de otros alienados, a quienes mand\u00f3 servir con una caridad admirable. Por \u00faltimo recogi\u00f3, con la autorizaci\u00f3n y la ayuda del lugarteniente de polic\u00eda, a j\u00f3venes de condici\u00f3n, verdaderos hijos de dolor, que, por su libertinaje incorregible, eran la verg\u00fcenza y el tormento de sus familias. Conducidos de noche y con misterio a San L\u00e1zaro, y conocidos de nombre y familia tan s\u00f3lo del superior, estos j\u00f3venes libertinos no eran vistos por nadie de fuera, sino con el consentimiento de sus padres; y dentro incluso no se relacionaban m\u00e1s que estaban al frene de su servicio. Hermanos cuidaban de su alimentaci\u00f3n y velaban por sus necesidades materiales; unos sacerdotes se encargaban de su alma, y mediante frecuentes visitas, por consideraciones tomadas por Dios, o por sus familias, o por su inter\u00e9s personal trataban de atraerlos al honor y a la virtud. Estos j\u00f3venes se quedaban en San L\u00e1zaro hasta que se percibieran en ellos se\u00f1ales de una conversi\u00f3n s\u00f3lida y duradera- antes de darles la libertad y de entregarlos a sus familias, deb\u00edan hacer los ejercicios espirituales y se los preparaba por la confesi\u00f3n general y la sagrada comuni\u00f3n a llevar una vida cristiana. Tantos caritativos esfuerzos se ve\u00edan coronados a menudo con \u00e9xito. Mientras que los alienados recobraban con frecuencia el esp\u00edritu, entre los j\u00f3venes libertinos, unos sal\u00edan de la penitencia, para seguir estudios abandonados; otros, volv\u00edan a sus familias cuyo gozo ellos formaban por su sumisi\u00f3n despu\u00e9s de haberlos afligido con sus rebeliones; un gran n\u00famero. Despu\u00e9s de renunciar a sus h\u00e1bitos de embriaguez y de impudicia, de robo y de bandidaje, honrar\u00edan con una vida santa las cargas p\u00fablicas, e incluso se consagrar\u00edan a Dios en religiones austeras o en el sacerdocio secular. Pero, alienados y j\u00f3venes libertinos, qu\u00e9 caros le hab\u00edan salido en un principio a la caridad de Vicente y de los suyos. A los j\u00f3venes pensionistas, el santo les prodigaba sus consejos y sabios reglamentos. Les recordaba el fin por el que Dios los hab\u00eda retirado de los des\u00f3rdenes del mundo y llamado a la soledad. Los compromet\u00eda a someterse a la voluntad de Dios y a corresponder a los planes de su Providencia; a aceptar sus penas temporales en compensaci\u00f3n por las eternas que se hab\u00edan merecido; a pedir paciencia a Jes\u00fas crucificado; a huir de la ociosidad, \u00abalmohada sobre la que el diablo descansa a sus anchas\u00bb; a obedecer a los estaban propuestos para su direcci\u00f3n como a \u00e1ngeles de la guarda; a tener, entre otros ejercicios de piedad, una gran devoci\u00f3n a los santos penitentes. En cuanto a lo dem\u00e1s, les impon\u00eda pocas pr\u00e1cticas y una vida poco dura<span id='easy-footnote-22-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-22-109593' title='Archivos de la Misi\u00f3n de Roma.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En frecuentes conferencias, sosten\u00eda el valor de aquellos a quienes aplicaba a una obra tan ingrata y tan repugnante. \u00abEs tanto m\u00e1s meritoria, porque la naturaleza no encuentra en ello ninguna satisfacci\u00f3n y es un bien que se realiza en secreto, y para con personas que no se muestran agradecidos. Unos son enfermos de cuerpo, y los otros de esp\u00edritu; unos est\u00fapidos y los otros ligeros; unos insensatos y los otros viciosos; en una palabra, todos enajenados de esp\u00edritu, \u00e9stos por debilidades, aqu\u00e9llos por malicia. Vaya esp\u00edritu de direcci\u00f3n necesitan nuestros sacerdotes en estos casos. Cu\u00e1nta gracia, de fuerza, de paciencia a nuestros pobres hermanos para quitar tantas penas y aguantar tantos trabajos.\u00bb Y los animaba con el recuerdo de algunos soberanos pont\u00edfices, condenados por los emperadores paganos a guardar los animales del circo. \u00abLos hombre de los que os encarg\u00e1is, les dec\u00eda, no son bestias; sino que son no obstante de alguna manera peores que los animales por sus comportamientos y sus vicios.\u00bb Les propon\u00eda ante todo el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or, que quiso experimentar en s\u00ed las miserias, y exclamaba: \u00abOh Salvador, vos que sois la sabidur\u00eda increada, vos hab\u00e9is querido ser el esc\u00e1ndalo de los Jud\u00edos y la locura de los Gentiles, y hab\u00e9is querido pasar por un insensato.\u00bb<span id='easy-footnote-23-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-23-109593' title='Conf. del 30 de noviembre de 1654.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> Y era otra vez por el ejemplo de Jesucristo, como respond\u00eda a aquellos de los suyos que le dec\u00edan: \u00abNo tenemos regla que nos obligue a recibir en San L\u00e1zaro a locos o a j\u00f3venes demonios.\u00bb \u00abNuestra regla en esto, les replicaba, es Nuestro Se\u00f1or que ha querido verse rodeado de locos y de endemoniados, de lun\u00e1ticos, de tentados y pose\u00eddos. De todas partes se los tra\u00edan para librarlos y los sanaba, como lo hac\u00eda con gran bondad. \u00bfPor qu\u00e9 pues reprocharnos y protestar porque tratemos de imitarle en una cosa que \u00e9l ha declarado que le era agradable? Si recibi\u00f3 a los alienados y obsesos, \u00bfpor qu\u00e9 no nosotros? Nosotros no vamos a buscarlos, nos los traen; y \u00bfqu\u00e9 sabemos nosotros si su Providencia, que lo ordena as\u00ed, no se quiere servir de nosotros para poner remedio a la flaqueza de esta pobre gente, de la que este buen Salvador se ha querido compadecer, hasta tal punto que parece haber querido hacerla pasar sobre s\u00ed mismo? Oh mi Salvador y mi Dios! Hacednos la gracia de ver estas cosas con el mismo ojo que vos las hab\u00e9is mirado.\u00bb<span id='easy-footnote-24-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-24-109593' title='Conf. del 6 de diciembre de 1658.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Era otro motivo con el que trataba de llevar a los suyos a asistir a estos desdichados, porque San L\u00e1zaro se convert\u00eda as\u00ed en una gran escuela experimental, en la que se abr\u00edan a la compasi\u00f3n para todos los males y se ejercitaban en todas sus funciones caritativas. \u00abBendigamos a Dios, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, les dec\u00eda en consecuencia, y d\u00e9mosle gracias porque nos dedica al cuidado de esta pobre gente, privada de sentidos y de conducta; pues, al servirles, vemos y tocamos cu\u00e1n grandes y diversas son las miserias humanas; y por este conocimiento estaremos m\u00e1s preparados para trabajar \u00fatilmente con el pr\u00f3jimo; desempe\u00f1aremos nuestras funciones con tanta mayor fidelidad cuanto mejor sepamos por nuestra experiencia lo que es sufrir. Por eso yo ruego a los que est\u00e1n empleados con estos pensionistas que lo hagan con todo el celo, y a la Compa\u00f1\u00eda que los encomiende a menudo a Dios, y que tengan en gran estima esta ocasi\u00f3n de ejercer la paciencia y la caridad con esta pobre gente. De otra manera, Dios nos castigar\u00eda. S\u00ed, que se espere ver caer la maldici\u00f3n sobre la casa de San L\u00e1zaro, si sucede que se descuida el justo cuidado que debemos tener de ellos. . Recomiendo sobre todo que se los alimente bien, y que sea al menos tan bien como a la comunidad., en particular a los que pagan mayor pensi\u00f3n. Vean, Se\u00f1ores, preferir\u00eda que me lo quitaran a m\u00ed mismo para d\u00e1rselo, a no cumplir lo que les acabo de recomendar.\u00bb<span id='easy-footnote-25-109593' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-7-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-25-109593' title='Repet. de orac. del 14 de marzo de 1658.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>\n<p>As\u00ed se mostraba Vicente el refugio de los pecadores, como se le llamaba, al mismo tiempo que el refugio y el apoyo de todos los miserables. Mas, por ambiciosas que sean las obras anteriormente descritas, tal vez no sean nada en comparaci\u00f3n con lo que har\u00e1 en ayuda a vastas provincias arruinadas por la guerra. Aqu\u00ed es donde se le ver\u00e1 como el representante, como una encarnaci\u00f3n de la Providencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: Los hospitales I. Los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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Mientras la sociedad est\u00e1 gobernada por las mismas pasiones y agitada por los mismos vicios que en los siglos pasados, tendremos que deplorar el abandono de estos pobres peque\u00f1os. Es una verdad de hoy y de ayer... Tambi\u00e9n, la fundaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":130366,"url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/un-perfil-heroico-santa-luisa-de-marillac-14\/","url_meta":{"origin":109593,"position":3},"title":"Un perfil heroico: santa Luisa de Marillac (14)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/03\/2015","format":false,"excerpt":"No es Efra\u00edm para Mi el hijo querido, el ni\u00f1o que yo he criado con ternura? 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