{"id":109311,"date":"2019-02-08T08:55:30","date_gmt":"2019-02-08T07:55:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=109311"},"modified":"2019-01-27T13:18:18","modified_gmt":"2019-01-27T12:18:18","slug":"recuerdo-del-p-lorenzo-sierra-rubio-en-el-centenario-de-su-nacimiento-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/recuerdo-del-p-lorenzo-sierra-rubio-en-el-centenario-de-su-nacimiento-ii\/","title":{"rendered":"Recuerdo del P. Lorenzo Sierra Rubio en el centenario de su nacimiento (II)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>EL P. SIERRA, ORGANIZADOR DE LAS OBRAS <\/strong><strong>POST-ESCOLARES DE LA GUINDALERA<\/strong><\/p>\n<p>Un profundo afecto, nacido de sincera gratitud, me impulsa a dedicar estas mal trazadas l\u00edneas como homenaje p\u00f3stumo a nuestro muy amado y Rvdo. P. Lorenzo Sierra, intentando con ellas poner de manifiesto las obras p9st-escolares de nuestro Colegio, cuya organizaci\u00f3n debemos a su prodigiosa inteligencia y caridad ardiente.<\/p>\n<p>Digno hijo de San Vicente, su caridad y celo eran tan grandes que le llevaron a interesarse de modo extraordinario, no s\u00f3lo por el bien es\u00adpiritual, sino por el temporal de todo lo que con el Colegio y con cada una de nosotras se relacionara.<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda, objeto constante de su cari\u00f1o y desvelos, ha llegado a constituir un numeroso plantel de j\u00f3venes, que son la m\u00e1s hermosa joya que puede presentar a la Sant\u00edsima Virgen. Su vita\u00adlidad es intensamente piadosa: comuniones y reuniones mensuales, retiro espiritual, procesiones, ejercicios espirituales, etc., y poniendo broche a todo esto el Auxilio Mariano, que estrecha y une m\u00e1s entre s\u00ed a los miembros de la Asociaci\u00f3n por medio de ejemplares actos de caridad hacia el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Esto es lo fundamental, la vida del esp\u00edritu, que, como vemos, que\u00addaba atendida debidamente. Pero hab\u00eda otra cosa muy importante y que iba a influir grandemente en esa vida espiritual, y por consiguiente, era preciso, atender. Todas al terminar nuestra instrucci\u00f3n disminuir\u00edamos, aunque no del todo, la asistencia al Colegio; i ha a desenvolverse nuestra vida en otro ambiente, pues unas ir\u00edan a trabaja! en oficinas, otras a cursar diversos estudios en centros docentes, y precisamente en la edadb m\u00e1s peligrosa, en que las pasiones est\u00e1n m\u00e1s propensas a desordenarse, y el roce constante con los peligros del mundo&#8230;<\/p>\n<p>Nuestro buen P. Sierra, inspirado por Dios, sale al paso de todo esto, ofreci\u00e9ndonos en el mismo Colegio diversiones honestas para contrarrestar la fatiga que produce el trabajo diario, y en las que nuestro esp\u00edritu encontrar\u00eda agradable expansi\u00f3n durante los d\u00edas festivos, en uni\u00f3n de las compa\u00f1eras de infancia, y bajo la mirada de las Hermanas, \u00e1ngeles tutelares de nuestra ni\u00f1ez y juventud.<\/p>\n<p>A este fin se establecieron distintas secciones: una de ellas, la Caja Dotal, es la principal, que recoge el producto econ\u00f3mico del consumo que se hace en la bien surtida cantina; veladas y rifas celebradas a be\u00adneficio de la citada Caja Dotal, encarg\u00e1ndose de repartir despu\u00e9s equita\u00adtivamente entre sus miembros dicho producto. Como f\u00e1cilmente se puede apreciar, asistiendo a este Centro, no s\u00f3lo pasar\u00edamos distra\u00eddas y agra\u00addablemente los domingos y d\u00edas festivos, sino que el tanto por ciento de los ingresos ir\u00eda formando insensiblemente un fondo, cuyo importe podr\u00eda recibir cada Hija de Mar\u00eda perteneciente a esta Caja Dotal, al tomar estado o cumplir los veinticinco a\u00f1os, mediante la presentaci\u00f3n de las primas que anualmente se reparten.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que verdaderamente constituye nuestra distracci\u00f3n en esta santa Casa los domingos y fiestas durante las varias horas que permanece\u00admos en ella? Hay para todos los gustos: hermosa y seleccionada biblio\u00adteca para las aficionadas a la lectura; m\u00e1quinas de cine y proyecciones, que desempe\u00f1an un buen papel los d\u00edas de invierno; pianola, columpios y, cuando el tiempo lo permite, excursiones proyectadas por la Junta de fiestas.<\/p>\n<p>Esto ya es mucho, pero no todo. Llegar\u00e1n las vacaciones de verano y hay que aprovecharlas para reponer las fuerzas perdidas. \u00bfC\u00f3mo recu\u00adperarlas a fin de seguir trabajando con nuevo vigor? No puede pasar esto inadvertido a quien tanto preocupa el m\u00e1s m\u00ednimo detalle relativo a nosotras, y ahora, como tantas otras veces, el P. Sierra obra callada\u00admente, pero con tenaz empe\u00f1o, hasta conseguir el veraneo en C\u00f3breces, pintoresco pueblecito de la provincia de Santander, muy adecuado para nosotras por tener una playa bonita, pero poco concurrida, que nos man\u00adtiene al margen de las inmoralidades que desgraciadamente han de pre\u00adsenciar quienes acuden a playas veraniegas de m\u00e1s renombre. No est\u00e1 satisfecho plenamente nuestro buen Padre con que vayamos de veraneo y estemos hospedadas en hermoso pabell\u00f3n, que para esto hay destinado en el Colegio del Patrocinio de San Jos\u00e9, sino que desea, y lo consigue, que tengamos casa propia, para lo cual adquiere un hermoso chalet en el mismo pueblo. A dicho veraneo asisten las j\u00f3venes que, perteneciendo a la Caja Dotal, tienen en su carnet marcadas las asistencias reglamentarias.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, para satisfacer los deseos y aficiones de algunas Hijas de Mar\u00eda, estableci\u00f3 el P. Sierra bajo su direcci\u00f3n un C\u00edrculo de Estudios, en el que semanalmente y durante cinco a\u00f1os seguidos se trataron temas variad\u00edsimos. Por las muchas ocupaciones del Director, hubo de suspenderse, con sentimiento por parte de todas, pues a \u00e9l llev\u00e1bamos nuestras dudas, seguras de salir con ellas desvanecidas, gracias al profundo talento de que Dios hab\u00eda dotado al P. Sierra. Haciendo alusi\u00f3n a esto, un d\u00eda, al salir de una reuni\u00f3n, hubo quien dijo: \u00abEl P. Sierna es la Enciclopedia Espa\u00f1a.\u00bb<\/p>\n<p>Otras secciones funcionan en el Colegio, que por considerarlas como una consecuencia de las anteriores o de car\u00e1cter m\u00e1s secundario no he citado.<\/p>\n<p>Creo, con lo anteriormente expuesto, haber dado una idea, aunque s\u00f3lo sea vaga, de la organizaci\u00f3n y actividad existentes en nuestro Colegio, don\u00adde d\u00edas tan felices e inocentes vive la juventud, lejos de los peligros que con atrayente disfraz presenta el mundo, pudiendo decir con verdad que en \u00e9l se encuentran las j\u00f3venes como en su propia casa.<\/p>\n<p>Todo esto lo debemos, despu\u00e9s de Dios, a nuestro amad\u00edsimo P. Sierna. El fue quien se constituy\u00f3 en organizador de estas obras post-escolares, siendo, adem\u00e1s, padre para todas y cada una de nosotras. Era tal su abne\u00adgaci\u00f3n, que no temo equivocarme si aseguro que jam\u00e1s perdon\u00f3 sacrificio alguno por hacer el bien, aun a costa de su salud. Durante el dominio rojo, y desde tierra extranjera, no dej\u00f3 de enviarnos aquellas famosas cartas que eran para nosotras un rayo de luz que nos iluminaba a trav\u00e9s de la pe\u00adnumbra en que viv\u00edamos. Si el Se\u00f1or promete recompensar un vaso de agua fr\u00eda dado en su nombre, \u00bfqu\u00e9 no tendr\u00eda reservado a quien por El tanto bien nos hizo?<\/p>\n<p>En las Hijas de la Caridad del Colegio encontr\u00f3 siempre unas fieles y grandes colaboradoras \u2014y a quienes no estamos menos agradecidas\u2014, pues su labor no por ser m\u00e1s oculta es menos meritoria a los ojos de Dios.<\/p>\n<p>Es ley que todo hombre muera, y a nuestro inolvidable P. Sierra, el d\u00eda y de la forma que menos lo esper\u00e1bamos, le sorprendi\u00f3 la muerte, dej\u00e1ndonos honda pena e imperecederos recuerdos. En nuestras diarias oraciones no debe faltar, ni faltar\u00e1, una s\u00faplica por su alma, y mientras lloramos tan irreparable p\u00e9rdida, acatemos la voluntad de Dios y digamos con el santo Job: \u00abDios nos le dio, Dios nos le ha quitado; sea su nombre bendito.\u00bb<\/p>\n<p>Este escrito se completa con las secciones de trabajo establecidas en el mismo Colegio, y que me han sido facilitadas de otras fuentes: 1 Es\u00adcuelas diurnas. 2 Clases especiales: labores y oficinas. 3.<sup>1<\/sup> Escuelas noc\u00adturnas o Academia nocturna. 4.ti Escuelas Dominicales. Secci\u00f3n de re\u00adcreos y fiestas. 6.\u00bb Vacaciones veraniegas. 7.a Comedor para ni\u00f1as pobres. 8.\u00bb Asociaci\u00f3n de los Santos Angeles. 9:a Hijas de Mar\u00eda. <strong>10. Biblioteca <\/strong>escolar. 11. Caja Dotal. 12. Cooperativa de ropas y mercer\u00eda. 13. Cantina escolar. 14. Ropero para los pobres.<\/p>\n<p>He indicado antes que otro de los centros de Formaci\u00f3n que foment\u00f3 y dirigi\u00f3 el P. Sierra fueron las Escuelas del Pilar de Cuatro Caminos; pero si hubiera de describir la labor que desarroll\u00f3 en este Centro, tendr\u00eda que repetir en casi su totalidad lo dicho en el anterior, porque siendo iguales el director de la obra y los elementos sobre los que tuvo que actuar, los resultados necesariamente ten\u00edan que ser los mismos.<\/p>\n<p>Tengan, pues, las Hermanas del Pilar y sus alumnas por dicho de ellas cuanto qued\u00f3 anteriormente escrito del Colegio del Dulce Nombre.<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n de la Medalla Milagrosa fue una de sus devociones pre\u00addilectas, que por todos los medios trat\u00f3 de extender. La sigui\u00f3 con curio\u00adsidad e inter\u00e9s desde que se empez\u00f3 a propagar en Espa\u00f1a y ahora que se encontraba en el Centro Lit\u00fargico Nacional de todas las Asociaciones de la Milagrosa, todo le parec\u00eda poco para honrar y dar a conocer a la que era titular, junto con San Vicente, de la Bas\u00edlica de Madrid. Con co\u00adoperadores tan entusiastas y eficientes como los PP. Hilario Orzanco y Antonio Serra, no es extra\u00f1o que los cultos a la Sant\u00edsima Virgen se mul\u00adtiplicaran y la asistencia de los fieles tambi\u00e9n fuera en aumento. Hasta los Reyes de Espa\u00f1a acudieron a la Bas\u00edlica a rendir tributo a la que es Reina de cielos y tierra, e inscribirse en su Asociaci\u00f3n. Nunca se han predicado tantos triduos, quinarios y novenarios como en los tiempos del Padre Sierra, y la mayor parte de los oradores sal\u00edan de la Casa Central de Madrid.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>COLABORADOR EN NUESTRAS REVISTAS<\/strong><\/p>\n<p>No se trata de las aficiones prehist\u00f3ricas de sus primeros tiempos. Cualquier tema propio de las publicaciones que dirigen los Pa\u00fales o las Hijas de la Caridad, misiones, ense\u00f1anza, Asociaciones, obras de caridad, todo lo que tuviera relaci\u00f3n con nuestra doble familia, con nuestro esp\u00ed\u00adritu, fue siempre objeto ele sus escritos y de su pluma. Bastar\u00eda recorrer los n\u00fameros de nuestras revistas: Anales de la Congregaci\u00f3n, La Mila\u00adgrosa, Reina de las Misiones, Justicia y Caridad, en los a\u00f1os que iban de este siglo hasta su muerte, para encontrar su firma al pie de numerosos art\u00edculos que tratan <em>de omni re scibili. <\/em>Sirvan de ejemplo los siguientes: Las curaciones conseguidas por la Virgen Milagrosa. Sobre Catequesis La Milagrosa en Norteam\u00e9rica. Sostenimiento econ\u00f3mico de Culto y Clero en Norteam\u00e9rica. Y otros y otros. Quiz\u00e1 no se le pueda considerar como literato, pero s\u00ed como escritor, y los directores de nuestras revistas en\u00adcontraron en \u00e9l una ayuda, que siempre es de agradecer.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>UNA ANECDOTA DE SU VIDA<\/strong><\/p>\n<p>Aunque fuera de lugar y del tema que vengo tratando, voy a recordar un hecho que pudo ser de dolorosas consecuencias para \u00e9l y para la Co\u00admunidad, Fue en la primavera de 1921. Con frecuencia enviaban de Hor\u00adtaleza una carreta tirada por un par de bueyes para transportar la carne y productos de la huerta que surt\u00edan a la Comunidad de Madrid. Una vez descargada la carreta, los bueyes quedaban o sueltos para comer la hierba, o atados al tronco de alg\u00fan \u00e1rbol. Cierto d\u00eda debieron quedar sueltos, y al salir la Comunidad a recreo despu\u00e9s de la comida, sea porque se asusta\u00ad ron al ver tanta gente, o porque los j\u00f3venes novicios o estudiantes los azuzaron, el caso es que arremetieron contra la multitud y cada uno tuvo que refugiarse donde pudo. Fue entonces cuando sali\u00f3 al ruedo \u2014por de\u00adcirlo as\u00ed\u2014 el P. Sierra, para ordenar a todos que se retiraran a sus sitios y quiz\u00e1 creyendo que por lo menos a \u00e9l ya le respetar\u00edan los bueyes por tratarse de la autoridad; pero uno de los astados, desconocedor sin duda de las leyes de cortes\u00eda, le acometi\u00f3 furioso, le tir\u00f3 al suelo, lo revolc\u00f3 y no sabemos lo que hubiera ocurrido de no surgir en aquel instante un espont\u00e1neo novicio llamado Secundino Guti\u00e9rrez, que lanz\u00e1ndose al bruto lo cogi\u00f3 por el rabo y lo sujet\u00f3 fuerte mientras otros, tirando de la cuerda que llevaba arrastrando, dieron lugar a que desapareciera el peligro y pu\u00adsieran al Padre a salvo. Gracias a Dios no hubo que lamentar fracturas ni siquiera heridas leves, pero el susto fue de categor\u00eda. El heroico Secun\u00addino Guti\u00e9rrez se orden\u00f3 sacerdote a su debido tiempo y fue destinado a Filipinas, donde muri\u00f3 siendo todav\u00eda muy joven.<\/p>\n<p>No fue \u00e9ste el \u00fanico caso. Otro d\u00eda fueron dos vacas las que llevaron la carreta. Al salir a recreo la Comunidad, una de ellas se desmand\u00f3 alg\u00fan tanto y ech\u00f3 a correr detr\u00e1s de los que se pon\u00edan delante. Su principal objetivo fue el P. Miguel Guti\u00e9rrez, que acababa de llegar de Am\u00e9rica, de Cuba concretamente. Al ver que le segu\u00eda la bicha, se recogi\u00f3 la sotana hasta la cintura y ech\u00f3 a correr por el pasillo central en busca de un \u00e1rbol donde subirse. Cuando pas\u00f3 el peligro dec\u00eda, con su gracia andaluza: \u00abYo miedo no ten\u00eda mucho; lo que tem\u00eda era que despu\u00e9s se dijera que el P. Miguel Guti\u00e9rrez hab\u00eda muerto de cornada de vaca.\u00bb<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>SU VIAJE POR AMERICA<\/strong><\/p>\n<p>Entre los a\u00f1os de 1920 y 1930 del presente siglo se hab\u00eda extendido notablemente la Provincia de Madrid por Am\u00e9rica, fund\u00e1ndose varios es\u00adtablecimientos en Estados Unidos, Venezuela y Bolivia. Su desarrollo fue r\u00e1pido, pero sin mucha solidez. Con el fin de apuntalarlos \u2014dig\u00e1moslo as\u00ed\u2014 los Superiores comisionaron al P. Sierra para que visitara todas esas fundaciones, y lo hizo a conciencia, empleando en ello algo m\u00e1s de un a\u00f1o, desde noviembre de 1935 hasta el fin de 1936. Se preocup\u00f3, sobre todo, de dar solidez a las mismas, haciendo contratos con los se\u00f1ores obispos, particularmente para el r\u00e9gimen de los Seminarios diocesanos. En esta jira se granje\u00f3 la gratitud de todos los misioneros y el respeto y aun la admiraci\u00f3n de los prelados con quienes trat\u00f3.<\/p>\n<p><em>Primera etapa. Bolivia.\u2014Una <\/em>vez recibidas las credenciales de su mi\u00adsi\u00f3n para Am\u00e9rica, se puso a hacer los preparativos del viaje. Con el fin de encontrarlo todo preparado a su llegada, escribi\u00f3 inmediatamente al se\u00f1or Arzobispo de Sucre, anunci\u00e1ndole que dentro de poco embarcar\u00eda rumbo a Bolivia, donde tratar\u00edan todos los asuntos relativos a los Seminarios de Sucre y La Paz. Lo mismo escribi\u00f3 a los Obispos de Iquique y La Paz y al se\u00f1or Nuncio, y que tambi\u00e9n resid\u00eda en La Paz.<\/p>\n<p>Por las mismas fechas dec\u00eda al F. Ram\u00f3n Gaude, Vicevisitador de Ve\u00adnezuela, que embarcar\u00eda para Buenos Aires el 8 de noviembre (1935) y que llevaba para Bolivia a los PP. Mariano Bartolom\u00e9, Rom\u00e1n Gil, Nico\u00admedes Escribano y Valent\u00edn Alcalde; m\u00e1s cuatro j\u00f3venes, los PP. Basilio D\u00edaz-Ubierna, Gregorio Subi\u00f1as, Ces\u00e1reo Gir\u00e1ldez y Luis Garc\u00eda.<\/p>\n<p>Llegado al t\u00e9rmino de su viaje se entreg\u00f3 de lleno a resolver los pro\u00adblemas que ten\u00eda planteados. Tuvo entrevistas con el Sr. Nuncio, estudi\u00f3 el r\u00e9gimen de los Seminarios con los se\u00f1ores Obispos, firm\u00f3 los debidos contratos de fundaci\u00f3n y redact\u00f3 los Reglamentos y plan de estudios para los seminaristas. Antes de marchar dej\u00f3 al P. Mariano Bartolom\u00e9 de Su\u00adperior de Sucre, y al P. Rom\u00e1n Gil, de La Paz, destinando a los dem\u00e1s seg\u00fan las necesidades de las casas.<\/p>\n<p>Y sobre la marcha va comunicando al Visitador de Madrid todas las noticias que cree de inter\u00e9s. De Iquique le dice que no hay ning\u00fan alumno en el Seminario y los Padres se dedican a trabajar en la parroquia.<\/p>\n<p>Alguien debidamente autorizado debi\u00f3 de hablarle del proyecto de pa\u00adsar a la Provincia de Madrid las casas que los Padres catalanes ten\u00edan en Chile. El P. Sierra, despu\u00e9s de tratar el asunto con el P. Adolfo Tobar y con el Visitador del Pac\u00edfico, remiti\u00f3 el proyecto al Padre General. Sabe\u00admos que el proyecto se convirti\u00f3 m\u00e1s tarde en realidad.<\/p>\n<p><em>Segunda etapa. Venezuela.\u2014En <\/em>carta dirigida al P. Adolfo Tobar se limita a informarle del estado de varias casas, haciendo hincapi\u00e9 en el Seminario de Coromoto, donde se detuvo once d\u00edas, y termin\u00f3 diciendo \u2014con frase un poco fuerte\u2014 que aquello era un desbarajuste, como otros Seminarios. Parece ser que hab\u00edan aceptado ya tambi\u00e9n los de Maracaibo y Valencia, aunque sin tomar todav\u00eda posesi\u00f3n por escasez de personal. Igualmente qued\u00f3 en huertas el de Cuman\u00e1, y consta por carta posterior que fueron tres Padres a encargarse de \u00e9l.<\/p>\n<p>El Arzobispo de Caracas y el Nuncio le aconsejan que abra el Noviciado, como los dem\u00e1s religiosos, y funden una residencia en la capital.<\/p>\n<p>Como en Bolivia, revis\u00f3 los contratos de fundaci\u00f3n con los se\u00f1ores Obispos y redact\u00f3 los Reglamentos y plan de estudios para los semina\u00adristas.<\/p>\n<p>Terminadas sus visitas en la rep\u00fablica venezolana, propone al Visitador de Madrid el cambio de Consejo Viceprovincial indic\u00e1ndole los nombres que, a su parecer, pueden formar el nuevo Consejo.<\/p>\n<p>De regreso en Europa escribi\u00f3 inmediatamente a los Vicevisitadores de Bolivia y Venezuela, suplic\u00e1ndoles que le enviaran cada uno cinco ejem\u00adplares de los contratos.<\/p>\n<p>Se enter\u00f3 tambi\u00e9n de la toma de posesi\u00f3n del nuevo Nuncio de Vene\u00adzuela, a quien hab\u00eda conocido en Bolivia, y le falt\u00f3 tiempo para felici\u00adtarle, recomend\u00e1ndole el cuidado de los Padres.<\/p>\n<p><em>Tercera etapa. Puerto Rico <\/em>y <em>Nueva York.\u2014Pocas <\/em>noticias nos quedan de lo que encontr\u00f3 en Puerto Rico. De una de sus lac\u00f3nicas frases se desprende que siguen m\u00e9todos anticuados. No obstante, en su informe deja en muy buen lugar a todos los misioneros.<\/p>\n<p>De Nueva York lo \u00fanico que sac\u00f3 fue que a\u00fan no estaba aquello or\u00adganizado a la americana, y adem\u00e1s, que se pas\u00f3 quince d\u00edas enfermo en cama.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>BREVE ESCALA EN POTTERS BAR<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Nueva York hizo una breve escala en Londres; aqu\u00ed em\u00adpezaba el puente que le conducir\u00eda a Europa \u2014a Francia, principalmente\u2014, donde tanto trabajo y sinsabores le estaban esperando. En la Aduana de Londres se le present\u00f3 un ligero contratiempo. Sea porque \u00e9l no domi\u00adnara el ingl\u00e9s, o porque los jefes de Aduanas tampoco estaban muy fuertes en espa\u00f1ol o en franc\u00e9s, el caso es que no acababan de entenderse. Le hac\u00edan preguntas sobre el objeto de su viaje, sobre el lugar y duraci\u00f3n de su residencia en Inglaterra, etc. Al o\u00edr la palabra <em>residencia <\/em>en ingl\u00e9s, que tanto parecido tiene con el espa\u00f1ol y el franc\u00e9s, se le ocurri\u00f3 echar mano del Cat\u00e1logo General de la Congregaci\u00f3n, que llevaba en la cartera, y bus\u00adcando POTTERS BAR, se\u00f1al\u00f3 con el dedo el primer nombre que figuraba en la lista de personal \u2014que era el m\u00edo\u2014 y dijo: \u00abEste se\u00f1or es el que me ha invitado a estar en su casa todo el tiempo que quiera.\u00bb En esto aparecimos el P. Grande y servidor por otro extremo de la Aduana y el problema qued\u00f3 resuelto. Media hora m\u00e1s tarde le rodeaba alegre la joven Comunidad de Potters Bar, escuchando con inter\u00e9s las peripecias de su viaje. Era el 11 de noviembre de 1936.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente nos habl\u00f3 largamente en la oraci\u00f3n de la situaci\u00f3n de nuestros Hermanos en las misiones de Am\u00e9rica y nos exhort\u00f3 a estar pre\u00adparados para trabajar por la Iglesia y por la Compa\u00f1\u00eda en cualquier parte del mundo donde quiera la obediencia destinarnos. Descans\u00f3 con nosotros unos d\u00edas, visitando tambi\u00e9n a los compa\u00f1eros de las otras dos casas de Inglaterra, y march\u00f3 a Par\u00eds, a dar cuenta al Padre General del resultado de su misi\u00f3n en Am\u00e9rica. Desde all\u00ed escrib\u00eda el 21 de diciembre al P. Adol\u00adfo Tobar, dici\u00e9ndole que esperaba verle pronto, que estaba poniendo en limpio los papeles de las visitas.<\/p>\n<p>Antes de partir para Espa\u00f1a recibe carta del P. Gaude, en que pide con insistencia que 1e env\u00ede algunos de los j\u00f3venes que est\u00e1n esperando destino en Potters Bar; pero le contesta que el Visitador ha prohibido al Padre Aquilino S\u00e1nchez destinar a ninguno de ellos sin recibir \u00f3rdenes suyas.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a San Sebasti\u00e1n el 3 de enero de 1937 e inmediatamente escri\u00adbi\u00f3 al P. Tobar pregunt\u00e1ndole d\u00f3nde podr\u00eda verle. \u00bfCu\u00e1l fue el lugar del encuentro? Lo ignoro. S\u00f3lo s\u00e9 que estuvieron varios d\u00edas juntos y juntos llegaron hasta Valdemoro. En sus conversaciones debieron hablar de los j\u00f3venes de Potters Bar, dando destino a varios de ello&#8230; Estos destinos fueron comunicados al P. Aquilino por el mismo P. Sierra; ni bien pocos d\u00edas despu\u00e9s tuvieron que ser anulados, por dificultades en los visados.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>SU LABOR DURANTE LA GUERRA DE ESPA\u00d1A<\/strong><\/p>\n<p>Las fuentes de informaci\u00f3n que le sirvieron para dar principio a la nueva empresa que le iban a encargar fueron: Primero Potters Bar, don\u00adde el P. Aquilino S\u00e1nchez le dio cuenta de la correspondencia que a diario le llegaba de numerosos puntos de la zona espa\u00f1ola, exponiendo sus apuros y necesidades y pidiendo auxilio; tambi\u00e9n de varios lugares de Francia, donde se hab\u00edan refugiado Padres y Hermanas despu\u00e9s de cru\u00adzar la frontera, y ahora, faltos de recursos, no sab\u00edan qu\u00e9 camino tomar. Segundo, Par\u00eds. All\u00ed ten\u00edan que estar al corriente, m\u00e1s o menos al detalle, de la situaci\u00f3n angustiosa porque estaba atravesando la doble familia vi\u00adcenciana en Espa\u00f1a. <sup>&#8211;<\/sup>Tercero, San Sebasti\u00e1n. Paso obligado de nuestras Hermanas y Hermanos, que hab\u00edan logrado escapar de sus prisiones, y cada uno contaba su odisea y lo que sab\u00edan de los que a\u00fan quedaban en el destierro. Cuarto, por \u00faltimo \u2014y principalmente\u2014, lo que el P. Adolfo Tobar debi\u00f3 contarle, al encargarle de su nueva misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con estos y otros muchos datos en cartera, se dirigi\u00f3 a su nuevo Cuar\u00adtel General, Marsella, adonde lleg\u00f3 el 8 de febrero de 1937. El campo ya lo ten\u00eda preparado, pues la noticia de su llegada le hab\u00eda precedido; as\u00ed que pudo empezar a trabajar inmediatamente. Como \u00e9l no podr\u00eda moverse de Marsella, sino rar\u00edsimas veces, por necesidad tuvo que buscarse cola\u00adboradores que le ayudaran a empezar la labor despu\u00e9s ya ir\u00edan apare\u00adciendo otros.<\/p>\n<p>El primero que se le hab\u00eda ofrecido ya incondicionalmente era el Pa\u00addre Aquilino S\u00e1nchez, residente en Potters Bar (Inglaterra). Por su situa\u00adci\u00f3n geogr\u00e1fica y por sus f\u00e1ciles comunicaciones con las Provincias y Vi\u00adceprovincias filiales de nuestra Provincia de Madrid, que hab\u00edan de coope\u00adrar econ\u00f3micamente en la nueva empresa, Gran Breta\u00f1a era el lugar m\u00e1s indicado para ayudar al P. Sierra. La procura de Potters Bar pod\u00eda valerse de cualquier Banco de Londres para girar dinero a cualquiera de las dos zonas de Espa\u00f1a. En Londres tambi\u00e9n tiene la Procura General de la Con\u00adgregaci\u00f3n una segunda Sucursal, a la que se pod\u00eda acudir en caso de ne\u00adcesidad o apuro. Alguien sugiri\u00f3 que ser\u00eda mejor hacer estas operaciones desde Par\u00eds, pero la experiencia demostr\u00f3 lo contrario. Hubo todav\u00eda otra Sucursal filial, que facilitaba los env\u00edos. En Hendaya, cerca de la playa, ten\u00edan \u2014y supongo que a\u00fan tendr\u00e1n\u2014 las Hijas de la Caridad espa\u00f1olas una residencia con diversos ministerios. De acuerdo con el P. Sierra, se present\u00f3 un d\u00eda el P. Aquilino S\u00e1nchez a la Superiora y le propuso esta\u00adblecer en su casa una especie de dep\u00f3sito, con el fin de acudir r\u00e1pida\u00admente en socorro de los Padres o Hermanas que pudieran necesitar di\u00adnero. Tanto la Superiora como sus Hermanas de Comunidad quedaron conformes, y desde ese momento, con una fuerte cantidad que se les en\u00adtreg\u00f3, empezaron las transacciones bancarias. Y digo <em>bancarias <\/em>porque las mismas Hermanas llamaban al <em>dep\u00f3sito <\/em>el Banco del P. S\u00e1nchez. Bastaba una nota de parte del P. Sierra o del P. Aquilino, indicando cantidad y destinatario, y la operaci\u00f3n quedaba hecha sin p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n<p>Otro colaborador de primera hora fue el P. Jaime Ramis, de la Pro\u00advincia de Barcelona. La ocasi\u00f3n fue la siguiente: El P. Sierra, con fecha 29 de abril de 1937, escribi\u00f3 al Superior de B\u00e9lgica, P. Peters, dici\u00e9ndole: \u00abA algunas Hermanas que llegan de la zona roja las obligan a ir a B\u00e9l\u00adgica \u00bfNo podr\u00eda alguno de ustedes encargarse de mirar por ellas?\u00bb A vuelta de correo llegaba la respuesta: \u00abPrecisamente se encuentra entre nosotros el P. Jaime Ramis para atender a los suyos y dice que con sumo gusto se puede encargar tambi\u00e9n de esa labor. Desde esa fecha todos los casos que se iban presentando quedaban atendidos eficazmente.<\/p>\n<p>A\u00fan hubo otro misionero de la Provincia de Barcelona, el P. Puig, que, sin residir en un lugar fijo, tom\u00f3 con sumo inter\u00e9s y celo el ayudar y socorrer a los miembros de nuestra doble familia que viv\u00edan ocultos en la regi\u00f3n catalana, principalmente en la capital.<\/p>\n<p>Y trat\u00e1ndose de Hermanas, entre otras es de justicia mencionar a Sor Mar\u00eda del Val, quien no se contentaba con preparar la huida y faci\u00adlitar el paso de la frontera a algunas Hermanas aisladamente, sino que a veces lo consegu\u00eda con grupos considerables. Entre mis notas tengo dos, una de 48 Hermanas y otra de 43. En una ocasi\u00f3n se atrevi\u00f3 a enfren\u00adtarse con el Ministro de Justicia, poniendo en peligro su vida o, por lo menos, su libertad, con el fin de conseguir pasaporte para cuarenta y tantas Hermanas que quer\u00edan pasar de Barcelona a Francia.<\/p>\n<p>La labor de estos colaboradores del P. Sierra a primera vista parece cosa sencilla; pero los que tuvimos que estar meses y meses en la brecha sabemos lo que ello significa. Cada carta del P. Sierra llevaba consigo or\u00adden de mandar cantidades de dinero a los lugares m\u00e1s diversos y apar\u00adtados de la zona roja espa\u00f1ola, lo cual ocasionaba frecuentes viajes a la capital y gastos considerables de todo g\u00e9nero. Con frecuencia, adem\u00e1s, esas cartas conten\u00edan noticias que hab\u00eda que transmitir a los familiares de los Padres o Hermanas en ellas mencionados. No pocas veces hab\u00eda que bus\u00adcar adem\u00e1s, o adivinar, la direcci\u00f3n de los destinatarios:<\/p>\n<p>A pesar de todo<sup>,<\/sup> no dudo en afirmar que esa colaboraci\u00f3n se prest\u00f3 con grand\u00edsimo desinter\u00e9s, con un amor sincero y sin l\u00edmites a nuestros Hermanos que sufr\u00edan, y con una entrega valiente y decidida a todos los riesgos que hubiera que correr. Y no me refiero s\u00f3lo a los colaboradores mencionados. \u00a1Cu\u00e1ntos otros colaboradores an\u00f3nimos habr\u00e1 habido que \u00fanicamente Dios conoce y desde el cielo pide por ellos el P. Sierra!<\/p>\n<p>Imposible ser\u00eda reducir a n\u00famero las buenas obras realizadas por \u00e9l durante su estancia en Marsella: las cartas que escribi\u00f3 para comunicar noticias a Padres y Hermanas y a familiares; para interesarse por los asuntos de los dem\u00e1s, de los Superiores y de la doble familia vicenciana ; los miles, o tal vez millones, de pesetas enviados a los que viv\u00edan en la mayor miseria; los pasaportes y dem\u00e1s papeles que arregl\u00f3 para que pu\u00addieran llegar a su destino los evadidos de la zona roja; los v\u00edveres que proporcion\u00f3, los hospedajes que busc\u00f3, las veces que sali\u00f3 a las estaciones de ferrocarril y autobuses y se lleg\u00f3 a la frontera para ver si hab\u00eda alguien a quien recoger. Y esto sin preocuparse gran cosa del estado de su salud, que a veces era bastante precario.<\/p>\n<p>Parece que su \u00fanica ilusi\u00f3n, en medio de tan enorme trabajo, era poder salir al encuentro de la Madre Justa cuando llegara a la frontera, acompa\u00f1arla a Par\u00eds para que estuviera con los Superiores Generales y dejarla despu\u00e9s en la frontera de Ir\u00fan en los brazos de sus Hijas, que la estar\u00edan esperando. Pero Dios dispuso las cosas de otra manera. Precisa\u00admente la v\u00edspera de la llegada de la Madre Justa \u00e9l cay\u00f3 gravemente en\u00adfermo y tuvieron que llevarlo al hospital. All\u00ed fue a visitarlo la Madre Justa cuando lleg\u00f3 a. Francia, y viendo que su estado de salud inspiraba serios temores y que el servicio de los que le cuidaban era alg\u00fan tanto deficiente, le dej\u00f3 una Hija de la Caridad enfermera para que le cui\u00addara todo el tiempo que lo necesitara.<\/p>\n<p>Convencido de la imposibilidad de seguir dando detalles de su ac\u00adtuaci\u00f3n en todo lo que queda de este per\u00edodo, voy a poner fin al presente cap\u00edtulo con un art\u00edculo que public\u00f3 m\u00e1s tarde el P. Esteban Gonz\u00e1lez en los ANALES, que servir\u00e1 de edificaci\u00f3n a nuestros lectores y que resu\u00adme todo mi pensamiento. Helo aqu\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abA principios de 1937 regres\u00f3 de Am\u00e9rica el P. Sierra, siendo enviado luego a Marsella, desde donde se dedic\u00f3 a ayudar a los Padres y Her\u00admanas que est\u00e1bamos cautivos en la zona roja. Es incalculable el bien que hizo en los que veget\u00e1bamos malamente, m\u00e1s bien que viv\u00edamos, en dicha zona, con sus cartas de aliento, que eran para nosotros inyecciones de optimismo y vida del coraz\u00f3n. Por m\u00ed y por cuantos sabemos lo que es estar de esta manera tan terrible, incomunicados con los seres queridos de la Compa\u00f1\u00eda, tanto de Padres como de Hermanas, puedo decir que, aun\u00adque el P. Sierra no hubiera hecho otra obra que escribir aquellas notas, cifradas las m\u00e1s de las veces, ya merec\u00eda el parabi\u00e9n m\u00e1s ardiente de toda la Provincia de los Pa\u00fales y de las Hijas de la Caridad. Pero hizo m\u00e1s, mucho m\u00e1s: no solamente nos puso en comunicaci\u00f3n con la Compa\u00f1\u00eda, sino que dio noticias nuestras a las respectivas familias y se interes\u00f3 con gran coraz\u00f3n por todos y cada uno.<\/p>\n<p>Esta obra de tanto consuelo es dif\u00edcil ponderar como se debe, pues depende de las condiciones psicol\u00f3gicas de cada uno. Tambi\u00e9n hizo una labor muy benem\u00e9rita en favor de los que llegaban a Marsella evacuados de la la zona roja, ya proporcion\u00e1ndoles v\u00edveres, cuando llegaban, ya ha\u00adciendo que se los llevasen a los trenes en que eran almacenados para ser conducidos a Ir\u00fan; ya arregl\u00e1ndoles los papeles para circular por Francia, lo cual supon\u00eda infinidad de gestiones con los centros de poli\u00adc\u00eda franceses; ya busc\u00e1ndoles hospedaje. Mitig\u00f3 la situaci\u00f3n angustiosa de los cautivos, envi\u00e1ndoles dinero y v\u00edveres, y, en una palabra, siendo padre, hermano, consuelo, sost\u00e9n, el todo en muchas ocasiones, para los infortunados, seg\u00fan confesi\u00f3n de cuantos conocimos de penas y dolores por entonces. Y no solamente para los Misioneros y Hermanas, sino para cuantos religiosos y seglares espa\u00f1oles se pusieron en relaci\u00f3n con \u00e9l. Ha\u00adbiendo luego tenido que trasladarse a la Espa\u00f1a Nacional, continu\u00f3 man\u00adteniendo correspondencia con la zona roja, debido a enlaces que busc\u00f3 en Francia y a otros medios que desconozco. En Marsella padeci\u00f3 una grave enfermedad que le oblig\u00f3 a estar en el hospital bastante tiempo (cua\u00adrenta y cuatro d\u00edas). Debido a las exigencias de su salud, tuvo que aban\u00addonar Marsella y trasladarse a la Espa\u00f1a de Franco, quedando bastante tiempo en San Sebasti\u00e1n, aunque fechaba la correspondencia que nos en\u00adviaba en Marsella; los enlaces que all\u00ed ten\u00eda se encargaban de franquearla y ponerla en el correo.<\/p>\n<p>En el verano de 1938 cay\u00f3 enfermo en Mar\u00edn y estuvo hospitalizado en el Municipal de Vigo durante una temporada. Estuvo luego unos cuan\u00adtos meses en Villafranca del Bierzo, hasta los \u00faltimos meses del citado a\u00f1o, en que se traslad\u00f3 a Tardajos y a Burgos, para entender en el arre\u00adglo de ciertas dificultades surgidas por la movilizaci\u00f3n de nuestros Her\u00admanos estudiantes. Al acercarse las tropas de Franco a Madrid, fij\u00f3 su residencia en \u00c1vila, consiguiendo entrar en la capital de Espa\u00f1a casi al mismo tiempo que el Ej\u00e9rcito conquistador y comenzando inmediatamente a hacer gestiones para que nos fuese entregada la Casa de Garc\u00eda de Pa\u00adredes, que hab\u00eda sido cuartel de los rojos y refugio de evacuados durante el \u00faltimo per\u00edodo de la guerra.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>DE NUEVO EN MADRID<\/strong><\/p>\n<p>Efectivamente, la ocupaci\u00f3n de la Casa de Garc\u00eda de Paredes debi\u00f3 ser solamente dos o tres d\u00edas posterior al \u00faltimo parte de guerra, pues el 17 de abril de 1939 escrib\u00eda ya el P. Sierra al Superior General dici\u00e9ndole: \u00abEntrada en Madrid, terminada la guerra.\u00bb A continuaci\u00f3n le expon\u00eda la situaci\u00f3n en que hab\u00eda encontrado la Casa y la Bas\u00edlica, y que eran ya diecis\u00e9is los que formaban la Comunidad.<\/p>\n<p>Habiendo sido cuartel y refugio la \u00faltima temporada y milicianos y evacuados sus \u00faltimos inquilinos, es de suponer c\u00f3mo encontrar\u00edan los misioneros el edificio. Todo desmantelado, las paredes ennegrecidas y lle\u00adnas de mugre, los pasillos medio levantados, el piso de la iglesia resque\u00adbrajado y lleno de hoyos, los altares y confesionarios destrozados, mue\u00adbles pocos y derrengados, montones de basura y desperdicios por todas partes, etc.<\/p>\n<p>Y la Casa y la Iglesia hab\u00eda que ponerlas en movimiento sin p\u00e9rdida de tiempo. Tarea dif\u00edcil, pero insoslayable, que tuvieron que acometer el Padre Sierra y todos los que iban llegando de los diversos puntos de la geograf\u00eda espa\u00f1ola. A los ocho d\u00edas yo mismo llegu\u00e9 de Inglaterra y me encontr\u00e9 con la grata sorpresa de ver que las misas de la Bas\u00edlica se de\u00adc\u00edan ya casi normalmente y las confesiones se o\u00edan sin interrupci\u00f3n, sen\u00adtados los Padres en sillas colocadas a lo largo de las naves laterales y vestidos de seglar casi todos. As\u00ed comenz\u00f3 la restauraci\u00f3n de la Casa Cen\u00adtral y as\u00ed fueron volviendo a su curso normal todos sus ministerios y actividades, organizados e impulsados por el Sierra. Era lo mismo que empezar a edificar de nuevo; pero por lo menos se ten\u00eda la experiencia anterior \u2014con una interrupci\u00f3n de tres a\u00f1os\u2014 y algunos meses despu\u00e9s las cosas volver\u00edan a estar otra vez en su sitio. El P. Sierra puso en marcha en seguida la publicaci\u00f3n de ANALES y revistas, la reorganiza\u00adci\u00f3n de las Asociaciones de la Milagrosa, de las Hijas de Mar\u00eda, de las Damas de la Caridad, las capellan\u00edas, retiros mensuales, los ejercicios espi\u00adrituales, las misiones de fundaci\u00f3n y todos los dem\u00e1s ministerios que eran tradicionales en la Comunidad. Nada qued\u00f3 que no le prestara la debida atenci\u00f3n, y hasta es muy posible que nuevos compromisos vinie\u00adran a sumarse a los ya adquiridos.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os largos tuvo a su disposici\u00f3n el P. Sierra para desarrollar el plan que se propuso al entrar en Madrid despu\u00e9s de la guerra; tres a\u00f1os que, por lo duros y dif\u00edciles, parec\u00edan pedir un descanso bien merecido o, por lo menos, cambiar la labor que llevaba entre manos por otra m\u00e1s suave y llevadera. As\u00ed lo debieron comprender los Superiores Mayores, o quiz\u00e1 as\u00ed lo expuso \u00e9l mismo. El caso es que el relevo se produjo.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>SUPERIOR DE LA CASA DE SAN PEDRO<\/strong><\/p>\n<p>El d\u00eda 6 de julio de 1942 el Sr. Visitador, P. Adolfo Tobar, durante la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana, mand\u00f3 sentar a la Comunidad, y despu\u00e9s de exponer la conveniencia de hacer algunos cambios de oficios en la Pro\u00advincia y en la Casa Central de Madrid, nombr\u00f3 Procurador Provincial al Padre Bonifacio Gonz\u00e1lez, y Superior de la Casa Central, al P. Aquilino S\u00e1nchez. Respecto al P. Lorenzo Sierra, despu\u00e9s de agradecerle p\u00fablica\u00admente los valiosos servicios prestados en tiempos tan dif\u00edciles a la Casa y Comunidad de Garc\u00eda de Paredes, declar\u00f3 que segu\u00eda siendo Consejero Provincial y pasaba de Superior a la Casa de San Pedro, de la que le dio posesi\u00f3n aquel mismo d\u00eda. En la Casita de Lope de Vega hab\u00eda resi\u00addido ya con el cargo de Subdirector de Hermanas desde el 8 de julio de 1926 hasta el 7 de noviembre de 1932, en que volvi\u00f3 nuevamente de Superior a la Casa Central.<\/p>\n<p>Las ocupaciones que desde ahora iban a llenar su vida eran, a no du\u00addarlo, de su predilecci\u00f3n. Naturalmente, lo primero la Comunidad, con todos sus detalles, obligaciones y compromisos; pero despu\u00e9s se entreg\u00f3 con ardor y entusiasmo al estudio de la doble familia de San Vicente, su esp\u00edritu, su historia, sus obras. Su nueva residencia lleva el t\u00edtulo de Centro Nacional de las Conferencias de Caballeros o Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, y al frente de la Obra, como Director Nacional, estaba una gran figura, sabio, literato y, sobre todo, fervoroso disc\u00edpulo de San Vicente. Don Luis Mart\u00ednez Kleiser \u2014que \u00e9se era su nombre\u2014 y el Pa\u00addre Sierra eran amigos desde antiguo; pero ahora iban a unir sus fuerzas para trabajar por la misma causa. As\u00ed lo hicieron con tes\u00f3n y perseveran\u00adcia, sin descuidar ninguno de ellos sus obligaciones personales.<\/p>\n<p>El P. Sierra no pod\u00eda olvidar a las Damas de la Caridad, de las que era Director Nacional desde el 15 de mayo de ese mismo a\u00f1o, ni hab\u00eda abandonado las obras post-escolares de los Colegios de la Guindalera y<\/p>\n<p>Cuatro Caminos, ni le sufr\u00eda el coraz\u00f3n aflojar en la propagaci\u00f3n de la Visita Domiciliaria, ni se pod\u00eda hacer sordo a las m\u00faltiples peticiones de ayuda que de todas partes le hac\u00edan las Hijas de la Caridad; todo lo lle\u00advaba adelante, sin desmayo, a ritmo acelerado, como si tuviera prisa en ir acumulando obras buenas para la otra vida, ya que ellas son la \u00fanica moneda que se cotiza en el cielo. A esa velocidad, en esos menesteres y otros parecidos, fue el P. Sierra consumiendo sus energ\u00edas durante los cinco a\u00f1os escasos que el Se\u00f1or le concedi\u00f3 en la residencia de San Pe\u00addro para poner fin a su carrera.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>SU MUERTE<\/strong><\/p>\n<p>Siempre tuvo una salud muy delicada. De estudiante ya le pronosti\u00adcaron poco tiempo de vida, pero siempre se levantaba. Le fallaba, sobre todo, el aparato respiratorio, siendo muy propenso a catarros, pulmon\u00edas y c\u00f3licos nefr\u00edticos. Muchas veces estuvo a la muerte y recibi\u00f3 lo que se cre\u00eda los \u00faltimos sacramentos; pero siempre sal\u00eda a flote. Era nota\u00adbil\u00edsima su extremada quietud en la cama, sobre todo cuando se lo man\u00addaba as\u00ed el m\u00e9dico, lo cual seguramente influ\u00eda en su curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde que lleg\u00f3 a Madrid como Superior en 1915 fue siempre Conse\u00adjero Provincial, y Consejero Provincial ser\u00eda hasta su muerte. En el \u00faltimo Consejo del mes de enero de 1947 se sinti\u00f3 mal, sin duda uno de esos ata\u00adques que sol\u00edan darle de vez en cuando. Lo trasladaron a la enfermer\u00eda, que, como todos sabemos, era una dependencia de la Cl\u00ednica de la Milagro\u00adsa, y all\u00ed qued\u00f3 para que le cuidara la Hermana encargada, que lo era ya sor Sabina Azpiazu. En el Consejo siguiente del 1 de febrero del mismo a\u00f1o qued\u00f3 constancia de que no hab\u00eda asistido por estar enfermo. Y yo, que estaba entonces de Superior, puedo asegurar que permaneci\u00f3 en la Casa Central, entre enfermo y convaleciente, m\u00e1s de dos meses.<\/p>\n<p>Por fin, el 9 de abril, sinti\u00e9ndose totalmente recuperado, decidi\u00f3 volver a su casa de la calle de San Pedro. A media ma\u00f1ana, sin duda para hacer tiempo hasta la hora de la comida, sali\u00f3 a pasearse a la huerta rezando el rosario. Cuando se sinti\u00f3 cansado fue a sentarse en uno de los bancos que hab\u00eda a ambos lados de los pasillos. El banco era de madera, pero las patas eran de hierro y casi redondas; Adem\u00e1s, estaba colocado sobre tierra h\u00fameda y movediza. Al sentarse, las patas traseras del banco se hun\u00addieron en la tierra y \u00e9l qued\u00f3 con la espalda apoyada en el respaldo del mismo banco y las piernas en alto, sin poder moverse ni levantarse. Sea que \u00e9l grit\u00f3 pidiendo auxilio, o que el Hermano que estaba a alguna dis\u00adtancia cavando en la huerta se dio cuenta, el caso es que dicho Hermano acudi\u00f3 presuroso, levant\u00f3 el banco y el Padre pudo incorporarse. No pas\u00f3 nada, s\u00f3lo fue un susto; pero cualquiera dir\u00eda que era una especie de pre\u00adsagio de lo que iba a ocurrir despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato de descanso, el P. Sierra volvi\u00f3 a pasear rezando el rosario, y cuando lo termin\u00f3 debi\u00f3 fijarse en los edificios que estaban levantando alrededor de nuestra huerta. El m\u00e1s pr\u00f3ximo estaba en el rinc\u00f3n donde todav\u00eda se conserva la carpinter\u00eda. Esta, por la parte que daba a la calle del General Sanjurjo, estaba completamente descubierta; s\u00f3lo tres o cuatro postes de madera sosten\u00edan el cobertizo protector de la misma carpinter\u00eda. Los postes estaban solamente apoyados en el piso, pero sin clavar, y a pocos cent\u00edmetros hacia afuera empezaba la pared del s\u00f3\u00adtano o cimientos del edificio contiguo. Estos cimientos tendr\u00edan de pro\u00adfundidad unos cinco metros aproximadamente, y tres metros m\u00e1s arriba hab\u00eda un tabl\u00f3n grueso y resistente que debi\u00f3 servir de andamio para los obreros. El P. Sierra, movido sin duda por la curiosidad, quiso ver c\u00f3mo andaban las obras de al lado. Entr\u00f3 en la carpinter\u00eda, se inclin\u00f3 un poco para ver el fondo de los cimientos, al mismo tiempo que se apoyaba en uno de los postes, sin reparar en que estaba suelto. El poste cedi\u00f3 hacia el precipicio y detr\u00e1s fue el cuerpo del P. Sierra, d\u00e1ndose el primer golpe en el tabl\u00f3n que hab\u00eda atravesado, qued\u00e1ndole un brazo casi desgajado y cayendo despu\u00e9s de cabeza al fondo de la zanja. El conocimiento debi\u00f3 perderlo en el acto, pero el coraz\u00f3n sigui\u00f3 latiendo, por lo menos hasta la entrada del Sanatorio de la Milagrosa.<\/p>\n<p>Cuando esto ocurr\u00eda no hab\u00eda nadie en la huerta; hasta el Hermano, que estuvo antes cavando, se hab\u00eda marchado; pero al caerse el poste el cober\u00adtizo de la carpinter\u00eda experiment\u00f3 una sacudida, o tal vez se desplom\u00f3 en parte, y algunos de los obreros que estaban en los andamios pr\u00f3ximos se dieron cuenta del accidente. Tocaron la bocina o instrumento que ellos usan para interrumpir el trabajo o para casos de accidente, y varios ba\u00adjaron a recoger al Padre. Intentaron subirlo por la parte de la huerta, pero dada la altura y lo dif\u00edcil del terreno, prefirieron llevarlo a la calle del General Sanjurjo, de all\u00ed a Modesto Lafuente, para entrar en el Sanatorio de la Milagrosa. All\u00ed nos lo entregaron aquellos buenos obreros, pero sin vida. Dios les habr\u00e1 premiado su obra de misericordia.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos que estaban entonces en el Sanatorio le hicieron un mi\u00adnucioso reconocimiento, por si todav\u00eda hubiera alguna esperanza; pero ya era tarde, no hab\u00eda nada que hacer. Lo mismo confirm\u00f3 un poco m\u00e1s tarde el m\u00e9dico de casa, D. Jos\u00e9 Unzaga.<\/p>\n<p>Pasados los primeros momentos de zozobra y de angustia, cuando to\u00addav\u00eda la noticia no era del dominio p\u00fablico, tuve necesidad de salir a la puerta del Sanatorio, y precisamente en ese mismo instante, muy ajena a lo que estaba pasando, se me presenta Sor Teresa Plata, la Superiora del Colegio del Dulce Nombre de la Guindalera, donde tantos a\u00f1os llevaba el Padre Sierra trabajando por el bien de sus alumnas, y me dice: \u00abHe o\u00eddo que el P. Sierra se marcha ya esta tarde a su casa de San Pedro, \u00bfd\u00f3nde podr\u00eda verlo, pues tengo que tratar un asunto con \u00e9l?\u00bb \u00ab\u00a1Hay, Sor Teresa, qu\u00e9 dif\u00edcil y qu\u00e9 duro es en estas circunstancias contestar a su pregunta! El P. Sierra no se va ya a su casa de San Pedro. El P. Sierra est\u00e1 de cuer\u00adpo presente.\u00bb Lo que sinti\u00f3 ella entonces y lo que sent\u00ed yo s\u00f3lo Dios lo sabe.<\/p>\n<p>La noticia del fallecimiento se comunic\u00f3 r\u00e1pidamente a todas las ca\u00adsas de Padres y Hermanas de Madrid, mientras la radio y la prensa se encargaban de publicarlo en toda la naci\u00f3n. Se coloc\u00f3 el f\u00e9retro en lugar apropiado para que pudieran verlo y rezar por su alma todos los devotos y amigos que lo desearan, y al d\u00eda siguiente, con asistencia de Padres Pa\u00fa\u00adles, de numeros\u00edsimas Hijas de la Caridad, de sacerdotes, de religiosos y religiosas e innumerables fieles, se celebr\u00f3 solemne funeral en la Bas\u00edlica y a continuaci\u00f3n tuvo lugar el sepelio en el pante\u00f3n que tienen los Padres Pa\u00fales en el cementerio de San Isidro. Algunos d\u00edas m\u00e1s tarde se celebr\u00f3 otro segundo funeral en el Templo Nacional de las Conferencias de Caba\u00adlleros, que es la iglesia de su Comunidad. Confiamos que el Se\u00f1or reci\u00adbir\u00eda en seguida a su siervo bueno y fiel en el seno de su misericordia. Descanse en paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL P. 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Lorenzo Sierra Rubio en el centenario de su nacimiento (I)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"05\/02\/2019","format":false,"excerpt":"El d\u00eda 9 de abril de 1947, o sea, hace ya veinticinco a\u00f1os, muri\u00f3 en nuestra Casa Central de Madrid el R. P. Lorenzo Sierra Rubio, una de las grandes figuras de nuestra Provincia en los \u00faltimos tiempos. 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