{"id":109308,"date":"2019-02-05T08:52:56","date_gmt":"2019-02-05T07:52:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=109308"},"modified":"2019-01-27T13:11:49","modified_gmt":"2019-01-27T12:11:49","slug":"recuerdo-del-p-lorenzo-sierra-rubio-en-el-centenario-de-su-nacimiento-i","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/recuerdo-del-p-lorenzo-sierra-rubio-en-el-centenario-de-su-nacimiento-i\/","title":{"rendered":"Recuerdo del P. Lorenzo Sierra Rubio en el centenario de su nacimiento (I)"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda 9 de abril de 1947, o sea, hace ya veinticinco a\u00f1os, muri\u00f3 en nuestra Casa Central de Madrid el R. P. Lorenzo Sierra Rubio, una de las grandes figuras de nuestra Provincia en los \u00faltimos tiempos. Por causas desconocidas, o quiz\u00e1s por alg\u00fan descuido involuntario, no apa\u00adreci\u00f3 entonces una pluma que se comprometiera a escribir la biograf\u00eda completa del por tantos t\u00edtulos benem\u00e9rito de nuestra Congregaci\u00f3n, de nuestra Provincia y de Espa\u00f1a. Solamente el P. Vicente Franco public\u00f3 de \u00e9l una breve y acertada semblanza en la revista \u00abLa Milagrosa\u00bb \u2014de la que era entonces Director\u2014 que creemos muy digna de figurar al frente de este humilde trabajo\u2014, contando, como es natural, con el permiso del autor. Despu\u00e9s han ido apareciendo en revistas y peri\u00f3dicos rese\u00f1as m\u00e1s o menos afortunadas sobre alguna de sus m\u00faltiples facetas; pero s\u00f3lo han llegado a conocimiento de muy contados lectores. En 1957, el R. P. Jos\u00e9 Garc\u00eda, religioso agustino, que hab\u00eda trabajo largos a\u00f1os en Filipinas, al regresar a Espa\u00f1a y enterarse de que hab\u00eda muerto su ilustre paisano, se propuso escribir en el peri\u00f3dico local \u00abNueva Rioja\u00bb algunos art\u00edculos titulados \u00abUn riojano ilustre\u00bb, para dar a conocer al que era desconocido en su regi\u00f3n natal. En efecto, se dirigi\u00f3 al Superior y al Archivero de nuestra Casa Central de Madrid, para pedirles datos con que realizar su labor, y ellos pusieron a su disposici\u00f3n cuantos ten\u00edan a mano. Es sin duda el trabajo m\u00e1s extenso y de m\u00e1s valor que se ha publicado sobre el P. Sierra, pero todav\u00eda qued\u00f3 much\u00edsimo que decir acerca de una vida tan llena, tan fecunda y tan digna de ser conocida, admirada y, sobre todo, imitada por todos los miembros de la doble familia vi\u00adcenciana.<\/p>\n<p>Mi prop\u00f3sito, al emprender esta obra, es reunir cuantos escritos o documentos han visto la luz p\u00fablica sobre el tema, y completarlos des\u00adpu\u00e9s con otros muchos que permanecen in\u00e9ditos. A\u00fan estamos a tiempo de subsanar el fallo o descuido que tuvieron los contempor\u00e1neos del P. Sierra silenciando la desaparici\u00f3n de su relevante figura, y esta opor\u00adtunidad nos la brinda el hecho de cumplirse ahora los cien a\u00f1os de su nacimiento, que tuvo lugar el 14 de marzo de 1872.<\/p>\n<p>Empecemos con los art\u00edculos del religioso agustino, que se firma con el seud\u00f3nimo \u00abJo-Gar\u00bb (Jos\u00e9 Garc\u00eda), y que dice as\u00ed: \u00abHace unos d\u00edas \u2014el 9 de abril de este a\u00f1o 1957 se han cumplido dos lustros del falle\u00adcimiento del ilustre naturalista te\u00f3logo profundo y eminente canonista riojano P. Lorenzo Sierra Rubio. Este ilustre var\u00f3n, que tan celebrado fue en la capital de Espa\u00f1a y tan estimado y admirado por los m\u00e1s destacados hombres de ciencia nacionales y extranjeros casi es desconocido entre nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, y como pr\u00f3logo a sus art\u00edculos, copia la semblanza escrita por el P. Franco en \u00abLa Milagrosa\u00bb. Tambi\u00e9n yo la vuelvo a trans\u00adcribir, seg\u00fan me hab\u00eda propuesto, para conocimiento de nuestros lectores, y se ajusta a los t\u00e9rminos que siguen:<\/p>\n<p>\u00abEl P. Lorenzo Sierra es una figura relevante, que merece estudiada biograf\u00eda, lejos de t\u00f3picos y \u00f1o\u00f1eces, que analice su acusada y completa personalidad. No la vamos a trazar ahora. S\u00f3lo apuntaremos su semblan\u00adza. Era muy sensitivo bajo un caparaz\u00f3n de frialdad y reserva, merced al dominio de su coraz\u00f3n y a la acritud temperamental creada por sus continuas dolencias. Su entendimiento discursivo y pr\u00e1ctico parec\u00eda des\u00adpojarle de fantas\u00eda y, no obstante, era de una imaginaci\u00f3n euclidiana, tocada de un idealismo \u00absui generis\u00bb. Era poeta de obras y realidades. Su voluntad tesonera segu\u00eda la ruta inflexible de la convicci\u00f3n, como el pro\u00adyectil su par\u00e1bola. Su car\u00e1cter, netamente celt\u00edbero \u2014como riojano na\u00adtivo\u2014, manten\u00eda una noble independencia de apreciaciones, fuera de pro\u00advincionalismos y amistades, que salv\u00f3 siempre su pureza de intenci\u00f3n, a\u00fan dentro de sus equivocaciones.<\/p>\n<p>\u00abPero si algo retrata el temple de su car\u00e1cter y los quilates de su virtud, fue la renuncia heroica a su vocaci\u00f3n cient\u00edfica. Porque no se trata de caprichos, de aficiones, de aptitudes, de ensayos, sino de aut\u00e9n\u00adtica y definida vocaci\u00f3n para los trabajos de prehistoria. Los afortunados hallazgos paleol\u00edticos en las cuevas santanderinas, las excavaciones patro\u00adcinadas por Mecenas principescos y admiradas por hombres de ciencia, le dieron un renombre europeo, y desde Alemania, Austria, Francia, se carteaban con \u00e9l sabios de la talla de Obermaier, el pr\u00edncipe de M\u00f3naco, y acud\u00edan a verle al Colegio de Limpias de los PP. Pa\u00fales, y buscaron su cooperaci\u00f3n el Abate Breuil y H. Alcalde del R\u00edo en la monumental obra \u00abLes cavernes de la Region Cantabrique\u00bb. Estaba empezando sus investigaciones y ya era una autoridad mundial en la materia. Y cuando la fama le halagaba, y el director del Museo Paleontol\u00f3gico de Madrid le propon\u00eda trabajar pensionado por el Gobierno espa\u00f1ol, recibi\u00f3 de sus Superiores eclesi\u00e1sticos la orden de consagrarse a otras ocupaciones in\u00adcompatibles con su vocaci\u00f3n cient\u00edfica. Quien conozca aun superficialmen\u00adte el alma humana, podr\u00e1 valorar la grandeza de alma del P. Sierra en esta ocasi\u00f3n, al inmolar sus ideales y sus \u00e9xitos en aras de la obedien\u00adcia. Si un sabio se malogr\u00f3 entonces para la ciencia y para Espa\u00f1a, se revel\u00f3 todo un hombre, que sin protesta ni reticencias se sacrificaba por m\u00e1s altos compromisos y se entregaba con alma y vida a nuevas ocupa\u00adciones, ajenas a sus tendencias.<\/p>\n<p>\u00abLa enorme energ\u00eda de voluntad que demostr\u00f3 para torcer impasible el rumbo de su vida, a pesar de los cantos de sirena con que ciencia, patria y vocaci\u00f3n le atra\u00edan, le hacen digno de todo respeto y admira\u00adci\u00f3n, que ya Dios habr\u00e1 recompensado.\u00bb<\/p>\n<p>El P. Sierra vio la primera luz en Ezcaray, el 14 de marzo de 1872. Sus padres se llamaron don Clemente Sierra y do\u00f1a Felipa Rubio. Apren\u00addi\u00f3 las primeras letras en una de las escuelas de su villa natal. A los diez a\u00f1os sinti\u00f3 que Dios le llamaba a su servicio y, obediente a su voz, comenz\u00f3 a prepararse para abrazar el estado religioso, cursando Lat\u00edn y Humanidades en Ezcaray y Morales, en la preceptor\u00eda que dirig\u00eda a la saz\u00f3n otro paisano ilustre de nuestro biografiado, el presb\u00edtero don Angel Manso, m\u00e1s adelante can\u00f3nigo de Santo Domingo de la Calzada y aca\u00add\u00e9mico de la Historia y Bellas Artes. El 18 de mayo de 1887 ingres\u00f3 en el noviciado de los PP. Pa\u00fales de Madrid, e hizo los votos perpetuos el 15 de marzo de 1890. Muy pronto distinguiose entre sus compa\u00f1eros por su religiosidad y virtudes a toda prueba, por su vivo ingenio y por su talento claro y agudo. Tan aprovechado y sobresaliente fue en los estudios, y tal admiraci\u00f3n caus\u00f3 en sus maestros y superiores despu\u00e9s de la maravillosa defensa que hizo en p\u00fablico de una tesis que se le hab\u00eda se\u00f1alado en 1894, que no titubearon ya en confiarle el desem\u00adpe\u00f1o de una c\u00e1tedra de Derecho Can\u00f3nico y de Hermen\u00e9utica. Mas ape\u00adnas comenz\u00f3 a ejercerla, le sobrevino una grave enfermedad, y sus supe\u00adriores, temiendo ver truncadas para siempre las bellas esperanzas que en el joven Sierra ten\u00edan cifradas, sin terminar la carrera, le enviaron al Colegio de Limpias, en Santander, al que lleg\u00f3 en septiembre de 1894. All\u00ed se someti\u00f3 a un r\u00e9gimen de curaci\u00f3n extremadamente duro, que observ\u00f3 escrupulosamente con gran entereza, y logr\u00f3 reponerse. Fue ordenado de menores y subdi\u00e1cono el 29 y el 30 de marzo de 1895 en Santander, y de di\u00e1cono el 8 de junio del mismo a\u00f1o y en el mismo lugar. Otro detalle pone de manifiesto cu\u00e1l era la disposici\u00f3n del joven y la con\u00adfianza que a todos les merec\u00eda, y fue que, siendo todav\u00eda di\u00e1cono, le encomendaron el serm\u00f3n de San Lorenzo en la fiesta principal de Laredo, y lo predic\u00f3 a satisfacci\u00f3n de todos. Se orden\u00f3 de presb\u00edtero el 21 de marzo de 1896 \u2014tambi\u00e9n en Santander\u2014 y permaneci\u00f3 en Limpias hasta el a\u00f1o 1915, donde desempe\u00f1\u00f3, sucesivamente, y a veces varios a la vez, todos los oficios y cargos del Colegio: profesor, director de estudiantes, procurador, vicesuperior y rector desde el 6 de octubre de 1906. A su actividad, pericia y celo se debi\u00f3 principalmente la feliz terminaci\u00f3n del edificio nuevo del Colegio de Limpias y la tra\u00edda de aguas para el mismo, tan dif\u00edcil en aquellas circunstancias.<\/p>\n<p>EL SABIO.\u2014Tal es el calificativo que por m\u00faltiples conceptos mere\u00adci\u00f3 el P. Sierra. Para demostrarlo, bueno ser\u00e1 dedicar alguna p\u00e1gina a rese\u00f1ar sus trabajos de investigador y clasificador de objetos prehist\u00f3ri\u00adcos, pues sus afortunados hallazgos y merit\u00edsimos estudios en este ramo de la ciencia fueron los que le acarrearon un renombre mundial.<\/p>\n<p>Seg\u00fan varias notas que han llegado a nuestras manos, la afici\u00f3n del P. Sierra a los estudios prehist\u00f3ricos se despert\u00f3 con la relaci\u00f3n que dos alumnos del Colegio de Limpias, naturales de un lugarejo denominado Aldea Cueva, en el valle de Carranza, le hicieron de una cueva en que se guardaban huesos humanos. Con objeto de estudiarla, visit\u00f3la en las vacaciones estivales de 1895, y, en efecto, encontr\u00f3 en ella muchos restos humanos, que clasific\u00f3 como prehist\u00f3ricos; lo que fue confirmado poco despu\u00e9s por el sabio profesor franc\u00e9s Edouard Harl\u00e9. Con ellos comenz\u00f3 a formarse el museo prehist\u00f3rico del Colegio de Limpias, que de d\u00eda en d\u00eda fue enriqueci\u00e9ndose con las sucesivas aportaciones del P. Sierra, ad\u00adquiriendo fama internacional, y atrajo a sabios tan eminentes como Hugo Obermaier, austr\u00edaco; F. Birkener, de la Facultad Antropol\u00f3gica de Mu\u00adnich; el abate H. Breuil, del Instituto de Paleontolog\u00eda de Par\u00eds; al bar\u00f3n A. Blanc, de la Universidad de Roma; a I. Nelsen, de Nueva York; al ya citado F. Harl\u00e9, de la Universidad de Toulouse; al famoso pr\u00edncipe de M\u00f3naco; a Hermenegildo Alcalde del R\u00edo, al se\u00f1or marqu\u00e9s de Cerralbo y otros nacionales y extranjeros, cuya relaci\u00f3n se har\u00eda interminable. Casi todos los nombrados y alg\u00fan otro extranjero se honraron en solicitar la colaboraci\u00f3n del P. Sierra en sus estudios e incluyeron en sus publica\u00adciones los del sabio paleont\u00f3logo riojano. Desde el feliz hallazgo de que nos hemos ocupado, el P. Sierra emprendi\u00f3 la exploraci\u00f3n de las regiones pr\u00f3ximas a Limpias, como Rasines, en la que descubri\u00f3 la importante Cueva del Valle, de la que nace el r\u00edo Silencio, y en la que encontr\u00f3 notabil\u00edsimos objetos y huesos prehist\u00f3ricos; Gibaja, en la que puso al descubierto otras tres cavernas designadas con los nombres \u00abLa Venta de la Perra\u00bb, de \u00abSolarriza\u00bb y \u00abCoya Negra\u00bb, en las cuales se encontra\u00adron diversas pinturas rupestres y variad\u00edsimos objetos paleol\u00edticos; entre las pinturas o dibujos, uno incompleto de caballo trazado por un tro\u00adglodita.<\/p>\n<p>Para no alargar demasiado este art\u00edculo, bueno ser\u00e1 remitir al lector a la Enciclopedia Espasa (volumen dedicado a Espa\u00f1a, en su secci\u00f3n o tratado de Prehistoria) o, mejor todav\u00eda, a la colecci\u00f3n \u00abActas y Memo\u00adrias\u00bb del Primer Congreso de Naturalistas Espa\u00f1oles, celebrado en Zara\u00adgoza los d\u00edas 7-10 de octubre de 1908, en las que se inserta la Memoria que el P. Sierra present\u00f3 a dicho Congreso con el ep\u00edgrafe de \u00abNotas para el Mapa Paletnogr\u00e1fico de la provincia de Santander\u00bb, seguido del mapa descriptivo, en que hace una relaci\u00f3n sucinta de las 44 cavernas de la provincia descubiertas hasta entonces, con los nombres de sus des\u00adcubridores y estudiadores, objetos hallados en cada una con su descrip\u00adci\u00f3n y clasificaci\u00f3n, y la situaci\u00f3n topogr\u00e1fica de las mismas. De las 44, m\u00e1s de la mitad \u201424\u2014 hab\u00edan sido estudiadas exclusivamente por el autor de la Memoria; varias de las otras, por \u00e9l acompa\u00f1ado de don Hermene\u00adgildo Alcalde del R\u00edo, y algunas, asociado a su amigo el c\u00e9lebre paleon\u00adt\u00f3logo franc\u00e9s Edouard Harl\u00e9, quien, en 1908, dio a conocer al mundo cient\u00edfico algunos de los descubrimientos del P. Sierra, sobre todo los restos del reno de la Cueva de Valle y de Ojebar. Esta \u00faltima fue sin duda el trabajo m\u00e1s importante del P. Sierra, a cuya descripci\u00f3n y cla\u00adsificaci\u00f3n de la variedad de objetos que conten\u00eda dedic\u00f3 un trabajo, con numerosos dibujos y grabados que recogi\u00f3 el \u00abBolet\u00edn de la Real So\u00adciedad Espa\u00f1ola de Historia Natural\u00bb, mayo de 1913. Merced a los tra\u00adbajos cient\u00edficos ejecutados por \u00e9l y por el Conde de la Vega del Selle, \u00abateni\u00e9ndose a la sistem\u00e1tica moderna\u00bb, la regi\u00f3n de Asturias y Santan\u00adder es \u00absin duda la mejor investigada\u00bb, seg\u00fan testimonio del competen\u00adt\u00edsimo abate Obermaier.<\/p>\n<p>No queremos omitir el detalle de que su concurso al Congreso de Zaragoza fue a invitaci\u00f3n oficial de sabios tan eminentes como el doctor Ram\u00f3n y Cajal, se\u00f1or marqu\u00e9s de Cerralbo, Cabr\u00e9, Recasens y otros no menos destacados hombres de ciencia.<\/p>\n<p>Era el P. Sierra socio numerario de la \u00abAsociaci\u00f3n Espa\u00f1ola para el Progreso de las Ciencias\u00bb, de la \u00abReal Sociedad Espa\u00f1ola de Historia Natural\u00bb, de la \u00abSociedad Espa\u00f1ola de F\u00edsica y Qu\u00edmica\u00bb y socio fundador de la \u00abSociedad Ib\u00e9rica de Ciencias Naturales\u00bb, de Zaragoza.<\/p>\n<p>Como ep\u00edlogo de lo expuesto anteriormente, perm\u00edtasenos recoger aqu\u00ed varias an\u00e9cdotas y episodios acaecidos al P. Sierra con motivo de sus andanzas por la provincia de Santander y de sus estudios prehist\u00f3\u00adricos, an\u00e9cdotas que se conservan en nuestro Archivo:<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n, con motivo de una peregrinaci\u00f3n de la Milagrosa, el P. Sierra prepar\u00f3 un descanso en M\u00f3naco, con el prop\u00f3sito de visitar los famosos gabinetes de su Museo de Historia Natural. Cuando lleg\u00f3 a la secci\u00f3n de Prehistoria, comenz\u00f3 a explicar el origen y caracter\u00edsticas de cuanto all\u00ed se conten\u00eda. Los encargados del Museo fueron dejando sus trabajos, y poco a poco se fueron sumando a los curiosos que rodeaban al Padre. Al terminar \u00e9ste, llenos de admiraci\u00f3n, le preguntaron si hab\u00eda visitado ya antes el Museo, y como \u00e9l respondiera que no, se resist\u00edan a creerlo. Entonces les dijo qui\u00e9n era y ellos exclamaron: \u00abAs\u00ed se com\u00adprende que usted conozca esto tan bien.\u00bb<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o 1921. El P. Sierra visitaba como uno de tantos curiosos la exposici\u00f3n que hab\u00eda abierto el se\u00f1or Marqu\u00e9s de Cerralbo, sin ser conocido. Al poco tiempo lleg\u00f3 con id\u00e9ntico prop\u00f3sito el se\u00f1or Maura, y el Marqu\u00e9s comenz\u00f3 a recorrer con \u00e9l los \u00abstands\u00bb, explic\u00e1ndole lo que all\u00ed se albergaba. Pero al acercarse donde el P. Sierra admiraba con deleite de sabio dichos objetos, reconoci\u00f3le el se\u00f1or Marqu\u00e9s, le salud\u00f3 complacido, y, despu\u00e9s de hacer su presentaci\u00f3n al se\u00f1or Maura, dijo, volviendo a los circunstantes: \u00abSe\u00f1ores, yo deber\u00eda callarme ya y ceder la palabra a este Padre.\u00bb El P. Sierra agradeci\u00f3 humildemente el cumplido y suplic\u00f3 al Marqu\u00e9s que continuara en sus explicaciones, sum\u00e1ndose como uno de tantos al cortejo.<\/p>\n<p>La cueva de Cobalanas fue la segunda en el mundo que se descubri\u00f3 con pinturas&#8230; El P. Sierra quiso ponerle puerta, para que no se dete\u00adriorasen las pinturas estando a merced de todo el mundo, pagando los gastos el Instituto de Paleontolog\u00eda de Par\u00eds&#8230;, pero el Ayunta miento de Ramales puso dificultad.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>EL HOMBRE QUE LEE EN LAS CALAVERAS <\/strong><strong>LO QUE HA HECHO CADA UNO<\/strong><\/p>\n<p>El simp\u00e1tico santanderino don Juli\u00e1n Salguero, que dirig\u00eda la explo\u00adtaci\u00f3n de las minas de hierro de Pe\u00f1a Cabarga, cerca de Solares, avis\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n a su amigo el P. Sierra, que en una finca de su pro\u00adpiedad situada en Heras, no lejos de Astillero, hab\u00eda encontrado unos sepulcros antiguos, rog\u00e1ndole que pasara por all\u00ed para verlos. Aprove\u00adchando una oportunidad, se lleg\u00f3 el sabio riojano hasta aquel lugar, y, acompa\u00f1ado del se\u00f1or Salguero, examin\u00f3 alguno de los sepulcros y des\u00adcubrieron uno. Al ver el cr\u00e1neo, dijo el P. Sierra, con la naturalidad del sabio: \u00abEsta calavera es de una mujer de unos cuarenta y cinco a\u00f1os de edad.\u00bb Los obreros que hac\u00edan la excavaci\u00f3n y otros curiosos que presenciaban el acto, se miraron asombrados, pero nada dijeron. Junto a los restos de la mujer se encontraban los de un ni\u00f1o de pocos a\u00f1os. Recogidos estos y otros despojos, se volvi\u00f3 el Padre a Limpias. No bien hubo montado en el tren, los que hab\u00edan presenciado la escena anterior se acercaron al se\u00f1or Salguero y le preguntaron c\u00f3mo pod\u00eda saber aquel fraile que el esqueleto era de una mujer, y, sobre todo, conocer su edad. El se\u00f1or Salguero, que era un hombre chistoso y agudo, respondi\u00f3: \u00ab\u00bfDe eso os admir\u00e1is? \u00a1Pues si supierais lo que me ha contado! Porque ese hombre ha aprendido a leer en las calaveras lo que ha hecho cada cual. con la misma facilidad con que vosotros le\u00e9is en un libro. Y as\u00ed, en el cr\u00e1neo de esa mujer ley\u00f3 que de joven tuvo un desliz y luego sufri\u00f3 mucho.\u00bb Sobre este tema teji\u00f3 el se\u00f1or Salguero una interesante novela, y por \u00faltimo a\u00f1adi\u00f3: \u00abPero no cre\u00e1is que lee s\u00f3lo en las calaveras de los muertos. A nosotros mismos, cuando est\u00e1bamos con \u00e9l, nos le\u00eda los pensamientos.\u00bb Al o\u00edr est\u00e1, quedaron estupefactos, y particularmente al\u00adgunos j\u00f3venes exclamaron: \u00abPor Dios, don Juli\u00e1n, no traiga m\u00e1s a ese fraile, o av\u00edsenos con tiempo para escondernos.\u00bb<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>LAS PIEDRAS QUE ARDEN<\/strong><\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, cuando descubri\u00f3 el P. Sierra la caverna prehist\u00f3\u00adrica de Ojebar, la gente de aquel pueblo se quedaba admirada y no sab\u00eda qu\u00e9 pensar al verle escarbar y buscar con todo af\u00e1n los restos y uten\u00adsilios de los contempor\u00e1neos del oso de las cavernas. Entonces, uno de los que en la Monta\u00f1a llaman \u00abindianos\u00bb, y que por haber recorrido tierra pose\u00eda cierto tinte de ilustraci\u00f3n, dijo a los vecinos: \u00abNo se\u00e1is necios, esos frailes son muy listos; lo que buscan principalmente no son huesos, sino m\u00e1s bien unas piedras que arden. A no ser por eso, para rato se iban a gastar ah\u00ed tiempo y dinero. Lo que deb\u00e9is hacer es bus\u00adcarlas vosotros, y as\u00ed os ahorrar\u00e9is el trabjo de ir por le\u00f1a al monte.\u00bb A los campesinos se les hizo cuesta arriba creerlo, y entablada viva dis\u00adcusi\u00f3n, terminaron por apostarse una c\u00e1ntara de vino, determinando ha\u00adcer la prueba el domingo siguiente. El indiano de marras pidi\u00f3 al P. Sierra unas cuantas piedras de carburo que llevaba para las linternas de explo\u00adraci\u00f3n, y provisto de ellas, se present\u00f3 muy ufano el domingo por la tarde ante sus vecinos, que estaban segur\u00edsimos de ganar la apuesta. Como por entonces no se hab\u00eda generalizado todav\u00eda el uso del carburo, les persuadi\u00f3 f\u00e1cilmente de que aquellas piedras eran las que buscaban, y hab\u00edan encontrado en la cueva los frailes de Limpias. Puso, pues, unas cuantas en medio del corro, y despu\u00e9s de echarles agua \u2014con no poca extra\u00f1eza de los presentes\u2014, mand\u00f3 a uno de ellos que les prendiera fuego. El estupor que a aquellos hombres les produjo el ruido del car\u00adburo al inflamarse tan pronto como le acercaron la cerilla, no es para dicho. No les qued\u00f3 otro recurso que pagar la apuesta, aunque luego se bebieron el vino entre todos; pero sin dejar de revolver continuamente en su caletre el modo de dar con aquellas misteriosas piedras. La con\u00adsecuencia fue que al d\u00eda siguiente acudieron todos a la caverna bien provistos de picos, palas y otros instrumentos. Hasta son\u00f3 alg\u00fan barreno. La cueva qued\u00f3 completamente estropeada. Afortunadamente, se hab\u00eda retirado ya de ella cuanto era de alguna utilidad o valor para la ciencia.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>NUEVA ORIENTACION DE SU VIDA<\/strong><\/p>\n<p>En 1915 tuvo que dejar sus investigaciones y el Colegio de Limpias, del que era Rector desde 1906, por haber sido nombrado Superior de nuestra Casa Central, cargo que desempe\u00f1\u00f3 hasta 1925. Desde esta fecha se traslad\u00f3 a la casita de Lope de Vega como Subdirector de las Hijas de la Caridad. Estuvo al frente de las dos familias de San Vicente en Espa\u00f1a mientras el P. Atienza pas\u00f3 visita can\u00f3nica en Las Antillas.<\/p>\n<p>Un ilustre misionero Pa\u00fal afirmaba no hace mucho que el P. Sierra hab\u00eda sido uno de los puntales m\u00e1s firmes de la Congregaci\u00f3n en Es\u00adpa\u00f1a; y otro, tratando de dar una explicaci\u00f3n satisfactoria a su traslado de Limpias a Madrid cuando tan destacadamente hab\u00eda llegado a figurar su nombre entre los m\u00e1s eminentes cient\u00edficos nacionales y extranjeros, y tan embebido se hallaba en sus exploraciones y merit\u00edsimos estudios pre\u00adhist\u00f3ricos, aleg\u00f3 que en aquella \u00e9poca la Congregaci\u00f3n hab\u00eda cobrado en Espa\u00f1a un ritmo ascendente, llegaba a su punto crucial, dispon\u00eda de personal abundante, joven y prometedor; mas era preciso encauzar su actuaci\u00f3n por derroteros amplios, dejando por arcaicos, ciertos moldes ya anticuados. Para realizar este programa se necesitaba una voluntad fuerte, de un gu\u00eda que los dirigiese sin vacilaci\u00f3n y de conformidad con las cir\u00adcunstancias imperantes en aquel momento, y los Superiores creyeron que el P. Sierra ser\u00eda el m\u00e1s apropiado para llevar a cabo tal empe\u00f1o; pues a su esmerada preparaci\u00f3n cient\u00edfica y \u00f3ptima formaci\u00f3n religiosa, a las singulares dotes de organizador y de gobierno que hab\u00eda manifestado en el Colegio de Limpias, y a la aureola de sabio que le rodeaba, un\u00eda un conocimiento profundo de la historia y actividades propias de la Congre\u00adgaci\u00f3n, de los escritos y vida de su glorioso Fundador San Vicente, y su encendido entusiasmo y amor para todos los que con \u00e9l y su obra m\u00e1xima \u2014la Congregaci\u00f3n\u2014 se relacionaba. Por otra parte, elegido dipu\u00adtado por la Provincia de Espa\u00f1a, hab\u00eda participado y actuado en la Asam\u00adblea General que la Congregaci\u00f3n celebr\u00f3 en 1914, por lo que se hab\u00eda dado a conocer personalmente a sus miembros de m\u00e1s relieve y nota. No es de admirar, por lo tanto, que los Superiores pusieran sus ojos y confianza en \u00e9l para tan alto empe\u00f1o. Desde el 1914 fue elegido dipu\u00adtado por la Provincia de Madrid para participar en todas las Asambleas Generales que se celebraron hasta el a\u00f1o 1939, y en todas intervino muy activamente y con mucha autoridad. La m\u00e1s alta superioridad de la Con\u00adgregaci\u00f3n le encomend\u00f3, por esto, estudios can\u00f3nicos de gran impor\u00adtancia, especialmente con motivo de la adaptaci\u00f3n de las Constituciones de la Congregaci\u00f3n al C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, cuando \u00e9ste se re\u00adform\u00f3. A tales estudios a\u00f1adi\u00f3 por su cuenta otros similares sobre el esp\u00edritu e interpretaci\u00f3n de las mismas, uno de los cuales se public\u00f3 en \u00abAnales\u00bb de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Escribi\u00f3 tambi\u00e9n un largo y profundo estudio sobre la situaci\u00f3n can\u00f3nica de las Hijas de la Caridad, que permanece in\u00e9dito todav\u00eda. Pero no es esto todo. Desde que fue nombrado Superior de la Casa de Madrid, consagr\u00f3 de modo especial sus energ\u00edas a la organizaci\u00f3n y buena formaci\u00f3n de nuestros j\u00f3venes, como tambi\u00e9n de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>SUS ACTIVIDADES EN MADRID<\/strong><\/p>\n<p>Hoy que tanto se habla y se insiste en que las Comunidades en ge\u00adneral, y sobre todo los centros de formaci\u00f3n, se compongan de un n\u00fa\u00admero reducido de miembros, que vivan en pisos particulares, haciendo, por consiguiente, desaparecer numerosos seminarios, para darles otro des\u00adtino&#8230;, nos podemos formar una idea de lo que ser\u00eda nuestra Casa Cen\u00adtral de Madrid en 1915 cuando lleg\u00f3 el P. Sierra. Entre sacerdotes, te\u00f3\u00adlogos, fil\u00f3sofos, novicios y hermanos coadjutores, no bajaban de 400 los individuos que formaban la Comunidad. N\u00famero exhorbitante, si se quie\u00adre, pero no anormal, seg\u00fan los signos de aquellos tiempos.<\/p>\n<p>Con esta numerosa familia tuvo que enfrentarse el nuevo Superior al tomar posesi\u00f3n de su cargo. Es verdad que ven\u00eda del Colegio de Lim\u00adpias, que acababa de emprender una era brillante y de ascenso, pero no es lo mismo un Colegio que una Comunidad religiosa en lo tocante a formaci\u00f3n, disciplina y espiritualidad. El cambio era extraordinario, las dificultades que le esperaban&#8230; muy fuertes, y la cooperaci\u00f3n de los que ten\u00edan obligaci\u00f3n de ayudarle&#8230;, quiz\u00e1s no del todo eficaz; m\u00e1s que por mala voluntad, por mentalidad opuesta o distinta.<\/p>\n<p>Su primera actuaci\u00f3n fueron los ejercicios espirituales a la Comuni\u00addad, que, por cierto, tuvieron que retrasarse hasta finales de noviembre, para que \u00e9l los diera, en lugar de hacerlos a principio de curso, como era costumbre. Dados sus conocimientos acerca de la Congregaci\u00f3n y del esp\u00edritu de San Vicente \u2014que expuso con brillantez , la impresi\u00f3n que caus\u00f3 fue favorable y positiva, aunque a algunos parecieran tal vez de- masiado fuertes y exageradas ciertas ideas y orientaciones que no esta\u00adban acostumbrados a o\u00edr. Sus conferencias y repeticiones de oraci\u00f3n, a lo largo de sus superioratos, fueron siempre saturadas del esp\u00edritu vicen\u00adciano y de la santa doctrina de la Iglesia.<\/p>\n<p>Bien pronto empez\u00f3 a darse cuenta de la situaci\u00f3n de la Casa, as\u00ed como de los oficios y ministerios que desempe\u00f1aban los individuos de la Comunidad. Como hombre organizador y de orden, hizo su plan y se entreg\u00f3 de lleno a realizarlo hasta donde las circunstancias se lo per\u00admitieran. Estas circunstancias parece que cada d\u00eda se volv\u00edan m\u00e1s con\u00adtra \u00e9l, ya que, por un lado, ve\u00eda tan claras las cosas, que no pod\u00eda decir que no cuando su conciencia le dictaba que deb\u00eda decir que s\u00ed, y por otro, no eran solos los asuntos de la Casa Central con los que no estaba conforme; eran tambi\u00e9n muchas las cosas y los problemas de la Provin\u00adcia con los que no pod\u00eda estar de acuerdo. No obstante, sigui\u00f3 luchando y aguantando&#8230; hasta que se colm\u00f3 la medida y no pudo m\u00e1s. (Datos tomados del Archivo.)<\/p>\n<p>Fue entonces, en 1919, cuando, despu\u00e9s de consultarlo largamente con Dios en la oraci\u00f3n, dirigi\u00f3 una carta al se\u00f1or Visitador \u2014que lo era a la saz\u00f3n el P. Jos\u00e9 Arambarri\u2014 y sin rodeos de ninguna clase le dijo: \u00abPuesto que estoy en desacuerdo constante con usted y con el Asistente en el gobierno, pido ser destinado a Am\u00e9rica.\u00bb<\/p>\n<p>No dispongo de datos para asegurar lo que pas\u00f3 entonces; pero lo que s\u00ed consta es que desde ese momento las cosas empezaron a cambiar. Poco tiempo despu\u00e9s, el P. Adolfo Tobar era nombrado Director de estudiantes, y algo m\u00e1s tarde los te\u00f3logos eran trasladados a Cuenca. Tambi\u00e9n se acord\u00f3 en el Consejo Provincial sacar de Madrid el Novi\u00adciado, que pas\u00f3 a Hortaleza con nuevo Director. Y para nadie es ning\u00fan secreto que poco a poco se fue corriendo la especie, discretamente y \u00absoto voce\u00bb, de que pronto habr\u00eda cambio de Visitador; hecho que se consum\u00f3 el 27 de febrero de 1921 con el nombramiento del P. Joaqu\u00edn Atienza, a quien, en vista de la resistencia que pon\u00eda para aceptar, ani\u00adm\u00f3 el mismo P. Sierra, prometi\u00e9ndole su ayuda, poni\u00e9ndose incondicio\u00adnalmente a su disposici\u00f3n y sugiri\u00e9ndole como sucesor suyo en Limpias al P. Antonio L\u00f3pez. Y as\u00ed termin\u00f3 este primer per\u00edodo del Superiorato del P. Lorenzo Sierra en Madrid.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>ACTIVIDADES INTELECTUALES<\/strong><\/p>\n<p>Son principalmente de orden jur\u00eddico y asc\u00e9tico, y tienen por objeto casi exclusivo las dos Congregaciones en cuyo gobierno particip\u00f3 casi constantemente, ya que fue, en toda esta segunda parte de su vida, Con\u00adsejero Provincial de nuestra Congregaci\u00f3n y durante varios a\u00f1os Sub\u00addirector de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Aparte de los estudios can\u00f3nicos que se le encargaron con motivo de la adaptaci\u00f3n de nuestras Constituciones al C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3\u00adnico \u2014de que ya se ha hecho menci\u00f3n en otro lugar, voy a enumerar los principales trabajos literarios a que se dedic\u00f3 &#8211;o le encargaron\u2014 <strong>des\u00ad<\/strong><strong>de <\/strong>que se puso al frente de la Casa Central de Madrid. Y digo enumerar, porque ser\u00eda imposible hacer un estudio detenido de cada una de las obras que nos ha dejado. Sea la primera:<\/p>\n<p>Historia acerca del establecimiento de las primeras Hijas de la Ca\u00adridad en Barbastro. Una serie de documentos desconocidos hasta que \u00e9l se lanz\u00f3 a su b\u00fasqueda y que hoy figuran en nuestro Archivo.<\/p>\n<p>Esta obra le dio pie para emprender otra de mucha mayor enverga\u00addura, puesto que no se trata ya de la fundaci\u00f3n de una sola casa de Hijas de la Caridad, sino del establecimiento de la Compa\u00f1\u00eda en toda la naci\u00f3n, y que titula: \u00abDatos sobre el establecimiento de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n escribi\u00f3 un largo y profundo estudio sobre la situaci\u00f3n can\u00f3\u00adnica de las Hijas de Caridad, que no se ha publicado.<\/p>\n<p>Nos queda as\u00ed mismo un librito manual de 304 p\u00e1ginas, publicado por la Editorial \u00abLa Milagrosa\u00bb, que titula: \u00abLas Hijas de la Caridad, llamadas com\u00fanmente Hermanas de la Caridad. Lo que son y deben ser y lo que ser\u00e1n\u00bb. Textos originales de su fundador San Vicente de Pa\u00fal. Es una obra dividida en XXI cap\u00edtulos, en la que se historia a grandes rasgos el origen, principios y desarrollo de la Congregaci\u00f3n de las Her\u00admanas de la Caridad, se fijan normas de vida, sobre todo en lo que se relaciona con el esp\u00edritu, se intercalan consideraciones o meditaciones muy oportunamente tra\u00eddas, y que tienden a prestar \u00e1nimo y consuelo y, finalmente, se exponen ejemplos que imitar y vidas que admirar.<\/p>\n<p>En su entusiasmo y devoci\u00f3n por San Vicente, se adentra en el estu\u00addio de sus obras y nos deja otro librito con el nombre de \u00abTextos de San Vicente sobre la perfecci\u00f3n cristiana\u00bb. (Archivo.)<\/p>\n<p>Los n\u00fameros que acab\u00f3 de mencionar, a modo de ejemplo, pues hay muchos m\u00e1s, se refieren principalmente a las Hijas de la Caridad. Fi\u00adj\u00e9monos ahora en algunos asuntos que dicen relaci\u00f3n m\u00e1s bien con los misioneros.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>UNA CARTA MAGNA DE LA CONGREGACION DE LA MISION<br \/>\n<\/strong><strong>(\u00abANALES\u00bb 1941)<\/strong><\/p>\n<p>Dada la extensi\u00f3n de este documento, nos vamos a ce\u00f1ir a exponer solamente el INDICE GENERAL, remitiendo a los que deseen estudiarlo a fondo a<sup>,<\/sup> los ANALES DE LA CONGREGACION, correspondientes al a\u00f1o 1941, p\u00e1ginas 260, 313 y 341:<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Texto de las cinco M\u00e1ximas Fundamentales.<\/p>\n<p>L\u2014Texto de la Carta Magna de San Vicente.<\/p>\n<p>II.\u2014Texto de la Bula de erecci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/p>\n<p>III.\u2014Antecedentes de estas M\u00e1ximas:<\/p>\n<p>Las M\u00e1ximas en el Contrato de Fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Oposici\u00f3n y negativa en Roma a la aprobaci\u00f3n de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>C) Oposici\u00f3n de los P\u00e1rrocos de Par\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Explicaci\u00f3n de las Cinco M\u00e1ximas, seg\u00fan las Resoluciones de los romanos<br \/>\n<\/strong><strong>Pont\u00edfices y las ense\u00f1anzas de San Vicente de Pa\u00fal.<\/strong><\/p>\n<p>Primera M\u00e1xima.\u2014Sumisi\u00f3n a los Obispos.<\/p>\n<p>Segunda M\u00e1xima.\u2014Sumisi\u00f3n a los P\u00e1rrocos.<\/p>\n<p>Tercera M\u00e1xima.\u2014Gratuidad de nuestras Misiones.<\/p>\n<p>Cuarta M\u00e1xima.\u2014E1 culto p\u00fablico en las ciudades. Misiones. Otros ministerios.<\/p>\n<p>Quinta M\u00e1xima.\u2014Libertad de los Superiores en la direcci\u00f3n <strong>del <\/strong>Ins\u00adtituto.<\/p>\n<p>A principios de junio de 1926 fue nombrado, junto con <strong>otros misio\u00ad<\/strong><strong>neros <\/strong>de diversas Provincias, miembro de la Comisi\u00f3n encargada de revisar los libros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n para la Asamblea General.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas de diciembre de 1939 aparece tambi\u00e9n formando parte del cuerpo de redactores del proyecto de nuevas Constituciones. Le manda al P. Visitador un borrador, a\u00fan sin terminar, y le dice que el Padre General da de plazo hasta las fiestas de Navidad.<\/p>\n<p>En una de las reuniones del Consejo Provincial se le encarga de la secci\u00f3n de Ense\u00f1anza, y desde entonces no perdi\u00f3 de vista todo lo re\u00adferente a nuestros Centros de formaci\u00f3n. Empieza por unificar los pro\u00adgramas de las Escuelas Apost\u00f3licas, y en lo posible, tambi\u00e9n los textos de estudio. Pero no contento con el resultado obtenido, se propuso en 1934 reunir en Limpias representantes de dichas Escuelas Apost\u00f3licas, para perfeccionar y llevar adelante la obra. Con este motivo les dirigi\u00f3 una Circular, en la que expon\u00eda el temario completo para la reuni\u00f3n, y m\u00e1s tarde, \u00e9l mismo presidi\u00f3 la reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Y como prueba de que esta idea le segu\u00eda preocupando, a pesar <strong>del <\/strong>tiempo transcurrido y de los acontecimientos en que se hab\u00eda visto en\u00advuelto, el 10 de abril de 1938 escribi\u00f3 una carta al P. Antol\u00edn Panta\u00adle\u00f3n, en la que le dec\u00eda: \u00abEstoy recogiendo datos sobre nuestras casas de Ense\u00f1anza. Hay que pensar en poner Escuela Apost\u00f3lica en Pa<sup>,<\/sup> redes de Nava.\u00bb<\/p>\n<p>Por ese mismo tiempo se encontraba en Par\u00eds el P. Benito Paradela haciendo algunos estudios propios de su oficio. Le recomienda con inter\u00e9s que se entere c\u00f3mo llevan all\u00ed nuestros estudiantes los cursos de Filo\u00adsof\u00eda, y sore todo cu\u00e1ntos a\u00f1os, e igualmente otros usos y costumbres de la Casa Madre, tales como repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, conferencias, enfer\u00admer\u00eda, etc.<\/p>\n<p>El P. Sierra, de m\u00fasico no ten\u00eda nada, y no obstante, no se le escapa ese punto tan importante para nuestros j\u00f3venes estudiantes. Durante los a\u00f1os de guerra escribi\u00f3 al P. Gregorio Sedano y le encomend\u00f3 redactar los programas de m\u00fasica para toda la carrera. Y al P. Angel Marv\u00e1 le recomienda que se ejercite en el arm\u00f3nium, para acompa\u00f1ar los prime\u00adros cultos de la Bas\u00edlica, una vez terminada la guerra, en caso de que el P. Alcocer no pueda llegar a tiempo. Parecida recomendaci\u00f3n hace al P. Antonio Serra respecto de los bancos de la Bas\u00edlica. Que los tenga preparados con antelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De regreso en Madrid despu\u00e9s de la guerra, y puestas alg\u00fan tanto en orden las cosas de casa y de la Bas\u00edlica, se dirigi\u00f3 por escrito al Di\u00adrector del Tesoro Art\u00edstico Nacional pidi\u00e9ndole una relaci\u00f3n de los ob\u00adjetos art\u00edsticos recogidos, por si hubiera alguno nuestro. Gracias a esta medida se recuperaron algunos muebles, bastantes ornamentos de Iglesia y, sobre todo, muchos libros de la biblioteca, aunque poqu\u00edsimos de las ediciones raras e incunables que pose\u00edamos.<\/p>\n<p>En la vida del P. Sierra se encuentran rasgos que nos recuerdan a San Vicente. Al santo Fundador acud\u00edan frecuentemente personas de to\u00addas clases a exponerle sus dudas, sus dificultades, sus problemas; a pe\u00addirle un consejo, una orientaci\u00f3n&#8230; Y cuando no pod\u00edan hacerlo perso\u00adnalmente, lo hac\u00edan por escrito. Millares de cartas nos han quedado que dan testimonio de ello. Algo parecido se puede afirmar del P. Sierra, guardando la debida proporci\u00f3n. En el recibidor de Garc\u00eda de Paredes \u2014y lo mismo en el de la calle de San Pedro, el tiempo que estuvo all\u00ed de Superior\u2014 se le ve\u00eda .a diario con personas de toda \u00edndole. Es verdad que a veces eran pobres que iban a exponerle su situaci\u00f3n, pero la ma\u00adyor\u00eda de los casos eran personajes de categor\u00eda, por su ciencia, por su posici\u00f3n social, que acud\u00edan a tratar con \u00e9l temas variados y de impor\u00adtancia. Jam\u00e1s eran visitas de mero pasatiempo, ni menos se trataba en ellas de asuntos triviales.<\/p>\n<p>Y en cuanto a su correspondencia, quedan de \u00e9l muchos centenares de cartas que hablan muy alto de su honradez, sabidur\u00eda y virtud. Me voy a tomar la libertad de mencionar algunas de ellas, porque revelan la confianza con que sus compa\u00f1eros y a\u00fan sus Superiores acud\u00edan a \u00e9l en materias delicadas o de dif\u00edcil soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se acababa de comprar en Nueva York una antigua sinagoga jud\u00eda para convertirla en Iglesia cat\u00f3lica bajo la advocaci\u00f3n de la Virgen Mila\u00adgrosa, y hacerla despu\u00e9s parroquia. El Superior, <strong>P. <\/strong>Ginard, queriendo asegurar la propiedad y que figurara como espa\u00f1ola, consult\u00f3 al P. Sierra sobre el procedimiento a seguir. Este le contest\u00f3 casi a vuelta de correo indic\u00e1ndole los medios para ponerlo todo bajo la protecci\u00f3n del Rey. Era esto en 1927.<\/p>\n<p>Otro caso parecido encontramos sobre la Provincia de Barcelona en 1935. Su Visitador, <strong>P. <\/strong>Comellas, d\u00e1ndose cuenta de que se hab\u00edan des\u00adcuidado en un asunto de importancia, le escribi\u00f3 suplic\u00e1ndole averiguara la f\u00f3rmula para la inscripci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en el Ministerio de Justicia. La respuesta no se hizo esperar.<\/p>\n<p>Fue a su propio Visitador Provincial, P. Adolfo Tobar, a quien orient\u00f3 en mayo de 1938 sobre las atribuciones que puede dar el Visitador a los Vicevisitadores que de \u00e9l dependen.<\/p>\n<p>Cierto se\u00f1or Obispo le pidi\u00f3 un informe sobre el se\u00f1or Camarasa. Ni corto ni perezoso, el P. Sierra escribi\u00f3 al mismo se\u00f1or Camarasa, con fecha 19 de marzo de 1937, dici\u00e9ndole: \u00abEn Burgos tienen mala opini\u00f3n de usted. Un Obispo me ha pedido una nota de su actuaci\u00f3n.\u00bb El se\u00f1or Camarasa contest\u00f3 con la nota, escrita de su pu\u00f1o y letra, en la que relata por qu\u00e9 fue, y cu\u00e1l fue su actuaci\u00f3n en el Alc\u00e1zar de Toledo. Copia de dicha nota lleg\u00f3 a manos del mencionado se\u00f1or Obispo.<\/p>\n<p>Y basten estos botones de muestra para formanos una idea de lo dilatado que era el campo de su correspondencia. Nos quedan en el Ar\u00adchivo provincial numeros\u00edsimas cartas dirigidas a todos los grados de la Jerarqu\u00eda, o de ellos recibidas: Roma, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Nuncios; al Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, a la Ma\u00addre General de las Hijas de la Caridad, a Visitadores y Visitadoras, Con\u00adsejeros y Consejeras, Comisarios y Comisarias, a centenares de misione\u00adros e Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a y del extranjero, dando a cada uno la respuesta adecuada y justa que requer\u00edan el momento o la circuns\u00adtancia.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>ACTIVIDADES SOCIALES<\/strong><\/p>\n<p>Tal vez sea \u00e9ste el punto m\u00e1s fuerte e importante de la labor que realiz\u00f3 el P. Sierra en Madrid, o desde Madrid, aunque quiz\u00e1s no se le pueda dar la extensi\u00f3n que merece.<\/p>\n<p>Su obra social abarca, por lo menos, cuanto abarcan las principales Instituciones de caridad fundadas por San Vicente: Las Damas de la Ca\u00adridad y las Conferencias de Caballeros, o Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. (Se entiende despu\u00e9s de los misioneros Pa\u00fales e Hijas de la Cari\u00addad.) De las dos estuvo encargado bastante tiempo, y de ambas fue un sabio inspirador y gu\u00eda. GUIA precisamente fue el nombre con que llam\u00f3 su primera obra escrita para la direcci\u00f3n de dichas Instituciones.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>GUIA DE LAS INSTITUCIONES CARITATIVAS DE MADRID<\/strong><\/p>\n<p>El fin que se propone el P. Sierra al publicar este folleto, lo explica \u00e9l mismo en el pr\u00f3logo. Dice as\u00ed: \u00abEl objeto inmediato de este trabajo es facilitar a las Damas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal y a cuan\u00adtas Asociaciones y personas caritativas que les parezca bien utilizarle, poder encontrar alg\u00fan lugar de refugio, cuando en muchos casos no se sepa qu\u00e9 hacer con los pobres, por necesitarse para su cuidado y remedio algo m\u00e1s que los socorros particulares, que ellas les van proporcionando: se necesita un centro o un establecimiento apropiado, en el cual se pueda atender de un modo estable a esos necesitados. Puede suceder que est\u00e9n ya ocupadas las plazas en algunos o en todos esos establecimientos; pero siempre les servir\u00e1n de orientaci\u00f3n para ir entendiendo lo que hay que&#8217; hacer hasta conseguir el socorro deseado. No he pretendido, a\u00f1ade, dar un \u00edndice completo de todas las Instituciones caritativos existentes en Madrid, pues no es f\u00e1cil agotar una materia tan abundante. Muy pocas son las fuentes que he podido utilizar. Hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os que comenc\u00e9 a anotar todas las instituciones de que, sucesivamente, iba te\u00adniendo alguna noticia, utilizando cuantos datos encontraba en la prensa y en informaciones particulares, y de un modo especial en la Gu\u00eda Tele\u00adf\u00f3nica de Madrid. Llegu\u00e9 a formar un diminuto fichero, clasificado seg\u00fan el \u00abFichier Central de Bienfaisance\u00bb, de Par\u00eds. Los rojos se encargaron de dar al traste con todo, cuando saquearon mi habitaci\u00f3n. Muy pronto empec\u00e9 a rehacerlo con la mayor diligencia. El a\u00f1o 1943 la Direcci\u00f3n Central de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Espa\u00f1ola public\u00f3 una merit\u00edsima Gu\u00eda de la Iglesia y de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Espa\u00f1ola. En esa Gu\u00eda se incluye una secci\u00f3n Ben\u00e9fico-Social, en la cual se informa sobre 1.031 obras de este g\u00e9nero. He aprovechado no pocos datos de la misma, as\u00ed como de nu\u00admerosas obras de Auxilio Social.<\/p>\n<p>Podr\u00e1 acaso llamar la atenci\u00f3n que a las Instituciones de esta Gu\u00eda las llame Caritativas y no Ben\u00e9ficas. S\u00f3lo he incluido las que econ\u00f3mica\u00admente reportan alguna ventaja a los beneficiados. Caridad significa m\u00e1s que beneficencia, y, gracias a Dios, en Madrid ahora hasta las a\u00fatoridades civiles quieren que sus obras en favor de los necesitados lleven el sello cat\u00f3lico y sean caritativas.<\/p>\n<p>Quiera el Se\u00f1or de la Caridad proporcionar elementos abundantes para \u00e9stas sus obras, que constituyen la porci\u00f3n m\u00e1s elegida de su mies. Y que San Vicente de Pa\u00fal, Patr\u00f3n can\u00f3nico de las Obras de Caridad, di\u00adfunda su esp\u00edritu grande e ilustrado para mayor bien de ricos y pobres.<\/p>\n<p>A esta GUIA de las Instituciones Caritativas de Madrid hay que a\u00f1a\u00addir la LISTA DE LAS ASOCIACIONES DE CARIDAD EN ESPA\u00d1A, SEGUN EL ORDEN DE SU FUNDACION: DESDE EL A\u00d1O 1918 HAS\u00adTA EL 1945, como puede verse en los ANALES de este \u00faltimo a\u00f1o.<\/p>\n<p>El 15 de mayo de 1942, el Visitador, P. Adolfo Tobar, le nombr\u00f3 Director Nacional de las Damas de la Caridad, en sustituci\u00f3n del P. En\u00adrique Albiol; y si ya antes se hab\u00eda dedicado a la obra con marcado inter\u00e9s, desde ahora la tomaba como una obligaci\u00f3n que pesaba sobre su conciencia, y a ella dedicar\u00eda las horas m\u00e1s preciosas de su vida.<\/p>\n<p>Ya anteriormente, en 1917, al cumplirse el tercer Centenario de las Cofrad\u00edas de Caridad, hab\u00eda pedido permiso al P. Visitador para imprimir un Reglamento, formado con los varios de San Vicente. Una vez impreso este Reglamento, se lo envi\u00f3 el P. Sierra al P. Louwyk, suplic\u00e1ndole le mandara patentes de erecci\u00f3n y Crucifijos para las Damas. Ahora, con su nuevo nombramiento, lo primero que emprende es la organizaci\u00f3n de las C\u00e1ridades de Madrid, objeto principal de la GUIA anteriormente citada.<\/p>\n<p>Como se trata de obras de caridad a pobres y enfermos, seg\u00fan la mente de San Vicente, se fija en el personal que ha de desempe\u00f1ar estas obras y en la preparaci\u00f3n que ha de tener para hacerlo debidamente. Con este fin se dirige el Visitador de B\u00e9lgica y le pide los libros y regla\u00admentos de las Enfermeras Visitadoras. Estos llegaron en breve, pero ve\u00adn\u00edan acompa\u00f1ados de una serie de folletos y programas, que sin duda reforzar\u00edan y perfeccionar\u00edan los estudios propuestos.<\/p>\n<p>Otra de sus preocupaciones era la juventud femenina, sobre todo la que se educa en los Centros de las Hijas de la Caridad. A su formaci\u00f3n moral e intelectual dedic\u00f3 gran parte de sus energ\u00edas y de su tiempo. De los varios lugares que \u00e9l frecuent\u00f3 personalmente me voy a fijar s\u00f3lo en el Colegio del Dulce Nombre, en la Guindalera, y en las Escuelas del Pilar, de Cuatro Caminos. Afortunadamente nos ha quedado una MEMO\u00adRIA del Colegio del Dulce Nombre \u2014especie de homenaje p\u00f3stumo\u2014 que nos da una idea exacta de la labor del P. Sierra en los Colegios. Est\u00e1 escrita por la Superiora, Sor Teresa Plata, pero presentada como si fuera una de las j\u00f3venes quien la compuso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda 9 de abril de 1947, o sea, hace ya veinticinco a\u00f1os, muri\u00f3 en nuestra Casa Central de Madrid el R. P. 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