{"id":109305,"date":"2016-05-13T08:50:50","date_gmt":"2016-05-13T06:50:50","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=109305"},"modified":"2016-07-26T19:17:36","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:36","slug":"aspectos-del-siglo-xvii-frances-iii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vincentians.com\/es\/aspectos-del-siglo-xvii-frances-iii\/","title":{"rendered":"Aspectos del siglo XVII franc\u00e9s (III)"},"content":{"rendered":"<p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-387344 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Hijas-de-la-Caridad-300x225.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"Hijas de la Caridad\" width=\"300\" height=\"225\" \/>III. SITUACION SOCIAL<\/strong><\/p>\n<p>Para un somero conocimiento de la situaci\u00f3n social en Francia en este siglo tenemos que dividirlo en dos partes: hasta la llegada del Colbertis\u00admo y a partir del Colbertismo. Aunque todo est\u00e1 enmarcado dentro de la llamada sociedad antigua, ser\u00e1 a partir de 1664 cuando comienzan a nacer las motivaciones, mejor, a vislumbrarse las ideas y condicionamien\u00adtos que dar\u00e1n lugar al derrocamiento de esta sociedad antigua y caduca por medio de la gran Revoluci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p>Charles Loyseau describe en 1610 las clases sociales en su obra \u00abTra\u00adtado de las Ordenes y dignidades simples\u00bb: \u00abEn la cumbre, el orden ecle\u00adsi\u00e1stico, como corresponde por derecho, pues los ministros del Se\u00f1or de\u00adben conservar la primac\u00eda de honor. Despu\u00e9s la nobleza, sea vieja o pro\u00adveniente de se\u00f1or\u00edos y privilegios recientes. Despu\u00e9s de la nobleza, y en \u00faltimo lugar, el tercer estado, que acoge al resto del pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>Demos una r\u00e1pida descripci\u00f3n de estos tres estados, fundamento pri\u00admario de esta sociedad antigua:<\/p>\n<ul>\n<li>Clero: Siguiendo un orden descendiente, tenemos cardenales, pri\u00admados, patriarcas, arzobispos, obispos, presb\u00edteros (desde abades hasta simples vicarios), di\u00e1conos, subdi\u00e1conos y \u00f3rdenes menores, terminando la lista con el tonsurado.<\/li>\n<li>Nobleza: Alta nobleza: pr\u00edncipes de sangre, parientes lejanos del sobera\u00adno, duques, marqueses, condes, barones, caballeros, gentiles hombres dedicados a las armas. Baja nobleza: altos oficiales de justicia y finanzas.<\/li>\n<li>Estado llano: Gente honorable: burgueses, hombres de letras, mercaderes. Personas viles: artesanos y toda clase de gentes con oficios me\u00adc\u00e1nicos, campesinos, mendigos y vagabundos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El clero vive de los numerosos feudos y beneficios, que le hacen ser unos privilegiados de la sociedad, como el noble. Y, por lo visto, era bas\u00adtante m\u00e1s numeroso que los nobles, pues seg\u00fan una carta de Paumier al rey, en 1650, el clero pose\u00eda justamente la mitad del suelo cultivable fran\u00adc\u00e9s. Barbier le atribu\u00eda un tercio, y para Lavoisier y Treilhard sus rique\u00adzas ascend\u00edan a tres o cuatro miles de millones de libras. Estos bienes se los repart\u00edan casi en su totalidad entre el alto clero y el clero regular (fundaciones, monasterios, abad\u00edas), quedando el clero secular muy en \u00faltimo lugar.<\/p>\n<p>Sobre su aportaci\u00f3n a la sociedad en los dos \u00faltimos siglos de la mo\u00adnarqu\u00eda, veamos lo que nos dice el arzobispo de Sens en 1635: \u00abLa tra\u00addici\u00f3n m\u00e1s antigua es que el clero contribuye a las necesidades del Es\u00adtado con sus oraciones, el pueblo con sus bienes y la nobleza con su san\u00adgre. Y es algo fuera de regla que se nos pida ahora m\u00e1s que oraciones, pues seg\u00fan la Escritura \u00e9stas son el \u00fanico y propio tributo que se debe exigir a los sacerdotes\u00bb. Pero estas quejas fueron poco o\u00eddas, porque tanto Richeleiu como Mazarino, como los reyes, se encargaron de sanear las bien repletas arcas del claro franc\u00e9s, maravillosamente atendido por una diligente organizaci\u00f3n financiera. Esta organizaci\u00f3n constaba de tres organismos rectores: el organismo director, que decide las sumas a reco\u00adger y las sumas a repartir; el organismo administrativo, que se encarga de recoger los diezmos y hacer valer los privilegios exentivos de que go\u00adzan los beneficios de su propiedad; y finalmente el organismo apelativo que se encarga de resolver las dificultades que puedan surgir en el fun\u00adcionamiento del sistema.<\/p>\n<p>El primer secreto de la uniformidad pol\u00edtica del clero franc\u00e9s y de su potencial lo aportan las asambleas quinquenales (hasta 1586 se ten\u00edan cada diez a\u00f1os) en las que se revisaban puntos y estudiaban posibilidades cada vez m\u00e1s defensivas ante los continuos ataques estatales a su integridad de relacionarse con los otros estados sociales y con el Estado. De este poder\u00edo se derivar\u00e1 el florecimiento del estado religioso, fund\u00e1ndose o apareciendo en Francia, de 1602 a 1686, nada menos que veinte comuni\u00addades religiosas. Las compa\u00f1\u00edas de los Pa\u00fales e Hijas de la Caridad for\u00admar\u00e1n parte de este grupo de nuevas instituciones religiosas.<\/p>\n<p>Con respecto al segundo estado social, la nobleza, hay que decir que era bastante inferior en n\u00famero que el primero (Vauban calcula que hacia mediados de siglo eran unos 260.000, de los que una m\u00ednima parte eran de sangre noble, siendo los dem\u00e1s de nobleza inherente al cargo que desem\u00adpe\u00f1aban). Los cargos que ennoblec\u00edan eran unos cuatro mil, en el parla\u00admento, consejo real, altos jefes de finanzas, secretarios reales, o por el puesto que desempe\u00f1aban en el ej\u00e9rcito, o, sencillamente, porque han pa\u00adgado una elevada suma al gobierno. Esta \u00faltima pr\u00e1ctica se generaliz\u00f3 a finales de siglo y perdurar\u00e1 hasta la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La nobleza se perd\u00eda cuando alg\u00fan noble era condenado por alguna cosa infamante, o cuando se dedicaba al ejercicio de una profesi\u00f3n con\u00adsiderada incompatible con la nobleza. Hab\u00eda oficios que daban nobleza mientras se ejerc\u00edan, no siendo hereditarios. La mujer noble que se casaba con un plebeyo perd\u00eda la nobleza al casarse, pero la recobraba al enviudar. Sin embargo, una plebeya que se casaba con un noble adquir\u00eda todos los derechos de la nobleza y continuaba con ellos aun despu\u00e9s de la muerte de su marido.<\/p>\n<p>Sobre su comportamiento e influencia veamos lo que nos dice un tes\u00adtigo cualificado que los conoc\u00eda bien, el cardenal Richelieu: \u00abLos nobles no admiten m\u00e1s libertad que la de cometer impunemente toda clase de acciones ilegales y no toleran que se les se\u00f1alen los equitativos extremos de la justicia que no deben sobrepasar\u00bb. Cherin nos describir\u00e1 cu\u00e1les eran esas acciones ilegales: Imponer a sus s\u00fabditos costumbres y deberes hu\u00admillantes; imponerles, adem\u00e1s de los \u00abjustos\u00bb impuestos se\u00f1oriales, con\u00adtribuciones arbitrarias; apropiarse por la fuerza de terrenos pastos dedica\u00addos a todos, meterse en los asuntos internos de sus s\u00fabditos (meti\u00e9ndose en sus casas sin que nadie les llamase), causando a sus hijas (las de los s\u00fab\u00additos) a su gusto, someti\u00e9ndoles a la servidumbre m\u00e1s vergonzosa y dura&#8230; Esto supone en los se\u00f1ores de este tiempo un extra\u00f1o \u00abolvido\u00bb de las le\u00adyes m\u00e1s esenciales del comportamiento humano.<\/p>\n<p>Finalmente tenemos los del tercer estado social, del que saldr\u00e1 la fuer\u00adza que har\u00e1 saltar todo lo hasta entonces establecido. Pero este tercer es\u00adtado es muy complejo: al lado una burgues\u00eda inquieta y laboriosa se agolpan campesinos, soldados y vagabundos, incapaces de dar un paso m\u00e1s que para someterse a lo mandado y tratar de apaciguar lo mejor posible al se\u00f1or, al jefe o al que tiene dinero, para as\u00ed seguir vegetando hasta el d\u00eda de la muerte.<\/p>\n<p>Vamos a fijarnos ahora en ese sector inmovilista de la sociedad, con\u00adcentr\u00e1ndonos en dos campos representativos: el campesinado y el prole\u00adtariado. Con respecto a \u00e9ste hay que decir que surge un fen\u00f3meno desusado, los obreros mixtos, gentes dedicadas a peque\u00f1os oficios situados entre el trabajo industrial y el comercial. Un claro ejemplo de esto lo vemos en los dom\u00e9sticos a quienes sus se\u00f1ores los mandan a trabajar a las fac\u00adtor\u00edas con tiempo parcial o completo y luego los hacen trabajar en su oficio dom\u00e9stico. Tambi\u00e9n dentro de los campesinos se da este fen\u00f3meno en quienes comparten el cultivo de su peque\u00f1a finca con actividades de\u00adpendientes de las industrias cercanas, ya sea en la madera, ya en las minas, ya en los telares&#8230; Desde la \u00e9poca de Colbert, sobre todo, encon\u00adtramos la actividad textil en los campesinos, pues se encuentran unos 100.000 campesinos trabajando bajo la dependencia de la f\u00e1brica de Amiens en la zona de Picard\u00eda; 50.000 empleados trabajan en los alre\u00addedores de San Quint\u00edn; 7.000 lo hacen en los campos cercanos a Lille, 8.000 en las cercan\u00edas de Arras y 9.000 en la zona de Puy.<\/p>\n<p>Pero al lado de estos obreros mixtos tenemos los obreros industriales, gentes que no tienen otros recursos que el esfuerzo remunerado de sus brazos. Todav\u00eda forman parte de la sociedad artesanal al ser admitidos despu\u00e9s de un aprendizaje que se va haciendo cada vez m\u00e1s corto a me\u00addida que se van multiplicando las factor\u00edas. As\u00ed va surgiendo poco a poco una masa monol\u00edtica e impersonal de obreros en la que el trato personal se va abandonando a pasos agigantados y lo \u00fanico que se mira es el ren\u00addimiento, sacrificando cuerpos y costumbres en una catastr\u00f3fica promis\u00adcuidad de edades y sexos<\/p>\n<p>Una visi\u00f3n bastante completa sobre la situaci\u00f3n laboral en las grandes ciudades la encontramos en Braudel-Labrouse. De ella tomo dos face\u00adtas: la situaci\u00f3n salarial y la jornada de trabajo. El salario de un tejedor oscilaba de 8 a 10 sueldos diarios en la ciudad y de 5 a 6 en el campo. Las mujeres percib\u00edan de 3,50 a 4 sueldos diarios y no m\u00e1s. Los especia\u00adlistas cobraban de 15 a 20 sueldos diarios y los que m\u00e1s ganaban eran, sin duda, los obreros de arsenales, f\u00e1bricas de vidrio e impresores, llegando hasta un jornal de 40 sueldos por jornada de trabajo, cantidad ciertamen\u00adte nada despreciable. En cuanto a la jornada de trabajo hay que rese\u00f1ar que no estaba limitada por ninguna legislaci\u00f3n, regul\u00e1ndose por la cos\u00adtumbre, la arbitrariedad de los patronos y la luz del d\u00eda. En los hospitales En los hospitales se trabajaba 12 horas diarias; los vidrieros, de 12 a 13, en las minas de carb\u00f3n se trabajan 12 horas, divididas en dos equipos que trabajan a relevo. Los menos favorecidos son, sin duda, los de la industria textil, trabajando 15, 16 y hasta 18 horas, para poder compen\u00adsar mediante el tiempo empleado los m\u00ednimos salarios percibidos por estos trabajadores. Tambi\u00e9n se sol\u00eda premiar la destreza y habilidad mediante horarios especiales que ven\u00edan a enjugar las acuciantes necesidades que padec\u00edan.<\/p>\n<p>Pasamos ahora a dar una sencilla visi\u00f3n del campesinado. En la \u00e9poca en que nos ocupamos, de un 80 a un 90 por 100 de la poblaci\u00f3n activa francesa es campesina. Esta poblaci\u00f3n la podemos encuadrar en cuatro tipos de zonas:<\/p>\n<ul>\n<li>Los campos de cereales superpoblados del Norte y Este. Hay que dejarlos de barbecho debido a la escasez de abonos y a esto hay que a\u00f1adir en la \u00e9poca en que estamos los arrasamientos de las guerras, que sumen a la poblaci\u00f3n en terribles hambres.<\/li>\n<li>Las zonas boscosas y de matorrales del Oeste. Abunda el ganado y las verduras debido al clima h\u00famedo. La gente vive m\u00e1s bien en aldeas peque\u00f1as.<\/li>\n<li>Los territorios mediterr\u00e1neos, dedicados eminentemente al cultivo de la trilog\u00eda \u2014olivo, trigo, vino\u2014. Aqu\u00ed la poblaci\u00f3n vive agrupada a causa de los frecuentes ataques de los berberiscos y piratas.<\/li>\n<li>Los territorios monta\u00f1osos del Sur y Suroeste. Su riqueza principal son los bosques y la ganader\u00eda. Poblaci\u00f3n muy abundante y abun\u00addancia de terrenos pantanosos en las altiplanicies.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las actividades que m\u00e1s impulso experimentan, dentro de la com\u00fan precariedad, son las recolecciones de cereales y frutas, la ganader\u00eda \u2014que no goza ni llegar\u00e1 a gozar de los privilegios que tuvo en Espa\u00f1a la Me\u00adseta\u2014 y la producci\u00f3n y cultivo de la vid (Poitou, Reims y Ay).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este encuadre geogr\u00e1fico podemos pasar ya a considerar al campesino como parte integrante de la sociedad, y para no desentonar con las estructuras jerarquizadas de los estados anteriores, tambi\u00e9n en\u00adcontramos en el campesino franc\u00e9s tres categor\u00edas de gentes:<\/p>\n<ul>\n<li>Los jornaleros: hombres no especializados en nada que trabajan con\u00adtratados al servicio de otros. Este jornalero, a diferencia del de Castilla, Andaluc\u00eda o Inglaterra, no se parece al proletario pobre de las ciudades, que no tiene absolutamente nada; \u00e9ste posee su casa con corral y algunos terrenos que le ayudan a vivir. Esta clase de campesinos representan en Francia el 50 por 100 de la poblaci\u00f3n campesina francesa.<\/li>\n<li>Los peque\u00f1os propietarios: que trabajan sus tierras y cuidan de sus animales, siendo este trabajo la base de su sustento. En Francia poseen por t\u00e9rmino medio cuatro hect\u00e1reas, repartidas en varias parcelas. Vienen a ser como el campesino medio \u2014no pobre\u2014 de Galicia o Vascongadas. En esta misma categor\u00eda o rango podemos colocar a los artesanos campesinos que atienden las necesidades de vestido (sastres), laborales (carros, \u00fatiles de labranza, toneles&#8230;) o de vivienda (carpinteros).<\/li>\n<li>Los granjeros ricos: tienen bastantes jornaleros a sus \u00f3rdenes y los que mejores relaciones tienen con los se\u00f1ores, aun en contra de los intereses de los dem\u00e1s campesinos. Ordinariamente suelen llevar la voz cantante cuando acuden a las asambleas de vecinos \u2014especie de organismo espec\u00edfico de defensa popular, pero generalmente ma\u00adnifestaci\u00f3n de la voluntad se\u00f1orial y meramente administrativo\u2014 Poseen m\u00e1s de 10 hect\u00e1reas de terreno, y con bastante frecuencia son los encargados por los se\u00f1ores de recoger los impuestos en la zona de su influencia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El campesino se mueve y vive debido a dos imperativos: su familia (imperativo interior) y el Estado (imperativo externo). Con respecto a su familia ha de alimentar y procurar promocionar sus miembros, tratando que salgan del estado en que \u00e9l se encuentra (si es jornalero o peque\u00f1o propietario, la Iglesia es la \u00fanica salida; si es rico, procurar\u00e1 comprar un puesto en la Administraci\u00f3n). En lo que se refiere al Estado, el campe\u00adsino es la ac\u00e9mila sobre la que recaen los m\u00e1s graves pesos tributarios: impuesto real, la terror\u00edfica talla (taille) del que muy pocos campesinos se libraban, mientras que los influyentes se libraban casi todos, diezmos y derechos se\u00f1oriales. Para hacernos una idea aproximada de la aporta\u00adci\u00f3n tributaria, Mousnier nos dice que al principio del reinado de Luis XIV s\u00f3lo el Estado percib\u00eda del campesino unos 80 millones de libras, y si juntamos a \u00e9stos lo que el clero y los se\u00f1ores tomaban mediante los diez\u00admos y derechos se\u00f1oriales, la cifra sube a unos 150 millones de libras por a\u00f1o, que salen de los sudores del campesino. Vauban, hacia 1700, ase\u00adgura que los cuatro millones de familias francesas aportaban al fisco en\u00adtre 200 y 250 millones de libras por a\u00f1o. No es dif\u00edcil deducir de d\u00f3nde prove\u00edan la mayor parte de estos millones.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se llevaba a cabo la explotaci\u00f3n de \u00abesta rica mina\u00bb de recur\u00adsos? Sobre el campesino pesaban cinco instituciones que le obligaban a mantenerse dentro del orden establecido: parroquia (es enorme la auto\u00adridad de los p\u00e1rrocos), se\u00f1or\u00edos (ya veremos m\u00e1s adelante c\u00f3mo el cam\u00adpesino no puede vivir sin se\u00f1or que le domine), unidad regional de base (las famosas bailliages o s\u00e9n\u00e9chauss\u00e9es), generalidades u organizaciones es\u00adtatales para la recaudaci\u00f3n de impuestos \u2014lo dem\u00e1s, si lo hab\u00eda, era de muy poca importancia&#8211;, y Estado u organismo supremo, a cuya sola men\u00adci\u00f3n el campesino no sab\u00eda qu\u00e9 hacer m\u00e1s que someterse a toda costa.<\/p>\n<p>Frente a este conjunto de elementos \u00abestabilizadores\u00bb, el campesino, adem\u00e1s de la resignaci\u00f3n \u2014que es lo que hace en la gran mayor\u00eda de los casos\u2014 -, tambi\u00e9n utiliza otros medios de defensa, como por ejemplo:<\/p>\n<ul>\n<li>La pasividad: el campesino se \u00abolvidaba\u00bb con frecuencia a cu\u00e1nto ascend\u00eda la renta se\u00f1orial, fiscal o el diezmo, o a qu\u00e9 generalidad estaba asignado.<\/li>\n<li>La comunidad de habitantes: organismo que aunque la mayor\u00eda de las veces se limitaba a formas administrativas, en algunas partes (Provenza. Borgo\u00f1a) eran poderosas organizaciones de lucha y opo\u00adsici\u00f3n.<\/li>\n<li>La lucha armada: ante las hambres provocadas por las guerras, sa\u00adqueos y fuertes impuestos, muchas veces los campesinos se lanzan a la lucha armada, y de 1636 a 1639 tiene que acudir el ej\u00e9rcito varias veces para aplacar a los campesinos del Limousin, Poitou, Gascu\u00f1a y Perigod. En Normand\u00eda, en el 1638, se llegan a levantar barricadas y matar a todos los recaudadores de impuestos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Este sector, claramente mayoritario, principal fuente de recursos y agente b\u00e1sica del desarrollo de la naci\u00f3n, s\u00f3lo ocupa del 35 al 40 por 100 de las tierras aprovechables (Chaunu), cuando en el siglo XVI pose\u00eda m\u00e1s del 50 por 100. Del 65 por 100 pose\u00eddo por el clero, burgues\u00eda y nobleza, s\u00f3lo el 15 por 100 como m\u00e1ximo era explotado por campesinos que tra\u00adbajaban como obreros agr\u00edcolas de un propietario no campesino, que\u00addando el 50 por 100 restante \u00abarrendado\u00bb a gentes que ven reducidos a la nada sus esfuerzos y sudores a causa de la \u00abtaille\u00bb se\u00f1orial y real, los diezmos y, lo que es peor, la obligaci\u00f3n de llevar al propietario de las tierras un porcentaje de la cosecha recogida (Champart), que variaba cada ario.<\/p>\n<p>S\u00f3lo del 1 al 2 por 100 del territorio franc\u00e9s cultivable en el siglo XVII estaba realmente en manos del campesino y \u00e9ste lo explotaba directamen\u00adte, sin que ning\u00fan se\u00f1or le reclamase sus \u00ableg\u00edtimos\u00bb derechos.<\/p>\n<p>Para terminar resaltemos los tres \u00abpeores\u00bb enemigos del campesino, si es que a lo dicho anteriormente tenemos que llamarlo orden establecido. Estos enemigos que el campesino teme m\u00e1s por estar menos acostumbra\u00addo a ellos y atacarle directamente:<\/p>\n<ul>\n<li>Las fieras salvajes: que destrozan la riqueza ganadera.<\/li>\n<li>Los mendigos: que destrozan lo que encuentran a su paso de apli\u00adcaci\u00f3n comestible inmediata.<\/li>\n<li>Los soldados: que cobraban en los saqueos a sangre y fuego lo que sus generales y dirigentes no quieren o no tienen con qu\u00e9 pa\u00adgarles, que era lo m\u00e1s frecuente.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos estado culpando a la sociedad de ser una sociedad demasiado estratificada, asfixiante, pero no nos hemos metido a mirar un poco las causas de que esto suceda as\u00ed. Si echamos un vistazo a esta so\u00adciedad, lo que primero nos salta a la vista es la excesiva importancia que en ella se da al pasado. Este pasado se advierte a trav\u00e9s de varias clases de tradiciones. Tradiciones materiales, todos quieren conservar el lugar donde vivieron sus antepasados y consideran una traici\u00f3n abandonarlos. Tradiciones mentales, cobrando gran influencia los astros y esp\u00edritus \u2014que para muchos son los que conducen los pensamientos\u2014, la magia tiene en esta sociedad un papel preponderante. Tradiciones cristianas, aqu\u00ed todo se bendice; la influencia del clero, la universalidad del diezmo y la faci\u00adlidad y vitalidad con que brotan las cofrad\u00edas religiosas, as\u00ed como la re\u00adgularidad y obligatoriedad de las pr\u00e1cticas religiosas, nos permiten hacer\u00adnos una idea del peso que esto lleva consigo. Tradiciones costumbristas, debidas a una amalgama de prescripciones y conveniencias, tanto religio\u00adsas como se\u00f1oriales, familiares, de sucesi\u00f3n, cambio del status social&#8230;, eran temas intocables para la gran mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Un segundo elemento que advertimos es el de una sola sociedad se\u00ad\u00f1orial basada en la disposici\u00f3n jer\u00e1rquica divina. Unos han nacido para mandar y otros para obedecer, y esto como un postulado natural, como el comer o respirar.<\/p>\n<p>En tercer lugar se observa c\u00f3mo esta sociedad est\u00e1 estrictamente je\u00adrarquizada: todo el mundo procura un t\u00edtulo dentro de los tres estados.<\/p>\n<p>Es curioso observar c\u00f3mo los campesinos de los alrededores de Par\u00eds eran honrados con el t\u00edtulo de Monsieur, siendo en los dem\u00e1s sitios llamados por su nombre, a secas.<\/p>\n<p>Un campesino no se realizaba sin el se\u00f1or, sin su presencia, ya fuera para ganar su amistad, evitarlo, pelear contra \u00e9l o pasarlo por alto hasta donde pudiese. La servidumbre est\u00e1 en su apogeo, al estar una d\u00e9cima parte de la poblaci\u00f3n europea al servicio de un 2 por 100 de par\u00e1sitos.<\/p>\n<p>El dinero va cobrando cada vez m\u00e1s importancia y mediante \u00e9l la bur\u00adgues\u00eda se hace con el poder (nobleza advenediza), comprando feudos y ofi\u00adcios. Pero una vez llegada arriba se estanca y, satisfecha de su promoci\u00f3n, cierra las puertas a los dem\u00e1s para que permanezcan donde est\u00e1n. Esta burgues\u00eda va adue\u00f1\u00e1ndose poco a poco de los puestos estatales y prin\u00adcipales posesiones campesinas, propugnando unas estructuras aristocr\u00e1ticas que eliminan toda posibilidad de promoci\u00f3n del estado llano y desem\u00adbocar\u00e1 en la explosi\u00f3n revolucionaria del siglo XVIII.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de esta llamada sociedad antigua constitu\u00eda un pro\u00addigioso conjunto de falsas medidas que no pod\u00edan cambiar m\u00e1s que cam\u00adbiando las bases de la sociedad misma: la constituci\u00f3n del gobierno, el conjunto de leyes que regulaban la propiedad, la producci\u00f3n y el consu\u00admo, el sistema de impuestos: su modo de recaudaci\u00f3n y el empleo que se le daba; la reglamentaci\u00f3n de la industria, el estado de las comunica\u00adciones, mercados, postas (correos) y un ej\u00e9rcito de asalariados que des\u00adtroza todo a su paso&#8230;<\/p>\n<p>Y ahora podemos pasar ya a enunciar una idea fundamental: el si\u00adglo XVII es un siglo de crisis cuyos efectos se ver\u00e1n en los acontecimien\u00adtos del siglo posterior. Esta crisis, no me cabe la menor duda, viene dada y fomentada por el impulso econ\u00f3mico y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por el poder del dinero.<\/p>\n<p>Todo comienza con el cambio efectuado por el Estado. En vez de apo\u00adyarse en la nobleza, cambia de punto de apoyo y se va a quienes pueden proporcionarle los medios de alcanzar ese mundo que comienza a pon\u00e9r\u00adsele ante los ojos: los comerciantes y los financieros. Estos comienzan a escalar los puestos de confianza del Estado, que antes desempe\u00f1aban, sin ninguna oposici\u00f3n, los nobles. En Francia estos comerciantes comienzan a sonar en los nombres de Nicol\u00e1s Le Camus, Claude Parfait, Eduardo Colbert \u2014t\u00edo del futuro ministro mercantilista\u2014.<\/p>\n<p>Esta crisis desemboca en rivalidades entre los diversos estados: los nobles intentan poner freno a la pujante burgues\u00eda (buena prueba la te\u00adnemos en las declaraciones de la nobleza en los estados generales de 1614, en la que los nobles de \u00absangre\u00bb desprecian a los nobles de \u00abcapa\u00bb. El objetivo de esta burgues\u00eda era la nobleza, y generalmente se sigue este proceso: el abuelo comerciante logra introducir a su hijo como oficial de Estado mediante la compra de un oficio administrativo, y \u00e9ste coloca a su hijo en el Ej\u00e9rcito. Con ello han desbancado definitivamente a la no\u00adbleza \u00abcl\u00e1sica\u00bb de sus tareas hasta ahora espec\u00edficas: la pol\u00edtica y las armas.<\/p>\n<p>Con la subida al poder de esta nueva \u00e9lite, se provoca otro enfrentamiento: esta nueva nobleza invierte sus bienes en el campo, haci\u00e9ndose due\u00f1a de grandes posesiones y explotando lo m\u00e1s posible a sus trabaja\u00addores campesinos. Esto exaspera a los campesinos, quienes no teniendo ninguna fuerza constitucional ir\u00e1n a las armas para hacer valer sus dere\u00adchos, y ser\u00e1n desbancados.<\/p>\n<p>Esta misma causa, pero en distinta situaci\u00f3n, es objeto de una nueva clase de enfrentamiento: los grandes empresarios de las ciudades se enri\u00adquecen m\u00e1s y m\u00e1s favorecidos por las medidas claramente favorables para ellos del Estado mercantilista, mientras los peque\u00f1os artesanos y la masa proletaria abundan en trabajo y miseria. La situaci\u00f3n es ca\u00f3tica: se eli\u00admina la competencia, se reducen salarios al m\u00ednimo, se disminuyen los d\u00edas de descanso, las jornadas de trabajo son cada vez m\u00e1s largas&#8230;<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n, ya de por s\u00ed bastante complicada, se viene a agravar con los antagonismos religiosos. Los cat\u00f3licos queman las casas de los protestantes, el clero les amenaza continuamente, pero los protestantes toman su revancha al dar a los cat\u00f3licos los peores puestos en sus fac\u00adtor\u00edas, econ\u00f3micamente mucho m\u00e1s fuertes que los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Esta crisis social pone al Estado en peligro. Campesinos y obreros van a las armas, unos contra los agentes del fisco, otros contra los grandes potentados acogidos a los privilegios estatales. Los grandes nobles y mili\u00adtares, en vertiginoso descenso, quieren mantener sus privilegios y van a las armas contra el rey y sus funcionarios absolutistas, contando para ello con bandas de fan\u00e1ticos que van a ciegas a donde su caudillo les mande, independientemente del bien de su rey o su naci\u00f3n. Tambi\u00e9n los miembros del Parlamento exigen sus derechos y para ello forman barricadas y re\u00adparten armas a los ciudadanos parisienses. Relacionado con esto, aunque no tan vinculado como lo anterior, es el movimiento llamado de los liber\u00adtinos, que pone en cuesti\u00f3n todo lo que huela a cristianismo, usando como suced\u00e1neo el racionalismo y ate\u00edsmo, se dedican a la magia y pro\u00adpugnan un Estado nuevo en el que ni se mencione la religi\u00f3n ni se per\u00admita ninguna manifestaci\u00f3n p\u00fablica religiosa.<\/p>\n<p>Pero ser\u00e1 precisamente en esta \u00e9poca de crisis de la que saldr\u00e1 el empuje que dar\u00e1 paso de la sociedad antigua a la era industrial. El dinero desencadena la ofensiva que atrae a las naciones a un m\u00e1s efectivo y efi\u00adcaz desarroll\u00f3. Al barajar grandes cantidades, la ciencia y las finanzas se desarrollan con incre\u00edble rapidez. Las ciudades van tomando cuerpo y una organizaci\u00f3n muy distinta a la hasta ahora vigente.<\/p>\n<p>La mejor prueba de ello es la reconstrucci\u00f3n inmediata y sorpren\u00addente de Londres y Lisboa, ambas arrasadas en 1666; una, por un incen\u00addio, y la otra, por un terremoto. Se van tomando medidas para hacer habitables las ciudades mediante el urbanismo, la sanidad p\u00fablica, preocu\u00adpaci\u00f3n por las zonas ajardinadas&#8230;<\/p>\n<p>Pero en esta sociedad francesa del siglo XVII, semiabsorbida por el campesinado, todav\u00eda pasa desapercibida la masa proletaria que se debate en los suburbios de Lyon. Marsella o Tours. Sin embargo, a medida que la econom\u00eda obliga a la industria a desarrollar sus efectivos, la situaci\u00f3n de estos obreros se va esclareciendo. Sin duda, los siglos pasados tuvieron situaciones conflictivas entre trabajo y capital, pero la evoluci\u00f3n general de este per\u00edodo da al conflicto actual un sentido m\u00e1s profundo: mientras las nuevas \u00e9lites burguesas crecen y crecen sin cesar, el \u00abej\u00e9rcito indus\u00adtrial\u00bb se va configurando con la clara conciencia de que en ese creci\u00admiento \u00e9l es indispensable y ya algunos sue\u00f1an con imponerse a los grupos dirigentes y reclamar el derecho a la vida en t\u00e9rminos m\u00e1s vigo\u00adrosos y precisos que en los siglos pasados. En este lento proceso de la formaci\u00f3n del proletariado y de la conciencia de persona humana es in\u00addudable que este siglo \u00abde las manufacturas\u00bb marca una etapa muy im\u00adportante.<\/p>\n<p>Otra nota que se puede observar con facilidad es que se va tomando cada vez m\u00e1s clara conciencia de la realidad social en la que se puede desempe\u00f1ar un &#8216;papel m\u00e1s efectivo, independientemente de los \u00f3rdenes establecidos. Hay un continuo y progresivo af\u00e1n de salir del estado en que se est\u00e1, de subir en la escala social, hasta ahora nunca tan claramente expresado. El jornalero trabaja por llegar a ser rico en tierras y ganados; el burgu\u00e9s no ceja en su empe\u00f1o hasta adquirir un t\u00edtulo nobiliario; el banquero logra pasar de simple \u00abtratante de dinero\u00bb a desempe\u00f1ar un papel fundamental en la estructura del Estado.<\/p>\n<p>Es un continuado y constante bullir que camina incontenible hacia la creaci\u00f3n de una sociedad nueva: la sociedad apoyada en las clases. M\u00e1s tarde vendr\u00e1 el deseo de superar tambi\u00e9n, mejor\u00e1ndola, esta nuera socie\u00addad de clases, pero esto ya sale fuera de los \u00e1mbitos marcados para nues\u00adtro estudio, dejando de ser un acontecimiento del pasado para insertarse y formar parte del presente, inquietante y esperanzador a la vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>No puedo resistir la tentaci\u00f3n de formular unas cuantas hip\u00f3tesis que, como tales, no indican que el que las formula se aferre a ellas como si de dogmas se tratara. El objetivo que con esto persigo es profundizar, un poco a mi manera, en esa realidad que a nosotros tan de cerca nos toca e intentar \u00abvislumbrar\u00bb, aunque no sea m\u00e1s que eso, la inserci\u00f3n de un pasado m\u00e1s o menos feliz, en un presente que nos urge cada vez con m\u00e1s apremio.<\/p>\n<ul>\n<li>En las alejadas y monta\u00f1osas altiplanicies del Pirineo franc\u00e9s, un labrador medio observa en su hijo buenas cualidades para el estudio y de\u00adcide utilizar el \u00fanico medio accesible a \u00e9l: la Iglesia. El chico toma buena nota de la vida que ha dejado y comienza con todas sus fuerzas el as\u00adcenso hacia la \u00abfortuna\u00bb. Pero los duros avatares de la vida a trav\u00e9s de sus acontecimientos le hacen recapacitar cuando precisamente ha alcan\u00adzado el objetivo a que aspiraba.<\/li>\n<li>Este chico se convierte en un hombre famoso, conocido y apre\u00adciado en la corte, lo que le obliga, a pesar de sus prop\u00f3sitos y conocimientos, a adoptar ideas y pr\u00e1cticas del tiempo en que vive, aunque le d\u00e9 su propia significaci\u00f3n. Esta significaci\u00f3n tendr\u00e1 ocasi\u00f3n de expresarla en el entorno de vitalidad de la contrarreforma francesa, que aguza la inteligencia de unos, abre las bolsas de caudales de otros y, finalmente, anima a otros a seguir tales o cuales directrices.<\/li>\n<li>La originalidad de este hombre y su brillante ascensi\u00f3n hacia cum\u00adbres insospechadas por \u00e9l mismo \u2014cosa bastante dif\u00edcil en aquella socie\u00addad copada de nobles por todas partes\u2014 es indiscutible. Algo m\u00e1s dis\u00adcutible ser\u00eda si no olvid\u00f3 su condici\u00f3n de hombre del pueblo, al limitarse a una obra de contenci\u00f3n \u2014y como toda contenci\u00f3n, eminentemente pa\u00adsiva\u2014 en vez de ayudar a ese sector que \u00e9l ve\u00eda tan deprimido y explo\u00adtado. \u00bfEs imposible en el encuadre sociol\u00f3gico del siglo XVII franc\u00e9s pen\u00adsar, adem\u00e1s de una caridad-limosna, una caridad-promoci\u00f3n?<\/li>\n<li>Ese hombre, audaz y valiente \u2014nadie lo duda\u2014, \u00bfhizo todo lo po\u00adsible por romper el \u00abstatus quo\u00bb reinante, o dej\u00f3 amplitud, rompi\u00f3 el fuego para que sus sucesores siguieran en la brecha y aun avanzaran en un mayor servicio al HOMBRE NECESITADO, con unas exigencias que pueden ser muy distintas a las que \u00e9l encontr\u00f3?<\/li>\n<\/ul>\n<p>En fin, no quiero seguir poniendo interrogantes porque no s\u00e9 a d\u00f3nde ir\u00eda a parar, y ante la incertidumbre de lo desconocido es preferible que cada uno d\u00e9 su respuesta y luego la confronte \u2014se atreva a confrontar\u00adla\u2014 con los miembros de su comunidad, haciendo as\u00ed realidad de una vez esa frase tan dif\u00edcil de creer para los que nos observan y esperan algo de nosotros: A EVANGELIZAR A LOS POBRES FUI ENVIADO.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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